La polución dispara patologías como infecciones o fallos renales

Un estudio encuentra por primera vez una sólida relación entre el incremento de la contaminación y enfermedades más allá de las respiratorias y cardiacas

 

Las partículas finas que hay en suspensión en el aire de las ciudades, causadas sobre todo por la combustión del diésel, afectan directa y rápidamente a la salud. Cada vez más estudios muestran que cuando sus concentraciones suben, se incrementan casi automáticamente los ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias y cardíacas. Lo que no se sabía hasta ahora es que también repercuten en otras patologías, como septicemia, obstrucción intestinal o fallo renal.

Esta nueva evidencia proviene de un artículo publicado la madrugada del jueves en British Medical Journal (BMJ), que ha analizado durante 12 años más de 95 millones de hospitalizaciones de mayores de 65 años en el servicio gratuito Medicare de Estados Unidos. Al cruzar estos datos con las tasas de partículas PM2,5 en el aire (aquellas con un diámetro inferior a 2,5 micrómetros) corroboraron que cada incremento se traducía en una subida de los ingresos al día siguiente. Sus datos también muestran que no hay nivel seguro de partículas en el aire. Si bien la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que no se supere una exposición diaria de más de 25 microgramos de PM2,5 por cada metro cúbico de aire, el estudio indica que incluso por debajo de estos niveles se mantenía una correlación casi lineal: a más partículas, más hospitalizaciones.

En la población del estudio, cada nuevo microgramo de partículas está asociado a un incremento de 3.642 hospitalizaciones anuales por enfermedades cuya relación con esta contaminación ya se conocía: cardiovasculares, respiratorias, diabetes, neurológicas o trombosis, sobre todo; y 2.050 nuevos ingresos por culpa de otras cuya asociación con las partículas casi no se había estudiado, entre las que destacan desórdenes de fluidos y electrolitos, septicemia, infecciones del tracto urinario, cutáneas, fallos renales, y obstrucción intestinal

El estudio tiene algunas limitaciones, pero varios expertos señalan que abre un interesante camino y que hace evidente que la morbilidad asociada a este tipo de contaminación atmosférica estaba “infravalorado”. Es la opinión de un equipo de la Escuela de Ciencias Experimentales de la Universidad de Southampton, que escribe un editorial en el mismo número del BMJ. “Desde un punto de vista optimista, incluso una pequeña reducción en la concentración de PM2,5 podría tener beneficios sustanciales, aunque una extrapolación a una población global requiere precaución, puesto que los seguros financiados de salud de EE UU, incluido Medicare, están destinados a personas mayores de 65 años, ciertos grupos étnicos y con bajos ingresos”, argumentan.

Xavier Bagasaña, investigador del instituto de salud ISGlobal, y especialista en contaminación, lo explica así: “Lo que estudian en este artículo son los efectos a corto plazo, inmediatos: si hoy hay más contaminación, mañana habrá más ingresos. Estos afectan sobre todo a las poblaciones más vulnerables, a gente que ya tiene algún problema de salud, y por tanto es lógico que se encuentren más en personas mayores, que suelen tener una salud más delicada o enfermedades crónicas”. Con respecto a las nuevas enfermedades en las que se ha hallado relación con la polución de las ciudades, ve probable que se pueda replicar en otros contextos, como las urbes españolas. “Es posible que veamos nuevos estudios en todo el mundo que intenten confirmarlo”, añade.

Los hallazgos son un paso más en la evolución de lo que sabemos de la relación con la contaminación y la salud. Los primeros efectos detectados fueron los respiratorios, los más intuitivos, puesto que este sistema es el primero que entra en contacto con el aire donde flotan las partículas nocivas. Después se fueron descubriendo afecciones cardiovasculares y cada vez se van viendo en más dolencias. Basagaña explica que es el proceso tiene una lógica biológica: “Las partículas son tan finas que pueden atravesar los pulmones, llegar a la circulación y, a partir de ahí, a cualquier parte del cuerpo”.

Otra explicación puede ser la hipoxemia (disminución de la concentración de oxígeno en sangre) que se produce cuando aumenta la contaminación. Es la opinión de Marciano Sánchez Bayle, pediatra que publicó a principios de este año un estudio que mostraba la relación de los aumentos de polución con la hospitalización de niños por asma. “Esta falta de oxígeno hace que puedan empeorar los síntomas de muchas enfermedades, lo que hace más probable el ingreso”, asegura. En su investigación también comprobaron que las atenciones hospitalarias subían para un buen número de dolencias en la población pediátrica, pero se centraron en el asma por ser la más destacada.

Sin embargo, no se puede determinar en cada individuo si la hospitalización ha sido desencadenada por estas partículas. “No existen biomarcadores con los que medirlos, pero incluso si los hubiera, sería muy complicado establecer esa causalidad”, resalta el Basagaña.

Estudios como los mencionados se basan, por este motivo, en grandes masas de población, de la que se sacan evidencias estadísticas. En el análisis de cada una de las enfermedades que han estudiado, los incrementos relativos de hospitalizaciones por cada aumento de un microgramo de PM2,5 son pequeños, siempre menores del 1%, incluso en las que tienen más incidencia. Es un riesgo mínimo individualmente, pero epidemiológicamente muy significativo, puesto que supone miles de nuevos ingresos, con un enorme coste. En el caso de estudio, calculan 93 millones de euros anuales de coste directo para Medicare.

 

EXPERTOS PIDEN MÁS SEVERIDAD A LA OMS

Las partículas PM2,5 se han convertido en uno de los mejores medidores de la contaminación antropogénica en las ciudades. Son 100 veces más delgadas que un cabello humano, compuestas principalmente por partículas secundarias de precursores gaseosos, la mayoría de los cuales proceden de la combustión de los motores diésel. Aunque también se miden partículas más grandes (PM10) las pequeñas parecen ser más peligrosas por su capacidad para penetrar en el organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo una recomendación en 2005: que no se superasen los 10 microgramos por metro cúbico de media anual o 25 en 24 horas. Un estudio de 500 ciudades, tres de ellas españolas, demostró que en estas (Madrid, Barcelona y Sevilla), rondaban una media anual de 11. Pero la investigación que publica ahora BMJ alerta de que el peligro viene incluso con concentraciones menores. La OMS ha de revisar sus recomendaciones el año que viene y los autores del estudio piden que tengan en cuenta estas evidencias para ser más restrictivos.

