Miércoles, 20 Septiembre 2017 07:30

México murió el día en que recordó la muerte

México murió el día en que recordó la muerte

Dos horas después del simulacro, que se realiza anualmente en coincidencia con el aniversario del trágico sismo de 1985, se desató un temblor que destruyó edificios, calles, rutas. Murieron, al menos, 139 personas y hay muchos desaparecidos.

 

El edificio, de unos siete pisos, vibró primero, se saltaron unos cables después, con la fuerza de un latigazo. Acto seguido, se desmoronó sobre sí mismo, sin dar tiempo, sin anunciar nada, cada piso tragándose al de arriba, aplastados techo contra piso y piso contra techo, con todo lo que hubiere dentro, en medio de un estrépito y una nube de polvo que ocultaba todo, menos los gritos de- sesperados. Acababa de abrirse y cerrarse la tierra. No se sabe si entre los escombros habría gente adentro, es presumible que sí. Esa misma imagen se repitió una y otra vez en la Ciudad de México, en Puebla y en Morelos, estado donde, cerca del poblado de Axochiapan, se localizó el epicentro del terremoto, de 7,1 en la escala de Richter, a 57 kilómetros de profundidad, a las 13.14, hora local (15.15 de Argentina). Ayer, cuando habían pasado tres horas del impacto más duro, la información oficial hablaba de más de 105 muertes (con cifras provisorias y toneladas de escombros por remover) entre el DF, Puebla, Morelos y Estado de México. Y una imprecisión completa en el número de personas que quedaron en la calle. Dos horas más tarde, la cifra llegó a 119. Al cierre de esta edición, había aumentado a 139.


“Mi familia vive en ese edificio”, gritaba la mujer, mientras algunas personas la rodeaban e intentaban consolarla o contenerla para que no se lanzara hacia los escombros. Otra repetía a gritos sin esperar que la escucharan, “¡de repente, se abrió la tierra!”. La otra mujer gritaba desesperada porque los nombres de sus familiares no estaban en la lista de los rescatados. Intentaban explicarle que estaban tratando de encontrar más personas vivas debajo de las lozas de hormigón entrelazadas. Sobre los restos de lo que fue la estructura del edificio, veinte, quizás treinta hombres golpeaban con picos unos, levantaban cascotes y pedazos de hormigón otros, en una desventajosa carrera contra el tiempo.


“No sabemos cuántas más están entre los escombros. También hay una escuela caída”, dijo una policía en la avenida Nuevo León. Se refería a una escuela del barrio de Villa Coapa, al sur del DF, la escuela Enrique Rebsamen, que tenía jardín de infantes, primaria y secundaria, distribuidos en dos edificios. Uno colapsó. Los rescatistas habían logrado rescatar a una buena cantidad y seguían esforzados. Tres niños habían fallecido. “No se puede meter maquinaria”, dijo el ministro del Interior, Miguel Angel Osorio Chong. El rescate debe hacerse con picos y a mano por si hay sobrevivientes.


Los rescatados fueron llevados a un hospital, mientras se seguía en la búsqueda. Debajo, a nivel de la calle, una multitud se había organizado en columnas que iban pasando, mano en mano, los bloques de cemento para despejar el lugar. Cada vez que se detectaba a alguien entre las piedras y lograban rescatarlo con vida, los de arriba levantaban las manos, una señal hacia abajo, para contar que lo habían logrado, que habían ganado esa mínima carrera, y la multitud de abajo levantaba las manos. La imagen, a la vista, la intensidad que despegaban esas manos en alto daban cuenta de la emoción puesta en esas búsquedas de familiares y de desconocidos. Ver el festejo de las manos en alto, arrancaba ganas de llorar. En otros momentos, la tristeza del rescate de un cuerpo, aplastaba el alma.


En la colonia Condesa, en la calle Amsterdam, un edificio de unos ocho departamentos se derrumbó por completo. “Hay personas atrapadas, todavía no han sacado a nadie y esperamos que no haya fallecidos”, dijo un funcionario de Protección Civil. “Apaguen sus celulares, hay una fuga de gas”, gritaba un joven que, con un casco de bicicleta y una pañoleta que cubría su nariz y boca, ayudaba a organizar a los voluntarios. Muchos lo imitaban y otros pedían botellas de agua y alimentos para los rescatistas. Cada tanto se veía pasar alguien cargando un bidón de agua.


Con mirada angustiada y una mano en el pecho, Norma Medina hablaba con sus vecinos fuera del edificio de departamentos del cual es conserje en la colonia Nochebuena. El miedo le había marcado el rostro. “Todo se movió: las paredes, los muebles, las ventanas. Recordé el terremoto del ‘85 y justo hoy fue el simulacro”, dijo la mujer. Todos allí recordaban aquellos días de horror (ver página 5). Ayer se cumplían exactamente 32 años. Desde aquella fecha ese día se realiza un simulacro anual, un poco en homenaje, y otro poco para establecer prácticas y protocolos. Dos horas después, México empezó a temblar. Nadie se acordó del homenaje.


El sismo, de magnitud 7,1, se originó al sureste de Axochiapan, estado de Morelos, a 160 kilómetros al sureste de la Ciudad de México y sólo 12 días después de otro terremoto de 8,2 (el más fuerte desde 1932) que sacudió el sur del país y que dejó 98 muertos y miles de viviendas destruidas.


A las 13:14 empezó el temblor, primero de forma suave, a lo que ya están acostumbrados los mexicanos, para luego convertirse en una sacudida tan fuerte que llevó a las personas a escapar de sus casas y reunirse en las calles. Niños que lloraban, perros que ladraban, expresiones de pánico entre los adultos, ocupaban las calles, mientras el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que regresaba al DF –se dirigía al estado sureño de Oaxaca– cuando ocurrió el sismo, pedía que no colapsaran las calles para permitir el traslado de heridos.


“Estábamos terminando de hacer el pan para vender y empezó a temblar. Se rompieron los vidrios de las ventanas y los focos. Logramos apagar las estufas antes de que algo peor ocurriera”, contó Pablo Sandoval, trabajador de una panadería en la colonia Nochebuena. Fuera del local se veían los vidrios astillados en el suelo.


Una estimación del director general de Protección Civil, de Gobernación, Luis Felipe Puente, informó que al menos 139 personas murieron. En Ciudad de México (DF) fallecieron al menos 36; 29 en Puebla, 64 en Morelos, 9 en Estado de México, y 1 en Guerrero. La perspectiva no era alentadora. Sólo en el DF las autoridades habían contado casi medio centenar de edificios derrumbados por completo. Las listas de desaparecidos seguía en aumento.


Las escenas se replicaban semejantes en diferentes colonias del DF. Sirenas de bomberos y ambulancias se escuchaban retumbando en las calles, los vehículos atestando el asfalto, sus conductores intentando regresar a sus hogares. En las calles, muchos intentando conectarse desde sus celulares con familiares y amigos.


Mientras, desde el mundo llegaban mensajes de aliento y envíos de asistencia. En la búsqueda de alternativas para acompañar y auxiliar, Facebook y Google activaron sus programas localizadores de personas. El consulado argentino hizo lo propio: informó que hasta el momento no tenía información sobre víctimas argentinas. Después debió que ser evacuado para evitar riesgos.

