Miércoles, 08 Agosto 2018 07:35

El Arte de la Transición

El Arte de la Transición

Para Mirna


1. La sonrisa del León


La actual transición de América Latina plantea como cuestión de vida o muerte política la sabiduría del poeta iraquí Al-Mutanabbi, del Siglo X: "Cuando ves los dientes del león, nunca pienses que te sonríe". Esa metáfora proporciona el software para detectar los engaños y traiciones de la política, que son inseparables de la lucha por el poder. Quién no entiende este aspecto de la política, no puede triunfar en ella, porque es el código para la ciencia de las alianzas. Es decir, la metodología que permite distinguir entre coaliciones positivas y negativas, necesarias y posibles, tácticas y estratégicas. Y que nadie se engañe. Para la política (y la guerra), las alianzas son lo que es el agua para el pez: el medio vital de sobrevivencia.


2. Alianzas y Triunfo


El actor que pretende transformar la realidad, por ejemplo, un nuevo presidente-gabinete, que encabeza el subsistema estatal llamado gobierno --llamémosle El Transitor-- tiene que distinguir entre las fuerzas estructurales de la lucha y las fuerzas operativas, so pena de fracasar. Los vectores estructurales para el triunfo se encuentran en el diagnóstico correcto de la correlación de fuerzas que existe entre El Transitor y sus adversarios. Este diagnóstico correcto tiene que abarcar las cuatro formas de poder existentes, el político, el económico, el cultural y el militar. Los vectores operativos del triunfo, en cambio, se identifican en el reino de lo posible (Bismarck) y se realizan a través de la capacidad de establecer alianzas. Las sinergias de ambos análisis se concretan en el orden de batalla. Este orden proporciona dos tipos de datos claves: a) le informa a todos los participantes de la transición sobre su status quo (situación) en el conflicto, es decir, si se encuentran en una posición defensiva u ofensiva; b) indica el despliegue aconsejable de las fuerzas transitorias para las batallas y momentos decisivos. El actor que logra más y mejores alianzas, vencerá en el enfrentamiento de los proyectos históricos. Él que se aísla, pierde. Por eso, idiotas prepotentes –idiotas en el sentido romano-- como Trump y Maduro, están condenados al fracaso. Lamentablemente para los pueblos, esto no significa que no pueden causar mucho daño antes de caer.


3. Transición bonita y transición realista


La inteligencia (comprensión) de las fauces enemigas es la clave del éxito de la política transicional, porque aconseja dejar atrás las ilusiones de la transición bonita, como aquella del "dividendo de la paz", que se iba a producir con la implosión de la Unión Soviética. Querer realizar transformaciones sólo por medio del convencimiento, del amor, de la pedagogía, del ejemplo del buen pastor o de la empatía con "el otro", significa vivir en un universo paralelo al real existente del planeta azul. Macro transiciones sociales no triunfan porque son bonitas, sino porque son realistas. O acaso ¿la Revolución Inglesa y la Francesa, basadas en los ironsides(caballería) de Cromwell y la guillotina, fueron dotadas de hermosura? Triunfaron, en términos bíblicos, porque aplicaron el verbo y la espada. En lenguaje político del Siglo 21: usaron el software y el hardware (represión) de la hegemonía nacional.


4. Parque Jurásico


La sociedad de clase se desenvuelve sobre dos vectores (dinámicas) principales: los intereses y el poder. Ambos existen en forma objetiva (fáctica) y subjetiva (virtual) y determinan la conectividad entre las cuatro relaciones sociales elementales en las que actúa el ser humano: la economía, la cultura, la política y lo militar. Construyen, en otras palabras, el "tejido social" concreto, sobre el cual se mueven los actores sociales. Desde el punto de vista del poder estratifican toda la sociedad en bloques horizontales y jerárquicas de poder, a los cuales los ciudadanos tienen que integrarse voluntaria- u obligatoriamente. Este es el entorno real a que se enfrenta un nuevo gobierno que pretende mejorar la situación de un país. No es el jardín de Edén, sino el Parque Jurásico, hecho por el cual es igualmente absurdo pedir que resuelva todos sus problemas, que afirmar, que no va a resolver ninguno de ellos.


