Martes, 11 Junio 2019 06:26

Una luz en la oscuridad

Una luz en la oscuridad

La conmoción causada por la revelación sobre cómo se armó la operación judicial-mediática contra Lula ya impactó en la Corte Suprema, donde uno de los jueces la consideró “muy grave”. En el Congreso impulsan una Comisión Investigadora y desde distintos sectores reclamaron la inmediata libertad del ex presidente.

 

Después de un tornado llamado “Morogate”. Brasilia, centro del poder político nacional, quedó estremecida por la potencia destructiva de las informaciones publicadas en el sitio The Intercept sobre las maniobras que coordinaron el ex juez Sergio Moro y el jefe de los fiscales de Lava Jato, Deltan Dallagnol, para acusar a Luiz Inácio Lula da Silva a pesar de las hasta hoy inexistentes pruebas sobre la entrega, como parte de una coima, de un departamento en la ciudad balnearia de Guarujá. La defensa de Lula, que prepara medidas legales, exigió la libertad del ex mandatario. “Los hechos imputados al funcionaro más notorio del gabinete son “muy graves”, declaró Gilmar Mendes, miembro del máximo tribunal.

 Artículos de la Constitución y el Código Procesal, establecen que sólo el Ministerio Público cuenta con atribuciones en la formulación de la denuncia de un ciudadano investigado y que el juez es pasible de impugnación si se conduce con parcialidad. En este caso el magistrado obró como si fuera el coordinador de los procuradores, según se desprende de los primeros artículos del sitio editado por el periodista norteamericano, ganador de un Pulitzer, Glenn Greenwald.

“Todavía no hemos terminado de estudiar las medidas legales que vamos a llevar adelante, nos estamos reuniendo ahora con el resto del equipo de trabajo, pero sin dudas esto es causal para que el expresidente sea puesto en libertad con urgencia”, declaró la abogada Valeska Teixeira Zanin Martins, defensora de Lula, en diálogo con PáginaI12. “Este tipo de vinculación entre un juez y fiscales es totalmente ilegal, todo esto confirma lo que siempre dijimos, este fue un caso de persecución política para retirar al ex presidente de las elecciones del año pasado” en las que era favorito hasta un mes antes de la votación, cuando tuvo que desistir de su candidatura asfaltando el camino el triunfo de Jair Bolsonaro.

La abogada recordó que “este caso típico de Lawfare (guerra judicial con motivos políticos)” es motivo de una causa abierta en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, donde la defensa cuenta con la participación jurista australiano Joeffrey Robertson, que fue patrocinante de Julian Assange.

Ayer Moro fue incapaz de disimular los daños sufridos. Escogió viajar a la Amazonia acaso para tomar distancia de las preguntas de los reporteros de la Capital Federal y formuló dos declaraciones contradictorias en menos de doce horas: primero admitió la existencia de las conversaciones que tuvo con Dallagnol a través de la aplicación Telegram y luego puso en duda aquel diálogo.

Además acusó de emplear métodos “delictivos” para obtener las informaciones a los periodistas responsables del reportaje de un medio de comprobada credibilidad como es The Intercept. Su editor Greenwald fue quien publicó en 2013 los documentos obtenidos por el ex agente Edward Snowden de la agencia norteamericana NSA, nunca desmentidos.  

Hasta el cierre de esta crónica, en la noche del lunes, el presidente Jair Bolsonaro se había llamado a silencio sobre las peripecias de su “superministro” de Justicia y Seguridada Pública. Pero hace un mes le  agradeció su contribución para que llegara a la presidencia en las elecciones atípicas de octubre de 2018.

En una de las conversaciones transcriptas por The Intercept el entonces juez Moro, de la primera instancia federal de Curitiba, le dicta a Dallagnol los pasos a ser dados en una de los tantos operativos de Lava Jato. Y en otra apercibe al fiscal por la demora en generar nuevas acciones, generalmente espectaculares, que siempre eran amplificadas por la propaganda (con apariencia de noticia) de las empresas periodísticas (ver aparte).

A partir del destape del “Morogate” tal vez se haya dado inicio a una temporada de vendavales que amenaza dejar más a la intemperie al magistrado de provincia voló hasta lo alto del poder nacional como un personaje de historietas. En las marchas por el impeachment de Dilma Rousseff se vendían muñequitos de Supermoro, con su capa roja. El mismo personaje inflado de gas, de casi diez metros de altura, se volvió a ver en una reciente concentración de bolsonaristas en el centro de Brasilia.

Moro hizo de Lava Jato una bandera capaz de amalgamar al amplio campo conservador, donde germinaría un núcleo neofascista, encuadrado detrás de la premisa de acabar con Lula luego de derrocar a Dilma Rousseff. Y así fue: Dilma cayó en 2016, Moro condenó a Lula en 2017 y en abril de 2018 lo encarceló, tras la ratificación de su fallo por parte de una cámara de apelaciones.

 “Moro pateaba corners y cabeceaba al mismo tiempo”, comentó un juez del Supremo Tribunal Federal a un periodista de la radio CBN, de la cadena Globo. Según ese magistrado del Supremo, protegido por el anonimato, con la depreciación de la credibilidad del ministro de Justicia subieron las chances de que Lula acceda al régimen semiabierto como lo solicitó la semana pasada una procuradora al Superior Tribunal de Justicia, de la tercera instancia. 

Los hechos imputados al funcionaro más notorio del gabinete son “muy graves”, declaró sin proteger su identidad Gilmar Mendes, él también miembro de la más alta Corte.

En el Congreso, el líder de la bancada del Partido de los Trabajadores Paulo Pimenta, anunció el inicio de conversaciones con otras fuerzas de izquierda para la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigaciones con foco en Moro y Dallagnol. Otra de las transcripciones divulgadas por The Intercept informa sobre la indignación de algunos fiscales sobre la posibilidad de que Lula conceda una entrevista antes de las elecciones y la preocupación con que pueda contribuir a la victoria de su apadrinado político, Fernando Haddad.

En ese mismo trecho de la nota los miembros del Ministerio Público planean una estrategia para que ese reportaje a los diarios Folha y El País – que finalmente no se hizo en 2018– sea convertido en una conferencia de prensa a fin de que en ella haya periodistas afines a Lava Jato.

The Intercept anticipó que cuenta con harta documentación a ser publcada en próximas ediciones, que de ser tan letales como las del domingo, pueden afectar más a Moro y eventualmente salpicar a otros personajes. Los rumores sobre lo que vendrá son de todo tamaño, y no se descarta que surjan conversaciones o menciones más detalladas sobre como se gestó la aproximación Moro-Bolsonaro.

Publicado enInternacional
Lunes, 10 Junio 2019 06:41

​​​​​​​Brasilgate

El presidente Jair Bolsonaro y su ministro y ex juez Sergio Moro.

Un prestigioso investigador norteamericano ganador del Premio Pulitzer difundió intercambios comprometedores por Telegram entre Sergio Moro, el juez que condenó a Lula y actual ministro de Bolsonaro, y los fiscales de la fuerza de tareas que diseñaron las falsedades que llevaron a prisión al ex presidente.

 

La rama brasileña de la revista web The Intercept dijo haber recibido material desclasificado con escuchas que probarían el comportamiento ilegal de las autoridades judiciales en la Operación Lava Jato, que sirvió como coartada para el golpe de Michel Temer contra Dilma Rousseff en 2016, justificó la prisión de Luiz Inácio Lula da Silva en 2018 y creó las condiciones para el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro y su asunción como presidente el 1ª de enero de 2019.

Las conversaciones fueron mantenidas por el actual ministro de Justicia, Sergio Moro, que entonces era el juez instructor contra Lula, y el fiscal Deltan Dallagnol, jefe de la llamada fuerza de tareas del Ministerio Público Fiscal. 

El artículo fue escrito por Glenn Greenwald, un columnista y experto en derecho constitucional norteamericano que trabajó para el diario inglés The Guardian y posibilitó que un equipo de ese diario y del The Washington Post ganaran un premio Pulitzer en 2014 por una investigación sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos. Fue uno de los temas que reveló el ex miembro de la NSA Edward Snowden. Greenwald vive en los Estados Unidos y en Brasil, donde reside su pareja. 

The Intercept dijo que sus textos se basan en chats privados, grabaciones de audio, videos, fotos y documentación judicial provistos por lo que definió como “una fuente anónima”. También el caso más famoso de revelaciones que llevaron a la caída de un presidente, Richard Nixon en los Estados Unidos, tuvo una única fuente, y también anónima, que la historia conoció como “Garganta profunda”. Su identidad se supo recién a su muerte: era Mark Felt, fallecido en 2008 después de una larga carrera en el FBI, la Agencia Federal de Investigaciones de los Estados Unidos. Sus informaciones fueron claves para que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, de The Washington Post, pudieran develar la trama que se escondía detrás del espionaje a Watergate, el edificio que albergaba la sede del Partido Demócrata, de oposición a Nixon. 

