Fabian Scheidler: “La idea de que hay una economía libre y por otro lado un Estado regulador es un mito”

La megamáquina, el sistema capitalista, está conduciendo el planeta a una serie de crisis ecológicas, económicas y sociales. Pero ¿cómo se formó dicho sistema? ¿Dónde hunde sus raíces históricas? Hablamos con Fabian Scheidler, historiador, escritor y periodista alemán.

 

El fin de la megamáquina desvela las raíces de las fuerzas destructivas que amenazan el futuro de la humanidad en nuestros días. La primera parte de este ensayo, que aún no se ha publicado en castellano, nos guía hacia los orígenes del poder económico, militar e ideológico desde hace 5.000 años. La segunda y más importante parte repasa la formación y expansión del sistema-mundo moderno a través de los últimos cinco siglos.


Scheidler desmantela las mitologías del progreso de occidente, mostrando cómo la lógica de la acumulación infinita de capital ha devastado desde el principio tanto a las sociedades humanas como a los ecosistemas. Piezas clave de este proceso: el desarrollo evolutivo del poder estatal y del capital, la ofensiva contra los movimientos igualitarios, el rol de los ejércitos mercenarios y el “complejo metalúrgico”, la Reconquista, la esclavitud y el colonialismo, la emergencia de la ciencia mecanicista, el advenimiento de la disciplina estatal y del trabajo remunerado, la revolución de las energías fósiles, el alzamiento de los movimientos de trabajadores, mujeres y anticoloniales y el correspondiente ascenso del nacionalismo y el fascismo, los filtros de la “democracia guiada”, los movimientos antisistema después de la Segunda Guerra Mundial, la involución neoliberal, y por último los límites económicos y ecológicos del sistema.


El capítulo final muestra las nuevas posibilidades para el cambio sistémico, así como los nuevos peligros que aparecen con el incremento de la inestabilidad y el colapso venidero de la megamáquina en el siglo XXI.


Fabian Scheidler nació en 1968 en Bochum (Alemania), estudió historia y filosofía en la Universidad Libre de Berlín y dirección teatral en Frankfurt. Desde 2001 trabaja como autor para medios impresos, televisión, teatro y ópera. En 2009 fundó con el periodista David Goeßmann el magazine televisivo alternativo Kontext TV. Entre sus invitados se encuentran Noam Chomsky (que además es patrocinador oficial de Kontext TV), Vandana Shiva, Immanuel Wallerstein, Jeremy Scahill, Amy Goodman, Yanis Varoufakis y muchas otras personalidades.
Fabian Scheidler publica regularmente en la revista Blättern für deutsche und internationale Politik (editada por Saskia Sassen, Jürgen Habermas y otros). En 2009 obtuvo Premio Otto Brenner para el periodismo crítico, en 2010 trabajó como coordinador del “Tribunal de los bancos” para Attac en el teatro Volksbühne en Berlín. Como dramaturgo y autor de teatro trabajó muchos años para el conocido teatro Grips en Berlín. En 2013 se representó su ópera “Muerte de un banquero” (Música: Andreas Kersting) en el teatro Gerhart-Hauptmann en Görlitz. En 2015 se publicó su libro El fin de la megamáquina. Historia de una civilización fracasada y en 2017 Caos. La nueva era de las revoluciones.


En tu libro te concentras en el periodo de los últimos cinco siglos, pero en la primera parte llegas hasta cinco milenios antes, ¿porqué te propusiste esta ambiciosa tarea?


Porque tenemos que confrontarnos con procesos y crisis globales, en las cuales hay que preguntarse si no estamos ante una crisis civilizatoria y si podemos seguir adelante con un modelo como el que venimos implementando desde los últimos cinco milenios. También tenemos la crisis financiera que aún está ahí con cada vez mayores crashes financieros. Al parecer las élites globales no son capaces de controlar esas crisis globales. Es decir, las respuestas a esa crisis global no son proporcionadas de forma sistemática. Por eso me pregunté dónde están las raíces de esa crisis. Las respuestas a menudo se remontan a la década de los setenta o los ochenta y hablan de la vuelta del neoliberalismo, pero lo cierto es, como trato de demostrar, que se remonta a un periodo mucho anterior.


¿No se corre entonces el riesgo de caer en el reduccionismo catastrofista?


Necesitamos un análisis más profundo de la realidad de —al menos— los últimos cinco siglos para comprender dónde tiene su origen todo ello y cuáles fueron los movimientos de resistencia desde el principio. Me remonto mas atrás en el tiempo para preguntar cómo se crea la dominación, ya que esto no es algo que haya existido siempre en la historia de la humanidad.


En los 200.000 años durante los cuales el homo sapiens ha existido sobre la faz de la tierra, lo que llamamos civilización en el sentido de una sociedad estructurada de forma jerárquica con estructuras de poder, que ha existido los últimos 500 años, es en relación muy poco tiempo.


El foco de tu investigación está en la dominación, ¿cómo podemos solucionar a ese respecto la crisis en la que nos encontramos?


La pregunta está en qué estructuras nos bloquean. No nos falta el conocimiento. Por ejemplo, en el caso del cambio climático, su existencia está clara desde hace 30 o 40 años. Tenemos este problema y tenemos que abandonar los elementos fósiles combustibles. En el caso del hambre global tenemos conferencias sobre el hambre desde hace décadas. Sin embargo, sigue aumentando la brecha entre pobres y ricos y 800 millones de personas pasan hambre. No falta conocimiento y hay que preguntarse qué estructuras de poder están fomentando esta situación.


¿Cuál es tu crítica a la economía de mercado?


Hay una historia que es el mito de que la economía de mercado se ha desarrollado de forma libre a partir del espíritu precursor y que, por otro lado, está el Estado que lo regula, que es malo y despótico. Desde el punto de vista histórico, sin embargo, se puede reconocer que las instituciones estatales y las instituciones económicas, como las primeras sociedades de acciones en el siglo XVII, estaban muy relacionadas.


Las primeras sociedades de accionistas estaban muy militarizadas y perseguían el objetivo de sacar dinero para los accionistas con métodos militares. O un poco antes, la forma primitiva del sistema capitalista en la Alta Edad Media. Las ciudades-estado de Venecia y Génova eran estructuras que tenían una gran flota militar. Mas tarde fueron los grandes comerciantes y las casas financieras, los bancos.


La idea de que tenemos una economía libre que se desarrolla y por otro lado un Estado que la regula más o menos es un mito que nos ocupa hasta hoy: ¿porqué los gobiernos no pueden poner límites a las energías fósiles o a los negocios del capital transnacional? En mi libro distingo entre cuatro clases de poder que se han ido formando en la historia. Uno es la violencia física, que se puede manifestar de formas muy diversas, entre ellas por supuesto, la militar o estatal. En la Edad Moderna los Estados se militarizaron cada vez mas de forma muy íntimamente ligada a las instituciones de acumulación del capital.


¿Por qué le das tanta importancia en el libro al concepto de acumulación infinita del dinero?


Porque en realidad es una curiosidad en la historia de la humanidad. Hay muchas sociedades en las que se acumuló riqueza. Pero la lógica del capital sobrepone la acumulación de dinero por encima de cualquier otra cosa y a cualquier precio. Eso se ha desarrollado a lo largo de los siglos. Durante la Edad Media era normal acumular una determinada riqueza y dedicarse a no hacer nada, a exhibir dicha riqueza o disfrutarla. Los negociantes trabajaban cuatro a seis horas al día porque querían disfrutar la riqueza. Al mismo tiempo, debido a la competencia entre diversos actores, comenzó la tendencia de reinvertir el dinero.