Madrid 28 NOV 2019 - 02:04 COT

Publicado enMedio Ambiente
Método japonés detecta 13 tipos de cáncer por medio de prueba sanguínea

 

El diagnóstico, en menos de dos horas // Tratamiento temprano y supervivencia del paciente, parte de los beneficios, señalan

 

Tokio. Un método clínico que revela con efectividad de 99 por ciento 13 tipos de cáncer mediante una prueba sanguínea fue creado en Japón, refirió un portavoz científico local.

Según la fuente, se podrá diagnosticar en menos de dos horas los cánceres gástrico, esofágico, pulmonar, hepático, del tracto biliar, del páncreas, intestinal, de ovarios, prostático, vesical, de mamas, sarcomas y glioma.

La tecnología fue ideada por la corporación Toshiba, el Instituto del Centro Nacional de Investigación del Cáncer de Japón y la Universidad Médica de Tokio.

Precisó que analiza las micromoléculas de ácido ribonucleico (o micro-ARN) y que el objetivo es realizar otras investigaciones en 2020 para luego implementar la técnica.

El nuevo avance debe permitir, cuando esté en práctica, un tratamiento temprano y favorecer la supervivencia del paciente y su calidad de vida, acotó.

Por otro lado, en Estados Unidos expertos del Colegio de Medicina de Pensilvania identificaron una mutación genética que podría causar cáncer de tiroides hereditario.

Según el estudio, que se publicó en la revista Cancer Research, las personas que tienen un pariente de primer grado con cáncer de tiroides tienen un riesgo de dos a cinco veces mayor de desarrollar la enfermedad. Identificar esta mutación ha ayudado a los expertos a entender por qué esta forma de cáncer es más hereditaria que otras.

El cáncer de tiroides es común y está en aumento, y los problemas oncológicos hereditarios no medulares de tiroides representan entre 6 y 10 por ciento de los casos. Antes de este estudio, no había muchos datos para explicar la razón de ello, explicó Darrin Bann, autor principal del trabajo.

Los investigadores identificaron una familia de ocho pacientes de esa enfermedad a través de cuatro generaciones.

Utilizaron la secuenciación de próxima generación para examinar el genoma de todos los pacientes. Descubrieron que todos tenían una mutación en un gen llamado DUOX2, modificación rara que ocurre una vez cada 138 mil personas en la población general.

DUOX2 proporciona información para la creación de la proteína doble oxidasa 2, que produce peróxido de hidrógeno y se encuentra en niveles altos en la glándula tiroides. Después de realizar análisis bioquímicos de la proteína con la mutación, determinaron que producía más peróxido de hidrógeno, en lugar de detener la elaboración.

(Con información de Europa Press)

Sábado, 16 Noviembre 2019 05:44

Antibióticos, armas de doble filo

Antibióticos, armas de doble filo

Los antibióticos insuflan enormes dosis de esperanza diaria. Gracias a ellos, ha aminorado el desvelo de la medicina contemporánea por las enfermedades que arrebataban vidas y que son controladas en nuestros días, cuando no sofocadas por completo. Si bien, la paradoja se adueña de un nuevo paradigma. Los antibióticos, “aliados” incondicionales de la medicina, se han tornado en armas de doble filo. Su eficacia queda entre las cuerdas por la proliferación de bacterias invulnerables a sus efectos.

 

Todo comenzó un día cualquiera de trabajo en el sótano del laboratorio del hospital londinense St. Mary. Se había ausentado durante un mes de la ciudad y ansiaba continuar con su estudio sobre bacterias de estafilococo. La brisa otoñal, despojada de toda agradabilidad, comenzó a entrometerse en el interior. Al cerrar una de las ventanas, se percató de una placa de Petri descuidada, al abrigo de todo lo exterior que podría introducirse y ser detonante de una pérdida de cultivo de microorganismos. Era de esperar que estuviese contaminado. Lejos de deshacerse de su experimento arruinado, quiso conocer los efectos del hongo que había irrumpido en su cultivo. Lo examinó minuciosamente a través del microscopio y observó que no había bacterias alrededor de sus zonas de crecimiento. Intrigado, comenzó a estudiar aquel fenómeno sin ser portador ni de un ápice de conciencia sobre su trascendencia. Bendita curiosidad. Toda una serendipia se disponía a despertar uno de los mayores hitos de la medicina. Catalogó el hongo como Penicillium notatum.

Aquel septiembre de 1928 constituyó la génesis de un completo aluvión de investigaciones, pruebas y ensayos clínicos para completar y desarrollar el descubrimiento. La penicilina supuso una apertura de puertas hacia una lucha sin precedentes contra las infecciones bacterianas. Así, la medicina quedó a los pies del primer antibiótico que acogía el arsenal terapéutico. Resulta paradójico que un descuido del bacteriólogo Alexander Fleming fuera a salvar vidas incontables.

“Es una tragedia que haya infecciones provocadas por bacterias multirresistentes a todos los antibióticos del mercado”, sostiene Álvaro Pascual, director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Es un golpe de realidad en la que el desasosiego empaña la medicina contemporánea a menos de una década del centenario del hallazgo de la penicilina.

La cada vez más en auge resistencia antimicrobiana está generando un grave problema de salud pública a nivel mundial. La OMS dio parte del asunto en febrero de 2017, con la publicación de una lista de patógenos prioritarios que requieren con urgencia nuevos antibióticos para hacerles frente. José Miguel Cisneros, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) hasta el pasado mes de junio, habla de la errónea asunción de la inmaculadas propiedades de los antibióticos: “Cambiaron tanto la historia de la humanidad que asumimos de manera equivocada y bastante generalizada que eran tan buenos como inocuos”.

Queda al descubierto una de las claves para comprender un problema difícil de explicar, en el que influyen multitud de variables y agentes de distintas disciplinas y sectores. Cabría preguntarse qué ha ocurrido para llegar a un punto en el que las bacterias han generado suficiente resistencia a los antibióticos como para poner en jaque a las maravillas de la medicina moderna.

“A mediados de los 90, las revistas científicas de prestigio comenzaron a publicar editoriales que anunciaban el fin de la era bacteriana”, recuerda Cisneros. Los antibióticos abrieron todo tipo de horizontes que dejaron vislumbrar aquellas posibilidades ya inherentes a la medicina del siglo XXI. Lo impensable a principios del siglo pasado, como realizar intervenciones quirúrgicas invasivas o introducir medicación al paciente a través de un catéter, se transformó en una realidad donde la contracción de infecciones en procesos clínicos dejó de ser una amenaza. Al menos, así se percibía.