The Intercept Brasil publicó tres artículos con el material en portugués y elaboró una traducción al inglés para la difusión global del escándalo que sacude a Brasil y al mundo entero: anoche los tuits sobre este verdadero Moro Gate estaban entre las primeras cuatro tendencias mundiales de Twitter. 

La web decidió publicar el material porque entendió que la significación de las revelaciones “podría tener consecuencias enormes sobre los indicios y supuestas pruebas de la Operación Lava Jato”. Recuerda The Intercept que Lava Jato no fue solo una de las llaves de la demolición del Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma sino también el argumento para que Bolsonaro le fabricara a Moro un superministerio de Justicia con poderes de vigilancia y espionaje sin precedentes en la historia brasileña. 

Si hasta ahora Moro y Dallagnol pudieron mantener el secreto sobre cómo armaron el complot judicial, ese secreto comienza a agrietarse con los datos revelados por The Intercept.

“Los procesos judiciales viciados por el fraude en el Lava Jato deben implicar la libertad inmediata de Lula”, escribió anoche a las 21.30 Dilma Rousseff.  

 

Anti PT

 

Dallagnol es el funcionario judicial al que Lula acusó de haber armado un Power Point sin pruebas para incriminarlo. Sobre Moro, Lula suele recordar que el juez dijo haber actuado sobre la base de su convicción íntima. 

Los materiales contienen pistas de que los fiscales de la fuerza de tareas hablaban abiertamente de su objetivo de frenar un triunfo del PT en las elecciones de octubre de 2018. 

The Intercept aclaró que no incluyó en la difusión cuestiones de la vida privada de los protagonistas sino solo las informaciones que tuvieran relación con el interés público. También explicaron que, como es de práctica en otros países, “no requerimos el comentario de las altas autoridades mencionadas antes de publicar porque no quisimos advertirles por anticipado sobre nuestra tarea y porque los documentos hablan por sí mismos”. Sin embargo, la web difundió que en la noche de ayer una comunicación pública de la fuerza de tareas no desmintió el contenido. Solo dijo que había actuado con respeto de la legalidad. 

Antes de acusar a Lula por la supuesta posesión de un triplex en el balneario de Guarujá, que según la fuerza de tareas fue producto de un soborno empresario, Dallagnol se franqueó de esta manera: “Van a decir que estamos acusando sobre la base de una noticia de un diario y con indicios débiles… Entonces hay que atar el tema a algo bien fuerte. La ligazón entre Petrobrás y el enriquecimiento. Tenemos que preparar las respuestas correspondientes y tenerlas listas en la punta de la lengua”. 

Se refería a un artículo publicado por el diario O Globo en 2010, que atribuía el triplex en un balneario popular a Lula. 

Cuando Dallagnol fue criticado, Moro lo confortó: “Definitivamente las críticas a la exposición de ustedes son desproporcionadas. Siga firme”. 

Después de la decisión de la Corte Suprema de otorgarle la libertad a Alexandrino Alencar, que ocupaba la dirección de relaciones institucionales de Odebrecht, Dallagnol le preguntó a Moro que resolviera el tema en el mismo día y pusiera al directivo de la constructora otra vez en prisión. En sus mensajes con los fiscales, Dallagnol llamaba “russo” a Moro. 

En otro momento, el 21 de febrero de 2016, Moro sugirió invertir el orden de las operaciones planificadas por los fiscales. 

Dallagnol y su fuerza de tareas de 13 fiscales con sede en Curitiba, donde Moro era juez, parecía tener dudas de la solidez de la prueba. La gran duda era, justamente, si Lula había recibido como regalo el departamento en la playa para favorecer a la constructora OAS en sus contratos con Petrobrás. 

En los intercambios con sus funcionarios no aparece ninguna prueba concreta aportada por ninguno de ellos. Era importante porque, de otro modo, el caso no podría ser sustanciado en Curitiba, donde las acciones de OAS ya estaban bajo la lupa. Los fiscales de San Pablo reclamaban la competencia sobre el tema. Los paulistas ya investigaban el caso Bancoop. El grupo de fiscales de San Pablo había establecido, sin embargo, que el caso Bancoop había comenzado cuando nadie hablaba de una presunta corrupción en Petrobrás, conocido en Brasil como “petrolao”. Pero si la causa viajaba hasta San Pablo quedaría fuera de la órbita de Moro. Por eso era necesario relacionarlo con OAS y con los escándalos de Petrobras. 

En uno de los mensajes de Telegram Dallagnol dio instrucciones de cómo debía ser presentada la denuncia: “Las imágenes tienen que ser claras. Un circulo central y otros círculos alrededor, o sea evidencias de que Lula era el dueño”. Ese fue el origen del famoso Power Point que pocos días después presentaría a los periodistas.

 

“Chiste” 

 

Los fiscales llegaron a discutir formas de disminuir el impacto de una entrevista del ex presidente Lula a la columnista de la Folha de Sao Paulo Mónica Bergamo. La entrevista había sido autorizada por el ministro de la Corte Suprema (el Supremo Tribunal Federal) Ricardo Lewandowski porque esa entrevista podría “hacer que elijan a Haddad” y “permitir la vuelta del PT” al gobierno. 

Haddad es Fernando Haddad, ex ministro de Educación y candidato del PT contra Bolsonaro. Perdió en segunda vuelta a pesar de haber obtenido 47 millones de votos. 

La entrevista a Lula se realizaría menos de dos semanas antes de la primera vuelta de las elecciones.

En los diálogos entre los fiscales queda en evidencia, según The Intercept, que “los procuradores no son actores apartidarios y apolíticos sino que más bien parecen motivados por convicciones ideológicas y originados en el deseo de que el PT no vuelva al poder”. 

Convencida, en apariencia, de que los diálogos entre los fiscales se mantendrían privados para siempre, la fiscal Laura Tessler dijo el año pasado: “Parece un chiste. La entrevista se va a convertir en una cadena. Y después de Mónica Bergamo otros periodistas repetirán lo mismo. Y nosotros acá nos quedamos haciendo el papel de payasos”.

Otra fiscal, Isabel Groba, puso esto en la conversación: “Mafiosos!!!!!!!!!!!!!!!!!!”. 

Tessler dijo que una rueda de prensa de Lula “antes de la segunda vuelta puede hacer que lo elijan a Haddad”.

En paralelo, según The Intercept, Dallagnol hablaba con una amiga que en Telegram se identificaba como “Carol PGR”. PGR significa Procuración General de la República, el organismo supremo de los fiscales. 

Alarmada por la entrevista y la eventual rueda de prensa de Lula, Carol PGR envió varios mensajes a Dallagnol:

  • “Estamos en un tren sin mando y no sé qué nos espera”.
  • “La única certeza es que estaremos juntos”.
  • “Me preocupa mucho una vuelta del PT, pero le recé mucho a Dios para que ilumine a nuestra población para que un milagro nos salve”.

Cuando era evidente que la entrevista se haría igual, los fiscales hasta discutieron qué le ofrecería menos ventajas a Lula. Si una entrevista con Bergamo o una rueda con varios periodistas. 

El magistrado Januário Paludo incluso sugirió un plan: “Abrir la posibilidad de que todos hagan una entrevista el mismo día disminuiría la chance de que sea direccionada”.

Otro fiscal, Athayde Ribeiro Costa, sugirió que la Policía Federal actuase para que la entrevista se realizara después de las elecciones. La interpretación amañada sería que el permiso de la Corte Suprema se estaría cumpliendo de ese modo pero que a la Policía Federal le correspondía agendar la entrevista. “Que la agende para después”, dijo.

En ningún momento Dallagnol se mostró molesto con el tono de las opiniones de los integrantes de su fuerza de tareas que se comunicaba dentro de un grupo de Telegram. 

En alusión a Raquel Dodge, procuradora general de la República, que no quería apelar la autorización de la entrevista, dijeron: “Ella piensa que si Haddad gana la va a nombrar en el Supremo Tribunal Federal”. Y otro comentario fue éste: “Qué payasada... Adora jugar para la platea. Quiere ganar el apoyo de la prensa”. 

Los indicios sobre el complot recién empiezan. La sombra de Nixon parece proyectarse sobre Moro y Bolsonaro.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Domingo, 09 Junio 2019 05:46

Momento decisivo. ¿Momento decisivo?

Momento decisivo. ¿Momento decisivo?

