Nos falta una tercera vía, autónoma, ante partidos y caudillos
 Óscar Olivera – Si hay algo que no cambia en la apariencia de Óscar Olivera es su “cachucha”; con estrellita o sin estrellita al frente. Es su emblema, tanto del antiguo dirigente fabril como del fundador de la Coordinadora de la Defensa del Agua y de la Vida.

Tanto en la entrevista como en su libro,  recuerda cómo (antes de ser Vicepresidente de Bolivia) Álvaro García Linera ayudó a la elaboración de la Tesis Fabril del Congreso de obreros y obreras en Oruro, el año 2000. “Ahí planteamos con las siguientes palabras  lo que hoy va dando vueltas al mundo: ¡¡Ni nacionalización ni estatización ni privatización… autogestión!!”. Hoy, distanciado del Segundo Mandatario, le plantea el debate sobre lo que debe ser la autonomía de los movimientos sociales.La ‘Guerra del Agua’ (abril de 2000, Cochabamba) fue la que “parió a este gobierno (del MAS)”, afirma convencido Óscar Olivera. Le dio a luz en el sentido de que fue allí cuando arrancaron los dos grandes rasgos de la época, dice: la irrupción de la democracia participativa, “que lo político deje de ser patrimonio de unos cuantos y lo sea de toda la población”, y el “quiebre” del ‘modelo económico neoliberal’, vigente hasta entonces.
 
Evo y el Movimiento Al Socialismo (MAS) en el poder no son más que el despliegue en el ámbito estatal de este primer impulso. Sin embargo, militante antipartidos, cercano en su perspectiva al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) mexicano o al brasileño Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Olivera insiste en que los programas de la Guerra del Agua y la del Gas (octubre de 2003) no han sido cumplidos por el actual Gobierno.Por eso, hoy propone la necesidad de que la sociedad civil tenga una propia alternativa política y social, la “tercera vía” —dice— que haga frente tanto a los partidos políticos (incluido el MAS) como a todo tipo de caudillismo (incluido Evo Morales).
 
¿Siendo el principio, cómo le fue al programa de la Guerra del Agua?
Yo diría que se ha traicionado, se ha desviado y ha vuelto al cauce neoliberal, del autoritarismo y la verticalidad, del desprecio a las demandas de la gente, de la sordera, de la falta de sensibilidad. Hubo (en el Gobierno) una especie de recomposición esta vez a través de una máscara indígena, la economía y la política en función de los grandes intereses transnacionales y de un  pequeño grupo que, a costa de tener una máscara indígena, se está convirtiendo en una nueva oligarquía con ponchos y abarcas.
 
¿El problema es el Presidente o, como muchos creen, el entorno…?
No, yo creo que el responsable es Evo Morales. Su gobierno ha dejado de ser el gobierno de los bolivianos y las bolivianas; es un gobierno de los cocaleros. Además, yo le dije a Morales, hace tres años, que uno de los graves problemas que ya sentíamos en el país era el narcotráfico. Así como le subió la hoja de coca a Morales a la presidencia, así también puede bajarle la hoja de coca, en otros términos. No hay que echarle la culpa al entorno; es un entorno subordinado, incapaz de decirle a Morales que la cosa está mal.
 
¿El problema es el Presidente o, como muchos creen, el entorno…?
No podemos negar el carácter simbólico de Evo, una persona salida de las bases, luchador social, con todos los defectos y cualidades que cada uno de nosotros tiene, ningún diplomado de Harvard ni de Lovaina; pero lo que más resalta de Morales son los defectos que tiene como  persona y que los ha convertido en política de Estado; eso es lo grave, cuando lo que debería convertir en política de Estado es el ser indígena desde la perspectiva de la gente, la generosidad, solidaridad, la humildad, la reciprocidad, la transparencia. Por eso, la gente ha dejado de identificar a Evo con el proceso de cambio.
 
