Miércoles, 19 Diciembre 2018 07:34

Una bacteria arqueológica

Una bacteria arqueológica

La hipótesis de Rascovan propone que Yersinia pestis es la responsable de la primera pandemia que azotó a la humanidad y causó el declive del Neolítico. Se utilizó material genético de granjeros suecos que habitaron la Tierra hace 5 mil años.

 

Hace aproximadamente 5 mil años buena parte de las poblaciones del Neolítico comenzaron su declive. Como todo acontecimiento social, los factores que protagonizaron el evento son múltiples y aún despiertan ásperas y acaloradas discusiones. Un trabajo publicado por Nicolás Rascovan en la revista Cell reconstruye el genoma completo de la bacteria Yersinia pestis, a partir de su hallazgo en granjeros suecos que habitaron Eurasia en aquel entonces y su comparación con una cepa actual. Gracias a las bondades de los estudios genómicos y a los aportes de biólogos computacionales y arqueólogos, logró diseñar una hipótesis que podría saldar los debates de la comunidad científica al respecto: la peste causada por este patógeno podría haber significado la primera pandemia de la humanidad. Bajo esta premisa, Rascovan –doctor en Biología (UBA), posdoctor (Universidad de Aix-Marseille, Francia) y especialista en metagenómica de patógenos y virus humanos– traza la ruta de Y.pestis, también popular por ser la responsable de la peste bubónica que se propagó por Europa, Asía y Africa durante el siglo XIV y terminó con la vida de 50 millones de personas.

 

–Comencemos por el principio, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Yersinia pestis?
–Es una bacteria, del grupo de las enterobacterias, es decir, de aquellas que se encuentran frecuentemente en la microbiota del intestino. Divergió hace 50 mil años de otra llamada Yersiniapseudotuberculosis, que se puede hallar frecuentemente en el intestino de manera asintomática (sobre todo de animales) y muy raramente puede generar patologías. Lo que resulta interesante es que la adquisición de ciertos genes y algunas mutaciones específicas la convirtieron en uno de los patógenos más mortales de la historia de la humanidad. Algunas cepas de Y.pestis afectan a los pulmones y producen la peste neumónica, mientras que otras como la peste bubónica (más conocida como “peste negra”) son más virulentas e infectan a todo el organismo.


–¿Cómo descubrieron el caso más antiguo de la plaga fechada 5 mil años atrás?
–Durante la última década, con la explosión de las tecnologías de secuenciación de ADN de alto rendimiento, fue posible comenzar a observar cómo se multiplicaban las investigaciones que recuperaban el material genético de los dientes. Como estas piezas cuentan con la facultad de preservar la información después de la muerte, pensamos que sería posible advertir si la persona estaba infectada al momento de fallecer. Bajo esta premisa, se me ocurrió explorar las bases de datos disponibles en internet y analizar aquellos artículos científicos que habían empleado procesos de secuenciación y habían detectado la presencia de patógenos en ADN antiguo.


–¿Cuántos individuos examinaron?
–Examinamos, aproximadamente, una centena y tuvimos el cuidado de que pertenecieran a diferentes lugares y tiempos históricos. Tras un arduo trabajo logramos recomponer el genoma completo de Yersinia pestis en seres humanos que habitaron la Suecia actual, pero 5 mil años atrás. Lo llamativo fue que este hallazgo y el contexto descrito no coincidían con ningún modelo previo sobre la historia de la peste. Luego, mediante el empleo de herramientas bioinformáticas, fue posible identificar todas las variantes genómicas de la cepa antigua respecto a la moderna –aislada en EE.UU. hace unos años– y así reconstruir cómo era su genoma. Las características del patógeno son tan particulares que fue muy fácil saber que no se trataba de una contaminación con bacterias del ambiente, o bien, de una infección postmortem.


–¿Y cómo eran esos individuos? ¿Es posible conocer qué características tenían?
–No soy un experto en arqueología pero lo que pude aprender de los especialistas con los que hicimos el trabajo (Kristiansen y Sjögren) es que la estatura media de la mujer hallada, por ejemplo, era de aproximadamente 1,55 a 1,60 metro. Pertenecía a una población pequeña, casi familiar y dispersa. Además, junto a otros sujetos, cultivaban algunos cereales, tenían ganado (cerdos, cabras, ovejas, vacas) y consumían leche. Su entorno estaba compuesto de bosques con pequeños claros alrededor de sus asentamientos. Construían tumbas megalíticas y realizaban rituales –probablemente religiosos– a los cuales podían asistir sujetos de otras regiones alejadas.


–Cuesta imaginar las prácticas que desarrollaban grupos sociales tan lejanos en el tiempo. En su trabajo propone que estamos en presencia de la primera pandemia de la historia.
–La hipótesis se deriva de muchas observaciones. Para empezar, encontramos al patógeno en un período relativamente corto de tiempo y en regiones muy lejanas una de la otra, a lo largo de Eurasia (desde el este de la estepa rusa, hasta Suecia) y en una cantidad considerable de individuos. Además, los análisis comparativos de genomas muestran que muchos linajes independientes de la bacteria divergieron en un lapso pequeño entre los 5700 y los 5100 años antes del presente, lo cual indica que fue una dispersión muy rápida y en muchas direcciones. También, para nuestra sorpresa, todo esto coincide con dos factores bien conocidos por los arqueólogos. Por un lado, el desarrollo de los primeros asentamientos humanos de gran tamaño en la historia de Europa, los cuales podían albergar entre 10 y 20 mil personas, donde se acumulaba y pudría comida y se establecían contactos muy cercanos con todo tipo de animales. Esta situación, probablemente, pudo haber favorecido condiciones sanitarias malas –porque aún no se sabía cómo gestionar este tamaño poblacional– y configurado la escena perfecta para la emergencia de patógenos.


–¿Y el otro factor?
–Durante ese período se popularizó el uso de la rueda y la tracción a sangre en toda Eurasia, asunto que alentó interacciones menores entre las poblaciones –como el establecimiento de redes de comercio– y facilitó los medios necesarios para dispersar el patógeno en grandes distancias. Por primera vez en la historia se producen simultáneamente las condiciones necesarias para la emergencia y la dispersión de estos agentes a gran escala. Por ello, todas estas circunstancias nos indican que muy probablemente estamos en presencia de la primera gran pandemia de la humanidad.


–Sin embargo, para hablar de pandemia es necesario pensar en una enfermedad epidémica capaz de afectar a muchas personas de diversas latitudes. ¿Se sabe a cuántos humanos infectó en aquel entonces?
–Ese aspecto es muy difícil de estimar por diversas razones. Para comenzar, el estado de conservación de los diferentes sitios arqueológicos es muy dispar. Por ejemplo, nosotros proponemos que la peste surgió en los primeros grandes asentamientos humanos de Europa –conocidos como el complejo de Trypillia–, pero como los mismos fueron incendiados en muchas ocasiones, casi no hay restos humanos conservados de estos sitios. Al mismo tiempo, solo podemos recabar información de individuos que murieron por el patógeno, pero no de otros que quizás se infectaron pero lograron curarse. No sabemos si la enfermedad en ese entonces era igual de mortal que lo que ocurrió con la peste negra. Seguramente nuestro trabajo inspirará nuevos proyectos donde se buscarán evidencias de la presencia de Y.pestis en individuos de otros sitios de la época, pero puedo aventurar que será complejo saber exactamente la magnitud que tuvo en cuanto a número de infectados.


–Plantea que la peste podría haber causado la caída de las poblaciones del Neolítico en Europa...
–Aunque en el presente no podemos asegurarlo, pensamos que pudo haber contribuido. La cultura sueca donde encontramos los restos desapareció justo después de estas infecciones y fue reemplazada por poblaciones invasoras provenientes de la estepa rusa que modificaron completamente el acervo genético de las poblaciones europeas para siempre. Fue este gran mestizaje entre los grupos sociales de ambas regiones las que, por caso, dio lugar al surgimiento de los lenguajes indoeuropeos. Sabemos que justo antes de que esto suceda diferentes linajes de peste estaban presentes tanto en Europa como en Eurasia. Entonces sería interesante saber si la peste pudo haber jugado algún rol en la caída de las poblaciones europeas del Neolítico y haber dejado el terreno “liberado” para la invasión masiva desde la estepa. De ser confirmado un rol de la peste en todo esto, las implicancias son muy grandes porque exhibiría, una vez más, cómo una simple bacteria cambió el rumbo de la historia de manera dramática.


–Por último, ¿qué diferencias existen entre la bacteria que infectaba humanos hace 5 mil años y la que lo hace en 2018?
–Aunque se trata de la misma especie y realmente no presenta muchos cambios a nivel del genoma, al mismo tiempo, algunas de estas modificaciones tuvieron un efecto considerable respecto de su patogenicidad. Por ejemplo, después de la Edad de Bronce (3000-1200 a.C.) la bacteria adquirió un gen que le permitió ser transmitida por pulgas, lo cual incrementó enormemente su capacidad de dispersión. También sufrió mutaciones que la hicieron más virulenta y mortal. La razón por la que hoy no es tan peligrosa como antes es que, actualmente, se puede tratar con antibióticos. De todas maneras continúa siendo un problema en zonas donde no hay acceso a medicamentos y las condiciones sanitarias son desfavorables.


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Viernes, 23 Noviembre 2018 05:40

Una vidriera para el saber

Una vidriera para el saber

Universidades y organizaciones académicas presentaron el Programa Ameli-ca, que se propone concentrar las más de 10 mil revistas científicas de la región y ofrecer una vía de acceso al conocimiento alternativa respecto de las grandes corporaciones editoriales.

Con el propósito de construir una nueva “gran vidriera” para las publicaciones científicas de la región y, a la vez, enfrentar la búsqueda de lucrar con el conocimiento por parte de las corporaciones editoriales, universidades de Latinoamérica presentaron el Programa Ameli Conocimiento Abierto para América Latina y el Sur Global (Ameli-ca). El programa consta de una plataforma digital con una gran base de datos que apuntará a concentrar las más de 10 mil revistas (además de los libros) que producen las universidades e institutos científicos de la región.


El soporte técnico de Ameli-ca dará mayor visibilidad en los buscadores digitales a las publicaciones que estén en su plataforma. Además, la iniciativa se propone que toda la información de su base de datos produzca indicadores que puedan ser consultados por editores y evaluadores para conocer cómo se mueve cada revista.


La iniciativa es fruto del trabajo articulado entre la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad de Antioquía, la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Luego de más de un año de trabajo en su preparación, fue presentada oficialmente anteayer en el marco de la 8ª Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales de Clacso, que culmina hoy en Buenos Aires.


De modalidad colaborativa y no comercial, el programa nació con el objetivo de ayudar a transformar la actual dinámica de circulación de la comunicación científica, limitada por la influencia que ejercen los grandes monopolios de editoriales comerciales. En el mediano plazo, buscará abarcar también publicaciones de todo el “sur global”, de Asia y África. Ya están procesando más de cien revistas, pero se espera que las cifras aumenten rápidamente tras la presentación de la iniciativa.