La invención de la contabilidad doble es un buen ejemplo, pero sobre todo la aparición de las sociedades de accionistas muestran la separación de la riqueza de las personas concretas y cómo ésta se convirtió en una institución allá por el siglo XVII.


La situación de las sociedades de accionistas hoy es que en el derecho, ya sea alemán o americano, sus jefes están obligados por ley a multiplicar la riqueza del accionariado independientemente de si la sociedad en su conjunto se beneficia con ello o no. Con independencia de los daños sociales o ecológicos. Las mayores 500 empresas del mundo suponen un 40% del producto social mundial. Yo las llamo monstruos, máquinas en cuyo código genético se encuentra la orden de crear dinero a partir de dinero por todos los medios posibles. Y estamos ante la pregunta de si podemos sacar ese código de la economía porque es destructivo y por los límites del propio planeta.


El origen del dinero y su relación con la guerra es otro de los aspectos principales de tu libro, ¿podrías explicarlo?


La versión estándar en los libros de economía es la de Adam Smith, que aseguraba que a partir de la inclinación natural del ser humano al trueque, desde hace 250 años apareció la economía de mercado. Para esta versión no hay pruebas históricas o antropológicas. No se encuentran sociedades de cazadores en las cuales de una forma natural se desarrolle una economía de mercado a partir de la economía del trueque.


Una de las primeras sociedades que tuvo un sistema monetario verdadero fue la antigua Grecia. El dinero se utilizaba para pagar a los soldados. El ejército se utilizaba para llevar a cabo guerras y para hacer esclavos que a su vez se empleaban en las minas de plata con las que se hacían las monedas. Era un círculo de guerra, esclavitud y monetarización de los Estados.


El Estado necesitaba dinero para pagar a su ejército. Ello lo vemos en la Antigüedad así como en la Edad Moderna. Los Estados eran dependientes de una monetarización creciente de la sociedad porque su poder dependía del ejército y éste estaba compuesto por soldados, que solamente se pueden financiar con dinero.


La financiacion de los Estados dependió desde muy pronto del crédito, que se utilizaba para financiar las guerras. El crédito se extendió desde el siglo XIV por toda Europa, influyendo de forma masiva en la política. Se necesitaba mucho dinero para comprar los grandes cañones. Y este dinero lo emprestaban casas de crédito, que al mismo tiempo tenían las minas de plata y cobre en su posesión.


Por supuesto, lo importante es qué entendemos por dinero. Si una sociedad está intricada de la economía financiera en el sentido de que todo se vuelve posible comprar, entonces normalmente se da una gran polarización social según vemos en la historia.


En tu libro describes con detalle el rol de España en el desarrollo de la Megamáquina, ¿podrías enumerar los puntos principales al respecto?


España fue uno de los primeros poderes hegemónicos del sistema-mundo moderno, de la megamáquina capitalista. Pero no era independiente para desarrollar su imperio militar y colonial, sino que fue financiada por los bancos genoveses. Colón no nació por casualidad en Génova.


El Estado español y el expolio fueron en aquel momento una especie de precalentamiento para el capital transnacional. La brutal fiebre del oro y la plata de los conquistadores en Latinoamérica, y el genocidio asociado a ella, fue espoleada por los bancos acreedores de Génova, pero también de Ausburgo y de Amberes, que querían recuperar su inversión. Ello explica por una parte la monstruosidad de la conquista, como describe por ejemplo Bartolomé de las Casas.


Solo en las minas de plata de Potosí, en la actual Bolivia, cientos de miles de indígenas fueron explotados hasta la muerte, para extraer la plata para las economías capitalistas y los ejércitos de Europa. Metales preciosos, como explico en el libro, jugaron un rol esencial en la historia del poder y la dominación ya desde los imperios más antiguos.


Las minas de plata de Las Médulas en el norte de España eran centrales para el imperio romano, ya que con la plata que se extraía de ellas se pagaba a los ejércitos con los cuales Roma devastó el Mediterráneo y media Europa. Ya por aquel entonces las minas estaban relacionadas con violaciones extremas de los derechos humanos y con la destrucción de la naturaleza. En ellas trabajaban esclavos y dejaron unos paisajes ruinosos, que aún pueden ser observados hoy día.

 

Carmela Negrete

publicado
2018-04-01 06:25:00

Publicado enPolítica
Viernes, 23 Febrero 2018 06:36

Miseria y desigualdad en Colombia

Miseria y desigualdad en Colombia

Como el segundo país más desigual de América Latina aparece Colombia, donde el hambre y la miseria junto a los altos índices de criminalidad y difícil acceso a la educación y a la salud son hechos cotidianos para el grueso de su población.


Pese a ser Colombia uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, el dinero que le entrega la Casa Blanca va destinado al sector militar y no a resolver las necesidades de millones de ciudadanos pobres.


A Colombia las últimas administraciones norteamericanas y en especial la actual presidida por el magnate Donald Trump le han asignado la tarea de ser el principal actor contra la República Bolivariana de Venezuela, porque funcionaría como base logística y de agresión armada contra Caracas que ha decidido defender su independencia y se ha negado a instaurar un sistema neoliberal como exige Washington para la región.


Recordemos que en suelo colombiano están establecidas siete bases norteamericanas que cuentan con gran poder militar ubicadas en Apiay, Malambo, Cartagena, Palenguero, Tulemaida, Larandida y Bahía Málaga.


Después del recorrido realizado por el secretario de Estado norteamericano, Red Tillerson por México, Perú, Argentina, Colombia y Jamaica con el manifiesto propósito de incrementar las presiones económico-financieras contra Venezuela, el presidente colombiano Juan Manuel Santos inició conversaciones con el FMI, el BID y el BM para que cuando Caracas cambie o sea derrocado su gobierno, se apruebe un plan de rescate por 60 000 millones de dólares.


Esa información la ofreció el ministro de Hacienda colombiano, Mauricio Cárdenas quien agregó que a su país le gustaría tener un papel más destacado en Venezuela en caso de que se dé un cambio de gobierno tal como afirmó Tillerson en Austin, Texas antes de comenzar su periplo por América Latina.


Paradójicamente, los mismos organismos financieros con los cuales Santos quiere lograr una supuesta ayuda para Venezuela, confirman que Colombia vive una situación delicada, por ser una de las naciones más desiguales del mundo y la segunda de Latinoamérica.


Esto se debe a que el 20 % de los ingresos del país están concentrados en el 1 % de la población mientras la mitad de esas entradas la recibe solo el 10 %.
La política de expulsión de campesinos y de poblaciones indígenas bajo amenazas y asesinatos ha provocado que el 1 % de las familias ricas y empresas transnacionales sean dueñas del 81 % del territorio nacional.


Un informe presentado en la 62 sesión del Comité del Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, DES, de las Naciones Unidas, denuncia que de los 43 millones de personas en el país, 22 millones sobreviven en condiciones de pobreza


El documento asevera que el despojo generado por los desplazamientos permitió que entre 1980 a 2016 más de 7.4 millones de hectáreas cambiaran de dueños, lo cual profundizó el modelo de propiedad de tierra desigual.


Una de las denuncias más importantes es que a partir del 2002 hay un incremento en el otorgamiento de títulos mineros e hidrocarburos que se elevan a 4.9 millones de hectáreas a cambio de favores a funcionarios estatales, que ha provocado el quebrantamiento de grupos indígenas y graves afectaciones medioambientales. Privatizaciones indiscriminadas bajo el régimen neoliberal.


