BLOQUEO CONTRA EL PUEBLO. La policía boliviana bloqueó ayer la carretera Sacaba-Cochabamba para evitar que los partidarios del presidente en el exilio Evo Morales lleguen a la sede del gobierno. Las autoridades reconocieron que han muerto ocho civiles en las manifestaciones.Foto Ap

Mas allá del abordaje sociologista ultra-reduccionista sobre el golpe de Estado policiaco/militar/mediático en Bolivia, con bendición de Estados Unidos y la OEA–con sede en Washington y cuyo 60 por ciento de su presupuesto es financiado por Washington–, surgen sus profundas razones en el análisis geopolítico multidimensional que trasluce un litio-golpe (https://bit.ly/2NQomfI).

Desde el 8 de octubre, Behind Back Doors explayó los preparativos del golpe de Estado, con coartada de fraude electoral (https://bit.ly/35iR27h), para derrocar al gobierno anti-neoliberal de Evo Morales con la ayuda de los evangelistas (20 por ciento de la población).

Dejo de lado la mórbida personalidad del líder cívico de Santa Cruz, el gasero-financiero Luis Fernando Camacho, miembro de la logia Los caballeros del Oriente y exhibido como narco-lavador en los Panama Papers, junto al fascista peruano Mario Vargas Llosa (https://bit.ly/2qlJOAf). También soslayo la todavía más vulgar personalidad de la proclamada presidenta Jeanine Áñez, elegida por ocho diputados sin quorum: entronizada por el ejército y con una Biblia evangelista en la mano, cuyo sobrino Áñez Dorado libra una condena por narcotráfico en Brasil (https://bit.ly/357y7vW).

Dos meses antes del golpe, Ivanka, asesora e hija de Donald Trump, visitó Jujuy (Argentina), frontera con Bolivia, y pletórica en litio, donde prometió 400 millones de dólares para las rutas del litio (https://bit.ly/33TsTDZ). El 75 por ciento de las reservas globales de litio se encuentran en el triángulo Bolivia/Chile/Argentina que son motivo de la codicia geoestratégica de las superpotencias debido a su uso para las baterías de los carros eléctricos y los teléfonos inteligentes.

La firma del gobierno de Evo Morales con China de un contrato por mil millones de dólares para explotar el litio indispuso a Estados Unidos, con quien la nación asiática libra una guerra comercial (https://bit.ly/33UkH6l).

A las trasnacionales mineras anglosajonas de Estados Unidos y Canadá, que controlan a la OEA, les indispuso todavía más el lanzamiento del carro eléctrico Quantum de fabricación totalmente boliviana: una asociación de la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) con Quantum Motors, de Cochabamba (https://bit.ly/2KqNury).

El golpe de estado abre de par en par a las mineras anglosajonas el Salar de Uyuni en Bolivia, la primera reserva global de litio (https://bit.ly/2KtSMCn). Según Common Dreams, el golpe viene menos de una semana después de que Evo Morales frenó (sic) el acuerdo para la extracción de litio con la firma alemana Acisa debido a semanas de protestas en la región de Potosí –cuya población exigía menos desventajas– que contiene “entre 50 y 70 por ciento de las reservas mundiales de litio en el Salar de Uyuni (https://bit.ly/2OklGpD)”.

El gobierno antineoliberal de Evo Morales había ya molestado a las trasnacionales gaseras/petroleras/acuíferas, debido a su exitosa nacionalización del gas/agua/electricidad/mineras/ telecomunicaciones, lo cual le procuró el segundo mayor crecimiento económico de todo el continente americano frente al artificial primer lugar de Panamá, especializado en el blanqueo financiero.

Hace dos años Stratfor publicó, la CIA en las sombras de las trasnacionales, y advertía el “empoderamiento de la revolución global del litio (https://bit.ly/32U3B72)” cuando la demanda de baterías de litio-iónico continuará a crecer, mientras Bolivia podría perder (sic) su oportunidad la próxima década para llenar las brechas del abastecimiento global del litio.

¿El pesimismo de Stratfor, en referencia a Bolivia hace dos años, se debía al gobierno nacionalista y anti-neoliberal de Evo Morales? En 20 años la producción de litio se ha triplicado y se espera que se duplique su demanda en 2025. Una cosa es tener las mayores reservas del mundo, el caso de Bolivia, y otra cosa es exhibir su producción, donde vienen a la cabeza Australia, Chile, Argentina y China. También hace un año, Laura Millán Lombrana de Bloomberg, aseveraba el casi imposible (sic) sueño del litio de Bolivia (https://bloom.bg/2QrsjJu). Ahora sus golpistas neoliberales pueden cumplir el sueño posible de las trasnacionales mineras anglosajonas.

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La cumbre de los BRICS evidencia la falta de cohesión de los emergentes

Los BRICS -el bloque de las principales economías emergentes- languidece lastrado por el frenazo económico y la disparidad de intereses entre sus cinco miembros. Las conclusiones de la cumbre que ha reunido en Brasilia durante dos días a los presidentes chino, Xi Jinping; al ruso, Vladímir Putin; al brasileño, Jair Bolsonaro; al sudafricano, Cyril Ramaphosa, y al indio, Narendra Modi, evidencian la falta de cohesión de un grupo que nació a lomos de su potencia económica y que no ha logrado desarrollar una agenda común de largo recorrido ni elevar la presencia de los emergentes en las instituciones internacionales a niveles acordes con su peso económico.

A la pérdida de empuje del bloque en los últimos tiempos, se suma el giro que ha dado su anfitrión. Bolsonaro, que se ha alejado de la tradicional diplomacia multilateral brasileña para sellar una alianza nacionalpopulista con Donald Trump, no ha mostrado interés en convertir esta cumbre en una plataforma de liderazgo regional. Las discrepancias sobre Venezuela, si debía estar representada o por quién, derivaron en la decisión de no convocar la cumbre de líderes regionales que suele acompañar a los encuentros de los BRICS. El actual Gobierno brasileño prefiere las relaciones bilaterales, como dejó claro la víspera el presidente Bolsonaro cuando cortejó abiertamente a China y quiso distinguirla del resto de los emergentes. Para el bolsonarismo, los BRICS son algo de la época de Lula da Silva, su gran antagonista. La política externa brasileña “tiene los ojos puestos en el mundo, pero primero en Brasil”, afirmó el presidente para disipar las dudas que pudiera haber.

Bolsonaro ha recibido en la capital brasileña a otros cuatro mandatarios con los que comparte cargo, género y edad; todos sexagenarios. El brasileño definió este miércoles la primera gran cumbre internacional de la que es anfitrión como una especie de “reunión de viejos amigos”. Juntos gobiernan países que suponen un tercio de la economía mundial y un 40% de la población. Pero en pocos asuntos de relevancia están de acuerdo o tienen aspiraciones comunes.

Al margen de llamamientos genéricos a estrechar la cooperación comercial entre sus países y defender el multilateralismo, los discursos de los líderes han reflejado las urgencias domésticas de cada uno de ellos.

