Jueves, 31 Agosto 2017 06:08

El torrente imperialista

El torrente imperialista

Es en medio del torrente imperialista desencadenado por el 11/S que ahora emana la perorata del "nacional-trumpismo" con su supremacismo blanco, anti-latino/mexicano, anti-inmigrante, neo-nazi y militarizado hasta la coronilla. Gracias al diputado Ron Paul se supo en su expresión presupuestal, de la magnitud y contexto de la militarización, que junto al creciente peso de Mnuchin, de Goldman Sachs, Wall Street y los tres generales "son" el gabinete. Con Trump ellos encabezan lo que Naomi Klein llamó "capitalismo del desastre", ahora en su estampa neofascista de "nacional-trumpismo": el Departamento de Defensa (DdD), las 37 mil firmas bélico-industriales, incluidos poderosos consorcios, junto a miles de sub-contratistas, tienen acceso privilegiado (cost plus) a la mayor asignación absoluta de recursos públicos en la historia de EU y en lo que va, de nación alguna, desde el despegue del mundo industrial.

El "torrente imperialista" no es asunto menor ni nuevo pero se recrudece y ensangrienta desde el 11/S junto al negacionismo climático de Trump de grave riesgo a la biota global. La suya es una actitud dirigida a "corregir, censurar o reprimir a la comunidad científica, pero sólo cuando las cifras y conclusiones apuntan a peligros de corto, mediano o largo plazo que chocan con negocios y tecnologías (motor de combustión interna) y ganancia de la quema de combustibles fósiles, eje de las fortunas de ExxonMobil, Chevron/Texaco, BP, etcétera, y pieza fundamental en la vulnerabilidad de ciudades como Houston, hoy ahogada con billones (trillions) de litros de agua, pero que, según el DdD y sus socios los combustibles fósiles permanecerán en función hasta mediados de siglo XXI" (LJ 6/10/2011), para cuando la catástrofe climático/ambiental será irreversible. Van por la ganancia hasta la extinción de las especies.

Trump también censura a los analistas “cuando echan por tierra supuestos geopolíticos y estratégicos y, bajo pretexto del 11/S, EU y sus socios en la OTAN prosiguen con la ofensiva por el control del petróleo mundial, una hazaña neo-nazi denunciada en 2007 por el general Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN. (Ibid)

El masivo aumento al gasto militar es de la magnitud requerida para librar una suicida guerra nuclear. Los preparativos para esa guerra, como mostró C. Wright Mills en Las causas de la Tercera Guerra Mundial, están en marcha desde hace décadas. Para 2018 el presupuesto del Pentágono es de 696 mil millones de dólares (mmdd). Eso incluye 54 mmdd propuesto por Trump más 30 mmdd agregados por los diputados republicanos. Aunque existe una ley de 2011 que limita el gasto militar, ya ese "límite" fue rebasado en 72 mmdd. Como dijo Paul, la ley es laxa y "ya se las arreglarán para gastarlo todo." El sueño de magnates.

Esta ampliación presupuestal para la masiva proyección militar de EU se dirige al mundo en general y a la periferia capitalista en particular, sede de localizaciones estratégicas como Afganistán y grandes y codiciados yacimientos minerales y de los combustibles fósiles que, advierte la ciencia, aceleran el calentamiento global (Venezuela, Irak, Libia, México, Canadá, Nigeria, etc). Es un diseño de subrogación vinculado al interés corporativo por el intenso contratismo del tipo "Reconstrucción y Estabilización" puesto en práctica luego de la brutal devastación de población e infraestructura de Irak y de la "estabilización" lograda con brutal represión. En sus inicios el diseño estuvo a cargo de Carlos Pascual, ex embajador de EU en Ucrania y México. Ahora el contratismo vincula la administración del gasto militar al lema trumpista del America First por medio de la "subrogación mercenaria" (cost plus) de las guerras de agresión, puesta en marcha en Irak.

Mattis propone el establecimiento de "bases permanentes" cuando ya EU tiene entre 800 y mil bases desplegadas cerca de Rusia y China que EU considera retadores hegemónicos sea en lo nuclear/balístico inter-continental o en lo comercial/industrial/bancario/financiero. También hay bases próximas a grandes yacimientos de recursos naturales. En territorio nacional de EU el DdD cuenta con ¡6 mil bases y campos de adiestramiento! localizados en estados, condados o distritos, puertos y aeropuertos (civil/militares) de impacto sobre la ecuación político electoral relacionada a la asignación de grandes contratos bélico-industriales.

El planteo de Mattis no se limita a la experiencia histórica de bases de EU sobre los polos capitalistas devastados hace más de 70 años luego de la Segunda Guerra Mundial. Ahora se informa que el presidente Macri de Argentina piensa facilitar bases a EU al norte, frente a Brasil y al sur, en dirección a la Antártida, por lo que los dichos de diplomáticos al servicio del menemismo entreguista de que el rechazo popular a instalar bases extranjeras en territorio nacional "es cosa de setenteros", son una histórica desfachatez.

jsaxef.blogspot.com

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Miércoles, 23 Agosto 2017 06:50

“La política y el fútbol son intensidad”

“La política y el fútbol son intensidad”

Ante un auditorio que combinó dirigentes políticos y sindicales, argentinos y brasileños, el ex presidente presentó el nuevo centro de producción de conocimientos creado por la UMET en acuerdo con Clacso. Las definiciones de un patrono.


Este señor de traje oscuro y remera azul eléctrico de mangas largas y cuello redondo explica que, hoy, para los directores técnicos el fútbol es intensidad. “Hay que tener la pelota, y si el contrario la tiene sacársela y conservarla, para avanzar”. Y explica: “La política, como el fútbol, también es intensidad”. Este señor que profesa la intensidad se llama Luiz Inácio Lula da Silva, fue presidente de Brasil entre el 1° de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2010 y ahora es el patrono de un nuevo centro: el Instituto Futuro Marco Aurélio García que acaba de crear la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.


Le divierte lo de patrono. “Todos los patronos que conozco están muertos”, dice. “Es lindo ser un patrono vivo.”


Hace tres meses el secretario del Sindicato de Encargados y presidente del peronismo porteño Víctor Santamaría, el rector de la UMET Nicolás Trotta y el secretario ejecutivo de Clacso Pablo Gentili se reunieron con el ex presidente brasileño en el Instituto Lula y decidieron lanzar un centro con base en la UMET y con alcance hacia Sudamérica y América Latina entera que a su vez se conectara con experiencias mundiales. El ex secretario general de la Presidencia con Lula, Luiz Dulci, actualmente uno de los responsables del Instituto Lula junto con Clara Ant, sería el director del nuevo centro. Un periodista llamado Martín Granovsky, como el autor de esta nota, sería el coordinador ejecutivo.


Desde entonces el acoso judicial a Lula fue implacable. Recibió citaciones para declarar en juicios contra otros y él mismo terminó condenado, sin pruebas, por el juez Sergio Moro. Murió su mujer, Marisa, y uno de sus colaboradores históricos, Marco Aurélio García, consejero internacional y compañero de luchas y viajes en el Partido de los Trabajadores y en la Presidencia. Ahora Lula espera la sentencia en segunda instancia de la cámara de Porto Alegre. El misterio reside en ver si confirma la condena y si después la Corte Suprema brasileña insiste en la noción, inconstitucional según juristas de todo el mundo, de que ésa es una sentencia firme. Si lo fuera, Lula quedaría inhabilitado para presentarse en las elecciones presidenciales de 2018. Hoy las encuestas lo dan ganando en primera y en segunda vuelta. Una virtual proscripción.


Por el acoso las fechas de lanzamiento fueron cambiando una y otra vez hasta que fue posible combinar un encuentro en un sitio histórico: el Sindicato Metalúrgico del ABC, a una hora del centro de San Pablo. El ABC es el cinturón industrial del monstruo paulista de 30 millones de habitantes. La A es de Santo André. La C de Sao Caetano. La B de Sao Bernardo. En Brasil los obreros de la automotrices y de las terminales, como el tornero Lula, también pertenecen a los metalúrgicos. El mismo Lula fue secretario del sindicato. Es como su casa. En la campaña del 2002, la que lo llevó a la primera presidencia, la encargada del bar le contó a PáginaI12 cómo lo mimaba con comidas especiales.


“Yo también mantengo el principio de intensidad para mi vida”, dirá Lula después de la presentación del instituto, en un salón del sindicato. “Si no...”, añadirá señalando a su cabeza con los dedos imitando el hocico de un animal como si un bicho se la fuera a comer. Es su forma de anunciar una gira de 20 días por el Nordeste, que con las presidencias del PT pasó de la miseria a la dignidad.


“Para sacudir a estos tipos millones de brasileños tienen que salir a las calles”, decía Marco Aurélio unos días antes de su muerte, el 21 de julio. “Si no los conservadores buscarán quedarse 20 ó 30 años en el poder.” Otro cultor de la intensidad.


“Este salón del sindicato es parte de la historia de la democracia en Brasil”, dice Lula cuando le toca hablar. “En 1968 era un barracón de madera muy precario. En 1973 montamos una escuela que llegó a tener 900 alumnos y yo era director de la escuela. Pónganlo en mi biografía. Aquí decidimos huelgas, cantamos, lloramos, hicimos bailes de carnaval.”


Relación


La mención de la intensidad vuelve cuando Lula narra las presidencias que arrancaron, años más o menos, en el siglo XXI. “Los cuatro años se terminan, como se terminaron muchos cuatro años en América del Sur y no creamos instituciones multilaterales, no consolidamos el Banco del Sur, no comerciamos sin el dólar de por medio. Que los jóvenes no olviden que hubo un pasado y sobre todo que hay un futuro. Que entiendan a quién le interesa debilitar a los sindicatos y despolitizar a la sociedad.”


“Getúlio Vargas y Juan Perón cayeron casi juntos”, recuerda, hablando del jaque al brasileño que terminó en su suicidio de 1954 y en la Libertadora contra el líder argentino. “Con Néstor Kirchner teníamos nuestras diferencias porque yo era mucho más bonito que él, pero un día de 2004 lo fui a ver, le dije que cualquier crítica o duda me la dijera directamente a mí y que desplegáramos juntos políticas de inclusión y de industrialización como habían hecho Getúlio y Perón. Y nació una relación extraordinaria.”


“Me acuerdo de Cristina, de Tabaré, de Mujica... Cuando asumió Tabaré pregunté quién era ese maestro de ceremonias tan mal vestido. Y era Pepe, senador, que terminó siendo presidente. Nicanor Duarte Frutos no era progresista. Pero era solidario. Evo me llamaba hermano mayor. Hugo Chávez tuvo más virtudes que defectos. Nicolás Maduro no es Chávez, pero no podemos permitir que, cualquiera sea el error que haya cometido, un presidente norteamericano diga que va a derribarlo por la fuerza. Queremos que Maduro acierte, pero creemos sobre todo en la autodeterminación de los pueblos.”