El Fondo de Naciones Unidas para la Educación y la Infancia (UNICEF) reveló que uno de cada diez niños sufre desnutrición crónica en ese país andino, mientras el Instituto Nacional de Salud advirtió que cada semana mueren al menos cinco menores a causa de la desnutrición.


Desde enero hasta de noviembre de 2016, en la Guajira fallecieron 66 niños por hambre, pertenecientes al pueblo indígena Wayúu. En la última década, en Colombia han muerto aproximadamente 2 000 niños y niñas por este mismo motivo.


Al igual que todos los gobiernos que aplican al pie de la letra las más estrictas leyes neoliberales, los ricos en Colombia pagan menos impuestos.
En cuanto a los empleos, el 64 % de los colombianos lo hacen en la informalidad, el 18 % bajo relaciones laborales ilegales, mientras que el 89 % de los asalariados rurales carece de protección social. Además, el 47.1 % de los trabajadores ganan menos del salario mínimo legal.


Las privatizaciones se extendieron por todos los sectores: bancario, empresas inmobiliarias, servicios de agua, alcantarillado, educación, salud, seguros, minería.
Con la entrada en vigor el 15 de mayo de 2012 del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, se aceleró la fuga de capitales, la destrucción ambiental; aumentó la privatización de servicios esenciales como educación, agua, electricidad y salud; se incrementó la desigualdad y el trabajo precario; se redujo la producción alimentaria con la entrada de mercancías subsidiadas procedentes de Estados Unidos, y sobre todo, se perdió la soberanía económica y política de la nación.
A todas estas desventajas sociales y económicas, se suma una violencia histórica que ni con la firma de los acuerdos de La Habana se han podido resolver ya que continúan los asesinatos a líderes sociales, desplazamientos forzados, hechos violentos, incumplimiento de acuerdos con sindicatos y falta de garantías para las protestas pacíficas.


Aunque el presidente Santos, con toda la maquinaria de los medios de comunicación occidentales que lo apoyan, trate de que ocurra un cambio de sistema en la República Bolivariana cuyo gobierno ha beneficiado a la mayoría menos favorecida de Venezuela, los datos que ofrece Colombia son la antítesis de lo que los pueblos latinoamericanos desean: atención educacional, salud, bienestar social y paz.


Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

Publicado enColombia
Miércoles, 20 Septiembre 2017 06:56

La culpa es de los pobres

La culpa es de los pobres

En 1758 el gobernador de Carolina del Sur, James Glen, reconoció en una carta a su sucesor: “Ha sido desde siempre una política de nuestro gobierno alentar el odio de los indios hacia los negros”. En las generaciones previas, el racismo no había alcanzado el nivel de odio suficiente como para evitar que indios, negros y blancos pobres se unieran para el trabajo, la intimidad y, sobre todo, para rebelarse contra el poder de los poderosos.

Aunque el dinero y el poder en principios son abstracciones incapaces de emociones humanas como el odio y el amor, las emociones, como todo lo demás, forman parte de su mecánica. Los instrumentos se convierten en sujetos y los sujetos en instrumentos. Así, el racismo y los intereses de clases han estado relacionados desde los tiempos del antiguo Egipto.


Hoy en día esa relación se justifica de otras formas, a veces de formas tan mitológicas y sagradas como “la mano invisible del mercado” (que por lo general es solo la mano invisible de los poderosos), “el consumo y el nivel de vida”, “la eficiencia y la productividad” y hasta “la patria y la libertad”.
Dos de los negocios más importantes y más lucrativos del mundo son el tráfico de drogas y la venta de armas.


Porque la producción de droga está en los países pobres y el consumo en los países ricos, la culpa de la violencia es de los productores, es decir, de los pobres.
Porque la producción de armas está en los países ricos y el consumo en los países pobres, la culpa de la violencia es de los consumidores, es decir, de los pobres.
Cuando la economía en los países ricos prospera, los pobres son los únicos culpables de su propia pobreza, como si el mundo fuese plano y todos tuviesen las mismas oportunidades.


Cuando la economía en los países ricos se estanca o retrocede, entonces los pobres son los culpables de que los demás no tengan trabajo. Sobre todo, si son pobres migrantes.


La culpa es siempre de los pobres.


Hace dos mil años, un profeta rebelde fue crucificado, junto con otros dos criminales, por desafiar al imperio de la época pregonando la no violencia, rodeándose de marginados y asustando a los poderosos con frases como “es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico subir al cielo” o “ustedes han menospreciado al pobre. ¿No son los ricos quienes los oprimen y personalmente los arrastran a los tribunales?”.


Por los siguientes tres siglos, los primeros cristianos fueron inmigrantes pobres, ilegales y perseguidos. Hasta ser oficializados por otro emperador, Constantino, y de perseguidos se convirtieron en persecutores, olvidando la advertencia de los antiguos Proverbios: “Aun por su vecino es odiado el pobre, pero son muchos los que aman al rico”; “La riqueza añade muchos amigos, pero el pobre es separado de los suyos”; “El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor”; “La fortuna del rico es su ciudad fortificada, con altas murallas en su imaginación”.


Incluso la estatua de la Libertad de Nueva York, recibió a millones de inmigrantes (europeos), sin visas ni pasaportes, con la frase “Denme los pobres y los cansados (...) denme los que no tienen techo”.


Sin embargo, ahora, según las leyes en los países ricos, si alguien es rico tiene garantizada una visa o la residencia. Si alguien es pobre y su bandera es el trabajo, se les impedirá el ingreso a los países ricos de forma automática. De hecho, la sola palabra trabajo en cualquier consulado del mundo es la primera clave que enciende todas las alarmas y le cierra las puertas a un trabajador honesto. Porque un mundo obsesionado con el crecimiento, donde el capital produce más capital, no cree que el trabajo pueda producir más trabajo. Porque el dinero es más libre que los seres humanos y un ser humano sin dinero no es libre sino esclavo.


Para justificar este apartheid global, ya no se recurre al concepto de raza sino el de naciones y se confunde legalidad con legitimidad, como si las leyes no fuesen la expresión de las conveniencias del poder de turno, como si las leyes no fuesen, con frecuencia, elegantes formas de legalizar la corrupción del poder.


Incluso, hasta las mejores leyes suelen ser injustas, especialmente con aquellos que no están en el poder. Como ejemplo bastaría con la observación que hiciera hace cien años el novelista francés Anatole France: “La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan”.

 

Por Jorge Majfud, escritor y profesor uruguayo estadounidense. Su última novela es El mar estaba sereno.

Publicado enSociedad
“Colombia sigue siendo un país difícil para ser negro”

Este año, la Fiscalía ha recibido más de cien denuncias por actos discriminatorios


En septiembre de 1954 Gabriel García Márquez escribía sobre el Chocó, en el Pacífico colombiano. Describía sus polvorientas casas de madera y techos de zinc. Hablaba de sus retorcidas calles empedradas, hacía una radiografía de un pueblo que se manifestaba pacíficamente para reclamar atención estatal. Han pasado 63 años y el retrato es el mismo. Chocó es la región más pobre de Colombia y sus necesidades siguen siendo básicas. “Las zonas con población negra tienen las peores condiciones de vida. ¿Estamos condenados a la pobreza y el abandono solo por el color de nuestra piel?”, reflexiona Juan Carabalí, politólogo y una de las voces de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas (CNOA).