“Hoy lo que se visibiliza en el campo de la ciencia es lo que producen los países anglosajones y lo que está principalmente en dos bases de datos comerciales cerradas: Scopus y Web Of Science. Son muy caras para acceder y excluyen todo lo que no se produzca en los países del norte y en inglés”, explicó a PáginaI12 la prosecretaria de Gestión Editorial y Difusión de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, Cecilia Rozemblum, coordinadora de una de las comisiones del proyecto. “Nuestras revistas están invisibilizadas debido a que tratan temas locales, como por ejemplo el virus del zika, que es algo que en el mundo de la ciencia está menospreciado”, agregó Rozemblum.


Ni lectores ni autores deberán pagar para usar el espacio. El proyecto se enmarca en el movimiento en defensa del “acceso abierto”, que considera a la ciencia como un bien común y sostiene que toda la producción científica debería estar completamente disponible. “La comercialización lo que genera es una imposición de agendas en función de esos intereses mercantilizados. Si la ciencia realmente tiene un objetivo universalista, de satisfacer necesidades de la población, cuando hay una injerencia tan fuerte de los mercados es como si hubiera un conflicto de interés”, aseguró la investigadora del Conicet Fernanda Beigel, también coordinadora de una de las comisiones del proyecto. “Ameli va a intentar ser un cambio estructural. Hoy no hay ningún espacio que ofrezca esa base de datos completa. Todo está parcializado. Va a permitir a investigadores, universidades, a todo el público en general, conocer esa producción regional y valorizar todo ese mundo tan dinámico de revistas que tenemos”, agregó Beigel.


Ameli también buscará incidir en la cultura evaluativa. “Estamos trabajando para generar una serie de indicadores que contrarresten el peso tan grande que han tenido los rankings universitarios que premian no la calidad u originalidad de las publicaciones, sino si forman parte de las grandes empresas editoriales. Toda la producción latinoamericana ni siquiera se considera dentro de esos rankings, que tienen un fin meramente mercantil y no evalúan si se satisfacen o no las necesidades de la población –afirmó Beigel–. Vamos a generar una clasificación no jerárquica, en la que podamos diferenciar, por ejemplo, a las instituciones que publican en determinados temas.”

 

Publicado enCultura
Martes, 13 Noviembre 2018 07:59

La ciencia y su existencia

La ciencia y su existencia

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina organizó un encuentro en el que se debatirá a quién sirve, si al capital y las empresas, o a la sociedad. La Uccsnal exigió la prohibición del glifosato.

Ciencia para transgénicos o para campesinos. Investigaciones para explotar litio o trabajar junto a comunidades kollas. Académicos para extraer petróleo o para un modelo no contaminante. ¿Ciencia para quién y para qué? Son algunos de los planteos y preguntas que se debatirán hoy y mañana en el “Encuentro por la Ciencia Digna”, en Rosario, donde confluirán académicos que rechazan el modelo científico vinculado a las empresas. En septiembre pasado, el mismo grupo de investigadores exigió la prohibición total del herbicida glifosato.


La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (Uccsnal) se conformó en junio de 2015, en homenaje a Andrés Carrasco (científico que en 2009 confirmó los efectos letales del glifosato) y retoma el legado de otros académicos, como Oscar Varsavsky.


La Uccsnal se propone como espacio de encuentro, reflexión e intervención para fortalecer una ciencia al servicio de los pueblos. En ese marco, hoy y mañana martes, durante todo el día, será el “Encuentro por la Ciencia Digna”, en el edificio Anexo de la Universidad Nacional de Rosario (Corrientes 2001).


“Vivimos un tiempo en el que los ahogos presupuestarios y las políticas oficiales empujan a los vínculos con las corporaciones para poder trabajar en investigación. Hay quienes no aceptamos ese rol de empleados del poder de turno y definimos, contra viento y marea, construir conocimiento científico para los pueblos, entendiendo que la salud de los seres humanos depende de la salud de la madre tierra”, explicó Damián Verzeñassi, del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario, coorganizador del encuentro junto a la Red de Salud y Ambiente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames) y la Fundación Rosa Luxemburgo.


Participarán decenas de científicos de Argentina, Brasil, Paraguay y Argentina. Alicia Massarini, investigadora del Conicet y de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia de la UBA, explicó que el encuentro busca reunir a académicos que trabajan en una ciencia alternativa y también dar cuenta de los impactos de la ciencia hegemónica, impulsada por empresas y gobiernos. “Interpelamos la idea dominante que presenta a la ciencia como una actividad neutral, objetiva, estrictamente racional, como un espacio para verdades comprobadas, posicionada erróneamente en un lugar de autoridad. Esa tecnociencia no mide los impactos y daños de sus intervenciones y tiene la impunidad de presentarse como motor de progreso, de modernidad, de bienestar. Cuando en realidad sólo está al servicio del mercado”, afirmó Massarini.
En septiembre pasado, la Unión de Científicos emitió un documento donde exigió la prohibición total del glifosato. “En países como Argentina, Brasil y Paraguay tenemos registros de tasas elevadísimas de cáncer, linfomas, leucemias, enfermedades autoinmunes, malformaciones genéticas y otras enfermedades en habitantes de comunidades rodeadas por campos de soja transgénica, donde se realizan aplicaciones intensivas de glifosato”, recordaron los académicos.


“Por si no fuera suficiente, hay evidencia científica de que el glifosato persiste en los suelos agrícolas, alcanza los cuerpos de agua, también se dispersa a través de la lluvia, y sus residuos permanecen en los cultivos, llegando así a los alimentos que consumen personas aún a grandes distancias de los campos de cultivo”, afirmaron desde la Unión de Científicos.


La Unión de Ciencia cuestiona el ideario de que la ciencia pareciera tener la verdad y es la que salda las controversias. Aclaran que el conocimiento científico es un saber más, ni mejor ni peor que otros conocimientos (campesinos, indígenas, sociales). Hablan de una “ecología de saberes”, donde confluyen y se complementan de forma horizontal distintos conocimientos.


Leonardo Melgarejo, de Brasil, cuestiona también que los medios de comunicación reproducen sin problematizar a la ciencia empresaria y que, incluso, no respeta los derechos humanos al justificar que se usen agrotóxicos con consecuencias en la salud de la población. “Necesitamos una ciencia, de medios de comunicación y de poderes ejecutivos, legislativos y judiciales pautados por la ética y atentos a lo que está ocurriendo en la llamada ‘ciencia instrumental’, la ciencia hegemónica está mayoritariamente al servicio del capital financiero y actúa en el sentido opuesto de los intereses de la población”, cuestionó el científico brasileño.


Massarini destacó que América Latina experimenta una nueva “etapa de saqueo” en la cual la ciencia juega un papel central en la investigación y justificación de actividades “que afectan la salud de madre tierra y nuestra salud, que son lo mismo”. Cuestionó el rol de científicos al servicio de la minería a cielo abierto, el fracking, la pesca intensiva, el monocultivo forestal, transgénicos y agrotóxicos, entre otros. “Son modelos que hacen estragos en nuestros pueblos”, cuestionó.


Desde 2011, cada dos años el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario organiza una semana de jornadas referidas a ciencia, universidad, extractivismo y movimientos sociales. Este encuentro (de lunes y martes) es la antesala del nuevo congreso, en junio de 2019, donde se reforzará en vínculo entre la academia y las organizaciones sociales, en defensa del territorio.

Otorgan a tres expertos el Nobel de Física por desarrollo de los láser ópticos

Una canadiense, la primera mujer galardonada en 55 años

 

Tres científicos que desarrollaron los láser ópticos que allanaron el camino para los instrumentos de precisión que se utilizan en la cirugía correctiva de ojos, ganaron este martes el premio Nobel de Física, entre ellos la primera mujer en 55 años: una canadiense, un estadunidense y un francés.

El estadunidense Arthur Ashkin, de 96 años, se llevó la mitad del premio, mientras el francés Gérard Mourou, de 74 años, y la canadiense Donna Strickland, nacida en 1959, compartirán la otra mitad, precisó en Estocolmo el jurado del prestigioso galardón.

Sus hallazgos "revolucionaron la física del láser y los instrumentos de precisión avanzada que abren campos inexplorados de investigación y una multitud de aplicaciones industriales y médicas", indicó la Real Academia de Ciencias de Estocolmo.

Ashkin, el laureado de mayor edad de los Nobel en todas las categorías, fue premiado por desarrollar la "pinza óptica", instrumento que permite manipular organismos extremadamente pequeños, como células o bacterias.

En 1987 logró atrapar bacterias vivas sin dañarlas y conservándolas en un ambiente estéril. Las pinzas se utilizan desde entonces en los laboratorios para estudiar los microorganismos, pero también en las nanotecnologías para el control de micromotores e incluso en los inhaladores de asma.

Técnica que genera impulsos de gran potencia

Mourou, egresado de Ecole Polytechnique, prestigiosa facultad de ingeniería francesa, y su alumna Donna Strickland, fueron galardonados juntos por desarrollar la técnica de la amplificación de los láser, llamada Chirped Pulse Amplification, que genera impulsos ultracortos y de gran potencia.

Además de su contribución para el estudio del vacío o los agujeros negros, los trabajos de los dos científicos permitieron operar a millones de personas que sufrían miopía o cataratas.

Strickland, profesora de la Universidad de Waterloo, en Canadá, expresó sentirse honrada con el premio, que sólo han recibido dos mujeres en esta categoría desde que se creó en 1901.

"Pensé que sería más fácil premiar a las físicas (...), espero que con el tiempo las cosas vayan más rápido", sostuvo.

Marie Curie, quien en 1911 recibió el premio de química, fue galardonada junto a su marido Pierre en 1903 con el Nobel de Física. Maria Goeppert-Mayer lo obtuvo en 1963.

La Academia Real de Ciencias estima que el reducido número de mujeres galardonadas con premios científicos se explica por el hecho de que los laboratorios durante mucho tiempo mantuvieron las puertas cerradas para ellas.

Gérard Mourou, director del Laboratorio de Óptica Aplicada y profesor de la Ecole Polytechnique, dedicó 40 años a incrementar las capacidades de los láser y a hallarles usos técnicos o médicos, en particuñar en la cirugía ocular, pero también en la arqueología.

Desarrolló el concepto de luz extrema y fue uno de los impulsores de la creación del Instituto de Luz Extrema y del láser civil Apollon de Paris-Saclay, que debería alcanzar una potencia de cinco petavatios, esto es 1/35 de la potencia solar recibida por la Tierra.

El láser que desarrolló puede dar esa potencia durante un tiempo minúsculo, solamente algunos femtosegundos, es decir, menos de una mil billonésima de segundo, por lo cual la energía total equivale a la de una bombilla eléctrica en un par de días.

Mourou dijo que se estaba preparando para ir a nadar, como lo hace a diario, cuando recibió la llamada de la Academia. "Uno no se lo espera. Tú te lo puedes imaginar, pero cuando pasa, es diferente", admitió.

