Sábado, 27 Mayo 2017 08:28

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes


Capítulo 12

 

Las oficinas del diario El espacio, ocupan un viejo edificio blanco de la zona industrial, al lado de una bodega, aparentemente vacía, y de una pequeña fábrica de velas. El movimiento en el interior del edificio contrasta abruptamente con la calma de la calle que a esa hora permanece en una quietud casi fantasmagórica. En la recepción Marlowe pide hablar con el director del periódico. “¿Tiene cita marcada?”, dice la recepcionista con una mirada irónica. “Sí, claro”, dice Marlowe mostrándole la placa muy cerca de los ojos. “Un momento, por favor”. La recepcionista aprieta un timbre debajo de la mesa y en pocos segundos aparece un hombre bajo y calvo que camina directamente hacia Marlowe con una sonrisa exagerada en la boca. “Detective, mucho gusto, mi nombre es Raúl Borja, el director no se encuentra en este momento en la ciudad, yo soy su asesor, ¿en qué puedo ayudarle?”. Marlowe pensó en decirle que quería hablar con el dueño del circo y no con los payasos, pero se contuvo, tal vez podría ayudarle realmente. “¿Podemos hablar en otro lugar?”, dice Marlowe. “Claro, pase por aquí por favor”, dice Borja mientras le señala el camino hacia una sala lateral

 

En mitad de la pequeña sala hay una mesa redonda con tres sillas. En la pared del fondo una estante adornada con artesanías y algunas placas que hacen referencia a premios obtenidos por el periódico. “Mejor crónica Año 1999”. “Mejor Fotografía Periodística Año 2003”, “Mejor Entrevista Año 2005”. Increíble, piensa Marlowe, premios para un periódico que chorrea sangre por todas sus páginas. Borja se sienta en una de las sillas, de espalda al estante y Marlowe en la silla de enfrente. “Estoy buscando a uno de sus colaboradores”, dice Marlowe directamente mientras siente en la espalda el duro respaldo de madera que una espuma demasiado fina no logra disimular. “¿De quién se trata?”. “De Quincey”. Borja lo mira como si el nombre no le fuera familiar. “Usa el pseudónimo de Thurtel en su columna de crónica”. “Ah, Thurtel”, dice Borja, haciendo un extraño chasquido con la boca. “¿Está metido en algún problema?”. “Sólo quiero hablar con él, aclarar algunas dudas”, dice Marlowe. “Le aseguro que se trata de un hombre decente, excéntrico tal vez, algunos incluso lo tildan de loco, ¿pero quién no está un poco loco estos días cierto?”, dice Borja al tiempo que emite una especie de carcajada que no parece natural. “Le confieso una cosa, para mí es uno de los mejores cronistas de policiales que ha pasado por este diario en años, yo diría en décadas”. “¿Dónde lo encuentro?”, dice Marlowe cortando el entusiasmo de su interlocutor. “Imagino que ya fue a su casa, ¿cierto?”. Marlowe lo mira a los ojos. “Claro. Hace días tampoco aparece por aquí, pero es normal”. “¿Cómo así?”, pregunta Marlowe. “Thurtel no tiene una rutina convencional como el resto de nuestros colaboradores. Suele trabajar en la noche y en la madrugada, duerme de día, a veces pasa varios días sin dormir recorriendo las calles como un sonámbulo... además está lo del opio”. “¿Opio?”. “Ah, eso ya no es un secreto, él mismo lo ha confesado de manera pública. Thurtel es adicto al opio”. “¿Hace cuántos días no aparece por el periódico?”. “Creo que la última vez que estuvo aquí fue la semana pasada. Vino en la noche, entrego su crónica, recogió el cheque y volvió a salir sin hablar con nadie, como es su costumbre. Aquí adentro no tiene amigos. Yo creo que los demás lo envidian. Por su forma de escribir, quiero decir. Muchos de estos periodistas, formados en algunas de las mejores facultades del país, no tienen ni el diez por ciento del talento de Thurtel. Lo digo en serio.” “Bien, es todo lo que necesito saber. Si aparece por aquí dígale que quiero hablar con él”, dice Marlowe al tiempo que le entrega una tarjeta. “Claro, con todo gusto”, dice Borja con la misma fingida y exagerada amabilidad.

Publicado enEdición Nº235
Dos esferoides humanos ensamblados, el ventral a la izquierda, el dorsal a la derecha. Las neuronas inhibidoras (verde) están migrando a la zona dorsal y formando circuitos allí.

 

La generación a partir de células madre de las arquitecturas típicas del córtex frontal abre un continente a la neurología

 

La parte más nueva de nuestro córtex (o corteza) cerebral, la que se ha desarrollado más a lo largo de la evolución de los homínidos, son los lóbulos frontales, justo detrás de la frente. Es allí donde residen nuestras más altas funciones mentales, como el entendimiento, el razonamiento y la creatividad artística. Y es allí donde se centra la investigación de los científicos de las universidades de Stanford, en California, y Harvard, junto a Boston. Los trozos de cerebro que han generado no son cualquier trozo de cerebro, sino justo el que nos hace humanos.

Esferoide significa “algo parecido a una esfera”, y tal vez convenga que nos vayamos acostumbrando a ese término. Lo vamos a leer a menudo en los próximos años y décadas. Una bolita de neuronas de un milímetro, que se puede por tanto ver a simple vista, y que revela al microscopio las mismas estructuras y tipos neuronales que descubrió Cajal, merece al menos un nombre, y esferoide no es tan feo como parece. Los objetivos de estas investigaciones son entender a fondo el desarrollo normal del córtex cerebral humano, y también descubrir los fundamentos de la enfermedad mental. Y los neurocientíficos ya han descubierto con sus esferoides un dato esencial sobre el origen del autismo y la esquizofrenia.

Percibir la importancia de los esferoides requiere un somero repaso de la neurología elemental. Uno de los principios básicos del diseño del córtex es la interacción entre neuronas activadoras e inhibidoras. En ese equilibrio complejo se basa el funcionamiento de nuestra mente y nuestro aprendizaje. Las neuronas activadoras disparan glutamato a sus vecinas, y las inhibidoras disparan un compuesto químico distinto, llamado GABA (ácido gamma-amino-butírico).