5. La izquierda Santa Claus


El Transitor que quiere modificar esta configuración del viejo régimen (ancien régime), para cumplir con el programa y el pueblo que le llevó al gobierno, se encuentra con tres centros de gravitación del poder diferentes: bloques, grupos e instituciones de poder, que le son hostiles; otros que le son (todavía) indiferentes y una tercera tendencia que simpatiza con la transición planeada. Esos centros de fuerza son el referente principal para la praxis transformadora del nuevo gobierno de transición, porque tienden a desviar la programática original de cambio hacia la derecha o hacia la izquierda. Mientras los intereses y la presión de las derechas es previsible, la desviación por presión de la izquierda Santa Claus es más difusa. Demandas y demagogias puristas, fundamentalistas, sectaristas, narcisistas, que se infiltran en el análisis objetivo del paralelogramo de fuerzas de los contendientes y los nombramientos del nuevo equipo gubernamental, al igual que la idea de que "ahora tenemos el poder para cambiar todo", cuando los transitores apenas controlan un subsistema débil del poder real --el gobierno frente a la fuerza del Estado y de los poderes fácticos-- llevan al desmoronamiento de la transición. Rechazar esas presiones que, con frecuencia, devienen de la arrogancia intelectual de "la izquierda Santa Claus", de planteamientos confusos de la liberal identity theory (teoría de las identidades) o de la seudo-izquierda criolla, es vital para el triunfo.


6. Newton y las masas


Fuerza es igual a masa por aceleración, así determinaba el genial Isaac Newton --en su Segunda Ley del Movimiento-- el comportamiento de los objetos fuera de equilibrio. En esta situación se encuentra, mutatis mutandis (aproximadamente), un gobierno de transición, porque modifica el estado de inercia del antiguo régimen. Si sustituimos "aceleración" por "concientización" en la ecuación de Newton, podemos decir, que la fuerza de El Transitor para implementar su nuevo proyecto histórico es, esencialmente, una función de la concientización de las masas, porque son el dique de resistencia ante los sabotajes de las fuerzas del status quo ante (antes del triunfo) y del oportunismo y sectarismo político. La elaboración de una convincente narrativa científica-popular del "Nuevo Normal" (new normal) y la formación política de las masas en ella, son, por lo tanto, las variables, que deciden sobre la fuerza y el éxito de los proyectos en pugna. Considerando que ninguna fuerza de transición actual (partidos políticos, sindicatos, universidades etc.) tiene un proyecto de formación educativa en lo político, que merezca el nombre; y que los presidentes socialdemócratas Lula, Kirchner, Correa, Morales y Ortega fallaron abismalmente ante tal tarea, las perspectivas del futuro para la Patria Grande no son alentadoras.


7. Tiempo y confusión


En la lucha entre la antigua ortodoxia y la nueva, entre lo estático y lo dinámica, el tiempo es decisivo. Como recordaba el revolucionario peronista John. W. Cook, en la lucha de ideas no existe la tierra de nadie. Lo que no ocupa una Weltanschauung (visión del mundo), lo ocupa otra. Dentro de la tendencia al caos ideológico, que genera el reacomodo de los elementos del sistema durante la transición, hay mucha confusión acerca de quién representa realmente los intereses objetivos de los segmentos de poder estatales y sociales. La propensión al caos y la posibilidad de equivocación es grande. La historia sobre alianzas políticas equivocadas de la pequeña burguesía (Hitler), grupos populares, clases medias e instituciones, con sectores contrarios al progreso transicional, es abundante. Como, por ejemplo, los campesinos de la Vendée en la Revolución Francesa; la entrega del rebelde del Tahuantinsuyo, Tupac Amaru, por caciques e indígenas nativos a la monarquía española; el desuso de los fondos estatales del Banco Central por la Comuna de Paris y el papel golpista de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en el golpe militar del 2002.


8. El Dios de la Transición


Ianuarius (Jano), el Dios romano de las puertas, comienzos y transiciones, era bifronte: tenía una cara hermosa y otra terrible. Tal imagen refleja adecuadamente la realidad del Estado. Porque todo Estado es, paralelamente, agente civilizador e instancia opresora. Idealmente, como Estado de derecho, protege al ciudadano común del abuso y de la violencia de los poderosos, usando su legítimo monopolio de poder (armado). Pero, al mismo tiempo, es un órgano de las clases dominantes, cuyos intereses principales impone. Pedir a un gobierno de transición progresista, que bloquee la función de represión clasista del Estado, es legítimo y necesario. Sin embargo, demandar que no use la policía para defender la legalidad y legitimidad de sus medidas transitorias y del orden público, es ilusorio y suicida, porque lo condena a la desestabilización y caída.


