Irak: diez años de matanzas, torturas y expolio para enriquecer a multinacionales

La monstruosa maquinaria bélica de matanzas y abusos que la Administración Bush puso en marcha hace hoy diez años para destruir el régimen de Sadam Husein y apoderarse de Irak ha dejado un legado tan ponzoñoso como su génesis de mentiras y destrucción: la tortura sistemática es práctica corriente del Servicio Contraterrorista de Irak (CTS), la corrupción y el nepotismo se han establecido como forma de gobierno del régimen aliado de EEUU, y las multinacionales que acudieron al olor de la guerra se han lucrado inmensamente gracias al conflicto, en el que han perecido entre 112.000 y 122.000 civiles, según los cálculos meticulosos y conservadores de la ONG Iraq Body Count.

 

Una investigación del Financial Times acaba de concluir que Washington se ha gastado al menos 138.000 millones de dólares en contratos a grandes empresas implicadas en seguridad privada, logística y reconstrucción en Irak. Y que la compañía que más se ha beneficiado de ese maná de fondos públicos ha sido KBR, exsubsidiaria de la corporación Halliburton que dirigiera Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente de Bush y en el mayor promotor de la invasión ilegal que devastó el país.

 

KBR se ha embolsado hasta ahora no menos de 39.500 millones de dólares, con lo que encabeza muy destacada el ranking de multinacionales enriquecidas en la contienda, puesto que las dos que la siguen (las kuwaitíes Agility y Kuwait Petroleum Corp.) sólo han sacado 7.400 y 6.300 millones de dólares, respectivamente. A continuación, y también con contratas astronómicas, siguen grandes compañías estadounidenses especializadas en la privatización de las Fuerzas Armadas, como Dyncorp, que se ha llevado 4.100 millones por entrenar a la nueva Policía iraquí, o Triple Canopy (1.800 millones), una de las mayores empresas militares privadas, integrada por ex comandos especiales de la Delta Force.

 

Pero la iniquidad es mucho más infame de lo que esas cifras nos enseñan. El informe difundido en 2011 por la comisión parlamentaria sobre la contratación privada en las campañas bélicas de Irak y Afganistán estimó que esas empresas de servicios militares habían defraudado o despilfarrado unos 60.000 millones de dólares desde 2001, además de haber estado muchas de ellas (como Blackwater) implicadas en algunos de los más espantosos crímenes de guerra.

 

A lo largo de este decenio, la reputada organización norteamericana de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha estado alertando una y otra vez a la Casa Blanca y al Pentágono sobre las barbaridades cometidas por las tropas estadounidenses y británicas en Irak, sin que Washington ni Londres se hayan dignado a castigar a los culpables. En su último informe, difundido ayer, HRW hace un repaso de los más graves de esos abusos impunes, que empezaron en 2003 cuando la Administración Bush envió a los equipos de interrogatorio de la base de Guantánamo a aplicar en Irak las mismas técnicas de tortura, por orden del entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

 

A partir de ese momento, las torturas se generalizaron en los centros de detención en Irak, como se demostró tras el escándalo de la prisión de Abu Ghraib, junto a Bagdad, y el descubrimiento de las cárceles secretas de la CIA, conocidas como “agujeros negros”. HRW documentó en enero de 2005 que las violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares estadounidenses desde el mismo inicio de la invasión habían servido como precedente para que las nuevas Fuerzas de Seguridad de Irak practicaran sistemáticamente la tortura y el maltrato de los detenidos.

 

Todo ello hizo reaccionar al Congreso de EEUU, que aprobó la Ley de Tratamiento del Detenido en 2005, pero la Casa Blanca hizo caso omiso de su propio legislativo y a finales de 2007 la Fuerza Multinacional de ocupación dirigida por el Pentágono seguía teniendo a 24.514 presos sin cargos ni procedimiento judicial, a menudo sin prueba ninguna contra ellos. En los años siguientes, la mayoría de esos detenidos fueron entregados a la custodia de las fuerzas iraquíes pese a que Washington sabía que practicaban torturas de forma rutinaria.

 

Wikileaks reveló en 2010 cientos de cables secretos que demostraban que el Ejército de EEUU conocía esa práctica continuada de torturas por parte de las Fuerzas de Seguridad iraquíes y no sólo no intervino para ponerle freno, cuando hubiera podido hacerlo, sino que continuó transfiriéndoles prisioneros. Ese año y el siguiente, HRW siguió denunciando los abusos en cárceles secretas como el cínicamente denominado Camp Honor, en la Zona Verde de Bagdad, sin obtener ninguna respuesta del Gobierno que se arroga el derecho de juzgar el estándar democrático de todos los demás países del mundo.

 

La última información fidedigna sobre estrategia perversa es de este mismo mes de marzo. El muy neoliberal Wall Street Journal informa de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) está reforzando su apoyo al terrible CTS iraquí para “llenar el vacío dejado por el Ejército de EEUU” en la lucha contra los grupos presuntamente afiliados a Al Qaeda.

 

Han pasado diez años y la CIA vuelve a tomar las riendas de una supuesta “guerra contra el terrorismo” que en realidad no hizo más que sembrar el terror en gran parte del planeta. Y hoy, décimo aniversario de ese horror, los cuatro jinetes del apocalipsis de las Azores (Bush, Blair, Aznar y su anfitrión, Barroso) siguen jactándose de haberlo desencadenado.

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La guerra de Irak dejó 190 mil muertos, 70% civiles: informe de la Universidad Brown

Washington, 14 de marzo. La guerra de ocupación estadunidense en Irak provocó la muerte de 190 mil personas, en su gran mayoría del país invadido, y costará al menos 2.2 billones de dólares al gobierno de Washington, de acuerdo con un informe de la Universidad Brown publicado hoy.

