La “guerra impensable” de EU frente a China, según Australia

El excelente portal WSWS (16/4/13) divulga el reporte “Planeando la guerra impensable: la batalla aire-mar ( air-sea battle) y sus implicaciones para Australia”, del Instituto de Política Estratégica de Australia (ASPI, por sus siglas en inglés), financiado por el gobierno de Canberra.

 

Con antelación se abordó el concepto “batalla aire-mar” (“La trampa Tucídides: guerra de EU por temor al ascenso de China”, Bajo la Lupa, 3/6/12).

 

Según Peter Symonds, del portal WSWS, la estrategia “aire-mar” fue “desarrollada ha­ce tres años por el Pentágono como parte de la política del pivote o del requilibrio en Asia de la administración Obama con la finalidad de contener a China en cada frente: diplomático, económico y militar”.

 

Symonds advierte que “en me­dio del empeoramiento de la ruptura económica global, Estados Unidos (EU) está determinado a usar su poder militar para contrarrestar su declive económico y prevenir que China se convierta en un desafío para su hegemonía en Asia y el mundo”. Perdida la guerra geoeconómica, a EU sólo le queda su inmenso poderío militar que, no hay que dudar, usará ad libitum.

 

Ben Schreer, ex vicedirector del Instituto Aspen de Alemania, es autor del reporte ASPI y aduce que “el Pentágono comienza a pensar sobre lo impensable (sic): una estrategia militar para combatir y ganar una guerra potencial contra China”. ¿“Impensable”? Si EU se ha consagrado todo el siglo XX y el inicio del XXI a lanzar bombas nucleares (Hiroshima/Nagasaki) y a librar guerras locales/regionales/mundiales que forman parte de su “sique colectiva” y que constituye su raison d´être, como demuestra impecablemente Morris Berman en su muy recomendable libro Las raíces del fracaso americano.

 

Según Symonds, la “batalla aire-mar” es presentada como una “estrategia de defensa (sic) contra un ataque potencial de China”. ¿Cómo puede ser “defensivo” un ataque deliberadamente preventivo? El término “estrategia defensiva” del Pentágono representa su respuesta al armamentismo del Ejército de Liberación del Pueblo (ELP) de China debido a que “erosiona gradualmente (¡supersic!) el dominio marítimo de EU en el Pacífico occidental”.

 

Lo curioso es que también el ELP juzga “defensiva” su reacción para sortear la asfixia multidimensional de EU. Entre ambos conceptos de “defensa” se puede escenificar una tercera guerra mundial.

 

Symonds juzga que lo “impensable” pudiera ser “catastrófico”, ya que el Pentágono planea una guerra con sus portaviones, buques de guerra y misiles que “devastarían la infraestructura militar china, sin necesidad de una invasión terrestre, al unísono de un bloqueo económico incapacitante” (que contempla el cierre del estrecho de Malaca a la distancia, para impedir el tránsito de los barcos mercantes chinos).

 

El reporte ASPI admite los peligros de los preparativos de guerra contra China que sería “catastrófica” para la región en general, cuando Australia es económicamente dependiente de China, pero goza del paraguas militar de EU para defender sus intereses en Asia. ¿Quién se inmuta hoy en Washington de las previsibles “catástrofes” militares? La estrategia de EU asume que puede ser evitada (sic) una guerra nuclear, pero el mismo Schreer discrepa, ya que “una campaña ciega” de EU “puede incrementar el riesgo de una desproporcionada respuesta chi­na, incluida una escalada nuclear”.

 

Symonds traduce la escalada nuclear: “si EU destruye la capacidad de China para monitorear los misiles nucleares de EU, Pekín puede ser forzada a desatar su propio arsenal atómico”, y considera que “EU usa a Norcorea de pretexto en colaboración con Japón que construye un escudo misilístico antibalístico en la región diseñado para una guerra nuclear contra China”.


Los planes de “batalla aire-mar” del Pentágono no son teóricos, a juicio de Symonds, ya que “EU ha empezado una amplia restructuración de su ejército en la región Asia-Pacífico” que incluye el “endurecimiento de la línea frontal de sus bases militares para resistir un ataque de misiles”, además de la “concentración de 60 por ciento de los activos navales de EU en Asia”.

 

Symonds resalta que Japón y Australia son nodales para los planes de guerra del Pentágono que los designa como “activadores clave” cuando las bases de EU,“en particular en Okinawa, son un componente clave en los planes del Pentágono para asediar los barcos de guerra y los submarinos de China”.

 

El reporte ASPI se enfoca en las implicaciones para Australia en “montar el bloqueo económico de China cortando sus rutas marítimas vitales en torno del sudeste asiático” cuando “80 por ciento de las importaciones de energía de China provenientes de África y Me­dio Oriente transitan por el estrecho de Malaca”.

 

Symonds juzga que tanto los anteriores primeros ministros, el australiano Kevin Rudd y el nipón Yukio Hatoyama, eran partidarios de EU, pero Washington no se tentó el corazón en sacrificarlos como víctimas de su nueva doctrina del “pivote” con el fin de profundizar los lazos militares con ejecutores políticos más idóneos y sin remordimientos. Desecha la estrategia de la batalla “aire-mar” como “puramente defensiva (sic)”, ya que “en la pasada década EU ha librado una guerra de agresión tras otra en Afganistán e Irak, seguidas por sus intervenciones neocoloniales en Libia y Siria”, y fustiga que Obama, “con el fin de socavar la influencia china en la región Asia-Pacífico, ha incendiado peligrosos puntos calientes que incluyen la península coreana, y ha fomentado otros puntos al estimular a Japón y Filipinas a proseguir en forma agresiva sus disputas marítimas con China”.

 

Emergen “dilemas” económicos y “paradojas” nucleares en el reporte ASPI: “nadie (sic) desea la guerra, pero la estrategia de disuasión ( deterrence) sigue una lógica paradójica (sic): para disuadir la guerra y preservar la paz, el defensor debe señalar su credibilidad tanto en su intención como en su capacidad de ir a la guerra con el agresor potencial”. Symonds deduce que tal “es la lógica (sic) de la carrera armamentista, de la escalada de las tensiones y el deslizamiento hacia el conflicto y la guerra”.

 

A juicio de Schreer, el gobierno australiano no tiene alternativa sino firmar los preparativos de guerra de EU cuando “sin duda se han realizado acuerdos secretos (¡supersic!)” –que fueron develados por el periodista australiano David Uren –émulo de Julian Assange–, quien divulgó que el Libro blanco de defensa de 2009 del gobierno laborista contenía un capítulo secreto (sic) sobre “la capacidad de Australia para librar una batalla “aire-mar” con EU contra China”.

 

No será nada sencillo para cualquier mandatario de EU informar que China le habría superado en 2015 como la primera superpotencia geoeconómica, lo cual, a mi juicio, puede marcar el inicio formal de una guerra mundial entre EU y China, como sucedió en­tre Gran Bretaña y Alemania en vísperas de la Primera Guerra Mundial y como también da a entender Kissinger en el epílogo “¿Se vuelve a repetir la historia?: el memorándum Crowe”, de su controvertido libro Sobre China, que se comentará en próxima ocasión.

 

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Viernes, 22 Febrero 2013 06:50

Cooperación militar Brasil-Rusia

Cooperación militar Brasil-Rusia

La visita del presidente ruso Dimitri Medvediev a Brasil supone un salto cualitativo en las relaciones entre ambos países. Aunque la gama de acuerdos alcanzados y en proceso de negociaciones abarca desde la apertura del mercado ruso a las exportaciones de carne y soya brasileñas hasta la formación del Banco de los BRICS, que será formalizado en la próxima reunión de los cinco gobiernos en marzo en Sudáfrica, lo más destacado es el avance en la cooperación militar entre las dos potencias emergentes.

 

Entre 2008 y 2012 Brasil compró apenas 306 millones de dólares a Rusia en armamento, básicamente misiles portátiles Igla-S y helicópteros de ataque Mi-35. Como resultado de la visita de Dilma Rousseff a Moscú en diciembre, una delegación militar encabezada por el jefe del estado mayor de las fuerzas armadas de Brasil, José Carlos de Nardi, visitó Rusia en enero. La comitiva estaba integrada, entre otros, por los tres principales fabricantes de armamento de Brasil: Odebrecht, dueña de la fábrica de misiles Mectron; Embraer, propietaria de la empresa de radares antiaéreos Orbisat, y Avibras, fabricante del principal misil brasileño, el Astros II.

 

Odebrecht firmó en diciembre un memorando de entendimiento con la rusa Rostechnologii para la creación de una empresa mixta para el montaje de helicópteros rusos Mi-171 en Brasil y un centro de servicios para los ya operativos Mi-35 (Defensa.com, 18 de diciembre de 2012). Pero la principal propuesta es la compra de baterías antiaéreas de alta tecnología Pantsir S-1, que puede incluir la transferencia de tecnología para su posterior fabricación en Brasil por Avibras, Odebrecht y Embraer.