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Huracán Irma Irma sacude Cuba hasta los tuétanos

La economía cubana fue herida en su columna vertebral por el paso del huracán, que recorrió toda la costa norte de la isla, destruyendo viviendas, arrasando las cosechas y la infraestructura turística, haciendo añicos el sistema energético nacional y matando a 10 cubanos


La economía cubana fue herida en su columna vertebral por el paso del huracán Irma, el cual recorrió toda la costa norte de la isla, destruyendo viviendas, arrasando las cosechas y la infraestructura turística, haciendo añicos el sistema energético nacional y matando a 10 cubanos. En esa franja norte de la isla se concentra la mayor parte de su infraestructura económica. Allí están 5 de las 7 termoeléctricas con que cuenta el país, las minas de níquel, las principales zonas de extracción de gas y petróleo y los mayores polos turísticos, La Habana, Varadero y la caería norte.


Restablecer los servicios de agua y electricidad ha tardado mucho más tiempo de lo que acostumbra en Cuba. Normalmente un huracán golpea una o dos provincias, lo cual permite concentrar los recursos materiales en ellas y trasladar brigadas de apoyo desde las regiones no afectadas. Esta vez cada provincia ha debido contar casi exclusivamente con sus propias fuerzas porque Irma sacudió a toda la isla desde Guantánamo hasta Pinar del Río. Ya en este momento las regiones menos afectadas están enviando fuerzas a las demás.


La Habana sufrió penetraciones del mar a un grado nunca visto antes, toda a costa sintió la entrada del agua pero fue particularmente severo en Miramar, el Vedado, Centrohabana y Habana Vieja. Se produjeron 157 derrumbes totales, casi de un millar de parciales y se vieron afectadas más de 4.000 viviendas solo en la capital. La mayoría de 10 los cubanos muertos a raíz del paso del huracán fallecieron en derrumbes. La educación y la cultura tampoco escaparon, dos escuelas desaparecieron y 1700 más fueron afectadas en mayor o menor grado, mientras 211 instalaciones culturales fueron “tocadas” también por Irma.


A mes y medio de iniciarse la temporada alta del turismo internacional, el huracán arrasó la cayería norte (pequeñas islas), donde ralentizó su avance, como si pretendiera hacer el mayor daño posible. José Luis Fraser, director adjunto del hotel Pullman, ubicado en esa zona, dijo que su instalación sufrió daños superiores al 50%. Los puentes del pedraplén que comunica esas islas con tierra firme desaparecieron bajo los vientos, aunque ya las autoridades anunciaron que se había reabierto el tráfico. El trabajo es intenso, el Ministro de Turismo, Manuel Marrero, aseguró que “el país estará listo para la temporada alta del turismo (noviembre-abril)” garantizando que hay soluciones a los problemas más acuciantes dejados por el huracán Irma.


Los daños a la economía nacional ocurren justamente en un momento en el que las arcas del Estado están casi vacías, producto del pago de miles de millones de dólares al Club de París, institución de la que forma parte también España. La deuda cubana fue recientemente renegociada y La Habana ha cumplido religiosamente los pagos a pesar de que estos la han puesto al borde de la asfixia financiera. Ahora, tras esta catástrofe, seguir pagando sería casi un imposible si se quiere recuperar la economía, única forma de ingresar dinero para poder seguir haciendo frente a las obligaciones de la deuda externa. Sin embargo, más allá de buenas palabras y mejores deseos, ninguno de los gobiernos que integran el Club de París se ha pronunciado sobre la posibilidad de aliviar este año los pagos cubanos.


A esa realidad hay que sumarle el bloqueo económico, comercial y financiero de los EEUU contra la isla. La “contribución” de EEUU a Cuba fue emitir un comunicado a través del Departamento de Estado pidiendo a sus ciudadanos que no hagan turismo en Cuba porque resulta peligroso tras el paso de Irma. Disparan al corazón de la economía cubana, tratando de que se reduzca el número de turistas cuando más lo necesita el país. Trump declara que traerá la democracia a Cuba y anuncia que hay más diplomáticos atacados con un arma acústica que nadie conoce que exista, sin dar los nombres de los afectados ni mostrar los partes de los médicos.


Tal vez el único saldo positivo es que el huracán Irma a su paso por Cuba dejó los embalses llenos de agua, llega a casi un 70% de su capacidad, una buena noticia para un país que estaba viviendo una severa sequía desde hace varios años.

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Resistencia a los antibióticos, la oculta responsabilidad de las grandes farmacéuticas

Está en el origen, anualmente, de 25.000 muertes en la UE (en 2050, si no se adoptan medidas, podría causar más fallecimientos que el cáncer) y 1.500 millones de euros en pérdidas económicas. La Comisión Europea anunció el pasado 29 de junio un plan para afrontar la resistencia a los antibióticos. Entre los factores que explican el incremento de esta resistencia a los antimicrobianos, la institución comunitaria cita su uso “excesivo” e “inadecuado” en la medicina, su “abuso” en la veterinaria, las deficientes condiciones higiénicas en centros sanitarios o en la cadena alimentaria y la falta de sensibilización suficiente entre las poblaciones.


De hecho, según el Eurobarómetro de junio de 2016, más de la mitad de los europeos (57%) desconocen que los antibióticos no son eficaces contra los virus; y un 44% no saben que carecen de efecto frente a la gripe y los resfriados. Esta resistencia de los microorganismos a un fármaco que, teóricamente, debería destruirlos, es un fenómeno que ocurre hasta cierto punto de modo natural; cuestión diferente son las disfunciones que generan factores como el uso y la comercialización masiva señalados por la UE.
Asimismo la Comisión Europea constata, durante los últimos años, el aumento de las infecciones que presentan resistencias a la politerapia y los tratamientos de último recurso; menciona como ejemplo los carbapenémicos (antibióticos para el tratamiento de la neumonía), cuya tasa de resistencia pasó del 6,2% en 2012 al 8,1% en 2015. Pero el problema trasciende el territorio europeo. Cerca de 700.000 personas fallecen cada año en todo el mundo por infecciones resistentes a los antibióticos.


En el estado español, el pasado 30 de marzo el Ministerio de Sanidad suspendió la autorización para comercializar 17 medicamentos, tras la recomendación de la EMA (Agencia Europea de Medicamentos). Entre los productos retirados del mercado figuraban el “Tadalafilo”, de la empresa Aurovitas; y tanto el “Amlodipino/Valsartán” como el “Naproxeno”, de la compañía Aurobindo. En abril de 2014 el grupo farmacéutico indio Aurobindo adquirió la compañía Actavis Spain, que tomó entonces la denominación Aurovitas. Según su página Web, esta empresa farmacéutica comercializa en el mercado español marcas y genéricos para el tratamiento del sistema nervioso central, digestivo y cardiovascular, entre otros.


En los discursos, campañas e iniciativas institucionales suele omitirse la responsabilidad de la industria farmacéutica. “Aurobindo contamina”; “Aurobindo responde: la resistencia a los antibióticos no espera”; “Aurobindo dispara la resistencia a los antibióticos”. Los carteles de protesta aparecieron en la sede de la mencionada empresa en Madrid, a primeros de abril; la acción pretendía denunciar las responsabilidades de la industria farmacéutica y, en concreto, de este grupo empresarial indio. En un comunicado que explicaba el acto reivindicativo, Ecologistas en Acción apuntó a esta compañía, con sede en la ciudad india de Hyderabad, como “la más contaminante” por el historial de vertidos que registran sus factorías en este país.


Para la elaboración de antibióticos, Aurobindo importa materias primas de factorías –contaminantes- radicadas por ejemplo en China. Además, se la considera “muy bien relacionada” con gigantes estadounidenses de la industria farmacéutica, como Mckesson y CVS Health, y cuenta con una densa red de filiales –como Aurovitas- para su acceso a Europa.