Carabalí dice que basta con mirar el mapa del país para darse cuenta de la exclusión. Los diez municipios más pobres están poblados mayoritariamente por negros. Hay lugares como Río Quito (Chocó) donde la miseria alcanza el 98%. “Hay pocas oportunidades y la participación en política es escasa”, reclama. Según el último censo oficial (2005), la población negra llega al 10,6% (más de cuatro millones de personas), pero su visibilidad en cargos públicos apenas roza el 1%. Solo dos ministros en Colombia han pertenecido a esta población. Paula Moreno en el despacho de cultura de 2007 a 2010 y Luis Alberto Murillo, el actual ministro de ambiente. Dos nombramientos empujados por las organizaciones negras del país con el apoyo de la bancada de congresistas afro de Estados Unidos, que en los últimos años, de forma discreta, ha ayudado a impulsar la inclusión de algunos temas étnicos en Colombia. “Gracias a la articulación que hemos tenido con ellos se han dado avances, pero no ha sido suficiente. Colombia sigue siendo un país difícil para ser negro”. Menciona la Ley Antidiscriminación que establece sanciones penales y multas para quienes promuevan cualquier acto de segregación (por raza, nacionalidad, orientación sexual, religión), pero asegura que se trata de una medida poco efectiva si lo que se quiere es reconocer a la población negra.


En la última semana, Vanessa Mendoza, aspirante a ocupar un lugar en el Congreso, denunció racismo. Aseguró que es víctima de discriminación porque a pesar de que existe una orden del ente electoral para que se posesione, desde el parlamento se lo han negado. Dice que la situación es una muestra de exclusión.


A la Fiscalía han llegado en menos de dos años 460 denuncias por actos discriminatorios. No se sabe cuántas correspondían a racismo y en cuántos casos ha habido condena. El Consejo Superior de la Judicatura, la instancia que debería tener la cifra, asegura que no hay un registro. Solo se ha conocido una sentencia contra un Concejal que llamó a las negritudes “el cáncer del gobierno nacional y mundial”. Aunque estuvo a punto de pagar penalmente por lo que dijo, un tribunal lo absolvió bajo el argumento de que sus palabras habían sido sacadas de contexto. La justicia se queda muchas veces en el papel.


“Vemos con escándalo lo que está pasando en Estados Unidos con el racismo, pero no nos miramos a nosotros mismos. En Colombia pocas veces te insultan en la cara, pero la cotidianidad de alguien negro en este país es dura”, asegura Carabalí. Cuenta que le han negado la entrada a un bar por su color de piel y confiesa que jamás ve un partido de fútbol en un lugar público. “En todos los insultos a los jugadores incluyen la palabra ‘negro’. Sufrimos racismo estructural, que se naturaliza en la cotidianidad”, dice.


Paola Osorio Colorado, de 31 años, habla de lo difícil de ser mujer y negra en Bogotá. “Sigue pareciendo extraña nuestra presencia acá. Nos miran, nos acosan. Existen muchos estereotipos sexuales sobre la mujer negra y es difícil cargar con eso”, cuenta. Es abogada y publicista y tuvo que salir de su pueblo en el Valle porque no encontró trabajo. La falta de oportunidades y la violencia en las regiones empuja a cientos de afros al centro del país. De los miles de desplazados que hay en Colombia, al menos 500.000 están en Bogotá y un importante porcentaje es comunidad negra. La guerra en regiones como el Chocó no se fue con el proceso de paz con las FARC. Otros grupos armados se pasean y mandan por la zona. Tanto que la misión de apoyo al proceso de paz de la OEA tuvo que pedir como medida de urgencia el cese las acciones violentas.


El selvático departamento ha tenido que cargar con la pobreza y el olvido, pero además es una de las zonas donde más se ha recrudecido el conflicto armado tras el desarme de las FARC. Allí continúan operando el Ejército de Liberación (ELN), así como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), la mayor banda criminal de origen paramilitar.
Con el calendario de las elecciones electorales encima, la población afro sabe que los van a utilizar como bandera electoral. “No tendremos una representación política real hasta que nos convirtamos en un movimiento fuerte, mientras tanto las dos curules que por ley nos pertenecen estarán en manos de partidos tradicionales con otros intereses”, dice el politólogo Carabalí. En Colombia hay más de 250 organizaciones de negritudes trabajando para que los reconozcan. “El racismo tiene a millones de colombianos en la miseria”, concluye.


El lamento chocoano, una canción de la que hablaba Gabriel García Márquez en sus textos sobre esta región, suena todavía. El Nobel decía que esos hombres negros que veía haciendo resistencia en 1954 parecían capaces de cantar ese himno hasta el fin de los tiempos. Han pasado más de 60 años y lo siguen haciendo frente a un país que parece no escucharlos.

 

Bogotá 23 AGO 2017 - 12:06 COT

Publicado enColombia
"El principal condicionante del nivel de salud de una población es su nivel socioeconómico"

El doctor Jaime Breilh cuestiona el modelo tradicional de salud pública. Teórico de la epidemiología crítica, impulsa una universidad que adopte los valores culturales de la sociedad a la que pertenece. Y rescata la resistencia cultural de los pueblos de América.

 

“No hay enfermedades de la pobreza. Hay enfermedades de la riqueza con desigualdad. Es necesario cambiar el punto de vista, porque si no aparecen los pobres como responsables de las enfermedades. Lo que el modelo de salud pública dominante llama ‘enfermedades de la pobreza’ debería llamarse ‘enfermedades generadas por un sistema social que necesita de la desigualdad’.”


El doctor Jaime Breilh es un teórico reconocido como uno de los mayores impulsores, desde la década de los 70, de una nueva visión de la epidemiología crítica –rama fundamental de la nueva salud pública– y promotor de la aplicación sistemática de la categoría “determinación social de la salud”. Sus obras circulan en tres idiomas y varias de ellas están reconocidas como clásicos de la literatura científica en salud de América Latina. Establece cuestionamientos esenciales al modelo de investigación convencional (positivista) ligado al funcionalismo y abre caminos innovadores para la metodología científica. Estudiosos de la salud pública y epistemólogos lo han catalogado como uno de los cuatro teóricos sobresalientes de América Latina en el campo de la Epidemiología junto a Asa Cristina Laurell, Naomar Almeida y Cecilia Donnangelo. La Organización Panamericana de la Salud ha incorporado su obra Epidemiología Crítica a su programa de textos.


–Usted habla de epidemiología crítica, de medicina social y de salud colectiva. ¿Podemos desarrollar un poco estos conceptos?


–Son nombres distintos para un proyecto que fue cambiando con el tiempo, pero que básicamente se opone al concepto de salud pública imperante. La medicina social está en el camino de Ramón Carrillo, de Salvador Allende... Como ministro de Salud, Allende publicó La realidad médico-social chilena, obra sobre la salud pública con énfasis en la medicina social, en la que se señalaba claramente que el principal condicionante del nivel de salud de una población es su nivel socioeconómico. La medicina social busca entender cómo las condiciones sociales y económicas impactan en la salud, así como su importancia en la medicina. Y también fomentar las condiciones en las cuales la comprensión pueda conducir a una sociedad más sana. Ahora hablamos de salud colectiva, entendiendo salud como el articulador de las características personales con los condicionamientos sociales.


–Ajá, por eso es importante hablar de enfermedades de la riqueza con desigualdad si hablamos de diarrea infantil, mal de Chagas...


–Es que la salud pública tradicional no mira el contexto social. Por ejemplo, las poblaciones infantiles en América latina están sometidas a productos químicos desde la vida intrauterina. Hay innumerables obras, estudios, trabajos científicos sobre este tema. Basta recordar a Andrés Carrasco...