 

Al parecer los militares brasileños estiman que el principal problema que deben afrontar es la insuficiente defensa antiaérea del país, que puede ser resuelto con la compra de uno de los más avanzados sistemas del mundo como el que ofrece Rusia ( Folha de São Paulo, primero de febrero de 2013). Para superar el “agujero” en la defensa –así lo denominan los uniformados– debe iniciarse una completa reorganización del sistema defensivo aeroespacial.

 

Entre los acuerdos bilaterales figura la inauguración en la Universidad de Brasilia de un punto de rastreamiento que forma parte del sistema de geo-localización ruso Glonass, el primero fuera del país y el único capaz de competir con el estadunidense GPS. Los rusos, por cierto, presionan para la venta de su caza Su-35, el más avanzado de su fuerza aérea, que compite con el francés Rafale y el F-18 Super Hornet de Boeing. Son éstos, justamente, dos de los tres aviones de combate que Brasil analiza, desde hace casi cinco años, para incorporar a sus fuerzas armadas.

 

La propuesta rusa llega justo después de que Dilma anunciara a François Hollande, poco antes de la visita a Moscú en diciembre, la decisión de congelar la compra de 36 cazas Rafale que está pendiente desde que en 2008 Lula y Nicolás Sarkozy firmaran un amplio acuerdo militar que incluye la cooperación técnica francesa para la fabricación de submarinos en Brasil. Aunque el gobierno de Dilma señaló que la compra se aplazó por razones de presupuesto, la mayor parte de los analistas registran un distanciamiento en las relaciones entre Francia y Brasil desde mayo de 2010, cuando se firmaron los acuerdos tripartitos (entre Irán, Turquía y Brasil) para resolver el conflicto en torno al programa nuclear iraní.

 


Bajo el actual gobierno Brasil viene apostando a una diversificación de sus alianzas, sobre todo en lo relativo a las compras de armamento, para evitar caer en una situación de dependencia con proveedores que pueden poner condiciones inconvenientes para los intereses del país. Días antes de recibir a la comitiva rusa, el ministro de Defensa, Celso Amorim, enfatizó en que su país apuesta a “conseguir un grado razonable de autonomía tecnológica e industrial para garantizarnos la defensa” ( O Globo, 17 de febrero de 2013). En la misma entrevista informó la decisión del gobierno de elevar la proporción histórica de inversiones del sector público en defensa, de 1.5 por ciento del PIB a 2 por ciento en esta década.

 

Brasil ya consolidó, según Amorim, asociaciones estratégicas con los países de la región por medio del Consejo Sudamericano de Defensa. Además de la participación argentina en el carguero KC-390 de la Embraer, Brasil compra lanchas fluviales a Colombia y participa en el proyecto de construcción de una nave de patrulla fluvial con Perú y Colombia. Fuera del continente está construyendo misiles aire-aire con Sudáfrica, mantiene una fuerte cooperación con China en el área espacial y en 2012 estableció acuerdos en el área de la industria militar con India.

 

En paralelo se está ultimando la venta de radares de la brasileña Mectron para equipar el caza Yak-130, avión de entrenamiento y ataque ligero ruso, según difundió O Estado de São Paulo (16 de febrero). De ese modo comienzan a intercambiar productos y tecnologías militares que interesan a ambos, lo que permite pensar en una cooperación a largo plazo, sobre todo si se confirma la fabricación de misiles y helicópteros en Brasil.

 

La crisis del viejo orden global está descosiendo el sistema de alianzas heredado de la guerra fría, mientras aún no se consolida el nuevo mapa del mundo. A eso llamamos inestabilidad, incertidumbre y reacomodos, un proceso de varias décadas que bien puede haber comenzado el 11 de septiembre de 2001 (ataques terroristas en Estados Unidos) o en octubre de 2008 (comienzo de la crisis económico-financiera), algo que podremos fechar con precisión cuando la situación comience a estabilizarse.

 

Lo más probable es que antes de la decantación de lo nuevo se produzcan conflictos y guerras más intensas aún, con su secuela de destrucción y muerte. Es la historia del capitalismo. Es, también, una ventana de oportunidades para los de abajo, siempre que seamos capaces de mirar la realidad de frente, sin hacernos ilusiones ni buscar atajos, y siempre que seamos capaces de perder el miedo a perder lo único que tenemos.

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Los ataques de drones de la CIA forman parte de nuevo manual de contraterrorismo

El gobierno de Obama está cerca de completar un detallado manual de contraterrorismo para establecer reglas claras en las operaciones de asesinatos selectivos, pero deja abierta una importante dispensa a la campaña de ataques de aviones no tripulados (drones) de la CIA en Pakistán, dijeron funcionarios estadounidenses.


 
La exención permitiría que la CIA siguiera atacando objetivos de al Qaida y de los talibanes durante un año o más antes de que la agencia se vea obligada a cumplir reglas más estrictas descritas en un documento clasificado que ha sido descrito por los funcionarios como un “libro de jugadas” de contraterrorismo.


 
El documento, que se espera que se someta al presidente Obama para su aprobación definitiva dentro de algunas semanas, marca la culminación de un esfuerzo de un año de la Casa Blanca para codificar sus políticas de contraterrorismo y crear una guía de operaciones letales durante el segundo período de Obama.


 
Un alto funcionario estadounidense involucrado en la redacción del documento dijo que algunos temas siguen sin resolver, pero los describió como menores. El alto funcionario dijo que el ‘libro de jugadas’ “estará completo dentro de poco”


 
La adopción de una guía formal para los asesinatos selectivos marca un hito significativo –e incómodo para algunos–: la institucionalización de una práctica que habría parecido un anatema a muchos antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.


 
Entre los temas del “libro de jugadas” está el proceso para agregar nombres a las listas de asesinatos, los principios legales que rigen cuando los ciudadanos de EE.UU. pueden ser atacados en el extranjero y la secuencia de aprobaciones requerida cuando la CIA o los militares de EE.UU. realizan ataques de drones fuera de las zonas de guerra.


 
Los funcionarios estadounidenses dijeron que el esfuerzo para redactar el “libro de jugadas” fue casi desbaratado a fines del año pasado por desacuerdos entre el Departamento de Estado, la CIA y el Pentágono sobre los criterios a utilizar en ataques letales y otros temas. El hecho de que se otorgara una exención temporal a la CIA para sus operaciones paquistaníes se describió como un compromiso que permitió a los funcionarios que siguieran adelante con otras partes del manual.


 
La decisión de permitir que los ataques de la CIA continuaran fue impulsada en parte por la preocupación de que el plazo para debilitar a al Qaida y los talibanes en Pakistán se está terminando, con los planes de sacar la mayor parte de las tropas estadounidenses del vecino Afganistán en los próximos dos años. Los drones de la CIA vuelan desde las bases de Afganistán.


 
“Existe un sentido de que hay que acelerar ahora, especialmente a la vista de la inminente retirada”, dijo un exfuncionario de EE.UU. involucrado en las discusiones del “libro de jugadas”. Se espera que la excepción para la CIA sea efectiva durante “menos de dos años pero más de uno”, dijo el exfuncionario, aunque señaló que cualquier decisión de terminar la exención “indudablemente se basará en los hechos sobre el terreno”.


 
El exfuncionario y otros funcionarios, actuales y antiguos, entrevistados para este artículo, hablaron bajo condición de anonimato, porque se trataba de asuntos confidenciales.


 
El equipo nacional de seguridad de Obama aceptó el compromiso con la CIA a fines del pasado mes en una reunión del “comité de apoderados”, que incluía a altos funcionarios de la seguridad nacional, dirigido por el consejero de contraterrorismo de la Casa Blanca, John O. Brennan, quien posteriormente fue nombrado director de la CIA.
 


Los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que el comité volverá a revisar el documento antes de presentarlo al presidente. Subrayaron que no entrará en vigor hasta que Obama lo haya firmado. La CIA rechazó los pedidos de comentarios.


 
El resultado refleja las dificultades del gobierno en la resolución de un conflicto fundamental de su enfoque del contraterrorismo. Altos funcionarios del gobierno han expresado su malestar ante la escala y autonomía de la misión letal de la CIA en Pakistán. Pero se han mostrado renuentes a alterar las reglas debido a los resultados de la campaña de drones.


 
El esfuerzo para crear un “libro de jugadas” fue revelado el año pasado por The Washington Post. El objetivo de Brennan al desarrollarlo, dijeron los funcionarios entonces, era imponer controles más consistentes y rigurosos sobre programas de contraterrorismo en gran parte ad hoc después de los ataques del 11 de septiembre.


 
Los críticos ven el manual como símbolo de la medida en la cual se ha institucionalizado el programa de asesinatos selectivos, parte de un aparato montado por el gobierno de Obama para mantener una guerra al parecer permanente.


