Sábado, 24 Octubre 2020 05:36

La puñalada

La puñalada

Los medios globales y su abandono de Julian Assange

 

Mientras se lo juzga para ser extraditado a Estados Unidos, donde podría ser condenado a 175 años de prisión, la suerte del periodista australiano brilla por su ausencia en las portadas de los principales periódicos de alcance mundial. Detrás de ese silencio asoma una política de complicidades que hiere de muerte la noción misma de periodismo.

El 4 de enero se sabrá la suerte de Julian Assange. Ese día, en Londres, la Justicia británica decidirá finalmente si concede o no la extradición del fundador de Wikileaks a Estados Unidos, que lo quiere juzgar por espionaje. Si así fuera, si los jueces de Su Majestad consideraran que la demanda es pertinente y la condena a la que podría ser sometido al otro lado del Atlántico no es «desproporcionada» o incompatible con el «respeto a los derechos humanos», el casi quincuagenario australiano podría pasar el resto de su vida en la cárcel: los cargos que se le imputan en Estados Unidos le valdrían una condena de 175 años.

Julian Assange está detenido en una cárcel de alta seguridad inglesa desde abril de 2019, en condiciones denunciadas por relatores de la Organización de las Naciones Unidas como análogas a la tortura. Los siete años anteriores los pasó en la embajada ecuatoriana en Londres, donde se refugió en 2012, cuando en Quito gobernaba Rafael Correa. Assange era reclamado entonces por la Justicia sueca debido a acusaciones de violación que terminaron siendo abandonadas por su endeblez (véase «Operaciónmasacre», Brecha, 7-II-20). Él ya temía que la demanda sueca fuera parte de un plan para entregarlo –tras una breve escala judicial en Estocolmo– a Estados Unidos. La llegada al gobierno de Ecuador, en 2017, de Lenín Moreno, que acabó alineado con Washington, supuso el descenso del australiano a los infiernos: primero le hicieron la vida imposible en la embajada, luego le sacaron la protección. La Policía inglesa lo detuvo apenas pudo traspasar la puerta del local diplomático. En Washington, el gobierno de Donald Trump se refregó las manos (lo mismo habría hecho Hillary Clinton de haber ganado las elecciones de 2016): por fin podría darle su merecido a este «espía», acusado fundamentalmente de haber revelado, desde 2010, cientos de miles de documentos clasificados relacionados con las guerras de Irak y Afganistán; entre ellos, pruebas de asesinatos cometidos por las fuerzas estadounidenses en el marco de conflictos en los que los aliados de la superpotencia también están implicados. Desde Wikileaks, Assange había hecho eso y mucho más: denunció tramas de corrupción y enjuagues múltiples de multinacionales y fue de los primeros en advertir sobre la magnitud a la que llegaría el ahora llamado capitalismo de vigilancia.

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A pocos parece interesarles hoy la suerte del australiano. Como otros célebres «lanzadores de alertas» (whistleblowers), del tipo de Edward Snowden y Chelsea Manning, Assange se ha quedado solo. Medios de prensa que gran lucro obtuvieron en su momento, cuando el fundador de Wikileaks los eligió a ellos para difundir sus filtraciones (The Guardian, El País de Madrid, The New York Times, The Washington Post, Der Spiegel, entre otros), le han soltado la mano. Poco y nada se puede leer en esos diarios o semanarios –que, en su mayoría, pasan por progresistas– sobre las condiciones de detención de Assange en la prisión de alta seguridad de Belsmarch o sobre el propio proceso de extradición, cuyas irregularidades y los peligros que estas representan para el derecho a la información han denunciado abogados, organizaciones de defensa de los derechos humanos y medios independientes. Abundan, en cambio, en esas publicaciones progres, los relatos sobre el «vedetismo» y el «narcisismo» del australiano, sus aventuras sexuales, sus «excesos», su «afán de poder», su «decadencia».

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En una nota publicada originalmente en Counter Punch (rebelión.org difundió su versión española en dos partes, el 2 y el 3 de octubre, bajo el título «¿Por qué The Guardian guarda silencio?»), el periodista británico Jonathan Cook sostiene que, cuando Assange concedió a esos medios la exclusiva de sus filtraciones, ya era consciente de que en algún momento podría ser víctima de una puñalada trapera. Si había habido un acuerdo entre Wikileaks y esas publicaciones era porque circunstancialmente ambos ganaban. Pero, en verdad, poco los unía. Cook recuerda que cuando Barack Obama lanzó, en 2011, su ofensiva contra Assange, al que denunció en función de una draconiana ley de espionaje que data de 1917, la estrategia estadounidense estaba basada en crear una brecha entre el fundador de Wikileaks y los medios liberales que habían colaborado con él. Nada tenían que temer esos medios ni sus periodistas: habían obrado de buena fe, decían por entonces los abogados de la Casa Blanca. Assange, en cambio, no era un periodista, apenas un espía que pretendía dañar a Estados Unidos.

Los defensores de Assange optaron entonces por la contraria: Assange no sólo era periodista, sino que practicaba el periodismo del bueno, ese que deja al desnudo las manipulaciones y el accionar ilegal de los poderosos del mundo. El propio fundador de Wikileaks afirmaba en una entrevista que concedió a su compatriota Mark Davis en 2011: «Si he conspirado para cometer espionaje, todos los otros medios de comunicación y sus principales periodistas también han conspirado para cometer espionaje». «Lo que hace falta es tener un frente unido en este asunto», agregaba, invitando a quienes habían sido sus socios a seguir con la colaboración. Pero no hubo tal frente: convocado por el Ministerio de Justicia estadounidense, el editor de The New York TimesBill Keller dijo que su diario se había limitado a obrar como receptor pasivo de la documentación enviada por Wikileaks. Era una falsedad (todos los medios que recibieron las filtraciones las ordenaron y «trabajaron»), pero marcaba lo que sería, de ahí en más, la actitud de las publicaciones liberales en este asunto. Aun así, destaca Cook, el gobierno de Obama no encontró la manera de imputar a Assange sin, al mismo tiempo, perjudicar a medios tradicionalmente aliados del Partido Demócrata, como el propio Times y The Washington Post, y a sus principales plumas. Debió, entonces, abandonar esa línea.

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La estrategia desplegada actualmente por los abogados estadounidenses es la opuesta: reconocen explícitamente la condición de periodista de Assange y, tal como lo advertía él mismo años atrás, al hacerlo lanzan una advertencia contra todos los periodistas que intenten, de lejos o de cerca, seguir el camino de los wikileakeros: corren el riesgo de ser imputados por espionaje allí donde se encuentren. De este cambio de línea, que se produjo durante el juicio de extradición que se sigue en Londres y que supone una amenaza para la profesión periodística como tal, ni una línea se publicó en aquellos grandes medios que buen partido sacaron de su colaboración de antaño con Wikileaks, denuncia Cook. En Gran Bretaña, The Guardian ha obrado, de hecho, como punta de lanza de las acusaciones contra Assange.

Durante el proceso, investigadores independientes han denunciado «prácticas desleales» de los editores del venerado matutino británico, así como de otros medios asociados. Entre las principales acusaciones estadounidenses contra Assange, se afirma que en la documentación que filtró aparecían los nombres de agentes secretos que por su culpa corrieron el riesgo de ser asesinados y que el australiano era muy poco cuidadoso en su forma de operar. David Leigh, editor de The Guardian que trabajó con Assange en 2011, hizo esa misma afirmación en un libro que publicó aquel año junto con otro periodista del mismo diario, Luke Harding: Wikileaks: Inside Assange’s War on Secrecy. Christian Grothoff, experto en informática de la Universidad de Berna; John Goetz, periodista de Der Spiegel; Nicky Hager, periodista de investigación neozelandés, y John Sloboda, profesor y miembro del Iraq Body Count (un proyecto que contabiliza los muertos de la guerra de Irak),relataron, en cambio, que fueron «sus socios mediáticos» –en especial Leigh– quienes presionaron a Assange para que les brindara las sumamente engorrosas contraseñas que utilizaba para encriptar la documentación.

Grothoff, Goetz, Hager y Sloboda colaboraron con el australiano en eliminar nombres en los cables a filtrar. «Assange podía llegar a ser exasperante en su minuciosidad […]. En esa época me irritaba mucho su obsesión por recordarnos constantemente que debíamos asegurarnos, que necesitábamos encriptarlo todo, que teníamos que usar chats encriptados. Yo creía que era un insensato y que estaba paranoico, pero luego el procedimiento se convirtió en la práctica periodística normalizada», dijo, por ejemplo, Goetz en una de las recientes audiencias de extradición. En su libro, Leigh reveló una de las contraseñas generadas con esa metodología y «ese escandaloso error de The Guardian abrió la puerta para que cualquier servicio de seguridad del mundo penetrara en los documentos una vez que pudieron crackear la sofisticada fórmula de Assange para idear claves», indica Cook. «Gran parte del furor provocado por la supuesta incapacidad de Assange de proteger los nombres en los documentos filtrados por él publicados –lo que ahora es el núcleo del caso de extradición– viene del papel que jugó Leigh en el sabotaje del trabajo de Wikileaks. Assange debió realizar una operación de control de daños debido a la incompetencia de Leigh, la que lo obligó a publicar los documentos a toda prisa, para que cualquiera que estuviera preocupado por si era nombrado en los documentos pudiera saberlo antes de que servicios de seguridad hostiles lo identificaran», añade.

En cuanto a Harding, el coautor del libro de Leigh, fue quien hace un par de años difundió, en el propio The Guardian, una serie de «revelaciones» –que luego se comprobaron falsas– sobre supuestas reuniones de Assange con enviados del gobierno de Trump y agentes rusos, que habrían tenido lugar mientras el australiano estuvo refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. La tesis de The Guardian, así como de The New York Times y The Washington Post, es que fue para apuntalar la elección de Trump que Wikileaks filtró en 2016 el contenido de reuniones de la dirección demócrata en las que se perjudicaba al socialista Bernie Sanders y se favorecía a Hillary Clinton. Cook recuerda que, de la misma forma que los dos diarios estadounidenses operaron abiertamente en favor de Clinton en aquella interna partidaria (la misma Clinton que, según se reveló en 2016, llegó a barajar la posibilidad de eliminar a Assange con un dron), The Guardian hizo todo lo que estuvo a su alcance para sabotear al socialista Jeremy Corbyn, a quien asoció con el antisemitismo y tildó de «populista de izquierdas» cuando este dirigía el laborismo británico.

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En la entrevista de 2011 con Mark Davis, Assange se refería a sus «socios mediáticos» en estos términos: «Lo que mueve a un diario como The Guardian y The New York Times no son sus valores éticos, sino su mercado. En Reino Unido ese mercado es el de los “liberales educados”. […] El periódico no es un reflejo de los valores de la gente que forma esa institución, sino un reflejo de la demanda del mercado». Cook aporta, en su nota de CounterPunch, su propia reflexión: La indiferencia de los grandes medios de comunicación ante el juicio a Assange «pone de manifiesto que practican muy poco el tipo de periodismo que supone una amenaza para los intereses empresariales y del Estado y que desafía al poder real. No sufrirán la suerte de Assange porque no pretenden hacer el periodismo en el que se especializaron Assange y Wikileaks». En Estados Unidos, medios como The New York Times y The Washington Post «reflejan los mismos defectos que los partidos Demócrata y Republicano», piensa el británico: «Celebran el capitalismo globalizado basado en el consumo, favorecen una política insostenible de crecimiento infinito en un planeta finito e invariablemente respaldan las guerras coloniales, motivadas por el beneficio y esquilmadoras de recursos, aunque en la actualidad se disfracen de intervenciones humanitarias. Los medios de comunicación y los partidos políticos alineados con las grandes corporaciones sirven a los intereses de la misma clase dirigente, porque están integrados en la misma estructura de poder». Wikileaks, en cambio, «nos ha permitido contemplar al poder en bruto, desnudo, antes de que se vista de traje y corbata, se engomine el cabello y esconda el cuchillo».

Por Daniel Gatti
23 octubre, 2020

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Estados Unidos demandó a Google por prácticas monopólicas

La compañía controla cerca del 80% de las búsquedas en internet en ese país

La presentación del Departamento de Justicia estadounidense es por infringir la ley de competencia. Exigen cambios "estructurales" en la compañía.

 

El Gobierno de Estados Unidos presentó este martes una demanda judicial contra Google por infracción de la ley de competencia y exigió cambios "estructurales" en la compañía, a la que acusa de abusar de su posición para mantener un monopolio ilegal sobre búsquedas y publicidad en Internet.

 “Hace dos décadas, Google se convirtió en el niño mimado de Silicon Valley como una empresa incipiente con una forma innovadora de buscar en Internet emergente. Ese Google se fue hace tiempo ”, alega la demanda.

En la actualidad, dice el Departamento de Justicia de Estados Unidos en sus fundamentos, Google se ha convertido en un "guardián del monopolio de Internet" que utiliza tácticas anticompetitivas "perniciosas" para mantener y ampliar sus monopolios.

Google y el monopolio de las búsquedas online

En concreto, el Departamento de Justicia estadounidense acusa a Google, subsidiara de Alphabet, de emplear miles de millones de dólares recolectados de anuncios en su plataforma para pagar a compañías de teléfonos y otros buscadores para que la mantengan como su motor de búsqueda básico.

El gigante tecnológico, con sede en Mountain View (California), controla cerca del 80% de las búsquedas en internet en EE.UU.

Los funcionarios de justicia también han impugnado un acuerdo en el que la aplicación de búsqueda de Google está precargada y no se puede eliminar en los teléfonos móviles que ejecutan su sistema operativo Android. 

La compañía paga miles de millones cada año para "asegurar el estado predeterminado de su motor de búsqueda general y, en muchos casos, para prohibir específicamente que las contrapartes de Google traten con los competidores", afirma la demanda, en una medida que ha "excluido la competencia para la búsqueda en Internet". 

Las supuestas prácticas anticompetitivas de Google son "especialmente perniciosas porque niegan la escala de los rivales para competir de manera efectiva" y frustran la innovación potencial, alega la demanda.

La reacción de Google

En un comunicado, Google calificó la acción judicial en su contra como "profundamente defectuosa". "La gente usa Google porque así lo desea, no porque se vea obligada a hacerlo o porque no pueda encontrar alternativas", dijo la compañía.

Desafío antimonopolio

La demanda antimonopolio es el desafío legal más importante para una empresa de tecnología en décadas y se produce cuando las autoridades estadounidenses son cada vez más críticas con las prácticas comerciales de este tipo de compañías.  

Con la transformación de Google en uno de los gigantes de la tecnología, la empresa ha sido vigilada de cerca por las autoridades de EE.UU. La Comisión Federal de Comercio del país, que también tiene autoridad para investigar casos de monopolio, ya ha llevado a cabo pesquisas en torno a Google, aunque las finalizó en 2013 sin pruebas suficientes.

Debido a la gran cantidad de poder que acumulan, los desorbitados beneficios que obtienen y los bajos impuestos que tributan, la vigilancia sobre los monopolios tecnológicos ha ido creciendo a lo largo de todo el mundo. 

Hace dos años, los reguladores europeos han multado a Google por prácticas anticompetitivas. En ese momento, Donald Trump atacó las decisiones de la Unión Europea (UE). "¡Te lo dije! La UE acaba de imponer una multa de cinco mil millones de dólares a una de nuestras grandes empresas, Google ”, tuiteó Trump. "Realmente se han aprovechado de Estados Unidos, ¡pero no por mucho tiempo!"

Desde entonces, el estado de ánimo de Trump y otros conservadores, que se unieron a los liberales para atacar el dominio de empresas tecnológicas como Amazon, Google, Facebook, ha cambiado.

"Demasiado poder"

La demanda de Estados Unidos contra Google se produce después de que un informe del subcomité de la Cámara de Representantes concluyera que las empresas Big Tech ejercían "demasiado poder" y censuraban el discurso político, difundían noticias falsas y "mataban" los motores de la economía estadounidense.

Desde la famosa demanda contra Microsoft en 1998, esta es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos ha acusado a una empresa de operar un monopolio bajo la Ley Sherman, una norma que data de 1890 y fomenta la competencia entre empresas.

Google tiene $120 mil millones de dólares en efectivo y profundos vínculos políticos en Washington, por lo que el caso podrá demorarse varios años y desencadenar una cascada de acciones legales. 

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Domingo, 11 Octubre 2020 05:43

Las dos Internet

Las dos Internet

Estados Unidos y China se disputan la red global

 

ofensiva de Trump contra el gobierno chino, dirigida a las empresas Huawei, Tiktok y Wechat como objetivos inmediatos, se da en uno de los frentes claves de la guerra fría de nuestro tiempo. El resultado será la polarización del mundo digital.

La orden de la Casa Blanca de prohibir el suministro de semiconductores a partir del mes pasado es un poderoso golpe contra Huawei. La empresa china, que domina el 5G, depende de la compra de chips y puede quedarse sin acceso a sus proveedores. El efecto es mundial: una empresa de Taiwán, Mediatek, ha pedido permiso a las autoridades estadounidenses para seguir vendiéndole, pero el Departamento de Comercio, que dirige la operación bajo las órdenes del presidente, Donald Trump, se apresta a rechazar la licencia. Incluso el principal proveedor chino, SMIC, puede tener que cerrar sus negocios con Huawei, ya que depende de equipos importados de Estados Unidos y no puede arriesgarse a perderlos.

Varios aliados de Trump –como el premier británico, Boris Johnson, y el gobierno australiano– ya obedecieron la orden de cancelar los contratos con Huawei. Portugal se encuentra en una posición curiosa, dado que está bajo la presión de la Casa Blanca para cortar los lazos con la compañía, aunque desde 2011 su mayor empresa energética está en manos de capitales oficiales de Beijing. En cualquier caso, dada su ventaja en el 5G, Huawei sigue aumentando su participación de mercado, por lo que Washington ha decidido atacar su cadena de suministro. Por ahora, este bombardeo es efectivo, puesto que la industria estadounidense aún domina en segmentos de máquinas sofisticadas y tiene una ventaja en los semiconductores. Pero esto tiene un revés: China procurará avanzar rápidamente en la producción de esos equipos y en la investigación de chips o en sistemas operativos. Y se puede poner al día en unos años. Si es así, las empresas chinas podrán volverse autosuficientes en tecnología de punta.

REDES BIPOLARES

Sabiendo que el conflicto no tiene solución en la batalla contra Huawei y que se trata, en realidad, de una disputa por el mercado global, Trump, que todavía controla los circuitos financieros y algo de los de alta tecnología, también ataca las redes de difusión y fidelización de usuarios. Por eso apuntó contra Tiktok –que tiene 100 millones de usuarios en Estados Unidos– y Wechat, dos de las empresas chinas con mayor penetración en el mercado estadounidense. El argumento de la sospecha desplegado contra esas empresas es débil. Hay muchas más evidencias de abuso de posición dominante y falta de respeto de los derechos de los usuarios por parte de Facebook y Twitter que por parte de Tiktok, sobre la que sólo pende la denuncia de la nacionalidad de la empresa propietaria y un deseo de venganza personal por el flagrante fracaso –organizado por algunos de sus usuarios– de un mitin electoral del presidente estadounidense. Hasta donde sabemos, Cambridge Analytica se basó en los datos disponibilizados por Facebook y no por una empresa china. En cualquier caso, estamos ante otra serie de medidas tendientes a dividir el mundo en dos Internet: Facebook y Google están prohibidos en China, y, si Trump se impone, las empresas chinas serán prohibidas en Occidente.

Y, ADEMÁS, LOS JUEGOS

La tecnología de producción y los sistemas de acceso son, por tanto, los dos primeros frentes de este conflicto. Y hay un tercero: los juegos. La empresa china Tencent, propietaria de Wechat y poseedora de un margen operativo mayor que el de Facebook, apuesta a la transmisión de juegos en streaming fusionando las plataformas Huya y Douyu. Tendría, así, 300 millones de usuarios sólo en China, a lo que hay que sumar su posición dominante en otros mercados: cuando Tencent compró, en Estados Unidos, la empresa Riot Games, adquirió League of Legends, cuya final de campeonato fue vista online por 44 millones de personas, más del doble de quienes vieron la final de béisbol de ese país. En este dominio, la pugna todavía es entre empresas: Apple y Google contra Epic Games, que produce Fortnite (y tiene un 40 por ciento de sus acciones en manos chinas), y todas las empresas estadounidenses contra Tencent. Pronto será entre gobiernos. Las dos Internet luchan por la atención y los datos, las armas más poderosas de nuestro tiempo. La guerra ya comenzó.

Por Francisco Louçã
9 octubre, 2020

(Nota publicada originalmente en portugés en Expresso. Brecha la publica con la autorización del autor.)

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Acusan a Google, Facebook, Amazon y Apple y piden que sean divididas

Una comisión del Congreso de Estados Unidos advirtió sobre sus abusos

 

Tras 16 meses de investigación el Subcomité de Competencia de la Cámara de Representantes concluyó que esas empresas aprovechan su predominio para erradicar la competencia y reprimir la innovación. Los republicanos no refrendaron el informe.

Google, Amazon, Facebook y Apple siguen en la mira por el abuso que hacen de su posición dominante. Una comisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos se sumó a quienes reprueban las prácticas de esas empresas de tecnología y advirtió que aprovechan su predominio para erradicar la competencia y reprimir la innovación. Por ello pidió al Congreso estadounidense que obligue a estas compañías a separar sus plataformas de internet de otras líneas de negocio.

La solicitud la realizó el Subcomité de Competencia de la Cámara de Representantes, tras una investigación de 16 meses sobre el poder que ostentan esas empresas en el mercado. Los republicanos no apoyaron el pedido.

Qué dice el informe sobre Google, Amazon, Facebook y Apple.

El informe dice que estas cuatro empresas han exprimido su poder "incluso para ser más dominantes" y que la situación recuerda a la que ya se vio con los barones del petróleo o los magnates del ferrocarril.

Durante el curso de la investigación fueron analizados 1,3 millones de documentos y se realizaron también más de 300 entrevistas. Ante el comité comparecieron también el pasado mes de julio Mark Zuckerberg (Facebook), Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google) y Tim Cook (Apple).

Los legisladores alertaron que "controlando el acceso a los mercados, estos gigantes pueden elegir a los vencedores y a los vencidos" en la economía. Y explicaron que lo hacen cargando tarifas exhorbitantes, imponiendo duros contratos y extrayendo datos personales y de negocios de tremenda importancia.

Señalaron también que su posición dominante les sirve para "mantener su poder de mercado", controlando la infraestructura en la era digital, así como otros negocios, lo que les permite identificar posibles rivales y, en último término, comprarlos y terminar con posibles amenazas a la competencia.

En resumen, dice el informe, estas empresas han explotado su poder para incluso ser más dominantes: "Simplemente se han convertido en monopolios que ya vimos en la era de los barones del petróleo o de los magnates del ferrocarril".

En el estudio se indica que Facebook y Google tienen poder monopólico. De Apple y Amazon se explica que tienen un "importante y duradero poder de mercado".

Los legisladores cuestionaron, además, a las agencias estadounidenses de defensa de la competencia. Sobre esos organismos apuntaron que no han logrado limitar el predominio de estas empresas.

El informe, de 449 páginas, recomendó al Congreso que considere una serie de medidas, como una legislación que obligue a estas compañías a separar sus populares plataformas de internet de otras líneas de negocio, además de cambios en las leyes de defensa de la competencia para revitalizar la aparente ausencia de un firme cumplimiento.

El informe no tiene consecuencias legales en sí mismo, pero los legisladores confían en que sus conclusiones animen a los responsables políticos a tomar medidas. Los republicanos no firmaron el informe y si bien se mostraron preocupados por el accionar de las empresas de tecnología, explicaron que no están de acuerdo con algunas de las recomendaciones que hacen los demócratas.

Gates dijo que los avances en vacunas y tratamientos permitirían el regreso a “una vida más o menos normal” para el año que viene. 

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Terminó la fase de alegatos en el juicio contra Julian Assange

La justicia inglesa decidirá el 4 de enero si otorga su extradición a EE.UU.

Durante esta última jornada hubo nueva movilización en las afueras del tribunal. Allí Stella Moris, la esposa del activista australiano, dijo que la lucha es por Assange pero también por la libertad de prensa. 

 

Terminó la fase de alegatos en el juicio de extradición contra el creador de WikiLeaks Julian Assange. Sólo resta esperar la resolución de la jueza Vanessa Baraitser que dará su veredicto el 4 de enero. Durante esta última jornada hubo nueva movilización en las afueras del tribunal. Allí Stella Moris, la esposa del activista australiano, dijo que la lucha es por Assange pero también por la libertad de prensa. Cualquier de las partes podrá apelar la resolución de la magistrada en instancias superiores. Durante todo ese proceso, que puede llevar años, el periodista seguirá en prisión preventiva. De ser extraditado el activista podría recibir una condena de 175 años de cárcel. En las cuatro semanas que duró el proceso la defensa sostuvo que se trata de un juicio político.

Tal como se esperaba la magistrada rechazó el pedido de los abogados de Assange para que se le otorgarle la libertad condicional. Asimismo Baraitser rehusó aplazar el proceso a fin de dar más tiempo a la defensa a presentar pruebas adicionales, como ya hizo al inicio de esta segunda fase del juicio, que había sido puesto en mayo por la pandemia. La magistrada fijó la fecha de su dictamen al término de un juicio de cuatro semanas en el tribunal londinense de Old Bailey.

La fiscalía estadounidense había presentado 18 cargos contra Assange, de los cuales 17 son por violar la Ley de espionaje de 1917. En concreto lo acusa por conspirar, revelar documentos de defensa nacional, obtener y recibir información de manera ilegal, en muchos casos actuando en connivencia con la exsoldado Chelsea Manning. El cargo restante es por violar la Ley de abuso y fraude informático. WikiLeaks publicó documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán, cables del Departamento de Estado, e informes sobre sobre detenidos en la cárcel de Guantánamo. Los mismos revelaron crímenes de guerra y violaciones a los Derechos Humanos cometidas por EEUU, así como la injerencia de la Casa Blanca en las políticas internas de decenas de países.

Tal como viene ocurriendo desde el inicio del juicio decenas de personas se reunieron a las puertas del tribunal londinense para reclamar la libertad de Assange. Allí la esposa del periodista remarcó la gravedad de este proceso legal. “EEUU dice que puede llevar a cualquier periodista de cualquier parte del mundo a juicio en su territorio si no le gusta lo que están publicando”, señaló Moris. A su vez indicó que el gobierno norteamericano no pudo probar que algún informante de la Casa Blanca haya sido agredido tras las publicaciones de WikiLeaks. “Se cometieron crímenes terribles en Irak y Afganistán. Se cometieron crímenes terribles en la Bahía de Guantánamo. Los autores de esos delitos no están en la cárcel. Julian sí", indicó Moris.

Por su parte el actual director de WikiLeaks Kristinn Hrafnsson sostuvo que este juicio marcará un antes y después en nuestra civilización. “Estas cuatro semanas oímos decenas de testigos, periodistas, académicos, intelectuales, que dejaron expuestas las mentiras que se presentaron contra Julian Assange. (…) Detrás de esas mentiras quedó la verdad: este es un juicio contra el periodismo. Es sobre el futuro del periodismo de lo que estamos hablando”, sostuvo Hrafnsson. Respecto a los crímenes revelados por WikiLeaks, el director del sitio sostuvo que eran indispensables para llegar a la verdad. "No podemos cambiar el pasado, pero necesitamos saber la verdad sobre lo que ocurrió. Si Assange es extraditado seguiremos en la oscuridad. No podemos permitir que eso pase", indicó el periodista.

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Viernes, 18 Septiembre 2020 06:15

Si no pagas por el producto, eres el producto

Si no pagas por el producto, eres el producto

Cuentan que Silicon Valley es la Alejandría digital donde mentes privilegiadas deciden la conducta de 2.000 millones de internautas. Sus ideólogos son ingenieros reconvertidos en humanistas de la conducta.

 

Según Cathy O’neil, los algoritmos son "opiniones incrustadas en un código". En el docudrama El dilema de las redes sociales, su director Jeff Orlowski aborda los métodos del gran mercado para generar adicción a los megusta, y las consecuencias sobre el combustible más vulnerable de este juego: las jóvenes y las niñas. En el documental aparecen chamanes de la industria como Tristan Harris (ética de diseño, Google), Chamath Palihatipiya (ex de Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Tim Kendall, Joe Toscano, Sandy Parakyllas (Facebook, Uber), Sean Parker (Facebook) y otros jóvenes dotados con el don de la profecía de la conducta y la predicción. A todos les une la necesidad de desenmascarar al monstruo de las redes emancipado de sus creadores, como un mito en crecimiento constante que se alimenta de las vulnerabilidades. Por eso, la socióloga Shoshana Zuboff considera que "se trafica con humanos a gran escala".

Son mercados que construyen modelos predictivos de crecimiento constante "entre dos usuarios solo es necesario un tercero". "Hemos creado una sociedad donde el significado de comunicar es la manipulación", dice Jaron Lanier, autor de Diez razones para dejar las redes sociales. Los sentimientos y anhelos generan una gran cantidad de información. Una vez iniciado este proceso, se entra en un bucle de necesidades insatisfechas.

Solo en EE. UU. y desde el 2010, las autolesiones han aumentado entre las adolescentes un 62% y un 70% los suicidios. Pero donde se ceban estos patrones auto destructivos es entre las niñas preadolescentes (182% autolesiones y 150% más suicidios respecto al 2010). Hasta las relaciones amorosas y el número de carnés de conducir han descendido. Tal vez nadie esperaba esto, pero la pestaña Me Gusta es un Punto G nunca satisfecho.

La redención de este elenco de personajes tiene un punto de patetismo. Son prestidigitadores fascinados por sus propias magias algorítmicas.

Facebook, Google, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat; muestran la pretensión de la democracia: transparente, del pueblo libre para opinar. Sin embargo, esta alegoría tecnológica sucumbe al exhibicionismo, la violencia, la pornografía y el control de masas. Porque tal vez la red está en manos de un lumpen mafioso al que no le importa la salud mental de los niños, sometidos a todo tipo de estímulos bestiales. El poder político ni tan siquiera opina, se limita a apuntar las transacciones como los administradores de la propiedad.

Las llaves de la democracia están en los mercados, y sus herramientas preferidas son las redes. Además, son capaces de polarizar para modificar los resultados electorales. La verdad es un difícil consenso entre las partes enfrentadas. ¿Qué sucede cuando ese compromiso entre sectas no se logra?: "Wikipedia ofrece una definición para cada término. Imagina que la wiki diera un significado diferente en función de la región de residencia: eso sucede con Google o Facebook", señala Jaron Lanier. ¿Cómo ofrecer una versión unificada de un acontecimiento? Teclear "cambio climático" en Google llevaría a un resultado diferente en función del país o continente. Google es un espejo de los deseos y prejuicios. Lo único que hace es confirmarlos. De lo contrario, no sería el buscador que es.

El cortocircuito de la conciencia conlleva a la predicción de estándares de comportamiento. La opinión no es consecuencia de un ejercicio de meditación donde se toma de diferentes fuentes hasta alcanzar una síntesis. La opinión es idéntica a los deseos

Señala el empresario e inversor en tecnología Roger Mcnamee, que al comienzo se vendía software y hardware. Luego el producto fueron las personas, o más bien su privacidad. La metáfora es una supercomputadora, y los usuarios neuronas movidas por una gran Inteligencia Artificial.

Hay que reconocer cierta puerilidad en ese pensamiento, porque para que una manipulación se produzca es necesario algún tipo de complementariedad con el usuario afectado.

Las llaves de la democracia la tienen las plataformas. Ayudan a materializar los deseos alimentados por el capitalismo de los datos personales. Los sentimientos son una fuente inagotable de energía renovable donde se exponen las vulnerabilidades.

Buscar la riqueza en las profundidades de una mina es una cosa de siglos pasados. El valor de las cosas está en la cantidad de información capaz de generar a lo largo de una vida útil. Dicen los sabios de Silicon Valley que el deseo de llamar la atención mantiene vivas las redes sociales, lo que es muy difícil de evitar en la conducta humana.

Parece que es imposible cambiar un modelo apodado capitalismo de vigilancia. En todo caso es consentido por los usuarios. Este modelo de poder es pura coacción: la reputación de los individuos, su prosperidad, están controlados por las tecnológicas. Es difícil imaginar una tiranía mayor. Los posicionamientos políticos, sociales y opiniones son vigilados por una gran inteligencia orgánica que también es humana. Esta situación supera cualquier profecía.

Señala Shoshana Zuboff que, si los mercados de esclavos se prohibieron, ¿por qué no este modo de explotar la vulnerabilidad de la gente?

Otra opción es gravar el uso de datos a las tecnológicas para limitar su voracidad. Que coticen por una actividad que no es ética. Hasta para esto es ya tarde.

Por Javier López Astilleros

Documentalista

18/09/2020

Publicado enCultura
Daniel Ellsberg

Continúa el juicio de extradición contra el creador de Wikileaks

Durante la presidencia de Richard Nixon, Ellsberg filtró 7.000 páginas de documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam al New York Times y al Washington Post. "Las publicaciones de WikiLeaks tienen una importancia comparable”, sostuvo el exmilitar.

 

Daniel Ellsberg, exanalista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que filtró en 1971 los “Papeles del Pentágono”, declaró en el juicio de extradición contra Julian Assange. Durante la presidencia de Richard Nixon, Ellsberg envió 7.000 páginas de documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam al New York Times y luego al Washington Post. Los documentos mostraron que el gobierno norteamericano había decidido continuar la guerra aun sabiendo que no la ganarían y que causaría miles de muertes en sus filas. Ahora, el fiscal James Lewis que representa a la Justicia estadounidense intentó mostrar que a diferencia de las filtraciones hechas por Ellsberg, Wikileaks puso en riesgo la vida de informantes secretos. Sin embargo el exmiembro de las FFAA rechazó ese contrapunto. “Estoy totalmente en desacuerdo con la teoría del 'buen Ellsberg / mal Assange'”, sostuvo el analista informático.

"No es un juicio justo"

El miércoles fue el día siete de esta segunda parte del juicio que había empezado en febrero pero fue suspendido tras la llegada de la pandemia. El jueves pasado la jueza Vanessa Baraitser había decido detener otra vez el proceso ya que algunos de los asistentes tuvieron síntomas de la covid-19. La justicia inglesa deberá decidir si acepta la extradición del creador de Wikileaks a Estados Unidos. El gobierno norteamericano lo acusa de espionaje y piratería informática tras haber publicado en 2010 más de 700.000 documentos clasificados. De avalarse su extradición, podría ser condenado a 175 años de cárcel. Assange se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad de Inglaterra desde abril de 2019. Antes había pasado siete años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres.

Las revelaciones que hizo Wikileaks habían mostrado los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Iraq y Afganistán. A su vez el sitio también había publicado miles de cables diplomáticos del gobierno norteamericano, que dejaron al descubierto la influencia directa de la Casa Blanca sobre buena parte del mundo. Por ese motivo la Justicia estadounidense pidió la extradición del periodista australiano con la finalidad de juzgarlo puertas adentro.

Durante la audiencia del miércoles la defensa de Assange presentó a Ellsberg como uno de sus testigos. El analista de inteligencia de 89 años reconoció la importancia de las revelaciones hechas por Wikileaks. “A lo largo del tiempo reconocieron que mis acciones en relación con los ´Papeles del Pentágono´y las consecuencias de su publicación generaron un cambio de interpretación radical. Considero que las publicaciones de WikiLeaks de 2010 y 2011 tienen una importancia comparable”, sostuvo el exmilitar. A su vez también destacó la valentía de su colega Chelsea Manning quién filtró los archivos clasificados. “Me impresionó mucho que la fuente de estos documentos, Chelsea Manning, estuviera dispuesta a arriesgar su libertad e incluso su vida para hacer pública esta información. Fue la primera vez en 40 años que vi a otra persona haciendo eso, y sentí afinidad con ella ", dijo el analista.

Tras la publicación de los “Papeles del Pentágono” Ellsberg y su colaborador Anthony Russo fueron acusados por el gobierno norteamericano de robo, conspiración y violación a la Ley de Espionaje. El exmilitar criticó esta norma ya que imposibilita un proceso legal justo. “La Ley de espionaje no permite filtraciones. Así que no yo tuve un juicio justo, nadie desde que mi caso tuvo un juicio justo por estos cargos, y Julian Assange no puede ni remotamente obtener un juicio justo por esos cargos si fuera juzgado”, sostuvo el analista informático. Tras un largo proceso judicial Ellsberg y su colaborador fueron sobreseídos. El juicio había sido anulado al constatarse que la administración Nixon y la Fiscalía habían cometido toda clase de atropellos como prevaricación, supresión de pruebas, ocultación de testigos, obstrucción a la justicia, e incluso robo de información.

El efecto de las filtraciones

A la hora de interpelar a Ellsberg el fiscal Lewis intentó establecer una comparación entre su caso y el de Assange. Según el fiscal en 1971 el exmilitar no había publicado cuatro volúmenes de documentos para resguardar al gobierno norteamericano. Pero sí había entregado todos los archivos al Senado. Sin embargo, el analista aclaró que al momento de dar con los documentos secretos Estados Unidos y Vietnam estaban en negociaciones de paz. Ellsberg no quería que la publicación de los mismos se usara como pretexto para romper el diálogo, por lo que demoró su entrega a los medios. Respecto al argumento del fiscal de que Assange puso en riesgo la vida de informantes, el exmilitar dijo que él también había dado información sobre un agente clandestino de la CIA. Justificó esa decisión argumentando que no quería que el público pensara que los archivos habían sido editados o interferidos. Para demostrar que el gobierno estaba cometiendo atrocidades en Vietnam Ellsberg necesitó que esos documentos se mantuvieran impolutos y que nadie pudiera decir que con su intervención estaba encubriendo algo, sostuvo el exmilitar

Lewis también intentó que Ellsberg admitiera que los archivos de WikiLeaks eran más dañinos. Sin embargo el analista dijo que ya durante el juicio a Manning el Departamento de Defensa no había podido mostrar una sola muerte como resultado de esas filtraciones. El fiscal mencionó que algunos informantes habían tenido que huir de sus países. El exmilitar pidió comparar esos casos y el del periodista australiano. “Las personas que tienen que abandonar el país deben ubicarse en el contexto de Assange tratando de poner fin a una guerra que causó 37 millones de refugiados y más de un millón de muertes”, sostuvo Ellsberg.

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Martes, 15 Septiembre 2020 05:59

Un inmenso archipiélago inconexo

Un inmenso archipiélago inconexo

Sin unidad de las fuerzas comunicacionales no hay clamor emancipador

 

   Somos un archipiélago inmenso de iniciativas comunicacionales inconexas. Tanto daño ha hecho el individualismo, el sectarismo y el aislacionismo… en todas sus metástasis, que incluso cuando se trabaja en equipo, algunos piensan que los otros son parte de un decorado que sólo está para servir al que se cree “jefe” y “obra de sí mismo”. Estamos bajo peligro si permanecemos como un archipiélago inmenso de semiósferas inconexas, archipiélago inmenso cargado con “buenas ideas”, pero incomunicado. Un conjunto de islas sólo unidas paradójicamente por lo que las separa. Para nuestra especie es imposible vivir aislados, aunque nos pensemos autosuficientes, auto-creados. Nuestra hipotética “personalidad singular”, no es más que el producto de las relaciones sociales y vivir como archipiélago es algo más que un aislamiento… en una patología.

            Algunos piensan que es todo lo contrario, que vivimos una “proliferación” de comunicación híper saturada con mensajes vacíos. Que hay sobredosis de medios tele-producidos y redes sociales “participativas” y “democratizadas”. Que no sufrimos insuficiencia de comunicación sino saturación de interactividad mediática. Pero tal descripción en nada coincide con el mapa real de la propiedad de las herramientas para la comunicación, de los motores semánticos mercantilizados y mucho menos en el modelo de acumulación monopólica dominante en el que la inmensa mayoría de los seres humanos vive silenciada y reducida a reproducir, objetiva y subjetivamente, los dispositivos de su enajenación rentable para colmo.

            Pero la asimetría no ha cancelado la necesidad de expresarse. Comunicar es una necesidad social, una cualidad y un derecho humano de primer orden y, por eso, proliferan las iniciativas bajo la dinámica de las tensiones históricas de clase y las urgencias de todo tipo con que nos agobia el capitalismo. Desembozadamente, o clandestinas, las comunicaciones se dejan sentir de manera desigual y combinada. Aunque no siempre, por el aislamiento, nos enteremos.

            Unirnos no implica uniformarnos. Implica, sí en primer lugar, informarnos con todo rigor, de tiempo y forma, qué pensamos y cómo nos proponemos intervenir en la transformación del mundo hacia otro de condiciones objetivas. El qué y el cómo por consenso meticuloso y dinámico. El qué y el cómo resolviendo los problemas más añejos y de abajo hacia arriba. Desde los más postergados y los más urgentes hasta los específicos de algunos sectores estratégicos. Sin derroches, sin emboscadas, sin oportunismos ni reformismos. Para empezar. Solo así podremos construir puentes pertinentes a las necesidades y convertir el “archipiélago” en una “red”. No faltan herramientas para conectar, falta democratizarlas para la unidad política y falta voluntad política para la unidad desde las bases. Los “poderes” le temen mucho a eso.

            La Unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores. En primer lugar, el internacionalismo que nos expresa como una fuerza social planetaria, creada por el capitalismo, que busca emanciparse con una lucha mundial, económica y cultural, contra el sistema que depreda al planeta y a las personas. “Estar de acuerdo” debe definir el cómo.

            Se trata de tender puentes en el archipiélago para romper el aislamiento y los antagonismos inducidos entre los pueblos. Luchar juntos contra las divisiones de clase en el comercio y el mercado mundial y en la producción industrial secuestrada por la dictadura de la usura. El internacionalismo de los oprimidos convertido en red de puentes contra los monopolios de la comunicación y la información. Nosotros debemos recordar siempre que las “alianzas” internacionales entre la clase dominante son sólo acuerdos temporales de negocios que financiamos nosotros en perjuicio nuestro siempre. Cada puente sobre el archipiélago debe ser fraternidad organizada para la lucha. No tiroteo de vanidades.

            Tales puentes sobre el archipiélago no son una meta exclusivamente nuestra, ha sido anhelados durante mucho tiempo. Lo que se actualiza en estos puentes es lucha que descubre la urgencia de una sociedad sin clases ni divisiones como posibilidad deseable, posible y realizable (Adolfo Sánchez Vázquez). Y eso se debe al desarrollo de la consciencia porque, tal como está el mundo, aislados oprimidos dentro de la sociedad, sólo tenemos como salidas necrófilas. Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Nosotros hoy no podremos conquistar las fuerzas productivas sino aboliendo el modo hegemónico de apropiación, y con él, todo modo de apropiación ilegítimo. Nosotros sólo salvaremos lo salvable y deberemos modificar todo lo que ha garantizado la ingeniería del despojo. Nuestra unidad de redes y puentes debe ser una transición hacia un “Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación” o sea, nuevos medios y modos para informarnos y comunicarnos en un contexto de nuevas relaciones de producción.

Pero la forma específica de tal unidad de nuestras fuerzas debe ser motor de los trabajadores desarrollado durante sus propias luchas. Se trata de lograr que la humanidad deje de ser una mercancía más, atomizada, para reproducir mansamente su propia subordinación. La materia prima de los “puentes” es, precisamente, esa consciencia de clase dispuesta a emanciparse construyendo convergencias de forma y fondo. Priorizar los principios sin desatender a las personas. Es una praxis que se va transformando minuciosamente en instrumento de precisión para desactivar el sometimiento de todos nosotros bajo la economía dominante. La unidad se hará esencial sólo si se garantiza su evolución permanente basada en la supremacía de la humanidad sobre el capital. 

Prioridad de acción es construir la unidad. Puentes y redes que, a su vez, se desarrollen continuamente hasta cambiar la correlación de las fuerzas y los paradigmas. Las piedras angulares de nuestros puentes o interconexiones, en todos los sentidos, no pueden ser arbitrarias, sino expresiones concretas del ser social que planifica emanciparse. El de la comunicación es un asunto tan importante y duradero que no puede dejarse (sólo) en manos de los gobiernos efímeros. En última instancia, si los gobiernos deben definir sus políticas de comunicación, deberán hacerlo en colaboración orgánica con la calidad democrática que los medios emancipados y emancipadores sepan exigir e imponer como fuerza social real. Pero eso, ni con mucho, resuelve la necesidad de la tarea comunicacional más sólida que es la comunicación nueva transformada y transformadora que no depende de la agenda semántica de los gobiernos ni las burocracias pero que debe asumir sus responsabilidades y derechos para su desarrollo económico, tecnológico y estratégico. Ese es el reto. 


Por Fernando Buen Abad Domínguez
, Director del Instituto de Cultura y Comunicacióny Centro Sean MacBride, Universidad Nacional de Lanús, Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad, Miembro de la Internacional Progresista, Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social)

15/09/2020

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n fotoperiodista cubre las protestas y disturbios raciales en Portlan, Oregón, EEUU.-REUTERS/Carlos Barria

La UNESCO alerta en su último informe de una preocupante tendencia de la que responsabiliza a dirigentes políticos, policía y fuerzas de seguridad. Señalamientos, agresiones, detenciones, secuestros y uso de munición real y no letal son los aspectos más preocupantes para la organización.

 

Desde 2015 hasta junio de 2020, 125 periodistas han sido atacados o arrestados cuando realizaban su trabajo cubriendo protestas en 65 países del mundo, y al menos diez profesionales fueron asesinados, según el último informe de la UNESCO titulado "Seguridad de los periodistas que cubren protestas: preservar la libertad de prensa en tiempos de disturbios".

En el estudio, basado en documentación "confiable" de organismos asociados, informes de prensa y de las oficinas de la institución, se alerta de una "clara tendencia creciente en el número de ataques sufridos por los periodistas que cubren protestas". Concretamente, 15 de estas detenciones o ataques ocurrieron en 2015, 16 en 2016, 21 en 2017, 20 en 2018, 32 en 2019 y 21 solo en la primera mitad de 2020.

A tenor de los resultados en su investigación sobre la salud de la libertad de expresión, prensa e información, la organización  ha concluido que los líderes políticos y sociales de los Estados "deben evitar hacer declaraciones que puedan contribuir a generar un ambiente de hostilidad e intolerancia contra la prensa que pueda traducirse en ataques físicos de civiles a los periodistas", tal y como ya han advertido las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Policía y fuerzas de seguridad, principales responsables

El estudio concluye que "la mayoría de los ataques fueron realizados por la policía y las fuerzas de seguridad" al utilizar munición tanto letal como no letal. Desde balas de goma hasta balas de pimienta, que han provocado lesiones a decenas de reporteros, entre los que varios han perdido la visión de un ojo—; o nuevos proyectiles como flash balls (bolas de caucho o espuma condensada que impactan a gran velocidad) o butterfly bullets (balas expansivas, diseñadas para producir una pequeña descarga o desplegar una metralla tras el impacto), que causaron daño a un alto número de periodistas.

"Cientos de periodistas fueron acosados, golpeados, intimidados, arrestados,vigilados y secuestrados en todo el mundo"

Otros trabajadores de la información resultaron heridos, algunos de gravedad, por disparos de munición real efectuados por la policía, que también arrestó, golpeó y, en algunos casos, humilló a los periodistas, obligándolos, por ejemplo, a quitarse la camisa y tirarse al suelo mientras les pegaban y les realizaban preguntas humillantes, destaca el informe. Al menos 15 periodistas sufrieron graves lesiones por el uso de munición viva o balas letales durante el período analizado.

"Cientos de periodistas fueron acosados, golpeados, intimidados, arrestados,
vigilados y secuestrados en todo el mundo, además de haber sufrido la destrucción de sus equipos mientras intentaban cubrir protestas. Otros fueron incomunicados, humillados, asfixiados y recibieron disparos, tanto de munición no letal como de munición viva", especifica la UNESCO.

Su directora general, Audrey Azoulay, recuerda que "la tarea de los periodistas es esencial para informar y dar a conocer al público los movimientos de las manifestaciones", y pide a la comunidad internacional a todas las autoridades
competentes que "garanticen el respeto de estos derechos fundamentales".

Periodistas detenidos y factores de género

Las detenciones policiales se produjeron en países de Asia, África Subsahariana, América del Norte, Europa, América Latina, África septentrional y Oriente Medio. "Algunos de estos arrestos fueron temporales y, o bien no se presentaron cargos, o fueron desestimados por las autoridades", afirma el informe, mientras que en algunas ocasiones los periodistas sufrieron arrestos individuales o en grupo.

En EEUU, Europa y Oriente Medio, algunos reporteros han sido acusados ante la justicia penal por cubrir protestas presuntamente ilegales o contra el gobierno de turno por corrupción o la aprobación de medidas económicas leoninas o contra abusos policiales.

El documento destacada además la irrupción de factores de género, ya que en los últimos años se han registrado varios casos de mujeres periodistas víctimas de violencia a manos de las fuerzas de seguridad o de los manifestantes. En los peores casos, afirma la UNESCO, las profesionales "fueron perseguidas de forma deliberada y atacadas debido a su género".

Destaca el caso de una periodista francesa cuyo coche fue rodeado por los manifestantes, que amenazaron con violarla, durante una protesta de los chalecos Amarillos. En otra ocasión documentada por la UNESCO, dos mujeres periodistas y un colega fueron arrestados por las fuerzas de seguridad, pese a exhibir sus credenciales, "con la excusa de que habían violado una orden de toque de queda" y, una vez detenidas, "las mujeres habrían sido obligadas a desnudarse y fueron humilladas por los oficiales", quienes hoy enfrentan una denuncia por violencia sexual. Otro caso destacable es el de una periodista que fue agredida por manifestantes, llegando a arrancarle la ropa.

Al mismo tiempo, la ola de protestas raciales en EEUU bajo el lema Black Lives Matter, tras el asesinato de George Floyd por la policía, "han puesto de manifiesto la carga que pesa sobre de los periodistas negros y de color" y la "discriminación" que padecen en el ejercicio de su profesión. Un ejemplo que subraya la UNESCO es la detención de un reportero de la CNN de origen afrolatino mientras realizaba una conexión en directo, mientras que sus colegas blancos pudieron seguir informando.

El 'doxxing': señalar a periodistas y dar información personal

La UNESCO también pone en su diana la peligrosa práctica conocida como doxxing, que vincula con funcionarios de gobiernos locales. Consiste en obtener y hacer pública información privada e identificable de los periodistas, "llegando incluso a compartir sus direcciones y los nombres de sus hijos", al tiempo que critican su cobertura de las protestas.

"Algunas autoridades de gobierno censuraron o clausuraron medios de comunicación impresos, de radiodifusión o bloquearon sitios web en Internet, así como los SMS o los mensajes de texto que se envían a través de los teléfonos", lamenta el estudio, que también destaca acciones censurables por parte de los manifestantes.

"Clausuraron de forma temporal algunos medios de comunicación al ocupar las instalaciones para utilizar sus antenas para realizar radiotransmisiones y sacarlos del aire", precisa. En otras ocasiones, algunas autoridades ordenaron la "colocación de dispositivos de rastreo en las computadoras de los periodistas, otras sometieron a los periodistas a vigilancia física, electrónica o ambas", denuncia.

En la mayoría de estos casos, prosigue la UNESCO, "sin importar quién o qué grupo pueda ser responsable, la impunidad ha seguido siendo la norma en los últimos años en lo que respecta a los ataques a los periodistas que cubren protestas".

Los diez periodistas asesinados durante protestas

*Según el Observatorio de Periodistas Asesinados de la UNESCO

 

Ferzat Jarban,camarógrafo independiente, fue arrestado después de filmar protestas contra el gobierno en al-Qasir en 2016. A la mañana siguiente encontraron su cuerpo gravemente mutilado. Fue el primer periodista reportado como asesinado en un período de ocho meses de medidas severas contra las protestas a favor de la democracia en la República Árabe de Siria.

Elidio Ramos Zárate, periodista el diario El Sur, fue abatido de un disparo en 2016 en la ciudad de Juchitan de Zaragoza (estado de Oaxaca, México), mientras cubría protestas y enfrentamientos.

Yaser Murtaja fue herido de muerte por un disparo cuando cubría protestas palestinas en la frontera con Israel en 2018.

Ángel Eduardo Gahona, le dispararon durante la transmisión en directo para su programa de noticias de la televisión local, El Meridiano, en abril de 2018, en la ciudad de Bluefields, al este de Nicaragua.

Lyra McKee, escritora y periodista de investigación independiente, de 29 años, que trabajaba para los sitios web Mediagazer y BuzzFeed News, fue asesinada a tiros en 2019, mientras cubría enfrentamientos en Creggan, un suburbio de Londonderry (Derry), en Irlanda del Norte, Reino Unido.

Precious Owolabi fue asesinado a tiros en 2019 mientras cubría unas manifestaciones para Channels Television, en Nigeria, que terminaron en enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Al periodista Ahmed Abdul Samad y al camarógrafo Safaa Ghali, les dispararon en 2020 mientras escapaban de las protestas en la ciudad de Basra, al sur de Iraq, que habían estado cubriendo para el canal iraquí de televisión por satélite Dijlah TV.

Alex Ogbu, reportero gráfico y de sitios web para el Regent Africa Times, le dispararon en 2020 cuando la policía dispersaba una manifestación del Movimiento Islámico de Nigeria en Abuya (Nigeria).

Ahmed Muhana Al-Lami, era un fotógrafo de noticias iraquí que trabajaba de manera independiente. El 6 de diciembre de 2019, mientras cubría una manifestación en una plaza pública de Bagdad recibió un disparo de bala y murió al poco rato en el hospital.

14/09/2020 10:30

Por JAIRO VARGAS

 

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Lunes, 10 Agosto 2020 06:12

El nuevo WikiLeaks

El nuevo WikiLeaks

Exclusivo: Lorax Horne, de la organización DDoSecrets

Es periodista y activista trans, de madre argentina. Trabajó con Julian Assange, pero ahora integra un desprendimiento de aquella organización. Ya sacudió a los EE.UU. al publicar documentos del FBI y la Policía. Aquí explica cómo es el nuevo sitio que divulga información secreta.

 

Lorax Horne nació en Canadá hace 34 años. Vive sobre la costa atlántica, en Halifax, Nueva Escocia. Periodista y activista trans, pertenece a la organización DDoSecrets que difundió en junio pasado documentos confidenciales sobre el FBI y distintas policías de los Estados Unidos. Su madre argentina y la etapa colegial que pasó en Ecuador le permitieron dominar el español aun cuando se le note su acento agringado. Trabajó en WikiLeaks, de donde se fue por diferencias en la exposición de papers sobre Rusia y Siria que según dice se pretendían ocultar. Tiempo después se sumó a su nuevo lugar en el mundo virtual. El espacio de divulgación de información secreta y no tanto donde ahora trabaja codo a codo con la estadounidense Emma Best, cofundadora de la plataforma con otro militante global. Todos se hicieron conocer de a poco con informes como los BlueLeaks --las filtraciones policiales en EEUU-- y casi un millón de papeles del Registro Mercantil de las islas Bahamas que les proveyeron a la revista alemana Der Spiegel y a EIC (European Investigative Collaborations) para su publicación. Horne dio un taller para periodistas en la franja de Gaza en 2016 y ha marchado en distintas ciudades bajo la consigna “el periodismo no es un crimen”. El colectivo en el que se desempeña como editor ejecutivo posee archivos sobre distintos países, organismos de Seguridad de esos Estados y diversas corporaciones. Son tantos y con temas tan espinosos que el gobierno alemán les canceló la cuenta de Twitter desde donde difundían las informaciones que obtenían de distintas fuentes como ciberactivistas, hackers y la ya emblemática Anonymus.

--¿Qué es Distributed Denial of Secrets (DDoS)?

--Somos un grupo que publica datos que creemos relevantes, que muchas veces caen dentro de las categorías que son leaks o hacks aunque también publicamos datos que no son ni leaks ni hacks. Nos definimos como una biblioteca de este tipo de datos y lo que nos separa de los periodistas con los que trabajamos es que podemos publicar todo lo que nos llega e intentamos no imponerles nuestros propios criterios. Tratamos de hacer que estén disponibles los datos que nos parecen de interés público. WikiLeaks es un precedente importante y nosotros queremos mejorar el modelo o tratar de ser un poco más adaptados a la realidad o a los problemas que se nos vienen. No tenemos un buzón encriptado en nuestro sitio web que dice “mándanos acá los datos”. Tenemos políticas de comunicación segura y nos adaptamos al panorama como se nos presente. Ahora estamos viviendo esta censura en Twitter y hasta nuestro sitio web ha tenido problemas como la confiscación del servidor en Alemania. Pero tratamos de seguir. Los datos ya están liberados y no nos importa si la gente los encuentra específicamente en nuestro sitio web con tal de que puedan acceder y usar nuestra información.

--¿Nos puede describir un ejemplo?

--De la computadora de Thomas Hofeller, un activista conservador muy influyente en las redes y destacado estratega republicano que armaba mapas electorales con preguntas inducidas para favorecer a su partido en los censos, supimos cómo hacía para influir en las posibilidades electorales. Había montado un operativo ilegal, pero se murió y quedó su computadora llena de datos acerca del rol que él había tenido en construir este mapa electoral favorable al Partido Republicano. Su hija Stephanie heredó sus archivos y resultó que tenía un sentimiento político diferente y entonces soltó estos datos para informar al público y para, digamos, enriquecer el panorama de la información pública. Esto es un ejemplo de las informaciones que nosotros recibimos y que por importantes queremos incluirlas en nuestro archivo.

--¿Cómo nació DDoS? ¿En qué momento y por qué circunstancias?

--Emma Best cofunda DDoSecrets en 2018 y ocurre en un momento en el cual existían preguntas importantes acerca del seguimiento de WikiLeaks. Creo que yo me involucré de hecho, inicié mi involucramiento en la junta como directivo que es un esquema que Emma Best instituyó temprano. Así fue como empecé en la junta, aunque no con un compromiso en el día a día, no veíamos los datos, sino que Emma nos consultaba para que le diéramos consejos. DDoSecrets es un colectivo bastante horizontal y buscamos cómo compartir el trabajo del grupo. Somos pequeños, menos de 20 personas en total y esa es la historia de cómo comenzó todo para mí en la organización.

--¿Pasó de WikiLeaks a DDoSecrets directamente?

--Pasé muchos años tratando de ayudar a WikiLeaks, tratando de involucrarme en la organización, incluso me mudé a Alemania un tiempo cuando mi situación política en Ecuador no fue muy buena. Yo publiqué un reportaje en Newsweek acerca de una matanza de indígenas en la Amazonia, que no le gustó mucho al presidente Rafael Correa y se tornó políticamente peligroso para mí permanecer en el país. Entonces viví en Alemania unos años entre 2014 y 2016. Vi de cerca a WikiLeaks en Berlín y como operador creo que saqué algunas lecciones de ahí, acerca de cómo poder compartir más este trabajo con gente del sur. De hecho ése es un problema que me ha interesado mucho y le agradezco esta entrevista porque es verdad lo que me indicó: en la Argentina no se habla de DDoSecrets o se desconoce la existencia de ella.

--¿Emma Best se peleó con Julian Assange en 2016 como sugiere alguna crónica que hay por internet y por eso ella creó DDoSecrets?

--Tuvo varias diferencias con WikiLeaks sobre cosas que ellos decidieron no publicar y que el argumento para no publicar no nos convencía a nosotros acerca de documentos de Rusia y de Siria que no estábamos de acuerdo en ocultar. Esa es alguna de las diferencias que Emma ha tenido específicamente pero creo que hay otras personas dentro de nuestro grupo que hemos tenido diferencias en experiencias con WikiLeaks y ditintos aprendizajes, porque yo creo que no existiríamos sin WikiLeaks, pero también nuestro afán es hacernos diferentes.

--Edward Snowden como Emma Best han pertenecido al aparato de inteligencia de EE.UU. ¿Que se hayan alejado e incluso hoy sean perseguidos, se trata de dos casos aislados o cree que se va a replicar esta conducta en el futuro, por gente que se decepciona trabajando para las cloacas del Estado en EE.UU.?

--Creo que es lo que estamos viendo, se trata de esta conversación acerca del rol que tienen las fuerzas policiales, algo que es bastante habitual. Admiro mucho a Emma por el hecho de que pudo reconocer que estaba mal lo que estaba haciendo y que quería cambiar su vida radicalmente y salió de los entes gubernamentales para tener esta carrera, que ya venía de antes porque Emma suelta información de dominio público muchísimo antes de DDoSecrets. Emma publica en un sitio web que ayuda a ciudadanos a meter formularios de información pública, se llama Información en Estados Unidos, y lo hace con datos del gobierno cuando los consigue para que cualquiera los pueda usar, cualquiera pueda escribir un libro acerca de esos elementos comprobados. Entonces por supuesto que sí, estamos viendo a personas, jóvenes que estamos cuestionando estas estructuras de poder muy concentradas. De hecho en el 2001 cuando las Torres Gemelas cayeron yo estaba en el colegio americano en Ecuador y WikiLeaks buscaba al hombre fuerte de Rafael Correa para protegerle en la pelea con Estados Unidos.

--¿Quiénes son los proveedores de contenidos de ustedes? ¿Van desde Anonymus hasta la hija de un político republicano como el que mencionó: Thomas Hofeller?

--Sí, cada base de datos que publicamos tiene fuentes diferentes y eso esperamos que nos pueda proteger en el sentido de defender como colectivo periodístico nuestro trabajo.

--Lorax, ¿qué les preocupa más, los gobiernos o las grandes corporaciones?

--Buena pregunta. Yo diría, hablando por mí, que me preocupan las corporaciones, me parece que tienen menos controles, menos estructura de revisión. Los gobiernos también son bastante peligrosos. Estamos viendo ahora el peligro de hacer enemigos en el gobierno de Estados Unidos que es muy poderoso actualmente, pero es una pregunta muy difícil. Lo que me preocupa a mí son las conexiones entre las corporaciones y los gobiernos. En los EE.UU. vemos estas conversaciones entre las grandes compañías de tecnología que se han desplegado por el mundo.

--¿O sea que las grandes corporaciones están menos sometidas al escrutinio público?

--Estamos menos acostumbrados a cuestionarlas, creo que los gobiernos están acostumbrados a que los tengan bajo la lupa y en cambio las empresas por cómo se constituyen son mucho más opacas.

Y a propósito de lo que dice de cómo se constituyen, muchas se constituyen en paraísos fiscales, lugares off shore.

--¿Y qué se puede hacer contra eso? ¿Qué dificultades han encontrado ustedes como colectivo para obtener información de corporaciones en paraísos fiscales?

--Es dificilísima esta labor, hemos hecho investigaciones acerca de paraísos fiscales como las Bahamas, hemos soltado a consulta pública el Registro Mercantil de Bahamas hasta 2016 o 2018. Pero la labor de investigar paraísos fiscales requiere que los periodistas crucen fronteras para que puedan entender de cosas muy pequeñas como la Ley Marítima. Por ejemplo, en Bahamas hay registradas empresas que son de estos cruceros que viajan por el mundo, entonces un periodista que está en un país para investigarlos tiene que trasladarse por todos lados y es muy costoso. Yo creo que los periodistas tenemos tiempo limitado. La necesidad de estar conectados a la realidad y al público y meternos donde nos vamos a demorar un mes en ver qué es lo más importante, no nos llama tanto la atención. Es más fácil si escribo otra nota en vez de investigar los cruceros de las Bahamas. Entonces nosotros luchamos en contra de esto. Buscamos maneras de atacar los temas y estamos siempre abiertos a escuchar las sugerencias de las personas que lo hacen día a día.

--A Estados Unidos se la empezó a llamar la nueva Suiza, porque muchas cuentas de grandes empresarios poderosos que estaban en el país europeo, por ejemplo, comenzaron a trasladarse a Delawere, a Nevada, a Florida. ¿Coincide con que EE.UU. se está convirtiendo en un gran paraíso fiscal, el más importante de todos?

--Es completamente verdad. Estados Unidos está constituyéndose, como menciona en esos estados específicos, en un paraíso fiscal. Tenemos un miembro de nuestro colectivo que también está tratando de traer esta ONG a los EE.UU. para sacar una ley, un registro de que se deba nombrar a los realmente beneficiarios, a los dueños que se benefician de una empresa y tratar de derrotar a estos paraísos fiscales en los Estados Unidos. El problema es que EE.UU. es tan grande y a diferencia de Suiza, para constituirse como sociedad uno tiene que declarar impuestos, ir a la agencia de declaración de renta federal que tiene esta reputación de ser potente e independiente. Yo no sé si esta reputación actual es merecida o bajo Trump todo ha cambiado un poco hacia lo completamente impredecible. Es un momento interesante.

--Hay una versión que menciona por qué habría ocurrido lo de los Panamá Papers. Consiste en que se metieron en las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá con la finalidad de desprestigiar a ese país como paraíso fiscal y que los dueños de esos capitales temiendo por su seguridad fueron a parar a Estados Unidos.

--No había oído de eso. Lo que sí hemos visto es que los clientes de Mossack Fonseca una vez que Panamá perdió su privacidad, simplemente se movieron a otro lado. Sí es posible que EE.UU. quiera ser un paraíso fiscal del mundo y que ésa sea la meta de Trump. Yo creo que es de esos industrialistas corruptos por generaciones, y puede ser que tenga mucha gente alrededor que esté preparando eso, pero lo que diría es que la gente tiene que estar atenta a lo que están haciendo estas empresas y al dinero. EE.UU. es uno de los peores países. Brasil no está muy detrás. Tenemos que cuestionar urgentemente a cualquiera que nos diga que la salud se debe vender y que el agua líquida se debe vender, el aire se debe vender; es como que no, hay que detener esa lógica. Yo sí me identifico como anticapitalista y esta es la labor que hace DDoSecrets. Por eso liberamos documentos, somos anticapitalistas en el sentido de que los datos están comercializados y que tenemos empresas constituidas de golpe, que toda su materia prima son datos. No han construido nada y son datos lo que venden y los que les dan ganancias. Soltamos un tuit en febrero diciendo que íbamos a priorizar datos acerca de la policía. Esto es algo que cualquier periodista hubiera hecho. Vemos estos movimientos sociales y vamos a difundir esto. Porque es muy peligroso para nosotros que se nos tilde de vulneradores de sistemas, el hecho de que tengamos la prioridad de publicar datos de relevancia pública y que nuestros métodos para comunicarnos con hackers seguros no significa que estemos hackeando ni que sea nuestra prioridad. Nuestra prioridad es publicar y hacer que los datos estén disponibles y sean públicos.

--Aquí en América Latina siempre hemos sido víctimas de dictaduras genocidas. La CIA tiene mucho que ver con apoyar a esos régimenes políticos. ¿No les resultaría interesante conseguir desclasificar documentos en EE.UU. antes de 30 años para investigar los crímenes de guerra o los crímenes en general de un gobierno?

--Esta experiencia de haber estado adentro y de haber salido creo que es una experiencia imprescindible. A mí cuando me pongo a escribir acerca de los documentos de la seguridad de los EE.UU. tengo que mirar las palabras clave que significan estas siglas, pero Emma ya lo tiene todo presente, qué significan las siglas. Estos datos que soltamos de Blue Leaks vienen de centros de difusión que se crearon después del 2001 para tratar de coordinar inteligencia entre Estados y entre departamentos de policía federales y locales pero de verdad que lo que han estado investigando son grupos políticos y los peligros reales no han sido tan de interés para la policía. Creo que esto nos enseña algo acerca de las prioridades que tienen estas entidades. Nosotros en Latinoamérica hemos visto esa cara de los EE.UU. desde hace muchísimo tiempo, pero ahora lo están viendo en las calles de Estados Unidos y hay que señalarles lo que está pasando porque cuando le pasa a Ecuador o le pasa a Argentina les parece muy lejos, ¿no?

--¿Han sufrido persecución más allá del bloqueo a la cuenta de Twitter en Alemania? ¿Emma Best corre peligro en EEUU?

--Sí, hemos visto algunas cosas. Hay algo que me pasó a mí que no estaba seguro si atribuirlo a esta confiscación de la cuenta en Alemania. Alguien vandalizó mi carro. Era un vandalismo muy específico pero no sé si es exactamente esto. La confiscación del servidor preocupa porque significa que están investigándonos a nosotros porque están tratando de seguir la pista y de sacar fuentes de los periodistas en vez de estar pendientes de los problemas de los crímenes que cometieron los policías. Emma sí está preocupada, esta preparándose para un futuro en el que quizás este separada de la computadora o esté peleando su caso desde la prisión, estamos preparados para eso. Porque no sabemos qué va a pasar en las elecciones. Si Trump ganara otra vez puede ser que el periodismo pierda la protección de la Constitución de los EE.UU. y no sé en la organización si continuaríamos de igual manera o haremos otra cosa. Pero sí, definitivamente estamos preocupados.

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