Miércoles, 10 Octubre 2012 07:16

Transgénicos: caras y ojos

Transgénicos: caras y ojos
El precandidato de las izquierdas a la presidencia de Ecuador, Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente, hace pocos días manifestó tajante su posición contraria a la expansión de semillas transgénicas en su país, como quedó recogido en la Constitución de Montecristi. Poco ha tardado en reaccionar el actual presidente Rafael Correa, afirmando que el asunto de los transgénicos requiere de un debate nacional, planteando incluso modificar su prohibición constitucional. Por cierto, añadió de nuevo el calificativo de ecologista infantil” para referirse a Acosta.


Pero sí, sería bueno un debate, ¿por qué no? Aquí en mi nación, Cataluña –con una democracia aún en fases de experimentación y muchas hectáreas cultivadas con maíz transgénico– ni siquiera con las firmas que exige la ley de Iniciativas Legislativas Populares lo hemos conseguido. El poder de la agroindustria recorre las venas de la mayoría de los partidos políticos hipnotizándolos.


Sería estupendo que en Ecuador fueran capaces de organizar un debate profundo y riguroso con información recolectada por todo el planeta. Y no sólo hablo de ciencia, añadamos conciencia.


Inviten, para empezar, a los sindicatos agrarios españoles u organizaciones campesinas mexicanas que denuncian que las variedades locales de maíz ya no pueden ser cultivadas sin contaminarse de los maíces transgénicos; inviten a las madres de los barrios fumigados en pueblos y ciudades de Argentina, que rodeados de campos de soya transgénica, cuentan las muertes de sus hijos con los dedos de las dos manos, cuatro, cinco, seis.


Inviten a las autoridades alemanas, francesas, austriacas o suizas y pregúntenles por qué –contra las leyes de Bruselas– se han declarado naciones libres de transgénicos con el aplauso cerrado de su población campesina y consumidora; den la voz a cualquiera de los miles de huérfanos rurales en la India que han visto arruinarse a sus padres campesinos por la promesa del “espectacular” algodón transgénico; han visto también como se han quitado la vida con vasos del pesticida recomendado.


Escuchen al doctor Seralini, de la Universidad de Caen, con su reciente investigación que relaciona con claridad la mortalidad de ratones por la ingesta de maíz transgénico y de maíz fumigado con el pesticida de Monsanto, el glifosato; inviten al premio Nobel alternativo, Henk Hobbelink, representando al colectivo Grain, para que explique que aumentar la producción agroalimentaria con métodos intensivos como los transgénicos no erradica ni una pizca la pobreza, al contrario, la ensancha, y pongan también una silla al relator de Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación, Oliver De Schutter, que demuestra, recogiendo estudios de campo que, si en cualquier caso es necesario aumentar la productividad de los cultivos, el método más eficiente (a la vez que sostenible) es la agroecología, ajena a genes modificados. Y por qué no, reserven un palco a Monsanto y a sus esbirros científicos con sus argumentos “de adultos”.


Ánimo Presidente, hagan un debate con cara y ojos, aunque le advierto, la ciencia de la conciencia es ciencia con corazón.


Por Gustavo Duch, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas. Autor deAlimentos bajo sospecha

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Martes, 09 Octubre 2012 07:23

El mapa de Venezuela se tiñó de rojo

El mapa de Venezuela se tiñó de rojo
Afiches caídos, calles vacías y subtes con pocos pasajeros, así estaba el centro de Caracas después de unos comicios históricos y unos festejos que duraron hasta la mañana. Nada de lo que algunos alertaron ocurrió, sino todo lo contrario: las elecciones transcurrieron en calma y la misión observadora de la Unión de Naciones Sudamericanas elogió el sistema electoral venezolano. El ganador Hugo Chávez no habló más que por Twi-tter. “Créanmelo: he sostenido una amena conversación telefónica con Henrique Capriles! Invito a la Unidad Nacional respetando nuestras diferencias!” Y su rival de la derecha también usó esa red social para enviarles un mensaje a sus seguidores. “Recibí llamado de Pte Chávez. En nombre de + 6.500.000 venezolanos hice un llamado a la unidad del país y el respeto a todos.”


Los últimos datos del Consejo Nacional Electoral son reveladores: Chávez obtuvo el 55,14 por ciento de los sufragios (poco más de ocho millones) y el candidato de la Mesa de Unidad Democrática consiguió 44,24 votos (6.500.000).


De acuerdo con éstos, el mapa se tiñó de rojo: el oficialismo ganó en 22 de los 24 estados, incluyendo los más populosos y bastiones de la oposición como Miranda, Zulia y Carabobo. Y la Mesa de la Unidad se impuso sólo en los estados Táchira y Mérida. Las encuestadoras Datanálisis y Gis XXI fueron las únicas que anticiparon un resultado bastante similar al que terminó dándose –Datanálisis pronosticó una ventaja del líder bolivariano de 49 a 39 y Gis XXI de 55 a 44–. El resto de las consultoras mostraban tendencias de las más disímiles que no hicieron más que desconcertar a los analistas.


El presidente de Datanálisis, José Vicente León, señaló en diálogo con este diario que uno de los datos novedosos de la elección del domingo fue el record de participación del 80 por ciento, pese a que el voto no es obligatorio. “Indica que un sector de población joven que antes no votaba lo hizo esta vez.”


Otro de los aspectos que destacó el analista es el cruce de votos. “Chávez ganó en estados en donde gobierna la oposición y esto se debe a que es un voto dirigido a la persona y no tanto al partido socialista.” Según el consultor, Capriles penetró en otros estratos sociales más allá de los que tiene garantizados como la clase media y alta para poder obtener el 44 por ciento de los sufragios. Probablemente Capriles haya convencido a un sector de las clases populares de que él era un hombre de centroizquierda y admirador confeso del brasileño Lula da Silva, y que iba a continuar con la política de inclusión social del gobierno boliviariano.


Precisamente entre los logros de los catorce años de gobierno de Chávez se pueden enumerar: la reducción de la pobreza y del de-sempleo, la eliminación del analfabetismo y el acceso gratuito al sistema de salud, motivos por los cuales ocho millones de venezolano lo votaron. Rodrigo Cabezas, diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela, hizo su valoración de los comicios.


“El resultado de las elecciones demuestra que en Venezuela se realiza una revolución y que de esto son conscientes millones de ciudadanos. Si no, no hubiéramos podido resistir el embate de la campaña internacional de desprestigio de las oligarquías mediáticas como el diario ABC de España y O Globo de Brasil, que también se da con los medios venezolanos.”


El dirigente oficialista elogió la actitud de la oposición, que reconoció los resultados enseguida. “Capriles admitió la derrota, y esa actitud aleja a la oposición de la posibilidad de buscar el poder por la violencia”. Se le pregunta por qué después de 14 años están rotos los canales de diálogo entre el gobierno y la derecha. “No hemos tenido un interlocutor claro en la oposición. Es una mezcla de liderazgos, pero Capriles puede ser ese interlocutor. Estas elecciones demostraron cuánta civilidad puede haber para dirimir las controversias” señaló Cabezas.


Cuando se trata de hablar de los temas pendientes del gobierno, muchos venezolanos, pero en particular la clase media, se muestra preocupada por la inseguridad, la corrupción y la ineficiencia de las empresas del Estado. Cabezas concede dos de estos asuntos como prioritarios. “La seguridad es un tema urgente. Debemos lograr tener una presencia definitiva de la policía nacional bolivariana que sea el modelo de combate a la mafia, las bandas, los contrabandistas.” Y el otro tema es la política económica. “Tenemos que ser capaces de desarrollar una industria y esto nos trae al Mercosur. Venezuela debiera poner en marcha una política agresiva de industrialización especializada para las exportaciones”, señaló quien fuera viceministro de Finanzas en el gobierno de Chávez.