Esos dos tipos neuronales no nacen juntos. Las neuronas activadoras nacen en la parte dorsal del córtex frontal del feto, y las inhibidoras nacen en la parte ventral. Después, ya durante la segunda mitad del embarazo, las neuronas GABA emigran de la parte ventral a la dorsal y se integran con las neuronas activadoras para formar circuitos funcionales. Estos procesos de increíble complejidad y sutileza son los que han logrado recapitular los científicos de Stanford en la placa de cultivo.

Pese a toda la innovación que suponen, los esferoides se basan en una idea asombrosamente simple. Mucha gente ha sembrado antes células madre en placas de cultivo. Las células precursoras de las neuronas se adhieren enseguida a la superficie, maduran parcialmente e intentan formar una sociedad de dos dimensiones. Pero las neuronas reales viven en tres dimensiones, y sin eso no funcionan bien. Y ha bastado impregnar la superficie con un repelente de células para lograr que las neuronas naden libremente por el medio de cultivo, maduren y se asocien como esferoides, en grupos de a millón.

El neurólogo Sergiu Pasca, sus colegas de Stanford y sus competidores de Harvard, que presentan su investigación en Nature (1 y 2), separan luego los esferoides en dos grupos e inducen a uno a adoptar el estilo glutamato (activador) y a otro el estilo GABA (inhibidor). Los yuxtaponen y, en tres días, los dos esferoides se fusionan y las neuronas GABA de un esferoide empiezan a migrar al otro esferoide, un poco a saltos. Cuando llegan a su destino, empiezan a hacer brotar dendritas y a formar conexiones funcionales con las neuronas de glutamato. Forman circuitos con ellas y se mandan señales. Como en el feto durante la segunda mitad del embarazo.

El síndrome de Timothy es una enfermedad rara que afecta al corazón, los dedos y el cerebro. Los marcapasos han regalado a algunos pacientes bastantes años de vida, pero los que sobreviven tienen autismo, y a menudo epilepsia. Los científicos han podido acceder a muestras de piel de pacientes de Timothy, los han convertido en esferoides y han podido demostrar así, por primera vez, que son los defectos en la migración neuronal –de las células inhibidoras ventrales hacia latitudes dorsales—los que subyacen, y seguramente causan, el autismo y la epilepsia.

Los científicos de Stanford están aprendiendo a construir una mente humana. Será interesante ver a dónde llegan.

 

 

La Investigación Acción  Participativa: Un camino para construir el cambio  y la transformación social

Este libro, si bien toma en cuenta los fundamentos meteorológicos, se vocaliza en el sentido de la Investigación Acción Participativa –IAP– como paradigma crítico social en los procesos de transformación de sociedades democráticas, especialmente en América Latina. A partir del rastreo de su origen histórico, ligado a los conflictos sociales vividos a partir de la segunda mitad del siglo XX, desarrolla el hilo conductor que permite caracterizar los supuestos epistemológicos, las principales orientadores meteorológicas de las diferentes corrientes y tendencias del IAP, surgidos en el contexto de la globalización para enfrentar el capitalismo y la situación actual de América Latina.

También dedica un espacio al análisis de la trascendencia que tiene la IAP en el análisis de las políticas públicas y la gobernanza, temas de vital importancia para la construcción de la democracia participativa. El documento cierra con una serie de interrogantes planteados a la IAP en la actual coyuntura política y social que vive el continente.

Viernes, 28 Abril 2017 15:19

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes

Capítulo 11

 

Antes de subir a su auto Marlowe marca un número en su celular. “Alicia, ¿pudiste averiguar la dirección que te pedí?”. “Marlowe, no me digas que hoy tampoco vas a venir a la oficina. El jefe te anda preguntando”. “Dile que sigo en el último caso. ¿La dirección?”. “Mira, no fue fácil conseguirla, todo lo que rodea este tipo es bastante misterioso. La secretaria de la Facultad dice que no está segura que sea la dirección de su residencia, pero es a donde le envían la correspondencia: Calle 33, número 16-88”. “Gracias Alicia”, dice Marlowe y cuelga el teléfono.

 

Después de una hora luchando con otros conductores en medio a un tráfico infernal, Marlowe estaciona frente al lugar indicado. El número corresponde a una casa antigua de una sola planta con un pequeño jardín delantero. Las paredes del frente son de ladrillo a la vista y en algunos lugares están cubiertas por una hiedra mal cuidada. Las cortinas de las ventanas del frente están cerradas. Marlowe toca el timbre dos veces. Espera un poco pero no parece haber ningún movimiento en la casa, como lo esperaba. Intenta darle la vuelta a la cerradura pero no cede. Mira a ambos lados de la calle y no ve a nadie. Camina rodeando la casa hasta la parte posterior. Allí hay otro jardín más descuidado que el anterior. Dos sillas de madera a punto de quebrarse en medio a la hierba crecida completan la sensación de abandono y decadencia. Marlowe se acerca a la puerta de atrás de la casa e intenta abrirla pero tampoco cede. Se quita el sobretodo y le da varias vueltas alrededor de su brazo derecho. Luego le da un golpe con el codo a la ventana superior de la puerta quebrando el vidrio. Algunos restos caen al suelo haciendo un ruido seco que se pierde en el vacío del jardín. Marlowe mete la mano por el hueco de la ventana y le quita el seguro a la puerta.

 

La casa está en silencio y en penumbra. Hay un olor fuerte y desagradable, como si el aire no hubiera circulado en el lugar hace tiempo. A la derecha hay una cocina pequeña y desordenada. Hay platos sucios con algunos restos de comida. Dos cucarachas de tamaño considerable caminan tranquilamente sobre los platos. Cerca de la cocina hay una mesa de madera de cuatro puestos. Sobre la mesa hay varios libros y cuadernos abiertos y una máquina de escribir antigua. Un poco más adelante está la sala con un sofá de cuero y una poltrona junto a una lámpara de pie. A un lado del sofá hay un narguilé que aparenta bastante uso. Las paredes tienen estantes repletos de libros. Y hay varias columnas más de libros y periódicos por el piso. Hacia la derecha hay un corredor y dos puertas cerradas. Marlowe saca su pistola y le quita el seguro. Abre con cuidado la puerta de la derecha. Es el cuarto principal. Hay una cama de soltero en un extremo, más libros y ropa tirada por todas partes. Marlowe coloca su mano sobre la cama y la nota completamente fría. Sale del cuarto y abre la segunda puerta.