La Infraestructura Europea ELI desarrolla la construcción de otros láser en Hungría, Rumania y República Checa, que deberían superar la capacidad de Apollon.

Los científicos esperan hallar en el futuro múltiples aplicaciones, en particular en el procesamiento de desechos nucleares (reduciendo el tiempo de radiactividad), en las técnicas de imágenes médicas, en el tratamiento de tumores o en la limpieza de los millones de minúsculos desechos en órbita de la Tierra.

El Nobel de Medicina, para la primera inmunoterapia contra el cáncer

El premio ha sido para los investigadores James P. Allison y Tasuku Honjo, por el desarrollo de una técnica que permite al sistema inmune atacar el cáncer

"Los Premios Nobel de este año han establecido un principio completamente nuevo para la terapia del cáncer". Así se anunciaba hace apenas unos minutos la entrega del premio Nobel de Medicina a James P. Allison y Tasuku Honjo, los principales artífices de la inmunoterapia, un tratamiento basado en estimular la capacidad inherente de nuestro sistema inmunológico para atacar las células tumorales. Por tercera vez en la historia de los Nobel, la academia sueca ha decidido premiar a un avance an la lucha contra el cáncer.

A finales de los noventa, James Allison demostró que presionando las teclas celulares adecuadas podía desencadenar una respuesta inmunológica que destruiría las células tumorales. Allison estudió una proteína que funciona como un freno para el sistema inmune y se dio cuenta del potencial de liberar el freno para que nuestras células inmunes puedan atacar los tumores.


Paralelamente, Tasuku Honjo descubrió una proteína en las células inmunitarias y, tras una cuidadosa exploración de su función, finalmente reveló que también funciona como un freno, pero con un mecanismo de acción diferente. Las terapias basadas en su descubrimiento demostraron ser sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer.
Ambos investigadores demostraron que las estrategias para inhibir los frenos en el sistema inmunológico podían ser utilizadas en el tratamiento del cáncer, algo que ha sido calificado por la academia sueca como "un hito en nuestra lucha contra el cáncer".


Los premiados


James P. Allison nació en 1948 en Alice, Texas. Obtuvo su doctorado en 1973 en la Universidad de Texas, donde actualmente dirige el departamento de Inmunología del centro Anderson para investigación contra el cáncer. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina, y es miembro de la Academia Americana de Microbiología y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Es director del consejo asesor científico del Instituto de Investigación del Cáncer. Anteriormente, fue presidente de la Asociación Americana de Inmunólogos


Tasuku Honjo nació en 1942 en la ciudad de Kyoto. Se doctoró en 1975 en la Universidad de Kyoto donde actualmente es Director General Adjunto y Profesor Distinguido del Instituto de Estudios Avanzados. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, de la Academia Alemana de Ciencias Naturales Leopoldina y de la Academia de Japón.

eldiario.es
01/10/2018 - 12:34h

 

“¿Es Silicon Valley producto del libre mercado o de la mano activa y visible del Estado?”

El Estado emprendedor y el relato neoliberal

 

Mariana Mazzucato es catedrática de Economía de innovación y valor público en la University College London. Es asesora en el Council of Economic Advisers de la primera ministra escocesa y asesora de Carlos Moedas, comisario de investigación en la UE. Fue miembro del equipo asesor de Jeremy Corbin, del que dimitió a causa del Brexit. En la actualidad participa en el equipo asesor de la OCDE, para la elaboración de un nuevo relato económico, en Gotcha y en Sitra´s Advisory Panel en Finlandia, entre otros. Es autora de varios libros, entre ellos El Estado emprendedor y El valor de todo.


Mazzucato afirma que llegó a la economía a través de la lectura de algunos economistas entre los que sin duda se encontraba Karl Marx.


Todos conocemos el relato típico: nuestras economías serían más dinámicas si el Estado se quitara de en medio. La economista Mariana Mazzucato sostiene lo contrario: la financiación pública de la investigación en las etapas iniciales ha permitido en gran parte el desarrollo de los sectores tecnológico, energético y farmacéutico. Sin embargo, el Estado se muestra muy poco eficaz a la hora de llevarse los laureles y, lo que es más grave, a la hora de rentabilizar su inversión. Sin embargo, ¿qué habría sido de Uber sin la financiación pública para el desarrollo del GPS? ¿Qué sería de Google si no se hubiera producido la financiación pública para el desarrollo de internet?


¿Qué diría ante afirmaciones como que el libre mercado es casi siempre bueno y el Estado casi siempre malo?


Lo primero que preguntaría es qué entendemos por libre mercado. Es curioso que Adam Smith, uno de los primeros economistas de finales del siglo XVIII, definiera el “libre mercado” no como algo libre de la intervención del Estado, sino libre de prácticas rentistas y de las actividades centradas en la extracción de valor. A aquellas personas que afirman que necesitamos menos intervención del Estado para generar más innovación y dinamismo les diría que se fijaran en Silicon Valley. ¿Es producto del libre mercado o de la mano activa y visible del Estado? Lo que yo defiendo es que el Estado ha intervenido en prácticamente todos los aspectos relacionados con Silicon Valley. Eso no significa, por supuesto, que no haya tenido algo que ver en todo ello el sector privado, de hecho, todos conocemos las importantes empresas asentadas allí. Pero los actores públicos intervinieron a lo largo de toda la cadena de innovación.


Se refiere a agencias como DARPA, NASA y los National Institutes of Health por ejemplo, ¿verdad?


Sí, me refiero a organismos encargados de desarrollar investigación puntera como la National Science Foundation, pero también a otros dedicados a la investigación aplicada, como DARPA y su organización hermana en los últimos tiempos, ARPA-E. Estas instituciones públicas son cocreadoras de valor. Es bastante curioso que nos hayamos acostumbrado a términos mucho más pasivos para describir al sector público. Hay que empezar a cambiar el vocabulario que empleamos. En lugar de decir que el sector público elimina el riesgo del sector privado, hay que decir que se trata de compartir los riesgos. En lugar de hablar de facilitar y permitir la actividad empresarial, hay que hablar de liderar la inversión como inversor preferente.


Uno de los argumentos centrales que defiende es que las instituciones públicas y cuasi públicas invierten, asumen riesgos y, sin embargo, apenas participan de los beneficios. ¿Hasta qué punto es esto problemático?


Es muy problemático y tiene que ver, de nuevo, con cómo hablamos de las cosas. A menudo recuerdo que ya Platón advirtió de que los contadores de historias dominan el mundo. De hecho, estos relatos sobre quién crea valor son los que han creado los relatos que justifican la extracción de valor. Déjeme que ponga un ejemplo que creo que ilustra la idea: después de la crisis, el Gobierno de Estados Unidos decidió desarrollar una serie de medidas de estímulo fiscal de casi 800.000 millones de dólares. Y parte de esas medidas iban encaminadas realmente a potenciar la economía verde. Quizá recuerde que Obama financió a algunas compañías como Solyndra a través del Departamento de Energía, mediante un préstamo garantizado de unos 500 millones. La compañía quebró.


La gente dijo “¡Dios mío, el Gobierno es un caso perdido! Una panda de burócratas que no saben lo que tienen entre manos. No deberían apostar a los caballos sino ejercer de mediadores, hacer carreteras, invertir en educación e infraestructuras y quitarse de en medio”. Para empezar, este enfoque obvia el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos ha sido el principal financiador en materia de energía solar y eólica –junto con otros Gobiernos– pero también de la energía nuclear. El propio fracking recibió financiación pública con anterioridad. De hecho, a la par que financiaba a Solyndra estaba financiando a Tesla con una cantidad similar de dinero. De modo que el coche Tesla S obtuvo un préstamo garantizado de 465 millones de dólares. Y cuando digo garantizado, me refiero garantizado por los contribuyentes. Contribuyentes a los que no les gustaba en absoluto tener que pagar la factura de la quiebra de Solyndra. Sin embargo, ¿por qué no sabían que habían financiado también a Tesla? ¿Acaso eso no habría cambiado el relato y la percepción de las acciones de aquellos burócratas de Washington? Lo cierto es que contaban con una cartera, como cualquier otro inversionista de riesgo. Cualquier inversor de riesgo te dirá que consigue un éxito entre muchos fracasos. Sin embargo, si realmente quieres dedicarte a esto tienes que elaborar una cartera que te permita obtener alguna ventaja de tus triunfos, precisamente para poder cubrir los reveses. El Gobierno de EE.UU. no lo hizo. No solo fracasaron en materia de marketing, no habían sido capaces de comunicar a la ciudadanía el éxito de algunas de sus inversiones, como en los componentes de tu iPhone o smartphone, internet, GPS, las pantallas táctiles, Siri: todos han recibido financiación pública. Pero en este caso concreto, la gente no sabía que el propio Elon Musk había recibido financiación para Tesla. Y Elon Musk, por cierto, ha recibido un total de 5.000 millones, con sus nueve ceros.


Por lo tanto, defiende que, por un lado, no se le atribuye lo suficiente el éxito al Estado por sus anteriores inversiones en organismos como DARPA y la NASA, o en el sector farmaceútico, etc. Y, por otra parte, defiende también que no está rentabilizando sus inversiones lo suficiente, todo ello bastante verosímil. Sin embargo, tampoco ayuda nada que el sector empresarial obtenga altos rendimientos y pague pocos impuestos. Me gustaría que ilustrara esto con algunos ejemplos. Me estoy refiriendo, como sabe, a EE.UU., porque ¿dónde están los Googles europeos? ¿Qué distingue a Estados Unidos de Europa, por qué no se dan allí compañías como Facebook y Google?


En primer lugar, EE.UU. contaba con un sistema de innovación que no tienen muchos países europeos, con un sector financiero paciente, y organismos muy activos orientados a cumplir una misión y preocupados por los grandes problemas. Para ir a la luna es necesaria la innovación en distintos sectores, incluido el de la ropa, no es solo una cuestión de aeronáutica. También se requieren otro tipo de instrumentos como los premios y las políticas de compra que permiten crecer a las startups. Y lo importante es contar con un sistema, con un ecosistema emprendedor, yo no creo en los emprendedores, creo en los ecosistemas de emprendimiento, que son los que permiten escalar a las startups. Es curioso que Europa haya aprendido lo peor de la experiencia de Silicon Valley. Y eso se debe en parte al discurso imperante en Estados Unidos, un país que habla como Jefferson pero actúa como Hamilton. Jefferson hablaba de cómo librarse del Estado y Hamilton, antes de su duelo con Burr, hablaba más bien de una estrategia industrial activa. Sin embargo, China sí ha aprendido la lección correcta. China está haciendo por la economía verde lo que Estados Unidos hizo por la revolución IT. Al mismo tiempo que sucede esto, Donald Trump desmantela lo que yo llamo el Estado emprendedor.


Pero la pregunta es: ¿a dónde van a parar los beneficios dado que todo se construye sobre las espaldas de infraestructuras financiadas con dinero público?


