Disidencias de FARC confirman muerte de Jesús Santrich

La dirección de Segunda Marquetalia, disidencia de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), confirmó la muerte de Jesús Santrich a manos del ejército colombiano.

"Informamos a Colombia y al mundo con dolor en el corazón, la triste noticia de la muerte del comandante Jesús Santrich, integrante de la Dirección de las FARC-EP, Segunda Marquetalia, en una emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia el 17 de mayo", informó el grupo armado en un comunicado.

Según el texto, la muerte de Santrich se produjo en la Serranía del Perijá, zona binacional fronteriza, entre El Chalet y la vereda (aldea) Los Laureles, dentro de territorio venezolano.

"Hasta ese lugar penetraron los comandos colombianos por orden directa del presidente Iván Duque. La camioneta donde viajaba el comandante fue atacada con fuego de fusilería y explosiones de granadas", señala el grupo disidente.

Agrega que una vez muerto, "los asesinos le cercenaron el dedo meñique de su mano izquierda. Unos minutos después, cerca del lugar, rápidamente los comandos fueron extraídos en un helicóptero de color amarillo rumbo a Colombia".

El grupo expresa sus condolencias a la familia de Santrich, de 53 años, cuyo verdadero nombre era Seuxis Paucías Hernández Solarte, y afirma que el guerrillero "cayó libre, libre como quería".

En la tarde del 18 de mayo, el ministro de Defensa, Diego Molano, reiteró a la prensa que la información que tiene hasta ahora el Gobierno proviene de inteligencia, pero que trabaja en su verificación, por lo que aún no confirma la muerte del guerrillero.

La Fiscalía General de Colombia y Estados Unidos acusaban a Santrich de haber participado en un supuesto acuerdo con el cartel de Sinaloa (México) para exportar 10 toneladas de cocaína hacia el país norteamericano por unos 15 millones de dólares que luego se venderían por hasta 300 millones en el mercado local.

Tras la desmovilización de las FARC y su lanzamiento como partido político, Santrich se hizo con un escaño en la Cámara de Representantes (diputados) que le fue asignado como parte del Acuerdo Final de Paz, cargo que ocupó desde el 12 de junio de 2019.

Sin embargo, en la madrugada del 30 de junio de ese año abandonó el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Tierra Grata, en el municipio de La Paz (Cesar, norte), cerca de Venezuela, lugar donde se encontraba desde hace unos días, luego de que fue informado de manera clandestina de una nueva orden de captura en su contra.

Según las autoridades colombianas, Santrich se refugiaba en Venezuela desde ese entonces junto con el exjefe negociador de paz de las FARC alias Iván Márquez, quien también se apartó del Acuerdo de Paz, y entre ambos fundaron un nuevo grupo guerrillero denominado Segunda Marquetalia.

El pasado diciembre, el Consejo de Estado le decretó la pérdida de investidura al considerar que tuvo una "actitud desafiante (…) frente a las instituciones del Estado y una clara intención de burlar los esfuerzos de paz".

El jueves último la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Colombia se manifestó favorable a su extradición a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.

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Manifestantes sostienen banderas y pancartas en las que muestran su solidaridad con Palestina en el centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Foto Afp

Israel domina en forma apabullante TODO el "Gran Medio-Oriente" gracias al apoyo de Estados Unidos: mares (cinco submarinos), tierra (2 mil tanques) y cielo con una de las más poderosas fuerzas aéreas del mundo repleta de aviones (595) y drones (primer exportador mundial); además, entre 200 y 400 bombas nucleares clandestinas.

Lo más sorprendente del enésimo choque en Gaza y en "Jerusalén oriental" en Al-Quds (que en árabe significa "sagrado") lo constituyeron tanto el asombroso despertar de los millennials “árabes israelíes (sic)” –20% de la población de Israel– en las ciudades "mixtas", como la reconectividad identitaria de los palestinos de Gaza con "Jerusalén oriental", Cis-Jordania y los "palestinos israelíes".

El icónico palestino barrio de Sheikh Jarrah en "Jerusalén oriental" en Al-Quds –ocupada y asediada por la minoría de colonos israelíes, en su mayoría “ jázaros ashkenazis no-semitas– lleva el nombre de uno de los médicos del gran conquistador islámico Saladino.

Los moradores autóctonos palestinos están siendo despojados y desalojados en Sheikh Jarrah por los jázaros ashkenazis no-semitas de origen mongol-centroasiático (https://amzn.to/3v3ebaM), que practican "limpiezas étnicas" y enajenaciones catastrales con bendición del saliente primer Netanyahu (https://bit.ly/3oruhsi) y su deliberada “guerra civil (https://bit.ly/3frzYCG)”.

¿Cómo pueden "retornar" a "Jerusalén oriental" quienes nunca estuvieron antes allí?

"Jerusalén oriental" fue anexada unilateralmente por Israel en 1980, que se consagra ahora a confiscar las propiedades de los palestinos para dejarlos en minoría por la nueva "mayoría" de colonos jázaros ashkenazis no-semitas (https://bit.ly/2Rsop69).

Dejaré de lado las feroces criticas internacionales para centrarme únicamente en las opiniones de los propios israelíes.

Después del fracaso del primer saliente Netanyahu para formar un gobierno de coalición, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, nombró a Yair Lapid (YL), del partido centrista Yesh Atid ("Hay Futuro"), para conformar un nuevo gabinete.

YL arremetió contra el timing del “incendio que siempre ( sic) sucede precisamente cuando le es más conveniente al primer ministro (https://bit.ly/2S5Ptb8)”.

De paso, YL arremetió contra el "lunático" legislador Itamar Ben-Gvir (IBG), quien "jugó un papel central en la escalada de tensiones en Israel y en la conflagración en Gaza".

En su macabra alianza con Netanyahu, IBG abrió una provocadora oficina extraterritorial en el icónico barrio palestino de Sheikh Jarrah, donde los autóctonos palestinos sufren desalojo y despojo de sus propiedades (https://bit.ly/33SpbMv) con el objetivo de judaizar en forma gradual a "Jerusalén oriental", donde todavía resisten heroica y supervivencialmente 340 mil palestinos sitiados por 215 mil colonos israelíes (https://bit.ly/3ykW2Hv).