Precisamente los activistas denunciaban que las factorías de India y China, en las que se producen la mayoría de antibióticos distribuidos por el mundo, “no tratan adecuadamente los residuos o los vierten sin ningún control a ríos y lagos”; estos abocamientos favorecen la proliferación de superbacterias, cepas bacterianas que se han vuelto resistentes a los antiinfecciosos. El factor de la contaminación industrial se revela capital, según el documento “Resistencia a los antibióticos: Cómo la contaminación de las fábricas de medicamentos en India y China está disparando la aparición de las superbacterias”, realizado por Changing Markets y Ecostorm, difundido en España por Ecologistas en Acción en abril de 2017. El informe explica que el volumen enorme de antibióticos que arrojan las fábricas con sus vertidos, añadidos a la escorrentía que proviene de los residuos generados por granjas y residuos humanos, llegan a los ríos y plantas de depuración; esto supone “un excelente caldo de cultivo para las bacterias resistentes a los antibióticos”.


Pero en la época del comercio transoceánico y los viajes a escala global, la cuestión trasciende a los dos gigantes asiáticos: “Una vez creadas las superbacterias, pueden expandirse rápidamente por el planeta”. Ello no obsta para que en India puedan constatarse de manera singular algunos de los impactos. Así, estudios citados por Changing Markets y Ecostorm apuntan que cerca de 60.000 recién nacidos fallecen anualmente en India por el efecto de las bacterias resistentes a los antibióticos “de primera línea”. Además, el informe “Estado de los antibióticos en el mundo” (2015), del Center for Disease Dynamics, Economics and Policy (CDDEP) pone de manifiesto casos de patógenos como el “Klebsiella pneumoniae”, que puede provocar neumonía, meningitis o infecciones en la sangre; es uno de los numerosos patógenos cuya tasa de resistencia a los fármacos ha aumentado en India, al pasar del 29% en 2008 al 57% en 2014.


Los carteles contra la actividad de Aurobindo son la síntesis de diferentes informes e investigaciones. Entre otras, la realizada en junio de 2016 por la agencia de investigación periodística Ecostorm, con la supervisión de la Universidad de Cambridge. ¿Con qué resultados? Del análisis de las tomas de agua, se desprende unos “altos niveles” de bacterias resistentes a los medicamentos en las fábricas de antibióticos de Hyderabad, Nueva Delhi y Chennai, en India. De los 34 lugares analizados, en 16 se hallaron bacterias resistentes a los antibióticos; llama la atención la existencia de cuatro puntos, en los que pudo constatarse la resistencia a los tres principales antibióticos: cefalosporinas, carbapenemos y fluoroquinolonas. El informe de Ecostorm cita nombres de concretos de compañías. Entre las fábricas analizadas, figuran tres propiedad de las compañías indias Aurobindo, que emplea a 15.000 personas en 30 países y ha incrementado sus beneficios un 800% en la última década; Orchid Chemicals, que ha firmado acuerdos con empresas de 70 países; y la empresa Asiatic Drugs and Pharmaceuticals, ubicada al suroeste de Nueva Delhi y especializada en la producción de sustancias farmacéuticas activas (APIs ); tras la investigación sobre el terreno, el informe las califica como “focos de resistencia”. Los antibióticos producidos por estas empresas se exportan directa o indirectamente a la Unión Europea (Gran Bretaña, Francia o Alemania) y Estados Unidos.


Otra circunstancia de interés es que el 50% del consumo total de antibióticos se concentra en la cría de animales para la alimentación. Sin necesidad de que haya contraído enfermedades, se utilizan para que el ganado crezca de modo acelerado. Aunque no ocurre así en la UE, que prohibió el uso de los antiinfecciosos como suplemento alimenticio para animales en 2006, recuerda el informe difundido por Ecologistas en Acción. En el ámbito europeo se han venido utilizando, en la ganadería intensiva, como mecanismo preventivo. En India los antimicrobianos se utilizan sin limitaciones, al igual que en otros países, en las granjas intensivas. Así, el CDDEP apunta que en pollos y aves de corral del país asiático se ha detectado una tasa de resistencia a la sulfadiacina del 100% (se trata de un antibiótico que la Organización Mundial de la Salud considera esencial para el ser humano).


Mientras esto ocurre, las fábricas de antibióticos en India continúan campando a sus anchas. La investigación de Changing Markets y Ecostorm se hace eco de estudios académicos que revelan cómo las concentraciones de antimicrobianos en el entorno de la ciudad de Hyderabad (donde se ubican la mayor parte de fábricas de medicamentos de India) y el río Musi, que la recorre, es mil veces superior a las que se hallan habitualmente en ríos de países del Norte; las muestras tomadas en río por los investigadores permitía observar “la espuma de los efluentes en la superficie”. El informe se refiere asimismo al complejo industrial Patancheru Bollaram, en la periferia de Hyderabad, que se halla en estado “crítico” por la contaminación. Un estudio de 2014 centrado en el lago Kazipally, próximo a Patancheru, reveló que por razones como los vertidos de las farmacéuticas los genes resistentes son hasta 7.000 veces superiores a los de un lago de Suecia.


En China un estudio de Yezli y otros autores de 2012, del que se hacen eco Changing Markets y Ecostorm, ya apuntaba la tendencia creciente a la resistencia a los antimicrobianos: un aumento, como media, del 22% en seis años, mientras que en un periodo de tiempo equivalente el incremento en Estados Unidos se situó en el 6%. Los investigadores atribuyen el crecimiento al uso “incorrecto” de los antibióticos, así como a los ingresos que supone la venta de medicamentos para los hospitales en la potencia oriental; pero también al desarrollo de la cría intensiva de la ganadería y al impacto sobre el medio ambiente de las farmacéuticas.

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Marchan miles en Chile contra las Administradoras de Fondos de Pensiones

Unas 50 mil personas marcharon este domingo en rechazo a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile, en una manifestación convocada por la coordinadora "No + AFP".

La movilización comenzó en la plaza Italia, tradicional punto de reuniones masivas en la capital chilena, y se desplegó hacia el poniente con dirección al presidencial palacio de La Moneda.

En la protesta participó la candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, quien la semana pasada presentó un proyecto de campaña para terminar con estas instituciones y afirmó que "es importante insistir en las calles: No más AFP".

En tanto, Luis Mesina, líder de la coordinadora "No + AFP", sostuvo que “el hecho que el gobierno haya mantenido el gigantesco ahorro de propiedad de los trabajadores, que desgraciadamente no pueden disponer de él, es la constatación concreta que el Estado no puede resolver el problema de las pensiones.

“Por tanto, es menester que los trabajadores estemos unidos, ya que los cambios van a venir solamente de nuestra mano, en la medida que nos empoderemos”, añadió Mesina.

En un momento de la marcha apareció en la manifestación un hombre desnudo, quien explicó que fue “un sello particular, un sello personal, para llamar la atención; una manera lúdica de protestar para salir un poco de lo común.

"Lamentablemente ya llevan un año con estas movilizaciones y de parte del gobierno no hay ninguna salida. Las soluciones que han dado no son las más acordes ni las más lógicas", aportó el manifestante.

Durante la manifestación, Mesina llamó a la ciudadanía a participar en un plebiscito en contra del sistema que se realizará en los últimos días de septiembre y que las autoridades han dicho que está "fuera de la institucionalidad".

 

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Sábado, 02 Septiembre 2017 07:06

Harvey no salió de la nada

Harvey no salió de la nada

Ahora es el momento de hablar sobre el cambio climático y todas las demás injusticias sistémicas –desde realizar detenciones e interrogatorios basados en el perfil racial hasta la austeridad económica– que transforman desastres como Harvey en catástrofes humanas.


