Lunes, 11 Junio 2012 06:55

Muertos de risa

Muertos de risa
La derecha está desatada en este país a tales extremos que, si uno se olvida un momento de las devastadoras consecuencias, hasta podría morirse de risa


Por ejemplo, cuando la legislatura derechista del estado de Carolina del Norte se enteró de que los científicos pronostican que el nivel del mar subirá un metro para finales de siglo, lo cual podría implicar la destrucción del desarrollo costero (una área de más de 5 mil kilómetros cuadrados), hicieron lo obvio y tomaron medidas preventivas de inmediato: prepararon un proyecto de ley para prohibirle al océano que hiciera tal cosa.


El proyecto de ley, el cual se pronostica que será aprobado, ordena que de aquí en adelante las agencias gubernamentales del estado sólo pueden emplear los informes realizados con base en las tendencias históricas, lo cual obliga que se reduzca el cálculo a un incremento de nivel del mar de sólo poco más de 38 centímetros (en lugar de un metro) para finales de siglo, reportó el Charlotte Observer (uno de los principales rotativos del estado). O sea, prohíben incluir los efectos del calentamiento climático insistiendo que no hay pruebas científicas para ese fenómeno – algo que cristianos fundamentalistas y otros ultraconservadores promueven a nivel nacional. Un geólogo universitario en el estado comentó ante esto: “Uno no puede legislar al océano, no puedes legislar tormentas”.


No es el primer lugar donde políticos han decidido anular la ciencia. De hecho, en varios estados hay leyes que obligan a las escuelas enseñar la teoría del creacionismo (la versión bíblica de la creación de la Tierra) junto con la teoría de Charles Darwin.


Pero hay otras muestras del humor ultraderechista. Por ejemplo, en Florida y varios otros estados hay intentos para “defender el voto” contra el fraude haciendo justo lo opuesto: negando el voto a ciertos sectores. El gobierno estatal de Florida, controlado por republicanos, inició un proceso para “purgar el padrón” hasta de 180 mil votantes potencialmente legítimos. No por casualidad casi todos en comunidades que favorecen demócratas. Fue tan obvia la maniobra que el Departamento de Justicia federal ordenó la suspensión de lo que no era nada menos que rasurar el padrón. Texas está haciendo algo parecido. De hecho, en 2011, unas 34 legislaturas estatales introdujeron proyectos de ley con esta intención, todos bajo el pretexto de defender contra la amenaza de fraude. Todas las iniciativas son promovidas por una agrupación de millonarios conservadores y legisladores dedicados a formular leyes ultraconservadoras contra comunidades minoritarias, inmigrantes y sindicatos.


Muchos de estos millonarios, como los famosos hermanos David y Charles Koch, fueron los que invirtieron millones para defender exitosamente la gubernatura de Scott Walker en Wisconsin para que continuara con su ofensiva, contra los sindicatos del sector público, lo cual forma parte de un esfuerzo nacional


Ante años de iniciativas y propaganda antimigrante impulsada por estos mismos sectores conservadores, una nueva encuesta de CBS News registra que una mayoría de estadunidenses está de acuerdo con la controvertida ley antimigrante y racista de Arizona (52 por ciento) contra sólo 33 por ciento que dicen que es demasiada extrema, demostrando qué tan efectiva ha sido la retórica ultraderechista antimigrante en este país.


La derecha también estrena nuevas maneras de enfrentar a ambientalistas y críticos del capitalismo salvaje. Una ambientalista que testificó ante el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes en Washington preparó material para demostrar el efecto negativo de la industria minera de carbón y sus prácticas de destruir las cimas de montañas sobre las comunidades, incluyendo una foto de una niña bañándose en agua café contaminada por el carbón. Legisladores republicanos no sólo impidieron que la mostrara, sino que llamaron a la policía del Capitolio y la acusaron de pornografía infantil. La policía la liberó después de que ella les mostró que era una niña de 5 años bañándose en aguas contaminadas, y que eso era lo ofensivo.


Por otra parte, estas mismas fuerzas conservadoras tratan de defender a los superhéroes de los cómics. La organización conservadora One million moms (Un millón de madres) ha lanzado una campaña para detener la homosexualidad en revistas de historietas ante la noticia que DC cómics esta a punto de revelar que uno de sus figuras más famosas es gay (la especulación es que podría ser Batman, Linterna Verde o la Mujer Maravilla), reportó el periódico The Guardian. No sólo eso, pero otro superhéroe de los X-Men de la empresa Marvel cómics podría contener un matrimonio gay. Eso, aparentemente, es una gran amenaza a la civilización, según los conservadores. Vale señalar que el mismo grupo sufrió una derrota al intentar detener un comic de Archie que incluía un matrimonio gay.


Para la derecha, todo esto es una gran guerra sagrada, y casi en todos estos intentos usan vocabulario bíblico e imágenes religiosas para defender lo que entienden como su America. De hecho, la semana pasada hubo una manifestación de conservadores frente al Capitolio en favor de “la libertad religiosa”, donde se reafirmó que entre las grandes batallas está continuar la lucha contra el aborto y los programas de salud que incluyan mecanismos de contracepción. El famoso ex legislador ultraderechista Robert Dornan afirmó que una relección de Barack Obama sería“apocalíptica”, reportó el Washington Post.


Hay innumerables ejemplos más de la ofensiva derechista en este país. Aunque uno primero puede morirse de risa por algunas de estas hazañas y sus justificaciones, después uno empieza a escuchar la risa macabra y triste de los muertos y dañados por los efectos actuales y potenciales de todo esto. De repente, ya no es chistoso.
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El voto del 1 por ciento no vale más que el voto del resto
Muchos han considerado el esfuerzo fallido por destituir al gobernador de Wisconsin, Scott Walker, como señal de una crisis del movimiento de los trabajadores y un acontecimiento crucial para la elección presidencial que tendrá lugar este año en Estados Unidos. Walker impulsó una controvertida iniciativa para mermar el poder de los sindicatos del sector público de su estado. Los sindicatos comenzaron una dura batalla contra las medidas y, acompañados de una gran muestra de solidaridad popular por parte de muchos sectores, redoblaron la apuesta. Esta semana, los sindicatos perdieron la batalla. La inyección masiva de fondos a la campaña de Walker, que durante meses supuso una saturación de publicidad electoral en el llamado “estado del tejón”, fue determinante para su victoria. Más que una derrota para los sindicatos, la victoria de Walker supone una derrota para nuestra democracia en esta era post-Citizens United en la que es posible comprar las elecciones con la ayuda de algunos cuantos multimillonarios.