Wagner Firmino, el presidente del sindicato anfitrión, dice que “es posible un mundo mirado desde el punto de vista de los trabajadores”.


Trotta rescata los “más de mil estudiantes de la UMET”, recuerda que la universidad “no es un espacio neutral” y constata que “estamos en Brasil, un país que vive un estado de excepción después del golpe parlamentario y donde todos los días avanza la restricción de derechos”.


Gentili toma las dos partes del nombre del nuevo instituto. “Futuro significa que no nos quedamos en la nostalgia sino que pensamos en próximas conquistas. Y MAG no solo nos acompañó en los últimos 30 o 40 años a los latinoamericanos sino que nos ayudó a pensar.”


Celso Amorim, canciller de Lula y ministro de Defensa de Dilma, afirma que “el interés nacional es compatible con la solidaridad” y que por eso “América del Sur, América Latina y el Caribe o se desarrollan juntas y obtienen juntas su autonomía o nunca obtendrán esa autonomía”. Sobre la amenaza de Donald Trump contra Venezuela advierte: “En nuestros tiempos la Unasur se habría reunido contra esa violación del derecho internacional”.


Su ex colega argentino Jorge Taiana coincide. “Países como los nuestros pueden defender su soberanía si estamos integrados y si logramos pensar cómo acumulamos poder juntos frente a un poder financiero y mediático con un proyecto regresivo que ya está en plena aplicación”.


Héctor Daer, uno de los tres secretarios de la Confederación General del Trabajo, confiesa estar “emocionado porque nos hayan invitado a su casa”. Dice que “en la Argentina no tuvimos un golpe, fueron los votos, pero igual hay que revisar las políticas”.


Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos, se refiere a “gobiernos con odio y sed de revancha hacia las organizaciones populares que nos culpabilizan a nosotros o de haber sido parte o de haber apoyado políticas populares”.


“¿Un mundo mejor es posible?”, se pregunta Santa María. “Sí, pero veamos sobre qué valores construirlo. Lula me dijo que solo planear la vuelta es muy conservador, que hay que pensar más.”


En la delegación argentina que viajó a Sao Bernardo para el lanzamiento del Instituto Futuro “Marco Aurélio García” estaban, también, el ex ministro de Educación Daniel Filmus, la encargada de relaciones internacionales de la Federación Nacional de Educadores Universitarios Yamile Socolovsky y el ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés. También participó el ex gobernador Daniel Scioli, quien estaba de gira por Brasil y quiso acercarse.


Por Uruguay participó Álvaro Padrón, de contacto fluido tanto con Tabaré como con Mujica y a quien Dulci definió “como una las personas más integradoras y unitarias del continente”.


La asistencia brasileña contó entre otros y otras con la secretaria de organización del PT Gleide Andrade, con el investigador Renat Vieira Martins de la Universidad de la Integración Latinoamericana, con el con el presidente de la Central Única de Trabajadores Vagner Freitas y con su par de la Unión General de Trabajadores Ricardo Patah.
“Cuidado con la posibilidad de nuevos estados de excepción”, alerta Freitas, campera de cuero negra a lo Saúl Ubaldini. “Nos juzgan por lo que estamos haciendo bien, que es el enfrentamiento de clase. El instrumento del golpe es demonizar a la lucha política, y la reforma laboral aprobada es para debilitar a los sindicatos en beneficio de lo individual y poner el aislamiento como valor superior a la construcción colectiva.”


El nuevo instituto realizará seminarios de reflexión y cursos a distancia con participación de dirigentes políticos, sindicales y sociales e investigadores. Formará una red para la producción de conocimientos que se extenderá más allá de la Argentina, Uruguay y Brasil y abarcará tanto el análisis de las experiencias de poder ya realizadas como los nuevos desafíos.


“Hay una inversión de valores, porque la política está judicializada y el Poder Judicial está politizado”, dice Lula, que está entusiasmado por la creación del instituto en tiempos adversos y por el baño popular que le espera con la caravana por el Nordeste. “Si los políticos no vuelven a hacer política, si no formamos nuevos políticos, no tenemos solución. Porque la solución no es técnica ni judicial.”


Palabra de patrono.


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Viernes, 23 Junio 2017 17:20

“En Buenaventura despertamos”

“En Buenaventura despertamos”

“¡Cuando se juntan la seminola y el negro
el hombre blanco
el hombre blanco pierde el sueño!”

 

Changó el gran putas.
Manuel Zapata Olivella.

 

Temprano en la mañana del 6 de junio de 2017, los bonaverenses salieron a las calles de su ciudad a ‘recoger el mugre’, a limpiar los escombros y las cenizas que dejaron los enfrentamientos contra el ejército negro –o Esmad– durante los 22 días de resistencia y lucha, que antecedieron a la gran celebración de ese día: “Se suspende el paro de Buenaventura”.

 

 

“¡El pueblo no se rinde carajo!”, y no se rindió a pesar de la represión sádica a manos del escuadrón de la muerte, de la presión del Gobierno y de la flaqueza de muchos que perdían las esperanzas.

 

Una vez conocido el acuerdo para levantar el paro, la fiesta fue programada para las 3 de la tarde en la plaza central del puerto. De a pocos fueron llegando, unos en familias, otros con amigos o solos. Alegres comentaban la gran hazaña; una vez más David venció a Goliat: los 22 días de incertidumbre dieron fruto.

 

“Muy buenas tardes ¡Buenaventura! Quiero agradecer al señor arzobispo de Cali, quien durante los días del paro cívico nos dio una mano como garante y ayudó avanzar en las conversaciones, y hoy, en este día de fiesta, este día histórico, viene acompañarnos en esta ceremonia”, dijo monseñor Héctor Esparza Quintero entre los gritos y aplausos de todos los allí reunidos.

 

Buenaventura, tierra de marimbas y tambores; de vírgenes y santos, celebró los acuerdos logrados con una santa eucaristía. Música autóctona a cargo del grupo Buscajá puso a bailar a propios y extraños, pues la algarabía no era para menos, “¡El pueblo no se rinde carajo!”

 

Día D: 16 de mayo

 

“Buenaventura se respeta, o si no, la hacemos respetar, ¡carajo!”1. El Comité del Paro Cívico informó al país, que Buenaventura cesaba sus actividades, esta vez no era un simple llamado de atención al Gobierno, era un advertencia clara y directa a la élite política y económica de Colombia, de que un pueblo indignado emergía desde el olvido para reclamar lo que por derecho le corresponde.

 

“De muchas maneras le hemos dicho al gobierno central que nosotros hacemos parte de Colombia y no nos han escuchado. Por eso la comunidad de Buenaventura tomó la decisión de entrar en paro cívico indefinido. Buenaventura es el principal puerto marítimo de Colombia y les interesa sólo por las mercancías que por aquí entran al resto del país, no por las personas que habitamos la ciudad”, afirmó Miyela Riascos, lideresa social y representante de la ciudadanía en la mesa ejecutiva del paro.

 

En un principio la demanda de los impulsores del paro cívico fue la declaración de emergencia social, económica y ecológica para el municipio. Una multitud de voces –entre ellas las de 48 organizaciones sociales, políticas y gremiales–, reclamaron agua, educación, salud y mejores oportunidades laborales. Con manifestaciones culturales afrocolombianas, bailes, colores y toda la sabrosura del pueblo bonaverense, salieron desde entonces todos los días a las calles a exigir, de manera pacífica, sus derechos como pobladores del puerto más importante del país. Por su parte, la alcaldía de Buenaventura bajo el mandato de Jorge Eliecer Arboleda –quien se ha visto envuelto en escándalos de corrupción– en una entrevista radial aseguró “el paro de Buenaventura no durará más de 3 días”. Inconsciente del eco de sus palabras, ayudó a despertar a un gigante dormido, un pueblo ofendido que aguantaría hasta las últimas consecuencias.

 

La cosa iba en serio

 

Conforme pasaban los días, más fuerzas se unieron a la demanda de mejores condiciones de vida, sumando 147 organizaciones distribuidas en 40 puntos de concentración. Taxistas, ‘moto-ratones’, conductores de ‘carpatias’ (Jeep’s), comerciantes, trabajadores informales, pescadores industriales y artesanales, lancheros y coteros cesaron sus actividades, demostrándole a Colombia que, más allá de los ingresos económicos individuales está el bienestar colectivo, y que sin importar el valor económico que representa el puerto para el país, había una causa justa de un pueblo históricamente marginado.

 

Acción social multiplicada con el paso de los días, hasta reunir la fuerza necesaria para realizar lo único que haría flaquear al gobierno central: impedir el paso de los camiones y tractomulas hacia y desde el puerto. Para ello los pobladores ubicaron bloqueos estratégicos donde vigilaban día y noche los posibles movimientos de los transportadores de carga. Acción efectiva y de alto impacto. En tan sólo dos días los empresarios y el gobierno sintieron el duro golpe de la interrupción del flujo de mercancías. Con cada día de paro las pérdidas económicas aumentaban exponencialmente. Empezaba a flaquear la mano de la burguesía. Y de su vocero de turno. Al no poder romper la voluntad de los inconformes y víctima de su ineptitud, Santos no tardó en enviar al Esmad y al Ejército Nacional para impartir el caos y recuperar el control de la Vía Buenaventura. Negociar no estaba en sus planes.

 

¡A las malas no! ¡El pueblo se respeta carajo!

 

Más que un paro era un carnaval al mejor estilo afrocolombiano; un grito unificado e imponente aclamaba: ¡El pueblo no se rinde, carajo! Y las movilizaciones cada día convocaban a más personas a la fiesta. Y de repente...

 

“...por obra de magia apareció el Esmad,
policías disfrazados de Robocop,
escuadrón móvil para la opresión,
lanzando gases lacrimógenos
contra la población”2

 

Mientras los noticieros mostraban el paro como un acto de vandalismo que afectaba gravemente la canasta familiar y la economía del resto de los colombianos, en el puente del Piñal y en La Delfina las comunidades indígenas y afro se enfrentaban a los gases y granadas lanzados por el Esmad de manera indiscriminada. Niños y ancianos fueron atacados en sus viviendas y los jóvenes fueron asediados en las calles, mientras el Gobierno no presentaba propuestas concretas para darle salida a la problemática.

 

El 19 de mayo, a tres días de haber declarado la parálisis de su ciudad, las agresiones a la población por parte del Esmad aumentaban; para el Gobierno era más importante la entrada y salida de la mercancía represada que la calidad de vida de quienes habitan está parte del país. Mientras tanto, la comunidad y el Comité del Paro Cívico trabajaban en mesas temáticas discutiendo propuestas concretas para cada uno de los 9 puntos de su pliego de exigencias (Ver Recuadro 1), sin que el Gobierno reconociera la magnitud de la problemática ni cediera en su repetitivo “no hay recursos”. El 25 de mayo fue más allá, al rechazar en alocución pública la exigencia ciudadana de declaración de emergencia social, económica y ecológica para Buenaventura.

