Sábado, 05 Septiembre 2020 06:04

El retador

El retador

La creciente presencia china en América Latina

 

Mientras desplaza a Estados Unidos como la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial, China incursiona también en su “patio trasero”. No sólo se ha encumbrado como primer comprador de buena parte de los países latinoamericanos, sino que además ofrece a la región sendos acuerdos en sectores de alto valor agregado. Todo esto, mientras hace gala de un pragmatismo desconocido para su rival.

¡Sonreí, te están filmando! Si estás leyendo este artículo en algún lugar público de Montevideo, mirá a tus alrededores, pues es altamente probable que una cámara de seguridad te esté grabando. En 2008 el Ministerio del Interior uruguayo firmó un acuerdo por 12 millones de dólares con ZTE, una sociedad china de tecnología, para dotar el país de un plan de seguridad basado en infraestructuras de transmisión de datos, tecnología VoIP, cámaras en los centros públicos de la capital (el estadio Centenario, el Centro, los parques, entre otros) y los centros de detención en Canelones y Maldonado, y un sistema de reconocimiento facial en los puntos de migración. Otros acuerdos similares entre Montevideo y Beijing han sido firmados en los últimos años.

El caso uruguayo es apenas una parte de la iniciativa china de construir smart cities (ciudades inteligentes), «estrategias de planificación urbanística relacionadas con la innovación y las tecnologías de la comunicación para mejorar la vida de los ciudadanos», de acuerdo con Simone Pieranni, periodista de Il Manifesto y autor del libro  Red Mirror. Il nostro futuro si scrive in Cina (Laterza, 2020). «China se afirmó como uno de los proveedores mundiales de proyectos de smart cities», explicó a Brecha Pieranni, quien en 2019 visitó Terminus, una empresa china que vende soluciones para ciudades y edificios residenciales y que ya realizó 6.891 proyectos de smart cities en China, involucrando a una población de 8 millones de personas.

Terminus promete construir ciudades inteligentes con «carreteras residenciales bordeadas de una exuberante vegetación, donde las gotas del rocío se deslizan desde las hojas más altas de los árboles hasta los tejados cargados de paneles solares, y luego hasta su lugar de descanso final en la hierba», contó Pieranni. «Hay un latido del corazón, no sólo en la naturaleza circundante, sino también en las estructuras mismas. Cuando la luz del sol llega a las casas, las ventanas de los dormitorios ajustan su opacidad para permitir que la luz natural despierte a los residentes adormilados. Una vez que la luz ha llenado la habitación, un ama de casa virtual llamada Titán selecciona tu desayuno, combina tu atuendo con el clima y presenta un itinerario completo para tu día utilizando una solución de transporte inteligente. Después del desayuno, subís a tu vehículo inteligente y totalmente automatizado y comenzás tu viaje interurbano a la ciudad explorando las noticias del mercado global, ¡recomendadas por un algoritmo, por supuesto!», añadió. Pero sospecha de este mundo eficiente y sustentable: «¿Quién podrá pagar para vivir en estas ciudades? La sustentabilidad ambiental de las smart cities se alimenta de la explotación de los recursos naturales, como el litio y el cobalto para las baterías, que dejan una gran huella ambiental. Una minoría vivirá en ciudades sustentables; la gran mayoría, en lugares contaminados».

Lo cierto es que el dragón ya no es la fábrica global de copias de mala calidad. En la actualidad es el país que crea el marco tecnológico en el cual los demás tienen que conformarse. ¿Un ejemplo? En China, la aplicación Wechat, que permite hacer cualquier transacción sin usar efectivo, registró 1.200 millones de transacciones diarias en 2018.  Mark Zuckenberg, fundador de Facebook y estudiante de mandarín, observa de cerca el modelo de Wechat y en junio lanzó en Brasil un experimento para transferir plata por Whatsapp, una aplicación de su propiedad.

DE LA TIERRA A LA LUNA

Este ascenso chino a la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial ha ido en detrimento de quien hasta ahora ocupaba ese rol: Estados Unidos. Y esa rivalidad no parece desenvolverse de un modo muy pacífico. Según la periodista y sinóloga de la Universidad de Venecia Giada Messetti: «En los próximos diez o 15 años se crearán dos sistemas de Internet, uno guiado por los estadounidenses y otro, por los chinos». La disputa entre China y Estados Unidos por acaparar Internet registró un nuevo capítulo el 6 de agosto, con el decreto del presidente Donald Trump que obliga a la empresa de tecnología Bytedance a vender sus acciones de la red social Tiktok en Estados Unidos, por razones, según Washington, «de seguridad nacional». Pero la gran batalla del momento es la del 5G (véase «Bajo los ojos del dragón», Brecha 26-VI-20). La avanzada china –a través de Huawei, principalmente– tiene uno de sus frentes en el mercado de usuarios de celulares de América Latina. La pregunta abierta es: ¿qué harán los gobiernos de esta región?

La presencia china en América Latina se ha fortalecido durante las últimas décadas, principalmente a través del comercio de materias primas y manufacturas. Beijing es un socio comercial de primer nivel desde hace años: ha derrocado a Europa y ha alcanzado a Estados Unidos. Si en 1998 las exportaciones chinas a América Latina representaban sólo el 3,7 por ciento de las de Estados Unidos, en 2018 pasaron a representar el 59,1 por ciento (Banco Mundial, 2020). Estos datos toman en cuenta a México, a cuya economía –organizada en torno al mercado estadounidense– Washington no tiene la menor intención de dejar escapar, como lo demuestra la cláusula contenida en el T-MEC que implica que si uno de los Estados socios firma un acuerdo comercial con un país «sin economía de mercado» –léase China–, los otros dos miembros pueden abandonar el tratado. Si nos fijamos únicamente en la balanza comercial al sur del Canal de Panamá, el bote ya se inclina a favor de Beijing: en 2018 China comerciaba con América del Sur por más de 200.000 millones de dólares y superaba a Estados Unidos. La región es la respuesta a la demanda de materias primas chinas: soja de Brasil, Argentina y Uruguay; litio y cobre de Chile; petróleo de Venezuela y Ecuador.

Pero en los últimos años el comercio sino-latinoamericano se ha extendido más allá de los productos básicos y ha incluido de forma creciente los sectores de alto valor agregado. Acuerdos de cooperación en el ámbito tecnológico y científico han permitido a Bolivia, Ecuador y Venezuela lanzar satélites espaciales y han estimulado la investigación astronómica de Chile gracias a proyectos financiados por el Centro  Sudamericano para la  Astronomía de la Academia de Ciencias de China. Hablando de estrellas, cabe mencionar la estación espacial china en Neuquén, en la Patagonia argentina, un pied-à-terre del Ejército chino en el hemisferio austral, que ha contribuido a la exploración del lado más lejano de la luna y al desarrollo de Beidou, la alternativa made in China al GPS, presentada internacionalmente a comienzos de agosto. En muchas capitales de la región –Montevideo, Santiago de Chile, La Habana, San Pablo y Buenos Aires– ya circulan buses eléctricos fabricados con capitales chinos. El año pasado el consorcio APCA Transmetro, formado por dos empresas chinas, ganó la licitación pública para construir el largamente proyectado metro de Bogotá.

RELACIONES SUR-SUR

En 2003 cuatro países del sur global –Brasil, India, China y Sudáfrica– constituyeron, junto con Rusia, el grupo BRICS, con el fin proclamado de construir un mundo multipolar. El objetivo fue parcialmente logrado con el surgimiento del foro G20 y con nuevas instituciones financieras alternativas al Fondo Monetario Internacional, como el Nuevo Banco de Desarrollo. Fue en ese marco que se profundizó la relación entre dos miembros del grupo, China y Brasil. Durante el largo ciclo de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) (2003-2016), se buscó «construir un nuevo estatus internacional para Brasil, en el marco de las relaciones sur-sur y de una mayor autonomía de Washington», dijo a Brecha Daniel Cardoso, profesor de la Universidad Autónoma de Lisboa y experto en política exterior brasileña. «Se trató de un cambio estructural en la política exterior brasileña. [Luiz Inácio] Lula da Silva fue el primero en apostar por una relación estratégica con los países del sur del mundo durante la postdictadura», agregó.

En ese camino, Lula encontró en China un socio de primer nivel, con el que compartía un discurso en materia de política económica alternativo al neoliberal: para resultar ganadores en la globalización, ambos consideraban crucial la participación del Estado en la economía. Entre 2000 y 2011 el comercio bilateral sino-brasileño creció 3.200 por ciento y llegó a totalizar 78.000 millones de dólares en 2014. La adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio, en 2001, se acompañó con una estrategia de la industria brasileña de aumento de sus exportaciones de minerales, combustibles y productos agrícolas a Beijing. En 2012 las relaciones políticas entre ambos países se elevaron al nivel de asociación estratégica global. Según nos explicó Cardoso, la relación se basó en la interdependencia de ambas economías (China es el primer socio comercial de Brasil), los objetivos compartidos (la reforma del esquema de gobernanza global) y los cambios en la estructura política internacional (la aparición del BRICS y su estrategia para un mundo multipolar).

La llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia cambió las prioridades de Brasil. China sigue siendo un socio imprescindible, sobre todo en cuanto al comercio y la inversión extranjera. En la campaña electoral de 2018, Bolsonaro atacó a China en varias ocasiones y llegó a afirmar que el gigante asiático compraba Brasil y no a Brasil. Una vez elegido presidente, el excapitán tuvo, sin embargo, que moderar sus acusaciones de colonialismo. Pero, aunque la relación económica bilateral no está en discusión, se puede observar un efecto Bolsonaro en el ámbito político. El Brasil actual apuesta a acceder al grupo de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –el club de los países más desarrollados– y reorientar su política exterior hacia Washington. Al menos formalmente, Bolsonaro cuida la relación con el BRICS. Sin embargo, «las discusiones en la última cumbre fueron más superficiales, especialmente en temas de seguridad, por temor a que Brasil filtre información sensible de Estados Unidos. Estas señales de desconfianza amenazan la fuerza del BRICS como actor político. Bolsonaro tiene una relación con Beijing que no es política, sino económica. Ya no hay estrategias compartidas, como en la época del PT», concluyó Cardoso.

CRÉDITO Y TECNOLOGÍA POR PETRÓLEO

En Venezuela, China juega un papel protagónico y toca un nervio sensible de Estados Unidos, cuyos intentos de derrocar a Nicolás Maduro se han estancado. Beijing apoya al gobierno en funciones, pero lo hace desde una posición pragmática más que ideológica. Las relaciones sino-venezolanas se basan en un elemento fundamental: el petróleo. El vínculo se consolidó durante las presidencias de Hugo Chávez (1999-2013), cuando Venezuela fue el primer país de la región en suscribir un pacto estratégico de desarrollo con Beijing. En 2001, para celebrar la firma del pacto en el Palacio de Miraflores, el presidente chino, Jiang Zemin, y Chávez cantaron, junto con Julio Iglesias, el bolero «Solamente una vez». La inversión china en Venezuela –la más alta de la región– se caracteriza por el crecimiento de su mano de obra en ese país: en 2013 había 400 mil chinos en Venezuela. La cooperación entre ZTE y empresas venezolanas permitió la creación, en 2009, de Vergatario, el primer teléfono celular desarrollado en el país caribeño y, en 2016, la del llamado carnet de la patria, un documento tecnológico de identidad que permite acceder a servicios públicos y ayudas del Estado, al tiempo que abastece una base de datos nacional.

El desarrollo del carnet venezolano estuvo inspirado en el más complejo y ambicioso sistema de puntuación social con el que China experimenta desde 2018, que apunta a establecer un registro digital unificado de todos sus ciudadanos, lo que le permite al gobierno hacerles un seguimiento en tiempo real y evaluarlos de acuerdo a su «confiabilidad». El sistema, aún en la etapa de prueba, ha sido criticado por Human Rights Watch y varios gobiernos occidentales. También en una línea crítica, Giorgio Cuscito, editor de la revista italiana de geopolítica Limes, afirmó que, a través de acuerdos como los firmados por ZTE con Venezuela, Beijing busca testear su tecnología de monitoreo de la población más allá de sus fronteras nacionales (Limes, 16-IV-19).

En 2007, en tanto, nació el fondo conjunto China-Venezuela, basado en la emisión de crédito a cambio de petróleo y construcción de infraestructura. Por ese medio Venezuela recibió 67.200 millones de dólares. Hasta el momento, sólo ha devuelto la mitad, lo que explica la preocupación de Beijing por la inestabilidad venezolana, que podría volverse una trampa crediticia. China también ha garantizado cuantiosos préstamos a otros países de la región, que han superado los del Banco Mundial y los del Banco Interamericano de Desarrollo, a menudo reembolsados con materias primas, como en el caso de Ecuador y sus envíos de petróleo al dragón.

PARANOIA VS. PRAGMATISMO

En el largo plazo, la posición china en Venezuela puede contrapesar los intereses de Estados Unidos en Asia, así que las relaciones con Caracas tienen un valor no solamente económico, sino también geopolítico en el juego de ajedrez entre Washington y Beijing. El caso muestra, además, las diferencias entre China y Estados Unidos en su relacionamiento con América Latina. Según la doctrina Monroe, América Latina es el patio trasero de Washington, una zona de influencia exclusiva donde no se acepta la interferencia de otras potencias globales. Esto se ha traducido históricamente en una postura paranoica con respecto a la región, una fuente constante de preocupación, por la que se han justificado intervenciones directas –como las decenas de invasiones a México, Centroamérica y el Caribe–, embargos, planes de desestabilización y apoyo a golpes de Estado, y esquemas represivos –como el Plan Cóndor–. En los últimos tiempos, sin embargo, Estados Unidos no ha tenido una agenda política clara y específica para la región. El último intento, la apertura de Barack Obama a Cuba, fue bloqueado por Trump.

China, en cambio, tiene una postura mucho más pragmática con respecto a América Latina: se relaciona con comodidad tanto con el gobierno bolivariano de Caracas como con el neoliberal chileno. No se entromete en asuntos de política interna. Sin embargo, también busca el consenso popular. Así como Hollywood sirvió para difundir los mitos estadounidenses durante la Guerra Fría, el soft power chino quiere usar el fútbol para presentar una imagen positiva del país en el mundo. Mientras a clubes de Europa –como el Inter de Milán y el Atlético de Madrid– llegan nuevos propietarios chinos, en las camisetas de la selección de Panamá, Alianza Lima y Club América se destaca el logo de Huawei. China tiene como principal objetivo en este terreno celebrar el Mundial 2030, el del centenario, en el celeste imperio.

Por Federico Nastasi

4 septiembre, 2020

Publicado enEconomía
Sábado, 05 Septiembre 2020 05:42

El gasoducto incómodo

Un tramo del Nord Stream 2 durante su construcción en Lubmin en marzo del 2019: cada tramo de tubería mide 12 metros (TOBIAS SCHWARZ / AFP)

La dureza alemana con Rusia por el caso Navalni choca con su economía

 

Pronunciar frases contundentes suele resultar más sencillo que materializar su tránsito hacia actos concretos, y en ese incómodo escenario se encuentra Alemania desde que el miércoles su canciller, Angela Merkel, exigió al Gobierno ruso respuestas sobre el envenenamiento del opositor Alexéi Navalni, hospitalizado en Berlín. Ese día, el Ejecutivo notificó que un laboratorio militar alemán había hallado “pruebas inequívocas” de que Navalni fue envenenado con el agente neurotóxico Novichok. Merkel anunció que, con los socios de la UE y los aliados de la OTAN, su país buscaría una “respuesta común adecuada”.

En contraste con la dureza de esta iniciativa política de condena alemana a Rusia, en el mar Báltico se está ultimando la construcción del gran proyecto ruso-alemán Nord Stream 2, un gigantesco gasoducto que enviará más gas natural de Rusia a Alemania. En la localidad costera de Lubmin existe ya desde el 2012 una conexión gasística germano-rusa, el Nord Stream 1, y cuando el segundo gasoducto esté terminado, sumando ambos el gigante energético estatal ruso Gazprom podrá inyectar 110.000 millones de metros cúbicos de gas al año en el mercado europeo.

Ahora, partidos de la oposición como Alianza 90/los Verdes y el centrista FDP, pero también algunos dirigentes de los partidos de la coalición de Gobierno (conservadores y socialdemócratas), presionan a Merkel para que dé carpetazo al gasoducto como respuesta a Moscú por el caso Nalvani. “Este abierto intento de asesinato a través de estructuras de tipo mafioso del Kremlin no sólo debería preocuparnos, sino que necesita tener consecuencias reales”, dijo Karin Göring-Eckardt, cojefa del grupo parlamentario ecologista. “Tras el envenenamiento de Navalni necesitamos una respuesta europea fuerte, que Putin entienda; la UE debería decidir de modo conjunto parar el Nord Stream 2”, tuiteó el democristiano Norbert Röttgen, presidente del comité de Asuntos Exteriores del Bundestag y uno de los aspirantes a liderar el partido.

Otra cuestión es que lo que reclaman sea factible. “Toda la actual discusión política sobre el Nord Stream 2 no es realista si de lo que se habla es de pararlo, porque hay demasiadas empresas europeas en el consorcio y el gasoducto está casi terminado –sostiene Carlo Masala, catedrático de Política Internacional de la Universidad de la Bundeswehr (ejército) en Munich–. Pero no se puede descartar que haya una moratoria temporal”.

El proyecto Nord Stream 2 supone unos 8.400 millones de euros financiados por un consorcio liderado por Gazprom que incluye a cinco empresas europeas: las alemanas Uniper /E.ON y Wintershall (filial de BASF), la anglo-neerlandesa Shell, la austriaca OMV y la francesa Engie. Los rusos desembolsan la mitad de esta cantidad, y el resto a razón de unos 950 millones cada uno. Y en efecto, el nuevo gasoducto de doble tubería (también el Nord Stream 1 es doble) está casi acabado; quedan apenas 150 kilómetros de tuberías de acero recubierto de hormigón por colocar en el fondo marino. Cuando esté listo, serán en total 1.230 kilómetros de conexión bajo el agua entre la bahía de Narva, en el oblast de Leningrado, y Lubmin, en la costa alemana del Báltico.

Si el gasoducto genera división en la propia Alemania, en muchos países es visto hace tiempo como una muestra de cooperación selectiva con Rusia en aras del beneficio económico. Para más inri, preside el consejo de administración de Nord Stream –y de la petrolera rusa Rosneft– el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, fichado para tal fin por el propio presidente ruso, Vladímir Putin, de quien el alemán se declara gran amigo.

El calado geopolítico del monumental proyecto se aprecia en la inquietud que genera en los países del Este, sobre todo Polonia, y en los recelos que despierta también en la Europa occidental. Al tiempo, el gasoducto báltico emerge como una herramienta de Putin para aislar a Ucrania, tradicional país de tránsito de gas ruso hacia Europa.

De hecho, desde la anexión de Crimea por Putin en marzo del 2014 y el conflicto en el este ucraniano (Donbás) con rebeldes prorrusos apoyados por Moscú, las relaciones germano-rusas han estado sometidas a gran tensión. Alemania fue uno de los principales impulsores de la política de sanciones de la UE, y Merkel ha respaldado siempre esta estrategia de contención.

Pero la realidad al completo es más poliédrica. “La política exterior alemana, así como las empresas y la sociedad civil, a menudo se ven a sí mismas como un puente entre Occidente y Rusia, y mantienen una amplia gama de contactos, o actúan como intermediarios”, explica la politóloga Sarah Pagung, especialista en relaciones germano-rusas del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), un instituto independiente de investigación en Berlín. Sin embargo, alerta Pagung, “este enfoque está dando paso cada vez más a una política de crítica y, a veces, de confrontación”.

Y el caso Navalni ha zarandeado los equilibrios. La presencia en el organismo del opositor envenenado del agente nervioso Novichok, desarrollado en los años setenta del siglo pasado por la entonces Unión Soviética, “no prueba la participación de actores estatales rusos, pero es un fuerte indicador”, dice Sarah Pagung. Según la politóloga, “ahora el Gobierno alemán tendrá que dar continuidad con hechos concretos a su fuerte reacción verbal, si no quiere volverse inverosímil”.

Cortar el Nord Stream 2 sería una acción extrema, y “en vista de que el gasoducto está ya completo en más del 90%, y las cinco empresas europeas participantes, entre ellas dos empresas alemanas, han invertido 5.000 millones de euros, es bastante improbable una salida alemana del proyecto”, dice Pagung. Ella ve más probable que el Gobierno alemán opte por otro tipo de conductas, como congelación de cuentas bancarias o restricciones a los viajes.

“Nuestra opinión es que el Nord Stream 2 debe ser terminado; no creo que sea apropiado relacionar este proyecto operado por empresas con la cuestión de Navalni”, sentenció el pasado 28 de agosto la canciller Merkel en su tradicional rueda de prensa de verano. Para entonces, el opositor ruso llevaba casi una semana ingresado en coma en el hospital berlinés Charité.

El politólogo Carlo Masala recuerda que “en realidad en el Gobierno federal están casi todos en contra del proyecto, y sólo la Cancillería y el Ministerio de Economía se aferran a él”. Masala llama a fijarse en el respaldo al Nord Stream 2 de la socialdemócrata Manuela Schwesig, presidenta de Mecklemburgo-Antepomerania. En ese land con costa báltica se halla el punto de llegada a Alemania del gasoducto.

María-Paz López, Berlín. Corresponsal

05/09/2020 00:52| Actualizado a 05/09/2020 02:17

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Capturan en Colombia a presuntos cerebros de la 'operación Gedeón'

03-09-20.-Acciones policiales en Bogotá y en Barranquilla, Colombia, dieron como resultado la captura de los "cerebros de la Operación Gedeón" quienes tenían planes contra el Gobierno de Venezuela.

Así lo informan fuentes del gobierno colombiano, precisando que las detenciones se lograron con base en el cruce de información de agencias de "Estados Unidos, como el FBI y la Oficina de Investigación de Seguridad Nacional", reseñó el diario El Tiempo.

Su "misión era desestabilizar y generar tensión desde Venezuela contra los gobiernos de Colombia y Estados Unidos". Por esta razón fueron capturados cuatro venezolanos, según publica el diario.

Los capturados fueron identificados como Yacsi Alexandra Álvarez, Rayder Alexander Russo y los hermanos Juvenal y José Sequea Torres, quienes "habrían participado en la coordinación de la operación", destaca la prensa colombiana.

De acuerdo con el informe de inteligencia, Yacsi Alexandra Álvarez, de 39 años, es señalada "de ser la coordinadora y logística de la organización", y "personas de confianza de Clíver Alcalá", quien se entregó a las autoridades norteamericanas en días pasados.

La mujer habría comprado en Bogotá los uniformes que se entregaron a los militares que participaron en Gadeón.

Rayder Alexánder Russo, de 33 años, de acuerdo con la investigación él sería uno de los autores intelectuales –acusados por el gobierno de Venezuela– de haber planeado el atentado contra Nicolás Maduro el 4 de agosto de 2018 a través de la activación de artefactos explosivos ubicados en dos drones.

La Fiscalía General de Venezuela ha ejecutado la detención de varias decenas de implicados en la operación Gedeón, que el pasado 3 de mayo intentó el derrocamiento del Gobierno a través de una fallida incursión marítima.

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¿Brasil se doblega en la disputa EEUU-China?

Aunque China es el principal socio comercial de Brasil, que le compra tres veces más que Estados Unidos, el Gobierno de Jair Bolsonaro insiste en una relación asimétrica con Washington que provoca hondos perjuicios a su país.

 

Son demasiado evidentes los fracasos cosechados por la subordinación de Brasil a Estados Unidos, como lo prueba la patada en el trasero de Boeing a Embraer, que deja a la aeronáutica brasileña en condiciones difíciles para seguir adelante en medio de una fuerte crisis del sector.

Ahora Brasilia está utilizando "barreras técnicas" para frenar las inversiones de China en el área de energía y telecomunicaciones, aunque también puede afectar al área comercial. Un informe de Folha de Sao Paulo asegura que uno de los proyectos más importantes paralizados es la reanudación de la planta de energía nuclear Angra 3.

Para esta obra la empresa favorita, porque ofrece los costos más competitivos, es la China National Nuclear Corporation (CNNC), pero el gobierno estaría dispuesto a concederla a la estadounidense Westinghouse, desplazando además a la francesa EDF y la rusa Rosatom. El concurso para adjudicar la obra aún no tiene fecha definida.

La administración de Angra 3 corresponde a la brasileña Eletronuclear, empresa estatal vinculada a Eletrobras que es la responsable del proyecto, paralizado en 2015 con el 60% de las obras ya terminadas. La empresa fue investigada por la Policía Federal porque su director, el almirante Othon Luiz Pinheiro, fue parte de un esquema de corrupción con el pago de sobornos por parte del contratist.

El almirante fue procesado a 43 años de prisión por el juez Sergio Moro en el marco de la Operación Lava Jato, pero fue puesto en libertad dos años después. Othon Luiz Pinheiro es considerado el padre del programa nuclear brasileño, ya que fue uno de los principales responsables del desarrollo de una tecnología para el enriquecimiento de uranio llamada ultracentrifugación.

De ahí que militares brasileños hayan considerado en su momento que el objetivo del juez Moro, en sintonía con Washington, giraba en torno a razones "geopolíticas". Despejado el camino, ahora sería una empresa estadounidense la encargada de finalizar las obras de la central nuclear.

El segundo proyecto que está siendo retrasado, esta vez por el ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes, es la participación china en un fondo de inversiones para proyectos de infraestructura creado en 2017, por 20.000 millones de dólares de los cuales Pekín aportará tres cuartas partes.

"Desde que Guedes asumió el ministerio de Economía el fondo se ha estancado por la resistencia del Gobierno brasileño", asegura Folha de Sao Paulo.

Más grave aún es la amenaza del embajador de EEUU en Brasilia, Todd Chapman, quien en una entrevista a O Globo dijo que Brasil sufrirá "consecuencias económicas negativas" en caso de optar por la tecnología de Huawei para las redes telefónicas 5G.

Tanto Bolsonaro como su ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, y el de Seguridad Institucional, general Augusto Heleno, se muestran favorables a vetar a Huawei, aunque el vicepresidente Hamilton Mourao, también general en situación de retiro, no descartó que Brasil se incline por la empresa china.

Quien realmente muestra preocupación por la decisión del gobierno respecto a la telefonía 5G, es la ministra de Agricultura, Tereza Cristina, porque sospecha que China puede sustituir a Brasil en sus compras agrícolas. En efecto, en los primeros cuatro meses de 2020 las ventas agroindustriales a China representaron el 47% de las exportaciones, con una cifra récord de 31.400 millones de dólares.

Sobre este asunto existen lecturas muy distintas en Brasil. Las compras de EEUU representan apenas el 6,1% del total de las exportaciones brasileñas y varios técnicos aseguran que China podría diversificar las compras de soja, el principal producto de importación.

"Las simulaciones indican que si los chinos dejan de comprar sólo el 10% de nuestros productos, habrá una pérdida de al menos 8.000 millones de ventas y se eliminarán 800.000 empleos directos", explicaron técnicos agrícolas a los medios.

Por el contrario, el canciller Araújo, que profesa una ideología ultraderechista y se lo considera muy cercano a Donald Trump, sostiene que es China la que depende de los productos agrícolas brasileños y defiende la propuesta estadounidense de no considerar a China como una economía de mercado, lo que equivale a colocarla fuera de la Organización Mundial de Comercio.

Estas opiniones coinciden con las del área económica. El secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, Roberto Fendt, dijo a Folha que no habrá consecuencias ante un eventual veto a Huawei. "China tiene poco agua y siempre va a necesitar proveedores de alimentos y de otras materias primas".

Fendt razona que si China no le compra a Brasil, no podrá comprarle productos agrícolas a grandes exportadores como EEUU o Australia, porque con esos países también mantiene conflictos diplomáticos y comerciales.

De las declaraciones de la autoridades brasileñas de las últimas semanas pueden desprenderse algunas conclusiones.

La primera es que al interior del Gobierno de Bolsonaro se están evaluando decisiones estratégicas respecto a China. Todo indica que el alineamiento con EEUU es sólido, pero existen temores de que un veto a Huawei pueda enfurecer a China, que podría tomar represalias comerciales. Sin embargo, hasta ahora China no ha dado ese paso con Australia, donde compra importantes cantidades de mineral de hierro y con la que mantiene un serio contencioso con ramificaciones en el Mar del Sur de China.

La segunda es que más allá de las opciones geopolíticas e ideológicas que llevan a Brasil a seguir las orientaciones de Washington, el gabinete económico de Bolsonaro está enseñando fisuras importantes. Estos días se produjo una "desbandada" en el ministerio de Economía con la renuncia de dos secretarios por la demora en iniciar el proceso de privatizaciones.

No son las primeras bajas en el equipo de Guedes, que meses atrás se vio diezmado por otras renuncias importantes como la del presidente del Banco do Brasil, Ruben Noaes, y el secretario del Tesoro, Mansueto Almeida.

Según el diario O Globo, se trata de una "fractura" dentro del gabinete, dividido entre el ministro de Economía Guedes, partidario de las privatizaciones, mientras del otro lado se situaría el general Walter Souza Braga Netto, el poderoso ministro de la Casa Civil que representa el ala militar.

La división interna del Gobierno y la necesidad de aumentar el gasto público por la pandemia, están apartando a Bolsonaro de su programa electoral original. En este momento se registra una fuerte pugna que enseña, como apunta el periodista Tales Faria, que "los militares están más para el desarrollismo que para el ultraliberalismo económico".

17:28 GMT 14.08.2020

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Un grupo de palestinos sostienen un cartel que dice "No a la traición de Palestina" durante una protesta contra el acercamiento entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos. /Mohammed Talatene / Europa Press

ACUERDO ISRAEL Y EAU

Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en el tercer país árabe que firma la paz con Israel. Este paso tendrá graves consecuencias para la región, en primer lugar para los palestinos pero también para otros países con guerras calientes. A corto plazo, pierden los islamistas moderados pero en el horizonte se vislumbran oscuros nubarrones beligerantes.

 

La excelente acogida internacional al acuerdo de paz del jueves entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos muestra la miopía con que viven los países occidentales que dicen que buscan la paz pero no hacen nada para conseguirla. Al contrario, esos países colaboran con la ocupación de los territorios palestinos y contribuyen a una permanente inestabilidad que periódicamente tiene consecuencias trágicas para Occidente.

La conflictiva personalidad de los firmantes, el príncipe emiratí Mohammed bin Zayed (MBZ), el primer ministro Benjamín Netanyahu y el presidente Donald Trump, ya es un buen indicio de la naturaleza del acuerdo, dada la aportación de estos tres mandatarios a las crisis de los últimos años, quienes han sentado unas sólidas bases para la inestabilidad futura.

Es difícil decir si el príncipe MBZ se cree lo que ha firmado. Los Emiratos Árabes Unidos aseguran por activa y por pasiva que Israel ha cancelado la prevista anexión del 30 por ciento de la Cisjordania ocupada, y presentan esto como un gran logro. Mirando el documento, nos enteramos de que de que Israel "ha suspendido" la anexión, que no es lo mismo que cancelarla.

De hecho, el primer ministro Netanyahu ha confirmado en dos ocasiones desde el jueves que la anexión procederá en su momento tal como está previsto, puesto que solo depende de la coordinación con Estados Unidos. Es cierto que el presidente Trump ha dicho que la anexión "no está sobre la mesa", pero su embajador en Israel, David Friedman, le ha corregido inmediatamente y ha precisado que la anexión sigue estando "en la agenda".

La ingenuidad de MBZ ha sido una moneda corriente de la que se han servido los dirigentes israelíes desde la más remota antigüedad de la existencia del estado judío. Por poner un ejemplo cercano, a mediados de los años ochenta, el gran Shimon Peres le vendió a Felipe González la moto de que normalizando las relaciones con Israel, España podría jugar un papel importante en la paz.

Con la misma ingenuidad de MBZ, Felipe González se lo creyó y lo proclamó a los cuatro vientos, pero España no pudo concretar ningún progreso de aquella promesa vacía, fuera de hospedar la Conferencia de Madrid de 1991 que solo sirvió para que Israel ganara tiempo y siguiera construyendo a destajo en las colonias judías de los territorios palestinos.

La interpretación que MBZ ha hecho del acuerdo es muy personal. Es dudoso que el príncipe, que con tanta determinación se ha metido en todos los conflictos regionales que ya existían y ha creado unos cuantos más, sea en realidad un ingenuo de tal calibre. Lo más probable es que, como tenía que justificar de alguna manera el paso que da, ha dicho que Israel ha puesto fin a sus planes de anexionarse Cisjordania.

Otros países como Arabia Saudí, Bahrein y Omán, imitarán pronto a los EAU y firmarán acuerdos de paz con Israel, pero se tratará de acuerdos tan gratuitos como el del jueves, puesto que nadie en su sano juicio puede pensar que Israel vaya a "renunciar" a Cisjordania, con sus cientos de miles de colonos judíos, un número que se incrementa a diario.

Los palestinos, lógicamente, han protestado y han condenado el anuncio, pero su gran tragedia es que las autoridades de Ramala son las que más contribuyen a la ocupación. Esta misma semana los medios hebreos han señalado que las fuerzas de seguridad palestinas han reanudado la "coordinación de seguridad" con el ejército israelí y los servicios secretos del Shin Bet para perseguir cualquier disidencia, una coordinación que se interrumpió hace solo unas semanas.

La práctica de "paz a cambio de paz" que Netanyahu proclama, es decir la firma de acuerdos de paz gratuitos y por el mero hecho de lograr la paz, sin ninguna contrapartida, es un mal camino para el conjunto de todo Oriente Próximo. En primer lugar para los palestinos, ya que significa que solo conseguirán un incremento de la represión y el aplastamiento de sus derechos.

Si el príncipe MBZ hubiera querido hacer algo por los palestinos, habría exigido por ejemplo que Netanyahu pusiera fin al apartheid que sufren en sus ciudades y pueblos. Hubiera sido un buen inicio. Pero el mismo jueves que se anunció el acuerdo, los colonos atacaron dos pueblos de Cisjordania rompiendo y quemando bienes palestinos y realizando pintadas racistas. La policía dijo cínicamente que "ha abierto una investigación", un procedimiento que todo el mundo sabe que termina en nada. Los EAU no dijeron ni pío.

La desfachatez del eslogan de "paz a cambio de paz" significa llevar la inestabilidad a toda la región más allá de los palestinos. En los últimos años MBZ se ha convertido en el brazo ejecutor de las políticas israelíes en la zona, algo que le viene como anillo al dedo a Netanyahu, desde Libia a Irán, pasando por Yemen, Turquía Líbano o el bloqueo de Qatar. Y lo más grave es que esas políticas desestabilizadoras, con guerras incluidas, conducirán pronto a una mayor inestabilidad.

La "paz a cambio de la paz" es una frase muy bonita que oculta un horizonte negro, con la que se pretende esconder los problemas reales y borrar del mapa cualquier aspiración islamista por moderada que sea, como si la imposición del secularismo por la fuerza fuera a acabar para siempre con los conflictos de Oriente Próximo, una idea que parecen compartir algunos líderes occidentales, con Emmanuel Macron a la cabeza.

15/08/2020 08:34

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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 Un grup de prisioneros talibanes forma fila antes de salir libres en una cárcel de Kabul.  ________________________________________ Imagen: EFE

Por un acuerdo de Estados Unidos con los insurgentes

La liberación de los terroristas y pistoleros ha causado angustia a muchas de las familias de más de 100.000 civiles que han muerto en actos de terrorismo

 

El gobierno afgano liberará a 400 prisioneros insurgentes "incondicionales" taliban y aliados, un paso muy significativo, tanto militar como simbólico, con consecuencias de gran alcance para la paz y la guerra. Los combatientes son los últimos y los de mayor rango de los 5.000 que han sido liberados como parte del acuerdo hecho por los estadounidenses con los talibanes sobre un alto el fuego y la retirada de las fuerzas estadounidenses.

El grupo de detenidos, que incluye a combatientes de la Red Haqqani, un grupo insurgente antiestadounidense, así como a los talibanes, han sido responsables de los múltiples asesinatos de civiles y fuerzas de seguridad, tanto afganas como extranjeras. Entre los que serán liberados se encuentran los militantes responsables del atentado con camión bomba en 2017 en Kabul, cerca de la embajada de Alemania, que mató a más de 150 personas en la peor masacre de los últimos 20 años del conflicto.

Según informes del gobierno, 156 de los 400 presos habían sido condenados a muerte, 105 fueron condenados por homicidio, 34 por secuestro y 51 por tráfico de estupefacientes y algunos por violación. La liberación de los terroristas y pistoleros ha causado angustia a muchas de las familias de más de 100.000 civiles que han muerto en actos de terrorismo; alrededor de 10,000 solo el año pasado. La organización de libertades civiles Human Rights Watch señaló que un gran número de presos han sido encarcelados bajo “leyes de terrorismo excesivamente amplias que prevén la detención preventiva indefinida”.

La decisión de seguir adelante con la liberación fue recomendada por una Loya Jirga, una asamblea nacional de mayores, el fin de semana pasado, y seguida por Ashraf Ghani, el presidente de Aghanistan, quien firmó la orden ejecutiva para hacerlo. En realidad, el gobierno afgano tuvo pocas opciones al respecto después de que Washington alcanzó el acuerdo con el taliban en febrero en las conversaciones en Doha. Inicialmente se resistió enérgicamente al programa de liberación, pidiendo que se retrasara al menos hasta que se hubieran realizado avances en las conversaciones y hubiera pruebas tangibles de que los islamistas querían un acuerdo significativo. Pero Washington efectivamente anuló la voluntad del gobierno afgano. 

El anuncio de la liberación de los prisioneros fue seguido por el secretario de defensa Mark Esper, quien anunció que la fuerza de las fuerzas estadounidenses se reduciría del nivel actual de 8,600 a 5,000 en noviembre. Donald Trump está decidido a demostrar que traerá a las tropas a casa a medida que se acercan las elecciones estadounidenses. La Loya Jirga, al dar sus decisiones, también pidió a la comunidad internacional, especialmente a los Estados Unidos, que “se comprometa con el pueblo de Afganistán”. Pero los afganos difícilmente pueden depender de Trump, un presidente que no actúa según los informes de inteligencia de Estados Unidos de que Rusia había ofrecido recompensas a los talibanes para matar a las fuerzas estadounidenses.

Una presidencia de Joe Biden después de las elecciones sería bienvenida por muchos aliados de Estados Unidos después del caos de los años de Trump. Pero existe un cansancio general por la guerra más larga en la historia de Estados Unidos y es poco probable que un cambio en la Casa Blanca lleve a un renovado entusiasmo por la participación de Estados Unidos. Cuando se le preguntó recientemente en CBS News si asumiría la responsabilidad si los talibanes regresaran al poder, Biden respondió: “Cero responsabilidad. La responsabilidad que tengo es proteger los intereses personales de Estados Unidos y no poner a nuestras mujeres y hombres en peligro, eso es lo que haría como presidente ".

Ghani dijo a la Loya Jirga: “Los talibanes han dicho que si los 400 prisioneros son liberados, comenzarán las conversaciones directas entre nuestro equipo negociador y los talibanes. Mientras tanto, han amenazado que si no son liberados, no solo continuarán con la guerra y la violencia, sino que la intensificarán”. Más tarde tuiteó: “Es una decisión amarga liberar a 400 prisioneros talibanes, pero lo hago para honrar mi compromiso con la Loya Jirga. Ahora corresponde a los talibanes aceptar la diversidad y el pluralismo afganos y sentarse a la mesa. No queda ningún obstáculo. También soy consciente de los desafíos y las incertidumbres".

En un comunicado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo que los talibanes habían acordado dirigir las negociaciones después de que los prisioneros fueran liberados , que reducirían los ataques durante las conversaciones y queEstados Unidos se asegurará de que esto suceda.

Desde una perspectiva amplia, la liberación de prisioneros a menudo se ha realizado como preludio del alto el fuego en las guerras civiles. El resultado final, sin embargo, varía. El taliban aún no ha hecho comentarios públicos sobre la liberación de prisioneros. Un portavoz de su equipo negociador, Suhail Shaheen, dijo que no debería haber ningún obstáculo para que las negociaciones comiencen pronto.

Algunas familias que han sufrido la violencia de los talibanes dicen que han llegado a aceptar que el compromiso era necesario en aras de un alto el fuego y conversaciones de paz. Gul Mohammed Orakzai perdió a su hijo de 19 años, Hamid, en un atentado con bomba en Kabul hace dos años en el que murieron más de 100 personas. “Queríamos que esos asesinos se enfrentaran a la justicia, por todas las personas inocentes que murieron”, dijo. “Pero si esto ayuda a detener más asesinatos, entonces tenemos que aceptarlo. Esperamos que esto impida que otros padres y madres pierdan a sus hijos, pasando por el dolor que sentimos. Pero quién sabe qué pasará. Debemos confiar en Dios”.

Por Kim Sengupta*

*De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12

Traducción: Celita Doyhambéhère    

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Argentina respalda las próximas elecciones en Venezuela

Cancillería toma distancia del Grupo Lima

 

Durante una reunión del Grupo de Lima, la Cancillería argentina sostuvo que "la vía electoral es el único modo de establecer un camino consensuado en la República Bolivariana de Venezuela" y rechazó la decisión de un grupo de partidos políticos opositores que intentan desligitimar las elecciones de diciembre próximo llamando a la abstención y descartando su participación. 

"La no participación electoral profundizará la fractura político-social en Venezuela y marginará a importantes sectores de la ciudadanía que quedarán sin representación política", advirtió el vicecanciller, Pablo Tettamanti, ante el grupo creado en 2017 por los presidentes de la derecha latinoamericana, con el respaldo de la Casa Blanca, para forzar una salida del presidente Nicolás Maduro.  

Tras el cambio de gobierno, la Argentina modificó su posición y se alineó con las posiciones que venía marcando México, desde la asunción de Andrés Manuel López Obrador, por lo que se encargó de calificar como "reprobable" el bloque económico impuesto sobre el país caribeño. 

En el encuentro de esta tarde, Tettamanti reinvidicó la posición de la Conferencia Episcopal Venezolana, que sostiene que la postura de la oposición "llevan a la inmovilización, al abandono de la acción política y a renunciar a mostrar las propias fuerzas". 

La Conferencia Episcopal --desde la asunción del papa Francisco, el rol mediador de la Iglesia en Venezuela por una salida democrática ha sido una constante-- recordó que algo semejante ocurrió en 2005, sin resultados positivos.

En ese contexto, Tettamanti aseguró que la Argentina respaldará la realización de las próximas elecciones parlamentarias de diciembre "con el criterio de que sean libres, justas e imparciales y con participación de todos los partidos y movimientos políticos" y subrayó que "ni el Grupo de Lima ni otros Estados o grupos de Estados pueden decirle desde el exterior a un venezolano, ya sea que se incline por votar a la oposición o se incline en favor del actual gobierno, que su sufragio no vale".

"Es contradictorio plantear que la única salida para Venezuela es un presunto gobierno de transición y a la vez despreciar la importancia de que se cumpla con la Constitución venezolana", marcó la Cancillería argentina y alertó sobre "la adopción de posturas externas no realistas que sólo pueden conducir a situaciones de violencia".

De todas formas, el vicecanciller reconoció el rechazo de amplios sectores de la oposición respecto de las medidas tomadas por el gobierno de Maduro para realizar el proceso de convocatoria y preparación electoral como la designación de los directivos del Consejo Nacional Electoral y la inhabilitación de cambios en el número de diputados y las circunscripciones electorales. 

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Trump anuncia el acuerdo entre Israel y Emiratos Arabes Unidos en el Salón Oval de la Casa Blanca.  ________________________________________ Imagen: AFP

El entendimiento calificado de "histórico" fue anunciado por Estados Unidos

El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró sin embargo que Israel no renunció a sus planes de anexión, sino que se trata simplemente de una "suspensión temporal".

 

Israel y Emiratos Árabes Unidos llegaron a un acuerdo de paz que ambas partes calificaron de "histórico" y que conducirá a una total normalización de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. En la negociación fue clave el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por el acuerdo, las autoridades israelíes se comprometieron a frenar la anexión de territorio palestino ocupado, una de las medidas dispuestas en el polémico "plan de paz"  presentado por el gobierno estadounidense en febrero. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que su país no renunció al plan de anexión, condenado por buena parte de la comunidad internacional, sino que se trata simplemente de una "suspensión temporal". 

El entendimiento se selló en una llamada telefónica mantenida el jueves entre Trump, Netanyahu y el jeque Mohammed Bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dhabi. Los palestinos salieron al cruce y le reprocharon a Emiratos Árabes Unidos el acuerdo con Israel. Consideraron que "no ayuda a la causa palestina" y representa un "cheque en blanco" para seguir adelante con la ocupación israelí. Desde su fundación en 1948, el Estado de Israel solo fue reconocido por dos países árabes de Medio Oriente: Egipto y Jordania. 

Luego de meses de creciente tensión en el conflicto con los palestinos por el reconocimiento de Estados Unidos a Jerusalén como la capital de Israel y la discusión sobre una posible anexión de parte de la ocupada Cisjordania, Trump consiguió el primer reconocimiento oficial de Israel en décadas en la región. "¡Enorme logro hoy! Un histórico acuerdo de paz entre dos grandes amigos, Israel y Emiratos Árabes Unidos", celebró el mandatario en Twitter.

"El presidente Donald Trump, el primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel y el sheik Mohammed bin Zayed, príncipe de Abu Dhabi y vicecomandante supremo de los Emiratos Árabes Unidos, hablaron hoy y acordaron la normalización total de las relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos", refleja el comunicado conjunto difundido por la Casa Blanca. El texto adelanta que delegados de ambos países se reunirán en las próximas semanas para firmar acuerdos bilaterales y también destaca "el establecimiento de embajadas recíprocas".

"Israel dejará de declarar su soberanía sobre las áreas presentadas por la Visión de Paz del presidente (Donald Trump) y enfocará sus esfuerzos en expandir sus vínculos con otros países en el mundo árabe y musulmán", asegura el comunicado. La llamada Visión de Paz no es ni más ni menos que el plan presentado en febrero por el presidente estadounidense, elaborado por su yerno y asesor, Jared Kushner, que da luz verde a Israel para que avance en la anexión de partes de Cisjordania

.

Anexión sobre la mesa

 

Pese a la suspensión temporal de la medida que generó un fuerte rechazo a nivel mundial, el primer ministro israelí aseguró que los planes de anexión de parte de la Cisjordania ocupada se mantienen vigentes. "La aplicación de la soberanía sobre la Judea y Samaria (nombre bíblico de Cisjordania) está sobre la mesa", dijo Netanyahu y aclaró que se trata de una decisión "temporal" pero que "no está anulada", en declaraciones oficiales transmitidas por la televisión local.

Por su parte, el titular de Defensa y socio de la coalición de gobierno, Benny Gantz, llamó a otras naciones árabes a "promover las relaciones diplomáticas en acuerdos de paz" adicionales. "Aplaudo este importante y significativo acuerdo, primero y sobre todo, al presidente Donald Trump, un verdadero amigo de Israel", manifestó Gantz a través de un comunicado. El titular de la cartera de Relaciones Exteriores, Gabi Azkhenazi, se expresó en los mismos términos acerca de un acuerdo que, en su opinión, ofrecerá "oportunidades para futuros pactos".

Dsde Emiratos Árabes Unidos, como era de esperar, también celebraron el entendimiento con Israel. El viceministro de Exteriores, Anwar Gargash, afirmó que la "valiente iniciativa" de normalizar las relaciones con Israel busca reconducir el proceso de paz entre palestinos e israelíes y la posibilidad de que se cree un Estado palestino. En su cuenta de Twitter, Gargash dijo que este paso busca "preservar las posibilidades de la solución de los dos Estados", uno palestino que conviva en paz con el estado de Israel.

Emiratos Árabes es el tercer país que establece relaciones diplomáticas con Israel, después de que Egipto firmara un acuerdo de paz con el país vecino en 1979 y Jordania hiciera lo mismo en 1994, lo que abrió la puerta a la normalización de las relaciones tras las guerras árabe-israelíes de 1967 y 1973.

 

"No somos la hoja de parra de nadie"

 

Desde territorio palestino no compartieron el entusiasmo desplegado por estadounidenses, israelíes y emiratíes. La Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas calificó de "traición" a la causa palestina el acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y pidió una reunión de emergencia de la Liga Árabe. 

"Rechazamos y condenamos este acuerdo. No ayuda a la causa palestina sino que es visto como la continuación de la negación de los derechos del pueblo palestino", aseguró por su parte Hazem Qassem, vocero del movimiento Hamas, que hace más de diez años controla la Franja de Gaza. "Esto alienta a la ocupación israelí a continuar negando los derechos de nuestro pueblo palestino y a aumentar sus agresiones contra nosotros", agregó Qassem desde el enclave costero.

Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), le reprochó a Emiratos Árabes Unidos el acuerdo diplomático con Israel. "Los Emiratos sacaron a la luz sus tratos secretos con Israel. Por favor, no nos hagan ningún favor. No somos la hoja de parra de nadie", publicó Ashrawi en su cuenta de Twitter.

Ashrawi también se refirió a la larga ocupación israelí sobre territorio palestino que comenzó en 1967. "Que nunca experimente la agonía de que le roben su país; que nunca sienta el dolor de vivir en cautiverio bajo una ocupación; que nunca sea testigo de la demolición de su casa o del asesinato de sus seres queridos", respondió la activista de la OLP al jeque emiratí Mohamed bin Zayed, que celebró el acuerdo en sus redes sociales.

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Gobiernos de Pekín y Washington avivan conflicto diplomático

Washington. China ordenó ayer el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu, tres días después de que Washington hizo lo mismo con el consulado chino en Houston, ya ocupado por la policía, en medio de acusaciones mutuas de espionaje.

Los estadunidenses deberán cerrar su representación diplomática en Chengdu, anunció el Ministerio chino de Relaciones Exteriores, en el último episodio de un choque diplomático sin precedente entre las dos potencias.

Esta decisión constituye "una respuesta legítima y necesaria a las medidas no razonables de Estados Unidos", recalcó el ministerio en un comunicado.

"Algunos empleados del consulado de Estados Unidos de Chengdu realizan actividades que van más allá de sus funciones, se han inmiscuido en los asuntos internos de China y han puesto en peligro la seguridad e intereses chinos", acusó ante la prensa el portavoz del ministerio, Wang Wenbin.

La Casa Blanca llamó a Pekín al "cese" de sus "actos nefastos" en lugar de tomar represalias, aunque evitó blandir públicamente una amenaza como respuesta a las represalias chinas.

El martes, el gobierno de Donald Trump dio 72 horas a los diplomáticos chinos para desalojar su misión en Houston, polo mundial de investigación médica y biológica.

La sanción de Estados Unidos llegó unas horas después de que dos ciudadanos chinos fueran acusados de piratería informática en la búsqueda de investigaciones sobre la vacuna contra el Covid-19.

Sin embargo, funcionarios estadunidenses dijeron el viernes que la medida no responde a un caso específico.

"En determinado momento, simplemente dices: suficiente", dijo un alto responsable del Departamento de Estado.

La tensión entre China y Estados Unidos es alimentada por las disputas comerciales y las acusaciones mutuas sobre el origen de la pandemia de Covid-19, además de la ley de seguridad nacional para el territorio semiautónomo de Hong Kong.

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El misterioso Acuerdo Estratégico para 25 años entre China e Irán

"Hemos escuchado que quieren firmar un nuevo acuerdo de 25 años con un país extranjero, a espaldas del pueblo". Con esta frase rebosante de sospechas, un resucitado expresidente Mahmud Ahmadinejad provocó la semana pasada un terremoto político en Irán que ha puesto en jaque hasta al jefe del Estado, el Ayatolá Jamenei, responsable máximo de la política exterior de la República Islámica (RI).

Ahmadinejad, que sueña con ganar las elecciones presidenciales de 2021, se refiere a un documento secreto que la RI ha firmado con China para los próximos 25 años, oculto incluso al parlamento, donde entran sólo los fieles al Ayatolá. Mientras, el Gobierno alega que se trata de un "borrador y no acuerdo" y jura que lo publicado en diferentes periódicos extranjeros sobre el contenido del texto es falso: dice que la gigantesca inversión china en Irán no es a cambio de convertirse en una colonia de China; que no habrá un desembarco de 5.000 efectivos chinos en Irán para proteger sus proyectos; ni tampoco se arrendará a China las islas iraníes en el Golfo Pérsico, ni tampoco se otorgará al gigante chino el monopolio de la compra del petróleo iraní y a precios muy bajos.

"Esos ajund (término despectivo para referirse al clérigo), con tal de permanecer en el poder, están dispuestos a vender a Irán a los chinos" es la frase más bonita que los iraníes, muy sensibles a lo que refiere a su milenaria tierra, están dedicando a la RI, cuyo líderes presumen de su identidad "islámica" por encima de la "iraní" y sueñan con instalar un "imperio chiita". A China, también le acusan del intento de apuntalar a una RI en sus momentos más bajos y de cometer el mismo error que cometió cuando el sucesor de Mao, Hua Guofeng, visitó Irán en 1978 para apretar la mano del Sha, un dictador sanguinario que meses después era derrocado. Cierto que China no suele crear Estado vasallos, pero tampoco se destaca por tener análisis acertados en su política exterior.

¿Qué contiene el acuerdo?

Por lo publicado por The New York Times, The Asia Times y otros diarios extranjeros, la "versión final" del acuerdo de 18 páginas, fechada el 21 de mayo, estipula que China:

. En el marco de su Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda (IFRS), China invertirá en Irán en los próximos 25 años entre 120.000 y 400.000 millones de dólares en un centenar de proyectos que incluyen los campos de energía (gas y petróleo), tecnología, infraestructura (aeropuertos, presas, puertos) y transporte (trenes de alta velocidad y metro).

. Construirá una carretera de 2.300 kilómetros que uniría Teherán con Urumqi en Xinjiang, conectando con el puerto pakistaní de Gwadar en el Mar arábigo, como una ruta alternativa al estrecho de Malaca.

. Unirá con ferrocarriles a Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán con Irán, para alcanzar Europa pasando por Turquía.

. Recibirá trato de favor en las licitaciones de los nuevos proyectos de gas y petróleo iraníes y recibirá un descuento mínimo garantizado de 12% .

. Instalará en Irán empresas manufactureras, utilizando la mano de obra barata iraní, para luego enviar los productos a los mercados europeos, a través de los enlaces que va a crear en Irán, desde las islas del Golfo Pérsico hasta la frontera con Turquía.

. Se le dará el derecho a retrasar el pago de sus deudas hasta en dos años, y luego abonarlas en yuanes o monedas que no serán ni euro ni dólar.

. Habrá cooperación militar: entrenamientos, intercambio de inteligencia en materia antiterrorista, y el uso de las bases militares iraníes por China (que no viceversa) y el despliegue de las capacidades de guerra electrónica (EW).

. Dará a Irán el acceso al GPS chino y construir infraestructura para el despliegue de 5G.

Estos y otros puntos del texto que le aleja de un contrato vinculante, se parecen más a una lista de deseos de la RI, además por surrealistas, como lo es el apartado militar, y después de lo que pasó con la Asociación estratégica ruso-iraní": desapareció antes de nacer.

La idea de una Asociación Estratégica Integral fue planteada durante la visita del presidente Xi Jinping a Teherán en 2016, después de la firma del acuerdo nuclear de los 5+1 con Irán, el levantamiento (parcial) de las sanciones, y unos 10 meses antes de la presidencia de Donald Trump. Entonces, la RI no mostró interés hacia China, intentando atraer la inversión de las compañías occidentales a Irán. La reactivación de las sanciones por Trump (por las presiones ejercidas desde Israel y Arabia Saudí) mostró que el gobierno islamista tampoco conoce su lugar en la región y en el mundo: ahora ni las empresas chinas y rusas querían trabajar en Irán, por el temor a las represalias de Washington.

A pocos meses de las elecciones presidenciales de EEUU y la probabilidad de la expulsión de Trump del poder, y la promesa de Joe Biden de regresar al acuerdo nuclear y levantar las sanciones contra Irán, China -también acosada y cercada por EEUU-, regresa a Irán, con la ilusión de:

. Utilizar la "carta de Irán" en sus negociaciones con EEUU.

. Acceder a las inmensas reservas de gas y petróleo iraní y disminuir su dependencia al petróleo ruso y saudí.

. Reducir drásticamente el tiempo de transporte de sus mercancías a Oriente Próximo, Asia Central y Europa, burlando el cerco Indo-Pacífico de EEUU.

. Entrar, casi de forma exclusiva, en el mercado iraní de 80 millones de habitantes, y a otros 4.600 millones de personas de habitantes de Eurasia.

Por su parte, Teherán así demuestra sus opciones a la Unión Europea -, pasiva y sin una política exterior independiente de EEUU.

¿Qué dice la oposición?

Todos los partidos políticos iraníes, desde el exilio, han expresado su preocupación por la opacidad de la RI:

. El partido Tudeh, comunista, mientras espera la versión oficial para dar su opinión, afirma que la defensa de los intereses del pueblo iraní está por encima de cualquier otra consideración (geopolítica), y apunta a la naturaleza del totalitarismo medieval-religioso gobernante, la falta de cualquier control sobre el poder, la monumental corrupción, y las políticas anti-iraníes del régimen en favor de sus ambiciones islamistas, para plantear la pregunta de si este sistema tiene voluntad y capacidad de defender los intereses de la nación iraní. De hecho, la RI perdió buena parte de los derechos de Irán sobre el Mar caspio tras el fin de la URSS, firmando sin más el reparto que Vladimir Putin le puso delante.

. "Si es un acuerdo beneficioso para el pueblo ¿Por qué lo ocultan?", pregunta el Partido de Izquierda de Irán (fedaínes del pueblo) que acusa a la RI de tener la intención de transferir la mayoría de las áreas económicas del país a otro gobierno, cuando Irán necesita tener relaciones equilibradas con todos los países del mundo.

. El Frente Nacional (Chebheye Mel.li),el partido del mítico Doctor Mosaddeq, compara el acuerdo con la firma de los tratados de Golestán (1813) y Turkmenchay (1828) con la Rusia zarista, por los que los mandatarios incompetentes iraníes perdieron dos guerras y cerca de 250.000 kilómetros del territorio del país (los actuales Georgia, Azerbaiyán, Armenia), le otorgaron un trato preferencial para sus exportaciones en los artículos no competitivas en los mercados europeos, y le cedieron los derechos de Irán sobre el Mar Capsio, a cambio de que Moscú apoyase al odiado príncipe heredero Abbas Mirza Qayar. La ira de los iraníes se desató: asaltaron la embajada rusa en Teherán el 11 de febrero de 1829, matando a todos los funcionarios, incluido al embajador Aleksandr Griboyédov. Así nacieron los sentimientos "anti-rusos" en Irán , explotados hábilmente por los regímenes del Sha y de los islamistas contra la Unión Soviética, cuando fue justamente Lenin quien en 1917 abolió el Turkmenchay. Los mosaddequistas piden un referéndum controlado por los observadores internacionales para que los ciudadanos iraníes decidan al respecto.

. El expríncipe Reza Pahlavi tacha el acuerdo de "vergonzoso" por "colocar a los soldados extranjeros en nuestro suelo". No se acuerda que su padre, El Sha, hospedó a cientos de militares de EEUU en el territorio iraní. Es más, la delicada posición geográfica de Irán también forzó al Sha a buscar equilibrios: firmó en 1965 con la Unión Soviética la construcción de la primera fábrica siderúrgica de Irán en Isfahán y la de Maquinaria pesada de Arak a cambio del gas iraní.

Firmar este tipo de acuerdos por China no es nada extraño: lo hizo con Pakistán en 2018 por el valor de 62.000 millones de dólares para el desarrollo de proyectos de comercio, inversión, energía e infraestructura. En 2014, también puso su autógrafo a un "acuerdo estratégico", de 20 años con Iraq -colonia político-militar de EEUU-, por lo que Bagdad exportaría 100 mil barriles de crudo a China a cambio de la construcción de infraestructura. Sin embargo, cuando en 2016 EEUU introdujo al Estado Islámico en Iraq desde Siria, aquel proyecto se congeló.

Además de los iraníes, se oponen al pacto, obviamente EEUU, Israel (que sufrió las mismas olas de protesta cuando en 2018 Shanghai International Port Group –SIPG– consiguió la gestión del puerto de Hifa), y los países árabes, pero también la India, país "hermano" de Irán, enemigo de China, porque:

. El acuerdo amplía el acceso de China al Océano Índico.

. Pone fuera del juego a Nueva Delhi, que iba a invertir en el estratégico puerto de Chabahar, el único puerto oceánico de Irán, situado en el Océano Índico, y el acceso más cercano a las aguas abiertas para países sin litoral de Asia Central; también iba a desembolsar dinero en el desarrollo del campo de gas Farzad-B. Teherán está muy molesto que el país que un día fue "no alineado", dejara de comparar el petróleo iraní, contribuyendo a la grave crisis económica que padece. Este acuerdo sería el segundo gran golpe a Modi por su "alineación" con Trump: el otro, fue la entrega de Afganistán a Pakistán por el presidente de EEUU.

El punto común de la mayoría de las críticas es que "alargará la vida de la RI", pensando que las sanciones de EEUU sobre una población desesperada acabaría con el régimen: Los 12 años del embargo criminal del Consejo de Seguridad sobre el pueblo iraquí (1991-2003) no terminaron con Saddam: las revoluciones no las hacen los moribundos, y la igual que en Iraq, el objetivo de estas sanciones es la nación iraní que no a la RI. Los bazaríes, la burguesía comercial, instalada en el poder desde 1978, ha hecho su agosto con las sanciones de EEUU, importando de China y Turquía incluso aquellos productos que el propio Irán fabricaba, forzando a miles de talleres a cerrar y enviar a millones de trabajadores a la miseria: ¡Importan hasta la alfombrilla para rezar y la tela para el velo!

¿Llegará a materializarse?

Una cosa es agitar un documento "estratégico" y otra es poder ponerlo en marcha.

. Este acuerdo sufre el resultado de un siglo de propaganda anticomunista de los Pahlavi y los islamistas, creando en los ciudadanos una desconfianza irracional hacia Oriente, representado por China y Rusia, y una pasión por Occidente.

. Esta región es el lugar del pulso entre las potencias mundiales y regionales, y este tipo de proyectos son demasiado irrealistas para que cumplan sus objetivos.

. Las incursiones militares de Israel-EEUU contra Irán en la región y ahora también en el propio suelo iraní, que le convierten en un lugar inseguro para invertir.

. Las sanciones de EEUU que afectan a la tecnológica Made in USA que China utiliza en sus proyectos. En 2019, china abandonó las obras del campo de gas de Pars Sur, el más grande del mundo, por las amenazas de Washington.

. Además de un entorno favorable, Irán necesita un cambio político que invite la participación libre de las empresas, y no como ahora que una élite militar (al igual que en Pakistán y Egipto) ha monopolizado la totalidad de la economía y fuera de cualquier control popular. Para más inri, Irán representa el principal país del mundo en fuga de capital humano y de cerebros.

. La economía iraní que, al igual que en la era Pahlavi sigue fuertemente dependiente de la renta del petróleo, y esta renta está al servicio de la clase gobernante y su militarismo. El mencionado acuerdo, por la estructura del poder y un neoliberalismo presentado "economía islámica", encaja dentro del llamado circulo vicio del "desarrollo del subdesarrollo".

Irán se equivocó en 2016 al pensar que China por sus intereses estratégicos en Irán, asumiría los riesgos en su relación con EEUU. Beijing votó en favor de las seis resoluciones en el Consejo de Seguridad contra Irán por su programa nuclear, y se ha negado, a pesar de la insistencia de Rusia, a dimitirle como miembro de la Organización de Cooperación de Shanghái.

. La profunda desigualdad entre los perfiles de ambos países, está descartada la fórmula "ganar-ganar". La RI no está en condiciones de conseguir un acuerdo justo: pasó lo mismo con el opaco acuerdo nuclear con los 5+1, que tuvo más sombras que luces para Irán (aun sin ser publicado oficialmente), y al final Irán perdió por goleada.

. Si Biden ocupa la Casa Blanca, EEUU regresará al acuerdo nuclear y levantará las sanciones, lo cual significa la reanudación de las relaciones comerciales de EEUU este país y la UE con Irán. ¿En qué quedará, entonces, el acuerdo con China? El actual parlamento, -francófilo y anglófilo-, pondrá pegas al acuerdo si consigue reactivar la alianza con los occidentales. De hecho, ha sido un diputado, Mahmud Ahmadi, quien reveló que el acuerdo incluye la cesión de "todas las islas iraníes a China".

. No se descarta que este sea una maniobra de la RI para presionar a un desesperado Trump que busca un logro en su política exterior: le da la oportunidad de firmar un nuevo acuerdo nuclear y levantar las sanciones, antes de las elecciones de noviembre; a pesar del asesinato de Soleimani, que fue una puñalada por la espalda a la RI, y puso fin a la discreta cooperación de ambos países en Siria, Irak y Afganistán, la RI sigue buscando fórmulas para una "coexistencia Pacífica" con EEUU.

24 julio 2020

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