 
En febrero de 2011, el ex jefe administrativo del condado de Milwaukee y recientemente elegido gobernador del estado, Scott Walker, impulsó un plan para despojar a los trabajadores públicos de Wisconsin de sus derechos de negociación colectiva. Cabe resaltar que esta acción no había sido una de sus promesas de campaña. La reacción hizo historia. Decenas de miles de personas marcharon hasta el Capitolio de Wisconsin para después ocuparlo. Walker amenazó con enviar a la guardia nacional. La multitud creció, y pese a la estrategia de Walker de “dividir y vencer” a los sindicatos (una frase que una frase que le dijo a uno de sus donantes multimillonarios y que quedó registrada por casualidad en una conversación grabada), los sindicatos de policías y bomberos, que por cuestiones de estrategia no habían sido incluidos en el plan de Walker contra los derechos de negociación colectiva, salieron a las calles para apoyar la ocupación. Al mismo tiempo, en Egipto, la ocupación de la plaza Tahrir estaba en plena ebullición y muchas pancartas escritas en inglés y árabe expresaban su solidaridad con los trabajadores de Wisconsin.

 
La exigencia por los derechos laborales fue poderosa y sostenida. El movimiento volcó todos sus esfuerzos en una petición para destituir a Walker y a una gran parte de sus aliados republicanos en el senado de Wisconsin. Pero la ley aplacó la potencia del movimiento. Según la ley de destitución del estado, un funcionario electo debe ocupar su cargo durante un mínimo de un año antes de poder ser destituido. Al mismo tiempo, una laguna jurídica permite que el funcionario expuesto a la destitución recaude una cantidad ilimitada de donaciones a partir del momento en que se presenta el pedido de revocación de mandato. Esto quiere decir que la campaña de Walker empezó a recaudar fondos en noviembre de 2011. Por el contrario, las donaciones individuales a su adversario, Tom Barrett, el alcalde de Milwaukee, no podían superar los 10.000 dólares y, visto que ganó la elección primaria del Partido Demócrata recién el 8 de mayo pasado, su campaña duró menos de un mes.

 
El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Citizens United, que permite donaciones corporativas ilimitadas a las campañas electorales, y la laguna jurídica de la ley de Wisconsin posibilitaron que se generara una gran brecha en cuanto a recaudación de fondos entre Walker y Barrett y que se registrara la elección más cara de la historia de Wisconsin. Según los últimos registros estatales sobre el financiamiento electoral, la campaña de Walker recaudó 30,5 millones de dólares, una cifra más de siete veces superior a los 3,9 millones de dólares que declaró Barrett. Si a esto le añadimos el gasto cubierto por los súper PAC, se llega a un total estimado de 63,5 millones de dólares.

 
Según la revista Forbes, Walker obtuvo donaciones de 14 multimillonarios, de los cuales solo uno vive en Wisconsin. Entre los 13 multimillonarios domiciliados fuera de Wisconsin está Christy Walton, la viuda de John T. Walton, hijo de Sam Walton, el fundador de Wal-mart.

 
En su libro más reciente The Price of Inequality: How Today’s Divided Society Endangers Our Future (El precio de la desigualdad: cómo la sociedad dividida de hoy pone en peligro nuestro futuro), el economista galardonado con el Premio Nobel, Joseph Stiglitz, habla sobre la familia Walton. Según Stiglitz: “Los seis herederos del imperio Wal-Mart tienen una fortuna acumulada de 69.700 millones de dólares, una suma equivalente al patrimonio total del 30% de la población estadounidense de menores ingresos”, o sea, alrededor de 95 millones de personas. Stiglitz me dijo en una entrevista concedida a Democracy Now!: “Hemos pasado de una democracia, que debería seguir el principio de 'una persona es igual a un voto', a algo que más bien sigue el principio de 'un dólar es igual a un voto'. Ese tipo de democracia no se va a ocupar de las necesidades reales del 99 por ciento de la población”.
 

Lo que sí hicieron los votantes de Wisconsin fue regresarle el poder del Senado al Partido Demócrata. La nueva mayoría tendrá el poder de bloquear legislaciones controvertidas como la que hizo famoso a Walker. Al mismo tiempo, a tres estados de distancia, en Montana, el fiscal general del estado, el demócrata Steve Bullock, ganó la nominación de su partido para postularse como candidato a la gobernación, cargo que actualmente ocupa el también demócrata Brian Schweitzer, cuyo mandato llega a término. En su calidad de fiscal general del estado de Montana, Bullock impulsó una campaña contra el fallo del caso Citizens United, basándose en la ley contra prácticas corruptas del estado (la cual tiene 100 años de existencia), que prohíbe el tipo de donaciones a campañas permitidas a partir de dicho fallo. Actualmente, el caso se encuentra en manos de la Corte Suprema de Estados Unidos.

 
Puede que el esfuerzo por destituir a Walker haya terminado, pero la lucha por la democracia comienza por aceptar que una persona es igual a un voto y que el voto del 1 por ciento más rico no vale más que el del resto de la población.
 
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Publicado el 8 de junio de 2012


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Texto en inglés traducido por Diego Guzmán. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Viernes, 08 Junio 2012 06:57

México. Disputa electoral cerrada

México. Disputa electoral cerrada
A un mes de las elecciones presidenciales mexicanas, el resultado está abierto, después que se acentuó la caída del hasta hace poco favorito, Peña Nieto, del PRI, así como la subida del candidato de la izquierda, López Obrador, del PRD, mientras la candidata del PAN, Josefina Vázquez, quedó definitivamente relegada al tercer lugar.

 
Hasta hace poco, Peña Nieto tenía una gran ventaja en los sondeos, con algo más de 20 puntos, apoyado por casi toda la gran media monopólica mexicana. Con el fracaso del gobierno Calderón – comenzando por la “guerra al narcotráfico”, pero también por la totalidad de su gobierno ortodoxamente neoliberal-, las élites dominantes se inclinaron por el candidato del PRI para dar continuidad a la misma política neoliberal y de subordinación externa a los Estados Unidos.

 
Las manifestaciones juveniles de protesta contra la prensa que privilegia a Peña Nieto están contribuyendo a cambiar las opciones del electorado. A un mes de las elecciones comenzaron a aparecer encuestas que indican que la diferencia entre los dos disminuye significativamente. A partir de ese momento es una carrera contra el tiempo y contra la posibilidad de fraude.

 
La derecha hará todo lo posible para impedir que esto acontezca. Los Estados Unidos se llevarían una sorpresa, no sólo porque México es el país fronterizo con América Latina, sino porque es uno de los pocos países aliados de peso en el continente. Un gobierno de López Obrador no podrá salir simplemente del Tratado de Libre Comercio de América del Norte pero, como hace Perú, avanzará en la diversificación del comercio internacional, se aproximará políticamente a los países de América del Sur, cambiará la política económica, bloqueará la privatización de la Pemex –la empresa mexicana del petróleo-, revitalizará el Estado mexicano, centrará la acción gubernamental en las políticas sociales. Sería un cambio interno muy importante y significativo en el plan externo.

 
Desde que la ventaja holgada del candidato del PRI fue disminuyendo y el apoyo a López Obrador fue aumentando, se desató con fuerza la campaña contra el candidato de la izquierda. Antes prácticamente ignorado por los media privados, para no abrirle espacio, pasaron a atacarlo con falsas denuncias, buscando reactivar un nivel de rechazo que López Obrador está consiguiendo superar, mientras las movilizaciones estudiantiles posibilitan que aumente fuertemente el rechazo a Peña Nieto.