 
El manual es “un paso exactamente en la dirección equivocada, una mayor burocratización del programa paramilitar de asesinatos de la CIA” por sobre las objeciones legales y morales de los grupos por las libertades civiles, dijo Hina Shamsi, directora del Proyecto de Seguridad Nacional de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.


 
Algunos funcionarios del gobierno también han expresado su preocupación por la duración de la campaña de drones, que se ha amplicado de Pakistán a Yemen y Somalia, donde involucra ataques de la CIA y militares. En un reciente discurso antes de renunciar como abogado general del Pentágono, Jeh Johnson advirtió de que “no debemos aceptar el actual conflicto y todo lo que involucra, como “la nueva norma”.


 
Las discusiones en relación con el desarrollo del “libro de jugadas” se concentraron en consideraciones prácticas, dijeron los funcionarios. Uno de los principales puntos de discordia, dijeron, fue el tema de los “ataques por firma”.


 
El término se refiere a la práctica de la CIA de aprobar ataques en Pakistán sobre la base de conducta sospechosa –transporte de almacenamiento de armas, por ejemplo– incluso cuando la agencia no tiene información evidente de las identidades de los objetivos.


 
Los funcionarios de la CIA han atribuido este procedimiento al éxito en el exterminio de los altos dirigentes de al Qaida en ese país, que paradójicamente dio como resultado la muerte de agentes terroristas más altos que los ataques efectuados cuando la agencia conocía por adelantado la identidad y ubicación de un objetivo.


 
Los “ataques por firma” contribuyeron a un aumento en la campaña de drones en 2010, cuando la agencia realizó una cantidad récord de 117 ataques en Pakistán. El ritmo de los ataques se redujo poco a poco durante los últimos dos años antes de acelerar de nuevo en las semanas recientes.


 
A pesar de las afirmaciones de la CIA de la efectividad de los “ataques por firma”, Obama no ha otorgado una autoridad similar a la CIA o a los militares en Yemen, Somalia u otros países patrullados por drones armados estadounidenses. La limitación no ha aplacado a algunos críticos, quienes dicen que el secreto que rodea los ataques en Yemen y Somalia significa que no hay forma de evaluar a quién están asesinando.


 
En Yemen, dijeron los funcionarios, los ataques solo se han permitido cuando la información indica una amenaza específica para los estadounidenses. Eso podría incluir a “individuos que están involucrados personalmente en el intento de asesinar a estadounidenses”, dijo un alto funcionario del gobierno, o “información de que… [por ejemplo] un camión se ha configurado para atacar nuestra embajada en Sanaa.”


 
El “libro de jugadas” ha adoptado ese estándar más ajustado e impone otras reglas más estrictas. Entre ellas hay requerimientos de aprobación por la Casa Blanca de ataques de drones y la participación de múltiples agencias –incluido el Departamento de Estado– en la identificación de nuevos nombres para las listas de asesinatos.


 
Ninguna de esas reglas se aplica a la campaña de drones de la CIA en Pakistán, que comenzó bajo el presidente George W. Bush. Se espera que la agencia dé aviso anticipado sobre los ataques al embajador de EE.UU. en Pakistán. Pero en la práctica, dijeron los funcionarios, la agencia ejerce un control casi completo sobre los nombres de su lista de objetivos y en las decisiones sobre ataques.


 
La imposición de los estándares del “libro de jugadas” a la campaña de la CIA en Pakistán llevaría probablemente a una fuerte reducción del número de ataques mientras Obama se prepara para anunciar una disminución de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán que dejaría solo 2.500 soldados en el lugar después de 2014.


 
Los funcionarios dijeron que las preocupaciones sobre la exención de la CIA fueron aquietadas en cierta medida por la decisión de Obama de nombrar a Brennan, el principal autor del manual, para que dirija la CIA.


 
Brennan pasó 25 años en la agencia antes de servir como consejero jefe de contraterrorismo de Obama durante los últimos cuatro años. Durante ese período en la Casa Blanca, dirigió esfuerzos para imponer un estudio más riguroso de las operaciones de asesinatos selectivos. Pero también dirigió una mayor expansión en la cantidad de ataques.


 
El exfuncionario del gobierno dijo que es probable que los funcionarios de la CIA estén “bastante dispuestos, bastante ansiosos de acoger” el “libro de jugadas” desarrollado por su presunto futuro director. “Es su obra”.


 
La audiencia de confirmación de Brennan ante el Comité de Inteligencia del Senado está programada para el 7 de febrero.
 

 31 enero 2013 3


Greg Miller, Ellen Nakashima y Karen DeYoung
 The Washington Post
 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Peter Finn contribuyó a este informe.
 
Fuente: http://www.washingtonpost.com/world/national-security/cia-drone-strikes-will-get-pass-in-counterterrorism-playbook-officials-say/2013/01/19/ca169a20-618d-11e2-9940-6fc488f3fecd_story_2.html

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“En Venezuela las armas están con el poder popular”

Guerra es guerra. En el combate cotidiano contra el proceso bolivariano, las derechas concedieron un papel preponderante a la infantería mediática, tema abordado en ensayos y documentales como el revelador La Revolución No será Televisada. Curiosamente, es menos prolífica la reflexión sobre el componente militar “que es fundamental en toda lucha verdadera por el poder, tengamos en cuenta que a pesar de que Venezuela está construyendo una revolución pacíficamente, es una revolución que está armada. Hoy podemos decir con bastante certeza que en Venezuela las armas están en poder del pueblo, las armas están con nosotros”. Así lo planteó en diálogo telefónico desde Caracas el investigador Adrián Padilla, de la Universidad Simon Rodríguez, reducto de la intelectualidad bolivariana.

 

Responsable de un centro de estudios, Padilla, que tiene un doctorado en la Universidad de San Pablo, se extendió sobre la cuestión militar ligándola al futuro de una revolución cuyo líder, el presidente Hugo Chávez, permanece internado en Cuba luego de ser operado de cáncer en diciembre. El académico venezolano concede que los focos golpistas no fueron totalmente extirpados y podrían resurgir, pero mencionó cambios introducidos en las fuerzas armadas desde el golpe de Estado mediático-castrense de 2002, cuando altos oficiales se sumaron a la sublevación a pesar de haber jurado lealtad a Chávez.

 

–Recientemente circuló una proclama golpista firmada por militares en retiro, ¿usted puede asegurar que la plana mayor de los generales, almirantes y brigadieres en actividad es confiable?

 

–No podemos ser categóricos en decir que ya no hay más focos de conspiración militar, es posible que haya alguien dentro de la estructura de las fuerzas armadas que haya sido seducido materialmente para colaborar con la derecha en algún plan desestabilizador, eso puede ser. Pero nosotros vemos que después de 2002 se ha ganado un terreno importante a favor del proceso, Chávez ha puesto a los militares en el lugar de miembros de unas fuerzas del pueblo en armas, los interpela como hombres que deben responder a las demandas de la causa bolivariana, antiimperialista y socialista. Eso no pasaba hasta pocos años atrás.

 

–Es destacable que el ministro de Defensa, Diego Molero Bellavia, un almirante, ha empezado a mostrarse más públicamente, haciendo declaraciones, convirtiéndose en un referente del poder y un hombre que está manifestando sus convicciones sobre unas fuerzas armadas bolivarianas y antiimperialistas.

 

–En Venezuela como en muchos países latinoamericanos la armada fue en general una fuerza de concepciones más reaccionarias con menos base popular que el Ejército, por ejemplo, pero el almirante Molero Bellavia es alguien que tiene la confianza del presidente Chávez, ellos tienen una relación histórica desde antes de los años ’90. Nosotros diríamos que él es un hombre leal al proyecto y además el alto mando militar en general tuvo gestos de un fuerte compromiso con el proyecto bolivariano cuando se conoció cuál era el estado de salud del presidente en diciembre, antes de partir hacia Cuba para su intervención del 11 de diciembre. Pensamos que se ha dado un proceso de depuración de las fuerzas armadas gracias a la promoción de nuevos oficiales, que están comprometidos con el proceso de transformación donde ellos participan lado a lado del pueblo. Nosotros tenemos una Universidad de las Fuerzas Armadas, donde se imparten varias carreras y donde estudian 200 mil alumnos no militares, con quienes trabajan los militares; eso es muy rico, ya que instalaciones militares funcionan como aulas en todo el país y permite que estudien gentes de zonas alejadas. Vemos que es importante el hecho de que haya surgido una interacción entre militares y la gente del pueblo haciendo que se vaya tomando conciencia de que la cuestión de la defensa nacional no es cosa solamente de las fuerzas armadas.

 

–¿En qué punto está el programa de modernización del armamento y cuál es el nivel de desarrollo de las milicias?

