El Príncipe Heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman / REUTERS

A punto de expirar las dos semanas del alto el fuego unilateral en Yemen decretado por el príncipe Mohammad bin Salman (MBS), los hutíes han calificado de tregua "falsa y engañosa". Ante la manifiesta debilidad de Riad, los hutíes exigen medidas concretas, como el levantamiento del cerco y el pago de compensaciones por el daño causado durante cinco años de guerra.

El 8 de abril Arabia Saudí anunció un alto el fuego de dos semanas en la guerra de Yemen, un conflicto que dura más de cinco años y se ha cobrado más de 100.000 vidas además de causar una terrible situación para los 28 millones de habitantes, que también han soportado un desastre humanitario tras otro. Se trata de una tregua temporal que en principio podría conducir a otra más prolongada o incluso al final de la guerra.

Arabia Saudí se ha metido en un montón de problemas dentro y fuera del país en los últimos años. El príncipe Mohammed bin Salman ha conducido una política exterior desastrosa, y en cuanto a la política interior, sus maneras han encontrado resistencia en sectores de la familia real, obligando a MBS a actuar con rigor y energía contra los disidentes.

Su iniciativa de parar la guerra unos días se interpreta en numerosos medios como un intento de enmendar una de sus mayores equivocaciones. Existen dos puntos que explican esta medida: por un lado, en los próximos meses Riad acogerá la cumbre del G-20, y MBS está obligado a evitar un desastre monumental que lo dejaría completamente desnudo.

En segundo lugar, se le atribuye cierto pánico comprensible si se tiene en cuenta que a día de hoy no se puede descartar que el demócrata Joe Biden derrote a Donald Trump en las elecciones de noviembre. Si esto ocurriera, el panorama del príncipe, cuyo poder emana de Washington y Tel Aviv, sería desolador, de manera que posiblemente en los próximos meses tendrá que tragar más aceite de ricino, además de intentar poner fin al fiasco de Yemen.

Naturalmente, algunos aliados de Arabia Saudí, como Martin Griffiths, el enviado de la ONU para ese conflicto, se han apresurado a bendecir el anuncio de MBS. Griffiths ha dicho que "ha surgido una oportunidad para llevar la paz a Yemen" y, después de agradecer a MBS el anuncio, ha añadido que "es un claro signo para una solución pacífica y política del conflicto". En términos similares se expresa el secretario general António Guterres.

Sin embargo, no está nada claro que los hutíes estén por la labor de una paz impuesta cuyo alcance y profundidad se desconoce. Apoyados por Irán, los hutíes huelen cierta debilidad en la posición saudí y seguramente intentarán sacar provecho de ella en la medida de lo posible. De entrada, están pidiendo que los saudíes levanten el bloqueo aéreo y marítimo, paguen compensaciones por el daño causado durante la guerra y reconozcan como legítimo su Gobierno.

El pasado jueves, en su intervención ante el Consejo de Seguridad, Griffiths no mencionó a Irán, aunque la pasada semana Guterres habló en dos ocasiones por teléfono con el ministro de Exteriores de Teherán, Mohammad Javad Zarif, tanto sobre Yemen como sobre Afganistán. También ha trascendido que Zarif habló con el ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, sobre Yemen.

Estas conversaciones muestran que existe un movimiento no desdeñable entre los principales agentes de la guerra de Yemen. Por supuesto, este movimiento podría traducirse en resultados concretos, pero solo si se recalibran las posiciones hegemónicas que Riad y Teherán se disputan en la región.

La falta de experiencia, un lastre para Bin Salman

Quizás por falta de experiencia, MBS se ha visto envuelto en tanto desatino. Debería ser un interés primordial de Arabia Saudí mantener con Irán las relaciones bilaterales más amistosas posibles, algo que no ha podido ser porque a la osadía del príncipe hay que añadir los empujones que ha recibido de Israel y de Estados Unidos, cuyos intereses son muy distintos y distantes.

Es difícil que la conjunción de estrellas que ahora se da dé resultados inmediatos. Más bien parece que las negociaciones se demorarán puesto que los hutíes no quieren precipitarse. Por otro lado, el acuerdo unilateral de alto el fuego no se está respetando y en los últimos días ha habido cierto número de violaciones.

Sobre el terreno los saudíes han fracasado. A pesar de contar con recursos ilimitados y con las modernas armas que han recibido principalmente de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, han sido incapaces de reducir la resistencia de los hutíes en la capital yemení. Y no solo eso, también han tenido que hacer frente a los cohetes e incursiones enemigas dentro de su propio territorio, creando una situación que se ha ido agravando con el transcurso del tiempo.

En el contexto actual da la impresión que MBS no tiene más alternativa que salir cuanto antes de Yemen. Su ejército ha sido incapaz de acabar con la presencia de los hutíes en la mayoría de las localidades de Yemen donde se encuentran, incluida la capital Sanaa. Su principal aliado, los Emiratos Árabes Unidos, con un ejército muy capaz e igualmente armado, empezó a retirarse de Yemen el año pasado, e incluso hay informes que indican que está negociando en secreto con los hutíes.

El apuro en que se encuentra MBS es grande, máxime cuando los hutíes han calificado su alto el fuego de "falso y engañoso". Si las tres condiciones básicas impuestas a Riad por los hutíes, citadas más arriba, no se cumplen, éstos están dispuestos a incrementar sus ataques dentro de Arabia Saudí, lo que a medio plazo podría desestabilizar la posición del príncipe.

jerusalén

21/04/2020 07:26

Por eugenio garcía gascón

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Dos cicilistas el sábado en Piccadilly Circus, en Londres.Aaron Chown / AP

En plena crisis, se libra un pulso por entender el futuro e influir en él. Algunos expertos dudan de un cambio radical

La carrera de las predicciones ha comenzado. Desde hace semanas, Gobiernos, instituciones internacionales, economistas, laboratorios de ideas y gurús se han embarcado en una competición por explicar cuanto antes el mundo de mañana.

Nadie sabe todavía cómo terminará esta fase de la crisis de la covid-19, la enfermedad causada por el virus SARS-Cov-2 que en cuatro meses se ha extendido desde China al resto del planeta, ha matado a más de 155.000 personas y ha confinado a la mitad de la humanidad. No está claro cómo será la salida del confinamiento, ni cuándo una vacuna garantizará el regreso a la normalidad. Nadie está seguro de cuál será la normalidad dentro de unos meses. Pero el instinto humano de ir un paso adelante —y la necesidad práctica de prepararse para el nuevo mundo y de influir en él— es el motor que lleva a una sobreproducción de documentos para aclararse en la tormenta.