La tóxica ideología teosupremacista de Otzma Yehudit ("Fuerza Judía") –¡catalogado de "terrorista" por el Departamento de Estado de Estados Unidos (https://bit.ly/3tZfuGH)!– proclama la “solución de un ( sic) solo Estado teocrático judío” que incluye la anexión de Cisjordania –considerada ilegal por la ONU– y la "transferencia" ( sic) de 6 millones de autóctonos palestinos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2T2h6Ta).

Otzma Yehudit, excrecencia del proscrito partido Kach, fundado por el rabino Meir Kahane (https://bit.ly/3bBESf2), es todavía un partido marginal, pero es usado por Netanyahu para eternizarse en el poder (https://nyti.ms/3v3vEjE).

El inminente cese al fuego, paradójicamente, da el "triunfo" pírrico a los dos contrincantes: a Hamas, con su victoria táctica y su milagrosa reconectividad con las “cuatro Palestinas (https://bit.ly/3v3h1fW)” y los “cuatro subtipos de palestinos (https://bit.ly/3whsQPX)”, y a Netanyahu, que se puede eternizar en el poder al precio del vilipendiado apartheid de Israel ( https://bit.ly/3fuMbGy) y su “guerra demográfica (http://goo.gl/hfP7qp)”.

¿Qué sigue: "un solo Estado" supremacista teocrático judío, "dos estados", una "confederación" o un referéndum (https://bit.ly/2S5q95c)?

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Martes, 18 Mayo 2021 05:39

Las lecciones de Belfast para Israel

Las lecciones de Belfast para Israel

El error de los británicos en Irlanda como espejo de esta crisis

Cuando fui a Israel por primera vez en 1976, después de estudiar por tres años en Irlanda del Norte, me llamaron la atención las similaridades. Parece apropiado que al mismo tiempo que estallaba este conflicto en Palestina, en Belfast actuaba una comisión sobre una masacre del ejército británico de hace medio siglo. La masacre de Ballymurphy ocurrió entre el 9 y el 11 de agosto de 1971 cuando diez católicos fueron muertos a balazos en ese barrio obrero de Belfast. Por años, el gobierno británico y el ejército dijo que los muertos eran militantes armados del IRA, pero esta semana se determinó que eran civiles inocentes y que balearlos fue "injustificado". El premier Boris Johnson se disculpó abiertamente por las muertes.

El paralelo más importante entre la Irlanda del Norte de entonces y la Gaza de hoy es que en ambos casos se usa una fuerza militar groseramente excesiva, y se la usa para resolver problemas políticos. En Irlanda, la masacre sirvió nada más que para que el gobierno perdiera legitimidad, despertara el odio y ayudara al IRA a reclutar. Israel también vive anunciando que ganan notables victorias y matan a comandantes enemigos, como si los líderes de la variopinta Hamas y la Jihad Islámica fueran técnicos irreemplazables. 

El premier Benjamin Netanyahu dijo que los militantes van "a pagar un alto precio por su beligerancia". Seguro que si, pero el precio más alto lo pagan los civiles de Gaza, como en 2014, cuando dos mil palestinos y 73 israelíes murieron en una "guerra" de 67 días. Parece que nada cambia, lo cual es notable después del gobierno de Donald Trump, el presidente más pro-Israelí de la historia. Con su yerno Jared Kushner apoyaron con entusiasmo la tesis de Netanyahu de que se podía tener una paz firme y a la vez tener a los palestinos subordinados y derrotados.

No iba a funcionar, pero la idea se cayó tan rápido después que se fuera Trump que es una sorpresa. La Cuestión Palestina está de vuelta en la agenda internacional, sin resolver y explosiva como siempre desde hace un siglo. Tal vez el mayor efecto que tuvo Trump fue alimentar la hubris autodestructiva en el gobierno israelí, que se tentó de expandir los asentamientos en Cisjordania, desalojar vecinos en Sheik Jarrah y reprimirlos con granadas de estruendo y gases hasta en la mezquita de Al Aqsa.

Hay un aspecto en el que esta crisis es más intensa y amplia que las "guerras" en Gaza de 2008/9 y 2014, y es que ahora participan los dos millones de árabes israelíes, la quinta parte de la población del país. En ciudades mixtas como Lod, Jaffa, Acre y Haifa hubo ataques a personas, comercios, coches, sinagogas y mezquitas. En Lod, donde los enfrentamientos fueron graves, viven 47.000 judíos y 23.000 musulmanes.

Lo cual agrega otro paralelismo con Irlanda del Norte, porque Israel ahora tiene que contener dos poblaciones hostiles que conviven en un espacio pequeño. En Irlanda del Norte, los católicos y los protestantes son un millón cada grupo, mientras que entre el Jordán y el Mediterráneo viven siete millones de israelíes y siete millones de palestinos. Habrá fronteras y muros fortificados, pero la región es una unidad política como lo prueba la violencia de Jerusalén a Gaza, a Israel y a Cisjordania. 

En 1971, el gobierno británico tomó la desastrosa decisión de usar el ejército para sostener lo que a veces se llamaba Estado Orangista. Esto significaba hacerle aceptar a los católicos que fueran ciudadanos de segunda en un estado controlado por protestantes, algo que los católicos nunca iban a aceptar, aunque no optaran por las armas. Esto era evidente desde el arranque, pero le tomó a Londres treinta años aceptarlo y hacer algo al respecto. En 1998, los acuerdos del Viernes Santo lograron una división de poderes entre comunidades muy diferentes enidentidad, cultura y lealtades.

Sería lindo pensar en algo así, algún día, entre Israel y Palestina, pero hay una diferencia crucial. El compromiso irlandés partió del reconocimiento, en particular del gobierno británico y de los nacionalistas irlandeses, de que ningún bando podía lograr una victoria completa. Pero en Medio Oriente el balance de poder parece favorecer abrumadoramente a los israelíes, que no siente necesidad de negociar porque tienen una superioridad militar absoluta y el apoyo de Estados Unidos otras potencias.

Las debilidades de los palestinos, muchas autoinflingidas, incluyen un liderazgo y un nivel de organización política muy pobres. Hamas puede tirarle muchos cohetes a Israel como un desafío, pero eso es políticamente negativo porque le permite al gobierno israelí presentarse como defendiendo al país y combatiendo al terrorismo. Hace quince años que no hay elecciones en el Estado Palestino, con lo que su autoridad es realmente débil. Los palestinos deberían movilizarse pacíficamente exigiendo derechos civiles y el fin de la discriminación en su contra. 