“El desconocimiento sobre la genética bacteriana impedía conocer sus armas frente a los antibióticos. Ahora es cuando las estamos estudiando”, según la Lorena López, médica microbióloga y parasitóloga en el Hospital Macarena. Estos microorganismos disponen de una veloz capacidad de adaptación, así como primigenios mecanismos de resistencia natural de los que se han servido desde su surgimiento en el planeta. “La mayoría de estos mecanismos de resistencia se encuentran en unos fragmentos móviles de su ADN, quiere decir que no solamente los transmiten a sus hijas, sino que lo hacen de manera cruzada”, señala Álvaro Pascual. Esto no se supo hasta hace relativamente poco tiempo y despeja una primera variable para comprender la escalada de la multirresistencia antimicrobiana. El déficit de conocimiento sobre la genética de estos microorganismos hizo que la comunidad clínica los infravalorase. Ahora, son un asedio para la eficacia de los antibióticos.

El efecto dominó se desencadena con este desconocimiento. La hiperprescripción, la dispensación de antibióticos sin receta, el acopio de los mismos en el botiquín de casa, entre otros, son los efectos de una reacción en cadena que ha derivado en una cultura de uso desmedido e inapropiado de los antibióticos. Por ello, se reviste de necesidad hilvanar un manto de comunicación, divulgativa y eficaz, bajo el que se integren comunidad científica, autoridades políticas y ciudadanía. Las principales piezas de rompecabezas encajarían para construir una conciencia sólida que lidie de manera activa con un consumo indiscriminado de estos fármacos. “Es importante hacer un diagnóstico de la situación y que cada parte asuma su responsabilidad. Principalmente, la multirresistencia es un problema por falta de conocimiento y formación”, declara José Miguel Cisneros. De este modo, es manifiesta la necesaria formación multidisciplinar que aúne a todos los profesionales sanitarios, en virtud de la emisión de mensajes homogéneos que den lugar a una concienciación ciudadana que sustituya a las creencias generalizadas en torno a estos fármacos.

Rosario Cáceres, farmacéutica del Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, alude a ciertos casos acaecidos en la farmacia asistencial: “En alguna ocasión, cuando han acudido personas a la farmacia y tenían un evento próximo, nos han comentado que querían tomar un antibiótico para evitar caer enfermas. Incluso, nos han preguntado por antibióticos para tratar los piojos”. La fe ciega inhibe la percepción de estos medicamentos como armas de doble filo. La alfabetización en salud es esencial para no caer en errores tales como creer que los antibióticos son efectivos contra el resfriado o la gripe. De igual manera, el cumplimiento taxativo del tratamiento, respetar los intervalos de hora entre dosis y dosis, sin saltarse ninguna, es una buena baza para ralentizar la efervescencia de la multirresistencia. El cese de la sintomatología no debe ser motivo de suspensión de la toma del antibiótico en cuestión. “Si no se completa el tratamiento correctamente, el microbio no termina de morir y muchas veces puede volver con más fuerza en un posible ataque”, recuerda Rosario Cáceres.

Comprender este fenómeno requiere la asimilación de la ausencia de un único “culpable”. Cierto es que la ciudadanía tampoco ha de tener firme conocimiento sobre todo lo relativo a los antibióticos y sus posibles efectos perniciosos. No tiene por qué. Son los mismos profesionales de la salud quienes reúnen en sus manos la transmisión activa de la manera correcta de proceder durante un tratamiento antibiótico, al igual de las causas y consecuencias si no es cumplido con rigor. El presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID), Jesús R. Baño, se muestra autocrítico: “No hemos enseñado bien para qué sirven los antibióticos y para qué no. Los médicos, desde Atención Primaria y los hospitales, debemos contribuir a que la población tenga un mayor nivel de conocimiento sobre ellos”.

La progresión de la medicina y la introducción de nuevos fármacos modifican constantemente los tratamientos terapéuticos. Por ello, la comunidad sanitaria debe estar al tanto de la puesta al día de las guías clínicas que indican las patologías para las que han de consumirse los antibióticos. En este sentido, Rosario Cáceres hace referencia a las prescripciones de antibióticos erróneas o innecesarias, claro síntoma de no seguir las novedades que dan un lavado de cara continuo al arsenal terapéutico: “Hay profesionales de la medicina, de la enfermería y de la farmacia que están al tanto de todas las novedades, pero hay otros que no. Esto también puede ser parte del problema”.

Radiografía a España y mirada a Europa

Un registro de infecciones por bacterias multirresistentes en hospitales de España, elaborado por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) en 2018, proporcionó una radiografía real en la que la magnitud y gravedad de esta problemática es más que evidente. “Medimos lo que pasaba en 82 hospitales españoles durante una semana y comprobamos que moría el 19,6% de las personas que se infectaban”, explica el presidente de la SEIMC hasta el pasado mes de junio. Del 12 al 18 de marzo del año 2018, fueron registradas todas las infecciones producidas por 11 tipos distintos de bacterias, con tal grado de resistencia que los antibióticos no fueron eficaces. Escherichia coli con el mecanismo de resistencia de producción de betalactamasas de espectro extendido (BLEE) —enzimas capaces de inactivar los antibióticos de la familia de betalactámicos como penicilinas, cefalosporinas, monobactámicos y carbapenémicos— Pseudomonas aeruginosa o Klebsiella pneumoniae con BLEE fueron las principales detonantes de las infecciones.

Un total de 903 pacientes presentaron infección, distribuidos por todos los hospitales participantes a excepción de uno. “Las estancias de estos 82 hospitales, de 15 comunidades autónomas, presentaban la cuarta parte del total de estancias hospitalarias, por lo que es una muestra muy representativa”, recuerda Cisneros. De esos 903 pacientes, 177 (19,6%) fallecieron durante los treinta días que siguieron su diagnóstico. Si se extrapolasen tales resultados al resto de hospitales del Estado, el número de pacientes con infecciones por bacterias multirresistentes en 2018 habría sido de 180.600. Y, el número de defunciones, de 35.400.