“Es precisamente cuando las cosas son complicadas y están en movimiento cuando es útil hacer previsiones para ver más claro”, dice Bruno Tertrais, director adjunto de la Fondation pour la Recherche Stratégique en París, autor de El año de la rata. Consecuencias estratégicas de la crisis del coronavirus, un informe claro y conciso sobre lo que se avecina.

Hay dos bandos en la fiebre prospectiva. Primero, el de quienes creen que “ya nada será igual”, “habitaremos un mundo distinto”, “es el fin del capitalismo y de la globalización”. “Es una conmoción antropológica profunda. Hemos detenido medio planeta para salvar vidas: no hay precedentes en nuestra historia”, ha declarado el presidente francés, Emmanuel Macron.

El segundo bando es el de los cautos. Son quienes, mirando a la historia, desconfían de las fechas que todo lo transforman. Y quienes sostienen que el coronavirus, más que marcar un corte en la historia, acentuará tendencias en marcha. O quienes incluso advierten de la posibilidad de un retorno a lo de siempre, el business as usual, “la vida normal”, como dice Donald Trump.

Tertrais esboza varias tendencias: un retroceso de la mundialización; un declive de líderes populistas acompañado del éxito paradójico de las ideas del soberanismo y la defensa de las fronteras; el retorno del Estado protector; el auge de las sociedades de la vigilancia; el riesgo de acciones oportunistas por parte de Estados y organizaciones: la tentación de pescar en río revuelto. La última tendencia, a contracorriente de una predicción muy extendida, es que ninguna potencia —tampoco China— saldrá reforzada.

Tertrais describe el coronavirus como una “sorpresa estratégica” comparable a la caída del muro de Berlín en 1989 o la crisis financiera de 2008. No todas las “sorpresas estratégicas” provocan las consecuencias esperadas: en 2001, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, un columnista de The New York Times pronosticó la Tercera Guerra Mundial. En 2008, el presidente francés Nicolas Sarkozy creyó llegado el momento de la “refundación del capitalismo”. La hora actual se parece quizás a la caída del Muro: un acontecimiento que entraba dentro del espectro de lo posible, aunque nadie lo previó entonces; y un mundo a ciegas durante meses. Todo podía salir muy bien, o muy mal. “Nadie sabía lo que iba a ocurrir”, recordaba hace unos meses el historiador Pierre Grosser. “Pensábamos que la Unión Soviética iba a implosionar pero no sabíamos si sería muy peligroso”.

Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali en Roma, habla de un posible “momento Suez” para Estados Unidos en alusión a la crisis del canal de Suez en 1956 que precipitó el fin del Reino Unido como potencia mundial. “No es que China vaya a ser el nuevo imperio, pero es un momento en el que la potencia global de China se consolida. Tendrá un poder de atracción, un soft power o poder blando, que no se ejercita de manera coercitiva”, dice.

En el informe El orden internacional y el proyecto europeo en tiempos de la covid-19, Tocci dibuja dos escenarios: uno de cierre —nacionalismo, proteccionismo, rivalidad entre potencias e influencia china— y otro de apertura que podría conducir a una mayor cooperación global. “Si me pregunta cuál de estas dos dinámicas es más fuerte, no lo sé”, apunta Tocci. “Pero sé que hay algo que marcará la diferencia: el liderazgo. Y hoy el liderazgo prácticamente no existe. Sin liderazgo, temo que vayamos más en la dirección de la competición que de la cooperación”.

“No sabemos qué sucederá, pero vale la pena pensar en ello. Mucho dependerá de cómo salimos y con qué daños”, dice Gregory Treverton, exdirector del Consejo Nacional de Inteligencia, la célula prospectiva de la inteligencia de Estados Unidos. Su trabajo consistía en imaginar escenarios. Y uno de los que imaginó fue el de una pandemia en 2023. “Si se mira lo que ya ocurría antes de la crisis, había un aumento del nacionalismo, de proteccionismo, de la tensión entre EE UU y China, de la desconexión entre la gente y los Gobiernos”, reflexiona. “La pregunta es cómo afecta la covid-19 a esto. La respuesta es que, a corto plazo, lo exacerbará”.

Warren Hatch, presidente de la empresa de pronósticos Good Judgment, considera que una previsión geopolítica —sobre el ascenso de China y el declive de Estados Unidos— debería acotarse y desgranarse en preguntas concretas y verificables: sobre la evolución del PIB chino o la contribución de este país a las organizaciones internacionales.

A la pregunta sobre si esta crisis lo cambia todo, Hatch responde: “Mucho de lo que solíamos hacer y que ahora parece inimaginable, como ir a eventos deportivos, creo que lo haremos de nuevo: inventaremos algo. Por otro lado, hay cosas que ya estaban cambiando y se acelerarán: la idea de trabajar desde casa, por ejemplo, o ver al médico desde el domicilio por Internet”.

Entre todas las previsiones que circulan sobre el mundo que saldrá de esta crisis del coronavirus, hay una que puede avanzarse sin miedo al error: será un mundo obsesionado por las pandemias. Tras los atentados de 2001, el terrorismo se convirtió en el centro de gravedad, que no dejó ver otras amenazas.

Podría ocurrir ahora lo mismo, con las pandemias en el lugar del terrorismo. “En efecto, existe el riesgo”, dice Tertrais, “de que en los próximos cinco años la pandemia sea considerada como el riesgo número uno y que los otros se vean menos”.

Entre las amenazas, se cita el cambio climático. O más pandemias. “Esto es un ensayo general”, dice Treverton. “Imagine una pandemia tan letal como el ébola y tan transmisible como la covid-19. No veo otra amenaza semejante”.


Una “competición áspera”, según la visión francesa

"El mundo posterior a las crisis se prepara durante la crisis, y no al final”, afirma un informe del Centro de Análisis, previsión y estrategia (CAPS) del Quai d’Orsay, una especie de laboratorio de ideas interno del Ministerio de Exteriores francés. El informe, revelado a finales de marzo por el diario Le Monde, no fija la política oficial francesa, sino que apunta líneas de reflexión estratégica ante la “competición áspera” que se anuncia. El punto de partida es que el día después será convulso y que los prolegómenos se juegan en estos momentos. Las amenazas son múltiples: desde la estabilidad política a la paz social. El informe alerta sobre “el relato chino”: el posible atractivo futuro de su modelo, reforzado por la propaganda. Por eso, es necesario “no solo desarrollar un contrarrelato sino poder apoyarse en un balance elocuente y poner en evidencia las diferencias de método”. Y añade: “Porque, a fin de cuentas, ‘la historia la escriben los vencedores”. Los vacíos de poder y el aprovechamiento que puedan hacer potencias como China o Rusia puede conducir a “una aceleración de la redistribución de las cartas”. Los autores no tercian en el debate sobre si estamos ante un giro radical o un retorno a las inercias del pasado. “Una crisis de tal magnitud siempre es la ocasión para reorientaciones profundas”, se lee. “Pero no implica mecánicamente ninguna de estas reorientaciones. Al final es la política la que las impone, o la que no está a la altura de la ocasión”.