Tienen un as en la manga, que Israel no puede ganar hasta que ellos digan que perdieron. Esta semana muestra que eso no va a pasar. Israel tiene cartas fuertes en el poker político y militar, pero no puede decir que ganó porque esta partida nunca termina.

Por Patrick Cocburn

18 de mayo de 2021

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Humo y llamas salen de un edificio atacado por el Ejército israelí en la ciudad de Gaza, este lunes 17 de mayo de 2021. — Ibraheem Abu Mustafa / REUTERS

Al menos 197 palestinos, incluidos 58 menores y 34 mujeres; y diez personas en Israel, dos de ellas menores, han muerto desde el inicio de los enfrentamientos.

 

La madrugada del lunes los bombardeos israelíes fueron también de alta intensidad sobre la Franja, por segundo día consecutivo y después de una de las peores ofensivas que mató el domingo a 42 palestinos civiles en la ciudad de Gaza.

La aviación israelí atacó las viviendas de altos cargos del movimiento islamista Hamás, y 15 kilómetros de red de túneles subterráneos, conocida como "", en la que asegura se esconden los altos mandos de las milicias islamistas.

Al menos 197 palestinos, incluidos 58 menores y 34 mujeres; y diezMetro personas en Israel, dos de ellas menores, han muerto desde el inicio de los enfrentamientos que comenzaron hace hoy una semana.

Con las negociaciones de tregua estancadas, las imágenes de explosiones e intensas rondas de bombardeos volvieron a iluminar durante la madrugada el cielo del bloqueado enclave palestino.

Las milicias de la franja, lideradas por Hamás y la Yihad Islámica continuaron toda la noche con el disparo de cohetes hacia las comunidades israelíes cercanas a Gaza.

Como parte de la operación israelí de esta madrugada, 54 cazas llevaron a cabo una tercera ronda de bombardeos contra 35 objetivos de las milicias en el sistema de túneles subterráneo, informó el Ejército.

Además, atacó nueve residencias adicionales de altos cargos de Hamás, principales objetivos de las ofensivas israelíes, que a su vez están teniendo un alto coste civil en una destruida Franja de Gaza.

JERUSALÉN

17/05/2021 08:05

EFE

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Lunes, 17 Mayo 2021 05:44

El cómplice

El cómplice

La guerra de Israel contra los palestinos, contra los críticos, contra los medios y contra los derechos supuestamente universales no es, y nunca fue, posible sin el apoyo del gobierno de Estados Unidos.

Los casi 4 mil millones de dólares anuales en asistencia militar que ahora otorga Washington a su aliado en Medio Oriente no tiene condiciones. Es parte de un acuerdo de 10 años para un total de 38 mil millones de dólares firmado por Barack Obama a finales de su presidencia.

El gobierno de Joe Biden, hasta ahora, está pretendiendo que sólo desea frenar la violencia de "ambos" lados y que está trabajando a través de canales diplomáticos para lograrlo, ocultando que Estados Unidos no es un observador más, sino un cómplice –como lo ha sido durante décadas– en los crímenes de guerra de Israel. La semana pasada cerca de 200 civiles palestinos fueron asesinados, entre ellos 58 niños, por balas y bombas israelíes en gran parte financiadas por Washington.

En ese sentido, también es cómplice en bombardear las oficinas de Associated Press y Al Jazeera este fin de semana, algo que el gobierno de Israel llamó "objetivo legítimo" es un ataque contra todos los periodistas del mundo.

Aun con la mayoría de eso que llaman la comunidad internacional condenando la ofensiva bélica, Estados Unidos ha decidido no presionar a Israel por un cese del fuego inmediato y, mientras tanto, está paralizando al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para evitar que se emita una declaración, mucho menos una resolución, para frenar el derramamiento de sangre, mientras Israel anuncia que tiene la intención de continuar con sus ataques bélicos y que "tomará tiempo" cumplir con su objetivo.

Washington sigue con la pantomima de que este conflicto es uno entre dos fuerzas hostiles, o sea, simétrico. Pero la asimetría está a la vista de cualquiera. Y para acabar con la tontería de un supuesto conflicto simétrico, todo mundo sabe que Israel es una potencia nuclear –con por lo menos 80 armas nucleares y tal vez hasta 300– algo que se logró secretamente con la complicidad de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y otros "aliados".

Washington insiste en que está trabajando "incansablemente" para frenar el conflicto como si fuera un simple actor internacional más, y aunque a diferencia de Trump ha retomado la línea tradicional bipartidista de buscar un solución de dos estados para la convivencia "pacífica y segura" de ambos, siempre empieza con la ya vieja consigna empleada por ambos partidos en Washington: "Israel tiene derecho a defenderse".

"¿Pero por qué casi nunca se pregunta cuáles son los derechos del pueblo palestino?", escribe el senador Bernie Sanders en un artículo publicado en el New York Times el viernes. El gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel es parte de los "movimientos autoritarios nacionalistas" que están surgiendo en varias partes del mundo, advierte el senador. Concluye que "ya no podemos ser apologistas del gobierno derechista de Netanyahu y su comportamiento antidemocrático y racista" y que Estados Unidos, para tener credibilidad, tiene que hacer cumplir las normas internacionales de derechos humanos de manera consistente con todos, incluido Israel: "tenemos que reconocer que los derechos palestinos importan, Las vidas palestinas importan".

¿Se puede hablar de diplomacia ante crímenes de guerra y de lesa humanidad? Eso oculta el papel actual e histórico de Washington en el conflicto; su corresponsabilidad en la muerte en estos últimos días de 58 niños y el atentado contra periodistas (todo mientras procede esa "diplomacia").

Tal vez el primer paso de Estados Unidos, si verdaderamente desea contribuir a resolver ese conflicto, como varios otros en este mismo hemisferio, sería reconocer su complicidad.

West-Eastern Divan (Daniel Barenboim/Edward Said): https://barenboimsaidusa.org/wp-content/ uploads/2020/07/Arab-Israeli-orchestra- celebrates-20-years-of-harmony.mp4

Eddie Vedder. Masters of War. https://open.spotify.com/track/ 14QuuJp6oFQRXCHz2SiTnZ?si= 232ed796ba064eb7

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Manifestantes reunidos en el Monumento a la Revolución se solidarizaron con el pueblo palestino ante las agresiones cometidas por Israel.Foto María Luisa Severiano

Existe un impactante mapa cronogeopolítico que demuestra la expropiación militar de tierra palestina de 1946 a 2010 (https://bit.ly/3bmv5t8), agudizado 11 años más tarde con el irredentismo de los colonos jázaros no-semitas ashkenazis (https://amzn.to/3hs8kb6) en Cisjordania: en particular, la enajenación catastral de las propiedades de los autóctonos palestinos en el icónico barrio de Sheikh Jarrah en "Jerusalén Oriental" en Al-Quds, a punto ser totalmente judaizado al precio de "limpiezas étnicas" (https://bit.ly/3w6eDVV).