Busquen la cobertura mediática sobre el huracán Harvey y las inundaciones en Houston, y oirán acerca de cómo este tipo de lluvia no tiene precedente. Escucharán acerca de cómo nadie lo vio venir, así que nadie se podía preparar adecuadamente.


De lo que oirán muy poco es acerca de por qué estos eventos climáticos sin precedentes, históricos, ocurren con tanta regularidad, que decir histórico ya se volvió un cliché meteorológico. En otras palabras, no escucharás hablar mucho, si es que algo, sobre el cambio climático.


Esto, nos dicen, es porque se busca no politizar una tragedia humana que todavía está en desarrollo, lo cual es comprensible, pero aquí está el detalle: cada vez que hacemos como que un suceso meteorológico nos llega de la nada, como alguna acción de Dios que nadie pudo predecir, los reporteros toman una decisión extremadamente política. Es la determinación de no herir sentimientos y evitar la controversia, a costa de la verdad, por más difícil que sea. Porque la verdad es que estos eventos fueron predichos desde hace mucho tiempo por los científicos climáticos. Los cada vez más cálidos océanos crean tormentas más poderosas. Los cada vez más altos niveles de los océanos implican que esas tormentas entran a sitios que antes no alcanzaban. Las temperaturas cada vez más calientes ocasionan precipitaciones pluviales cada vez más extremosas: largos periodos de sequía interrumpidos por masivas tormentas de nieve o lluvia, en vez de los estables y predecibles patrones con que la mayoría de nosotros crecimos.


Los récords que se rompen año con año –ya sea de sequía, de tormentas, fuegos incontrolados o simplemente calor– ocurren porque el planeta está notablemente más caliente, más que nunca desde que comenzaron a llevarse registros. Cubrir sucesos como Harvey mientras se ignoran esos hechos, no ofrecer una plataforma para que los científicos climáticos puedan explicarlo con sencillez, mientras no se menciona la decisión del presidente Donald Trump de retirarse de los acuerdos climáticos de París, implica fracasar en el más básico deber del periodismo: ofrecer hechos importantes y contexto relevante. Deja al público con la falsa impresión de que estos desastres no tienen un origen, lo cual también implica que no se pudo haber hecho algo para prevenirlos (y que no se puede hacer algo para evitar que en el futuro sea peor).


También vale la pena señalar que la cobertura mediática de Harvey ha estado altamente politizada desde mucho antes de que la tormenta tocara tierra. Ha habido eternas conversaciones acerca de si Trump tomaba suficientemente en serio la tormenta, largas especulaciones acerca de si este huracán será su “momento Katrina” y se han ganado puntos políticos (con justificada razón) con el hecho de que muchos republicanos votaron contra el apoyo a Sandy pero ahora sí atienden a Texas. Eso se llama hacer política de un desastre –es el tipo de política partisana que está en la zona de confort de los medios convencionales, una política que, de forma oportunista, no toma en cuenta el hecho de que anteponer los intereses de las empresas de combustibles fósiles a la necesidad de un decisivo control de la contaminación es un asunto profundamente bipartisano.


En un mundo ideal, todos deberíamos de poder poner en pausa lo político hasta que la emergencia haya pasado. Luego, cuando todo mundo estuviera a salvo, tendríamos un largo, meditativo e informado debate público acerca de las implicaciones para las políticas de la crisis que acabábamos de presenciar. ¿Qué debería implicar para el tipo de infraestructura que construimos? ¿Qué debería implicar para el tipo de energía de la que dependemos? (Una pregunta con tremendas consecuencias para la industria dominante en la región, a la que le está pegando más duro el huracán: la petrolera y la del gas). La hipervulnerabilidad a la tormenta de los enfermos, los pobres y los de la tercera edad, ¿qué nos dice acerca del tipo de redes de seguridad que tejemos, dado el escabroso futuro que ya aseguramos?


Dado que hay miles de desplazados, podríamos incluso discutir los innegables vínculos entre la alteración climática y la migración –desde el Sahel a México– y aprovechar la oportunidad para debatir la necesidad de una política de migración que comience con la premisa de que Estados Unidos tiene una buena parte de la responsabilidad de las principales fuerzas que sacan a millones de sus hogares.


Pero no vivimos en un mundo que permite ese tipo de debate serio y mesurado. Vivimos en un mundo en el cual los poderes gobernantes se han mostrado demasiado dispuestos a explotar el desvío de atención de una crisis de gran escala; y muchos están dispuestos a usar las emergencias de vida o muerte para imponer sus políticas más regresivas, políticas que nos llevan más por el camino correctamente descrito como una forma de apartheid climático. Lo vimos después del huracán Katrina, cuando los republicanos no perdieron el tiempo y promovieron un sistema de educación completamente privatizado, debilitaron la legislación laboral y fiscal, incrementaron las perforaciones petroleras y de gas y la industria de la refinación, y abrieron las puertas a compañías mercenarias como Blackwater. Mike Pence fue un artífice clave de ese proyecto inmensamente cínico y no deberíamos esperar menos después de Harvey, ahora que él y Trump están al mando.


Ya vimos a Trump usar como tapadera al huracán Harvey para lograr el muy controversial indulto de Joe Arpaio y una mayor militarización de las fuerzas policiales estadunidenses. Se trata de movimientos especialmente ominosos, en el contexto de que los puestos de control migratorios siguen operando aún con las carreteras inundadas (un serio desincentivo para que los migrantes evacuen), así como en el contexto de los funcionarios municipales hablando acerca de aplicar las penas máximas a los saqueadores (vale la pena recordar que después de Katrina, varios residentes afroestadunidenses fueron baleados por la policía en medio de este tipo de retórica).
En pocas palabras, la derecha no desperdiciará el tiempo para explotar a Harvey y ningún otro desastre como ese para diseminar ruinosas y falsas soluciones, como la policía militarizada, más infraestructura petrolera y de gas y sistemas privatizados. Lo cual significa que la gente informada y a la que le importa tiene el imperativo moral de nombrar las verdaderas raíces de esta crisis –conectar los puntos entre la contaminación climática, el racismo sistémico, los reducidos fondos de los servicios sociales y los excesivos fondos para la policía. También necesitamos aprovechar el momento para proponer soluciones intersectoriales, que dramáticamente reduzcan las emisiones mientras batallamos contra toda forma de desigualdad e injusticia (algo que hemos intentado plantear en The Leap (https://theleap.org/), y que grupos como la Alianza por la Justicia Climática (www.ourpowercampaign.org/cja) han impulsado durante mucho tiempo).


Y tiene que ocurrir ahora mismo –justo cuando los enormes costos humanos y económicos de la inacción están en plena luz pública. Si fracasamos, si dudamos debido a una errónea idea de lo que es apropiado durante una crisis, dejamos la puerta abierta a que despiadados actores exploten este desastre para obtener predecibles y perversos fines.


También es una dura verdad que la ventana para tener estos debates es cada vez más estrecha. No tendremos ningún tipo de debate de política pública después de que pase esta emergencia; los medios regresarán a cubrir obsesivamente los tuits de Trump y otras intrigas palaciegas. Así que, si bien parecería ser indecente estar hablando acerca de las causas primordiales mientras la gente aún está atrapada en sus hogares, este es, siendo realistas, el único momento en que tenemos la atención de los medios como para tratar el tema del cambio climático. Vale la pena recordar que la decisión de Trump de retirarse del acuerdo climático de París –acción que va a repercutir a escala global durante décadas– recibió más o menos dos días de cobertura decente. Luego regresaron a hablar de Rusia las 24 horas.