–Con su lucha contra el glifosato y los problemas que eso le acarreó...


–Bien. Ahora veamos las diferencias entre los enfoques de la salud de los que hablábamos al comienzo. La salud pública tradicional descubre que hay muchísimos chicos anémicos en América latina, y los trata con suplementos de hierro. La salud colectiva, además de tratar la anemia, llama a suspender las fumigaciones, busca cortar la causa.
–De ahí su referencia a Carrasco...


–Pero el modelo imperante, el farmacobiológico, es muy poderoso. No estudia los problemas de salud como una totalidad sino que lo divide todo, y para cada porción tiene un medicamento.


–Es un negocio que cierra bien redondito... Las fumigaciones favorecen su renta y aumentan las ventas de medicamentos.


–Y así es como las matrices de poder determinan las potencialidades de defensa y los problemas. La agricultura se torna entonces una economía de la muerte por destrucción ecológica. Los recursos naturales se toman sólo como recursos para hacer negocios. Muchas de las actividades económicas actuales, como la minería extractivista, la agroindustria con transgénicos, están ligadas a grandes intereses. Y todo se reduce a una cuestión de ganancias, no hay un enfoque ecológico.
–Y volvemos a las verdaderas causas de las enfermedades...


–Sí. Hay que cambiar el objeto de la salud. Se debe trabajar sobre el proceso de enfermedad, cómo y por qué se enferman las personas. Voy a darle un ejemplo claro. Una cosa es estudiar el dengue y cómo combatirlo. Y otra muy distinta es entenderlo en relación con los sistemas de producción que hacen que prolifere el vector. Los determinantes sociales de la salud son las condiciones sociales y económicas que influyen en las diferencias individuales y colectivas en el estado de salud. Son los riesgos asociados a las condiciones de vida y de trabajo –por ejemplo, la distribución de ingresos, bienestar, poder–, más que factores individuales –como sería el estilo de vida individual o la herencia genética–, que aumentan la vulnerabilidad hacia las enfermedades.


–Entonces esa imagen bucólica del campo como un lugar sano, con la naturaleza en su esplendor..

.
–Ya no. Ya hablamos de la agricultura de la muerte. Se produce lo que llamamos hoguera tóxica, que es desencadenar los efectos deletéreos del calentamiento global en zonas cada vez más chicas. Con el uso de agrotóxicos, se destruye la naturaleza.


–¿Y qué justifica esa destrucción? ¿Sólo el afán de riqueza?


–Sí. La biodiversidad es un pésimo negocio.


–Es cierto... Impide la explotación a gran escala, el trabajo en serie... Exige métodos casi artesanales...


–¡Por supuesto! El monocultivo eleva la renta. Y está también el tema de la aplicación de la tecnología. La mala aplicación va destruyendo la vida, al destruir la biodiversidad.
–Pero sigue siendo económicamente rentable.


–Ya empieza a quedar en evidencia que no es así, por los enormes gastos que exige la salud pública. Esto demuestra que el actual modelo no sirve.
–Usted es rector de la Universidad Andina de Ecuador. ¿Cómo juega la universidad en este contexto? No se forma igual a los profesionales en esquemas tan distintos.
–Claro que no. Pero el tema del modelo universitario es mucho más amplio. Queremos cambiar el concepto de riqueza académica. No todos los modelos de universidad son igualmente válidos en todas las circunstancias. Queremos una universidad abierta a la comunidad, que sea un proveedor de pensamiento crítico, no un proveedor de datos.
–Hay que repensar, entonces, nuestras universidades.


–Sí. No todos tenemos que parecernos o imitar a Harvard. Pero tampoco vale la actitud cerril de rechazar o negar todo lo que venga de Harvard, que es una institución maravillosa y muy valiosa. Nosotros propugnamos una metacrítica del poder capitalista, con la articulación de los “buenos saberes”.


–¡Qué lindo eso de adaptar las universidades a nuestras comunidades! Es un alivio que haya catedráticos para los cuales nuestra cultura sea valiosa.
–Es que yo rescato algo muy importante en nuestra América, que es el concepto de resiliencia en lo social y en la vida cultural.


–Tiene razón... Más de quinientos años después de ese genocidio que la cultura dominante llama Descubrimiento, las culturas indígenas en América.
–Y sus aportes tienen que ser integrados a nuestro corpus académico.

Renata Padín
Página/12

Publicado enSociedad
¿Cuáles son los 5 países con mayor desigualdad de América Latina?

La desigualdad es un fenómeno que se expresa en múltiples dimensiones y que se encuentra presente en América Latina, siendo la distribución del ingreso una de sus principales aristas.


Según datos publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su informe de 2016 sobre el Panorama Social de América Latina, los 5 países con mayor desigualdad de la región en 2015 fueron: Guatemala, Colombia, Brasil, Panamá y México, que promediaron un coeficiente de Gini superior a 0,5.


La Cepal utilizó el coeficiente de Gini para medir en base a dos variables absolutas el nivel de desigualdad, que toma valores entre 0 (que representa la ausencia de desigualdad) y 1 (para representar la desigualdad máxima). América Latina mostró para 2015 un valor promedio de 0,469, evidenciando un poco más de igualdad que en 2014, cuando presentó un 0,473, señala la organización.


Si bien en general el índice disminuyó 1,2 % anual en promedio entre 2008 y 2012, el ritmo de descenso bajó a la mitad entre 2012 y 2015, demostrando solo un 0,6% anual. La Cepal especifica que estos avances fueron impulsados por una mejoría relativa de ingresos laborares, gracias a políticas activas como la formación de empleo y el aumento real de los salarios mínimos.


En este informe el organismo también dedica un capítulo al gasto social, señalando que este último alcanzó su máximo histórico de 10,5 % del PIB (Producto Interno Bruto) para el gobierno central y 14,5% del PIB para el sector público (promedio regional). No obstante, señala que este todavía se mantiene muy por debajo de otras regiones como Europa, que direcciona un 34 % de su PIB.


Al igual que en 2012, los países con el mayor nivel de igualdad en la región siguen siendo Uruguay, Venezuela y Argentina, con un valor promedio del coeficiente de Gini de aproximadamente un 0,4.

 

Publicado: 31 may 2017 06:08 GMT

Publicado enEconomía
Advierten ombudsman que ni leyes ni muros podrán detener el flujo migratorio en la región

En una dura crítica a las políticas antinmigrantes globales, de manera particular las de Estados Unidos, la Federación Internacional de Ombudsman (FIO) advirtió que los flujos de personas no se podrán detener con leyes ni con muros, pero reconoció que la condición de vulnerabilidad de los migrantes "es una herida abierta" en las comunidades contemporáneas.

En la inauguración de la segunda cumbre Iberoamericana Migración y Derechos Humanos. Una nueva mirada, se destacó que hoy el mundo vive con el mayor número de personas desplazadas desde la Segunda Guerra Mundial, quienes han abandonado sus hogares por factores como guerras, hambre, enfermedades y búsqueda de bienestar para ellos y sus familias, poniendo en muchos casos en riesgo su integridad y seguridad, e incluso su vida.

Al dar la bienvenida a ombudsman de la región, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, convocó a sus homólogos a revisar opciones o mecanismos para identificar y generar un registro de personas en situación de migración.