 

–En el acto del 10 de enero en Caracas, ante varios presidentes y representantes de gobiernos latinoamericanos hubo una exhibición de los aviones Sukhoi, rusos, que son armamento muy importante de la fuerza aérea venezolana, volaron sobre la multitud que estaba en las calles de Caracas. Fue algo de mucha significación porque está diciendo que este proceso de cambios llevado a través de medios legales tiene armas poderosas con las cuales defenderse. Con esa exhibición de aviones Sukhoi se le dijo a la derecha, al mundo, a los poderes desestabilizadores, que ésta es una revolución pacífica, democrática pero que está bien armada. Están las armas, está el conocimiento de cómo utilizarlas, hay gente entrenada en número suficiente para el uso de este equipamiento. Y ahora contamos con un factor completamente novedoso, que no existía en el golpe de 2002, son las milicias bolivarianas que componen a las fuerzas armadas sin que sean totalmente dependientes de ellas. Son cientos de miles, no podría precisarle cuántos son exactamente. Son personas que quisieron alistarse por propia convicción, hay que ver cómo se ha volcado el pueblo a estas formaciones donde reciben adiestramiento militar. Cuando preguntan cuál sería una singularidad de este proceso de transformación en Venezuela, nosotros mencionamos a las milicias porque son algo muy propio y muy sorprendente. Las milicias son parte del ejército, su alto mando pertenece al ejército pero los destacamentos de combatientes se integran por trabajadores de fábricas, por profesores, por trabajadores del campo, los campesinos que ocuparon tierras en el interior, estudiantes, empleados públicos.

 

–¿Ustedes trabajan escenarios políticos posibles ante un eventual fallecimiento de Chávez?

 

–Por la información que hemos recibido en los últimos días la situación estaría mostrando una mejora. En todo caso nosotros somos realistas, consideramos todas los escenarios posibles, también el de la desaparición física del presidente. Y cuando se piensa en el escenario mejor, en el que Chávez haya solucionado su enfermedad, nosotros creemos que igual así el presidente no debería volver al gobierno, él debería asumir un lugar de líder como Fidel en Cuba, saliendo de los problemas cotidianos de la administración. Nosotros decimos que hay chavismo después de Chávez y que hay mucha revolución después de Chávez, y tomamos en cuenta datos de la realidad, como el acto del 10 de enero, el día que debía asumir el presidente. La participación fue masiva, por ejemplo en Caracas había varias avenidas colmadas, también la avenida Urdaneta (principal) que lleva hasta el Palacio del Gobierno en Miraflores y no eran sólo caraqueños; hubo contingentes viniendo de los estados del interior y si hubiéramos tenido más logística más gente habría venido, en lo cuantitativo fue una multitud y en lo cualitativo donde hombres y mujeres, asumiéndose como sujeto pueblo, sujeto histórico, toman las calles para dar su respaldo al presidente Chávez y a la Constitución bolivariana de 1999, que es el marco jurídico de este proceso de transformación. Con esta Constitución se ha podido cambiar las reglas de juego, dentro del juego de una democracia participativa por fuera de los moldes de la democracia liberal. Y la gente tiene conciencia de que hoy Chávez está pero puede no estar, y eso se ve en la consigna que dice que Chávez no es sólo él, que Chávez es el pueblo, se da un juego simbólico en el que Chávez es todos y todas los miembros del pueblo. El otro mensaje claro, fue que sea cual fuere el futuro del estado de salud del presidente, el pueblo continuará unido. Y al frente del gobierno continuará el vicepresidente Maduro, a quien le está tocando decidir algunos temas de la marcha del gobierno. El 8 de diciembre, cuando el presidente le anuncia al país su situación de salud y la necesidad de ser intervenido y afrontar la posibilidad de no asumir, dice que deberá ser Nicolás Maduro quien deberá ser candidato si hay nuevas elecciones porque él estuviera imposibilitado.

 

–¿Qué valor diplomático le asigna a la visita de Lula a La Habana, aunque se trate de un viaje privado?

 

–A la relación con Brasil la vemos dentro de los cambios geopolíticos que se han dado en los últimos tiempos en nuestro continente con su avance de autonomía respecto de Estados Unidos. Decimos que es muy importante la forma como cambió la posición brasileña y latinoamericana ante la hegemonía de Estados Unidos. Para nosotros, para la Revolución Bolivariana ha sido muy importante la actitud de los gobiernos del PT y principalmente los progresos que hubo durante los dos gobiernos del presidente Lula. Nosotros destacamos mucho lo que significa y lo que significó Lula para Venezuela, incluso desde antes de asumir en 2003, fue importantísima la intermediación de Lula en diciembre de 2002 para que el ex presidente Cardoso envíe combustible cuando nosotros enfrentábamos un paro petrolero. Valoramos muy bien el viaje de Lula a La Habana porque sabemos que tiene un liderazgo en Brasil, en el PT y que no es sólo un ex presidente. Claro que algunas cosas pudieron haber cambiado con el gobierno de la presidenta Dilma, nosotros sentimos que hay compañeros venezolanos que tal vez esperan más de Dilma, un posicionamiento tal vez más claro sobre el actual momento que estamos viviendo, por ejemplo hubo compañeros que esperaban alguna presencia fuerte de Brasil en el acto del 10 de enero junto a otros presidentes latinomericanos que vinieron a Caracas, claro que se sintió la ausencia de Brasil ese día. También tenemos muy buena relación con los movimientos sociales brasileños, con los compañeros Sin Tierra, con quienes realizamos la escuela agroecológica que funciona en el interior de Venezuela y otros proyectos importantes de integración con ellos.

 

–La prensa hegemónica deploró la internación de Chávez en Cuba y montó el relato sobre el supuesto tutelaje cubano sobre la transición venezolana. ¿Qué lectura hace de esa tesis?

 

–Nadie tutela a la Revolución Bolivariana y Cuba no tiene la intención de hacer algo así. Es verdad que el vínculo entre Cuba y Venezuela es muy próximo. Claro que no es igual la relación que tenemos con Cuba y nuestra relación con Brasil, porque nosotros creemos que aunque hubo una mejora notable desde que llegó Lula, la política externa de Brasil está sometida a una relación de fuerzas internas particular, donde influyen factores de poder insatisfechos con nuestra revolución. En Cuba esto no sucede, su gobierno está integralmente comprometido con nosotros para disgusto de la derecha desde donde se divulga una campaña descalificadora, falsa, con la imagen de que Cuba está manipulando la transición venezolana. Eso es absurdo. Transmiten la idea de que Chávez es un títere de Fidel y otro tipo de cosas inexistentes. Una caricatura que está desmentida en lo cotidiano donde Venezuela y Cuba están unidas intensamente con un vínculo de ida y vuelta, el presidente Chávez tiene una interrelación intensa con Fidel y el presidente Raúl, y eso no quita que Chávez tome decisiones que Cuba no hubiera tomado. Y por abajo y en lo cotidiano con los miles de médicos; pero no sólo ellos, los deportistas que han venido, los educadores, gentes que están en la realidad cotidiana del pueblo donde los cubanos y los venezolanos nos estamos relacionando a diario, como en la Misión Barrio Adentro, donde los médicos cubanos han demostrado que la medicina no tiene por qué ser comercial, que no tiene que ser curativa, sino preventiva. Estamos hablando de 30.000 médicos que atienden a la población, viviendo dentro de la comunidad, y esto ha estimulado que muchos jóvenes nuestros hayan comenzado a estudiar la medicina con ese enfoque, que es el enfoque integral comunitario. Y la derecha dice que eso no es medicina y que los cubanos no son médicos, sino que son brujos. Y es cierto, tenemos que decirlo, que en esa relación surgen diferencias, es lógico porque cada país tiene su independencia, su autonomía, sus particularidades porque la experiencia que estamos construyendo en Venezuela es bastante singular. Y para concluir nosotros planteamos que la relación con Cuba adquiere otra dimensión, muy honda, que es la de valorar la resistencia cubana como marco para todo el continente. Es una relación que no se concreta en busca de un beneficio económico o militar, es parte del internacionalismo popular, donde se enmarca nuestra colaboración en materia energética permitiendo que Cuba tenga hidrocarburos a precio accesible.

 

–Medios privados globales acusan a Caracas de prestarse al juego “expansionista” de China en Latinoamérica. ¿Qué opinión le merece esa lectura?

 

–Primero, nosotros sostenemos que la revolución es un proyecto histórico y político que se encarna en una realidad multidimensional: hay un gobierno de la revolución, hay un Estado, hay el frente económico y hay una política externa que necesita actuar en un frente internacional que tiene aspectos múltiples: el geopolítico, el comercial, el ideológico. Entre nuestros aliados comerciales hay algunos que son de mucha importancia para que la revolución pueda ser una realidad que se concreta día a día, y entre esos socios comerciales un país muy importante es China. Nosotros podemos comprarle y venderle al mercado chino y esto está fortaleciendo nuestra independencia de Estados Unidos y nuestra lucha contrahegemónica. Con Rusia tenemos otro tipo de relación, porque nos es de gran ayuda recibir armamento, como los aviones Sukhoi, dado que de otra forma no podríamos poseer aviones de combate porque Estados Unidos boicoteó la venta de sus cazas y de sus repuestos para nuestra fuerza aérea.