Hace poco más de un año Fort McMurray, pueblo en el corazón del auge de petróleo de arenas bituminosas en Alberta, casi quedó reducido a cenizas. Durante un tiempo el mundo estuvo pasmado por las imágenes de los vehículos que iban en fila, sobre una carretera, con las llamas acercándose por ambos lados. En aquel momento nos dijeron que era insensible y sólo se buscaban chivos expiatorios si se hablaba acerca de cómo el cambio climático exacerbaba fuegos incontrolables como este. Era todavía más tabú hacer cualquier conexión entre nuestro mundo, cada vez más caliente, y la industria que da energía a Fort McMurray y que daba empleo a la mayoría de los desalojados, que produce una forma de petróleo particularmente alta en carbono. El momento no era el adecuado; era el de mostrar compasión, brindar apoyo y no hacer preguntas difíciles.
Pero, claro, ya para cuando era apropiado plantear esos asuntos los reflectores de los medios hace mucho que se habían ido. Y hoy, mientras Alberta intenta conseguir al menos tres nuevos oleoductos para cubrir sus planes de incrementar la producción a partir de bituminosas, ese terrible incendio y las lecciones que podría haber aportado casi no se mencionan.


En ello hay una lección para Houston. La ventana para proveer un contexto significativo y sacar conclusiones importantes es reducida. No podemos arriesgarnos a echarla a perder.


Hablar con honestidad acerca de qué fomenta esta época de desastres seriales –incluso mientras ocurren– no falta al respeto a la gente que está en el sitio en cuestión. De hecho, es la única manera de en verdad rendir tributo a sus pérdidas, y nuestra última esperanza para prevenir un futuro con incontables más víctimas.


* Naomi Klein es autora de Esto cambia todo: el capitalismo contra el clima. Su nuevo libro es No, no es suficiente: Resistir las políticas del shock de Trump y obtener el mundo que necesitamos. @NaomiAKlein


Traducción: Tania Molina Ramírez

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La noche de dos años que acabó con los dinosaurios

Un asteroide de 10 kilómetros de diámetro provocó una nube de ceniza global que detuvo la fotosíntesis

Hace 66 millones de años, cuando los dinosaurios aún eran los reyes de la Tierra, un asteroide gigantesco cambió la vida del planeta para siempre. La hipótesis, planteada por primera vez en los años 80 por Luis Álvarez y su hijo Walter, trataba de explicar la desaparición de más de tres cuartas partes de las especies de seres vivos en esa época —dinosaurios incluidos—, definida por la división geológica entre el Cretácico y el Paleógeno. En la unión entre esas dos épocas, los Álvarez encontraron una gran cantidad de iridio, un material muy raro en la corteza terrestre que sin embargo es abundante en meteoritos y asteroides. A partir de las mediciones del iridio depositado entre las dos épocas, calcularon que la roca que acabó con los dinosaurios y trajo ese elemento tenía 10 kilómetros de diámetro.


Desde entonces, se ha seguido acumulando información sobre lo que pudo suceder después de aquel impacto. Esta semana, un equipo del Centro Nacional para Investigación Atmosférica y la Universidad de Colorado, en Boulder (EE UU), ha elaborado un modelo informático que reconstruye los meses posteriores al cataclismo.


Además de los restos de iridio, en la frontera geológica que los dinosaurios nunca cruzaron también se encuentran otras evidencias del asteroide. Las estimaciones más recientes calculan que hay 15.000 millones de toneladas de ceniza generadas por los incendios que arrasaron el globo tras el impacto. Con datos como este, los investigadores, liderados por Charles Bardeen, crearon una simulación en la que el Sol calentó la ceniza elevándola en la atmósfera hasta que creó una cortina que sumió la Tierra en la oscuridad. En ese nuevo mundo, iluminado como una noche de luna llena, la fotosíntesis se volvió imposible.


La detención del proceso por el que plantas o algas transforman la energía solar en alimento que pueden aprovechar otros animales fue el principio de la hecatombe. Gran parte de los vegetales terrestres se consumieron en los fuegos y la oscuridad diezmó el fitopláncton, unos organismos básicos en la cadena alimentaria de los seres marinos.
Cada día a oscuras hizo descender la temperatura que llegó a caer hasta 28 grados en los continentes y 11 en los océanos. Y mientras el frío se extendía por la superficie del planeta, el infierno reinaba en las capas altas de la atmósfera. La ceniza volatilizada absorbió la luz del Sol y el incremento de temperatura provocó la destrucción de parte de la capa de ozono. Además, el calor hizo que se acumulasen grandes cantidades de vapor de agua. Este vapor facilitó reacciones químicas que produjeron compuestos que empeoraron la situación de la capa de ozono. Cuando después de casi dos años la nube de ceniza se depositó sobre el suelo y permitió el paso de la luz solar, la Tierra estaba desprotegida frente a la radiación ultravioleta que golpeó a los supervivientes de la larga noche.


Los autores del estudio reconocen algunas limitaciones a su modelo. Para crearlo utilizaron la Tierra actual y no la del Cretácico, con los continentes en posiciones diferentes y una atmósfera distinta. Tampoco tuvieron en cuenta las erupciones volcánicas y los gases liberados justo después del choque.


En cualquier caso, la simulación es un paso más para tratar de reconstruir lo que sucedió hace 66 millones de años, en un periodo muy importante para los mamíferos que iban a ser los ancestros de los humanos. Aquellos pequeños animales quizá sobrevivieron escondidos en el subsuelo y tuvieron una mayor flexibilidad que los grandes dinosaurios para superar la crisis. Algunos estudios, no obstante, indican que el cambio ya se había iniciado antes del desastre y que los mamíferos llevaban tiempo diversificándose, preparándose para ocupar el hueco de sus grandes predecesores. Además, el millón de años previo a la extinción no había sido fácil para los dinosaurios. En aquel periodo se produjeron fuertes variaciones climáticas con largas olas de frío, algo fatal para animales mejor adaptados al cálido mundo del Cretácico. Aquella noche que duró dos años pudo ser solo el último empujón para un cambio de época que se cernía desde mucho tiempo antes.

Jueves, 24 Agosto 2017 09:10

En memoria de Anita “la vietnamita”

En memoria de Anita “la vietnamita”

Fue durante el velorio del Comandante Raulito, cuando decidí grabarla. Era una historia que me contaba y me contaba y que repetía con el mismo entusiasmo de la primera vez. Eso tal vez fue lo que motivó la grabación. De seguro que aprovechaba los momentos de poca ocupación para devolver el cassette.

Todo empezó cuando recordaba a una niña que se sentía orgullosa de desfilar con su traje y boina rojos, acompañando a su hermano en las marchas y en las luchas sociales en la primera mitad del Siglo XX.
Esas tempranas experiencias habrían de marcar su carácter; tal como habría de expresarse cuando acompañaba las invasiones en el barrio Siloé, efectuadas por personas desplazadas por la violencia desde la zona cafetera. Su familia también había tenido que salir huyendo del norte del Valle; el recuerdo de tantos momentos difíciles, encendía la solidaridad en su pecho juvenil.


Fue así como ante la negativa de las autoridades y de los dueños de los terrenos a ceder uno para la escuela, que decidieron construirla por sus propios medios y enfrentar, con sus dieciséis años, a los escuadrones policiales cada que subían a tumbarla. Allí empezó a operarla como su directora. Hecho que le valió el reconocimiento, el respeto y el aprecio de la población, que desde entonces empezaron a identificarla como “la señorita”, por sus labores educativas. A tal punto que así la llamaban hasta los últimos días y era la única que se daba el lujo de regañar a los integrantes de las bandas de lado y lado por los continuos enfrentamientos. “Sí Señorita” le contestaban, a pesar de que ya estaba por encima de los setenta años.