 

Más de 70 por ciento de las víctimas directas de la violencia de la guerra en Irak eran civiles, es decir, 134 mil personas, cita el estudio. "Los costos de la guerra", cuyos resultados se dan a conocer días antes de que se cumpla el décimo aniversario del inicio de la invasión encabezada por Estados Unidos y apoyada por Gran Bretaña, el 19 de marzo de 2003.

 

Entre los 190 mil muertos, 4 mil 488 eran miembros del ejército estadunidense y otros 3 mil 400 procedían de las empresas contratadas por el gobierno.

 

El informe asegura que en los cálculos económicos se incluyen los considerables costos que supondrán los cuidados a los veteranos del conflicto.

 

La cantidad total supera de lejos las previsiones iniciales del gobierno del ex presidente George W. Bush que estimaba costos de entre 50 mil y 60 mil millones de dólares.

 

Tan sólo en reconstrucción se han gastado 60 mil millones de dólares, aunque muy poco de ese dinero se ha destinado a reconstruir la infraestructura. La mayor parte fue a parar al ejército y la policía iraquíes, apunta el estudio.

 

El Departamento de Estado reaccionó a este reporte asegurando que ambos países hicieron "enormes sacrificios".

 

En respuesta al informe, la portavoz de la oficina de la diplomacia estadunidense, Victoria Nuland, destacó la "relación bilateral de importancia estratégica" que forjaron Irak y Estados Unidos tras el derrocamiento y muerte de Saddam Hussein.

 

"Ahora tenemos un acuerdo de seguridad bilateral. Tenemos profundos intereses económicos y una relación política", agregó.

 

En Bagdad se informó que al menos 21 personas murieron y unas 50 resultaron heridas en la explosión de coches-bombas y un tiroteo ocurridos en las cercanías de los ministerios del Exterior, Cultura, Interior y Justicia y de la zona verde, donde se encuentran varias embajadas occidentales.

 

La violencia en Bagdad tiene lugar a 48 horas de que se cumpla el décimo aniversario de la invasión estadaunidense que tenía como objetivo derrocar a Hussein con el alegato de que poseía armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas.

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Miércoles, 27 Febrero 2013 06:12

Continúa el escándalo del cólera en Haití

Continúa el escándalo del cólera en Haití

Uno de los mayores escándalos que han ocurrido en el mundo llamado subdesarrollado ha sido el brote de cólera que ha estallado en Haití, el país más pobre del mundo, pobreza que se debe, no a la escasez de recursos en aquel país, sino a la concentración de su riqueza en unos sectores muy minoritarios de la población que han  utilizado tales recursos para su propio beneficio, sin ninguna consideración hacia el bienestar de las clases populares del país. Esta concentración de las riquezas se ha mantenido a base de una enorme represión. Históricamente tal sistema económico-político era sostenido por unos gobiernos que representaban y continúan representando a la oligarquía haitiana, la cual ha gobernado durante la mayor parte de la historia de Haití como Estado independiente con el apoyo de los gobiernos estadounidense y francés, influenciados por las empresas de estos países que se beneficiaban de tal sistema opresivo y de su relación privilegiada con las élites gobernantes en Haití.


 
Últimamente, sin embargo, los aparatos represores se han internacionalizado y la función policial —encaminada a evitar una revuelta popular— la hacen nada menos que las tropas de las Naciones Unidas, que se presentan como una organización humanitaria que ayuda a los países a los que se define como “en vías de desarrollo”. Hasta aquí, la descripción de lo que, por desgracia, es bastante común y corriente en las zonas donde la pobreza domina la vida de la mayoría de la población.


 
Ahora bien, algo ha ocurrido en Haití que muestra hasta qué punto las Naciones Unidas han perdido toda sombra de legitimidad en su presentación como organización en defensa de los derechos humanos. 8.000 personas han muerto de cólera y 646.000 han contraído esta enfermedad en aquel país. Y la causa de ello han sido las tropas de las Naciones Unidas, portadoras del cólera, que han contaminado a una persona de cada 16 a través del sistema de distribución de aguas en aquel país. Toda la evidencia científica sustenta que los portadores del cólera eran los soldados de Nepal, asignados a tal función —“garantizar el orden”— en aquel país, como parte del mandato de las Naciones Unidas. ¿Se figura el lector el escándalo que hubiera ocurrido en el mundo si esto hubiera pasado en Europa o en Norteamérica? Pues bien, tal situación escandalosa apenas ha sido noticia en estos lugares.


 
Pero la situación es incluso peor. Cuando, por fin, The New York Times publicó un artículo detallando la magnitud del desastre, hubo una cierta movilización en círculos jurídicos, en defensa de los derechos humanos, exigiendo reparaciones de las Naciones Unidas (UN) a Haití y a sus víctimas. Y hace unos días las Naciones Unidas (su Secretario General) indicó que no iban a pagar ni un real, pues su propia Constitución les otorgaba plena inmunidad. El Secretario General de tal asociación, el Sr. Ban Ki-Moon, dijo que independientemente de que hubieran sido las Naciones Unidas  responsables de este enorme problema, las Naciones Unidas tienen inmunidad en el ejercicio de sus funciones. Y se quedó tan tranquilo. Y los medios de mayor difusión en España no dijeron ni pío.


27 feb 2013

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Los cónsules de la UE en Jerusalén denuncian la anexión ilegal israelí

El informe correspondiente a Jerusalén durante el año 2012 que han elaborado los jefes de misión diplomática de la Unión Europea acreditados en la ciudad santa presenta una situación muy grave y un panorama todavía peor, en su mayor parte debido a la constante expansión colonial israelí en el sector ocupado desde la guerra de 1967, una ocupación militar que cada año que pasa es más irreversible y que atenta contra la solución de los dos Estados aprobada por las Naciones Unidas.

 

El informe, al que ha tenido acceso Público, se encuentra ahora mismo en Bruselas, donde lo están analizando expertos y políticos, si bien esto no garantiza que la UE vaya a adoptar medidas significativas para hacer frente a los sangrientos conflictos que se derivan de la ocupación, como ha ocurrido con los informes anuales precedentes.