Todos queremos saber lo que el futuro presagia para nosotros acerca de cualquier cosa que sea importante.

Todos tendemos a creer que el futuro será lo que es el presente es. Si las encuestas muestran que vamos a tomar cierta decisión sobre algo que luce bien ahora, seguirá viéndose bien a medida que el futuro avance. Al mismo tiempo, es un fenómeno bien probado que no podemos recordar las decisiones de hace más de seis meses. ¿Cuál es el resultado de combinar estos dos hechos aparentes? Déjenme intentar explicar cómo funciona una combinación.

Un ejemplo sería la decisión con que la mayoría de la gente se preocupa –la elección presidencial de 2020 en Estados Unidos. Aunque pensemos que el presente ofrece un panorama favorable para Donald Trump, me parece que es más complicado.

Todos los días y cada mañana nuevos elementos entran en el cuadro y por un escaso margen la predicción actual es menos válida. Esto continúa a lo largo del tiempo. Pensemos en ello como un tren que lentamente se aleja de la exactitud de nuestra predicción. Para el momento en que hayan pasado seis meses, la exactitud se redujo a casi cero.

Así, sería de lo más sensato comenzar donde estábamos hace seis meses y enfatizar nuevas cosas. Y digamos que esto predice lo que va a ocurrir. Por tanto, estamos urgidos de entender lo que ocurría hace seis meses. ¿Cómo podemos hacerlo?

Primero está nuestro recuerdo de ello, y en segundo lugar la evidencia pública extraída hace seis meses. Si las cosas le favorecían a Trump hace seis meses, se relegirá. Si las cosas eran menos buenas hace seis meses, no se -relegirá.

¿Qué tan buena es nuestra evaluación de lo que sentíamos hace seis meses? ¿Seis meses para quién? Votar en el estado de Oregon ya se cumplió y no hay nada que ocurra que pueda afectar esos votos.

Hay otros estados con diferentes reglas dependiendo de si el voto se toma en el estado o a escala local. Así que para saber lo que la gente sentía hace seis meses debemos combinar un estimado de hace seis meses para diferentes grupos de gente. Eso es, por supuesto, un muy complicado ejercicio matemático y no es muy probable que la gente lo ejecute bien.

Además, en Estados Unidos el voto se gestiona en un organismo llamado Colegio Electoral. Este Colegio Electoral no es una computadora, sino algo que se reúne. Para cuando se reúne, casi todos los electores han hecho promesas de cómo van a votar. No son requeridos legalmente a mantener sus promesas. Algunos han violado estas reglas en el pasado y otros lo harán en el futuro. Entonces nos percatamos de que es difícil predecir hoy el voto en el Colegio Electoral de mañana. Entonces algunos dirán que todo el asunto es algo que no vale la pena intentar para saber qué va a ocurrir.

¿Cómo predicen entonces? Algunos lo hacen por adivinación. Otros se rinden ¬totalmente.

¿Cómo podemos saber qué ocurrirá? ¿Hay alguna manera? Parece dudoso.

Podemos entonces entrar a un mundo totalmente cínico donde cada quién hace lo que siente que hay que hacer.

¡Así que es un momento decisivo! ¿Pero también un momento decisivo? Puede no ser un momento decisivo.

Traducción: Ramón Vera-Herrera

Publicado enPolítica
Viernes, 31 Mayo 2019 06:21

La izquierda europea en ruinas

La izquierda europea en ruinas

Las fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia demostraron una vez más su incapacidad para construir una alternativa política regional que involucre a las mayorías. Mientras las protestas y el descontento con el neoliberalismo van en aumento, la militancia permanece dividida frente al desafío de la integración europea.

Las elecciones al Parlamento Europeo volvieron a mostrar hasta qué punto sigue siendo difícil articular alternativas políticas comunes y trasnacionales a nivel continental. “Europa sigue presa de una pura yuxtaposición de políticas nacionales”, titularon su columna en el diario Le Monde (28-V-19) representantes del grupo de reflexión Groupe d’Études Géopolitiques, tras la publicación de los resultados de los comicios del pasado domingo. “Paradójicamente, la única gran concentración callejera trasnacional durante la campaña fue organizada en la Piazza del Duomo en Milán, por Matteo Salvini y ante la presencia de Marine Le Pen, representantes de Afd (N de E: el partido Alternativa para Alemania), el Fpö (N de E: el Partido de la Libertad de Austria) y varios otros de sus aliados neonacionalistas europeos”, señalan los autores.


La alternativa paneuropea de izquierda Diem25 (Democracia para Europa) se presentó a las elecciones en siete países diferentes con un ambicioso “Green New Deal” (con enormes inversiones en empleo, infraestructura y agricultura que permitan transformar la matriz productiva en una ecológicamente sustentable), pero (al cierre de esta edición con casi todos los votos escrutados) no logró llevar ninguno de sus candidatos al parlamento en Estrasburgo. El más conocido de sus líderes, el ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis, encabezó la lista en Alemania, pero sólo consiguió 0,3 por ciento de los votos y no fue electo. Con un optimismo algo forzado, aseguró al día siguiente de las elecciones que “hoy Diem25 tiene todos los motivos para festejar”. Varoufakis reconoció que haber optado por ser fiel a su política y a su independencia le había costado a su formación, pero que ese costo “no era inesperado”. “Siempre supimos que el camino sería largo y tortuoso. Pero también sabíamos que esta elección al Parlamento Europeo se trataba de mucho más que de los escaños ganados o perdidos. Se trataba de presentar una nueva visión para Europa”, escribió en su blog personal (yanisvaroufakis.eu, 27-V-19).


SIN LEVANTAR CABEZA.


“Esta tarde la izquierda de la izquierda está en ruinas (…) ahora debemos repensar todo”, comentó, por su parte, Olivier Besancenot en Twitter. El otrora muy popular candidato presidencial del francés Nuevo Partido Anticapitalista se refería sobre todo a los resultados franceses. Tras medio año de protestas sociales sostenidas y protagonizadas por los chalecos amarillos, los resultados fueron más que desalentadores: no sólo el Partido Socialista (que hace menos de dos años gobernaba el país) se quedó con un magro 6,2 por ciento de los votos, sino que Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, que se presenta como la alternativa anti-establishment por izquierda, cosechó apenas un 6,3 por ciento.
A nivel europeo y diez años después del comienzo de la debacle económica que sacudió los cimientos de lo que quedaba de los Estados de bienestar, estas elecciones dejaron muy claro que la izquierda en Europa todavía no es considerada como una alternativa política creíble. Ni las casi inexistentes iniciativas paneuropeas, ni las formaciones políticas nacionales lograron presentarse como tal. El desplome de la socialdemocracia desde los años noventa no se ha traducido en aumento alguno del apoyo a las formaciones a su izquierda. Durante este mismo período, se han mantenido en el mismo nivel en el Parlamento Europeo (con entre 5 y 7 por ciento de los escaños).


EL TRAUMA GRIEGO.


“Las izquierdas europeas no se han repuesto de la derrota griega”, analizaba Gustavo Buster (Sinpermiso.info, 26-V-19) cuando los votos todavía no habían sido contados. Su premonición se basa en una serie de observaciones, entre ellas que “el declive de las protestas sociales y laborales ha continuado su tendencia en especial tras la imposición del tercer memorándum a Grecia en 2015”. “Sin una estrategia de conjunto frente al pacto fiscal”, apuntó Buster, la izquierda ha “echado mano de la distopía de una salida de la UE en nombre de una recuperación de la soberanía nacional como marco de una nueva acumulación de fuerzas. Ante la debilidad y desorganización del movimiento obrero y social, ese campo le ha sido disputado por la derecha extrema populista. Pero si alguna lección hay que sacar del fracaso del Grexit como estrategia B nunca aplicada (Varoufakis) y de las negociaciones de los conservadores británicos con la UE para el Brexit es que la integración neoliberal europea (…) ha llegado a un punto que no es posible revertir sin un cambio sustancial en la correlación de fuerzas a nivel europeo, que está, por el momento, fuera del horizonte”.

Publicado enPolítica
Multitudinario pañuelazo en Argentina por la despenalización del aborto

El 28M, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, las argentinas presentaban el nuevo proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), para conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Es la octava vez que lo intentan.

La marea verde vuelve a teñir los alrededores del Congreso argentino, como una memoria presente, como si nunca se hubieran ido. Cada colectiva va ocupando las calles nuevamente. Grupos de amigas con purpurina, pañuelos verdes, niñas y niños con sus madres y jóvenes. Olor a choripán, cantos y mucho bombo.


Corrían los años 90 y un grupito de mujeres repartía folletos y recogía firmas frente al Congreso. Como cada lunes, dos veces al mes, intentaban concienciar a los paseantes apresurados sobre la importancia de una ley que legalizara el aborto. Les llovían piedras y les insultaban. Eran las pioneras del aborto, hoy las madres de esta Campaña. Fue en 2007 cuando, un 28 de Mayo, lograron presentar el proyecto de ley ante el Congreso argentino. Mucho cambió la sociedad desde entonces. La lucha incansable de Las Madres de Plaza de mayo, el Ni Una Menos y la confianza en el trabajo cotidiano en los barrios dan al movimiento feminista argentino una fuerza particular.


El 28M, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, las argentinas vuelven a insistir y lo hacen por octava vez consecutiva. Presentan el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), para conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Lo hicieron a las 17:30 en un pañuelazo nacional, que fue apoyado por las principales capitales del mundo.


El año pasado fue histórico. El proyecto de ley para la legalización del aborto se discutía por primera vez dentro de las dos cámaras legislativas. El debate y la emoción marcaron las intervenciones de algunas de las diputadas en defensa del aborto. Participaciones como la de la macrista Silvia Lospennato o la progresista Victoria Donda hicieron pensar en la posibilidad de un acuerdo más allá de los intereses de partido. Y así fue, pero sólo en el Congreso, donde obtuvo media sanción. Unos meses más tarde la ley no logró pasar en el Senado. La marea verde no paró desde entonces. Acumuló fuerza en el Encuentro Nacional de mujeres, en el 8M y reuniendo aún más potencia desde la asamblea y desde los barrios, hacen que este 28 de Mayo sea ya histórico.

Este año presentan el proyecto con modificaciones respecto al anterior. La nueva iniciativa legaliza la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 y más allá de ese plazo según supuestos: violación, peligro de la vida o de la salud de la persona gestante. En todos estos casos se debe garantizar desde el sistema de salud público y también desde el privado, además se debe realizar durante los cinco días posteriores desde que se hizo la solicitud.


En un país donde aún está penalizado el aborto salvo en casos de violación o peligro para la salud o la vida de la madre, la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo se hace imprescindible. En Argentina abortan clandestinamente entre 370.000 y 520.000 mujeres al año según el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) del Ministerio de Salud. La mayoría de ellas lo hace en condiciones deficitarias e inseguras. Con suerte algunas acaban yendo al hospital por complicaciones médicas, muchas mueren. Desde la vuelta de la democracia en 1983 hasta el 2016, murieron más de 3.000 mujeres por abortos clandestinos. “El derecho al aborto legal, seguro y gratuito en Argentina es una deuda de la democracia, un tema de derechos humanos, de salud pública y de justicia social” opina la socióloga Mora Blaser.

Esta ley busca acabar con situaciones tan sangrantes, como el caso de la niña jujeña de 12 años que conmocionó al mundo cuando fue obligada a continuar con el embarazo fruto de una violación. En Argentina se registra un 16% de embarazos en adolescentes de entre 14 y 19 años y el 70% fueron no deseados. De estos embarazos unas 3000 son niñas de entre 10 a 13 años, según la UNFPA. Las jóvenes lo tienen claro, están cansadas de sufrir acoso, de no tener educación sexual, de ver compañeras que quedan embarazadas y tienen que abandonar el colegio. “Yo estoy en 1º de secundaria y aún no me enseñaron a poner un preservativo. Además hay mucho acoso: en el colectivo, en el metro. Estamos saliendo a la calle porque ya no lo soportamos más”, dice Celia de 13 años.

Por eso, la Campaña Nacional pone el énfasis no sólo en legalizar la posibilidad de que “cualquier cuerpo gestante pueda interrumpir libremente el embarazo hasta la semana 14 incluida”, si no que además se centra en la prevención, en la educación sexual integral para decidir y en la venta libre de anticonceptivos. Además, las feministas van más allá, poniendo en el centro del debate el deseo a la maternidad. No sólo luchan para no morir, también quieren que la maternidad sea deseada, acompañada y que se haga en condiciones dignas y saludables para la persona gestante.


Si se consigue el derecho a abortar en Argentina será fundamental para avanzar en los derechos sexuales y reproductivos en América Latina. Argentina marca la agenda en la región donde, sólo Cuba, Uruguay, Guayana, Guyana Francesa y Puerto Rico, permiten abortar en las primeras semanas de gestación. En otros países como en El Salvador, Honduras, Haití, Nicaragua, República Dominicana y Surinám está completamente prohibido. El resto, como Argentina, permite el aborto según causales (violación, peligro para la vida y salud de la madre).


En 2018 la Campaña por el Derecho al aborto funcionó como una bola de nieve, contagiando con fuerza la lucha en toda Latinoamérica. “Se sabe que la marea empuja fuerte desde aquí. La Campaña ha logrado un impacto regional muy potente. Ha puesto en común las problemáticas en un momento en que todas enfrentamos la contra-ofensiva del fundamentalismo religioso. Nos quieren parar porque están viendo la capacidad del feminismo para hacer política desde el rechazo a la obediencia patriarcal, neoliberal y colonial” nos cuenta Verónica Gago, integrante de “Ni Una Menos”.


Argentina vive una situación compleja, marcada por la crisis económica, el empobrecimiento y el retroceso en materia de derechos. El actual presidente, Mauricio Macri, convirtió al Ministerio de Salud en una Secretaria, esto vino de la mano de un vaciamiento de recursos públicos. Además, los fármacos aumentan por la inflación y el acceso a la salud empeoró. Por eso la ley por la legalización se vuelve imprescindible sobre todo para las gestantes sin recursos. “La dimensión de clase es fundamental, por eso el aborto tiene que ser legal y gratuito. Esta cuestión ha logrado ir más allá de una reivindicación por un derecho individual- liberal” dice la integrante de “Ni Una Menos”.


La iniciativa de ley será clave en este año electoral. Veremos cómo marca la agenda política y los debates de campaña. El año pasado de los 38 senadores que votaron en contra, 12 pertenecían a partidos que apoyaron al kirchnerismo, los 26 restantes eran miembros de partidos conservadores. “Tenemos que insistir con algo fundamental: se trata de garantizar un derecho, no de una posición moral o religiosa individual. Quienes se oponen, están apoyando un sistema de clandestinidad clasista, racista y misógino que condena a la muerte especialmente a las mujeres con menos recursos. Es difícil aprobarlo porque el lobby de la iglesia católica tiene mucho poder en el interior de todas las fuerzas políticas”, opina la investigadora Verónica Gago.

El 27 de octubre el pueblo argentino votará y decidirá entre otras cosas, cuál será el derrotero de esta propuesta. No pinta fácil, mientras que la mayoría del macrismo defiende a los antiabortistas, el candidato kirchnerista a la presidencia Alberto Fernández y su compañera de fórmula Cristina Kirchner apuestan por la despenalización. Lo que sí es seguro es que la marea verde es imparable y que las argentinas seguirán en las calles y en el Congreso hasta que el aborto libre, seguro y gratuito sea ley.

Por Andrea Ana Gálvez

publicado
2019-05-29 08:15:00

 

 

Publicado enInternacional
La “disputa del sentido común” entre códigos mafiosos

Prometen que resolverán problemas, que corregirán desigualdades, que desterrarán el hambre, la desnutrición y la pobreza. Prometen recortar impuestos, abrir más escuelas, mejorar los salarios, construir hospitales, carreteras, presas e infraestructura de “primer mundo”. Juran que serán infatigables, que no habrá despotismo, autoritarismo, sectarismo ni privilegios para amigos ni familiares. Se desgarran las vestiduras por la patria, por la república, por las leyes y por las “buenas costumbres” y bla, bla, bla. Todo eso montado en la ninguna estructura legal que los obligue a rendir cuentas por cada mentira proferida y cada falacia premeditada. “Por el engaño nos han dominado más que por la fuerza” decía Simón Bolívar. Hoy incluye engaño con “trolls”, “bots”… y todo tipo de canalladas en “redes sociales”. 

No se trata de un “arte de genios”, engañar a los pueblos es una industria del capitalismo, muy rentable, ideada para ganar votos -a como dé lugar- gracias a emboscadas mafiosas que “naturalizan” conductas delincuenciales como si fuesen prendas morales inmaculadas. Fabrican un cierto “sentido común” cuajado de mentiras disfrazadas de “procesos electorales” donde engañar, impúdicamente, parece ser “cualidad” de “políticos”. Un “mérito” de la modernidad... un logro de la estulticia. Pero en realidad es un delito... es un fraude.