 


Marlowe no está incluido precisamente en la clase de personas que suelen asombrarse con facilidad pero la visión que tiene en frente logra causarle al menos un leve impacto. Todas las paredes del cuarto están repletas de fotografías de cuerpos ensangrentados o mutilados, noticias de crímenes, accidentes, masacres. Al lado de cada fotografía o de cada noticia de periódico hay papeles pegados a la pared con anotaciones a mano. Marlowe lee palabras como “sublime”, “perfecto”, “mediocre”, “grandioso”, “mal ejecutado”, “memorable”. Sobre un escritorio en la mitad del cuarto Marlowe ve un recorte de periódico con la noticia del asesinato de Zubiria y un signo de interrogación marcado a mano a un lado.

 

Antes de que pueda tomar el recorte de la mesa siente el caño frío de una pistola en su nuca. “Coloque el arma sobre la mesa”, dice una voz firme y contundente a su espalda. Marlowe obedece. “Identifíquese”. “Phillip Marlowe, detective de la policía Metropolitana”. El hombre revisa los bolsillos de Marlowe y saca su billetera. Después de confirmar la información baja el arma de su nuca y permite que Marlowe se voltee aunque no deja de apuntarle. Es un tipo alto, un poco más alto que Marlowe, de complexión gruesa. Tiene la piel clara y ojos verdes. El pelo muy corto, cejas espesas y nariz aguileña. “¿Qué está haciendo aquí?” le dice. “Estoy acostumbrado a ser yo el que hace las preguntas”, dice Marlowe. “No se ponga con chistes estúpidos”. “Investigo un asesinato ¿y usted?”. El hombre saca un radio del bolsillo, dice el nombre y el número de la placa de Marlowe. Espera un poco. “Está limpio”, se escucha que alguien dice al otro lado. El hombre baja la pistola. “Se puede ir”, le dice en tono de orden. Marlowe mide por un instante la posibilidad de dominarlo pero se da cuenta que sería inútil. “Sólo por curiosidad”, dice antes de salir del cuarto, “¿por qué el ejército está tan interesado en la muerte de un filósofo?”. El hombre no dice nada y con la pistola en la mano le señala el camino hacia la puerta de la casa.

Publicado enEdición Nº234
Sábado, 25 Marzo 2017 09:59

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes

Capítulo 10

 

Aunque el sol todavía no logra imponerse a la niebla, el día ya ha comenzado con toda su actividad frenética cuando Marlowe sale del edificio. Los trabajos en varias avenidas hacen que la ciudad parezca un inmenso laberinto en medio a un paisaje de posguerra. Cada nuevo desvío lleva a un nuevo congestionamiento. Algunos conductores irritados tocan la bocina desesperadamente como si eso sirviera de algo. En esos momentos especiales, Marlowe suele preguntarse por qué diablos dejó su soleada California para venir a parar a este infierno congelado del tercer mundo. Aunque en el fondo sepa muy bien los motivos y eso sea algo por lo cual no se siente particularmente orgulloso.

 

Después de casi una hora de viaje estaciona frente al edificio Solar en la esquina de la calle 12 con Avenida Jiménez. El edificio fue remodelado recientemente. Tiene la forma de un triángulo terminando de manera arredondeada en el vértice. La parte frontal del edificio está cubierta con grandes ventanales de vidrio lo que le da una apariencia moderna que contrasta con la arquitectura colonial de las casas vecinas. En el edificio funcionan varias firmas de abogados, consultores financieros y una agencia de viajes. Marlowe atraviesa la puerta giratoria y pregunta por Eduardo Contreras. El hombre de uniforme atrás del balcón de la recepción revisa un cuaderno cuadriculado de tapas rojas. “Oficina 618”, dice, “tiene que dejar un documento”. Marlowe le muestra la placa y el hombre asiente con una mirada cómplice.

 

Hombres de corbata impecablemente vestidos y mujeres de sastre oliendo a perfume caro suben con Marlowe en el ascensor. Todos permanecen en silencio. El ascensor para en el cuarto piso, algunos ocupantes salen y se despiden educadamente. En el sexto y antes de que la puerta se abra por completo Marlowe alcanza a ver la figura de un hombre que se precipita por las escaleras a toda velocidad. Marlowe sale del ascensor y comienza a correr detrás de él. A pesar del esfuerzo del hombre la distancia entre los dos se va haciendo cada vez más pequeña. El que corre adelante es un poco gordo, lleva saco y pantalón de color gris y unos zapatos negros de charol que no son los más indicados para escapar de una persecución policial. En el tercer piso el hombre gira sorpresivamente hacia el corredor tratando de alcanzar la puerta de servicio. En ese momento y haciendo un gran esfuerzo, Marlowe aprovecha para dar un salto y caer sobre él. “Estoy muy viejo para hacer esto”, piensa Marlowe sintiendo el dolor a un costado de la espalda. Los dos caen al piso y rápidamente Marlowe lo domina y lo levanta sujetándolo por las solapas del saco. “¿Por qué la prisa Contreras?”, le dice. “Por favor no me mate, yo no sé nada”, dice Contreras asustado. “¿Y por qué lo iba a matar?”. “Ya mataron a Carlos...”. “Cálmese, soy de la policía, no le va a pasar nada”. Contreras recupera un poco la calma y mira a Marlowe aún incrédulo. “Estoy investigando la muerte de Carlos, por eso estoy aquí”. Contreras respira tres veces de forma profunda y cierra los ojos un instante. Marlowe lo suelta. “¿Por qué Carlos se sentía amenazado?”. Contreras saca un pañuelo blanco del bolsillo de atrás de su pantalón y se seca el sudor de la frente. Después mira a ambos lados como si existiera la remota posibilidad de que alguien los estuviera escuchando. “Carlos me dijo que su profesor, el tipo que mataron en el centro, le había contado algo sobre un grupo...”. “Eso ya lo sé”, dice Marlowe impaciente, “necesito saber si Carlos le dio algún detalle que pueda ayudarnos a encontrar a esa gente, un nombre, un lugar de encuentro, cualquier cosa”. Contreras se queda pensativo un momento. “¿Pueden darme protección, al menos por un tiempo?”. “Veré qué se puede hacer”. “Zubiria llegó a decirle a Carlos dónde se reunía el grupo. Es un lugar en el barrio Cabrera, sobre la calle 86. Aparentemente es un bar-restaurante muy exclusivo, pero en el subsuelo funcionan varias salas clandestinas. En una de ellas se hacían las reuniones del grupo.” “Algo más. ¿Algún nombre?”. “Carlos siempre hablaba de De Quincey, decía que era el líder del grupo, nunca mencionó ningún otro nombre”. “Esta bien, llame a este número, pregunte por el subteniente García y dígale que llama de mi parte, él sabrá qué hacer”. Marlowe le entrega un papel con un número y baja por las escaleras hacia la salida del edificio.