Más allá de que Israel fue condenado como un Estado apartheid, según HRW (https://bit.ly/2SV9Jgp), la realidad de los hechos a lo largo de la cronogeopolítica de 104 años –desde la declaración del canciller británico lord Arthur Balfour en 1917, pasando por la bendición de los banqueros Rothschild para la creación de Israel, hasta la imperante situación hoy con Netanyahu– ha desembocado en la existencia de facto de "varios estados palestinos" deliberadamente inconexos y segregados, además de la erección de muros por Israel –imitados por Trump y su yerno talmúdico Jared Kushner en la frontera de EU con México–, que pretende atomizar la "amenaza demográfica" de la hoy mayoría palestina frente a la minoría israelí en la "Palestina histórica" que va del rio Jordán hasta el mar Mediterráneo, según el ejército israelí (https://bit.ly/3eDleBt).

Las inconexas "palestinas" son: 1) la Franja de Gaza; 2) Cisjordania,"frontera" con "Jerusalen oriental" en Al-Quds; 3) Jordania, y 4) la “ Palestina de los Refugiados” de casi 6 millones, la población más grande de refugiados en el mundo de 2.1 millones en Jordania, 528 mil 616 en Siria, 452 mil 669 en Líbano y 240 mil en Arabia Saudita (https://bit.ly/3w0MKyu).

La “ primera Palestina ”, constituida por la Franja de Gaza, inconexa con la "segunda Palestina" de Cisjordania, ostenta 2 millones de habitantes y uno de los peores PIB per cápita del mundo; comporta diferentes demografías y alianzas de las otras "palestinas", gobernadas por los grupos integristas de Hamas y de Yihad islámica, vinculados geopolíticamente con Turquía, Qatar e Irán.

La “ segunda Palestina ”, Cisjordania, gobernada por la Autoridad Palestina, vestigio de la OLP de Yasser Arafat, es apoyada por las petromonarquías árabes, con excepción de Qatar, y la mayoría de los países de la Liga Árabe, ostenta 3 millones de habitantes, donde Israel ha instalado a 418 mil 600 colonos, según la CIA, además de otros 215 mil 900 colonos jázaros no-semitas ashkenazis, hoy pertrechados en "Jerusalén oriental" en Al-Quds, donde todavía resisten heroica y supervivencialmente 370 mil palestinos (https://bit.ly/2Qp3ZKU).

Se desprende que las “ dos Palestinas” de Gaza y Cisjordania miran a diferentes horizontes geopolíticos cuando la gran noticia hoy es que Hamas ha conseguido seducir la revuelta millennial de los palestinos tanto en "Jerusalén oriental" –lo que constituye un gran triunfo, ya que Al-Quds es el tercer sitio sagrado de mil 800 millones de feligreses musulmanes (https://bit.ly/3xXGuJF)– como a los "palestinos israelíes" en las entrañas geográficas de Israel.

El núcleo duro del Partido Likud desde el general Ariel Sharon –perpetrador de la carnicería en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila en Líbano en 1982– considera a Jordania como la “verdadera patria de los palestinos (https://bit.ly/33LGWgq)” expulsados de la "Palestina histórica".

Hoy, Jordania, la proyectada “ tercera Palestina”, con casi 11 millones de habitantes, es frontera con Cisjordania e Israel a lo largo del río Jordán. Con el asombroso despertar de los palestinos que viven en Israel como tal y han sido asimilados como ciudadanos israelíes –tienen "ciudadanía de pasaporte", pero sin "ciudadanía democrática" igualitaria–, se ha detonado el esbozo de lo que sería la “ cuarta Palestina”.

La gran noticia de los sucesos en curso es que los palestinos de Gaza están consiguiendo la hazaña de reconectarse con sus hermanos de "Jerusalén Oriental" en el Al-Quds y en Cisjordania. By the time being…

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Lluvia de bombas en Gaza y de cohetes en Israel

El Consejo de Seguridad de la ONU se reune para tratar de frenar el conflicto.

En la conmemoración de Al Nakba, que recuerda la expulsión de árabes de sus territorios con la creación de Israel en 1948.

El sexto día de tensiones entre el gobierno israelí y Hamas llegó a un punto álgido con el derrumbe de la torre Al Jara donde funcionaban las oficinas de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) y de la televisión qatarí Al Jazeera. También sobrevolaron aviones de combate israelíes que en uno de los ataques mataron a 10 integrantes de una familia. Según el Ministerio de Salud de Gaza ya son 145 los muertos ymás de 1100 en la Franja de Gaza. Israel a su vez informó10 muertes por cohetes incluyendo un niño y decenas de heridos.

"Estamos conmocionados y horrorizados por el hecho de que el ejército israelí apunte y destruya el edificio que alberga la oficina de AP y otros medios de comunicación en Gaza", dijo el jefe de la agencia, Gary Pruitt, en un comunicado. Por su parte, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que el mandatario estadounidense, Joe Biden, pidió que se garantice la seguridad de los medios extranjeros.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu se refirió al derrumbre de la torre de medios a través de un comunicado de su oficina. "Israel está haciendo todo lo posible para evitar cualquier daño a los que no están involucrados. La prueba es que los edificios que tienen locales de terroristas son evacuados de gente no involucrada antes de ser atacados", afirmó

El matutino israelí Haaretz informó que las fuerzas israelíes bombardearon la casa de un jefe de Hamas, Yahwa Sinwar, en Gaza durante la madrugada del domingo. Mientras que tres palestinos murieron en un ataque aéreo de las fuerzas israelíes, según informaron las autoridades sanitarias.

En la frontera, tanques israelíes dispararon decenas de proyectiles de artillería contra casas y propiedades palestinas al sur y al norte de la Franja de Gaza. En el caso de la familia de diez integrantes que fue abatida este sábado en el campo de refugiados Al Shati, ocho de los fallecidos eran niños y el único sobreviviente es un bebé rescatado entre los escombros del edificio que fue derribado por un proyectil.