 

Según Javier Torres, representante de la Flota de Cabotaje del Pacífico, el argumento del Gobierno para rechazar la declaración de la emergencia era el temor a que la Corte Constitucional tumbara la iniciativa, ante lo cual propuso “otras alternativas distintas a la emergencia, pero resulta que ya perdió la confianza del pueblo, porque cuanto se ha acordado bajo comités y actas no nos ha funcionado, pero la emergencia sí nos garantiza la destinación de recursos para solucionar los problemas de Buenaventura. De lo contrario es muy difícil creer, especialmente porque no estamos negociando frente a cualquier gobierno”. La desconfianza en las palabras del gobierno fue un aspecto importante para su resistencia.

 

En paralelo, los enfrentamientos entre los pobladores y la mal llamada fuerza pública, aumentaban los reportes de violación a los derechos humanos en el marco del paro, de tal manera que Todd Howland, Alto comisionado de derechos humanos en Colombia, facilitó un espacio de conversación el 2 de junio en la sede de la Procuraduría en la capital del país, entre los delegados del Comité y el Gobierno, en la cual se abordó lo relacionado con la violación de derechos humanos en el marco del paro.

 

Mientras el ambiente ganaba, supuestamente en distención, horas antes de la cita en cuestión, clandestinos, bajo la oscuridad de la madrugada, el Esmad y el Ejército Nacional custodiaron una caravana de camiones que intentaban salir del puerto con mercancía. La ira de los porteños no se hizo esperar, dejando como resultado un camión incendiado y familias afectadas por los gases y balas de goma. Rendirse no hacía parte de la agenda de lucha puesta en marcha desde el 16 de mayo.

 

Paro cívico: día 17

 

Un viaje directo desde Bogotá u otra ciudad hasta Buenaventura era imposible, la única alternativa –corridos 17 días de paro– , era los transbordos: un primer recorrido hasta Cali, para abordar allí un microbús hasta Dagua (ninguna empresa de transporte en Cali se atrevía a entrar a Buenaventura), donde los ‘carpatia’ prestaban servicio hasta el corregimiento de Cisneros, donde el paro ya se sentía con fuerza, y de aquí hasta la entrada de Buenaventura en otro vehículo, el que solo partía cuando llenaba su cupo, lo cual no ocurría antes de dos horas.

 

Una vez en El Gallinero –entrada al municipio– la travesía debía continuar en moto. Todo el que pretendiera entrar a la ciudad debía confiar en la destreza de los ‘moto-ratones’. El precio a pagar concordaba con las elevadas sumas impuestas por los transportadores desde Dagua hasta el casco urbano del puerto. En promedio 8 mil pesos por pasajero, lo que incluía los diversos ‘peajes’ por sortear en los bloqueos instalados a lo largo de sus calles, así como el riesgo que afrontaba conductor y usuario al tratar de ingresar a la ciudad.

 

Buenaventura despertó: orígenes de un plan maestro

 

“[...] 400 millones de dólares vamos a invertir [...] vamos a construir una ciudad industrial, para que genere más empleo, más inversión, para que Buenaventura se convierta en ese eje de la Alianza del Pacífico. Para que Buenaventura que ha sido abandonada no por años, ni décadas sino por siglos; desde que la descubrieron hace 500 años, al terminar la guerra salga del abandono”3.

 

¿Dónde quedó la ciudadela industrial? ¿Dónde quedaron los miles de empleos nuevos? Como a niños inocentes, Santos convenció a miles de bonaverenses para así ganar las elecciones de 2014, esto con la promesa de la paz para el país y la inversión de 400 millones de dólares para construir una supuesta ciudadela industrial en el puerto, que generaría empleos estables. Santos se quedó en el Palacio de Nariño, la terminación del conflicto empezó a negociarse pero nada avizoraba –ni entonces ni ahora– el nuevo mega-proyecto que cambiaría la suerte de Buenaventura.

 

Por esta promesa, y por otras más sin cumplir, algunos líderes sociales iniciaron la que sería una agenda continua de reuniones clandestinas que, poco a poco, consolidaron un plan de acción que delimitaría el protocolo de lo que a futuro sería el paro del 16 de mayo. Desde las casas se conformó el Comité del Paro Cívico de Buenaventura, el mismo que se encargaría de proyectar el número de organizaciones vinculadas, de los tiempos y del presupuesto que la movilización demandaría.

 

La lucha era contra el tiempo, pues a medida que pasaba, los ánimos decaían y los esfuerzos parecían en vano. Tres años de discusiones, análisis y estudios de su capacidad de acción dieron paso a un monumental levantamiento colectivo de todos los sectores que integran el puerto.

 

Cara a cara con el Gobierno

 

Al final el Gobierno tuvo que ceder. Aquellos que ‘sólo iban aguantar 3 días’ hicieron sentar a tres ministerios (ambiente, educación e interior) en las mesas de trabajo propuestas por el Comité para negociar uno por uno los puntos de cada pliego. Como la declaración de la emergencia social, económica y ecológica del puerto fue rechazada por el Gobierno, surgió la propuesta de la creación de una Ley Fondo Autónomo Exclusivo para Buenaventura. (Ver Recuadro 3)

 

Este fue el eje principal de todas las mesas negociantes. Las organizaciones representantes optaron por el Fondo Autónomo porque consideraron que pueden hacer una veeduría efectiva del manejo de los recursos pactados. La elaboración de las mesas facilita la supervisión de la inversión de los dineros. Logrado esto, el Comité acordó la suspensión del paro por un mes; tiempo en el que el Gobierno tendrá que legislar vía Fast Track la implementación de lo acordado.

 

1 https://www.desdeabajo.info/colombia/31535-buenaventura-se-respeta-o-si-no-la-hacemos-respetar-carajo.html
2 Canción Fucking Esmad del artista local Junior Jein: https://www.youtube.com/watch?v=-PiSHiKxG88
3 Discurso de Juan Manuel Santos, campaña electoral 2014

 


 

Recuadro 1*

 

“No todos los puntos significan plata sinonormatividad y legislaciones”

 

Declaración de emergencia económica, social y ecológica de Buenaventura.
Por salud de calidad, con hospital de segundo y tercer nivel.
Por la educación pertinente y de calidad.
Por el agua y saneamiento básico.
Por nuestro territorio, porque esta tierra es nuestra.
Por el ambiente sano y la salvación de nuestras riquezas naturales.
Por empleo digno y vida decente de nuestros trabajadores
Por justicia y atención a las víctimas de la violencia
Por recreación y espacio para esparcimiento, deporte y cultura.

* https://www.desdeabajo.info/colombia/31593-aqui-no-se-rinde-nadie.html

 


 

Recuadro

 

Junio 3: Tocando puerto

 

Del calor de la ciudad se habla bastante, pocos pensarían que el de sus gentes es más envolvente. Dijeron caos, dijeron violencia; pero había fiesta y jolgorio. Comparsas, silbatos, trompetas y tambores de una comunidad celebrando la vida y la insurrección, justa y necesaria.

 

Transcurría un día normal de protesta encabezada por las lideresas vinculadas al Paro Cívico. Buenaventura abría sus puertas:

 

-Por donde se mire hay un poco de lo que cualquier economista llamaría subdesarrollo: calles resquebrajadas, casas improvisadas, a medio construir, drenajes sin canalizar y otras cosas más. Pero más que pobreza aquí se percibe voluntad y anhelo de cambio. Después de haber padecido décadas de exclusión e indiferencia oficial, Buenaventura dijo “no más” y apostó todo por la lucha honrada, por la protesta pacífica para exigir lo que por derecho la oligarquía colombiana le ha negado.

 

Décadas de exclusión que fueron suficientes para colmar la paciencia de la ciudadanía que ni siquiera goza, a plenitud, de los derechos básicos (energía eléctrica, acueducto, alcantarillado, gas domiciliario, salud, recreación, deporte, atención oportuna en un hospital de 3 y 4 nivel), y solo recibe promesas de que tendrán oportunidad de empleo, así como los soñados derechos hasta sólo conocidos en la parte financiera de la ciudad, así como en televisión.

 

Un mar de contrastes. Una tierra donde puede sentirse el calor sofocante y húmedo del trópico, la brisa tibia del Pacífico y la frescura de las cientos de fuentes hídricas que bañan al municipio, así es Buenaventura. Su gente sólo tiene acceso a su propia agua dos horas al día, mientras que en el puerto y en los establecimientos comerciales y financieros en el bulevar, el líquido fluye 24/7. En las casas, hay que recoger el agua y atesorarla, pues es bastante cara. En las principales ciudades del país, lo común es una ducha, en Buenaventura para bañarse es esencial la totuma. ¿Por qué? En San Cipriano, famoso sitio turístico, hay tres acueductos diferentes para cada grupo de usuarios: el que va a las comunas, el que surte al puerto y el que nutre al centro de la ciudad.

 

Es “curioso” que el grueso de la población ocupada recurra a empleos informales en el comercio y en el transporte, y que la única opción de empleo considerable que ofrezcan los muelles sea para coteros tercerizados que no cuentan, muchas veces, con seguridad social alguna. Es “curioso” que el Dane insista en que la tasa de desempleo en Buenaventura asciende al 18 por ciento, cuando los mismos porteños saben que la desocupación alcanza, por lo menos, al 40 por ciento del total de personas prestas a trabajar.

 

Insólito, pero muy comentado por sus habitantes, es el hecho de que casi la totalidad de los locales comerciales del centro de la ciudad son de propietarios blancos-mestizos, locales que otrora pertenecieran a afrocolombianos. Asimismo, es frecuente escuchar que los cargos públicos rara vez son ocupados por personas afro y que, por lo general, los cargos administrativos en el sector privado son asignados a personas blancas-mestizas. Resulta difícil, entonces, no suponer un marcado racismo en las relaciones sociales cotidianas.

 

La falta de empleo explica, en gran medida, que el 64 por ciento de la población urbana viva en condiciones de pobreza, que el 91 por ciento de los habitantes rurales sean considerados pobres y que el 9 por ciento viva en la miseria. Pero esas cifras sólo resaltan las carencias, más no las ambiciones de estas personas acostumbradas a conseguir en el mar todo lo que necesitan. Bien reza el dicho “rico es aquel que menos necesita”; Buenaventura exige justicia, exige respeto. Necesita un trato al menos igual al brindado a los demás centros económicos del país, nada más.