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Ríos Montt será procesado por genocidio; histórica decisión judicial en Guatemala

Guatemala, 28 de enero. Un juez guatemalteco resolvió enviar a juicio al ex dictador Efraín Ríos Montt, de 86 años, para enfrentar cargos por el genocidio de poblaciones indígenas durante su régimen (1982-1983), en una decisión calificada de “histórica” por tratarse del primer ex gobernante en ser procesado por este delito en Guatemala.

 

Durante la audiencia en una pequeña sala del juzgado primero B de mayor riesgo de ciudad de Guatemala, abarrotada por familiares de víctimas, activistas y militares retirados que apoyan al ex dictador, el juez Miguel Gálvez determinó que existen fundamentos serios para someter a juicio oral y público a Ríos Montt, quien permaneció ecuánime al escuchar la decisión.

 

Ríos Montt llegó al poder tras un golpe de Estado en 1982. Durante su régimen el ejército aplicó la política de “tierra arrasada” sobre poblaciones indígenas acusadas de colaborar con guerrilleros.

 

En un informe de la Organización de Naciones Unidas de 1999, su régimen fue descrito como “el más violento” en los 36 años de guerra civil guatemalteca (1960-1996).

 


Al finalizar la audiencia, los aplausos en la sala de quienes claman por justicia se desataron ante la molestia de los allegados al militar.

 

El ex dictador está acusado de genocidio por la matanza de alrededor de mil 770 indígenas mayas ixiles ocurrida en el departamento deQuiché, en la etapa más cruenta de la guerra civil guatemalteca que en más de tres décadas dejó unos 200 mil muertos y desaparecidos.

 

En el mismo proceso, el juez Gálvez también decidió abrir juicio por genocidio contra el general retirado José Rodríguez, ex miembro de la cúpula militar de entonces, quien llegó al juzgado en silla de ruedas.

 

Gálvez citó a las partes para comparecer en una audiencia para la aportación de pruebas el próximo 31 de enero. Tras esta audiencia el juez definirá la composición del tribunal que llevará el juicio en un fecha aún por precisarse.

 

El juez dispuso que Ríos Montt permanezca bajo arresto domiciliario y que Rodríguez siga internado en el hospital militar por problemas de salud, a la espera del juicio.

 

Afp y dpa

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Viernes, 19 Octubre 2012 06:40

Las mañas del Pentágono

Las mañas del Pentágono
La concentración de poder se ha convertido en la tendencia global más importante en los recientes 50 o 100 años. En este proceso, el poder militar juega un papel decisivo, aunque el pensamiento crítico se ha concentrado, quizá excesivamente, en el poder económico, sin visualizar que es el poder duro el que asegura la continuidad de la acumulación de capital.


Hace siglo y medio Karl Marx destacó en una carta a Federico Engels (25 de septiembre de 1857) la importancia del ejército en el desarrollo económico, en las innovaciones técnicas y como precursor de la división del trabajo en la industria, concluyendo que “la historia del ejército muestra (…) la conexión entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales”.


El historiador William McNeill, en su magnífica obra La búsqueda del poder, nos advierte que para estudiar “el macroparasitismo entre las poblaciones humanas” (que podría ser asimilado al imperialismo), deben estudiarse en especial “los cambios en los tipos de equipamiento empleados por los guerreros”.


Fiel a su más conocido trabajo, Plagas y pueblos, sostiene: “Las alteraciones en el armamento se parecen a mutaciones genéticas de microrganismos en el sentido de que pueden, cada tanto, abrir nuevas zonas geográficas de explotación, o destruir antiguos límites mediante el ejercicio de la fuerza dentro de la propia sociedad que los cobija”. Nada más parecido a una historia de la conquista de América.


La carrera de armamentos ultra sofisticados que lleva adelante Estados Unidos, seguido de lejos por un puñado de emergentes, parece estar buscando esas “mutaciones” a las que alude McNeill, para asegurar y ensanchar la brecha de poder de los más poderosos respecto del resto de la humanidad. La ciberguerra en curso y algunas armas especiales, como el avión supersónico capaz de volar a 20 veces la velocidad del sonido que está desarrollando la estadunidense DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), forman parte de esa ambición de poder.


El reciente discurso de Leon Panetta, secretario de Defensa de Estados Unidos, pronunciado el 11 de octubre en el portaviones Intrepid, convertido en museo anclado en Nueva York, estuvo íntegramente dedicado a la ciberguerra. Anunció que su país está viviendo “un momento pre 11 de septiembre” ya que “los atacantes están tramando” un ataque. Acusó directamente a China, Rusia e Irán.


Esta vez Panetta no mencionó el terrorismo como fuente de posibles agresiones, sino un probable “ataque cibernético perpetrado por Estados-nación” que perpetrarían un “ciber Pearl Harbor”. Exigió que se apruebe pronto la Ley de Seguridad Cibernética que otorga al Pentágono poderes extraordinarios en relación a la ciberseguridad. Omitió decir, y este es el punto clave, que su departamento está preparado para lanzar el primer golpe (contra Irán o Venezuela), algo difícil de demostrar en una guerra inmaterial, pero con cuantiosos daños materiales.


Panetta también habló de ciberguerra el 8 de octubre en Punta del Este, en la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. Llegó con un documento de 12 páginas titulado La política de defensa para el hemisferio Occidental, con el que pretendió delinear la estrategia militar del Pentágono con base en “enfoques innovadores, económicos y con una mínima huella”.
Se enfrentó con varios ministros de Defensa de la Unasur, aunque contó con el apoyo entusiasta de Chile –que se encargó de elevar las propuestas previamente negociadas con el Pentágono– y de Colombia, sus aliados sudamericanos. No pudo impedir que Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Surinam y Venezuela se negaran a aceptar un sistema de “asistencia humanitaria” coordinado por militares, mientras que Guyana y Uruguay se abstuvieron. Tuvo que tragar el apoyo mayoritario a la soberanía argentina de las islas Malvinas (sólo Estados Unidos y Canadá votaron en contra).


Los países de la región aún no están en condiciones para poner en pie un sistema de defensa colectivo y autónomo, pero avanzan en la desarticulación de las iniciativas del Pentágono. Días antes de la conferencia, el Ministerio de Defensa de Uruguay desarticuló lo que hubiera sido una nueva “base dormida” en el centro del país, junto al único aeropuerto internacional fuera de la franja costera.


El proyecto consistía en la construcción de apenas “un barracón”, pero el modo de operar es significativo. Fue elaborado por el Comando Sur y propuesto directamente a las fuerzas armadas uruguayas, con financiamiento estadunidense y con la excusa de capacitar frente a desastres naturales, pero sin consultar al Ministerio de Defensa. De haberse concretado, “supondría otorgarle la llave del país a Estados Unidos” con la excusa de la capacitación humanitaria (Brecha, 12 de octubre de 2012).


Días atrás, militares uruguayos participaron en ejercicios en Florida, sede del Comando Sur, pasando por encima de las autoridades civiles, que suelen enterarse cuando los militares ya están volando. Situaciones muy similares suceden en Argentina, no así en Brasil y Venezuela. El Pentágono negocia directamente con los militares, como si se tratara de “TLC entre las fuerzas armadas”. La desarticulación de este modo subversivo de operar generó malestar diplomático en Montevideo y en Buenos Aires, donde también cortaron las alas del grupo militar de Estados Unidos en Argentina.


El Consejo de Defensa Sudamericano de la Unasur aún no pudo concretar su “doctrina” para una defensa regional coordinada. Cada paso adelante cuesta meses y arduas negociaciones, mientras la potencia que nos considera su patio trasero sigue desarrollando la “capacidad para proyectar poder y fuerza”, como dijo Panetta.

Sin embargo, la ofensiva lanzada en Punta del Este chocó con la oposición de un grupo de países que no están dispuestos a dejarse imponer las políticas que Washington ensaya desde hace medio siglo, como le dijo el ministro brasileño Celso Amorim al jefe del Pentágono.

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Cómo el Pentágono fracturó la conferencia americana de Defensa
Al negarse a tratar el reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas ocupadas por Gran Bretaña e insistir con el empleo de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior contra las denominadas nuevas amenazas y desafíos multifacéticos, el Pentágono fracturó la Décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, que sesionó la semana pasada en Punta del Este, Uruguay. Los desacuerdos fueron tan marcados que ni siquiera llegó a considerarse en la plenaria ministerial la propuesta impulsada por Estados Unidos para que la Junta Interamericana de Defensa (JID) pasara a ser la Secretaría Ejecutiva y la Memoria Institucional de la Conferencia de Ministros de las Américas. En cambio, su rol se tratará junto con el de todo el Sistema Interamericano de Defensa en una próxima conferencia que convocará la OEA.


