Miércoles, 24 Abril 2019 06:25

Un comediante presidente: el Trump ucranio

Volodymyr Zelenskiy en su sede después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Kiev, Ucrania.Foto Ap

Debido a la putrefacta clase política en "Occidente", ahora hay que tomar en serio a sus cómicos, desde Italia –donde el payaso Beppe Grillo gestó al Movimiento 5 Estrellas que encabeza el gobierno– hasta Ucrania, donde el comediante Volodymyr Zelensky aplastó al saliente Petro Poroshenko con más de 73 por ciento de los sufragios.

La cacareada "democracia" teledirigida por los globalistas de Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE) y su “revolución fake” en la Plaza Maidán (https://bit.ly/2ZrGksL), arruinaron a Ucrania, hoy el más paupérrimo del viejo continente, lo balcanizaron de facto (desde Crimea hasta el Donbass) y lo convirtieron en línea de confrontación entre "Occidente" y Moscú, con el fin de cercar a Rusia e interrumpir la conexión del gas ruso a Europa.

La gestión calamitosa del derrotado Petro Poroshenko, vulgar títere cleptócrata de "Occidente", desembocó en la decepción de la población que prefirió al cómico Volodymyr Zelensky de 41 años de edad.

Pese a la lacerante miseria –donde el salario promedio es de 320 doláres al mes– y a la endémica corrupción, Petro Poroshenko amasó una fortuna de 57 millones de dólares en sólo 12 meses (sic), cuyo 71 por ciento provino de sus dividendos de una subsidiaria en Zurich de Rothschild Bank AG (https://bit.ly/2W67FyR).

"Occidente" ocultó la "corrupta democracia" de Petro Poroshenko por su geopolítica anti-rusa.

The Globalist tilda al comediante de "Trump ucranio" (https://bit.ly/2UNXDWs), mientras Xinhua realiza un sobrio análisis geopolítico de la asunción de Volodymyr Zelensky y publica la opinión del primer ruso Dmitry Medvedev: "el resultado mostró una solicitud explícita a nuevos abordajes para resolver los problemas de Ucrania" –sobre Crimea y la región secesionista del Donbass.

Volodymyr Zelensky habla ruso y ucranio y no falta quienes lo coloquen como peón "serio" del malhechor oligarca Ihor Kolomoisky, que radica en Tel Aviv (https://bit.ly/2OYcGGO).

A juicio de Volodymyr Fesenko, director del Centro Penta para Estudios Políticos Aplicados de Ucrania,“en el mejor escenario, una "paz fría" nos espera”.

Andrei Zolotarev, analista del Centro Tercer Sector de Kiev, juzga que "el nuevo presidente de Ucrania no podrá cambiar el rumbo en forma drástica".
Alexander Gushchin, de la Universidad Estatal para Humanidades de Rusia juzgó que la mejoría en las relaciones de Moscú y Kiev dependen de los lazos de EU y Rusia. Llamó la atención que no haya citado a la UE.

Yevgeny Minchenko, director del Instituto Internacional de la Pericia Política de Rusia, comentó que “la Ucrania actual está diseñada como "anti-rusa", por lo que es casi imposible cambiar esto en el futuro cercano”.

Se ignora si en forma cómica o seria Volodymyr Zelensky haya prometido concluir el conflicto en la parte oriental de Ucrania (la secesionista Donbass) mediante una “poderosa info-guerra (https://bit.ly/2GAkZpJ)”, así como "actuar dentro del formato Normandía" –negociaciones de Francia/Alemania/Rusia/Ucrania sobre la guerra en Donbass– y continuar con el "proceso Minsk": acuerdo para cesar la guerra en el Donbass entre Ucrania, Rusia y las repúblicas secesionistas de Donetsk y Luhansk.

Suena hilarante pretender conciliar el "formato Normandía" con "el proceso Minsk" (https://bit.ly/2DqBra4).

Bryan MacDonald comenta que la "paradoja" de la seudo-revolución de la Plaza Maidán en 2014 –teledirigida por George Soros y la subsecretaria de Estado Vicky Nuland– es que, por sus "secuelas, representó más un reacomodo de las sillas de la cubierta del Titánic, que un verdadero cambio de poder" cuando sus "apoyadores de Occidente" colocaron "sus propios intereses geopolíticos sobre el deseo genuino de cambio de los ucranios" (https://bit.ly/2UyDw9I).

Tampoco hay que soslayar el poder del Parlamento que en seis meses tendrá elecciones y pondrá a prueba en forma seria al presidente comediante.

Su principal problema consistirá en mantener un equilibrio entre Occidente y la imperativa necesidad ontológica de armónicas relaciones con Rusia, cuya matriz histórica inició en Kiev.

El zar Vlady Putin no piensa aún felicitar al "Trump ucranio". Lo serio no empieza todavía.

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Evo confía en su legado para ganar en octubre

La oposición presentará ocho candidatos diferentes para ver quién podría desbancar al MAS después de 13 años, pero sólo tiene ciertas expectativas con Carlos Mesa.

Bolivia plurinacional y descolonizada, ese país que “está en los ojos del mundo” como lo definió su canciller Diego Pary, avanza hacia sus elecciones del 20 de octubre. El gobierno de Evo Morales ratificó el rumbo con una premisa inequívoca: la autodeterminación. Acompañado por índices que le dan la razón en casi toda la economía, como el incremento de su PBI que seguirá creciendo en 2019. La oposición desflecada se presentará a los comicios que cuestiona porque se apoya en el referendo del 2016 cuando el presidente cayó derrotado. Esa limitación que le cerraba la posibilidad de ir por un cuarto mandato, fue sorteada en 2017 por el Tribunal Constitucional que lo habilitó para buscar su tercera reelección. La atomización de las fuerzas que enfrentarán al gobernante MAS podría sintetizarse en una frase reciente de uno de sus referentes, el empresario Samuel Doria Medina: “El enemigo no es Evo, es la dispersión del voto”.


Aún con múltiples factores que inciden en su complejidad, o lo que es igual, en la comprensión de lo que Bolivia significa hoy como modelo emergente, el país tiene un rumbo que se percibe con nitidez. La defensa de sus recursos naturales, el crecimiento de sus exportaciones –con el gas natural como estandarte-, una inflación acumulada en 2019 que ronda hasta ahora el 1 por ciento, la suba de las jubilaciones y la baja del desempleo que en 2018 llegó a su mínimo histórico (4,2 por ciento) son algunas de sus políticas. Todo eso conseguido en un contexto regional desfavorable.


La irrefutable dimensión de estas cifras, obliga a la oposición a centrarse en lo que considera una ilegítima candidatura de Morales. Pero en el camino hacia las presidenciales, sus expresiones más derechistas cometieron errores no forzados. Como la carta que doce diputados y senadores le enviaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que evitara la nueva postulación de Evo (ver aparte). Hasta el principal candidato opositor en las encuestas, el ex presidente Carlos Mesa, dijo que era “inaceptable” pedirle a EEUU que interponga sus “buenos oficios” en los asuntos internos de Bolivia. Dio una razón lógica según su perspectiva política: la carta le permite al gobierno “victimizarse”.


La oposición que presentará ocho candidatos diferentes para ver quién podría desbancar al MAS después de 13 años en el poder, solo tiene ciertas expectativas con Mesa. Algunas encuestas lo dan muy cerca del presidente en la intención de voto. Todos los aspirantes a ocupar la flamante Casa Grande del Pueblo (que desde 2018 reemplaza al Palacio Quemado, la antigua sede del gobierno) tuvieron que pasar por una polémica elección primaria en enero pasado en su propia fuerza. Hubo baja participación porque los presidenciables no competían contra nadie. Cada uno lo hizo por una formalidad legal. Esa movida política le permitió al oficialismo ratificar la candidatura de Evo, como para tomar envión.


Pero lo que marca el pulso de la campaña es que el gobierno siempre toma la iniciativa y fija los temas de discusión. El 31 de marzo pasado, Evo lanzó en Pando –al noroeste del país– el Plan 2030, que incluso es superador de la llamada Agenda Patriótica 2025. Como dijo el presidente, consiste en “la construcción de plantas de industrialización y gasoductos hidrocarburíferos hacia el Pacífico”.