En relación al segundo registro de bacterias multirresistentes, que dio a conocer la SEIMC en el pasado mes de mayo, confirma la magnitud y gravedad de estas infecciones en España. En esta ocasión, participaron 133 hospitales, un 62% de participación más que en el 2018. Este compendio de datos, registrados la semana del 4 al 10 de marzo de 2019, estima que en este año 221.958 pacientes sufrirán una infección por bacterias multirresistentes. De estos, más 26.271 fallecerán los días 30 días siguientes al diagnóstico. “Estos resultados instan a las autoridades sanitarias a poner los recursos necesarios para hacer frente a este reto. El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos es la herramienta para ello, pero carece de la financiación adecuada”, indicó José Miguel Cisneros en el XXIII Congreso Nacional de la SEIMC, celebrado del 23 al 25 de mayo en Madrid.

Cisneros es contundente en sus argumentos: “España es el primer país del mundo en consumo de antibióticos en humanos y animales, sin ninguna razón epidemiológica que lo justifique”. Echando un vistazo al Eurobarómetro Especial sobre Resistencia Antimicrobiana, que lleva publicándose desde 2009, pasando por los años 2013, 2016 y 2018, puede avistarse cierta descompensación en cuanto a la conciencia existente entre la población española encuestada y la media europea. Sí que existe cierto descenso en el porcentaje referido al consumo de antibióticos o la creencia de su eficacia contra resfriados o gripe desde el primer año de su publicación. En cuanto a la recepción de información de no tomar estos fármacos innecesariamente, España experimenta un descenso porcentual drástico en este sentido, pues un 57% de españoles y españolas encuestados afirmaron haber recibido información al respecto en el año 2009. En contraposición, los años venideros muestran un porcentaje que no supera el 23%.

Son numerosas las variables de la ecuación que ha dado como resultado una de las problemáticas más acuciantes de la salud pública mundial. La sobreexposición de antibióticos a animales de consumo humano y el deficiente control de vertidos de la industria farmacéutica en ríos y suelos también son eslabones de una cadena compleja de responsabilidades que deriva en una multirresistencia de las bacterias que hace tambalear a la flamante medicina contemporánea desde sus propios cimientos. Si bien, y como se argumentará en la siguiente entrega de este reportaje, Multirresistencia en la compra y el medio ambiente, la ciudadanía tiene mucho que aportar al freno de este fenómeno.

Por María Ibáñez

2019-11-16 06:30

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Escanea y asómate al horror: llegan las apps que te dicen la mierda que te metes

Ya no hace falta tener un posgrado en nutrición para entender las etiquetas de los alimentos o los cosméticos. Llegan nuevas aplicaciones para móviles que descifran lo que llevan los productos que consumes, así como sus posibles peligros.

Una persona lleva varios minutos paralizada en el pasillo de las latas. Una lista interminable de ingredientes ininteligible, conservantes con nombres imposibles, un jeroglífico escrito con letras microscópicas, muchas veces con su nombre científico en latín... La tarea de saber qué contienen los productos procesados que te comes o los cosméticos que te echas encima nunca ha sido sencilla.

Para empezar, haría falta una lupa, una base de datos memorizada sobre miles de elementos químicos y nutrientes, y un algoritmo que los procese a toda velocidad para saber si un producto presenta algún tipo de peligro para la salud. Es precisamente lo que hace la aplicación para móviles Yuka, lanzada por tres desarrolladores franceses en 2017 y que, según afirman, cuenta ya con cerca de diez millones de usuarios. Desde este verano, también está disponible en España.

Con esta app gratuita en su versión básica, las personas que quieran saber qué contienen los alimentos y los cosméticos que consumen solo tienen que escanear el código de barras y asomarse al horror. En efecto, gran parte de los productos procesados que consumimos a diario contienen tóxicos, pueden ser cancerígenos, producir sobrepeso o problemas coronarios en distintos grados. Aunque también hay sorpresas: Yuka también permite descubrir productos razonablemente sanos en las góndolas de los supermercados. Y ofrece alternativas menos perjudiciales para la salud.

“Claro, ahí está el negocio”, señala el desconfiado lector. No, al menos si creemos a los creadores de Yuka. Una de las particularidades de esta app es que se proclama “100% independiente”. Según explican en su propia página, “la aplicación no hace ningún tipo de publicidad” y la financiación se realiza, sostienen, fundamentalmente a través de su versión premium y otros servicios adicionales. Además, siempre según su versión, “por razones éticas, Yuka no vende ni utiliza ningún dato personal”.

Mi desodorante es letal

Un paseo por la nevera o por el baño móvil en mano puede acabar muy mal. Un rápido escaneo al desodorante Nivea for Men arroja un “riesgo alto”, con una puntuación de 0/100, es decir, que no puede ser más malo. “La revolucionaria crema para la piel del hombre” contiene BHT (Butilhidroxitolueno), un antioxidante que “ha mostrado efectos de interrupción endocrina” y que “también podría tener efectos en las hormonas sexuales y afectar a la fertilidad y el desarrollo”. Y también tiene “Aluminium Chlorohydrate”, sales de aluminio vinculadas, según un estudio publicado por el International Journal of Cancer en 2016, con efectos cancerígenos, siempre según los resultados que ofrece esta app.

La crema con la que cuidas las irritaciones del culo de tu bebé debería ser algo 100% seguro, pero resulta, según los cálculos de Yuka, que Mitosyl de Laboratorios Sanofi Aventis solo es un 8% seguro. Contiene “Petrolatum”, un aceite mineral derivado del petróleo de “riesgo alto” clasificado como “posible cancerígeno humano”.

¿Va a pillar un cáncer tu hijo por usar Mitosyl? Pues, probablemente no. Debería “nadar en una bañera de Petrolatum para que tenga algún efecto”, diría el gabinete de prensa de Sanofi Aventis. Pero ¿qué ocurre cuando casi todos los elementos que comemos o que nos untamos tienen algún ingrediente considerado nocivo para la salud? ¿No es mejor limitar este consumo si tenemos la información y hay alternativas? 

Para calcular la idoneidad de los productos, la calidad nutricional representa el 60% de la nota final, con un método basado en Nutriscore, un semáforo de calidad nutricional que se rige por el Programa Nacional de Nutrición y Salud de Francia, de pronta aplicación en España. La presencia de aditivos representa el 30% de la puntuación y determina la peligrosidad final del producto con tres colores: sin riesgo (pastilla verde), riesgo limitado (pastilla amarilla), riesgo moderado (pastilla naranja), riesgo elevado (pastilla roja). Y el 10% final de la nota corresponde al origen orgánico o ecológico de los productos utilizados.