Muchos dicen que las cosas van mal desde el segundo gobierno…
Yo creo que la fuerza del movimiento social como tal empieza a declinar en 2004, cuando Evo define un proyecto político, cosa legítima, quiere ser presidente; pero transa con la derecha para el referendo por el gas. Es el punto de bifurcación del movimiento social: unos que decidimos mantenernos en la vereda en que siempre habíamos peleado y otros, pasarse de vereda, en este caso Morales y el MAS. Ahí empieza la situación, eso que nosotros no habíamos querido nunca otra vez: que la gente siga pensando en que son los partidos políticos, los caudillos, los que van a solucionar sus problemas; que deje de creer que el verdadero poder está en la capacidad de indignación, de movilización y organización de la gente para cambiar las cosas. Creo que un poco como que se rompe esa fuerza social en 2004.
 
El movimiento social se hace partido…
Morales asume la tarea de aglutinar esa fuerza de la población a través de un  partido político, legítimamente, pero ahí están las consecuencias: una estructura partidaria con una penetración total del oportunismo. Pese a esto, la gente confía en Evo y el MAS, y le da su respaldo, un cheque en blanco, y ése es el gran error histórico de los sectores populares, que muchas veces damos a los políticos cheque en blanco y ellos ponen la cifra que quieren.
 
¿No es muy ideal esto? Cualquier fuerza política en algo siempre tiene que aterrizar.
No decimos que el Estado se venga abajo o no haya Estado, es la posición anarquista. Nosotros más o menos estamos planteando que no nos interesa que haya Estado o quién esté en el Estado. El asunto es construir una fuerza social capaz de imponer una propia agenda a quien esté (en el Estado), desde la autonomía. El MST en el Brasil es algo muy emblemático en función de esto; el EZLN en México, lo mismo. (Pretendemos) una fuerza social no subordinada, no cooptada, no prebendalizada; esa fuerza social que hubo el año 2000 con la Coordinadora del Agua y en 2003 con el movimiento aymara. Con estas experiencias, queremos crear una fuerza social capaz de influir en la política y de hacer política desde abajo, no desde arriba. Insisto: es la fuerza social autónoma, al margen de quién esté en el Estado, la que va a hacer posible una efectiva transformación como hubo los años 2000, 2003, 2005,  2010 y ahora en 2011 con el TIPNIS.
 
¿2010? ¿Se refiere al gasolinazo?
Esa medida dio a entender que estos individuos (del Gobierno) estaban viviendo en otro mundo y dejaron de pensar y sentir como la gente. Cuando vi en internet, pensé que había entrado a una página de años anteriores, una elevación del 82% de los carburantes; pensé que me había equivocado de fecha. No puedo entender cómo ellos se animaron a una medida de esa naturaleza, cuando saben que las condiciones en que vive la gente no permiten una nivelación a los precios de los carburantes a nivel internacional. Yo creo que ahí sí fue el desencanto de la gente, ahí empieza la caída libre del Gobierno; peor con la total incomprensión y ceguera del mensaje tan nítido que la gente indígena de tierras bajas le da a Evo Morales y su gobierno, cuando le dicen que la carretera no pasa por el TIPNIS porque nosotros queremos otro modelo de desarrollo.
 
¿Cuánto se ha roto con el gasolinazo?
En 2010 es la caída libre del Gobierno. A partir de ahí lo que el Gobierno debería haber hecho es reencontrarse con la población y decir: ‘hemos cometido un error, lo sentimos, queremos decir la verdad’. Yo creo que es un tema de transparencia, el del gasolinazo, del TIPNIS, las (elecciones) judiciales; la gente demanda transparencia, que quiere decir sinceridad. Por eso, en el TIPNIS el problema no fue la carretera como tal, todo el mundo está de acuerdo (con la carretera); pero no en la forma en la que se hizo, sin consulta, destruyendo comunidades, biodiversidad, liquidando eso que ellos proclaman: el respeto a la madre tierra; una inconsecuencia absoluta. Yo creo que el Gobierno está conduciendo a que la gente empiece a pensar en la revocatoria (de mandato) de Evo.
 
¿Y la disidencia? ¿Usted, los llamados “resentidos”?
Los disidentes del proceso, diría, son ellos (Gobierno); yo nunca he sido masista ni creo en los partidos, pero cuando hablamos de disidencia, yo hablaría del proceso. ¿Quiénes han decidido salirse de este proceso? Evo y compañía.
 