Publicado enEdición Nº233
Miércoles, 22 Marzo 2017 07:48

Paz sin más muertes

Fotos con las víctimas de promotores de la paz.

 

El llamado más urgente fue el “desmonte del paramilitarismo” y la protección de los defensores de los derechos humanos, en la aplicación del acuerdo negociado entre las FARC y el gobierno.

 

Desde Medellín

 

Varias audiencias sobre Colombia se realizaron ayer en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Dos fueron solicitadas por organizaciones sociales y corporaciones jurídicas, y una más por la Fiscalía, quien expuso su estrategia de investigación ante las agresiones a defensores de derechos humanos, las cuales preocupan al país por el incremento suscitado a partir del acuerdo de paz con las FARC.

Con la vocería de la vice fiscal general María Paulina Riveros, ex negociadora de gobierno en los Diálogos de La Habana, el Estado expuso en Washington las que considera son las causas fundamentales de la violencia contra defensoras y defensores. Según la institución, la disputa por las rentas ilegales tras la salida de las FARC de los territorios es una de las principales razones. También, que ciertas disidencias de la guerrilla buscan mantener control territorial. En tercer lugar, la corrupción administrativa, así como la falta de creencia en las instituciones estatales. La falta de conectividad de los territorios apartados de los centros urbanos y la violencia como lenguaje transversal a la realidad colombiana, son las demás explicaciones para dichos homicidios.

Las organizaciones presentes reclamaron al Estado no contemplar entre las razones la existencia y avanzada del paramilitarismo en Colombia, y también criticaron y señalaron de peligroso el hecho de que el Ministerio de Defensa y la Fiscalía insistan en que no existe un patrón sistemático en dichos homicidios. En lo que van del año sumarían 26, mientras el año pasado fueron 80 según la ong Somos Defensores. Los abogados de organizaciones sociales presentes en la sala en la capital norteamericana, portaban fotografías de los hombres y mujeres baleados por promover el acuerdo de paz en sus territorios. Que la paz no nos cueste la vida, se leía en carteles que pegaron a sus mesas.

La Fiscalía explicó que a la fecha tienen 74 personas vinculadas a procesos por dichos homicidios, y de ellas 58 están privadas de la libertad. En cuatro casos, aseguran, ya tienen sentencia judicial y también existen ocho casos con órdenes de captura vigentes. En total, desde 2012 han sido 500 los líderes atacados según informe de la Defensoría del Pueblo, por eso los resultados de Fiscalía no fueron satisfactorios para las partes civiles presentes en la CIDH.

También se dieron audiencias sobre Garantías de no repetición en el Acuerdo de Paz en Colombia y una más sobre obligaciones estatales contra la impunidad y Justicia Especial de Paz en Colombia. Cada parte intervino durante veinte minutos antes los comisionados James Camalaro y José de Jesús Orozco. Allí participaron además el ministro del Interior de Colombia Juan Fernando Cristo y el embajador de Colombia ante la OEA, Andrés González. Al respecto, la semana pasada la Oficina de Derechos Humanos de ONU en Colombia entregó su informe anual dejando sabores amargos. En él Tood Howland pidió a la CPI aclarar si cree que la interpretación del Congreso sobre la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) cumple con las obligaciones internacionales del Estado.

En la audiencia, Byron Góngora de la Corporación Jurídica Libertad aseguró que “generan mucha preocupación tantos beneficios para Fuerza Pública a cambio de nada” en la Jurisdicción aprobada la semana anterior en el Congreso de la República. Esta sufrió varios cambios pues la Justicia que se acordó en La Habana y se firmó en Bogotá el año pasado contemplaba similares condiciones para todos los actores del conflicto: guerrillas, Estado y particulares. Pero en su trámite de aprobación en el Congreso varios parlamentarios introdujeron modificaciones que, a juicio de las víctimas, revierten de impunidad a favor del EsTado y los empresarios. “Vuelven imposible la cadena de mando, por ejemplo en los casos de más de 5 mil víctimas en el caso de las ejecuciones judiciales (falsos positivos)” como lo expresaron los peticionarios en la Comisión ayer. “Alertamos libertades de militares sin compromisos claros ante la JEP” advirtió el abogado Góngora.

Por su parte, en la audiencia sobre Garantías de No Repetición, Yomari Ortegón del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo recalcó que dichas garantías “son la esperanza de que cada crimen sea el último” señalando que el sistema interamericano de DD.HH. y Naciones Unidos han señalado que éstas son fundamentales para garantizar una paz estable y duradera en Colombia. Las garantías de no repetición, explicó Ortegón, son el futuro y deben atacar las causas, realizar reformas estructurales, y, en casos como el Acuerdo de Paz, contemplan medidas que aún no son implementadas. El llamado “desmonte del paramilitarismo” y las garantías para la defensa de los derechos humanos son las más urgentes a juicio de los representantes de la sociedad civil que participaron en las audiencias de Washington ayer.

 

 

Publicado enColombia
La lucha por la medalla de oro en ciencia, y en filosofía

Hacer ciencia —o filosofía— es una cosa sumamente difícil, porque solo existe medalla de oro. En todas las otras prácticas, oficios, actividades no necesariamente se tiene que ser el mejor.

 

Los griegos antiguos crearon la comedia y la tragedia. El drama fue un invento posterior. Pues bien, la tragedia en ciencia —como en filosofía— es que sólo existe medalla de oro. En ciencia no existe medalla de plata, medalla de bronce, diploma de participación o premio de consolación.

La medalla de oro consiste en que sólo se puede pensar aquello no ha sido pensado, no se puede descubrir aquello que ya ha sido descubierto, y no se puede inventar lo que ya está inventado. Esto significa, literalmente, que en la carrera de la ciencia, sólo gana quien llegue primero. Y como en todas las carreras de largo aliento, ello implica mucha preparación propia, pero también mucha estrategia y conocimiento de los contendores, tanto como considerar imponderables de última hora (el azar).