¿A dónde le gustaría que fueran a parar? Si pudiera diseñar y poner en marcha un marco de colaboración público-privada para los próximos 50 años, ¿qué mecanismos elegiría para que el Estado obtuviera rendimientos, que a su vez revertieran sobre los contribuyentes, en lugar de ver cómo el beneficio sigue fluyendo a manos privadas y de los accionistas?


Hay distintos mecanismos, no uno sólo. Sería absurdo pensar que sirve el mismo mecanismo para todos los sectores o las distintas fases del ciclo innovador. En el caso de las farmacéuticas, lo lógico es recurrir a los precios. Los precios que se fijan para los medicinas, los fármacos que las personas tienen que comprar para poder sobrevivir cuando contraen esas terribles enfermedades, ya sean diabetes, hepatitis C o cáncer, deberían reflejar esa aportación pública y así evitar que los contribuyentes paguen dos veces, por un lado por el gasto en investigación puntera, y por otro pagando los altísimos precios que fija la industria farmacéutica. Pero volvemos al tema de los contadores de historias de Platón. Si el relato que circula es contrario a ti y te convierte en un impedimento intervencionista, regulador y no te define como un inversor preferente, carecerás de la confianza, la seguridad y el mandato para poder influir sobre los precios.


¿Y teme un retroceso?


Exactamente. Los precios son un ejemplo. Otro sería generar las condiciones adecuadas para que los beneficios se reinviertan en las áreas que han recibido gran cantidad de ayudas y fondos públicos. Si las empresas quieren un libre mercado total, estupendo, que lo tengan, pero que no reciban un solo céntimo del Estado. Pero si vas a recibir esas enormes cantidades de dinero del Estado, entonces habría que imponer algunas condiciones para la obtención de valor público, porque de lo contrario, solo se trata de valor privado.


Por muy convincente que resulte su enfoque desde un punto de vista tanto económico como político, ¿no tiene la sensación de estar perdiendo la batalla? Porque, hasta dónde yo sé, la mayor parte de los gobiernos de los grandes países y las mayores industrias están precisamente empujando en el sentido contrario, ¿no es cierto?


Yo creo más bien que estas ideas están ganando terreno. Creo que resultaba mucho más difícil hace unos años. Volvamos al ejemplo de las farmacéuticas. Ya no pueden fingir que los precios elevados se deben al gasto en I + D porque ya hemos demostrado que eso no es así y que gastan mucho más en marketing y que su I + D es mucho más downstream que la del sector público.


Bien, para terminar, una pregunta un tanto odiosa. Pide que se valore más el gasto público, y que haya una mayor inversión en gasto público y mayores beneficios, pero a la vez es asesora de muchos Gobiernos y organismos, incluyendo el Gobierno escocés y la Comisión Europea. Cuando acusa a la empresa privada de estar plagada de rentistas, convénzame de que ni usted ni sus aliados gubernamentales lo son.


En primer lugar, y no quiero que parezca que estoy a la defensiva, no obtengo un solo céntimo como asesora. Quisiera matizar mi punto de vista para que se entienda bien. Yo no digo que el Estado tenga que invertir más. Lo que digo es que el Estado tiene que entender cuál es su papel. No está solo para arreglar los problemas marginales ni para limitarse a esperar a que las cosas vayan a peor para poner un parche. Tiene que ser un cocreador y coartífice activo. Mi papel ha consistido en mediar cuando se sientan a hablar el sector privado y el sector público, y que mantengan una conversación interesante. Y mi papel en el proceso político es ser la piedra en el zapato, que por desgracia no siempre se consigue sacar, y la piedra en el zapato de las empresas, para que nos les resulte tan fácil decir cosas como: “Ah, claro, es que el cortoplacismo se debe a las presiones del mercado”. A lo que yo respondo, “¿Qué quieres decir? ¿Qué el mercado es un resultado, el resultado de tus acciones? ¿Qué es el mercado?”. Y recibo palos por todas partes. En mi función de asesora, intento evitar la complacencia en torno a una mesa, la petulancia de los colectivos tanto públicos como privados. Y creo que se avecinan tiempos difíciles a los que solo nos podremos enfrentar juntos, y eso significa que hay que cambiar las palabras que empleamos, el relato y la historia hacia la necesidad de compartir los riesgos y las recompensas, y no de eliminar el riesgo.


Resumen de la entrevista radiofónica realizada por Stephen J. Dubner a Mariana Mazzucato el 5 de septiembre en Freakonomics y producida por Zack Lapinski. El programa llevaba por título ‘¿Es el Estado más emprendedor de lo que pensamos?’.

Por Stepeh J. Dubner
CTXT


Edición y traducción: Olga Abasolo.

Publicado enSociedad
Nuestro hombre hicotea, sentipensante, hereje y luchador de nuestros tiempos

Remembrazas sobre Orlando Fals Borda, a propósito del décimo aniversario de su deceso. Su pensamiento sigue vivo, iluminando el ejercicio investigativo de decenas de miles de actores sociales.


Al indagar por Orlando Fals Borda como autor es necesario colocarlo en un escenario latinoamericano, en el cual se desarrolla un esfuerzo colectivo no programado ni organizado en sus inicios, por darle forma a un pensamiento propio que, a la vez que rompía con la “ciencia colonial” europea y estadounidense, recogía de las tradiciones originarias parte de la savia para darle forma a unos movimientos que desarrollaban un pensamiento que da identidad a nuestro contexto como formación social diferente y con proyectos que, manteniendo un nexo con la producción de otros lares, afirmaba las singularidades de lo propio como un ejercicio de complementariedad.

 

En ese sentido, quien inaugura este período es el peruano José Carlos Mariátegui, quien habló del “marxismo indoamericano”. También desde la especificidad colombiana, y muchos años después, Fals Borda hablaría del “socialismo raizal”. En el mismo período de la década del 30, Avelino Siñani y Elizardo Pérez en Bolivia, con la escuela Ayllu de Warisata, rompen el modelo eurocéntrico educativo proponiéndonos una educación indígena.

 

Ese escenario de “herejías” frente a lo establecido como conocimiento universal, va a tener en las décadas del 50 y 60 del siglo anterior una proliferación de propuestas, convertidas en movimientos con múltiples expresiones de resistencia y de construcción de procesos alternativos, lo cual nos permitió –a quienes veníamos después de ellos–, estar parados en “hombros de gigantes” como dirían algunos de Newton en las ciencias naturales. En nuestra realidad emergieron con contenido propio: la teología de la liberación (Gutiérrez), la teoría de la dependencia (Faletto), la comunicación popular (Kaplún), la psicología popular (Martín-Baró), el desarrollo a escala humana (Max-Neef), la educación popular (Freire), la filosofía latinoamericana (Dussel), el teatro del oprimido (Boal), colonialidad del saber y del conocimiento (Quijano), la ética del cuidado (Boff), la sistematización como una forma de investigar las prácticas (Martinic), las epistemologías contextuales (Zemelmann).

 

En el marco de estos desarrollos, nuestro recordado Orlando Fals desarrolla la investigación acción participante (IAP), articulada a una serie de experiencias en otros lugares de América Latina, como sucedió con las anteriormente citadas y para su caso con una mayor cercanía en Brasil, Chile, México, que luego atravesaría los océanos hacia la India, África y Australia. En su esfuerzo por cruzar educación popular e investigación se puede tomar como antecedente el trabajo de tres décadas antes, como las experiencias vividas en el desarrollo del proyecto educativo de la Anuc, el trabajo realizado en la costa caribe en el marco del movimiento campesino, y que luego va al movimiento pedagógico colombiano.

 

Orientando la mirada hacia la historia y lo popular

 

En la actualidad se ven cosas curiosas que hay que mirar críticamente, pues muchas de las teorías en boga, por ejemplo, algunos de los autores de la descolonización, en aras de una originalidad de estos tiempos, pareciera que no reconocieran aquellos gérmenes de ese “nuevo” pensamiento en los autores que nos antecedieron. Para este caso de la descolonización basta solo recordar cómo Simón Rodríguez había dicho en 1828, “la sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América”1.

 

De igual manera, podemos ver cómo muchos de los temas planteados en estas nuevas corrientes ya estaban en los escritos de Fals Borda, que pese a su formación funcionalista en los Estados Unidos o sus coqueteos con el marxismo, rompió rápidamente sus propios muros a partir de su práctica en el Departamento de Boyacá, que lo llevaría a escribir uno de sus primeros textos, al que llamó “campesinos de los andes” y que luego retomó para su tesis doctoral, en donde ya plantea claramente un distanciamiento con las ciencias europeas, encontrando una reflexión a partir de la categoría de sentido común, con la cual toma el rumbo de reconocer que había un saber y un conocimiento propio en los sectores populares que le permitiría identificar y cuestionar al colonialismo intelectual como uno de los principales problemas de las ciencias sociales de estos lares2.

 

Esta idea, que va a permitir constituir el saber propio o popular, va a tener su clímax en el texto que lleva por título La Historia Doble de la Costa, en el cual mostró que esa lectura popular estaba presente en el imaginario de los grupos sociales populares con narrativas propias, que les permitían diferenciarse de otro tipo de producciones. Allí están sus cuatro libros3, donde él reconoce que su idea de “sentipensante” la apropió de estos campesinos, que dan cuenta siempre de la unidad del mundo explicitada en la unidad de la razón, la pasión, el cuerpo y el corazón.

 

Estos textos auscultan con profundidad la manera cómo los territorios son constituidos en sus múltiples aspectos, no solo por las narrativas del poder sino también por las de sus habitantes, los cuales la viven, la explican y la transforman desde sus comprensiones, que la mayoría de las veces son diferentes a las de la academia clásica, en cuanto son sus luchas y resistencias las que otorgan sentidos e identidades. En esta perspectiva, la idea de praxis que reelabora desde ese sentido común y de los saberes no académicos, le van a servir como horizonte de ruptura epistemológica que lo llevará a la formulación de que, si miramos la vida de la gente, es posible distanciarse del positivismo como única manera de explicarla4.

 

Investigación Acción Participante para entender la vida

 

Para resolver esta crítica propone la Investigación-Acción Participante, como ruta para ver de qué manera los grupos populares no academizados organizan un conocimiento desde su quehacer, mostrando cómo ese saber –que a veces es desdeñado como folclor–, tiene su propia racionalidad y su propia estructura de causalidad. En ese sentido, va a tener validez científica así esté por fuera del edificio formal de la ciencia clásica5.

 

Este camino de elaboración temprana va a tener una veta que nunca abandona en su obra, que lo llevará por el camino de reconocer ese saber de los sectores populares como otro tipo de conocimiento, el cual era muy visible en la vida indígena, las rebeliones, la experiencia de la gente en su día a día, o en las herejías. Frente a todo ello señalaba que para poder leerlas en otra clave, se requeire una opción ético-político-cognitiva, lo cual convierte a la investigación-acción participante como una forma de actuación política con un compromiso en una acción “científico-política”, que se vincula para ayudar en los procesos de empoderamiento, organización y lucha de los sectores sociales populares, a la vez que va a ser una crítica al predominio del positivismo en las ciencias sociales, y más radical, en cuanto permite la emergencia de una epistemología surgida en el sur6.

