Martes, 16 Julio 2019 07:08

Recesión y desocupación

Recesión y desocupación

El plan de reformas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a Ecuador podría desembocar en una recesión y un mayor desempleo, advierte un informe difundido por el Centro para la Investigación en Economía y Política (CEPR), con sede en Washington. “El programa del FMI exige eliminar un conjunto de políticas que a lo largo de los últimos años han tenido mucho éxito en estimular el crecimiento económico, reducir el desempleo y reducir la desigualdad y la pobreza”, advierte en un comunicado Mark Weisbrot, codirector de CEPR y uno de los autores del informe. El documento, difundido a los medios en Ecuador, analiza el acuerdo que el Gobierno de Lenín Moreno (foto) alcanzó en marzo con el FMI para acceder a una serie de cómodos préstamos graduales por más de 4.000 millones de dólares. Se trata de un dinero crucial para el país, que acumula una deuda de casi 56.000 millones de dólares en momentos en que la economía nacional está paralizada. A cambio de la línea de financiación, la organización internacional ha exigido reformas para reducir el déficit fiscal, y entre ellas, recortes en el gasto público y abordar cambios en la legislación laboral para incrementar la productividad y la competitividad. Pero según el CEPR, con esas medidas, “el país sudamericano experimentaría una reducción de su PIB per cápita, un mayor desempleo y una mayor inestabilidad macroeconómica”. “Desafortunadamente, incluso el mismo FMI pronostica una disminución de estos y otros indicadores sociales y económicos a medida que, junto al actual Gobierno ecuatoriano, vaya revirtiendo estas políticas”, destaca el informe.

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Tsipras: el líder que se alejó de la realidad

El primer ministro griego llegó al poder como una promesa contra los recortes de Bruselas. Cuatro años después, la ciudadanía está decepcionada por sus cambios de guion

 

La tarde del 26 de mayo, triple jornada electoral en Grecia —europeas, regionales y locales—, un equipo de cinco personas analizaba sus propios sondeos en el palacio Maximou, La Moncloa ateniense. Alrededor de Alexis Tsipras y un sanedrín de fieles, cada vez más limitado desde que llegó al poder en 2015, los expertos insistían en la victoria de Syriza, la coalición de izquierda radical: “Vamos ganando… Ganamos… Hemos ganado, sin duda”. Aunque televisiones y medios digitales daban para entonces la versión opuesta —una derrota, por nueve puntos de diferencia, frente a la conservadora Nueva Democracia (ND)—, los analistas de datos no dejaban de cantar victoria. Tsipras, encerrado en el castillo del poder, había perdido definitivamente el contacto con la realidad.

De ese alejamiento ya había dado muestras, por ejemplo ante el incendio mortal de Mati en 2018, e incluso antes, según algunos analistas, cuando en 2015 vivió la traumática ruptura de su partido tras aceptar el tercer rescate y él se hizo más fuerte en una formación que desde entonces se convirtió en su sombra. “Syriza es Tsipras. El partido ha perdido capacidad desde 2015, hoy es más débil que entonces, y cabe preguntarse qué ocurrirá si el domingo [por hoy] perdemos las elecciones por una diferencia mayor que en mayo. No descarto que pueda disolverse”, admite Dimitris Rapidis, consejero de comunicación. En la campaña de su principal contrincante, y favorito en las encuestas, el conservador Kyriakos Mitsotakis, lo resumen con una frase: “Estas elecciones no son una batalla entre Nueva Democracia y Syriza, sino entre Nueva Democracia y Tsipras”.

Con ese marcado personalismo, al jefe del Gobierno griego en funciones se le podría colgar la etiqueta de hiperlíder: aquel que, según la definición del centro de estudios Cidob, reúne unipersonalismo, desprecio al pluralismo y centralidad de la comunicación. Porque no se mueve una hoja sin su permiso en un mandato que comenzó populista, airado, y concluye desdibujado. Un hiperlíder, por definición, tiene rasgos congruentes con el populismo, pero el experimento heleno, que inauguró la tendencia hace cuatro años en Europa, se diluye hoy en el arroyo mainstream, con Syriza cada vez más embebida en el sistema.

Con todo, Tsipras muestra tics que bien podrían considerarse populistas, como su reivindicación de la figura de Andreas Papandreu, el carismático líder socialista de los años ochenta que seducía a propios y ajenos. Pero no todos los analistas están de acuerdo. “Es muy difícil situar a Syriza entre los partidos populistas que vemos en otras partes. La combinación de pensamiento elitista y explotación de las emociones de la masa para ganar poder, las cínicas tácticas usadas para mantenerlo, hacen de él un producto típico de la política griega más que ninguna otra cosa: el exitoso uso del oportunismo y la improvisación que puede funcionar durante un rato pero no aporta nada sustancial al país”, opina el analista Nikos Konstandaras.