Desde enero de 2018, Yuka ha ido construyendo su propia base de datos. Hoy cuenta con un registro de 450.000 productos alimenticios y 150.000 cosméticos. Y si la aplicación no reconoce el producto, el usuario puede incorporarlo a la base de datos. Una foto de la mercancía, del código de barras, otra de los ingredientes y cuatro horas de espera son suficientes para conocer la peligrosidad de casi cualquier alimento o cosmético. Las bebidas alcohólicas o la leche de fórmula para bebés son algunos de los productos que no incluye Yuka en sus bases de datos.

Un mercado en disputa

De forma paralela, otras aplicaciones similares han ido saliendo al mercado. Una de ellas es myHealth Watcher, que también hace gala de ser “100% independiente” y colaborativa: “Bajo ninguna circunstancia myHealth Watcher realizará cambios en sus algoritmos de recomendación a propuesta de fabricantes o marcas”, afirman desde esta empresa. La particularidad de esta app es que permite personalizar perfiles para cada miembro de la familia incluyendo información de alergias e intolerancias, y dietas vegetarianas o veganas.

Otra aplicación es El CoCo, un “proyecto autofinanciado y 100% independiente”, según su propia definición. Esta app “calcula el grado de procesamiento de cada producto y te avisa cuando son ultraprocesados” utilizando también, entre otros, el sistema Nutriscore.

Yuka y El CoCo dan más valor a los aditivos y conservantes, y Yuka es la que más valora el hecho de que los productos sean ecológicos. Sin embargo, ninguna de las aplicaciones tiene en cuenta el efecto de estos alimentos o cosméticos en el medio ambiente o en el entorno laboral o social donde son producidos o la huella ecológica de su transporte o de su embalaje.

¿Sirve de algo conocer los efectos nocivos de un producto? ¿Ayuda a que los consumidores cambien sus hábitos o para que las empresas comiencen a buscar alternativas más sanas? El ejemplo del tabaco no invita al optimismo. Sin embargo, las personas preocupadas por los productos que consumen y su impacto en la salud nunca han tenido tan fácil identificar la mierda que se meten.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

2019-10-15 06:00

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El humano tiene la misma molécula que las salamandras para regenerar sus cartílagos dañados

El hallazgo puede mejorar el tratamiento de la artrosis, una dolencia que padece el 30% de la población española

 

No poder escribir y apenas teclear, tener dificultades para andar o sujetar una cuchara y sentir ansiedad y depresión por falta de movilidad son algunas de las consecuencias de la artrosis causada por lesiones, sobrepeso o envejecimiento. La doctora Virginia Kraus, de la Sociedad Internacional de Investigación de OsteoArtrosis (OARSI) e investigadora en la Facultad de medicina de la Universidad Duke, destaca como uno de los países más afectados por esta enfermedad a España, donde el 30% de la población la padece. Aunque el humano es incapaz de regenerar a la perfección una extremidad de su cuerpo como la salamandra lo hace con su cola, un estudio que se publica este miércoles en la revista Science Advances, demuestra que el cuerpo contiene la misma molécula que ella, llamada microRNA, en cantidades más pequeñas. Este elemento biológico tiene un papel crucial en la reconstrucción de un cartílago dañado y el aumento de su presencia puede mejorar el tratamiento de esta enfermedad tan expandida.

La salamandra se beneficia de una gran cantidad de estas moléculas que le permite reparar una y otra vez cualquiera de sus miembros dañados. El proceso de regeneración de proteínas en los cartílagos del animal o del humano es constante e incrementado por el estado de estrés de la molécula, explica Kraus, coautora del estudio. El cartílago puede regenerarse una y otra vez aunque poco a poco su actividad se vaya desgastando.

Para Josep Verges, el presidente de la Fundación Internacional de Artrosis, con sede en Barcelona, la asociación exclusiva de esta dolencia y envejecimiento es “un error”. El 20% de la gente de avanzada edad no tiene artrosis y el 23,5% de las mujeres mayores de 15 años, sí. “Es más una enfermedad de género que de envejecimiento”, añade el especialista. España se ve tan afectada por dos motivos principales: porque su población es de las más longevas del mundo y porque tiene una gran actividad deportista y un alto nivel de competición. Sea por el paso del tiempo o por el exceso de ejercicio, las articulaciones se ven perjudicadas. “Se considera una enfermedad grave. Los pacientes aumentan porque la esperanza de vida crece. Es como un tsunami. El problema es muy importante y cuesta hasta 4.800 millones de euros al año tratar este sufrimiento”, explica Verges.

El cartílago es un tejido muy difícil de recuperar y cada articulación es muy diferente, precisa el experto español de acuerdo con el trabajo publicado. El estudio desvela la complejidad del mecanismo y sobre todo, "lo más sorprendente e importante" para Kraus, que las proteínas presentes en las distintas zonas del cuerpo no son de la misma edad. El tobillo, cuya articulación se cura con rapidez y no puede originar artrosis primaria, tiene proteínas más jóvenes que la rodilla (de edad media) y que la cadera (proteínas viejas). Las moléculas microRNA son las líderes de la cadena de reparación. En función de la cantidad, permiten regenerar las proteínas del tejido gracias a un sistema de rotación: las viejas desaparecen y nacen unas nuevas. En el tobillo, por ejemplo, las moléculas son más activas y por lo tanto hay un nacimiento constante de proteínas. 

“Los humanos no podemos regenerar un miembro como la salamandra o el pez cebra porque no tenemos suficiente moléculas y probablemente carezcamos de las más importantes”, cuenta Kraus, “tenemos que encontrar las que nos faltan y podremos actuar”, prosigue. A la espera de un tal descubrimiento, la científica cree que es posible inyectar más moléculas clave para estimular la reparación natural del cartílago. Además, en un ensayo que se hizo sobre una rata, la inyección redujo el dolor del animal. La investigadora está segura de que gracias al nuevo conocimiento se podrá prevenir el sufrimiento y el deterioro de las articulaciones.

La prevención y la educación son los dos elementos esenciales para luchar contra esta enfermedad, declara Verges, amigo y colaborador de Kraus. El tratamiento de la artrosis es muy complejo y el proceso que propone el estudio también, opina. "Es un gran paso adelante, pero la solución no va a salir mañana”, prosigue.

