Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

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Miércoles, 04 Febrero 2015 07:14

Venezuela: imaginario económico vencido

Venezuela: imaginario económico vencido

La crisis que enfrenta Venezuela es resultado de la pobreza del imaginario económico del mal llamado socialismo del siglo XXI, que en realidad no ha sido sino una versión delirante del desarrollismo del siglo XX. El bolívar fuerte, que se estrenó con fanfarrias en 2007 para recuperar una moneda dura, hoy se cambia a 6.30 por dólar el oficial, cierto, pero a casi 30 veces esa cifra en el mercado negro (187 por dólar). Tras la bonanza petrolera mayor de su historia, Venezuela –que es un país de apenas 30 millones de habitantes– está al borde del abismo.


El presidente Nicolás Maduro le echa la culpa a una guerra económica que habrían declarado los enemigos del proyecto bolivariano. Por eso, tras aprobar una ley que autoriza al ejército a disparar sobre manifestantes, Maduro acusó a Estados Unidos de estar tramando un golpe de Estado, metió a la cárcel a los directivos de una empresa de farmacias supuestamente por saboteadores, y movilizó al ejército para asegurar la distribución de azúcar en una cadena de supermercados.


Pero, por más que los especuladores existan –de hecho, es imposible que no existan, dada la diferencia tan pronunciada entre el valor oficial y el valor extraoficial de la moneda–, no se le puede endilgar la debacle económica a los enemigos de la patria cuando se ha estado en el poder sin interrupciones desde 1999. Tras 16 años de ser gobierno, alguna responsabilidad tendría que asumir la política oficial en el desastre económico. Hoy se impone una crítica realista del modelo económico seguido. Las deficiencias no se podrán ocultar metiendo a la cárcel a cinco o seis especuladores, o acusando a Estados Unidos de estar manipulando los precios del petróleo.


En vez de ello, habrá que comenzar por reconocer que durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Maduro la dependencia en el petróleo, en lugar de reducirse, llegó a 96 por ciento del valor de las exportaciones. Al mismo tiempo, el desbarajuste interno de Pdvsa, que es la contraparte venezolana de Pemex, llevó a que Venezuela no consiguiera aumentar su producción petrolera en estos 16 años, pese a que el petróleo había alcanzado su precio máximo histórico (recordemos que el barril de petróleo se cotizaba por los 30 dólares en 1999, y que sobrepasó los 100 dólares en 2007 para mantenerse por ahí hasta la caída de 2014).


Ahora bien, de los 2.5 millones de barriles diarios que produce, Venezuela le entrega 500 mil a China en pago por los empréstitos recibidos. El paradero del dinero chino, y su impacto en la economía venezolana, es bastante debatido, y difícil de medir, por falta de transparencia; ha habido escándalos de corrupción, y sospechas de que parte de los fondos chinos fueron a parar al gasto social inflado de los años de campañas electorales. Como sea, el reflejo de ese empréstito en la producción interna parece ser insuficiente. Luego, Venezuela entrega 100 mil barriles diarios a Cuba, y otros 200 mil a Petrocaribe. Hay otros 600 mil barriles que se consumen dentro de Venezuela a precio de regalo (un dólar negro compra mil 135 litros de gasolina). Resultado: Venezuela recibe dinero contante y sonante sólo por alrededor de 1.2 millones de barriles diarios, y su cliente principal es, irónicamente, el siempre vilipendiado imperio.


A precios actuales, estos 1.2 millones de barriles corresponden casi exactamente al valor total de las importaciones venezolanas, ya reducidas a casi una tercera parte de lo que se importaba hace dos años, y dejan poco margen para que el país sirva sus deudas. Venezuela debe dos pagos de deuda este año, y los mercados especulan ya sobre una posible moratoria, con consecuencias impredecibles. Por lo pronto, el Fondo Monetario Internacional predice que la economía venezolana se contraerá en 7 por ciento en 2015.


Para responder a la falta de dinero, el gobierno de Maduro consideró vender Citgo, la refinería venezolana en Estados Unidos, considerada por Hugo Chávez como la perla de la corona de la industria nacional. Al final, el gobierno decidió no hacerlo, quizá por temor de que el pago sería incautado por alguna demanda judicial de las empresas trasnacionales cuya indemnización esté en litigio. Para evitar aquello, Citgo acaba de lanzar una emisión de bonos, o sea de deuda, por 2 mil 500 millones de dólares.


Pero aun si se venden bien los bonos de Citgo, todo indica que la economía venezolana enfrentará problemas graves. Venezuela importa casi todo, y cualquier importación que no se haga con dólares preferenciales tiene precios prohibitivos. Por eso Venezuela tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo –70 por ciento, según datos oficiales, y más del doble, según datos extraoficiales–. Por eso también enfrenta una escasez crónica de productos básicos. Al gobierno no le alcanzan los dólares para subsidiar tanta importación, y la escasez genera un mercado especulativo. Más que un oscuro complot, o una guerra económica, la escasez y la inflación son efectos predecibles de la política cambiaria, y no se resolverán metiendo a la cárcel a un puñado de empresarios.


Es hora de que los economistas progresistas ofrezcan un análisis serio de las ideas económicas del chavismo. La mejor y más duradera de ellas fue simple: entregar una proporción mayor de la riqueza petrolera a las clases populares. Pero hasta donde entiendo, lo demás se parece a las ideas que en su momento tuvieron un Luis Echeverría o un José López Portillo, sólo que sobredimensionadas por una bonanza petrolera sin par, por un caudillismo desbordado y por niveles de corrupción superiores incluso a los de México. Transparencia Internacional cataloga a Venezuela como el 162 país más corrupto, de un total de 179.


Por último, la adopción de parte de Nicolás Maduro de una visión de la política como una lucha sin tregua entre patriotas y traidores hace que su gobierno vea cualquier oposición como enemiga, aunque la protesta venga de amas de casa clamando para comprar productos básicos. El gobierno ya aclaró que cualquier disturbio será recibido a balazos.

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Petróleo barato, la pesadilla latinoamericana

El impacto de la caída del precio del petróleo, que a mediados de enero se situaba por debajo de los 48 dólares el barril, está teniendo un efecto devastador para las economías de los países productores en América Latina, donde se proyectan importantes déficit presupuestarios. Brasil cerró el ejercicio 2014 con un crecimiento de apenas un 0,2% del PIB, mientras Argentina y Venezuela entraron en recesión con resultados de -0.2% y -3.1% respectivamente.


Ya en 2014 América Latina había registrado una tasa de crecimiento apenas superior al 1%, la más baja de los últimos 12 años, con excepción de 2009, cuando el subcontinente sufrió los efectos de la crisis financiera internacional. Unos resultados motivados por el ajuste a la baja del precio internacional de las materias primas, también para 2015.


Para el analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi, el país más beneficiado de esta situación es China, quien se ve obligado a importar el 60% de la energía que consume, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina forman parte del club de los "grandes perdedores". Para Zibechi, "la región quedó a nivel de planificación, a la deriva, sin planes de futuro y sin propuestas serias". Desde una perspectiva más positiva, Germán Alarco, de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Lima, considera que esta situación genera "una llamada de atención para que estos países vayan ajustando sus modelos económicos y procuren una mayor diversificación productiva".


En todo caso, sobre lo que no cabe discusión es que el escenario actual plantea una prueba de estrés para las economías más importantes del subcontinente, declarándose el final de la era de la abundancia, periodo en el que se aplicaron políticas sociales que posibilitaron reducir la pobreza, mejorar la desigualdad e incorporar un sinnúmero de personas a las crecientes clases medias.


Venezuela, el más perjudicado


Venezuela, donde el petróleo supone el 96% de las exportaciones totales y algo más del 60% de los ingresos del Estado, es la nación más afectada de la región. Una situación aliviada en parte por los recientes acuerdos alcanzados con China, a través de los cuales recibirá más de 20.000 millones de dólares en inversiones para proyectos de carácter económico, energético y social.

Más allá del "balón de oxígeno" chino, Maduro se ha visto obligado a anunciar un Plan de Recu¬peración Económica para los seis primeros meses de 2015 que incluye una optimización del sistema de administración de divisas con el objetivo de influir en el crecimiento integral del país, controlar la inflación –que alcanzó en noviembre el 63,6%– y mejorar la inversión social.


La caída del precio del petróleo ha sembrado dudas sobre la rentabilidad de tres grandes proyectos energéticos en la región por sus altos costos: la explotación de las reservas de crudo extra pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela; la explotación de las reservas en aguas profundas –presal– en Bra¬sil; y la explotación mediante fracking de las reservas no convencionales de Vaca Muerta en la Pata¬gonia argentina.


Esta misma situación se repite en Ecuador, en los bloques ITT, también de crudo extra pesado, del Parque Yasuní. El Gobierno de Rafael Correa pretendía en 2016 extraer entre 523.000 y 586.000 ¬barriles diarios, pero se ha visto obligado a recortar el presupuesto estatal para este año 2015, incrementando a su vez su deuda externa mediante amplias líneas de crédito con bancos chinos.


México es otro de los países más afecta¬dos. Según José Luis Con¬treras, vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas, los impactos graves en la economía se verán en el segundo trimestre, lo que afectará también a la ya muy deteriorada popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y podría aca¬rrear nuevos flujos migratorios ¬hacia los EE UU.
En Colombia, el 20º productor mundial de petróleo, la caída del precio del oro negro está generando millonarias pérdidas y el incremento también de su deuda externa.


En medio de este panorama, Bo¬livia es uno de los pocos países de la región al que esta situación no está afectando de momento. Según Car¬los Villegas, presidente de la petrolera estatal YPFB, dicha situación tendrá consecuencias para el país en ¬caso de prolongarse, dado que el sistema para calcular el coste del gas natural que exporta hacia Argentina (15,8 millones de metros cúbicos diarios de gas natural) y Brasil (33 millones diarios) es revisado semestralmente en función de las variaciones del precio del crudo. De momento, Bolivia prevé ahorrar entre 150 y 200 millones de dólares por la importación de derivados del petróleo.


Fruto de esta crisis, son varias las economías latinoamericanas que se están preparando para promulgar nuevas reformas, impuestos estatales e incrementos del IVA, así como otros tributos para inicios de 2016, con su consiguiente coste político.

Por su parte, Cuba y varios de los países pequeños de la zona dependen del crudo de Petrocaribe, un mecanismo específico de venta de petróleo a precios preferenciales de Venezuela ligado al ALBA. Según Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México, "el ALBA va a mantenerse, aunque con menos recursos para sus programas", lo que implica que las ayudas a estos países pasen a una situación de riesgo, mermando la capacidad de influencia del ALBA en la zona.


Causas de la caída


Existe una amplia coincidencia entre analistas y expertos del mercado de materias primas o commodities en que la baja del petróleo es consecuencia de una sobreoferta a nivel mundial y una desa¬celeración de las economías de Europa y China.


Una de las razones de este aumento en la oferta se debe al boom del shale oil o petróleo de esquistos bituminosos, que en EE UU generó un incremento exponencial de su producción: en 2005, EE UU importaba 12,5 millones de barriles de crudo; en 2013, tan sólo seis millones. Otro factor es que la Organización de Países Ex¬por¬tadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción después de que Libia haya recuperado los niveles de producción previos a la caída de Gadafi, junto al aumento productivo de Iraq y Nigeria. En su reunión semestral de noviembre pasado, a pesar de las tensiones internas, la OPEP decidió mantener los niveles de producción para 2015.


En todo caso, aparecen entremezcladas otras situaciones complejas y contradictorias de carácter geopolítico que se transversalizan respecto al precio del "oro negro".


Por un lado, en la disputa existente entre la OPEP y EE UU, el petróleo barato perjudica a la larga a EE UU, pues mientras su producción de shale oil –que alcanza el 49% de la producción estadounidense y es superior a la que diariamente se realiza en Iraq o Irán– ¬deja de ser rentable, la OPEP mantiene su cuota de mercado. Según el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, "ellos resultarán heridos mucho antes de que nosotros sintamos algún dolor".


Sin embargo, más allá de retóricas declaraciones, la decisión de la OPEP significa el triunfo de Arabia Saudí y Kuwait –aliados de EE UU– frente a Venezuela, Ecuador, Irán o Nigeria, quienes defienden la necesidad de bajar la producción para incrementar el precio del crudo.


Esta estrategia vinculada a intereses estadounidenses explica por qué el pasado marzo –seis meses antes del comienzo de la crisis– Barak Obama solicitó al Con¬greso un aumento del presupuesto para 2015 destinado a incrementar las reservas estratégicas de EE UU. De ¬esta manera estarían cubriendo el déficit en sus mercados internos en caso de una disminución de la producción de shale oil mientras dura la crisis sin incrementar su demanda mundial, pues sus reservas estratégicas están cuantificadas por encima de los tres meses y medio de sus necesidades de importación neta.



Efectos de la caída sobre Rusia


La caída de los precios del crudo ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. A pesar de que Rusia se encuentra en una mejor situación para gestionar una caída de los precios del petróleo que la que tuvo la vieja URSS, el propio exministro de economía, Alexander Kudrin, reconocía recientemente la generación de una "crisis económica de grandes proporciones". Esta situación complica las posibilidades rusas de superar con facilidad las sanciones aplicadas por los países occidentales como consecuencia del conflicto ucraniano, dado que los ingresos por exportación de energía representan más de la mitad del presupuesto del Estado. Sin embargo, la devaluación del rublo, el cual perdió casi un 50% respecto al valor del dólar, generando un desplome del parqué moscovita y su índice RTS, además de un incremento de la inflación y perspectiva económicas negativas, ha permitido que a través de la ingeniería financiera Putin recuperase el 30% de los activos rusos de petróleo y gas que estaban en manos occidentales.


El fracking ya no es rentable


El colapso de los precios del petróleo ha hundido la valoración de mercado de las principales compañías transnacionales de petróleo y gas natural en el índice bursátil S&P 500 –la capitalización de ExxonMobil ha caído más de 50.000 millones de dólares y Chevron y ConocoPhillips tienen disminuciones todavía mayores en su base porcentual–. Sin embargo, éstas son conscientes de que la actual situación les permite borrar del mapa del fracking a las petroleras pequeñas y medianas que operan en los yacimientos de Dakota del Norte y Texas, las cuales ya acumulan una deuda de 200.000 millones de dólares debido a la caída por debajo de los 50 dólares del barril de petróleo. Se estima que estos precios deben estar en un mínimo de 80 dólares para que la explotación por fracking sea rentable. En espera de que a mitad del 2015 el precio del crudo comience a subir moderadamente, ya hay empresas como WBH Energy, una de las primeras exitosas del "boom del shale", que a primeros de este año se declaró en quiebra.


El desplome de los precios sobre Irán


El desplome de los precios del crudo ha afectado duramente a las finanzas públicas iraníes, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones de combustible. Según el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, "la extraña caída de los precios del petróleo en tan corto tiempo es un complot y no está relacionada con el mercado", en clara alusión a las operaciones estadounidenses en el sector. El golpe ha sido tan duro para las arcas de esta república islámica, que el régimen ha llegado a ofrecer a los jóvenes iraníes la opción de contribuir con un tributo económico a cambio de ser liberados de los dos años de servicio militar obligatorio que rige en el país. Impactado por las sanciones globales por su supuesto programa nuclear, Irán está en peores condiciones que Rusia u otros países latinoamericanos para hacerle frente a la crisis actual, lo que llevó a Khamenei a llegar a un acuerdo con Nicolás Maduro que tiene como fin realizar una campaña coordinada contra el descenso de los precios del petróleo.


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6,3% Es la reducción del déficit energético (diferencia entre importaciones y exportaciones de energía) en España. Todo gracias a la reducción del precio del crudo.


115$ era el precio que tenía el barril de petróleo en junio. 48 dólares era el precio a mediados de este enero. Europa y China son los más favorecidos por esta nueva situación.


80$ El precio mínimo del barril de crudo a partir del cual se considera que el fracking o fractura hidráulica es un proceso rentable para la extracción de hidrocarburos.

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Viernes, 16 Enero 2015 06:30

Putin y Maduro, juntos

Putin y Maduro, juntos

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, abordó ayer con su homólogo ruso, Vladimir Putin, cómo estabilizar el mercado petrolero, ante la difícil situación creada por el desplome de los precios para dos economías dependientes de sus exportaciones de crudo.


El mandatario venezolano, que debería haber regresado ayer a Caracas tras una intensa gira por países productores de petróleo iniciada el 5 de enero, acordó de forma improvisada hacer una escala en la capital rusa para ser recibido por Putin. "Hemos venido a trabajar los temas bilaterales así como asuntos de primer orden, como es la estabilidad de nuestros recursos naturales", dijo Maduro ante la prensa al comienzo de su encuentro con el líder del Kremlin. "Estos asuntos son muy importantes para las relaciones de Rusia con Venezuela como entre Rusia y otros países de América latina", recalcó.


La reunión tuvo lugar en la residencia campestre del presidente ruso en Novo Ogariovo, a las afueras de Moscú, adonde el mandatario venezolano se trasladó directamente tras aterrizar en la capital rusa procedente de Argel. "Antes de que discutamos sobre los asuntos globales de energía, quisiera resaltar que Venezuela no es sólo un país amigo, sino también un socio muy cercano, uno de nuestros principales socios en América latina", afirmó, por su parte, Putin.


Maduro expresó la solidaridad de Caracas con Rusia frente a la situación que afronta este país tanto por el descenso del precio del crudo como por las sanciones impuestas por Occidente a Moscú debido al conflicto de Ucrania. "Expresamos nuestra solidaridad y apoyo al pueblo ruso y nuestra confianza en su capacidad de trabajo y en que sabrá salir de esta situación. Venezuela siempre está con Rusia", manifestó el mandatario venezolano.


La visita de Maduro se inscribe en el periplo internacional que emprendió con el objetivo de defender el precio del crudo e impulsar la recuperación del mercado, y que lo ha llevado a varios países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores de crudo que no forman parte del organismo. La gira dio comienzo en Beijing, donde Maduro logró acuerdos económicos con el gigante asiático por valor de 20.000 millones de dólares, tras lo que visitó también Qatar, Arabia Saudí, Irán y Argelia.


El precio del crudo venezolano cerró la semana pasada en 42,44 dólares el barril, mientras que el costo de la cesta OPEP se ubicó en 47,62 dólares. Desde mediados del año pasado, los precios del petróleo Brent, la principal marca de referencia, sufren una importante caída, que se aceleró con la llegada de 2015, y los expertos creen que esta tendencia continuará e incluso no descartan que llegue hasta los 40 dólares por barril.


El desplome de los precios del crudo ha supuesto un duro golpe para las economías de Rusia y Venezuela, altamente dependientes de los ingresos que reportan las exportaciones de este hidrocarburo. Durante su gira, Maduro ha intentado convencer a los gobernantes de los países visitados de la necesidad de recuperar el precio del petróleo mediante una reducción de la producción. En la reunión de la OPEP el pasado noviembre, los países miembros decidieron mantener los actuales niveles de producción, en torno de los 30 millones de barriles diarios. El presidente venezolano mantiene que el petróleo se está utilizando como "un arma económica para someter países, regiones y pueblos".

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El progresismo retrocede en clima global adverso

Hace poco más de una década, en los albores de los gobiernos progresistas del Cono Sur, medios de izquierda, analistas y dirigentes comenzaron a nombrarlos como gobiernos en disputa. Con dicho aserto pretendían dar cuenta de la heterogénea composición de gabinetes que contenían una doble orientación: progresistas y conservadores amalgamados en un mismo Ejecutivo. Era el modo, se dijo, de asegurar mayorías parlamentarias para asentar la gobernabilidad, sobre todo en el caso de Brasil, donde el Partido de los Trabajadores no alcanzaba siquiera un quinto de la representación parlamentaria.

Han pasado más de 10 años y ya no es posible seguir hablando de gobiernos en disputa. Más que el desgastante paso del tiempo, pesan en la nueva situación las consecuencias de la crisis de 2008 y, de modo muy particular, la ofensiva de Estados Unidos contra el BRICS, centrada por ahora en Rusia con la caída estrepitosa de los precios del petróleo como arma arrojadiza.


Atravesamos un cambio de ciclo, un nuevo clima económico y geopolítico. Si es cierto que 2015 registrará el colapso completo del mundo occidental como lo hemos conocido desde 1945, como pronostica el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, vendrá de la mano de un enorme huracán que agitará y hará temblar el planeta entero ( Geab No. 90, 15/12/14). La descomposición del sistema de gobernanza mundial de los precios del petróleo es apenas una de las más desastrosas consecuencias de dicho huracán.

De ello se derivan un par de consecuencias. La primera es que la guerra es una posibilidad real. No ya la guerra de agresión de una gran potencia contra pequeños estados periféricos, como viene sucediendo desde hace largo tiempo (Cuba, Vietnam y Nicaragua durante la guerra fría; Afganistán, Irak y Siria ahora), sino una guerra entre potencias, guerra mundial o guerra nuclear.


La segunda es que la potencia dominante no cederá su lugar sin pelear, y Occidente no dejará que Asia ocupe el lugar que le corresponde sin intentar antes hundir el Titánic, con la vana esperanza de que los pasajeros de primera clase se precipiten al mar después que los de tercera. Las clases dominantes también tienen sus utopías y en los momentos más difíciles suelen reflotarlas.

El mundo camina hacia el caos sistémico, de modo inexorable, y de ese caos puede salir un mundo mejor que el actual. En varias ocasiones hemos mencionado el papel que le cabe a los movimientos, a los pueblos organizados, en este periodo. Es evidente que aún no estamos preparados para enfrentar semejante perspectiva.

Este periodo también es un parteaguas para los gobiernos que han dado en llamarse progresistas, aunque también lo será para los conservadores. La nueva coyuntura está afectando a las economías más importantes. Brasil registra estancamiento general y fuerte retroceso industrial, agravado por el hundimiento del valor de mercado de Petrobras, la empresa más importante del país, cuyo desgobierno estratégico amenaza con arrastrar los proyectos de largo plazo del país. Es cierto que no todo lo que sucede con la empresa es responsabilidad del gobierno, pero la gestión de Dilma Rousseff no atina a resolver la situación.

En Argentina el contexto global lleva a una caída de 3 por ciento de la actividad económica, la destrucción de puestos de trabajo y un deterioro del poder adquisitivo de los salarios del orden de 10 por ciento, según el economista y diputado Claudio Lozano ( Sinpermiso, 4/1/15). Según Lozano, pese a los esfuerzos del gobierno el año pasado se cerró con un millón y medio más de pobres y medio millón más de indigentes.