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Lunes, 08 Octubre 2012 08:51

Por qué ganó

Por qué ganó

Votaron los venezolanos y ganó Chavez. Y ahí se terminan las encuestas y los pronósticos y los relatos. Más allá del margen de diez puntos, si es mucho o poco, ganar ganó. Y si ganó por algo será. Lo conocen de sobra. Lleva trece años al frente de Venezuela y dice que quiere llegar a treinta. Tiene un programa, Socialismo Siglo XXI, que es una interpretación que el propio Chávez hace uniendo las enseñanzas de Marx con las de Jesús.

Los venezolanos lo votaron por primera vez cuando el país venía de un estallido social, el Caracazo, que provocó la implosión de su sistema político. Chávez, un militar con pasado golpista, ganó las elecciones de 1998 y asumió la presidencia, rompiendo con el bipartidismo y los famosos “acuerdos de caballeros” entre la AD y el Copei, que excluían a millones de venezolanos. Eso fue en 1999. Después ganó dos referéndum para imponer una reforma constitucional. Dos años más tarde fue reelecto bajo la nueva Constitución por un término de seis años. Durante esos seis primeros años Chávez enfrentó los embates de una oposición que por entonces no apostaba a los mecanismos democráticos. Golpe de Estado fallido, huelga petrolera y boicot a las elecciones legislativas fueron sus maniobras más llamativas. La prolongada huelga petrolera (diciembre de 2002-febrero de 2003) se convirtió en una pulseada por el poder real dentro de la empresa estatal, cuya burocracia había sido colonizada por las multinacionales de la industria. Las reformas y los quince mil despidos que siguieron a la huelga permitieron que Chávez redireccionara parte de los vastos recursos petroleros venezolanos para ayudar a vecinos pobres y así impulsar un proyecto de integración regional. Como un boomerang, las maniobras antidemocráticas terminaron golpeando a la oposición y fortaleciendo al presidente venezolano, que por entonces empezaba a mostrar los primeros resultados de sus programas de inclusión social. Las llamadas “misiones” de salud, educación y vivienda empezaban a sentirse en sectores marginales y largamente olvidados.

La oposición recién pudo reagruparse después de perder por veinte puntos un referéndum revocatorio en el 2004, y no presentarse a las elecciones legislativas del 2005, con la esperanza de deslegitimar la representación chavista. En su versión democrática y moderada se presentó a las elecciones del 2006 con el candidato Manuel Rosales, hoy asilado en Perú, acusado de enriquecimiento ilícito, y perdió por veinte puntos. Pero un año más tarde esa misma oposición derrotó a Chávez en un referéndum para cambiar la Constitución y permitirle la reelección indefinida al líder bolivariano. Chávez asimiló la derrota y volvió a la carga por la reelección indefinida en el 2009, pero a diferencia del 2007, se encargó de incluir en el proyecto la reelección indefinida de gobernadores y alcaldes. Así consiguió el apoyo que le había faltado en el 2007 y ganó el derecho a volver a presentarse como lo hizo ayer y como piensa seguir haciéndolo hasta el 2030.

Claro que los venezolanos saben que es probable que Chávez no llegue al 2030. Saben que ha sido operado en La Habana tres veces en los últimos dos años por un cáncer maligno. Rogándole a Dios por más vida, rodeado por su familia, lo han visto luchar contra el cáncer con valentía y emoción mientras enfrentaba una campaña electoral agotadora y al mismo tiempo gobernaba el país. Aunque el candidato opositor se vio más activo y dinámico durante la campaña, el sacrificio de Chávez seguramente jugó en favor de un voto emotivo que sumó para la victoria.

Pero también, y sobre todo, hay argumentos racionales para explicar el resultado. Es cierto, como dice la oposición, que hay fallas de gestión, que hay bolsones de corrupción, que hay falta de inversión, que hay inflación alta, que hay mucha inseguridad. El liderazgo hiperpersonalista de Chávez podrá oscilar entre el populismo y el autoritarismo.

Pero en la campaña Chávez pudo decir sin faltar a la verdad que durante su gobierno la pobreza se redujo a la mitad, la pobreza extrema se redujo a la mitad, se acabó el analfabetismo en Venezuela y se extendieron servicios y derechos políticos por primera vez a amplios sectores de la población.

La oposición presentó sus argumentos. Pudo hacerlo con libertad. Pudo ocupar espacios en medios masivos y convocar manifestaciones multitudinarias. Su candidato Henrique Capriles se definió como de centroizquierda y dijo que no iba a tocar las misiones de Chávez sino más bien convertirlas en ley. Dijo que no hace falta regalarles el petróleo a otros países cuando lo necesitan los venezolanos. Dijo que no hay que pelearse tanto con Estados Unidos.

Chávez contestó que Capriles es un corderito disfrazado que quiere hacer un tremendo ajuste y volver a entregarles el país a las multinacionales, aplicando recetas fracasadas de un neoliberalismo pasado de época.

Fueron unas elecciones limpias, pacíficas y multitudinarias. Venezuela, una vez más, eligió a Chávez.

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Lunes, 08 Octubre 2012 08:47

Segunda vuelta en San Pablo

Segunda vuelta en San Pablo
Cerca de 140 millones de brasileños participaron ayer de los comicios en los que se eligieron 5564 alcaldes y 57.434 concejales, elecciones ponderadas como el anticipo de los comicios presidenciales de 2014. José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y Fernando Haddad, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), disputarán en segunda vuelta la alcaldía de San Pablo, al ser los más votados en las elecciones municipales de ayer, según datos oficiales. Con el 65,28 por ciento del escrutinio finalizado, Serra se perfilaba, al cierre de esta edición, como el candidato más votado, al obtener el 31,52 por ciento de los sufragios, mientras Haddad conquistaba un 28,37 por ciento de los votos, según datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). El conservador Celso Russomanno, del Partido Republicano Brasileño (PRB), que hasta el viernes lideraba con holgura las encuestas, recibió apenas un 21,38 por ciento de los votos.

Los porcentajes se mantuvieron estables, desde el cierre de los colegios electorales, en la mayor ciudad de Brasil, que conocerá a su nuevo alcalde en la segunda vuelta de las elecciones que se llevará a cabo el 28 de este mes. Serra ganó la alcaldía de San Pablo en las elecciones de 2004 y es el más porfiado rival del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de su sucesora, Dilma Rousseff, quienes lo derrotaron en las presidenciales de 2002 y 2010, respectivamente. El paso de Haddad a la segunda vuelta, de mantenerse la tendencia del escrutinio, constituye una sorpresa, puesto que el candidato nunca superó el tercer lugar en los sondeos. Haddad, ex ministro de Educación de Lula y de Rousseff, fue elegido a dedo por el ex presidente para ser candidato del PT pese a su falta de experiencia política.

En tanto, en Río de Janeiro, el centrista Eduardo Paes, su alcalde, fue reelegido para dirigir la ciudad hasta el 1º de enero de 2017 y llevar a cabo los preparativos de los Juegos Olímpicos, que ya delinearon algunas de sus políticas en la primera gestión. Paes, que tiene además nacionalidad española por ser nieto de una catalana, obtuvo el 64,12 por ciento de los votos y fue uno de los pocos candidatos de grandes ciudades en ganar sin necesidad de una segunda vuelta. En su segundo mandato como alcalde, será anfitrión, además de los Juegos Olímpicos, de otros eventos internacionales que albergará la ciudad en los próximos años, como la Copa Confederaciones, la Jornada Mundial de la Juventud –ambos a realizarse el año próximo– y el Mundial de Fútbol de 2014.