9. El líder transicional


El triunfo electoral y la superación de dinámicas caotizadoras post-electorales requiere inevitablemente un centro de poder conductor, que esté en relación dialéctica real con las masas y los bloques de poder. Lo que sucede, cuando por falta de liderazgo no se establece la direccionalidad e integración necesaria de las fuerzas de transformación estatales y sociales en una gobernanza nacional adecuada, lo vemos en Venezuela y, crecientemente, en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Nicaragua. La entropía del sistema aumenta y se acerca al punto del colapso vía el magnicidio, el golpe militar, el levantamiento de masas o la intervención externa.


10. Transición y Ciencia


Para decirlo con toda claridad. La ciencia ha demostrado, que la direccionalidad y auto-similaridad a toda escala de los grandes sistemas biológicos y sociales, son precondiciones funcionales imprescindibles para su sobrevivencia y éxito. Lo mismo es válido para los proyectos históricos de los gobiernos de transición y los intereses históricos de los pueblos.


Pero, estando tan lejos de la ciencia y tan cerca de Santa Claus, la Izquierda latinoamericana probablemente no escuchará el mensaje.

Por: Heinz Dieterich | Martes, 07/08/2018 11:27 AM

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Syriza y lo que le permite la relación de fuerzas

¿En cuál relación de fuerzas europeas e internacional se inscribe el triunfo electoral del pueblo griego? La pregunta no es ociosa, ya que los países no actúan en el vacío sino en la estrecha interrelación que les impone la mundialización y, en el caso de Grecia, la pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN, su enorme deuda impagable y su debilidad económica (ya que representa sólo 2 por ciento del PIB de la UE).


La gran burguesía europea se plantea el problema pues teme 1) que lo que queda de la socialdemocracia, alemana, en particular, tienda a hacerle concesiones a Tsipras, que hace rato negocia con ella, 2) que los social liberales franceses insinúen, como lo hacen ya el presidente François Hollande y el primer ministro Manuel Valls, que la austeridad (léase ajuste social salvaje) de Angela Merkel es insostenible, 3) que Vladimir Putin, el zar ruso, juegue la pieza griega en los Balcanes, de donde Rusia fue echada desde la guerra contra Serbia y la ocupación de Kosovo y 4) que la chispa griega incendie España, posibilitando el triunfo de Podemos en la cuarta potencia económica de la UE, con la posibilidad de contagiar a Portugal.


Para esa gente, los trabajadores, los desocupados, jubilados, los explotados y las mujeres de Grecia (donde los salarios actuales tienen nivel chino) no cuentan, aunque es evidente que el triunfo sólo fue posible por las constantes luchas (10 huelgas generales en años recientes) y por la rápida evolución política de un electorado que multiplicó por nueve, en apenas seis años, su apoyo a Syriza. Ese proceso político-social destruyó los partidos burgueses, educó y organizó a quienes votaron por la coalición. Este partido canalizó y encauzó el proceso, pero la victoria es de éste, de la autoorganización, más que del partido, que fue su instrumento electoral de Alexis Tsipras, que en el último congreso de Syriza enfrentó una izquierda que contó con 40 por ciento de los delegados.


Desde 2012, las grandes luchas anteriores estaban en declinación, entre otras cosas, porque 10 huelgas nacionales sin resultados cansan; la gente quería un triunfo y concentraba sus ilusiones en un posible cambio por vía electoral, sobre todo porque el grueso del electorado de Syriza había votado previamente por el PASOK o por Nea Democracia (por la que vota la derecha tradicional pero también una parte importante de las clases medias conservadoras, pero democráticas, que ahora mirarán con interés hacia la coalición).


