En El Salvador, las mujeres para cuidar el agua detienen la minería

En marzo de 2017 los pueblos de El Salvador lograron una tremenda victoria. Con la Ley de Prohibición de Minería Metálica, se decretó la prohibición absoluta de la exploración, explotación y procesamiento minero, ya sea a cielo abierto o subterráneo, así como el uso de sustancias tóxicas como el cianuro y el mercurio. La legislación es retroactiva y de ese modo cierra de manera absoluta los permisos que pudieran estar en trámite. El riesgo de dañar los ríos y fuentes de agua ha sido uno de los frentes de lucha de los movimientos sociales ante la industria extractiva.


La ley culmina más de diez años de lucha por parte de organizaciones de base y líderes comunitarios que se opusieron sobre todo a los trabajos desarrollados en la mina El Dorado, en el central departamento de Cabañas, por la compañía Pacific Rim, ahora la australiana-canadiense OceanaGold. La oposición al proyecto El Dorado fue brutalmente reprimida, dejando un saldo trágico de muertos y heridos.


A pesar que la activa participación de las mujeres en los procesos de resistencia es casi siempre invisibilizada, las mujeres que están tras la lucha anti-minera en El Salvador no solo han sabido mantenerse en pie de lucha, sino que además han adquirido el papel de protagonistas.


El Movimiento Mesoamericano contra el Extractivismo M4 conversó con Rhina Navarrete, coordinadora general de la ASIC (Asociación Amigos de San Isidro Cabañas).


1. ¿Qué fue lo que hizo que las poblaciones se resistieran tan fuertemente y por tanto tiempo contra el proyecto El Dorado?


Uno de los principales motivos fue la defensa del recurso agua, dado que la mayoría de la población tenía muy claro que el municipio se quedaría sin el vital líquido. Por otra parte, se dieron algunos sucesos, como la muerte de ganado en las zonas donde hicieron las exploraciones y también se secaron algunos pozos.


2. ¿Cómo organizaron la resistencia? ¿Cuál fue la estrategia?


Fueron varias etapas. Primero, recoger toda la información posible respecto al proyecto minero para conocer de primera mano los impactos que este tendría en la zona y el país. Posteriormente se procedió al trabajo de campo con el propósito de informar a las comunidades sobre los efectos negativos de la minería metálica. Se hicieron foros informativos con especialistas (Dr. Robert Moran y Dina Larios) en el tema de minería y también con personas que ya tenían experiencia en los daños que causa la minería, como es el caso de Honduras (Dr. Almendares). Se diseñó material escrito, audiovisual y radial en un lenguaje popular para que fuese fácil su asimilación por parte de toda la población. También se crearon alianzas estratégicas con otras organizaciones a nivel nacional.

3. ¿Cómo reaccionó la empresa?


La empresa no se quedo cruzada de brazos. También empezó toda una campaña de promoción en las comunidades, queriendo hacerles creer que el cianuro no era mortal, pero la mayoría de la gente no les creyó. Por otra parte, también utilizaron la estrategia que utilizan a nivel mundial: comprando a las autoridades, gobiernos locales y lideres comunales, haciendo obras sociales, etc. En algunas ocasiones se hacían presente en los foros que hacíamos con el fin de cuestionar a los ponentes, pero ellos no contaban con que éstos eran personas científicas expertas en el tema.

4. ¿Cuál fue el papel de las mujeres en esta lucha? ¿Cómo es eso diferente de la participación de los hombres?


En primer lugar, la participación en los diferentes espacios informativos, en su mayoría, eran mujeres. A medida que la población se iba informando y tomando conciencia de la magnitud del problema, las mujeres fueron liderando el proceso de la lucha (alrededor de 10 mujeres lideresas). Ellas formaron parte de una estrategia para hacer denuncias y movilizaciones.


5. ¿Porqué crees que las mujeres adquieren un rol tan protagónico en estas luchas?


En primer lugar porque somos la mayoría en cuanto al porcentaje poblacional. Por otro lado, somos las que sufrimos los embates de los desastres y cualquier conflicto, así como también las afectaciones económicas, de salud, entre otras. Una mujer sabe lo necesaria que es el agua y la alimentación en un hogar, ya sea que sean madres solteras o no. No estoy diciendo que el hombre no lo sepa, sino que es ella la proveedora directa de los bienes de sobrevivencia, es la cuidadora de la familia, la casa, los huertos y la criadora de los animales domésticos.


La mujer es mas sensible ante los problemas que aquejan a la humanidad y es una excelente cuidadora y administradora de todos los bienes (por ejemplo de la madre naturaleza, la diosa del mar, etc.) Una mujer es muy decidida en sus convicciones y no es tan fácil comprar su voluntad cuando sabe que la vida está en juego.

6. Para que las mujeres tuvieran una participación activa en la resistencia, ¿tuvieron que también luchar dentro de sus mismas comunidades u hogares?
Las mujeres se ganaron su propio espacio. Si en algún momento se vio opacada su participación por parte de algún elemento masculino, fueron casos especiales. De igual modo, creo que su lucha mayor fue dentro de sus hogares, dado que tenían que dejar a su familia para poder unirse a la lucha.


7. ¿Crees que la lucha ya está ganada o hay que estar vigilantes?


Una ley que prohíbe la minería metálica en El Salvador no es garante de nada, dado que es una ley secundaria y en cualquier momento puede ser vetada o modificada. Mientras el Salvador siga adherido a los tratados de libre comercio, seguiremos expuestos a cualquier amenaza – no solo de la industria minera. Por otra parte, las legislaturas cambian cada 3 años, nadie nos asegura que la próxima legislatura modifique las cosas. Al menos por el momento podemos estar un poco [email protected] respecto a ese tema, aunque el futuro de los salvadoreños sigue siendo incierto. Mas ahora con la Ley de Asocios Publico Privados, con el fin de aumentar la inversión privada, especialmente inversiones extranjeras directas, partiendo de que el presidente hizo publica su posición de darle cumplimiento.


8. ¿Qué mensaje le darías a otras mujeres y comunidades que se encuentran luchando contra empresas mineras que intentan apropiarse de sus territorios?


Que somos las mayoría. Somos ese enjambre de abejas, de hormigas y que tenemos la capacidad de cambiar el rumbo de la historia si nos mantenemos unidos/as. Insisto, las mujeres somos mayoría. Es nuestro derecho y también nuestra responsabilidad defender la vida y el territorio. Creo que la humanidad debe tener muy en claro que el enemigo es el mismo en todo el mundo y se llama CAPITALISMO. Debemos retomar nuestro papel en el cuido de la creación o evolución, dependiendo de la perspectiva ideológica de cada individuo. Es un reto entre la conservación o destrucción del ser humano. Sabemos que las riquezas son privadas, pero las consecuencias que éstas causan afectan a todos/as. Los costos los pagan el pueblo; nos venden lo que nos roban y, a través de la historia, los muertos son los mismos de siempre. El oro no se come, no es un bien indispensable para la humanidad. El agua es un recurso finito. Pero sobre todo, las mujeres tenemos una gran capacidad de amar y amar con el corazón, así que a fortalecer el amor al prójimo, a la vida, a la familia, a la humanidad, a la naturaleza y a la creación o evolución. La clave de la victoria está en el AMOR.