 

En esta mirada señala como esa organización de la sociedad –basada en la dicotomía entre desarrollo y subdesarrollo– ha sido construida por una escala de poder que desconoce la complejidad y la fragilidad del medio tropical, caracterizado por sus comunidades multiétnicas y biodiversas. Si las desconocemos, nos convertirán en promotores de la economía del consumo, que a nivel de conocimiento significa el uso de “paradigmas desarraigados del contexto propio”. Por ello propone la construcción de paradigmas endógenos enraizados en nuestras propias circunstancias, que no rompan la unidad humana-naturaleza y que encuentra interrelación con los paradigmas críticos europeos en desarrollo, por ejemplo en los procesos de complejidad, sistemas, fractalidad y otros.

 

Esto significaría: “sustituir las definiciones discriminatorias entre lo académico y lo popular; entre lo científico y lo político, sobre todo en la medida en que se haga énfasis en las relaciones complementarias”7. Para Fals, esas discusiones tenían consecuencias políticas y desde ese entendimiento plantea su “socialismo raizal”, diferenciándose también del eurocentrismo marxista, sin desecharlo, y da sentido a una acción política en nuestros contextos latino, caribe y mesoamericano soportados en las particularidades del humano tropical: la solidaridad del mundo indígena, la búsqueda de libertad del afro, los sentidos de autonomía de los españoles y la dignidad de los campesinos, lo cual nos va a dotar de un proyecto propio desde nuestras particularidades, para por esta vía establecer las bases referenciales y humanas para la segunda república.

 

Enfrentando la neutralidad valorativa para transformar la realidad

 

Todos estos planteamientos tienen su concreción en una propuesta investigativa que, recuperando los diferentes planteamientos de la teoría de la acción: Lewin, Sol Tax, Anisur Rahman, va a ir encontrando en Fals, a través de la participación, un núcleo de pensamiento que da forma a la investigación acción participante con una fundamentación que enfrentó la neutralidad valorativa, tan en boga en los científicos sociales. Ella dio lugar a la necesidad de reconocer al observador como parte del mundo que se investiga, de cómo la investigación tiene consecuencias transformadoras en la realidad, de cómo el mundo enunciado estaba construido desde múltiples mundos en unidad contradictoria, y que leerlos así implicaba enfrentar las dicotomías sobre las cuales estaba construido el relato occidental eurocéntrico. Esto mostraba la capacidad de ligar pensamiento transdisciplinar y pensamiento raizal propio.

 

Fals abandonó la Universidad a finales del 60 del siglo pasado, para hacer un trabajo coherente con su pensamiento en medio de los campesinos de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos –Anuc. Cuando 20 años después regresa a la Universidad, escribe un texto muy actual en donde invita a desafiar la manera cómo se había entronizado la institucionalidad de la ciencia eurocéntrica en nuestro contexto, mostrándolo como otro dogmatismo que invita a romper y a encontrar incesantemente las causas que hagan complementario, de una manera dialéctica, el conocimiento popular y el conocimiento científico8.

 

Aunque muchas veces no lo valoramos en su real dimensión, Fals fue un pensador que trascendió su territorio y tiempo, alcanzando a forjar un pensamiento que no se detiene, en cuanto sigue iluminando reflexiones para la nueva crítica de este tiempo. Qué mejor que cerrar esta corta nota con un párrafo de su intervención, cuando en 2007 le confirieron el premio Malinowsky:

 

Al tomar el contexto como referencia y a los conceptos teóricos de praxis con frónesis, descubrimos una veta casi virgen de ricos conocimientos de las realidades de nuestros pueblos autóctonos, de nuestras raíces más profundas, por fortuna todavía vivas. Recordemos que los paradigmas que han moldeado nuestra formación profesional, en general, han sido constructos socio-culturales de origen eurocéntrico. Ahora tratamos de inspirarnos en nuestro propio contexto y dar a nuestros trabajos el sabor y la consistencia propias del tercer mundo y su trópico, con un paradigma más flexible, de naturaleza holística y esencia participativa democrática. Para llegar a estas metas, la arrogancia académica es un serio obstáculo, debía archivarse9.

 

* Planeta Paz. Expedición Pedagógica Nacional
1 Rodríguez, S. Obras completas. Universidad Central de Venezuela. Tomo II. Caracas. 1975. p. 133.
2 Fals-Borda, O. El hombre y la tierra en Boyacá, base social para una reforma agraria. Bogotá. Áncora Editores. 1979.
3 Fals-Borda, O. Historia doble de la costa I: Mompox y Loba; Historia doble de la costa II: El presidente Nieto; Historia doble de la costa III: Resistencia en el San Jorge; Historia doble de la costa IV: retorno a la tierra. Bogotá. Áncora. 2002.
4 Fals-Borda, O. Ciencia propia y colonialismo intelectual. Bogotá. Carlos Valencia Editores. 1981.
5 Fals-Borda, O. La ciencia y el pueblo. Nuevas reflexiones sobre la investigación-acción, la sociología en Colombia: balance y perspectivas. Bogotá. Asociación colombiana de sociología. Tercer Congreso Nacional. 1981.
6 Fals-Borda, O. Orígenes universales y retos actuales de la IAP. En: revista Análisis Político Nº. 38. Bogotá. Universidad Nacional de Colombia. 1999. pp. 73-89.
7 Fals. B; Mora Osejo: la superación del eurocentrismo: enriquecimiento del saber sistémico y endógeno sobre nuestro contexto tropical. Revista Polis: revista de la universidad bolivariana. Vol. 2. Número 007. Universidad Bolivariana. Santiago de chile. 2004
8 Fals-Borda, O. El tercer mundo y la reorientación de la ciencia contemporánea. En: Herrera, N. y López, L. (compiladores). Ciencia, compromiso y cambio social. Orlando Fals Borda, Antología. Bogotá. Lanzas y Letras-Extensión Libros. 2013.
9 Fals-Borda, O. La Investigación Acción en convergencias disciplinarias. Conferencia para recibir el premio Malinowsky de la Society for Applied Anthropology y el premio Oxfam-América Martin Diskin de la Latin American Studies Association (Lasa). Borrador (3). Agosto de 2007.

Publicado enEdición Nº250
Mapa ampliado del magnicidio: segundo informe especial

Siguen su curso las investigaciones que encabeza el Estado venezolano sobre el fallido intento de magnicidio del pasado 4 de agosto. Hasta el momento, las pesquisas, pruebas y actores involucrados son suficientes para describir el modo de funcionamiento de la agenda terrorista-mercenaria que incursiona sobre el país, pero también los alcances de un punto de inflexión crucial para la cuestión venezolana.

Vector Operacional: Privatización de la violencia y Guerra no convencional

En el transcurso de la semana pasada el presidente Nicolás Maduro y el Ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, mostraron pruebas reveladoras sobre la operación frustrada de magnicidio. En el marco de lo que presentaron ante los medios, seis aspectos destacan por su relevancia, tanto por lo político como por el esquema operacional utilizado.


1. El aparente vacío político subyacente a la operación quedó saldado con el testimonio de Juan Requesens, quien delató a su compañero de partido, Julio Borges, como jefe político inmediato del intento de magnicidio al usar sus contactos con el gobierno colombiano para proteger a los operadores y planificadores del antentado. A Requesens, días antes, ya lo había delatado Juan Carlos Monasterios, alias “Bons”, encargado del entrenamiento y la logística en el terreno. Posteriormente lo hizo el periodista Jaime Bayly, quien confirmó que efectivamente estábamos ante un plan que tenía niveles de coordinación en Estados Unidos.


2. La Guerra No Convencional (GNC) que vive el país, en sus múltiples manifestaciones, debe verse como la traducción, en el ámbito militar, de los esquemas y dispositivos del neoliberalismo que regulan la vida social, económica y cultural de la sociedad global. La GNC tiene forma de empresa y se rige por códigos de reducción de costos y maximización de beneficios. Por esa razón, desde su práctica y discurso, se plantea como un modo de intervención que persigue la extenuación del Estado-víctima (siempre inferior en capacidad defensivas) utilizando la menor cantidad de gastos financieros/militares, explotar las vulnerabilidades de la nación mediante sabotajes para abaratar los costos de la injerencia y la subcontratación de una fuerza insurgente que generalice el miedo en la sociedad y socave las bases de apoyo social del Gobierno. Un modelo de guerra privatizada.


3. Este signo estuvo presente en el nacimiento y entrada en operaciones de la célula terrorista de Óscar Pérez a mediados de 2017, pero que con anterioridad ya se había probado en los asesinatos políticos de Robert Serra, María Herrera, Eliécer Otaiza, así como en las revoluciones de color de 2014 y 2017. Guardando las evidentes distancias entre estos eventos, cada una de esas manifestaciones de terrorismo político reprodujo una lógica de privatización y tercerización a la hora de ejecutar y, posteriormente, a la hora de asumir los costos y desdibujar complicidades de instancias superiores de poder.


4. Siguiendo ese mismo curso de acciones, el plan de magnicidio plasmó un modo de operar donde los reductos de la revolución de color de 2017, en general jóvenes de clase media fanatizados, incluyendo factores asociados a la célula armada de Óscar Pérez, son utilizados como mano de obra subcontratada, perfectamente sacrificable si todo salía mal, tal cual ocurrió, mientras que los planificadores y financistas aguardaban fuera del país utilizando sus residencias en Colombia y Estados Unidos a modo de cobertura. Allí también se incluye al diputado promesa Juan Requesens y a Julio Borges, cada uno del lado que le correspondía.


5. Esa forma de procedimentar el intento de magnicidio describe una mecánica donde los mercenarios que participaron en el golpe de color de 2017 ahora toman cuerpo de “ejército industrial de reserva”, junto a la industria del crimen, en el cual una agenda terrorista puede encontrar la suficiente oferta para realizarse. De igual forma, el papel del Estado colombiano al avalar cuáles zonas con elevada presencia paramilitar (caso Cúcuta) sirvan como centros de adiestramiento paramilitar y retaguardia, rol que a su forma reproduce también el Sur de la Florida, pone encima del tapete los límites del derecho internacional dispuestos a ser rebasados para alimentar actos subversivos contra la seguridad nacional del Estado venezolano. Ahora, de una manera más frontal, siguiendo la tradición bajo la cual Estados Unidos protegió a terroristas de la estatura de Luis Posada Carriles.


6. También juega un papel clave el contexto. Sin posibilidades remotas de “calentar la calle” a la usanza tradicional, los objetivos de la GNC contra Venezuela parecen invertirse, lo que no representa de ningún modo una lógica inamovible en el tiempo: inhibida la insurrección “generalizada”, los blancos a atacar deben perfilarse hacia la superestructura (el poder), con el objetivo de producir la fractura social y política que no se logró mediante presión desde abajo. Y eso pasa por la alerta descrita en el pasado informe especial: forzar un escenario de inseguridad generalizada donde elementos terroristas sean enfilados hacia operaciones de sicariato político, con el fin de debilitar al Estado venezolano y atemorizar a las bases chavistas. Una especie de compensación al magnicidio frustrado.