Recordaba sus años en el PC y la situación generada con la detención de tres de sus compañeros. Hicieron todo lo posible para conseguir los servicios del mejor abogado de Cali; recogieron la plata y contaron con la ayuda de Álvaro Pío Valencia. El jurista viajó, a los dos días, a hacerse cargo de la defensa de los muchachos. Todos estaban pendientes de los resultados del trámite judicial, pero el defensor los llamó -de larga distancia en ese entonces- descorazonado. Ya era demasiado tarde: sobre el piso de la inspección de Buga, yacían los cuerpos de Francisco Garnica, Carlos Alberto Morales y Ricardo Torres, “muertos en combate”. (Como siempre, las fuerzas estatales colombianas haciendo gala de su compromiso con el Derecho Internacional Humanitario).


Relataba con igual entusiasmo su paso por el M19 y cómo había conocido a Raulito y a otros muchachos y muchachas en la zona, cuando construyeron el alcantarillado por sus propios medios.


Eran numerosos sus relatos. Cierta vez, cuando la acompañé a una zona de invasión a dar sus clases de alta costura -–abor en la que llevaba nueve meses– se enteró, llegadas las elecciones, de que las alumnas habían votado por el uribismo y así se lo confirmaron. ¡Qué mujer tan brava!:


-Así no es señoras. ¿qué es lo que estamos haciendo entonces? –dio un golpe en la mesa y se fue para no volver más a ese sitio, sino a saludar. Me tocó mamarme su putería, durante las dos horas y media del viaje de regreso.


Semanas después, cuando me la volví a encontrar y como reflexión ante tanto fracaso, le dije:


-Anita: yo ya estoy cansado, aburrido de tanta lucha infructuosa.


A lo que ella contestó con tono enérgico y categórico:


-Nooo compañero, uno no se puede cansar de luchar por la revolución.


El que una mujer ya setentona te diga eso, remueve lo más hondo de la conciencia y da ímpetus para seguir.


Las reuniones con ella eran desayunos, almuerzos, algos, comidas de trabajo. A sabiendas que era una mujer que había tenido que criar sola a sus cuatro hijos, que era sacar de donde no había, le dije:


-Anita, no es necesario que nos tenga tanta comida para las reuniones.


A lo que contestó duro:


-Nooo compañero, aquí hay que tener aunque sea una taza de aguapanela para brindarle a los compañeros. Los compañeros se lo merecen todo.


Otra lección más de la “Señorita”. Luego, todos llegaban con algún aporte en especie para las comidas y algos. El café con leche que preparaba, tenía un punto especial, un sabor único. En diciembre salía con comidas especiales, además de natilla, buñuelos, manjar blanco, hechos de su propia mano.


Lo de “vietnamita” nunca lo pregunté; pues asumía que era por sus ojos achinados y por sus rasgos orientales.


Hace apenas un mes me llamó para programar cuando podíamos reunirnos para hablar de las elecciones, de la paz, de Venezuela y de la situación política para ver qué íbamos a hacer. Nos despedimos con el compromiso de encontrarnos a más tardar en diciembre.


El domingo 13 llamó un compañero:


-Hola ¿cómo estás?


-Bien, bien ¿y ustedes?


-Muy tristes


-¿Qué pasó?


-Se nos fue Anita


-¿Cuál Anita?


-Anita, hombre, Anita.


No quería entender. Se hizo el silencio. Gloria eterna a la compañera Ana Franco


Anita


Por, Alexander Salas

ANA ROSA REANCO fue una compañera líder comunitaria vinculada a las luchas populares desde los años 50, nacida en el norte del valle, desde muy niña le tocó huir de las matanzas a los liberales; desplazada en Cali sufrió persecución a sus padres por sus ideas, presenció el estallido de las bombas contra la sede del partido liberal, su casa de habitación fue agredida con violencia. Siendo militante de la Juventud Comunista, recorría la ciudad organizando a los jóvenes y a la comunidad, en compañía de Arturo Alape. Viviendo en el barrio Siloé a sus 16 años, inicia con los propios medios de la comunidad la construcción de una escuela que la llamarían Antonia Santos, donde la policía impedía su construcción, pero ella con su comunidad se enfrentaba a las autoridades exigiendo el derecho a la educación, de igual manera iniciaron la construcción de calles y la adecuación de servicios públicos.


Fue militante del PCML acompañando a líderes como Pedro León Arboleda, Francisco Garnica Alberto Morales y Ricardo Torres, a los tres últimos, detenidos, no los pudo salvar con trámites jurídicos, porque cuando fue el defensor a verlos, los encontró asesinados. De igual manera como buena tejedora unió lasos políticos con casi todas las organizaciones políticas y sociales populares, incluyendo al M19, desmovilizados de todos los grupos, viviendistas, sindicatos y barriales


Su participación en el movimiento obrero se sintetiza en la creación de la escuela para los obreros de Anchicayá, que en su mayoría eran mineros del carbón y vivían en Siloé; a Sintraanchicayá llegaba ella con sus tres niños a enseñar (uno de ellos aún de brazos); tuvo una relación de solidaridad muy estrecha con los campesinos del norte y centro del Valle, pero especialmente con la recuperación de tierras en lo que se llamó La Colonia de Bitáco en los setenta, llevando solidaridad en alimentos y en apoyo político.


Una feminista que rescataba y defendía los valores y la dignidad de las mujeres, entregada a su organización y capacitación en diseño y modistería (siempre vestía elegante de su propia confección) en Siloé y el Belisario Caicedo, donde con su esposo también fundó un colegio, realmente siempre fue una maestra, pues hasta al Cauca iba a enseñar. Gran defensora de derechos humanos, saliendo de una reunión, con su voz fuerte impidió que organismos secretos del Estado secuestraran y desaparecieran a un compañero dirigente de Sintraemcali. Dialogaba con jóvenes pandilleros de Siloé, hijos y nietos de sus antiguos estudiantes, quienes la escuchaban y respetaban. Se le vio muy activa en las marchas indígenas, las estudiantiles, las de la salud, las de los profesores, apoyando a los trabajadores en sus conflictos. Últimamente trabajaba por la organización de las comunidades negras y con las mujeres de Cali y el Valle.


Murió el 15 de agosto de 2017 a sus 78 años


Anita, mujer revolucionaria


Por, Gonzalo Salazar

Las mariposas no saben que en su extensa lengua
llevan la simiente de una a otra flor
Las mariposas no saben que alimentándose, fecundan
Aunque vuelven en cada floración.
Es el movimiento de las olas del tiempo
que nos lleva al encuentro con mágicos seres
sedientos de libertad
Que no descansan en su tarea de fecundar y cuidar
cultivando en las mentes de los que necesitan
de los que construyen, de los que sienten y sueñan.
Nos encontramos nadando contra la corriente
tras la utopía
En la solidaridad, con tu ternura que también es sonrisa
En tu feminidad que todos llevamos dentro
pero que tú defiendes con altivez
En la dignidad que caminas y que quieres ser
En tu enseña de la letra y la palabra
entre mina y escuela
En la costura y el tejido que pasas de unas a otras manos
En la conspiración que caminas la noche
subiendo la loma
En el silencio de la espera y la atención de tus hijos
En tu rebeldía que nos haces vivir y mirar
Gracias Anita por tu sonrisa, por tu voz, por tu ejemplo por tu presencia.