 
El proceso electoral mexicano está especialmente viciado, porque no hay segunda vuelta y el presidente tiene un mandato de 6 años, aunque gane con evidencias de fraude, como fue el caso de Calderón. La disputa final puede ser cerrada. Si López Obrador no consigue una ventaja significativa, puede ser víctima, nuevamente, del fraude que le quitó la presidencia hace 6 años. El gran factor de cambio a su favor viene de las bellas manifestaciones estudiantiles, que se oponen a las campañas de difamación de la vieja media mexicana. (Traducción: ALAI)
 

PorEmir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

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El debate en Grecia: Syriza sí o Syriza no
De las elecciones del 6 de mayo en Grecia no salió un Gobierno. Después de una semana de intensas negociaciones entre los partidos más importantes, quedó claro que no se podía formar una coalición con mayoría parlamentaria. Así, el miércoles 16 de mayo, el Presidente de la democracia griega, Karolos Papoulias, anunció la formación de un Gobierno de transición, que manejará los asuntos corrientes del país hasta las nuevas elecciones, el domingo 17 de junio.

La coalición de izquierdas

El enfoque en las negociaciones post-electorales se centró en la coalición de izquierda Syriza (Coalición de la izquierda radical), que fue la gran triunfadora del 6 de mayo, ocupando el segundo lugar con casi el 17% de los votos. Los ‘exgrandes’ del bipartidismo griego, el socialdemócrata PASOK y la conservadora Nueva Democracia, insistieron en que Syriza participara en un Gobierno de coalición. A este esfuerzo se sumaron los medios de comunicación mayoritarios, la unión de empresarios, y el partido de centro-izquierda Izquierda Democrática, que obtuvo un 6% de los votos. Ante una fuerte presión mediática y política, Syriza respondió con una demanda clara y sencilla: pidió al PASOK y a Nueva Democracia que retire las garantías que han firmado con la troika (formada por el FMI, el Banco Central Europeo y la Unión Europea) que implementará el plan de austeridad y de privatizaciones que acompaña al segundo rescate del país. Por su- puesto, eso no fue posible, dado que los dos exgrandes partidos están comprometidos con la continuidad de esas políticas.

Mientras, el drama político griego continúa. La campaña electoral ya ha empezado, y se prevé mucho más tensa y confrontada que la anterior. La fragmentación política que se produjo en las elecciones del 6 de mayo, se dibuja en dos corrientes mayoritarias. Una la forma Nueva Democracia y la otra, Syriza. El lí- der de la Nueva Democracia, Antonis Samaras, ha llamado a la formación de un frente centroderechista, para mantener el país en la zona del euro y frenar el ascenso de la “izquierda aventurera e irresponsable”, como llama a Syriza.

Por otro lado, Syriza, liderada por Alexis Tsipras –una figura carismática de 38 años de edad– proclama que anulará el plan de austeridad y de privatizaciones y negociará de nuevo el asunto de la deuda griega. Según ellos, el problema griego no es nacional sino un fenómeno de la crisis global, por eso Syriza apuesta por un rechazo a nivel europeo de las políticas de austeridad. El verdadero dilema, sostiene, es entre las necesidades del capital financiero y las necesidades de la sociedad. Esta bipolaridad que caracteriza los próximos comicios ya se refleja en las encuestas de opinión. Según los sondeos, Syriza sube un promedio del 25% en la intención de voto, lo que la situaría como el partido más votado. Por su parte, Nueva Democracia lograría también au- mentar sus fuerzas. El PASOK se situaría en el tercer puesto, y los otros partidos bajarían, especialmente los pequeños que no consiguieron pasar el limite de 3% para entrar el parlamento en las últimas elecciones.

Syriza, coalición de izquierda radical, que encabeza Alexis Tsipras, promete anular el plan de austeridad

Así las cosas, todos los ojos están puestos en el partido de la coalición de izquierda radical. La campaña electoral de la Nueva Democracia y del PASOK se centra en ataques fuertes y despectivos contra la izquierda, cultivando el miedo en el electorado y argumentando que el voto a Syriza conducirá a la salida del euro.

El discurso de la catástrofe es la última apuesta del sistema político dominante, y es promovido también por los grandes medios de comunicación. Por otras razones, en el ataque contra Syriza se suman también el Partido Comunista de Grecia y la Izquierda Democrática. Con este panorama, el dilema parece ser: Syriza sí o Syriza no.
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Tsipras: “Debemos refundar Europa y derrotar al poder financiero”
El terror de Berlín y Bruselas, Alexis Tsipras, ha aterrizado en París. El líder del partido griego de izquierda Syriza, favorito según los últimos sondeos para convertirse en el próximo primer ministro, ha iniciado una minigira europea en una sala de la Asamblea Nacional. Acompañado por Jean-Luc Mélenchon, el candidato presidencial del Frente de Izquierda francés, Tsipras ha detallado con su retórica combativa su visión de la crisis, y ha afirmado que es necesario “refundar Europa” y “derrotar a los poderes financieros, el gran enemigo de los pueblos, que no gobiernan pero deciden todo”. Entre arengas contra la canciller Merkel y su política de austeridad (“está llevando a Europa a una especie de suicidio colectivo”, ha dicho), Tsipras ha anunciado que está listo para gobernar Grecia “en alianza con las fuerzas de izquierda” que compartan su programa, y ha anticipado que pedirá la derogación del plan de ayuda: “El memorándum no se negocia; el infierno no es negociable”, ha dicho.


El joven líder populista, de 37 años, tiene claro que Grecia debe continuar en el euro, pero su retórica feroz hace difícil imaginar cómo lo conseguirá si gana. Según ha dicho, los que piensan que Europa puede seguir adelante sin Atenas y “desembarazarse del problema” son, simplemente, “unos idiotas”. “Si seguimos como ahora, en seis meses hará falta aprobar un tercer plan de ayuda y una segunda reestructuración de la deuda. Los Gobiernos europeos deben parar de pedir a los contribuyente que sigan metiendo su dinero en un pozo sin fondo. SI no crecemos, nunca podremos pagar el dinero que nos den”, ha dicho, recordando que el rescate de 130.000 millones fue aprobado en marzo.


Según Tsipras, lo que se juega Grecia en la repetición de las elecciones del 17 de junio no es salir o no de la moneda única, “sino continuar o no con las desastrosas medidas de austeridad”. Su propuesta no consiste en negociar un nuevo plan de ayuda con la Troika (UE, BCE y FMI), sino más bien en anularlo y hacer tabla rasa, se supone que perdonándole antes las deudas: “Es la política del memorándum lo que nos ha llevado al desastre. Además de bárbara e inhumana, es ineficaz porque está impidiendo que el Estado pague a los funcionarios y a los jubilados. Si este experimento ultraliberal de choque continúa en Grecia, será exportado al resto de países europeos”.


Tsipras niega que su postura suponga un farol o un chantaje a la UE. “No estamos aquí para hacer chantaje a nadie sino para movilizar a los pueblos europeos. Merkel debe comprender que está en un club de iguales, y debe dejar de tratar a los demás países europeos como un protectorado. Si la Unión Europea no es social y democráticamente justa, no existirá”.