Vector cultural: Saleh, Pérez Venta y Requesens


Es con la denominada “Fiesta Mexicana” de 2010 que los partidos de extrema derecha venezolana logran hegemonizar a totalidad el movimiento estudiantil universitario, bajo la ideología de la “lucha no violenta” promocionada por Gene Sharp y financiada por la NED y la USAID durante años. Voluntad Popular tomaba la batuta.


Ese año se inaugura en México una línea de ensamblaje de jóvenes formados ideológicamente en el libre mercado y materialmente en la organización de movimientos de “protesta ciudadana”, ese eufemismo con el que se suele anunciar una guerra civil desde los medios de comunicación.


Pero fue en las revoluciones de color de 2014 y 2017 cuando sus exponentes más visibles de aquella “Fiesta Mexicana” (Daniel Ceballos, Lester Toledo, Freddy Guevara, entre otros) mostraron, en realidad, la orientación de esas actividades y otras tantas financiadas desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, para “adiestrar” a la juventud opositora.


La sangre derramada y el rol que jugaron cada uno de ellos revelaron que la formación iba dirigida al arte de armar protestas violentas y al uso de tácticas de guerrilla urbana para enfrentar a las fuerzas de seguridad. El espejo mecánico de los ucronazis del Maidán en suelo venezolano es obra de una misma agenda geopolítica labrada en suelo estadounidense y experimentado sobre el cuerpo de la juventud clase media.


Con ese estrato específico de la sociedad venezolana, se intentó fabricar la base cultural e ideológica que le daría legitimidad de desempeño a la emergencia de un grupo terrorista adaptado a las condiciones venezolanas, en el cual el fanatismo religioso que sirve de base al Estado Islámico debía ser sustituido por un fanatismo nacionalista.


El odio por razones étnicas, en las coordenadas identitarias venezolanas, debía ser reemplazado por un odio de clase que encontraba todo su antagonismo en el chavismo. Los pobres.


Sí, las denominadas guarimbas funcionaron como polígonos de tiro para desarrollar esas capacidades y probar sus propios límites (observar hasta dónde lograba mutar el experimento), pero sobre todo fue una fábrica que produjo una semántica de la muerte, la cual buscó insertarse en la sociedad venezolana en función de aquel forzado consenso de que matarnos es lo mejor. El experimento mutó y generó una fábrica de asesinos protegidos por la “sociedad civil” de Plaza Altamira.


En ese sentido, pensar en Lorent Saleh y en su deriva como futuro novato del año del paramilitarismo colombiano; a José Pérez Venta, militante de Voluntad Popular, descuartizando a Liana Hergueta simplemente porque un negocio no salió bien; o a Juan Requesens pidiendo a gritos una intervención militar contra su propio país o vinculándose a un plan de magnicidio; o a Daniel Ceballos y a Freddy Guevara dirigiendo asesinos en las calles e instigando a quemar chavistas, permite reinterpretar que lo que ocurrió en 2010 en México fue, en realidad, la inserción de un proyecto sociocultural para generar una fractura generacional irreconciliable entre quienes representan el futuro de la nación. Partir en dos al país pasa por fabricar una separación fratricida entre sus componentes juveniles.


Todos estos exponentes de la juventud antichavista y sus fanáticos más dedicados, producto de la agenda geopolítica que los aplastó culturalmente, ven en el chavismo, en su juventud y en quienes dirigen el Estado, un antagonismo irreconciliable que debe ser exterminado, tal cual ocurrió con Orlando Figuera, cuyo asesinato fue celebrado como el modo de gobierno que promete “La Mejor Venezuela” de Leopoldo López.

 

El chavismo sigue siendo la única apuesta seria, real, contra el exterminio soñado y financiado por la USAID.


Vector geoestratégico: Comando Sur, ejercicios, Haley y Mattis


En el primer informe especial sugeríamos que con el intento de magnicidio se buscaba precipitar, muy probablemente, un “vacío de autoridad” en el Estado, que acorde al extremismo de quienes fungen como interlocutores de la cuestión venezolana ante la Administración Trump, debía resolverse con una intervención militar para establecer un Gobierno de Transición y resolver la “crisis humanitaria”, encabezado por los múltiples presidentes en el exilio.


Esa hipótesis se abroga un rasgo de mayor realismo cuando en Panamá, durante la semana en que ocurrió el intento de magnicidio, se daba un ejercicio multinacional de 20 países, encabezado por el Comando Sur, con el objetivo de practicar operaciones de estabilización humanitaria. El guiño ha quedado claro.


El ejercicio multinacional, denominado PANAMAX2018, forma parte de una galería de enormes prácticas militares conjuntas que desde el año pasado vienen acentuándose, cada vez con menores intervalos de tiempo y con el blanco puesto en una “crisis humanitaria” ante la que hay que prepararse.


Pero la confesión que falta en la boca de los comandantes del Comando Sur, la dio la semana pasada la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, quien en un recorrido por la frontera colombo-venezolana exhortó a la comunidad internacional que debe aislar a Maduro utilizando como justificación la “crisis humanitaria”.


La fragilidad de la frontera y la acentuación de sus debilidades históricas y estructurales potenciadas por la GNC, a la luz de los ejercicios militares del Comando Sur y la declaración de Haley, puede ser interpretado como la fabricación de un teatro de operaciones para otorgarle rasgos de “necesidad” al planteamiento de que la “ayuda humanitaria” debe ingresar a la fuerza, lo cual tendría el aval y el apoyo automático de un Estado colombiano donde se estrena un títere del uribismo. Bajo el eufemismo de “rescatar a Venezuela” se encubre una geoestrategia para intensificar el cerco desde nuestra frontera marítima y territorial con Colombia.


Y allí las provocaciones paramilitares advertidas por el presidente Nicolás Maduro, como excusa para propiciar un conflicto bélico binacional, se posiciona nuevamente en la galería de recursos a utilizar.


Es por esta razón que, después del atentado contra Maduro, las coordenadas del conflicto se trastocan en sus cotas de peligro. El nivel de articulación mostrado entre el Comando Sur y las vocerías de la política exterior de Estados Unidos en este momento específico, pone en relieve la urgencia de mantener en cartelera la “urgencia de ayudar a Venezuela”, mientras la GNC precipita las condiciones de crisis y colapso social (elevando la afectación del sistema eléctrico y la coacción económica) que rellenen ese discurso.


El jefe del Pentágono, James Mattis, ha iniciado una gira por Latinoamérica. Durante su estadía en Brasil, conversó con las autoridades sobre Venezuela, sin ofrecer demasiados detalles a la prensa. Pero si bien esta gira debe seguirse con detalle, es un aspecto anterior el que le podría otorgar un sentido práctico, al menos en lo que respecta a lo específicamente venezolano. En lo geopolítico remarcó la “amenaza rusa y china en el continente”, un aspecto que también nos toca como frontera no conquistada por la Doctrina Monroe.


Desde que el presidente Donald Trump anunciara, en agosto del año pasado, que la “opción militar” no estaba descartada sobre Venezuela, el Congreso estadounidense, instancia desde la cual se ha emprendido la salvaje campaña de sanciones financieras, tomó cartas en el asunto.


En una primicia dada por Misión Verdad, mostramos cómo el Congreso había solicitado al jefe del Pentágono que incluyera en la ley del año fiscal 2018 un plan de contingencia ante una “crisis humanitaria” en Venezuela, tanto dentro como fuera de sus fronteras. El escenario de “colapso” dibujado por el reporte es de tales proporciones que Estados Unidos estaría obligado moralmente a intervenir.


El Comité de Servicios Armados le pidió al Pentágono alistarse para detener una convulsión generalizada que pudiera afectar a Brasil, Guyana, Colombia, Perú, entre otros países. Denominó a Venezuela como un “Estado fallido”, empleando una categoría lo bastante específica como para que Estados Unidos siga sosteniendo la opción militar sobre la mesa en un contexto donde la Administración Trump actúa al margen de la legislación internacional.


El uso del Estado fallido como una forma de representación de un conflicto extraterritorial, en varias oportunidades, ha sido usado por Estados Unidos para promover intervenciones militares que han terminado en desastres humanitarios.


La ley de presupuesto fiscal 2018 fue aprobada tomando nota de este reporte, por lo que, con respecto a Venezuela, la visita de Mattis podría ir en este sentido. Esto no significa, de forma mecánica, la inminencia de la intervención, sino probablemente la concatenación de múltiples objetivos, entre los cuales podrían destacarse la justificación presupuestaria, la intimidación a lo interno del alto mando militar y la aplicación de dispositivos “humanitarios” para mantener la “ayuda humanitaria” como un componente central de la presión internacional contra el país.


Vector político: el “Gobierno de Transición” y la vuelta a la inestabilidad


El intento de magnicidio busca reabrir un escenario de inestabilidad e incertidumbre para afectar sensiblemente el cuadro de paz política construido desde el año pasado. Por medio de ese reseteo, de forzarnos a volver al día anterior a la instalación de la Constituyente por diversos mecanismos, no solo se intenta posicionar nuevamente en la agenda la violencia como dispositivo político, sino también las agendas golpistas que subyacen al conflicto. Y llegamos al punto donde se cierra el espectro de posibilidades, y aunque presenten algunos matices, en su esencia todas plantean que es una acción de fuerza internacional la que derrocará al chavismo.


La más promovida por el antichavismo de extrema derecha es la instalación de un “Gobierno de Transición” al estilo libio. La idea parte, inicialmente, de una complicación legal y política: la intervención militar es difícil que se dé sin el aval del Consejo de Seguridad, donde Rusia y China, que tienen poder de veto, no darían su consentimiento.


La idea del “Gobierno de Transición” intenta replicar “la ruta libia”, que según algunos estadounidenses que asesoran al antichavismo no necesitaría del beneplácito del Consejo de Seguridad de la ONU. Un absurdo, ya que aún cuando se instaló un “gobierno en el exilio” reconocido por las potencias occidentales, requirió pasar por los canales del Consejo de Seguridad.


Pero en un contexto de deconstrucción y crisis sistémica del orden internacional liberal, existe una apuesta de que el sistema legal será llevado al límite y sin mediar en negociaciones geopolíticas con actores claves como Rusia y China, ambas potencias emergentes con enormes intereses en Venezuela. Estados Unidos invadiría bajo una cobertura humanitaria a petición de un “Gobierno de Transición” encabezado por el ex alcalde Antonio Ledezma.


Estados Unidos actualmente no se encuentra en una posición dominante a nivel geopolítico para emprender una campaña clásica de intervención militar, amparada en la ley internacional, que reproduzca automáticamente la experiencia libia. Por esa razón los esfuerzos van por la vía de la GNC.