Los sistemas y procesos electorales, con sus leyes y sus reglamentos, sus “valores entendidos” y sus tradiciones… (que nada tienen de ingenuos) han permitido una serie de perversiones mediáticas diseñadas por “expertos” para hacer pasar por “democráticos” los embustes de los “candidatos” oligarcas, sus partidos y sus adláteres. Nos han llenado las páginas de la historia con engaños de todo tipo, especialmente con saliva de “políticos” lenguaraces que, para “ganarse la confianza” de los electores, despliegan todo género de argucias y falacias. Y todo eso legalizado y naturalizado por la fuerza del negocio implícito en vender campañas políticas al margen de la ética más elemental. Otro capítulo es el delito de lesa humanidad que consiste en prometer el cumplimiento de tareas que jamás se cumplen o que se cumplen al contrario de lo prometido. “Fortaleceremos la economía”, “defenderemos el empleo”, “garantizaremos la salud”, “mejoraremos la educación”, “garantizaremos la vivienda” y bla, bla, bla, bla. Jamás un tribunal especializado en delitos de falacias electorales, fraudes o traiciones a mansalva. Jamás una herramienta de justicia para los pueblos que miran desfilar ante sus ojos y sus oídos la retahíla nauseabunda de palabrería electorera diseñada corruptamente para el engaño serial. Delincuencia con premeditación, alevosía y ventaja. Sin atenuantes.


Millones de dólares gastan las campañas políticas. Maquillan el oportunismo electoral con artilugios de propagada, rostros felices, poses glamorosas. Casi nunca ideas y menos trabajo real. Lo urgente, para ellos, es sumar votos, más tarde les vendrá un sueldo y para las masas el olvido. Se trata de vender ilusiones. Plagan las ciudades con carteles, volantes, anuncios televisivos, radiales, periodísticos. Saturan cuanto espacio está al alcance de sus patrocinadores, (sus patrones), para aparecer renovados y resucitar de su mediocridad, frescos, carentes de memoria... recién nacidos... van por el mundo recitando soluciones que presumen conocer y que pueden aplicar en un santiamén. Dicen que lo pueden todo, que lo quieren todo para el pueblo todo, todo a cambio de votos, votos, muchos votos. Las campañas basadas en despliegues mediáticos ostentosos suelen ser repeticiones de lo mismo, de mala calidad y poca información: frases ambiguas, remates rimbombantes y desconocimiento de problemas reales y urgentes en la vida cotidiana. Invierten sumas obscenas. Por ejemplo Odebrecht


Hay escándalos de financiamientos irregulares en Inglaterra, Alemania, Francia, España, Colombia, Brasil; Nicaragua, Perú, Ecuador. Parece que es cosa frecuente y nunca sancionada. Hay cuentas especiales que se manejan en secreto para engordar los montos de presencia pública. No pocos sospechan de dinero aportado por narcotraficantes y mafias de toda índole. Acaso la subsistencia de estos últimos dependa de ciertas alianzas con aquellos funcionarios golondrinos. La mitad de la población mundial padece pobreza y exclusión.
Los grandes beneficiados de las campañas, además de los aparatos burocráticos que pagan, son los monopolios multimedia, las agencias publicitarias y los estudios de marketing político que reinan impúdica e impunemente en alianzas con funcionarios de turno. Esas campañas quieren hacernos creer que su idea de política nos es imprescindible, que es muy decente, muy oportuna. Quieren hacernos creer que eso es la democracia, que la democracia consiste sólo en votar, que votar es ser “buen ciudadano”, “buen patriota”, votar para que otros decidan y gasten. Especialmente los que más se anuncian y luego el olvido. Su único programa de fondo es conservar al capitalismo vivo cueste lo que cueste. Y ya costó mucho.

Mientras esto no quede superado desde abajo, nosotros debemos evaluar y sancionar, la justicia y la defensa de los votos democráticos de verdad; evaluar y sancionar la injerencia de los monopolios mediáticos y la intromisión de caciques banqueros, terratenientes y empresariales. Evaluar y sancionar cuánto abonan y pagan para profundizar la alienación y deformar la realidad para acaparar votos. Con evidencias nítidas sobre la asimetría tecnológica y el derecho a las herramientas electorales... con la garantía irrevocable del derecho al referéndum revocatorios en todos los cargos; con fundamentos hacia una nueva legislación la justicia electoral en términos de derecho y de igualdad de condiciones para la participación de todos... un referéndum con voto directo y comprometido que sea capaz de poner a consideración de todos la urgencia de una nueva educación electoral bien informada, sin coerciones, sin emboscadas… Referéndum revocatorio contra toda mentira y todo mentiroso, en fin, Justicia electoral de cabo a rabo como herramienta emancipadora y como ventana abierta de la democracia verdadera.


Mientras avanzamos hacia ese consenso, producto de nuestra organización y nuestra movilización, con un programa de transparencia electoral y participación directa de las bases, llamémonos a perfeccionar la crítica contra todas las trampas ideológicas que se pasean impunemente por todos los medios. Esto es un problema de seguridad nacional, tan peligroso y amenazante como las bases militares imponiéndose en nuestros territorios.


Que nunca más quienes roban, torturan, reprimen, saquean y humillan sistemáticamente a un pueblo, puedan salir victoriosos en unas elecciones. Que nunca más el que exhibe con impudicia –impune- en los hechos, su obscenidad ideológica, sus derroches, sus corruptelas, su servilismo, su entreguismo… su estulticia, pueda ganar el voto de una mayoría y representarla. Esos que se muestran circenses y faranduleros, insensibles al dolor popular, embriagados con su “vida empresaria” o “funcionaria”, henchidos de glorias fraudulentas, desfigurado el rostro por su mentalidad corrupta, deformados por su ignorancia y señalados como delincuentes, criminales y traidores… todo junto y por partes no pueden ser elegidos. Tenemos a la vista casos estruendosos. Todo análisis simplista prueba ser fallido.


Si se cree que todo lo resuelve una “buena foto” y un “buen slogan” repetidos hasta la nausea… si todas las formas del maltrato operan ideológicamente como fatalidad para el pueblo y golpe de suerte para el “político”… en suma si los trabajadores nos son protagonistas ni conductores de la acción política, incluso electoralmente ¿En qué piensa el que vota, cuando vota? Como está de moda que los “candidatos” de las oligarquías no expliquen, no respondan no postulen… convicciones, programas o planes. (moda en España, México, Argentina, Colombia…) porque es “tendencia” en el mercado de las “ingenierías de imagen”. Como se estila la pose más que la idea, quizá en la lógica “moderna” de la burocracia burguesa prospera el silogismo infeliz de que: el elector que no piensa es el elector anhelado. O mejor aún, el elector que sólo piensa lo que le decimos que piense, es decir nada, será el elector más codiciado por los estrategas de la vaciedad electoral.


Y todo eso a precios demenciales con episodios de obscenidad inenarrable a la hora en que no hay cuenta que salga si hacemos balance de costos de “campañas” electorales. Los grandes triunfadores como siempre son los monopolios y consorcios televisivos, radiofónicos y editoriales que con formato de “propaganda oficial” o camuflados con entrevistas, referencias o noticias facturan a destajo en el reino del mercenarismo mediático esta vez disfrazado de “democracia”. El costo por voto es una bofetada (otra más) a la clase trabajadora que paga por estos circos el precio de ser humillada, despreciada y robada por el modelo de fraudes políticos consuetudinarios. Y dicen, algunos “politólogos” que eso es lo “moderno”.
Dicen muy despatarrados los señorones y los señoritos que medran con los procesos electorales (funcionarios, publicistas, asesores, encuestadores, periodistas….ufff) que al pueblo le gusta ver a los “políticos” en contacto con la realidad (pero sin decir qué harán con ella, qué mandato obedecen ni cuánto cobran por eso) Dicen los “eruditos” del voto que a la gente le gusta que el “político” debata (pero al estilo televisivo, con tiempos recortados, sin mucho enredo y calculando los anuncios publicitarios sin los cuales en negocio de la imagen no se sostiene… dicen) Dicen los “jefes de campaña”, de los candidatos oligarcas, que la gente vota por la “gestión” y no por el discurso. Y le llaman gestión a salir en la foto, en la tele, en los cines en carteles públicos… con su sonrisa de vencedor y su slogan de coyuntura. Dicen que eso es hacer “política”. Confunden a los pueblos con los “públicos”.