"El paso de un país a otro no debe suponer la clandestinidad y el anonimato de las personas, que impide el ejercicio de sus derechos y los deja a merced de cualquier tipo de agresión o abuso", dijo el ombudsman mexicano, quien agregó que la movilidad o migrar es un derecho inalienable de las personas, cuyo ejercicio debe ser dimensionado por los estados nacionales para diseñar políticas públicas de atención a este sector especialmente vulnerable.

Por su parte, el presidente de la FIO, el portugués José de Faria Costa, citó cifras de la Organización de las Naciones Unidas, las cuales indican que más de 2 millones de personas han tenido que abandonar sus países de origen (aunque no precisó el lapso al que se refiere) debido a razones multifactoriales, pero donde la violencia, la guerra, la pobreza y el hambre son las razones principales de un flujo migratorio creciente en la región.

Se trata, añadió, de una "herida abierta" en contra de nuestras comunidades contemporáneas, pues a pesar de todos los esfuerzos que realizan las diversas autoridades nacionales, junto con las instituciones de derechos humanos, y la comunidad internacional, persiste el "sufrimiento atroz de los migrantes", quienes, muchos de ellos, pierden la vida en su camino en busca de la paz y mejores niveles de bienestar.

Ante los titulares y representantes de organismos nacionales de protección y defensa de las garantías individuales, de representantes de organizaciones de la sociedad civil, académicos y expertos en el tema, el representante de la Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jarab, señaló que la migración se convierte cada vez más en un tema central a escala global, en medio de una creciente estigmatización de este sector, al que las políticas xenófobas lo han convertido en "chivo expiatorio" de todos los males nacionales.

Destacó los discursos en contra de estas políticas antimigratorias, pero advirtió que esto no basta. "No es suficiente rechazar este discurso de odio; es necesario revisar las políticas en la materia desde una visión de derechos humanos y que se cumplan efectivamente", dijo.

El subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería, Miguel Ruiz Cabañas, informó que México impulsará, en el contexto del Pacto Global sobre Migración, que será celebrado en Nueva York el próximo año, que se reconozcan la aportación y los derechos de las personas en tránsito.

En su intervención en la sesión inaugural, el funcionario señaló que el pacto global es una iniciativa que impulsa México junto con Suiza, cuyo objetivo es poner fin a la ola racista y xenófoba que enfrentan los migrantes. Precisó que la migración debe basarse en varias premisas: en un enfoque de derechos humanos y en la corresponsabilidad de los gobiernos.

Publicado enInternacional
Veinte años sin el padre de la pedagogía de la liberación

En La Habana (Cuba), en mayo de 1997, la segunda edición del “Encuentro Iberoamericano Cultura y Desarrollo: retos y estrategias” tenía como conferencista principal al maestro Paulo Freire. Ese fue uno de los motivos que me llevó de nuevo a la capital cubana. El otro, o los otros, mi cercanía sentimental e intelectual con la Revolución Cubana y sus propuestas sociales y políticas.


Aquel congreso ha podido pasar a la historia por muchas cosas, para mí se quedó colgado en el tiempo con la ilusión incumplida de haber podido compartir con el maestro de la pedagogía latinoamericana. Falleció el 2 de mayo de ese año, días antes de un evento que se quedó huérfano y que, pese a todo, fue toda una experiencia académica.


El 19 de septiembre de 1921 nacía en Recife (Brasil) Paulo Reglus Neves Freire. Su pensamiento pedagógico, fundamentalmente político, promovió una educación de perfil humanista que buscaba que el ser humano se integrara en su realidad. Su pedagogía del oprimido estaba unida a la toma de conciencia crítica para romper las ataduras del poder y transformar la sociedad.


Acreedor en 1986 del premio internacional ‘Paz y Educación’ de la UNESCO y reconocido por la Organización de Estados Americanos (OEA) con el premio Andrés Bello como “educador del continente”. Una veintena de universidades de todo el mundo le han concedido el doctorado ‘honoris causa’.


El 19 de septiembre de 2013, día en que hubiera cumplido 92 años, la Universidad Federal de Pernambuco inauguró una escultura suya en bronce a tamaño real obra del artista Abelardo da Hora, amigo personal de Freire. Era la primera estatua dedicada al declarado “patrono de la educación brasileña” y símbolo del Movimiento Pedagógico Latinoamericano.


Siempre se ha dicho que en el pedagogo brasileño se juntan vida, obra y pensamiento. Su ideario ha alimentado a varias generaciones de pensadoras e intelectuales de todo el mundo. En su texto Pedagogía del oprimido, el maestro afirma: “La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora tendrá, pues, dos momentos distintos, aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación, y, el segundo, en que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.”


Sus propuestas pedagógicas combatían la educación bancaria, aquella en la que un docente “ilustrado” les transmite conocimiento a unos “alumnos” sin luz que se llenan de datos y hechos sin criterio y sin contexto impidiéndoles tener un pensamiento crítico. Para ello propone una educación problematizadora que cuestione el statu quo y que plantea la enseñanza como un diálogo en un proceso en el que educador y educando comparten y aprenden entre sí. En esa conversación, la palabra es acción y reflexión. Una dupla indisoluble sin la que no es posible la transformación del mundo. Si solamente fuera acción no permitiría el diálogo, y si sólo se queda en reflexión se vuelve palabrería.


Sus métodos parten de la cultura popular y se alimentan de la práctica social. Para Freire es fundamental trabajar la pedagogía de la pregunta: “Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.” Pretendía evitar que se perdiera la curiosidad, base del aprendizaje, y recuperar el interés por cuestionarse y revivir las preguntas para conocer y educarse.


La sencillez de sus palabras las hace casi perogrulladas, pero él fue quien las puso en verdaderas propuestas innovadoras de la educación existente. Hizo fácil lo difícil al expresar cosas tan evidentes como que “Enseñar exige saber escuchar”; “La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una ‘cultura del silencio’”; “Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre”, o “Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra”.


Para Freire había que leer el mundo antes de leer las palabras, pensaba que era necesario conocer el contexto y sus implicaciones. Su pensamiento se puede definir en una afirmación categórica que sigue siendo pertinente en un hoy en el que nos pretenden homogeneizar a partir del edu-entretenimiento: “la educación como práctica de la libertad.”

Contraponiendo la educación para el hombre-sujeto frente a la impuesta educación para el hombre-objeto.
En el libro escrito a dos voces entre Freire y Faundez plantean que: “El movimiento perenne de la pregunta nos sitúa en un horizonte de conversación, intercambio, visibilidad y reconocimiento de otras voces no presentes en el diálogo pero que están vinculadas con él, en ese transcurso, difícil pero necesario, complejo pero ineludible, singular y colectivo, de construir una palabra colectiva.”


Cuando en ese mismo texto Freire habla del sueño de reinventar la sociedad, afirma: “el sueño sólo será posible en la medida en que descanse en una comprensión rigurosa del presente que, al ser profundamente modificado, hace viable la concreción del sueño.” Su sueño debería ser el sueño de toda persona hoy, sin distinción de ningún tipo, en cualquier lugar del mundo: “crear una sociedad en la que una minoría no explote a las mayorías (...) en la que preguntar sea un acto común, diario (...) en la que la participación permanente sea una forma de ser del pueblo, junto con su responsabilidad social y política.”


Como señaló en su Pedagogía de la esperanza: “No hay cambio sin sueño, como no hay sueño sin esperanza.”
Para terminar, “si la educación es a la vez un acto político, un acto de conocimiento y un acto creador” comuniquémoslo, hagamos política, promovamos la educación liberadora y creemos y creamos que es posible un cambio social para mejorar la situación de las mayorías oprimidas.