En octubre de 2009, la designación de Río como sede olímpica supuso un antes y un después en el mandato de Paes (42 años), del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Aunque el proyecto olímpico fue elaborado antes de que asumiera como alcalde, Paes lo convirtió en el eje de su plan de mejoría de la red de transportes y en un importante catalizador de inversiones y de apoyo político, que le granjeó el apoyo de 20 partidos a su candidatura. No en vano el plan urbanístico y deportivo de Río 2016 se basa en el de los Juegos Panamericanos de 2007, en cuya organización contribuyó siendo secretario regional de Deportes y Turismo.

El alcalde aprovechó el paraguas olímpico para lanzar una ambiciosa reforma de la degradada zona portuaria de Río, que quiere convertir en área de ocio que siga el ejemplo de Barcelona 1992, la ciudad de su abuela, que emigró rumbo a Argentina pero, al hacer escala en Río, se enamoró de un médico carioca con el que luego se casó, según contó el propio Paes en numerosas ocasiones.

En Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, su alcalde, José Fortunati, fue reelegido en las elecciones municipales en las que el PT obtuvo el peor resultado en esa ciudad, un antiguo feudo. Fortunati, del oficialista Partido Democrático Laborista (PDT), obtuvo un 65,40 por ciento de los votos, lo que le garantizaba la victoria en la primera vuelta, con el 70,04 por ciento de las urnas escrutadas. Manuela D’Avila, del oficialista Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quedó segunda, con un 17,63 por ciento de los votos, y reconoció su derrota, felicitó a Fortunati y se ofreció a ayudar al alcalde, a quien le deseó que tenga mucho éxito en los próximos cuatro años de gestión.

El candidato del PT, Adao Villaverde, obtuvo un 9,61 por ciento de los votos, en el peor resultado del partido gobernante en esta ciudad del sur de Brasil, desde su fundación en los ’80. El PT gobernó Porto Alegre dieciséis años consecutivos, desde 1989 a 2004, y después perdió dos elecciones consecutivas, aunque en ambos casos disputó la segunda vuelta. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que ayer votó en Porto Alegre, donde tiene su domicilio electoral, no participó en mitines en esa ciudad, ya que los tres principales candidatos forman parte de la coalición que apoya su gobierno.

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Domingo, 07 Octubre 2012 05:58

Temas que Romney y Obama evitan

Temas que Romney y Obama evitan

Ahora que el espectáculo cuatrienal de la elección presidencial está alcanzando la cúspide, es útil preguntar cómo las campañas políticas están abordando los temas más cruciales que enfrentamos. La respuesta es sencilla: mal, o para nada. En tal caso, surgen algunas preguntas importantes: ¿por qué, y qué podemos hacer al respecto? Estos son dos temas de abrumadora importancia, porque el destino de las especies está en juego: desastre ambiental y guerra nuclear.


El primero aparece regularmente en las primeras planas. El 19 de septiembre, por ejemplo, Justin Gillis reportó en The New York Times que el derretimiento del hielo del mar Ártico había terminado para este año, “pero no antes de demoler el récord anterior, y hacer sonar nuevas alarmas sobre el rápido ritmo del cambio en la región”.


El derretimiento es mucho más veloz de lo que habían previsto sofisticados modelos computacionales y el más reciente informe de la ONU sobre el calentamiento global. Los nuevos datos indican que el hielo de verano podría haber desaparecido para 2020, con graves consecuencias. Estimaciones previas consideraban la desaparición del hielo de verano para 2050.


“Pero los gobiernos no han respondido al cambio con alguna urgencia mayor para limitar las emisiones de gases de invernadero”, escribe Gillis. “Por el contrario, su respuesta principal ha sido planear la explotación de los minerales recientemente accesibles en el Ártico, incluida la perforación para extraer más petróleo”; es decir, acelerar la catástrofe.


Esta reacción demuestra una extraordinaria disposición a sacrificar las vidas de nuestros hijos y nietos a cambio de una ganancia a corto plazo. O, quizá, una igualmente notable disposición a cerrar los ojos para no ver el inminente peligro. Eso no es todo. Un nuevo estudio del Monitor de la Vulnerabilidad Climática ha encontrado que “el cambio climático causado por el calentamiento global está desacelerando la producción económica mundial en 1.6 por ciento al año y conducirá a una duplicación de los costos en las próximas dos décadas”. El estudio fue ampliamente reportado en todas partes, pero a los estadunidenses se les ahorró la inquietante noticia.


Las plataformas demócrata y republicana oficiales sobre los asuntos climáticos son revisadas en la edición del 14 de septiembre de la revista Science. En un raro caso de bipartidismo, ambos partidos demandan que empeoremos el problema. En 2008, ambas plataformas partidistas habían dedicado cierta atención a la forma en que el gobierno debería abordar el cambio climático. Hoy, el tema casi ha desaparecido de la plataforma republicana; la cual, sin embargo, demanda que el Congreso “emprenda rápida acción” para evitar que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), establecida por el ex presidente republicano Richard Nixon en días más sensatos, regule los gases de invernadero. Y debemos abrir el refugio ártico de Alaska a la perforación para “aprovechar todos nuestros recursos estadunidenses concedidos por Dios”. No podemos desobedecer al Señor, después de todo.


La plataforma también declara que “debemos restablecer la integridad científica a nuestras instituciones públicas de investigación y retirar los incentivos políticos a la investigación financiada públicamente”; palabras en código para la ciencia climática.


El candidato republicano, Mitt Romney, en busca de escapar del estigma de lo que entendía hace años sobre el cambio climático, ha declarado que no hay consenso científico, así que deberíamos apoyar más debate e investigación; pero no la acción, excepto para agravar más los problemas.


Los demócratas mencionan en su plataforma que existe un problema, y recomiendan que deberíamos trabajar “hacia un acuerdo para establecer límites a las emisiones al unísono con otras potencias emergentes”. Pero eso es todo.


El presidente Barack Obama ha enfatizado que debemos conseguir 100 años de independencia energética aprovechando la técnica de “fracking” o fractura hidráulica y otras tecnologías; sin preguntarse cómo luciría el mundo después de un siglo de tales prácticas.


Así que hay diferencias entre los partidos: sobre cuán entusiastamente los ratones deberían marchar hacia el precipicio.
El segundo tema importante, la guerra nuclear, también está en las primeras planas todos los días, pero en una forma que asombraría a un marciano que observara las extrañas actividades en la Tierra.


La amenaza actual está de nuevo en Medio Oriente, específicamente Irán; es decir, al menos según Occidente. En Medio Oriente, Estados Unidos e Israel son considerados amenazas mucho mayores.


A diferencia de Irán, Israel se niega a permitir inspecciones o firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Tiene cientos de armas nucleares y sistemas de lanzamiento avanzados, y un largo historial de violencia, agresión e ilegalidad, gracias al absoluto apoyo estadunidense. Si Irán está buscando desarrollar armas nucleares, el espionaje estadunidense no lo sabe.


En su informe más reciente, la Agencia Internacional de Energía Atómica dice que no puede demostrar “la ausencia de material nuclear y actividades no declarados en Irán”; una forma indirecta de condenar a Irán, como demanda Estados Unidos, mientras admite que la agencia no puede añadir nada a las conclusiones del espionaje estadunidense.