En el fondo de la historia la cosa es muy distinta. Los pueblos votan acosados por una sistema de presión primero económico-política, con ello ideológica y mediática, en el que reina la incertidumbre y el chantaje omnipresentes, bajo miles de trastadas cotidianas y en el pantano de la desinformación y la manipulación de la realidad. Si hubiese información libre y suficiente, si la comunicación sirviera para organizarnos críticamente y para confiar en la fuerza de los trabajadores y no para el individualismo y el linchamiento mediático de las luchas a nadie se le ocurriría votar por sus verdugos aunque se disfrazaran de santos o de “buenos muchachos”. Nadie pondría un voto a cambio de babas gerenciales salpicadas contra la historia de despojos y humillaciones incontables. Nadie votaría ni por el “glamour” de campaña ni por el fetiche. Nadie pondría su confianza en el torturador histórico que ha mentido, robado y vuelto a mentir y robarnos sempiternamente. Nadie permitiría semejante farsa y fraude, si pudiésemos votar libremente. Sin capitalismo. Votaríamos sólo por quienes conocemos, con nosotros, en lucha hombro a hombro, diariamente y por el bien de todos. ¿Exagero?


Es urgente una Revolución de la Justicia Social en los procesos electorales. Antes, durante y después. Sanciones para los que mienten, para los que no sancionan las mentiras, para lo que idean y ejecutan fraudes con votos y con promesas… sanciones al aparato electoral de los oligarcas por desigual, opaco, amañado y excluyente. Sanción para quien permita elecciones asediadas, plagadas con amenazas (así sean “sutiles”), sin auditorias o sin protocolos éticos manejados por los electores. Sanción para el dispendio y para la censura… para el tráfico de miedos. Sanciones para los que ponen la cara en episodios electorales y jamás vuelven a las bases, para los que no rinden informes y para lo que se disfrazan de “reporteros”, comentaristas u opinólogos para hacer propaganda embozada. Someter a juicio a la democracia burguesa.

Por Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación

Publicado enPolítica
Jueves, 23 Mayo 2019 06:10

Nacionalistas vendidos

Nacionalistas vendidos

La ultraderecha norteamericana coloniza las neuronas de la extrema derecha europea y Vladimir Putin su bolsillo. La retórica patriótica y nacionalista de las ultraderechas del Viejo Continente suena más a opereta electoral que a principio de política indestructible. Dos episodios, uno de ellos con un escándalo monumental, vinieron a sembrar recelos sobre la autenticidad de las retóricas ultranacionalistas con las cuales estas ofertas políticas seducen cada vez más al electorado. Aconsejados por uno de los cerebros de la elecciones de Donald Trump en los Estados Unidos, Steve Bannon (foto), contaminada por las redes trumpistas que alientan a los euroescépticos y financiada e influenciada por la Rusia de Vladimir Putin, los partidos ultranacionalistas de Europa son todo menos “soberanos”. Esta corriente que se prepara a tomar por asalto el europarlamento en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo tuvo un día de gloria y un mañana de sombras. El sábado 18 de mayo fue uno de los momentos para el recuerdo. Durante el fin de semana en Milán, (la ciudad italiana donde surgió la Liga Norte) el líder de la ultraderechista La Liga y ministro de Interior, Matteo Salvini, reunió a una docena de partidos de la línea ultranacionalista europea con el propósito de mostrar su poderío y sellar un signo de unidad cuando apenas faltaba una semana para las elecciones europeas. Acompañado por su principal socia en esta fase, la francesa Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional), Salvini desfiló en Milán junto a Geert Wilders, jefe del Partido para la Libertad holandés y representantes de Alternativa por Alemania (AfD), los Verdaderos Finlandeses, el Partido del Pueblo Danés o el austriaco FPÖ. Y de este último nació la tormenta. Un video difundido por Der Spiegel y el diario Süddeutsche Zeitung vino a probar la sospecha de que existe una real interacción entre las ultraderechas y Moscú. Al mismo tiempo, otro extranjero, el ex consejero de Trump, Steve Bannon, viajó a París para distribuir sus consejos a la ultraderecha francesa. La autenticidad del perfil ultranacionalista de estos partidos quedó cuestionada por la injerencia de representantes de dos potencias mundiales en las campañas nacionales. 

El video fue filmado en Ibiza en 2017 y muy oportunamente hecho público ahora. La secuencia muestra al vicecanciller austríaco, jefe del FPÖ, Heinz-Christian Strache, mientras ofrece lucrativos contratos públicos a la representante de un oligarca ruso a cambio de un respaldo para su campaña electoral. Desde 2017, Strache era un aliado clave de la coalición gubernamental que formó en Austria con el líder democristiano Sebastian Kurz (ÖVP), luego de que éste ganara las elecciones sin obtener la mayoría. El FPÖ detentaba seis de las 13 carteras de aquel Ejecutivo donde Strache era vicecanciller. El video terminó con la alianza, precipitó la caída del gobierno y la posterior convocatoria a elecciones anticipadas. En Francia, Marine Le Pen condenó el “error enorme” del dirigente ultraderechista austríaco. El episodio pone en tela de juicio la propia identidad de un movimiento político que ha hecho de la soberanía y el nacionalismo su himno de batalla. El vespertino Le Monde, en un editorial, destaca que “proponer vender secretamente los intereses nacionales al representante de un país cuyos intentos de injerencia y manipulación de los procesos electorales en el seno de la Unión Europea movilizan a todos los servicios de contraespionaje corresponde a una extraña concepción del patriotismo”.


El escándalo confirma lo que hasta el momento oscilaba entre mito y realidad, es decir, la sombra de la Rusia de Vladimir Putin en las democracias occidentales. Moscú no es el único actor que mueve sus influencias entretelones. China o Estados Unidos también lo hacen pero Putin ha sido el más eficaz: del Brexit en 2016, pasando por las elecciones en Suecia, Dinamarca, Finlandia, algunos países del Este de Europa, Italia, la elección de Trump en los Estados Unidos, y, en 2017, el intento de desestabilizar la campaña de Emmanuel Macron con la difusión de miles de informaciones privadas por parte del grupo de ciberespionaje APT28, teledirigido por la agencia rusa de inteligencia militar GRU, Rusia ha sido el amo del mundo Occidental.


Los trumpistas y su cruzada mundial tampoco están lejos. En estos días estuvo por París desplegando sus alas de pavo real Steve Bannon. El mesiánico heraldo de la supremacía blanca dijo que venía a “aconsejar” a Marine Le Pen. Luego se desdijo y declaró que “Marine Le Pen no me necesita para ganar”. A su vez, la interesada declaró que Bannon “no tenía ningún papel en la campaña del Reagrupamiento Nacional”. Hoy se acusa a este partido de “inteligencia con una potencia extranjera” y hasta se evoca la creación de una comisión parlamentaria para investigar las intrusiones, que son muchas y no sólo metafóricas”. A fuerza de mostrar su estela de ídolo mundial, Bannon terminó convirtiéndose en un aliado demasiado incómodo. “Es un peligro para nosotros”, reconocía a PáginaI12 un dirigente del RN francés. En realidad, el electorado lepenista es todavía más anti norteamericano que la misma izquierda. Por eso, en términos de imagen, la reiterada presencia de Bannon en Europa terminó siendo contraproducente. Putin, como se ve, es un caballero de fina estampa que no hace ruido y rompe muchas nueces. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó a Bannon de “lobista cercano al poder norteamericano”. El jefe del Estado se refirió luego a “Rusia y algunos otros que jamás fueron como ahora tan intrusivos para financiar y ayudar a los partidos extremos”, lo cual, juzgó, desemboca en el hecho de que “por primera vez vemos una connivencia entre los nacionalistas y los intereses extranjeros”.


Ese es el detalle más contradictorio. No se trata de formar una fuerza común dentro de los movimientos europeos según el objetivo declarado de las extremas derechas, sino de abrirse a una suerte de internacionalismo que las ubica en total contradicción con sus postulados patrióticos. Dinero, manipulación de la información a través de las redes sociales, las extremas derechas europeas cuentan con un sólido respaldo exterior. Se han vuelto totalmente permeables a las influencias de afuera en su obsesiva carrera hacia el poder. Anti liberales y opuestas a la globalización en sus narrativas, estas ultraderechas se han convertido en el juguetito caprichoso de la confrontación entre las potencias. Por razones distintas, Rusia y Washington convergen en sus intentos de desestabilizar a las democracias europeas y encontraron en el Viejo mundo partidos reciclados dispuestos a jugar la partida.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Mucho pueblo: “Inalcanzable” concentración en apoyo a Evo Morales

La concentración de los movimientos sociales y militantes del MAS en la localidad Chimoré, en el centro del país, este 18 de mayo, para lanzar oficialmente la candidatura del binomio Evo Morales y Álvaro García Linera, ha superado los propios cálculos del oficialismo. Decenas de miles de personas se trasladaron de todas partes del país para ratificar en ese aeropuerto, que de base militar norteamericana ha pasado a centro de liberación, su pleno respaldo a un presidente y a un gobierno que ya en varios campos de la vida social han conquistado record hasta hace 14 años impensables en Bolivia. Pero, como se respiró en el aire, en los gestos de la gente, es el apoyo al presidente decodificado a su condición de Evo Pueblo, Evo político y compañero.