En esa desmovilización relativa, la abstención llegó a 35 por ciento. Eso hace que 36 por ciento de Syriza equivalga en realidad a casi 22 por ciento de los griegos en condiciones de votar. O, en otras palabras, que la coalición tenga un apoyo electoral de un quinto de la población, mientras los cuatro quintos restantes o están expectantes, no tienen confianza en ese partido o se le oponen y son, por tanto, una base social en potencia para diversas políticas opositoras, las cuales van desde el esfuerzo para asfixiar a Grecia y poner a su gobierno de rodillas (el Banco Central alemán), hasta la esperanza en domesticar a Tsipras (el PSD alemán) o, incluso, en imponer un nuevo gobierno de los coroneles, apoyándose en los lazos importantes de una parte de las fuerzas armadas y de la policía, con los neonazis de Amanecer Dorado (la OTAN).


Para tratar de contrarrestar ese peligro, Tsipras nombró ministro de Defensa al líder del partido nacionalista xenófobo con el que hizo una coalición, y no a un izquierdista. Para tratar de alejar una posible amenaza, formó un gobierno de alianza nacionalista con un partido de derecha y pasó, así, sobre la resolución del congreso de su partido, que había votado contra un posible gobierno de alianza de centroizquierda.


Palmiro Togliatti, líder del Partido Comunista Italiano, aplicando las instrucciones de Stalin, no sólo reconoció en 1946 al rey fascista a riesgo de dividir su partido y de perder los resistentes que combatían al fascismo en nombre del socialismo, sino que también formó un gobierno de unidad nacional con la Democracia Cristiana anticomunista de De Gasperi y reconstruyó el Estado capitalista italiano... hasta que fue echado a patadas del gobierno por Estados Unidos. Tsipras declara ser discípulo de Togliatti y de Berlinguer y cree posible hacer un gobierno de unidad nacional, el cual, además, pone al jefe de gobierno en una posición de árbitro o de César.


De ahí un doble peligro. Porque para explotar una victoria táctica, cuando el enemigo sigue siendo más fuerte, se necesita cautela y realismo, pero sobre todo audacia. Si el pueblo griego no aprovecha la grieta abierta por el triunfo electoral de Syriza para abrirse espacios con la lucha y ocupar el terreno político-social, exigiendo la aplicación de las medidas inmediatas prometidas por Syriza y, desarrollando las bases para un cambio profundo en los años venideros, la relación de fuerzas podría empeorar con la decepción temprana de un electorado aún flotante, favoreciendo la contraofensiva de una derecha mundial que sufrió una importante derrota y quiere evitar otra más en España. Una victoria no explotada y parcial puede preparar una derrota.


Si los miembros de Syriza delegan a Tsipras la conducción del proceso, en una especie de peronismo europeo, en vez de exigir la discusión democrática de la estrategia y de la táctica y de cada medida o propuesta, se corre el riesgo de convertir al mismo Alexis Tsipras en el líder infalible por definición burocrática o en el mejor, como era Togliatti para los togliattianos hasta el desastre.


Movilización, desarrollo de la autogestión, sustitución del aparato estatal griego impotente y reaccionario por una democracia, democracia en Syriza, libre discusión en los sindicatos y en todos los campos de la lucha popular. Eso es lo necesario. Es lo que requiere Grecia, lo que Grecia reclama.

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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó este miércoles como "una maniobra más de agresión" a su país las acusaciones de Colombia según las cuales se le habría incautado presuntamente a la guerrilla de las FARC armamento de origen venezolano. Ante la prensa internacional presentó un documento contentivo de  unas fotos donde se presentan las presuntas armas incautadas y que Álvaro Uribe acusa pertenecían a Venezuela.
 
En rueda de prensa con medios internacionales desde el Palacio de Miraflores (sede de Gobierno), el jefe de Estado mostró el texto y varios lanzacohetes como prueba de que lo dicho por el gobierno colombiano es "una maniobra de agresión a Venezuela".
 
El documento, entregado sin oficio, según informó el jefe de Estado fue presentado  por el canciller colombiano Jaime Bermúdez al canciller venezolano, Nicolás Maduro, en junio de 2009. "Jamás pensé que tendría necesidad de hacerlo público", dijo,  pero explicó que las acciones de Colombia lo obligan a hacerlo.
 
El presidente comparó estas "pruebas" entregadas por Colombia. Mostró las fotos que le entregó Uribe y señaló que éstas ya se encontraban utilizadas. Para comprobarlo Chávez mostró personalmente unos lanzacohetes sin usar. Explicó sus partes y su uso. Así pudo comprobar que los lanzacohetes presuntamente encontrados a las FARC están ya usados y especificó que esta arma es desechable
 
Hugo Chávez explicó que casi todos los medios que están allí representados dicen que Venezuela compró armas a Suecia y se las pasó a la guerrilla colombiana FARC. "Esto es porque toman las declaraciones oficiales del gobierno colombiano, aun cuando no han presentado pruebas", dijo.
 
El Mandatario llamó la atención de que esa información salga de Colombia unos días después de que Venezuela comenzara a alzar la voz sobre la instalación de bases norteamericanas en territorio colombiano.

"Ese es el gobierno de Colombia queriendo chantajear". afirmó.

En el documento mostrado por Chávez, se explica que Uribe argumentaba que los lanzacohetes les fueron entregados por el Ejército colombiano y los militares revelaron que fueron quitados a miembros de la milicia venezolana, lo que denota "la maniobra sucia".
 
"Se nos acusa por armas inservibles", exclamó el mandatario y eso lo sabe Uribe "porque nos mando esto (el documento)  es una irresponsabilidad".
 
Asimismo, lamentó que Suecia haya sido "engañada" y que se "haya prestado a esta jugada".
 
Las armas fueron fabricadas por la empresa de este país Saab Bofors Dynamics .
 
Chávez calificó la acusación del Gobierno colombiano sobre las supuestas armas venezolanas incautadas a las FARC como una "jugada sucia y traicionera" de su par, Álvaro Uribe.
 
"Esto fue una jugada sucia, traicionera, una puñalada del presidente", expresó Chávez
 
Dijo que ante ésto y la instalación de bases militares colombianas ocupadas por el Ejército estadounidense, se vio "obligado a congelar las relaciones" porque es un derecho internacional y también "porque tenemos que defendermos".
 
"Estoy obligado a llamar a consultas para revisar la relaciones, tenemos derecho a alzar la voz, para nosotros es una amenaza" que la nación norteamericana tenga sus militares en la nación vecina.
 
El mandatario también criticó la ausencia de su par a la próxima cumbre de Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) , y le reclamó el "por qué no da la cara por la instalación de las bases".
 
El gobierno neogranadino anunció no asistirá el presidente ni el canciller Bermúdez, pese a que Uribe continúa una gira por Sudamérica con el fin de justificar el convenio con el Estado norteamericano.
 
Respecto a la posición del gobierno norteamericano, dijo que el presidente Barack Obama, no es el mismo que el de la cumbre de Las Américas, llevada a cabo en abril en Trinidad y Tobago.
 
"El Obama de Trinidad está desaparecido", expresó al mandatario, al cual le hizo un llamado para coversar en vez de "buscar una solución militar". Este problema de Colombia tiene solo una solución sólo política y diplomática.
 
Respecto a la posición del gobierno de Estados Unidos, dijo que el presidente, Barack Obama, no es el mismo que se presentó en la Cumbre de Las Américas, llevada a cabo en abril en Trinidad y Tobago.

Sustitución de importaciones colombianas

Más adelante, el presidente venezolano anunció la partida esta noche de una comisión de alto nivel hacia Argentina para iniciar conversaciones con miras a incrementar la compra de alimentos, en sustitución de los de Colombia, país con el que Caracas ha congelado las relaciones diplomáticas y comerciales.
 
Chávez, quien calificó a Argentina como una potencia alimentaria y un verdadero aliado, detalló que quienes viajarán hasta ese país serán  los ministros de Agricultura y Tierras, Elías Jagua; de Comercio, Eduardo Samán, y el de Alimentación, Félix Osorio.
 
"No nos conviene estar alimentando a quienes están haciendo planes contra nosotros. El año pasado terminamos en 7 mil millones de dólares las compras de Venezuela a Colombia", enfatizó.
 
"Nosotros no dependemos de Colombia (...) Vamos a sustituir todas nuestras importaciones con Colombia", dijo y agregó que también se incrementarán las importaciones de Brasil.
 
"Brasil produce más que Colombia", y allí también adquiriremos varios productos, advirtió el dignatario.
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