Agosto 17 de 2017

Publicado enColombia
"El principal condicionante del nivel de salud de una población es su nivel socioeconómico"

El doctor Jaime Breilh cuestiona el modelo tradicional de salud pública. Teórico de la epidemiología crítica, impulsa una universidad que adopte los valores culturales de la sociedad a la que pertenece. Y rescata la resistencia cultural de los pueblos de América.

 

“No hay enfermedades de la pobreza. Hay enfermedades de la riqueza con desigualdad. Es necesario cambiar el punto de vista, porque si no aparecen los pobres como responsables de las enfermedades. Lo que el modelo de salud pública dominante llama ‘enfermedades de la pobreza’ debería llamarse ‘enfermedades generadas por un sistema social que necesita de la desigualdad’.”


El doctor Jaime Breilh es un teórico reconocido como uno de los mayores impulsores, desde la década de los 70, de una nueva visión de la epidemiología crítica –rama fundamental de la nueva salud pública– y promotor de la aplicación sistemática de la categoría “determinación social de la salud”. Sus obras circulan en tres idiomas y varias de ellas están reconocidas como clásicos de la literatura científica en salud de América Latina. Establece cuestionamientos esenciales al modelo de investigación convencional (positivista) ligado al funcionalismo y abre caminos innovadores para la metodología científica. Estudiosos de la salud pública y epistemólogos lo han catalogado como uno de los cuatro teóricos sobresalientes de América Latina en el campo de la Epidemiología junto a Asa Cristina Laurell, Naomar Almeida y Cecilia Donnangelo. La Organización Panamericana de la Salud ha incorporado su obra Epidemiología Crítica a su programa de textos.


–Usted habla de epidemiología crítica, de medicina social y de salud colectiva. ¿Podemos desarrollar un poco estos conceptos?


–Son nombres distintos para un proyecto que fue cambiando con el tiempo, pero que básicamente se opone al concepto de salud pública imperante. La medicina social está en el camino de Ramón Carrillo, de Salvador Allende... Como ministro de Salud, Allende publicó La realidad médico-social chilena, obra sobre la salud pública con énfasis en la medicina social, en la que se señalaba claramente que el principal condicionante del nivel de salud de una población es su nivel socioeconómico. La medicina social busca entender cómo las condiciones sociales y económicas impactan en la salud, así como su importancia en la medicina. Y también fomentar las condiciones en las cuales la comprensión pueda conducir a una sociedad más sana. Ahora hablamos de salud colectiva, entendiendo salud como el articulador de las características personales con los condicionamientos sociales.


–Ajá, por eso es importante hablar de enfermedades de la riqueza con desigualdad si hablamos de diarrea infantil, mal de Chagas...


–Es que la salud pública tradicional no mira el contexto social. Por ejemplo, las poblaciones infantiles en América latina están sometidas a productos químicos desde la vida intrauterina. Hay innumerables obras, estudios, trabajos científicos sobre este tema. Basta recordar a Andrés Carrasco...


–Con su lucha contra el glifosato y los problemas que eso le acarreó...


–Bien. Ahora veamos las diferencias entre los enfoques de la salud de los que hablábamos al comienzo. La salud pública tradicional descubre que hay muchísimos chicos anémicos en América latina, y los trata con suplementos de hierro. La salud colectiva, además de tratar la anemia, llama a suspender las fumigaciones, busca cortar la causa.
–De ahí su referencia a Carrasco...


–Pero el modelo imperante, el farmacobiológico, es muy poderoso. No estudia los problemas de salud como una totalidad sino que lo divide todo, y para cada porción tiene un medicamento.


–Es un negocio que cierra bien redondito... Las fumigaciones favorecen su renta y aumentan las ventas de medicamentos.


–Y así es como las matrices de poder determinan las potencialidades de defensa y los problemas. La agricultura se torna entonces una economía de la muerte por destrucción ecológica. Los recursos naturales se toman sólo como recursos para hacer negocios. Muchas de las actividades económicas actuales, como la minería extractivista, la agroindustria con transgénicos, están ligadas a grandes intereses. Y todo se reduce a una cuestión de ganancias, no hay un enfoque ecológico.
–Y volvemos a las verdaderas causas de las enfermedades...


–Sí. Hay que cambiar el objeto de la salud. Se debe trabajar sobre el proceso de enfermedad, cómo y por qué se enferman las personas. Voy a darle un ejemplo claro. Una cosa es estudiar el dengue y cómo combatirlo. Y otra muy distinta es entenderlo en relación con los sistemas de producción que hacen que prolifere el vector. Los determinantes sociales de la salud son las condiciones sociales y económicas que influyen en las diferencias individuales y colectivas en el estado de salud. Son los riesgos asociados a las condiciones de vida y de trabajo –por ejemplo, la distribución de ingresos, bienestar, poder–, más que factores individuales –como sería el estilo de vida individual o la herencia genética–, que aumentan la vulnerabilidad hacia las enfermedades.


–Entonces esa imagen bucólica del campo como un lugar sano, con la naturaleza en su esplendor..

.
–Ya no. Ya hablamos de la agricultura de la muerte. Se produce lo que llamamos hoguera tóxica, que es desencadenar los efectos deletéreos del calentamiento global en zonas cada vez más chicas. Con el uso de agrotóxicos, se destruye la naturaleza.


–¿Y qué justifica esa destrucción? ¿Sólo el afán de riqueza?


–Sí. La biodiversidad es un pésimo negocio.


–Es cierto... Impide la explotación a gran escala, el trabajo en serie... Exige métodos casi artesanales...


–¡Por supuesto! El monocultivo eleva la renta. Y está también el tema de la aplicación de la tecnología. La mala aplicación va destruyendo la vida, al destruir la biodiversidad.
–Pero sigue siendo económicamente rentable.


–Ya empieza a quedar en evidencia que no es así, por los enormes gastos que exige la salud pública. Esto demuestra que el actual modelo no sirve.
–Usted es rector de la Universidad Andina de Ecuador. ¿Cómo juega la universidad en este contexto? No se forma igual a los profesionales en esquemas tan distintos.
–Claro que no. Pero el tema del modelo universitario es mucho más amplio. Queremos cambiar el concepto de riqueza académica. No todos los modelos de universidad son igualmente válidos en todas las circunstancias. Queremos una universidad abierta a la comunidad, que sea un proveedor de pensamiento crítico, no un proveedor de datos.
–Hay que repensar, entonces, nuestras universidades.


–Sí. No todos tenemos que parecernos o imitar a Harvard. Pero tampoco vale la actitud cerril de rechazar o negar todo lo que venga de Harvard, que es una institución maravillosa y muy valiosa. Nosotros propugnamos una metacrítica del poder capitalista, con la articulación de los “buenos saberes”.


–¡Qué lindo eso de adaptar las universidades a nuestras comunidades! Es un alivio que haya catedráticos para los cuales nuestra cultura sea valiosa.
–Es que yo rescato algo muy importante en nuestra América, que es el concepto de resiliencia en lo social y en la vida cultural.


–Tiene razón... Más de quinientos años después de ese genocidio que la cultura dominante llama Descubrimiento, las culturas indígenas en América.
–Y sus aportes tienen que ser integrados a nuestro corpus académico.