 

Exigen una oportunidad para la vida. Así debe ser, también, para evitar que el precio del abandono lo sigan pagando los jóvenes, quienes al concluir su bachillerato encuentran pocas opciones de futuro: Estudiar en el Sena, enrolarse en el Ejército, ser un trabajador informal o formar parte de las bandas criminales y del narcotráfico. Quienes optan por una formación técnica y tecnológica encuentran con amargura que 20 de cada 100 jóvenes logran concluir sus estudios y conseguir un trabajo bien remunerado, de ellos, menos de la mitad acceden a carreras universitarias y obtienen un título profesional.

 

Buenaventura disimula bien las tensiones políticas, económicas y culturales que la inundan, producto de años de enfrentamientos entre la guerrilla, el Estado y el paramilitarismo, en abierta disputa por la posición geoestratégica que representa y la riqueza mineral que aguarda debajo de su tierra. Por eso, al recorrer las calles de esta tórrida ciudad, se encuentran infinidad de personas de múltiples orígenes del litoral pacífico que, huyendo de la violencia, llegaron al puerto buscando mejor fortuna. Aquí, cerca del 50 por ciento de los habitantes han sido víctimas del conflicto.

 


 

Recuadro 2

 

En Buenaventura habitan –según proyecciones del Dane– poco más de 407 mil habitantes, sin embargo, instituciones como el Sisbén aseguran que en la ciudad hay más de 500 mil. Así las cosas, al menos 230 mil personas están en capacidad de trabajar. De ellas, por lo menos 110 mil ejercen este derecho de manera informal y unas 80 mil trabajan como obreros o empleados particulares; unos 40 mil no cuentan con ningún tipo de trabajo.

 

De los cerca de 500 mil habitantes, el 88,5 por ciento es afrocolombiana, el 10 por ciento es blanca-mestiza y menos del 1 por ciento es indígena. El 94 por ciento de la población vive en la cabecera urbana, el resto en el área rural continental e insular. Aunque más del 90 por ciento de los habitantes cuentan con energía eléctrica, ningún hogar tiene acceso a gas natural, apenas el 60 por ciento de las viviendas tienen sistema de alcantarillado y tan solo el 85 por ciento cuentan con acueducto, eso sí en malas condiciones y apenas dos horas al día.

 

Sin embargo, lo último que quieren en Buenaventura es que el resto del país y del mundo los mire con compasión, pues no se sienten pobres, todo lo contrario, son conscientes de las capacidades de su gente.

Publicado enEdición Nº236
Domingo, 18 Junio 2017 05:52

La diplomacia de la militarización

La diplomacia de la militarización

El anuncio sobre Cuba es parte de una escalada hacia la región en la que cobran fuerza el Comando Sur, los servicios de Inteligencia y la DEA.

 

Donald Trump se presentó el viernes en el salón Artime de Miami junto con su vicepresidente, Mike Pence, que vendrá en agosto a Buenos Aires y es una figura clave del régimen estadounidense en dos terrenos: el despliegue militar y la preservación de la influencia en América Latina.


Un día antes de acompañar a Trump en Miami, Pence disertó sobre las presuntas amenazas a la seguridad de los Estados Unidos provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Mencionó las pandillas y el narcotráfico. Y dijo que ni el narco ni la inmigración ilegal se detendrían sin incluir a Sudamérica en el sistema de cooperación de los Estados Unidos.


Pence también envió mensajes a Venezuela. “Todos nosotros debemos elevar nuestras voces para condenar al gobierno venezolano por su abuso de poder y su abuso contra el propio pueblo, y hacerlo ya”, dijo Pence. Llamó a mostrar a los venezolanos que “hay un camino mejor”. Para el vice, la libertad “es el único camino hacia la prosperidad”. Pero “la seguridad es el cimiento de la prosperidad”.


El mismo día el secretario de Estado, Rex Tillerson, alertó sin datos sobre las supuestas conexiones entre los carteles mexicanos de la droga y los fundamentalistas de ISIS, Estado Islámico.


El secretario de Seguridad Nacional John Kelly a su vez advirtió sobre la conexión entre “redes terroristas y redes criminales” como los narcos. Esas redes podrían traficar no solo drogas sino bombas sucias.


Un dato: antes de ser el jefe de Homeland Security, Kelly fue la cabeza del Comando Sur, el área de la Secretaría de Defensa y de las Fuerzas Armadas encargada de América Latina.


Un artículo de Jake Johnson en la revista Foreign Policy publicado la semana que pasó lleva este título: “La militarización de la política de los Estados Unidos hacia América Latina se está profundizando con Trump”.


El presidente norteamericano aumentó los gastos militares y bajó los del Departamento de Estado. “No esperen que los Estados Unidos simplemente se van a retirar”, recomienda pensar Foreign Policy. “Más bien esperen que se profundice el compromiso militar de los Estados Unidos en la región”. Incluso aunque no haya ningún anuncio oficial, el giro parece inevitable.


La tendencia había comenzado antes de Trump. Con Obama, ya el Pentágono dio ayuda a Colombia sin certificación previa de que no se estaban violando los derechos humanos.


Como sucedió en la década del ’20 con las ocupaciones territoriales, en la del ’50 con los golpes de Estado y en la del ’70 con la tortura, el laboratorio para todo el continente es la política hacia Guatemala, Honduras y El Salvador. “Con menos recursos por canales tradicionales se fortalecerá entre las embajadas norteamericanas la red de lazos entre la inteligencia, los agregados militares, los agentes de la DEA y otras autoridades de seguridad que están ganando poder para conducir la política exterior de los Estados Unidos”, dice el análisis de Foreign Policy. Con menos dinero a mano por los recortes presupuestarios, ellos son los que “administrarán las zanahorias”.


Hace una semana murió en La Habana uno de los intelectuales más prestigiosos de la Revolución, Fernando Martínez Heredia. Su último trabajo forma parte del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”, publicado por Editorial Sudestada en la Argentina.


“Eventos recientes adversos en Venezuela y algunos otros países latinoamericanos nos preocupan a todos y podrían indicar que el tipo de proceso que tuvo muchos logros en una parte de la región y generó tantas esperanzas está chocando con sus límites, y el imperialismo y sectores capitalistas locales han pasado a la ofensiva con el fin de liquidarlo y esparcir el derrotismo”, escribió Martínez Heredia en el libro. Para señalar, entre resignado y optimista: “Cuba mantiene su apoyo y acompañamiento a esos procesos, y lo expresa muy claramente. Si la tendencia actual avanza y se consolida, sin duda tendremos más dificultades y menos compañía, pero, como siempre, haremos causa común con nuestros pueblos hermanos y el país mantendrá la política de apoyo a las coordinaciones de América Latina y el Caribe, y al horizonte integracionista”.
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Las transformaciones de la marcha del Primero de Mayo en Bogotá


Actuar solos nos hace frágiles, juntos y organizados somos fuerza y poder.

 

Papas bomba, gases, ladrillos, Esmad, tropel y muerte. Un ritual sacro santo. Ese ha sido el panorama de las noticias en Bogotá durante más de una década de movilización en el día internacional de los/as trabajadores/as, día en el cual miles de manifestantes salen a las calles para exigir los derechos laborales perdidos –tras las políticas de flexibilización–, para repudiar las nuevas lógicas de esclavitud del capital, con jornadas laborales continuas, diarias, de 12-15 horas, sin derecho a pensión, prestaciones y garantías sociales; día en el cual se exigen condiciones para tener una vida digna.

 

Fecha de memoria y conmemoración de aquellos obreros anarcocomunistas que fueron asesinados en Estados Unidos por defender los tres ochos –8 horas de trabajo, 8 de ocio y 8 de descanso–, convertidos en iconos mundiales de dignidad y resistencia. Día para ¿construir alternativas?, ¿repudiar el sistema? o, para ¿encender llamas de fuego en el centro de la ciudad?

 

Marchodromo habitual

 

Fotografía. La tradicional marcha de Bogotá inicia en la Carrera Séptima con 26, en el Planetario Distrital. Su destino simbólico es el centro tradicional del poder político: la Plaza de Bolívar, donde se encuentran la Casa Presidencial, el Congreso de la República y la Alcaldía Mayor. En el punto de encuentro se reúnen: centrales obreras, sindicatos, partidos políticos autodenominados de izquierda, estudiantes, anarquistas, antifascistas y toda la pleyade de lo que puede denominarse organizaciones o movimientos sociales. Allí poco de mayorías sociales, poco de pueblo, de gente del común, pues para el imaginario dominante (producida por los medios de comunicación y el mensaje desprendido de las acciones de años anteriores) esta marcha es violenta, por lo cual toman este día como un festivo para descansar y no como un referente para luchar.

 

La organización del recorrido es un desfile donde cada organización, partido, movimiento, etcétera, demuestra su capacidad de movilizar la mayor cantidad de gente uniformada para presumir en los clubes sociales alternativos de izquierda. Dentro del recorrido son tradicionales los tropeles causados por infiltrados, o por jóvenes con los ánimos a flor de piel, producto de lo cual van escindiendo la marcha desde la 19 con séptima, lo que genera que la misma llegue fraccionada a la Plaza.

 

Al llegar junto al monumento de Bolívar, en el evento central, se escuchan consignas usuales y gastadas, así como los habituales discursos de los burócratas sindicales, los que solo escuchan las palomas. Cada partido, organización o movimiento expresa su imaginario ideológico y político, que se convierte en diálogo de sordos, pues nadie escucha, ya cada quien va por su lado. Para cerrar el evento, el rito policivo: la planeada gaseada del Esmad, quienes se divierten y alegran dando bolillo y pata, tanto así que hace unos años, embriagados por la euforia, emoción y sevicia de su rol represivo, mataron a Nicolás Neira.

 

“El sur se moviliza”

 

Esta desgastada escenografía fue la que motivó a diversidad de activistas de varias localidades bogotanas a replantearse la lógica del marchodromo del centro, planteándose marchas en otras partes de la ciudad. Así, desde hace aproximadamente nueve años, las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Kennedy, acompañadas de personas de localidades del norte –como Suba y Engativá–, se reúnen para marchar juntas hasta algún territorio local previamente seleccionado, proceso que lleva por nombre “El sur se moviliza”. Cabe resaltar que este proceso de articulación genera una titánica movilización de cientos de personas que recorre más de media ciudad para llegar al punto previamente acordado, sin embargo existen opiniones que cuestionan este desgaste anual.

 

Por su parte, en la localidad de San Cristóbal construyen desde hace 4 años un proceso de movilización local que parece más un carnaval, por sus colores y actores; los cientos que concurren recorren su territorio desde el barrio Tiguaque –parte alta de la localidad– hasta el parque central de Villa Javier –parte baja de la misma–. Todo el recorrido transcurre a través de los barrios populares, consolidando un ejercicio de territorialización de la movilización, sintonizando con las mayorías sociales, marginadas, que habitan esta periférica localidad. En este carnaval, los vecinos se asoman por las ventanas intrigados por lo que sucede afuera; por su parte las organizaciones comunitarias tratan de concretar una corta explicación de la razón por la cual se movilizan. Sin embargo, aún hace falta consolidar la conexión directa con la inmensa mayoría.