Por tanto, a Irán debe negársele el derecho a enriquecer uranio que está garantizado por el Tratado de No Proliferación Nuclear, y es apoyado por la mayor parte del mundo, incluidos los países no alineados que acaban de reunirse en Teherán. La posibilidad de que Irán pudiera desarrollar armas nucleares surge en la campaña electoral. (El hecho de que Israel ya las tenga no.) Dos posiciones se contraponen: ¿Estados Unidos debería declarar que atacará si Irán alcanza la capacidad para desarrollar armas nucleares, las cuales disfrutan docenas de países? ¿O Washington debería mantener la “línea roja” más indefinida?


La segunda postura es la de la Casa Blanca; la primera es la demandada por los belicosos israelíes, y la aceptada por el Congreso de Estados Unidos. El Senado votó 90-uno a favor de apoyar la postura israelí.


Lo inexistente en el debate es la forma obvia de mitigar o poner fin a cualquier amenaza que pudiera creerse representa Irán: Establecer una zona libre de armas nucleares en la región. La oportunidad está fácilmente disponible: una conferencia internacional se reunirá en unos meses para buscar este objetivo, apoyado por casi todo el mundo, incluida una mayoría de los israelíes.


El gobierno de Israel, sin embargo, ha anunciado que no participará hasta que haya un acuerdo de paz general en la región, lo cual es inalcanzable en tanto Israel persista en sus actividades ilegales en los territorios palestinos ocupados. Wa-shington mantiene la misma postura, e insiste en que Israel debe ser excluido de cualquier acuerdo regional de ese tipo.


Pudiéramos estar avanzando hacia una guerra devastadora, posiblemente incluso nuclear. Existen formas claras de superar esta amenaza, pero no se adoptarán a menos que haya un activismo público a gran escala que demande que la oportunidad sea aprovechada. Esto, a su vez, es altamente improbable en tanto estos temas sigan fuera de la agenda, no sólo en el circo electoral, sino en los medios y el gran debate nacional.


Las elecciones son operadas por la industria de las relaciones públicas. Su tarea primaria es la publicidad comercial, que está diseñada para socavar a los mercados creando consumidores desinformados que tomarán decisiones irracionales; totalmente lo opuesto de cómo se supone que funcionan los mercados, pero ciertamente familiar para cualquiera que haya visto la televisión.


Simplemente es natural que cuando es llamada para operar las elecciones, la industria adopte los mismos procedimientos para beneficio de quienes le pagan, quienes ciertamente no quieren ver ciudadanos informados tomando decisiones racionales.


En cualquier caso, las víctimas, sin embargo, no tienen que obedecer. La pasividad podría ser el rumbo fácil, pero difícilmente es el honorable.


La más reciente colección de columnas de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts


Distribuido por The New York Times Syndicate

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Sábado, 06 Octubre 2012 07:33

“Él mantiene la hegemonía popular”

“Él mantiene la hegemonía popular”
Jesse Chacón es uno de los hombres más cercanos al presidente Hugo Chávez. Con 46 años, este ingeniero en sistemas egresado de la Academia Militar ocupó cargos clave en el proceso bolivariano desde 2001: fue director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), ministro de Telecomunicación y también titular de Interior y Justicia. Chacón hoy dirige la encuestadora GisXXI, cuya oficina se encuentra en el barrio de clase media alta La Florida –zona “escuálida” dirá–, donde recibe a Página/12. A dos días de los comicios presidenciales en los que Chávez compite para ganar un cuarto mandato contra el candidato único de la oposición, Henrique Capriles Radonski, el pronóstico de su encuestadora mantiene la proyección que difundió el 20 de septiembre: gana Chávez 55 a 44. A lo largo de la charla, Chacón anotará números como ingeniero que es, hablará de la oposición –según encuestadoras afines a la Mesa de la Unidad, Capriles ganaría cuatro puntos arriba–, hablará de los logros y las deudas del gobierno de Chávez.

–¿Podría decirse que un sector del electorado de las clases populares prefiere hoy a Capriles?


–Una diferencia entre el resultado del 2006 –63 por ciento– y el escenario que planteamos ahora –un 55 por ciento– estaría evidenciando que la oposición tuvo que conquistar algo de ese espacio, aunque el gobierno mantiene la hegemonía en el sector popular.


–Algunos analistas afirman que a Capriles le conviene que haya una alta participación este domingo y en particular del electorado más joven. ¿Usted qué opina?


–Creo que una elevada participación beneficiaría a Chávez, como lo demuestran todos los procesos electorales anteriores. En el año 2006 la participación fue del 74 por ciento –hasta ahora la más grande–, y Chávez ganó con el 63 por ciento; en el 2007, que fue la más baja participación, el proceso bolivariano perdió el referéndum de la Constitución. Si la concurrencia a las urnas llega a estar por encima del 74 por ciento podemos estar pensando en que será favorable para Chávez. A veces los sectores populares no van a votar porque viven lejos, por sus condiciones de vida. El voto de la oposición no tiene problemas para ejercitarse, porque el grueso de los sectores medios vive cerca de los centros electorales y tiene posibilidades para movilizarse.


–Otra cuestión de la que se habla es cómo votarán los electores en los estados con más población y con gobernadores de la oposición, como Carabobo o Zulia. ¿No es un dato a tener en cuenta?


–En forma general uno podría decir que la valoración de los gobernadores, sean de un sector u otro, no es la mejor. Carabobo, Zulia, Miranda son estados gobernados por la oposición, y aun así, puede existir una tendencia por la que se imponga Chávez.


–Antes del golpe de 2002 había una mayoría de medios de la oposición. Hoy se le critica al gobierno que haya un desbalance de medios públicos...


–Eso es falso. Ahora existe un sistema nacional de medios públicos que agrupa cuatro canales: Telesur, VTV, TVes y Vive TV. La empresa que mide cómo se reparte la torta de la audiencia por canales señala un 15 por ciento de audiencia para el sistema nacional de medios públicos y un 85 para los medios privados.


–Pero de esos medios privados...


–(Interrumpe.) Ninguno es oficialista. Globovisión encabeza la lista de la oposición. Y los contenidos de Venevisión y Televén no son precisamente oficialistas. Este proceso abre el espacio social y restringe el de las grandes corporaciones, esos canales son más cercanos a Capriles, aunque no lo digan explícitamente. Lo que tú ves en esas emisoras son iconos más cercanos a una propuesta de derecha. Si vas a la prensa escrita es peor. En Venezuela hay tres diarios de mayor tirada: El Nacional, El Universal y Ultimas Noticias. Del primero ni siquiera te voy a hablar. El Universal, de cien que escriben, 95 lo hacen en contra del gobierno y el que era más equilibrado, Ultimas Noticias, hace un tiempo cambió en parte porque su director, Eliazar Díaz Rangel, está enfermo y porque son primos del candidato Capriles. El desbalance es a favor de la oposición.


–¿Por qué el gobierno no deja que los medios públicos sean controlados por organizaciones sociales?


–Cuando se venció la concesión de RCTV (Radio Caracas Televisión) la propuesta que en ese momento hicimos, yo era de ministro de Telecomunicaciones, fue ir a un modelo donde el Estado administrara el espectro, pero abría el contenido. Nuestra propuesta no fue aceptada. Hay que romper con esto: que el Estado controle la frecuencia, pero que les dé la señal por horas a sectores sociales y privados, que manejen sus propios contenidos. En ese momento se impuso la propuesta de crear un canal generalista que compitiera en el espacio con los generalistas privados Venevisión y Televén.


–Me refiero a que si existe un cambio de signo político en el país no termine modificando el contenido de los canales públicos.