Yannis Mavrís, director de la encuestadora Public Issue —que clavó los pronósticos del 26 de mayo y hoy prevé una diferencia del 15% a favor de ND—, considera que Syriza no va a perder ahora porque empezó a perder con el referéndum del sí pero no de julio de 2015: el alarde populista de su mandato, cuando consultó al pueblo sobre las condiciones de Bruselas para el tercer rescate para luego aceptar otro más gravoso. “El bloque más social que sustentaba ideológicamente a Syriza en 2015 empezó a alejarse tras ese volantazo. Su intento de ampliar la base electoral desde entonces, hacia el centro, incluido el desembarco de antiguos cargos del Pasok, no ha dado resultado, porque ha sido un movimiento de cuadros, ajeno a la base. Sus votantes de entonces le reprochan hoy la gestión del rescate y el acuerdo con Macedonia del Norte”. Entre el 60% y el 70% de los griegos rechazan el pacto con Skopje, que selló 27 años de contencioso sobre el uso del nombre Macedonia por la antigua república yugoslava.

“No hay organización política porque ya no tiene epicentro social”, incide Mavrís, que subraya un movimiento muy criticado: reproducir ciertos hábitos de los dos partidos tradicionales, la conservadora ND y el socialdemócrata Pasok, refundado como Movimiento para el Cambio (Kinal, en sus siglas griegas). “Ha habido un trasvase general de sus dirigentes a las estructuras del Estado, es decir, usar la Administración para colocar a sus miembros. La diferencia es que mientras ND y Pasok tardaron décadas en conseguirlo, Syriza lo ha hecho en un corto espacio de tiempo. Syriza ha alumbrado un nuevo sistema neoclientelar”. En la última sesión de la legislatura, en junio, intentó endosar como personal al Parlamento a decenas de empleados públicos, algunos de ellos familiares directos de destacados dirigentes del partido.

De la decena de cuadros de Syriza contactados, responde Kostas Duzinas, que repite candidatura al Parlamento. “Cierto es que hemos cometido algunos errores, por ejemplo de comunicación y capacidad de escuchar, así como cierta bisoñez al inicio, pero podemos decir que, en cualquier sector, Grecia está hoy mucho mejor que en 2015, sobre todo en cuanto al alivio de la crisis humanitaria, porque ayudamos a todos los que lo requerían con urgencia; en el sistema de la salud, en los hospitales… Nos encontramos la caja vacía y la dejamos con superávit, pero la propaganda propala la idea de que no hemos hecho nada bien y de que Tsipras es Satanás”. Corrobora Cristos Simis, secretario general de Comunicación: “Los ciudadanos sabrán discernir y valorar el esfuerzo que hicimos para levantar el país, para dar seguridad a los que no la tenían”.

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United interviene Avianca por impago del accionista mayoritario

La compañía estadounidense entrega el control de la colombiana a Kingsland y quita el poder a Germán Efromovich



United Airlines intervino este viernes en el reparto de poder de la aerolínea colombiana Avianca, una de las principales de América y la más antigua del continente. La compañía estadounidense despojó del control de sus acciones al socio mayoritario, Germán Efromovich, y se lo entregó a "un tercero independiente". Se trata de Kingsland, dirigida por el empresario salvadoreño Roberto Kriete y hasta hoy propietaria del 20% de la empresa. United niega que la operación suponga un intento de controlar Avianca, aunque de facto dio un vuelco a su gobierno corporativo.


La decisión se debe a un acuerdo estipulado entre la aerolínea estadounidense y BRW Aviation, propiedad del grupo Sinergy, la firma de Efremovich. Este le había solicitado el pasado noviembre un crédito de alrededor de 450 millones de dólares dejando como garantía su participación en la sociedad, un 78% de las acciones con derecho a voto. "United tomó medidas debido a que no se han cumplido algunas condiciones financieras en su acuerdo con BRW Aviation. Por esto, decidió ejercer sus derechos contractuales", comunicó la compañía, que asegura que estos cambios no afectarán a la alianza comercial que mantiene con Avianca y con la panameña Copa. La maniobra tampoco tiene que ver con la suspensión de las operaciones de Avianca Brasil, que es una empresa matriz que se declaró en bancarrota las pasadas navidades.


"La labor de Kingsland", continúa United en un comunicado, será buscar un plan "que asegure la estabilidad y sostenibilidad financiera de la compañía en el largo plazo". La sociedad colombiana registró unas pérdidas de 67,9 millones de dólares en el primer trimestre de 2019, unos números casi en las antípodas de los 28,9 millones de ganancias del mismo período del año anterior. En 2017 había conseguido facturar 4.400 millones a pesar de una huelga de pilotos de 51 días que afectó a su crecimiento. Sin embargo, los más recientes resultados obligaron al grupo a suspender un pedido de 17 aviones comprometidos con Airbus, aplazar la entrega de 35 aeronaves hasta 2022 y a cancelar 11 rutas.


"United Airlines apoya fuertemente a Avianca y espera que Kingsland desarrolle un buen gobierno corporativo que traiga éxitos", prosigue la aerolínea estadounidense, que aclara que Efromovich "sigue teniendo el derecho económico sobre las acciones, pero no el derecho a voto, lo que hace que el tercero asignado tenga la capacidad de decidir sobre el management de la compañía". En cualquier caso, asegura, "United Airlines no tomará el control de Avianca, su operación, servicio, ni las decisiones empresariales".