En el mismo acto Morales negó que Bolivia estuviera aislada en el continente por apoyar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro. “No estamos solos, falsamente quiere decirlo alguna derecha: por apoyar a Maduro, a Venezuela, Bolivia se queda sola. Más bien, pueblos, gobiernos progresistas y estados soberanos apoyan estas políticas que permitan garantizar la paz y no estar con intervenciones militares y pensando en cómo dominar con cualquier pretexto nuestros recursos”.


El presidente aludía a socios estratégicos como Rusia e India. El mandatario de este último país, Ram Nath Kovind, llegó a Santa Cruz de la Sierra a fines de marzo con promesas de invertir en la industria del litio, el corredor ferroviario bioceánico, la salud, energía, tecnología y el desarrollo espacial. No fue una mera expresión de deseos del estado plurinacional. La ratificó la cancillería india en un comunicado: “El litio de Bolivia y nuestras necesidades proporcionan sinergias naturales. A medida que Bolivia se embarca en la industrialización de sus recursos, India es un socio dispuesto a suministrar conocimientos, tecnología y habilidades”.


Este contexto de expansión de la economía combinado con decisiones políticas fuertes, ya había sido anticipado por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, durante una visita a Moscú en febrero. Dijo frente a Vladimir Putin que “la presencia rusa en América del Sur no solamente es necesaria, es imprescindible”.


Las críticas al fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que se apoyó en el derecho a elegir y ser elegido que esgrimió Evo basándose en el Pacto de San José de Costa Rica, parecen el único insumo que les queda a los opositores para llegar con chances electorales al 20 de octubre. El sábado último, antes de viajar a la Argentina para entrevistarse con Mauricio Macri, el líder del MAS se presentó en la Cancillería donde jugó cuatro partidas simultáneas en las Jornadas Estudiantiles de Ajedrez Presidente Evo. En una libre asociación de ideas entre el juego ciencia y los comicios que se vienen, declaró: “En las elecciones siempre hago jaque mate a la oposición”.
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Matteo Salvini habla durante el Congreso Mundial de las Familias en Verona.

Ya no son un grupo al que se miraba como si se hubiesen bajado de una nave antigua. Las ultraderechas, los grupos radicales defensores de la familia, los católicos fundamentalistas acérrimos enemigos del matrimonio igualitario, del aborto, el divorcio, las uniones civiles, las conquistas de las mujeres y otras formas modernas del reconocimiento de los derechos constituyen hoy una fuerza política y financiera de enorme influencia. Tienen audiencia electoral, poder, lideres políticos en la cima, redes sociales muy bien administradas, un plan de expansión único en la historia, mucho dinero y un objetivo en la mira: Europa. Una impecable investigación llevada a cabo por la asociación norteamericana openDemocracy acaba de poner cifras sobre esa invasión y confirmar así la existencia de un flujo de fondos elevadísimo proporcionado por los grupos fundamentalistas cristianos de Estados Unidos a las extremas derechas europeas. OpenDemocracy cifra en 50 millones de euros los fondos transferidos por estos grupos (varios están ligados a Donald Trump) a una docena de organizaciones de la ultraderecha europea. Opendemocracy revela que dos de estas entidades, Alliance Defending Freedom (ADF) y American Center for Law and Justice transfirieron poco más de 20 millones de euros a Europa desde 2008.

Billy Graham Evangelistic Association, Focus on the Family, Heartbeat International, Human Life International, ADF International, Alliance Defending Freedom o, como infinitos financistas, los hermanos Koch (columna financiera del Tea Party) son algunos de los nombres más citados en esta empresa de reconquista. ADF ha recibido donaciones de Betsy DeVos, Secretaria de educación de Trump, y de Erik Prince, fundador de la firma de mercenarios Blackwater. La Unión Europea era consiente de esta situación pero, hasta el informe de openDemocracy, carecía de un soporte con datos seguros sobre las transferencias de fondos. Unos 40 diputados del europarlamento se dirigieron al diputado Frans Timmermans para que la intromisión “de estos cristianos fundamentalistas estadounidenses sea analizada con la mayor rapidez”. El tiempo corre tanto más rápido cuanto que, desde la elección de Donald Trump, varios ultras de la derecha norteamericana desplegaron sus alas sobre el cielo europeo con la meta de influenciar las elecciones del Parlamento del próximo 26 de mayo. A su cabeza está Steve Bannon, el ex consejero de Trump. El eje de la “conspiración” se mueve entre Bruselas y Roma, donde se han ido instalando desde hace poco más de un año. El trabajo de openDemocracy fue como un latigazo para los legisladores del Viejo Continente. Todos sabían que algo ocurría pero nadie había anticipado que, detrás, había tal cantidad de dinero en juego. Neil Datta, Secretario del Foro parlamentario Europeo sobre la Población y el desarrollo, reconoce que esta ofensiva de la ultraderecha estadounidenses se produce “mucho más rápido y a una escala que ningún experto fue capaz de imaginar jamás”. Los montos citados por openDemocracy serían apenas “la parte visible del iceberg”, según anota la redactora responsable de este ONG norteamericana, Mary Fitzgerald, quien agrega: “muchas fallas nos han dificultado la tarea de descubrir tanto la totalidad del flujo monetario como las fuentes de donde proviene. (…) Los legisladores, las plataformas sociales y los responsables políticos deben intervenir para impedir la propagación de influencias que no se justifican así como las presiones políticas”.

Toda esta galaxia del catolicismo fundamentalista se reúne este fin de semana en una de las ciudades italianas más permeables a la ultraderecha, Verona. El Congreso Mundial de las Familias (WCF) inauguró en Verona su décimo tercer congreso con la presencia del líder de la ultraderecha italiana y Ministro de interior, Matteo Salvini. Brian Brown, presidente de la Organización Internacional de la Familia, es un antídoto grosero a todo progreso humano. Sin tapujos, no se cansa de repetir: “la homosexualidad degrada a la naturaleza humana. Ser gay destruye el sentido mismo del ser humano”. Cada vez que el Congreso Mundial de la Familia aparece en alguna parte, siempre hay un dirigente político de la extrema derecha vinculado a él. Esta vez es Matteo Salvini, mientras que en la cumbre celebrada en 2017 en Budapest la apertura estuvo a cargo de otro de los ultras emergentes de Europa, el Primer Ministro húngaro Victor Orban. Este fin de semana, en Verona, además de Salvini y Steve Bannon, otra de las “marcas” visibles será el partido neofascista Forza Nuova y un puñado de célebres oligarcas rusos asiduos donantes a las cajas de los soberanistas de Europa, a las asociaciones tradicionalistas católicas, a los grupúsculos que militan contra la homosexualidad o a la extrema derecha. Entre otros medievalistas de los derechos, se trata del arcipreste ortodoxo Dimitri Smirnov, de Alexey Komov y Konstantin Malofeev. Estos dos últimos son la columna vertebral de Rusia Unida mientras que Dimitri Smirnov es uno de las banderas mundiales contra lo que el llama “el homosexualismo” y un adepto radical a la idea de la “inteligencia superior de los hombres” frente a las mujeres. Cabe recordar que estos grupos presentes en Verona han también protagonizado cruzadas radicales en América Latina contra las leyes de legislación del aborto o el matrimonio igualitario. Varias cuentan incluso con oficinas en Estrasburgo, la ciudad donde se encuentran el Europarlamento y las instituciones europeas a las que acuden para hacer lobby.

Detrás de esta pantalla religiosa hay una feroz batalla política por el poder en el Europarlamento. Steve Bannon, cuando se mudó a Europa hace un año, fundó El Movimiento con ese propósito. Hoy es uno de los responsables de Dignitatis Humanae, una suerte de organización ultraconservadora instalada en las afueras de Roma consagrada a fomentar “los guerreros de la cultura” fundamentalista. Dignitatis Humanae recibe capitales del Acton Institute for the Study of Religion and Liberty, financiado por los hermanos Koch, Charles y David. Ambos son la tercera fortuna de Estados Unidos. En 2004 crearon la fundación Americans for Prosperity que fue el sostén del resurgimiento de la ultraderecha norteamericana a través del Tea Party. Y desde luego, quien dice Europa está, también, hablando del Vaticano y del Papa Francisco. Estos fundamentalistas norteamericanos son los que, desde hace dos años, mueven los hilos del complot ultraconservador contra el Papa. Charles Koch, por ejemplo, financia la Universidad Católica de América junto a Timothy Bush, un ultraconservador fundador del NAPA Institute y uno de los directores del portal EWTN. Este portal, en un momento, entre 2017 y 2018, difundió una incontable lluvia de fakes sobre el papa y hasta promovió la “comunicación” de los ultras de la curia romana. Las ultraderechas salieron hoy a arrebatar todo lo que encuentran en su camino. Las ampara el contexto europeo y, a nivel mundial, la escasa resistencia que encuentran entre los nuevos electores. El siglo XXI se encomendó de nuevo al murmullo hipnotizador de sus ideas. Vuelven a las tierras históricas del cristianismo sólo para sembrar sus semillas más nefastas.