–Tal vez sea un error no pensar en que algún día tú puedes estar en el otro lado. Por primera vez la oligarquía presentó un candidato propio, un claro representante de la oligarquía venezolana. Sin embargo, con el apoyo de todos los medios queda desdibujado. Si buscas información sobre su biografía casi no se encuentra. Primero Justicia es un partido de derecha vinculado con el Partido Popular español, un partido franquista.


–¿Por qué se le retiró la licencia a Radio Caracas Televisión (RCTV) y no al canal de Cisneros, Venevisión?


–Cuando se redacta la Constitución del ’98 se le da el mandato al Estado para crear un canal de servicio público. Al vencerse las concesiones de RCTV y Venevisión, el Estado podía renovarlas o cumplir con ese requisito constitucional. El razonamiento que justificó que fuera RCTV es básicamente técnico. Si no, era cualquiera de los dos.


–¿Qué preocupa más a los venezolanos?


–La inseguridad. En Venezuela el contrato social se rompe en el ’89, con el Caracazo. En ese momento la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes estaba en 6. Del ’89 al ’99 pasa de seis a 37. Y del ’99 al 2009, pasa al 44 aproximadamente. El Estado creyó algo que no es cierto: si disminuyes la pobreza, disminuye la violencia. Del ’99 al 2009 la pobreza se redujo a la mitad y la pobreza extrema del 27 por ciento bajó al siete por ciento, sin embargo, la violencia no decreció. Las medidas neoliberales de los noventa desarticularon la estructura social. Es un tema de veinte años de deterioro del campo simbólico que no se resuelve fácilmente. En los catorce años de gobierno de Chávez se logró reducir la pobreza, aumentar la matrícula escolar y ahora el reto es que la educación sea de calidad.


–¿Qué sucede con la policía, está mal paga, existe corrupción?


–Hoy conviven dos modelos de policía, el nuevo que es la policía nacional y el de siempre, que era el de la represión. Desarrollamos un nuevo modelo policial desde el respeto a los derechos humanos, combatiendo los excesos policiales.


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Sábado, 06 Octubre 2012 07:23

Brasil: Haga buen uso de su voto

Brasil: Haga buen uso de su voto
ALAI AMLATINA, 05/10/2012.- El domingo que viene, 7 de octubre, los electores brasileños irán a las urnas -excepto en Brasilia, Distrito Federal- para elegir nuevos alcaldes y concejales.


El voto es una conquista del derecho del pueblo a decidir quién va a ocupar, en su nombre, las instancias del poder. Durante siglos la población estuvo sometida a gobiernos monárquicos, absolutistas, que no admitían ni la existencia de un parlamento. La sucesión en el trono dependía sólo del linaje familiar. Igual que sucede todavía hoy en Arabia Saudita, con el apoyo de los EE.UU., y en Corea del Norte con apoyo de China.


La Revolución Francesa, en 1789, les cortó la cabeza a los reyes e instauró un gobierno popular. Para entonces ya la monarquía inglesa había admitido el parlamento desde el siglo 13. De ese modo poco a poco el poder dejó de ser monopolio de una familia o de una casta para ser ocupado por los escogidos por el voto popular en las urnas.


Aunque nuestro actual sistema democrático esté aún lejos de la perfección, fue gracias a él como en las últimas décadas se eligieron presidentes de países de América Latina personalidades incómodas para los intereses de los EE.UU., que siempre ha tratado a la región como si fuera su colonia. Véase la protesta de Obama ante las medidas proteccionistas tomadas por la presidenta Dilma a favor de los productos brasileños.


Es el precio que la Casa Blanca paga hoy por hablar tanto de las virtudes de la democracia y haber implantado dictaduras militares en nuestro continente, incluido el Brasil (1964-1985). Quien conoce la historia de los EE.UU. sabe que el Tío Sam siempre ha sido maestro en predicar una cosa y hacer otra, exactamente la contraria.


El domingo próximo el elector brasileño decidirá quién habrá de gobernar su municipio -el nuevo alcalde- y quién habrá de gobernar al alcalde: los nuevos concejales.


Hay quien prefiere no votar, votar en blanco o anular su voto. Ellos estarán, de hecho, colaborando a favor de los candidatos que puntean las encuestas electorales y que, en general, con los más apoyados por el poder económico. En política no hay indiferencia. Se participa por acción o por omisión. Y quien no eche en la urna un voto válido, que pesa en la matemática del cociente electoral, acaba reforzando, con su voto inválido, a los candidatos al frente de las encuestas.


¿Serán elecciones libres y democráticas las del domingo? Todavía no. Porque van a estar condicionadas por el poder económico. El candidato al que se le facilitaron abundantes recursos financieros es más conocido que los demás. Su imagen, maquillada por la campaña publicitaria, que tiene poder hasta para transformar demonios en ángeles, se proyectó más ampliamente en la opinión pública. Y quien no contó con recursos, desde luego que obtendrá votos, que irán a favorecer a los candidatos más conocidos de su partido o facción.


Si no presionamos para que se haga la reforma política ya, tendremos que bailar al son de la música del sistema político actual. El cual no es tan bueno como quisiéramos. Pero es un bien mejor que una dictadura que cierra las Cámaras de concejales y las Asambleas legislativas, impone gobernadores y alcaldes e impide al elector votar. De todo ello conocimos en el Brasil a lo largo de 21 años.


Ahora es la ocasión para perfeccionar nuestro proceso democrático. No con la ilusión de que la elección es el remedio de todos los males. De verdad que no. Más importante que votar es movilizarse en movimientos sociales, que son los verdaderos protagonistas de la democracia, de la conquista de derechos civiles y de la reforma del Estado.


¿Quién participa hoy en los movimientos sociales? ¿Quién cree que “el pueblo unido jamás será vencido”? El neoliberalismo presiona para que nuestra indignación no termine en movilización. Protestamos en casa y en las redes sociales, para evitar los desórdenes en las calles. Lo cual es bueno para quienes desean que todo permanezca igual en el cuartel de Abrantes.


Traducción de J.L.Burguet


- Frei Betto es escritor, autor de “Conversación sobre la fe y la ciencia”, junto con Marcelo Gleiser, entre otros libros.
www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

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Viernes, 05 Octubre 2012 18:23

Alta tensión

Alta tensión
Como originado en un "cuentecillo de brujas" define el diccionario de la Real Academia Española al famoso dicho de "salirse con un domingo 7". Ese es uno de los escenarios que puede presentarse en dos días en Venezuela, donde por primera vez en 14 años el presidente Hugo Chávez, que va por su cuarto mandato al hilo, tiene enfrente a un opositor que amenaza con destronarlo.
 
 
Cambiando la estrategia de los anteriores, y fracasados, contendores del comandante, Henrique Capriles, un abogado de 40 años, adinerado empresario de origen socialcristiano, líder de una alianza de 30 partidos a la que une más el espanto que las coincidencias de fondo, se presentó con un perfil casi que conciliador, dispuesto incluso a rescatar "lo bueno" del chavismo, en especial las políticas de inclusión social. No hay que creer al lobo que se esconde bajo una piel de cordero, ha respondido el oficialismo, que extremó la movilización de los suyos en pos de una victoria que hace algunas semanas aparecía segura y que los últimos sondeos ponen en entredicho. "En Venezuela se juega mucho del futuro de América Latina", ha insistido Chávez.
 
Hugo Chávez atrae a decenas de miles de seguidores enfervorizados en cada acto al que acude desde que el 1 de julio pasado comenzó la campaña para las elecciones presidenciales del domingo. Vestidos con camisetas rojas, el color de la "revolución bolivariana", sus partidarios se lanzan contra el cordón de seguridad que rodea la camioneta descubierta en la que se abre paso el mandatario entre la gente. Algunos gritan su nombre, otros lloran. Muchos le lanzan desde la distancia notas con peticiones personales: necesita un trabajo, una casa, un crédito.
 