París - 18 abr 2020 - 17:30 COT

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Richard Haass, del Council on Foreign Relations: mundo post Covid-19 acentuará el desorden

El israelí-estadunidense Richard Haass –anterior funcionario del Pentágono, del Departamento de Estado, "asistente especial" de Daddy Bush, consultor de las dos guerras de EU contra Irak–, hoy preside el muy influyente thinktank CFR (https://www.cfr.org).

En su libro de hace tres años. Un mundo en desorden (https://amzn.to/2VmGzFH), adujo la ausencia de una superpotencia, antes del Covid-19, cuya pandemia no constituye ningún "punto de inflexión", sino que sólo profundiza y acelera las tendencias.

Richard Haass rememora las tendencias: un "paisaje global de una mayor rivalidad de las grandes potencias, proliferación nuclear, países débiles, flujos brotantes de refugiados, y creciente nacionalismo (sic), a la par del papel reducido (sic) de EU en el mundo": lo único que "cambiará con el resultado de la pandemia no es el desorden, sino su extensión".

En su artículo en Foreign Affairs (https://fam.ag/3bizBag), Haass aborda el "mundo post-EU": una de las "características de la presente crisis es la marcada ausencia del liderazgo de EU" cuya tendencia no es nueva, sino que "ha sido aparente (sic) por lo menos hace una década".

No lo dice, pero la unipolaridad fue sepultada por la grave crisis económica de 2008 fomentada por la orgía especulativa de Wall Street en la fase Obama. Fue cuando China cesó su"cooperación" masoquista con el sadismo financierista de EU que inició en 1971 con la dupla Nixon/Kissinger.

Rememora la "supervisión de la retirada de Afganistán y el Medio Oriente" en la fase Obama, y la utilización por Trump "mayormente del poder económico para confrontar a sus rivales".

Señala que, mucho antes de la pandemia, "se había gestado una declinación acelerada en el atractivo del modelo (sic) de EU" cuyo "prospecto" formó gran parte del atractivo de "Primero EU" de Trump. Haass juzga que "la pandemia reforzará esta perspectiva".

Diagnostica que la "persistente paralización política, la violencia de las armas, el mal manejo que llevó a la crisis financiera global de 2008 y la epidemia de los opiáceos", sumada de la "respuesta inefectiva a la pandemia", reforzará la opinión de que "EU perdió su rumbo".

Exagera su deprimente visión de una "sociedad anárquica", similar a su correligionario Robert Kaplan (https://amzn.to/3euSpox), como si el género humano no fuese capaz de crear civilizaciones más filantrópicas y menos nihilistas/misantrópicas del "orden" unipolar anticivilizatorio.

Arremete contra la Organización Mundial de la Salud (OMS) y abulta las "tendencias subyacentes" anteriores al Covid-19: "la emergencia de desafíos globales que ningún (sic) país, sin importar lo poderoso, pueda exitosamente contender por su cuenta el fracaso de las organizaciones globales para mantener estos desafíos".

Fustiga el uso de la inexistente "comunidad internacional", básicamente "aspiracional", y no tiene aplicación en la "geopolítica de hoy", lo cual "no cambiará pronto" cuando las "principales respuestas a la pandemia han sido nacionales o aún subnacionales y no internacionales", por lo que, en la fase post-Covid-19, "el énfasis cambiará a la recuperación nacional (sic)".

Parte de su "pesimismo" deriva de la falta de cooperación de EU y China cuya "fricción" fue exacerbada por la pandemia que "reforzará la recesión (sic) democrática evidente en los pasados 15 años".

Vislumbra potenciales temblores post-Covid 19 en India, Brasil, México (sic) y África, abulta "las amenazas" de Rusia, Norcorea e Irán, y entierra el “proyecto europeo que se desmantela a favor de la supervivencia nacional.

Un grave defecto de Richard Haass es su cosmogonía profundamente escatológica sin el liderazgo unipolar de EU.

Si EU erró su camino, no significa que no existan fractales (zonas de orden dentro del desorden) en el resto del mundo que sean susceptibles de rehacer y/o recomponer el nuevo orden del siglo XXI.

Richard Haass elude y no concede que la nueva batuta del reordenamiento está en manos ya de Rusia y China, a lo cual los estrategas realistas y lúcidos del "nuevo EU" post-Covid-19 deberían resignarse para luego reasignar su nuevo papel constructivo en el nuevo orden tripolar.

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Ordena Tesoro de EU despojo bancario contra Venezuela

"Grave delito del crimen trasnacional": BCV

Citibank transfirió recursos del país sudamericano a una cuenta de la Fed

 

Caracas. El Banco Central de Venezuela (BCV), máxima entidad financiera del país, denunció que el jueves el gobierno estadunidense ordenó a la institución Citibank, transferir recursos para apropiarse indebidamente de dinero del Estado venezolano.

El BCV relata en un comunicado que el Departamento del Tesoro estadunidense instruyó al banco Citibank "transferir recursos, de una cuenta cuyo titular es este instituto, a una cuenta de la Reserva Federal, consumando un vulgar despojo de recursos financieros pertenecientes al ente emisor venezolano".

La principal institución bancaria venezolana señaló que se trata de otra medida unilateral del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela y destacó que esta acción se suma a una serie de ataques coordinados contra la nación sudamericana.

Durante años la Casa Blanca ha venido endureciendo una serie de sanciones coercitivas contra Venezuela que impiden su desenvolvimiento económico-financiero y que han implicado el despojo de cuantiosos recursos del Estado venezolano.

El BCV aseguró que "ejercerá todas las acciones a que hubiere lugar en el marco del derecho internacional y del ordenamiento jurídico nacional, para proteger los legítimos derechos e intereses del Estado venezolano".

El banco denunció que los despojos, que suponen "graves delitos de crimen transnacional organizado" han sido acometidos "directamente por el gobierno de Donald Trump, en colusión con diputados extremistas de la derecha venezolana".

La institución lamentó que el referido despojo incide en el desenvolvimiento normal de la economía venezolana, que ya estaba ampliamente afectada por las medidas previas de la Casa Blanca contra Venezuela, y que además se ve más complicada actualmente en vista de la situación generada por la pandemia de Covid-19.

Es un "vulgar despojo" del Departamento del Tesoro de Estados Unidos "en complicidad" con la Asamblea Nacional, que controla la oposición, denunció el canciller Jorge Arreaza en Twitter.

En otro orden, Brasil cerró ayer formalmente su misión exterior en Venezuela al repatriar a sus últimos diplomáticos y funcionarios de la embajada con sus familias, informaron las autoridades.

Según un comunicado conjunto entre la cancillería y el Ministerio de Defensa, un total de 38 personas, entre diplomáticos y funcionarios de la embajada y los consulados, agregados militares y familiares fueron repatriados en un vuelo de la Fuerza Aérea Brasileña que llegó a Brasilia.

En el operativo fueron repatriados, además, otros 12 ciudadanos brasileños. Los brasileños que vivan en Venezuela podrán comunicarse con la cancillería de su país mediante un número telefónico.

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Miden fiebre en una fila para comprar barbijos en Taipei, Taiwan.   ________________________________________ Imagen: AFP

En el país apenas se registran 6 muertos y 385 casos por coronavirus

El gobierno le había advertido al organismo sanitario que un virus desconocido provocaba una neumonía atípica. La institución había asegurado que el mail nunca existió.

 Taiwán, una pequeña nación cercana a China, es uno de los pocos lugares del mundo que logró enfrentar con éxito al coronavirus. Sin embargo, el organismo que se niega a reconocer su destacada labor es la misma institución que coordina a nivel global la respuesta a la pandemia: la Organización Mundial de la Salud (OMS). El gobierno taiwanés había alertado a la OMS a fines de diciembre sobre el riesgo de transmisión del nuevo virus de humano a humano, y para evitar suspicacias compartió los mails que lo comprueban. La isla de 24 millones de habitantes solo reportó en tres meses 6 muertos y 385 casos de Covid-19, y la mayoría de los contagios son importados. El gobierno taiwanés no necesitó meter mano a las rígidas medidas adoptadas en otros puntos del planeta para combatir la pandemia.

El vínculo entre Taiwán y la OMS no goza de buena salud. Funcionarios sanitarios de Taipei, la capital taiwanesa, habían informado días atrás que a fines de diciembre le alertaron a la OMS sobre el potencial riesgo del nuevo virus, pero nunca tuvieron una respuesta concreta. Por ese motivo, Taiwán decidió hacer público el intercambio de mensajes. "Este es el correo electrónico del pasado 31 de diciembre del 2019 que el gobierno de Taiwán envió a la OMS sobre la detección de una neumonía atípica en China conocida como SARS con pacientes tratados de forma aislada, es decir, transmisión de persona a persona", detallaba uno de los mails reservados difundidos el martes. En ese mensaje, el gobierno taiwanés informaba la existencia de siete contagios en Wuhan, donde se originó la pandemia. Previamente, la OMS había negado enfáticamente la existencia de esos intercambios.

Pero el enfrentamiento entre Taiwán y la OMS tiene varios capítulos. El jueves pasado, el gobierno de Taiwán había condenado las acusaciones de racismo vertidas por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien aseguró que existe una campaña en su contra orquestada por la cancillería taiwanesa. "Protesto enérgicamente por las acusaciones de que Taiwán está instigando ataques racistas en la comunidad internacional", dijo al respecto la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen. "Taiwán siempre se ha opuesto a toda forma de discriminación. Durante años, hemos estado excluidos de organizaciones internacionales y sabemos mejor que nadie qué se siente al estar discriminados y aislados", apuntó la mandataria.

En una conferencia de prensa celebrada en Ginebra una semana atrás, el director de la OMS se había referido a supuestos insultos provenientes de Taiwán. "Hace tres meses, este ataque vino de Taiwán. Hay que ser honestos. Voy a ser claro: de Taiwán. Y el ministerio de Exteriores también conoce la campaña. Y no se disociaron de ella. Incluso empezaron a criticarme, pero no me importó", dijo Ghebreyesus. "Comentarios racistas, insultos, 'negro'. Estoy orgulloso de ser 'negro'. No me importa. Hasta amenazas de muerte. Me dan igual", agregó. Hasta el momento, Ghebreyesus no mostró ninguna prueba concreta de las acusaciones, más allá de decenas de tweets de dominio público.

A esta polémica se une la surgida a fines de marzo a raíz de una entrevista por videoconferencia de la cadena hongkonesa RTHK con el jefe del comité de Expertos Covid-19 de la OMS, Bruce Aylward. En el segmento, la periodista Yvonne Tong le preguntó si la OMS reconsideraría permitir que Taiwán se uniera a la organización. Luego de un largo silencio, Aylward le dijo que no podía escucharla bien y le pidió que pasara a la siguiente pregunta. Insistente, Tong le dijo que le gustaría hablar sobre Taiwán. En ese momento, Aylward pareció colgar la videollamada.

Cuando la periodista llamó nuevamente, le preguntó otra vez si podía referirse a la respuesta de Taiwán al coronavirus. A lo que Aylward respondió: "Bueno, ya hemos hablado de China". La respuesta generó una gran polémica en las redes sociales, ya que para muchos reflejaba la postura de China sobre Taiwán, que considera a la isla como una "provincia rebelde".

El enfrentamiento entre Taiwán y la OMS parece no tener fin, al menos en el corto plazo. La membresía de la organizacion mundial solo es otorgada a países miembros de Naciones Unidas (que tampoco reconoce a Taiwán), o cuyas solicitudes son aprobadas por la Asamblea Mundial de la Salud. Pero el desprecio de la OMS va incluso más allá: la institución enumera las estadísticas de coronavirus de Taiwán junto con las de China.

El modelo taiwanés

La estrategia satisfactoria de Taiwán contra el coronavirus es un combo que incluye la vigilancia temprana, el ágil intercambio de información con el público, la aplicación de tecnología a través de la big data y plataformas en línea. El enfoque taiwanés cosecha elogios en todo el mundo porque logra mantener en un nivel extremadamente bajo los niveles de muerte y contagio por Covid-19. 

"Países como Taiwán (..) mostraron que la acción rápida para la detección y el aislamiento de nuevos casos puede resultar un factor decisivo para contener la propagación", expresó a la BBC el epidemiólogo Tolbert Nyenswah, profesor de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos. Otras medidas incluyen la drástica reducción de vuelos entrantes desde China y la precoz imposición de cuarentenas a los recién llegados al país.

Un artículo publicado por el Journal of the American Medical Association destaca además la preparación de Taiwán frente a eventuales eventos de este tipo, con la creación en 2003 de un comando central para el control de epidemias. El organismo fue instalado tras la crisis del SARS y desde entonces realizó varios ejercicios e investigaciones para dar respuesta a potenciales epidemias. Allí parece residir otro de los secretos de un éxito que continúa siendo ignorado por la OMS.

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Miércoles, 15 Abril 2020 06:05

EE.UU. le quitó su apoyo a la OMS

El secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, optó por no confrntar.  ________________________________________ Imagen: AFP

Trump anunció que suspendía el financiamiento del organismo 

 No hubo respuesta inmediata de la Organización Mundial de la Salud. Sus líderes no quieren pelear por dinero en plena pandemia.

Estados Unidos suspendió temporariamente la transferencia de fondos para la Organización Mundial de la Salud, anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras su administración revisa lo que él describió como el papel "desastroso" de la organización, a la que acusó de "encubrir" el brote del coronavirus en China"La realidad es que la OMS no pudo obtener, examinar y compartir información de manera oportuna", dijo Trump. "La OMS falló en su deber básico y debe rendir cuentas".

No hubo respuesta inmediata de la organización. Los principales líderes de la OMS, empezando por su secretario general, Tedros Adhanom Ghebreyesus han tratado de resistir una disputa pública con Trump, diciendo simplemente que en medio de una pandemia no es el momento adecuado para una pelea de financiación.

"Muchos países dijeron que iban a escuchar a la OMS y ahora tienen problemas que no pueden creer", dijo Trump, quien criticó que el organismo no restringiera los viajes desde China, foco de origen de la pandemia, según publicó el diario británico The Independent. "El mundo recibió todo tipo de información falsa. Si la OMS hubiera ido a China a supervisar el brote se habrían salvado más vidas", dijo.

"Su confianza en los datos de China quizás causó un incremento de 20 veces más en el número de casos en el mundo ", criticó el mandatario estadounidense. "Sus errores han causado muchas muertes", atacó. "Instruyo a mi gobierno a detener la financiación mientras se realiza una investigación sobre el papel de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la expansión del coronavirus", dijo Trump."

Trump, que es acusado de ignorar las advertencias de sus propias agencias de inteligencia sobre la gravedad del virus y de no actuar de manera oportuna, dijo que "los retrasos que experimentó la OMS al declarar que una emergencia de salud pública costó un tiempo valioso, enormes cantidades de tiempo”.

El presidente de Estados Unidos había elogiado hace poco a China por cómo contuvo el virus. Lo hizo poco días después de firmar un acuerdo comercial con Pekín. Ahora Trump acusó a la OMS de "oponerse a las prohibiciones de viaje" y de repetir la "propaganda" del gobierno chino de que el virus no se podía transferir de persona a persona.

El líder de Estados Unidos también amenazó con retirarse de la organización, que con razón dice que depende en gran medida del dinero estadounidense "No tendremos más remedio que hacerlo", a menos que el grupo cambie sus acciones,dijo el líder estadounidense.

Su administración planea redirigir los fondos para que la OMS trabaje con los países en temas de salud "de otras maneras". Como de costumbre, no describió cuáles podrían ser esas "otras" vías.

Repitió su declaración engañosa de que Washington envía a la OMS  “de 400 a 500 millones de dólares" cada año. Los documentos presupuestarios muestran que está más cerca de poco más de $ 100 millones anuales.

El presidente de "Estados Unidos primero" criticó a China por solo dedicar alrededor de “40 millones de dólares" anualmente a las arcas de la OMS, y criticó a los líderes mundiales por permitir que la organización defienda a China mientras, según la administración Trump, engañó al mundo sobre Covid-19.

Horas antes de que Trump apareciera en el Rose Garden e hiciera el anuncio al comienzo de su sesión informativa diaria de Covid-19, los demócratas del Congreso criticaron su decisión. "Es crucial que Estados Unidos esté en el centro de la discusión, no al margen, ya que la comunidad internacional determina qué camino toma la Organización Mundial de la Salud (OMS) para avanzar", dijo el senador Jeff Merkley de Oregon.

 "Reducir el apoyo y la participación de Estados Unidos significará que Estados Unidos no tendrá un asiento completo en la mesa durante estas discusiones, y solo aumentará la influencia ya preocupante de China en la OMS," añadió.  Como comunidad internacional, debemos mirar críticamente lo que salió bien y lo que salió mal en esta respuesta global, y aprender de esto para no repetir los mismos errores nuevamente ." 

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Amenaza EU a Maduro con una transición "peligrosa" y "brusca"

Insiste Elliot Abrams con la propuesta de elecciones

El enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, advirtió al presidente venezolano, Nicolás Maduro, que si no acepta una "transición" pactada con la oposición, ésta ocurrirá igualmente, pero será más "peligrosa" y "brusca". Hasta el cierre de esta edición, el gobierno bolivariano no había respondido aún a la amenaza.

"Si el régimen decide trágicamente que va a subyugar, que va a reprimir más, probablemente esté haciendo que la transición sea igual de probable, pero más peligrosa y brusca", aseveró Abrams en una entrevista con el grupo Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Abrams se refería así a la más reciente propuesta política de Estados Unidos para instaurar un gobierno de emergencia en Venezuela: celebrar elecciones en las que no participen como candidatos ni Maduro ni el autoproclamado "presidente encargado" y líder de la oposición Juan Guaidó.

Si la iniciativa no sale adelante, "se verá más presión de Estados Unidos y creo que de otros sobre este régimen. Es posible presionar más a un régimen y al mismo tiempo brindar más asistencia al pueblo venezolano. Y eso es lo que queremos hacer. También es lo que Juan Guaidó quiere hacer. Es lo que la Unión Europea quiere hacer", destacó Abrams.

Subrayó que Washington sabe que Mauduro rechazará la propuesta y argumentó que en realidad no iba dirigida a él, sino a otros cargos del régimen y a miembros de las fuerzas armadas.

"Está dirigida, como he dicho antes, al chavismo, al ejército, al régimen, al gobierno, a la gente que decide: Este país necesita salir de esta crisis horrible", afirmó.

En cualquier caso, Abrams argumentó que el plan del Departamento de Estado estadunidense no es absoluto, sino que es una propuesta y puede ajustarse a las necesidades políticas del país e indicó la posibilidad de que el Consejo de Estado que gobernaría en la transición incluya al presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno; al jefe del ejército, Vladimir Padrino López, o al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

“Hay un millón de variaciones… Los venezolanos podrían decir, bueno, queremos cambiar esto porque creemos que funciona mejor para nosotros en nuestra negociación. Está bien. Quiero decir, aquí la cuestión es que si cambias una palabra en la propuesta estadounidense no sucede una catástrofe. El punto es que este es un camino hacia la democracia y el levantamiento de las sanciones estadunidenses”, sostuvo.

 

Crisis humanitaria

 

De su lado, el subsecretario de Estado estadunidense para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak, ha abogado por la distribución de alimentos y medicamentos en Venezuela sin contar con la colaboración del gobierno de Maduro.

"La gente de Venezuela necesita desesperadamente alimentos y medicinas. Permitan que la Organización de Naciones Unidas y las ONG internacionales lo distribuyan en función de la necesidad, no de la política", publicó Kozak en su cuenta en Twitter.

El 23 de febrero de 2019, un cargamento de supuesta ayuda humanitaria iba a ingresar a Venezuela desde Colombia y Curazao, encabezado por Guaidó, en un intento para asumir como presidente del país en un golpe de Estado, pero las fuerzas armadas lo impidieron por ser un acto ilegal de invasión.

"Estados Unidos ha contribuido y seguirá contribuyendo, pero nadie debería confiar en Maduro para la distribución", añadió el diplomático estadunidense.

Venezuela, con nueve muertes y 175 casos confirmados de coronavirus, ha declarado una "cuarentena social" y pedido ayuda a la Organización Panamericana de la Salud para luchar contra el Covid-19.

Guaidó ha acusado al gobierno de Maduro de mentir sobre el impacto del coronavirus y asegura que hay muchos más casos por lo que, a su juicio, la nación caribeña es especialmente vulnerable ante la pandemia por la crisis humanitaria que sufre desde hace años.

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Los señores del petróleo juegan una partida mortífera

A sólo 20 dólares el barril, el mundo del petróleo está experimentando una severa contracción, debido a la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia y a la drástica caída de la demanda internacional, deprimida por la pandemia y la crisis económica que la acompaña. En solo unas semanas, el consumo ha caído de 100 millones de barriles al día a 75 millones, una disminución del 20%.

Mientras el desconcertado Trump, que se encuentra al borde de una crisis impensable, hacía una llamada a Putin el lunes [30 demarzo], se dibuja una amenazante perspectiva de ruina para las empresas norteamericanas de petróleo de esquistos, pero lo que es más importante, para pueblos y países enteros, que viven de las exportaciones de “oro negro”.  

El mundo árabe y el Golfo están al borde del derrumbe, Irán se encuentra en estado de crisis debido a las sanciones y, en el norte de África, de Egipto a Argelia y Túnez, se atisba una recesión sin precedentes, acompañada de conflictos interminables y crisis de legitimidad de regímenes que, como mínimo, tienen que lograr dar de comer a su pueblo.

Se trata de una desestabilización que afecta a Irak, Siria, Irán, Líbano, Jordania y los millones de refugiados que deambulan y están varados en los márgenes de países cada vez más pobres que ahora se ven asolados por la epidemia del coronavirus.

Es éste un mundo que depende más o menos directamente del “oro negro” y de las inversiones ligadas a la industria petrolífera para poder llegar a fin de mes y simplemente sobrevivir. Mientras hasta los países del Golfo, los más ricos, están cerrando la billetera, las perspectivas son aun más aterradoras para todos los demás. Así, por ejemplo, Qatar tendrá que cubrir el coste de los 150 millones de dólares que acaba de donar a Gaza.

Al fondo todo esto figuran los Estados Unidos, y no se han ido en absoluto lejos: no abandonan su meta de cambiar el régimen de Teherán, epicentro en Oriente Medio del COVID-19, mientras Turquía ajusta cuentas con los kurdos asesinando a Nazife Bilen, la mujer de más alto rango entre los combatientes del PKK. Esto es únicamente lo que hay que esperar, pues las crisis — siquiera las peores— no paran las guerras ni detienen a los tozudos carniceros de pueblos enteros, como Erdogan, que sigue librando una lucha incesante contra Asad en el infierno humanitario de Idlib.

Están ocurriendo cosas que no tienen precedentes, ni siquiera en la Gran Depresión: se está pagando a las empresas para que se lleven el excedente de petróleo. Los productores ya no saben dónde almacenarlo, razón por la cual una serie de países y varias multinacionales han empezado a cerrar pozos de petróleo e incluso refinerías. Cuando termine la crisis del coronavirus, bien podría suceder lo contrario: podría no haber bastante oro negro en los mercados.

La guerra petrolífera la desencadenó el impulsivo rechazo de recortar la producción, como había pedido Arabia Saudí en el marco de la “OPEP+1″, el acuerdo del histórico cártel petrolífero con Moscú que había mantenido a flote los precios del petróleo. Trump se agarra ahora a Putin, tratando de persuadirle de que suba los precios después de convencer al “príncipe negro” Mohamed Ben Salman de recortar la producción. Moscú, sin embargo, no quiere ceder, está empeñado en sacar del negocio a las empresas norteamericanas, abrumadas por las deudas, y está dispuesto a quemar las reservas del Fondo Soberano Ruso (150.000 millones de dólares) para cubrir los ingresos perdidos. En juego está el liderazgo del mercado energético, no solo del petróleo sino del gas, en el que Rusia domina los suministros en Europa, tanto de modo directo como con ayuda de la conexión de la Turquía de Erdogan.

Esta es la razón por la que el precio del petróleo tiene implicaciones estratégicas formidables: se trata también de influir en los acontecimientos en una inmensa zona, del Mediterráneo a Oriente Medio y al norte de África. Pero hasta el zar podría pensárselo mejor: el juego de tirar los precios puede resultar mortífero.

Los compañías norteamericanas de petróleo de esquisto se encuentran en respiración asistida. Comenzaron su ascenso en 2008, cuando el coste del barril había llegado casi a 150 dólares, un precio extravagante que empujó a las empresas a invertir en innovación, pero también a endeudarse. Encontraron dificultades ya en 2016, cuando comenzó el declive de los precios del crudo, y ahora no saben qué hacer para devolver sus deudas, y sus existencias se han visto desvalorizados hasta llegar a un nivel casi de baratillo. Desde ese año ha habido docenas de bancarrotas en ese sector, con deudas por encima de los 120.000 millones de dólares.

Hay llanto y crujir de dientes de toda la gente del sector. Los efectos de la caída del precio podrían ser comprensibles desde un punto de vista económico, pero la situación parece mucho más apurada desde una perspective estratégica: si continua esta situación durante un periodo más largo, los presupuestos de los países productores, ya en dificultades debido tanto a factores internos como internacionales, como es el caso de Irán, sometido a embargo, Argelia, en una frase de transición muy crítica, Irak, asolado por las revueltas, y Libia, estrangulada por la guerra civil, podría sufrir golpes fatales. En estos países el petróleo lo paga todo, o casi todo: del pan en la mesa para la gente corriente al chantaje de las milicias a las que nadie es capaz de mantener a raya.

Por Alberto Negri*

05/04/2020

*prestigioso periodista italiano, ha sido investigador del Istituto per gli Studi degli Affari Internazionali y, entre 1987 y 2017, enviado especial y corresponsal de guerra para el diario económico Il Sole 24 Ore en Oriente Medio, África, Asia Central y los Balcanes. En 2007 recibió el premio Maria Grazia Cutuli de periodismo internacional y en 2015 el premio Colombe per la Pace. Su último libro publicado es Il musulmano errante. “Storia degli alauiti e dei misteri del Medio Oriente”, galardonado con el Premio Capalbio.

Fuente:

il manifesto global, 1 de abril de 2020

Traducción:

Lucas Antón

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La producción de virus: las guerras del futuro, ¿hoy?

Sin lugar a dudas estamos asistiendo a una era radicalmente distinta en la historia de la humanidad. Esto no es nuevo ni mucho menos, pues en el pasado también hubo virus devastadores como la peste bubónica o las innumerables guerras absurdas que enfrentaban a ejércitos enteros por el color de una bandera o la soberanía de un territorio y que costaban la vida de millones de personas. Sin embargo, la crisis desatada por el Covid-19 es de una proporción inimaginable al punto que las lógicas sociales y de mercado cambiarán su curso para siempre. Escribir sobre este tema tiene una complicación adicional y es que cada día, a cada minuto, crecen por el mundo los infectados y fallecidos a causa del coronavirus.

Por ejemplo, al cierre de esta redacción el mundo registra más de un millón cien mil de infectados y más de 60.000 muertos, tendencia que claramente irá al alza de acuerdo con las proyecciones de instituciones como la Organización Mundial de la Salud. El país con mayores registros es hoy Estados Unidos (con más de cuarto de millón de casos detectados y más de 7.500 muertes), luego de las patéticas decisiones del gobierno Trump de querer minimizar el impacto del virus y reducir sus efectos a los de “una simple gripa”.  En un acto que castigó su soberbia e ignorancia, el inquilino de la Casa Blanca tuvo que reconocer sus errores e hizo un llamado a suspender los vuelos provenientes de Europa y a declarar la emergencia nacional que se extenderá hasta el 30 de abril.

Por esa razón, el propósito del presente texto no es el de dar cuenta de la escalada del virus ni de sus repercusiones físicas o económicas (pues pululan las reflexiones al respecto), sino de brindar una perspectiva estructural y en algún sentido proyectiva sobre el futuro de los virus como arma biológica.

En tal sentido, los mares de tinta que se han producido en torno al Covid-19 han enmascarado una serie de elementos que quisiéramos traer a colación. El primero de ellos tiene que ver con el origen mismo del virus que, de acuerdo con las versiones oficiales, surgió a partir del consumo de sopa de murciélagos. Esta hipótesis se ha reproducido sin ningún tipo de crítica y cualquier versión alternativa es acusada de constituir una “teoría conspirativa” que busca generar pánico en la población. Lo cierto es que investigaciones como la del grupo canadiense Global Research sugieren que el origen del coronavirus tuvo lugar en Estados Unidos.En efecto, de acuerdo con este grupo “el origen era desconocido durante mucho tiempo, pero parece probable ahora, según informes chinos y japoneses, que el virus se originó en otros lugares, pero comenzó a extenderse ampliamente solo después de ser introducido en el mercado de Wuhan. Según informes en japonés y otros medios, puede haberse originado en Estados Unidos”. No sería extraño entonces que estemos asistiendo a una nueva era de guerra biológica que, por supuesto, incluye el papel de las grandes potencias mundiales. Desde esta perspectiva específica, es probable que la Casa Blanca tenga parte en todo este asunto de la pandemia. Aunque pareciera contradictorio, si nos ceñimos a la hipótesis de que el virus fue introducido en el mercado de Wuhan, se diría ¿por qué Estados Unidos es hoy el principal afectado con la crisis pandémica? La respuesta podría estar en el hecho de que el Pentágono no logró dimensionar el rápido efecto contagioso que tendría el virus a causa una sociedad global interconectada, ni mucho menos esperaba que su invento pudiera jugarle en contra. 

Sumado al portavoz del gobierno chino LijianZhao quien señaló al “ejército de Estados Unidos de llevar el virus a Wuhan”, el líder de la República Islámica de Irán (el país más afectado con el coronavirus en Medio Oriente), manifestó que dicho agente fue“fabricado específicamente para Irán usando datos genéticos de iraníes que han logrado por diferentes medios” y culpó al gobierno de los Estados Unidos de estar detrás de todo ello. Por eso rechazó la ayuda ofrecida por el gobierno Trump, pues según el propio AlíJamenei, Estados Unidos busca “enviar gente camuflada de doctores con el objetivo de ver los efectos que su veneno ha producido en las personas”.

Pero ésta no es la única voz:

En un tuit publicado el 11 de marzo, 2020, el líder del Movimiento Sadrista chiita en Irak Muqtada Al-Sadr atacó al Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, acusándolo de ser el responsable por la propagación del coronavirus, particularmente en los países hostiles a Estados Unidos: «Me sorprendí cuando Trump dijo: ‘Estamos haciendo un gran trabajo en contra del coronavirus y la situación hubiese sido peor si no fuese por nuestra intervención a ello'». Oh Trump, tú y otros como tú son sospechosos de estar detrás de la propagación de esta enfermedad, en especial porque la mayoría de los que la padecen se oponen a los Estados Unidos»

‘Abd Al-Bari’ Atwan, periodista palestino quien vive en Gran Bretaña y es el editor del diario árabe en la red en Londres Rai Al-Yawm, escribió: «El portavoz de la cancillería de China escribió en su cuenta Twitter en inglés que el ejército estadounidense puede que haya sido responsable de introducir el coronavirus en la ciudad de Huwan, siendo esta la más afectada por la enfermedad.

De esa manera, no son pocos los gobiernos y organizaciones que han buscado señalar como el principal culpable de la creación y propagación del virus al gobierno estadounidense.. Y aunque siempre puede existir un manto de duda en torno a los orígenes de agentes patógenos, lo cierto es que muchos de ellos han sido creados en laboratorios.

De hecho, el segundo elemento de análisis es justamente el papel de los laboratorios biológicos que tiene el Pentágono apostados en diversas partes del globo. Hemos realizado una investigación exhaustiva respecto al tema y mostramos la presencia de al menos 25 laboratorios bioquímicos del gobierno norteamericano ubicados geoestratégicamente. En otras pesquisas, dimos cuenta de las investigaciones genéticas promovidas por la Casa Blanca que buscan desarrollar armas biológicas para atacar genotipos específicos como el de las etnias eslavas. De esa manera, resulta inquietante que varios de esos laboratorios biológicos estén ubicados en ex repúblicas soviéticas como Georgia, Ucrania y Kazajistán. Por ese motivo, no es para nada descabellada la preocupación del líder supremo de Irán en torno al desarrollo de virus, toxinas y bacterias que ataquen a un segmento poblacional específico que comparta ciertos rasgos genéticos.

Aunque en el presente no pueda confirmarse con certeza absoluta que el gobierno estadounidense está detrás de la crisis pandémica, sí es posible fijar la atención sobre el futuro y el control de las armas bioquímicas que tendrá el Pentágono. En este orden de ideas, el tercer factor que el riesgo del coronavirus ha traído es un escenario de futuro cercano caracterizado por el intercambio de armas biológicas capaces de confinar a la población mundial y de arrasar a una parte específica de ella. Por tanto, es probable que los Estados Unidos ya estén desarrollando un virus mortífero capaz de atacar segmentos específicos de la población, esto es, material genético de pueblos concretos. Si algo ha demostrado la pandemia del Covid-19 es que el control fáctico de la población es un asunto real que involucra variables de orden geopolítico. Con la creación de un virus es posible devastar la economía de un país y acabar con millones de personas.

De acuerdo con lo anterior, debe considerarse que se está librando una ardua batalla por la hegemonía mundial y que la guerra biológica puede ser uno de los tantos escenarios de confrontación. De hecho, hace algunos meses los mercados estaban en pánico por una guerra comercial sin cuartel que involucró a Washington y Pekín en un intercambio de poder y negociación. Bajo todo ese aparataje había una cuestión fundamental: el impulso a la tecnología 5G desarrollada por la República Popular China que Estados Unidos quiere evitar a toda costa. No es de extrañar, por tanto, que como sostiene el biólogo ruso y ex miembro de la Comisión de Armas Químicas y Biológicas de las Naciones Unidas, Igor Nikulin, “el coronavirus es un arma biológica producida por Estados Unidos durante los últimos 20 años y eso no es accidental sino un plan diseñado para utilizarse contra sus enemigos, es decir China, Irán [y Rusia]” . Según esta versión, hay virus deliberadamente creados por el departamento de investigaciones biológicas de los Estados Unidos que pretenden a toda costa evitar el ascenso de China como única potencia mundial, de ahí que tenga razón de ser el nuevo espacio para la confrontación de los grandes poderes mundiales. 

Varias versiones han circulado en torno a la creación y propagación del coronavirus. Se ha hablado sobre una supuesta conspiración de farmacéuticas para la creación de vacunas y el surgimiento de un nuevo negocio como sucedió en los casos de la gripe aviar o los virus asociados a los cerdos. La realidad es que mientras el magnate-presidente sigue vociferando en contra de China, culpándola de haber sido el foco del virus, en vez de proteger a su población de la propagación que ha llegado a niveles realmente alarmantes, otros países han enfilado sus esfuerzos para acabar con la pandemia. En efecto, científicos rusos dicen tener un medicamento que bloquea el efecto degenerativo que el Covid-19 tiene en las células . Esto demuestra que mientras existen gobiernos que se culpan entre sí de la creación y propagación de los virus, existen otros que se inquietan por el futuro de la humanidad. Por esa razón, no es de extrañar que la pandemia del coronavirus nos esté alertando sobre el futuro cercano: una serie de gobiernos enfrentados a través de peligrosas bacterias y virus que logren diezmar a la población mundial. Estamos ante un nuevo capítulo de la historia de la raza humana y tenemos que estar preparados para lo peor.

Abril 2020

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Venezuela denunció ante la ONU el "bloqueo naval" de EEUU

Venezuela presentó una queja formal contra Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La carta presentada por el gobierno venezolano denuncia el envío que hizo el presidente Donald Trump de buques de guerra a la región del Caribe. Días atrás el gobierno norteamericano había emitido una orden de detención contra Nicolás Maduro . Venezuela calificó las acciones de Estados Unidos como una "monstruosa agresión". Además sostuvieron que la administración Trump busca una transición política forzosa en el país.

Según Trump el despliegue de tropas forma parte de una operación antinarcóticos diseñada para frenar el tráfico de drogas en la región. La iniciativa militar está bajo el control del Comando Sur de las Fuerzas Armadas, y supuso la intervención de buques de guerra, aeronaves y tropas en la zona del Caribe y el Pacífico. Para Venezuela, en cambio, es una plan genocida coordinado entre la administración Trump y Colombia. "Desvían recursos financieros, materiales y humanos que deberían usarse para salvar a sus propios pueblos", denunció el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, en su cuenta de Twitter.

El funcionario publicó una copia de la carta al Consejo de Seguridad de ONU en la que señala que la operación tendrá "desastrosas consecuencias". "Denunciamos la monstruosa campaña de agresión militar de Trump y (el presidente de Colombia, Iván) Duque contra Venezuela en momentos en que todos los pueblos del mundo son azotados por la peor pandemia en cien años", añadió el embajador. Venezuela exige al Consejo que actúe contra la política "belicista" de Estados Unidos. Además sostienen que ese país hizo acusaciones "infames" contra el presidente Maduro, y califican como  una "irresponsabilidad suprema" desviar la atención de la pandemia por el coronavirus.

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