“Es absurdo continuar destruyendo a Grecia y querer mantener la zona euro”, ha advertido. “Lo que hace falta es asegurar la cohesión social y la democracia en Europa. Pero los dirigentes europeos no pueden avanzar en la democracia sin respetar al pueblo. Con su voto y su actitud, el pueblo griego va a restablecer el sentido de la democracia”.


Aupado por los últimos sondeos hasta el 28% de los votos, Tsipras niega además toda comparación entre un posible ‘default’ griego y la quiebra de Argentina: “Es preciso imaginar la eurozona como una cadena con 17 eslabones donde si uno se rompe la cadena se destruye. Los que dicen eso no tienen en cuenta que Argentina tenía su propia moneda y Grecia tiene la misma moneda que Francia”.


El líder de Syriza se ha mostrado abierto a aliarse con François Hollande, el nuevo presidente francés, quien se negó a recibirle el día que ganó las elecciones y que hoy estaba en Chicago en la cumbre de la OTAN. Pero Tsipras aspira incluso a poner sus condiciones. “Si el pueblo francés ha mandado a Sarkozy de vacaciones a Marruecos no es para continuar con la misma política”, ha dicho. “Gracias a la existencia de este nuevo gran Frente de Izquierda europeo, Hollande no podrá renegar de sus promesas. Contra lo que hizo Papandreu, deberá tener en cuenta a la izquierda, y si no lo hace se convertirá en Hollandreu”.


Las últimas palabras de Tsipras han sido sobre los inmigrantes ilegales: “Mientras los Gobiernos europeos envíen fuerzas armadas a países en guerra, Europa tendrá refugiados”, ha dicho. Al final, Mélenchon y él han encabezado una concentración ante la Asamblea Nacional pidiendo la quita de la deuda griega. Mañana se reunirá en Berlín con el líder del partido de Izquierda, Gregor Gysi.


Por Miguel Mora París 21 MAY 2012 - 19:49 CET
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“Está en marcha una verdadera guerra entre el pueblo y el capitalismo”
[De los dos grandes acontecimientos político-electorales de las pasadas semanas (hay un tercero, la elecciones en Renania-Westfalia, a las que se ha prestado mucha menos atención de la que merecen, y que han supuesto un revés importante para Die Linke y especialmente para su ala izquierda, hegemónica en este Land; lo analizaremos en los próximos días) la atención mediática ha destacado el menos importante para el futuro de la Unión Europea: la victoria de François Hollande tendrá alguna contribución, pero una contribución menor, a los inevitables paliativos a la “austeridad” que se están diseñando, ante las amenazas de catástrofe en dos países: España e Italia, imposibles de “rescatar”, máxime cuando Irlanda reclama ya un nuevo “paquete” a la Troika. Por otra parte, la influencia de Hollande en las expectativas de la decrépita “socialdemocracia” europea será ínfima, más allá de que Rubalcaba saque su retrato en procesión.


En realidad, el acontecimiento fundamental para la UE y para la izquierda ha sido las elecciones griegas del 6 de mayo y el proceso que se ha abierto hacia las nuevas convocatoria electoral del próximo 17 de junio.


El 6 de mayo ocurrieron en Grecia tres hechos excepcionales:


-por primera vez desde el comienzo de la crisis, se ha expresado electoralmente en la UE el rechazo ampliamente mayoritario de un pueblo a la política de la Troika. Digo “política” y no sólo “economía”. El programa de la Troika tiene un contenido político implícito pero fundamental: derrotar toda capacidad de resistencia al empobrecimiento masivo de una población y al expolio de sus recursos. Una política no sólo de lucha de clases, sino propiamente imperialista, que busca reducir a Grecia a un estatus colonial.


-por primera vez en la UE, se ha producido un cambio radical en las relaciones de fuerzas en la izquierda: Syriza ha sobrepasado significativamente los votos del PASOK y todo indica que no es dato coyuntural, sino el punto de partida de un nuevo mapa político. Ésta es una muestra de un cambio que tendría que ser el objetivo central para la izquierda en la UE. Mientras se mantengan como fuerza mayoritaria los partidos “socialdemócratas” no habrá ninguna posibilidad de que pueda constituirse una alternativa que merezca ese nombre a la crisis capitalista.


-enfin, por primera vez en la historia de la UE, en medio de una crisis política y cuando se generan presiones formidables desde los poderes establecidos para imponer la idea de que no hay alternativas de gobierno a los partidos tradicionales, o a alguna combinación entre ellos o con grupos subalternos a su derecha o a su izquierda, un partido se ha atrevido a proponerse como gobierno con un programa que incluye puntos de ruptura con la ortodoxia establecida: el rechazo del Memorándum de la Troika; la auditoría sobre la deuda externa y un aplazamiento de su pago por un tiempo y unas condiciones a determinar; el rechazo a salir del euro, pero también a aplicar recortes sociales para permanecer en la Eurozona. Ciertamente, hay aspectos ambiguos en la formulación de estos objetivos por dirigentes de Syriza, como el propio Tsipras en la entrevista que publicamos a continuación. Pero no hay razones para dudar de la insumisión de Syriza ante dictados fundamentales de la Troika.


En el caso, ciertamente muy improbable, de que Syriza pudiera formar gobierno (las encuestas más recientes sitúan ya en primer lugar a Nueva Democracia y sólo estamos al comienzo de la campaña de asedio que día a día martilleará al pueblo griego para impedir una victoria de la coalición de izquierdas) sería una magnífica noticia, aún sabiendo que ese gobierno se enfrentaría a dificultades gigantescas y no sólo de política económica. No tiene ningún sentido especular ahora sobre sus capacidades para afrontarlas. En condiciones críticas, sólo las sectas son previsibles. Sí tiene en cambio todo el sentido plantearse qué desafíos exige la situación griega a la izquierda en nuestro país. Y cuando digo izquierda, me refiero, claro está, a la izquierda del PSOE. No hay que olvidar que en la primera entrevista entre Rajoy y Rubalcaba tras el 20-N uno de los cuatro puntos de acuerdo que hicieron públicos fue precisamente el apoyo a la política de la Troika en Grecia. En realidad, el cofrade europeo de Rubalcaba no es Hollande, sino Venizelos; merece compartir también su destino.


Hace algunas semanas, recibimos en la redacción un texto de un compañero griego en el que recordaba la solidaridad internacional con la España de 1936 para ejemplificar la que ahora necesitaba Grecia. Como todas las analogías hay que tomarla con mucha precaución y solo como expresión de un deseo desesperado. Pero hay un fondo de verdad que conforme pasa el tiempo se destaca más. Lo expresa muy bien Tsipras en la entrevista que publicamos a continuación: Grecia es efectivamente “nuestro problema” y puede llegar a ser para mal, pero quizás para bien, nuestro futuro.