Un aliado fiel


En la guerra de 1982, Estados Unidos fue el aliado decisivo del Reino Unido al suministrarle bases, apoyo logístico, Inteligencia y misiles de última generación. Ese apoyo deslegitimó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), según cuyo texto Estados Unidos debería haber apoyado a la Argentina ante un ataque extrahemisférico con el eventual despliegue y uso de la fuerza contra el agresor. A raíz de ello menos de la mitad de las naciones de la región son miembros del TIAR. El ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, pidió que los países asistentes se declararan preocupados por “la creciente militarización del Atlántico Sur y la realización de ejercicios que incluyen el disparo de misiles como los que se están llevando a cabo en las Islas Malvinas” y que reiteraran “su firme respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía”, de acuerdo con lo expresado por la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en diciembre de 2011. Apoyaron la declaración Bolivia, Brasil, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. En cambio Chile, Colombia y México se pronunciaron en favor de la soberanía argentina pero sin referirse a la militarización británica de la región. Esto marcó una clara diferencia con Estados Unidos y Canadá, que se negaron a tratar el tema porque sostienen que no corresponde a este foro. Estados Unidos sigue privilegiando así su alianza estratégica con el Reino Unido. Canadá fue aún más lejos: esa ex colonia inglesa que aún reconoce como su soberana a la reina británica se refirió al territorio en disputa como Falkland Islands y sentó que lo considera un asunto bilateral sobre el que “sólo los habitantes” de las islas “tienen el derecho de determinar su propio futuro”. El mínimo consenso reflejado en la Declaración Final sostiene que las naciones del continente americano tienen carácter pacífico y voluntad de “promover la paz y la cooperación en el Atlántico Sur” y que reconocen la importancia de la Declaración que la Asamblea General de la OEA firmó este año, para continuar examinando “la cuestión de las Islas Malvinas hasta su solución definitiva” por tratarse de un tema de “permanente interés hemisférico”. O sea, poco menos que nada: hay un problemita y nos preocupa.


Ejecuciones extrajudiciales


En el único día que dedicó a la conferencia antes de partir para un encuentro más importante de la OTAN, el jefe del Pentágono, Leon Panetta, dijo que era difícil distinguir si las amenazas transnacionales a la paz y la estabilidad son asuntos de Defensa o de Seguridad Interior y que el empleo de militares para mantener el orden interno “no puede ser una solución de largo plazo”. No cuantificó si hablaba de años, décadas o siglos, pero dijo que entretanto su país apoyará a quienes apliquen esa solución, por supuesto con el siempre declamado “respeto a los derechos humanos y a las competencias de las autoridades civiles”. Uno de los países que votaron junto con el Pentágono por el empleo militar en cuestiones ajenas a la Defensa fue Guatemala, donde tres días antes del comienzo de la conferencia las Fuerzas Armadas ejemplificaron qué ocurre cuando los militares con sus armas letales se vuelcan a las tareas policiales, al matar a seis campesinos y desaparecer a otros que protestaban contra las altas tarifas de luz y el capítulo sobre derechos indígenas en la reforma constitucional que impulsa el gobierno del general Otto Pérez Molina. Como es natural, el embajador de los Estados Unidos en Guatemala condenó el empleo de los militares y nueve de ellos fueron detenidos por “ejecuciones extrajudiciales”, el primer caso desde el proceso de paz. Los campesinos formaban un piquete que cortó la ruta Panamericana, que lleva a México. Los militares fueron enviados para asegurar el derecho a la libre circulación de personas y bienes. El primer detenido por decisión judicial fue el coronel Juan Chiroy Sal, subjefe del Escuadrón de Seguridad Ciudadana del Ejército, quien al mando de ochenta hombres con armas de guerra desoyó la recomendación de las Fuerzas Especiales Policiales (FEP) de no acercarse al área de concentración. Aunque al principio el gobierno dijo que las tropas no estaban armadas, la evidencia fílmica y fotográfica lo refutó. Se recogió en el lugar un centenar de casquillos disparados desde ocho fusiles de asalto Galil.


Los desastres del Pentágono


La Conferencia fue organizada sobre tres ejes temáticos. El primero fue “Desastres Naturales, Protección al Medio Ambiente y la Biodiversidad” y también dio lugar a una votación dividida en la que la Argentina, Brasil y Venezuela se opusieron a la posición del Pentágono. La propuesta firmada por Chile pero que fue distribuida a varios asistentes por la delegación de Estados Unidos, “visualiza a las FF.AA. como un actor principal de los dispositivos de asistencia humanitaria internacional”, según el cuestionamiento argentino, que considera a la capacidad militar “un componente más de la oferta nacional”, cuyo uso y aprovechamiento depende de las autoridades civiles, igual que la coordinación de la respuesta humanitaria internacional. Si resulta necesario, esas autoridades, que en la Argentina dependen del Ministerio del Interior, pueden apelar “al apoyo logístico de las Fuerzas Armadas”. El punto 12 de la Declaración Final reflejó el desacuerdo entre las dos posiciones que confrontaron en la Comisión de Trabajo respectiva. Dispone aceptar la propuesta de Mecanismos de Intercambio de Información sobre Capacidades de Apoyo a Desastres Naturales, “para su eventual adopción” y dice que los ministros de Defensa la someterán “al estudio de las autoridades nacionales responsables de cada Estado con competencias primarias en la materia” y que la participación de cada país en ese mecanismo “será voluntaria, de conformidad con su propio ordenamiento jurídico”. También resuelve poner el tema a consideración de “las organizaciones a nivel hemisférico, regional y subregional que tienen competencia sobre los asuntos de desastres naturales”. Junto con Estados Unidos apoyaron esta posición Canadá, México, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago. Además de la Argentina, Brasil y Venezuela votaron en contra Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Surinam, y se abstuvieron Uruguay y Guyana. La propuesta alternativa, que la Argentina y Brasil defendieron en comisión, no mencionaba la eventual adopción del mecanismo sino apenas “su estudio”. La Cancillería argentina también había advertido al Ministerio de Defensa sobre un párrafo de la propuesta chilena de Estados Unidos sobre el despliegue o empleo de “unidades o medios que tengan una capacidad mínima de siete días de operación con autosuficiencia”. En la práctica ésta podía ser una puerta de acceso para la eventual presencia en el territorio nacional de tropas estadounidenses “con un accionar autónomo”. Como queda claro en el propio punto, lo que se aprobó no es obligatorio, lo cual hace previsible que no sólo quienes votaron en contra se abstengan de entregar información para que el Pentágono la centralice. La discusión fue tan ardua que antes de votar se pasó a un cuarto intermedio, luego del cual el país anfitrión, Uruguay, presentó una tercera propuesta, en un último y fallido intento de impedir que la desavenencia quedara expuesta. La votación fue nominal y constó en el acta a pedido de la Argentina. Como se puede apreciar en sus resultados, Estados Unidos consiguió el apoyo de sus socios en el tratado de libre comercio de Norteamérica, Nafta, de casi todos los países de Centroamérica y el Caribe, del bloque del Pacífico salvo Ecuador, y de Paraguay, recién suspendido en el Mercosur como resultas de lo que sus socios definieron como quebrantamiento del orden democrático, por la destitución del presidente Fernando Lugo sin las garantías del debido proceso. Mientras, la Argentina se alineó con Brasil y con los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La Declaración Final dispone “conmemorar” los 70 años transcurridos desde la creación de la JID y los 50 del Colegio Interamericano de Defensa. Perú había propuesto “felicitar a la JID por su aniversario y desempeño”, pero el amor no daba para tanto.


Seguridad y/o Defensa


Esto refleja los disensos que empantanaron la discusión del Eje Temático III, que a su vez se dividía en dos subtemas: “Seguridad y Defensa” y “Futuro de la Misión y Funciones del Sistema Interamericano de Defensa”. La Declaración Final se refiere sin discriminar a Defensa y Seguridad, reconoce que ambas son “responsabilidad de los Estados y de la sociedad en su conjunto” (es decir, no sólo de las instituciones armadas) y reafirma “la importancia de la conducción política sobre estos asuntos”, lo cual marca algunos cambios en la región desde que finalizó la guerra fría y pasaron a considerarse inadmisibles los gobiernos militares. Los puntos cruciales al respecto son el 9 (“Los desafíos en defensa y seguridad así como la cambiante realidad de nuestros tiempos requieren una evaluación permanente de los instrumentos y mecanismos de cooperación apropiada entre los Estados”) y 10 (“La Conferencia de Ministros de Defensa considerará los temas prioritarios de las agendas regionales que resulten de interés para los sectores de defensa bajo una óptica integral y en el marco de la cooperación y complementariedad, teniendo en cuenta la importancia del carácter multidimensional de la seguridad para algunos Estados”). En el debate en comisión, se reconoció la coexistencia de distintas visiones y definiciones políticas y conceptuales acerca de la seguridad y la defensa, “según las percepciones de riesgos y amenazas” de cada país y se aclaró que el grupo de trabajo no había intentado definir los conceptos de seguridad y defensa sino delimitar los ámbitos respectivos que podrían ser abordados por los ministros, ya que “la seguridad pública corresponde principalmente a otras instancias hemisféricas y a las particularidades de la arquitectura institucional de cada país”. Si bien existen esas diferencias, los ministros deben aplicar “los criterios de cooperación, visión integral y respeto a las normas de cada Estado, teniendo en cuenta la importancia del carácter multidimensional de la seguridad para algunos Estados”. Además, “los ministerios de Defensa de las Américas, a través de sus Fuerzas Armadas, actúan conforme al ordenamiento jurídico de cada Estado, de manera subsidiaria como institución secundaria en apoyo a las otras fuerzas para hacer frente a una amenaza a la seguridad pública”.


En revisión


El punto 6 de la Declaración Final es el que más tiempo de negociación insumió desde los meses previos a la reunión de Punta del Este, incluyendo un viaje a Montevideo y Buenos Aires del académico Frank Mora, el hijo estadounidense de exiliados cubanos que es viceministro del Pentágono para la región. Estados Unidos planteaba el fortalecimiento de la Junta y del Sistema Interamericano de Defensa. La nueva “Política de Defensa para el Hemisferio Occidental”, difundida por el Pentágono una semana antes de comenzar la conferencia de Punta del Este anticipó que Estados Unidos promovería en la OEA y mediante relaciones entre las Fuerzas Armadas “un férreo sistema de cooperación” para la acción colectiva “frente a los desafíos complejos del siglo XXI”, lo cual implica “reformar las instituciones existentes y aprovecharlas a fin de lograr una mayor eficacia y unidad”. En forma explícita se refiere a la Conferencia de Ministros, a la Junta Interamericana de Defensa y a las Conferencias de Ejércitos, Armadas y Fuerzas Aéreas, descriptas como “los foros principales en donde los jefes de las distintas fuerzas del hemisferio dialogan sobre temas como el mantenimiento de la paz, la ayuda humanitaria y respuesta a desastres, ciencia y tecnología, cooperación cívico-militar, el medioambiente y las amenazas emergentes”. En cambio la Argentina se había ofrecido como sede para una conferencia especial que encarara la revisión total del sistema, incluyendo el Tratado, la Junta y el Colegio Interamericano de Defensa, que considera obsoletos. Mora terminó por aceptar que la revisión era inevitable, pero dijo que su país sólo aceptaría que se realizara en la OEA, cuya sede está en Washington y la Argentina lo admitió. En la Comisión respectiva, la Argentina actuó como relator y entre los organismos que propuso evaluar incluyó a la conferencia de Ejércitos Americanos, la Conferencia Naval Interamericana y el Sistema de Cooperación de las Fuerzas Aéreas Americanas, señaladas como instrumentos originados bajo la lógica de la guerra fría. En el último medio siglo esas conferencias constituyeron “un esquema de intercambio y cooperación horizontal militar-militar, en no pocos casos disociadas de las instancias político-institucionales hemisféricas y nacionales en materia de Defensa”, sostuvo en la Comisión el secretario de asuntos internacionales de Defensa, Alfredo Forti. El punto 6 de la Declaración Final acortó las distancias. Dice que la Conferencia solicita “al Consejo Permanente de la OEA que programe y lleve adelante, con la participación de los ministerios de Defensa, reuniones para la discusión sobre el futuro de la misión y funciones de los instrumentos y componentes del sistema interamericano de defensa, incluyendo a la Junta Interamericana de Defensa”. Continuará.

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China bota su primer portaaviones en plena escalada de tensión con Japón
Guardacostas de Japón y Taiwán se han enfrentado este martes con cañones de agua en los alrededores de un grupo de islas situadas en el mar de China oriental cuya soberanía ha sido en las últimas semanas motivo de fuertes protestas antijaponesas en China. El enfrentamiento se ha producido después de que decenas de pesqueros y patrulleras taiwaneses se acercaran al archipiélago, conocido como Senkaku por Tokio y como Diaoyu por Pekín, y casi medio centenar de ellos se adentraran en las 12 millas de la zona de exclusión de lo que Japón considera sus aguas territoriales, donde permanecieron varias horas. La escaramuza ha coincidido con una nueva muestra de poderío militar por parte de China, que hoy ha puesto en servicio su primer portaaviones.

 
Taipei, que también reclama el archipiélago, se suma así a un contencioso que ha situado las relaciones entre Pekín y Tokio en su nivel más bajo en las últimas décadas. Las islas Senkaku-Diaoyu están deshabitadas, pero se encuentran cerca de importantes rutas navieras, albergan ricos recursos de pesca y bajo sus aguas yacen recursos petroleros sin explotar.

 
La cadena de televisión pública japonesa NHK ha mostrado imágenes de un guardacostas disparando agua contra un barco de pesca taiwanés, mientras una patrullera enviada por Taipei respondía de la misma forma contra el barco japonés.

 
Taiwán tiene relaciones amigables con Japón, pero ambas partes están enfrentadas sobre los derechos de pesca en la zona. El archipiélago está controlado por Tokio desde 1895, pero tanto Pekín como Taipei aseguran que han heredado la soberanía histórica china sobre las islas, que, según dicen, se remonta a varios siglos. Pekín considera Taiwán parte de su territorio. La propiedad de las Senkaku-Diaoyu se ha convertido en un importante símbolo de identidad y nacionalismo para las tres partes.


Los barcos taiwaneses que se han acercado al grupo de islotes, entre los cuales hay 10 patrulleras forman parte de una flotilla de más de 60 pesqueros que salió el lunes de Taiwan para reivindicar la soberanía sobre el territorio y los derechos de pesca. En ellos, viajan unos 300 pescadores y 60 periodistas. “Haremos todo lo que haga falta para proteger a nuestros pescadores. No descartamos el uso de la fuerza para responder si Japón la utiliza”, ha asegurado Wang Chin-wang, director de la Administración de Guardacostas de Taiwán, en el Parlamento, informa France Presse. En algunas de las patrulleras, viajan agentes de élite armados.

 
La última gran intrusión en las aguas de las islas que administra Japón se produjo en 1996, según el servicio de guardacostas de este país. En aquella ocasión, 41 barcos con activistas de Hong Kong y Taiwán se internaron en las aguas del archipiélago con la intención de reivindicar su soberanía.
 

Tokio ha asegurado que está intentando gestionar el conflicto con Taipei con el mayor tacto posible y de forma pacífica, dadas las buenas relaciones existentes con Taiwán. Una relaciones muy distintas a las que mantiene con China, donde se han producido este mes multitudinarias manifestaciones antijaponesas, después de que el Gobierno japonés comprara tres de las islas en liza a su propietario privado, nacionalizándolas de hecho. Cientos de fábricas y negocios japoneses en China se vieron obligados a cerrar durante varios días tras haber sufrido ataques o en previsión de ellos.

 
El enconamiento de la disputa histórica por las Senkaku-Diaoyu coincide con la entrada en servicio del primer portaaviones chino, en el marco de los planes de modernización de su ejército. El barco, nombrado Liaoning en honor a la provincia en la que se encuentra la importante base naval de Dalian, es un antiguo barco soviético, que fue comprado a Ucrania. Tiene una eslora de 300 metros. Pekín confirmó el año pasado que lo estaba adaptando a sus necesidades, y ha asegurado que será destinado principalmente a formación y otros usos similares. Pero algunos analistas han afirmado que China está desarrollando aviones de combate y barcos de apoyo, que podrían hacer plenamente operativo el barco. La prensa china ha publicado fotos de aviones en su cubierta.
 

“La entrada en servicio del portaviones será de gran relevancia para situar la capacidad de lucha de la armada de nuestra nación en un nivel moderno”, ha asegurado el Ministerio de Defensa. “Será eficaz para defender los intereses de la soberanía nacional, la seguridad y el desarrollo, y para hacer avanzar la paz mundial y el desarrollo común”.

 
Aunque pocos expertos creen que la disputa territorial pueda conducir a un conflicto armado, no hay que descartar la posibilidad de que se produzca un choque violento en el mar, aunque no sea intencionado, que elevaría la tensión.

 
Representantes de los gobiernos de Pekín y Tokio se han sentado hoy en la capital china para suavizar una crisis que amenaza con pasar una elevada factura a las relaciones económicas entre los dos países. En el encuentro, el viceministro de Exteriores Zhang Zhijun ha afirmado a su homólogo japonés Chikao Kawai que “China nunca tolerará ninguna acción unilateral por parte de Japón que dañe la soberanía territorial china”. Zhang ha calificado la compra de las islas de “grave atropello de los hechos históricos y la jurisprudencia internacional”.


Por Jose Reinoso Pekín 25 SEP 2012 - 12:39 CET

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Militares de EU comandan a las fuerzas armadas de Colombia: Evo Morales
La Paz, 2 de septiembre. El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó hoy, durante una alocución radiotelevisada, que militares estadunidenses comandan a las fuerzas armadas de Colombia y que Estados Unidos tiene emplazada una base militar en dicho país.


Morales se quejó de que Estados Unidos haya sugerido recientemente que Bolivia y Perú desplazaron a Colombia del primer lugar en la producción de cocaína.