¿Pero, y las corrientes, dónde se ubicarían ustedes?
Si vemos las corrientes que hay en Bolivia, es eso: autoritarismo, neoliberales, que están encarnadas por oportunismo como corrientes en el MAS, la oposición, los gobernadores de la derecha; unos que están dentro del aparato estatal y otros, fuera; dos corrientes nítidas que al final quieren ser lo mismo. Nosotros estamos trabajando por una opción política, no digo electoral; una tercera opción política totalmente autónoma, que sea independiente de cualquier injerencia, subordinación a cualquier partido o caudillo. Reitero, la única forma de transformar efectivamente las condiciones de vida de la gente no es a través de los caudillos. En la Guerra del Agua no hubo ningún caudillo: Óscar Olivera era un portavoz, igual que Omar Fernández. ¿Quién hizo las luchas de 2000 y 2003? El pueblo. Ningún partido ni ningún caudillo; que nadie se atribuya la paternidad.
Creemos que el pueblo debe construir una tercera vía, la de total autonomía frente a los intereses políticos partidarios o caudillistas. ¿Qué queremos ser? Yo diría, una familia. Con todas sus dificultades, la familia es un espacio de cariño, amor, reciprocidad, fraternidad, solidaridad; un partido y una religión, no.
 

Perfil
 

Nombre: Óscar Olivera Foronda
 
Entre el constructor de puentes y el tejedor de libros. ¿Qué está haciendo ahora Óscar Olivera en la Llajta?

“Ahorita, estoy sentado”, bromea. “Mire, yo estoy haciendo lo que siempre hice. Creo que tengo una particularidad que he ido desarrollando en mis años de lucha. Siempre he establecido puentes; he establecido puentes entre Evo y Felipe Quispe, el 17 de julio de 2001; nadie se imaginaba este encuentro y lo hice posible; el encuentro entre Evo Morales y  Juan del Granado en 2005. Hicimos puentes para formar la Coordinadora del Agua desde la Federación de Fabriles, puentes para formar la Coordinadora del Gas en 2003. Sigo haciendo eso. Como alguien decía, soy una especie de tejedor que va uniendo los hilitos dispersos para poder formar un tejido social fuerte”.
 
“Metido como siempre en la temática del agua”, un tema de permanente ‘Jesús en la boca’ en Cochabamba, Olivera anuncia batallas para  2012: “Nadie quiere visibilizar esta temática porque todos le tienen miedo; nosotros hemos decidido visibilizar el tema el año 2012 y poner en agenda la temática del agua en Cochabamba”.
 
Con seis hijos, algunos de ellos más altos que él, el dirigente hoy se obliga más que antes a un deber imperativo: “Pero, ante todo, le estoy dando un gran énfasis a mi familia; ahora que estoy alejado de la fábrica Manaco hace un año, después de haber trabajado 32 años, me dedico más a mis hijos, que creo que los he descuidado durante mucho tiempo”.
 
Tras la entrevista con Animal Político en su casa en Cochabamba, Olivera nos obsequia un libro de producción colectiva, nueve autores (entre los que está él), cuya llamativa tapa tiene por fondo un aguayo tejido. Se trata del texto Palabras para tejernos, resistir y transformar en la época en que estamos viviendo. La editora es la mexicana Raquel Gutiérrez, la inolvidable Qhantati Wara Wara (La estrella de madrugada, en aymara), una de las ideólogas del antiguo Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) de los 90.
 
El artículo de Olivera titula Palabras contra el olvido, el desprecio y la soberbia de los patrones, partidos y caudillos: “Recuerdo que en 1964, a fines de octubre, me invadió la tristeza, el miedo, la impotencia y la bronca. Una bala perdida en un golpe militar disparada por un soldado había matado a mi mejor amigo de infancia, a mi hermano, a mi compañero, a Carlos; él estaba entrando a su casa, pisaba la grada de la puerta de calle y cayó muerto; tenía nueve años”.
 
Nació: 10-01-1955 (Oruro)
Cargos: Dirigente fabril, fundó las coordinadoras del Agua y del Gas
 

Sindicato
 

Óscar Olivera empezó a trabajar en la fábrica Manaco de Cochabamba a los 16 años. En 1976 fue elegido delegado sindical; en 1987 ocupó la secretaría general de su organización laboral. Entre 1989 y 1990 fue el máximo dirigente de la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia.

Por Iván Bustillos Zamorano. La Razón <www.la-razon.com>
16 de enero de 2012


Publicado por lalineadefuego el enero 17, 2012 ·
Publicado enInternacional
"En la tierra hay suficiente para satisfacer las
necesidades de todos, pero no tanto como
para satisfacer la avaricia de algunos". Mahatma Gandhi

La Ecopedagogía o Pedagogía de la Tierra, como movimiento colectivo, debe convertirse hoy en apuesta y práctica de todos los movimientos sociales que día a día sufren los horrores de un modo de destrucción global: el capitalismo; que, como lo señala Leonardo Boff, no sólo es explotador de la fuerza de trabajo al situar al ser humano al servicio de la economía –y no la economía al servicio del ser humano– sino también aniquilador, destructor de la naturaleza al agotar sus recursos mediante la creación de ficticias necesidades que alimentan la desigualdad social y económica entre los seres humanos y los países.

Colombia es uno de los países del mundo en el que más han recaído las desgracias que produce el capitalismo: su riqueza ha servido para alimentar la avaricia de las multinacionales, que a nombre del crecimiento económico destruyen y se apoderan de importantes recursos naturales como el agua, el carbón y el petróleo.

Las grandes extensiones de bosque hacen de Colombia el segundo país más rico en biodiversidad del mundo, pero por cuenta de la ‘civilización’ viene siendo destruida por las fumigaciones con glifosato impuestas por el ‘plan Colombia’. La variedad de plantaciones vegetales de gran importancia para el sustento campesino y para la soberanía alimentaria de los colombianos ha sido sustituida por la plantación de grandes extensiones de palma africana, despojando de sus tierras, con ayuda de los paramilitares y la complicidad del Estado, a millones de campesinos que poco a poco se ven obligados a desplazarse forzosamente a las grandes ciudades, donde no reciben tipo alguno de atención por parte del Estado.

Frente a esta caótica realidad colombiana, en la que el sufrimiento es administrado por unos pocos y recae sobre la gran mayoría –desposeídos, indígenas, estudiantes, campesinos, afrodescendientes, desplazados–, las políticas educativas, carentes de un contenido ético-político, desde hace más de 500 años se han convertido en cómplices de la barbarie de la civilización occidental al hacer eco de esas ideas que consideran a nuestros bosques como ‘selva’; que debemos ‘limpiar’, civilizar y destruir la vida que está allí; que los indígenas son incultos e incivilizados porque viven allí. Confundiendo caminos y asfalto con civilización. ¡Hasta para nuestros mejores arquitectos la tentación de cimentar todo es confundida con arte!1

Esta educación occidental-formal a la que nos hemos adaptado pero nunca integrado, ha dejado a un lado y ha rechazado los sistemas nativos de enseñanza y de socialización de la cultura de nuestros aborígenes, que eran capaces de transmitir un fuerte sentido de identidad cultural. Aquellos métodos de socialización de la cultura estaban profundamente ligados a promover una identidad, y un sentimiento de amor y respeto por nuestra madre tierra2. Esta educación de nuestros indígenas es lo que hoy más que nunca necesitamos rescatar si le apostamos a una educación comunitaria, basada en el consenso, la solidaridad y el sentido colectivo.

La Ecopedagogía nos desafía como la única superación a un modo de educar que oculta y niega la relación entre las precarias condiciones de vida y la política económica, industrial y ambiental; que nos exime de toda responsabilidad frente a la basura tirada en las calles y frente al demencial crecimiento económico que cada día entra más en contradicción con la naturaleza.

Esta instrucción cada vez más alejada de nuestra realidad nunca nos ha dado la oportunidad de construir una relación más afectiva con las maravillas que tiene nuestra tierra. Nunca tuvimos, como lo describe Ángela Antunes3 en el prefacio de Pedagogía de la Tierra, la oportunidad de plantar un árbol, de cosechar legumbres en una huerta, de chupar un mango recogido en el jardín de la escuela y/o de admirar la belleza de una planta.

La Ecopedagogía es también un llamado a introducir temas ecológicos con un fuerte sentido crítico en las demás asignaturas –español, matemáticas, sociales, economía e historia– para que de tal manera se supere esa tendencia de la educación tradicional de programarlas como feudos académicos separados por fronteras infranqueables, como repúblicas independientes que administran las diferentes ramas de un saber fragmentado4. Contrariamente a esta actitud atomizante, los ecopedagogos, conscientes de que la Madre Naturaleza es una sola totalidad, ofrecerá a sus ecoeducandos grandes temas ambientales dentro de cualquier asignatura específica.

En tal forma, vemos en la Ecopedagogía una opción para plantearnos una reflexión-acción-transformación desde la organización de base por medio de la Educación Libertaria Popular, de acuerdo con nuestras necesidades y experiencias. No se trata, como nos advirtió nuestro maestro Paulo Freire, de reducir la escuela y la pedagogía a una tabula rasa y de construir la ecopedagogía encima de sus cenizas. No se trata de una escuela y una pedagogía ‘alternativas’, es decir, construidas separadamente de la escuela y de las pedagogías actuales. Se trata de construir en el interior de ellas, dialécticamente, a partir de la escuela y la pedagogía que tenemos, otras posibilidades, sin aniquilar las presentes. El futuro no es la destrucción del pasado sino su superación.

En conclusión, la Ecopedagogía sólo tiene sentido como proyecto alternativo global, en el que la preocupación no está sólo en la preservación de la naturaleza o en el impacto de las sociedades humanas sobre los ambientes naturales sino asimismo en un nuevo modelo de civilización sustentable desde el punto de vista ecológico, que implica un cambio en las estructuras económicas, sociales y culturales. Tal civilización sustentable está ligada, no obstante, a un proyecto utópico: cambiar las relaciones humanas, sociales y ambientales que tenemos hoy.

1    C.f Moacir Gadotti, Pedagogía de la tierra, Siglo veintiuno editores, p. 22.
2    Op., cit., p. 21.
3    Directora técnico-pedagógica del Instituto Paulo Freire en Brasil.
4    C.f Marcel Zimmermann, Ecopedagogía para el nuevo milenio, Ecoe ediciones, p. 51.
-    Colectivo de Pedagogía Libertaria Popular “Nacho Lee”
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- Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular CILEP
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Red Libertaria Popular Mateo Kramer
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Publicado enEdición 151

No es difícil aceptar que América Latina constituye hoy el frente de vanguardia de la lucha antisistémica mundial por excelencia, al observar que aquí, en el subcontinente latinoamericano, tenemos por lo menos cinco movimientos sociales tan complejos, masivos, activos, innovadores y creativos que no parecen tener equivalente en Europa, Asia o África. ¿Por qué le ha tocado ahora a nuestra América Latina esta función honrosa de ser el espacio civilizatorio donde se desarrollan, en los últimos tres o cuatro lustros, las resistencias más avanzadas del planeta?

La lectura que nos propone Immanuel Wallerstein en este nuevo libro –en una revisión de las resistencias antisistémicas de 1789 a 1945, prosiguiendo con los movimientos de este carácter de la posguerra y los que retomaron las enseñanzas de 1968– brinda a los activistas y los estudiosos de lo social importantes pistas sobre el sentido de la categoría antisistémica. Su estudio le permite al lector develar, por qué las más importantes expresiones de esta clase de movimientos sociales toman lugar en la región a finales del siglo XX y comienzos del XXI.


ISBN 978-958-8454-02-3
184 páginas
Precio: $. 35.000


Índice

Prefacio

Planeta Tierra: Los movimientos antisistémicos hoy

Sobre las distintas formas y expresiones de la protesta social

Pensar los movimientos antisistémicos hoy América Latina, frente de vanguardia de la actual lucha antisistémica mundial

Sobre la originalidad y la importancia mundial del neozapatismo
 

Capítulo 1

Historia y dilemas de los movimientos antisistémicos

El nacimiento de los movimientos antisistémicos y sus debates estratégicos en los años de 1789 a 1945

El éxito de los movimientos en la posguerra: triunfos y ambigüedades

¿Hacia el futuro? El debate sobre la estrategia está todavía abierto

A la orden del día de los movimientos
 

Capítulo 2

Las nuevas rebeliones antisistémicas: ¿Un movimiento de movimientos?

1968 y después

Del maoísmo a Porto Alegre

Un período de transición

Consideraciones estratégicas
 

Capítulo 3

Los dilemas de un espacio abierto: El futuro del Foro Social Mundial
 

Capítulo 4

El CNA y Sudáfrica: Pasado y presente de los movimientos de liberación en el sistema-mundo

Así que hablemos de la carga del mundo
 

Capítulo 5

Cuatro acercamientos al neozapatismo mexicano

1.       Marcos, Mandela, Gandhi

2.       Los Zapatistas: la segunda etapa

3.       La Otra Campaña en perspectiva histórica

4.       ¿Qué es lo que los neozapatistas han logrado?
 

Capítulo 6

Estados Unidos, América Latina y el futuro de los movimientos antisistémicos

 

A modo de colofón

El mundo en el año 2015

Apéndice

Chiapas y los nuevos movimientos antisistémicos de América Latina (Entrevista)


La minga por la Vida, la justicia, la alegría, la autonomía y la libertad de los pueblos -como denominaron sus propios organizadores la marcha de más de 50 kilómetros que acaban de realizar alrededor de 80.000 indígenas y campesinos-, que culminó con un Congreso de pueblos y movimientos sociales en Cali el 18 de septiembre, es una contundente exhibición de poder organizativo y una clara invitación para los movimientos sociales a replantear su forma de orientar la participación social y política. La marcha que para algunos medios de comunicación y para los desprevenidos transeúntes comenzó en Santander de Quilichao a las ocho de la mañana del martes 14 de septiembre, llevaba en realidad unos cuantos kilómetros adicionales para los miles de indígenas niños y adultos, hombres y mujeres provenientes de los departamentos del sur occidente del país y muchos meses de esmerada y paciente planificación. Sólo así se puede explicar el impresionante orden desplegado bajo el control de la Guardia indígena, comandada por su coordinador general Alfredo Acosta, a lo largo de toda la carretera durante los tres días de la ejemplar y valiente marcha. Haciendo camino, bajo el ardiente sol, indígenas y campesinos realizaron su primera parada después de 15 kilómetros y más de 10 horas de camino en la población nortecaucana de Villarica. Allí recibieron la solidaridad de la comunidad, casi en su totalidad, afrodescendiente. La segunda jornada terminó en el municipio de Jamundí el día 15, donde se reflejó el aumento de la solidaridad de amplios sectores de la población, que acudieron a asistir a los marchantes con víveres, agua y medicinas. Entre tanto, crecía la audiencia de los medios de comunicación (algunos empecinados en manipular los entrevistados y minimizar el valor de esta jornada) y se aclaraba ante el país los propósitos de la Minga. Para esto, además, sus protagonistas se valían de sus propios medios de comunicación y de la internet, La propuesta política Luis Evelis Andrade, presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, afirmó que el Congreso itinerante de las comunidades indígenas es en realidad una propuesta política y de acción de los pueblos indígenas y una movilización contra el proyecto de muerte y por un plan de vida para los pueblos de toda Colombia. La marcha llegó a Cali en su tercera jornada el jueves 16, con un histórico recibimiento por parte de los universitarios del sur de la ciudad, que desde dos kilómetros antes de llegar a la entrada de la ciudad por la calle 5ª, se volcaron con pañuelos blancos, aplausos, agua y voces de aliento. Las simpatías con la causa indígena, dejaba traslucir al mismo tiempo, la esperanza que subyace en todos los colombianos y la credibilidad con que cuentan estas comunidades. Al avanzar y ver el río humano que saludaba a los marchantes, se hacía claro que los pueblos indígenas tienen uno de los más grandes poderes de convocatoria, y que si algo puede llamar a la unidad o traer un mensaje renovador, viene de la enseñanza de estos pueblos que han sabido soportar con valentía, durante más de 500 años. Pueblos que con un discurso coherente, basado en su sabiduría milenaria y con un lenguaje cargado de esperanza -sustentado en los hechos-, demuestran que la construcción de un mundo mejor y más justo sí es posible. El Congreso indígena Con algunas presentaciones artísticas, como expresión de bienvenida, diversas agrupaciones de la ciudad de Cali rindieron homenaje a los más de 50.000 indígenas que descansaban de tres jornadas de camino, y se preparaban para la instalación del Congreso de Pueblos el día 18, En el Congreso, que fue el evento “corazón” de todo el esfuerzo, las comunidades debatieron ampliamente en mesas de trabajo los cuatro puntos de su agenda: Derechos humanos y defensa de la vida Paquetazo de reformas políticas. Alca y Tlc. Construcción de procesos, mecanismos y estrategias de resistencia y soberanía desde el pueblo. Además de contar con la presencia y el respaldo del Gobernador del Valle, Angelino Garzón, y con la colaboración de la alcaldía de Cali, en el Congreso también participaron reconocidos líderes sociales del Ecuador, Perú y Bolivia y de amplios sectores populares de la sociedad colombiana, expresados en la Gran Coalición Democrática, lo mismo que de organizaciones de mujeres. A partir de las 8 de la noche del día 18, se leyeron las conclusiones del Congreso. Una a una fueron pasando los relatores de las cuatro comisiones, donde resaltó la exigencia de una referendo consultivo sobre el Tratado de Libre Comercio. La coincidencia de esta agenda con la que definió la Gran Coalición Democrática, deja el camino abierto para futuras y esperanzadoras jornadas de unidad nacional. Las lecciones El incuestionable éxito del Congreso itinerante de los indígenas y el irrestricto respaldo y solidaridad expresada por diversos sectores de la nación, deja muchas enseñanzas, pero aquí se enuncian dos que son centrales y que debieran ser consideradas por los movimientos populares de todo el país: -Las comunidades indígenas, basadas en su saber histórico, planean y actúan pensando en el largo plazo (esta minga cuenta con más de un año de planeación) -El discurso, la cosmovisión y el lenguaje de los indígenas es a todas luces conciliador. está basado en su ejemplo (a favor de la vida y contra la guerra), sin restarle la contundencia de sus críticas al sistema y al gobierno. Santiago de Cali, 18 de septiembre de 2004 Apartes de los principales puntos por los que se movilizaron los indígenas: Antecedente Lo que sucede hoy en nuestro país y en nuestros territorios es grave, no da espera y debemos movilizarnos de inmediato. Método Las movilizaciones urgentes no son el comienzo ni el final del camino, sino una etapa del proceso que se propone… Premisa Nos diferenciamos de quienes aseguran que solo es posible el desarrollo y el bienestar aplicando las fórmulas y las recetas del mercado multinacional global. Objetivos Hacia adentro del movimiento indígena Enfrentar el modelo neoliberal. Desarrollar un proceso de formación y lucha que nos lleve a hacer conciencia de la agresión. Construir alternativa de vida desde lo propio. Hacía afuera del movimiento indígena -Plantear exigencias de carácter urgente encaminadas a tener políticas, procesos y proyectos que amenazan la supervivencia y la seguridad de nuestros pueblos, organizaciones y comunidades. Establecer instancias y mecanismos de articulación y convergencia con otros procesos y organizaciones populares que nos posibiliten trabajar y actuar unidos para fortalecer la resistencia y construir alternativas que hagan posible un país diferente. Fortalecer la solidaridad reciproca con pueblos y procesos de las Américas y del mundo. Demandas y objetivos inmediatos 1. Frente a la represión y a la guerra - Salida negociada al conflicto armado - Elevar a instancias internacionales demndas por violaciones a derechos fundamentales - Establecer procesos de negociación en el àmbito regional y nacional en donde los representantes y las propuestas de paz de las organizaciones indígenas y populares tengan un carácter protagónico. - Cese al fuego y acuerdo humanitario - Verdad, justicia y reparación integral a las comunidades, familiares y victimas del conflicto. - Replantear el supuesto proceso de negociación con los paramilitares (...) proceder en justicia contra quienes han financiado, promovido y participado en estas actividades desde dentro y fuera del Estado. - Respeto, garantías y recursos para el manejo autónomo y solidario de los recursos, instituciones y servicios públicos y colectivos esenciales para garantizar la vida, el bienestar y la seguridad de la población (salud, educación, justicia, vivienda). 2. Frente al paquetazo de las contrarreformas constitucionales - Exigir al Congreso de la República no aprobar las reformas antidemocráticas e impopulares a la constitución de 1991 (...) respetar la voluntad popular expresada en el rechazo al referendo de octubre de 2003. - Promover leyes de iniciativa popular para detener las reformas constitucionales. 3. Frente a la negociación del TLC y el ALCA - Informar a todos los colombianos sobre este proceso - Referendo popular sobre el tema con carácter decisivo - Que en ningún caso sean sujeto de negociación temas esenciales para la soberanía nacional y el bienestar y seguridad de los pueblos como el de las patentes a la vida, los alimentos y la soberanía alimentaria, la privatización de instituciones y servicios esenciales, entre otros. 4. Instalación del Congreso Nacional indígena y popular - Con el respaldo y compromiso de organizaciones y procesos populares, y sobre la base de acuerdos de principios y objetivos comunes, crear las comisiones y los mecanismos a través de los cuales se instale e inicie sesiones de planeación y organización este Congreso de los pueblos. - Crear una Comisión nacional de los pueblos conformada por representantes de procesos populares de base. Que los líderes que allí trabajen respondan a asambleas populares que deben ejercer la soberanía y la autoridad máxima. - Que se establezcan de inmediato, como parte de esta comisión, las Mesas de Paz de los pueblos. Promoverán estas la defensa y promoción integral de los derechos humanos y la solidaridad entre los pueblos que luchapor el Plan de Vida y contra el Proyecto de Muerte. - Sugerimos que la Comisión someta a la consideración de las bases populares las propuestas temáticas y organizativas del Congreso para que este inicie sesiones. Propuestas temáticas para el Congreso indígena y popular 1. Referendo popular conciente frente al TLC y el ALCA 2. Autonomía: soberanía alimentaria, territorial, energética y ambiental. Restringir la importación de alimentos subsidiados y transgénicos, realizar una verdadera reforma agraria integral con crédito, subsidios y apoyos técnicos. Respetar los territorios ancestrales y acabar con el hambre 3. Fortalecer y consolidar la producción y el mercado interno comunitario y solidario. 4. Renegociar la deuda pública desde la dignidad. 5. Defensa de la riqueza nacional. El territorio, la cultura y la vida no se negocian. 6. Reconocimiento y protección del derecho de propiedad colectiva. 7. Reforma tributaria para la justicia y la redistribución. 8. Enfrentar la producción de cultivos para uso ilícito como un problema social y económico detener de inmediato las fumigaciones y la guerra contra las drogas. 9. Crear un sistema nacional popular de comunicación para la vida y la verdad. Opinión Mucha tela por cortar Finalmente se realizó la Minga indígena. Aplazada por varios meses y a punto de extraviarse por el debate interno que afronta este movimiento, sobre todo entre las posiciones que lideran los Cabildos del Norte del Cauca y el mismo Cric, la dirección nacional –Onic- y la direcciones regionales. Pese a estas dificultades la Minga se realizó, inyectando un nuevo aire a las luchas por venir en Colombia y demostrando con creces su validez y necesidad. Es necesario precisar que el movimiento indígena se debate, como el resto del movimiento popular, entre la conciliación y la confrontación. Entre la agenda propia y la respuesta coyuntural a las iniciativas gubernamentales. El desarrollo de la marcha y del debate al interior del Congreso indígena no fue ajeno a estas tensiones. El desorden en el manejo delas consignas, la poca participación en las comisiones y la despolitización que se sintió durante el desarrollo de las sesiones, dejó muchas tareas por afrontar. Empezando por la misma democracia interna. Aprendiendo a aceptar, respetar e incorporar las posiciones minoritarias. Generando las condiciones para que el debate continúe al interior de los cabildos y las tareas aprobadas se ejecuten desde ya. Para tal fin, hay que recoger la inmensa solidaridad y expectativas que despertó el movimiento. Concitar coordinaciones y agendas comunes que permitan que, en el mediano plazo, contemos con un movimiento social transformado en cantidad y calidad.

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