La declaración final no incluye ninguna referencia a las crisis que tienen tan agitado al continente latinoamericano. Los negociadores prefirieron evitar los asuntos en los que las divergencias son mayores que las convergencias. Ni palabra sobre Venezuela —en la que China y Rusia apoyan al régimen de Nicolás Maduro, que Brasil quisiera ver sustituido por Juan Guaidó—. Tampoco mencionan la incierta situación en Bolivia, aunque Putin se ha sumado a Bolsonaro en el reconocimiento de la nueva presidenta interina, ni aparecen Chile o la Amazonia.

El documento menciona en cambio, los conflictos de Siria, Yemen o la desnuclearización de la península de Corea. Los negociadores brasileños han explicado que obedece a que estos últimos son “conflictos de envergadura global”, obviando las consecuencias regionales y mundiales, por ejemplo, del éxodo venezolano con sus más de cuatro millones de refugiados repartidos por buena parte del planeta. La situación en la embajada venezolana, donde la víspera entraron afines a Guaidó, volvió a la normalidad la noche del miércoles cuando abandonaron el edificio tras un incidente que pilló al Gobierno por sorpresa.

Xi criticó en Brasilia que el “creciente proteccionismo está llevando a la desaceleración de la economía mundial”. El mandatario se refería a la batalla que libra con Estados Unidos y en la que el brasileño tampoco quiere decantarse. “Yo no estoy metido en esa guerra comercial. Brasil comercia con todos”, recalcó el miércoles pero el año próximo, cuando se subasta el espectro para la tecnología 5G, China podrá participar en el concurso.

Putin se ha referido reiteradamente a la necesidad de que la economía despegue “para mejorar la calidad de vida de nuestras sociedades”, inquieto quizá ante las imágenes que llegan de Chile, donde el descontento con la desigualdad ha derivado en un inesperado estallido de violentas protestas. Solo el primer ministro Narendra Modi apremió a sus socios a implicarse de lleno con los BRICS y, en un discurso que más bien parecía el de un líder empresarial, les instó a ponerse “metas más ambiciosas, a identificar prioridades” y ponerse plazos y objetivos a cumplir.

Una de las principales aportaciones de Brasil al documento final es, según uno de los negociadores, la referencia a la protección de las minorías religiosas en la guerra de Siria, un guiño a los cristianos evangélicos, que son una importante base electoral de Bolsonaro.

El Pacto de París y la soberanía

En las conclusiones, difundidas antes del almuerzo con el que ha terminado la cumbre, destaca el compromiso de los BRICS de aplicar lo firmado en el Pacto de París contra el Cambio Climático, una postura relevante después de que Estados Unidos abandonara el pacto. Los BRICS también hacen un llamamiento a los países desarrollados para que respalden con ayuda financiera, tecnológica y de capacitación a los países en desarrollo.

Brasil ha logrado incluir en el documento una mención al respeto a la soberanía nacional en los proyectos de cooperación internacional para el desarrollo sostenible. Es una referencia a la polémica suscitada este verano por los incendios de la Amazonia, que se convirtieron en uno de los asuntos estrella del G7 organizado por el presidente francés, Emmanuel Macron y al misterioso derrame de petróleo que ha afectado a más de cien playas brasileñas desde septiembre.

Otros dos puntos importantes desde la perspectiva brasileña son la aplicación adecuada de la ciencia y la tecnología en la agricultura, con el objetivo de evitar falsas barreras sanitarias solo para asegurar los mercados junto a las críticas a las medidas proteccionistas y un llamamiento a “evitar medidas unilaterales y proteccionistas que sean contrarias al espíritu y las normas de la OMC (Organización Mundial del Comercio)”.

Por Naiara Galarraga Gortázar  / Afonso Benites

Brasilia 14 NOV 2019 - 15:05 COT

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Jueves, 14 Noviembre 2019 06:37

El golpe contra Evo se consolida en Bolivia

El golpe contra Evo se consolida en Bolivia

Reprimieron a la presidenta del senado, la masista Angela Salvatierra, crece el levantamiento en El Alto y desde México Evo Morales llama a la pacificación.

“Bienvenidos a la dictadura” dijo una señora mientras corría de los gases lacrimógenos, las motos, las camionetas con jóvenes detenidos y las tanquetas militares. La escena sucedió en el centro de la ciudad de La Paz, en horas de la tarde, luego de que hubieran reprimido a la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y la autoproclamada presidenta Jeanine Añez hubiera nombrado una nueva cúpula militar. 

Los acontecimientos suceden a una velocidad vertiginosa en Bolivia. El bloque que lleva adelante el golpe de Estado tiene una serie de pasos que cumplir y los lleva adelante. La autoproclamación de Añez, evangelio en mano y con la banda tricolor puesta por la Fuerza Armada Boliviana fue uno de ellos. Este miércoles sucedió el siguiente, el de ficcionar el gobierno, es decir ponerse en posición de dar órdenes. Esos pasos tienen una paradoja: mientras intentan ver que existe un nuevo gobierno apegado a las leyes, la forma anticonstitucional en que lo hacen evidencia la dimensión degolpe de Estado. No solamente para analistas, partidos y diplomáticos, sino para una parte de la población que ve en la autoproclamación un hecho imposible de justificar democráticamente. 

Esa situación se vio reflejada en el levantamiento en la ciudad de El Alto iniciado el lunes,que este miércoles se convirtió en cabildo masivo para luego descender de manera unificada a La Paz. La cantidad de gente movilizada es cada vez mayor, y su radicalidad seconsolida. La situación en ese territorio clave de la historia y dinámica política boliviana grafica lastensiones y unidades. Por un lado, las movilizaciones tienen dos puntos de unidadindiscutibles: la defensa de whipala que fue pisoteada por los golpistas -“es la revolución de las whipalas”, dijo un dirigente aimara- así como que Añez, que tuvo declaraciones anti-indigenistas, deje una presidencia ilegal.

Por otro lado, existe un punto en debate: el retorno de Evo Morales. Un sector lo canta, pide, y lucha para que sea realidad, mientras que otro se afirma como no perteneciente al Movimiento al Socialismo (MAS) –“no somos masistas”, dicen-, pero tiene claro que debe enfrentar el golpe de Estado que no distingue entre masistas o no, y persigue, reprime y asesina por igual. Esa situación parece estar en una espiral ascendente donde la violencia policial potencia el levantamiento. Ya se han registrado dos muertos en El Alto -posiblemente tres- y la represión prolongada durante horas este miércoles potencia la separación ya nítida: El Alto, la whipala, las naciones indígenas, contra el golpe de Estado encabezado por quienes losdesprecian y humillan. 

La dirección del golpe intenta construir mensajes ante eso, como colocar whipalas arriba de las tanquetas militares, o emitir videos de Fernando Camacho -principal cara civil y empresarial del golpe- y Añez donde afirman estar unidos y respetar la diversidad y lawhipala. Los mensajes no dan el efecto esperado y la conformación de un proceso de resistenciaavanza. No solamente en El Alto, sino también en zonas rurales, con movilizacioneslocales, en carreteras, ciudades, y otras que confluyen hacia la ciudad de La Paz, a dondellegaron el miércoles los Ponchos Rojos. ¿Tendrá lugar el cerco a La Paz? Es uno de los temores principales que se viven a estas horas. El temor es justamente lo que mueve a muchos de quienes apoyan el golpe, lo celebran, y se organizan en sus cuadras de zonas de clases medias y adineradas para defenderse de loque representan como las invasiones de El Alto y los indígenas. El miedo y la revancha son dos de los motores que mueven el golpe. El derrocamiento de Morales tiene varios objetivos, entre los cuales está el de regresar a la conformación del país perdido para las clases dominantes: el de una Bolivia gobernada por ellas y para ellas.