La diferencia con anteriores campañas presidenciales es que el rival de Chávez, Henrique Capriles Radonsky, elegido en unas inéditas primarias por todos los partidos de la oposición reunidos en la llamada Mesa de la Unidad Democrática, despierta un entusiasmo similar entre sus simpatizantes.
 
Salvo los seguidores de uno y de otro, que se creen (o dicen creer) en ambos casos seguros de su triunfo, la mayoría de los analistas piensan que va a ser una elección cerrada. Es además lo que parecen reflejar las últimas convocatorias de uno y otro en sus actos, que fueron masivas hasta el mismo cierre de la campaña.
 
Chávez ha centrado su prédica en la necesidad de "seguir profundizando la revolución bolivariana" y "el camino hacia el socialismo del siglo xxi", y en recordar en qué condiciones de desigualdad social estaba el país cuando él asumió el gobierno, hace 14 años; Capriles enfocó su discurso en los problemas cotidianos de los venezolanos y en criticar las "ineficiencias" del gobierno. El sentimiento de inseguridad (la tasa de homicidios se ha elevado a más de 50 por cada 100 mil habitantes), el aumento de la inflación (27,6 por ciento en 2011), los constantes cortes de electricidad, el creciente déficit de vivienda y el desempleo fueron algunas de las críticas constantes en su campaña. Capriles también arremetió contra "el carácter polarizador" de Chávez. "Aquí no hay espacio ni para la división ni para la fractura, ni para el rencor. La época del odio a partir del 7 de octubre queda enterrada en Venezuela", repitió.
 
Otro punto destacado del programa del candidato opositor fue su promesa de "no regalar ni una gota de petróleo mientras un venezolano se vaya a la cama con hambre". "Que cada país se ocupe de resolver sus problemas", dijo, apuntando fundamentalmente a Cuba, pero también a otros países que reciben crudo caribeño a precio barato, Uruguay entre ellos. "Sería el fin del internacionalismo, de la solidaridad con otras naciones de la gran patria latinoamericana", le respondieron desde el oficialismo.
 
Autodefinido como "el candidato del progreso", Capriles, un abogado de 40 años, ha sido diputado, alcalde del distrito caraqueño de Baruta y gobernador del estado de Miranda, vecino a la capital y el segundo más poblado del país. Hace seis años estuvo encarcelado durante cuatro meses acusado de haber permitido -cuando era alcalde de Baruta- el asedio de manifestantes contra la embajada cubana durante el golpe de Estado que intentó derrocar a Chávez en 2002, pero fue absuelto. En febrero pasado ganó con holgura unas primarias entre todos los partidos de la oposición, y hoy es apoyado por una treintena de partidos que van desde ex guerrilleros de izquierda hasta la derecha extrema. En 2010, en las legislativas, esa alianza forzó la primera derrota electoral del chavismo.
 
"A Capriles hay que darle la oportunidad para que haya un cambio. Yo veo el ambiente distinto a anteriores elecciones. Hay más alegría. La gente está con ganas de votar", dice a Brecha Yuraima Nieves, un ama de casa de 38 años, al acudir con su hija pequeña a ver al candidato opositor en Los Teques, capital del estado de Miranda.
 
"Cambio" es la palabra que más usan los simpatizantes del aspirante opositor, que en estos últimos meses se ha prodigado en las calles para acortar distancias con un Chávez que hasta agosto lo aventajaba en al menos diez puntos en todas las encuestas. Capriles ha llevado a cabo una campaña "a la antigua", con una actividad frenética y de contacto directo con los votantes. En los últimos tres meses asegura haber visitado casi 300 localidades, un promedio de tres al día. Realiza caravanas como las de Chávez, y al igual que éste es recibido como una estrella de rock más que como un político.
 
La actividad proselitista de Chávez, de 58 años, ha sido mucho menos intensa y apenas ha entrado en contacto directo con la gente, marcando una enorme diferencia con campañas anteriores. Operado en dos ocasiones en Cuba de un cáncer que le fue detectado el año pasado y del que asegura haberse recuperado completamente -aunque ha mantenido su ubicación y gravedad en completo secreto-, el presidente ha estado relativamente ausente de la campaña, con discursos más breves de lo habitual que han mantenido vivos los rumores sobre su estado real de salud. Sobre el final, sí, revivió aquellos mitines épicos del pasado.
 
Pese a todo, Chávez conserva un amplio apoyo social, con el que cuenta lograr su tercera reelección consecutiva. Su popularidad debe mucho a las llamadas "misiones", los programas sociales gubernamentales financiados con las divisas provenientes de las exportaciones petroleras y que permiten ofrecer desde servicios de salud hasta becas, pasando por libros escolares, alimentos a precios subsidiados, viviendas de protección oficial y ayudas a la población más pobre, que sigue siendo mucha.
 
"Las misiones han dado satisfacción y alegría a la gente y han cubierto muchas de las necesidades del pueblo venezolano. Yo tenía cataratas. Hice la consulta en varias clínicas y me cobraban 23 mil bolívares. Si no fuera por las misiones ahora estaría ciego. Aquí pasarán años y seguiremos con Chávez", dice a Brecha en Caracas Omar Rangel, un obrero de 59 años.
 
Sabedor del arraigo de las misiones, el oficialismo hace hincapié en los planes de la oposición para desmantelarlas en el marco de una agenda oculta de corte neoliberal que incluiría privatizaciones, sobre todo en el sector petrolero (la vaca sagrada de la economía nacional), y el despido de miles de funcionarios. Capriles, que se dice "cómodo" si se lo ubica en una "centroizquierda" tipo Lula (el propio ex presidente brasileño, que ha dado su apoyo explícito a Chávez, lo desmiente), niega esas intenciones e insiste en que las misiones no serán tocadas, aunque sí "reequilibradas" y "despartidizadas". El líder opositor asegura que globalmente las políticas sociales serán mantenidas ("El Estado está para eso", dijo) pero que al mismo tiempo le "devolverá al sector privado" el papel central en "la generación de riqueza" del que el chavismo lo habría "despojado". Los partidarios de Chávez no creen en las intenciones de la oposición de preservar las políticas sociales (según ellos sólo forman parte del camuflaje progresista de que se ha revestido una oposición que no ha perdido su profunda raíz reaccionaria) e insisten en que tras Capriles están los grandes empresarios, los grandes bancos, las petroleras, cuyos intereses fueron afectados en estos últimos 14 años. Un mes atrás el oficialismo exhibió un video en el que se veía a uno de los políticos opositores recibir un abultado fajo de billetes de un empresario. Capriles debió expulsarlo de su campaña.
 
Encuestas y desgaste
 
El presidente venezolano se ha mantenido estable en las encuestas, mientras que su rival ha ido creciendo. Aunque la mayoría de los sondeos de intención de voto dan una victoria a Chávez, sólo algunos lo hacen por una amplia diferencia. En ellos se refleja además un número todavía alto de indecisos o de consultados que omiten sus preferencias, mientras que en otros el margen de diferencia es muy estrecho, tanto a favor de uno como de otro candidato. Por primera vez desde que Chávez -aspirante a un cuarto mandato que duraría hasta 2019- llegó al poder en 1999 aupado por el desprestigio de una dirigencia política ineficiente y corrupta, la oposición cree tener posibilidades reales de derrotar al gobernante actualmente con más años en el poder en América Latina.
 
El politólogo Ángel Álvarez, profesor de la Universidad Central de Venezuela, piensa que 14 años de gobierno son muchos como para que no exista un desgaste. Él lo atribuye principalmente a dos factores. Por un lado, al equipo de gobierno. A lo largo de los tres períodos no ha habido recambio en la dirigencia del chavismo, "se han repetido exactamente las mismas caras. Los altos niveles de popularidad que el presidente Chávez todavía tiene no se corresponden con los de sus ministros, cuya evaluación es muy mala", dice.
 
Según Álvarez inciden también en el desgaste "las promesas incumplidas", por ejemplo en materia de obras públicas o de vivienda (véase recuadro), e "ineficacias" manifiestas que han ido erosionando la base de apoyo popular del Ejecutivo. Tras la subida de Capriles en las encuestas, Chávez debió admitir la existencia de "fallas" en la gestión del gobierno, y prometió una "mayor eficiencia" a futuro. "Es comprensible que haya gente inconforme por fallas de nuestro gobierno", dijo, y corregirlas será su prioridad desde el 10 de enero, cuando comience el nuevo sexenio. "Pero el 7 de octubre lo primordial no es que no arreglaron una calle, no llegó la luz, se fue el agua, no conseguí empleo, no me dieron mi casa. Lo que está en juego es mucho más. Nos estamos jugando la vida de la patria y de la justicia social, que no se dará sin revolución." Chávez también llamó a sus seguidores a "no caer en triunfalismos" y a movilizarse el domingo. "Nada está ganado de antemano", insistió.
 
Cierres
 
Los mitines de campaña de Chávez son trasmitidos por la televisión pública; los de Capriles, in extenso, por la privada Globovisión, que sólo se ve por cable, aunque en ocasiones han sido interrumpidos por las cadenas nacionales. Chávez ha estado presente en los hogares de los venezolanos casi diariamente con una infinidad de inauguraciones de carreteras, hospitales y fábricas, entregas de viviendas a familias damnificadas, firmas de acuerdos, e incluso la celebración con bombos y platillos del lanzamiento de un satélite nacional (el segundo de Venezuela) desde China.
 
Los actos de cierre de campaña fueron masivos. En especial el de Chávez, ayer jueves. Decenas de miles de personas vistieron de rojo a Caracas durante todo el día, esperando la aparición del comandante, que debía producirse en la noche. Chávez se mostró mucho más activo en los últimos días que en las semanas anteriores.
 
Algunos episodios de violencia se registraron. El más grave de ellos, todavía muy confuso, fue el asesinato a tiros de dos opositores en un altercado en Barinas, estado del oeste del país. Algunos supermercados de la capital vaciaron sus góndolas en los días previos a la elección, previendo algún incidente poselectoral, y varias organizaciones internacionales autorizaron a sus empleados extranjeros a abandonar el país por una temporada. Chávez y Capriles se han acusado mutuamente de "preparar" asonadas y acciones violentas en caso de derrota. El presidente denunció un "plan desestabilizador" de la oposición para desconocer su triunfo, "cantar fraude y llamar a su gente a la calle a la violencia". La oposición respondió con la divulgación de otra hipotética estrategia del gobierno para dar un golpe de mano mediante civiles armados si el 7 de octubre perdiera en las urnas. Pero hay quienes recuerdan que aun con todo lo que se está jugando ahora, hubo campañas electorales en las que la violencia explícita era mayor y la sangre finalmente no llegó al río. Lo que no quita que la del domingo sea una de las consultas de más trascendencia en la historia política reciente de Venezuela.


Visto desde Cuba

San Hugo
 

Si hay un país extranjero para el cual el resultado de la elección del domingo en Venezuela aparece como vital, ese es Cuba. Venezuela no es sólo el principal aliado político del gobierno de la isla, sino también, y de lejos, su principal socio comercial. En 2010, según los últimos datos disponibles, el comercio bilateral superó los 6.000 millones de dólares. Aunque la balanza comercial resultó ampliamente favorable a Caracas (las exportaciones cubanas a Venezuela alcanzaron los 1.600 millones de dólares, las venezolanas a Cuba los 4.300 millones), La Habana obtuvo ventajas considerables en el acceso a un petróleo barato (a Cuba llegan unos 100 mil barriles diarios de crudo venezolano, que cubren el déficit nacional en combustible) y la colocación de productos que a otros países no hubieran podido llegar. Uno y otro gobierno manejan la relación bilateral como "ejemplar de un modelo de cooperación e integración internacionalista". Este 2012 ambos países firmaron una cincuentena de proyectos de cooperación por casi 2.000 millones de dólares, en áreas que van desde la educación hasta la agricultura, y hay en funcionamiento varias empresas binacionales. Una vía de ingresos para Cuba ha sido la cooperación con Venezuela, con unos 40 mil médicos y educadores, en las "misiones" que el gobierno de Chávez ha multiplicado en los barrios pobres de las principales ciudades venezolanas.
 
Venezuela es el país al que Cuba vende más "servicios profesionales", un rubro que se ha convertido en el principal generador de divisas: en 2011 la isla captó por esa vía unos 6.000 millones de dólares, contra 2.000 millones por concepto de turismo y 1.100 millones por exportaciones de níquel.
 
Casi todas esas ventajas -no sólo las petroleras- caerían en caso de una victoria de Henrique Capriles el domingo, una perspectiva de la que en el gobierno cubano no quieren ni oír hablar. Pero tampoco sectores de la disidencia local se inclinarían por una derrota del chavismo. "Habría que prepararse a vivir momentos casi tan difíciles como los que siguieron a la caída de la Unión Soviética hace más de veinte años", comentó a la agencia IPS un redactor de la revista Claridad, ligada a la Iglesia.


Por Pablo Pérez 
Brecha, Montevideo, 5-10-2012
http://www.brecha.com.uy/
 
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Ampliar el debate, de eso se trata la democracia
Este miércoles, unos kilómetros al sur del lugar donde se desarrolló el primer debate presidencial entre Barack Obama y Mitt Romney, el informativo de “Democracy Now!” rompió el cerco mediático y amplió el debate restringido y a puertas cerradas que se estaba llevando a cabo en la Universidad de Denver. Nuestra emisión incluyó a dos candidatos presidenciales de partidos que no fueron invitados a debatir. La Dra. Jill Stein, del Partido Verde, y Rocky Anderson, del Partido de la Justicia, respondieron a las mismas preguntas planteadas a los candidatos de los dos principales partidos en tiempo real, desde sus propios podios, a apenas unos kilómetros de distancia de los de Obama y Romney. El objetivo era abrir el debate para incluir las voces que no son escuchadas o que son marginadas por los medios masivos. (El candidato del Partido Libertario, Gary Johnson, también fue invitado a participar en nuestro debate, pero rechazó la invitación).
 
El Presidente Obama hizo un planteo interesante a finales de 2011, cuando dijo en el programa '60 Minutos': “No me comparen con el Todopoderoso; compárenme con la alternativa”. Ojalá la población tuviera una amplia variedad de alternativas frente a las cuales compararlo. De hecho, existen esas alternativas, simplemente que la mayoría de la población no lo sabe. El motivo por el que no lo sabe es que los medios no brindan información acerca de la política ni de las campañas de los terceros partidos. Sus campañas, además, carecen de fondos para comprar tiempo en el aire en televisión o para competir con los monstruos que recaudan fondos para las campañas de los partidos Demócrata y Republicano. Todo esto provoca que haya menos diversidad de voces y muchas menos alternativas a la hora de votar.
 