La historia de la ciencia, de una ciencia y disciplina a otra, está plagada de ejemplos de atletas (del pensamiento y la investigación) que llegaron segundos o terceros y nunca lograron ganar una medalla de oro, que bien hubieran podido merecer. El factor tiempo juega un papel crucial en la investigación y en la publicación de los resultados.

En ciencia, el proceso investigativo permite y exige al mismo tiempo adelantar avances de investigación. Pero dichos avances deben ser de tal índole que la “gran sorpresa” (si existe; cuando existe) no deba ser anticipada con obviedad antes justamente del anuncio de la misma. Esta es una situación difícil, que en la práctica se dice fácil, pero resulta más complicada de llevarla a cabo.

El gran producto de la investigación —latu sensu— debe poder ser adecuadamente ponderado, de suerte que la publicación del mismo, en forma de artículo o de libro, por ejemplo, tenga lugar en el mejor de los momentos y de los canales posibles. Muchas veces es posible anticipar, si no esta línea de acción, sí, por lo menos, el umbral mínimo posible para que ello tenga lugar.

Es aquí exactamente cuando tiene lugar la especificidad de la ciencia, a saber: tiene canales específicos, propios, y hay que saber elegirlos. Es lo que los estadounidenses llaman, apropiadamente, “The right man in the right place”, una expresión que simple y llanamente denota la buena combinación de fortuna y oportunidad con estrategia y disciplina de trabajo.

Existen muchas forma en que se expresa la medalla de oro en ciencia —o en filosofía—, pero la más determinante es la adscripción de un idea original, un descubrimiento anodino o una invención inaudita a alguien. Los premios, si los hay o si los llega a haber, son simplemente el producto derivado del reconocimiento de que “X descubrió que Y”, por así decirlo. O que “la idea A fue originalmente formulada por B”.

Si el gran premio para un artista es un aplauso cerrado y acaso sostenido en el tiempo —y si se puede con ovación y todo—, para los pensadores y científicos el equivalente es el reconocimiento explícito de haber formulado con originalidad una idea, un invento o un descubrimiento.

Desde luego que siempre habrá antecedentes, una historia o prehistoria del logro alcanzado. Ese no es el punto. Cuando alguien es grande, existe explícitamente el reconocimiento de deuda a otros. Como Newton: sobre hombros de gigantes. Aunque claro, siempre pueden haber excepciones a esta regla de nobleza e integridad intelectual (como es el caso propio de Heidegger, o de Habermas, entre otros).

Es suficientemente sabido que el mundo de la ciencia en general es un mundo de grandes egos. Pero una explicación parcial es justamente la medalla de oro que está en disputa. La verdad es que son siempre, por definición, para cada quien, muchos los competidores. Y cada uno mejor que el otro. Con todo y que siempre puede existir o aparecer un “novato” que salga con una idea, invención o descubrimiento que pueda ser sorprendente. Y que es generalmente lo que sucede.

La ciencia no avanza tanto por quienes ya son insiders, sino, muchas veces, por outliers y newcomers, que llegan con bríos, enfoques, aproximaciones y logros que pueden, al traste, lo que otros más avanzados en edad y en trabajo ya habían logrado. También la historia de la ciencia es abundante en ejemplos y casos al respecto.

La peor de las tragedias para un científico o filósofo consiste en el hecho de que un logro propio no se le reconozca como tal. No es ni siquiera que alguien le robe una idea, pues esta clase de fechorías siempre terminan por ser descubiertas. Robos existen todos los días, y malas apropiaciones de ideas. Esto es, casi, pan de cada día. Pero un gran logro es la gran apuesta, por así decirlo, de quien ha dedicado muy largas noches y días a elaborarla y, al cabo, escribirla y publicarla.

Porque, desde luego, la ciencia —como la filosofía— sólo se hacen, desde hace mucho tiempo, escribiendo y publicando. Sólo que hay que saber hacerlo, y este es un arte que se aprende con el tiempo; o con un muy buen golpe de suerte. Que también existe. (En la época laica, la diosa Fortuna ha terminado siendo subvalorada. Casi todas las culturas y civilizaciones clásicas cuentan entre sus dioses al equivalente de la diosa Fortuna. “Suerte”, dirían las gentes hoy en día)

La ciencia —al igual que la filosofía— es un asunto de mucha disciplina y pathos personal. No una cosa más que la otra. Se trata de ese pathos y disciplina que se convierten en un estilo de vida, no simplemente en un trabajo o una labor.

Hacer ciencia —o filosofía— es una cosa sumamente difícil, porque solo existe medalla de oro. En todas las otras prácticas, oficios, actividades no necesariamente se tiene que ser el mejor. Existen legiones de profesores, y los hay muy buenos, excelentes incluso. Y hay también legiones de científicos, inventores, descubridores, pensadores. Aquellos llevan a cabo una labor fundamental, a saber: contribuir a la apropiación social, a la divulgación del conocimiento. Jamás podremos pagar suficientemente la deuda con ellos. Pero es que hay, además, la legión de quienes se dan a la tarea de crear —ideas, conceptos, modelos, teorías, ciencias—. Para éstos sólo hay medalla de oro. Aunque no todos puedan ganársela, e incluso no en franca lid —como juego limpio (fair play).

Fecha: Marzo 6 de 2017

La activista fue asesinada a tiros en su casa hace un año.

 

La investigación judicial del asesinato de la activista medioambiental hondureña conduce hasta las unidades de élite del ejército hondureño formadas por Estados Unidos

 

La filtración de los documentos judiciales demuestra que la ecologista hondureña Berta Cáceres fue asesinada por expertos en inteligencia militar vinculados a las fuerzas especiales del país, formadas por Estados Unidos. Así se desprende de una investigación que ha llevado a cabo the Guardian.

Cáceres, que se oponía a la construcción de una presa hidroeléctrica, recibió un disparo mortal un año atrás. Supuestamente se encontraba bajo protección del Estado, ya que había recibido amenazas de muerte.

El asesinato de Cáceres, que en 2015 había sido distinguida con el prestigioso Premio Medioambiental Goldman, provocó el clamor de la comunidad internacional y se hizo un llamamiento para que Estados Unidos dejara de proporcionar apoyo militar a Honduras, un aliado clave en la guerra contra las drogas.