Reunidos en lo largo de la pista del aeropuerto internacional de Chimoré, del trópico cochabambino, los adeptos de Evo Morales dieron vivo testimonio de su apuesta a la continuidad del Proceso de Cambio que, a pesar de ciertas desaceleraciones coyunturales y problemas que es “natural” se hayan enfrentado en la gestión, es el más profundo que ha vivido este país enclavado en el corazón de Sudamérica. “Este proceso, señaló Morales, es imparable, sin retorno, gracias a la conciencia del pueblo”.


Todo el acto fue muy breve. Y en las palabras que todos esperaban apareció el “Evo político y compañero” más que el “Evo Presidente” o el “Evo Estadista”. La gente, esos rostros diversos de trabajadores del campo y la ciudad, se conectaron más emotivamente con el Evo Pueblo. Y es que la ocasión daba para eso, para (re)construir una subjetividad que convertida en fuerza material, es la garantía de la continuidad del Proceso de Cambio.


No es que la gente no viera a Evo Presidente, que por lo demás les pidió –como fuente originaria de su poder- cinco años más para cumplir con la Agenda del Bicentenario, que se traduce en grandes obras, más desarrollo, erradicación de la pobreza y un salto a la agenda del siglo XXI, donde Bolivia quiere incorporarse. Rostros de emoción, con alegría incluso traducida en lágrimas, bañaron a la gente, estimada en un millón, que se sienten representados por alguien que procediendo del pueblo hizo por Bolivia, en 14 años, lo que muchos políticos con títulos obtenidos en universidades de Estados Unidos y Europa jamás hicieron en más de 180 años. “Estamos demostrando al mundo que los trabajadores sabemos gobernar, ayudado por profesionales”, subrayó Morales al aludir permanentemente al concepto de trabajadores. Y además dijo: “podemos equivocarnos, somos seres humanos, pero corregimos nuestros errores, pero nunca hemos robado, hemos venido a servir al pueblo boliviano”.


Evo quiere que el pueblo permanezca en el poder para toda la vida. Hace años dijo “hemos llegado para no irnos nunca más”. Ahora, depositando su confianza en el pueblo –concepto en el que no entran los enemigos de la patria-, el carismático político sostuvo que cinco años más de presidente –que vendría a ser su cuarto mandato desde enero de 2005- es “para garantizar la liberación para toda la vida”.


Y la fuerza simbólica estuvo presente en todo momento. Un acto interreligioso, pancartas y banderas azules, rojas, amarillas, celestes, que llevaban o el rostro del Che Guevara o de Evo Morales, ondeaban a lo largo del 80 por ciento de la pista habilitada para el acto de ese aeropuerto. “De centro de dominación a centro de liberación”, enfatizó el líder indígena para referirse al cambio de condición de ese aeropuerto que durante dos décadas sirvió para ejecutar la fracasada “Guerra Internacional Contra las Drogas”, con un salto de campesinos asesinados y perseguidos con absoluta impunidad por las fuerzas represivas.


El líder indígena también salió al paso de la matriz de opinión que pretende instalar en el imaginario colectivo la idea de “gobierno corrupto”. Antes de hablarnos de eso, hay candidatos que no deberían olvidarse de que tienen cuentas en el exterior, de que deben declarar al fisco el total de recursos que les ingresa por la venta de algún bien y de que pidieron autorización al Congreso Nacional –ahora Asamblea Legislativa Plurinacional-, para conceder inmunidad a los soldados norteamericanos que operaban en Bolivia. El misil estaba dirigido a Carlos Mesa, un historiador que estuvo al frente del Estado, primero como vicepresidente (2002-2003) y luego como presidente (2003-2005), del último gobierno neoliberal que se instaló en Bolivia producto de la “Democracia de Pactos”.


El instrumento político de liberación, al que Morales hizo referencia, surgió después de años de construcción en marzo de 1995 con la convergencia de tres organizaciones principales: la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB) –hoy convertida en Confederación de Comunidades Interculturales- y la Federación Sindical de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa”. Evo amplió su mirada después e incorporó a los trabajadores urbanos y al proletario minero, aglutinados en la histórica Central Obrera Boliviana (COB), cuyo principal dirigente, Juan Carlos Guarachi, confirmó el respaldo de esa organización al binomio oficialista.
Y es que en Bolivia, con algunos momentos de poca sintonía, la clave de la permanencia del Proceso de Cambio, al que ya no se le atribuye hace rato el horizonte del Vivir Bien o el Socialismo Comunitario, ha sido el establecimiento de un nuevo tipo de relación entre pueblo y gobierno.


El líder indígena no cesaba de descargar su batería de mensajes simbólicos y de apelar a las fibras más profundas de los hombres y mujeres, jóvenes, adultos y viejos que no se cambiaban por nadie. Yo creo, sostuvo, en la conciencia del pueblo, en su unidad político-electoral, en su compromiso con la Patria que hemos recuperado.


Evo sabe que la pelea será dura. Su apuesta es ganar las elecciones por un 70 por ciento, que es en realidad una meta muy alta la que se coloca asimismo el líder boliviano. Es cuestión de ponerse la mochila en las espaldas y de eso Evo sabe mucho desde que fuera dirigente sindical y luego presidente. Pero también sabe que las tareas más nobles pueden fracasar si no hay acompañamiento activo del pueblo. Y de ahí que no sea improvisado cuando sostuvo, con un nudo en la garganta: “nunca me abandonen hermanos y hermanas, venimos de mucha lucha y de mucho sufrimiento”


La concentración se dio, aunque todavía sin que haya salido oficialmente un cronograma del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en una coyuntura caracterizada por campañas prematuramente activas, pero con resultados que, de momento, van clarificando la tendencia electoral a favor de Morales, y en medio de una situación latinoamericana en la que Venezuela está en el centro de la tormenta a raíz de la contraofensiva imperial y conservadora. Aunque Bolivia no figura en la primera línea de fuego de los enemigos de la emancipación de los pueblos, como ocurre con Venezuela, Cuba y Nicaragua, Evo sabe que no hay que bajar la guardia.


De acuerdo a varios estudios de medición de tendencia electoral, el presidente Evo Morales se perfila como el favorito y gradualmente se va separado de su inmediato seguidor, Carlos Mesa, quien muestra claras señales de retroceso o en el mejor de los casos de estancamiento, lo que parece explicarse, entre otras causas, por la ausencia de una propuesta alternativa frente a lo que se está haciendo desde enero de 2006 y de un sólido liderazgo opositor. Si se toma en cuenta la última encuesta del opositor matutino Pagina Siete, donde Evo tiene 34% y Mesa 28, es evidente que el líder indígena ya está cerca del 50 por ciento al sumar la votación promedio en el área rural, que no incorporan los estudios, donde el líder indígena es hegemónico con votos que no bajan del 86 por ciento en los centros de votación.


Pero si el panorama político para Morales ha mejorado respecto de los primeros meses de este año, la masiva concentración tuvo el condimento de la presencia horas antes del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien afirmó en la mañana del viernes, ante el asombro opositor, que impedir la participación del líder indígena en las elecciones del 20 de octubre sería un acto discriminatorio. Las palabras de Almagro sirvieron para resolver un debate con la oposición, pero eso no quiere decir que el peligro haya pasado. El oportunismo y pragmatismo del uruguayo que, en sus años de joven, jugó a revolucionario, pesan más que cualquier respeto a la palabra.


La oposición, como señala el editorial de La Época, no tuvo otra que reaccionar con desconcierto y con declaraciones fuertes de sus principales dirigentes que más se presentaban como resignación a contar con el apoyo de la OEA para lograr, desde afuera, lo que objetivamente no podrán conquistar desde adentro, dada la fractura electoral y su imposibilidad de organizar una movilización social de dimensiones gigantescas como para bloquear la participación de Morales en las elecciones. La apuesta de la oposición es que la Corte interamericana de Derechos Humanos y la presión de los EEUU, en las que Almagro no se haría ningún problema de operar con bajo perfil, bloqueen la postulación de Morales.

