El 98% de la infraestructura de Providencia habría sufrido daños por Iota, confirma el Gobierno

El presidente Iván Duque confirmó este lunes que finalmente pudo comunicarse con el alcalde de Providencia, quien le confirmó que el 98 por ciento de la infraestructura de la isla habría resultado afectado por el paso del huracán Iota y que habría, por lo menos, una víctima mortal.

“Estamos ante un hecho que tiene unas características nunca vistas en nuestro país, en primer lugar en cuestión de horas pasó de tormenta tropical a un huracán de categoría 5, la mayor categoría, y la es la primera vez que en la historia llega a nuestro país un huracán de tipo 5 desde que existen registros”, puso de presente el jefe de Estado.

Agregó que se ha venido trabajando en la medida de lo posible en San Andrés pero que “en el caso de Providencia hemos tenido comunicación muy pobre por la afectación que hay en el sistema de telecomunicaciones. Sabemos que puede haber una afectación grande y por eso hemos desplegado todas las capacidades de respuesta que empiezan por toda la capacidad logística de Gestión del Riesgo desde San Andrés, con nuestra Armada, nuestra Fuerza Aérea, nuestro Ejército, para tener la posibilidad de llegar rápidamente”.

Trabajo conjunto entre Gobierno, Ideam y Alcaldía de San Andrés

Por su parte, el primer mandatario afirmó en una rueda de prensa que “hay un deterioro del 98%” dentro de la isla de Providencia y que, hasta el momento, se ha perdido una vida humana.

“El alcalde Gari Hooker está haciendo una remoción de obstrucción en algunas de las principales vías y estamos trabajando para limpiar la pista de aterrizaje del Aeropuerto El Embrujo”, dijo además.

Por su parte agregó que le ha reiterado al alcalde de San Andrés que “esta es una afectación grande y somos conscientes de que por primera vez en la historia de nuestro país vemos un huracán de categoría 5 golpear nuestro territorio”.

“Estamos a su lado señor alcalde y al lado de toda la comunidad de Providencia” y “Vamos a recuperar toda la infraestructura en el menor tiempo posible”, expresó.

Indicó además que “Necesitamos llegar rápidamente y hacer el levantamiento del registro único de damnificados, hacer el levantamiento de toda la información de daños estructurales y con todo el equipo de Gobierno Nacional podamos realizar el plan de reactivación de esta región”.

“Vamos a adelantar en este momento este puesto de mando adelantado y estaremos repartiendo kits de salvamento y suministrando agua y elementos vitales”, agregó el presidente.

Finalizó diciendo que “estaremos entregando información rápida y periódica” y que la directora del Ideam estará trabajando en Providencia con el alcalde Gari Hooker".

“Esperamos que en el transcurso de las próximas horas las condiciones climáticas mejoren y que podamos estar allá el día de mañana”. Dijo que “Hoy zarpará desde Cartagena un barco de la Armada con material humanitario y tenemos a todo el equipo de la Policía Nacional, Defensa Civil, Armada Nacional y Ejército trabajando en conjunto.

El lota sigue causando estragos

Por su parte, Iván Duque aseguró que pudo comunicarse con el alcalde de Providencia, Norberto Gari, y que este le aseguró que, hasta el momento, se ha confirmado un muerto y 98% de daños a la infraestructura de la isla.

La identidad de la persona fallecida no se ha confirmado. El mandatario advirtió que la información se trataba de un parte parcial y que la información sobre la situación de la isla será ampliada más adelante.

“Hacemos un llamado a la solidaridad del sector privado y de todos los ciudadanos para que agendamos esta situación entre todos”, expresó.

Entre las últimas comunicaciones que se sostuvieron con la isla, algunos habitantes de Providencia reportaron vientos de más de 100 kilómetros por hora, inundaciones en algunos sectores y la pérdida de los techos de algunas casas. Además, a esa hora solo había pérdida materiales.

Este domingo el Servicio Meteorológico Nacional informó que el huracán, que va rumbo a Nicaragua y Honduras, se ha fortalecido y pasó a categoría 5, con vientos sostenidos de 135 nudos (250 km/h), ráfagas de hasta 155 nudos (287 km/h).

Se estima que el ojo del huracán se encuentra a menos de 10 kilómetros de Providencia.

16 de Noviembre de 2020

Publicado enColombia
El fin de Brasil como potencia global emergente

"Del ridículo no se vuelve", acostumbraba decir el general argentino Juan Domingo Perón parafraseando a otro presidente, Domingo Faustino Sarmiento.

La frase se puede aplicar con todo rigor al papelón de Jair Bolsonaro en el Foro de Davos, donde tenía 45 minutos para explicar su programa de gobierno ante la crema de los empresarios del mundo, pero la inspiración se le agotó en apenas seis y medio. Peor aún, dejó plantados a los medios y a los organizadores al suspender la rueda de prensa, que todos los mandatarios ofrecen, junto a tres de sus ministros.

Bolsonaro no tiene mucho para decir pero, sobre todo, no sabe cómo hacerlo. Sigue actuando de la misma manera que lo hacía cuando era un oscuro diputado. O, como lo describela periodista Eliane Brum, "sigue creyendo que está en campaña y que seguirá ganando al grito de las redes sociales". Para la periodista, la más laureada de Brasil, Bolsonaro tiene un "nivel escolar" y su intervención "sonaba como la de un estudiante mediocre presentando un trabajo copiado a un colega, porque no tenía convicción y las frases no se conectaban unas con otras".


"La mediocridad es peligrosa", reflexiona Brum, ya que el presidente se comporta como un hincha de fútbol. "Me dio miedo", dijo el Nobel de Economía Robert Shiller: "Brasil es un gran país que merece algo mejor". Una personalidad como la Bolsonaro al frente de un país de 200 millones de habitantes y la décima economía del mundo, no puede dejar de preocupar incluso a quienes lo apoyaron.


Uno de sus hijos, Flavio, senador electo y diputado de Río de Janeiro durante cuatro mandatos, se enriqueció de forma muy rápida con cantidades muy por encima de sus ingresos, por lo que están siendo observado porque se sospecha corrupción. Peor aún, estaría involucrado con grupos paramilitares como "Escritorio del Crimen", el responsable del asesinato de la concejal Marielle Franco.


Flavio contrató a la madre y la esposa de Adriano da Nóbrega, líder del grupo actualmente fugado, para trabajar en su despacho, y entregó al criminal la medalla Tiradentes, la más alta distinción que ofrece la Asamblea Legislativa de Río, cuando estaba preso por homicidios cometidos como miembro de la Policía Militar.

El vicepresidente, el general Hamilton Mourao, ha desmentido decisiones de Bolsonaro y de su canciller, como la promesa de campaña de que Brasil trasladaría la embajada en Israel a Jerusalén. Algunos países árabes como Arabia Saudí presionan para cortar las importaciones de carne brasileña si se llegara a concretar.

En los medios políticos se suceden las especulaciones que van desde un impeachment a Bolsonaro, hasta un "golpe suave" para apartarlo del poder o dejarle un papel decorativo. El periodista brasileño Pepe Escobar señala que la red Globo tendría un "documental explosivo que muestra que el atentado con cuchillo que sufrió en septiembre pasado, durante la campaña electoral, era en realidad un truco".


Sin embargo, Bolsonaro es un problema menor para Brasil. Los verdaderos, los que están en la base de la neutralización del país como potencia emergente y como líder incluso de la región sudamericana, son mucho más profundos y amenazan con retornar al país al lugar de semicolonia exportadora de materias primas, bajo la sombra de la potencia dominante y sin la menor proyección internacional.

La primera puede sintetizarse en la adquisición de Embraer por Boeing. Bolseando decidió aprobar la venta sin ejercer el derecho de veto que le otorga la posesión de un acción de oro. La nueva sociedad tendrá una estructura en la cual Embraer controlará el 20% y Boeing el 80%, mientras el desarrollo del avión de transporte militar KC-390, realizado enteramente por la brasileña, quedará con 51% para Embraer y 49% para Boeing. Sólo la aviación ejecutiva y de defensa quedarán en manos de Embraer. Por esta operación la brasileña recibirá 3.100 millones de dólares, después de impuestos y gastos de la transacción.

Embraer entregó a Boeing su parcela más lucrativa, siendo la tercera fabricante de aviones comerciales del mundo y vanguardia en los de un solo pasillo. La pregunta que muchos se hacen es si podrá sobrevivir una empresa que fabrica sólo aviones ejecutivos que representan apenas el 26% de la facturación total. El primer problema es la deserción previsible de ingenieros, los cerebros en este tipo de empresas, y nada menos que 4.500 de los 16.000 empleados de Embraer.


Renata Belzunces del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos, sostiene que la venta de Embraer afecta la soberanía nacional. La empresa estratégica más importante de Brasil se volverá, en su opinión, una mera abastecedora de piezas para EEUU.

Según la economista, es la empresa más innovadora del país y "la principal exportadora de productos de alta intensidad tecnológica capaz de generar desarrollo junto al Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales y al Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial". Una empresa de este porte trabaja con decenas de otras, que le suministran productos de alta tecnología conformando un polo tecnológico de avanzada, que ahora quedará muy reducido.

La segunda cuestión es que Brasil queda sometido, por voluntad expresa de sus gobernantes, a ser un mero satélite de EEUU. Según el director del Instituto de Estudios Latino Americanos (IELA), Nildo Ouriques, el sector militar encabezado por Mourao que tiene el verdadero poder en Brasil, "sólo piensa en agradar a Estados Unidos". En su opinión, esta actitud que define como "agringamiento", se relaciona con la dictadura militar (1964-1985) que "pasó a la reserva entre 10 y 12.000 oficiales acusados de nacionalistas o comunistas".

El resultado es que un vicepresidente como Mourao coloca a Brasil en relación de dependencia con la política exterior estadounidense, siendo "incapaz de luchar por la soberanía, observando el mundo con la mirada de los EEUU".

Es evidente que un gran país que pretenda ser potencia emergente y referencia para sus vecinos debe contar con una economía con tecnologías de punta y, sobre todo, debe tener una personalidad propia. La naciones que se someten a una gran potencia, no pueden jugar el papel de líderes o referentes, menos en un período de grandes cambios y sacudones geopolíticos como el actual.

11:49 05.02.2019(actualizada a las 12:22 05.02.2019)URL corto

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"Ríos Magdalena y Cauca se salen de cauce", "Inundados pueblos ribereños de los principales ríos del país por rompimiento de diques", "Miles de damnificados sin lugar a donde ir".

Los titulares pueden ser de cualquier año: de 2010 o de 2009; de 1970 o de 1990. Cualquier año, porque uno tras otro es la misma historia: llega la temporada invernal y los más pobres del país se ven sumidos bajo el agua, con sus pocas pertenencias anegadas, sus precarias viviendas arrastradas o inundadas; sus escasos animales ahogados, enfermos o sin dónde comer. Siempre es lo mismo.

Las cifras producen igual sensación, pueden ser de un año o de otro cualquiera. Las de 2010 obligarían a la renuncia de los ministros que tienen que ver con este sector: Medio Ambiente, Agricultura, Salud, Vivienda, y con los directores de los organismos de emergencia, pero todos prosiguen en sus funciones como sino fuera con ellos:

Cifras al 16 de noviembre de 2010

Damnificados: 1.174.480
Fallecidos: 106
Desaparecidos: 21
Heridos: 168

Regiones más golpeadas: Sucre, Bolívar, Magdalena, Córdoba y Chocó. ¿Cuántos afectados piscológica, moral, humanamente? Nadie sabe. Tampoco les interesa.

En 2009, los damnificados no fueron pocos (1.394.895). Sin embargo, ahora no se cansan de repetir que es la mayor tragedia invernal de los últimos 30 años. Y puede que lo sea, ese no es el asunto; la pregunta esencial es por qué sucede otra vez, a pesar de que los estudios sobre el clima, la cartografía regional y la dinámica del desarrollo agrícola, así como los efectos de la misma pobreza de siempre, permiten adelantarse a cualquier tragedia de estas.

Tragedia de nunca acabar. Ocurre cada año y la fórmula es idéntica: pronunciarse desde el alto gobierno, informando de la cantidad de millones destinados para minimizar la tragedia, al tiempo que instituciones como la Cruz Roja y la 'caritativa empresa privada' emprenden campañas de recolección de mercados y ropa destinados a las poblaciones siempre ahogadas por la pobreza y ahora por el agua. Atacan la calentura, sin inmutarse por la infección, que en este caso es un sistema para el cual los pobres son simples números, cifras que reportan a la hora de las calamidades pero que nunca están, de verdad verdad, dentro de la planificación oficial de mediano y largo plazo.

Dolor y tristeza. Parece de nunca acabar y sin embargo lo presentan cada año como gran novedad, ahora ‘justificada’ por el fenómeno de La Niña. Sin embargo, lo verdaderamente trágico y lo que no parece tener fin es la irresponsabilidad oficial, la falta de previsión, el desinterés por arrancar de raíz los factores que facilitan que el invierno genere tanta tristeza entre centenares de poblaciones y millones de connacionales.

Publicado enEdición 163
Martes, 02 Diciembre 2008 14:32

Colombia, se ahoga la Seguridad Democrática

Un ambiente de crisis se respira por toda Colombia. El gobierno nacional se empecina en no prestar atención a la inocultable emergencia social que se vive por todas sus coordenadas, pero los signos son elocuentes: Corteros de la caña, indígenas, campesinos y otros sectores sociales alzados demandando dignidad y justicia; la bomba social desencadenada por la confiscación de DMG y los fraudulentos movimientos por parte de especuladoras financieras “ilegales” o pirámides; los falsos positivos que ocultan el asesinato aleve de cientos de jóvenes pobladores de barriadas periféricas en Bogotá, Bucaramanga, Pereira y otras ciudades. Crisis que desnuda la debilidad de la llamada Segurdad Democrática, centrada solamente en el aspecto militar, en especial, en la confrontación a la insurgencia. El puntillazo a la política central del gobierno Uribe ha corrido por cuenta de la ola invernal en curso desde octubre, la que no solamente anegó extensas regiones nacionales, dejando en la más profunda miseria a miles de familias, sino que además ahogó la propagandeada Seguridad, al evidenciar la improvisación que campea en el alto Gobierno.

Improvisación. “Estamos viviendo el invierno más crudo de los últimos setenta años”. “Medio país está bajo el agua”. Declaraciones oficiales. Al mismo tiempo, los reportes televisivos muestran extensas regiones rurales y semiurbanas cubiesrtas por el agua hasta los techos de las viviendas.

Imágenes crudas. Sí. Pero que parecen sacadas, tanto éstas como las declaraciones de los funcionarios públicos, de alguna grabación de hace uno u varios años.

En efecto, Colombia vive año tras año dos intensas temporadas de lluvia (abril – junio; octubre – principios de diciembre), y tras cada una de estas se repiten inundaciones, deslizamientos, derrumbes. Parece un cuento de terror, pero además uno de esos malos que hacen en Hollywood, con parte 2, 3. 4 y hasta más, donde el teleespectador, una vez observadas las primeras imágenes ya sabe toda la trama.

En Colombia, sí que sabemos lo qué va a suceder, quién va a padecer, quién propicia los desastres, etcétera.

Cubierto por innumerables ríos, el país goza de agua por doquier. Algunos de ellos, como el Magdalena y el Cauca, cruzan por lo que ahora son importantes ciudades, construidas en medio de una intensa lucha por el suelo. En sus periferias, al borde de los ríos, terminan siempre los más pobres. Aruñan su supervivencia. Arriesgan su vida para poder vivir.

Igual sucede en otras ciudades, que a pesar de no estar cruzadas por corrientes de agua, sí han sido construidas en medio del intenso desplazamiento que ya cuenta con más de cincuenta años, fruto del duro conflicto que no pareciera tener fin. Y como en las otras ciudades, en sus periferias terminan hacinados los más pobres. Al borde de peñascos, en terrenos deforestados, miles de familias tratan de superar la indiferencia oficial y el “destino”.

Llega el invierno, sin excepción, año tras año, los reportes son iguales: “muertas familias al deslizarse el terreno donde vivían”, “el río Magdalena supera su cota e inundó las sabanas de ….”, “miles de colombianos no tienen a donde ir, el río Cauca ha inundado sus casas”, etc., etc.

Y este 2008 no es diferente. Ahora nos dicen que el invierno que estamos soportando es el más intenso de los últimos setenta años. Puede que sí, puede que no. Ese no es el punto. El elemento central es porque en Colombia no existe una política de prevención de desastres, que considere dentro de su plan estratégico los dos inviernos anuales, además de la realidad de pobreza y exclusión que sin esfuerzo de doctores en geología o similares se detecta en cualquiera de las ciudades.

Inexistencia de tal política, aún más incomprensible, si tenemos en cuenta que el programa central del actual Gobierno tiene por nombre “Seguridad Democrática”. ¿Seguridad para quién?

Trágica realidad

Sin excepción, cada año el invierno causa estragos en Colombia. Las cifras lo confirman. Mientras que en el año 2000 hubo 29.451 familias afectadas, en el 2006 se reportaron 41.365. En el 2007, fue un año suave, solamente salieron damnificadas 871 familias.

Otros datos. En el 2000 se presentaron 60 muertos, 42 heridos y 12 desaparecidos, mientras que en el 2007 los decesos se redujeron “solo” a 34, heridos 134 y desaparecidos 17. Este año la naturaleza no da tregua: 558.417 personas están hoy damnificadas.

Tragedia que no respeta año, y sin embargo la previsión oficial brilla por su inexistencia. Ni en los departamtentos de Córdoba, Sucre, Magdalena, Atlántico, donde siempre se sale de cauce el río Magdalena existen espacios especialmente construidos para trasladar en época de invierno a los habitantes de decenas de municipios. Tampoco en el Valle del Cauca, Antioquia y Córdoba, donde se sale de su curso el Cauca, o en el Chocó donde le sucede lo propio a ríos como el Atrato. Esto por solo mencionar un aspecto, pero la verdad es que tampoco existe política integral de vivienda, por no decir de habitat, ni de empleo, ni de producción de alimentos, por no extender más el despropósito.

Realidad trágica, pero que desnuda la inseguridad en que viven cientos de miles de colombianos. Año tras año un importante porcentaje de estos termina trepado en las ramas de frondosos árboles, en los techos de sus casas, o durmiendo en inmensos charcos que rodean sus viviendas. Cada año se quejan de que “lo perdieron todo”. Y así continúan sus vidas. Entre el sueño, el dolor y la realidad del desgobierno.

La solución que tiene a la mano el Gobierno es suplicar la solidaridad ciudadana. Llamar a efectuar aportes en ropa, colchonetas, alimentos no perecederos, dinero, etc. Y cada año, multinacionales como almácenes Éxito, Caracol, Kellogg´s, fungen de “buenos samaritanos”, hacen eco al llamado, abren bódegas para recibir los aportes, difunden los mensajes oficiales, y luego aparecen en los municipios como “benefactores”, como empresas “que saben redistribuir ganancias”. ¿Habrá mayor felonía y mayor desgobierno?

Entre lo inmediato y un manejo real de los terrenos

También recepciona la Cruz Roja colombiana. En el 2006 se recaudaron 65´051.302 millones de pesos para fines de solucionar en parte la situación de los damnificados, 34 toneladas de ayuda en las principales ciudades del país, 227 millones de pesos fueron donados por el gobierno italiano, entre otros. Este año, no es la excepción, y ya se informa que los colombianos han donado más de trescientas toneladas de comida y enseres, además de muchos millones. Por su parte el Gobierno, presionado por gobernadores y alcaldes que en reciente reunión evaluaron la difícil situación por la que atraviesan sus gobernados, destinó  3,1 billones de pesos provenientes del Fondo Nacional de Regalías para paliar la crisis. Es decir, un corcho para tapar una represa.

Soluciones no sólo insuficientes sino de escaso corte coyuntural. Por ninguna parte se siente el largo plazo, es decir, las políticas para remediar de una vez y por todas estas tragedias, que si bien son propiciadas por la naturaleza lo cierto es que en mayor parte lo son por la inexistencia de una política de Estado que de verdad haga del ser humano el factor fundamental para cualquier gobierno, y de la seguridad una constante integral: empleo, alimentación, ingresos, información, manejo del medio ambiente, vivienda, etc, y no sólo una razón militar para el control y el domino.

Por: Julián Carreño
Publicado enColombia
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