Ocho hombres fueron detenidos por este crimen, entre ellos un militar en activo y dos militares retirados.

Las autoridades militares negaron cualquier implicación en el asesinato de la activista y restaron importancia al hecho de que se hubiera detenido a un militar en activo, Mariano Díaz, que fue expulsado del ejército.

Sin embargo, tanto el expediente militar de los detenidos como los documentos judiciales a los que ha tenido acceso the Guardian revelan que:

  1. Díaz, un militar veterano y condecorado de las fuerzas especiales fue nombrado jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército en 2015 y cuando Cáceres fue asesinada iba a ser ascendido a teniente coronel.
  2. Otro de los sospechosos, el teniente Douglas Giovanny Bustillo, se alistó en el ejército el mismo día que Díaz y sirvieron juntos. La acusación afirma que siguieron en contacto después de que Bustillo se retirara en 2008.
  3. Tanto Díaz como Bustillo recibieron formación militar en Estados Unidos.
  4. Un tercer sospechoso, el sargento Henry Javier Hernández, era un francotirador de las fuerzas especiales que había servido bajo las órdenes directas de Díaz. La acusación cree que cuando dejó el ejército en 2013 siguió trabajando como informante de los Servicios de Inteligencia.


Los documentos judiciales también incluyen el registro de mensajes de teléfonos móviles. La acusación cree que algunos mensajes en código hacen referencia al asesinato.

El registro de llamadas y la declaración de Hernández confirman que en las semanas anteriores al asesinato, Bustillo y Hernández se desplazaron en varias ocasiones hasta la localidad de La Esperanza, donde vivía Cáceres. “El asesinato de Berta Cáceres tiene todos los elementos de una operación bien planeada y diseñada por los servicios de inteligencia del ejército, donde es absolutamente normal contratar a civiles para que asesinen a alguien”, explica a the Guardian una fuente legal que conoce bien la investigación.

“Es inimaginable que alguien del perfil de Cáceres, cuyo activismo se había convertido en un problema para el gobierno, pueda ser asesinada sin la autorización, aunque sea implícita, de los altos mandos del ejército”.

El Ministro de Defensa de Honduras no ha querido hablar con the Guardian, pero el responsable de las fuerzas armadas ha negado recientemente que en el país operen escuadrones de la muerte.

 

La conexión Agua Zarca

 

También han sido detenidos cinco civiles sin antecedentes militares. Uno de ellos es Sergio Rodríguez, uno de los responsables de Agua Zarca, el proyecto financiado con capital extranjero para la construcción de una presa hidroeléctrica que Cáceres quería frenar.

Dirige este proyecto Desarrollos Energéticos SA, (Desa), una empresa vinculada al gobierno y al ejército. El presidente de la compañía, Roberto David Castillo Mejía, es un exoficial de los servicios de inteligencia del ejército y el secretario, Roberto Pacheco Reyes, es un exministro de justicia. De 2013 a 2015 el exteniente Bustillo trabajó como responsable de los servicios de seguridad de la empresa.

En relación a su campaña contra la presa, Cáceres había denunciado 33 amenazas de muerte; en algunos casos habían sido los mismos trabajadores de Desa los que la habían amenazado. Desa niega tener nada que ver con su asesinato.

Cáceres fue asesinada sobre las 23.30 del 2 de marzo, cuando un grupo formado por al menos cuatro sicarios entraron en la comunidad cerrada situada en las afueras de La Esperanza donde se había mudado recientemente. Varios testigos han explicado a the Guardian que, si bien el puesto de control situado en la entrada de la comunidad normalmente estaba custodiado por soldados o policías, esa noche estaba vacío.

En un inicio, los investigadores sugirieron la hipótesis de que Cáceres había sido asesinada por un examante o por un compañero de trabajo descontento. Sin embargo, tras el clamor de la comunidad internacional, las autoridades detuvieron a Díaz, Bustillo y dos sospechosos más en mayo de 2016.

Hernández, que semanas más tarde fue detenido en México, es el único sospechoso que ha declarado ante un juez. Ha reconocido su participación, si bien ha asegurado que lo hizo bajo coacción.

Los ocho detenidos han sido acusados de asesinato e intento de asesinato. Los otros siete detenidos han negado su implicación con el crimen o no han declarado ante el juez. La acusación asegura que el historial telefónico presentado ante el juez demuestra que la comunicación entre los tres militares era constante. Este historial incluye un mensaje de texto en el que se mandan mensajes claves sobre el pago a un sicario.

La embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa afirma que varios expertos estadounidenses han participado en la investigación desde el principio.

El senador Ben Cardin, uno de los miembros de más alto rango de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, ha indicado que Estados Unidos no debe dar un apoyo incondicional a Honduras. “Es fundamental que no solo reforcemos nuestros compromiso con el Estado de Derecho de Honduras sino que exijamos una mayor rendición de cuentas cuando se cometen abusos contra los derechos humanos y ataques contra la población civil”.

 

La lista negra

 

El año pasado, the Guardian publicó las declaraciones de un soldado hondureño que aseguró que había visto el nombre de Cáceres en una lista negra que circulaba entre las unidades del ejército formadas por Estados Unidos.

El sargento primero Rodrigo Cruz afirmó que las dos unidades de élite recibieron una lista con los nombres y las fotografías de activistas, y también recibieron la orden de matarlos. El comandante de la unidad de Cruz optó por desertar. Al resto de la unidad se les concedió un permiso.

En otra entrevista posterior con t he Guardian, Cruz explicó que los jefes del Estado Mayor del Ejército entregaron esta lista al comandante del equipo interinstitucional especial Xatruch, de la que forma parte su unidad.

Cruz, que no quiso que the Guardian utilizara su nombre real por miedo a represalias, desertó tras el asesinato de Cáceres y permanece oculto desde entonces.

Después de que the Guardian publicara el reportaje, James Nealon, el embajador de Estados Unidos en Honduras, se comprometió a investigar lo sucedido. En una entrevista que concedió la semana pasada afirmó que han removido cielo y tierra. “Creo que tanto yo como mi equipo hemos hablado con todas las personas con las que podíamos hablar y nadie ha elaborado esta lista”, indicó Nealon.

Sin embargo, Nealon reconoció que la embajada no ha hablado con el comandante de Xatruch. Además, ni la embajada ni las autoridades hondureñas han hablado con activistas que tienen información sobre la supuesta lista negra.