“Minimizan a Colombia como un país que tiene problema de narcotráfico, porque allí está la base militar de Estados Unidos; allí están los estadunidenses comandando las fuerzas armadas de Colombia”, manifestó ante sindicatos cocaleros en Lauca Ñ, a unos 650 kilómetros de La Paz.


Es por esta razón que Washington quiere “alabar” al país que acepta sus bases militares, afirmó.


“El tema del narcotráfico es bien aprovechado, por una parte, por el capitalismo con fines económicos y, por otra, con fines políticos para desgastar a dirigentes o autoridades antimperialistas y anticapitalistas”, sostuvo el mandatario boliviano.


Morales expulsó en 2008 a los agentes de la agencia antidrogas estadunidense (DEA), poco después de haber hecho lo mismo con el embajador de ese país. Tanto a los agentes de la entidad como al diplomático los acusó de entrometerse en asuntos de política interior, utilizando de pretexto la colaboración.


Cifras de erradicación de cultivos



Bolivia tiene 31 mil hectáreas plantadas de coca –según la Organización de Naciones Unidas–, de las que la ley boliviana sólo reconoce 12 mil para usos tradicionales, como el masticado, infusión y rituales religiosos andinos.


En tanto, fuentes oficiales informaron que el proceso de racionalización concertada y la erradicación forzosa de cultivos de hoja de coca en Bolivia alcanzó siete mil 319 hectáreas en lo que va de año.


Los datos, dados a conocer por el Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas, detallan la labor realizada por una entidad pública denominada Fuerza de Tarea Conjunta.


El área de erradicación se ubica en Cochabamba, los Yungas de La Paz y la región de Yapacaní, en Santa Cruz. Los datos están actualizados hasta agosto.


De mantenerse este ritmo, hasta finales de año se superará la cantidad de hectáreas erradicadas en 2011, cuando se logró eliminar o reducir 10 mil 509.


Hasta el momento, la zona donde más cultivos de hoja de coca fueron erradicados es el Chapare, departamento de Cochabamba, donde los miembros de la fuerza pública destruyeron cinco mil 578 hectáreas; le sigue los Yungas, con mil 547, y finalmente Yapacaní con 193.


En lo que va de la gestión de Morales, de 2006 a agosto pasado, la fuerza pública pudo racionalizar o erradicar 49 mil 192 hectáreas en las cuatro zonas mencionadas.


Bolivia es uno de los mayores productores de hoja de coca en el mundo, un cultivo milenario en la región, afectado por la demanda internacional de la cocaína.


Actualmente Estados Unidos, junto a España y Reino Unido por la Unión Europea, encabeza el consumo mundial de cocaína y mariguana, según datos del Observatorio Europeo de Drogas.


Demanda a medios informativos


El presidente Morales volvió hoy a ser blanco de críticas de la prensa por haber demandado ante tribunales a tres medios de comunicación, por el presunto delito de racismo y discriminación.


Diez informadores ganadores del premio nacional de periodismo pidieron al gobierno en carta pública “retirar las acciones penales” contra la católica Agencia de Noticias Fides (Anf) y los periódicos privados El Diario y Página Siete, que difundieron un discurso de Morales con presuntas distorsiones.


Morales dijo textualmente en agosto: “en el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo: solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimentos, mientras en el altiplano es diferente: si hay heladas y no hay lluvia, si hay granizada no hay alimentos; es una verdad esto, pero en el oriente no, sólo por flojos podemos hambrear”.


Anf tituló un despacho sobre el discurso de la siguiente manera: “Evo dice que si se hambrea en oriente es por flojera”. A su vez, Página Siete publicó la nota con la cabeza: “Evo acusa de flojos a los habitantes del oriente”. El Diario tituló: “Morales opina que el oriental es flojo y le critican por discriminador”.


Estos titulares, según el gobierno, provocaron quejas de grupos del oriente, cuyos liderazgos de derecha son opositores de Morales.


Las principales organizaciones de periodistas de Bolivia protestaron el miércoles en las calles por la acción judicial del gobierno.


Afp y Pl

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Jueves, 23 Agosto 2012 06:38

Baja moral

Baja moral
Es la que aqueja al ejército de EE.UU., la más numerosa de sus fuerzas armadas, según un estudio que el Centro de Conducción Militar de Fort Leavenworth, Kansas, encargó a la consultora ICF International: acaba de trascender y revela la existencia de un elevado número de suicidios de veteranos que regresaron de los frentes de guerra y una crisis de desconfianza hacia los altos mandos. Se llevó a cabo mediante un cuestionario enviado por Internet a militares de distintos rangos de las bases estadounidenses establecidas en el territorio nacional y en todo el mundo (//usacac.army.mil, mayo de 2012).


Llegaron 17.000 respuestas con los siguientes resultados: un 58 por ciento piensa que “el ejército es incapaz de retener a líderes dotados”; el 57 por ciento afirma que falta disciplina o que “el ejército es demasiado blando”; el 53, que hay mandos ineficaces en los niveles superiores; el 52, que muchos de éstos se equivocan al establecer las prioridades. Sólo uno de cada cuatro oficiales y soldados cree que la fuerza es conducida en la dirección correcta. Es éste un problema no menor en el marco de las restricciones presupuestarias del Pentágono y su propósito de dar de baja a 90.000 de sus 570.000 efectivos en los próximos años.


El general Raymond T. Odierno, jefe del Estado Mayor Conjunto del ejército, mostró su desazón en declaraciones al periódico Army Times: “Es muy importante para nosotros ser introspectivos y estamos empeñados en una autoevaluación continua” (//bostonglobe.com, 20-8-12). Ya había ordenado en mayo que se reexaminaran los diagnósticos de estrés postraumático de los veteranos, que determinan si los que fueron heridos pueden volver o no al campo de batalla. Algunos efectivos habían denunciado a la senadora demócrata Patty Murray que se los habían sustituido por otros diagnósticos con síntomas minimizados para ahorrar dinero (www.nytimes.com, 16-5-12).


La preocupación más grave, sin embargo, es la creciente tasa de suicidios entre los veteranos: 38 en julio último, la más alta en la historia reciente de las fuerzas armadas estadounidenses. La proporción de suicidios o aparentes suicidios en los primeros siete meses de este año fue un 22 por ciento mayor que la registrada en el mismo período del 2011: 23 de cada 100.000 militares se quitaron la vida. El mismo ratio aplicado a la sociedad civil alcanza al 18,5 por ciento según los últimos datos disponibles, una diferencia evidente.


Un nuevo rasgo se manifestó en el 2012: el número de suboficiales en activo con rango de sargento para arriba (sin inclusión de tenientes para arriba) que se quitaron la vida superó al de los jóvenes recientemente enrolados que resolvieron lo mismo. El analista militar Bruce Shahbaz subrayó que esto sucede por primera vez: “El ejército tradicionalmente ha considerado que el sector más proclive al suicidio es el de los soldados jóvenes, pero esto puede estar cambiando” (www.usatoday.com, 9-8-12).


Los mandos militares suelen echarle al suicidado la culpa de su trágica decisión. Hablan de la difícil adaptación a la vida civil de quienes vuelven del combate y no faltó el jefe que responsabilizó al consumo de drogas, es decir, nada que ver con la guerra. El propio Shahbaz se ganó el Oscar de las explicaciones improbables: señaló que el problema radica en que ya no los mandan al campo de batalla. El pequeño detalle es que antes del 11/9, cuando la mayoría de los efectivos prácticamente estaban en la casa, la tasa de suicidios era mucho menor.


Una investigación, tal vez la primera en su género, puso sobre el tapete la razón principal de esa suerte de inmolación: es de carácter moral. Dos expertos de la Universidad de Utah analizaron con 72 soldados de la base Fort Carson, Colorado, que habían fallado en su intento de suicidio, por qué razón llegaron a ese extremo. De las 33 preguntas formuladas, una tuvo una respuesta unánime: el deseo de terminar con una intensa angustia emocional (www.usatoday.com, 11-7-12).


“Estos muchachos tratan de matarse porque padecen un sufrimiento psicológico y un dolor intensos”, declaró Craig Bryan, coautor del estudio, quien no profundizó mucho en las causas de ese padecimiento. Es, sin duda, una cuestión compleja: la investigación revela que cada uno de los 72 soldados señaló en promedio diez razones para acometer el acto. Otra de las compartidas fue la necesidad de poner fin a una tristeza crónica, un medio para distanciarse de la gente o de expresar desesperación, agregó Bryan.


Quedan muchas preguntas en pie. ¿Qué relación habría entre esos suicidios y el haber presenciado y aun protagonizado hechos de extrema violencia como el asesinato indiscriminado de civiles, mujeres, ancianos, niños? Lo cierto es que el número de veteranos que sufren perturbaciones mentales aumentó un 62 por ciento desde el año 2000. A casi un millón de ellos se les ha diagnosticado al menos una.

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