Texto publicado originalmente en M4 Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero

Publicado enInternacional
Viernes, 21 Julio 2017 06:55

Suicidio climático

Suicidio climático

Popularizado inicialmente por el químico Paul J. Crutzen para designar una nueva fase separada del Holoceno (última época geológica del período Cuaternario), el Antropoceno hace referencia a la influencia determinante de la conducta humana en la atmósfera de la Tierra. El incremento de los gases de efecto de invernadero (GEI) es probablemente el elemento definitorio del inicio de la nueva era, a mediados del pasado siglo XX.


En los últimos decenios la acción del hombre ha producido efectos en nuestro planeta de consecuencias deletéreas para el futuro. En España, por ejemplo, la desertificación amenaza en convertir el 80% del territorio en zonas improductivas antes del final del presente siglo. Tal aseveración está avalada por los propios informes del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Ciertamente, el asunto del cambio climático ha sido analizado con profusión en informes de investigación y en trabajos científicos de revisión de pares, pero sólo de manera intermitente aparece en los medios de comunicación de masas y las redes sociales.


A día de hoy, faltan instrumentos de comprensión populares sobre qué hacer en la práctica para contribuir a disminuir el cambio climático. Una vez alcanzado su nivel más elevado, la profusión de los GEI –en particular, el metano–, unido a la generalización de las prácticas de la fractura hidráulica (fracking), puede producir un impacto incontrolable de alto riesgo para la continuidad de la vida en la Tierra.


Durante el siglo pasado, y con la generalización del uso privado del automóvil, se recaló en la necesidad de explotar combustibles fósiles de acceso masivo, lo que auspició el establecimiento de una división internacional del trabajo entre extracción e industrialización. Dicho proceso ha sido responsable no sólo de un incremento sin precedentes de las emisiones de CO2, sino de un proceso unidireccional de homogeneización cultural, a resultas del cual nunca antes tantos individuos habían participado en los hábitos de consumo de las viejas élites occidentales. Tras decenios de post-fordismo se ha incrementado exponencialmente el consumo de energía generada por combustibles fósiles, agravando los peligros medioambientales a nivel planetario.


Tales procesos han agudizado la exclusión social, no sólo en los países menos desarrollados y más empobrecidos. Según Oxfam-Intermón la gran mayoría de las víctimas y perdedores del cambio climático son precisamente aquellas que viven en países que contribuyen en menor medida al cambio climático. Considérese que el 10% de los hogares más ricos del mundo emiten alrededor de 24 toneladas de CO2, porcentaje que se compara con el producido por el 50% de los hogares más pobres. Así mismo, el 1% de los hogares estadounidenses, singapurenses, luxemburgueses o saudíes con rentas más altas están entre los mayores emisores individuales, con más de 200 toneladas. Consecuentemente, una visión simplista de fractura entre Este y Oeste, o Norte y Sur resulta inadecuada ya que en el 1% mencionado hay que añadir también a las élites superricas de China, Rusia, India o Brasil, pongamos por caso. Esta nueva geografía del cambio climático, de desigualdad de rentas y de exclusión social hace necesaria, por tanto, una acción concertada de todos los países para ser eficaz globalmente


Como se sabe, y pese las reticencias estadounidenses, en diciembre de 2015 se firmó finalmente el ‘Acuerdo de París’. Auspiciado por la convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Acuerdo pretendía establecer medidas para la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) y entró en vigor en noviembre de 2016 con el propósito de su plena aplicabilidad para el año 2020, tras la finalización de la vigencia del Protocolo de Kyoto de 1997. El documento recoge una amplia gama de recomendaciones de políticas públicas y requiere de los países firmantes que revisen periódicamente sus niveles y actualicen sus acciones al respecto. La Unión Europea tomó el liderazgo en las negociaciones que superaron momentos críticos de desacuerdo entre algunos de los 174 países participantes. Las conversaciones celebradas en Marrakech en 2016 han proseguido la monitorización del Acuerdo de París, no sólo respecto a la financiación general, sino muy especialmente respecto al apoyo prometido a los países en desarrollo que más dificultades encuentran para romper la relación perversa entre desigualdad y exclusión social.


Tras el triunfo del populismo reaccionario en las presidenciales estadounidenses, el presidente Donald Trump anunció la retirada de EEUU del Acuerdo de París, en base a sus promesas durante la campaña electoral, para facilitar sin restricciones el proteccionismo industrial estadounidense. Pese a que el resto de los signatarios del Acuerdo han reiterado su compromiso y desecharon una eventual retirada del mismo, buena parte de los países latinoamericanos muestran su creciente preocupación. Recuérdese que casi tres cuartas partes de los ciudadanos de la región, uno de los porcentajes más elevados en el mundo, consideran que el cambio climático es un problema muy serio. Los países latinoamericanos y caribeños son muy vulnerables al problema del calentamiento. Un aumento significativo en las temperaturas mundiales conduciría en un período no muy largo de tiempo a una reducción de la tierra cultivable, la desaparición de islas de baja altitud y las regiones costeras, así como a fenómenos meteorológicos más extremos en muchos de estos países.


En los tiempos que corren, parece implausible articular una única respuesta a los problemas planteados. La visiones normativas varían desde las sugerencias de las ‘soluciones tecnológicas’, o las energías renovables, a la opción del ‘decrecimiento’, la ‘soberanía alimentaria’ y hasta la opción de último recurso de la ‘geoingeniería’. Por su parte, la UE promueve la ‘economía circular’ para transformar los residuos en nuevos materiales. Recuérdese que Europa produce más de 2,5 millones de toneladas de residuos al año. Más de la mitad de estos residuos (un 63%) son minerales y provienen de la extracción minera y la construcción. Aunque muchas veces el enfoque se pone en el ciudadano, sólo el 8% de los residuos proviene de los hogares europeos. Europa pierde actualmente cada año unos 600 millones de toneladas de materiales contenidos en los residuos, que podrían ser reciclados o reutilizados. Solo se recicla alrededor del 40% de los residuos producidos por los hogares de la UE.


Todo apunta a que nos encaminamos hacía el suicidio climático, alentados por un modelo económico neoliberal insaciable. Frente a su militante negacionismo, no sólo cabe contraponer el acuerdo científico prácticamente unánime de que el calentamiento global ha sido inducido por las pautas desenfrenadas del consumo humano. La movilización mediática y social es imprescindible para evitar la ‘crónica de una muerte anunciada’.

 

Los autores son Profesores de Investigación del CSIC e Ikerbasque-EHU/UPV

Publicado enMedio Ambiente
El récord más lamentable: 200 defensores de la Tierra asesinados en un año

 El informe de Global Witness muestra que en 2016 aumentó el número de muertes entre los ambientalistas y luchadores indígenas

 


La violencia contra los defensores de la Tierra sigue extendiéndose lamentablemente. En 2016, al menos 200 personas comprometidas con la protección del medio ambiente y los derechos de las poblaciones indígenas fueron asesinadas en diversos puntos conflictivos del planeta, según el informe Defender la Tierra publicado por Global Witness.


“El asesinato de personas defensoras no sólo está creciendo, también se está expandiendo. En 2016 documentamos 200 asesinatos en 24 países, mientras que los 185 asesinatos registrados en 2015 fueron en 16 países”, destaca el informe de esta organización internacional especializada en el seguimiento de conflictos ambientales.


Brasil se mantiene como el país más mortífero según el número de muertes (49), mientras que Nicaragua (11) es el peor lugar per cápita. Durante la última década, Honduras se mantiene como el lugar más peligroso per cápita (127 desde 2007).


La cifra de 200 muertes podría ser incluso superior puesto que existen limitaciones importantes de acceso a información. Además, “los asesinatos representan el extremo de una serie de tácticas utilizadas para silenciar a las personas defensoras, que incluyen amenazas de muerte, arrestos, agresión sexual, secuestros y ataques legales agresivos”, indica este documento publicado a escala mundial por Global Witness el 13 de julio.


“Te amenazan para que te calles. No me puedo callar. No puedo permanecer en silencio frente a todo lo que le está pasando a mi gente. Estamos luchando por nuestras tierras, por nuestra agua, por nuestras vidas.” dijo Jakeline Romero a Global Witness.


Jakeline es una líder indígena colombiana que ha enfrentado amenazas e intimidaciones durante años por manifestarse en contra de los impactos devastadores de El Cerrejón, la mina a cielo abierto más grande de América Latina. El proyecto es propiedad de Glencore, BHP Billiton y Anglo-American, empresas que cotizan en la bolsa de Londres, y ha sido señalado como culpable de la escasez de agua y de desplazamientos masivos. El operador local del proyecto negó haber causado escasez de agua y ha condenado las amenazas sufridas por activistas.


“Estos hallazgos cuentan una historia macabra. La lucha por proteger el planeta se intensifica rápidamente y el costo puede ser cuantificado en vidas humanas. Más personas en más países están quedando sin más opción que plantarse en contra del robo de sus tierras o de la erosión de su medio ambiente. Muy a menudo son brutalmente silenciadas por las élites políticas y empresariales, mientras los inversionistas que las financian no hacen nada”, expresó Ben Leather, encargado de campañas de Global Witness.


En muchos casos, la falta de sistemas judiciales eficientes hace difícil identificar a los responsables de las agresiones y asesinatos, sin embargo, indica el informe de Global Witness, “encontramos evidencia sólida de que la policía y el ejército [de los países respectivos] estuvieron detrás de, al menos, 43 homicidios, y que actores privados como guardias de seguridad y sicarios estuvieron vinculados a 52 muertes”, destacan los autores del informe.


El informe documenta, por ejemplo, que los asesinatos se han triplicado en India, mientras que la brutalidad policial y la represión estatal hacia activistas empeora. América Latina se mantiene como la región más afectada, con el 60% de las muertes.


Casi el 40% de las personas asesinadas eran indígenas, ya que las tierras que han habitado por generaciones son robadas por empresas, terratenientes o actores estatales. Usualmente los proyectos se imponen a las comunidades sin su consentimiento libre, previo e informado, respaldados por la fuerza, pues se sospecha que la policía y los soldados son autores de, al menos, 43 asesinatos. La protesta suele ser el único recurso que se deja a las comunidades que ejercen su derecho a opinar sobre el uso de sus tierras y recursos naturales, enfrentándolas con quienes buscan obtener beneficios a cualquier costo.
Otros datos destacados en el informe:


La minería es la industria más sangrienta, con al menos 33 asesinatos vinculados al sector. Los asesinatos vinculados a las empresas madereras aumentaron de 15 a 23 en un año, mientras que hubo 23 asesinatos relacionados con proyectos de agronegocios.


Los homicidios registrados alcanzaron un máximo histórico en Colombia (37), ya que las áreas que previamente estaban bajo control guerrillero ahora son observadas con codicia por compañías extractivas y paramilitares. Las comunidades desplazadas que regresan son atacadas por recuperar tierras que les fueron robadas durante el largo conflicto armado que vivió el país.


Los asesinatos en India se han triplicado a medida que empeora la brutalidad policial y la represión de protestas pacíficas. En 2016 se registraron 16 asesinatos, en su mayoría vinculados a proyectos mineros.


Proteger parques nacionales es más peligroso que nunca, con gran cantidad de guardaparques asesinados en África. En 2016 hubo 9 asesinatos confirmados de guardaparques en la República Democrática del Congo. Una industria minera voraz hace que Filipinas destaque por las muertes en Asia, con 28 asesinatos registrados.
El informe también señala la creciente criminalización de las y los activistas alrededor del mundo, incluyendo Estados Unidos. Suelen ser presentados como criminales, y deben enfrentar cargos penales falsos y agresivos casos civiles, armados por gobiernos y empresas que intentan silenciarlos.


“Los Estados están rompiendo sus propias leyes y fallando a su ciudadanía de la peor manera posible. Valientes activistas están siendo asesinados, atacados y criminalizados por las personas que supuestamente deberían protegerlos. Gobiernos, empresas e inversionistas tienen el deber de garantizar que las comunidades sean consultadas sobre los proyectos que las afectan, que los activistas sean protegidos de la violencia, y que los culpables sean llevados ante la justicia”, dijo Ben Leather.


Las cifras de 2017 no dejan demasiado margen a la esperanza. Entre enero y julio de este año se han registrado 97 asesinatos de personas comprometidas con la Tierra, según los datos provisionales de Global Witness.

 

 

Publicado enInternacional
Los pensionados colombianos quieren poner a Santos contra la pared

Le piden que firme una ley aprobada en el Congreso que rebaja sus aportes al sistema de salud



Victoria Escobar tiene 72 años y dice que todavía no sabe qué eso de “disfrutar de la vejez”. Aunque es parte del 26% de personas mayores que tienen una pensión en Colombia asegura que se sienten desprotegidos. “Ser pensionado en este país no garantiza estar tranquilo después de tantos años de trabajo”, asegura desde el centro de Bogotá, a donde llegó acompañada por otros adultos que le reclaman al presidente Juan Manuel Santos cumplir con su palabra.


En la campaña por su reelección (2014), Santos prometió que apoyaría el proyecto de ley que buscaba reducir del 12% al 4% el aporte que para sistema de salud que deben hacer los pensionados. Sin embargo, después de ser aprobado en el Congreso con el liderazgo del parlamentario Alirio Uribe (Polo Democrático), el Viceministro de hacienda (gobierno) anticipó que objetará la ley porque la decisión tendría un costo anual muy alto para el país. La normativa que favorecería a dos millones de personas es defendida a través de manifestaciones y de peticiones directas al presidente Santos.


“A los pensionados nunca nos aumentan la mesada de forma equitativa con los sueldos de los empleados, somos los menos favorecidos en todo sentido y la inflación es más alta cada año. La canasta familiar sube y las pensiones ya no alcanzan para nada. Exijamos una vida digna”, escribe Ligia Guerrero en una carta con la que esperan convencer a Santos para que sancione la ley. Mientras en Bolivia el aporte que deben hacer es del 5%, en Perú del 4%, y en El Salvador llega al 7.8%, en Colombia los pensionados tienen que desembolsar el 12% de lo que reciben.


Protestan porque sus ingresos suben cada año con base al índice de precios al consumidor, un indicador que – reclaman – está fuera de la realidad económica del país y es inferior al porcentaje que se establece para el salario mínimo de los empleados activos. “¿Dónde está el derecho a la igualdad establecido en la Constitución?” alega Gladis Güiza Lemos. Tiene 64 años y habla del "abandono” que afrontan las personas mayores en Colombia. Los bajos ingresos cuando llegan a la vejez los obliga a permanecer activos laboralmente y la mayoría termina realizando trabajos informales (85%). “Tienen que afrontar unas remuneraciones más variables y más bajas que las de los demás ocupados. La protección económica en la vejez es todavía muy escasa”, dice Stefano Farné, director del Observatorio del mercado de trabajo y la seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia.


La falta de recursos es el mayor problema para los adultos en el país, según un estudio liderado por Farné. “No cuentan con ayudas que aumentan los ingresos en forma indirecta y que son bastante comunes en países desarrollados. Por ejemplo, las ayudas para el pago de un arriendo o un sistema de trasporte especializado”, dice.


Los adultos se enfrentan al descuido estatal y el olvido. Al año, 400 adultos mayores son abandonados en Colombia, según un informe de la Universidad de La Sabana. Este también señala que el 40% sufre de depresión, entre otras enfermedades. Miguel Villamil, pensionado después de trabajar por más de 20 años en el Instituto Nacional Penitenciario, es un enfermo crónico. Sufre de hipertensión a causa del trabajo que realizó de forma ininterrumpida, con jornadas que muchas veces llegaron a las 36 horas. “Ahora me siento mendigando. Están atentando contra los pensionados, con quienes entregamos nuestra vida trabajando en y por el país”, reclama. El próximo 18 de julio, cuando se vence el plazo para que Santos sancione la ley, los pensionados marcharán en Bogotá. “Saldremos a las calles para exigir igualdad, por el respeto de una vejez digna”, dice una de las pensionadas que no se resigna a perder este pulso con el gobierno.

Publicado enColombia
Guerra privatizada: las mutaciones del capitalismo

El asesor especial del presidente Trump, el señor Stephen Bannon, tiene un nuevo plan para "ganar" la guerra en Afganistán: remplazar el ejército estadunidense con contratistas privados. De este modo, la guerra se convertiría en un negocio redondo: la industria de armamentos seguiría suministrando armas y pertrechos, pero ahora hasta las acciones sobre el terreno serían responsabilidad de ejércitos privados. Se llaman mercenarios, pero el eufemismo de "contratistas privados" es útil para disfrazar el verdadero sentido de las guerras imperiales de nuestro tiempo.

La privatización de la guerra no es un negocio nuevo. La experiencia bélica estadunidense en Afganistán a partir de 2001 es sólo el ejemplo más reciente de operaciones de un ejército privado a gran escala. Por ejemplo, inicialmente la invasión por tropas estadunidenses se presentó como respuesta a los ataques del 9/11. Se dijo que el objetivo era desmantelar las bases de al-Qaeda, pero muy rápidamente la lógica de la guerra se transformó hasta convertirse en una ocupación militar de largo aliento. Una bien orquestada campaña de propaganda sobre la "reconstrucción de una nación" acompañó esta metamorfosis.

Los 15 años de duración de la guerra en Afganistán la convierten en la experiencia bélica más larga en la historia de Estados Unidos. Han fallecido más de 2 mil 400 soldados estadunidenses desde 2001, pero hoy las fuerzas del Talibán controlan más territorio en ese país que al principio de la guerra. Por eso Washington busca rediseñar una nueva estrategia para "ganar" esta guerra cuyos objetivos son cada vez más esquivos.

En la actualidad hay unos 9 mil soldados estadunidenses en ese país de Asia central, pero hay más de 28 mil 600 contratistas privados cuyas tareas son difíciles de describir con precisión. Ni siquiera el mismo Pentágono sabe exactamente qué está haciendo este personal. Lo cierto es que durante años recientes el número de efectivos del ejército formal ha disminuido con la supuesta finalidad de entregar la conducción de la guerra al gobierno de Kabul, pero la cantidad de "contratistas privados" ha ido aumentando y la guerra se ha ido privatizando.

No todos estos contratistas están involucrados directamente en operaciones militares. El servicio de investigación del congreso (CRS, por sus siglas en inglés) revela que 5 mil 500 están ocupados como traductores, en la construcción o como "personal de apoyo". ¿Qué hacen los otros 23 mil contratistas privados?

El tema aquí no es solamente el del número de contratistas o mercenarios enredados en la lucha armada de manera directa. Por cada soldado en operaciones sobre el terreno se requieren centenares (si no es que miles) de personas en tareas de apoyo: comunicaciones, servicios de salud, transporte, preparación de alimentos, etcétera. En síntesis, más de 70 por ciento del personal estadunidense en las tareas de ocupación en Afganistán se compone de contratistas privados.

Washington ha gastado unos 110 mil millones de dólares en la "reconstrucción" de ese país. Ese monto es muy superior al total asignado al Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Nadie sabe cuánto dinero se ha ido en obras inútiles o insostenibles. Lo cierto es que en el paisaje afgano abundan los cascarones vacíos de escuelas y clínicas abandonadas o a medio construir. En muchos casos la energía eléctrica necesaria para el buen funcionamiento de estas obras no se pudo garantizar. En otros el abandono se debe a las acciones de sabotaje intermitente que han hecho incosteable la operación. Frecuentemente los recursos invertidos en la "reconstrucción de la nación" han sido un regalo para las empresas privadas encargadas de los "proyectos". Pero también sirvieron para disfrazar una ocupación militar que está más interesada en objetivos estratégicos que en reparar los daños de una guerra que ha dejado más de 400 mil muertes de civiles.

El capitalismo contemporáneo sigue sus mutaciones para adaptar el mundo a sus necesidades. El salario ya no es la clave para reproducir la fuerza de trabajo y ha sido substituido por el crédito. La tasa de ganancias asociada a la actividad productiva ha sido remplazada por la rentabilidad derivada de la especulación como referencia en el proceso de acumulación. Y ahora hasta las fuerzas armadas se van transformando cada vez más en un negocio privado. En este último renglón quizás se trata más de una regresión a épocas precapitalistas pues los ejércitos privados de los señores de la guerra fueron un recurso desde hace miles de años. Pero ahora hay algo nuevo: la privatización de operaciones militares está insertada en una tendencia económica más general. Al igual que la privatización del manejo del sistema carcelario o del sistema de detención de migrantes, éste es otro indicio de la profunda reconversión del estado en la etapa actual del capitalismo. De ser una organización política, el estado hoy se ha convertido en una matriz de intereses corporativos y su finalidad no tiene nada que ver con el bienestar social.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enSociedad
El mundo está ya ante la sexta extinción masiva, advierten expertos

Es el preludio de la desaparición de muchas otras especies y del declive de los ecosistemas que hacen posible la civilización, señala Gerardo Ceballos, investigador de la UNAM, que realizó el análisis junto con especialistas de la Universidad de Stanford

 

La extinción masiva de animales como rinocerontes, gorilas o leones se acelera y apenas quedan 20 o 30 años para atajar esta "aniquilación biológica" que pone en peligro "los pilares de la civilización humana", advirtió un nuevo estudio.

Más de 30 por ciento de las especies de vertebrados están en declive, tanto en términos de población como de reparto geográfico, indicó el estudio, aparecido en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

"Se trata de una aniquilación biológica que se produce a escala global, incluso aunque las especies a las que pertenecen estas poblaciones existan todavía en algún lugar de la Tierra", afirmó Rodolfo Dirzo, profesor de Biología de la Universidad de Stanford y uno de los autores de la investigación.

"La sexta extinción masiva ya está aquí y el margen para actuar con eficacia cada vez es más estrecho, sin duda dos o tres decenios como máximo", escribieron los autores. Se trata de un "ataque aterrador contra las bases de la civilización humana".

La Tierra ha vivido hasta la actualidad cinco extinciones masivas, la más reciente es la de los dinosaurios, que tuvo lugar hace 66 millones de años. Según la mayoría de los científicos, hay una sexta en marcha.

Importantes pérdidas

Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien dirigió el estudio, declaró al diario The Guardian que "la situación se ha vuelto tan difícil que no sería ético no utilizar un lenguaje fuerte".

Estas pérdidas "masivas" en términos de poblaciones y de especies son el "preludio de la desaparición de muchas otras y del declive de los ecosistemas que hacen posible la civilización", advirtió Ceballos.

Los científicos encontraron que una tercera parte de las miles de especies que perdieron poblaciones no se consideran actualmente en peligro de extinción y que ha desaparecido hasta 50 por ciento de todos los animales en las décadas pasadas. Los datos detallados están disponibles para los mamíferos terrestres, y casi la mitad de éstos han perdido 80 por ciento de su población en el siglo pasado.

Hallaron que miles de millones de poblaciones de mamíferos, aves, reptiles y anfibios se han perdido en todo el planeta, lo que les llevó a decir que una sexta extinción masiva ya ha progresado más de lo que se pensaba.

Para los autores del estudio, la extinción ya "llegó más lejos" de lo que se creía hasta ahora, según investigaciones anteriores, que se referían exclusivamente a la extinción de las especies, y no al tamaño y el reparto de las poblaciones.

Animales salvajes

Los investigadores de la Universidad de Stanford y de la Universidad Nacional Autónoma de México se interesaron por las poblaciones de animales salvajes.

Realizaron un mapa sobre el reparto geográfico de 27 mil 600 especies de pájaros, anfibios, mamíferos y reptiles, una muestra que representaba cerca de la mitad de los vertebrados terrestres conocidos.

También analizaron el descenso de la población en una muestra de 177 especies de mamíferos, de 1900 a 2015. De éstas, todas perdieron al menos 30 por ciento de las zonas geográficas en las que estaban repartidos, y más de 40 por ciento, más de 80 por ciento de sus áreas.

Los mamíferos del sur y el sureste asiático se vieron especialmente afectados: todas las especies de grandes mamíferos analizados perdieron en esa zona más de 80 por ciento de su área geográfica, indican los investigadores en un comunicado que acompaña el estudio.

Alrededor de 40 por ciento de los mamíferos –entre ellos rinocerontes, orangutanes, gorilas y varios grandes felinos– sobreviven ahora en 20 por ciento, o incluso menos, de los territorios en los que vivían en el pasado.

Consumo excesivo de recursos

El descenso de animales salvajes se atribuye principalmente a la desaparición de su hábitat, al consumo excesivo de sus recursos, a la contaminación o al desarrollo de especies invasivas y de enfermedades. El cambio climático podría estar desempeñando un papel cada vez mayor.

Este alarmante movimiento se aceleró recientemente. "Varias especies de animales que estaban relativamente seguras hace 10 o 20 años, como los leones o las jirafas, ahora están en peligro", según el estudio.

Por ejemplo, el león (Panthera leo) estaba presente en la mayor parte de África, en el sur de Europa y en Medio Oriente, hasta el noroeste de India. "Ahora quedó reducido a poblaciones dispersas por África subsahariana, con una población residual en el bosque de Gir", en el oeste de India.

"Una inmensa mayoría de las poblaciones de leones ha desaparecido", indicaron los autores.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en el mundo quedan 20 mil leones.

Los investigadores llaman a actuar contra las causas del declive de la vida salvaje, especialmente contra la superpoblación y el consumo excesivo.

Los investigadores dijeron que, mientras que esto no se detenga, las perspectivas no se ven bien: "Todos los signos apuntan a agresiones cada vez más poderosas sobre la biodiversidad en las próximas dos décadas, pintando una imagen sombría del futuro de la vida, incluyendo la vida humana".

"Los indígenas wayúu de Colombia están en riesgo inminente de desaparecer por el hambre y la falta de agua"

Hablamos con Ruth Chaparro, cuya organización trabaja con el pueblo wayúu en la Guajira, donde en los últimos cinco años han fallecido más de 5.000 niños de desnutrición por la sequía
"Son décadas de exclusión. Están así por la corrupción, el racismo y la desigualdad. Las escuelas son inexistentes y tienen miedo al hospital", denuncia

Desde hace algún tiempo, los bolsos confeccionados por los indígenas wayúu inundan las tiendas de artesanías de la costa Caribe colombiana. Se reconocen fácilmente por sus colores vivos, sus estampados con formas geométricas y su acabado de croché, y se han convertido en uno de los complementos de moda para locales y turistas.


Ruth Chaparro, sin embargo, solo puede pensar en las manos que los cosen en la Guajira, al norte del país, a cambio de unos pequeños ingresos para sobrevivir. "Es muy fácil encontrar mochilas wayúu en cualquier lugar del mundo, hay una sobreoferta. Y que haya mochilas por todas partes es la señal de que la situación del pueblo wayúu es muy grave: cuanta más hambre tienen, más tejen. Tejen, tejen y tejen", comenta en una entrevista con eldiario.es.


Nacida en Bogotá, lleva más de 30 años trabajando con pueblos originarios de Colombia. Su organización, Fundación Caminos de Identidad (FUCAI), que colabora con Manos Unidas, ha recibido esta semana el premio Bartolomé de la Casas, del Ministerio de Asuntos Exteriores, por su "constante trabajo de fortalecimiento de la identidad y la autonomía de los pueblos indígenas".


Chaparro habla con elocuencia, un tono sereno que abandona cuando explica la "grave" desnutrición que amenaza al pueblo wayúu, el más numeroso del país. Entonces gesticula contrariada y se vuelve mucho más categórica. "Los indígenas wayúu están en riesgo inminente de desaparecer por necesidades básicas insatisfechas, por falta de agua y alimento", alerta.


Más de 5.000 niños han muerto de hambre


En los últimos cinco años, las autoridades indígenas calculan que más de 5.000 niños menores de dos años han muerto de hambre en la Guajira, un territorio rico en recursos como el gas y el petróleo y habitado desde hace siglos, en su mayoría, por la población wayúu. Un desierto a orillas del Mar Caribe donde hace más de seis años que no cae ni una gota.


"El cambio climático es una realidad. Antes, siempre llovía una o dos veces al año. La gente sembraba, producía lo que necesitaba para comer y sus hijos podían beber agua. Ahora, con la sequía, quedaron sin agua. Sin agua no hay alimento y sin alimento no hay vida", argumenta Chaparro.


La desnutrición crónica afecta al 27,9% de los niños y niñas menores de cinco años de la región, según cifras de las ONG, más del doble que la media nacional. "Son niños que no levantan la mirada del suelo. Que no tienen uñas ni cabello. Que han perdido el 100% de la masa muscular. Niños que ya no lloran porque no tienen lágrimas, porque están totalmente deshidratados. Que ya no se quejan, porque cuando el dolor es extremo, ya no se siente", describe.


"Las mujeres tienen que amamantar a tres o cuatro hijos porque no hay comida. Y las embarazadas sufren niveles de desnutrición asombrosos. Tienen la piel reseca, el cabello destrozado. Su angustia es enorme porque si no beben agua, según su tradición, los niños pueden nacer con problemas", prosigue la cooperante. Cuando los niños mueren, es el momento del 'movimiento de las mantas negras'. En un ritual de duelo colectivo, las mujeres wayúu, vestidas de luto, lloran su muerte y protestan entre ataúdes que simbolizan las miles de vidas que se ha llevado el hambre en la Guajira.


Con su organización, Chaparro recorre el desierto en búsqueda de menores para tallarlos y pesarlos e ingresarlos si es necesario en un programa de recuperación basado en el tratamiento con Ekúlüü süpúla waín, que significa 'Alimento de vida'. Las mujeres de la comunidad tuestan y muelen las semillas de maíz y frijol, y los mezclan con hojas de moringa. El resultado, aseguran, es una multimezcla con un alto valor nutricional que provoca que los niños suban de peso con rapidez.


Es la única solución a corto plazo. "Denunciamos los casos a las autoridades. El sector público es más lento en su respuesta, así que si no hacemos algo muchos van a morir", sostiene. Ahora, solo esperan poder tener acceso al agua para empezar a cultivar sus semillas y, así, regenerar el ecosistema que se ha secado y recuperar su soberanía alimentaria. También llevan a cabo formaciones con las autoridades indígenas para que conozcan y ejerzan sus derechos.


"Solo así no se genera mendicidad. El paternalismo es perverso. Tienen derecho a la tierra, al agua y a producir su propio alimento. Regalarles cosas no ayuda. A veces les mandan ropa vieja y para el frío, cuando es un clima cálido. O recolectan juguetes para los niños, o les instalan un panel solar. Si ellos piden agua, ¿por qué no les damos agua? No les demos lo que no nos están pidiendo", reclama.


"Corrupción, racismo y desigualdad"


Pero detrás de esta falta del bien más básico está también la mano del hombre. Chaparro no duda y, además del cambio climático, apunta a las empresas extractivas de la zona como responsables de que varios arroyos del territorio se hayan secado. "Hay una gran extracción minera del carbón y hay estudios que demuestran cómo la empresa alteró las dinámicas del agua", señala.


"La Guajira no es pobre. Tiene hidrocarburos, energía eólica, sal. El PIB en la región subió muy por encima de la media nacional, sin embargo el 97% de las necesidades básicas están insatisfechas. ¿En manos de quién quedó esta riqueza?", se pregunta. "Hay una corrupción administrativa muy dolorosa. Muchos dirigentes han sido investigados y están en la cárcel. Soñamos con que los corruptos se desmovilicen", esgrime la cooperante.


Así, la sed y el hambre que amenazan a la árida Guajira son solo la punta del iceberg de lo que considera "décadas de exclusión" de los cerca de 300.000 wayúu que habitan en Colombia. "Están así por la corrupción, el racismo y la desigualdad. Las e scuelas son prácticamente inexistentes. Muchas veces llegan a un hospital y como no tienen los papeles, no los atienden. Los turnos para que los reciban son vergonzosos, la atención no es bilingüe", explica en referencia a la fuerte presencia de su lengua, el wayuunaiki. " Por eso prefieren morirse en la casa. Le tienen miedo al hospital, a cómo les atienden", continúa.


"Deje que las yucas y las piñas hablen por mí"


FUCAI también trabaja con los pueblos ticuna y yagua en la Amazonía, en la frontera entre Brasil, Perú y Colombia. Se trata, explica Chaparro, de comunidades históricamente expoliadas en las que había comenzado a reinar el monocultivo. "A principios del siglo XX los convirtieron en esclavos para que el caucho llegara a Europa. Murieron 70.000 indígenas. Durante el conflicto entre Colombia y Perú, muchos fueron deportados y quemaron sus cultivos para que no tuvieran la tentación de regresar. Cuando regresaron solo pudieron recuperar pocas especies", relata. También, dice, tenían problemas de desnutrición.


Ahora han logrado sembrar con ellos más de 190 especies amazónicas. Entre ellas, frutas de todo tipo, casi desconocidas para el resto del mundo, como e l copoazú, el arazá o el camu-camu. "Quieren i r más allá de las palabras. Un anciano decía: 'Deje que las yucas y las piñas hablen por mí. Yo quiero un discurso que se pueda comer'. Volver a la tierra da fuerza y autoridad moral", señala Chaparro.

 

Además de recuperar las semillas y los suelos de la "exuberante" selva amazónica, promueven la cocina nativa. "No tienen que comprar nada porque todo lo produce la tierra. Viven de lo que siembran y es una cocina sana, variada y suficiente", indica.
"El mayor logro es que tras 500 años sigan vivos"


En pleno proceso de construcción de paz tras los acuerdos entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC, la aspiración de Chaparro es que los otros problemas del país puedan recibir la atención que se merecen. "El terrorismo se llevó toda la atención y todo el presupuesto, por eso no pudimos ver la corrupción, la desigualdad y la pobreza extrema. Ahora, estos problemas podrán pasar a un primer plano para poderlos resolver", opina.


Desde su Constitución de 1991, Colombia se reconoce como un país con diversidad étnica y cultural. Desde entonces, para la cooperante, los logros han sido varios, sobre todo en relación al reconocimiento de derechos territoriales y a un Gobierno propio. "Es un paso importante, pero también un reto. Con todos los intereses que hay sobre esos territorios, la lucha debe ser permanente. Debemos estar alerta para que sean protegidos", opina.


Sin embargo, a su juicio, el mayor logro de todos es "que después de más de 500 años sigan vivos". Siglos después, dice, "no hemos aprendido la lección. La arrogancia de Occidente sigue intacta, en nombre del desarrollo se sigue arrasando con pueblos enteros", recuerda. Y añade: "El logro también es que permanezcan con una visión distinta". "Son culturas que no acumulan, que no producen toneladas de basura ni contaminan, que respetan a sus ancianos y dedican tiempo a sus hijos. No pueden desaparecer. En el fondo creo que incomodan porque nos están diciendo con su manera de vivir muchas cosas", concluye.

Publicado enColombia
Las potencias nucleares multiplican su inversión pero tienen menos armas atómicas

EE UU, Rusia y Reino Unido emprenden proyectos multimillonarios para renovar su arsenal

 

El arsenal nuclear mundial se redujo hasta las 9.425 cabezas nucleares operativas a principios de este año, la cifra más baja desde 1959, aunque las armas modernas son mucho más precisas y letales. La tendencia iniciada a mediados de los ochenta—el máximo histórico fue de 64.500 en 1986— y ralentizada en los últimos años contrasta con la mayor inversión de los Estados con armamento nuclear para renovar su material atómico, según el último informe sobre armamento nuclear del Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicado este lunes. Rusia y Estados Unidos, las superpotencias que suman el 93% de todas las cabezas nucleares, han iniciado programas para modernizar su arsenal con inversiones récord.


Rusia continúa siendo el país con más ojivas nucleares operativas (4.300 frente a las 4.000 de Estados Unidos), algo menos de la mitad de estas (1.950 rusas y 1.800 norteamericanas) están estratégicamente desplegadas y listas para usarse. A estas cifras hay que sumar las armas atómicas que están en proceso de desmantelamiento (5.500 entre las dos superpotencias).


Donald Trump afirmó al asumir la presidencia que EE UU había fallado en modernizar su poderío atómico, que definió como obsoleto, y había pactado un acuerdo con Rusia "unilateral y malo". Poco después aseguró en una entrevista con la agencia Reuters que quiere aumentar su capacidad nuclear para estar a la "cabeza de la manada". El republicano añadió que le gustaría un mundo sin armas nucleares pero que esa opción era imposible mientras hubiera amenazas como la que representa el régimen norcoreano. La Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense ha anunciado una inversión de 400.000 millones de dólares (350.000 millones de euros) para renovar su arsenal nuclear durante el próximo decenio. Algunos analistas cifran en 1 billón de dólares (875.000 millones de euros) la cantidad que destinarán antes de 2045.


"Corea del Norte ha logrado progresos destacables en el último decenio", afirma en un intercambio de correos electrónicos Shannon Kile, jefe del Departamento de Armas Nucleares del SIPRI. "El cambio puede resumirse en que antes de la llegada al poder de Kim Jong-un tenían la capacidad de fabricar armas nucleares y hoy podrían estar cerca de tener armamento atómico tan ligero que pudiera ser lanzado con misiles de medio alcance", recalca Kile. Pyongyang realizó a finales del año pasado el ensayo nuclear más potente de su historia, diez años después de su primera prueba atómica. Trump ha llegado a sugerir el despliegue de cabezas nucleares en Corea del Sur, una opción que parece disiparse con la llegada al poder del nuevo presidente surcoreano.


El Parlamento británico aprobó hace justo un año, con un respaldo del 80% de los diputados, renovar su envejecido arsenal nuclear con un precio inicial estimado de 40.000 millones de libras (unos 46.000 millones de euros). La primera ministra, Theresa May, respondió afirmativamente cuando fue preguntada si estaría dispuesta a utilizar una bomba nuclear con carácter disuasorio "que matara a 100.000 niños y mujeres inocentes". Emmanuel Macron también aseguró durante la campaña presidencial que llevaría a cabo un ambicioso plan para modernizar sus 290 cabezas nucleares. Francia se convertirá, cuando Reino Unido abandone el club comunitario, en el único miembro de la UE con armamento atómico.


A pesar de que ninguno de los nueve Estados con capacidad nuclear—China, India, Pakistán, Israel y los ya citados— ha mostrado indicios de querer desmantelar su arsenal, la Comisión de Desarme de la ONU presentó en mayo un anteproyecto de un tratado global para prohibir todas las armas nucleares. "Los analistas no creemos que se puedan eliminar sin el respaldo de las potencias nucleares, pero valoramos positivamente el esfuerzo de países como Noruega, Suecia, Austria o Nueva Zelanda que al menos cumplen con su obligación moral y humanitaria de poner de su parte para desnuclearizar el mundo", sostiene Kile. "Lamentablemente, no parece que ninguna de las potencias nucleares vaya a seguir el camino de Sudáfrica—el único país que eliminó voluntariamente su arsenal atómico en 1993—", sentencia el investigador estadounidense.


La reducción constante del total de armas nucleares se debe principalmente a tres acuerdos pactados entre Moscú y Washington desde 1991. A pesar de que la cifra haya caído hasta niveles de los cincuenta, la capacidad de destrucción de estas armas atómicas ha crecido exponencialmente y tienen una balística mucho más refinada. Desde hace siete años, EE UU y Rusia no mantienen conversaciones de desarme, pese a los esfuerzos de los especialistas de ambos países.

Por Carlos Torralba
Madrid 2 JUL 2017 - 17:24 COT

Publicado enInternacional
Deshielo en la Antártida romperá el equilibrio de la biodiversidad

"Puede resultar en una expansión de especies animales y vegetales invasoras, y en la extinción de otras autóctonas menos competitivas", alerta experto en la revista Nature

Sidney.

Las zonas libres de hielo de la Antártida podrían expandirse casi 25 por ciento antes del año 2100 debido al cambio climático, lo que alteraría drásticamente la biodiversidad del continente, según una investigación publicada ayer en Nature.

Las zonas sin hielo constituyen actualmente menos de uno por ciento del continente, pero albergan casi toda la flora y la fauna antártica.

"Calculamos que el deshielo en el continente antártico conducirá a finales de este siglo a la aparición de más de 17 mil 267 kilómetros cuadrados, cerca de 25 por ciento, de nuevas áreas libres de hielo", dijo Aleks Terauds, experimentado investigador de la División Antártica Australiana.

La investigación es la primera en examinar el impacto del cambio climático en las zonas sin hielo de la Antártida. "Puede que aporte nuevas zonas para que colonicen especies nativas, pero también podría resultar en una expansión de especies invasoras y, a largo plazo, en la extinción de especies autóctonas menos competitivas", alertó Terauds.

"Hasta ahora, la investigación del cambio climático en la Antártida se ha centrado en las placas de hielo y el impacto potencial en el aumento del nivel del mar, mientras el efecto del cambio climático en el deshielo y la biodiversidad autóctona de la Antártida ha sido ignorado durante mucho tiempo", explicó la coinvestigadora Jasmine Lee, de la Universidad de Queensland.

Los científicos descubrieron que el mayor cambio se registrará en la península Antártica, cerca de Sudamérica, así como en la costa del este antártico, cercana a Australia.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que si se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se restringe el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados Celsius, es probable que los efectos en el hábitat de las zonas libres de hielo y su biodiversidad se reduzcan.

Actualmente, estas zonas miden entre menos de un kilómetro cuadrado y miles de kilómetros cuadrados. Son importantes territorios de apareamiento de especias nativas como pingüinos, focas y aves marinas, y albergan pequeños invertebrados y algún tipo de vegetación que no se da en ningún otro lugar del mundo.

Según Terauds, dada la distribución restringida de muchas de estas especies, que a menudo sólo están presentes en una región, o incluso en una sola zona libre de hielo, el estudio aporta información de valor incalculable. "Entender el efecto de la expansión de las zonas sin hielo es esencial si queremos entender por completo las implicaciones del cambio climático en la Antártida", señaló.

Los investigadores también indicaron lo preocupante que es que el deshielo de la Antártida proporcione nuevas oportunidades para las especies invasoras.

"La principal defensa de la Antártida contra las especies no autóctonas es su clima extremo, al que las especies nativas llevan adaptándose durante varios miles de años", dijo Lee.

Sin embargo, el calentamiento del clima y el aumento de las conexiones en el territorio podría proporcionar a las especies no nativas, algunas de las cuales ya están allí, la habilidad de establecerse y expandirse por el paisaje.

"Muchos de estos animales y plantas podrían convertirse en invasores y competir con las especies nativas por espacio y recursos", destacó Lee. Una de esas especies no autóctonas que se ha convertido en invasora es la pos annua, hierba común que se encuentra en todo el mundo y que ha colonizado recientemente las zonas libres de hielo surgidas por el retroceso de los glaciares.

"Se cree que superará a las plantas autóctonas de la Antártida, aunque aún no sabemos el impacto que tendrá en los animales", dijo Lee.

Publicado enMedio Ambiente
Detectan mecanismo natural de supervivencia del cáncer

Usa la degradación mediada por mutaciones sin sentido, esto es un proceso que da a las células la capacidad para hallar errores de ADN, lo que las hace más fuertes, según estudio en tumores de ovario

Los tumores de cáncer manipulan un proceso celular natural para promover su supervivencia, lo que sugiere que el control de este mecanismo podría detener el progreso de la enfermedad, según concluye una nueva investigación dirigida por la Universidad de Oxford, en Reino Unido.


La degradación mediada por mutaciones sin sentido (NMD, por sus siglas en inglés) es un proceso fisiológico natural que proporciona a las células la capacidad de detectar esos errores de ADN. También permite que estas células eliminen el mensaje mutado (degradación) que proviene de estos genes defectuosos, antes de que puedan traducirse en proteínas que provoquen la formación de enfermedades.


La NMD es conocida entre la comunidad médica por el papel que tiene en el desarrollo de enfermedades genéticas, como la fibrosis quística y algunas formas hereditarias de cáncer. Pero no todas las mutaciones sin sentido pueden provocarla, por lo que hasta ahora su impacto más amplio sobre el cáncer en gran parte se desconocía.


Investigadores biomédicos e informáticos de la División de Ciencias Médicas de la Universidad de Oxford y la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, desarrollaron un algoritmo informático para extraer secuencias de ADN del cáncer y predecir con exactitud si una NMD eliminaría genes que tuvieran mutaciones sin sentido. El trabajo inicialmente se centró en los tumores de ovario y encontró que alrededor de una quinta parte de ellos utilizan ese mecanismo para hacerse más fuertes.


Esto se debe a que NMD asegura que el mensaje de un gen llamado TP53, que normalmente protege a las células de desarrollar cáncer, se elimina casi por completo. Ese proceso asegura que un gen de ese tipo mutado no tenga actividad.


Dependencia


Sobre la base de esta investigación, el equipo predice que debido a que los cánceres se alimentan esencialmente de NMD, se convierten en dependientes de ella en algunos casos. Por tanto, si los científicos fueran capaces de inhibir o controlar el proceso, es posible que también pudieran controlar el cáncer y prevenir la progresión de la enfermedad.


Ahmed Ahmed, coautor y profesor de ginecología oncológica en el Departamento de Obstetricia y Ginecología de Nuffield y jefe del Laboratorio de Células de Cáncer de Ovario del Instituto Weatherall de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, señala: “Las pruebas del papel de la NMD en el cáncer de ovario eran tentadoras. Encontramos que explicó precisamente por qué casi no había expresión de TP53 en ciertos tumores.


Probamos el papel de NMD en otros tipos de cáncer y la evidencia de su función fue convincente. Esto abre la puerta a posibilidades emocionantes para tratamientos personalizados, incluyendo inmunoterapias, en el futuro, afirma.


Después del análisis, el equipo amplió el estudio a otros cánceres, para lo que estudió casi un millón de mutaciones celulares diferentes en más de 7 mil tumores del Atlas Genómico del Cáncer, que abarca 24 tipos de ese mal. El equipo pudo hacer un mapa de cómo cada uno utiliza ese proceso revelando su notable ayuda al tumor para sobrevivir.