No siempre fue así. En 1980, la Liga de Mujeres Votantes estaba a cargo de los debates, y el candidato independiente a la presidencia John B. Anderson pudo participar en el debate presidencial (el entonces Presidente Jimmy Carter se opuso a su participación y boicoteó el evento). En 1992, el candidato multimillonario Ross Perot utilizó sus fondos personales para superar la barrera mediática a su campaña presidencial. Su exitoso desempeño en el debate lo puso temporalmente por encima de Bill Clinton y de George H.W. Bush en las encuestas.
 
Desde entonces, a ningún candidato de una tercera fuerza política se le ha permitido participar en los debates presidenciales. Los debates son organizados por la Comisión de Debates Presidenciales, una organización que George Farah, fundador y director ejecutivo de Open Debates, describe como “una empresa privada financiada por Anheuser-Busch y otras grandes empresas, que fue creada por los partidos Demócrata y Republicano para sacarle el control de los debates presidenciales a la Liga de Mujeres Votantes”.
 
Farah me dijo que en 1988 “las campañas de Michael Dukakis y de George Bush redactaron el primer contrato secreto sobre debates. Se lo entregaron a la Liga de Mujeres Votantes y le pidieron que lo pusiera en práctica. La Liga respondió '¿Esto es una broma? No vamos a aplicar un contrato secreto que establece los términos del formato'. Entonces, hicieron público el contrato y realizaron una conferencia de prensa en la que acusaron a los candidatos de 'fraude al pueblo estadounidense' y en donde informaron que se negaban a ser 'cómplices del engaño al pueblo estadounidense'”.
 
Fue en ese momento que los partidos Demócrata y Republicano le arrebataron el control de los debates a la Liga de Mujeres Votantes y, desde entonces, lo han mantenido ellos.
 
“Democracy Now!” llevó a los candidatos Stein y Anderson a un estudio de televisión en Littleton. Tras cada una de las respuestas del Presidente Obama y de Mitt Romney a las preguntas planteadas por el moderador Jim Lehrer, deteníamos la imagen y permitíamos que Stein y Anderson también respondieran. Sus respuestas marcaron un fuerte contraste con el intercambio de ataques que tenía lugar dentro del debate oficial, donde las medidas de seguridad eran extremas.
 
Por ejemplo, con respecto a la asistencia de salud, el ex Alcalde de Salt Lake City, Anderson, dijo: “Estamos hablando de propuestas de asistencia de salud a las que se les llama 'Obamacare' y 'Romneycare'. Pero yo las llamaría 'sistema de salud de las empresas de seguros médicos', debido a que son estas empresas las que redactaron las propuestas de Obama y Romney. Se unieron a una fundación muy conservadora hace algunos años para desarrollar este plan, para que el pueblo estadounidense comprara este producto perverso”.
 
La candidata del Partido Verde, Jill Stein, es una médica de Massachusetts. Dijo en un tramo del debate: “Durante el gobierno de Obama, que básicamente legitimó las violaciones cometidas durante el gobierno de George Bush, se ha atacado nuestro derecho a la privacidad, nuestros derechos consagrados en la Primera Enmienda, ha habido una criminalización del derecho a manifestarse...las cosas no están funcionando ni en los gobiernos demócratas ni en los republicanos. Necesitamos un gobierno que sea de, por y para la gente, y que no esté auspiciado por las grandes empresas ni sirva a sus intereses”.
 
Realizar un sólido debate sobre los asuntos fundamentales de la actualidad fortalece la democracia. Mientras demócratas y republicanos gastan sumas de dinero sin precedentes en sus campañas, “Democracy Now!” sigue contribuyendo a que se escuchen las otras voces, que suelen ser silenciadas. Así debe ser el sonido de la democracia. ¡Que comience el debate!
 
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Viernes, 05 Octubre 2012 06:11

¿Por qué Chávez?

¿Por qué Chávez?
Hugo Chávez es sin duda el jefe de Estado más difamado en el mundo. Al acercarse la elección presidencial del 7 de Octubre, esas difamaciones se tornan cada vez más infames. Tanto en Caracas como en Francia y en otros países. Atestiguan la desesperación de los adversarios de la revolución bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Chávez.

 
Un dirigente político debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez electos, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Chávez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea -en aquel entonces-, la mayoría de los venezolanos. Y cumplió su palabra.
 

Por eso, este es el momento de recordar lo que está verdaderamente en juego en esta elección, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un país muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las élites políticas y las empresas transnacionales. Hasta 1999, el pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, democrata-cristianos o social-demócratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. Más de la mitad de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza (un 70,8% en 1996).
 

Chávez hizo que la voluntad política prevaliera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.

 
Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación… Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio : carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.

 
En materia de política exterior, apostó por la integración latinoamericana y privilegió los ejes Sur-Sur, al mismo tiempo que imponía a los Estados Unidos una relación basada en el respecto mutuo… El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en América Latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.

 
Tal huracán de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitista. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los legítimos dueños del país. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campañas de difamación contra Chávez. Hasta llegaron a organizar –en alianza con los grandes medios que les pertenecen– un golpe de Estado el 11 de Abril del 2002.

 
Estas campañas continúan hoy en día y ciertos sectores políticos y mediáticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo -lamentablemente- la repetición como si fuera una demostración, los espíritus simples acaban creyendo que Hugo Chavez estaría encarnando «un régimen dictatorial en el que no hay libertad de expresión».

 
Pero los hechos son tozudos. ¿Alguién ha visto un «régimen dictatorial» ensanchar los límites de la democracia en vez de restringirlos? ¿Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela sólo ocurrían cada cuatro años, Chávez organiza más de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter, etc.
 

Chávez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese carácter democrático en una condición  para el proceso de transformación social. Chávez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores vía referendum en 2007. No es casual que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situara entonces Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la justicia electoral[i].
 

El gobierno de Hugo Chávez dedica el 43,2% del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado por cinco (de 65 000 a 350 000). El país presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) de América latina. En su informe de Enero de 2012, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPALC, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el país suramericano que –junto con el Ecuador-, entre 1996 y 2010, ha logrado la mayor reducción de la tasa de pobreza. Finalmente el instituto norteamericano de sondeos Gallup ubica al país de Hugo Chavez como la sexta nación «más feliz del mundo»[ii].

 
Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa del 5,4%, mientras que la de los privados supera el 61%[iii]… Mismo escenario para los medios radiales. Y el 80% de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes -El Universal y El Nacional–, adversos al gobierno.

 
Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana -¿Dónde existe un régimen perfecto?-. Pero nada justifica esas campañas de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democrática que, en América Latina, ha barrido con los regímenes oligárquicos de nueve países, apenas caído el muro de Berlin, cuando algunos vaticinaban «el fin de la historia» y «el choque de las civilizaciones» como horizontes únicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de los Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Oriente Próximo y donde quiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible.


Ignacio Ramonet
 Presidente de la asociación Mémoire des luttes (Memoria de las luchas), presidente honorífico de Attac
 Jean-Luc Mélenchon
 Copresidente del Partido de izquierda, diputado europeo

05 oct 2012
 
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[i] Venezuela obtiene 85 puntos; Estados Unidos, 30; Canada 26 … http://venezuelanalysis.com/news/6336
 
[ii]Estudio publicado el 29 de abril de 2011. http://www.gallup.com/poll/147167/High-Wellbeing-Eludes-Masses-Countries-Worldwide.aspx#2
 

[iii] Mark Weisbrot et Tara Ruttenberg, «Television in Venezuela : Who Dominates the Media ?» (pdf), Center for Economic and Policy Research, Washington, D.C., décembre 2010.

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