Lunes, 20 Mayo 2019 05:43

Bolsonaro mejor que Guaidó

Bolsonaro mejor que Guaidó

Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, en Buenos Aires alertó que una victoria electoral de Cristina Kirchner supondría el riesgo de que Argentina se convirtiera en Venezuela. Curiosamente, se expresó mientras su padre está consiguiendo lo que no puede Guaidó… sólo que al revés: por todas partes, surgen levantamientos y oposición creciente contra el actual mandatario. En estos momentos, hay fuertes chances de que la presidencia Bolsonaro se convierta en una gestión exprés. La palabra impeachment ya forma parte del léxico corriente en medios de comunicación y redes sociales. 

La histórica marcha del miércoles 15 de mayo, cuando cerca de dos millones de personas salieron a la calle a protestar contra el recorte en educación en alrededor de 200 ciudades de Brasil, fue un punto de inflexión de un cúmulo de rechazo a su figura, a los de sus hijos y a las figuras más cercanas al presidente. Quienes en la campaña electoral pensaron, seguramente, que su estilo violento y belicoso constituía una estrategia electoral para atacar a sus opositores, están percibiendo que constituye una faceta de su personalidad. Da la impresión de que su capacidad de diálogo es nula, y sólo sabe expresarse en forma agresiva –aun cuando puede no ser su intención–. Sobre esto, pareciera que con sus hijos procuró fortalecer su figura en una relación directa con su base electoral, desprestigiando a sectores que formaban parte de la coalición de gobierno, como militares (que ocupan varios cargos del vicepresidente para bajo) y partidos políticos aliados. Además, económicamente, cerró con su “superministro” Paulo Guedes en una opción extremadamente neoliberal y cien por ciento subalterna a capitales estadounidenses que incluye la entrega de la explotación extrema de los recursos naturales, de las instituciones financieras estatales y empresas como Petrobras. En esta estrategia, Guedes colocó todas las fichas a que se apruebe una brutal reforma previsional como necesaria para evitar la catástrofe económica, que encuentra resistencias dentro y fuera del parlamento.


Esta estrategia de sumisión a la actividad privada es completada con la gestión del Ministro de Educación Weintraub que, al ser convocado en medio de la protesta estudiantil por el Congreso, dejó bien en claro que el objetivo no era el recorte del presupuesto educativo, sino la extinción del sistema educativo público. En línea con el presidente, descalificó a los estudiantes y afirmó que los egresados de las universidades públicas no sabían nada. La realidad es lo contrario; no sólo son las públicas las que ocupan los primeros puestos en ranking nacionales –con sólo dos o tres privadas–, sino que incluso están entre los primeros puestos en mediciones de países emergentes, y algunas públicas tienen respetables colocaciones incluso a nivel internacional. Así, quedó en claro el proyecto gubernamental de desmantelar la educación pública, en beneficio de la privada, que el ministro elogió sin fundamento alguno.


De modo similar, el canciller Ernesto Araújo alineó la política externa de Brasil a Estados Unidos en una cruzada moralista que identifica la “globalización” como un proceso manejado por el “marxismo cultural” y los riesgos climáticos una “conspiración comunista”, aun a costa de perder mercados externos importantes. Mientras tanto, la economía se paraliza, la bolsa cae y el dólar se dispara. Además, la consultora A.T. Kearney sacó a Brasil, por primera vez, de los 25 principales destinos para los inversores de Estados Unidos. Durante el gobierno de Dilma Rousseff estaba en tercer lugar.


Bolsonaro fue perdiendo apoyos propios en la última semana. Incluso su “gurú” el astrólogo Olavo de Carvalho anunció que dejará de participar en la política de Brasil. El Movimiento Brasil Libre, gran participante de la caída de Rousseff y de la onda anti-PT, también anunció su ruptura. Los estudiantes ya convocan una movilización mayor para el 30 de mayo, y, además, sumarse a la Huelga General del 14 de junio contra la reforma previsional. Los tres medios principales, O Globo, y en San Pablo, Folha y Estado, en sus editoriales son muy críticos del manejo político del presidente y de sus ataques a la democracia. Las investigaciones de corrupción y asociación ilícita sobre otro de sus hijos, Flavio, crecen cada día y afectan a casi 100 personas que estuvieron contratadas en su despacho o movieron dinero, incluyendo la esposa del actual mandatario.


La respuesta de Bolsonaro parece ser jugarse a todo o nada. Las redes convocan a una gran marcha en su favor el 26 de mayo, luego que el presidente diera el puntapié a la divulgación por whatsapp de una carta que lo coloca como víctima de los conspiradores en el poder, y cuasi proponiendo un cierre del Congreso y de la Corte. Ante la denuncia de que más del 60% de los perfiles que lo apoyan en redes son falsos, habrá que esperar si las tendencias en Twitter en su apoyo tienen base social o no. Por la dudas, el influyente columnista Reinaldo Azevedo afirmó: “después de la carta, la salida es suicido o renuncia. Sugiero la segunda”. Si llega ser el caso, al menos su presidencia habrá durado más que la de Guaidó.
* Profesor Ufrgs (Brasil).

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Lunes, 18 Febrero 2019 05:53

La segunda implosión de Centroamérica

La segunda implosión de Centroamérica

Décadas después de las guerras de revolución y contrainsurgencia en Centroamerica, la región otra vez está al borde de una implosión. El istmo ha estado sumido en una reanudación de las luchas de masas y la represión estatal, el desmoronamiento de los sistemas políticos, la corrupción, el narcotráfico y el despojo y migración forzada de millones de trabajadores. Detrás de esta segunda implosión –reflejo de la crisis galopante del capitalismo global– está el agotamiento del desarrollo capitalista tras las convulsiones de los años 80 al ritmo de la globalización.

Los movimientos revolucionarios de masas entre 1970 y 1980 lograron desalojar del poder a las dictaduras y abrir los sistemas políticos a la competencia electoral. Pero no alcanzaron la justicia social sustancial ni democratizar el orden socioeconómico. La globalización desplazó a millones, agravando pobreza, desigualdad y exclusión social, y dañó el ambiente, ocasionando una oleada de emigraciones y más movilizaciones de masas entre quienes se quedaron. Las raíces del conflicto regional han persistido: la concentración de la riqueza y del poder político en manos de élites al lado de la pauperización y la impotencia de una mayoría desposeída.


Con el golpe de Estado en Honduras (2009), la masacre de manifestantes en Nicaragua (2018) y el regreso de los escuadrones de la muerte en Guatemala la ilusión de paz y democracia, tan pregonada por la élite trasnacional, ha sido destrozada. Los regímenes centroamericanos ahora enfrentan crisis de legitimidad, estancamiento económico y colapso del tejido social.


El modelo de acumulación implementado hacia finales del siglo XX y en adelante abarcó la introducción de actividades que integraron la región a las cadenas trasnacionales de producción y servicios, parte de la globalización capitalista que ha involucrado una expansión de la minería, la agroindustria, el turismo, la extracción energética y los megaproyectos de infraestructura a lo largo de América Latina, alimentando una economía global voraz y desbordando las arcas de las trasnacionales.