Sin embargo, que la relación de fuerzas empiece a volcarse progresivamente a favor de la continuidad del Proceso de Cambio no significa que la tendencia sea irreversible. De aquí al día de las elecciones todavía falta algo más de cinco meses y un hecho político inesperado, fabricado desde fuera y desarrollado por sus operadores en Bolivia, puede detener la proyección o incluso colocar la coyuntura electoral de lado de la oposición. Evo Morales ya fue víctima de una conspiración político-mediática en febrero de 2016 y sería una ingenuidad que el gobierno y el MAS no estén preparados para enfrentar cualquier plan en esa dirección.


Por eso adquiere sentido, ahora más que nunca, la consigna con la que Evo Morales terminó su corta intervención: ¡Patria o Muerte¡

20 mayo 2019

Publicado enInternacional
Lunes, 20 Mayo 2019 05:48

¿Socialismo en EU?

Bernie Sanders, quien se define como "socialista democrático" y proclama que su objetivo es una "revolución política" en Estados Unidos, es uno de los dos candidatos que gozan de mayor apoyo entre los 23 demócratas que se han lanzado para buscar la candidatura presidencial que hará frente a Donald Trump en 2020. La imagen, en un acto de campaña el fin de semana en Carolina del Norte.Foto Ap

Imaginen un Estados Unidos que garantiza salud a todos sus ciudadanos (hoy día millones no tienen seguro), educación gratuita desde nivel primaria hasta universidad, un salario digno para todo trabajador, derechos civiles plenos para mujeres, minorías, la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transgénero (hoy todos ellos bajo ataque por el régimen actual en Washington), una agenda para abordar la crisis del clima, reducción masiva del gasto militar y emplear esos fondos para reparar la cada vez más frágil infraestructura de este país, privilegiar la diplomacia sobre las armas, poner fin a las por lo menos nueve guerras (nadie puede ni nombrar a todas) y revertir la política exterior actual renunciando las políticas de cambio de régimen en Venezuela, Cuba e Irán, entre otros, y promover por fin una reforma migratoria que respete a los trabajadores que tanta riqueza generan para este país y el que dejaron atrás.

Todo esto es parte de la agenda social demócrata presentada por uno de los principales candidatos presidenciales para 2020 y una diversidad de legisladores federales y estatales que se definen como "socialistas", y que no dejan de provocar preocupación y hasta alarma entre las cúpulas políticas y económicas.

Bernie Sanders, quien se define como "socialista democrático" y proclama que su objetivo es una "revolución política", es uno de los dos candidatos que gozan de mayor apoyo entre el elenco de 23 demócratas que se han lanzado para buscar la nominación presidencial en 2020.

Del movimiento electoral que detonó Sanders en su campaña presidencial de 2016, surgieron nuevos políticos jóvenes –la más visible es la representante federal Alexandria Ocasio-Cortez– revivieron organizaciones casi moribundas como Democratic Socialists of America (que hasta 2015 tenía una membresía de menos de 6 mil, pero que ahora tiene más de 56 mil) y se crearon agrupaciones nuevas, como Our Revolution.

Encuestas demuestran repetidamente que votantes jóvenes (entre 18 y 30 años) tienen una opinión más favorable del "socialismo" que del "capitalismo" en este país. El analista Doug Henwood escribe que "historiadores futuros podrían caracterizar la segunda década del siglo XXI como el momento en que resucitó el socialismo estadunidense".

Las cúpulas políticas, económicas y mediáticas insisten que esta fuerza "socialista" no puede capturar la Casa Blanca en las elecciones de 2020, pero tienen que admitir que desde la primera campaña de Sanders en 2016 y los triunfos electorales legislativos a nivel federal, estatal y municipal posteriores, los "socialistas" están definiendo gran parte del debate político.

Por su parte, Trump y los republicanos, usando este fenómeno, proclaman con gran emoción y valentía que "Estados Unidos jamás será socialista" y advierten que los demócratas convertirán a este país en Venezuela.

Pero es la cúpula demócrata la más agitada ante el fenómeno "socialista" y probablemente han dedicado más tiempo, esfuerzo y gritos contra Sanders y sus aliados que contra Trump hasta la fecha. Una y otra vez insisten en que Sanders no es "elegible", o sea, que no cuenta con el apoyo suficiente para ganar contra Trump en los comicios generales, y que los demócratas tienen que "unirse" detrás de un candidato mas "centrista". Por ahora, el abanderado de la vieja guardia es otro viejo, el ex vicepresidente Joe Biden.

Los medios masivos reiteran ese mensaje, y hasta colaboran para intentar descalificar a Sanders. Sólo en los últimos días, tres medios nacionales se dedicaron a usar tácticas de la guerra fría para "revelar" simpatías antiguas del senador con los soviéticos, los sandinistas y hasta los disidentes contra las guerras estadunidenses durante el último medio siglo.

¿Será que tanta preocupación y alarma confirma que la "amenaza socialista" en Estados Unidos tiene más potencial de lo que aun los más optimistas se atreven a pensar?

 

Publicado enInternacional
Lunes, 13 Mayo 2019 06:24

Saludos terribles

Saludos terribles

La famosa escena de la película satírica Dr. Strangelove (El Doctor Insólito, en su rara traducción en México), del director Stanley Kubrick, donde el brillante Peter Sellers en el papel de un ex científico nuclear alemán ahora trabaja para el gobierno de Estados Unidos, una y otra vez tiene que agarrar su brazo para evitar que se extienda en el saludo nazi de nuevo ayuda a ilustrar en parte –más de medio siglo después– la coyuntura en Estados Unidos.

Con el mandatario abiertamente imponiendo un "bloqueo completo contra la rama legislativa" (en palabras del reportero sobre asuntos legales del New Yorker, Jeffrey Toobin) y con ello anulando la supervisión efectiva que es parte esencial de la función del Congreso al negarse a cooperar con las investigaciones de éste, varios en la cúpula política –incluida la presidenta de la Cámara de Representantes– han declarado una "crisis constitucional".

A la vez, la descalificación y amenazas contra cualquier oficial, funcionario o político que se atreva a criticar, cuestionar o contradecir al presidente, ni pensar en investigarlo –sea de la FBI o las agencias de inteligencia, un procurador, generales, jueces federales y hasta, en días recientes, su propio ex abogado de la Casa Blanca– no tiene precedente en tiempos modernos.

Junto con todo eso, Trump no deja de repetir que los medios son "el enemigo del pueblo". La semana pasada, la Casa Blanca revocó las credenciales permanentes de corresponsales como parte de un intento de imponer un nuevo protocolo para tener mayor control. El veterano senador Patrick Leahy comentó que "eso es lo que hacen los dictadores".

Y lo anterior se combina con la promoción de odio racial contra afroestadunidenses y latinos, contra los inmigrantes del sur global, y contra la comunidad musulmana. La ola de temor que esto ha generado dentro de comunidades inmigrantes se nutre cotidianamente con la retórica oficial, así como con los actos de terror de las autoridades migratorias. Un integrante de una milicia en la frontera con México recientemente citó a Hitler y comentó a su colega mientras cazaban a indocumentados: "debemos ponerlos en cámaras de gas". La semana pasada, un fanático de Trump gritó en un mitin que se debería "disparar" contra indocumentados que cruzan la frontera. El presidente se rio.

Este es, vale repetir, el gobierno de niños inmigrantes enjaulados, con una Casa Blanca que incluso contempla enviar a los menores de edad a lo que sería un campo de concentración en Guantánamo.

Los grupos de odio se han multiplicado a más de mil y el mandatario ha justificado y defendido agrupaciones ultraderechistas, incluso después de actos de violencia. Algunos de éstos en su reuniones han usado el saludo nazi en honor a Trump.

La violencia se nutre de este caldo de odio, desde actos racistas cada vez más descarados hasta matanzas aparentemente al azar; en 2018 más estudiantes murieron por armas de fuego en escuelas en este país que militares estadunidenses desplegados en el extranjero.

Y ahora hay creciente preocupación entre opositores que Trump podría negarse a abandonar el poder si es derrotado en las urnas en 2020. Antes y después de su elección en 2016, él cuestionó la legitimidad del sistema electoral, y aún repite que hubiera ganado el voto popular (el cual perdió por casi 3 millones) si no fuera por un magno fraude, que incluye el voto ilegal de inmigrantes. La líder demócrata Nancy Pelosi, al igual que el ex abogado personal de Trump, entre otros, han indicado en días recientes que el presidente es capaz de no permitir una transición pacífica del poder. Él mismo ha jugado con esta idea, dizque en broma.

Nada de esto está oculto. Muchos lo hemos reportado durante más de dos años. Y una vez más, la gran pregunta no es tanto qué harán Trump y sus aliados, sino ¿cómo es posible que tantos, dentro y fuera de este país, lo sigan tolerando?

¿Están esperando hasta ver un brazo levantado en un saludo terrible?

Publicado enInternacional