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Viernes, 29 Marzo 2019 05:39

Ecos de la consulta de Kimsacocha

Ecos de la consulta de Kimsacocha

“Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es solo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos” Carl Sagan


Dedicado a quienes luchan y defienden el agua, los páramos y la vida

 


La resistencia contra la destrucción de la Naturaleza se multiplica. Hay acciones que ganan fama en poco tiempo. La Skolstrejk for Klimatet, la huelga escolar por el clima , es claro ejemplo. Greta Thunberg , una joven de 16 años, más bien tímida, sacudió su entorno, su país y el mundo con una protesta iniciada desde su escuela que en pocos meses devino en símbolo del movimiento de lucha contra el cambio climático que llenó plazas en una huelga mundial sin precedentes el 15 de marzo . Como ese, hay muchos otros procesos, que suman décadas de resistencias, represiones y de construcción de alternativas, no siempre conocidos internacionalmente.


De esos procesos cabe recuperar aquellas movilizaciones enfocadas en realizar consultas populares como parte de complejas resistencias. Varias comunidades campesinas e indígenas se han aliado con organizaciones de la sociedad civil para emprender luchas jurídicas que consoliden la participación ciudadana, la autonomía territorial y para presionar a que el Estado cumpla su deber de asegurar un ambiente sano. Con un transitar difícil y hasta sinuoso, acogiéndose en ocasiones a algunos resquicios legales o incluso a irrespetados derechos constitucionales, estas comunidades han avanzado con constancia y valentía hasta cristalizar dichos procesos electorales.


El 23 de marzo de 2003 , en Esquel, Argentina, se dio un plebiscito para aceptar o rechazar las actividades mineras en la zona, aunque con carácter no vinculante. El 82% de votantes se opuso a la megaminería de oro, permitiendo declarar a Esquel como “municipio no tóxico y ambientalmente sustentable”. Tal éxito hizo que su influencia se extendiera a otras regiones de ese país y, poco a poco, superara sus fronteras.


La democratización ambiental en Colombia


En Colombia, país de gobiernos neoliberales e hiperextractivistas, ya son decenas las consultas realizadas o propuestas. La lucha por defender con participación democrática el ambiente y los territorios se intensificó en 2013 -como parte de un proceso de democratización ambiental, tal como lo analizamos con Cecilia Roa García y Tatiana Roa Avendaño - con las consultas populares en los municipios de Piedras y Tauramena, con resultados abrumadores en contra de los proyectos extractivos. El 28 de julio de 2013, en el pequeño y casi perdido municipio de Piedras en el Tolima -de economía agrícola y ganadera– se hizo la primera consulta popular vinculante en contra el distrito minero La Colosa, previsto a ser una de las más grandes minas a cielo abierto del planeta. Tal mina sería operada por AngloGold Ashanti (AGA), la tercera mayor extractora y procesadora de oro del mundo. La alianza entre los campesinos, grandes productores de arroz y entidades municipales, junto con el apoyo de varios comités ambientales, estudiantes y asesores legales activaron la consulta popular, ampliamente ganada por los partidarios de la vida.


Cinco meses y medio después, el 15 de diciembre de 2013 en el municipio de Tauramena, Casanare, una segunda consulta popular se hizo en respuesta a los planes de la compañía colombiana Ecopetrol para ejecutar la exploración sísmica. La comunidad estaba preocupada por los posibles efectos de esa exploración sobre las fuentes de agua, tal como había acontecido en otra región cercana.


Estos dos movimientos sociales se ganaron fuertes reacciones del Gobierno, el cual, luego de la consulta en Piedras, intentó varias estrategias para prevenir la consulta en Tauramena, incluyendo amenazas de judicialización a los alcaldes por sobrepasar los límites de su competencia. Después de que ésta se realizó, las consultas de Monterrey, Pueblorrico, Ibagué, Cajamarca y Pijao han debido sortear una larga serie de obstáculos que bloquearon a algunas y mantienen otras en vilo.


Consultas populares en el país de los Derechos de la Naturaleza


En Ecuador, este domingo 24 de marzo, se celebraron elecciones para prefectos provinciales, alcaldes y otras dignidades locales. Son elecciones importantes, cuyos resultados influirán en la vida política del país. Pero ese mismo día se realizó una consulta popular crucial para el futuro y la esperanza de las próximas generaciones , y en línea con los procesos antes mencionados. Así, en el pequeño cantón de Girón, en la provincia del Azuay, de dio una consulta popular vinculante que decidió sobre la minería: la primera consulta de ese tipo en Ecuador. La consulta se alcanzó luego de largas resistencias y luchas, particularmente de la Federación de Organización Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA) y de la Unión de Sistemas Comunitarios de Agua de Girón, que contaron con el respaldo de varios conglomerados ciudadanos, entre los que se destaca el Colectivo Yasunidos de Guapondelig (Cuenca).

Es indispensable relievar que las comunidades campesinas de esa zona están peleando por el agua y sus páramos en Kimsacocha por casi 30 años, anhelando sostener su agricultura y ganadería; una lucha que cuenta en su vanguardia, como sucede en casi todas las luchas de resistencia a los extractivismos, a las mujeres indígenas y campesinas . En esa resistencia, enfrentaron al mayor promotor de la megaminería y de sus empresas transnacionales en la historia de este país: el presidente “progresista” Rafael Correa [1] quien, violando el Mandato Minero , expedido por la Asamblea Constituyente el 18 de abril del 2008, abrió la puerta al festín minero del siglo XXI, como se lee en el artículo elaborado con Francisco Hurtado Caicedo .


Tal enfrentamiento, visto en especial desde 2011, ha llevado a que las comunidades luchen contra el poder de grandes mineras y del Estado, dispuestos a bloquear la consulta como sea . Incluso, en la recta final tanto el capital (representado en la empresa INV Metals) como el Estado (representado en el Ministerio de Recursos no Renovables) interpusieron múltiples impugnaciones a la autoridad electoral para frenar el avance de la consulta . Y por si eso no bastara, emergió una agrupación que intentó posicionar una pregunta paralela que buscaba dorar la píldora megaminera alegando que se consulte si la población estaría de acuerdo en que más de la mitad de las regalías mineras se entreguen a la zona de influencia del proyecto (sin hacer mención alguna de todas las afectaciones que éste causaría). A la final, ninguno de estos intentos prosperó.


Con estos antecedentes, la consulta de Girón, en la que las comunidades obtuvieron un contundente triunfo con un 87 por ciento de los votos, es determinante para proteger esa región e impulsar procesos similares en la misma provincia del Azuay e inclusive en otras zonas del Ecuador. Asimismo, la consulta de Girón significa un importante paso hacia formas de participación democrática que rebasen el cortoplacismo y la transitoriedad de la administración pública, pues la consulta en el fondo representó un acto de defensa del estilo de vida de las comunidades campesinas e indígenas ante las arremetidas del Estado y del capital . Y de esta manera se profundiza la Democracia, que, en palabras de Cornelius Castoradis, “es el poder de decidir por sí mismo sobre cuestiones esenciales y hacerlo con conocimiento de causa”, tal como sucedió en el cantón Girón.


Esto será aún más potente luego de la espectacular victoria de Yaku Pérez , como prefecto de la provincia del Azuay, quien es uno de los mayores luchadores por el agua y los páramos andinos; personaje que, por cierto, fue perseguido, vejado e incluso encarcelado en el correísmo. Asimismo, a los resultados en las urnas logrados este 24 de marzo, se suman las exitosas acciones logradas por otras comunidades para frenar judicialmente la megaminería, como Río Blanco y Sinangoe , por ejemplo. No hay duda que esta es la oportunidad para detener la intrínseca violencia megaminera, que solo es posible atropellando derechos de las comunidades y Derechos de la Naturaleza (como muestran los casos de violaciones en Nankintz, Tundayme e Intag durante el gobierno de Correa, que no han cesado en el morenismo).