Roberto Kriete será ahora el encargado de pilotar el grupo en esta nueva etapa. "Mi función no es ser el héroe de este drama", declaró el empresario al diario colombiano El Tiempo. "Mi función es montar un equipo y una junta directiva de clase mundial muy capaz, que tenga las habilidades necesarias para liderar realmente la transformación de Avianca". Tras conocerse la decisión de United, que ofreció un nuevo préstamo de 250 millones, ya al mediodía el título de Avianca en la Bolsa de Valores de Colombia registró un incremento de más del 30%.

Por Francesco Manetto
Bogotá 24 MAY 2019 - 17:44 COT

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Ecuador recibirá más de $10.000 millones de crédito de organismos internacionales

Ecuador y el Fondo Monetario Internacinal (FMI) acordaron la entrega de un préstamo de 10.200 millones de dólares a este país latinoamericano, comunicó el presidente Lenín Moreno en su discurso ante la nación.

"Las más importantes organizaciones mundiales han decidido respaldar el Plan de Prosperidad de nuestro Gobierno, recibiremos más de $10.000 millones", declaró Moreno citado por la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia en su cuenta de Twitter.


Precisó que el crédito se da para un plazo de 30 años y a tasas que no superan el 5%.


Según Moreno, el propio FMI entregará 4.200 millones de dólares y otros 6.000 millones de dólares se asignarán por seis organizaciones financieras internacionales: el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el Banco Europeo de Inversiones, el Fondo Latinoamericano de Reservas y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).


Agregó que planea utilizar estos fondos sobre todo para crear nuevos puestos de trabajo, incluido a distancia.


"Este dinero permitirá oportunidades de trabajo, como: teletrabajo para madres de niños pequeños", afirmó el presidente ecuatoriano.


Destacó también que gracias a sus decisiones firmes Ecuador alcanzó salvar la dolarización y recuperar la democracia y evitar lo que pasó con Venezuela.

06:16 21.02.2019(actualizada a las 06:18 21.02.2019)URL corto

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Lunes, 17 Diciembre 2018 05:53

La mala salud de hierro de Bolivia

La mala salud de hierro de Bolivia

El notable crecimiento del país andino lleva la contraria a los expertos que hablan de un modelo económico insostenible

Cada año los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial que trabajan con las cifras bolivianas concluyen que “la economía está bien, pero no es sostenible a medio plazo”. Un ejercicio después se repite la misma historia: “La economía sigue bien, pero es insostenible a mediano plazo”. Así ha ocurrido durante mucho tiempo. Cada facción de economistas bolivianos — en función de si son más o menos próximos a las tesis del Gobierno de Evo Morales— se aferra a una u otra parte de la sentencia, pero lo cierto es que el país andino lleva casi una década creciendo por encima del 4% todos los años, ritmo que el propio FMI reconoce que se mantendrá también este año y el próximo.


“La economía boliviana sigue gozando de buena salud, pese al contexto adverso. El tirón de la demanda interna ha logrado reducir la pobreza y las desigualdades”, dice Luis Arce, ministro de Economía desde el inicio del mandato de Evo Morales, en 2006, hasta mediados del año pasado, y considerado el principal artífice de este buen comportamiento. Para Arce el secreto del “milagro boliviano” no es otro que el modelo económico, que contrasta con el “neoliberal” que aplican los otros gobiernos sudamericanos.


El patrón económico local considera la existencia de dos sectores: uno “generador de excedentes”, conformado por las industrias petrolera, minera y eléctrica, y otro “generador de ingresos y empleos”, integrado por las industrias manufacturera, agropecuaria, la de construcción o la turística. El modelo se basa en la toma del primer sector por parte del Estado, que así se convierte en el principal actor de la economía, y la posterior transferencia de los excedentes al segundo grupo por la vía del gasto público y la redistribución económica, es decir, de la ampliación de la demanda.


Gracias al boom de ingresos entre 2006 y 2014, mayoritariamente gracias a la venta de materias primas, muchos de ellos canalizados hacia el mercado interno, aumentó el consumo y las actividades destinadas a satisfacerlo. También el bienestar social, una variable a tener muy en cuenta en el país con menor renta per cápita de América Latina, tres veces menos que México y casi cuatro menos que Chile. La extrema pobreza —personas con ingresos inferiores a dos dólares diarios— cayó del 38% a 18%, y hoy es de solo el 10% en las ciudades. Tras una década con el quinto mayor crecimiento económico de América Latina, Bolivia se ha convertido en un país de ingresos medios: “Solo” el 30% de su población gana menos de cuatro dólares por día.