Es evidente que las cosas no van a mejorar en lo inmediato. Estamos ante un momento crucial, de virajes, en el que se imponen cambios estructurales, un golpe de timón contra el capital financiero que es responsable de las dificultades mencionadas. Por eso llama la atención el nuevo gabinete que Rousseff estrenó el primero de enero. Dos de los cargos claves son una pesadilla. Joaquim Levy en Hacienda y Katia Abreu en Agricultura.


Levy es un economista neoliberal con larga experiencia en instituciones financieras internacionales y privadas, fue director del Bradesco Asset Management, de 1992 a 1999 trabajó en el Fondo Monetario Internacional y de 1999 a 2000 fue economista visitante del Banco Central Europeo. Su prioridad es un ajuste fiscal y la reducción de la inflación.


La ministra Abreu es la principal defensora del agronegocio en Brasil. Dirigió la Confederación Nacional de Agricultura, que agrupa a un millón de productores rurales. Para el Movimiento Sin Tierra, su nominación es una señal clara y explícita de que en este nuevo mandato los pueblos indígenas, comunidades afros y los sin tierra continuarán siendo tratados como trabas para el desarrollo que deben ser superadas para retomar el crecimiento (MST, 29/12/14).

El ministro de Deporte, pastor George Hilton, fue detenido con 11 maletas con dinero en un taxi aéreo, y ya cosechó el rechazo de buena parte de los deportistas. Gilberto Kassab, ministro de Ciudades, finalizó su mandato en São Paulo con la peor evaluación en décadas. Cid Gomes, ministro de Educación, del Partido Republicano del Orden Social (PROS), saltó a la fama cuando era gobernador de Pará, al declarar a los profesores en huelga que el que quiera mejor salario se vaya a la educación privada ( IG, 28/8/11).


Hay más. Eliseu Padilha, ministro de Aviación Civil, fue acusado por desvío de dinero de la merienda escolar; Edinho Araújo, de Puertos, tuvo sus derechos políticos suspendidos por inmoralidad administrativa durante su gestión en un municipio de São Paulo.

Se dice que son opciones forzadas por la correlación de fuerzas. Un argumento que vale para todo, menos para la ética y la coherencia. Habrá conflictos en Brasil en los próximos años. Los que siguen hablando de gobierno en disputa dirán que los manifestantes le hacen el juego a la derecha. ¿Qué derecha?

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La OPEP no reduce producción y el crudo cae a mínimos de cuatro años

Los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no han llegado a un acuerdo para recortar su producción de petróleo, que se mantiene en 30 millones de barriles diarios, según ha anunciado hoy tras la reunión en Viena del cártel de doce miembros Ali Al-Naimi, el ministro de Petróleo saudí, informa Bloomberg.

En la cita, Venezuela no ha logrado imponer su pretensión de recortar el bombeo de crudo (que permanece sin cambios desde principios de 2012) para detener el desplome de los precios. Por su parte, Arabia Saudí, el mayor productor del bloque, (un tercio del total) había que el mercado "se estabilizará por sí mismo".


El barril de Brent, de referencia para Europa, ha caído hoy por debajo de los 75 dólares por primera vez desde septiembre de 2010 tras conocerse la decisión. En lo que va de año, se ha depreciado un 32%, su mayor declive anual desde el año 2008.


La reunión de este jueves era la más importante de los últimos años, con la organización dividida sobre la conveniencia de recortar su producción para frenar una caída de los precios que ha dejado el petróleo por debajo de los 80 dólares, casi un tercio menos que en junio.
Un exceso de oferta, en gran parte por el auge en EEUU del petróleo de esquisto, unido a una desaceleración económica en Europa, China y Japón, ha dejado en un segundo plano los temores del mercado por la complicada situación interna en varios países petroleros, como Iraq y Libia.


La situación dentro del grupo respecto a la caída de los precios es muy variada. Si Arabia Saudí puede soportar precios de hasta 70 dólares por barril gracias a sus reservas de divisas, países como Venezuela e Irán requieren de un barril de al menos 100 dólares para financiar su presupuesto.


En cualquier caso, los actuales precios están muy alejados de las necesidades presupuestarias de la mayoría de los miembros de la OPEP y de otros productores rivales, como Rusia.


El ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, reconoció el pasado lunes que su país pierde entre 90.000 y 100.000 millones anuales por el actual derrumbe de los precios.


Desde la última vez que recortó su cuota de producción en diciembre de 2011, la OPEP se ha beneficiado de un precio promedio del crudo hasta el pasado junio de unos 107 dólares por barril. Hace diez años, en 2004, el precio medio anual del crudo de la OPEP era de 36 dólares.
Después de la abrupta bajada de los últimos meses (el Brent se ha depreciado un tercio desde junio), Arabia Saudí considera que el mercado ha comenzado a estabilizarse en las últimas fechas en torno a los 80 dólares y que, por tanto, quizá no sea necesario tomar medidas drásticas.


(Con información de EFE)

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Yuan, moneda clave de la desdolarización global

La internacionalización del yuan y la desdolarización global avanzan en paralelo. En mayor medida como resultado de la debilidad de la economía norteamericana y menos como consecuencia de la desamericanización. Este segundo escenario exigiría poner en cuestión la hegemonía de Estados Unidos en su totalidad, situación que aún no existe. Sin embargo, sí hay un progreso en diversos mecanismos de cooperación financiera liderados por China de cara a la incertidumbre de los mercados financieros internacionales, el estancamiento de la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la fragilidad de la recuperación económica mundial.


En un primer momento, la desdolarización pretende amortiguar los efectos de la volatilidad de los tipos de cambio, las tasas de interés y los mercados de valores. En un segundo momento, la marcha del yuan podría alcanzar una dimensión sistémica y enfrentar al dólar en una dura batalla por conseguir reconocimiento global. Actualmente, más de cuarenta bancos centrales mantienen el yuan como referencia en la acumulación de reservas junto a las divisas dominantes (el dólar, el euro, el yen japonés y la libra esterlina). En 1999, cuando el euro entró en circulación, 70% de la composición de las reservas de los bancos centrales se mantenía en dólares. A finales de 2013, la divisa estadounidense representa 60 por ciento. En cambio, el rubro "otras divisas" en las cuentas del FMI pasó de representar 1.62% hace 15 años a alcanzar 6.51% a finales de 2013, básicamente por el peso creciente del yuan.

No hay duda de que la expansión comercial de Pekín constituye la fuerza principal para internacionalizar su moneda. Como corolario, el Banco Popular de China ha impulsado la firma de swaps cambiarios bilaterales. A la fecha posee acuerdos con cerca de 25 bancos centrales. Así, el gobierno chino creó un mercado global del yuan. Con todo, el principal desafío de la "moneda del pueblo" (renminbi) radica en que China es un país con doble superávit (cuentas corriente y capital) y no inyecta yuanes a la economía mundial, situación que complica guardar yuanes en físico. Para revertir dicha situación, el gobierno viene promoviendo la apertura gradual de la cuenta de capital a fin de poner el yuan a disposición de inversionistas foráneos: los depósitos denominados en yuanes se han multiplicado por diez en los últimos cinco años. Hasta el momento, más de 1,200 cuentas interbancarias han sido abiertas y 1.70 millones de yuanes se han colocado entre empresas y clientes individuales. No obstante, la apertura hace más vulnerable a China frente a los vaivenes especulativos y los procesos de apreciación indeseables como ha ocurrido en lo que va del año.


Fuera del continente asiático, el yuan ha conseguido apoyos importantes en Europa. En primer lugar, el espaldarazo de la City de Londres continúa rindiendo frutos luego de que Fráncfort, París y Luxemburgo se lanzaran como ciudades de comercio del yuan. Recientemente se realizó desde Londres la primera emisión de bonos soberanos en yuanes fuera de China, los fondos servirán para financiar la acumulación de reservas en yuanes del Banco de Inglaterra. Asimismo, las autoridades del Banco Central Europeo (BCE) discuten la posibilidad de incluir la moneda china en sus reservas internacionales. Es evidente que el estrechamiento de los vínculos económicos entre Europa y Asia, culminó de manera natural, en una mayor cooperación financiera entre ambas regiones que incluye entre otros elementos, incrementar el uso del yuan en la facturación del comercio: Gran Bretaña y Alemania han visto incrementados en más de ciento por ciento sus pagos denominados en yuanes entre 2013 y 2014, Francia y Luxemburgo en más de 40%, según los datos actualizados a agosto de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Internacionales (SWIFT, por sus siglas en inglés).

En Rusia, el yuan también ha encontrado no sólo un aliado, sino un socio estratégico como consecuencia de las sanciones económicas impuestas por Occidente. China concretó, a principios de octubre, la firma de un swap cambiario bilateral con el banco central de Rusia por un monto equivalente a 25 mil millones de dólares, el segundo firmado con un país integrante del grupo BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el primero fue con Brasil por un monto de 30 mil millones de dólares. China es hoy día el principal socio comercial de ambos países. El comercio entre Rusia y China sumó 89 mil millones de dólares en 2013. El swap de divisas abre el camino para aumentar el comercio bilateral al tiempo que opera como mecanismo defensivo frente a los bloqueos de las cuentas rusas en dólares en Europa y Estados Unidos. Más importante aún, ambas partes discuten actualmente poner en marcha un sistema de pagos alternativo a SWIFT. Los problemas de congelamiento de las cuentas en dólares por diferencias con Estados Unidos sobre aspectos de política exterior, como los casos de Irán, Cuba y más recientemente Francia (BNP Paribas), podrían neutralizarse realizando operaciones bajo una nueva institucionalidad e instrumentos de pago en proceso de convertirse en divisas.


Las proyecciones elaboradas por The Financial Times y The Economist anuncian tiempos de transición: a finales de año China sobrepasará a Estados Unidos como la primera economía mundial. En suma, China transforma la economía global y el Sistema Monetario Internacional, cada vez menos centrado en el dólar y abriendo más espacios regionales a favor del yuan.

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La guerra que ya empezó: petroyuán chino contra dólar estadunidense

Mientras los estrategas chinos se preparan a la tercera guerra mundial (http://goo.gl/6k5lAh ) debido a las tensiones entre Estados Unidos (EU) y Rusia por el alma de Ucrania oriental, Tyler Durden, del portal Zero Hedge, (pro)clama el advenimiento de la era del petroyuán mediante el mensaje del desembarco de un navío destructor de China en el puerto iraní en el estrecho de Ormuz (http://goo.gl/nfBSTe).


Durden traduce el poder militar en divisas, específicamente en la creciente desdolarización hoy inversamente proporcional a la yuanización: "el ascenso del petroyuán (...) circunscribe el dominio del dólar en la energía global, con ramificaciones potencialmente profundas para la posición estratégica de EU".


Según Durden, por primera vez en la historia (¡supersic!), China atracó un navío destructor en Bandar Abbas, puerto del sur de Irán, justo del otro lado de los bastiones hasta ahora estadunidenses de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahrein (nota: base de la quinta flota de EU) en el estrecho de Ormuz.


Durden rememora que el año pasado un grupo naval ruso atracó en el mismo puerto en su retorno de una misión en el océano Pacífico.
La jugada estratégica de Irán es vista como parte de su objetivo en fomentar un equilibrio entre las armadas foráneas presentes en la zona cerca del estratégico estrecho de Ormuz donde se transporta la quinta parte del petróleo global.


En similitud al estrecho de Malaca (entre Indonesia, Malasia y Singapur), el estrecho de Ormuz es un punto de estrangulamiento ( chokepoint) (http://goo.gl/YqI7Sr).
Hasta 2012, los mayores cons

umidores del petróleo global fueron: EU (21 por ciento), China (11 por ciento), Japón (5 por ciento), India (4 por ciento), Rusia (4 por ciento) y Arabia Saudita (3 por ciento). Interesante: tres países del BRICS juntos se sitúan por debajo de EU.
La llegada de la Armada china en el estrecho de Ormuz para combatir la piratería global – The Guardian acusó a Gran Bretaña de ser su teledirigente (http://goo.gl/DvrV69 )–, también tiene en la mira el estrecho de Bab el-Mandeb (la Puerta de las Lágrimas), otro punto de estrangulamiento transversal desde Yemen hasta Somalia, en proceso de estratégicas protobalcanizaciones, donde es transportado 3.4 por ciento del petróleo global.


A mi juicio, el petróleo, con todo y el montaje hollywoodense del polémico fracking que convirtió mágicamente a EU en un productor autosuficiente, sigue siendo el detonador de todos los conflictos geopolíticos en el Gran Medio Oriente que incluyen la superchería de los yihadistas del califato islámico transfronterizo de Siria/Irak/Kurdistán, lo cual ha obligado a China a salir mas allá de sus océanos cercanos contra su costumbre histórica.


China ya no es la misma (http://goo.gl/azvGPJ ) y el portal Russia Today coloca de relieve un blog editorial de The Economist que tilda al Grupo de Shanghái como la herramienta con que China rediseña el orden mundial a su estilo, lo cual es bastante inquietante desde el punto de vista de Occidente, con la aglomeración de adhesiones asiáticas en su seno como se manifestó en la reciente cumbre en Dusambé (Tayikistán) (http://goo.gl/kTK4L1).


La agencia Xinhua informó que el objetivo de la Armada china, con la conspicua presencia del destructor de misiles guiados Changchun, es la protección de la navegación en el golfo de Adén (http://goo.gl/V5C0rz ). El periódico estatal iraní Kayhan señaló que los buques de guerra de China transportan a 650 marinos. Poco a poco los marinos chinos se irán aclimatando al calor del golfo Pérsico.


Durden aboga por la nueva convertibilidad financiero-energético-militar que tiende al fin de la hegemonía del dólar estadunidense.
La expansión del petroyuán en los países del golfo Pérsico no es novedosa: Durante varios años, China ha pagado parte de su importación petrolera de Irán con renminbi/yuan y "en 2012 los bancos centrales de China y de EAU establecieron swaps por 5 mil millones de dólares para la importación del petróleo de Abu Dabi con renminbi/yuan de China".


Mucho más estremecedor es el acuerdo gasero entre China y Rusia por 400 mil millones de dólares que aparentemente sería realizado en renminbi/yuan, lo cual colisiona(ría) al petrodólar con el petroyuán.


Según Durden, los hacedores de la política de China aprecian las ventajas de la hegemonía del dólar –que algunos autores chinos colocan en casi 10 por ciento del PIB (global http://goo.gl/rTnw0t ). Su objetivo no es sustituir al dólar por el renminbi/yuan, sino posicionar a la divisa china con el billete verde como una divisa de reserva y transacciones.


Si el mundo ya es multipolar en lo militar y lo geoeconómico, para no decir tripolar geoestratégico (EU, Rusia y China), todavía falta el último paso para asentar los reales del nuevo orden mundial en el superestratégico rubro financierista que controlan las plazas de Wall Street y la City en Londres.


La disminución de los costos en transacciones de divisas para los negocios chinos serían enormes con una traslación del dominio del dólar al yuan, pero lo que por razones estratégicas busca Pekín es aminorar el crecimiento de sus considerables reservas en dólares (más de 4 millones de millones de dólares).


La propensión de EU ha sido aislar a los países del sistema financiero estadunidense como un instrumento de su política exterior, lo cual expone la vulnerabilidad financiera del renminbi/yuan. Mitigar el apabullante dominio del dólar y del poder estadunidense significa para China contener el excesivo unilateralismo de EU.


Durden juzga que EU es una potencia hegemónica en declive relativo, mientras China es la ascendente potencia prominente, por lo que, aun los mismos países árabes del golfo tan dependientes de Washington como su último garante en materia de seguridad, están obligados a mantener vínculos más estrechos con China como un imperativo protector estratégico".


Para Rusia, sus relaciones deterioradas con EU la obligan a una mayor profunda cooperación con China, sin descontar la sobrerreacción todavía peligrosa de EU.


A mi juicio, uno de los graves defectos de los análisis que sobredimensionan demasiado el ascenso indiscutible del petroyuán –no se diga de la resurrección de Rusia en la etapa del zar Putin–, no toman en consideración el estruendosamente silencioso triunfo geopolítico de Obama y las petroleras anglosajonas al haber capturado, sin disparar una sola bala, los pletóricos yacimientos en el Golfo de México regalados por el humillante entreguismo del "México neoliberal itamita" de Peña/Videgaray/Aspe, que no solamente equivale al acuerdo gasero histórico entre China y Rusia, sino que, además, es susceptible de detener la caída libre del dólar.


Llama la atención que los connotados geoestrategas en el seno de los BRICS –no se diga en la Unión Europea y en el mundo islámico y/o árabe– todavía no perciban los alcances históricos de la captura gratuita de los hidrocarburos de México por Obama y las petroleras anglosajonas que cobija. Con los geoestrategas con que me ha tocado dialogar al respecto, horroriza su pasmosa incredulidad sobre el obsequio del siglo: la cesión de los hidrocarburos de México a la anglósfera. Quizá tengan razón: no es nada creíble.


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Jueves, 03 Julio 2014 05:58

América Latina, en la encrucijada

América Latina, en la encrucijada

"Los vientos están cambiando para la región". "Ahora, por lo menos sabemos lo que no queremos". Estas dos frases, la primera pronunciada por Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, en la apertura del VI Fórum Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe celebrado el pasado lunes en París, y la segunda por el presidente de Perú, Ollanta Humala, en su clausura, encerraron cuatro horas de seminario dedicadas a debatir el camino a seguir por las economías latinoamericanas una vez terminado el carnaval de las commodities, la llamada Década Dorada propiciada principalmente por el tirón de la demanda china y los altos precios de las materias primas, sobre todo, de los minerales.


Los debates pusieron de manifiesto lo logrado durante estos años, como la solidez macroeconómica y la estabilidad democrática —entre 2012 y 2015 un total de 14 países habrán celebrado elecciones sin que dieran lugar a crisis de legitimidad—, pero también la decepcionante evolución de las economías del continente —con un crecimiento promedio del 2% del PIB frente al 5% de no hace tanto tiempo— y la urgencia de tomar las decisiones correctas en un momento crucial.


La selección mundial de expertos reunidos en París —Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Danilo Astori, vicepresidente de Uruguay; Rebeca Grynspan, secretaria general Iberoamericana; Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la CEPAL; Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la OCDE, entre otros— coincidieron en el diagnóstico y también, con matices, en los remedios.


Cinco males fueron identificados: la baja productividad, "bestia negra", como dijo Gurría, que lastra el crecimiento del continente —en 20 años solo registró un aumento del 1,6% frente al 3% de países como Corea del Sur, Turquía o Polonia—; la desigualdad, que hace de América Latina la región más injusta del mundo —el 20% más rico capta en promedio el 47% del ingreso total—; la informalidad en el empleo, que afecta al 55% de sus trabajadores —unos 130 millones de personas—; la escasa capacidad de recaudación fiscal —del 13,6% del PIB en 1990 ha pasado al 20,7% ahora, muy lejos aún del 34,1% de media en los países de la OCDE— y la falta de inversiones en infraestructuras —una media de 2,5 puntos del PIB frente al 6 de los países asiáticos—, lo que dispara los costes de exportación en comparación con sus rivales comerciales.
Hubo consenso en la urgente necesidad de una revolución educativa, "tanto en lo que se refiere a la inclusión social de mujeres y jóvenes como a la búsqueda de la excelencia", como dijo el vicepresidente Astori, como primer paso para mejorar la productividad, y en la apuesta por la calidad y la apertura de la sociedad.


También en la importancia de fomentar una mayor cooperación internacional e integración regional para abordar los grandes proyectos de infraestructuras así como en la defensa de las pymes frente al poder de los monopolios.


En cuanto a la desigualdad, la secretaria ejecutiva de la CEPAL rebajó la euforia de algunos gobiernos latinoamericanos: "Hablan de haber creado una nueva clase media y es verdad que millones de personas han salido de la pobreza, pero no son clase media por su capacidad de ahorro sino por su capacidad para endeudarse comprando bienes importados". En este contexto, Alexandre Meira da Rosa, gerente del sector de Infraestructura y Medio Ambiente del BID, subrayó el vertiginoso proceso de urbanización de América Latina y la presión que sus habitantes, ahora con mayor poder adquisitivo, ejercen sobre unas autoridades incapaces de satisfacer las demandas de mejores servicios públicos.
En resumen, reformas y libre comercio, o dicho de otra manera la Alianza del Pacífico (México, Colombia, México, Perú y Chile) como modelo a imitar frente al estancamiento de Mercosur o la vía al subdesarrollo de Cuba y Venezuela, para afrontar la encrucijada en que se encuentra el continente.


En el tintero se quedaron las dificultades para aplicar y desarrollar esas reformas, el problema de la debilidad institucional de la mayoría de los países, lo que se traduce generalmente en exceso de burocracia, corrupción e impunidad, o el debate sobre si las conquistas de hoy serán reversibles mañana, si a la Década Dorada sucederá otra Década Perdida. Pero, al menos, como dijo Humala, parece que esta vez América Latina tiene claro lo que no quiere.

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El acercamiento económico entre China y Rusia podría socavar la condición del dólar como una divisa de reserva "en el contexto" de otros acontecimientos de importancia.


Así lo asegura James Rickards, gerente de cartera de inversiones del West Shore Group.
Después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, y el mandatario chino, Xi Jinping, ratificaran un contrato multimillonario sobre suministro a largo plazo de gas de Gazprom al territorio chino, muchos analistas del mercado se preguntan por la divisa en la que Pekín efectuará los pagos.
Algunos de ellos supusieron que los dos países ya pueden prescindir del dólar estadounidense, lanzando un cambio directo de yuan por rublo.
Mientras que Putin clasificó las condiciones financieras del contrato de gas, el segundo mayor banco de Rusia, el VTB, especializado en comercio exterior, llegó a un acuerdo con el Banco de China sobre las transferencias en las divisas nacionales.


"Por sí solos, estos dos pasos no significan el final del dólar como principal divisa de reserva global", dijo el gerente en un comentario concedido a la cadena de televisión CNBC vía el correo electrónico.


Pero "al examinarlos en el contexto" de la frustración de Arabia Saudita por la ineficaz política de Estados Unidos respecto a Irán, la creciente demanda de oro en China y otros factores, Rickards llega a la conclusión que son "pasos significativos del dólar en esa dirección".


Y es que en los sistemas globales como lo es el financiero, admite el experto, unas tendencias diminutas pueden transformarse en un colapso desastroso.


La condición del dólar como moneda de reserva permite a Washington endeudarse con enormes sumas y vivir por encima de sus posibilidades, recuerda el experto estadounidense.


"Un problema muy grande consiste en que EE.UU. da por hecho el papel del dólar como divisa de reserva, mientras que corre el riesgo de perder la confianza en la política monetaria (del Sistema de Reserva Federal) y la política del dólar barato del Departamento del Tesoro", argumenta Rickards.


(Con información de Russia Today)

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