Por eso es desesperante no ver apenas reacciones solidarias ni en la izquierda social, ni en la izquierda política. No sirve en absoluto de excusa, pero llama especialmente la atención la parálisis total del Partido de la Izquierda Europea, del que Tsipras es vicepresidente; si hacía falta alguna confirmación de su inutilidad ahí la tenemos. Izquierda Unida, que forma parte del PIE, está dando la misma talla. Sacando pecho cuando se lee que Syriza es la “IU de Grecia”... ¡Ojalá tuviéramos aquí algo similar a Syriza, aún con todos sus problemas, bien explicados en el artículo de Yorgos Mitralis! Pero aquí lo que tenemos es a Valderas con su moral de “lo injusto pero necesario” , a Pérez soltando invectivas de burócrata sobre el 15M y encubriendo a Moral Santín en Bankia/Cajamadrid… sin que oiga ni un murmullo crítico de gente de IU que sin duda rechaza estas vergüenzas, pero opta por callarse. Así, claro, Griñán puede ufanarse de representar la “alternativa” al PP, y Rajoy puede proseguir sus “reformas de los viernes” sin oposición política, aunque cada reforma acerque más el país al abismo.


Pero los errores ajenos no excusan las debilidades propias. Tampoco está haciendo nada la Izquierda Anticapitalista Europea. Y aunque sólo haya fuerzas para una solidaridad simbólica, con el pueblo griego y con Syriza, habría que ponerla ya en marcha. Alguien tiene que dar el primer paso.


Introducción por Miguel Romero ]


“Yo no creo en héroes o salvadores” , afirmó Tsipras al Guardian, añadiendo que sí cree en “luchar por derechos”. “Nadie tiene derecho a reducir a un pueblo orgulloso a tal estado de miseria y de indignidad” , subrayó el líder de Syriza.


En la entrevista al periódico británico, Tsipras afirmó que lo que está en marcha no es una guerra “entre naciones y pueblos” , sino un conflicto que opone a “los trabajadores y la mayoría de las personas” a los “capitalistas globales, banqueros, especuladores en las bolsas, los grandes fondos de inversión”. “Es una guerra entre los pueblos y el capitalismo”, concluyó Tsipras, añadiendo que “tal como sucede en cada guerra, lo que ocurre en la primera línea define la batalla, que será decisiva para la guerra en otros lugares”.


Según el presidente del Grupo Parlamentario de la coalición Syriza, Grecia fue elegida como banco de pruebas para la aplicación de las políticas de choque neoliberales y los griegos “fueron las cobayas”. Advirtió de que en caso de la experiencia continúe, “será considerada como un éxito y las políticas serán aplicadas en otros países”. “Por eso es tan importante interrumpir la experiencia”, añadió Tsipras. Si paramos este ataque “no será solamente una victoria para Grecia, sino para toda Europa”.


“Después de dos años y medio de catástrofe” , y después de sufrir un largo bombardeo de “choque neoliberal” , “los griegos han sido puestos de rodillas” , dijo Tsipras. “El Estado social está colapsado, uno de cada dos jóvenes está en el paro, hay cada vez más personas que emigran, el clima psicológico es de pesimismo, depresión, suicidios en masa… El pueblo griego jamás estuvo tan mal”.


Preguntado sobre si tenía miedo, Tsipras respondió que lo tendría si “continuáramos por ese camino, un camino para el infierno social”. Pero “cuando alguien lucha tiene una gran posibilidad de ganar y nosotros luchamos para vencer”.


Durante la entrevista, el líder de Syriza señaló que no está contra el euro o la unión monetaria y que ese chantaje está siendo utilizado para que la gente se aterrorice y se mantenga el statu quo. “No estamos contra una Europa unificada o la unión monetaria (…) Nosotros no queremos chantajear, queremos convencer a nuestros asociados europeos que el camino elegido para Grecia es totalmente contraproducente. Es como tirar dinero a un pozo sin fondo (...) Es importante que los europeos sepan que el dinero con el que están contribuyendo a la supuesta resolución de la crisis griega no está siendo aplicado en inversión y crecimiento, ni para hacer frente al problema de la deuda". En realidad, si se mantuviera el mismo rumbo, “en seis meses estaríamos obligados a discutir un tercer paquete y después un cuarto”, alertó el dirigente de Syriza.


Destacó también que es importante que los europeos comprendan que Syriza no tiene “ninguna intención de realizar un movimiento unilateral”. “Nosotros sólo estaremos obligados a reaccionar, si ellos actuaran de forma unilateral y dieran el primer paso. Si ellos no pagan, cortan la financiación, entonces no podremos pagar a los acreedores. Es una cuestión muy simple”.


Alex Tsipras recordó también que la crisis griega no es sólo un problema de su país. “Keynes lo dijo hace muchos años. No sólo la persona que pide prestado está en una posición difícil; también lo está la persona que presta. Si usted debe 6.200 euros a un banco tiene un problema. Pero si debe 620.000 euros el problema es del banco”.


“Éste es un problema común. Es nuestro problema. Es el problema de Merkel. Es un problema europeo. Es un problema mundial” , concluyó Tsipras..


Helena Smith
Viento Sur / The Guardian

http://www.guardian.co.uk/world/2012/may/18/greek-leftist-leader-alexis-tsipras

Traducción de VIENTO SUR a partir de la reseña de esquerda.net


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Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?
En los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situación estándar es aquélla en que hay dos partidos dominantes –uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las políticas que estos partidos emprenden cuando están en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elección nunca refleja una división política profunda. Más bien se trata de recentrar el centro –que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.


Es más rara la situación donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado así arroja la política nacional a trastornos importantes, y en también tiene un impacto considerable fuera del país.


Las recientes elecciones en Francia y Grecia ilustran bien estas dos situaciones. En Francia, los socialistas derrotaron a la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y de hecho han recentrado el centro. En la situación caótica mayor del sistema-mundo, y particularmente en aquélla de la Unión Europea, recentrar el centro en Francia tendrá un gran impacto. Pero no esperemos que las políticas reales de François Hollande sean radicalmente diferentes de las de Nicolas Sarkozy.


En Grecia ocurrió justo lo contrario. El centro fue repudiado de un modo dramático. Ambos partidos principales –el conservador Nueva Democracia y el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok)– perdieron más de la mitad de los votos que tenían normalmente. El total combinado de ambos pasó de ser dos tercios de la votación, a un tercio. Pasok incluso quedó reducido a un tercer lugar, desplazado por una coalición de partidos más a la izquierda, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que fue considerada, en general, la gran ganadora de los comicios.


El punto básico de las elecciones fue el programa de austeridad impuesto a Grecia por las fuerzas exteriores –sobre todo y sin inmutarse, por Alemania. Todos los partidos excepto los dos partidos importantes tradicionales llamaron a repudiar las medidas de austeridad. El dirigente de Syriza, Alexis Tsirpas, aseguró que los resultados de la elección hacían “nulo e inválido” el compromiso con el plan de austeridad.


¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Después de que los tres partidos con la mayoría de los votos en Grecia –Nueva Democracia, Syriza y Pasok– no pudieron formar un gobierno, todo se mueve hacia unas nuevas elecciones. Syriza podría incluso ser el primero, en la siguiente vuelta. Dado que el gobierno griego no recibirá más asistencia, deberá recurrir a préstamos de cajón. El ministro de relaciones exteriores alemán ya amenazó con expulsarlos de la eurozona. Sin embargo, no hay modo legal de hacer esto. Y dado que el público griego parece pensar que salirse de la zona no va a resolver nada y probablemente empeore las cosas, la situación llegará a un punto muerto. Los griegos sufrirán enormemente. Pero también sufrirán muchos bancos europeos y también la población alemana, aunque hasta ahora no esté consciente de ello.


En tanto, habrá nuevas elecciones en Francia para la legislatura. Los observadores predicen una victoria socialista, con un contingente significativo del equivalente francés de Syriza, el Frente de Izquierda. La única posición clara de Hollande es que el crecimiento de Europa debe tener prioridad por sobre la austeridad –un desafío directo a la actual posición alemana. Así que el centro se recentrará más hacia la izquierda.


Los alemanes están ahora bajo una presión enorme. Hay un descontento interno que conduce a pérdidas electorales para el partido de la canciller Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su asociada, la coalición neoliberal, el Partido Democrático Liberal (FDP). Los otros partidos social-demócratas de Europa se han animado por la victoria de Hollande para moverse algo hacia la izquierda. Los dos partidos conservadores en la coalición gubernamental italiana han sufrido pérdidas severas en las elecciones municipales de mayo. Hay también, cosa extraña e importante, presión de Estados Unidos hacia Alemania, para que se mueva en la dirección en que Hollande empuja.


Los alemanes podrían resistirse a todo esto, hasta el 31 de mayo, día del referendo irlandés. El gobierno irlandés fue el único miembro de la zona del euro que accedió al tratado de austeridad en que insistió Merkel, con el respaldo de Sarkozy, tras la realización de un referendo. Las encuestas han estado mostrando que la definición de los resultados sería difícil, pero el gobierno irlandés se había sentido confiado en que podía ganar un voto aprobatorio. La victoria de Hollande puede ahora hacer cambiar de opinión a los votantes suficientes como para que el voto irlandés sea negativo, en cuyo caso el tratado de autoridad se invalidaría. Esto socavaría la posición alemana mucho más que el repudio griego del centro.


Entonces, ¿qué pasará? La clave es lo que ocurre en la vida política alemana. Angela Merkel, como cualquier buena líder política, intenta ver en que dirección sopla el viento. Su lenguaje por tanto ya comienza a evolucionar. En secreto tal vez acepta bien la presión externa para hacer lo que, desde el estrecho punto de vista alemán, es lo sensato y así apuntalar la compra de poder (para los bienes alemanes, entre otras cosas) en el resto de la Unión Europea.


Si Alemania se mueve en esa dirección, el euro y la zona del euro sobrevivirán, y seguirán siendo un actor importante (aunque contenido) en el escenario geopolítico. A escala mundial, el recentramiento de la totalidad de Europa, sin embargo, no se volverá un status quo pero acelerará realineamientos geopolíticos inevitables. No obstante, el recentramiento alemán ayudará a Europa a resistir mejor el siguiente tsunami que significa el colapso de fondos soberanos y del dólar como divisa de reserva.


El mundo entero nada en aguas picadas. Alemania puede pronto unirse a la lista de Estados que comienzan a entender cómo navegar en medio del caos. Los gobiernos inflexibles son su propio peor enemigo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Jean Luc Mélenchon: lecciones para la izquierda
Ayer en Francia tomó posesión el nuevo presidente François Hollande. Su ascensión es un elemento positivo en el ambiente enrarecido por la crisis en Europa. Ayer mismo en Berlín, Hollande insistió en renegociar el pacto fiscal. La canciller alemana le reviró que el crecimiento ya es uno de los objetivos del tratado fiscal consagrado a la austeridad. Es la forma que tiene la Merkel de promover las reformas estructurales y, en especial, la total flexibilidad en las relaciones laborales.


El campo de batalla está bien definido. Ojalá Hollande pueda entrar en él con decisión, pero no se puede confiar en ello. No hay que olvidar que el Partido Socialista francés siempre estuvo a favor de la globalización y de la integración europea al estilo neoliberal. Otros partidos socialistas en Europa han aplicado la receta de la austeridad en sus respectivos países.


La retórica de Hollande es sin duda un adelanto, pero la urgencia del corto plazo no debe esconder las exigencias de los cambios estructurales de largo alcance. Es aquí donde la agenda de Hollande tiene sus limitaciones más importantes y hasta inconsistencias. Después de todo, restablecer algo del estado de bienestar puede no ser posible bajo la estructura neoliberal que hoy hereda. Frente a los graves problemas que enfrentan Francia y Europa la trayectoria de Hollande en el PS anuncia más continuidad que transformaciones profundas.


Por eso lo más relevante de la contienda electoral en Francia estuvo en la participación de Jean Luc Mélenchon, el candidato del Frente de Izquierda. De su intervención en esas elecciones y de su trayectoria de lucha política se desprenden importantes lecciones para las contiendas electorales en las que participa la izquierda en todo el mundo.


Jean Luc Mélenchon (JLM) militó durante tres décadas en el ala izquierda del Partido Socialista francés. A diferencia de Hollande, Mélenchon se esforzó durante ese tiempo en hacer del PS un verdadero partido de izquierda, con un proyecto alternativo al neoliberalismo.


Frente a la crisis, la posición de Mélenchon es clara: ésta no es una crisis provocada por unos cuantos especuladores. Es la debacle del modelo neoliberal. La respuesta a través de la austeridad es algo más que un simple error técnico. Es cierto que su aplicación no dará buenos resultados en ningún caso. Pero Mélenchon va más lejos en el análisis: la austeridad es un arma para desmantelar el estado de bienestar, castigando prestaciones y servicios sociales, y es el preludio de la profundización de las reformas neoliberales, en especial, la reforma laboral.


La integración monetaria en Europa, Mélenchon lo tiene claro, se hizo sobre bases neoliberales. La consecuencia fue entregar las finanzas públicas a los mercados financieros. Esa, en una frase, es la tragedia de Europa. Antiguamente el Banco de Francia podía financiar al gobierno francés. Hoy eso está prohibido y el Banco Central Europeo presta a los bancos pero no a los estados. Esa es la ignominia en los tiempos del capital financiero. Es la época de sumisión que debe terminar si se quiere justicia social e igualdad. Al sector financiero hay que enfrentarlo, dice Mélenchon, no hablarle de rodillas para pedir limosna.


Mientras Hollande buscaba ubicar al PS en el centro para cortejar a una parte del electorado, Mélenchon proponía una política con una visión de largo plazo, colocando los temas de relevancia histórica en la mesa del debate nacional. Y es que en medio de la peor crisis del capitalismo en ocho decenios, y en el contexto de una hecatombe financiera y económica fabricada por la pesadilla neoliberal, Mélenchon rápidamente comprendió que es preciso ofrecer alternativas de largo aliento que se alejen de la subordinación al mundo de las finanzas. Sólo así se puede rescatar el diseño y control de la política macroeconómica no sólo para recuperar el crecimiento, sino para transitar hacia un mundo de justicia y responsabilidad ambiental.


Aunque Mélenchon sólo alcanzó 11 por ciento de los sufragios, colocó temas medulares en la agenda nacional y su influencia decisiva dejará una huella saludable por muchos años. La izquierda ha vuelto a renacer con su campaña audaz. No sólo influyó en las posiciones de Hollande, sobre todo en materia fiscal, sino que tuvo un efecto importante a través de su enfrentamiento sistemático con los planteamientos racistas y xenófobos de la extrema derecha. Su campaña ha sido una pesadilla para la rabiosa e ignorante señora Le Pen.


Se desprende de todo esto una enseñanza: la izquierda no puede jugar a ocupar el centro en la disputa electoral, aunque muchos piensen que eso permite ganar votos. La gran lección de Mélenchon es que colocar el apetito electoral por encima del trabajo político basado en principios y, en especial, en la justicia social, es un error de dimensiones históricas. El terreno de los principios y de la ética es el espacio en el que la izquierda tiene su casa. No se le debe abandonar nunca

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Domingo, 13 Mayo 2012 06:36

Nuevos aires

Nuevos aires

Se llama Alexis Tsipras (foto), le dicen “cool Alexis” y buena parte del futuro de Grecia está en sus manos.

Tranquilo, canchero, 37 años, ingeniero civil, cara redonda, pelo corto y negro, amplia sonrisa, en pareja y esperando su segundo hijo, le gusta vestirse de traje oscuro y camisa blanca abierta dos botones, vive en un departamento de un barrio de inmigrantes, se inició en la juventud comunista. Cuando el partido se alejó de una coalición de izquierdas en 1991, él se quedó en la coalición y saltó a la fama en las elecciones para alcalde de Atenas en el 2006, donde salió tercero. Esta semana dio el batacazo al entrar segundo en las elecciones parlamentarias griegas con el 16 por ciento de los votos (y 51 parlamentarios), cuadruplicando el caudal que su partido había sacado en el 2009.
 

Desde entonces no para de crecer. De no mediar sorpresas habrá nuevas elecciones el mes que viene y, según las encuestas, Tsipras marcha primero en la intención de votos por varios puntos, con el 24 por ciento del total.
 

El fenómeno Tsipras tiene sus razones. Desde mayo del 2010 Grecia viene haciendo recortes salvajes para comprar rescates financieros de la Unión Europea que le permiten pagar sus cuentas. Los recortes traen recesión y un desempleo que ya supera el veinte por ciento de la población, amén de una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del 50 por ciento desde que empezó la crisis.
 

Ahora la Unión Europea le exige a Grecia que recorte once mil millones de euros en el 2013 y 2014, casi el cinco por ciento del producto bruto de ese país.
 

Tsipras dice basta de ajuste, basta de receta fracasada. “Nuestra línea roja es que el mandato popular no puede ser ignorado. El pueblo griego ha dado un claro mandato de cancelar estas duras medidas de austeridad que en los últimos dos años y medio nos han llevado a la catástrofe. Si esta condición básica que estamos exigiendo en esta negociación no se acepta, está claro que por lo menos no podemos ser parte de un gobierno”, explica en un cable de Associated Press.
 

Como era de esperarse, el auge de Tsipras puso nerviosos a los popes de la Unión Europea. “Queremos ayudar a Grecia y vamos a ayudar a Grecia. Pero Grecia tiene que querer que lo ayuden. Si se desvían del camino de reformas acordado, entonces el pago de nuevos segmentos de ayuda no será posible”, dijo esta semana el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, en una audiencia del Parlamento sajón.
 

Tsipras entiende el chantaje pero hace su juego. Grecia no puede funcionar sin el rescate. Las cuentas no cierran. Eso nadie lo discute. Pero la Unión Europea también necesita a Grecia, también es vulnerable y hay mucho más en juego que la suerte de un solo país, retruca el ingeniero.
 

“Abandonar el euro sería un acontecimiento excepcionalmente negativo, no sólo para Grecia sino para toda Europa. Estamos diciendo que la receta debe cambiar. Hasta hace poco, nos decían que la receta estaba bien pero el cocinero era malo. El cocinero no era malo. En todos los lados donde la receta se aplicó, el resultado fue un fracaso. El método de austeridad está causando problemas en España, Italia, Portugal e Irlanda”, dijo Tsipras.
 

No hace falta ser muy revolucionario para entender el juego que plantea Tsipras. El blog Capitalismo Dogmático (www.dragcap.com) lo plantea así: “Así que están todos con una moneda única. Así que no hay flotación de tasas de intercambio para equilibrar el comercio. Tampoco hay soberanía de moneda así que cada uno de los países es susceptible a una crisis de solvencia. Entonces lo que pasó es que los países con déficit comercial tuvieron que salir a pedirles prestado a los países con superávit comercial para seguir financiando su gasto. ¿Y quién daba la mayoría de los préstamos? Por supuesto, el sector bancario alemán. Así que los dos están unidos. Si por ejemplo Italia entrase en default, mataría a los bancos alemanes. Además, como Alemania es el país de mayor superávit comercial primario en la región disfruta de los beneficios del sistema de moneda única. Si Italia volviera a la lira en este clima, el euro se apreciaría contra la lira y Alemania sería menos competitiva con Italia. Así que Alemania tiene mucho para perder. Yo diría que en esta partida la periferia tiene la mejor mano”.
 

Tsipras sabe bien dónde está parado. Un socialista acaba de ganar en Francia. Gran Bretaña entró en recesión. España cuelga de una cornisa, Italia presa del mal humor, Irlanda y Portugal esperando el próximo cachetazo de los mercados. “Muy pronto (la canciller de Alemania, Angela) Merkel tendrá que enfrentar la realidad. Estará en la difícil posición de tener que enfrentar la desintegración de la Zona Euro si ella insiste con estas políticas de austeridad.”
 

Tsipras dice que no desea que la Unión Europea vuele en pedazos por culpa de las decisiones que pueda tomar Grecia. “Voy a ir tan lejos como pueda para mantener a Grecia en la Eurozona”, declara. Pero enseguida agrega: “El acuerdo para el rescate griego es nulo y vacío y debe ser abandonado”.
 

Ahora hay que esperar. Primero esperar a ver si Tsipras gana las elecciones y consigue formar gobierno. Después, si Tsipras mantiene su palabra de no negociar el mandato popular, habrá que ver si la Unión Europea afloja con el ajuste y cambia la receta, o si negocia seguir con las medidas de austeridad a cambio de una zanahoria que pueden ser los Eurobonos, o si Grecia abandona definitivamente el euro. Igual podrá seguir siendo parte de la Unión Europea pero manejando su propia moneda como Gran Bretaña y los países escandinavos. Si Grecia se sale de la convertibilidad y repunta como la Argentina cuando se salió de la suya, entonces España e Italia querrán hacer lo mismo. Entonces los bancos alemanes y franceses no podrán soportarlo. El euro dejará de existir, aunque no por ello caerá la Unión Europea, organismo supranacional que se sustenta en acuerdos aduaneros, migratorios, comerciales, legales, diplomáticos, agrícolas, ictícolas, militares, sanitarios, medioambientales, académicos y culturales que en su conjunto exceden por mucho la cuestión de la moneda única.
 

La buena noticia es que el futuro de Grecia ya no depende solamente de lo que disponga la burocracia del Banco Central Europeo. En un continente diezmado y tambaleante, surge otro discurso. Y cambian los protagonistas. Ahora apareció Tsipras, el ingeniero civil griego de 37 años que promete defender del ajuste al salario y la dignidad de su pueblo.
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Hollande y el futuro de la Social Democracia
En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas se jugaba bastante más que las carreras políticas del socialista Francois Hollande y el derechista Nicolás Sarkozy.
 
Los resultados de estos comicios van a incidir en el camino que se siga para salir de la crisis económico-financiera en que está sumida Europa, lo que a su vez influirá en el camino que el viejo continente debe diseñar para superar esta situación.
 
No cabe esperar un cambio profundo todavía, aunque ya se han formulado fuertes críticas a lo actuado por la canciller alemana Angela Merkel, con el respaldo de su colega francés Sarkozy, ambos representantes de la derecha europea.
 
Hollande desempeñó varios cargos en los primeros años de gobierno del presidente Francois Mitterrand y en noviembre de 1997 fue elegido Primer Secretario del Partido Socialista francés.A partir de ahí llega en 1999 a una vicepresidencia de la Internacional Socialista y fue diputado al parlamento europeo y al francés.
 
En los comicios presidenciales pasados Segolene Royal, entonces su pareja formal, fue la candidata socialista a la primera magistratura, derrotando a Dominique Strauss Khan, pero a su vez ella perdió la elección frente a Nicolás Sarkozy.
 
Sarkozy ocupó distintos cargos en los gobiernos de derecha que antecedieron al suyo, como los ministerios de Economía e Interior.Es un personaje controvertido dentro y fuera de su país.
 
Sumó a Francia en la guerra contra Libia, si bien antes había invitado y recibido con los honores del caso al gobernante libio Moammar Gaddafi, oportunidad en la que se concretó un negocio petrolero.
 
Durante la guerra contra Libia uno de los hijos de Gaddafi reveló que su país le había proporcionado a Sarkozy varios millones de dólares para financiar su campaña electoral y le demandó que los devolviera ya que se los habían dado en señal de amistad.
 
Paralelamente Sarkozy ha establecido una relación muy estrecha con la canciller alemana Angela Merkel y ambos han impulsado políticas económicas que están siendo fuertemente cuestionadas .
 

El entorno europeo

 
Las medidas puestas en práctica para hacer frente a la crisis europea tienen dos protagonistas principales, la canciller alemana y el saliente presidente francés.Y aunque se aprobaron por unanimidad, ahora son objeto de fuertes críticas.
 
Hollande ha expresado que tiene la intención de renegociar el pacto sobre disciplina presupuestaria, para incluir otras disposiciones que reactiven la economía y el empleo y afirmó que “habrá un cambio de orientación de la construcción europea”.
 
También anticipó que si ganaba la segunda ronda electoral “renegociaré el tratado, Merkel lo sabe y si se me da la responsabilidad mi primer desplazamiento será a Alemania para transmitirle el voto de los franceses para una Europa distinta”.
 
Merkel, a su vez, dijo que prepara una “agenda de crecimiento” para Europa y que está dispuesta a darle un rol mayor al Banco Europeo de Inversiones en las medidas destinadas a superar la crisis.
 
Las razones de Merkel son obvias, la situación europea ha llegado a un punto en que se teme una ruptura entre los países europeos del norte y del sur, según lo declaró el presidente del Parlamento Europeo Martín Schultz, alemán y social demócrata.
 
Schultz no confía en los organismos económico-financieros estadunidenses y advierte que si se produce esa ruptura “podría desmoronarse la Unión Europea y la zona euro” y aboga por soluciones comunes.
 
Las pruebas de que las políticas que impulsaron con mayor entusiasmo Merkel y Sarkozy no han tenido éxito, están a la vista y se expresaron con fuerza en la celebración del 1º de Mayo.
 
En Italia ya se había señalado que el país tiene ahora tres veces más chozas y casas rodantes que hace tres años.El año 2001 las familias que vivían en esas condiciones eran 23 mil 336 y ahora son 71 mil 101.
 
Los suicidios también han aumentado en Italia y las mujeres cuyos maridos se han suicidado integran un grupo llamado “las viudas de blanco” y habían resuelto desfilar el día del trabajo.
 
Pero las protestas son en toda Europa porque los sueldos son bajos y el desempleo aumenta en la misma medida en que se aplican las políticas de austeridad, lo que está siendo utilizado por los sectores de la extrema derecha europea para ganar adeptos.
 
Paralelamente, la canciller alemana busca la forma de darle lo que algunos analistas han denominado”un sutil cambio de tono” a sus planteamientos, considerando el cambio de gobierno en Francia, pero que también podría alcanzar a su propio país y a ella misma.
 

De Mitterrand a Hollande

 
El Partido Socialista francés sólo ha ocupado la presidencia de la república una vez, cuando Francois Mitterrand fue elegido para ese cargo el año 1981 y reelegido en 1988, completando sus dos mandatos en 1995.
 
Fue el cuarto presidente de la Quinta República y Francois Hollande, que fue el jefe de la campaña de Mitterrand, será el segundo y se estima que su triunfo podría influir en los acontecimientos políticos de otros países europeos.
 
Hay que recordar que cuando Mitterrand llegó a la presidencia en Francia,el socialismo europeo o social democracia, vivía un momento de auge a nivel mundial.La Internacional Socialista se expandía por todos los continentes y era mirada con desconfianza y combatida por Estados Unidos.
 
Los gobiernos de ese signo se imponían en otros países europeos y también en América Latina y Africa, así como después en países que habían sido parte de la colapsada Unión Soviética.
 
Integrados en la Internacional Socialista, ésta se convirtió en un organismo al que Estados Unidos le declaró la guerra políticamente hablando, si bien hay algunos episodios que han tenido múltiples interpretaciones.
 
Los personajes clave de la expansión de esta organización fueron el Canciller alemán Willy Brandt, el Canciller austríaco Bruno Kreiski y el Primer Ministro sueco Olof Palme.Los conocidos “Diálogos” entre ellos sirvieron de base a la organización internacional, que no está relacionada con aquellas vinculadas a la Unión Soviética.
 
Los partidos que la integran empezaron a ganar elecciones en todos los continentes, en especial en los países que se liberaban de regímenes dictatoriales impuestos por el intervensionismo estadunidense.
 
La muerte de Brandt a raíz de un cáncer, y el asesinato de Palme fueron dos elementos que debilitaron a esta organización, junto a las políticas económicas puestas en práctica por los organismos internacionales.
 
Pero hoy, cuando ese modelo está en crisis, surgen nuevas expectativas. Se especula con una victoria de los socialdemócratas alemanes en las próximas elecciones y el triunfo de Hollande en Francia es señalado como un punto de partida.
 
Por Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.
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