 


Los jefes de misión europeos han actualizado este año el informe correspondiente al año anterior llamando la atención sobre la desaforada actividad constructora de Israel, no solamente en Jerusalén, es decir en los límites que ha establecido unilateralmente el Gobierno israelí, sino también en los alrededores de la ciudad, donde la fisonomía está cambiando a diario mientras Bruselas permanece con los brazos cruzados.

 

Países como Alemania, Reino Unido y Holanda frenan cualquier decisión política en Bruselas, donde se ha llegado a una situación en la que Berlín por sí solo es capaz de sacar del orden del día cualquier tema relacionado con Israel, lo que inhabilita a los demás miembros de la UE a suscitar la gravísima situación que padece el pueblo palestino.

 

El informe de 2012 destaca ante todo que la paz entre israelíes y palestinos "no será posible" si no se resuelve satisfactoriamente la ocupación de Jerusalén, dado que si Israel sigue expandiendo su presencia en la zona ocupada con la evidente intención de que Jerusalén pueda ser en el futuro la capital de dos estados, con lo que será inviable la paz.

 

"Israel está perpetuando activamente la anexión ilegal de Jerusalén Este socavando sistemáticamente la presencia palestina a través de planes zonales restrictivos, demoliciones y expulsiones, acceso discriminatorio a lugares sagrados, una política de educación desigual, el difícil acceso a la sanidad, una provisión de recursos inadecuada, el cierre continuado de instituciones palestinas y un sistema de permisos de residencia restrictivo", indican los jefes de misión de la UE.

 


Los cónsules destacan que la voracidad constructora de Israel para beneficio de sus colonos constituye el principal problema. "La construcción de asentamientos sigue siendo la principal amenaza para la solución de los dos Estados. Es sistemática, deliberada y provocadora", señalan los diplomáticos como balance de un año, el pasado, en el que se han aprobado millares de viviendas nuevas tanto en Jerusalén como en sus alrededores sin que la comunidad internacional haya hecho nada para evitarlo.

 

"Lo que entraña más gravedad es sin duda la expansión colonial", explica a Público Hagit Ofran, de Paz Ahora, una organización no gubernamental que sigue de cerca las actividades de Israel en las zonas ocupadas, y particularmente en Jerusalén. "Los nuevos planes para las zonas de Guivat Hamatos (al sur de Jerusalén) y E-1 (al este de la ciudad), representan cambios sustanciales sobre el terreno que en la práctica imposibilitan la paz".

 

"Ciertamente estamos hablando de un informe que no significa el seguimiento de una política pero que es una herramienta útil para suscitar la atención de la comunidad internacional. El cambio está exclusivamente en manos del Gobierno de Israel", explica Ofran, aunque esto es algo que tan sólo ocurrirá si antes se produce una fuerte presión de Occidente.

 


Los jefes de misión de la UE han confeccionado, al final del informe, una lista que comprende 31 recomendaciones a los países europeos. Nueve de ellas tienen que ver con los asentamientos que proliferan por todas partes. Así, se recomienda una "decidida respuesta de la UE que evite la construcción en la zona E-1" que pretende unir Jerusalén con la colonia de Maale Adumim.

 

Los diplomáticos también recomiendan que se aplique estrictamente la normativa que tiene que ver con los productos que se fabrican en los asentamientos y que no deberían beneficiarse de los acuerdos bilaterales puesto que la comunidad internacional no los reconoce como parte del Estado judío.

 

 También se pide que se informe a los operadores turísticos europeos de que no deben contribuir al negocio de las colonias judías o de los centros turísticos y hoteles que se ubican en el sector ocupado (oriental) de Jerusalén.

 

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓNJerusalén27/02/2013 07:23 Actualizado: 27/02/2013 07:23

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La muy riesgosa apuesta de Hollande en Malí: el desastre probable a largo plazo

El 11 de enero, el presidente de Francia, François Hollande, envió tropas a Malí. En lo inmediato unas cuantas, pero después unas 3 mil 500, número considerable. El objetivo expresado era luchar contra los varios fundamentalistas islámicos que han tomado el control del norte de Malí. Fue lo que los franceses podrían llamar una gageure –término que deriva de gage, en el sentido de apuesta. Básicamente significa emprender algo muy difícil de lograr. Pienso que la mejor forma de traducirlo es como "apuesta riesgosa", y en este caso diría que se trata de una apuesta muy riesgosa.

 

¿Qué fue lo que apostó Hollande y por qué lo hizo? Es fácil ver por qué razonó que era buena idea. El presidente de Malí le envió una petición formal de que enviara tropas de inmediato. La justificación ofrecida por ambos presidentes fue que el ejército maliense estaba más o menos en plena retirada y parecía posible que, en un lapso corto de tiempo, los fundamentalistas islámicos pudieran lograr el control de Bamako, la capital de Malí, y gobernar todo el país. Parecía cuestión de ahora o nunca.

 

Es más, Hollande sintió que tenía un respaldo considerable en todo el mundo para emprender algo así. Naciones Unidas había aprobado una resolución por unanimidad, ofreciendo apoyo político al gobierno maliense y autorizando la entrada de tropas africanas de los países vecinos para ayudar. Sin embargo, no se consideraba que estas tropas estuvieran "listas" todavía y requerían de un urgente entrenamiento. Se había anticipado que podrían estar listas a mediados de 2013.

 

Hollande sintió que Francia no podía esperar tanto.

 

Además, Francia obtuvo el virtual apoyo de Argelia, que antes ya había opuesto acción militar, aun con tropas africanas, pero ahora autorizaba sobrevuelos. Este respaldo fue secundado por Túnez, que dijo que "entendía" lo que Francia estaba haciendo. Todos los aliados de Francia en la OTAN –en particular Reino Unido, Alemania, Italia y España, y con un poquito menos entusiasmo Estados Unidos– dijeron que Francia estaba haciendo lo correcto y que respaldarían la acción sin enviar tropas, pero ofreciendo transporte aéreo y entrenamiento para los varios ejércitos africanos.