 

Un notorio avance

 

El pasado 1 de mayo, estos dos ejercicios (“El Sur se moviliza” y Movilización de San Cristóbal) se articularon para consolidar una marcha conjunta, un accionar donde niños, niñas, abuelos y abuelas, jóvenes y adultos, festejaron el Día Internacional de los/as Trabajadores/as. Las organizaciones sociales provenientes de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y Kennedy, llegaron hasta la localidad de San Cristóbal que, siguiendo con el proceso de movilización local, caminó nuevamente por su territorio. Para finalizar la jornada con un almuerzo para las más de dos mil personas que participaron, así como un evento central, con danzantes y músicos de diferentes géneros que dieron paso a un concierto que llenó los ánimos. Finalizó la jornada de memoria, apropiación del territorio y encuentro de diversos, con una fiesta popular. De igual manera, tomó forma el primer ejercicio de movilización del norte, que articuló las localidades de Suba, Usaquén y Engativá. Más de cien personas acudieron al llamado.

 

Todo el trabajo de articulación se unificó en la propuesta denominada: “Bogotá Popular se Moviliza”, la que produjo una unidad gráfica para todas las localidades, piezas comunicativas comunes y un comunicado conjunto, que cobijaba tanto al norte como al sur. Las localidades marcharon por justicia, dignidad, trabajo y paz. La agenda de reivindicaciones resaltó 6 puntos: 1. Mejores condiciones laborales, con urgencia de cambiar el modelo económico y desarrollar otras formas para la economía; 2. Acciones en favor de la protección del medio ambiente y justicia ambiental, donde se construya un POT que vincule a los sectores populares para adecuar los territorios a sus necesidades; 3. Paz urbana territorial y derecho a la ciudad, para que todo/a trabajador/a tenga las garantías para vivir dignamente; 4. Revocatoria del alcalde Enrique Peñalosa; 5. Modificaciones racionales frente a la movilidad, el espacio público y una ciudad pensada para sus pobladores; 6. Promoción de la cultura, dignificación del trabajo de lxs artistas y valoración al arte popular.

 

¿Tiempo de mirar hacia otros rumbos?

 

Estamos en el periodo de transformar las movilizaciones y las concepciones de percibir el poder; es momento de mirar hacia otros rumbos para conseguir las transformaciones sociales; tiempo de abrir la mirada y entender que el poder está más allá de las instituciones. Es el instante de transitar el camino para encontrar la conexión con las mayorías sociales, las mismas que malviven al día, sufriendo las consecuencias de la economía de la acumulación y las injusticias de la mezquindad de unos pocos. Por lo tanto, hay que territorializar nuestras luchas, lo que implica generar procesos de reconocimiento mutuo (en los espacios de vida y de reproducción biológica y material), entre organizaciones, parches, grupos culturales, ambientalistas, comunicadore/as, muralistas, grafiteros/as, educadores/as, entre otros/as. Hay que arriésgarnos a involucrar a personas amigas, familiares, conocidos/as y vecinos/as. Muchos de ellos, expresión del nuevo tipo de trabajador producido por el capitalismo de finales del siglo XX e inicios del XXI.

 

Se trata de generar un proceso con los mayores, con adultos, jóvenes, niños y niñas, consistente en sensibilizar barrio por barrio, a partir de las necesidades concretas que aquejan los espacios vitales de encuentro social y de vida: el jardín comunitario, el transporte, el parque deteriorado, la escuela, el colegio, pero también las problemáticas que agobian a las familias: las tarifas de los servicios públicos, las del transporte, la inseguridad, las ollas, la actitud hostil de la policía.

 

Buscar sintonizarnos con la cotidianidad popular. De esta manera será posible vestirnos de fiesta y denunciar las problemáticas con otras estéticas que rompan el estigma de la movilización del tropel, para que así se sume a la protesta la mayor cantidad posible de vecino/as que se sientan identificadas con lo reivindicado, hasta llegar al sueño de justicia y libertad.

 

Actuar así, para que el 1 de Mayo no sea solo un día, sino mucho más que ello: un punto de partida, pero también de tránsito para rememorar y educar, para reflexionar y encausar energías, para construir imaginarios comunes y darnos la fuerza necesaria para hacer sentir que el país debe regirse en su modelo económico y político de acuerdo a las necesidades de las mayorías. Esas que habitan en las localidades populares de Bogotá y de todo el país.

 

Un Primero de Mayo para el presente y para el futuro. Hay que cambiar de imaginarios y de procederes. Hay que disponer el corazón y la sonrisa para el otro/a; hay que compartir la alegría de soñar en colectivo, de romperle el cuello a la indiferencia y sentirnos parte del sueño en conjunto. 1886-2017: un solo sueño que debemos hacer realidad.

Publicado enEdición Nº235
Lunes, 10 Abril 2017 07:36

La hillaryzación de Trump en Siria

La hillaryzación de Trump en Siria

Quizá Trump haya salvado su frágil presidencia al ceder a las intensas presiones del Deep State, pero ya perdió su alma al transformarse en la viva imagen de Hillary Clinton, quien festejó, junto al pugnaz senador John McCain, el bombardeo punitivo de una base aérea siria con 59 misiles crucero, que cobró la vida de 10 civiles, entre ellos cuatro niños, lo cual disparó las acciones de su fabricante, Raytheon (https://goo.gl/HDC7uP).

Si la llegada del trumpismo constituyó un golpe de Estado militar silencioso, ahora el Deep State profundiza el golpe militar al haber deslactosado a Trump y orillarlo a implementar en Siria políticas contradictorias, a grado tal que hoy parece un vulgar socio de la derrotada Hillary.

Los multimedia de Estados Unidos, hostiles a Trump, se refocilaron con la mirífica tecnología militar estadunidense (https://goo.gl/v8rMJi) que, a su juicio, sigue siendo la mejor del mundo, pero solamente pusieron en tela de juicio su legalidad al no contar con el beneplácito del Congreso ni de las leyes internacionales ni de la Carta de las Naciones Unidas. ¡Nada más!

El New York Times ( NYT) considera, no sin goce, que el bombardeo “puso en riesgo las relaciones de Washington con Rusia (https://goo.gl/gx2bgW)” cuando los aliados de Estados Unidos en Europa e Israel, Turquía y Arabia Saudita felicitaron a Trump.

El Pentágono previno con una hora de antelación al ejército ruso del inminente bombardeo.

Según los rusos, 23 de los 59 misiles crucero atinaron al blanco, lo cual demuestra una extremadamente baja efectividad.

Llamó la atención que Trump ordenó el bombardeo el jueves por la tarde, antes de recibir en una cena al Sr. Xi (sic), lo cual es una grave afrenta hospitalaria (https://goo.gl/fIH21Z) para el mandarín milenario, con lo que, quizá, Trump busca romper la alianza estratégica de China y Rusia.

El editorial del NYT, íntimo de George Soros, pregunta ¿Qué sigue? y refiere que los estudios muestran que golpes militares aislados consiguen muy poco cuando se requiere de una “estrategia integral y la autorización del Congreso (https://goo.gl/ZOcG0F)”.

La congresista hawaiana Tulsi Gabbard, del Partido Demócrata, boicoteada por los multimedia, fustigó el bombardeo ilegal que refuerza a Al Qaeda y a otros terroristas, y es una confrontación directa de Washington con Rusia, que puede llevar a una guerra nuclear, y se lamenta que haya ocurrido “sin esperar la colección de evidencia en la escena del envenenamiento químico (https://goo.gl/nQbkm7)”.

Para Trump, como lo fue para Bill Clinton en Serbia, los Bush en Irak, la dupla Obama/Hillary en Libia, ahora se es culpable hasta no demostrar la inocencia del bombardeado.

El texano Ron Paul(RP), anterior congresista y tres veces candidato presidencial del Partido Republicano, considera que el bombardeo constituye una victoria de los neoconservadores (straussianos), quienes “estaban aterrorizados que cundiera la paz en Siria (https://goo.gl/15kS3S)”. ¿Tantos intereses afecta la paz?

RP –cuyo hijo, el senador Rand (líder histórico del influyente Tea Party), es el peor enemigo del pugnaz John McCain–, alega que el ataque por el gobierno sirio en Khan Seikhoun es una operación de falsa bandera: no hace ningún sentido que Bashar Assad haya usado armas químicas cuando estaba a punto de conseguir un triunfo sobre los yihadistas (https://goo.gl/NsYZ0r).

En el debate sobre el ataque a Siria, Steve Bannon, expulsado un día antes del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, perdió frente a Jared Kushner (JK), yerno de Trump (https://goo.gl/0tL9IJ).

Más que el ultra-ortodoxo judío JK, quien financió al ejército de Israel y a los ilegales colonos expan-sionistas (https://goo.gl/SX8Uco), el gran triunfador es Netanyahu, quien exclamó jubiloso que el bombardeo resonaría no solamente en Damasco, sino también en Teherán (sic), Pyongyang (sic) y en otras partes (sic).

¿A poco Netanyahu es más poderoso en la Casa Blanca que en Israel?

El polémico yerno JK, nuevo supermán israelí-estadunidense (https://goo.gl/D3fApM), estuvo en Irak en una misión secreta tres días antes del bombardeo(https://goo.gl/VgwF1L). Para preparar y triangular el bombardeo con el Mossad?

Anshel Pfeffer (AP), del rotativo israelí Haaretz, festeja el bombardeo, que ocurrió horas antes de una llamada entre Netanyahu y Putin, quien protestó las acusaciones sin base de Israel contra Siria.

AP confiesa el papel de Israel (¡súper-sic!) que proporcionó gran parte de los supuestos datos del ataque con armas químicas a Khan Seikhoun.

Debka, vinculado al Mossad, se había dado el lujo de anunciar un día antes cómo “EU y Rusia debatieron el límite del bombardeo contra Assad (https://goo.gl/DVaYn8)”.

Un día después del ataque, Debka alega que es muy posible que Trump y Putin acordaron los límites del bombardeo punitivo y recuerda que tampoco “Rusia respondió al ataque aéreo de Israel el 17 de marzo en la base aérea del norte de Siria (https://goo.gl/7AYF8g)”.

La razón por la cual los complejos antiaéreos rusos S-300, S-400 y Pantsir-S1, que dependen del ejército ruso en Siria no fueron usados porque hubieran llevado a una guerra nuclear.

Siria es teatro de bombardeos periódicos por Israel y Turquía y tampoco Rusia los ha repelido porque solamente resguardan sus instalaciones y personal.

El analista Nikita Smaguin, editor de Irán Hoy, comenta que el bombardeo deterioró las relaciones de Rusia con Estados Unidos y afecta el complicado proceso de paz de Siria cuando Trump e Israel tienen también en la mira a Irán y a Hezbolá.

Para muchos analistas rusos Trump distrae la situación catastrófica de refugiados civiles en Mosul (https://goo.gl/EhKUYd).

Konstantin Kosachov, jefe del Comité Internacional del Senado ruso, sentenció que la fuerza aeroespacial de Rusia no se involucrará en acciones militares contra Estados Unidos a menos que exista una amenaza directa a la seguridad de los soldados rusos desplegados en Siria (https://goo.gl/JK0FBL).

Dos días después del ilegal bombardeo estadunidense contra un país soberano se nota que Trump comienza a diluir su vino bélico y elude una confrontación directa con Rusia.

El bombardeo pone en riesgo la lucha conjunta contra el terrorismo y beneficia a los yihadistas de Al Qaeda/Al-Nusra a quienes Trump pretende combatir.

A iniciativa de Washington, no se ha roto el diálogo entre Washington y Rusia cuando los cancilleres Lavrov y Tillerson han discutido por teléfono el ataque de Estados Unidos a la base aérea siria de Shairat.

Lavrov recalcó a Tillerson que los informes del uso de armas químicas por Damasco son falsos (https://goo.gl/qkPni7).

El barómetro del deterioro de la relación bilateral de Estados Unidos y Rusia lo marcará la próxima visita del secretario de Estado, Rex Tillerson, al Kremlin, cinco días después del bombardeo a Siria, cuando ya el excéntrico canciller británico Boris Johnson acababa de cancelar su visita a Moscú para presionar a Washington y elevar la puja bélica.

Dejo en el tintero la reacción de China al bombardeo ilegal que eclipsó la trascendental visita del mandarín Xi a la mansión de Trump, cuando, quizá, el bombardeo fue una clara advertencia a Corea del Norte y a Irán, como anunció el profeta paleo-bíblico Netanyahu.

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Hombres blancos enfadados: el sociólogo que estudió a los votantes de Trump antes de Trump

Durante la presidencia de Obama, algunos comentaristas no dudaron en proclamar que los hombres blancos habían dejado de ser un grupo demográfico políticamente relevante. Y entonces llegó Trump, encumbrado por una multitud de hombres blancos enfadados.


El sociólogo Michael Kimmel es uno de los principales expertos mundiales en este fenómeno. Es el director del Centro para el estudio de los hombres y las masculinidades de la Universidad de Stony Brook, y lidera una línea de investigación emergente de estudios en torno a la masculinidad.


Entre sus investigaciones más recientes destaca un estudio sobre asesinos itinerantes o relámpago (que son en su gran mayoría hombres blancos) y la relación entre la masculinidad y el extremismo político. Acaba de terminar un libro que investiga por qué los hombres se unen a grupos que incitan al odio y cómo salen de ellos.


Su libro Angry White Men: American Masculinity at the End of an Era (Hombres blancos enfadados. La masculinidad de Estados Unidos en el fin de una era) volverá a ser publicado en abril. ¿Es cierto?


Sí. Dado que lo ha leído, se habrá percatado de que Trump no aparece ni una sola vez. Mi editor pensó que sería una buena idea volver a publicarlo con una introducción en la que hable de él. Escribí un libro sobre sus votantes, solo que todavía no tenían un líder.


¿Cuándo se va a publicar?


En 2018. Gira en torno a entrevistas que hice a cuatro grupos de distintos países. Uno de los grupos es una organización en Suecia que ayuda a jóvenes neonazis y cabezas rapadas a salir de estos movimientos. Otro de los grupos es Exit (salida), en Alemania, que hace lo mismo con neonazis y supremacistas blancos alemanes. El tercer grupo es Life after Hate (vida después del odio) un grupo de Estados Unidos creado por exintegrantes de movimientos de extrema derecha. Y el cuarto grupo se llama Quilliam, una fundación con sede en Londres que ayuda a exyihadistas que quieren alejarse de ese movimiento.


Es un libro sobre la masculinidad y explica cómo estos hombres entran en estos movimientos y también cómo consiguen salir de ellos. La masculinidad es un factor clave. Hablamos de hombres que se sienten insignificantes y tienen la sensación de haber sido marginados. El hecho de integrarse en un movimiento reafirma su masculinidad.


Evidentemente, existen diferencias entre los grupos. Los neonazis que participan en el programa de la organización sueca suelen tener unos 16 o 17 años. En cambio, los alemanes son mucho mayores y han tenido una trayectoria muy diferente. Se radicalizan en la cárcel. Eran ladrones y delincuentes de poca monta y se radicalizaron cuando conocieron a otros presos. También he investigado el importante papel que desempeña la música. El rap neonazi es muy popular en Suecia, Alemania y Estados Unidos, así como la música hardcore que incita al odio.


Los legisladores y los investigadores no suelen tener en cuenta el factor de la masculinidad cuando intentan comprender los motivos que llevan a estos hombres a alistarse a estos movimientos. En mi opinión, si ignoran la masculinidad no serán capaces de ayudarlos a salir de estos movimientos.


En 2009, Daryl Johnson, analista de los servicios de inteligencia, publicó un informe que alertaba del auge de los movimientos de extrema derecha. El informe dio paso a una batalla política campal. Los republicanos se enfurecieron porque consideraron que el informe era alarmista, tenía motivaciones políticas y comparaba a grupos conservadores y libertarios no violentos con grupos terroristas.


Lo que más indignó a los detractores conservadores de este informe fue que Johnson afirmó que los veteranos de guerra que habían luchado en Irak y en Afganistán se convertirían en los principales objetivos de la extrema derecha, que los intentaría captar. ¿Alguna de sus investigaciones han ido en esta dirección?


En mi opinión, es uno de esos problemas de lógica que podríamos llamar “falacia de composición”. Que los movimientos de supremacistas blancos recluten a muchos veteranos de guerra no significa que todos los veteranos de guerra vayan a ser reclutados.


Lo que sí está confirmado es que, como consecuencia de las operaciones militares en Irak y en Afganistán, los veteranos regresaron con trastorno de estrés postraumático. Cada vez que se subían en un coche podía ser el último día de sus vidas; este es el tipo de terror que sintieron. Es una experiencia que te sacude. A esto se le une un sentimiento racista hacia el enemigo, ya que una de las formas que tienes de autoconvencerte de que es legítimo matar a tu enemigo es odiarlo. Piensa en lo que decíamos de los vietnamitas o lo que la generación de mi padre opinaba sobre los japoneses. Es una combinación que explica por qué algunas personas son más propensas a sentir afinidad con la ideología de extrema derecha.


También es cierto que cada vez hay más hombres que se alistan en el Ejército porque quieren luchar. Timothy McVeigh ingresó en el Ejército de Estados Unidos durante la primera guerra del Golfo y cuando regresó quería unirse a las fuerzas especiales. Le dijeron que no estaba preparado psicológicamente. Se indignó y fue entonces cuando empezó a interesarse por los movimientos extremistas.


Así que nunca me atrevería a afirmar que los veteranos son más susceptibles de sentirse atraídos por la ideología de extrema derecha, pero sí puedo decir que la experiencia que han vivido en el campo de batalla ha afectado profundamente a un gran número de ellos.


No les hacemos ningún favor si ignoramos esta realidad y tampoco hacemos ningún favor a los ciudadanos de Estados Unidos si les decimos que tienen más probabilidades de ser atacados por alguien de otro país que por un compatriota. Lo cierto es que seremos atacados antes por alguien como Wade Michael Page [autor de un tiroteo en un templo sij en Wisconsin] que por un yihadista.


Una de las principales afirmaciones que hace en su libro es que la noción de masculinidad que empuja a los hombres a unirse a grupos de extrema derecha o a disparar contra una multitud está profundamente enraizada en un sentimiento de humillación.


En The Looming Tower (La torre elevada), Lawrence Wright habla de cómo un sentimiento de humillación parecido impregnó en el mundo árabe la línea de pensamiento que más tarde dio lugar a Al Qaeda (y al Estado Islámico). Así que me pregunto si en vez de hablar de “hombres blancos enfadados” deberíamos hablar simplemente de “hombres enfadados”.


Uno de los analistas de la violencia más clarividentes que he leído, James Gilligan, escribió el libro Violence (Violencia). En su libro afirma que los sentimientos de vergüenza y de humillación son los cimientos de todas las acciones violentas: “Me siento insignificante y haré que tú te sientas más insignificante que yo”. En mis entrevistas con extremistas, tanto los que aún lo son como los que dejaron de serlo, he constatado en repetidas ocasiones que se habían sentido avergonzados y humillados.


En su famoso discurso, Osama bin Laden habla de cómo Occidente ha humillado al mundo árabe, de cómo los musulmanes tradicionales se han sentido humillados por una sociedad ultramoderna y el proceso cosmopolita de McDonalización del mundo. Quieren recuperar el califato que tuvieron en el siglo VII porque es la forma de recuperar la masculinidad tradicional.


A este sentimiento lo llamo “agravio por el hecho de creerse con el derecho”. Creerte con un derecho y no conseguir lo que querías te produce un sentimiento de humillación. Al menos este es el caso de los hombres alemanes, suecos y estadounidenses que entrevisté.


En muchas ocasiones no tiene nada que ver con la política. Muchos de ellos, y en especial los estadounidenses, sufrieron abusos sexuales y agresiones de niños. Algunos tienen un perfil parecido al de las víctimas de curas pederastas católicos. Durante su infancia y juventud se sintieron profundamente avergonzados. No les iba bien en la escuela, no tenían amigos, sentían una profunda tristeza e infelicidad y optaron por aislarse. Esto los hizo muy vulnerables y la extrema derecha consiguió captarlos sin problema.


El ambiente de camaradería que se respira en estos movimientos reafirma su masculinidad y, todavía más importante que esto, les da una misión sagrada. Para estos jóvenes, tener una misión es un elemento muy potente.


Los hombres blancos enfadados hablan extensamente de la “homoesfera” de internet y del auge del movimiento de los derechos del hombre. Los defensores de los derechos del hombre alegan que las políticas públicas penalizan a los hombres, por ejemplo, en lo referente a los convenios de divorcio y pensiones alimenticias, o por el hecho de que existen ayudas públicas para la madre soltera pero no para los padres solteros. ¿Cree que durante la presidencia de Trump podrían reformarse estas leyes y cambiar algunas de las políticas públicas mencionadas?


Un grupo que tiene un argumento válido es el colectivo de padres divorciados. Algunos de los grupos que defienden los derechos de los padres echan la culpa a las mujeres y al feminismo. No siento ninguna simpatía por ellos. Sí creo que los juzgados no han sabido adaptarse a los cambios de la sociedad. Los padres han cambiado. Ahora muchos padres se involucran en el cuidado y educación de los hijos. Sin embargo, tenemos leyes que fueron aprobadas durante los tiempos de Don Draper [protagonista de la serie de televisión Mad Men, ambientada en los años cincuenta], cuando los hombres eran figuras ausentes en el hogar. Y muchos de los hombres que se divorcian no consiguen unas condiciones justas.


Por otro lado, es importante atender a la realidad de los hechos: un estudio realizado en California constató que el 80% de las parejas divorciadas obtuvieron el convenio de custodia que ambos querían. Así que solo estamos hablando del 20% de los casos y de este 20%, solo una parte se encuentra en la situación descrita por los defensores de los derechos de los hombres: “Él quiere custodia compartida y ella quiere custodia exclusiva”. En la mayoría de los casos la mujer no quiere custodia compartida porque quiere mudarse a otro Estado porque allí le espera un trabajo o su actual pareja. Esta es la realidad que debemos tener en cuenta. En estos casos, los hombres tienen un derecho legítimo, no lo pongo en duda, pero esto no quiere decir que todo el sistema judicial esté en contra de los hombres.


¿Qué piensa del caso de Milo Yiannopoulos? Es gay, ha tenido relaciones con hombres negros. ¿Alguien con su perfil complica su discurso en torno a la masculinidad y a la derecha más conservadora?


¿Se acuerda de Phyllis Schlafly, una activista que hizo carrera aconsejando a las mujeres que no hicieran carrera? Milo Yiannopoulos es un provocador. Quiere suscitar una reacción para poderse hacer la víctima: “Dios mío, no me dejan hablar, todos estos estudiantes universitarios no paran de lamentarse”. Al mismo tiempo, él no para de lamentarse. Se parece mucho a Trump: “Todo el mundo me odia, soy la víctima de medios de comunicación nocivos, obtuve más votos que ella”.


Yiannopoulos es gay pero también es un tipo blanco de clase alta. No pertenece precisamente a un colectivo desfavorecido. Quiere que lo censuren para poder decir que la izquierda censura tanto como la derecha. Sin embargo, en Estados Unidos esto no es así. A lo largo de la historia del país se ha censurado la libertad de expresión y siempre ha sido la derecha la que lo ha hecho. La noción de que la izquierda también está enfadada y censura... no tiene en cuenta un pequeño detalle técnico: la izquierda no tiene el poder y, por tanto, no puede censurar.


¿Qué piensa del viejo debate en torno a que los hombres son violentos por naturaleza? ¿La violencia es social, un producto de nuestra cultura, o también juegan factores biológicos? ¿Es biología, cultura o una mezcla de ambos?


Creo que es un debate falso. La naturaleza y la educación están íntimamente relacionadas. Sabemos que la hormona de la testosterona nos hace ser agresivos y también nos hace reaccionar ante la agresividad. Es una hormona muy maleable. Creo que no se pueden entender las condiciones naturales biológicas de la violencia sin ponerlas en relación con las condiciones sociales y viceversa.


Le pondré dos ejemplos. Un hombre se enfada y agrede a alguien más débil o a su mujer. Sin embargo, se enfada y no agrede a su jefe. En muchas ocasiones, los jefes tienen una mayor capacidad de sacarnos de nuestras casillas que nuestras esposas. ¿Verdad? ¿Por qué no los atacamos? Para atacar a alguien, primero tienes que creer que estás autorizado a hacerlo. Tienes que creer que es un blanco de ataque legítimo.


El segundo ejemplo sería el famoso experimento de un primatólogo de la Universidad de Stanford. Analiza los niveles de testosterona de cinco monos. Los pone en una jaula. Los monos no tardan en establecer una jerarquía de violencia. El número uno golpea al número dos, el número dos golpea al número tres, el número tres golpea al número cuatro y el número cuatro golpea al número cinco. Obviamente, el número uno tiene el nivel de testosterona más alto y así sucesivamente.


Y este es el experimento: el científico saca de la jaula al mono número tres y le inyecta una alta dosis de testosterona y lo vuelve a meter dentro de la jaula. ¿Qué crees que hace? Cuando se lo pregunto a mis estudiantes siempre piensan que el mono pasa a ser el número uno. No es así. Cuando regresa a la jaula, evita a los monos número uno y dos pero golpea sin parar a los monos cuatro y cinco.


Así que cualquier investigador experto en biología llegaría a la conclusión de que la testosterona no provoca la agresión pero la hace posible. El blanco de ataque ya debe ser visto como legítimo. Tienes un factor biológico y otro sociológico. Así que la respuesta a su pregunta es que ambos factores son importantes y nunca es posible el uno sin el otro.


Traducido por Emma Reverter

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"Me gusta que Trump esté haciendo lo que dijo que haría"

Las Marchas de Mujeres y las críticas generalizadas al “veto musulmán” no han hecho mella en la lealtad de los votantes de Trump. Más bien todo lo contrario.

 

Percheros de hierro fundido, vinilos para niños, cajas antiguas de comida, canastas de tabaco, potes de aceitunas estilo vintage y un teléfono con dial giratorio son algunas de las cosas que ocupan los estantes de la Casa de Tesoros de James y Jess. Esta tienda de antigüedades abrió hace dos años y tiene un estilo "rústico, hipster, elegante" con un eslogan un poco cursi: "Casi todo antiguo y algunas cositas nuevas".


Si la Casa de Tesoros estuviera en la ciudad de Washington, podríamos hacer la apuesta demográfica de que sus propietarios votaron por Hillary Clinton. Pero se encuentra a 120 kilómetros de la capital, en el condado de Washington, un sitio donde Trump ganó cómodamente. Y mientras las protestas agitan la capital desde que Trump ocupa la Casa Blanca, para James y Jess el presidente está haciendo las cosas bien.


"Me encanta Trump", dice James Zawatski. "Me gusta que esté haciendo lo que dijo que haría. Muchos políticos no cumplen con su palabra. Tengo 47 años y nunca en mi vida había votado, hasta el año pasado. Necesitábamos un presidente con un par de cojones para hacer lo que se tiene que hacer. Estoy cansado de los progresistas".


El impacto meteórico que ha causado Trump en la capital ha provocado desconcierto, preocupación, confusión, perplejidad e indignación. Los demócratas se tambalean frente a un rival audaz, mientras que los republicanos intentan adaptarse a este aliado impredecible. Los medios de comunicación lanzan ráfagas de críticas. Los habitantes de la capital, donde Clinton ganó a Trump con el 90,9% de los votos contra el 4,1%, manifiestan sus preocupaciones y temores. Y la Marcha de Mujeres del mes pasado en la capital fue una impresionante declaración de resistencia antiTrump.


Pero lejos de la vanguardia de la política cada vez más tribal de Estados Unidos, en Hagerstown, condado de Washington, Estado de Maryland, la forma de ver las cosas es totalmente opuesta.


Donde los críticos ven el veto migratorio de Trump como "antiamericano" y responsable del caos en los aeropuertos, los defensores del presidente interpretan que les está protegiendo. Donde los críticos ven una política de Asuntos Exteriores que estalla por el aire cuando el presidente ofende a Australia y aplica sanciones a Irán, sus defensores ven al presidente como un tío duro. Donde los críticos ven despidiendo a la fiscal general en funciones y pisoteando la Constitución, los defensores de Trump lo ven acabando con el antiguo orden de forma intrépida. Y cuando los activistas protestan, los periodistas lo fulminan y millones de personas se espantan al ver al mundo girando hacia la catástrofe, los defensores de Trump desestiman sus temores, llamándolos "llorones" y elogiando a Trump por ser supuestamente el primer político que cumple con sus promesas de campaña. No lo ven como un rinoceronte destructor sino como un hombre fuerte que dice las cosas de frente.


El plan de Trump de construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México es un ejemplo de esta forma complementaria de ver las cosas. "Amo a los inmigrantes. Amo a los mexicanos. Pero las cosas deben hacerse bien. Hay un procedimiento", afirma Zawatski, descendiente de inmigrantes italianos. "Esta gente viene y tiene más derechos que yo, que me rompo el alma trabajando siete días a la semana. Somos un país maravilloso, pero se están aprovechando de nosotros".


"Directamente dispararía los que intentan entrar"


"Yo personalmente no gastaría dinero en un muro. Directamente les dispararía a los que intentaran entrar. Y luego ya no lo intentarían más".


A Zawatski no le caen bien los cientos de miles de personas que participaron de las Marchas de Mujeres, muchos de ellos con gorras rosas y carteles que criticaban a Trump por su alarde sobre ser capaz de "coger a las mujeres por el coño".

Este hombre no sólo no condena la misoginia de Trump sino que la aprueba: "¿Qué hombre no ha cogido a una mujer por el coño? ¿Qué hombre no ha hablado con otro sobre lo que le hizo a una mujer la noche anterior? Las mujeres también lo hacen. Somos humanos". Su esposa Jess, de 35 años, está de acuerdo. "Es una cosa de hombres. Yo sé que James habla así con sus amigos. No culpo a Trump por decir esas cosas".


Además, piensa que la Marcha de Mujeres "fue de lo más estúpido, porque algunas dicen que no tienen igualdad. Las mujeres pueden luchar por conseguir lo que quieran. Los hombres no se lo impiden".


Mientras Zawatski, con los brazos llenos de tatuajes y una camiseta que pone "con tatuajes y con empleo", hablaba con The Observer, un hombre robó una esfera decorativa (con precio de 73 euros) del escaparate exterior de la tienda. Zawatski lo vio y salió corriendo a atraparlo, obligando al hombre a dejar el objeto.


"Así está el barrio," se queja. "Hay muchas peluquerías que no son peluquerías, no sé si me entiendes". Y comparándose con Trump, agrega: "Yo le diría al jefe de policía ‘haz tu trabajo, sólo hazlo'".


Hagerstown tiene un gran problema con el narcotráfico y hay muchos bares y tiendas vacíos. Sin embargo, es un desafío explicar el triunfo de Trump en esta ciudad. No es el típico pueblo sureño republicano ni el cinturón industrial de EEUU al que Trump aludió en su discurso de investidura como "lleno de fábricas oxidadas repartidas como tumbas" cuando habló de la "carnicería estadounidense".


Por el contrario, la ciudad está en Maryland, un Estado en el que Clinton ganó con más del 60% de los votos. Es una ciudad casi bonita, con torres de iglesias y edificios históricos, con un museo de Bellas Artes en ebullición, con carriles bici y caminos de senderismo, con teatros y una oficina de turismo llena de folletos con material sobre el patrimonio de la guerra civil en la zona y los orígenes de Hagerstown a partir de inmigrantes alemanes en el siglo XVIII. Es jueves y se pueden ver a los estudiantes saliendo de una escuela de arte.


El ingreso medio anual por hogar en el condado de Washington es de 52.723 euros, sobre la media nacional pero muy por debajo de la media en el Estado de 69.245 euros. En el condado ganó Trump con el 64% de los votos, contra un 31,6% de Clinton. Es un condado rojo en un Estado azul. O, como dijo elocuentemente Al Steinbach, un agente comercial votante de Clinton de 64 años: "Para mí, Maryland es un mapa con forma de vagina: el centro azul, con los lados rojos. Bienvenidos a los Estados Divididos de América".


Miedo de los ataques contra Trump


Steinbach, que tiene "miedo literal" de lo que puede llegar a hacer Trump, lee cada día el Washington Post y escucha la Radio Pública Nacional. "Cuando pongo Fox News y veo lo que dicen del otro lado, me escandaliza lo extremistas que son".
A menudo se ha argumentado que en el pasado los medios de comunicación locales unían a las comunidades, estableciendo intereses comunes. Hoy, en la era de los medios de comunicación digitales y fragmentados, cada persona con un móvil es una isla. El jueves pasado, Anthony Kline, un obrero de 38 años, se sentó en un bar a mirar un nuevo vídeo de Facebook hecho por un hombre musculoso y con barba que dice estar en Irak.


El hombre, llamado Steven Gern, dice que preguntó a los iraquíes qué sucedería si él saliera a caminar por el pueblo, y asegura que le contestaron que lo cogerían, lo torturarían y lo decapitarían mientras lo filman en vídeo. Si esto es así, argumenta, ¿por qué hay que permitir a los iraquíes entrar a su país? Kline, cogiendo el móvil con su mano tatuada, afirma: "Esta es la realidad".


Trump dijo hace poco a la CIA que está "en guerra" con los medios de comunicación. Kline, que le da al presidente un puntuación de ocho sobre diez, señala: "Los grandes medios de comunicación son absolutamente parciales. Te dicen lo que quieren que oigas o que pienses. La mayoría de la gente no tiene educación y se cree lo que le digas".


Los defensores de Trump no sólo hacen oídos sordos al coro de indignación progresista al que se enfrenta Trump cada día, sino que lo usan para fortalecer su idea de que el presidente está atacando a la élite privilegiada y egocéntrica. Sobre la Marcha de Mujeres que se realizó el día después de la investidura de Trump, Kline opina: "Son una panda de niñatos progresistas que están acostumbrados a salirse con la suya. Son como niños caprichosos a los que nunca se les negó nada. Una vez que alguien les dice que no, no saben qué hacer".

 

Del otro lado de la ciudad, Marlon Michael, de 50 años, todavía tiene el cartel de "Hacer a Estados Unidos grande otra vez" en la puerta de su casa, un dúplex con paredes de vinilo y un mástil con la bandera estadounidense en la puerta. "El país iba de mal en peor y el resto del mundo ya no nos respetaba", indicó. "Trump prometió que las cosas volverán a ser como antes". ¿Cuál es su evaluación del presidente hasta ahora? La respuesta de Michael sería impensable en alguien de Manhattan: "Lo está haciendo estupendamente. Está haciendo todo lo que dijo que haría y a un político no se le puede pedir más que eso".


Los demócratas, los activistas y analistas periodísticos han criticado el decreto de Trump que prohíbe el ingreso al país a ciudadanos de siete países mayoritariamente musulmanes, tanto por el caos que provocó su puesta en práctica como por las siniestras ideas que lo sustentan. Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, afirmó: "Esta noche, la Estatua de la Libertad tiene lágrimas en el rostro". Incluso muchos republicanos se han estremecido con la medida.


Un sondeo de Reuters/Ipsos concluyó que el 31% de los participantes dijo que el decreto lo hacía sentir "más seguro", mientras que el 26% se sentía "menos seguro". Otro 33% dijo que daba igual y el resto dijo que no sabía.


Sin embargo, algunos votantes de Trump como Michael, un exmarine que ahora trabaja en la construcción, lo apoyan a tope. "Esto se tendría que haber hecho hace ocho o doce años, o después del 11-S", dijo. "Durante los últimos ocho años tuvimos un presidente que se tomaba a la ligera el problema de los musulmanes. Uno cierra la puerta de su casa para que no entre cualquiera, y es lo mismo con el país. Estamos cerrando las fronteras para que no entre cualquiera a sembrar el caos".


Michael también mira Fox News. Lleva una camiseta de los Dallas Cowboys con una imagen de una mano cerrada con el dedo mayor en alto. "CNN da muchas noticias falsas sobre Trump y él lo dice". Y no le ha caído nada bien la Marcha de Mujeres. "Fue estúpido de cojones. ¿Para qué lo hicieron? ¿Quieren más privilegios? Las mujeres ya tienen derechos iguales a los hombres. Pero seguirán molestando hasta el fin de los tiempos", dice. Michael da a Trump un puntuación de nueve sobre diez. "Mi única queja es que no me gusta que esté tan pendiente de Twitter".


Las elecciones han demostrado que, a pesar de que Barack Obama haya dicho que no es así, hay estados rojos (republicanos) y estados azules (demócratas) en Estados Unidos. Pero también hay condados azules y condados rojos. Una de las grandes divisiones entre votantes fue entre quienes tienen estudios universitarios y quienes no tienen: según FiveThirtyEight, a Clinton le fue mejor que a Obama en 2012 en 48 de los 50 condados con mejor nivel educativo del país, pero le fue peor que a Obama en 47 de los 50 condados con nivel educativo más bajo, una de las claves de su derrota.


Los primeros días de Trump en la Casa Blanca han hecho poco para reducir la grieta. Cada bando analiza las medidas del presidente, sus declaraciones y sus gracias a través de un cristal opuesto. Sentada en una cafetería de Hagerstown, Christianne Smith, una estudiante afroamericana de 20 años, le da un puntuación de 2 sobre 10. "No tiene experiencia ni está apto para el puesto", asegura. "No trabaja por los intereses del pueblo estadounidense. No entiendo cómo llegó a ser presidente. Quizás es porque yo no fui a votar. Así que es culpa mía".

 

David Smith - Hagerstown, Maryland
07/02/2017 - 20:29h


Traducido por Lucía Balducci

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Estados Unidos tomará represalias con los países que no le "cubran las espaldas"

El mismo día en que el ex líder de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachov, advirtió en una columna en el Time acerca de la escalada armamentista, la nueva embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo que su país actuará a partir de ahora de forma diferente a nivel internacional e hizo una advertencia a sus enemigos potenciales.
"Anotaremos los nombres de quienes no nos cubren las espaldas y reaccionaremos en consecuencia", advirtió la embajadora en la sede de la ONU en Nueva York, quien añadió que no se trata de trabajar más duro sino de forma más inteligente y actuar "con fuerza, con una nueva visión y con nuevos ojos".


"Verán un cambio en la forma en la que trabajamos", anticipó a los periodistas la ex gobernadora de Carolina del Sur, quien, por el tono de sus declaraciones, ya hizo suyas las premisas del presidente Donald Trump, que en su discurso de asunción afirmó “Primero, Estados Unidos”, y que en Twitter definió a la ONU como una organización con "un gran potencial, pero que ahora mismo es solo un club de gente que se reúne para charlar y pasarlo bien".


Gorbachov, por su parte, afirmó que “el mundo está colmado de problemas y los dirigentes políticos parecen confundidos y perdidos. (...) La situación actual es demasiado peligrosa. Más tropas, tanques y personal armado están siendo traídos a Europa. Mientras los presupuestos estatales están luchando para financiar las necesidades sociales esenciales de la gente, los gastos militares están creciendo".


El Premio Nobel de la Paz 1990 denunció que “los líderes políticos y militares suenan cada vez más beligerantes y las doctrinas de defensa más peligrosas. Los comentaristas y personalidades de la televisión se están sumando a este coro belicoso”. “Todo hace parecer como si el mundo se estuviera preparando para una guerra", sostuvo.


Una semana después de la asunción de Trump, Gorbachov exhortó al Consejo de Seguridad de la ONU a "adoptar una resolución estableciendo que una guerra nuclear es inaceptable y nunca debería realizarse". "Creo que la iniciativa para llevar a cabo esta resolución debería venir de Donald Trump y Vladimir Putin , los presidentes de las dos naciones que tienen el 90 por ciento del arsenal nuclear del mundo y por eso tienen una especial responsabilidad".

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Martes, 27 Diciembre 2016 07:53

¿Qué busca la OTAN en América Latina?

¿Qué busca la OTAN en América Latina?

El reinicio de las conversaciones entre el Gobierno de Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con vistas a una cooperación militar ha encendido las alarmas, al vislumbrarse una posible violación de la declaratoria de Sur América como Zona de Paz.

Citado por Telesur, el periodista colombiano Jon Restpo sostiene que no puede olvidarse que la OTAN es un organismo caracterizado por ejecutar "operaciones armadas alrededor del mundo orquestadas desde Washington".

En opinión de Restpo, el interés de la Alianza Atlántica podría calificarse de "muestra de fuerza", si se tiene en cuenta que "Rusia y China han incrementado sus relaciones bilaterales en América Latina" y que a Estados Unidos le preocupa que estos países estén involucrados en grandes proyectos como "el canal interoceánico de Nicaragua y la ampliación del Puerto de Mariel en Cuba".
Preocupación

Entrevistado por RT, el venezolano Raimundo Kabchi, analista de temas internacionales, comenta que en América Latina existen razones para "estar muy preocupados, sobre todo en los países limítrofes con Colombia, ya que desde sus inicios la OTAN ha sido una organización más bien ofensiva".
En opinión de Kabchi, el hecho de que Colombia vaya a concretar una relación militar con la alianza lleva a preguntarse: "¿Contra quiénes va a luchar la OTAN en esta parte del mundo?".

La relación de Colombia con ese organismo "no es una relación humanitaria", por lo que las conversaciones son motivo de preocupación, asegura Kabchi, ya que eso violaría convenios internacionales.


La OTAN y EE.UU


La OTAN fue creada para contener la expansión soviética, estando desde entonces "plegada a todos los intereses geopolíticos de Estado Unidos", comenta a RT el analista político Basem Tajeldine. "Se creó para contener más que la expansión soviética, el ascenso de la izquierda en toda Europa", añade.


Por esta razón, una vez disuelta la Unión Soviética, "este organismo no tenía justificación para su existencia", sostiene.
Asimismo, recuerda que cuando la OTAN inició sus incursiones fuera de Europa, como en el caso de Oriente Medio, lo hizo "a la cola del proyecto caotizador de Estados Unidos para esa zona".


Tajeldine señala que ese acuerdo militar con Colombia es un asunto "muy delicado" para América Latina porque "la OTAN ha sido utilizada para legalizar y sumar consensos a los intereses estadounidenses, para repartir los gastos de la guerra y favorecer a grandes multinacionales". Hay que verlo, sostiene, "como una amenaza directa para todos los países que levantan banderas de izquierda en esta parte del mundo".

Publicado: 27 dic 2016 05:38 GMT | Última actualización: 27 dic 2016 07:41 GMT


Ernesto J. Navarro

Publicado enInternacional