La conclusión es contundente. Las organizaciones comunitarias, embarcadas en estos intríngulis de la justicia -casi siempre manipulada o controlada por intereses de grandes mineras en contubernio con los gobiernos- están obligadas a rondar los tribunales administrativos buscando la constitucionalidad y legalidad de las preguntas y de las consultas en sí mismas. Igualmente, se enfrentan a intentos de consultas paralelas que buscan legitimar de forma engañosa la megaminería. Sin embargo, la cuestión supera el ámbito técnico-jurídico como se ha visto en Girón.


Sin negar los contenidos históricos, políticos, sociales y ambientales propios de cada lucha, lo que se juega es la Naturaleza, las comunidades, la democracia y la vida. Como anota el sociólogo Juan Cuvi, refiriéndose a Kimsacocha , se trata de hechos políticos que sintetizan el derecho de una comunidad a decidir sobre su territorio y su proyecto de vida en común. Resume la lucha de pueblos que han resistido por siglos a las pretensiones productivistas y a las lógicas de acumulación capitalista. Devela la incompatibilidad entre dos formas de relacionarse con el mundo: priorizar la Naturaleza y la vida o la acumulación de capital, el poder y la muerte; la particularidad local o la uniformidad globalizadora; la paz de la ruralidad o el vértigo capitalista posmoderno. Es la lucha entre la visión de mundo de los colonizados y de los colonizadores. Y siendo también un hecho económico, enfrenta el mito de sostener la modernidad con más extractivismos (en Ecuador, un país inmerso en lo que he definido como “la maldición de la abundancia” - el petróleo no abrió la puerta al ansiado desarrollo, como tampoco lo hará la minería, tal como lo mostramos con John Cajas-Guijarro ).


Así, en cada consulta popular se juega muchísimo más que meras controversias jurídicas. Estas consultas, como una parte más de largas y complejas resistencias y construcciones de alternativas, denotan -sin rodeos- el gran potencial de una democracia vivida, practicada y conquistada desde abajo, desde las comunidades, para desde allí extenderse a otros ámbitos gubernamentales. Una democracia donde el mayor poder ya no sea el capital, sino la vida misma.


Ese es el gran mensaje de esta jornada histórica por el Kimsacocha; mensaje que nos recuerda que nuestra mayor lealtad no es para con nosotros mismos solamente sino para con la vida y con nuestro planeta. 

 

Por Alberto Acosta
Rebelión

Nota:

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[1] En su momento, el presidente Rafael Correa -como reconoció públicamente el presidente colombiano, el neoliberal Juan Manuel Santos y gran conductor de la “locomotora minera” en su país- le habría “asesorado” sobre cómo romper las resistencias de las comunidades en contra de la minería; demostrando así, lo que Eduardo Gudynas consideró la convergencia entre gobiernos neoliberales y “progresistas” .
Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

 

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Pompeo proclama como milagro de Dios la anexión del Golán por Netanyahu

En Estados Unidos (EU) están más concentrados en la ridiculización del Rusiagate con sus vencedores y perdedores, (https://bit.ly/2WhIl8u) que en el reconocimiento de Trump, junto al primer ministro israelí Netanyahu y a su yerno talmúdico Jared Kushner, a la anexión unilateral de las Alturas del Golán regaladas a Israel (https://bit.ly/2UekkBK).

Días antes de las elecciones en Israel, el regalo de Trump es un espaldarazo a la relección de su aliado atribulado, el primer Netanyahu (https://lemde.fr/2FuD5rl), que coloca a la esquizofrénica política exterior de EU en su máxima contradicción cuando sanciona simultáneamente a Rusia por su supuesta anexión de Crimea.

Trump se pasa regalando lo ajeno –antes Jerusalén, (https://bit.ly/2RdRAUY) hoy las Alturas del Golán, y mañana se espera sea Cisjordania– sin importarle el repudio casi universal desde China, pasando por Rusia, hasta la Unión Europea.

Ya destaqué el leitmotiv cleptomaniáco de la anexión del Golan por Israel (https://bit.ly/2CFnNiO).

En entrevista a Christian Broadcasting Network, Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy secretario de Estado, afirmó que Trump pudo haber sido enviado por Dios (¡mega-sic!) para salvar al pueblo judío y dijo estar "confiado de que el Señor opera aquí". ¿De qué clase será su "Dios" que opera siempre en favor de los mismos anexionistas?

El entrevistador Chris Mitchell hizo notar al fundamentalista cristiano Pompeo que Israel estaba celebrando el Purim cuando Esther hace dos mil 500 años salvó al pueblo judío de Haman, primer ministro del rey persa Achashveirosh (Ahasuerus), con la ayuda de Dios.

Mitchell equiparó a Haman de hace dos mil 500 años con el Irán de hoy, a lo que Mike Pompeo reviró que "como cristiano (sic) ciertamente creo es posible".

Habría que contrastar esta versión solipsista con la de los persas, quienes afirman haber "salvado tres veces a los judíos" (https://bit.ly/2UTvyZC).

Achashveirosh (Ahasuerus) es el rey persa Jerjes, presunto amante de Esther, quien salvó a los judíos e hizo primer ministro a Mordechai.

Ya en una ocasión Baby Bush, extraviado en sus célebres adicciones, aseveró haber dialogado con Dios –lo cual nadie pudo comprobar– que le sirvió de coartada divina para invadir Irak.

Mike Pompeo visitó en forma inédita el Muro Occidental de Jerusalén con el primer ministro Netanyahu y David Friedman, embajador israelí-estadunidense de Trump.

En enero reciente, el vicepresidente Mike Pence, que es más "evangelista sionista" que Trump y Pompeo juntos, visitó el Muro Occidental acompañado por empleados del Western Wall Heritage Foundation (https://bit.ly/2usLVRh).

Hoy Trump, Pence, Pompeo rinden más honores al Muro Occidental de Israel que al obelisco que honra a su primer presidente y al Lincoln Memorial de la capital.

Ahora los análisis tendrán que (con)centrarse en la geopolítica teológica como advertí en mi libro Trump y el supremacismo blanco: Palestinización de los mexicanos (https://bit.ly/2JFEXmC) y en mi artículo en Sputnik sobre el ascenso del "evangelismo sionista" (https://bit.ly/2COnHG5)” de la triple santa alianza de Trump/Netanyahu/Bolsonaro.

Un triunfador tras bambalinas es el talmúdico Jared Kushner, controvertido yerno de Trump, quien “leyó la Megillah (https://bit.ly/2UbyG6a) en la Casa Blanca durante la celebración del Purim” (https://bit.ly/2t5jE5x).

Según la ultraortodoxa Chabad Lubavitch, "El Megillah (Rollo,en Hebrero) es el recuento de eventos del Purim escrito por Esther y su primo Mordechai, líder de los zelotes" (https://bit.ly/2WhCnEC).

El presidente del Parlamento iraní Ali Larijani, cercano al Ayatola Jamenei, fustigó la violación del derecho internacional por Trump, mientras el presidente turco Recep Tayyip Erdogán llevará el caso ante la ONU que también rechaza la anexión (https://bit.ly/2us8IN0).

Trump exacerba las tensiones en el Medio Oriente y eviscera la poca congruencia que queda(ba) de la política exterior de EU que ha vulgarizado su iranofobia para complacer al supremacismo racista del Estado apartheid/paria de Israel.

Se recrudecen las nuevas guerras religiosas del "evangelismo sionista".

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Martes, 26 Marzo 2019 06:34

El apoyo a Correa sigue vivo

Jorge Yunda, electo alcalde de Quito, fue asambleísta del partido de Correa.

Candidatos afines al correísmo obtuvieron un espaldarazo ciudadano en las municipales.

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El apoyo a Rafael Correa sigue vivo pese a que el exmandatario no reside en Ecuador. Candidatos afines a la Revolución Ciudadana obtuvieron un espaldarazo en las elecciones municipales y regionales del domingo. El escrutinio confirmó la victoria de Jorge Yunda a la alcaldía de Quito y de la correísta Paola Pabón a la prefectura de Pichincha. Por otro lado, se impuso la candidata socialcristiana Cynthia Viteri en Guayaquil, un feudo de la derecha.


La sorpresa más importante de esta votación fue el fraccionamiento del voto en la capital ecuatoriana, donde el candidato del partido Unión Ecuatoriana obtuvo el 21,35 por ciento de los votos, con el escrutinio de actas al 98,52 por ciento. Le seguía Luisa Maldonado, del movimiento de izquierda Compromiso Social, con 18,44 por ciento de los sufragios escrutados, y en tercera posición, con 17,72 por ciento, quedó el general y exalcalde de Quito Paco Moncayo, que era favorito en los comicios.


Ateniéndose al pasado de Yunda en las filas del expresidente Rafael Correa, de quien fue asambleísta, y también a la identificación política de Maldonado, las elecciones de este domingo en la capital ecuatoriana han sido interpretadas como una victoria del correísmo.


Una posibilidad que se corrobora con el triunfo también de Paola Pabón en la prefectura de Pichincha, de la que Quito es su capital. De 41 años y ex secretaría de la Gestión Política de la Presidencia de Correa, Pabón ha obtenido, con el 98,20 por ciento de actas escrutadas, el primer puesto en la provincia capitalina, con el 22,16 por ciento de los votos. Le sigue en segunda posición y el 20,75 por ciento de los votos Juan Zapata, de Alianza Izquierda Democrática. Quito era gobernada hasta ahora por el político Mauricio Rodas, de centro derecha.
Mas de trece millones de ecuatorianos acudieron a las urnas para elegir a 5.675 autoridades locales y sus suplentes entre alcaldes, prefectos, concejales urbanos y rurales, y miembros de las juntas parroquiales en el país. También se eligieron los siete vocales e igual número de suplentes del Consejo de Participación Ciudadana (Cpccs), que reemplazará al actual, de carácter transitorio, cuya conformación avaló una consulta popular realizada el 4 de febrero de 2018. El Cpccs es el organismo que elige en Ecuador a las autoridades de control de otros poderes del Estado, como el fiscal general o el contralor.


En cuanto a Guayaquil, la otra ciudad más importante del país y su principal puerto, con el 98,40 de las actas escrutadas el resultado da la victoria a la abogada socialcristiana Viteri, que obtuvo el 52,81 por ciento de los votos. Se impuso al exprefecto de la provincia de Guayas Jimmy Jairala, de Centro Democrático, que se hizo con el 31,75 de las boletas.


Por su parte, en la ciudad andina de Cuenca, la tercera del país, encabeza el escrutinio, al 99.79 por ciento del voto procesado, el candidato Pedro Palacios, de Alianza Azuay, con un 28.05 por ciento, seguido del representante del Movimiento Renace, Jefferson Pérez, 22.18 por ciento.


En un voto también muy fraccionado en esa ciudad, les sigue con 19,51 por ciento el exalcalde de la ciudad, Marcelo Cabrera, que se alió con el centroderechista Creo.

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Concluyó la investigación sobre la trama rusa en EU

Nueva York. El fiscal especial Robert S. Mueller entregó el informe final de su investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales incluyendo la posible colusión de la campaña de Donald Trump con el Kremlin y la subsecuente obstrucción de justicia del presidente. El documento marca el fin del proceso que ha mantenido bajo sitio a la Casa Blanca durante casi dos años, pero que sólo es una de múltiples investigaciones contra uno de los regímenes más sospechados de corrupción y actividades ilegales desde los tiempos del Watergate.

El informe fue entregado al procurador general William Barr, quien de inmediato informó a líderes de los dos comités judiciales del Congreso que espera poder compartir con ellos tan pronto como este fin de semana "las principales conclusiones" alcanzadas por Mueller.

Por ahora, el procedimiento es que Barr redactará su propio resumen sobre las conclusiones de Mueller y tiene la autoridad para determinar qué tanto del informe será divulgado al público, aunque había señalado que su intención es ofrecer lo máximo posible. Ayer destacó: "Permanezco comprometido con toda la transparencia que sea posible".

Sin embargo, líderes legislativos y candidatos presidenciales demócratas exigieron de inmediato que casi todo el reporte sea hecho público. Aunque Trump había declarado que favorecía eso, en privado se sabe que su equipo legal está contemplando evitar la divulgación de cierta información, y por tanto esta pugna podría acabar en tribunales.

La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, comentó por tuit: "Vemos con anticipación que el proceso tome su curso", señalando que ellos no recibieron copia y que los próximos pasos le corresponden al procurador general.

No se sabe si el informe resuelve la disputa sobre si el equipo de Trump estuvo coludido con los rusos, ni de su responsabilidad en actos de obstrucción de la justicia, incluyendo el despido del ex jefe del FBI James Comey en 2017, quien entonces encabezaba la investigación sobre la mano rusa en las elecciones estadunidenses y cuya expulsión abrupta ordenada por Trump llevó al nombramiento de Mueller en mayo de ese año.

La entrega del informe marca el fin de la investigación, sin el anuncio de más acusaciones formales además de las anunciadas previamente y según algunas indicaciones preliminares esta noche, es posible que el fiscal especial ya no presente más cargos.

De hecho, no queda claro de qué tanto margen gozan Mueller y otros funcionarios del Departamento de Justicia para proceder penalmente contra Trump ya que según las normas prevalecientes, no pueden presentar acusaciones formales contra un presidente en funciones.

Sin embargo, eso no implica que las conclusiones y evidencias, si es que revelan delitos, no podrían ser empleadas por el Congreso para formular sus propios cargos en un potencial proceso de impeachment.

Durante el curso de su investigación, de unos 21 meses, Mueller presentó cargos y procedió penalmente contra 34 individuos y empresas, entre ellos seis socios y asesores claves de Trump: su ex jefe de campaña, Paul Manafort; el subjefe de esa campaña, Rick Gates; su ex asesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn, y su abogado personal, Michael Cohen. Robert Stone, otro íntimo de Trump, está en espera de juicio por todo tipo de acusaciones.

Desde el inicio de la investigación, Trump no ha cesado de descalificar el proceso, emitiendo un promedio de dos ataques diarios, en los que insiste en que era parte de un complot en su contra. Una y otra vez rechazó los cargos, atacó a Mueller y a su equipo de ser títeres de los demócratas (Mueller es republicano) y hay versiones de que deseaba despedirlo y que sólo desistió después de que sus asesores le advirtieron de la crisis que eso detonaría. El magnate repitió hasta el cansancio que la investigación era una "cacería de brujas".

Aunque la pesquisa encabezada por Mueller era la de más alto perfil y el enfoque de todo Washington, su conclusión no implica el fin de las múltiples investigaciones y procesos legales relacionadas con Trump.

Proceden investigaciones federales y estatales en Nueva York, Virginia y la capital donde, entre otros asuntos, se están indagando posibles violaciones de financiamiento de campaña que incluyen los pagos por silencio de dos mujeres, quienes dicen haber tenido aventuras sexuales con el magnate, como por posibles contribuciones extranjeras ilegales a su comité de asunción, y tambien sobre operaciones financieras de su empresa, entre otras.

Además, se acaba de estrenar una serie de investigaciones legislativas de varios comités de la cámara baja, ahora controlada por los demócratas. Muchas de éstas se podrían ver nutridas por elementos de la pesquisa de Mueller. Más aún, algunos de los casos que resultaron de esta investigación siguen activos bajo la dirección de fiscales federales o ante tribunales.

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Ecuador de Lenín Moreno es una tierra sin ley

Es casi inexplicable lo que acaba de ocurrir en Ecuador. Faltando apenas cuatro días para las elecciones, el Consejo Nacional Electoral del país sudamericano decidió que cada voto en blanco debería ser contado como si fueran tres votos y así aumentar exponencialmente las posibilidades de anular la inminente victoria de los candidatos de izquierda para el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, organismo responsable de los concursos de mérito y oposición para todas las autoridades de control como fiscales, jueces, contralor, etcétera.

Lenín Moreno convocó un referendo en abril de 2018 con el objetivo de destituir y nombrar a dedo a las más altas autoridades del país, incluyendo jueces y fiscales. Ese procedimiento es una violación al Estado de derecho, ya que está explícito en la Constitución vigente que esos cargos deben ser ocupados mediante concurso público de méritos y oposición. El objetivo era nombrar un personal próximo a Moreno que iniciara una persecución política al presidente Rafael Correa y a importantes miembros de su gabinete con el objetivo de matar políticamente la Revolución Ciudadana. La misión de observadores de la OEA indicó que ese referendo fue realizado sin el dictamen de la Corte Constitucional, lo que reafirma su inconstitucionalidad. Para estos gobiernos neoconservadores, que llegaron a las presidencias de los países liderados por proyectos de cuño popular, la implementación de un proyecto neoliberal sólo se puede lograr a partir del atropello a la legalidad con el apoyo de las empresas privadas de comunicación. Y eso se explicita en Ecuador de manera exageradamente vergonzosa.


Parte del plan de Moreno era convocar elecciones para que fuera la sociedad quien eligiera a los nuevos miembros del Consejo de Participación Ciudadana. Lo que Moreno no se esperaba era que con una inmensa ventaja los candidatos de la izquierda estuvieran para ser electos. El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social es una función del Estado que permitirá frenar en cierta forma la persecución judicial contra la izquierda ecuatoriana. Y lo que todo indica es que usarán cualquier subterfugio ilegal, amoral e inconstitucional para no permitir que la voluntad de la gente sea una amenaza para sus planes.


Fue así que Moreno entregó la sede de Unasur, que es un edificio público y no es propiedad del Ecuador, a una universidad privada de sus aliados políticos, pisoteando acuerdos y leyes internacionales, con la certeza de que no enfrentarán a la justicia nacional ni internacional. Moreno ha entrado a la historia de la región con acciones reprochables. Así como desapareció Unasur, un organismo de integración regional indispensable para enfrentar el poder político y económico del Norte. Moreno también atropelló las negociaciones para un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional. Durante el proceso que avanzaba en firme, por obedecer órdenes de Estados Unidos suspendió la mesa y expulsó a los equipos negociadores. Jamás se había visto que un país garante y sede de las negociaciones para un acuerdo de paz actuara de esa manera. A partir de la suspensión se generó una grave crisis que ha postergado indefinidamente el fin del conflicto con los elenos.


Y qué decir del caso Julian Assange, en el que Moreno ha dicho públicamente que lo quiere entregar. Ha suspendido durante meses todos los derechos de que Assange gozaba como refugiado del Ecuador. Prohibió la visitas, acceso vía telefónica, al Internet, a libros, revistas etcétera. Assange está en una condición que emula a los detenidos ilegales por Estados Unidos en la base de Guantánamo. Su objetivo es forzar a que Assange se quiebre y salga de la embajada para ser detenido por el Reino Unido. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha reafirmado que el Ecuador no puede entregarlo y debe resguardar su integridad física.


En Ecuador no hay un Estado de Derecho y se ha transformado en una tierra sin ley.

Por Amauri Chamorro. Comunicólogo .

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Manuel Canelas, ministro de Comunicación de Bolivia: “Las demandas en 2019 no pueden ser las mismas que en 2005”

Bolivia se ha convertido en uno de los pocos países enmarcados en lo que se llamó el socialismo del siglo XXI que ha resistido los golpes de la derecha. El nuevo ministro de Comunicación de Bolivia, Manuel Canelas, relata a El Salto, la necesidad de actualizar el discurso del proceso de cambio liderado desde 2006 por Evo Morales.

Manuel Canelas (Caracas, 1981) es el nuevo ministro de Comunicación de Bolivia. En ese país creció al término del exilio de sus padres en Venezuela y allí fue elegido diputado de la Asamblea Legislativa Plurinacional en 2014. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, saltó al ejecutivo como viceministro de Planificación en febrero de 2018. Menos de un año después, Canelas se ha convertido en uno de los principales portavoces del Gobierno y una de las figuras ascendentes del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales. Bolivia decidirá en octubre de este año si vota por el cuarto mandato consecutivo de su presidente, tras una polémica habilitación de su candidatura por el Tribunal Constitucional después de perder un referéndum en 2016.


¿Qué se juega Bolivia en este año de elecciones?

Nos jugamos la continuidad del proceso de transformación de la última década que ha experimentado el país con unos resultados muy positivos. No es muy temerario decir que esta es la mejor década del país en muchas, muchas décadas. Es fácil de comprobar viendo cualquier estudio de la Cepal o el Banco Mundial. Salvo entre las posiciones opositoras más radicales, hay un balance positivo de la década en términos de reducción de la pobreza, la desigualdad, inclusión social.


Vas a encontrar prácticamente a cualquier candidato de la oposición diciendo que lo que más valora de Morales es la inclusión social. Lo dicen como una frase pequeña, pero tiene un impacto enorme cuando hablas de que se ha incluido política, social y económicamente a la mitad de la población autopercibida como indígena, que estaba excluida. Habrá que ver cómo nos va en las elecciones: nosotros somos relativamente optimistas. Consideramos que, y esto no es un dato bueno, de momento no hay ningún proyecto alternativo que muestre una capacidad de conducción del país, de continuidad, de mejora de las reformas hechos estos años.


A principios de 2019 Bolivia aparece casi como la única superviviente en Sudamérica de los gobiernos progresistas de principios de siglo. ¿Por qué Sudamérica está girando a la derecha?

Creo que habría que hacer un análisis caso por caso, tengo mis dudas de si hay suficientes elementos para decir que hay un giro a la derecha en la región. Creo que hay más elementos para pensar que los proyectos progresistas en algunos lugares clave han encontrado sus límites. En el relato entusiasta del giro a la derecha tú incluyes a Brasil, y la presidenta Dilma Rousseff fue destituida de una manera bastante sucia. Tengo serias dudas a la hora de meter en el mismo listado a la interrupción del Gobierno de Rousseff y a la derrota en las elecciones de Daniel Scioli.


No digo que la izquierda en la región no atraviesa ciertos problemas, yo creo que eso es evidente, pero tengo mis dudas sobre la consistencia del giro a la derecha y de que los gobiernos que sucedieron a los gobiernos progresistas estén actuando como bloque. Quizás ahora estamos viendo los primeros pasos con Prosur y la ofensiva contra Venezuela. Antes de eso es muy difícil ver una agenda regional compartida, como creo que era más fácil de ver en el caso de Chávez, Evo, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner... También tardó en consolidarse esa agenda. Va a haber elecciones en Panamá en mayo, es muy probable que vuelva a gobernar la izquierda. En Ecuador se mantuvo el candidato de Correa, pero luego dio un viraje. Hace falta que pasen algunas cosas más y algún tiempo más para asegurarnos de que realmente estamos ante un giro conservador y las izquierdas no son capaces de dar respuesta a las preguntas actuales a la región. La incapacidad relativa de dar respuesta es la que las ha puesto en un brete, pero tengo mis dudas de si ha venido un bloque ordenado de derecha con un proyecto compartido estable a hacerse cargo.


¿Cuál crees que es la responsabilidad de los propios gobiernos progresistas que han caído en la interrupción de esta agenda?

Hay que tener cuidado con las generalizaciones. Hay rasgos compartidos, pero hay que mirar con lupa los rasgos particulares. Creo que ya es casi un lugar común que tiene buena parte de verdad el tema de la emergencia de los sectores medios que, en líneas generales y en particular en el caso boliviano, han tenido condiciones económicas estables durante un periodo sostenido de tiempo. Esta emergencia de sectores medios viene acompañada de nuevas demandas, nuevas aspiraciones y nuevos deseos, porque si tú has transformado económicamente tu Estado, lógicamente han cambiado las demandas de los protagonistas. En 2019 no pueden ser las mismas que en 2005, porque en ese caso tu premisa de que has cambiado el país sería equivocada.


Bolivia, Ecuador y Uruguay, junto con Perú, han sido los países que más han reducido la desigualdad la última década, que han visto transformar la composición social de manera más intensa, y yo creo que hay dificultades para leer cuál es el nuevo sujeto, cuáles son los nuevos protagonistas y qué demandan.


Buena parte de los proyectos progresistas han tenido fuertes componentes nacionales-populares campesinos, de alguna manera han sido su esencia. Por la transformación económica y social, muchos países de la región han ido abandonando paulatinamente esa matriz popular campesina, mutando en clave un poco más individual, un poco más urbana entre comillas. Esos nuevos sectores medios siguen teniendo una idea de lo colectivo, pero es una idea de lo colectivo contemporánea y distinta a las tradicionales formas de asociacionismo en Bolivia y en la región. Creo que van importando menos, que no es que no importen, los sindicatos clásicos, las organizaciones matrices campesinas, y empiezan a importar más organizaciones de corte laboral urbana, del sector servicios, que hace 15 años era inexistente ahora es uno de los lugares donde los jóvenes trabajadores de origen popular se desenvuelven diariamente. Hay una cierta identidad germinal sindical, pero urbana, que ya no se identifica con la gran matriz sindical de los padres. Ese es el tipo de cosas que desde los proyectos a veces cuesta entender. Cuesta tener un lenguaje y una lupa que identifique bien cuáles son los sindicatos contemporáneos en la Bolivia de hoy, yo creo que por ahí va el reto.


¿Qué hay que hacer distinto?

En el caso boliviano tengo algunas intuiciones. El MAS, más que un partido, es una especie de lengua franca que hablan diferentes organizaciones sociales y sindicatos para comprenderse y generar una identidad estratégica. Yo creo que el instrumento político necesita pensarse en clave urbana. Creo que es necesario tener un partido que sea el primer captador de estas nuevas demandas, porque desde el Estado hay unas limitaciones normales y lógicas para captar con suficiente anticipación a dónde va una sociedad.


No queriendo hacer una división esquemática de esos dos conceptos, creo que los cambios ocurren antes en la calle que en las instituciones. Hay que hacer todos los esfuerzos posibles para mapearlos desde las instituciones, pero creo que siempre se van a quedar un poco cortos, y ahí es donde tienes que tener un partido que está en un espacio intermedio entre el Estado y la calle, y que es el primero que debería tener una forma, un lenguaje y una organización más contemporáneas y más acordes con lo que demandan esos nuevos sectores. Creo que estos nuevos sectores no se reconocen, o parte de ellos no se reconocen. Como Estado es inevitable que te quedes un poco lejos y un poco antiguo, no sólo ocurre en Bolivia.


Si hay un país de la región que es clave para la economía boliviana es Brasil. Compra el gas natural de Bolivia, tiene proyectos de infraestructura en común… Ha pasado de los gobiernos del Partido de los Trabajadores a tener uno en las antípodas ideológicas, ¿qué implica esto para Bolivia?

Una de las cosas más destacables de Evo Morales es que no se me ocurre otro presidente en la región que tenga la capacidad de hablar con Nicolás Maduro o con Díaz Canel y dos días después hablar con Macri o con el presidente de Paraguay. Contrario al mantra un poco ridículo de los opositores de que estamos aislados, lo que muestra más bien es que hay un presidente con muy buenas relaciones internacionales. Por supuesto que hay afinidades ideológicas y personales más con unos y menos con otros, pero el Gobierno boliviano, y por suerte también los otros presidentes de la región, tienen plena conciencia de que vamos a ser vecinos toda la vida y de que hay que mantener unas relaciones estables.


Venezuela ejerció durante muchos años el liderazgo del bloque progresista en la región. Ahora está pasando por un momento extremadamente difícil, no tiene legitimidad democrática para casi nadie en la región y ha dejado de ser un modelo para los proyectos de izquierda. Además, prestaba apoyo económico a los países de la región, ¿cómo se sobrevive cuando se es un país pequeño como Bolivia sin el apoyo de un referente así?

Hace muchos años que Venezuela no presta un apoyo económico a Bolivia. En el inicio del ciclo progresista, sobre todo había una colaboración en el ámbito de las instituciones regionales, en el ALBA sobre todo. Cuando el presidente Chávez impulsa el ALBA, lo hace con un gran gesto de solidaridad rebajando el precio del petróleo para los países que lo necesitaban en el Caribe, apostando por ser ellos el principal impulso en ciertas cuestiones comerciales, de intercambio. Fue un apoyo muy, muy importante, pero que lleva muchos años sin suceder. El desempeño económico de Bolivia ha sido bueno cuando había esa colaboración con Venezuela en el marco del ALBA y cuando no la había. De hecho, el presidente Chávez fallece hace seis años y nuestro Gobierno ha ocupado el primer, segundo o tercer lugar como el país que más crece desde 2010 hasta ahora.


El modelo económico boliviano es un modelo bastante endógeno, que tiene como principal vector la nacionalización de los hidrocarburos, que es lo que te permite quedarte con la mayor parte del excedente, una política de incentivo al mercado interno y una fuerte apuesta, fortísima de la inversión pública como un elemento dinamizador y de sostener el modelo. Somos el país con mayor inversión pública en relación a su PIB. Creemos que es un modelo que durante la última década ha demostrado funcionar muy bien. Siempre hay turbulencias, siempre hay perturbaciones ajenas, pero en 2009, que fue un año fuerte de la crisis económica mundial y donde se desplomó el precio del petróleo, Bolivia fue el país que más creció de Sudamérica.


Casi unánimemente la oposición boliviana se apresuró a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y establece un relato donde Venezuela y Nicaragua son dictaduras despiadadas y Bolivia va en esa dirección. ¿Qué opinas de este discurso?

Creo que es un relato inteligente si eres opositor. Tienes que intentar que funcione algo, porque hay una notable carencia de proyecto propio. No sabemos lo que harían con el empleo; si gobiernan, con la economía harían lo mismo que nosotros y en general dicen que harían lo mismo que nosotros salvo algunas cuestiones menores. Para diferenciarse, tienen que encontrar cosas un poco más de ciencia ficción. Es un poco difícil creer que, con los números que tenemos, nuestro futuro inmediato vaya a ser tener la situación económica venezolana.

Lo que sí hay son ciertos problemas institucionales. El MAS este año presenta a Evo Morales, a pesar de que en 2016 perdió un referéndum en el que proponía modificar la Constitución, y se habilita de otra manera saltándose el mandato popular. Esto ha generado otros problemas, como la crisis del órgano electoral.

Son dos cosas distintas. Más allá de toda la polémica en torno al referéndum, incluso aceptando la versión más crítica, de ahí no se deriva que el año siguiente vas a estar como Venezuela. La situación venezolana no se explica sólo por una situación política.


Nosotros optamos por hacer una consulta popular para modificar un artículo en la Constitución que permita la habilitación del presidente. Perdimos el referéndum 51-49. Lo perdimos por un estrecho margen, pero lo perdimos. Por ello, no se cambiaron los artículos y optamos por otra vía, que entiendo que pueda causar molestias, pero constitucionalmente está permitida: hacer la consulta amparándonos en el Pacto de San José [la convención americana de derechos humanos], sobre la controversia de la limitación procedimental a la posibilidad de presentarte y la preeminencia de los derechos de alguien a presentarse a las elecciones y que sea la gente la que te diga que no. Esto es una cosa que hizo [el expresidente de Costa Rica] Óscar Arias, que ahora vive un momento más complicado, que hizo [el presidente de Nicaragua, Daniel] Ortega y que hizo el actual presidente Hernández en Honduras. Esa es la vía. Nosotros lo que hemos hecho, y somos conscientes, es generar un problema mayor de explicarle a la gente crítica con la decisión por qué consideramos que el presidente Morales es la mejor opción de conducción del país. En realidad, lo que hemos hecho es darle una ventaja a la oposición, que puede escudarse en un bucle alrededor del referéndum para disimular el por qué no responden todas las otras cosas que uno tiene que responder cuando va a dirigir un país.


Si el país ha cambiado radicalmente en trece años de gobierno, ¿por qué es la misma persona la idónea para dirigirlo?

Es una buena pregunta. El presidente Morales y el presidente Álvaro García Linera lo reconocen como un desafío que no ha sido debidamente respondido. Lo que sucede ahí es que no valen tanto las respuestas teóricas como la realidad práctica. Si tomamos en cuenta los referéndums, el peor desempeño del presidente ha sido el referéndum de 2016 con 49% y el mejor fue el referéndum revocatorio [de 2008] con 67%. A pesar de reconocer que el hecho de que no haya un liderazgo que haya podido suceder al presidente es un desafío para el proyecto, estamos hablando probablemente del tipo más popular de la historia política del país. Es el único factor de unidad del proyecto. No digo que sea algo bueno ni malo, pero es evidente que lo es. El proyecto difícilmente, a día de hoy, iba a mantenerse unido si no es en torno a este liderazgo, que además es el que habla la lengua franca.


A ti no te gusta proyectar tu imagen pública solo por este lado y creo que lo has logrado, pero en 2014 fuiste elegido diputado y fuiste el primero abiertamente homosexual. Cinco años después sigues siendo la única figura política de primera línea en este país que es abiertamente homosexual. ¿Qué nos dice esto del país?

Creo que muestra que, a pesar de la crítica tramposa, el MAS sigue siendo el único proyecto donde estas banderas relevantes para los proyectos progresistas se siguen abriendo paso. Nuestros críticos por la izquierda, que electoralmente son medio insustanciales, pero los hay, tampoco llevaron a ningún homosexual en sus listas en 2014. Fue el presidente Morales el que me invita y decide que una persona que es entre otras cosas abiertamente homosexual, fuera en las listas del MAS y ahora esté de ministro haciendo labores de portavocía. Esa crítica tramposa, clasemediera, que luego hace muy poco, de esencializar al MAS… Porque es como “el MAS ha hecho sus cosas, pero como es un partido en esencia campesino…” y además hay una segunda esencialización: los campesinos son eternamente conservadores y refractarios a estos temas. Solo va a venir desde la ilustración urbana las banderas de género y las banderas LGTB. No sin complejidades, no sin discusiones internas, no es en los proyectos de ellos, sino en el nuestro donde se tomó la decisión de que haya 50% de mujeres en el parlamento y es en este proyecto donde se ha puesto al primer candidato abiertamente homosexual y al primer ministro gay.


Hay un punto muy conflictivo para este gobierno y otros similares, donde ciertos proyectos de construcción de vías carreteras y desarrollos hidroeléctricos chocan con un discurso ambientalista y de defensa de los pueblos indígenas, que son los que viven en las zonas donde se van a abrir paso. El mejor ejemplo es el conflicto por el proyecto de carretera en el territorio indígena y parque nacional Tipnis ¿Hay una ruptura del MAS con parte de sus bases indígenas por este lado?

Creo que no. Ha generado tensiones, complicaciones, pero yo no veo otro proyecto con posibilidades de obtener representación en el que se sientan representados los indígenas del país. Hay una cosa medio tramposa de algunos críticos de esencializar y georreferenciar lo que es indígena. Resulta que a pesar de que entre el 50% y el 60% de los bolivianos se identifica como indígena, solo son indígenas los que viven en cierto sector del Tipnis. El Conisur [asociación de campesinos indígenas originarios de otros territorios] de pronto son los indígenas malos, porque hace tiempo fueron colonizadores, entonces esos ya no son indígenas. Ni que decir de los indígenas que están en la Asamblea Legislativa con el MAS. Yo creo que hay cosas que las elecciones generales ponen en el papel. En 2014 fueron las últimas y la crisis más fuerte en este campo fue la crisis del Tipnis. A partir de ahí parecía que el movimiento indígena iba a generar otro partido, otro proyecto. Algunos intelectuales y partidos que rompen con el MAS en ese momento lo desahucian por completo… El Partido Verde, que hizo bandera de este tema, creo que no sacó ni el 1% en esas elecciones [tuvo 2,65%]. En la circunscripción uninominal del Tipnis, en 2014 gana el MAS las elecciones, como ha ganado en todas las elecciones locales. Alguien dirá “no, pero en realidad ganan coaccionados”. Yo lo que veo es que las polleras, los indígenas, donde están representados a día de hoy es en el MAS.

Por Carlos Heras Rodríguez 
2019-03-18 06:00:00 

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Viernes, 15 Marzo 2019 06:37

Poder evangélico contra el feminismo

Poder evangélico contra el feminismo

En algún momento en los próximos años, la ola evangélica alcanzará todos los países de América Latina, porque está creciendo de forma exponencial, se está convirtiendo en un tsunami social y político capaz de modificar los escenarios a los que estamos acostumbrados. De modo que deberíamos aprender algo de lo que está sucediendo allí donde esa ola se ha impuesto.

Brasil es el caso más sintomático del crecimiento evangélico y pentecostal. Los estudios que van apareciendo muestran que el triunfo de Jair Bolsonaro fue posible gracias al electorado evangélico. (goo.gl/YbPEoW). Entre la población católica hubo un empate entre Bolsonaro y el candidato del PT, Fernando Haddad. Entre las otras religiones, así como entre ateos y quienes no profesan ninguna religión, hubo una leve mayoría en favor del candidato de izquierda.

Pero la diferencia fue abrumadora entre la población evangélica, entre la cual consiguió más del doble de votos y le sacó una diferencia de 11 millones, lo que rubricó su triunfo. Otros análisis estiman que la mayor diferencia la obtuvo entre las mujeres pobres y evangélicas, donde la diferencia en favor de la extrema derecha sería aún mayor.

El cambio en las tendencias religiosas es muy importante en Brasil, aunque en otros países la región parece estarse dando un proceso similar aunque más atenuado. En 1950, los católicos representaban 93.5 por ciento de la población y los evangélicos 3.4 por ciento. En 2010 la población católica había caído a 64 por ciento y la evangélica trepaba a 22 por ciento.

En 2017 una investigación realizada por una fundación vinculada al PT, mostraba que entre los habitantes de las periferias urbanas de las grandes ciudades estaban avanzando valores individualistas que favorecían comportamientos conservadores (goo.gl/3LtZJT).

Uno de los trabajos más interesantes, por su carácter cualitativo, fue realizado en el Morro da Cruz, la mayor periferia pobre de Porto Alegre, que desde 1990 se había destacado por su creciente politización por medio del presupuesto participativo implantado por el PT en esa ciudad. El barrio votaba masivamente por Lula, pero en 2018 se volcó de forma también masiva por Bolsonaro.

La primera conclusión de la antropóloga Rosana Pinheiro, una de las organizadores del estudio, dice que "es imposible separar el bolsonarismo del antifeminismo" (goo.gl/HHVNuF). Observar los cambios en una misma población a lo largo de una década, les permitió comprender con mayor detalle las motivaciones profundas de quienes se volcaron por la ultraderecha. Sus conclusiones son tremendas, aunque contradicen otros estudios.

La crisis económica, desde 2014, afectó de forma dramática a las periferias que se sintieron abandonadas por el sistema político. En paralelo, desde las protestas de junio de 2013 nació una nueva movilización popular de mujeres, negros y LGTB. "Para los adolescentes de la periferia el bolsonarismo era una reacción a la nueva generación de chicas feministas, que era inédita en Brasil", concluye la investigadora.

Muchos maridos apoyaron a Bolsonaro "como una forma de agredir a las mujeres, que ahora están más empoderadas", agrega. Entre otras razones, porque es imposible separar la "crisis del macho" de la crisis económica, ya que ambas se retroalimentan.

La lucha por el reconocimiento de las minorías negras, LGBT y de las mujeres se desplegó en Brasil sólo en los pasados cinco años. Según Pinheiro, gran parte de la población vive tensión e inseguridad con su identidad, "dividida entre el papel de oprimida y el deseo de estar del lado del opresor". Concluye: "Como consecuencia de la colonización, hay también una lucha constante para ser/parecer de la élite. Eso explica porqué tantos pobres, negros, mujeres y LGBT apoyaron a Bolsonaro".

Creo que estos análisis alumbran algunos problemas que tenemos en los movimientos antisistémicos, para enfrentar a la nueva derecha.

El primero es que no hay otro camino que el trabajo territorial con los sectores populares, directo, sin atajos instituciones o políticas sociales. Sólo la presencia militante en el territorio puede permitirnos revertir esta situación. No podemos atribuir nuestros fracasos ni a las redes sociales ni a los medios (que hacen lo suyo), sino a nuestro abandono de los territorios populares.

El segundo es que es urgente abordar el lugar de los varones, en general, y el de los varones jóvenes pobres, en particular. En un trabajo más amplio, Pinheiro y su colega Lucia Mury Scalco, sostienen que uno de los factores decisivos para la formación de una juventud "bolsonarista", fue "la pérdida de protagonismo social y la sensación de desestabilización de la masculinidad hegemónica" (goo.gl/ZkGhYH).

Nos hemos acostumbrado mal, a que políticas macro, inspiradas en el Banco Mundial, pueden resolver los problemas políticos. Las tecnologías sociales de arriba no pueden sustituir la organización y la militancia que, como la educación popular, son las únicas capaces de modificar las realidades de abajo.

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