 

Finalmente, para Hollande había otras ventajas adicionales. La jugada fortalecía la mano del presidente civil de Malí vis-à-vis el líder golpista del ejército maliense, algo que Francia y todos sus aliados querían. Y la jugada parecía transformar la imagen de Hollande al interior de Francia: de ser visto como un presidente débil e indeciso, de la noche a la mañana se volvía un resuelto dirigente en guerra.

 

Entonces, ¿cuál es el riesgo de la apuesta? Hollande le apostó a poder enviar un número limitado de tropas y aviones, arreglar que el norte de Malí fuera reconquistado por el gobierno maliense, quizá con la ayuda de otras tropas africanas y, más o menos permanentemente, desalojar a los fundamentalistas islámicos. Y esperaba lograr todo esto en un muy breve lapso –un mes o algo así.

 

En menos de un mes quedó claro que tal vez ya perdió la riesgosa apuesta y que Francia está en otro de esos empantanamientos de largo plazo en los que el mundo occidental parece especializarse en esta época. Antes de que Francia enviara tropas, hubo mucha discusión de por qué no deberían crear "otro Afganistán" ni Francia ni el mundo occidental en general –algo que mucha gente pensó que pasaría si se enviaban tropas. Y aunque cada situación es un tanto diferente, lo que está en proceso de ocurrir parece ser otro Afganistán. Ya está ocurriendo que algunos políticos franceses opuestos a Hollande, y que al principio respaldaron su decisión sin dudarlo, buscan "tomar su distancia". Y ninguno de los aliados de la OTAN parece demasiado ansioso por ofrecer una asistencia en verdad sustancial, por lo que el gobierno francés gruñe en privado pese a que en público aplauda la maravillosa asistencia que le brindan.

 

Al momento de escribir esto las tropas malienses y francesas ya reconquistaron tres centros urbanos, principales en el norte de Malí (Gao, Tombuctú y Kidal). Y hay ya algunas tropas africanas (primordialmente de Chad) implicadas en el esfuerzo militar. Así que en la superficie se ve bien, pero justo debajo de ésta no se ve para nada bien para Hollande o para el mundo occidental.

 

Primero que nada, ¿qué significa "reconquistar" un centro urbano? Significa que los grupos militares fundamentalistas (son varios y diferentes entre sí) retiraron a sus efectivos y sus camiones de los poblados, o por lo menos de casi todos. Es claro que los fundamentalistas islámicos intentan combatir una guerra de guerrillas sin una confrontación directa, para la que están demasiado débiles.

 

¿Y replegarse adónde? En parte, parece, se replegaron a ser una fuerza subterránea al interior de los propios poblados. Y en parte, probablemente la mayor parte, se retiraron a las arenas del desierto (en las que son combatientes muy eficaces) y a fin de cuentas a las laderas cavernosas de las montañas del norte de Malí, desde donde será muy difícil desalojarlos.

 

Pero entonces, por lo menos, dirán ustedes, la vida en los poblados puede "retornar a la normalidad". Bueno, no es tan así. Primero que nada, los poblados, casi todos ellos, muestran una mezcla compleja de grupos. Hay tuaregs en los poblados, por cierto. Y la lucha en pos de los derechos de los tuaregs, por autonomía o independencia, es lo que desató todo este embrollo maliense.

 

Hay también árabes saharianos y fulani (o peúles) –casi todos musulmanes. Y un buen número de estos musulmanes son sufíes, lo cual significa que no comulgan para nada con la versión de un islam con una súper sharia como la propagada por los grupos fundamentalistas. Además, son malienses tanto de piel clara (en buena medida los tuareg y los árabes saharianos) y de piel más oscura. Y en términos de la política de la lucha hubo algunos locales que dieron la bienvenida a los fundamentalistas islámicos, muchos más que los enfrentaron (o huyeron) y son muchos más los que intentan quedar al margen de la lucha.

 

Uno de los problemas es que el ejército maliense, compuesto en gran medida por sureños de piel oscura (con frecuencia no musulmanes), no entiende o no le importa esta complejidad. No le gustan los chadianos ni confía en ellos, debido a que muchos son musulmanes. Así que el ejército maliense toma revancha un tanto indiscriminadamente. Y los observadores de derechos humanos ya están condenándolos por implicarse en la misma clase de matanza arbitraria por la que la gente se queja de los fundamentalistas islámicos. Y esto, por supuesto, avergüenza a Hollande y a los franceses en general. En este punto, una razón que ofrecen los franceses en privado para quedarse combatiendo es la de servir de restricción del ejército maliense.

 

¿Adónde vamos? Cualquier cosa es posible. Ya puede verse el mismo debate en Francia en torno a la retirada de Malí, que el que ocurre en Estados Unidos respecto de la retirada de Afganistán. Si le otorgamos todo al gobierno local al que respaldamos, ¿se caerá todo a pedazos? ¿Son realmente los "buenos" aquellos a quienes respaldamos?

 

Como se ha demostrado vez tras vez, es fácil enviar tropas. Lo difícil es sacarlas. Y cuando uno lo hace, ¿son mejores o peores las circunstancias de lo que habrían sido si nunca hubiéramos enviado tropas? Este consejo es lo que el gobierno argelino profería hace un mes, hasta que ellos también cambiaron de idea. La "valiente decisión" de Hollande puede resultar siendo su "desastrosa decisión".

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

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Domingo, 03 Febrero 2013 15:30

La invasión a Mali despabila a EE.UU.

Es verdad que la Casa Blanca nunca estuvo dormida respecto al Africa: entre otras cosas, viene entrenando a tropas de 34 países y el Comando Estadounidense para Africa (Africom, por sus siglas en inglés) con sede en Stuttgart, encargado de los operativos militares "para apoyar la democracia y la libertad" en el continente negro, ha instalado numerosas bases que llevan el nombre gentil de "locaciones cooperativas de seguridad". Pero la invasión francesa de Mali abrió las puertas para concretar la denominada "lucha contra el terrorismo" en Africa. Es decir, la guerra, como en Irak, como en Afganistán.