Lauren Carasik, profesora de Derecho en la Western New England University afirma que Estados Unidos apoya incondicionalmente a Honduras y permitirá que los autores intelectuales del asesinato de Cáceres y de otros destacados activistas sigan en libertad.

“Washington no puede dar la espalda a las pruebas cada vez más sólidas de la participación del ejército hondureño en el asesinato extrajudicial de Cáceres”, concluye.

 

Apoyo militar

 

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, los asesinatos extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad, así como la impunidad de los autores, son algunas de las violaciones de los derechos humanos más graves que se cometen en Honduras.

A pesar de ello, Estados Unidos es el país que brinda un mayor apoyo militar y policial a Honduras. El año pasado la ayuda fue de 18 millones de dólares.

En los últimos años, la ayuda estadounidense se ha centrado en la formación de las fuerzas especiales, que nacieron en la década de los ochenta, en el contexto de la “guerra sucia”. Estas unidades de élite luchan contra el terrorismo, el crimen organizado y las bandas de criminales. Sin embargo, los activistas afirman que en la actualidad estas unidades también sirven para atacar a todos los líderes de la sociedad civil que cuestionan la gestión del gobierno.

Los ataques contra los activistas no han hecho más que aumentar desde un golpe de Estado respaldado por militares en 2009, que derrotó al presidente Manuel Zelaya. Desde entonces, han sido asesinados más de 124 ecologistas y defensores del derecho a la tierra.

Una investigación impulsada recientemente por la organización Global Witness, que lucha contra la corrupción, mostró que las élites políticas, empresariales y militares del país participan activamente en megaproyectos que son muy nocivos para el medio ambiente. Este tipo de proyectos no han hecho más que crecer desde el golpe de Estado.

Una de las regiones más conflictivas del país es la de Bajo Aguán, situada en el norte de Honduras. Allí, los campesinos y las compañías productoras de aceite de palma libran un conflicto por el uso y tenencia de tierras que ya ha causado más de 130 muertes en los últimos seis años.

En el Bajo Aguán está desplegado el 15º batallón; una de las dos unidades especiales del ejército hondureño, así como el centro de entrenamiento de las fuerzas especiales.

Dos de los sospechosos, Díaz y Hernández, sirvieron juntos en el 15º batallón. La unidad de élite de Cruz también estuvo desplegada en el Bajo Aguán.

El embajador Nealon afirma que no tiene constancia de que Díaz, Hernández o Bustillo hayan participado en los cursos de formación ofrecidos por Estados Unidos en Honduras.

“Nuestros programas de formación para policías o soldados no están pensados para enseñarles a cometer violaciones de derechos humanos o crear una atmósfera que les haga creer que pueden hacerlo, de hecho, más bien todo lo contrario”, explica.

Los expedientes militares hondureños muestran que Díaz participó en varios cursos de contrainsurgencia en las bases de las fuerzas especiales de Tegucigalpa y en el Bajo Aguán.

También participó en un taller de mando para cadetes en Fort Benning, en el estado de Georgia, en 1997, y un curso de contraterrorismo en la Academia de Fuerzas Aéreas Interamericanas en 2005.

Los documentos del juzgado también muestran que cuando fue detenido, Díaz, de 44 años, estaba siendo investigado por tráfico de droga y secuestro, y al mismo tiempo seguía estudiando para tener opción a un ascenso.

Los expedientes militares muestran que en 1997 Bustillo participó en cursos de logística y artillería en la Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, donde se entrenaron cientos de soldados de América Latina que más tarde cometieron abusos contra los derechos humanos.

 

Traducción de Emma Reverter

 

 

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Formación rocosa de Canadá donde se han encontrado los fósiles más antiguos de la Tierra, con una edad estimada entre 3 mil 770 y 4 mil 280 millones de años. Foto: Dominic Papineau/ University College London.

 

Un equipo internacional de geólogos, paleontólogos y nanotecnólogos han hallado unas estructuras tubulares y filamentosas que, según interpretan, representan bacterias fósiles. Y las han hallado en unas rocas canadienses (el cinturón Nuvvuagittuq) que provienen de fumarolas hidrotermales del fondo oceánico de hace 3 mil 770 y 4 mil 280 millones de años.

 

La Tierra tiene 4 mil 500 millones de años, de modo que estos microfósiles representan las evidencias de vida más antiguas de las que hay constancia hasta ahora. Y ya no queda mucho margen para seguir viajando hacia el pasado.

En una investigación que aclara dónde y cuándo surgió la vida en la Tierra, un equipo científico internacional ha descubierto en Canadá los fósiles más antiguos del mundo. Corresponden a bacterias que surgieron junto a fuentes hidrotermales en el fondo del océano, donde se alimentaban de hierro y vivían gracias a la energía que venía del interior del planeta.

Dado que ya representan seres vivos relativamente evolucionados, la vida tuvo que surgir muy poco después de la formación del planeta.

El descubrimiento refuta la teoría ampliamente aceptada de que la Tierra no fue habitable hasta que terminó una era de bombardeo intenso de asteroides hace 3 mil 800 millones de años. En su lugar, emerge una teoría alternativa que indica que las primeras formas de vida prosperaron en un entorno que resultaría extemadamente hostil para los seres vivos actuales.

Los fósiles, que se presentan esta semana en la revista Nature, se han descubierto en la formación geológica de Nuvvuagittuq, a orillas de la bahía de Hudson, donde se encuentran algunas de las rocas más antiguas de la Tierra. Son estructuras microscópicas, con apariencia de tubos y filamentos diminutos, similares a las que han creado en épocas más recientes las bacterias que viven junto a fuentes hidrotermales.

Representan “las formas de vida más antiguas identificadas en la Tierra”, escriben los investigadores en Nature. Antes de este descubrimiento, el récord lo ostentaban colonias de microbios que vivieron hace 3 mil 700 millones de años y cuyos fósiles se han encontrado en rocas de Groenlandia.

A diferencia de las bacterias encontradas en Canadá, que vivieron en la oscuridad del fondo del mar, los microbios de Groenlandia vivían en aguas superficiales gracias a la energía que recibíaan del sol. Si se combinan ambos hallazgos, significa que las formas vivas unicelulares colonizaron tanto la superficie como las profundidades del mar utilizando distintas formas de energía desde una etapa muy temprana en la historia de la vida.