Por ahora, hay algunas medidas previas para no entrar en el círculo vicioso de la artrosis: evitar la sobrecarga en las articulaciones, mantener una musculatura mínima necesaria y llevar un buen calzado. Para tratar los pacientes afectados, ya existen algunos fármacos que frenan el desarrollo de la enfermedad y disminuyen el dolor del paciente. También se efectúan trasplantes de condrocitos sanos (células presentes en el cartílago) en la zona afectada para mejorar su movilidad. 

10 OCT 2019 - 03:22 COT

Martes, 24 Septiembre 2019 06:12

Curar la ceguera ya no es una utopía

Un paciente ciego con implante cerebral prueba el dispositivo en una calle de Los Ángeles./SECOND SIGHT

Una amplia colaboración de científicos de varias universidades, una empresa y la agencia estadounidense para el medicamento FDA están dando el impulso para llevar a la práctica clínica un implante cerebral que permite que algunos ciegos recuperen la percepción de la visión. Se trata de personas que por accidente o enfermedad han sufrido daños fatales en la retina o en el nervio óptico pero que antes veían. El implante en la corteza cerebral se salta el paso desde los ojos al cerebro en el proceso de visión y estimula directamente el cerebro, que está preparado para interpretar los estímulos puesto que en estos casos la corteza visual no ha sufrido daños.

La prótesis inalámbrica se llama Orion y se está probando en el primer ensayo clínico oficial que se realiza. Consta de una videocámara diminuta en unas gafas de sol que transmite señales al implante. Hasta la fecha se ha implantado en seis pacientes totalmente ciegos en las Universidades de California en Los Angeles (UCLA) y de Baylor y los resultados son alentadores. El concepto de este tipo de prótesis es antiguo y hay muchos intentos en el mundo y para diversos tipos de ceguera, pero los expertos señalan que esta es la más avanzada en su desarrollo, que se nutre de los avances tecnológicos, entre ellos la miniaturización, y sobre todo de décadas de investigaciones anteriores.

“Hemos estudiado durante mucho tiempo cómo codifica el cerebro la información visual. Cuando piensas en la visión, piensas en los ojos, pero la mayor parte del trabajo se hace en el cerebro. Los impulsos de luz que se proyectan sobre la retina se convierten en señales neuronales que se transmiten por el nervio óptico a ciertas partes del cerebro”, explica Daniel Yoshor, jefe del equipo en la Universidad de Baylor. Este neurocirujano recuerda que el cerebro elabora mapas del campo de visión y que cada punto que uno ve tiene su punto correspondiente en su cerebro que representa su situación espacial.

El objetivo es desarrollar prótesis que permitan a los ciegos, por ahora, recuperar ciertos elementos de la visión que les serían muy útiles para su vida cotidiana. En un futuro, se podría recuperar parcialmente la visión.

Uno de los pacientes en Jason Esterhuizen, un sudafricano de 30 años que se ha trasladado a Estados Unidos para participar en el ensayo clínico, informa UCLA. Esterhuizen tuvo hace siete años un accidente de automóvil que le hizo perder los dos ojos. Cuando se pone las gafas de la prótesis no ve normalmente pero sí puede distinguir lo oscuro de lo claro y detectar movimientos. “Veo pequeños puntos blancos sobre un fondo negro, como cuando miras a las estrellas. Si una persona se mueve hacia mí, puedo ver primero tres puntos y luego más y más a medida que se acerca”, explica. La consecuencia práctica es, en sus palabras y entre otras cosas, que “puedo moverme por un pasillo iluminado sin bastón y cruzar la calle con mucha mayor seguridad”. También puede apretar un botón para resaltar objetos oscuros a la luz del día u objetos luminosos en la oscuridad (como los faros de un coche).

“Esta es la primera vez que tenemos un dispositivo que se puede implantar sin conexiones externas”, explica por su parte el neurocirujano Nader Pouratian, que lleva cinco años con este proyecto de investigación. “Los implantados pueden reconocer dónde hay una puerta, dónde empieza la acera o dónde está el paso de peatones”. Todo ello después de una etapa de entrenamiento de la corteza visual que permite pensar en que se pueda llegar a reconocer formas.

La prótesis consta de 60 electrodos, que se podrían ampliar en un futuro para proporcionar algo más parecido a la visión normal, pero el camino es largo, entre otras cosas porque “pinchar” el cerebro es algo muy delicado. Habrá que probar la seguridad y eficacia a largo plazo de este tipo de prótesis y equilibrar el riesgo con el beneficio antes de que se pueda extender su uso.

Sin embargo, el enfoque utilizado en Orion se ha considerado lo suficientemente prometedor y maduro como para que los Institutos Nacionales de la Salud (NIH)estén financiando la investigación en los centros universitarios y para que la FDA haya incluido Orion en su programa Breakthrough Devices. Este interesante programa, que nació en 2016, busca acelerar la llegada a los pacientes de tecnología que pueda beneficiarles en ausencia de otra alternativa, si se demuestra su eficacia y sin ponerles en riesgo. Así se ha aprobado para Orion, que es uno de los 54 dispositivos admitidos actualmente en el programa, el primer ensayo clínico, imprescindible para que la prótesis se pueda aprobar finalmente.

"Este dispositivo tiene la capacidad potencial de recuperar la visión útil en pacientes ciegos debido al glaucoma, la diabetes, el cáncer o un trauma", recuerda Pouratian, quien es también consultor científico de la empresa Second Sight, que fábrica la prótesis Orion y otras para la retina en pacientes que la tienen dañada. Por ahora, explican desde UCLA, los pacientes están muy contentos de ver algo, de disfrutar de fuegos artificiales o de soplar velas de cumpleaños, y su cerebro aprende cada vez más a interpretarlo.

madrid

24/09/2019 08:00 Actualizado: 24/09/2019 08:00

 

Canibalismo entre algunas células cancerosas propicia nuevos tumores tras quimioterapia

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, descubrieron que algunas células cancerosas sobreviven a la quimioterapia al comerse las células tumorales vecinas.

El estudio, que se publica en el Journal of Cell Biology, sugiere que este acto de canibalismo proporciona a esas células la energía que necesitan para mantenerse con vida e iniciar una recaída tumoral después de completar el tratamiento.

Los medicamentos de quimioterapia, como la doxorrubicina, matan las células cancerosas al dañar su ADN, pero las que sobreviven al tratamiento inicial pronto pueden dar lugar a tumores recurrentes.

Este es un problema particular en los cánceres de seno que retienen una copia normal de un gen llamado TP53.

En lugar de morir en respuesta al daño del ADN inducido por la quimioterapia, esas células cancerosas generalmente dejan de proliferar y entran en un estado latente, pero metabólicamente activo conocido como senescencia.

Otros factores

Además de sobrevivir a la quimioterapia, esas células producen grandes cantidades de moléculas inflamatorias y otros factores que pueden promover el crecimiento del tumor. Por tanto, los pacientes con cáncer de mama tratados con quimioterapia con genes TP53 normales son propensos a recaer y tienen tasas bajas de supervivencia.

"Comprender las propiedades de esas células es extremadamente importante", señaló Crystal A. Tonnessen-Murray, investigadora posdoctoral en el laboratorio de James G. Jackson en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane.

Tonnessen-Murray y sus colegas descubrieron que, luego de la exposición a la doxorrubicina u otros medicamentos de quimioterapia, las células de cáncer de mama que se vuelven senescentes con frecuencia engullen a las enfermas vecinas.

Los investigadores observaron este comportamiento no sólo en las células cancerosas cultivadas en el laboratorio, sino también en los tumores que crecen en ratones.

Detectaron que las células de cáncer de pulmón y hueso también engullen a sus vecinas después de volverse senescentes.

Tonnessen-Murray y sus colegas hallaron que las células cancerosas senescentes activan un grupo de genes que normalmente tienen actividad en los glóbulos blancos que comen los microbios invasores o los desechos celulares.

Las células cancerosas senescentes que engulleron una célula vecina sobrevivieron en cultivo durante más tiempo que las que no lo hicieron.

"La inhibición de este proceso puede proporcionar nuevas oportunidades terapéuticas, porque sabemos que son los pacientes con cáncer de mama con tumores que sufren senescencia mediada por TP53 en respuesta a la quimioterapia los que tienen tasas bajas de supervivencia", afirmó Jackson.

Miércoles, 11 Septiembre 2019 05:48

Las inyecciones van a pasar a la historia

Mariano Correa, Investigador Principal del Conicet en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC)

Mariano Correa, investigador del Conicet en la Universidad Nacional de Río Cuarto, descubrió con su equipo una molécula "taxi" que resiste la digestión y puede llevar medicinas a zonas específicas para un tratamiento.

 

“A Macri le da lo mismo, pero todo lo que logramos fue a partir de conocimiento 100% argentino”, dice Mariano Correa, Investigador Principal del Conicet en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y referente del proyecto. A partir de los avances logrados junto a su equipo interdisciplinario de expertos, las vacunas podrían comenzar a suministrarse por vía oral y dejar atrás a las dolorosas inyecciones. Se trata, a todas luces, de un auténtico giro copernicano que podría transformar para siempre los tratamientos de enfermedades como el cáncer y la diabetes. Tras 20 años de investigación sostenida y, pese a los serios retrocesos presupuestarios en el área de CyT, los científicos argentinos continúan pateando el tablero con aplicaciones en el campo de la salud que, en un futuro cercano, podrían mejorar de manera notable la calidad de vida de los pacientes. A continuación, este especialista en nanomedicina, explica en qué consiste el hallazgo y qué falta para que llegue a los consultorios.

-¿De qué va el hallazgo?

-Luego de 20 años de trabajo y, tras analizar durante mucho tiempo moléculas anfifílicas –aquellas que poseen un extremo hidrofílico (soluble en agua) y otro hidrófobo (rechaza el agua)– dimos con una que demostró un comportamiento particular, que nos llamó mucho la atención. Al comenzar a estudiar sus propiedades en agua advertimos que formaban vesículas de manera espontánea. Es decir, formaban “taxis” cuyas estructuras no eran atacadas ni desarmadas por los ácidos del estómago.

-¿Taxis?

-Claro, como son sistemas estables las vesículas pueden ser pensadas como si fueran vehículos. Taxis que transportan pasajeros (medicamentos) que se introducen en el organismo y se dirigen hacia un punto preciso en que queremos que desciendan. En una terapia contra el cáncer, por ejemplo, estos pasajeros bajan del medio de transporte para actuar sobre las células malignas. Todo el arsenal de drogas acumulado se vierte sobre esa región del cuerpo sin intoxicar a todo lo demás.

-Siguiendo con la analogía, ¿de qué manera estos pasajeros –las drogas– saben cuando deben bajarse del vehículo y actuar?

-Ello se vincula directamente con la ingeniería mediante la cual diseñamos los sistemas. El tumor, para seguir con el caso, tiene muchas diferencias respecto de las células normales. Suele generar entornos más ácidos, entonces, uno podría perfectamente indicarle al taxi que cuando llegue a una zona con un determinado pH se libere. O bien, usualmente, también presentan niveles más altos de temperatura; por ello, es posible diseñar transportadores termosensibles que detecten cuando el móvil atraviesa regiones que superan el calor normal del cuerpo (36°) para largar los fármacos.

-Y además de llegar al sitio preciso sin problemas, el punto más importante es que estas vesículas no se desintegren cuando ingresan en el organismo…

-A diferencia de los fosfolípidos (de uso tradicional en los laboratorios) que son atacados y vencidos por medios ácidos cuando arriban al estómago, las que descubrimos resisten. Una vez que nos dimos cuenta de esta propiedad de las vesículas lo primero que hicimos fue comprobar que no fueran tóxicas. Una tesista del equipo lo chequeó mediante su tesis doctoral y a partir de allí empezamos a pensar en la posibilidad de generar una terapia oral para personas insulinodependientes. Precisamente, las variantes que se habían manejado (y aún se manejan) no funcionaban porque la insulina es sumamente sensible al medio en que se disuelve y pierde sus capacidades para controlar los niveles de glucosa en sangre.

-Es por eso que los pacientes la reciben mediante inyecciones.

-Claro, hasta ahora nadie la ingiere porque pierde el efecto. Por ello, desde nuestro laboratorio logramos encapsular insulina en las vesículas y comprobamos que eran resistentes en el estómago por un tiempo suficiente para hacer efecto (una hora y media). Esto significa que atraviesan sin modificaciones el tracto intestinal y llegan al torrente sanguíneo. Hicimos las pruebas en roedores y les aplicamos las vesículas con insulina a través de los distintos métodos.

-¿Y qué resultados obtuvieron?

-En ambos métodos (inyecciones y vía oral) los niveles de glucosa disminuyeron. Ello nos indicó que, efectivamente, en un futuro sería posible suministrar la insulina por vía oral y reemplazar a los dolorosos pinchazos. Asimismo, también hemos desarrollado una línea para suministrar fármacos mediante la piel, a través de lo que se conoce como nanogeles. Algo similar a lo que ocurre con los parches de nicotina para aquellos individuos que quieren dejar de fumar. En este caso, logramos comprobar que las vesículas además son deformables; se las ingenian para poder atravesar el estrato corneo (la capa más superficial de la piel) y desembocar en la sangre. Con lo cual llegamos a la conclusión de que las drogas podrían llegar a su objetivo en el organismo mediante vía tópica. Los tratamientos contra el cáncer, en el mediano plazo, podrían llegar a emplear una quimioterapia que utilice parches para la piel en vez de inyecciones.

-¿Cuáles son los próximos pasos? ¿Cuándo estarán disponibles para los pacientes?

-Los ensayos clínicos deben realizarse en laboratorios certificados por ANMAT, de modo que estamos a la espera de que alguna empresa se interese en nuestros desarrollos para comenzar a pensar en una escala industrial. Para todo se necesita dinero que, como todos sabemos muy bien, no está disponible para las actividades relacionadas a la ciencia, la tecnología y la educación. Todo nuestro trabajo ha sido realizado en base a subsidios obtenidos en organismos estatales.

-¿Cómo es la situación actual?

-Hoy estamos en la lona: los privados no se interesan por la ciencia local y el gobierno entrega poco dinero y a cuentagotas. Para disfrazar esta situación se ha promovido, a través de los medios masivos adeptos, una rivalidad históricamente saldada entre ciencia básica y aplicada, cuando nosotros sabemos bien que no existe esta controversia. Es imposible aplicar algo si no se comprende primero. A Macri le da lo mismo, pero todo lo que logramos fue a partir de conocimiento 100% argentino.

Un juez ordena a Johnson & Johnson pagar 515 millones por su papel en la crisis de los opioides

En un fallo histórico, un juez de Oklahoma ha condenado este lunes a Johnson & Johnson a pagar 572 millones de dólares (515 millones de euros) por su responsabilidad en la crisis de los opioides, que se han cobrado miles de vidas en el Estado en la última década. Este es el primer caso estatal por opioides que llega a juicio, por lo que la decisión del magistrado del distrito de Cleveland, Thad Balkman, es vista como un precedente para los cerca de 2.000 demandantes -ciudades y condados- que presentaron una demanda colectiva ante un juez federal en Ohio. Además, 40 Estados están liderando batallas legales similares. El gigante farmacéutico negó haber actuado mal y adelantó que apelará el fallo.

"Hemos demostrado que J&J fue la causa principal de esta crisis de opioides", dijo Brad Beckworth, el abogado principal de Oklahoma. “Ganó miles de millones de dólares en un período de 20 años. Siempre han negado la responsabilidad y, al mismo tiempo, dicen que quieren marcar la diferencia para resolver este problema. Así que hagan lo correcto: paguen la multa”, agregó. Más de 6.000 ciudadanos de Oklahoma han muerto por sobredosis de analgésicos desde el 2000. En los documentos judiciales el Estado sostuvo que el número de recetas de opioides dispensados por las farmacias llegó a 479 cada hora en 2017.

En la demanda presentada en 2017 por el fiscal general de Oklahoma, el republicano Mike Hunter, acusó a las compañías farmacéuticas y sus subsidiarias (J&J, Purdue Pharma y Teva) de causar un “perjuicio público” al lanzar una campaña de marketing agresiva y engañosa que exageraba la efectividad de los medicamentos para tratar el dolor crónico y subestimaba el riesgo de adicción. Hunter apuntó a J&J como la compañía “líder” del engaño, que actuó motivada por “la codicia”. La millonaria multa que deberá pagar la farmacéutica será destinada a ayudar a disminuir el problema en los próximos años.

Las otras dos compañías farmacéuticas, Purdue Pharma y Teva, llegaron a acuerdos extrajudiciales con las autoridades locales en mayo, por un valor de 270 millones de dólares y 85 millones, respectivamente.

Pero J&J no abandonará la batalla legal. Los abogados de la compañía han sostenido que forman parte de una industria legal y altamente regulada, sujeta a una estricta supervisión federal, incluida la Agencia de Control de Drogas de EE UU y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). El abogado principal, Larry Ottaway, dijo durante los argumentos finales del juicio de siete semanas que los medicamentos opioides satisfacen una necesidad: abordar el dolor crónico que afecta a miles de residentes de Oklahoma todos los días. Más de 400.000 personas han muerto por sobredosis de analgésicos, heroína y fentanilo ilegal desde 1999.

Por Antonia Laborde

Washington 27 AGO 2019 - 03:09 COT

Publicado enInternacional
Estrés crónico, factor de daño cerebral, ya que es causante de la muerte autofágica de células madres neurales

Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Daegu Gyeongbuk (DGIST) en Corea descubrió que el estrés crónico interviene en el desarrollo de daño cerebral, ya que puede causar la muerte autofágica de las células madres neurales del hipocampo adulto (NSC), lo que abre nuevas estrategias para el tratamiento de enfermedades neuronales.

El estrés crónico se ha asociado en múltiples ocasiones con diversas enfermedades mentales, como depresión, esquizofrenia y Alzheimer. Sin embargo, aún no se habían estudiado los mecanismos subyacentes a los daños de las funciones cerebrales.

El estudio, publicado en Autophagy, demostró en ratones que los que estaban estresados presentaban una generación de neuronas mucho más lenta. De este modo, Seong-Woon Yu, del departamento de Ciencias Cerebrales y Cognitivas de DGIST, concluyó que causa la muerte autofágica de los NSC hipocampales adultos.

Para su desarrollo utilizó los NSC de un grupo de ratones modificados genéticamente. En este punto, el equipo demostró que el gen SGK3 es el desencadenante del inicio de la autofagia, por lo que cuando se extirpa los NSC hipocampales no se someten a la muerte celular y no son afectados por el estrés.

El experto explicó que los defectos cognitivos y los trastornos relacionados con el estado de ánimo son consecuencia de ese proceso. Los avances podrían ayudar al tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia.

Concluyó que estos hallazgos suponen un "paso más hacia el desarrollo de un tratamiento eficaz de trastornos como la depresión o la ansiedad".

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