 Netanyahu habló en una conferencia de prensa el sábado por la noche y afirmó que la operación actual continuará durante el tiempo que sea necesario. “Cualquiera que actúe como un terrorista será tratado como tal", sostuvo. El primer ministro también agradeció el apoyo inquebrantable del presidente estadounidense, Joe Biden.

Hamas

Desde el ala militar de Hamas, reivindicaron este sábado el lanzamiento de múltiples cohetes contra Tel Aviv y contra varias zonas céntricas en Israel como respuesta por la muerte de la familia palestina. La ofensiva de Hamas dejó al menos un israelí fallecido, un hombre de 58 años en un ciudad cerca de Tel Aviv, según informó el vocero de la Cancillería israelí, Lior Haiat, en conferencia internacional. El vocero del ejército israelí Jonathan Conricus explicó que se trata de un hombre que estaba dentro de su casa en la zona de Ramat Gan y que falleció en el acto. Además estos ataques también alcanzaron la zona metropolitana en Tel Aviv, incluyendo las inmediaciones del aeropuerto internacional de Ben Gurion.

Historia en las protestas

Cisjordania continua como escenario de protestas. Este sábado vivió una nueva jornada de manifestaciones que dejó dos muertos y cerca de 80 personas heridas, todas palestinas. Durante el día las autoridades israelíes estuvieron alerta a las manifestaciones de Al Nakba, ya que cada 15 mayo los palestinos conmemoran la catástrofe que llevó a la expulsión de árabes de sus territorios en 1948 con la creación de Israel. El ministro israelí de Defensa, Benny Gantz, amenazó con anular las medidas de ayuda económica a la sociedad palestina si continuan los disturbios en Cisjordania.

Preocupación en la ONU

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar consternado por las muertes de civiles en Gaza y profundamente afectado por el ataque israelí contra un edificio que albergaba oficinas de medios de comunicación internacionales. El secretario general le recordó a las partes que cualquier ataque indiscriminado contra estructuras civiles y de medios de comunicación viola el derecho internacional y debe evitarse a toda costa.

Por la noche otro edificio de 12 pisos, la torre Al Andalus, resultó dañado en nuevo bombardeo, según consignaron periodistas de la agencia AFP. Cerca de la medianoche, Hamas volvió a lanzar misiles contra ciudades israelíes, entre ellas Tel Aviv.

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Una mujer palestina asoma desde la puerta de su casa. — REUTERS 15/05/2021 21:55

La Franja de Gaza sufre la tercera guerra de la última década. Esa zona diminuta y poblada por dos millones de personas está acostumbrada a ataques israelíes cada vez más sofisticados, como más sofisticada es la resistencia de las milicias palestinas. En las actuales circunstancias, dormir en Gaza no es fácil, especialmente para las familias con niños pequeños.

Los bombardeos de la aviación son sistemáticos y masivos desde el lunes y no se detienen durante la noche. Israel asegura que se dirigen contra objetivos militares pero durante esta semana han destruido centenares de edificios, incluidas tres de las torres más altas de la Ciudad de Gaza, donde vivían decenas de familias.

"Los bombardeos son mucho más intensos por la noche", dice Kayed Hammad en una conversación telefónica. "Por la noche son verdaderamente locos, mucho más locos que durante el día. Comienzan a intensificarse a partir de las 12 de la noche o la 1 de la madrugada y suelen continuar a ritmo frenético hasta las 5 de la mañana. Luego no paran, pero ya no son tan intensos".

En toda la ciudad ocurre lo mismo, como si los israelíes buscaran el insomnio de los gazatíes. "No he podido dormir por la noche desde el lunes. Por las mañanas duermo un poco, cuando ya no aguanto más". Lo mismo les ocurre a su esposa y sus hijos en el alto edificio donde residen, no muy lejos de la costa oriental del Mediterráneo, en el barrio Al Naser. El edificio "baila" algunas noches, dice Kayed, algo que sucede cuando los proyectiles caen más cerca.

Entre los miembros de su familia no ha muerto nadie, ni tampoco nadie ha resultado herido hasta ahora. Sin embargo, unos antiguos vecinos, al norte de la ciudad de Yabaliya, no han tenido la misma suerte. Su edificio fue bombardeado y en todo el edificio han muerto cuatro personas y ocho han resultado heridas, todos civiles.

Hasta primera hora del sábado, el ministerio de Sanidad de Gaza había contado 140 muertos y 950 heridos. Cuarenta de los fallecidos eran niños. Es el balance oficial, aunque algunos lo disputan, especialmente en Israel, donde afirman que el número de víctimas es muy superior y resaltan que muchos muertos son "terroristas".

"Algo que viene ocurriendo esta semana, y que no sucedió en anteriores guerras, es que los aviones israelíes están bombardeando las calles, concretamente el centro de las calzadas, y especialmente los cruces. Creen que hay túneles subterráneos que utiliza Hamás por toda la ciudad. Dicen que quieren cortar y destruir la red de túneles", explica Kayed.

Uno de los barrios más castigados ha sido Sheij Zayed, entre Beit Lahiya y Yabaliya, al norte de la Ciudad de Gaza, pero los bombardeos se han repartido equitativamente por esta ciudad y por otras localidades distribuidas a lo largo de los 40 kilómetros de longitud que tiene la Franja.

"En el norte de Yabaliya hay zonas que recuerdan a Shuyaiya en 2014, aunque no es exactamente lo mismo", explica Kayed. "En 2014 los tanques fueron los que causaron toda la destrucción de Shuyaiya y ahora son los aviones". La diferencia es que en aquella guerra los tanques arrasaron todo a su paso, casa a casa, mientras que ahora el objetivo de los aviones son edificios que no necesariamente están contiguos.

Kayed, que tiene 56 años, vive con su mujer y sus cuatro hijos. Debido a la desastrosa situación en la Franja de Gaza no tiene empleo pero sus hermanos ayudan a la familia. Muchas familias de Gaza viven en condiciones similares puesto que la Franja está aislada por Israel y Egipto y muy pocos gazatíes son los que pueden emigrar. Otros, sin embargo, están dispuestos a quedarse pase lo que pase y haya las estrecheces que haya.

Los hijos de Kayed "lo pasan bastante mal con los bombardeos", especialmente por la noche. La población de cierta edad está acostumbrada, si es que alguien puede acostumbrarse a las bombas, a que periódicamente los aviones israelíes sobrevuelen la Franja y descarguen proyectiles aquí y allá. Puede decirse que en gran medida los bombardeos son un sorteo. Los israelíes dicen que antes de destruir un edificio avisan a los ocupantes, pero los gazatíes aseguran que no siempre hay avisos.

Una de las consecuencias de los bombardeos es la destrucción de los servicios públicos, algo a lo que Israel parece contribuir con gran dedicación. En la Franja los servicios son escasos. El mismo suministro de agua procedente de acuíferos subterráneos contaminados por el agua del mar es escaso. En todo caso el agua no es potable, de manera que las familias que pueden permitírselo compran agua embotellada.

Eso sin contar con los cortes de agua. Las familias que residen en zonas privilegiadas pueden recibir hasta ocho horas de agua al día, mientras que en otras aéreas no reciben nada o una o dos horas al día. El alcalde de la Ciudad de Gaza dijo el viernes que el tratamiento de las aguas residuales es muy deficiente y que hay cloacas que han sufrido grandes desperfectos.

15/05/2021 21:55

Por Eugenio García Gascón

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El humo y las llamas aumentan a medida que aumentan las hostilidades entre Israel y Hamas. — Ibraheem Abu Mustafa / EFE

La cifra de muertos en Gaza asciende a 119, entre ellos 31 niños, tras la masiva ofensiva, según el Ministerio de Sanidad del enclave. El número de heridos palestinos sube hasta los 830.

 

La mayor operación israelí sobre Gaza, desde el inicio de la escalada bélica, consistió en 50 rondas de bombardeos por tierra y aire en 40 minutos, detalló hoy el Ejército. El ataque se realizó desde el exterior sin que las tropas entraran en la Franja de Gaza, aclaró el Ejército tras las informaciones que apuntaron al inicio de una ofensiva terrestre.

La cifra de muertos en Gaza sube a 119, entre ellos 31 niños, tras la masiva ofensiva, según el Ministerio de Sanidad del enclave. El número de heridos palestinos asciende ya a 830, informó hoy el portavoz del Ministerio de Sanidad del enclave, Ashraf Al Qedra.

En la masiva operación que comenzó a primera hora de la madrugada, 160 aviones, artillería e infantería bombardearon intensamente a lo largo del enclave contra objetivos, según el Ejército, pertenecientes a las milicias palestinas, principalmente, la red de túneles subterráneos donde sus miembros se protegen durante los bombardeos israelíes.

Desde el inicio de los enfrentamientos, las milicias han lanzado más de 1.800 proyectiles hacia Israel, 430 de ellos fallidos que cayeron en el enclave costero, y de los cuales la mayoría fue interceptada por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro.

Siete personas han muerto en Israel, entre ellas un adolescente y un niño de 6 años, y anoche una anciana falleció al caer cuando corría a protegerse de los cohetes a un refugio. El Ejército adelantó que hoy continuará atacando objetivos en el enclave y que "tienen intención" de llevar a cabo una ofensiva terrestre: "Estamos preparados para hacerlo", dijo el portavoz.

"Lo estamos haciendo y lo seguiremos haciendo con mucha intensidad. Esta no es la última palabra y esta operación continuará el tiempo que sea necesario", advirtió el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un vídeo difundido por sus redes sociales mientras se producían esta madrugada los bombardeos. 

jerusalén

14/05/2021 09:05 Actualizado: 14/05/2021 10:34

EFE

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La tragedia de Jerusalén y el apartheid israelí

La escalada de violencia que comenzó en Jerusalén ya provocó más de 40 muertos. El histórico conflicto entre israelíes y palestinos retorna con fuerza y pone en debate la política israelí en los territorios ocupados. Las alternativas frente al conflicto existen, pero son pocos quienes están dispuestos a apoyarlas y los pirómanos parecen estar ganando la batalla.

La semana pasada la situación en Israel empezó a descarrilarse hacia una tragedia anunciada. En Jerusalén Este (la zona árabe), más precisamente en el barrio de Sheikh Jarrah, los habitantes palestinos de la ciudad encontraron la excusa perfecta para protestar ante la discriminación continua que sufren a manos del gobierno de Israel. Allí, cientos de palestinos –con la presencia solidaria de un puñado de activistas israelíes– elevaron su voz ante la orden de desalojo que recibieron varias familias árabes de parte del Poder Judicial de Jerusalén, el cual argumentó que familias palestinas se encontraban ocupando ilegalmente viviendas que antes de que se conformara el Estado de Israel en 1948 (y Jerusalén se dividiera entre control israelí al oeste y jordano al este) eran de propiedad judía.

Los ocupantes palestinos explicaron una y otra vez que la mayoría de ellos también eran refugiados que, a su vez, habían sido expulsados de poblados que habían quedado bajo dominio israelí con posterioridad al establecimiento del Estado hebreo, y que las autoridades jordanas los habían reacomodado en viviendas que antes eran de judíos. La pregunta que se hacían los damnificados ante la decisión judicial era clara y estaba dirigida hacia el corazón de una cuestión aún no saldada: ¿por qué familias judías pueden presentar reclamos por propiedades que debieron abandonar por la conflagración de 1948, pero ningún palestino puede hacer lo mismo con sus antiguas viviendas hoy ocupadas por israelíes después la guerra, a lo largo y ancho de todo Israel?

Las llamas actuales comenzaron a avivarse hacia un punto de no retorno cuando Haram Al Sharif (la explanada elevada donde se encuentran el Domo de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa y que los judíos también reverencian, pues allí se encontraba el Templo de Salomón), repleto por la festividad musulmana de Ramadán, protestó masivamente en solidaridad con el barrio de Sheikh Jarrah. Los disturbios incluyeron el lanzamiento de piedras y cánticos palestinos en favor de la independencia, y las fuerzas israelíes contestaron con una violenta represión, que si bien no causó muertos aún en Jerusalén por la notoria decisión de la policía israelí de no usar fuego vivo, incluyó imágenes delicadas para el sentimiento palestino, como lo fue el lanzamiento de granadas de estruendo y humo dentro de la mezquita de Al Aqsa (el tercer lugar más sagrado para el islam).

A partir de entonces, todo estuvo servido para la ganancia de los piromaníacos: la organización fundamentalista Hamas –que controla una Franja de Gaza bloqueada por Israel– aprovechó la oportunidad e hizo su entrada triunfal para posicionarse como protectora de los palestinos y así avanzar su disputa interna contra la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) (que administra algunas ciudades de Cisjordania bajo supervisión israelí y trató de contener las protestas). Para ello lanzó ataques con cohetes contra Israel. Hamas sabe muy bien –de igual manera que lo comprenden los extremistas judíos– que cualquier disturbio acontecido en Haram al Sharif potencia su discurso nacional-religioso a expensas de la posición mayoritaria palestina de llegar a un acuerdo con los israelíes.

A esto se debe que los fundamentalistas de ambos lados anhelen la violencia en Jerusalén, pues los problemas pueden empezar en la mítica ciudad santa pero nunca terminan dentro de sus límites. La realidad es que Hamas le hizo un flaco favor a la causa palestina al entrar en un intercambio violento con Israel, que, al fin y al cabo, mueve el escenario de una lucha de resistencia civil en Jerusalén –que Israel no sabe manejar– a una disputa armada que Israel dominará tarde o temprano.

De esta manera, y desde la noche del lunes, Hamas lanzó 500 cohetes desde Gaza hacia Israel: 150 cayeron dentro de la Franja, otros 200 fueron interceptados por el Domo de Hierro (el escudo antimisiles israelí) y el resto impactó principalmente en ciudades sureñas israelíes causando tres muertes. Israel reaccionó con rapidez y bombardeó masivamente la Franja de Gaza, una de las zonas más densamente pobladas del mundo, lo que provocó más de 30 muertos, entre ellos varios niños.

Para hacer más complicada la cuestión, Israel se encuentra en una impasse política: el actual primer ministro Benjamin Netanyahu no pudo formar una coalición de gobierno luego de las elecciones y hoy la oportunidad de hacerlo la tiene una heterogénea alianza que integran derechistas e izquierdistas israelíes junto con islamistas árabes israelíes. La escalada violenta sin dudas beneficia al líder del Likud, pues será muy difícil para sus rivales políticos, encabezados por el nacionalista religioso Naftali Bennett y el centrista secular Yair Lapid, conformar en los días por venir una coalición para la cual necesitan el apoyo de los partidos árabes israelíes (un eufemismo para denominar a los palestinos con ciudadanía de Israel). Y cualquier colaboración de los partidos palestinos dentro de Israel en el medio de un conflicto violento será vista como una traición a su pueblo.

Volviendo a Jerusalén, la actual disputa en la ciudad encuentra su origen en el problema irresuelto de su estatus legal y a la fallida partición del territorio de Palestina en un Estado judío y otro árabe. Bajo el plan de partición de las Naciones Unidas, aprobado en noviembre de 1947, Jerusalén –como Belén– se convertiría en un Corpus Separatum, es decir, bajo control internacional y sin manejo efectivo ni del Estado judío ni de los árabes. La tutela internacional –que habría implicado que varios países tuvieran una representación diplomática separada en Jerusalén– nunca llegó a implementarse debido a la guerra que pelearon, en primer lugar, israelíes contra palestinos y, a partir de la Declaración de Independencia israelí, en mayo de 1948, el naciente Estado judío contra cinco países árabes. Hoy, el estado legal de Jerusalén, según las Naciones Unidas y casi todos los países del mundo, no está resuelto y sigue en disputa. Asimismo, la amplia mayoría de la comunidad internacional nunca reconoció la decisión israelí de coronar a Jerusalén Oeste como la capital de Israel en 1949 o la anexión de Jerusalén oriental (luego de la conquista israelí en la Guerra de los Seis Días de manos de Jordania) en 1967. La anexión puso a Jerusalén Este dentro de los límites de Israel, pero no les otorgó derechos plenos a sus ciudadanos árabes, quienes pueden votar para seleccionar al alcalde de la ciudad, pero no así para elegir a los diputados del Parlamento israelí o al mismísimo primer ministro de Israel.

Mientras tanto, hace solo dos semanas, la organización humanitaria Human Rights Watch publicó un exhaustivo trabajo de investigación de 213 páginas titulado Un umbral cruzado, en el que afirma que Israel gobierna un régimen de «apartheid y persecución» sobre los palestinos, lo que fue definido como un crimen de lesa humanidad en la década de 1970.

Durante años, siempre que Israel ha sido acusado de mantener un régimen de apartheid en los territorios ocupados palestinos ha contestado con el argumento de que se trata de una situación «temporal» (producto de la guerra de 1967) y que el futuro de Cisjordania se determinará mediante negociaciones que se han estancado –según los argumentos israelíes– como resultado de la negativa de la parte palestina a participar. Es decir: la responsabilidad es de los palestinos y no del propio Estado israelí, el cual ha motorizado que hoy en día 8% de su población civil –cerca de 700.000 personas– se haya asentado en territorio ocupado en un conflicto militar  (violando una Convención de Ginebra que permite el movimiento de tropas a la zona conquistada pero no así el de civiles) y construido allí más de 120 asentamientos (hay otros 100 en proceso de legalización) que controlan de una forma u otra entre 20% y 30% del territorio total de Cisjordania. 

Antes de la publicación del informe, la cancillería israelí reaccionó defensivamente sosteniendo que se trataba de un «panfleto de propaganda» no relacionado «con los hechos o la verdad sobre el terreno» y escrito por una organización impulsada «durante mucho tiempo por una agenda antiisraelí». Por su parte, el ministro de Asuntos Estratégicos israelí, Michael Biton, sostuvo que «no hay conexión entre el informe de HRW y las verdades legales, sociales y morales [sic] que prevalecen en todo Israel». «El propósito de este informe espurio –sostuvo– no está relacionado de ninguna manera con los derechos humanos, sino un intento de socavar el derecho del Estado de Israel a existir como el Estado-nación del pueblo judío».

El trabajo –y sentencia– de Human Rights Watch no es nuevo y continúa el detallado análisis publicado en enero de este año por la organización israelí B’Tselem, titulado: «Un régimen de supremacía judía desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo: esto es apartheid». En ese documento, la institución sin fines de lucro con sede en Jerusalén, cuyos objetivos declarados son documentar las violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados por Israel, declara: «Toda el área entre el mar Mediterráneo y el río Jordán está organizada bajo un solo principio: avanzar y cimentar la supremacía de un grupo, los judíos, sobre otro, los palestinos. (…) El régimen israelí ha dividido el área en varias unidades que define y gobierna de manera diferente, otorgando a los palestinos derechos diferentes en cada una. Esta división es relevante solo para los palestinos. El espacio geográfico, que es contiguo para los judíos, es un mosaico fragmentado para los palestinos. (…) Israel otorga a los palestinos un conjunto diferente de derechos en cada una de estas unidades, todos los cuales son inferiores en comparación con los derechos otorgados a los ciudadanos judíos. El objetivo de la supremacía judía avanza de manera diferente en cada unidad, y las formas de injusticia resultantes difieren: la experiencia vivida por los palestinos en la Gaza bloqueada es diferente de la de los súbditos palestinos en Cisjordania, los residentes permanentes en Jerusalén Este o los ciudadanos palestinos dentro del territorio soberano de Israel. Sin embargo, estas son variaciones del hecho de que todos los palestinos que viven bajo el gobierno israelí son tratados como inferiores en derechos y estatus a los judíos que viven en la misma área».

La decisión de HRW de utilizar el término «apartheid» y de calificar de «persecución» las políticas israelíes hacia los palestinos también se produce semanas después de que la Corte Penal Internacional (CPI) anunciara la apertura de una investigación sobre presuntos crímenes cometidos por Israel (y también de Hamas) desde 2014 en los territorios ocupados. Una decisión que el por ahora primer ministro israelí, el investigado por corrupción Netanyahu, calificó burdamente como de «antisemita».

La pregunta que se impone entonces es la siguiente: ¿es comparable la situación en Israel/Palestina a la Sudáfrica del apartheid? En 1927, el líder sionista Haim Arlosoroff (quien posiblemente hubiese ocupado el lugar de David Ben Gurion de no haber caído asesinado por rivales sionistas de derecha), mucho antes de la creación del Estado de Israel y la instauración legal del apartheid sudafricano, escribía: «Creo que vale la pena encontrar un equivalente a nuestro problema en los anales de asentamiento de otros países». Según Arlosoroff, las comparaciones con Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda estaban equivocadas, pero «Sudáfrica es casi el único caso en el que hay similitud, con nuestras condiciones y problemas, para permitirnos una analogía». Aquellos familiarizados con la historia sudafricana saben que el régimen de permisos para la población «de color» fue uno de los aspectos más notorios del apartheid y procedimientos similares (pero no por eso idénticos) son una parte inherente al orden al que están sometidos millones de no ciudadanos palestinos.

Si bien la caracterización de Israel como un estado de apartheid deja de lado algunos aspectos únicos de la ocupación israelí, en muchas otras cuestiones las similitudes son sorprendentes: Israel controla todo el registro de la población en los territorios ocupados, todos los palestinos deben llevar tarjetas de identificación emitidas por Israel y su identidad está sujeta a verificación por parte del ejército israelí en todo momento. Existe un complicado sistema de permisos y regulación tanto del movimiento dentro de Cisjordania como de los desplazamientos fuera de la zona: hay más de 100 tipos de permisos para entrar en Israel desde Cisjordania, en lo que constituye el sistema más sofisticado de control de una población en todo el mundo. El grado de cooperación de un palestino con el ejército israelí es directamente proporcional a su capacidad para viajar libremente, y solo una pequeña parte de la población –un par de decenas de miles entre casi tres millones– tiene permisos para trabajar en Israel, al oeste de la Línea Verde, límite internacionalmente reconocido entre los israelíes y los palestinos.

Al día de hoy, solo existen dos opciones en el conflicto israelí-palestino: la primera es dos Estados para dos pueblos, lo que implica una contienda palestina por la independencia nacional y la aceptación israelí de que ese Estado palestino se establezca en la totalidad de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. La segunda alternativa es un Estado para todos, en el que la disputa palestina se concentre en una lucha para alcanzar derechos civiles y humanos plenos. Hay un tercer proyecto que incluye una federación israelí y palestina, pero nadie aún la ha puesto en agenda. La segunda y tercera opción parecen muy lejanas al día de hoy simplemente porque no cuentan con un masivo apoyo en los respectivos pueblos.

Es probable que el punto más cuestionable para aquellos que definen a Israel como un Estado de apartheid radique en presentar los deseos palestinos solamente como una lucha de derechos humanos o de igualdad ante la ley. Incluso si los palestinos pudiesen construir sus casas en cualquier espacio de Tierra Santa o si la cantidad de derechos que poseen no estuviesen supeditados al lugar en el que residen (los palestinos de Israel tienen más derechos que los palestinos de Jerusalén, los de Jerusalén más que los de Cisjordania y los de Cisjordania más que los de Gaza), el combate palestino continuaría, pues el deseo de la mayoría es la independencia nacional y no un Estado para todos. Asimismo, es sorprendente que no esté en el principal interés de Israel conformar un Estado palestino para que exista a su lado: esta es la única alternativa para que el Estado de Israel pueda seguir manteniendo su carácter judío, pero también ser un Estado democrático. 

En 2007, el ex-primer ministro Ehud Olmert dijo que si la solución de dos Estados para dos pueblos colapsara, Israel «enfrentaría una lucha al estilo sudafricano por la igualdad de derechos de voto, y tan pronto como eso suceda, el Estado de Israel habrá terminado». Tres años después, el militar más condecorado del Estado hebreo, el también ex-primer ministro Ehud Barak, expresó el mismo parecer. Y en 2015 lo hizo, para sorpresa de más de uno, el propio ex-jefe del Mossad, el fallecido Meir Dagan. Ya un par de años antes Yuval Diskin, el destacado jefe del sigiloso servicio secreto interno israelí, el Shin Bet, lo había puesto con estas palabras: «Si no deseamos seguir gobernando a otro pueblo y convertirnos así en un Estado de apartheid condenado al ostracismo, no hay más alternativa que otorgar plenos derechos, incluido el derecho al voto, a los palestinos. En tal escenario, no hay necesidad de mantener más discusiones sobre el futuro de la visión judía y democrática tal como la plantearon nuestros padres fundadores, la misma visión en la que fuimos criados y educados. La misma se derretirá y desaparecerá».

Por lo tanto, y más que nunca, los líderes israelíes actuales deberían recordar las antiguas palabras esgrimidas por el aclamado escritor, poeta y crítico social afroestadounidense James Baldwin: «No todo lo que se enfrenta se puede cambiar. Pero nada se puede cambiar hasta que se enfrente». 

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