Según los resultados de la investigación, tanto la composición química de las rocas de Canadá como un análisis detallado de sus formas indican que corresponden a fósiles de seres vivos. Los tubos y filamentos microscópicos están compuestos de hematita, un tipo de óxido de hierro. Aunque la hematita puede formarse de diferentes maneras, los investigadores argumentan que sólo un origen biológico es verosímil en este caso.

Las estructuras de hematita presentan las mismas ramificaciones características de las bacterias que viven hoy día junto a fuentes hidrotermales submarinas y que también se alimentan de hierro. Además, se encuentran junto a otros minerales que denotan un origen biológico como grafito, apatita y carbonatos. Y, como prueba adicional, los fósiles se encuentran en estructuras minerales esféricas que, en rocas no tan antiguas, suelen contener restos de seres vivos.

Todo ello demuestra que “ha habido microorganismos viviendo junto a fuentes hidrotermales desde el inicio del registro geológico sedimentario; el origen de la vida, por lo tanto, tuvo que ocurrir antes de ese momento”, declara por correo electrónico Dominic Papineau, coautor de la investigación, liderada por el University College (UCL) de Londres y en la que han colaborado científicos del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Noruega.

“La vida ya se había vuelto bastante compleja en la época a la que corresponden los fósiles de Canadá, lo que retrasa el origen de la vida en la Tierra cerca del momento de la formación del planeta”, añade Matthew Dodd, investigador del UCL y primer autor del trabajo, también por correo electrónico.

El descubrimiento demuestra que la vida no necesitó esperar al final del llamado Bombardeo Intenso Tardío para proliferar. En esa época, que duró unos 300 millones de años, la Tierra y los otros planetas interiores del sistema solar sufrieron múltiples impactos de grandes asteroides. “La idea de que el Bombardeo Intenso Tardío esterilizó la Tierra queda desacreditada”, apunta Papineau. “Los impactos de asteroides pueden causar grandes extinciones para los animales. Pero para los microbios sólo causan grandes oscilaciones”.

Por otro lado, los fósiles de Canadá indican que la vida pudo surgir primero junto a las fuentes hidrotermales del fondo del océano, donde estaría protegida de los cataclismos de la atmósfera, y evolucionar después en aguas superficiales. O tal vez surgió de manera independiente en el mar profundo y en aguas superficiales. O bien surgió y se extinguió varias veces antes de asentarse definitivamente.

“Es posible que nunca lo aclaremos”, advierte Fyodor Kondrashov, investigador Icrea en el Centre de Regulació Genòmica (CRG) de Barcelona, que no ha participado en la investigación.

“El problema es que tenemos una idea aproximada de cómo era la vida hace mil millones de años, pero no sabemos en absoluto cómo eran las condiciones en la época en que surgió la vida. Podemos hacer inferencias a partir de cómo funciona la vida hoy día, pero hay un límite a lo que podemos llegar a saber del pasado”.

Precisamente por esta dificultad de escrutar el pasado, destaca Kondrashov, es tan valioso el descubrimiento de los fósiles primigenios de Canadá, ya que “aporta datos concretos sobre una cuestión de la que sabemos muy poco”.

 

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Tubos de hematita en las fumarolas hidrotermales, que representan los microfósiles más antiguos. Foto: EPV.

 

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Formación geológica de Nuvvuagittuq, en Canadá, donde se han descubierto los fósiles más antiguos de la Tierra. Foto: Jonathan O’Neil/ Universidad de Ottawa.

 

 

 

La música estimula la misma zona del cerebro que el sexo

 

Por primera vez se muestra de manera concluyente dicha vinculación, afirma especialista

 

 

The Independent

Miércoles 15 de febrero de 2017, p. 2


Sexo, drogas y rocanrol han sido preocupación de generaciones de jóvenes desde la década de 1960, mientras nada menos que Shakespeare escribió: Si la música es el alimento del amor, tóquenla. Y ahora científicos han descubierto una razón por la que ambos parecen combinar tan bien.

El mismo sistema químico del cerebro que produce las sensaciones de placer por tener sexo, tomar drogas recreativas o comer alimentos deliciosos se estimula al escuchar una tonada favorita, revelaron.

Para probar la teoría, los investigadores encontraron la forma de bloquear temporalmente las sustancias opioides naturales que se producen cuando la estamos pasando bien. Después se tocó música para 17 sujetos de prueba, para ver si tenía algún efecto.

El doctor Daniel Levitin, neurocientífico de la Universidad McGill, en Canadá, a la vez músico y productor de discos, indicó: “Las impresiones que los participantes compartieron con nosotros después del experimento fueron fascinantes. Uno dijo: ‘Sé que esta es mi canción favorita, pero no la siento como siempre’. Otro reconoció: ‘Suena bonito, pero no causa nada en mí’”.

Fue la primera vez, añadió Levitin, que se ha mostrado de manera concluyente que los opioides del cerebro están directamente involucrados en el placer musical.

El alcohol, el sexo, el juego y otras actividades que estimulan este sistema pueden conducir a una conducta adictiva dañina, de modo similar a las drogas recreativas. Se espera que entender los procesos que se conjugan en ello ayude a encontrar nuevas formas de tratar la adicción.

Esto lleva de nuevo a Shakespeare. La oración completa de arriba, dicha por el Duque Orsino, al parecer descorazonado, en Noche de Reyes, es: Si la música es el alimento del amor, tóquenla./ Denme de ella en exceso; que al sobrepasarse/ el apetito pueda enfermar, y así morir.

 

 

Afecta la emociones

 

Los investigadores señalaron que la capacidad de la música de afectar con tanta fuerza nuestras emociones sugiere que los humanos han evolucionado a lo largo de mucho tiempo para llegar a gustar de ella.

Al escribir en la revista Scientific Reports, comentaron que sus hallazgos se agregan al conjunto creciente de evidencia relativa a los sustratos biológicos evolutivos de la música.

Un estudio reciente descubrió que el queso contiene una sustancia química presente en las drogas adictivas, lo que ofrece una explicación de por qué ciertos alimentos son más adictivos que otros.

Y en otra investigación, se encontró que escuchar música durante el ejercicio ayuda a que las personas se ejerciten con más intensidad al liberar sustancias que las hacen sentir menos cansancio.

 

 

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya