Juicio político contra el presidente Lugo
El rompimiento del Partido Liberal con el gobierno de Fernando Lugo, oficializado esta mañana, y su adhesión a los demás partidos de la derecha, Partido Colorado, UNACE y Patria Querida, que hacían cálculos para el juicio político, hacen inminente la salida del Primer mandatario. Paralelamente, Lugo se encuentra reunido con las cúpulas militares en el Palacio de Gobierno, donde crece el rumor de que renunciará antes del mediodía. Renuncia o salida con juicio, grupos sociales se empiezan a movilizar frente al edificio del Congreso, en defensa del proceso democrático.
 
 Esta mañana se reunió el directorio del Partido Liberal, principal nucleación de masas aliado al gobierno de Fernando Lugo. Al término de esta reunión, el presidente de dicho partido, Blas Llano, comunicó que todos los ministros liberales en el Ejecutivo renunciaban, y que la institución se sumaba al juicio político contra el presidente debido a que “ya no puede acompañar al gobierno luego de los hechos de Curuguaty”.
 
Lo que definió esta decisión fue, en realidad, el inexplicable nombramiento del colorado Rubén Candia Amarilla al frente del Ministerio del Interior por parte de Lugo, luego de la masacre de policías y campesinos. Candia Amarilla fue fiscal general del Estado desde 2005 a 2011 y durante su gestión encabezó miles de operativos de represión contra los sectores sociales, que como saldo podemos mencionar a 21 muertos, 496 imputados y 1622 detenidos en diferentes operativos con trasfondo de conflicto de tierras.
 
Estos muertos y judicializados lo denunciaron los sectores campesinos y de izquierdas del país apenas se supo el nombramiento; el Partido Liberal, sector latifundista, en realidad ultimó a Lugo sobre el cambio de Candia Amarilla, ofendido por el nombramiento de un colorado, antes que por  las víctimas de su gestión como fiscal general.
 
Con la suma de los parlamentarios liberales al juicio político, matemáticamente sobran votos en ambas cámaras para concretar la salida de Lugo, aunque aparentemente no hará falta, pues desde Palacio de Gobierno crece el rumor de que habrá renuncia antes del mediodía.
 
 Esta mañana, en la Cámara de Diputados, automáticamente los parlamentarios dejaron de lado todo los puntos a estudiar en el orden del día ordinario y raudamente empezaron a deliberar y redactar documentos en torno al juicio político. En estos momentos de la mañana se suceden los argumentos funcionales de parte de legisladores/as. (se puede escuchar la sesión en vivo por Radio Nacional del paraguay en http://www.radionacionaldelparaguay.com.py/v3/).
 
En uno u otro escenario, analistas políticos, mediáticos y de organizaciones sociales definen el presente como muy proclive a que se registren nuevos actos de violencia entre sectores que salgan a las calles a defender el proceso democrático que votó el pueblo paraguayo en abril de 2008 y las fuerzas del orden o partidarios de partidos de derecha. Especialmente la policía, atravesada por sentimientos muy extremos luego de la muerte de seis de ellos en  los sucesos de Curuguaty.
 
 También empezaron a escucharse convocatorias de las principales fuerzas sociales, campesinas, sindicales, urbanas, para converger sobre la capital y defender la continuidad del proceso democrático.
 
Desde Curuguaty, donde las organizaciones campesinas empezaron hoy una vigilia en solidaridad con las víctimas agricultoras y reclamando la expropiación de la finca que fue escenario de la matanza, Luis Aguayo, líder nacional del a Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas (MCNOC) confirmó una movilización nacional en Asunción.
 
Por Jorge González, comunicador del periódico E'a
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“La entrada de las mujeres cambia las agendas”
Asiduo concurrente del Foro Social Mundial, el académico portugués Boaventura de Sousa Santos es uno de los intelectuales más comprometidos con los movimientos sociales de todo el mundo. Días atrás, fue uno de los poquísimos varones invitados como panelistas en el Foro Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por su sigla en inglés) que se desarrolló en Estambul y en el que participaron más de 2200 mujeres de 140 países. Casi como una “pop star”, numerosas jóvenes se quisieron fotografiar con él. Por la masiva concurrencia femenina, los baños masculinos del moderno Centro de Convenciones, donde se realizó esa gigantesca cumbre global feminista, fueron habilitados como mixtos. Y Boaventura se sorprendió cuando en un apuro ingresó a uno y se encontró rodeado de mujeres.


En el Foro de AWID, De Sousa Santos exhortó a los movimientos feministas a promover la articulación con otros movimientos sociales que tienen la lucha contra el modelo neoliberal como agenda prioritaria. En una entrevista con Página/12, ahondo en esa idea y en cómo generar esas alianzas. “Este enfoque en los modelos económicos dominantes, que son androcéntricos, patriarcales, homofóbicos, es una agenda bastante fuerte de articulación entre mujeres de varias partes del mundo”, afirmó. Y consideró que “cuando las mujeres entran en las luchas sociales, las agendas de los movimientos cambian”.


De Sousa Santos es doctor en Sociología de la Universidad de Yale y desarrolla sus actividades actualmente en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra, donde dirige el Centro de Estudios Sociales. Además es visitante de las universidades de Wisconsin-Madison, San Pablo, Los Andes y en la London School of Economics. Entre otros libros, escribió Refundación del Estado en América Latina. Perspectivas desde una epistemología del Sur y Portugal. Ensaio contra a autoflagelaçao. Recientemente publicó cinco Cartas a las Izquierdas, en Página/12, donde interpela a las izquierdas en relación con la crisis por la que atraviesa el mundo.


–Retomando su concepto de traducción, ¿qué piensa que deben traducir los movimientos de mujeres?

–El movimiento de mujeres tiene dos tareas muy importantes de traducción. La primera, dentro del movimiento feminista. Sabemos que en su interior hay divisiones enormes. Ahora mismo, en Porto Alegre, estuve con mujeres mapuches que no se conectan de ninguna manera con las luchas de mujeres argentinas porque, según ellas, las mujeres blancas trabajan por los derechos sexuales y otro tipo de demandas que para ellas pueden ser importantes, pero lo más importante es la defensa de la tierra y del agua, y dicen que a las mujeres blancas ese tema no les preocupa. Esto impide cualquier articulación de movimientos de mujeres, porque hay prejuicios de prioridades de lucha.


–Hay distintas prioridades de acuerdo con el contexto en el que se vive...

–Comprendo plenamente que para un feminismo urbano hay otro tipo de demandas importantes. El problema es que noso-tros, después del Foro Social Mundial, estamos convencidos de que es muy difícil hacer prioridades abstractas entre luchas. Hay luchas que ahora pueden ser más importantes para un grupo que para otro, pero nunca se sabe si esa lucha no será también importante para el otro grupo en el futuro. Por ejemplo, si las mujeres mapuches están luchando ahora por el agua, sabemos que el agua no es necesaria solamente para los campesinos. Las ciudades dependen brutalmente del agua. Una de las luchas recientes más exitosas que tuvimos fue en Colombia, donde en Bucaramanga se pudo conectar el movimiento campesino por agua de riego con los movimientos urbanos que luchaban por agua potable. Ese es el primer ejercicio de traducción intercultural dentro del movimiento feminista.


–¿Cuál sería el segundo?

–La segunda dimensión de traducción intercultural es entre el movimiento de mujeres y los otros movimientos sociales. Las mujeres han sido desde inicios del siglo XX un gran movimiento social. El fracaso, de alguna manera, del movimiento socialista en los países del este europeo, combinado con la declinación relativa del movimiento obrero, abrió una brecha para otros movimientos sociales, entre los cuales las mujeres, los indígenas, los campesinos, son los más destacados. Las mujeres han traído una nueva forma de activismo. Es un activismo alegre, de fiesta. Cuando estudiamos el movimiento obrero del siglo XIX, vemos que había teatro, poesía, bailes, porque para los obreros no había otros momentos de cultura, recreo, y fiesta sino dentro de sus organizaciones. Después, el sindicalismo se transformó en una cosa muy seria, diría aburrida, y se perdió la fiesta. Las mujeres han traído de regreso la fiesta, la celebración de la vida, los colores. Fue una nueva energía para el movimiento social en su totalidad que las mujeres aportaron y han logrado cambios en la agenda. Desde la Cumbre Mundial de Mujeres, de Beijing en 1995, hasta hoy, los logros son fundamentales. Pero no podemos decir que fue un éxito total. Porque mismo aquí en Europa, donde estamos –para mí Turquía es parte de Europa–, las mujeres tienen salarios inferiores a los de los hombres por el mismo trabajo, hay formas de machismo en todas las universidades, en las fábricas, en las calles, por todos lados. Ni en Europa nos podemos enorgullecer de haber resuelto el problema del sexismo. Me pregunto cómo vamos a pasar de aquí a una victoria más ancha, más densa, más sostenible en una época que, a mi juicio, será más difícil. Mismo en América latina, esta segunda década aparece más hostil a los movimientos progresistas, con más grupos de derecha. Creo que es necesario más que nunca unificar las fuerzas de los movimientos sociales como también las fuerzas de izquierda y es por eso que vengo escribiendo para Página/12 las Cartas a las Izquierdas. Es parte del mismo proyecto, de mi inquietud, de ver que las izquierdas se van a separar cada vez más y los movimientos también. Es muy importante que las mujeres no consideren avanzar solas por sus propias demandas.


–El problema es que nadie se concentra en las demandas de las mujeres si ellas, nosotras, no lo hacemos...

–Absolutamente. Lo tienen que seguir haciendo. Pero lo que tienen que ver es que involucrándose en otras demandas que no son originalmente suyas hacen dos cosas. Por un lado cambian las demandas. Por ejemplo, observemos las luchas contra el extractivismo en Perú o en Argentina. Cuando las mujeres entran en las luchas, la vida cotidiana, la vida de las familias, la calidad de la alimentación y del agua, entran dentro de la agenda. Porque las mujeres son las que las traen. Creo que la entrada de las mujeres en las agendas cambian esas agendas. Al mismo tiempo, se van sembrando las semillas de solidaridad para que mañana, frente a una agenda feminista, por ejemplo, el derecho al aborto que está en peligro, puedan ir a buscar a otros movimientos, el indígena, ecologista, de derechos humanos, para que se movilicen por ellas también.


–A su criterio, ¿cuáles cree que son los desafíos de los feminismos en América latina?

–La lucha es de dos tipos, muy claramente económica. Sabemos que hay un enfrentamiento muy fuerte, tenaz, en Argentina por supuesto y también en otros países, por un nuevo desarrollismo que debido al impulso de China está muy concentrado en los recursos naturales, que destruye a la Madre Tierra y a la Naturaleza. Es un modelo que desplaza gente de sus fincas, de sus tierras ancestrales, porque es un sistema de plantación de grandes hectáreas, de monocultivo. También tenemos al extractivismo de la minería, del oro, que está también destruyendo las tierras y contaminando el agua. En Argentina está el caso de Famatina, en La Rioja. Estuve involucrado con esa lucha, firmé cartas. ¿Quiénes son los activistas? Si ves las fotos, son mujeres. El primer reto es el modelo de de-sarrollo: este modelo sigue siendo el neoliberal, moderno, colonial. Las formas de desarrollo sostenible ya no son creíbles: lo único que quieren es desarrollo. No tienen ninguna preocupación por el medio ambiente. Las mujeres hoy, porque son una de las más afectadas por el neoliberalismo, por toda la destrucción ecológica, son las que deben meter el modelo económico en su agenda. Y esto puede ser a mi juicio también una traducción intercultural y una articulación interesante entre las mujeres latinoamericanas y africanas. Este enfoque en los modelos económicos dominantes, que son androcéntricos, patriarcales, homofóbicos, es una agenda bastante fuerte de articulación entre mujeres de varias partes del mundo.


–¿Cuál es el otro desafío?

–Hay otro desafío, que es muy importante, que es más de raíz cultural y político. Porque nosotros lo que estamos mirando en la especificidad de Latinoamérica es que con las Constituciones de Ecuador y de Bolivia, lo que está pasando ahora en Chile y en Argentina, hay un intento de reformar el Estado. Nosotros somos sociedad civil, pero sabemos que como tal no podemos florecer si el Estado es un muro que no te deja pasar, que te impide hacer oír tus demandas. Para este Estado patrimonialista y oligárquico, como siempre fue en América latina, hubo dos soluciones: la primera fue el autonomismo, que está bien representado por los zapatistas, o sea, “si el Estado no quiere nada con nosotros, no queremos nada con el Estado”. Ahora en Argentina tienen un debate desatado dentro de los movimientos sociales para saber qué posición tomar sobre el Gobierno y sobre el Estado, que son dos cosas distintas. Para algunos hay que mantener la autonomía que viene del movimiento piquetero, de las empresas recuperadas. Frente al colapso del Estado, al “que se vayan todos”, obviamente que la autonomía es el recurso. Pero otros movimientos, al contrario, parten de la idea de que el Estado es una relación social, y por eso contradictoria, y que el Estado de Kirchner no es lo mismo que el de Menem, y que por eso es posible hacer alianzas.


–El Gobierno acaba de impulsar la expropiación del 51 por ciento de las acciones de Repsol de la petrolera YPF...

–Durante la gestión de Menem, en la que se privatizó todo, hubiese sido imposible pensar una medida de ese tipo. Hay movimientos autonomistas en Argentina para los cuales ese tema no es muy importante. Para otros, incluiría mi persona en esos, una nacionalización de la petrolera es algo significativo, que da una señal de un cambio de relaciones de Estado en Argentina. Los movimientos deben conectarse con eso. ¿Cuál serán los papeles de las mujeres? Aquí las mujeres solitas no pueden. Por más fuertes que sean. Y en Argentina lo fueron. Por la dictadura sabemos muy bien que le ha dado un protagonismo enorme al movimiento de mujeres, empezando con las Madres de Plaza de Mayo. El autonomismo a mi juicio va a dividir más algunos movimientos. Si sos autónomo y no quieres conectarte con el Estado, tú tienes que apoyarte en tus propias fuerzas y quieres consolidar tu base. Si tú estás en un movimiento como el LGBT y recibes plata del gobierno de Belo Horizonte y hay otros que son afrodescendientes, que también reciben plata, tienen un tema para tratar juntos: ¿cómo vamos a lidiar con este problema que es recibir la plata manteniendo la autonomía? El desafío de la economía y el de la reforma del Estado son los dos grandes retos del movimiento feminista y de todos los movimientos en América latina.


–Usted decía que las demandas de los movimientos feministas urbanos tienen que ver con los derechos sexuales y reproductivos, temas que a las mujeres mapuches no les resultan prioritarios para su agenda. Sin embargo, pienso que decidir sobre el propio cuerpo tiene que ver con el concepto de autodeterminación.

–Tienes toda la razón. Lo nuevo en este movimiento es que no hay transformación colectiva sin transformación individual. Aquí tendrás que hacer traducción intercultural con las mujeres mapuches. Tú puedes concebir tu cuerpo, mi cuerpo, como nuestro territorio. No es simplemente el río, el árbol. ¿Tú puedes mantenerlo sin respetar el carácter espiritual, autónomo de tu propio cuerpo o no? Esta es la traducción intercultural. Las mujeres mapuches no son hostiles. Lo que suelen ser hostiles son los discursos públicos. Pero cuando empezamos a transformar el cuerpo en una metáfora del territorio, que además transgrede a lo individual y a lo colectivo, porque nuestro cuerpo es una colectividad: es mío pero yo no vivo sin tanta gente que me alimente, que me viste, etc. Por eso la autodeterminación del cuerpo, que es mucho más importante para las mujeres, porque su cuerpo fue más disputado como mercancía, más veces, más tiempo, por una cultura machista, androcéntrica y patriarcal. Si logras hacer esto, no hay contradicción. Hay diferentes perspectivas con el centro en la autonomía.

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Viernes, 18 Mayo 2012 18:22

Debate entre pueblos y Estados

La vida hay que preservarla
en todas susmanifestaciones
y aprovechar cada respiro
de aire puro que tenemos
para lograrlo.

(Augusto Ángel Maya, 1932-2010)

En los movimientos ambientales de Colombia y el mundo, en diferentes épocas, el debate sobre ambiente y desarrollo ha sido fundamental para imaginar la sociedad que queremos y tener muy claramente establecida la crítica a la sociedad que no queremos. Esta pregunta en una breve historia pasa por hitos o eventos que es bueno recordar cuando estamos en pleno proceso de preparación de la Conferencia de Rio+20, y simultáneamente y en paralelo la Cumbre de los Pueblos, y vuelve a ponerse en boga la discusión sobre ambiente y desarrollo.

Las grandes movilizaciones y revueltas de los años 60; la publicación de La primavera silenciosa, de Rachel Carson, libro que tuvo trascendental influencia en la denuncia de los pesticidas y de la crisis ambiental, le proporcionó argumentos y fuerza al naciente movimiento ecologista. El informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento 1972 y la famosa crisis petrolera de 1973 pusieron al debate la dependencia energética de los combustibles fósiles, su monopolio y contribución a la crisis social y ambiental, y la realización de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano (1972).

Colombia respondió a esta de momento, construyendo una institucionalidad centrada en estas preocupaciones, la creación del Instituto de Desarrollo de los Recursos Naturales Renovables (Inderena, 1968), la promulgación del Código de los Recursos Naturales y Protección del Medio Ambiente (1974), que pusieron el tema ambiental en la agenda pública. Paralelamente, se venían constituyendo movimientos ecologistas que interactúan y resisten; denuncian y contribuyen a la reflexión, a la denuncia y a la sensibilización de las poblaciones, desde la educación ambiental y el compromiso con las luchas de las familias de pescadores, campesinos, indígenas y comunidades negras, trabajadores y pobladores de los asentamientos urbanos.

Vino 20 años después la conferencia de Rio 92, que hoy miramos con nostalgia ante las propuestas de la llamada economía verde. Esta conferencia instaló el concepto de desarrollo sostenible, entendido como “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”. La Comisión del Desarrollo y Medio Ambiente, conocida como la comisión Brundtland, Nuestro Futuro Común, bajo cuyo influjo nació un sistema nacional ambiental altamente descentralizado y liderado por un ministerio que despuntaba como entidad de importancia suma para reenfocar el desarrollo del país hacia la senda del desarrollo humano sostenible y que se basó en un enfoque de gestión ambiental participativa desde su constitución.

Muchos debates se dan sobre el concepto de desarrollo sostenible, pues se basa en una visión económica liberal, y que pretende y sustenta soluciones de mercado a la crisis de civilización, y a la crisis ambiental y social derivada de un modelo de producción capitalista; pero que no explica estructuralmente los problemas de la acumulación de riqueza, la explotación de los seres humanos, la subordinación y la dominación de las mujeres y la naturaleza. Las ilusiones del desarrollo sostenible, sus promesas, según el informe, se centraban en relanzar el crecimiento, eliminar la pobreza y hacerlo de modo sostenible, confiando ciegamente en soluciones tecnológicas fundadas en el reciclaje, la reutilización, y una producción cada vez más eficiente, con menos insumos materiales y energéticos. Este planteamiento, a mi modo de ver, tuvo un efecto somnífero sobre los movimientos sociales y ecologistas y sobre la gestión pública ambiental.

El concepto de desarrollo sostenible no cuestionó la lógica de acumulación, el modelo de sociedad industrial y el estilo de vida consumista, inequitativo, desigual, colonialista, y los demás valores asociados a las ideologías que le sirven de sustento, la discriminación por razones culturales, de raza, opción sexual, género y generación. Este concepto, en últimas, legitimó la globalización neoliberal.

Rio+20 volverá a reunir a los Estados y en paralelo a los pueblos del mundo. Crisis climática, economía verde, justicia ambiental y social, y reconsideración a los estilos de producción y vida, de nuevo al debate. El debate central está referido precisamente a ese concepto de economía verde.

En el texto “La economía verde: el lobo se viste con piel de cordero” podemos leer una síntesis de la crítica . “Se trata de una nueva y sofisticada ofensiva destinada a acotar los problemas de la crisis terminal de este patrón civilizatorio hegemónico en términos tales que no ponga en cuestión la operación global de las relaciones políticas y económicas hoy dominantes en el planeta. […] Estos documentos y el concepto mismo de economía verde definen el nuevo marco conceptual dentro del cual se dan en la actualidad los debates, negociaciones y procesos de formulación de políticas de prácticamente todos los organismos multilaterales”.

Las preguntas que hoy podemos hacernos están recogidas por Lander en este artículo: “¿Se trata de la disposición efectiva de producir las profundas transformaciones requeridas para salvar la vida en el planeta? ¿O es, por el contrario, la economía verde un nuevo dispositivo de los poderes globales, como lo fue el desarrollo sostenible, que opera mediante la incorporación (aparente) de las críticas que se formulan al modelo civilizatorio destructor, pero con la condición de que los supuestos y lógicas fundamentales de ese modelo no sean cuestionados, especialmente la confianza en el crecimiento económico, la fe ciega en el progreso, la ciencia y la tecnología, el technological fix y la magia de los mercados? ¿Busca este informe ser un llamado a la acción urgente requerida para frenar las dinámicas devastadoras dominantes o, por el contrario, tiene por objetivo tranquilizarnos, intentando convencernos no sólo de que contamos con soluciones que harán posible la transición hacia una economía verde sino que [además], de hecho, esa transición ya ha comenzado?” Esta es una invitación a la lectura de los textos con las preguntas que nos trae Edgardo Lander.

Por último, es bueno saber que el gobierno de Colombia ha preparado un documento que está en proceso de divulgación, en el cual sustenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como una manera de tratar de concretar resultados, pues el debate y los acuerdos son etéreos hasta ahora, lo que no quiere decir que esta conferencia sea inofensiva. Al contrario, legalizará aun más las soluciones de mercado; reeditará la prepotencia y el antropocentrismo, que niega la diversidad de la vida en su rica diversidad y de la vida humana, las diversas maneras de vivir y las construcciones alternativas a los problemas generados por un modelo neoliberal impuesto. Estos objetivos, definidos de manera general como viables, universales, voluntarios, no pasan de ser una buena intención y un esfuerzo por sacar algo preciso de esta conferencia. Se refieren a la lucha contra la pobreza, la modificación en los patrones de consumo, el fomento del desarrollo sostenible de los asentamientos humanos, la diversidad biológica y bosques, océanos, recursos hídricos, mejoras en seguridad alimentaria; energía, incluyendo de fuentes renovables.

Proponen, sin hacer clara referencia a nuestra tragedia colombiana; desconocen el proceso de internacionalización o, mejor, la imposición del capitalismo transnacional, su modelo de acumulación y su aplicación de manera violenta en Colombia: 4 millones 300 mil personas desplazadas; 10 millones de hectáreas arrebatadas de manos campesinas, de comunidades negras y pueblos indígenas. Indignación y vergüenza… Más de 4 millones de seres humanos, colombianas y colombianos, expulsados de su terruño, de su vereda, de su vecindario. Rotos los vínculos, destruida la cadena de los afectos acumulados en años y años de historia hecha en la solidaridad vecinal, en el trabajo común, en la construcción en convite y en minga, del acueducto veredal, del trapiche comunitario, del camino vecinal.

Hoy viven apeñuscados en las goteras de ciudades y pueblos, añorando su vida de antes de la ruptura violenta de las relaciones sociales y ecológicas, culturales y económicas con su terruño. Desconocen el modelo extractivista y minero energético que se nos impuso, y la transformación institucional para garantizar la llamada confianza inversionista y la seguridad jurídica a las multinacionales. Estos ODS son ingenuos al lado de las locomotoras del actual plan de desarrollo de Colombia. Sin embargo, debemos aprovechar a Rio+20 como una oportunidad sin igual para renovar los encuentros que permitan deliberar abiertamente sobre la crisis ambiental planetaria y sus alternativas. La Agenda 21, el convenio sobre la diversidad biológica y los otros acuerdos de Rio 92 serán remembranzas y los consideraremos grandes avances al lado de lo que puede acontecer en Rio+20.

Entre el 15 y 23 de junio, en Terrenos de Flamengo, en Rio de Janeiro, se ha convocado la Cumbre de los Pueblos sobre Rio+20 por la Justicia Social y Ambiental. La sociedad civil global, las organizaciones, los colectivos y los movimientos sociales ocuparán los terrenos para proponer una nueva forma de vida en el planeta, en solidaridad contra la mercantilización de la naturaleza y en defensa de los bienes comunes .
Publicado enEdición 180
Jueves, 17 Mayo 2012 10:18

Brasil Potencia

Brasil Potencia

 

Edición 2012, Formato: 17 x 24 cm, 312 páginas
P.V.P:$40.000 ISBN:978-958-8454-54-2

 

 

Reseña.

En la transición que vivimos hacia un mundo multipolar, Brasil será una de las ocho potencias globales que jugarán un papel preponderante en las relaciones internacionales. Para la región latinoamericana, pero sobre todo para América del Sur, la emergencia de este gigante como primera potencia intrarregional en nuestra historia, representará un cambio de larga duración llamado a remodelar la geopolítica local y planetaria.

Aún es pronto para determinar si el Brasil Potencia será la argamasa capaz de integrar una región que asume cada vez más claramente sus diferencias con Estados Unidos y Canadá, o si se convertirá en un nuevo imperialismo destinado a someter al resto de la región.

Este trabajo explora la tensión entre ambos caminos y concluye que estamos ante un escenario abierto. Analiza los cambios internos que llevaron a una remodelación de las clases dominantes de Brasil y al desarrollo de su capacidad autónoma de acumulación de capital, debatiendo con la tesis de Ruy Mauro Marini, quien acuñó el concepto de “subimperialismo”. Concluye con los desafíos que se presentan a los movimientos populares de Brasil, y de toda la región, ante los cambios sistémicos en curso.



 
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Jueves, 10 Mayo 2012 06:57

Arrancó el paro de la COB

Arrancó el paro de la COB
Bolivia lleva más de siete semanas de conflictos de diferentes sectores sociales con el gobierno de Evo Morales. En las próximas 48 horas amenazan con pronunciarse, luego de que ayer comenzara con violencia el paro de tres días convocado por la Central Obrera Boliviana (COB). En varias ciudades del país, fundamentalmente en La Paz, médicos, mineros y estudiantes, entre otros, se enfrentaron a la policía armados de molotov y pedazos de dinamita. Las propuestas del presidente Morales para calmar los ánimos son sistemáticamente rechazadas por las organizaciones en protesta, que exigen mayores salarios y mejores condiciones para trabajar.


La mañana de ayer, cientos de policías y un carro Neptuno estaban listos en el centro paceño para atender a los manifestantes, quienes bajaron en fila desde la ciudad de El Alto. Estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y de la Universidad Popular de El Alto (UPEA) se dirigieron hacia la plaza Murillo (donde están el Congreso y la Casa de Gobierno) y enfrentaron a los policías con piedras, molotov y cachorros de dinamita aportados por mineros venidos de Huanuni y otras regiones del país. La pelea callejera terminó con 20 heridos –la mitad de cada bando–.


Los trajes verdes de los policías y sus escudos terminaron chorreando pintura rosada lanzada por los estudiantes de medicina, quienes se pusieron delantales blancos para ir al choque. Los gases policiales estuvieron horas flotando en las cuadras cercanas a la plaza principal.


Enfrentamientos similares tuvieron lugar en Tarija y Potosí. En Santa Cruz y Beni cortaron las rutas. En Cochabamba, el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) reunió a 30 mil cocaleros para expresar su respaldo al “proceso de cambio”. Además, agredieron a la manifestación local de trabajadores de salud, a tono con el llamado “al pueblo” que el día anterior hizo el vicepresidente, Alvaro García Linera, para “defender la salud pública”.


“Los conflictos sociales que están alentados por logias y partidos de la derecha no socavarán la fortaleza del proceso revolucionario. La conspiración debe ser derrotada por manifestaciones de esta naturaleza, que demuestra la fortaleza del gobierno”, dijo la presidenta del MAS Cochabamba, Leonilda Zurita.


El paro de 72 horas convocado por la COB tiene adhesión de sus afiliados. Pero los sindicatos de actividades productivas, como la petrolera y la minera, se negaron a detener sus actividades, aunque sí mandaron representantes a manifestarse en las calles. Los maestros, que hasta hace dos semanas estaban en huelga, decidieron participar de las movilizaciones, pero sin suspender las clases. Argumentaron que las escuelas ya habían estado cerradas el lunes y el martes, a raíz del paro de 48 horas realizado por los trabajadores del transporte.


“El paro de 72 horas es el preparativo de la huelga general indefinida”, dijo el secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Trujillo. La central obrera exige un aumento salarial superior al 8 por ciento, establecido por el gobierno el 1º de mayo último. Según un estudio realizado por la COB, un hogar de este país necesita un ingreso de 8039 bolivianos mensuales para sostener a la familia. La suma equivaldría a 1140 dólares, cantidad considerada descabellada por el gobierno, ya que el salario mínimo en Bolivia es de 140 dólares.


El sector más aguerrido en este paro es el de los trabajadores de salud. Resulta que en 1964 el gobierno de Víctor Paz Estenssoro había decretado que médicos, dentistas y farmacéuticos trabajan sólo seis horas por día. Ahora, Morales sacó un decreto para hacerlos trabajar ocho horas por el mismo precio. “Ratificamos que para la discusión de cualquier tema (con el gobierno), en cualquier escenario, está primero la abrogación del Decreto 1126 (sobre las ocho horas laborales para el sector Salud). Nosotros, los trabajadores, no vamos a retroceder en esa demanda de abrogación”, agregó Trujillo. La semana pasada, el presidente anunció que estaba “suspendido” el Decreto 1126, pero para la COB no es suficiente. Morales también convocó a los médicos a una cumbre de la revolución de la salud para debatir el tema, junto a las organizaciones campesinas aliadas al gobierno. Indígenas no habría, porque nuevamente están en marcha hacia esta ciudad para pedir al presidente que respete los acuerdos suscritos en octubre de 2011, con la anterior marcha, para que ningún proyecto carretero atraviese el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).


“Nunca hay horario para atender a los pacientes, para eso hacemos el juramento hipocrático. Pero el gobierno exige que trabajemos dos horas más, dicen que ‘para bajar el índice de mortalidad’. Es un argumento falso, porque en realidad quieren tapar la poca capacidad del gobierno para cumplir con lo que dice la Constitución: que toda la población esté incluida en un Sistema Universal de Salud. Aceptamos trabajar ocho horas, pero que nos paguen por las ocho horas. Y si asistimos a una cumbre, queremos que esté dirigida con un criterio técnico, no que decidan los políticos”, dijo a Página/12 Miguel Urquieta, representante de la Organización Boliviana de Estudiantes de Medicina.

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Madres Comunitarias suspenden paro. La lucha continúa
El martes 8 de mayo a las 7 p.m. se llegó a un acuerdo con el gobierno para suspender el paro nacional declarado por las Madres Comunitarias e iniciado el lunes 7.

La jornada fue intensa y extenuante. Procedentes de varios departamentos llegaron a Bogotá Madres Comunitarias para acompañar y presionar la negociación que debía abrirse fruto de su paro. Con gran entusiasmo, aguantando frío e incomodidades de todo tipo, transcurrieron las 48 horas en que aguardaron a las puertas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Mientras tanto, en las ciudades, en los barrios, miles de ellas dejaban de atender a la población beneficiaria del programa oficial.

El primer día de lucha había terminado con un preacuerdo hacia las 11 p.m. En el segundo había que asegurar muchos detalles del mismo.

El martes 8, mientras llegaba el momento de ingresar a la negociación, el entusiasmo llenaba la carpa instalada en las afueras de la sede principal del ICBF. Se compartían visiones y experiencias sobre el trabajo cotidiano que realizan en cada una de sus sedes, se discutía sobre los detalles de la negociación que proseguiría en pocas horas, se cantaba y bailaba. El alimento no faltó, compañeros solidarios de localidades como Ciudad Bolívar daban la nota de entusiasmo y compañerismo.

Llegó el momento. A las 3:30 p.m. un grupo de Madres voceras de sus respectivas organizaciones, encabezadas por Olinda García –Sintracihobi–, Rocío Alvarado – Addhip–, Stella Hoyos –Amcolombia– y Ligia Inés Alzate –Central Unitaria de Trabajadores–, ingresaron a las instalaciones del ICBF. La delegación gubernamental estuvo conformada por Mauricio Olivero –Viceministro de Trabajo–, Andrés Restrepo –director de pensiones del Ministerio de Hacienda–, y Germán Quiroga González –subdirección de primera infancia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Tras cuatro horas de argumentaciones se firmó un acuerdo, el cual hará de hoja de ruta sobre unos puntos centrales que tanto gobierno como Madres deben implementar para volver a reunirse el 8 de junio a las 9 a.m en la sede del ICBF. Los principales puntos y aspectos de lo acordado en los dos días de paro:
  1. Se trabajará para el reconocimiento de las Madres Comunitarias como trabajadoras con derecho a un salario mínimo legal vigente.
  2. Se trabajará para establecer las  pensiones de las  Madres Comunitarias de acuerdo a sus particularidades y con  indemnizaciones para las mayores de 60 años.
  3. La vinculación de las Madres Comunitarias a la estrategia de Cero  a Siempre es opcional, el tránsito de las madres y los niños es gradual y se acogerían a las nuevas condiciones laborales y de acuerdo a los perfiles ofrecidos. La estrategia está soportada por los agentes educativos en general y las Madres Comunitarias en particular.
  4. Para los hogares comunitarios que no transiten a los Centros de Desarrollo Infantil, se propondrá a las instancias pertinentes una política pública que abarque para las Madres Comunitarias la defensa de sus derechos en lo laboral, pensional y profesional, en el marco de la política pública de atención a la primera infancia.
Como se puede deducir de lo acordado, todo queda por hacerse realidad, es decir, todo depende de la decisión con que actúen en las próximas semanas las Madres.

Según lo acordado, para desarrollar algunos de estos puntos se adelantarán acciones a tres años; las Madres Comunitarias y el ICBF levantarán y complementarán la información sobre la situación de las Madres para poder definir lo relacionado con el tema pensional, el reconocimiento laboral y sobre los diferentes aspectos que se puedan desprender de la estrategia “De cero a siempre”. A partir de la información recopilada entre las partes, y los diferentes interrogantes planteados y aclarados,  se continuará la discusión y negociación a partir del 8 de junio.

Sobre el particular Rocío Alvarado, vocera de la ADDHIP, enfatizó que hasta ahora: “…logramos ponernos de acuerdo sobre los puntos gruesos a trabajar. No podíamos detenernos en las minucias de cada cosa porque nunca hubiéramos salido de la negociación; ahora necesitamos que todas ustedes se reúnan en sus hogares y regiones y nos manifiesten todas las inquietudes para ir preparándonos para la discusión del 8 de junio. No hay que bajar la guardia, debemos estar preparadas y presionar para que al momento de la discusión y de la negociación el gobierno nos cumpla”.

Ante lo alcanzado en este paro, es necesario recordar que históricamente las Madres Comunitarias no han sido reconocidas como trabajadoras, en consecuencia no han recibido por su trabajo un salario sino una bonificación, como se sabe, inferior al salario mínimo. Tampoco han tenido derechos laborales y mucho menos pensión. En este momento la promesa de que serán reconocidas como trabajadoras, es precisamente una promesa, que de cumplirse se constituirá en un logro histórico para las mujeres trabajadoras en los hogares comunitarios.

No se puede dejar de lado, en todo caso, que de acuerdo a lo pretendido por el gobierno, la mayoría de las Madres pasarán a ser integradas dentro de su estrategia de “Cero a Siempre”, con la cual las Madres quedarán bajo el control de operadores privados. Pero desde ya no pocas de ellas han manifestado su decisión de no aceptar este programa oficial.

Por tanto, se viene una lucha para que a estas madres se les respete como trabajadoras con todos sus derechos, pero que además no sean asfixiadas por la competencia territorial que impongan los grandes operadores.

Madre y comunidad

Este paro se inició con grandes interrogantes de parte de las Madres Comunitarias sobre la aplicación de una política que viene desde el anterior gobierno y que nunca se discutió con ellas. Ahora, gracias al paro, se abren espacios para la discusión y la recopilación de información, a partir de lo cual, con toda seguridad, vendrán nuevas jornadas de lucha.

Hacia futuro, del trabajo y movilización de las Madres Comunitarias dependen sus logros reivindicativos y que estos sean respetados. Pero para lograrlo, se debe contar con el acompañamiento de las familias usuarias, las organizaciones sociales y sindicales y el conjunto  de la sociedad, porque finalmente, la situación de las Madres Comunitarias define –en buena medida–, la situación de la infancia en los barrios populares.

Pero además, la participación en esta lucha es una oportunidad para que la sociedad discuta sobre la situación y futuro de niñas y niños, pues no es justo que gran parte de la infancia de Colombia quede en manos de los criterios de operadores privados que no tienen relación alguna con las comunidades donde van a operar, ni conocen las particularidades de cada una de ellas.

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Publicado enColombia
Sábado, 21 Abril 2012 11:06

La voz que se impuso en Cartagena

La voz que se impuso en Cartagena
Con poca gloria para Santos, mucha pena para el pueblo de La Heroica y muchos interrogantes para el continente, terminó la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias. El presidente colombiano, en lugar de salir en hombros, como hacía prever el enorme despliegue económico (25 millones de dólares), organizativo y de propaganda, salió a defenderse culpando a los medios de haber azuzado el fuego con los temas candentes: Cuba, Malvinas y drogas. La V Cumbre de los Pueblos, por su parte, emitió una declaración conjunta sobre estos y otros temas estratégicos, y se puso del lado de quienes dejaron atrás la sumisión a Estados Unidos.

La ausencia de Cuba, Puerto Rico y Ecuador, por la intransigencia y el colonialismo estadounidenses; la salida intempestiva de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, por la falta de consenso en su solicitud de respaldo en la exigencia de reconocimiento de la soberanía de su país sobre las islas Malvinas; la ausencia de Nicaragua y posteriormente la salida del presidente de Bolivia, Evo Morales, dejaron una lánguida foto y un balance que empeoraba con el paso de las horas.

De los 34 países del continente, 33 coinciden ahora en que “no habrá una sola cumbre más que reúna a los gobiernos del continente sin la participación de Cuba”. Desde los gobiernos conservadores hasta los progresistas, han llegado a un consenso en este punto, anunció ante los medios de comunicación, el lunes 16 de abril, el canciller venezolano Nicolás Maduro.

El gobierno de Colombia, a pesar de los tiempos que corren, mantiene su posición de genuflexión con el conjunto de la política estadounidense, y por eso el fracaso de Santos no equivale al éxito de la agenda social colombiana. Barack Obama vino a acelerar la entrada en vigencia del TLC para beneficio de las corporaciones estadounidenses. El sector avícola, resignado, anuncia que se está adaptando, “a pesar de la brecha competitiva”, a la entrada de 27.000 toneladas de pollo estadounidense en el primer año del Tratado, y que la competencia ya no será sólo con los cuartos traseros baratos (pierna y pernil) sino también con la pechuga de pollo, que ha bajado de precio en Estados Unidos, producto de la reducción del consumo en medio de la crisis económica.

Sigue la militarización norteamericana de todo el continente, con efectos perversos en el conflicto armado colombiano; se acelera un convenio energético consistente en hidroeléctricas que seguirán explotando el recurso estratégico del agua e imponiéndose sobre los derechos territoriales de las comunidades, a la vez que contribuyen a profundizar la crisis climática. El ministro de Minas Mauricio Cárdenas afirma pomposamente que Colombia se pone a la vanguardia de la integración energética del continente, mientras millones de personas todavía no cuentan con acceso a la electricidad o tienen que pagar 10 o más por ciento de su ingreso mensual por contar con este servicio.

La presencia disidente


Al otro lado de las murallas de la Ciudad Heroica culminó la V versión de la Cumbre de los Pueblos, bajo el lema “La verdadera voz de las Américas”, que se sumó al rechazo frente a que Estados Unidos siga imponiendo la agenda continental, a la vez que abordó los verdaderos debates del continente y sentó su posición de respaldo a Cuba, a la soberanía Argentina sobre Malvinas y en contra de la llamada “guerra contra las drogas”. Así lo consignó en la declaración final, construida de manera consensuada entre organizaciones sociales de Colombia y delegaciones internacionales. También se produjeron declaraciones sectoriales de sindicatos, mujeres, estudiantes e iglesias, que realizaron sus encuentros en el marco de esta Cumbre.

La presencia y la actuación de las corporaciones trasnacionales en diferentes renglones de la economía de América Latina fueron temas transversales a las reflexiones de las organizaciones sociales en los diferentes paneles, talleres y conversatorios de la Cumbre de los Pueblos. El debate llega a la misma conclusión: los intereses de la megaminería, los agronegocios, la banca, las multinacionales del agua, los recursos naturales, las telecomunicaciones, las farmacéuticas y la tecnología, entre otras, están detrás de la militarización, la represión, el señalamiento y la persecución de los líderes sociales que se oponen a que controlen los recursos estratégicos. Estas corporaciones, a la vez, sobornan, presionan o se alían con funcionarios gubernamentales para imponer sus propias reglas de juego a través de los Tratados de Libre Comercio, los Tratados Bilaterales de Inversiones y toda la legislación interna que se ha modificado para garantizarles cada vez más derechos. Todo esto ocurre en un contexto de crisis económica en Estados Unidos y Europa, cuando el gran capital busca reacomodarse acumulando cada vez más rentas, territorios y recursos, y mira hacia nuestros territorios con avaricia.

Minería: locomotora rota


El gobierno colombiano les devuelve a las multinacionales mineras en exenciones de impuestos aproximadamente al 30 por ciento de lo que pagan estas empresas en regalías. Esa fue la denuncia presentada por Mario Valencia, de la Red Colombiana de Acción Frente a la Megaminería (Reclame), durante el panel “Megaminería y Desarrollo”, realizado el primer día de la V Cumbre de los Pueblos. “El estado colombiano le está regalando los minerales a esas empresas, por estar cargados de exenciones que equivalen a dos billones de pesos anuales, que es justamente lo que los estudiantes están pidiendo para mejorar la calidad y la oferta educativa de la universidad pública”, señaló Valencia, quien afirmó que el Estado debe recuperar el control de la minería.

La problemática minera atraviesa el continente, pero no todos los países juegan el mismo papel. Raúl Burbano, integrante de la organización no gubernamental canadiense Frontera Común, que le hace seguimiento a la minería, afirmó en el panel “Implementación de los TLC” que dos tercios de la minería mundial es de origen canadiense, y recordó que Canadá ha ‘asesorado’ la reforma a los códigos mineros de varios países del continente, con lo cual termina favoreciendo a las 1.500 empresas y los 1.246 proyectos mineros canadienses. En los últimos cinco años, el crecimiento del sector pasó de 35 a 50 por ciento. La mayoría de estas inversiones están en Honduras, Colombia y Perú, países donde no se respetan los derechos humanos, añade Burbano, con lo cual la minería canadiense busca evadir su responsabilidad con trabajadores y comunidades, para aumentar su margen de ganancias. Frontera Común promueve un marco legal en su país que permita el control al comportamiento de la minería más allá de las fronteras.

¿Guerra, contra qué?


La llamada Guerra contra las Drogas fue abordada por la V Cumbre de los Pueblos bajo el eje de militarización, derechos humanos y criminalización de la protesta social. Ricardo Soberón Garrido, ex zar antidrogas del Perú, analiza los intereses que la dinamizan: “En el terreno empresarial, obviamente los laboratorios farmacéuticos internacionales que pretenden seguir manteniendo el monopolio del control de las situaciones de neurosis, de psicosis, de distinto tipo de patologías a partir de sus propios medicamentos y no permitir que la gente tenga salidas más naturales (recurriendo a plantas de uso tradicional, estigmatizadas por esta misma política). En el terreno militar, estamos evidenciando un proceso de privatización de la guerra, particularmente en América Latina. Organizaciones y agencias de seguridad y de orden público del aparato tecnológico militar de Estados Unidos están interesadas en alimentar a las fuerzas armadas y policiales de nuestros países, y a sus servicios de inteligencia, para poder encomendarles nuevas misiones, entre otras el control del narcotráfico; el seguimiento y monitoreo de vuelos sospechosos, de embarcaciones sospechosas, la devolución de migrantes, etcétera. Hay también otros actores ideológicamente interesados, en algunos casos podemos hablar de sectores muy conservadores”.

Soberón renunció hace algunos meses a su cargo como Zar Antidrogas de su país por presión de Washington. Se hizo presente en la V Cumbre de los Pueblos para compartir sus reflexiones y señalar esta temática como un asunto del resorte de cada país: “No hay un problema mundial de drogas: hay problemas nacionales que deben ser respondidos en términos nacionales, porque uno de los trucos sobre los cuales se ha basado el sistema internacional ha sido hacernos pensar que el problema es global, que la respuesta es global, y que nadie puede poner en tela de juicio ese paradigma internacional”.

Los TLC: leyes de implementación podrían ser inconstitucionales


La multiplicación de los Tratados de Libre Comercio está generando un nuevo orden legal internacional que pone en juego las normas nacionales e incluso las normas internacionales que protegen los derechos humanos. Así se desprende de las discusiones que tuvieron lugar bajo el eje “TLC: negociación, implementación y resistencias”, durante la V Cumbre de los Pueblos.

En el panel sobre implementación de los TLC, los estragos de los Tratados de Libre Comercio no fueron sólo un pronóstico. Jorge Coronado, de la Comisión Nacional de Enlace, red de organizaciones sociales costarricenses, presentó el balance de lo que han sido siete años de implementación del TLC con Estados Unidos para Centroamérica: la balanza comercial se invirtió completamente. Hoy, Centroamérica importa de Estados Unidos más de lo que exporta. El 73 por ciento de la biodiversidad está patentado, el desempleo aumentó y la informalidad representa el 66 por ciento de la economía, y es perseguida por la policía. Existen fuertes restricciones en materia de propiedad intelectual, las fotocopias están penalizadas en Centroamérica y la responsabilidad recae sobre los dueños de los pequeños negocios de copiado, reveló Coronado.

El analista y economista Héctor-León Moncayo, integrante del consejo editorial de este periódico, afirmó que en Colombia, como en otros países con TLC, las leyes ya no se desprenden de la Constitución sino del acuerdo comercial. También afirmó que en la demanda de inconstitucionalidad presentada por diversas organizaciones sociales, académicas y sectores empresariales, en 2009, quedó un espacio abierto para la incidencia jurídica, y es que la Corte declaró constitucional el TLC con Estados Unidos pero afirmó que algunas leyes de implementación pueden ser inconstitucionales. Moncayo insistió en que la lucha contra los TLC está vigente y debe darse también en el terreno jurídico, pero fundamentalmente a través de la movilización social.

El gobierno no acoge propuestas de la MANE


La educación, en particular la superior, está en el centro de los debates sobre el modelo económico en el continente. La disputa por la educación pública, gratuita, universal y de calidad le ha dado dividendos muy importantes al movimiento estudiantil en el continente, particularmente en Chile y Colombia, donde mantienen detenidas las reformas que profundizan la privatización. El reconocimiento por esos logros se hizo sentir en todos los escenarios y momentos de la V Cumbre de los Pueblos, donde la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) se hizo presente.

Ante la presión del movimiento estudiantil, el viceministro de Educación Javier Botero Álvarez tuvo que asistir al foro sobre autonomía universitaria convocado por la MANE, en el marco de la V Cumbre de los Pueblos. El funcionario se reafirmó en la postura gubernamental de centralizar la autonomía universitaria en una junta directiva o consejo superior, a pesar de las recientes críticas que rodearon la elección del rector de la Universidad Nacional de Colombia, en el marco del debate sobre la educación pública en el país.

Los integrantes de la MANE participantes en el Foro denunciaron que el gobierno colombiano no acoge sus propuestas, aunque públicamente se declara dispuesto al diálogo. “No quieren salir del marco neoliberal porque apuntan a abrirle espacio a la inversión privada y al capital extranjero en la universidad pública”, señaló Leonel Eduardo Vargas, vocero de la MANE, quien anunció que la movilización seguirá.

Sin la voz de las mujeres, otra América no es posible


Con esta consigna, cerca de 200 representantes de organizaciones de mujeres de Cartagena, la Costa Caribe y el país, junto con delegadas internacionales, se reunieron en un encuentro realizado en el marco de la V Cumbre de los Pueblos para discutir las relación entre las reglas y las normas del modelo económico, y los derechos humanos. A pesar de los avances de la lucha feminista, las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico no remunerado que combinan con las actividades productivas, duplicando su jornada laboral. Adicionalmente, las tasas de desempleo de las mujeres son más altas estructuralmente en todo el continente. En Colombia, en el período septiembre-diciembre de 2011, el desempleo de las mujeres fue de 12,5 por ciento, mientras el de los hombres fue de 7 por ciento.

El modelo actual está fuertemente sostenido en sus hombros mientras les ofrece condiciones precarias de trabajo. Los sectores de la economía nacional que desplazan los TLC en los países llamados en desarrollo son la agricultura y la industria (incluyendo el desarrollo tecnológico). Las economías locales quedan sostenidas en sectores como comercio, hoteles y restaurantes, y en los servicios comunales, sociales y personales. Estos dos son las principales fuentes de trabajo para las mujeres, también porque son una extensión de los roles de cuidado, tradicionalmente asignados a ellas. En el país, 63 de cada 100 mujeres trabajan en comercio y servicios, según estadísticas del Dane.

La reducción del Estado recae también sobre los hombros de las mujeres. Una muestra de ello es el trabajo de las madres comunitarias, a quienes históricamente se les ha negado su relación laboral con el Estado. Las madres comunitarias del departamento de Bolívar denunciaron durante el encuentro que, con el programa de atención a la primera infancia, “De Cero a Siempre”, lanzado por el gobierno nacional, su trabajo está en riesgo. Las ONG van a recibir los recursos de Bienestar Familiar para atender a la infancia, y son ellas las que van a contratar a las madres. María Valencia, del Sindicato de Madres Comunitarias de Bolívar, anunció que las organizaciones que las agrupan en todo el país realizarán una marcha nacional en mayo de este año para denunciar esta situación y exigirle al gobierno nacional unos programas que las incorporen y reconozcan sus derechos.

Las ventas por catálogo se han convertido en otra ocupación generalizada para las mujeres en la región. Algunas lo asumen como trabajo adicional para completar sus ingresos. Mientras las multinacionales de belleza y otros artículos de aseo y nutrición acumulan enormes ganancias por este concepto, las mujeres deben poner el capital inicial, crear las redes de ventas y pagar por los catálogos. Todos los costos los asumen las vendedoras, sin llegar a tener relación laboral o contractual con estas compañías.

La salud y la seguridad social son dos de las enormes deudas del modelo económico con las mujeres. No hay atención en salud que reconozca los derechos sexuales y reproductivos en las distintas etapas de su vida, y, por el contrario, la atención en salud se ha precarizado, deshumanizado y estandarizado, señalan las mujeres. Ecuador, a pesar de tener un sistema de salud pública, y Chile, con TLC firmados con muchos países, comparten este diagnóstico sobre la atención. María Clara Plata, de la Mesa Mujeres y Economía, de Colombia, afirmó que “el libre comercio convirtió a las y los pacientes en clientes, y a la salud en un negocio” e invitó a las participantes a sumarse al Referendo por la Salud y la Seguridad Social, cuyas firmas se están recogiendo en Bogotá, y a participar en el Congreso Nacional por la Salud, el próximo mes de agosto.

Las mujeres también recordaron que el 12 de abril se cumplieron tres años de la violación de Jessika Beltrán. Su mamá denunció que el sargento Michael Cohen y el contratista César Ruiz, ambos ubicados en la base de Tolemaida, desarrollando labores del ‘plan Colombia’, violaron a su hija cuando tenía 12 años. El caso sigue en la impunidad. A través de esta denuncia, rechazaron la militarización de la vida cotidiana y denunciaron la violencia de los actores armados contra las mujeres, insistiendo en la exigencia de la solución política del conflicto armado de Colombia y la desmilitarización de la vida civil en el continente.

Objeción de conciencia frente al modelo neoliberal


“El escenario de la guerra ya no se limita al control del territorial y de los recursos económicos sino que ahora las guerras buscan también la dominación de la mente y el cuerpo de las personas, y apuntan a la construcción de un pensamiento único”. Esta fue la principal conclusión a la que llegó el Encuentro Ecuménico, realizado durante la V Cumbre de los Pueblos.

En la declaración, suscrita por 31 organizaciones cristianas, de personas de fe, jóvenes, mujeres, indígenas y afrodescendientes, acordaron ampliar el trabajo de la objeción de conciencia al servicio militar, al neoliberalismo en su conjunto: “No podemos seguir pensando y actuando con los criterios de este mundo neoliberal que se nos impone con su lógica de muerte y destrucción humana y de la naturaleza”. El Encuentro Ecuménico también acordó fortalecer la organización del sector ecuménico, conocer las experiencias de opciones políticas y económicas que están surgiendo en la región, como el socialismo del siglo XXI y el Buen Vivir, trabajar por lo solución negociada del conflicto armado en Colombia, la reparación, y la restitución de las tierras a desplazados y víctimas.

La ciudad y las Cumbres


En un ambiente hostil al movimiento social y en medio de un fuerte control militar y policial en la ciudad, se desarrollaron la V Cumbre de los Pueblos y la VI Cumbre de las Américas. El pueblo cartagenero tuvo restringida la movilidad dentro de su ciudad, particularmente en las zonas de Bocagrande, el centro y la ciudad amurallada. Los vendedores ambulantes sintieron el impacto económico negativo en sus ventas por la falta de público. La ciudad, limpia y despejada, daba la sensación de una paraíso aterrador, al estilo del mundo feliz.

En un acto de total abuso de autoridad, la fuerza pública les ordenó a los dueños de hoteles expulsar a estudiantes y sindicalistas hospedados en el sector de Bocagrande que participaban en la V Cumbre de los Pueblos. Mientras trataba de vender la imagen de un líder internacional que concilia intereses divergentes en el continente, el gobierno de Juan Manuel Santos dio muestras de un profundo Estado represivo, que quiso ocultar y acallar la voz de la protesta social en Cartagena.

Pero no lo consiguió. Ocho mil personas marcharon en medio de fuertes dispositivos de seguridad por un trayecto corto, desde el Coliseo Chico Navarro hasta el sector de Chambacú, al cabo del cual se leyó la declaración final, que concluye: “Esta es nuestra voz, la verdadera voz de los pueblos de las Américas, y así lo proclamamos ante el mundo”.

Mientras los analistas colombianos cuentan las monedas que quedaron de la cacareada Cumbre, el continente sigue en sus realidades y las cartas quedan sobre la mesa: el modelo neoliberal avanza desafiando a los pueblos, y éstos han asumido el desafío. El triste espectáculo de sumisión a la hegemonía estadounidense se desgasta. Subyacen poderes no suficientemente desafiados: el patriarcado, el sistema financiero, la plutocracia, el poder corporativo que se alza sobre los Estados mismos. Poderes todos presentes en la vida cotidiana, esa que el movimiento ecuménico llama a desneoliberalizar desde la conciencia, siendo más grandes que el sectarismo político.

Publicado enEdición 179
La verdadera voz de las Américas se hizo oír en Cartagena
En medio de la fraternidad, la calidez y los cantos y arengas en solidaridad con Cuba, y por el fin del imperialismo norteamericano y la defensa de la soberanía, comenzó este 12 de abril en Cartagena, la V Cumbre de los Pueblos: “La verdadera voz de las Américas”, que acogió a unos mil representantes de organizaciones sociales de Cartagena, la costa caribe, el país y el continente, incluyendo a Cuba.


Indígenas de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), sindicalistas de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Trabajadores de Colombia, (CTC), mujeres del Tribunal de Mujeres y DHESC, el Comité de Mujeres de la Alianza Social Continental, iglesias de diferentes credos, el partido político de oposición Polo Democrático Alternativo (PDA), la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice); la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (Comosocol), que agrupa a la Marcha Patriótica, la Minga de Resistencia Social y Comunitaria y el Congreso de los Pueblos, entre otros cientos de organizaciones y redes, se hicieron presentes en la V Cumbre de los Pueblos de las Américas.


Durante el acto de instalación, Jorge Coronado, integrante de la Comisión Nacional de Enlace, red costarricense de movimientos sociales, recordó que las Cumbres de los Pueblos sí producen resultados y que una muestra es que en el año 2005, en Mar del Plata (Argentina), se logró derrotar el proyecto imperialista del ALCA.


A la vez, Miguel Palacín Quispe, de la CAOI, alertó sobre le hecho de que los gobiernos, incluso los llamados progresistas, no se han distanciado de las políticas neoliberales y señaló que no pasarán por encima de las comunidades en su intento por imponer el extractivismo en el continente. Laura Rangel, del Comité de Mujeres de la Alianza Social Continental y de Recalca, recordó que los debates del desarrollo tienen impactos diferentes para las mujeres, y que la construcción de las propuestas alternativas también pasa por reconocerlos y abordarlos. “Sin la voz de las mujeres, otra América no es posible” destacó.


Carmelo Agámez, coordinador de Movice, capítulo Sucre, enfatizó en la persecución política de la que son objeto los defensores de derechos humanos en Colombia y el continente, señalando la persistencia del fenómeno paramilitar en Colombia que hoy amenaza a territorios de México y Honduras. El dirigente recordó que él mismo estuvo 36 meses privado de la libertad sin haber sido condenado, acusado de un delito que no cometió, por atreverse a denunciar los nexos de la clase política de su región con estas estructuras criminales. Las iglesias, que realizan su encuentro ecuménico en el marco de la V Cumbre de los Pueblos, indicaron que desde su visión cristiana este modelo económico ataca la creación de Dios.


También la dirigente del partido de oposición PDA, Clara López, destacó que la V Cumbre de los Pueblos sí es continental porque en ella sí está presente Cuba. También afirmó que las Islas Malvinas son de Argentina y su soberanía debe ser reconocida. Abordando otro de los temas críticos de la Cumbre de las Américas, agregó que la lucha contra las drogas ha sido librada por fuera del territorio de los Estados Unidos, su principal promotor, y cobrando las vidas de miles de latinoamericanos, así como de otros pueblos del mundo.


Mientras que la Cumbre de gobiernos, VI Cumbre de las Américas, hace enormes esfuerzos propagandísticos para mostrarse como escenario de oportunidades para el continente, inundando los medios de comunicación con retórica sobre prosperidad para ocultar la crisis de la OEA, la Cumbre de los Pueblos asume frontalmente los debates de fondo que están atravesando la vida de las personas, las comunidades y la madre tierra en toda América.


El territorio y la soberanía alimentaria, en peligro por el avance de la agroindustria y la megaminería, los tratados de libre comercio, que avanzan amparando los derechos de las corporaciones, por encima de los derechos de las personas; la militarización y la persecución, que impone por la fuerza lo que la voluntad de las mayorías no permite; el cambio climático, que está pasándoles factura a las formas de producción actuales; las falsas soluciones a este fenómeno, basadas en convertir el ambiente sano en mercancía; la crisis del sistema financiero, que se va revelando como gran estafa a los trabajadores los pueblos del mundo; el modelo de ‘desarrollo’ imperante, que deja a su paso atraso, miseria, desigualdad y daño ambiental, fueron los temas abordados en ejes de discusión de la Cumbre de los Pueblos.


El libre comercio y el delito de Gutenberg


Durante la V Cumbre de los Pueblos, uno de los ejes de trabajo fue el de los Tratados de Libre Comercio (TLC): una política económica convertida en ley supranacional, impuesta desde Estados Unidos a la región desde 1994, cuando se suscribió el primer acuerdo de esta naturaleza con México y Canadá.


Desde entonces, muchos argumentos se han escuchado desde los movimientos sociales sobre los peligros de negociar este tipo de tratados, por las normas que los rigen y que favorecen a los empresarios multimillonarios por encima de los derechos de los pueblos. Sin embargo, la realidad de los países donde ya están vigentes rebasa los pronósticos.


Un ejemplo es el de Centroamérica, región de 22 millones de habitantes, donde, en siete años de la implementación del TLC con Estados Unidos, se ha incrementado el desempleo mientras que las empresas estadounidenses controlan la totalidad de su producción y su exportación regionales, según revela Jorge Coronado, de la Comisión Nacional de Enlace de Costa Rica, que realizó una evaluación sobre los resultados del Tratado en esta región.


Otro de los impactos del TLC con Estados Unidos en Centroamérica ha sido el endurecimiento de las leyes de propiedad intelectual, que han llegado al extremo de penalizar la copia de libros. Bajo esta lógica, señala el analista político mexicano Alejandro Villamar: “Gutenberg no hubiera podido existir o sería un delincuente”. En el mismo sentido, en Colombia, el avance de la implementación ha desatado polémica por la reciente aprobación de la llamada Ley Lleras, que restringe la libertad de expresión en Internet.


Las comunidades y las organizaciones sociales han dado importantes batallas contra estos tratados, como lo señaló en el panel sobre resistencias a los TLC el economista y analista político Héctor León  Moncayo, quien añadió que en la etapa de implementación del TLC con Estados Unidos hay que seguir enfrentándolos a través de la lucha social.


La V Cumbre de los Pueblos concluirá el sábado 14 de abril con una marcha y una declaración política que se les enviará a los presidentes reunidos en al Cumbre de las Américas. También será la carta de navegación de las resistencias y las alternativas que seguirán construyendo los movimientos sociales del continente, y que sí producen cambios políticos. Así lo ratifica Enrique Daza, coordinador de la Alianza Social Continental, cuando afirma que “las Cumbres de los Pueblos han sido la plataforma para movimientos populares que en su momento llegaron al poder, tan importantes como el de Ecuador y el de Bolivia”. Con sus alentadores antecedentes, la Cumbre de los Pueblos seguirá siendo escenario del cambio de rumbo que sigue buscando América Latina.
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Nos falta una tercera vía, autónoma, ante partidos y caudillos
 Óscar Olivera – Si hay algo que no cambia en la apariencia de Óscar Olivera es su “cachucha”; con estrellita o sin estrellita al frente. Es su emblema, tanto del antiguo dirigente fabril como del fundador de la Coordinadora de la Defensa del Agua y de la Vida.

Tanto en la entrevista como en su libro,  recuerda cómo (antes de ser Vicepresidente de Bolivia) Álvaro García Linera ayudó a la elaboración de la Tesis Fabril del Congreso de obreros y obreras en Oruro, el año 2000. “Ahí planteamos con las siguientes palabras  lo que hoy va dando vueltas al mundo: ¡¡Ni nacionalización ni estatización ni privatización… autogestión!!”. Hoy, distanciado del Segundo Mandatario, le plantea el debate sobre lo que debe ser la autonomía de los movimientos sociales.La ‘Guerra del Agua’ (abril de 2000, Cochabamba) fue la que “parió a este gobierno (del MAS)”, afirma convencido Óscar Olivera. Le dio a luz en el sentido de que fue allí cuando arrancaron los dos grandes rasgos de la época, dice: la irrupción de la democracia participativa, “que lo político deje de ser patrimonio de unos cuantos y lo sea de toda la población”, y el “quiebre” del ‘modelo económico neoliberal’, vigente hasta entonces.
 
Evo y el Movimiento Al Socialismo (MAS) en el poder no son más que el despliegue en el ámbito estatal de este primer impulso. Sin embargo, militante antipartidos, cercano en su perspectiva al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) mexicano o al brasileño Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Olivera insiste en que los programas de la Guerra del Agua y la del Gas (octubre de 2003) no han sido cumplidos por el actual Gobierno.Por eso, hoy propone la necesidad de que la sociedad civil tenga una propia alternativa política y social, la “tercera vía” —dice— que haga frente tanto a los partidos políticos (incluido el MAS) como a todo tipo de caudillismo (incluido Evo Morales).
 
¿Siendo el principio, cómo le fue al programa de la Guerra del Agua?
Yo diría que se ha traicionado, se ha desviado y ha vuelto al cauce neoliberal, del autoritarismo y la verticalidad, del desprecio a las demandas de la gente, de la sordera, de la falta de sensibilidad. Hubo (en el Gobierno) una especie de recomposición esta vez a través de una máscara indígena, la economía y la política en función de los grandes intereses transnacionales y de un  pequeño grupo que, a costa de tener una máscara indígena, se está convirtiendo en una nueva oligarquía con ponchos y abarcas.
 
¿El problema es el Presidente o, como muchos creen, el entorno…?
No, yo creo que el responsable es Evo Morales. Su gobierno ha dejado de ser el gobierno de los bolivianos y las bolivianas; es un gobierno de los cocaleros. Además, yo le dije a Morales, hace tres años, que uno de los graves problemas que ya sentíamos en el país era el narcotráfico. Así como le subió la hoja de coca a Morales a la presidencia, así también puede bajarle la hoja de coca, en otros términos. No hay que echarle la culpa al entorno; es un entorno subordinado, incapaz de decirle a Morales que la cosa está mal.
 
¿El problema es el Presidente o, como muchos creen, el entorno…?
No podemos negar el carácter simbólico de Evo, una persona salida de las bases, luchador social, con todos los defectos y cualidades que cada uno de nosotros tiene, ningún diplomado de Harvard ni de Lovaina; pero lo que más resalta de Morales son los defectos que tiene como  persona y que los ha convertido en política de Estado; eso es lo grave, cuando lo que debería convertir en política de Estado es el ser indígena desde la perspectiva de la gente, la generosidad, solidaridad, la humildad, la reciprocidad, la transparencia. Por eso, la gente ha dejado de identificar a Evo con el proceso de cambio.
 
Muchos dicen que las cosas van mal desde el segundo gobierno…
Yo creo que la fuerza del movimiento social como tal empieza a declinar en 2004, cuando Evo define un proyecto político, cosa legítima, quiere ser presidente; pero transa con la derecha para el referendo por el gas. Es el punto de bifurcación del movimiento social: unos que decidimos mantenernos en la vereda en que siempre habíamos peleado y otros, pasarse de vereda, en este caso Morales y el MAS. Ahí empieza la situación, eso que nosotros no habíamos querido nunca otra vez: que la gente siga pensando en que son los partidos políticos, los caudillos, los que van a solucionar sus problemas; que deje de creer que el verdadero poder está en la capacidad de indignación, de movilización y organización de la gente para cambiar las cosas. Creo que un poco como que se rompe esa fuerza social en 2004.
 
El movimiento social se hace partido…
Morales asume la tarea de aglutinar esa fuerza de la población a través de un  partido político, legítimamente, pero ahí están las consecuencias: una estructura partidaria con una penetración total del oportunismo. Pese a esto, la gente confía en Evo y el MAS, y le da su respaldo, un cheque en blanco, y ése es el gran error histórico de los sectores populares, que muchas veces damos a los políticos cheque en blanco y ellos ponen la cifra que quieren.
 
¿No es muy ideal esto? Cualquier fuerza política en algo siempre tiene que aterrizar.
No decimos que el Estado se venga abajo o no haya Estado, es la posición anarquista. Nosotros más o menos estamos planteando que no nos interesa que haya Estado o quién esté en el Estado. El asunto es construir una fuerza social capaz de imponer una propia agenda a quien esté (en el Estado), desde la autonomía. El MST en el Brasil es algo muy emblemático en función de esto; el EZLN en México, lo mismo. (Pretendemos) una fuerza social no subordinada, no cooptada, no prebendalizada; esa fuerza social que hubo el año 2000 con la Coordinadora del Agua y en 2003 con el movimiento aymara. Con estas experiencias, queremos crear una fuerza social capaz de influir en la política y de hacer política desde abajo, no desde arriba. Insisto: es la fuerza social autónoma, al margen de quién esté en el Estado, la que va a hacer posible una efectiva transformación como hubo los años 2000, 2003, 2005,  2010 y ahora en 2011 con el TIPNIS.
 
¿2010? ¿Se refiere al gasolinazo?
Esa medida dio a entender que estos individuos (del Gobierno) estaban viviendo en otro mundo y dejaron de pensar y sentir como la gente. Cuando vi en internet, pensé que había entrado a una página de años anteriores, una elevación del 82% de los carburantes; pensé que me había equivocado de fecha. No puedo entender cómo ellos se animaron a una medida de esa naturaleza, cuando saben que las condiciones en que vive la gente no permiten una nivelación a los precios de los carburantes a nivel internacional. Yo creo que ahí sí fue el desencanto de la gente, ahí empieza la caída libre del Gobierno; peor con la total incomprensión y ceguera del mensaje tan nítido que la gente indígena de tierras bajas le da a Evo Morales y su gobierno, cuando le dicen que la carretera no pasa por el TIPNIS porque nosotros queremos otro modelo de desarrollo.
 
¿Cuánto se ha roto con el gasolinazo?
En 2010 es la caída libre del Gobierno. A partir de ahí lo que el Gobierno debería haber hecho es reencontrarse con la población y decir: ‘hemos cometido un error, lo sentimos, queremos decir la verdad’. Yo creo que es un tema de transparencia, el del gasolinazo, del TIPNIS, las (elecciones) judiciales; la gente demanda transparencia, que quiere decir sinceridad. Por eso, en el TIPNIS el problema no fue la carretera como tal, todo el mundo está de acuerdo (con la carretera); pero no en la forma en la que se hizo, sin consulta, destruyendo comunidades, biodiversidad, liquidando eso que ellos proclaman: el respeto a la madre tierra; una inconsecuencia absoluta. Yo creo que el Gobierno está conduciendo a que la gente empiece a pensar en la revocatoria (de mandato) de Evo.
 
¿Y la disidencia? ¿Usted, los llamados “resentidos”?
Los disidentes del proceso, diría, son ellos (Gobierno); yo nunca he sido masista ni creo en los partidos, pero cuando hablamos de disidencia, yo hablaría del proceso. ¿Quiénes han decidido salirse de este proceso? Evo y compañía.
 
¿Pero, y las corrientes, dónde se ubicarían ustedes?
Si vemos las corrientes que hay en Bolivia, es eso: autoritarismo, neoliberales, que están encarnadas por oportunismo como corrientes en el MAS, la oposición, los gobernadores de la derecha; unos que están dentro del aparato estatal y otros, fuera; dos corrientes nítidas que al final quieren ser lo mismo. Nosotros estamos trabajando por una opción política, no digo electoral; una tercera opción política totalmente autónoma, que sea independiente de cualquier injerencia, subordinación a cualquier partido o caudillo. Reitero, la única forma de transformar efectivamente las condiciones de vida de la gente no es a través de los caudillos. En la Guerra del Agua no hubo ningún caudillo: Óscar Olivera era un portavoz, igual que Omar Fernández. ¿Quién hizo las luchas de 2000 y 2003? El pueblo. Ningún partido ni ningún caudillo; que nadie se atribuya la paternidad.
Creemos que el pueblo debe construir una tercera vía, la de total autonomía frente a los intereses políticos partidarios o caudillistas. ¿Qué queremos ser? Yo diría, una familia. Con todas sus dificultades, la familia es un espacio de cariño, amor, reciprocidad, fraternidad, solidaridad; un partido y una religión, no.
 

Perfil
 

Nombre: Óscar Olivera Foronda
 
Entre el constructor de puentes y el tejedor de libros. ¿Qué está haciendo ahora Óscar Olivera en la Llajta?

“Ahorita, estoy sentado”, bromea. “Mire, yo estoy haciendo lo que siempre hice. Creo que tengo una particularidad que he ido desarrollando en mis años de lucha. Siempre he establecido puentes; he establecido puentes entre Evo y Felipe Quispe, el 17 de julio de 2001; nadie se imaginaba este encuentro y lo hice posible; el encuentro entre Evo Morales y  Juan del Granado en 2005. Hicimos puentes para formar la Coordinadora del Agua desde la Federación de Fabriles, puentes para formar la Coordinadora del Gas en 2003. Sigo haciendo eso. Como alguien decía, soy una especie de tejedor que va uniendo los hilitos dispersos para poder formar un tejido social fuerte”.
 
“Metido como siempre en la temática del agua”, un tema de permanente ‘Jesús en la boca’ en Cochabamba, Olivera anuncia batallas para  2012: “Nadie quiere visibilizar esta temática porque todos le tienen miedo; nosotros hemos decidido visibilizar el tema el año 2012 y poner en agenda la temática del agua en Cochabamba”.
 
Con seis hijos, algunos de ellos más altos que él, el dirigente hoy se obliga más que antes a un deber imperativo: “Pero, ante todo, le estoy dando un gran énfasis a mi familia; ahora que estoy alejado de la fábrica Manaco hace un año, después de haber trabajado 32 años, me dedico más a mis hijos, que creo que los he descuidado durante mucho tiempo”.
 
Tras la entrevista con Animal Político en su casa en Cochabamba, Olivera nos obsequia un libro de producción colectiva, nueve autores (entre los que está él), cuya llamativa tapa tiene por fondo un aguayo tejido. Se trata del texto Palabras para tejernos, resistir y transformar en la época en que estamos viviendo. La editora es la mexicana Raquel Gutiérrez, la inolvidable Qhantati Wara Wara (La estrella de madrugada, en aymara), una de las ideólogas del antiguo Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) de los 90.
 
El artículo de Olivera titula Palabras contra el olvido, el desprecio y la soberbia de los patrones, partidos y caudillos: “Recuerdo que en 1964, a fines de octubre, me invadió la tristeza, el miedo, la impotencia y la bronca. Una bala perdida en un golpe militar disparada por un soldado había matado a mi mejor amigo de infancia, a mi hermano, a mi compañero, a Carlos; él estaba entrando a su casa, pisaba la grada de la puerta de calle y cayó muerto; tenía nueve años”.
 
Nació: 10-01-1955 (Oruro)
Cargos: Dirigente fabril, fundó las coordinadoras del Agua y del Gas
 

Sindicato
 

Óscar Olivera empezó a trabajar en la fábrica Manaco de Cochabamba a los 16 años. En 1976 fue elegido delegado sindical; en 1987 ocupó la secretaría general de su organización laboral. Entre 1989 y 1990 fue el máximo dirigente de la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia.

Por Iván Bustillos Zamorano. La Razón <www.la-razon.com>
16 de enero de 2012


Publicado por lalineadefuego el enero 17, 2012 ·
Publicado enInternacional
"En la tierra hay suficiente para satisfacer las
necesidades de todos, pero no tanto como
para satisfacer la avaricia de algunos". Mahatma Gandhi

La Ecopedagogía o Pedagogía de la Tierra, como movimiento colectivo, debe convertirse hoy en apuesta y práctica de todos los movimientos sociales que día a día sufren los horrores de un modo de destrucción global: el capitalismo; que, como lo señala Leonardo Boff, no sólo es explotador de la fuerza de trabajo al situar al ser humano al servicio de la economía –y no la economía al servicio del ser humano– sino también aniquilador, destructor de la naturaleza al agotar sus recursos mediante la creación de ficticias necesidades que alimentan la desigualdad social y económica entre los seres humanos y los países.

Colombia es uno de los países del mundo en el que más han recaído las desgracias que produce el capitalismo: su riqueza ha servido para alimentar la avaricia de las multinacionales, que a nombre del crecimiento económico destruyen y se apoderan de importantes recursos naturales como el agua, el carbón y el petróleo.

Las grandes extensiones de bosque hacen de Colombia el segundo país más rico en biodiversidad del mundo, pero por cuenta de la ‘civilización’ viene siendo destruida por las fumigaciones con glifosato impuestas por el ‘plan Colombia’. La variedad de plantaciones vegetales de gran importancia para el sustento campesino y para la soberanía alimentaria de los colombianos ha sido sustituida por la plantación de grandes extensiones de palma africana, despojando de sus tierras, con ayuda de los paramilitares y la complicidad del Estado, a millones de campesinos que poco a poco se ven obligados a desplazarse forzosamente a las grandes ciudades, donde no reciben tipo alguno de atención por parte del Estado.

Frente a esta caótica realidad colombiana, en la que el sufrimiento es administrado por unos pocos y recae sobre la gran mayoría –desposeídos, indígenas, estudiantes, campesinos, afrodescendientes, desplazados–, las políticas educativas, carentes de un contenido ético-político, desde hace más de 500 años se han convertido en cómplices de la barbarie de la civilización occidental al hacer eco de esas ideas que consideran a nuestros bosques como ‘selva’; que debemos ‘limpiar’, civilizar y destruir la vida que está allí; que los indígenas son incultos e incivilizados porque viven allí. Confundiendo caminos y asfalto con civilización. ¡Hasta para nuestros mejores arquitectos la tentación de cimentar todo es confundida con arte!1

Esta educación occidental-formal a la que nos hemos adaptado pero nunca integrado, ha dejado a un lado y ha rechazado los sistemas nativos de enseñanza y de socialización de la cultura de nuestros aborígenes, que eran capaces de transmitir un fuerte sentido de identidad cultural. Aquellos métodos de socialización de la cultura estaban profundamente ligados a promover una identidad, y un sentimiento de amor y respeto por nuestra madre tierra2. Esta educación de nuestros indígenas es lo que hoy más que nunca necesitamos rescatar si le apostamos a una educación comunitaria, basada en el consenso, la solidaridad y el sentido colectivo.

La Ecopedagogía nos desafía como la única superación a un modo de educar que oculta y niega la relación entre las precarias condiciones de vida y la política económica, industrial y ambiental; que nos exime de toda responsabilidad frente a la basura tirada en las calles y frente al demencial crecimiento económico que cada día entra más en contradicción con la naturaleza.

Esta instrucción cada vez más alejada de nuestra realidad nunca nos ha dado la oportunidad de construir una relación más afectiva con las maravillas que tiene nuestra tierra. Nunca tuvimos, como lo describe Ángela Antunes3 en el prefacio de Pedagogía de la Tierra, la oportunidad de plantar un árbol, de cosechar legumbres en una huerta, de chupar un mango recogido en el jardín de la escuela y/o de admirar la belleza de una planta.

La Ecopedagogía es también un llamado a introducir temas ecológicos con un fuerte sentido crítico en las demás asignaturas –español, matemáticas, sociales, economía e historia– para que de tal manera se supere esa tendencia de la educación tradicional de programarlas como feudos académicos separados por fronteras infranqueables, como repúblicas independientes que administran las diferentes ramas de un saber fragmentado4. Contrariamente a esta actitud atomizante, los ecopedagogos, conscientes de que la Madre Naturaleza es una sola totalidad, ofrecerá a sus ecoeducandos grandes temas ambientales dentro de cualquier asignatura específica.

En tal forma, vemos en la Ecopedagogía una opción para plantearnos una reflexión-acción-transformación desde la organización de base por medio de la Educación Libertaria Popular, de acuerdo con nuestras necesidades y experiencias. No se trata, como nos advirtió nuestro maestro Paulo Freire, de reducir la escuela y la pedagogía a una tabula rasa y de construir la ecopedagogía encima de sus cenizas. No se trata de una escuela y una pedagogía ‘alternativas’, es decir, construidas separadamente de la escuela y de las pedagogías actuales. Se trata de construir en el interior de ellas, dialécticamente, a partir de la escuela y la pedagogía que tenemos, otras posibilidades, sin aniquilar las presentes. El futuro no es la destrucción del pasado sino su superación.

En conclusión, la Ecopedagogía sólo tiene sentido como proyecto alternativo global, en el que la preocupación no está sólo en la preservación de la naturaleza o en el impacto de las sociedades humanas sobre los ambientes naturales sino asimismo en un nuevo modelo de civilización sustentable desde el punto de vista ecológico, que implica un cambio en las estructuras económicas, sociales y culturales. Tal civilización sustentable está ligada, no obstante, a un proyecto utópico: cambiar las relaciones humanas, sociales y ambientales que tenemos hoy.

1    C.f Moacir Gadotti, Pedagogía de la tierra, Siglo veintiuno editores, p. 22.
2    Op., cit., p. 21.
3    Directora técnico-pedagógica del Instituto Paulo Freire en Brasil.
4    C.f Marcel Zimmermann, Ecopedagogía para el nuevo milenio, Ecoe ediciones, p. 51.
-    Colectivo de Pedagogía Libertaria Popular “Nacho Lee”
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- Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular CILEP
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Red Libertaria Popular Mateo Kramer
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Publicado enEdición 151