 

Enfrentar la amenaza de Al Qaida es, como de costumbre, la consigna que enarbolan Washington y París, su socio menor en la OTAN. Pero la cuestión no es tan clara. Como señala Patrick Cockburn, ex corresponsal en Medio Oriente del Financial Times: "La insurgencia nacionalista tuareg, y no el islamismo radical, es el corazón de la crisis en Mali. ¿Qué está haciendo AQIM (nombre del grupo jihadista presuntamente afín a Al Qaida) en el norte de Mali, que nunca fue en el pasado un bastión de los fundamentalistas? AQIM es un movimiento que emergió de la guerra civil de los '90 en Argelia. Fundado en 1998, sus miembros se trasladaron al norte de Mali en el 2003, cuyo gobierno los consideró una contrapartida de los separatistas tuareg" (www.counterpunch.org, 21-1-13).

 

En efecto, el gobierno maliense no sólo ha tolerado los operativos de AQIM en la última década: también sacó provecho de los secuestros y del narcotráfico practicados por los falafistas jihadistas. Siempre desvió a AQIM la ayuda militar internacional recibida para impedir el secesionismo tuareg. Agrupados en el Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA, por sus siglas en inglés), los tuaregs se rebelaron en el 2012, desalojaron del norte de Mali a las tropas del ejército y declararon la independencia de Azawad, un territorio que comprende el 60 por ciento del país. El gobierno maliense usó a AQIM para combatir al MNLA, que se caracteriza por su laicismo.

 

Es confusa además la relación de AQIM con Al Qaida. "A menudo se lo describe como una 'rama' de la central de Al Qaida a la que Osama bin Laden dio fama", señala The Washington Post. Agrega: "Es muy difícil conocer la conexión exacta entre los líderes de AQIM en Argelia y los que operan muy lejos en Irak y Afganistán. Pero la trayectoria de AQIM sugiere que sobre todo actúa por cuestiones locales, más que en función de la 'jihad global' que impulsa la central de Al Qaida" (www.washingtonpost.com, 17-1-13).

 

Francia combate ahora contra AQIM y, en particular, contra el MNLA. Es que el separatismo tuareg podría ganar adeptos en las naciones vecinas. Azawad, que alguna vez fuera un Estado no reconocido, abarca zonas del norte maliense, pero también del norte de Níger, el sur de Argelia y el sur de Libia. Y muy cerca, en Níger, Francia explota dos minas de uranio que satisfacen el 30 por ciento del abastecimiento de su sistema nuclear, que proporciona el 75 por ciento de la electricidad que insume. Está instalando la tercera, pero sería subestimar el verdadero núcleo de la cuestión reduciéndola a los intereses de Francia.

 

El problema para Occidente en Africa es, en realidad, China. A lo largo de los años, Beijing ha instalado unas 2000 fábricas propias en distintos países del continente, una inversión indirecta cuyo monto el Banco Mundial estima en 33.000 millones de dólares. El comercio chino-africano fue por valor de 200.000 millones de dólares en el 2012 y aumenta a una tasa anual del 33,6 por ciento (www.chinadaily.com.cns, 19-7-12). Y luego, las inversiones en la explotación de materias primas, petróleo incluido: 90.000 millones de dólares hasta mediados del año pasado (www.businessinsider.com, 27-6-12).

 

La síntesis de la cuestión sería contener a China detectando a Al Qaida en todas partes, fatigado pretexto para intervenir militarmente. En Washington se habla ya de una larga guerra en toda la región del Sahel, que se extiende desde el Atlántico hasta el Mar Rojo. Un funcionario estadounidense se refirió a la intervención occidental en Mali: "Va a tomar mucho tiempo y tiempo significa que puede durar varios años" (www.washibgtonpost.com, 28-1-13). "Algunos altos funcionarios y mandos militares del Pentágono advierten que, sin una acción más agresiva de EE.UU., Mali podrá convertirse en un refugio para los extremistas" (www.latimes.com, 18-1-13).

 

La Casa Blanca diseña un plan para instalar una base permanente de aviones no tripulados en Africa, según The New York Times. Un funcionario declaró a este periódico que tal base "está directamente relacionada con la misión en Mali, pero también le daría al Africom una presencia más perdurable" (www.nytimes.com. 28-1-13). Como dijera el nuevo secretario de Estado, John Kerry, ante el Senado: "China está en toda Africa, repito, en toda Africa. Y están comprando contratos a largo plazo para la explotación de minerales. Y hay algunos lugares en los que no estamos en el juego. Y odio decir esto. Y tenemos que entrar" (www.upi.com, 24-1-13). Cristal clear, como dicen por allá.

 

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Rechacemos la excusa de las “manzanas podridas”

Ahora son imágenes de marines estadunidenses orinando sobre cadáveres de afganos. Supongo que no es tan grave como las imágenes de soldados estadunidenses que asesinaron a un adolescente afgano inocente en marzo del año pasado. O la oficial que posó con el prisionero iraquí muerto en Abu Ghraib. Sin mencionar la matanza de Haditha o los videos captados de los efectivos estadunidenses lanzando granadas contra un anciano pastor en Irak. Lo que nos recuerda también la matanza de Mai Lai o los refugiados en Corea que fueron asesinados por fuerzas estadunidenses, o bien los aldeanos malayos asesinados por soldados británicos; así como el Domingo Sangriento, en que soldados británicos mataron a 14 católicos en Derry en 1972. Por favor tómese nota de que no he mencionado el nombre de Baha Moussa.
 

La respuesta de los marines a las imágenes de los soldados que orinaban fue ¡ay! tan típica. Se nos informó que “estos hombres no respetaron los ‘valores fundamentales’ del cuerpo militar al que pertenecen”. La vieja historia de siempre: “una unidad de indisciplinados”, “unas cuantas manzanas echadas a perder”, “huevos podridos”, quizá.
 

Pero si existe una fotografía de soldados jugando a orinar sobre los muertos, ¿cuántos juegos más pudo haber sin que se tomaran imágenes? ¿Cuántos pastores más fueron destrozados por granadas en Irak? ¿Cuántas matanzas como la de Haditha han ocurrido? Se perpetraron bastantes Mai Lais.
 

A medida que la filmografía de laptop mejora, también hay cada vez más descuidos y ocurren violaciones y asesinatos, sí, como la lapidación de una joven a manos del talibán por supuesta conducta sexual inapropiada en Afganistán, y ejecuciones de Al Qaeda y degollamientos en Irak.
 

No, los estadunidenses no son los nazis y los británicos no son los paramilitares franceses en la Argelia de los años 60 (desde luego no estamos comparando a los nazis con los paramilitares). Los canadienses entregaron prisioneros a matones afganos para ser sometidos a brutales interrogatorios, pero los canadienses no son como la policía secreta de Saddam Hussein. Supongo que el talibán no es la NKVD estalinista ni la KGB de Putin (antes que éste se volviera jefe de Estado). No pueden compararse, desde luego, a los invasores soviéticos de Afganistán de 1979 con Gengis Kan.
 

Hagamos un pequeño juego de adivinanzas. Un dominical británico difunde espantosas revelaciones de torturas y quemaduras de cigarros, de un abuso físico brutal que causó que prisioneros fueran hospitalizados durante una semana, víctimas de posibles tormentos con electricidad. Respuesta: ¿los franceses en Argelia? ¿los Mujabarat de Saddam? Incorrecto.


Se trata de un reporte publicado por el Sunday Times el 7 de mayo de 1972. Las víctimas eran, claro, sospechosas de pertenecer al Ejército Republicano Irlandés en Belfast. ¿Una “unidad de indisciplinados”? ¿“Unas cuantas manzanas podridas”? Lo dudo.
 

Cuando el regimiento de Gloucestershire arrasó las cercanías de las planicies de Divis y destrozó todas las ventanas de las calles un día antes de que se les retirara de Belfast, la explicación cambió: habían estado bajo “enorme presión”. ¿Acaso no se trataba de “los gloriosos de Gloucester”, famosos por su actuación en el río Imjin? Y los paramilitares de Derry ¿no fueron los mismos paramilitares que actuaron en el puente de Arhem?
 

Y así podríamos seguir. Sí, soldados estadunidenses asesinaron a prisioneros de las SS tras el desembarco en Normandía, de la misma forma en que lo hizo el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Todo esto es más de lo mismo, ¿no?
 

Dresde fue peor que la sola blitz pero ¿quién comenzó? Hiroshima fue peor que Pearl Harbor solo (ídem). Los canadienses ejecutaron con bayonetas a los prisioneros alemanes en la Primera Guerra Mundial pero los alemanes habían cometido atrocidades en Bélgica, en 1914. ¿Y qué hay de Waterloo?¿Qué hicimos con las montañas de franceses muertos? Pues los honramos enviando esos cadáveres a Lincolnshire, donde los usamos como abono en los campos del este inglés.
 

Si la guerra no se tratara, de por sí, del fracaso total del espíritu humano, habría algo grotescamente cómico en la reacción estadunidense ante las imágenes de los soldados orinando los cadáveres. Nótese que no fue el asesinato de esos hombres lo que preocupó a los marines de Estados Unidos, sino el acto de orinar. El asesinato no contravino en nada “los valores fundamentales” de los marines; nomás que no hay que orinar sobre los cadáveres. O lo que es más exacto: ¡no hay que hacerlo frente a las cámaras!
 

Demasiado tarde: a eso se ha llegado. Los ejércitos son horribles criaturas y los soldados hacen cosas perversas, pero cuando aceptemos las mentiras sobre “las manzanas podridas”y las excepciones dentro de los crímenes de guerra, así como la típica explicación dictatorial de “tal vez se cometieron algunos excesos...”, estamos aceptando la guerra y la deshonestidad que conlleva. Hacemos que los asesinatos y violaciones sean más fáciles y posibles, más excusables y frecuentes.
 

¿Cómo deberían responder los ejércitos? Con una palabra: culpabilidad.
 

The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

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Martes, 13 Diciembre 2011 13:11

Panamá: El revés de la trama

Panamá: El revés de la trama
El envío del general Manuel Antonio Noriega a Panamá por decisión del gobierno y la justicia de Francia, adonde fue enviado ilegalmente desde Estados Unidos, en abril de 2010 cumpliendo oscuros acuerdos bajo la mesa entre Washington y París, vuelve a poner en escena el revés de la trama.

A los 77 años y enfermo llegó detenido a su país, a sólo diez días de conmemorarse la trágica fecha de la invasión de Estados Unidos a Panamá que comenzó a última hora del 19 y en la madrugada del 20 de diciembre de 1989 y, que dejó entre cinco y siete mil muertos y desaparecidos.

Panamá tenía entonces dos millones de habitantes, que fueron víctimas de una invasión que partió del propio territorio cuando aún estaba el Comando Sur estadounidense en la Zona del Canal con la serie de bases militares, pensadas para el control de América Latina. Esas tropa s, aviones y helicópteros sólo debían cruzar una avenida y lo hicieron bombardeando una ciudad de unos 600 mil habitantes,

Se destruyeron barrios enteros con pérdidas humanas y materiales millonarias y fueron también desarticuladas las incipientes Fuerzas de Defensa que estaban siendo preparadas para cuidar el Canal cuando se fueran las tropas de Estados Unidos, que buscaba excusas para quedarse.

Nada de todo esto se dirá, ni se contará la historia real de ese país olvidado, cuyo pueblo tuvo jornadas heroicas de lucha anticolonial y al que América Latina, bajo el influjo de una temible desinformación dejó sólo en el momento de la invasión, salvo honrosas excepciones.

No es coincidencia el traslado de Noriega en este momento donde el gobierno de Ricardo Martinelli intenta crear una nueva cortina de humo, para encubrir los nuevos pasos de entrega de soberanía a favor de Washington. .

Noriega llega en momentos en que José Raúl Mulino, ministro de Seguridad del gobierno del empresario derechista Martinelli, acaba de anunciar que Estados Unidos, y Panamá instalarán una academia militar de estudio y entrenamiento “en patrullajes de frontera” (PL, 6-12-11).

Mulino dijo a los periodistas que la academia ofrecería formación a unidades de policía de Centroamérica y permitiría a Panamá jugar “un rol de liderazgo en materia de seguridad”.

En las declaraciones que circulan en estas horas el ministro precisó que en esa entidad se formarán unidades especializadas “en combatir el tráfico de drogas, a los indocumentados y en la vigilancia fronteriza en áreas de difícil acceso”.

Sostuvo también que Estados Unidos y Colombia se han comprometido en “cooperar” y dar asistencia a esa academia, para lo cual fue rubricado un acuerdo con ambos países.

Otro acuerdo con Estados Unidos también permitirá el entrenamiento a pilotos panameños en el manejo de helicópteros tipo Bell-2-2. , añadió el titular, aunque no hay fuerza aérea ni ejército panameño desde la invasión.

Las naves “permitirán hacer vuelos nocturnos para la interdicción en casos de narcotráfico o en trabajos de rescate”.

Detalló que se hará un rediseño de la seguridad en el Aeropuerto Internacional de Tocumen para evitar su uso en el tráfico de dinero. ¿Se instalarán más asesores de Estados Unidos en el ex aeropuerto Omar Torrijos, bautizado Tocumen después de la invasión?

A estas altura pocos pueden dudar de que la Academia se trata de una nueva “Escuelita de las Américas” y una reocupación de Panamá, país donde el gobierno de Martinelli a tres meses de su asunción en 2009 firmó un compromiso con la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton para instalar bases militares de Estados Unidos en ambas costas oceánicas de Panamá y en la estratégica frontera con Colombia, un viejo diseño de los Planes Colombia y Puebla Panamá.

Pero también la “extradición” de Noriega se produce en el marco de una fuerte rebelión popular de trabajadores, intelectuales, estudiantes y otros contra un gobierno, que ya ha dejado varias víctimas por represión y cuando casi el 60 por ciento de los panameños no aprueban su gestión.

Familiares cercanos al presidente han sido detenidos en México por el tema de narcotráfico y abundan las denuncias por corrupción y abuso contra su administración.

Una nueva ola de desinformación sobre la historia real de lo que realmente sucedió en Panamá se extiende por el mundo, entretenido en una historia falsificada sobre Noriega, que en realidad desde septiembre de 2008 debiera estar libre por haber cumplido el tiempo de su condena en Estados Unidos que establecen los reglamentos internacionales.

Todo ha sido ilegal desde su traslado desde Panamá a Estados Unidos en diciembre de 1989, violando el acuerdo y las convenciones en materia de prisioneros de guerra en caso de una invasión como la de Panamá, hasta su escandaloso juicio en Miami, con testigos en su contra conformados por una serie de narcotraficantes menores a los que se le descontó años de prisión y se les dieron otros beneficios para que acusaran al general panameño, aún sin conocerlo ni haberlo visto nunca, como está comprobado.

En las últimas horas el ingreso a Panamá estuvo teñido de ilegalidad ya que no se lo pudo ver como era obligatorio en esas circunstancias y cuando era trasladado en silla de ruedas.

Para humillarlo más se le impuso cárcel común, en un país donde se instalarán nuevas bases militares de los mismos que invadieron y mataron miles de panameños, sin recibir nunca condena alguna.

Ninguna ley se cumple como no cumplió el general Marc Cisneros, a cargo de la invasión, quien tomó compromisos en sus trámites con altos dignatarios de la Iglesia , como Monseñor Sebastián Laboa los que nunca respetó.

Uno de los testigos para condenar a Noriega fue el poderoso narcotraficante colombiano Carlos Ledher, preso en Estados Unidos, a quien la justicia entregó documentos falsos como testigo protegido y al que liberó unos ocho millones de dólares de una cuenta que le habían incautado. Con otro nombre y millones de dólares Ledher y su familia se fueron a vivir a Francia. Al general panameño no se le permitió hablar en su defensa aduciendo “razones de seguridad para Estados Unidos”,

Nadie menciona esto ahora. Sólo el ex procurador de Estados Unidos Ramsey Clark habló con verdad y claridad en su momento contra la brutal invasión a Panamá, denunció las muertes y la destrucción y las mentiras del gobierno de su país en este caso.

¿Quién escribe la historia hoy?


Para advertir hasta qué punto la banalización informativa funciona en estos días es necesario aclarar en primer término, que Noriega al que mencionan como “dictador brutal y ex presidente de Panamá”, nunca fue presidente de ese país.

No se dice tampoco que cuando se produjo la invasión de Estados Unidos a Panamá, de la que fui testigo como corresponsal de periódicos mexicanos, “el dictador” era tan terrible que no había un solo opositor preso.

Unas horas antes de la iniciar esa invasión, soldados de Estados Unidos entraron tranquilamente a la ciudad de Panamá y se llevaron a la sede del Comando Sur en la entonces Zona del Canal que ocupaban militarmente, a Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, a quines nombraron allí presidente y vicepresidentes de Panamá.

Los principales opositores estaban tranquilamente en sus casas, a pesar de haber realizado una serie de acciones desestabilizadoras y golpistas contra el gobierno panameño, y apoyado la intervención a su propio país. Habían creado una alianza opositora supuestamente “democrática” recibiendo millones de dólares desde Washington, donde tenían la principal sede de esa oposición.

Así mientras comenzaba la invasión los jefes militares estadounidense nombraron, nada menos que en el Comando Sur, al gobierno que iban a imponer en el país invadido.

El único preso “político” era el agente de la CIA estadounidense Frederick Musse, quien había sido detenido cuando se le encontró una radio clandestina para hacer propaganda contra el gobierno y documentos que lo ligaban a la inteligencia del Comando Sur. El fue el primer objetivo de rescate de los invasores con un duro ataque al realmente pequeño cuartel Central de las Fuerzas de Defensa panameñas, empleando helicópteros y artillería.

Presidentes panameños entre 1968 y el 20 de diciembre de 1989


Para que quede muy claro de cómo se desinforma, ni el general Noriega ni tampoco el general Omar Torrijos, líder panameño, fueron nunca presidentes de Panamá.

Torrijos, al frente de un grupo de militares de la entonces Guardia Nacional se rebeló el 11 de octubre de 1968 derrocando al gobierno oligárquico y pro estadounidense de Arnulfo Arias Madrid.

Poco más de un año después en diciembre de 1969 el Comando Sur junto a algunos militares panameños preparó un golpe contra Torrijos mientras este estaba fuera del país.

Pero el 16 de diciembre en una acción audaz, y con el apoyo del mayor Manuel Antonio Noriega, Torrijos logra regresar en un viejo avión alquilado en México, donde se encontraba, para aterrizar clandestinamente en Chiriquí, departamento panameño fronterizo con Costa Rica.

La ayuda de Noriega, quien lo esperaba iluminando una pista con antorchas en ese lugar, fue clave para el retorno de Torrijos.

Mientras los golpistas derrotados huían y se refugiaban en el Comando Sur de Estados Unidos en la Zona del Canal, Torrijos entró de lleno en la lucha por recuperar el estratégico Canal y Noriega fue nombrado jefe de inteligencia. Torrijos murió en mayo de 1981 junto a un grupo de escoltas y acompañantes en un extraño accidente de aviación atribuido a la CIA por sus familiares e investigadores durante un corto vuelo doméstico.

En 1983 Noriega llegaría a la jefatura de las Fuerzas de Defensa de Panamá, que reemplazaron a la Guardia Nacional , creada en los años en que Estados Unidos se apoderó de ese país para construir el Canal,

Después del golpe fracasado en contra de Torrijos en 1969 fue nombrado presidente Demetrio Basilio Lakas, quien gobernó hasta 1978.

La figura preponderante fue Torrijos, líder de la Revolución panameña que significó un viraje de 180 grados en ese país.

Entre 1978 y la invasión estadounidense de 1989 fueron presidentes de Panamá Arístides Royo (78-82) y Ricardo de la Espriella (82-84). Este renunció el 13 de febrero de 1984 y fue reemplazado transitoriamente por el abogado y diplomático Jorge Illueca hasta octubre de ese mismo año, en que se realizaron elecciones en las que resultó electo Nicolás Arditto Barletta. Barletta gobernó hasta 1985.

Lo sucedió Eric Del Valle, en momentos complejos para el país.

En 1988 asume la presidencia Manuel Solís Palma, quien a su vez en 1989 es reemplazado por Francisco Rodríguez.

Este era el presidente de Panamá cuando se produjo la brutal invasión, y Noriega, comandante de Fuerzas de Defensa, había sido nombrado cuatro días antes por la Asamblea de representantes de Corregimientos como Jefe de Gobierno, manteniendo la presidencia Rodríguez, en un intento por frenar cualquier tipo de acción estadounidense contra el país.

Muchos panameños fueron desaparecidos y encontrados cuando las madres de las víctimas y organismos humanitarios lograron que se abrieran algunas de las fosas comunes que existen en ese país, donde había decenas de cadáveres y algunos militares que defendieron Panamá, habían sido sacados de los hospitales donde estaban con heridas y fracturas(enyesados varios de ellos) y ejecutados con un disparo en la cabeza.

De todo eso hay documentación suficiente como de las armas probadas, entre estas los aviones silenciosos F17 Stealth, granadas especiales, los nuevos helicópteros Apache con un sistema de visión nocturna que permitía ver como si fuera de día.

Panamá fue la Guernica de América Latina entonces. En enero de 1990 el jefe suplente del estado mayor del ejército norteamericano Jimmy Ross recordó a un periodista de la agencia británica Reuter que se sentían orgullosos por la “demostración” (invasión) y atribuyó al éxito a la nueva tecnología probada allí. “Todo funcionó mejor de lo esperado” dijo.

El Apache había sido diseñado para destruir los tanques del Pacto de Varsovia, cargar misiles Helfire y cañones de fuego rápido de 30 Mm . Este helicóptero reemplazó al Cobra AH-1 usado en Vietnam.

“Hablé con pilotos que utilizaron el Apache con el que ellos podían suspenderse y observar más o menos desde unos mil metros y ver, por ejemplo, cuando entraban las tropas nuestras por algún lugar y el enemigo salía por detrás”. Eso explica por qué los hombres de la resistencia -que la hubo en Panamá- eran literalmente “cazados” en sus desplazamientos.

La prueba de armas incluyó sensores y cañones láser, rayos infrarrojos, bombas y granadas especiales, algunas tipo napalm que pulverizaba o derretía metales y otras que podían entrar en una casa y convertir en cenizas a los seres humanos y dejar todo el mobiliario y la estructura en perfectas condiciones.

Los cascos y chalecos utilizados por las tropas eran de Kevlar un material delgado como la hoja de un papel, pero más duro que el acero. Cascos y chalecos tenían por los menos 16 capas delgadas y livianas que impedían el paso de las balas. Los defensores de Panamá armas livianas y alguno que otro mortero. Era realmente David contra Goliat.

La invasión ya era un crimen, pero los delitos cometidos contra la población fueron de lesa humanidad. Esos crímenes no serán juzgados y menos aún bajo el actual gobierno que hizo retroceder la historia panameña a los tiempos de la primera ocupación norteamericana.
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