Este dinamismo también convirtió a las principales industrias de cerveza, gaseosa, cemento y telecomunicaciones en empresas más grandes, mayoritariamente en manos de grupos extranjeros. E impulsó a los bancos nacionales, cuyos activos se multiplicaron por 3,6 entre 2008 y 2017 y cuyos beneficios casi se triplicaron en el mismo periodo. Arce añade que, a cambio, los grandes actores del sector financiero tuvieron que hacer abundante el crédito productivo, al que el Gobierno ha fijado una cuota obligatoria; si en 2005 este ascendía a 1.100 millones de dólares, hoy supera los 10.000.


Puntos débiles


Pero no todo es positivo en Bolivia. El economista Napoleón Pacheco incide en que la economía local atraviesa ahora una fase de menor crecimiento por la caída del precio internacional de las materias primas. “En la medida en que esto pasa, vuelven los viejos males, alejados por la prosperidad anterior: déficit fiscal y déficit en cuentas externas, con efectos en el corto plazo, como un mayor endeudamiento y el aumento del crédito interno del Banco Central al Estado para financiar la inversión pública”. Este aumento del crédito interno no se convierte en inflación porque se respalda con las reservas de divisas extranjeras y “porque en parte se va afuera, por medio de las importaciones de bienes”, agrega. Ambos procesos deterioran el nivel de las reservas internacionales, que cayeron de 15.000 a 8.400 millones de dólares en los últimos tres años.


Las importaciones pasaron del 20% al 30% del PIB entre el comienzo de la bonanza económica (2004) y los mejores años de esta etapa (2011-2014). Hoy están a mitad de camino: en el 24%. La prevalencia de las compras en el exterior llevó a varios economistas a diagnosticar un principio de “enfermedad holandesa” en Bolivia: un súbito aumento de la capacidad de compra que los productores locales no se hallan en la capacidad de aprovechar. Solo se libran las ramas que no compiten con las importaciones, como la construcción —que en el país sudamericano alcanza tasas de crecimiento del 10% anual—. Otro síntoma de este mal, que toma su nombre de la destrucción del sector manufacturero de Países Bajos tras el descubrimiento de enormes yacimientos de gas en el mar del Norte a mediados del siglo pasado, es la apreciación de la moneda. Es el resultado de la entrada de una gran cantidad de dólares y de la supresión, desde 2011, de las microdevaluaciones que se realizaban para ajustar la relación entre la moneda local, el boliviano, y las divisas de los países vecinos, con los que más comercia.


El Gobierno de Morales no quiere devaluar su moneda ni un centavo para defender la “bolivianización” de las finanzas nacionales —una de sus banderas económicas— y para desalentar la fuga de capitales en un contexto internacional de alza del dólar. Para Juan Antonio Morales, presidente del banco central en la década de los noventa, la falta de flexibilidad del tipo de cambio es el peor error de política monetaria del Ejecutivo. “Desacostumbró a la población”, dice, “a ver cambios en el valor del dinero”, una variable que flota libremente en los grandes países de la región. Sin embargo, devaluar puede tornarse inevitable si el déficit comercial pone en jaque las reservas de divisa extranjera, clave para una economía en vías de desarrollo.


Arce señala que los economistas “neoliberales” son “anticuados” y no entienden que la economía boliviana ya no vive del comercio exterior, sino de la inversión y el consumo internos. El Gobierno alimenta la demanda interna con incrementos constantes de salarios y un alto nivel de gasto público (la tercera parte del PIB). Esta estrategia, insiste Pacheco, pasa por enfrentar el déficit comercial creando simultáneamente un déficit fiscal “gemelo” (que desde 2015 ha sido de un 7% del PIB). El economista Gonzalo Chávez la califica como una “huida hacia adelante”.


Baja deuda exterior


Los críticos con el modelo económico de Evo Morales creen que es insostenible seguir cebando la demanda interna sin incurrir en elevados déficits ni alimentar el fantasma inflacionistas. Sin embargo, el Gobierno tiene todavía un amplio espacio para mantener el dinamismo de la demanda interna, ya que debe al extranjero menos de 9.500 millones de dólares, apenas el 25% del PIB. Es una cifra bastante menor a la muchos países vecinos. Claroscuros de una economía, todavía, en expansión.

Por Fernando Molina
La Paz 15 DIC 2018 - 18:06 COT

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Ecuador recurre a China para obtener créditos de 1.000 millones con los que poder cerrar el año

El Gobierno de Lenín Moreno había puesto en tela de juicio las negociaciones de Rafael Correa con el gigante asiático para acceder a financiación durante una década


En una suerte de déjà vu económico, Ecuador ha vuelto este mes de diciembre a China en busca de financiación que le ayude a cerrar el año. Como ya hiciera el expresidente Rafael Correa, el Gobierno de Lenín Moreno ha acudido al gigante asiático para conseguir créditos por un total de 1.000 millones de dólares que le servirán para completar los gastos de cierre de ejercicio, incluida la paga extra navideña de los funcionarios y el pago de los compromisos de deuda.