La evolución de la economía política centroamericana refleja la de la economía global. La mundial pasó por un periodo de prosperidad entre los 50 y 60, seguido por crisis, el estancamiento y la transición en las décadas de 1970 y 1980, para luego pasar al auge de la globalización en los 1990 y principios del siglo XXI. El istmo experimentó una tasa de crecimiento anual promedio de 5.7 por ciento (1960-70), tasa que cayó a 3.9 entre 1970-80, y luego desplomó a apenas 0.8 en la década de 1980-1990. Pero luego, en sincronía con la economía global, el crecimiento se recuperó a un promedio anual de 4 porciento durante la globalización entre 1990-2008, según la Cepal. Tras la crisis de 2008, la tasa de crecimiento descendió a 3.7 en 2012, a 3.5 en 2017, y a un estimado 2.6 en 2018.


El orden social de la globalización sólo podía ser sostenido mientras expandía la economía y los despojados podían emigrar. La reanudación del crecimiento desde los 90 ha dependido de: fuerte incremento del flujo de la inversión corporativa trasnacional, aumento constante de la deuda externa y las remesas de los migrantes.


La inversión extranjera directa bajó a partir de 2016, mientras la deuda externa pasó de 33 mil millones de dólares en 2005 a 79 mil millones en 2018. Pero sobre todo los 20 mil millones que envían los migrantes se han convertido en un salvavidas para la economía regional, mientras la emigración contiene las explosiones políticas.


Las remesas aportan 18-19 por ciento del PIB en El Salvador y Honduras; es 10 por ciento para Guatemala y Nicaragua. Las remesas representaron la mitad del crecimiento del PIB en esos países en 2017. La economía regional colapsaría sin ese dinero.


La población centroamericana creció de 25 millones (1990) a 40 millones (2017), según la Cepal, pero el mercado laboral no absorbe a la mayoría de los entrantes, lo que explica el repunte de la emigración: casi se duplicó de 2000 a 2017: 4.3 millones.


El capitalismo global enfrenta una crisis estructural de la polarización social y la sobreacumulación. La continua expansión de la economía global en años recientes ha sido alimentada en el consumo basado en el endeudamiento, la especulación en el casino global que ha inflado una burbuja tras otra, y la militarización impulsada por los estados en tanto el mundo entra a una economía global de guerra. Hoy la economía global está al borde de otra recesión. El sistema enfrenta una crisis política de la hegemonía y una escalada de tensiones globales. Esta crisis subyace a la segunda implosión de Centroamérica.


Se desarrolla en el istmo otra ronda de protesta popular de masas; los regímenes locales pierden legitimidad, se vuelven más corruptos y amenazan la constitucionalidad, como ha sucedido en Honduras y Nicaragua y podría ocurrir en Guatemala.


Las comunidades más vulnerables han sido identificadas como chivos expiatorios para la crisis, sobre todo los refugiados y los migrantes. Esto ayuda a entender la respuesta hasta fascista de Trump hacia los refugiados centroamericanos.


El futuro de Centroamérica dependerá de la capacidad de las fuerzas populares en Centro y Norteamérica de movilizarse para preservar el estado de derecho e impulsar la agenda de la justicia social que pudiera paliar la crisis. De lo contrario, una recesión económica podría tumbar el castillo centroamericano de naipes.

Por William I. Robinson, profesor de sociología, Universidad de California en Santa Bárbara

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Detenidos en Francia más de 700 estudiantes de secundaria por protestas

Más de 700 estudiantes de secundaria fueron detenidos para ser identificados por la policía en Francia, al cumplirse la cuarta jornada consecutiva de movilización, con incidentes en todo el país, indicó una fuente en el Ministerio de Interior.


Cerca de 280 institutos de secundaria se vieron perturbados, de los cuales 45 fueron totalmente bloqueados por los estudiantes, según la misma fuente.


El Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, redoblaba sus esfuerzos este jueves para evitar un nuevo estallido de violencia en las protestas de los “chalecos amarillos” previstas para el sábado, en un clima de descontento general que se extiende a otros sectores.


Las convocatorias a manifestar el sábado proliferaban en las redes sociales, despertando temores entre las autoridades de que se repitan las escenas de caos que dieron la vuelta al mundo el fin de semana pasado.


Para prevenir nuevos desmanes, las autoridades instaron a todas las tiendas y restaurantes de la avenida de los Campos Elíseos a cerrar sus puertas el sábado. La Torre Eiffel, la ópera de París y una decena de museos de la capital, incluyendo el Grand Palais y las Catacumbas, tampoco abrirán al público.


Los cierres preventivos no se limitaban a la capital. En Burdeos, donde se produjeron también choques violentos la semana pasada, la Alcaldía anunció el cierre de una decena de museos.


Gobierno de Francia moviliza medios excepcionales ante manifestaciones


El primer ministro francés, Edouard Philippe, instó esta jornada a mantener la calma en todo el país y anunció la movilización de medios excepcionales para controlar las manifestaciones de los llamados chalecos amarillos el próximo sábado.


Según precisó, los efectivos y recursos se sumarán a los más de 65 mil agentes desplegados en la nación europea, escenario de multitudinarias manifestaciones contra la gestión del presidente Emmanuel Macron.


Philippe pidió realizar los esfuerzos necesarios “para preservar la República” y solicitó a los chalecos amarillos no realizar demostraciones en París, donde -dijo- grupos extremistas promueven la violencia.


Al acercarse el cuarto sábado consecutivo de demostraciones, el Gobierno intentó aplacar a los ciudadanos con la suspensión de medidas como el alza de los precios del combustible.
No obstante, según medios locales, las convocatorias a nuevas acciones aumentan en las redes sociales.


Además, continúan paralizados cientos de colegios, cuyos estudiantes y maestros exigen el respeto a sus derechos y un mayor acceso a la educación .


Bajo presión desde el 17 de noviembre, la dirección del país teme que las protestas no puedan ser controladas y que se repitan los sucesos de los últimos días, cuando cientos de personas fueron arrestadas y más de 200 resultaron heridas.


En un inicio, las manifestaciones fueron organizadas para denunciar el incremento de los costos del combustible, pero después se convirtieron en tribuna de otras demandas como la reducción de los impuestos en general, el acceso igualitario a la seguridad social y el aumento de los pagos por jubilación.


Los participantes también piden el respeto a los derechos de los trabajadores, el fin de la política de austeridad y la protección a los migrantes.


Un estudio divulgado por el diario Le Fígaro apunta que Macron cuenta con el respaldo de sólo el 21 por ciento de los ciudadanos, frente al 64 registrado al comienzo de su mandato.


(Con información de AFP/ Prensa Latina)

6 diciembre 2018 

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La izquierda francesa se vuelca con el movimiento de los 'chalecos amarillos'

Centenares de bloqueos en las carreteras y una nueva manifestación en los Campos Elíseos son organizadas este sábado en Francia en el tercer sábado de protestas de los automovilistas indignados.

Tarjeta amarilla para Emmanuel Macron. Campeón de la impopularidad desde hace meses, el presidente francés ha visto cómo el malestar provocado por la ineficacia de sus reformas y su arrogancia burguesa se veía reflejado en el movimiento de los “chalecos amarillos”. Dos semanas después de la primera movilización de los automovilistas indignados, los bloqueos de carreteras se repiten en Francia. Las concentraciones y la manifestación de este sábado en los Campos Elíseos servirán de termómetro del futuro de esta movilización que amenaza con ampliarse o bien conformarse con ser la primera advertencia seria ante la ofensiva neoliberal de Macron.


Además de centenares de bloqueos de carreteras por toda Francia, otra manifestación se celebrará este sábado en los Campos Elíseos de París, bajo un importante despliegue de las fuerzas de seguridad. Unos 5.000 agentes de policía controlarán el acceso de los manifestantes e impedirán la circulación de vehículos. Tras las reticencias iniciales en la izquierda francesa, el sindicato Sud-Solidaires —una de las organizaciones sindicales menos mansas en Francia— apoya esta convocatoria. También lo hacen los dirigentes de la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, partido referente de la izquierda francesa, a pesar de sus fuertes divisiones internas.


La CGT ha convocado para este sábado manifestaciones por toda Francia contra la precariedad y las políticas del gobierno de Macron. El sindicato con un mayor número de afiliados, sin embargo, continúa sin apoyar al movimiento de los “chalecos amarillos”, en un ejemplo más de las reticencias de las direcciones sindicales ante las nuevas formas de lucha. Las organizaciones universitarias también organizan para este sábado protestas contra el aumento de las tasas universitarias en Francia para los estudiantes de fuera de la Unión Europea. Estas aumentarán hasta 2.770 euros en las matrículas de Grado (actualmente cuestan 170 euros) y hasta 3.770 euros en los másteres (ahora son 240 euros).
Apoyo mayoritario de los franceses


Finalmente, ¿se producirá la ansiada convergencia de luchas entre múltiples frentes de protesta, que caracterizaría hace 50 años el Mayo del 68? Esta hipótesis resulta, de momento, muy improbable. Pero las protestas de este sábado representarán seguramente otro capítulo en el divorcio entre Macron y los franceses.


A diferencia de otras movilizaciones sindicales contra la reforma laboral o de la compañía ferroviaria SNCF, el movimiento de los “chalecos amarillos” cuenta con el apoyo mayoritario de los franceses. Y este no ha dejado de aumentar pese a los intentos del ejecutivo de criminalizarlo, con el argumento de las dos desgraciadas muertes relacionadas con las protestas y los más de 400 heridos, la mayoría de ellos leves. Según un sondeo del instituto Odoxa, publicado el miércoles en el diario conservador Le Figaro, el 84% de la población considera “justificada” esta movilización, siete puntos más que la semana pasada.


“Los chalecos amarillos representan los galos, la Francia ordinaria, el espíritu rebelde de la Francia contestataria”, asegura en declaraciones Público el sociólogo Michel Fize, autor de Mai 68 n’a jamais existe! (¡El Mayo del 68 jamás existió!). Este movimiento expresa una “crisis de legitimidad de las instituciones tradicionales”, explica este investigador jubilado del prestigioso CNRS, que observa una continuidad entre el movimiento de los chalecos amarillos y la Nuit Débout, que ocupó la plaza de la República en París en la primavera de 2016. “Pero a diferencia de la Nuit Débout, que básicamente estaba formada por jóvenes urbanitas con estudios superiores, los chalecos amarillos son un movimiento más transversal formado por hombres, mujeres, jóvenes, jubilados”, asegura Fize.


“Ahora, se produce una paradoja evidente. El movimiento de los chalecos amarillos está presente en Albert, Flixecourt o Abbeville —ciudades pauperizadas del norte de Francia a causa de la desindustrialización—, pero mucho menos en París”, aseguró el diputado de la Francia Insumisa François Ruffin, figura emergente de la izquierda francesa. Uno de los impulsores hace dos años de la Nuit Debout, organizó este jueves un mitin en la Plaza de la República de París para movilizar a los “indignados” de la capital francesa y las otras grandes ciudades francesa en apoyo al movimiento de los “chalecos amarillos”.


Fiasco en el intento de diálogo del gobierno francés


“El aumento de los impuestos sobre el carburante ha sido la gota de diésel que ha colmado el vaso de agua”, afirma Jean-Baptiste Voltuan, un activista francés presente en el mitin organizado este el jueves por simpatizantes de la Nuit Debout. Apoyado mayoritariamente por los votantes de la Francia Insumisa (64%) y del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (66%), esta movilización expresa el malestar por la pérdida de poder adquisitivo de los franceses y el orden fiscal injusto favorecido por Macron con una reducción de más de 6.000 millones de euros de impuestos a los más ricos y un aumento de las tasas indirectas para los más modestos. El principal punto en común de los manifestantes de este movimiento transversal y apartidista es el rechazo hacia Macron.


Aunque el presidente francés descartó el jueves desde Buenos Aires “cualquier retroceso” en sus reformas, la realidad es que el gobierno francés ha multiplicado desde principios de noviembre sus gestos para intentar calmar la indignación de los “chalecos amarillos”. Además de doblar, hasta 4.000 euros, la prima para cambiar un coche viejo por otro de menos contaminante, el ejecutivo centrista renunció a introducir peajes urbanos para acceder al centro de las grandes ciudades o prohibir en 2040 la venta de vehículos de gasoil y gasolina.
No obstante, estas medidas que no parecen apaciguar la cólera de los automovilistas. En cierta forma, reflejan que el gobierno francés no termina de comprender, o aceptar, que la oposición al aumento de los impuestos sobre el combustible se trata de un pretexto.


De hecho, la operación diálogo de este viernes resultó un fiasco. En la reunión organizada por el primer ministro francés, Édouard Philippe, con “representantes” de los “chalecos amarillos”, solo acudió uno de los miembros de este movimiento. Después de que el “premier” francés se negara a que el encuentro fuera grabado para ser retransmitido en las redes sociales, este no se celebró.


“Macron es incapaz de comprender a su pueblo”, asegura Katarina, A., una militante de la Francia Insumisa, de 55 años, que acudió al mitin de este jueves en la Plaza de la República de París equipada con un chaleco amarillo. Como el 84% de los franceses, esta defensora del ecologismo, que “siempre viaja en bicicleta”, asegura estar decepcionada con el discurso de Macron del martes. En su primera intervención pública para responder al malestar de los “chalecos amarillos”, el presidente francés propuso establecer un mecanismo para adaptar la fiscalidad del combustible en función del precio del petróleo.


Acusados de “incoherentes” y de “desorganizados” por los medios generalistas franceses, los “chalecos amarillos” le respondieron con una treintena de reivindicaciones. Por ejemplo, aumentar en más de 200 euros del salario mínimo hasta 1.300 euros netos, establecer un salario máximo de 15.000 euros, tratar dignamente a los refugiados, fijar un salario mediano para los representantes políticos, establecer un referéndum popular que permita votar una proyecto de ley a partir de 700.000 firmas. La mayoría de ellas eran de carácter social y destituyente. Unas propuestas que mantenía unas similitudes evidentes con lo reivindicado por el 15-M en 2011, exceptuando un par de medidas conservadoras en materia de inmigración. Y que difícilmente podría ser impulsadas por Macron.

 

Por ENRIC BONET
@EnricQuart

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Decenas de miles de nicaragüenses exigen el fin del régimen de Ortega

Numerosos manifestantes se dirigieron a la Universidad Politécnica, bastión de la resistencia estudiantil, para demandar el cese de la represión, en una demostración de fuerza inédita



Fue una demostración de fuerza cívica inédita en Nicaragua en la última década. Decenas de miles de nicaragüenses, vestidos de blanco y ondeando la bandera nacional, recorrieron varios kilómetros en Managua después de que la represión de las protestas de los últimos días haya dejado al menos 25 muertos. Coreaban consignas contra el régimen del presidente Daniel Ortega, que ha sofocado con dureza las manifestaciones originadas por la reforma al Seguro Social promulgada el pasado martes. Aunque el presidente derogó las reformas, la marcha convocada por las cúpulas empresariales se desarrolló de forma pacífica, una muestra del rechazo de los ciudadanos a la violencia desatada por el Gobierno.

Los manifestantes, en una conmovedora demostración de solidaridad, rompieron con la ruta prevista de la marcha y se dirigieron varios kilómetros más allá, hacia los barrios orientales de Managua. Allí todavía hay barricadas y es donde está la sede de la Universidad Politécnica (UPOLI), bastión de la resistencia estudiantil, atacada la noche del domingo por las fuerzas antidisturbios y los seguidores del Frente Sandinista. A las protestas en Managua se suman las manifestaciones masivas en las ciudades de Estelí, Matagalpa, Masaya, Granada, Bluefields y León.


“¡Qué se vayan, qué se vayan!”, coreaban miles de personas al unísono exigiendo el fin del régimen del presidente Daniel Ortega, que ha gobernando Nicaragua de forma autoritaria durante 11 años. “¡Daniel y Somoza, son la misma cosa!”, gritaban a todo pulmón. Una consigna muy dura para el mandatario, porque lo compara con el dictador contra el que luchó en su juventud.


El ánimo en Managua era de triunfo. La gente formaba parte de una marea humana que contrastaba con el discurso oficial dominado por Rosario Murillo, la vicepresidenta y esposa de Ortega, para quien las protestas eran “minúsculas” y sus manifestantes “vampiros en busca de sangre”. Esta marcha nacional comenzó a las 15.00 hora local, en la céntrica garita de Rubén Darío y avanzó hasta la UPOLI, unos seis kilómetros más allá del destino inicial. Varios manifestantes cargaban imágenes con los nombres de los muertos y exigían la liberación de los detenidos por la Policía Nacional. Entre quienes cargaban pancartas estaba Marcos Olivares, un joven de 28 años que denuncia la captura de uno de sus amigos, Jorge Chamorro Flores, maestro de arquitectura que había llegado hasta la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) a entregar víveres a los estudiantes que estaban atrincherados en esa universidad pública, como lo hicieron decenas de nicaragüenses durante el inicio de la crisis.


“Me estoy manifestando por una patria libre, porque se detenga ya la represión y porque liberen a mi mejor amigo, mi hermano, a quien conozco desde los ocho años”, explicó Olivares, quien aseguró que su amigo lleva cuatro días detenido. “No me puedo quedar tranquilo, en la comodidad de mi casa, mientras él está preso”, agregó

.
Para los jóvenes como Olivares la manifestación de este lunes representa una ruptura con la realidad política del país en el que han vivido su vida adulta. Por primera vez decenas de miles de nicaragüenses han tomado las calles de la capital para exigir un cambio en la forma de gobernar el país. A los mayores de la manifestación, les recordaba a las protestas para derrocar la dictadura de Somoza, pero para quienes no vivieron en aquel régimen esta era una novedad. “Esta marcha es increíble. En mis 28 años nunca había visto que el pueblo se levantara. Y es por esta casa justa, noble, por la patria. El pueblo sabe que se puede unir sin violencia”, expresó Olivares.


Las manifestaciones contra el régimen comenzaron el pasado miércoles después de que el presidente decidiera imponer la reforma al Seguro, que establece una reducción del 5% a las pensiones y aumentos en las cuotas que deben pagar la patronal y los trabajadores para evitar la quiebra del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). El Gobierno desató una dura represión contra los manifestantes, que ha dejado al menos 25 muertos.


Está por verse el impacto que esta demostración de fuerza tendrá en el régimen de Ortega, que ya sufrió una dura derrota en su intransigencia y autoritarismo al tener que derogar las reformas al Seguro. Hasta el momento queda claro que el comandante perdió el control de las calles y que hay un movimiento civil que después de una semana histórica de manifestaciones marca un antes y un después para el poder en Nicaragua.

 

Managua 24 ABR 2018 - 04:55 COT

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Jueves, 25 Mayo 2017 18:48

“Aquí no se rinde nadie”

“Aquí no se rinde nadie”

Con una fuerza que recuerda su capacidad de resistencia y de superación, pobladores del Chocó y de Buenaventura, durante varios siglos un solo territorio, levantan su voz de protesta e inconformidad, la misma que retumba por todo el país. En el primero ya son 15 los días de paro cívico. En el segundo suman 10. Y, a pesar de las arremetidas violentas de la mal llamada “fuerza pública”, de las dilaciones y manipulaciones oficiales, no dan muestra de desfallecer.

Su altivez no es para menos. El centralismo estatal solo los determina para explotar sus territorios, al cual solo regresa miseria. Los incumplimientos con los acuerdos firmados en anteriores paros, les hace hervir la sangre: no creen en el gobierno, mucho menos en éste.

Cada día que pasa es una razón más para resistir, hasta que el gobierno de Juan Manuel Santos cumpla y acceda a declarar a Buenaventura en estado de emergencia económica, social y ecológica; y cumpla con el acuerdo firmado con los habitantes de Quibdó durante el paro cívico de 2015.

Su decisión es irrevocable: el paro de las actividades productivas y comerciales se extenderá por el tiempo que sea necesario. La insatisfacción del pueblo colombiano con este gobierno de minorías es cada vez más evidente, y los únicos medios para transformar esta realidad son la protesta social, las arengas y reclamos, alzamiento social que el establecimiento intenta resolver con más represión y propuestas lejanas de la realidad.

 

Capítulo Buenaventura

 

“[...] 400 millones de pesos vamos a invertir [...] vamos a construir una ciudad industrial, para que genere más empleo, más inversión, para que Buenaventura se convierta en ese eje de la Alianza del Pacífico. Para que Buenaventura que ha sido abandonada no por años, ni décadas sino por siglos; desde que la descubrieron hace 500 años, al terminar la guerra salga del abandono”, vociferaba Juan Manuel Santos en su visita a Buenaventura en el marco de su segunda campaña presidencial. Palabras huecas, palabras de campaña electoral, para capturar despistados. No hay duda de ello, de ahí que a la fecha sus palabras le quedaran grandes, teniendo que acudir a la violencia oficial para intentar contener y contrarrestar la fuerza de unidad y lucha del pueblo bonaverense.

A diez (10) días de haber tomado forma este paro indefinido, desdeabajo (da) habló con Javier Torres (J.T), pescador e integrante del Comité de sectores productivos, quien nos explica la situación de su territorio.

d.a. A 10 días de paro ¿cómo está la situación en Buenaventura?

J.T. El paro sigue igual, la comunidad está a la expectativa de lo que el Gobierno pueda proponer en medio de la coyuntura para mejorar las problemáticas de Buenaventura.

d.a. ¿Qué ha dicho y propuesto el Gobierno hasta ahora?

J.T. De un día para otro hay un pequeño cambio en el discurso del gobierno. Inicialmente se mostraron muy cerrados en el caso de la declaratoria, luego hubo un ambiente muy diferente donde se empezaron a escuchar opiniones y sugerencias sobre conceptos de magistrados y jurídicos que puedan aplicar, pero fueron enfáticos en la inviabilidad de la declaración de emergencia económica, social y ecológica de Buenaventura.

d.a. ¿Cuáles son los argumentos por los que el Gobierno considera inviable declarar el estado de emergencia?

J.T. Hay un elemento que es el escollo en este momento y son los sucesos sobrevinientes. Para poner en contexto: en el 2014 había 142.000 víctimas en Buenaventura, al 2016 había 187.000 víctimas. Lo que le preguntamos al Gobierno fue ¿eso no son hechos sobrevinientes? ¿El Gobierno sabía que esas víctimas iban a estar? Y su respuesta fue casi afirmativa, queriendo decir que en Buenaventura en dos o tres días van a morir 1.000 personas porque ya lo tienen previsto, ¡es inconcebible, por Dios!

Además dice que es inviable por diversos aspectos, uno es el temor de que la Corte Constitucional tumbe la iniciativa, a lo que hemos reforzado nuestro documento de exigencias, con argumentos más que suficientes para que la emergencia sea declarada.

Propone otras alternativas distintas a la emergencia, pero resulta que ya perdió la confianza del pueblo, porque cuanto se ha acordado bajo comités y actas no nos ha funcionado, pero la emergencia sí nos garantiza la destinación de recursos para solucionar los problemas de Buenaventura. De lo contrario es muy difícil creer, especialmente porque no estamos negociando frente a cualquier gobierno.

d.a. ¿Cuánto tiempo están dispuestos a resistir?

J.T. ¡El pueblo no se rinde carajo! Voy a hablar de la Flota de Cabotaje del Pacífico a la cual yo represento: nosotros inicialmente nos preparamos para un mes, pero le aseguro que el pueblo de Buenaventura, en la situación que está, va a resistir el tiempo que sea necesario. No tenemos nada que perder y, de hecho, estamos perdiendo todos los días.

d.a. Más allá del paro ¿qué otras acciones están adelantando para presionar al gobierno a cumplir?

J.T. Sólo el paro cívico, porque hay un bloqueo de la movilidad en Buenaventura y con eso basta; la flota de cabotaje es el único medio de transporte que hay para la Costa Pacífica, quiere decir que 2.000.000 de personas ya se van a quedar sin suministros.

En este momento la afectación no es de 500 mil personas que viven en el Puerto, sino de 2.000.000 millones de personas de toda la Costa Pacífica; hasta el viernes tienen provisiones de alimentos y combustible.

d.a. El Gobierno cambió a sus delegados, ¿qué proponen los nuevos?

J.T. Para la reunión del 24 de mayo estaba la promesa de que asistiría el Ministro del Interior, pero no fue así, siguen incumpliendo la palabra. En la nueva ronda negociadora se habló del tema de la declaratoria de la emergencia, y su no aprobación es el escollo que no deja avanzar la negociación. La reunión se suspendió hasta el día viernes, que el Gobierno vuelva nuevamente a Buenaventura y ojalá que tengan la propuesta de la declaratoria firmada por el Presidente, para retomar el diálogo.

d.a. Entonces ¿no se ha adelantado nada con el Gobierno?

No se ha adelantado nada, estamos en las mismas porque son 9 puntos los que se están negociando, el primer corresponde a la declaratoria, es el que le da vida a los 8 puntos restantes; si ella no está no pueden estar los otros puntos, porque sino estaríamos trabajando al revés.

Esperamos que el viernes el Gobierno asista y traiga soluciones reales, porque aquí no hay que discutir sobre propuestas, aquí ya hay que hablar en el marco de las soluciones.

“No todos los puntos significan plata, sino normatividad y legislaciones.”

1. Declaración de emergencia económica, social y ecológica de Buenaventura.
2. Por la salud de calidad con hospital de segundo y tercer nivel.
3. Por la educación pertinente y de calidad.
4. Por el agua y saneamiento básico.
5. Por nuestro territorio, porque esta tierra es nuestra.
6. Por el ambiente sano y la salvación de nuestras riquezas naturales.
7. Por empleo digno y vida decente de nuestros trabajadores
8. Por justicia y atención a las víctimas de la violencia
9. Por recreación y espacio para esparcimiento, deporte y cultura.

 

Capítulo Quibdó

 

Antonio Andrade (A.A), activista de Quibdó, la capital chocoana, en entrevista con este medio, describe la situación actual del municipio y del paro cívico indefinido.

d.a. ¿Cómo es la situación en estos últimos días en Quibdó?

A.A. No hemos tenido más represión. El paro es una manifestación con enfoque de derechos, en el marco del respeto, donde solicitamos una serie de reivindicaciones, pero con argumentaciones y de manera pacífica. Todo lo nuestro son expresiones culturales, arengas y muchas reclamaciones, pero mal haríamos en afirmar que hemos sido reprimidos recientemente.

d.a. ¿Cuáles son las propuestas del Gobierno?

A.A: Nosotros tenemos un acuerdo escrito con el Gobierno desde el año pasado, compuesto por 10 puntos, articulados a través de unas mesas temáticas por punto y cada una de ellas con una serie de requerimientos y compromisos. El ejercicio que hemos hecho durante estos días es la revisión del nivel de cumplimiento que se tiene en cada uno de esos puntos. Pero el diálogo continúa.


d.a. ¿Qué otras acciones están adelantando para presionar al Gobierno?

A.A. Ninguna otra. Estamos en una protesta pacífica y es el único mecanismo que hemos usado para acceder a la implementación de los temas fundamentales.

d.a. ¿Todo el departamento del Chocó está participando en el paro o sólo se lleva a cabo en la capital?

A.A. Está involucrado todo el departamento inicialmente, pero también están involucrados los departamentos del Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Chocó; con protestas sucesivas y coordinadas que se están realizando exactamente en los municipios del norte del Cauca, Buenaventura, Tumaco y Quibdó, desde un enfoque étnico y regional.

 

Puntos de la negociación.

1. Infraestructura para la productividad y la competitividad.
2. Salud que garantice el acceso al derecho de la salud a los grupos étnicos que habitan el Chocó.
3. Defensa del territorio.
4. Educación y cultura como plataformas para el desarrollo humano y económico.
5. Reingeniería institucional.
6. Garantía de acceso a los servicios públicos
7. Productividad sostenible.
8. Infraestructura física para el deporte y la recreación.
9.Comunicación con enfoque diferencial étnico por fuera de los monopolios de la información en Colombia.
10.Derechos humanos, seguridad y flexibilización de las políticas públicas con enfoque diferencial.

 

Lo faltante

 

Los paros continúan. Y la mancha de esperanza y vida parece ganar eco en otros territorios: desde otros departamentos, como la Guajira y Huila, surgen voces en tal sentido. También sectores de los camioneros anuncian protestas. En el Cauca los indígenas salieron de manera masiva hacia Cali, el día jueves 23 de mayo, en una muestra de solidaridad con la lucha aquí descrita, reclamando a la par derechos propios.

Otros sectores, como los docentes también continúan en cese de actividades, y parece que para largo.

Asimismo, en un centenar de municipios la inconformidad popular con sus alcaldes motiva la recolección de firmas para exigir revocatorias de sus mandatos. Una nueva elección en Bogotá los hace temblar, y por ello maniobran para quebrarle el pescuezo a la norma de la democracia que ellos mismos promulgaron en 1991.

Luces y sombras. Luchas y resistencias que aún no logran un hilo que los integre y potencie, arrinconando al gobierno, hasta que de el brazo a torcer, dejando a un lado su Regla Fiscal y los consejos del Fondo Monetario Internacional, los mismos que le llaman a no incrementar el gasto social.

 

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Publicado enColombia
Macroencuesta a escala mundial: la mayoría dice que el sistema no funciona. Espectacular aumento de la desconfianza en los gobiernos, los medios de comunicación, las elites y las ONGs

De acuerdo con una encuesta realizada a escala planetaria, que también ofrece pistas sobre las razones del triunfo electoral de Trump, diríase que vivimos en una época prerrevolucionaria.


Diríase que basta con señalar a otros con el dedo para sacar ventajas decisivas. Donald Trump parece haber ganado también porque ha conseguido sembrar desconfianza; desconfianza en el Congreso, en los demás políticos, en la elite, en los medios, en los expertos, en el extranjero y en los extranjeros y en muchas otras cosas. A los ojos de muchos electores parece corporeizar la verdad, la transparencia y la honorabilidad, lo que, a fin de cuentas, le granjea su confianza, aun cuando él mismo mantiene en la opacidad sus negocios, incorpora a la parentela a la Casa Blanca y no pocas veces ha divulgado mentiras y medias verdades.


Partes del electorado no sólo parecen aplaudir su rechazo y desprecio de las autoridades establecidas cuando hay cosas criticables y precisadas de cambio: se orientan extrañamente no hacia políticos y medios de comunicación que proceden con rectitud y tratan de ofrecer una imagen bien perfilada y diferenciada, sino que se entregan sin más a pintores políticos, ideológicos y mediáticos de brocha gorda, como Trump o Breitbart.com. Algo parecido puede observarse en Alemania con los seguidores de la AfD (Alternativa para Alemania, por sus siglas en alemán).


Acaba de aparecer un informe de la agencia de relaciones públicas y comunicación Edelman. En él se registra que la confianza se halla en crisis en todo el mundo. Desde 2012 viene ofreciendo anualmente esta empresa un “Barómetro de confianza” y ahora constata que la confianza en las cuatro instituciones socialmente importantes –economía privada, gobierno, ONGs y medios de comunicación— se ha desplomado profundamente. Las personas han dejado de creer cada vez más que el sistema trabaja para ellas. Y no les falta razón. Las preocupaciones suscitadas por la globalización, la velocidad de la innovación y la destrucción de los valores sociales se estaría transformando en miedo y, a su través, alimentando movimientos populistas cada vez más fuertes en las democracias occidentales.


Ni que decir tiene que esta empresa, ella misma un actor de alcance global, no ve en la desaparición de la confianza en el sistema motivos para una revuelta o para transformaciones positivas, sino que se sirve de la información extraída de las encuestas realizadas en 28 países para invitar a tomar medidas que permitan a las instituciones recuperar la confianza perdida. Se observa que en 5 de las 10 grandes potencias económicas (EEUU, Gran Bretaña, Brasil, Corea del Sur e Italia) el gobierno se halla en aprietos o se ha operado ya un cambio en el poder. Se daría un profundo desencanto con las izquierdas y las derechas políticas allí donde la globalización, la desregulación, la innovación y las instituciones trasnacionales más rechazo suscitan.


Sólo el 15% de la población, en el conjunto de los 28 países escrutados, diría todavía que el presente sistema sigue funcionando. Para el 53%, eso ha dejado de ser así. El 32% no está seguro. Más de dos tercios de los encuestados en Francia, España, Italia, México y Sudáfrica coinciden en la afirmación de que el sistema ha dejado de funcionar. No muy lejos de eso se hallan los alemanes, con un 62%; y un 57% de estadounidenses opina eso mismo. En Rusia, un 48%; en China, un 23%; y en los Emiratos Árabes Unidos, sólo un 19%, lo que naturalmente tiene que ver también con la relación con las autoridades. Casi la mitad de las personas con instrucción universitaria en el cuarto superior del nivel de ingresos ha dejado de confiar en el sistema. Y tres cuartos de todos los entrevistados dicen que el sistema favorece a los ricos y a los poderosos.


A juzgar por las apariencias, diríase que tienen que producirse transformaciones revolucionarias del tipo de las que ha empezado a introducir Donald Trump denunciando los tratados de libre comercio. Habrá que esperar, de todos modos, para saber si estará a la altura de los niveles de descontento y desconfianza manifestados por sus electores. Acaba de llegar al gobierno, y podría malbaratar rápidamente el valor añadido concedido al intruso. Lo cierto es que más del 70% de los encuestados se manifiestan a favor de más proteccionismo estatal. Casi el 50% dan por supuesto que los tratados de libre comercio son una amenaza para los puestos de trabajo. El 60% tiene miedo de perder su puesto de trabajo a causa de su deficiente calificación. Un número parecido teme a la concurrencia extranjera; el 58%, a los inmigrantes; el 55%, a la deslocalización en países más baratos; y el 54%, a la automatización.


El "Make America Great Again" de Trump no sólo halla oídos despiertos en Norteamérica. El 69% de todos los encuestados dice que los intereses del propio país deberían ponerse por encima de los otros. Y el 72% exige que el gobierno proteja los puestos de trabajo de la economía nacional, incluso al precio de ralentizar el crecimiento económico.


La confianza en los ejecutivos empresariales y en los gobiernos ha caído espectacularmente. Sólo para el 37% resultan creíbles los jefes de las empresas privadas. De los gobernantes –elegidos por ellos mismos en las democracias— sólo dicen eso mismo el 29%. El nivel más bajo de confianza es el depositado en los políticos. La imagen de las elites está por los suelos. Los académicos o los expertos no gozan, para el 60%, de más confianza “que una persona como tú o como yo”: la confianza en ellos también se ha desplomado. Los políticos y los dirigentes empresariales están muy por debajo. No sólo en los países industrializados, también en los países en vías de desarrollo los gobiernos son considerados “incompetentes, corruptos y banderizos”.


Casi dos tercios de los encuestados confían en las informaciones filtradas más que en los comunicados de prensa, cosa que, como observa Edelman, habla menos de la cámara de resonancia que del escepticismo realista frente a las autopresentaciones habitualmente maquilladas. Para más de la mitad, las personas individuales son mas confiables que las instituciones. Y –para muestra, Trump— los oradores espontáneos, abiertos y chocarreros, gozan de más credibilidad que los reservados y diplomáticos.


Igualmente bajo han caído los medios de comunicación en el último año. Los medios se ven politizados; a causa de sus cuitas económicas, ya no informan como es debido y van a la zaga de los medios sociales. Comparando con el informe de 2016, los medios de comunicación son los que más credibilidad han perdido: caen 5 puntos, de 48 a 43; los gobiernos y las empresas sólo pierden un punto, y las ONGs, dos puntos. Sólo en China, Singapur, Holanda, India e Indonesia encuentra una magra mayoría creíbles a los medios. El 59% de los encuestados confiaría antes en un algoritmo buscador que en un redactor periodístico. En suma: se ha generado un mundo en el que las personas viven en burbujas autorreferenciales. En Alemania, un 42% confía en los medios, dos puntos menos que en el informe de 2016. En los EEUU declara eso todavía el 47%, mientras que menos de un tercio lo manifiesta en Turquía, en Irlanda, en Polonia, en Rusia, en Australia, en Japón y en Gran Bretaña, una polícroma amalgama de países.


El informe apunta a que, a pesar de retroceder también, la economía privada despierta más confianza que los gobiernos, los medios de comunicación y las ONGs, aun no siendo claro qué entienden exactamente por estas últimas. Hay diferencias muy contrastadas entre Corea del Sur, Hongkong, Rusia y Polonia, en el extremo más bajo, y China, México, India e Indonesia, en el extremo más alto de esperanza en un aumento venidero del bienestar. En Alemania, la confianza en la economía privada es, con un 43%, relativamente baja, pero podría haber crecido un punto. Menos sorprendente resulta que los empresarios resulten para el informe de esta empresa poco menos anclas salvadoras en el diluvio de una desconfianza que amenaza con llevarse todo por delante.


La victoria electoral de Trump podría explicar también, junto con la desconfianza en la elite, el que las empresas estén bien vistas en los EEUU por el 58%: pueden haber ganado 7 puntos en el último año. De confianza disfruta tal vez el empresario Trump, que ahora, sin embargo, se ha hecho político. Tal vez por eso confían mas en él cuando se presenta resuelto y dispuesto a la acción y pronto a menospreciar y dejar de lado a las instituciones. Es como si Trump se hubiera servido de los resultados de esta encuesta en su campaña electoral y, sobre todo, en su discurso de toma de posesión.

Florian Rötzer
29/01/2017

Florian Rötzer es un columnista habitual de la revista alemana de izquierda Telepolis.
Fuente:
Telepolis, 25 enero 2017
Traducción:
Amaranta Süss

Publicado enSociedad
Domingo, 08 Enero 2017 07:17

Le echan nafta al gasolinazo

Le echan nafta al gasolinazo

En la capital mexicana se concentraron en el monumento del Ángel de la Independencia, en la avenida Paseo de la Reforma y frente al Palacio de Bellas Artes, en el centro de la ciudad. Las dos columnas fueron convocadas a través de redes sociales.

 

Miles de personas le dieron ayer continuidad en la Ciudad de México y en otras capitales de estados a las protestas contra el llamado Gasolinazo, la suba del 20 por ciento en el precio de los combustibles que generó manifestaciones y disturbios durante toda la semana.


En la capital mexicana, desde la mañana de ayer se concentraron manifestantes en el monumento del Ángel de la Independencia, en la avenida Paseo de la Reforma, mientras que otro grupo se reunió frente al Palacio de Bellas Artes, en el centro de la ciudad. Las dos columnas, convocadas a través de redes sociales, partieron al mediodía hacia el Zócalo capitalino, donde se hizo el acto central. Después de marchar en círculos alrededor de la plaza y gritar consignas para exigir que se dé marcha atrás con el alza en los combustibles, de forma espontánea miles de personas que participaron en ambas movilizaciones se reunieron después frente al Palacio Nacional. Ahí, gritaron consignas como “Fuera Peña”, “Renuncia”, “Únanse” y, sobre todo, “No tenemos miedo”. También entonaron el himno nacional y pidieron un minuto de silencio.


Se preveía que una parte de los manifestantes fuera luego hacia la residencia presidencial de Los Pinos. Aunque no hubo organizadores formales de las protestas, entre las columnas se vieron a dirigentes de la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados públicos y de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas de Petroleros Mexicanos y a muchos estudiantes.


En la capital mexicana hubo también pequeñas manifestaciones en el Hemiciclo a Juárez y la explanada del Palacio de Bellas Artes, reportaron diarios de la capital. En la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, al menos unas tres mil personas salieron desde la plaza Minerva y caminaron hacia el Congreso del estado, mientras en otros estados, como Puebla, Sonora, Baja California, Coahuila, Chiapas y Chihuahua también salieron a protestar cientos de personas contra el alza de los combustibles que entró en vigor el 1º de enero.


Las manifestaciones de ayer fueron hasta bien entrada la tarde pacíficas, en contraposición a los episodios de violencia y los saqueos que se registraron en días anteriores en algunos puntos del país. El viernes hubo al menos seis muertos, más de 900 detenidos y cientos de negocios saqueados. Igualmente, como parte de las manifestaciones, algunos grupos mantienen bloqueos en al menos 13 puntos carreteros, según un informe policial. Estos bloqueos se registran especialmente en el estado de fronterizo de Chihuahua, en los sureños de Oaxaca y Chiapas, y en Hidalgo.
El presidente Enrique Peña Nieto acusó a su antecesor, el conservador Felipe Calderón, de ser el responsable de las alzas que desataron el “Gasolinazo” por haber aplicado subsidios manteniendo los valores artificialmente bajos durante su mandato (2006-2012). El aumento de 20 por ciento del precio de la gasolina entró en vigor el 1 de enero y causó gran malestar en la población.


Legisladores de la oposición, gobernadores, alcaldes y la propia Iglesia llamaron al gobierno a reconsiderar los aumentos o tomar medidas para amortiguar el golpe generado al poder adquisitivo de la población. La izquierda se pronunció por anular los aumentos, en tanto la derecha sugirió reducir los impuestos a los carburantes, el gasto público y la deuda. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) señaló, por su parte: “No es correcto imponer leyes sin tomar en cuenta la realidad y el sentir que vive la gente”. Sin embargo, el secretario (ministro) de Hacienda, José Antonio Meada, tildó a la medida de responsable: “Fue difícil, nos hubiera gustado no tener que tomarla”, pero descartó cualquier marcha atrás o modificación.


El presidente Peña Nieto, por su parte, acusó sorpresivamente al ex presidente Calderón, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), de haber derrochado unos 50 mil millones de dólares al tipo de cambio actual para subsidiar el consumo de gasolina. El mandatario mexicano dijo: “Esos fondos se perdieron porque literalmente fue dinero que se quemó regalando gasolina, en lugar de invertir en cosas más productivas como sistemas de transporte público, escuelas, universidades y hospitales”.


La acusación parece estar dirigida a dañar la reputación del PAN, que ha sido fuertemente crítico del llamado “Gasolinazo”, pero en especial de la esposa de Calderón, la ex conductora televisiva Margarita Zabala, que figura en los dos primeros lugares en algunas encuestas con vistas a las presidenciales del 2018.


El jefe de Estado reconoció que hay mucha molestia y enojo por los aumentos pero afirmó que se trata de una decisión difícil que tomó para garantizar la estabilidad económica. Empero, el mensaje de Peña Nieto por cadena de televisión no atenuó el descontento ni redujo los saqueos, la mayoría en el Estado de México, en los alrededores de la capital, en Veracruz (costas del Golfo de México), Chiapas y Tabasco (sureste).


La represión policial ayer en Ixmiquilpan, en el Estado de Hidalgo, causó dos muertos y hubo otro en Veracruz, atropellado durante un saqueo, según el diario La Jornada. Otros medios locales hablan de otros dos fallecidos, presuntos saqueadores. En la Ciudad de México también murió un policía al tratar de impedir el asalto a una gasolinera, pero hasta el momento las autoridades no confirmaron que el asalto haya sido parte de los disturbios ocasionados por manifestantes.


La indignación es mayor entre la población porque una de las promesas de Peña Nieto fue que una reforma, aprobada en diciembre del 2013, bajaría los precios de los combustibles. La reforma fue una de las banderas enarboladas por Peña Nieto para abrir los mercados de hidrocarburos y electricidad a la inversión privada tras casi ocho décadas de nacionalización petrolera, y acabó con el monopolio de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), que ahora puede suscribir contratos con particulares.

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La retirada de efectivo desata una ola de protestas violentas en Venezuela

Una persona ha muerto y al menos 10 han sido detenidas en los saqueos, disturbios e incendios que se han desatado por la escasez de billetes



La escasez de efectivo desató decenas de protestas e incidentes violentos en ciudades del interior de Venezuela este viernes, en los que ha muerto una persona, según informa el diario El Correo del Caroní. Los incidentes se produjeron el primer día después de finalizar el plazo de 72 horas dispuesto por el Gobierno de Nicolás Maduro para retirar de circulación todos los billetes de 100 bolívares disponibles en el mercado.


El domingo pasado, Maduro anunció la medida, que calificó de “radical” y “dura”, pero “inevitable”, para golpear a supuestas mafias que desde Colombia y Estados Unidos habrían orquestado una operación para sacar papel moneda de Venezuela y con ello desestabilizar a la ya devaluada moneda nacional, el bolívar.


Maduro entonces dio 72 horas para que los ciudadanos acudieran a taquillas de la banca comercial, tanto privada como estatal, para depositar o canjear por notas de otra denominación los billetes de 100 bolívares que estuvieran en su poder. Ese plazo expiró el jueves. A partir de entonces, el depósito de los billetes “desmonetizados” -como los nombra el Gobierno- solo estará realizándose durante otros cinco días hábiles en las oficinas del Banco Central de Venezuela (BCV).


Sin embargo, este viernes en la mañana, cientos de personas encontraron cerrada la sede del BCV en Maracaibo, capital del Estado de Zulia (occidente de Venezuela). Cuando manifestaron su descontento, se enfrentaron a un cordón policial. Hubo 10 arrestos. También se reportaron saqueos en comercios del oeste de la ciudad.


En la ciudad minera de El Callao, Estado de Bolívar (sureste del país), la negativa de los comerciantes a aceptar pagos en billetes de 100 bolívares despertó la ira de la población. Una persona ha muerto durante los desórdenes. Además el alcalde de la localidad, Carlos Chancellor, aseguró que 17 establecimientos comerciales resultaron saqueados y destruidos. La furia se ensañó especialmente con los locales de comerciantes chinos, quienes por lo general controlan el menudeo en las zonas populares de ciudades de provincia.


En Guasdualito, capital del Distrito Especial Alto Apure (llanos del suroccidente), dos agencias bancarias fueron incendiadas. La Guardia Nacional detuvo durante unas horas al diputado por el estado de Apure a la Asamblea Nacional, Luis Lippa, además de a otros tres dirigentes regionales del opositor partido Primero Justicia (PJ), que continúan arrestados acusados de haber promovido los incidentes.


Muchos clientes encontraron, en esa y otras localidades venezolanas, que los cajeros automáticos no funcionaban o que la banca comercial, siguiendo la normativa gubernamental, ya no aceptaba los billetes de 100 bolívares. También hubo protestas y saqueos en poblaciones de los Estados de Anzoátegui, Trujillo, Mérida, Táchira y Monagas.


En la capital del país, Caracas, la fila para llegar a la sede principal del BCV se extendía por más de 20 cuadras. Quienes lograron alcanzar las taquillas del organismo emisor de monedas encontraron que no había canje de billetes, pues el banco tampoco dispone de ellos. Solo se aceptaban depósitos de billetes a cambio de un vale en papel.


Como era un día de pago de quincena, muchos negocios confrontaron dificultades para cancelar los salarios a sus empleados no bancarizados, justo una semana antes de Navidad.


La crisis que desató la retirada compulsiva de los billetes de 100 bolívares, que representan casi la mitad del circulante que hay en el país, se agudizó con el retardo en la llegada de los billetes, de mayor denominación, del nuevo cono monetario, que debían entrar en circulación este jueves.


Este viernes, durante un acto en Caracas en el que condecoró a la canciller Delcy Rodríguez con la Orden de los Libertadores por su frustrado intento de colarse a la reunión de Mercosur en Buenos Aires, el presidente Maduro calificó la campaña de recolección de billetes como una “guerra relámpago” que crearía “alguna dificultad”. Sin embargo, confió en que los cinco días establecidos para terminar de recibir los billetes sacados de circulación en las taquillas del BCV bastarán para que “todo termine de salir bien”.


El Gobierno ordenó que los servicios de transporte público dependientes del Estado, como los sistemas de Metro en Caracas, Maracaibo, Valencia y Los Teques, así como los autobuses de la empresa oficial Sitssa, trabajen de manera gratuita hasta el próximo lunes 19 de diciembre. El anuncio no hace más que oficializar una realidad de hecho, pues los sistemas de transporte han funcionado a puerta abierta por la escasez de efectivo.


Por su parte, la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) emitió un comunicado en el que condena la “situación de zozobra y honda preocupación que el régimen ha generado en todo el país desde el domingo 11”, cuando se decretó la retirada de los billetes, y que este viernes “se ha expresado en protestas populares espontáneas. De acuerdo al pronunciamiento, con esta medida se somete al pueblo venezolano “a una situación de casi inducida desde el Gobierno”, que la alianza opositora urge a Maduro a rectificar.

 

Por Ewald Scharfenberg
Caracas 17 DIC 2016 - 01:01 COT

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Respaldo a Trump, reflejo de malestar social: Chomsky

Noam Chomsky, uno de los intelectuales estadunidenses más prestigiados en la actualidad, cree que la baja valoración de los políticos a escala mundial no es exclusiva de la cúpula dirigente, sino se extiende a empresas e instituciones como parte de un malestar social general.

La escasa popularidad de los actuales candidatos a la presidencia de Estados Unidos no es algo excepcional, sino forma parte de un gran malestar social que amenaza la democracia”, explicó el lingüista y filósofo, de 87 años, en una entrevista en Cambridge.

"Estados Unidos se desarrolló desde una democracia hacia una plutocracia con apéndices democráticos", opinó. "Tres cuartas partes de la sociedad se encuentran simplemente subrepresentadas", subrayó.

Respecto del auge actual del candidato republicano Donald Trump, pese a su discurso polémico y agresivo, el autor de Los guardianes de la libertad cree que se fundamenta en gran medida en el desprecio durante décadas a la clase trabajadora: "Quienes respaldan a Trump no son los pobres. La mayoría son de la clase trabajadora blanca, que en el periodo del neoliberalismo fue marginada. Ahora estas personas están amargadas y tienen rencor".

El profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT) apuntó como segunda razón un fortalecimiento del populismo y el ultranacionalismo, algo que también se ve en Europa: "Hay correlación directa entre el apoyo a populistas autoritarios y los entusiasmados con Trump".

A diferencia de lo sucedido anteriormente, esta vez a los líderes republicanos no les fue posible impedir el protagonismo de un candidato peligroso. "Trump es singular. Nunca hubo algo como él en naciones industrializadas occidentales", señaló.

Sin embargo, el proceso se enmarca en una transformación más amplia del sistema político estadunidense, que él ve históricamente como de partido único con dos facciones: republicanos y demócratas. "Eso ya no es así. Seguimos siendo un país de partido único, el partido de los negocios, pero ya sólo hay una facción".

De hecho, piensa que quienes apoyaron a Bernie Sanders en la precampaña demócrata podrían formar un nuevo partido, independiente del demócrata, si avanza la transformación del sistema. Sanders se enfrentó desde la izquierda en las elecciones primarias a la actual candidata, Hillary Clinton, pero perdió.

"Si tuviéramos un movimiento trabajador activo y luchador, del estilo del que hubo en Estados Unidos en los años 30, probablemente uniría a los seguidores de Trump con los de Sanders", aseveró el lingüista, quien a nivel político se ha definido como anarquista o socialista libertario.

"Son muy diferentes en muchas cosas, pero comparten centralmente la misma furia por el ataque a la clase trabajadora blanca y a los pobres. Eso podría ser el comienzo de algo totalmente nuevo", concluyó.

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