Pueden ampliar información y conocimientos en la web del Instituto Paulo Freire de Brasil.

 

04 May 2017

Publicado enCultura
La pobreza acorta la vida más que la obesidad, el alcohol y la hipertensión

Un macroestudio en 'The Lancet' critica que la OMS no incluya la desigualdad como factor a combatir


La evidencia científica es robusta: la pobreza y la desigualdad social perjudican seriamente la salud. Sin embargo, las autoridades sanitarias no ponen el foco sobre estos factores sociales tanto como lo hacen sobre otros cuando tratan de mejorar la salud de los ciudadanos. Un macroestudio sobre 1,7 millones de personas, que publica la revista médica The Lancet, vuelve a la carga con este problema descuidado: la pobreza acorta la vida casi tanto como el sedentarismo y mucho más que la obesidad, la hipertensión y el consumo excesivo de alcohol. El estudio supone una crítica a las políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por no querer incluir en su agenda este factor determinante de la salud tan importante o más que otros que sí forman parte de sus objetivos y recomendaciones.

"El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. Sin embargo, las estrategias de salud global no consideran las circunstancias socioeconómicas pobres como factores de riesgo modificables", aseguran los autores del estudio que publica The Lancet, una treintena de especialistas de instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Columbia, el King's College de Londres, la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Imperial College de Londres.


Su trabajo se centró en los datos de 1,7 millones de personas para analizar cómo influye el nivel socioeconómico en la salud y la mortalidad en comparación con otros factores más convencionales, como el tabaquismo o la obesidad. El resultado coincide con otros estudios previos: la pobreza es un agente que afecta a la salud de forma tan sólida y consistente como el tabaco, el alcohol, el sedentarismo, la hipertensión, la obesidad y la diabetes. Es más, la capacidad de acortar la vida es mayor que varios de estos factores. El bajo nivel socioeconómico reduce la esperanza de vida en más de 2 años (2,1) en adultos entre 40 y 85 años; el alto consumo de alcohol la reduce en medio año; la obesidad la acorta 0,7 años; la diabetes reduce la esperanza de vida en 3,9 años; la hipertensión en 1,6 años; el sedentarismo, 2,4 años; y el peor, reduciendo la media de vida 4,8 años, el consumo de tabaco.


La elección de estos factores no es casual: son los tomados por la OMS para combatir las enfermedades no contagiosas en su plan para reducir su incidencia en un 25% para el año 2025, el llamado objetivo 25x25. "Nuestros hallazgos sugieren que las estrategias y acciones globales definidas en el plan de salud de la OMS excluye un importante determinante de la salud de su agenda", critican los investigadores, liderados por Silvia Stringhini, del Hospital Universitario de Lausana. Y añaden: "La adversidad socioeconómica debe ser incluida como un factor de riesgo modificable en las estrategias de salud local y global, las políticas y la vigilancia del riesgo para la salud".


Del mismo modo que se puede promover el abandono del tabaco o el deporte entre la población, el artículo defiende que el factor socioeconómico también puede modificarse a todos los niveles, con intervenciones como la promoción del desarrollo durante la primera infancia, las políticas de reducción de la pobreza o la mejora del acceso a una educación. Por eso, las estrategias de prevención de las enfermedades crónicas se equivocan al no abordar "poderosas soluciones estructurales".
No es ideología sino ciencia


"La fuerza de la evidencia del efecto del rango social sobre la mortalidad, como ejemplifica el estudio de Stringhini y sus colegas, es ahora imposible de ignorar", asegura un comentario en The Lancet firmado por Martin Tobias, especialista del Ministerio de Sanidad de Nueva Zelanda. Y añade: "Basan su argumento no en ideología política sino en ciencia rigurosa". Según este epidemiólogo, tener bajo nivel socioeconómico "significa ser incapaz de determinar el propio destino, privado de recursos materiales y con oportunidades limitadas, que determinan tanto el estilo de vida como las posibilidades vitales".
El investigador español Manuel Franco, que no ha participado en el estudio, considera que "es importante que los autores muestren que el factor socioeconómico importa, e importa tanto como los que señala la OMS". "La evidencia dice que la desigualdad mata. ¿Nos interesa la salud del país, tanto la de los pobres como la de los ricos? No se ataca este factor porque no interesa", asegura Franco, epidemiólogo de la Universidad de Alcalá de Henares, especialista en cómo afectan los factores sociales y ambientales en la salud.


Franco explica cómo en países ricos (el estudio se centra en datos de Reino Unido, Francia, Suiza, Portugal, Italia, Estados Unidos y Australia) hay diferencias "insoportables" de esperanza de vida dentro de una misma ciudad, como Barcelona, Madrid, Glasgow o Baltimore. "Y la brecha no deja de ampliarse: la esperanza de vida de los pobres no crece como la de los ricos", denuncia. Y concluye: "Hacemos investigación para mejorar algo. Sabemos que hay factores estructurales que perjudican la salud, pero las autoridades no quieren atacarlos, prefieren hablar solo de los factores individuales: haz deporte, no fumes".

Publicado enSociedad
Emigración de haitianos: otra mirada sobre el expediente de los 20.000 inmigrantes haitianos en situación irregular en Colombia en 2016

Según el informe anual presentado el 12 de enero de 2017 por las autoridades migratorias de este país sudamericano [1], 20.366 inmigrantes haitianos en situación irregular han sido detectados en diferentes regiones del territorio colombiano en el curso del año 2016.


Los haitianos migrantes aparecen, por primera vez, a la cabeza de la lista de extranjeros conducidos (muchos de ellos) por redes de traficantes ilegales a través de los departamentos de Antioquia, Nariño, Valle del Cauca, Risaralda y Cauca, principalmente, en su trayectoria hacia Estados Unidos.


Los haitianos son ampliamente más numerosos que todos los extranjeros en tránsito en Colombia en busca del "sueño americano", en particular los originarios de Cuba (8.167), de la India (874), del Congo (570) y de Nepal (553), según el informe publicado en el sitio de internet de Migración Colombia, lo que lleva a los principales medios de comunicación, organizaciones de defensa de los derechos humanos de inmigrantes y universidades de Colombia a interrogarse sobre este nuevo flujo migratorio que utiliza este país sudamericano como lugar de tránsito.


Brasil es identificado como el principal país, de donde provienen los inmigrantes haitianos que tuvieron la posibilidad de regularizar su estatuto en este país (más de 80.000, según las autoridades brasileñas [2]) pero que después de casi dos años están cada vez más desesperados por la crisis política y económica que atraviesa el gigante sudamericano.


Esta crisis golpeó de frente al sector de la construcción que utiliza la mano de obra extranjera (desde la organización de la última Copa del Mundo de fútbol en el verano de 2014), provocando así el paro para estos inmigrantes en particular.
Ya que su país de origen, Haití, no es una opción para ellos debido a la crisis humanitaria que se agravó desde el terremoto del 12 enero de 2010, prefieren emprender el periplo hacia los Estados Unidos atravesando ríos, montañas, bosques y haciendo frente a todo tipo de riesgos, amenazas y consecuencias nefastas para sus derechos humanos, su dignidad y su vida [3].


"El número de inmigrantes irregulares detectados por Migración de Colombia, en el curso del año 2016, que sobrepasa en 4 veces el del año anterior, es un ejemplo claro de que los controles efectuados, las medidas tomadas y el trabajo realizado por la autoridad migratoria [colombiana], dan resultados", declaró satisfecho el director de Migración Colombia, Krüger Sarmiento.