Moreno, de gira por China y Qatar anunció este miércoles, tras reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, que el país ha conseguido tres préstamos de su socio comercial. El más abultado es un crédito de 900 millones de dólares que concede el Bando de Desarrollo Chino, con una tasa de interés del 6,5 % y un plazo de seis años con dos de gracia. Unas condiciones muy similares a las negociadas durante el régimen de Correa, pese a que en el comunicado oficial se anuncie como la “tasa de interés más baja de la historia”. En lo que sí se desmarca el nuevo acuerdo es en no comprometer el petróleo ecuatoriano a futuro, a diferencia de las preventas petroleras que Moreno heredó de su predecesor.
Dos líneas de crédito abiertas


Por los otros dos préstamos, Ecuador recibirá casi 100 millones de dólares más: 69,3 millones del Eximbank chino para la reconstrucción tras el terremoto de 2016, con condiciones más ventajosas (2% de interés y 20 años de plazo), y otros 30 millones no reembolsables para seguridad militar. Además, se han dejado apalabradas dos líneas abiertas de financiamiento por hasta 3.500 millones, con lo que Ecuador se garantiza una alternativa para sostener el presupuesto del próximo año en el que ya se prevé un agujero fiscal en el entorno de los 9.000 millones de dólares.


El ministro de Finanzas, Richard Martínez, —uno de los miembros del gabinete que acompañó al presidente en su gira por China—, reconoció días antes del viaje que el país sudamericano tenía previsto levantar nuevos recursos para “fortalecer las reservas [del banco central] y terminar de financiar proyectos de inversión”. El analista económico Walter Spurrier es más específico a la hora de contabilizar el desajuste en las cuentas de cierre de ejercicio. "El año pasado", explica, "Ecuador gastó 4.000 millones de dólares en diciembre y este año también hay que pagar los décimos [el nombre que recibe la paga extra navideña], más los intereses y amortización de la deuda. Pero en el Tesoro solo hay 600 millones. Es una muestra del desfase existente", explica.


De ahí que los 900 millones de dólares obtenidos en China tengan como destino completar las cuentas del tramo final del año, a pesar de que la ley ecuatoriana impide que la deuda contratada se gaste en otra cosa que no sea inversión. "Desde la época de Correa se hizo una ingeniería para considerar gastos corrientes como gastos de inversión. Eso no ha cambiado", cuestiona Spurrier, en línea con los informes de la Contraloría que señalaron meses atrás irregularidades en la contratación de deuda que cerró el expresidente con China. Pero reconoce que el nuevo Gobierno está haciendo un esfuerzo para poner las cuentas en orden sin someterse a medidas de ajuste drásticas. Solo con China, Ecuador tenía una deuda pendiente de 6.500 millones de dólares antes de este nuevo compromiso.


Además de la financiación, Moreno ha aprovechado la visita para afianzar sus lazos comerciales con China. Ecuador ha suscrito un acuerdo para incorporarse a la Franja y Ruta de la Seda promovida por el país asiático y ha mostrado su interés por adherirse al Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones. Tras reconocer que en Ecuador hay 145 firmas chinas haciendo negocios y destacar las inversiones ya materializadas del régimen de Jinping en minería, infraestructura, energía y logística, Moreno aseguró que el presidente chino se ha comprometido a revisar “cómo mejorar y ampliar la oferta exportable de Ecuador hacia China de quinua, pitahaya, flores, plátano y camarón”. China es, recordó, un enorme mercado de 1.500 millones de consumidores.


Los buenos gestos cosechados durante la gira por China entre ambos mandatarios apuntan, además, a que los roces que enfrentaban a ambos países por los problemas en obras desarrolladas por empresas chinas en Ecuador finalmente no han pasado factura. Semanas antes del viaje, la Contraloría ecuatoriana publicaba en un informe que la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, obra emblemática de la gestión correísta y construida por la china Sinohydro, presentaba miles de fisuras. El conflicto, que no es el único que afecta a la obra pública, se sometió a una auditoría de una tercera parte. El embajador chino en Ecuador, Wang Yulin, ya adelantó que la empresa china asumirá su responsabilidad si se confirman los fallos.

Por Sara España
Guayaquil 12 DIC 2018 - 18:29 COT

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Maduro pide a Putin respaldo económico y político

Moscú. En el contexto de creciente deterioro de la relación entre Rusia y Estados Unidos, que favorece el acercamiento de Moscú y Caracas, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, vino a la capital rusa este miércoles para pedir a su homólogo, Vladimir Putin, respaldo político y comprensión ante las dificultades que enfrenta el país latinoamericano –cada vez más acosado por Washington– para cumplir los compromisos con sus acreedores rusos.


Lo primero, por así convenir a ambos países en medio de un escenario internacional cada vez más adverso para ellos, se hizo público desde el primer momento del encuentro de los mandatarios.


Entendemos y sabemos que la situación en Venezuela sigue siendo muy complicada. Apoyamos sus esfuerzos por lograr entendimientos en la sociedad, sus medidas para facilitar un arreglo con la oposición. Y desde luego rechazamos cualquier acción de carácter terrorista, cualquier intento de cambiar la situación por la fuerza. Con estas palabras recibió Putin a Maduro en su residencia de Novo-Ogoriovo, en las afueras de Moscú, donde se reunieron los mandatarios por separado y, después, con sus comitivas.