Y justamente, empleando esa modalidad, el plan de asesinar a Maduro y precipitar una situación de caos insuperable, era la forma menos burocrática e incómoda para configurar un escenario de intervención sofisticada, “humanitaria”, con fuerza dosificada, presentada como “factor de orden” y de estabilización, que se apoyara en la “legitimidad de origen” de la Asamblea Nacional dominada por el antichavismo para superar el vacío constitucional, de mano de los notables que ya tienen su “Gobierno de Transición” en Miami y Bogotá.


Es exactamente en esa mecánica donde adquiría sentido la triangulación entre magnicidio, promoción de una intervención humanitaria y la entrada triunfal del “Gobierno de Transición”.
Vector militar: la última apuesta de 2018


A pocos días de la implantación de un conjunto de medidas que apuestan a estabilizar la economía, ni el “Gobierno de Transición” acompañado de una intervención humanitaria, ni el “juicio a Maduro” por el trucho “Tribunal Supremo en el exilio”, ni la campaña para enjuiciar al Presidente en la Corte Penal Internacional, así como tampoco una agenda de sanciones más salvaje ni la explosión social catastrófica, plantean, hasta los momentos, un nivel de suficiente maduración para lograr un socavamiento determinante del país y sus autoridades.


Y el tiempo aquí es crucial, en tanto y en cuanto un saldo mínimo de recuperación económica resultará en un anclaje de la legitimidad del chavismo, y en consecuencia un blindaje de sus bases y superestructura política.


En ese contexto, resurge la carta de la conspiración militar interna, a la que tantos esfuerzos le han dedicado funcionarios estadounidenses, desde el ex secretario de Estado Rex Tillerson, pasando por Marco Rubio y el ex encargado de negocios Todd Robinson, hasta las decenas de asesores outsourcing que ofrecen esa vía como aquella que debe seguir la oposición para cambiar de gobierno y retormar el poder político.


Probablemente las investigaciones que realiza el Estado venezolano podrían llevarnos a que el plan de magnicidio tuvo algún tipo de soporte a lo interno de la FANB, lo que aún está por comprobarse. El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, confirmó el general Alejandro Pérez Gámez y el coronel Pedro Zambrano Hernández, se encuentran detenidos por sospechas de haber participado en el atentado.


Sin embargo, los momentos de alta conflictividad política que hemos vivido en tiempos recientes van emitiendo datos y tradiciones: cuando existe una presión excesiva que pone en juego la vida del país, la respuesta inmediata es la cohesión. Justamente las defecciones recientes han demostrado que no representan un espíritu mayoritario en una clave fundamental de nuestro proceso político: la unión cívico-militar.


El mes de agosto será crucial para delimitar con mayor claridad el terreno de juego en el que nos movemos y las condiciones en que llegaremos a 2019. Por lo pronto, tenemos al mismo Presidente que elegimos en el momento más duro que nos ha tocado vivir, pero que estamos viviendo.

 

15 agosto 2018

Publicado enInternacional
Proyecto de vacuna contra el SIDA obtiene muy buenos resultados en humanos

Un equipo de investigadores ha informado este fin de semana que las primeras pruebas realizadas han mostrado progresos alentadores, después de que la vacuna experimental testada mostrara una respuesta inmune efectiva contra el virus VIH en humanos.


En un comunicado en The Lancet , el virólogo Dan Barouch, director del estudio, se mostró muy optimista con los resultados de los ensayos. “Representan un hito”, señaló, aunque advirtió junto con otros expertos de que no hay ninguna garantía de que las siguientes pruebas fueran tan positivas. “Debemos ser cautos”, dijo en declaraciones de AFP.


El estudio sí ha concluido, sin embargo, que la vacuna es segura para los humanos y está lo suficientemente avanzada como para lanzar una prueba en 2.600 mujeres en el sur de África.
Antes de realizar una prueba en humanos, los expertos probaron la vacunaen macacos y resultó efectiva en dos tercios del total de la muestra. Tras los buenos resultados, se procedió a testar la vacuna en una muestra de 393 adultos sanos, sin VIH, de entre 18 y 50 años en África Oriental, Sudáfrica, Tailandia y Estados Unidos.


Algunos recibieron una de las posibles combinaciones de vacunas o un placebo, a través de cuatro inyecciones en 48 semanas. Estas combinaciones fueron hechas de diferentes tipos de virus VIH, que se volvieron suficientemente inofensivos, con la esperanza de provocar una respuesta inmune.


Las pruebas, además, concluyeron que la vacuna es segura para los humanos. Solo cinco participantes reportaron efectos adversos, como dolor abdominal, diarrea, mareos o dolor de espalda.
En otro estudio, estas mismas vacunas ofrecieron protección a dos tercios de los 72 macacos a los que los investigadores intentaron inocular el virus.


Los especialistas han recibido la noticia con optimismo. El experto François Venter de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), subrayó en declaraciones a AFP la “necesidad” de dar con la vacuna definitiva contra el sida.


El francés Jean-Daniel Lelièvre, del Instituto de Investigación de Vacunas, se mostró prudente con el estudio. “Probablemente esta no sea la vacuna final, pero puede ser un avance fenomenal”. Según él, “en el mejor de los casos”, esta investigación producirá una vacuna administrable en “casi 10 años”.


Unas 37 millones de personas viven con VIH o sida, según la Organización Mundial de la Salud, y cada año se contratan otras 1,8 millones. Desde que fue diagnosticada por vez primera a principios de los 80, la enfermedad ha causado la muerte de cerca de 35 millones de personas.


A pesar de los avances médicos en la prevención y tratamiento de la enfermedad, los investigadores insisten en la necesidad de encontrar medidas para evitar el contagio, como la protección durante las relaciones sexuales, utilizar las nuevas jeringas o equipos de esterilización médica.

8 julio 2018
(Con información de AFP)

James Comey, el director del FBI que consiguió ser odiado por Donald Trump y Hillary Clinton


¿Estaría Hillary Clinton en la Casa Blanca y el mundo sería un lugar mejor de no ser por Comey? Conversamos con el exdirector del FBI sobre la conciencia, el arrepentimiento, y la posibilidad de que los votantes de EEUU expulsen a Donald Trump

¿Hay momentos en medio de la noche, después de uno de esos días en que Donald Trump aterroriza al mundo con alguno de sus actos terribles, en que James Comey se siente dominado por un temible pensamiento? ¿Fui yo quien puso a ese hombre en el poder?


La respuesta de Comey es sorprendentemente rápida y directa. "La verdad es que sí. Sobre todo porque la gente me lo dice todo el tiempo. Oigo esa pregunta a menudo".


¿Y qué hace con esa reflexión? "Es muy doloroso. A veces me pregunto, si pudiera retroceder en el tiempo, ¿haría algo profundamente carente de principios? No lo haría. Así que la reflexión solo sirve para hacerme sentir mal, porque creo que Donald Trump está provocando, y seguirá provocando, un gran daño a mi país. Pero eso solo sirve para sentir más dolor".


Han pasado 13 meses desde que Trump despidió a Comey de su puesto como director del FBI, el trabajo que amaba. Comey se enteró de su despido mientras hablaba con agentes del FBI en Los Ángeles: la noticia apareció en las pantallas de televisión al fondo de la sala.


Comey está fuera del cargo pero no de las noticias. Me reuní con él esta semana en Berlín, durante la promoción europea de su libro de memorias A Higher Loyalty (Una lealtad superior). El exdirector del FBI estaba lidiando en ese momento con las consecuencias del informe que el inspector general del Departamento de Justicia había publicado una semana antes sobre dos decisiones fundamentales que Comey tomó en 2016: la que parecía salvar a la candidatura de Hillary Clinton y la que después parecía enterrarla.


En julio de 2016, Comey anunció el fin de una investigación que había durado un año por el uso por Clinton de un servidor de correo electrónico en su casa. También dijo que la candidata no sería procesada. Los republicanos lo tildaron de títere de los demócratas.


Pero luego, a finales de octubre y cuando faltaban menos de dos semanas para las elecciones, Comey reveló que Clinton estaba de nuevo bajo sospecha porque el FBI había reabierto la investigación por el correo electrónico. Esta vez los republicanos se apresuraron a elogiar a Comey como hombre de gran integridad. Las diferencias en las encuestas se estrecharon a toda velocidad y, el 8 de noviembre, Trump ganó la presidencia.


El informe respalda a Comey en la decisión de no llevar a Clinton a juicio, pero desaprueba la manera en que rompió el procedimiento estándar del FBI con sus declaraciones públicas de julio y octubre, en lugar de derivar el tema a sus jefes en el Departamento de Justicia. Para el inspector general del Departamento, el hecho de que en julio de 2016 Comey no informara a los superiores de que iba a hacer una declaración pública fue un acto "extraordinario y de insubordinación".
Lo más probable es que esas palabras condenatorias hayan sido duras para un puntilloso servidor de la ley como Comey, alguien tan cumplidor que en una ocasión en que regaló una corbata a un compañero de trabajo le dijo que la corbata se la había regalado a él su cuñado.


"Mire, cuando leí por primera vez el término insubordinación me desconcertó. ‘¿Cómo?’, pensé. Pero en cierto modo, es así. Si entiendes insubordinación como que yo privé intencionalmente a mis superiores de información que ellos habrían querido tener, sí, es cierto. Y lo hice porque pensé que era lo que tenía que hacer. Una vez que tomé distancia me di cuenta de que sí, en verdad era una descripción justa".


Justo y autocrítico


Es una respuesta clásica de Comey: consciente de sí mismo en lo emocional. Autocrítico. Trata de ser justo y de entender el punto de vista del oponente. Insiste en la lógica y, después de todo eso, sigue convencido de su propia rectitud moral. Tanto su actitud como sus palabras transmiten ese convencimiento.
En la habitación del hotel reservada para las entrevistas, rodeado de múltiples ediciones del libro que esperan su firma, Comey parece relajado. Viste una chaqueta holgada y no lleva corbata ("se está vistiendo de escritor", sugiere el encargado de relaciones públicas en Alemania), y si la culpa y la angustia le roen las entrañas, no hay ningún signo visible de ello.


En lugar de eso, Comey habla como un hombre que se debatió duramente con las decisiones que tuvo que tomar y que en los meses posteriores ha seguido debatiéndose con ellas pero al final se ha declarado a sí mismo vencedor. No lo tortura el arrepentimiento. Como él mismo dice sobre el informe de la semana pasada: "No me siento castigado por él. La reacción inicial fue en parte a la defensiva, creo. Duele ver cómo te critican de esa manera pero al final lo acepto".
¿Qué hay de la revelación de que el propio Comey utilizó una cuenta privada de Gmail para hacer parte de su trabajo en el FBI? ‘¿Pero mis emails?’ reaccionó Hillary Clinton cuando se enteró, en un tuit de tres palabras que se hizo viral. ¿No convierte eso a Comey en un hipócrita?


En absoluto, dice. "A lo largo de la investigación siempre me preocupó que Hillary Clinton no entendiera por qué la estaban investigando", dice, con un tono que podría parecer de condescendencia, para explicar que el problema nunca fue el tipo de correo electrónico que Clinton estaba usando.


"No me importaba lo más mínimo que usara su propio servidor, Gmail o AOL", dice. Lo que le preocupaba era que hubiera un "mal manejo de información confidencial". En su caso, dice que utilizó Gmail solo cuando trabajaba en casa textos públicos, discursos y cosas así, que luego enviaba a su cuenta oficial del FBI. "No hay ninguna acusación que diga que usé mi cuenta de Gmail para hablar de temas confidenciales".


¿Cómo reaccionó Comey cuando supo que el inspector general del Departamento de Justicia había descubierto a dos agentes del FBI enviándose mensajes de texto sobre la campaña en los que uno tranquilizaba al otro para que no se preocupara por la victoria de Trump? "Lo detendremos", decía el agente.


"Me quedé estupefacto cuando oí esas cosas", dice Comey. No tenía idea de que los dos agentes involucrados estaban diciéndose esas cosas, ni sabía que tenían relación entre ellos. De haberlo sabido, dice, les habría retirado inmediatamente de "cualquier investigación delicada".


Está perplejo, añade, porque el agente que escribió ‘lo detendremos’ también ayudó a Comey a redactar la declaración de octubre que tanto daño hizo a Clinton. "Si estaba en el lado de Hillary Clinton, ¿por qué hizo eso? Eso es lo que los partidarios de Trump no logran explicar. Si el FBI estaba al servicio de Clinton, ¿por qué no revelamos la investigación de Rusia?"


Dado que, como deja claro el informe de la semana pasada, Comey no tuvo ningún problema en romper los protocolos del FBI en el caso Clinton, ¿por qué no rompió los protocolos de la misma manera para revelar, el día antes de las elecciones, que el FBI estaba investigando posibles vínculos entre Rusia y la campaña de Trump? Entonces sí podría descansar tranquilo, sabiendo que habría herido tanto a Clinton como a Trump.


"Nunca fue ni siquiera un tema de conversación", dice. "La gente tiende a hablar de eso como si hubiera habido una investigación de Hillary y una de Donald". Pero eso no era cierto, no en ese momento. "El candidato no era el protagonista" de la investigación, explica. Ni siquiera lo era la campaña de Trump.


En esa etapa, dice Comey, todo lo que había era una investigación preliminar sobre cuatro individuos. Revelar que había una investigación en curso habría dañado a la propia investigación. "No sé qué podría haberle dicho al pueblo estadounidense que no hubiera sido tremendamente injusto con un candidato que no estaba siendo investigado".


Estoy a punto de seguir adelante pero hay algo que me sigue molestando. En el libro, Comey dice que, en parte, hizo su declaración de octubre porque temía que, si no lo decía y ganaba Clinton, habría una sombra sobre la legitimidad de su presidencia. Los estadounidenses sentirían que no les habían dado toda la información cuando votaron por ella. ¿Pero no fue eso una ingenuidad suprema? ¿Acaso los republicanos y los medios conservadores no habrían tachado de ilegítima a la presidenta Hillary desde el primer día, independientemente de lo que hubiera hecho Comey, tal y como lo habían hecho antes con su esposo y con Barack Obama?


Las razones de Comey


"Por supuesto, los republicanos y Fox News van a atacar a cualquier demócrata que sea presidente. Pero el ataque es de una magnitud diferente si se basa en que el FBI ocultó (los hechos) al pueblo estadounidense y que, por lo tanto, fabricamos su elección como presidenta de Estados Unidos. Incluso sin Fox News, creo que un estadounidense razonable se habría quedado atónito" al enterarse de que el FBI no había dicho que se reabría la investigación por el uso del correo electrónico.
Algunos de sus detractores creen que las razones de Comey eran mucho menos honorables, que siguió metiéndose en medio de la campaña no sólo por defender la integridad del FBI sino por su propia superviencia. El inspector general lo insinúa cuando escribe que Comey basó sus decisiones en "lo que él creía que eran los intereses institucionales del FBI que le permitirían continuar liderando efectivamente al FBI como director". ¿El ego jugó un papel?


"La respuesta honesta es que no lo creo, en parte porque sabía lo mucho que iba a perjudicarme esto. Sabía que mi decisión de hablar de forma excepcional iba a ser mala para mí en lo personal. Creo que es un buen indicio de que esto no iba de protegerme a mí mismo. Yo sabía que estaba jodido, me parece que es un buen indicador de que no era así".


Ahora es Robert Mueller, su predecesor en la dirección del FBI, quien está en primera línea. El mundo espera su informe sobre la presunta confabulación entre la campaña de Trump y Rusia. Comey advierte a los críticos de Trump de que no se hagan ilusiones.


Por un lado, dice, no sabemos qué encontrará Mueller. La verdad podría no ajustarse al "conjunto concreto de hechos" que la gente está esperando. (Le pregunto si, por lo que él sabe, es creíble la hipótesis de que Rusia se inmiscuyó activamente en el referéndum por el Brexit. Responde de forma enigmática: "Creo que es verosímil y consistente con su comportamiento reciente en los Estados Unidos y con un patrón que lleva tiempo así. Pero no sé lo suficiente y, si lo supiera, tampoco podría decirlo. Así que no puedo hablar del tema").


Por otro lado, es "totalmente posible" que incluso encontrando hechos condenatorios contra Trump, el presidente no sea destituido porque los republicanos controlan ahora ambas cámaras del Congreso.


En lugar de eso, Comey expone su esperanza alternativa (reconoce que algunos puedan considerarla extraña): "Casi espero que el pueblo estadounidense no se libere de su obligación de ir a las urnas en 2020 para decidir entonces cuáles deben ser los valores de un presidente estadounidense".


A Comey le preocupa que una destitución (impeachment) impida un proceso que considera necesario y, al mismo tiempo, acerque la posibilidad de provocar una división en Estados Unidos "que duraría mucho tiempo... Si se delega (el cambio presidencial al Congreso), se alimentaría la idea de que hubo un golpe de Estado profundo y bla, bla, bla". Es mejor que los estadounidenses se deshagan de Trump por sí mismos, en las urnas.


¿Pero lo harán? "Yo confío en que el gigante dormido se despertará si en los próximos dos años y medio se mantiene el debate en nuestro país, del que estoy tratando de formar parte. Pienso en Estados Unidos como en una campana. Hay chiflados en cada extremo y luego el gran bulto del medio es todo el mundo. Están ocupados y distraídos. Ese gigante, ese bulto, sólo se despierta de vez en cuando en Estados Unidos. Y creo que el gigante se está desperezando. Creo que al gigante lo conmueven las imágenes de los niños".


Comey nos ha traído hasta los niños y bebés separados de sus padres en la frontera de Estados Unidos con México. Las imágenes le recuerdan el encierro de los japoneses-estadounidenses durante la segunda guerra mundial, pero también a las fotos de los niños negros mordidos por perros policías en Birmingham (Alabama), durante la lucha por los derechos civiles en los años sesenta.


"En nuestro país, el gigante se despertó en 1963 y 1964, y eso cambió a nuestro país. Martin Luther King se dirigió a ese gigante con una carta escrita desde la cárcel de Birmingham en la que, básicamente, le decía: ‘Ustedes, personas ocupadas y moderadas, tienen que entrar en el juego’. Y eso pasa de vez en cuando en la historia de los Estados Unidos. Insisto, podría estar tratando de convencerme a mí mismo, pero creo que el gigante se está despertando".


"Cuando uno ve a los niños llorando, siendo separados de sus madres, no puede sino elevar su mirada por encima de los números y de los decretos para preguntarse: ‘¿Qué tipo de personas somos, por el amor de Dios?’ A nivel nacional, levantar la mirada tiene mucho poder y podría convertirse en el punto de inflexión del que estoy hablando. Es el tipo de cosas que despiertan al gigante".


Le pregunto a Comey sobre la amenaza de Trump de perdonarse a sí mismo y a todas las personas involucradas en el escándalo por Rusia. ¿Está en peligro el Estado de derecho en Estados Unidos? Espero una respuesta ambigua o que me diga que me estoy dejando llevar. Pero su respuesta es clara. "Sí. Sí. No a largo plazo, porque nos recuperaremos. Pero si no nos damos cuenta del daño que se le está haciendo ahora mismo, nos llevará más tiempo recuperarnos". Cita entonces los llamamientos de Trump a encerrar a los opositores políticos, también a Comey, un territorio desconocido hasta ahora para un presidente estadounidense.


Aun así, Comey se aferra a la opinión de que, al final, los Estados Unidos se enderezarán a sí mismos. No es el primer punto bajo, dice. "En la década de 1920, uno de cada tres congresistas era miembro del Ku Klux Klan. Joe McCarthy reinó en América entre 1950 y 1954". Pero EEUU se recuperó.


Is Trump in that category, along with McCarthyism and the Klan? “I think he should be understood as channelling the forces of reaction to change in the United States.” Is he as great a menace? “


¿Está Trump en el mismo nivel que el mccarthyismo y el Ku Klux Klan? "Creo que hay que entenderlo como alguien que está potenciando a las fuerzas de la reacción contra el cambio en Estados Unidos". ¿Es una gran amenaza? "Sólo podremos juzgar cuando ya haya pasado, supongo, pero ciertamente no lo será si el gigante se despierta y resistimos la tentación de adormecernos frente a conductas destructoras de las normas".


Comey promete permanecer activo hasta las elecciones de 2020, escribiendo, dando charlas y, tal vez, incluso apoyando a candidatos. Ya no es un republicano de carnet; ahora es independiente. ¿Se presentaría él mismo? "Eso es algo que nunca voy a hacer", dice. Sería un "mal candidato". Odiaría pedir dinero a los demás, se resistiría a decir cosas contradictorias en función del público, y si un opositor presentase un buen argumento en un debate, lo reconocería.


Nunca se sabe, le digo. Esas mismas cualidades podrían ser atractivas para los votantes. "El otro tema es que soy un poco introvertido. No me hace más fuerte hablar en público. No anhelo afirmación o atención. Y tienes que tener un poco de eso en ti".


Se nos acaba el tiempo. En nuestro último minuto juntos, le digo que, de estar en su lugar, me pasaría cada hora del día buscando datos de encuestas y cosas por el estilo, buscando pruebas de que Hillary Clinton no perdió por mi culpa. Yo lo necesitaría.


Comey dice que no fue así para él en el período inmediatamente posterior a las elecciones. "En aquel momento, sólo estaba tratando de no pensar en ello. Creo que me sentía un tanto bloqueado. La verdad es que desde entonces he delegado todo eso en mi esposa, que era una firme partidaria de Hillary Clinton. A ella le interesa mucho encontrar pruebas de que no fui yo. Le encantaría encontrar un estudio definitivo que diga que no fui yo".
¿Y lo ha encontrado?


"Todavía no".

 

24/06/2018 - 20:02h


theguardian
Traducido por Francisco de Zárate

Publicado enInternacional