Avanzan en ese objetivo, y en la noche del miércoles fueron designados once ministros del nuevo gabinete luego de la represión y de las noticias de muertos. Según informaron varios periódicos, serían dos: uno en Montero y otro en Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz. Se multiplican en redes sociales las noticias de represiones, persecusiones, arrestos, disparos de bala contra manifestantes, pero la velocidad, la censura, la ruptura del Estado de derecho y la falta de gobierno abre un campo de impunidad que no parece tener límites. ¿Quién mandó hasta esta noche sobre la Fuerza Armada Bolivia? ¿Quién manda sobre los grupos armados de la derecha que tienen listas de masistas a ser asesinados? El proceso de consolidación del golpe avanza en sus pasos y cuenta con respaldosinternacionales. 

Además del gobierno norteamericano y el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se sumaron el gobierno colombiano, y la alta representante de la política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, apoyó el nombramiento de Añez como presidenta interina. El próximo paso del golpismo será avanzar sobre el poder legislativo, donde el MAS tiene la mayoría en ambas cámaras. Mientras eso tenga lugar, el proceso de resistencia irá creciendo, movido por un conjunto de demandas, indignaciones y potencias, con una incertidumbre acerca de la direccionalidad y la estrategia para hacer frente al golpe.

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Bolsonaro entierra sus críticas y alaba la relación bilateral con China al recibir a los BRICS

Las divergencias sobre Venezuela y Bolivia se cuelan en la cumbre de los grandes exponentes del mundo emergente, un club cada vez más dispar en lo económico

Brasil acoge la primera gran cumbre internacional de la era Bolsonaro. El presidente brasileño ha sustituido su frecuente retórica anticomunista por alabanzas y la promesa “de ampliar y diversificar la relación” bilateral con Pekín al recibir, este miércoles en Brasilia, a su homólogo chino Xi Jinping. A ellos se unirán el ruso Vladímir Putin, el indio Narendra Modi y el sudafricano Cyril Ramaphosa en la cumbre de los BRICS —los cinco exponentes del mundo emergente—, que continúa el jueves. La visita de Bolsonaro a Taiwán, durante la pasada campaña electoral, y su acusación de que China está comprando Brasil, que tanto enfadaron a Pekín, son capítulo cerrado. Aunque los BRICS se reúnen para hablar sobre todo de negocios, las crisis de Bolivia y Venezuela se han colado en la agenda.

El ultraderechista Bolsonaro ha recibido a Xi mientras la Embajada de Venezuela en Brasilia se convertía en escenario de un pulso por el control de la legación cuando representantes de Juan Guaidó entraron de madrugada al edificio, que seguía en manos de leales a Nicolás Maduro. Un recordatorio de que la defensa de uno u otro bando en los conflictos regionales amenaza la relación entre algunos socios de los BRICS, sobre todo entre Bolsonaro, que apoya a Guaidó y el cambio en Bolivia, y Rusia y China, que respaldan a Maduro y a Evo Morales. El Gobierno brasileño se apresuró en reconocer a la senadora opositora Jeanine Áñez como legítima presidenta interina el martes en sustitución del exiliado Morales.

En ese contexto ha comenzado la cumbre cuyo primer acto ha sido la confirmación de que la relación Brasil y China inaugura una nueva fase. Ambas partes son conscientes de que se necesitan porque, como explica el analista Oliver Stuenkel, de la Fundación Getulio Vargas, “China no tiene autosuficiencia alimentaria y energética y no dejará de depender de Brasil y en general, de América Latina para las materias primas”. Añade que la postura de Bolsonaro no es tan relevante para los chinos porque ellos miran a muy largo plazo. De todos modos, el brasileño ha tenido una especie de acto de contrición al afirmar ante Xi que “China debe ser tratada con cariño, respeto y consideración porque todos tenemos qué ganar”. Xi, por su parte, ha apostado por una relación "basada en el respeto mutuo con Brasil como plataforma hacia América Latina, que junto con China son los principales mercados emergentes". Antes le había agradecido que en la polémica por los incendios de la Amazonia en agosto defendiera la soberanía brasileña del bosque tropical. Ambas partes encauzaron la reconciliación en una visita de Bolsonaro a Pekín.

La cumbre fue convocada con objetivos modestos y, a diferencia de anteriores ediciones, no irá seguida de una cumbre regional de jefes de Gobierno. El motivo es Venezuela, según Stuenkel. “Bolsonaro quería invitar a Guaidó, pero los otros [BRICS] le ofrecieron invitar a todos los presidentes regionales menos a representantes venezolanos. Brasil se negó”, asegura. Eso, unido a la suspensión de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que Chile canceló por las protestas, han restado contenido al viaje a Latinoamérica de los presidentes de China, India, Rusia y Sudáfrica.

Un grupo que crece a muy diferentes velocidades

Los caminos de lo geopolítico y lo económico, siempre tan entrelazados, a veces —solo a veces— divergen. La evolución reciente de los BRICS es un caso de manual de la excepción que confirma la regla: tras la década dorada de crecimiento de principios de siglo, el grupo de países que hace tiempo tomó la alternativa de Occidente en la sala de máquinas de la economía mundial —el punto de quiebre fue 2007, cuando los emergentes igualaron a los países avanzados con el 50% del PIB global cada bloque—, observan en la distancia aquellos tiempos de vino y rosas en los que parecía que el verbo que les daba nombre pronto quedaría corto. Y ven cómo desde una de las atalayas del análisis económico mundial, la calificadora S&P, ponen incluso en duda la vigencia del ya famoso acrónimo acuñado por Jim O’Neill, expresidente de Goldman Sachs, en los albores de la década de 2000. "La trayectoria divergente de largo plazo entre los cinco países debilita el valor analítico de los cinco como un grupo económico coherente", subrayaban los técnicos de la calificadora en una reciente nota para clientes.

Los BRICS —quintaesencia de los emergentes— han esquivado la mayor amenaza que pesaba sobre sus cabezas hace dos años, cuando trataban de alzar el vuelo y temían que una subida generalizada de tipos en los países ricos golpease a sus siempre volátiles monedas y encareciesen su deuda denominada en dólares. En esas llegaron, sin embargo, las ansias proteccionistas de Donald Trump, un golpe que está pasando factura especialmente a China, objeto de las iras proteccionistas del republicano, y que se ha sumado a su trayectoria de desaceleración que ha llevado el crecimiento a su punto más bajo en 27 años. India, por su parte, siempre señalada como uno de los posibles ganadores de la diatriba entre las dos mayores potencias —a río revuelto...—, apenas ha podido sacar tajada hasta ahora. Pero ambos son los grandes triunfadores del grupo, con crecimientos que, aunque picando a la baja, despiertan las envidias del resto: a pesar del paulatino enfriamiento, ambas economías cerrarán 2019 con una expansión cercana al 6%.