Sin embargo expertos en migración argumentaron que esta alteración de las cifras había aumentado, por el contrario, los riesgos y los peligros a los cuales están enfrentados estos inmigrantes obligándoles, por ejemplo, a utilizar los "servicios" de los traficantes y de otras redes criminales (entre los que están los de la droga y la prostitución), para soslayar las medidas de control, muy estrictas, establecidas por las autoridades


El informe de Migración Colombia señaló, además, varios lugares por donde los extranjeros en tránsito ingresaron al suelo colombiano (Putumayo, Amazona, la isla de San Andrés y otros puntos fronterizos con Ecuador, Brasil y Perú), así como las rutas tomadas para alcanzar América Central y la cantidad de dinero pagado a las redes de traficantes para llegar a Colombia (entre 2.000 y 2.500 dólares, como término medio).


Otras fuentes indican que los inmigrantes llegan a pagar hasta 10.000 dólares para emprender el viaje (atravesando el continente, de sur a norte) hacia la frontera de México con Estados Unidos.


Por otro lado en una entrevista concedida a la prensa colombiana [4] Krüger Sarmiento afirmó que la entidad que dirige deportó a más de 20.000 haitianos y 8.000 cubanos en 2016.


Sin embargo no dio más información sobre los países hacia los cuales los inmigrantes haitianos en particular han sido deportados y sobre todo acerca de las condiciones en las cuales estas deportaciones se efectuaron, lo que no deja de abrir interrogantes (hasta aquí sin respuesta), inquietudes y aprensiones, respecto al destino de estos inmigrantes deportados.
¿Han sido repatriados a Haití? ¿Han sido rechazados en Ecuador y en otros países desde donde llegaban (Perú, Brasil, Venezuela, etc.)? ¿Siguieron su trayectoria hacia América Central? ¿Cuántos de ellos perecieron en el camino?


Recordemos que el Consejo de Estado de Colombia (uno de los tribunales de justicia más importantes del país) denunció en una sentencia hecha pública a mediados de noviembre del año 2016 [5], el carácter ilegal de las deportaciones de inmigrantes cubanos (debido a las violaciones de los derechos humanos de estos extranjeros), operadas en agosto del año 2016 en la frontera de Colombia con Panamá (más particularmente en la localidad colombiana de Turbo), por las autoridades migratorias y policiales colombianas.


Por otra parte medios de comunicación internacionales [6] y otras organizaciones de derechos humanos informaron sobre la llegada, a finales de 2016, de 12.000 inmigrantes haitianos a la frontera de México con Estados Unidos, en particular a la ciudad mexicana de Tijuana. Estos últimos esperarían todavía una decisión favorable del Gobierno estadounidense.
En consecuencia Tijuana (ciudad muy golpeada por la inseguridad, como otras zonas de México) estaría haciendo frente a una grave crisis humanitaria, marcada por la ausencia de viviendas, de alimentos, de medidas de higiene, así como amenazas muy serias de inseguridad con respecto a lo inmigrantes.


Además las posibilidades de entrar legalmente a Estados Unidos (a través de un estatuto de refugiados o por "razón humanitaria") son casi inexistentes para estos haitianos ya que el Gobierno de Barack Obama, en un comunicado de prensa de la Casa Blanca, acaba de eliminar el privilegio, concedido a los cubanos que pisan el suelo de este país (privilegio negado a los que llegan por el mar) de obtener la residencia permanente de manera inmediata.


De allí el nombre de esta medida "pies secos, pies mojados", que acaba de ser derogada, a pesar de su funcionamiento desde hace más de 20 años en el marco de la política del gran vecino del Norte (prevista en la Ley del 2 de noviembre de 1966 [7], en el contexto de la Guerra Fría con respecto a los refugiados cubanos desde la revolución cubana de 1959.
Por otro lado desde el 23 de noviembre del año 2016 las autoridades migratorias estadounidenses habían anunciado la decisión de la administración de Obama de deportar a los haitianos irregulares, frente al aumento del número de migrantes en la frontera de este país con México y en los centros de detención [8]


Esta decisión ha sido precedida por el levantamiento de la moratoria de las deportaciones de haitianos (establecido en respuesta al terremoto del 12 de enero de 2010 y por razones humanitarias), por parte del Gobierno estadounidense con fecha 22 de septiembre de 2016.


Todo parece indicar que el número de inmigrantes haitianos y cubanos continuará en aumento.


En cambio, frente a este endurecimiento estadounidense, que podría ser mantenido, incluso reforzado por el próximo presidente Donald Trump (por su actitud hostil frente a los inmigrantes, por lo menos durante su campaña presidencial), estos inmigrantes serían bloqueados en la frontera de México con los Estados Unidos y en otros países de América Latina.
A continuación es necesario plantearse varias preguntas:


¿Qué repercusiones tendrá esta decisión de Obama (de cerrar la puerta a los inmigrantes haitianos y cubanos) en los países de tránsito en América Latina?


¿Asistiremos a una cascada de crisis humanitarias de las que serán víctimas estos inmigrantes (además de otros originarios de África y de Asia)?


¿Estos países sudamericanos y centroamericanos mantendrán su decisión de cerrar sus fronteras (por ejemplo Costa Rica, Nicaragua y Panamá) o deportarán a estos inmigrantes (como Colombia y Ecuador)?
¿Que hará México frente a esta situación tan compleja? ¿Negociar con Donald Trump, con el régimen castrista, con el gobierno de Haiti, o deportará a los inmigrantes hacia su país de origen?


[1] Comunicado de prensa No. 04. 12 de enero del 2017. Migración Colombia. CERCA DE 34 MIL MIGRANTES IRREGULARES FUERON DETECTADOS POR MIGRACIÓN COLOMBIA EN 2016.http://migracioncolombia.gov.co/index.php/es/prensa/comunicados/comunicados-2017/enero-2017/3837-cerca-de-34-mil-migrantes-irregulares-fueron-detectados-por-migracion-colombia-en-2016
[2] Esclarecimento sobre concessão de vistos humanitários aos haitianos (Ministerio da Justiça e Cidadania, Brasília, 19/9/16). Lien actif : https://www.justica.gov.br/noticias/nota-a-imprensa-29
[4] “La inmigración ilegal se disparó en Colombia en el 2016 : 34,000 personas” (El Tiempo, Bogotá, 13 de enero de 2017) Lien actif : http://www.eltiempo.com/politica/justicia/migracion-ilegal-en-colombia/16791458
[5] “Llamado de atención a Migración Colombia por trato a migrantes” (El Tiempo, Bogotá, 16 de noviembre 2017). Lien actif : http://www.eltiempo.com/politica/justicia/trato-de-migrantes-cubanos-por-parte-de-migracion-colombia/16752070
[ 6 ] “Over 12,000 Haitians in Mexican city hope to enter US” (TRT World, January 7, 2017). Lien actif : http://www.trtworld.com/americas/over-12000-haitians-in-mexican-city-hope-to-enter-us-269885
[7] “U.S. picking up pace of deportations to Haiti”, by Jacqueline Charles (Miami Herald, November 23, 2016). Lien actif : http://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/haiti/article116755773.html
[8] “U.S. picking up pace of deportations to Haiti”, by Jacqueline Charles (Miami Herald, November 23, 2016). Lien actif : http://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/haiti/article116755773.HTML
Fuente: http://www.alterpresse.org/spip.php?article21175#.WIO1x9LhCih

 

Wooldy Edson Louidor
Alter presse

Traducido del francés para Rebelión por J. M.

Publicado enColombia