Lo segundo, por afectar delicados intereses privados, se negoció a puerta cerrada y sin emitir comunicado sobre la parte no pública de su encuentro ni ofrecer conferencia de prensa posterior.


Desde 2006, de acuerdo con estimaciones de la agencia noticiosa Reuters, el gobierno ruso y la petrolera Rosneft han concedido créditos a Venezuela por un valor cercano a 17 mil millones de dólares y, en octubre de 2017, el Ministerio de Finanzas ruso aceptó restructurar parte de la deuda, a saldar en un plazo de 10 años, pero se comenta que el préstamo de 4 mil millones de dólares para la compra de armamento en 2011 debía pagarse este 2018, y Caracas no tiene forma de hacerlo.


Con esta visita de trabajo, conforme a lo poco que ha podido trascender, Maduro procuró tranquilizar a Putin sobre la plena vigencia de los proyectos petroleros rusos en Venezuela, a la vez que argumentó la necesidad de que le concedan más tiempo para poder pagar el servicio de la deuda en los términos pactados.


Lejos del medio millón de barriles que, según los cálculos del Kremlin, debería recibir Rusia cada día, de un tiempo para acá llegan sólo 176 mil barriles.


Se podría entender por la drástica caída de la extracción de crudo en Venezuela, pero nada gustó aquí –donde Maduro tiene en la persona Igor Sechin, presidente de Rosneft, su más firme valedor desde que el influyente colaborador de Putin apostó por establecer una alianza estratégica aún con el gobierno de Hugo Chávez– que se haya filtrado a la prensa que Venezuela suministra 463 mil barriles diarios a China, otro importante acreedor.


Por ese motivo, a finales de noviembre pasado, Sechin viajó a Caracas a pedir explicaciones y, unos días después, la presencia de Maduro en Moscú se inscribe en el mismo intento de limar asperezas y refrendar alianzas, ya con el visto bueno de Putin.


Rosneft tiene cinco proyectos en Venezuela, que equivalen a 7 por ciento de la extracción total de crudo del país latinoamericano, entre ellos –junto con la compañía Petróleos de Venezuela–, participa en la exploración de los grandes yacimientos de Junín-6 y Carabobo-2 .


No se excluye que el gobierno de Venezuela haya ofrecido concretar nuevos proyectos para Rosneft y Gasprombank, que está financiando la modernización de seis instalaciones de hidrocarburos en la región del lago de Maracaibo. En todo caso, se da por seguro que esa posibilidad será objeto de discusión más detallada en la comisión intergubernamental de cooperación económica Rusia-Venezuela, que está previsto se reúna a comienzos de 2019.


En vista de que Venezuela asumirá el año entrante la presidencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y del Foro de Países Exportadores de Gas, los expertos consideran que Putin y Maduro no pudieron desaprovechar la ocasión de intercambiar ideas, cara a cara, para buscar una mayor coordinación en los mercados globales de petróleo y gas.

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Martes, 04 Diciembre 2018 06:12

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

"¿Por qué Xi Jinping fue recibido con más honores que los demás líderes?", se pregunta el diario La Nación, en referencia a la llegada del presidente chino a la cumbre del G20 en Buenos Aires. El periódico constata que fue recibido "en una ceremonia especial, distinta de la que fueron objeto el resto de los jefes de Estado y de gobierno".
Además el presidente Mauricio Macri desmintió a Donald Trump, cuya vocera había asegurado que ambos compartirían que la actividad de China en la región es "depredadora". Por el contrario, Macri aseguró que "la Argentina no ve la presencia de China como una amenaza sino como una oportunidad".


Las razones de ambos hechos hay que buscarlas en la "Asociación Estratégica Integral" entre China y Argentina, rubricada en 2008, que coloca al país asiático como un aliado clave de Buenos Aires. En poco más de dos años Xi y Macri se reunieron cinco veces en las cuales decidieron profundizar la alianza "inyectando una gran fuerza motriz para la cooperación binacional en distintos ámbitos".


Luego de la cumbre del G20 se registró la reunión bilateral entre Xi y Macri, el domingo 2 de diciembre en la residencia de Olivos, donde firmaron 35 acuerdos, muchos de los cuales apuntan a proyectos de largo plazo de más de cinco años. Entre ellos uno para el intercambio de monedas por 9.000 millones de dólares, financiamiento de obras 1.200 millones de dólares y 5.000 millones en inversiones para ferrocarriles, energía térmica, solar, eólica y obras viales.


El hecho de que un gobierno conservador como el de Macri haya continuado y profundizado una alianza iniciada por un gobierno de signo opuesto, como el de Cristina Fernández, revela que estamos ante una alianza de Estado entre ambos países. Este es el primer dato a retener, ya que el tipo de relacionamiento establecido entre ambos comenzó en el terreno comercial, pero se va extendiendo a otras áreas, como las inversiones y las finanzas, y está comenzando a expresarse en el terreno político y geopolítico, como lo manifiesta el discurso de Macri.