La realidad luce bien distinta en Rusia, Brasil y Sudáfrica, países que aprovecharon solo parcialmente el boom de las materias primas, han sufrido los rigores de la recesión y la inestabilidad política —Moscú fue la excepción en ese apartado—, y solo ahora afrontan un intento de remontada que se está prorrogando durante mucho más tiempo de lo previsto. El crudo, anclado en el entorno de los 60 dólares, no es una buena noticia para Rusia, uno de los mayores productores del mundo; y Brasil, que la semana pasada cosechó un sonoro fracaso en una subasta que prometía llevarle al Olimpo petrolero —y que solo logró atraer la atención de la estatal Petrobras con una pequeña ayuda de dos firmas chinas—, ve cómo las promesas de rápido crecimiento de Bolsonaro se van largas al filo de su primer año de mandato. Quizá, como señalaba recientemente Bloomberg, O'Neill se equivocó y, en vez de Brasil y Sudáfrica, habría acertado más con Indonesia y Vietnam, cuya trayectoria se asemeja más a la esperada para los BRICS.

En términos comparativos, en cambio, los males son menos: a pesar de los pesares, el bloque emergente suma, una década después del sorpasso, el 60% del PIB global y los BRICS, la tercera parte del total. El consuelo viene por el lado del frenazo de las economías más desarrolladas, abonadas al estancamiento con cada vez más tintes de secularidad, salvo honrosas excepciones —EE UU, Australia, el este de Europa y, en los últimos años, España—. Y por que, pese al estancamiento económico de sus miembros no asiáticos, su peso en los órganos de gobernanza global no ha dejado de ganar terreno desde la popularización de un concepto, BRICS, cada vez más cerca de la obsolescencia.

Por Naiara Galarraga Gortázar  / Ignacio Fariza

Brasilia / Madrid 13 NOV 2019 - 13:37 COT

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Israel mata a al menos 24 palestinos en su última ofensiva contra la Franja de Gaza

Los mayores enfrentamientos registrados en los últimos meses comenzaron este martes. Entre la cifra de muertos se encuentran tres niños y hay 70 heridos. 

Israel mata a al menos 24 palestinos, entre los que se encuentran tres niños, en la última ofensiva contra la Franja de Gaza. Hay cerca de 70 heridos, según han confirmado las autoridades palestinas.

Varios médicos y testigos de los hechos han asegurado en declaraciones a la agencia de noticias Reuters que entre los fallecidos hay civiles que residían en barrios densamente poblados, incluidos un padre y su hijo. "Ellos comenzaron esto. Nosotros no queríamos guerra", ha dicho un familiar de una de las víctimas palestinas.

Los mayores enfrentamientos registrados en los últimos meses comenzaron el martes después de que las Fuerzas de Defensa israelíes mataran en un ataque selectivo a Abú al Atta, un alto comandante Yihad Islámica al que las autoridades israelíes acusan de impulsar y planificar ataques contra objetivos israelíes.

En respuesta a la operación que mató a Al Atta y a su mujer, Yihad Islámica lanzó el martes cerca de 200 cohetes contra territorio israelí y este miércoles ha reanudado los ataques.

"Los intentos por recuperar la paz no han prosperado. Yihad Islámica considera que es el momento de responder a la política de asesinatos que ha sido reactivada por enemigo sionista", ha dicho el responsable del grupo terrorista. "El enemigo pagará el precio por su estupidez y estamos decididos a responder a esta agresión con todo nuestro poder", ha señalado.

Palestina pide una "intervención inmediata"

Por su parte, el portavoz de la Presidencia palestina, Nabil Abú Rudeina, ha subrayado la importancia de una "intervención inmediata" para detener los bombardeos contra en enclave palestino, según ha informado la agencia palestina de noticias WAFA.

Así, ha destacado que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, está llevando a cabo "esfuerzos intensivos" para "detener la espantosa escalada israelí y evitar cualquier repercusión".

Abú Rudeina ha reclamado a la comunidad internacional, y particularmente a Naciones Unidas, que "intervenga inmediatamente para presionar a Israel para que ponga fin a la actual agresión contra el pueblo palestino y respetar la legalidad y el Derecho Internacional".

Por último, ha advertido de las consecuencias de este recrudecimiento del conflicto y ha recalcado que "la región está atravesando un estado de tensión e inestabilidad" y que "la agresión israelí busca dañar los intereses del pueblo palestino".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado que Israel, tras haber matado al dirigente de Yihad Islámica, no está interesado en desatar una escalada de violencia. "No queremos una escalada de violencia pero estamos respondiendo a cada ataque contra nosotros con un ataque muy intenso en respuesta. Es mejor que Yihad Islámica entienda ahora en lugar de cuando sea demasiado tarde", ha dicho el primer ministro israelí, en el inicio de una reunión gubernamental.

Israel se hizo con la Franja de Gaza en la guerra de 1967 y en 2005 retiró las tropas y los asentamientos. Desde 2007, el territorio ha estado controlado por el grupo islamista Hamás y ha estado sometido a un bloqueo impuesto por las autoridades de Israel y secundado por Egipto.

madrid

13/11/2019 21:31 Actualizado: 13/11/2019 21:40

público / agencias 

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Jueves, 14 Noviembre 2019 06:05

Golpe a golpe

Golpe a golpe

América Latina tiene la derecha más depravada, pusilánime, corrupta e iletrada del mundo. Está dispuesta a quemar en la hoguera a un país entero con tal de no ceder ni un céntimo de sus ya monumentales beneficios. Respaldada por Washington, aliada al militarismo golpista y embebida de una ideología involutiva, las derechas continentales actúan como si los países de los cuales extraen sus riquezas fueran para ellas un mero exilio y no la patria original. El destino de golpes y destierros de seis presidentes latinoamericanos de orientación socialdemócrata es un retrato fantasmagórico de la carga destructiva que las castas oligarcas de América Latina están dispuestas a activar. Manuel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Rafael Correa en Ecuador y ahora Evo Morales en Bolivia han sido los tótems malditos de un ala ultraconservadora que no dudó en desparramar muerte y represión para apartar del poder a una opción política que, más allá de sus retóricas, se asemejaba más a una socialdemocracia con perfil redistributivo que a una revolución socialista. El expresidente norteamericano Barack Obama fue el primero en inaugurar el siglo y entregar envuelto en papel castrense un golpe de Estado. Ocurrió en Honduras, en 2009. En junio de ese año, con la pueril excusa de una supuesta “traición a la Patria”, Manuel Zelaya terminó destituido, expulsado y exiliado (República Dominicana) por las fuerzas armadas en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema de Justicia. Se trató de una obscena patraña cuyo único objetivo consistía en impedir, entre otras cosas, que Zelaya llevara a cabo un plebiscito sobre una Asamblea Nacional Constituyente. Con Honduras se inauguró la fase del nuevo golpismo a través de la construcción masiva de un relato contaminante. Los medios y las redes sociales adquirieron en Honduras el perfil que hoy le conocemos: se volvieron armas de disuasión masiva armadas con falsedades. El 28 de junio de 2009, Zelaya, en ropa interior, fue sacado a la fuerza de su residencia por los militares y expulsado del país. No le perdonaron su plebiscito ni su alianza con el eje liderado por el difunto presidente venezolano Hugo Chávez.

Fernando Lugo, en Paraguay, corrió una suerte similar. El “obispo de los pobres” había sido el segundo presidente de izquierda que llegó al poder después del corto periodo presidencial de Rafael Franco (1936-1937), otro desterrado. Ganó la presidencia en abril de 2008 y terminó destituido en junio de 2012 por un voto mayoritario de la Cámara de Diputados por un supuesto “mal desempeño” de sus funciones. Como en Honduras, la caída de Lugo resultó de un relato armado con minuciosa eficacia a partir de hechos reales pero alterados en beneficio de la destitución. En Ecuador, Rafael Correa gobernó por un periodo de 10 años, entre enero de 2007 hasta mayo de 2017. Su plataforma política, económica y social, así como su interlocución con la población indígena de Ecuador, hicieron de Correa un presidente de ruptura con respecto a los anteriores. Tampoco se lo perdonaron, sobre todos los medios hegemónicos acostumbrados a manipular todo el espacio de la comunicación y los negocios. Su ya famosa “revolución ciudadana” trascendió las fronteras de Ecuador hasta volverse el argumento central de partidos de la izquierda radical europea como fue el caso de Francia Insumisa (Jean-Luc Mélenchon). Pero las castas no admiten procesos de transformación profundos. Correa sacó a millones de personas del marginamiento (según el Banco Mundial, la tasa de pobreza en Ecuador pasó del 36,7% en 2007 al 22, 5% en 2014), otorgó derechos a las personas LGBT+, modificó la relación de fuerzas de los medios, multiplicó por cinco los gastos en sanidad, amplió la asistencia a los discapacitados, rehusó que Estados Unidos siguiera contando con una base militar en Ecuador y le brindó asilo a Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres. Correa dejó el poder en mayo del 2017. Fue reemplazado por su exvicepresidente, Lenín Moreno, quien se convirtió en un aliado de la venganza de las castas contra Correa. En 2018, la oposición de Correa al referéndum constitucional para reformar la Constitución le valieron los dardos de la justicia. En julio, la jueza ecuatoriana Daniella Camacho dictó una orden de prisión preventiva contra el ex mandatario y hasta solicitó a Interpol que fuera arrestado. El presidente que más hizo por su país vive exiliado en Bélgica.

Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil son el anteúltimo peldaño del infierno al cual las derechas latinoamericanas están depuestas a someter a los dirigentes socialdemócratas para apartarlos del camino. Los escándalos de corrupción de su partido, el PT, sirvieron como frase inaugural del gran relato desconstructor del lulismo emprendido por los abanderados históricos de la corrupción brasileña. Atrás quedaban los programas sociales, la inversión en salud, educación, justicia, desarrollo, así como los millones de brasileños que salieron de la pobreza. Con un tejido de acusaciones respaldadas por un relato hegemónico, Lula fue arrestado el 4 de marzo de 2016 en el marco de la operación anti-corrupción Lava Jato, teledirigida por el juez Sergio Moro. Lula fue condenado a nueve años y medio de cárcel acusado de recibir sobornos de la constructora OAS a cambio de contratos millonarios y Dilma Rousseff destituida en septiembre de 2016 al cabo de 13 años de gobiernos progresistas.

Evo Morales cerró en Bolivia la serie negra iniciada hace casi 15 años antes en Honduras. Las condiciones de su renuncia, la brutalidad, la violencia y la ilegitimidad de los actores políticos e institucionales que intervinieron sembraron la imagen de una venganza sangrienta. Fueron dos de las fuerzas menos creíbles que existen en América Latina, las más corruptas, la policía y el ejército, quienes decidieron el destino político de una Bolivia que vivió sus años más prósperos y orgullosos bajo el mandato de Evo Morales. Las circunstancias con las que se acorraló al presidente a la renuncia, el odio y la violencia liberadas en las calles, su partida al exilio mexicano, el silencio de las grandes democracias de Occidente y la pasividad retórica de los vecinos quedarán en la historia como una de las grandes heridas de nuestra América.

No es la hegemonía de un medio la que hace titubear la democracia sino la hegemonía de su mala fe. De Manuel Zelaya en Honduras a Evo Morales en Bolivia, la mecánica de la destitución ha sido similar: una casta oligarca que se apoya en los medios para viciar el relato, en la justicia y los militares. En cada caso se buscó arrancar del poder a opciones políticas reformistas, nacionalistas y con un fuerte ánimo redistributivo. Ninguno de estos seis expresidentes ha sido un dictador, o un revolucionario violento, ninguno reprimió, amordazó a su pueblo, sentencio la libertad de expresión, ni derramó sangre en las calles. Llegaron para abrir el juego político, social y económico en países cautivos de una casta explotadora, no para llenar las cárceles o los cementerios. Sus enemigos sí. Nuestras derechas cavernícolas jamás atravesaron el Siglo de las luces. Siguen ancladas en los tiempos de la barbarie ideológica y la obscuridad. Lo acaban de probar en Bolivia, amparadas, una vez más, en la protectora dependencia de Washington. La Casa Blanca siempre ha estado a la vera de todas las hecatombes políticas de América Latina. Ha sido el capacitador ideológico y operativo de los golpes de Estado militares del Siglo XX como lo es ahora de los golpes cívico militares que promueve desde el inicio del Siglo XXI.

Por Eduardo Febbro

Desde París

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 El secretario general de la OEA Luis Almagro. En vídeo, sus declaraciones. Foto: AFP | Vídeo: EFE

 En una sesión urgente en la OEA, México, Uruguay y Nicaragua han denunciado un "grave quebrantamiento del orden constitucional" en el país andino

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha celebrado este martes con contundencia la renuncia de Evo Morales y el papel de las Fuerzas Armadas en la salida del líder boliviano. “En Bolivia hubo un golpe de Estado el 20 de octubre cuando Evo Morales cometió fraude electoral”, sostuvo Almagro en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente del Organización de Estados Americanos que tuvo lugar este martes en Washington. “El Ejército debe actuar conforme a su mandato. Nadie ha excedido el poder hasta ahora”, agregó el diplomático uruguayo. En la sala no estuvo presente el embajador boliviano ante el organismo multilateral, José Alberto Gonzales, quien según AFP, presentó horas antes su “renuncia irrevocable” sin especificar las razones.

Las diferentes percepciones sobre lo ocurrido el pasado domingo en Bolivia resultaron palpables desde el primer momento en la sesión. El embajador de Estados Unidos, Carlos Trujillo, fue uno de los primeros en tomar la palabra para calificar de “ridícula” la idea de que Morales fue víctima de un golpe de Estado, a lo que la delegación de México, el país que le ha dado asilo político al líder sudamericano, respondió de inmediato sosteniendo que la presión de las Fuerzas Armadas sí configuró un grave quebrantamiento al orden constitucional.

En la polarizada sesión, un bloque de 15 países firmaron una carta en la que evitaron calificar como golpe de Estado lo sucedido e hicieron un llamamiento para que se forme urgentemente “la presidencia provisional” conforme a la Constitución boliviana y se convoquen una nuevas elecciones. En el texto, firmado por EE UU, Argentina, Perú, la Venezuela de Juan Guaidó, Ecuador, Colombia, Honduras, Panamá, Paraguay, Chile, Canadá, Brasil y Guatemala, se rechazan los actos de violencia que atenten contra la estabilidad y la democracia. Trujillo sostuvo que “si hubo amenaza a la democracia en Bolivia, era la del Gobierno” de Morales.

El excanciller boliviano Diego Pary, quien presentó su renuncia este domingo, envió una carta al organismo multilateral en la que alertaba del riesgo a la integridad personal al que se enfrenta la cúpula de Morales. Además, solicitó a la OEA que actúe inmediatamente para contribuir a recuperar la paz social. "Invitamos a la comisión interamericana de los derechos humanos a Bolivia para que pueda verificar las graves violaciones a los derechos humanos", apuntó en el escrito leído por una portavoz de la delegación boliviana.

Almagro fue duramente criticado por México este lunes por su silencio frente a lo ocurrido el pasado domingo  en Bolivia. El organismo emitió horas después de la salida de Morales un breve comunicado en el que rechazaba “cualquier salida inconstitucional" a la crisis y hacía un llamamiento “a la pacificación y al respeto al Estado de Derecho". “Frente a sucesos de esta magnitud, los pronunciamientos de esta organización deberían ser más oportunos y contundentes”, postuló la embajadora mexicana, Luz Elena Bañados Rivas.

Nicaragua apoyó a México en su postura crítica con el papel de la OEA. “Denunciamos al mundo las prácticas interventoras imperiales que han prevalecido y prevalecen en EE UU y sus organizaciones satélites”, añadió la delegación nicaragüense. El embajador de Uruguay, Hugo Cayrús, también condenó, en otro tono, lo ocurrido con Morales. “Que no queden dudas: esto fue, a todas luces, un golpe de Estado cívico, político y militar”.

La sesión urgente solicitada por Brasil con el apoyo de varios países arrancó con los detalles del informe preliminar de la OEA, en el que se detectaron “graves irregularidades” en las elecciones del 20 de octubre que dieron por ganador a Morales. La falsificación de firmas, actas irregulares o un sistema de transmisión de votos viciado fueron algunos de los hallazgos de la auditoría electoral. Recomendaron repetir las elecciones con un nuevo tribunal electoral y bajo la observación de organismos internacionales. Evo Morales, cuando aún ocupaba el cargo de presidente, aceptó celebrar nuevos comicios, pero horas más tarde las Fuerzas Armadas le "sugirieron" que dimitiera y, asegurando ser víctima de un golpe de Estado, Morales renunció.

Por Antonia Laborde

Washington 13 NOV 2019 - 03:13 COT

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 Un helicóptero artillado esperaba ayer el despegue en una base militar estadunidense, en una ubicación no revelada en el este de Siria. Foto Ap

Beirut.

El que las guerras terminen de manera muy distinta a nuestras expectativas –o a nuestros planes– quedó establecido desde hace mucho. Que "ganáramos" la Segunda Guerra Mundial no redundó en que los estadunidenses vencieran en Vietnam, ni que los franceses eliminaran a sus enemigos en Argelia. Sin embargo, desde que decidimos quiénes son los buenos y quiénes los monstruos malvados a los que debemos destruir, recaemos en nuestros viejos errores.

Sólo porque odiamos, despreciamos y satanizamos a Saddam, Kadafi o Assad, estamos seguros –absolutamente convencidos– de que serán destronados, para que después los azules cielos de la libertad se alcen sobre sus destrozados países. Esto es pueril, inmaduro, infantil; pero si tomamos en cuenta la basura que estamos dispuestos a tragarnos sobre el Brexit, nada de esto me sorprende.

Bueno, la caída de Saddam trajo a Irak el más inimaginable sufrimiento. Lo mismo pasó tras el asesinato de Kadafi, ocurrido junto al más famoso sistema de drenaje de Libia. En cuanto a Bashar al Assad, lejos de ser derrocado, ha emergido como el gran triunfador de la guerra en Siria. Aun así insistimos en que debe irse. Aun así pretendemos que sean juzgados –con justa razón– los criminales de guerra sirios, pero Damasco ha salido a flote de la oleada sangrienta de la guerra intacto, vivo y teniendo como aliada a la más confiable superpotencia que cualquier país de Medio Oriente pueda tener: el Kremlin.

Desprecio la palabra "curar". Todo mundo parece ser curador de posibilidades, de conversaciones políticas o de planes de negocios e inversión. Parecemos adictos a estas horribles palabras de ocasión. Pero por una vez la voy a usar en su sentido real: aquellos que han curado la historia –la narrativa– de la guerra en Siria estuvieron equivocados desde el principio.

Bashar se iría. El Ejercito Libre Sirio (ELS), supuestamente integrado por decenas de miles de desertores del ejército sirio y de manifestantes desarmados provenientes de Darayya, Damasco y Homs, obligaría a la familia de Assad a dejar el poder. Por supuesto, una democracia estilo occidental surgiría junto con el laicismo –mismo que supuestamente era la base fundacional del partido Baaz– y sería el cimiento de un nuevo Estado árabe liberal.

Por el momento debemos dejar de lado una de las verdaderas razones del apoyo occidental a la rebelión: destruir al único aliado árabe de Irán.

No vaticinamos la llegada de Al Qaeda, hoy purificada con el nuevo nombre de Nusrah. No imaginamos que la pesadilla del Isis saldría como un genio de la lámpara de los desiertos orientales. Tampoco entendimos –y nadie nos dijo– cómo estos cultos islamitas consumirían la revolución popular en la que creímos.

Hoy apenas empiezo a aprender cómo la "moderada" rebelión siria se convirtió en una máquina apocalíptica del Estado Islámico. Muchos grupos islamitas (no todos, de ninguna manera, y esto no fue una transición simple) estuvieron ahí desde el principio. Estaban en Homs desde al menos 2012.

Esto no significa que los rebeldes sirios no fueran valientes y de mentalidad democrática, pero su figura se exageró demasiado en Occidente.

Mientras David Cameron fantaseaba con 70 mil elementos (moderados) del ELS que combatían al régimen de Assad, en realidad no había más de 7 mil hombres, cuando mucho. El ejército sirio hablaba con ellos, muchas veces, en directo vía teléfono móvil, para convencerlos de volver a sus unidades gubernamentales originales, o bien, que abandonaran la ciudad sin combatir, o incluso les ofrecía un intercambio de alimentos por los cadáveres de los soldados del gobierno.

Los mandos militares del ejército gubernamental sirio decían que era preferible combatir al ESL, porque sus hombres siempre salían huyendo, a diferencia de los del Nusrah y el Isis.

Sin embargo hoy, mientras reportamos los resultados de la invasión turca al norte de Siria, llamamos a los aliados árabes de las milicias turcas con un nombre muy raro. Su nombre es Ejército Nacional Sirio, en vez del nombre original que les dio el gobierno de Assad que era Ejército Sirio Árabe; y que aún se emplea con mucha frecuencia.

Vincent Durac, profesor de política de Medio Oriente en Dublín, escribió la semana pasada que los aliados árabes de esa milicia fueron "una creación de Turquía".

Esto es un absurdo. La verdad es que son los despojos del original, y aún totalmente desacreditado Ejército Libre Sirio, las míticas legiones de David Cameron cuya misteriosa composición, según recuerdo, alguna vez fue explicada a los diputados británicos por un general con el glorioso apellido de Messenger (Gordon era su nombre de pila. N. de la T.).

Muy pocos reporteros (con la honrosa excepción de los que trabajaban para Channel 4 News) han explicado ese muy importante hecho de la guerra, a pesar de que hay imágenes que mostraron claramente a milicianos pagados por Turquía ondeando la vieja bandera verde, blanca y negra del viejo ESL.

Eran los mismos agitadores, ex miembros del ESL, quienes entraron al enclave kurdo de Afrin el año pasado y ayudaron a sus colegas del Nusrah a robar hogares y negocios kurdos. Los turcos le llaman a este violento acto de ocupación la Operación Rama de Olivo. Lo que es todavía más absurdo: llamaron Operación Primavera de Paz a su más reciente invasión.

Hubo un tiempo en que esto se consideraría una despreciable obscenidad, pero ya no es el caso. Actualmente, los medios han tratado esta ridícula nomenclatura con algo muy cercano al respeto. Hemos jugado con los mismos trucos con las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), supuestamente "respaldadas por Estados Unidos". Cierto, no había nada de democrático en dicha milicia y su "fuerza" existe sólo mientras las respalde el poderío aéreo estadunidense. Con todo, las FDS mantienen inmaculado su nombre y los medios no las cuestionan.

Pero cuando los turcos invadieron Siria para alejarlas de la frontera con Turquía, repentinamente las trasformamos en "fuerzas kurdas" –y lo eran en gran medida– pero fueron finalmente traicionadas por los estadunidenses.

Una ironía que se olvida, o simplemente se desconoce, es que cuando los combates comenzaron en Aleppo en 2012 los kurdos ayudaron al ELS a tomar el control de varias zonas de la ciudad. Ambos cuerpos se combatirían mutuamente siete años más tarde cuando los turcos invadieron la zona fronteriza kurda "libre" de Rojava. Aún menos atención recibió el hecho de que el avance de las fuerzas turcas y el ELS hacia el interior de Siria permitió a miles de campesinos árabes sirios volver a sus hogares que fueron tomados por los kurdos cuando éstos intentaron conformar su estadito sin posibilidades al comienzo de la guerra.

Pero la narrativa de esta guerra es aún más torcida pues está silenciada cualquier crítica que ayude a entender el nuevo papel de Arabia Saudita en la debacle siria.

Negar, negar y negar es la política saudita cuando se le pregunta si dio asistencia a los rebeldes islamitas anti Assad en Siria. Incluso cuando yo hallé documentos en una base del Nusrah en Aleppo que acreditaban la adquisición de armas de un fabricante Bosnio ubicado cerca de Sarajevo, llamado Ifet Krnjic. Yo mismo busqué a Krnjic, quien me explicó cómo las armas fueron enviadas a Arabia Saudita. El hombre me describió a los funcionarios sauditas con quienes habló en su fábrica. Los sauditas aún niegan estos hechos.

De manera casi increíble, los sauditas ahora buscan un enfoque totalmente nuevo para Siria. Ya sus aliados en la guerra con Yemen (otra catástrofe saudita) han reabierto su embajada en Damasco; decisión muy significativa para un Estado del Golfo, aunque esto sea mayormente ignorado por Occidente. Ahora parece que los sauditas piensan reforzar su cooperación con Rusia mediante el financiamiento de la reconstrucción de Siria, proyecto en el que también participarán los Emiratos y probablemente Kuwait. Así, los sauditas se volverán más importantes para el gobierno sirio que Irán, que está roto debido a las sanciones en su contra. Riad probablemente quiere también obstruir las cada vez más cálidas, aunque discretas, relaciones entre Qatar y Assad. Los qataríes, pese a tener el imperio internacional de Al Jazeera, quieren extender su poder sobre territorios reales, físicos, y Siria es un objetivo obvio para su generosidad y su riqueza.

Pero si los sauditas deciden reclamar para sí mismos este papel oneroso, el reino podría, al mismo tiempo, hacer a un lado por la fuerza a Irán y a Qatar. Al menos eso creen ellos. Los sirios, cuya principal política muchas veces es esperar, esperar y esperar, desde luego decidirán cómo jugar con las ambiciones de sus vecinos.

El interés saudita en Siria no es una mera conjetura. El príncipe heredero Mohammed bin Salmán declaró a la revista Time en agosto del año pasado: "Bashar quedará en el poder, pero creo que el interés de Bashar no es dejar que los iraníes hagan lo que quieran".

Los sirios y los bahraníes hablan con regularidad sobre la posguerra en Levante. Los Emiratos podrían incluso negociar entre los sauditas y los sirios. Los estados del Golfo dicen ahora que fue un error suspender la membresía de Siria en la Liga Árabe.

En otras palabras, Siria –alentada por Rusia– está regresando con paso firme al papel que tenía antes de la revuelta de 2011. Esto no es lo que imaginamos en Occidente, cuando nuestros embajadores en Damasco arengaban a los manifestantes para que salieron a las calles sirias a continuar la lucha contra el régimen y exigían a los inconformes, de manera muy específica, que no hablaran ni negociaran con el gobierno de Assad.

Pero esos eran otros tiempos… antes de que dos enloquecidos elementos surgieran para destruir todas nuestras suposiciones, y sembraran temor y desconfianza por todo Medio Oriente: Donald Trump y el Isis.

Traducción: Gabriela Fonseca

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 Despliegue policiaco en el sur de La Paz para contener a manifestantes partidarios de Evo Morales.Foto Ap

Voces disidentes en Washington denuncian "un golpe más en AL que es apoyado por EU"

 

Nueva York. El presidente Donald Trump festejó la "renuncia" de Evo Morales en Bolivia como un triunfo de la democracia y advirtió que es un mensaje para Nicaragua y Venezuela; su gobierno argumentó que lo ocurrido no fue una asonada, sino una expresión de "la voluntad del pueblo", pero voces disidentes de políticos nacionales y figuras públicas estadunidenses denunciaron lo que calificaron de un golpe más en América Latina apoyado por el régimen en Washington.

"Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir la libertad y a los militares bolivianos por cumplir su juramento de proteger no sólo a una persona, sino la Constitución de Bolivia", declaró Trump.

Agregó en la declaración por escrito, difundida por la Casa Blanca, que después de casi 14 años y el intento de ignorar la Constitución de su país, la renuncia de Morales "preserva la democracia y pavimenta el camino para que el pueblo boliviano sea escuchado".

Trump concluyó: "estos eventos envían una señal fuerte a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua, de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. Ahora estamos un paso más cerca a un hemisferio occidental completamente democrático, próspero y libre".

El Departamento de Estado sub-rayó que lo ocurrido en Bolivia no fue un golpe de Estado, según explicó un alto funcionario de la dependencia en una teleconferencia con periodistas, sino que "el pueblo bolivariano se hartó de un gobierno que ignoraba su voluntad".

El alto funcionario subrayó que el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó que el proceso electoral fue marcado por "serias irregularidades" y recomendó nuevas elecciones, evaluación apoyada por Washington.

Indicó que Washington "trabajará con los bolivianos para establecer una democracia en su país", y apremió a todas las partes de descartar la violencia para proceder hacia la transición política con la participación de todos los partidos. Otro funcionario estadunidense comentó que espera que la legislatura logre nombrar un mandatorio interino este martes.

Insistió en que "no tenemos alguna preferencia entre los candidatos" y dijo que el Departamento de Estado no ha tenido "contacto directo" con ningún líder político boliviano desde el 20 de octubre. Al mismo tiempo que convocó la participación de todos los actores, con el vocabulario diplomático reiteró la posición de su jefe, el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien antes de la renuncia de Morales sugirió que "todo oficial del gobierno" implicado en la elección "fallida" no debería participar en nuevos comicios "para restaurar credibilidad al proceso".

Los medios estadunidenses y gran parte de la clase política rehuyeron calificar de "golpe" lo ocurrido en Bolivia. Incluso, el editorial del Washington Post ayer declaró que la "anarquía" y el "caos" en Bolivia era, a fin de cuentas, responsabilidad del "cada vez más autócrata" Morales.

Pero algunas voces disidentes de alto perfil nacional no evitaron la palabra que marca tanto la historia estadunidense en el hemisferio. El senador y candidato presidencial demócrata Bernie Sanders tuiteó: "estoy muy preocupado por lo que parece ser un golpe en Bolivia, donde los militares... intervinieron para remover a Evo Morales". La diputada y nueva estrella del ala progresista del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio Cortez, tuiteó que lo sucedido en Bolivia "no es democracia, es un golpe de Estado". Su colega, la diputada Ilhan Omar, expresó lo mismo.

Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy and Research, comentó que lo ocurrido fue un golpe militar que no podría haber prosperado sin el apoyo de Washington y la OEA, junto con una narrativa de fraude electoral "sin presentar jamás ninguna evidencia" que "se repitió una y otra vez en los medios, con lo cual se aceptó como verdad". En entrevista con Democracy Now, Weisbrot afirmó: "es obvio", aun sin pruebas concretas, por ahora, que la CIA apoyó este golpe, al igual que lo hicieron en ese mismo país en 1952, 1964, 1970 y 1980.

Noam Chomsky, junto con el analista Viaje Prashad, ya habían alertado desde el sábado que en Bolivia se estaba gestando "un golpe de Estado". Señalaron, en declaración pública, que la promotora de la asonada es la oligarquía boliviana que "cuenta con el total apoyo del gobierno de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales, y a su movimiento, del poder". Advierten que "por más de una década, el Centro de Operaciones de la embajada de Estados Unidos en La Paz ha expresado que tiene dos planes: el plan A, el golpe de Estado; el plan B, el asesinato de Morales. Se trata de una grave violación a la Carta de Naciones Unidas y a todas las obligaciones internacionales".

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Lunes, 11 Noviembre 2019 06:29

Berlín 1989-2019

Berlín 1989-2019

La caída del muro de Berlín fue un momento emblemático del profundo cambio en la estructura del poder a escala mundial. Treinta años después, las repercusiones son todavía notorias.

Entre agosto de 1961 y noviembre de 1989, el muro representó la pugna entre dos sistemas opuestos de organización social emanados de periodos revolucionarios y dos guerras mundiales. El muro expresó, de modo literalmente concreto, el significado histórico de lo que se llamó la guerra fría.

El muro cruzaba primero Berlín y fue extendiéndose hasta conformar un sistema de fortificaciones que, a lo largo de 45 kilómetros, separó las dos partes de la ciudad y más tarde rodeó la parte occidental, por 120 kilómetros, convirtiéndola en un enclave en el territorio de Alemania oriental.

Antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Churchill pronunció un famoso discurso, el 5 de marzo de 1946, en Fulton, Misuri, adonde asistió con el presidente Truman.

El discurso se titulaba "Los tendones de la paz", y ahí reconocía la primacía que había adquirido Estados Unidos.

Churchill describió así la nueva configuración de Europa: "De Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, una cortina de hierro ha descendido a lo largo del continente".

Con esto se considera que empezaba la guerra fría entre los dos grandes bloques políticos. Así se entendió, en buena medida, tanto política como popularmente, la historia de las siguientes cuatro décadas. Era un mundo bipolar.

Una de las imágenes literarias perdurables de ese periodo la proporcionó la notable novela de John le Carré: El espía que salió del frío, publicada en 1963, en la cual el agente británico Alec Leamas es enviado a Berlín oriental para averiguar acerca del poderoso sistema de seguridad del Estado.

La fuerte pugna entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ordenaba las coordenadas de lo que sucedía en gran parte del mundo. En la región que habitamos hubo sucesos muy relevantes. Uno de ellos, muy tempranamente, fue el derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala. Otro fue la crisis cubana de los misiles, en 1962, que exhibió la abierta confrontación entre las dos potencias y fue uno de los episodios más relevantes de la guerra fría.

En 1990, John J. Mearsheimer publicó un artículo titulado “Por qué pronto extrañaremos la guerra fría”, en el cual apuntaba a la configuración de un mundo unipolar surgido de la debacle de la URSS.

En todo caso, el escenario se armaba para el diseño e implementación de la fase actual del proceso de globalización económica y financiera. Una de las expresiones más influyentes de este modelo de acumulación, que se imponía con gran decisión, fue la elaboración del Consenso de Washington, presentado por John Williamson en 1990 y alentado sin cortapisas por los organismos financieros internacionales. Todo corría muy de prisa.

Para ubicar los principios de dicho armazón de políticas públicas, aplicado de modo generalizado en las llamadas economías en desarrollo, conviene recordar el decálogo que lo constituía: reducir la deuda del gobierno; eliminar los subsidios públicos; aplicar reformas tributarias; determinar tasas de interés mediante mecanismos del mercado; fijar tipos de cambio flexibles; adoptar políticas de libre comercio; relajar las reglas de la inversión extranjera directa; privatizar empresas públicas; erradicar las regulaciones que limitan la competencia, y ampliar los derechos de propiedad.

Ese esquema es el que tres décadas después está sumido en una profunda crisis económica, expuesta principalmente por la financiera de 2008 y sus secuelas. Además, generadora de una honda crisis social, de la que hoy no faltan ejemplos en América Latina. Uno de los casos más manidos de este modelo y expuesto como éxito de las políticas neoliberales es el chileno, que tiene desde hace semanas a la gente en la calle protestando sus onerosas consecuencias sociales.

Los acontecimientos históricos de mayor relevancia, como la caída del muro de Berlín, provocan una serie de interrelaciones complejas y distinto calado. El impacto de ese hecho ha sido realmente global.

Alexander Herzen escribió en su texto Desde la otra orilla acerca de la viuda preñada, con lo que aludía a la situación en la que el viejo orden ha sucumbido, pero aún no ha nacido uno nuevo. En 1989, el nuevo orden sucedió al viejo orden de manera casi súbita y global. En tres décadas de predominio se ha desgastado.

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