La segunda cuestión es que China es el segundo destino de las exportaciones argentinas, luego de Brasil y por delante de Estados Unidos. El comercio creció de forma constante y firme, en particular en el área agroindustrial. China es el primer comprador de carne argentina en el mundo y sus importaciones de soja se expanden a raíz de la guerra comercial con Estados Unidos.


La tercera es que las relaciones entre China y Argentina van mucho más allá del comercio. El embajador argentino en China, Diego Guelar, destacó poco antes del G20 que "la relación con China es muy importante para Argentina, ya que es su máximo inversor y, si se excluye al Fondo Monetario Internacional (FMI), su principal acreedor".

 

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Sábado, 27 Octubre 2018 05:31

La próxima crisis será más grave

La próxima crisis será más grave

En declaraciones recogidas por Nicolas Domenach, François Langlet, conocido periodista económico y divulgador francés, se expresa sobre las posibilidades de crisis, como parte de un amplio reportaje especial del mensual Le Nouveau Magazine Littéraire bajo el título “El capitalismo ya no responde”. 

¿La próxima crisis que parece dibujarse puede ser fatal?


La próxima crisis será verosímilmente más grave que la de 2008, porque en 2008 se trató un exceso de endeudamiento con un incremento del endeudamiento. Se trató el mal, por tanto, con mayor mal. Ahora bien, iguales causas producen iguales efectos. Lo que nos espera, aunque nadie pueda prever la fecha con certeza: depreciación del valor de las activos, acciones, inmobiliario, obligaciones, cuyo valor se ha hinchado por la creación de moneda por parte de los bancos centrales. Para evitar el hundimiento, hemos elevado una vez más la altura del edificio moviendo crédito generalizado y mundializado. Es probable que esto no dure.


¿Tienen los estados todavía los medios y la voluntad de regular un capitalismo financiero que ha enloquecido? ¿Y pueden controlar los GAFA [Google, Apple, Facebook y Amazon]?
Los estados disponen de todos los medios para regular el capitalismo. El problema es que los límites que ponen no hacen más que desplazar la locura especulativa. Si se regulan los bancos –algo que se hizo después de 2008- las finanzas se desplazan al shadow banking, el sistema financiero paralelo.


El determinante principal de la crisis financiera es la psicología de las multitudes, es decir, los comportamientos borreguiles de los inversores, que perduran igual que el deseo de enriquecerse, es decir, mucho tiempo.


Es inútil esperar un mundo sin crisis, es ilusorio pensar que el Estado y los poderes públicos son una solución a la crisis financiera. Hay que regular, desde luego, pero eso no supone una protección absoluta. La vigilancia ha de ser permanente.


La patronal y los políticos ¿son conscientes de las apuestas, o se contentan con hacer populismo patronal para unos y política para otros?


Los patronos de las empresas que cotizan en Bolsa se ven a menudo forzados a respetar las reglas de juego del sistema actual: el que ignorase deliberadamente a sus accionistas se condenaría, lo cual lleva a veces a la empresa a prácticas contestables, como la recompra de las propias acciones, privándola de medios para invertir. En cuanto a los dirigentes políticos, no tienen siempre un buen conocimiento de los mecanismos de las finanzas y de la Bolsa, a falta de haber trabajado en empresas, lo que les conduce a menudo a los “Basta con…”


Los populistas son los más inclinados a estos atajos, tanto más seductores por cuanto los partidos tradicionales, lo mismo los de izquierda que los de derecha, no vieron venir la última gran crisis.


¿Hay contradicción radical entre capitalismo y ecología o, a la inversa, puede el capitalismo salvar la Naturaleza después de haberla saqueado?
Por definición, el capitalismo es predador, utiliza los recursos naturales para aumentar la producción y la riqueza, la de los accionistas, los asalariados o los consumidores. Hay, por tanto, una contradicción fundamental entre crecimiento y ecología. Pero se puede superar de diversas maneras. En primer lugar, instaurando reglas que limite la utilización de recursos. Y siguiendo con un mecanismo que haga subir el precio de los bienes en función de su escasez. Los recursos escasos deben facturarse más caros para disuadir de su utilización. Y el aumento del precio, en una economía de mercado, desencadena la investigación de innovaciones para substituir el antiguo modo de producción por uno nuevo, más económico en recursos. Esta espiral virtuosa no puede desarrollarse más que gracias a la interacción entre la mano invisible, la del mercado, y la mano bien visible del regulador.

Por François Lenglet, periodista especializado en Economía, se ocupa de dicha sección en las emisoras francesas de radiotelevisión RTL y TF1. En los años 90 trabajó como jefe de redacción y director adjunto de la revista económica L´Expansion, así como en Enjeux-Les Échos, suplemento mensual del diario económico Les Échos, y La Tribune. Su último libro es Tordez le cou aux idées reçues. Fuente: Le Nouveau Magazine Littéraire, nº 10, octubre de 2018


Le Nouveau Magazine Littéraire, nº 10, octubre de 2018
Traducción: Lucas Antón

 

Publicado enEconomía
Miércoles, 17 Octubre 2018 06:28

Crisis financiera: la medicina equivocada

Crisis financiera: la medicina equivocada

La teoría económica ortodoxa sobre el funcionamiento del sistema bancario nada tiene que ver con el mundo real de las finanzas. En el plano académico eso explica la ignorancia de los economistas neoclásicos sobre las causas de la crisis financiera de 2007. Pero lo realmente grave es que la mayor parte de las autoridades económicas en el mundo (bancos centrales y agencias reguladoras) sigue utilizando las herramientas de esa teoría ortodoxa, a pesar de ser lógicamente inconsistente y de haber sido desacreditada por los acontecimientos.

El pasado septiembre, Claudio Borio, economista en jefe del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), declaró que existe un alto riesgo de que la economía mundial sufra una recaída con consecuencias potencialmente más graves que las de la Gran Recesión. Las declaraciones vienen de uno de los funcionarios más lúcidos del BIS, alguien que acertadamente pudo leer las señales de los indicadores financieros más relevantes para predecir la crisis de 2007. Lo más alarmante del anuncio de Borio es su empleo de una metáfora médica: "Hoy ya no tenemos más medicinas para curar al paciente y asegurar su recuperación".

Para seguir con la alusión a la medicina, después del colapso de 2008, los bancos centrales del mundo desarrollado recetaron a sus maltrechas economías un remedio muy fuerte: para contrarrestar los efectos de la crisis aplicaron de manera persistente tasas de interés cercanas a cero (e incluso negativas en algunos casos) e inyectaron cantidades astronómicas de liquidez al sistema financiero. Pero esa medicina tenía contraindicaciones y efectos colaterales indeseables.

Uno de esos efectos es el intenso síndrome de abstinencia cuando la medicina es interrumpida. Los efectos sobre los mercados emergentes están a la vista, pues los préstamos desde Estados Unidos a empresas no bancarias en los mercados emergentes se han duplicado desde la crisis financiera y hoy rebasan 3.7 billones (castellanos) de dólares. Según Borio, las crisis de Argentina y de Turquía son consecuencia de lo anterior, debido al ajuste en la política de la Reserva Federal que ha prometido seguir con aumentos graduales en la tasa de interés y del anuncio del Banco Central Europeo sobre la terminación de su programa de estímulo (flexibilidad monetaria) a finales de año.

Pero el problema central de la política monetaria no convencional que aplicaron los países desarrollados para enfrentar el colapso de 2008 no es solamente el de los síntomas de retiro de la medicina al llegar el momento de la normalización. El principal inconveniente es que la medicina no estuvo dirigida a curar al paciente, sino a rescatar el statu quo que imperaba antes de la crisis.

El propio Borio señaló que uno de los efectos de la flexibilidad monetaria aplicada en Estados Unidos y por el Banco Central Europeo ha sido promover un frenesí de préstamos con estrategias que siguen de cerca los infames CDO o títulos de deuda respaldados por créditos, bonos o hipotecas como garantía. En los años que precedieron la crisis de 2008, estos títulos eran agregados como técnica para distribuir y disminuir riesgos, así como para bajar el costo del crédito y comisiones a los prestatarios. Esos paquetes después eran vendidos en los mercados financieros como "vehículos de inversión". Hoy esa práctica ha privilegiado a un tipo de CDO, los llamados CLO, que no son otra cosa que títulos respaldados por préstamos (típicamente deuda de empresas pequeñas y medianas). La práctica de rempaquetarlos y venderlos es similar a la de los títulos respaldados por hipotecas. Lo importante es que los CLO constituyen (al igual que sus hermanos gemelos, los CDO) un fuerte incentivo para el apalancamiento y para el abuso en la adopción de riesgo.

Es bien sabido que las tímidas medidas regulatorias adoptadas en Estados Unidos (bajo la administración Obama) fueron muy débiles para corregir excesos. Además, después de la aprobación de la ley Dodd-Frank en 2010 las principales restricciones introducidas fueron debilitadas en los reglamentos que debían hacer aplicable la legislación principal. Por eso no sorprende el renacimiento de las prácticas crediticias tóxicas que tanto contribuyeron a detonar la crisis en 2008.

Los bancos en Estados Unidos desencadenaron una crisis que aniquiló la riqueza de millones de familias y destruyó 9 millones de empleos. Los bancos fueron rescatados sin un rasguño, mientras 10 millones de familias perdieron su casa. La política del banco central fue generosa con los bancos, inyectándoles liquidez con tasas de cero por ciento. Hoy, después de 10 años, el banco central habla de normalización, pero confirma la luz verde para que los bancos puedan seguir su peligroso juego depredador. Esta subordinación a las necesidades/necedades del sistema financiero anula por completo el mito de la autonomía del banco central y confirma la necesidad de un control responsable y democrático sobre sus actividades.

Twitter: @anadaloficial

 

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