Renata Padín
Página/12

Publicado enSociedad
Directo al estómago: golpes bajos de Monsanto y compañía

Monsanto está bajo una olade juicios en Estados Unidos, acusado de haber causado cáncer a los demandantes con glifosato, sabiendo que era dañino, incluso potencialmente cancerígeno (http://tinyurl.com/y7zhel5d ).
A esto se suman nuevas acusaciones contra la trasnacional y el glifosato: la destrucción de bacterias presentes en el intestino humano, esenciales para la buena salud digestiva, del sistema inmunológico e incluso para el funcionamiento del cerebro. Parece nimio, porque no solemos reconocer la importancia vital de los billones de bacterias que forman nuestro microbioma, pero lo cierto es que son cruciales para la salud y el buen funcionamiento de muchos órganos, incluso del sistema general que es nuestro organismo. Mientras que la ciencia avanza en reconocer la importancia del microbioma, Monsanto ha estado incisivamente destruyéndolo por décadas.


Este es el núcleo de la acción legal contra Monsanto que seis consumidores de Missouri iniciaron en junio 2017, por difundir información falsa sobre los daños del glifosato. El glifosato actúa como herbicida inhibiendo la acción de la enzima EPSP sintetasa, indispensable para la síntesis de varios aminoácidos importantes, que a su vez construyen proteínas.


En lenguaje sencillo, cuando esa enzima no actúa, la hierba no se puede desarrollar y muere. Monsanto ha afirmado repetidamente que cómo esta enzima solo existe en plantas y no en animales y humanos, el glifosato es seguro para nosotros y nuestras mascotas. (http://tinyurl.com/ycsm4g94).


Pero la enzima sí existe en las bacterias que están en nuestros órganos digestivos y, por tanto, la ingestión continua de glifosato las va matando, inhibiendo no solo su función benéfica, sino produciendo adicionalmente un desequilibrio que permite que otros microorganismos dañinos se expandan.


Monsanto inventó el glifosato en 1974 y lo vende desde entonces, es una de sus principales fuentes de ganancias. Pero lo que realmente provocó el aumento exponencial de su uso fueron los transgénicos tolerantes a glifosato, como soya, maíz y algodón transgénico. Antes de los transgénicos, el glifosato dañaba también al cultivo, por lo que su uso era menor y limitado a ciertos momentos de la siembra. Con los transgénicos, el uso se multiplicó hasta 2000 por ciento en Estados Unidos, matando todo lo que hay alrededor del cultivo, pero también generando rápidamente resistencia en esas hierbas, que pasaron a ser llamadas supermalezas, porque resisten glifosato y otros herbicidas.


Más de la mitad de los campos de cultivo en Estados Unidos tienen supermalezas y en los estados del sur, por ejemplo Georgia, más de 90 por ciento de las fincas tienen una o más hierbas invasoras resistentes. Situaciones similares se repiten en Argentina y Brasil, que con Estados Unidos son los tres países con mayor extensión de cultivos transgénicos.


Ante esta situación, los agricultores comenzaron a usar dosis cada vez más altas y repetidas de glifosato y a su vez Monsanto y otras trasnacionales de transgénicos aumentaron la concentración y los surfactantes presentes en los agrotóxicos, aumentando su toxicidad.


Actualmente, sufrimos una epidemia silenciosa de glifosato –sea por inhalación directa en campos, por ser vecinos a zonas de fumigación o por los muy extendidos y cada vez más altos residuos en alimentos, principalmente los productos industriales que contienen soya y maíz transgénico.


A la sombra de esta amenaza, se ha desatado otra, directamente relacionada. Ante las hierbas resistentes, las trasnacionales de agrotóxicos y transgénicos comenzaron a hacer cultivos transgénicos tolerantes a varios herbicidas al mismo tiempo, aún más tóxicos y peligrosos. Una de ellas es la soya RR2 XTend de Monsanto, que tolera glifosato y dicamba, otro agrotóxico de alto riesgo.


Esta soya y el cóctel tóxico que la acompaña, comenzó a usarse en Estados Unidos en 2016 y ya es motivo de fuertes conflictos, porque dicamba mata o daña mucho más que las hierbas del campo donde se aplica: por deriva, ha dañado también los cultivos de otros campos, incluso los de agricultores que plantan soja transgénica de versiones anteriores, no tolerante a dicamba. Dicamba es un potente agrotóxico, que puede matar siembras de hortalizas, frutales, ornamentales y hasta árboles. Además de su toxicidad, tiene alta volatilidad, pero según Monsanto, la formulación para soya Xtend es de baja volatilidad.


No obstante, los daños de siembras por usar esta soya con dicamba se han desatado en Arkansas, Missouri, Tennessee, Iowa y todo el tiempo salen nuevos reportes en más estados, lo que ha generado desde conflictos graves entre agricultores –incluso un muerto– hasta demandas legales y contra seguros, que a su vez, no quieren asumir los daños.


Arkansas prohibió en julio el uso de dicamba y varios otros estados han cambiado a regulación más estricta, según los agricultores casi imposible de cumplir. Seis granjas industriales de Arkansas iniciaron a fines de julio 2017 acciones legales contra Monsanto, Basf y DuPont Pioneer, que son quienes venden los agrotóxicos que requiere la soya Xtend.


Brasil y Paraguay ya han aprobado la siembra de soya tolerante a dicamba. En México, se aprobó la siembra de algodón transgénico tolerante a glifosato, dicamba, glufosinato e insecticida en una misma planta, muestra clara de la evoluciónde los transgénicos: cada vez necesitan más tóxicos.


Por la salud de todas y todos y la del medioambiente del que dependemos, por las economías campesinas que nos dan alimentos sanos, se deben prohibir estos cultivos de alto riesgo, que además sólo benefician a las trasnacionales.

 

SILVIA RIBEIRO, investigadora de Grupo ETC

Los geólogos encuentran qué originó la mayor extinción de la historia

La extinción en masa del período Pérmico provocó la desaparición de más del 95% de los seres vivos que entonces habitaban nuestro planeta. Sin embargo, hasta ahora los científicos no tenían muy claro qué fue lo que provocó semejante desastre de la biodiversidad. Ahora, un grupo de geólogos asegura haber resuelto el misterio.


La Gran Mortandad


Desde la rápida aparición y diversificación de los seres vivos en nuestro planeta, los científicos han destacado cinco extinciones masivas. La más significativa es considerada la extinción de finales del período Pérmico, conocida comúnmente como la Gran Mortandad. Se calcula que el fenómeno provocó la desaparición de más del 95% de los seres vivos que habitaban entonces la Tierra.


Existen evidencias de que la extinción del Pérmico fue provocada por la liberación a la atmósfera de grandes cantidades de metano y dióxido de carbono, lo que cambió drásticamente el clima en todo el planeta e hizo de la Tierra un lugar árido y caluroso.


Según calculan los geólogos, el epicentro de ese escape de gases se ubica en Siberia Oriental, pero hasta ahora los estudiosos no conocían con exactitud los mecanismos que provocaron la catástrofe. Las excavaciones indican que hace 252 millones de años tuvo lugar en Siberia un gran derrame de magma a la superficie. Lo cierto, no obstante, es que eso no fue lo que provocó la extinción, que sucedió decenas de miles de años después.


Infierno en la Tierra


La revista científica Nature publica una nota que revela cuál fue el verdadero detonante de la Gran Mortandad. El artículo se basa en el estudio que realizó un grupo de geólogos en la cuenca del río Tunguska, en Siberia.


El equipo de investigadores recogió y analizó los restos de rocas ígneas y halló que las muestras pertenecen en realidad a dos erupciones diferentes. La primera —la de 252 millones de años atrás— fue un derrame significativo de magma que se extendió por la mayor parte de Siberia, pero no condujo a la extinción de los animales ni causó cambios climáticos considerables a nivel global.


La segunda erupción —acontecida unos 100.000 años más tarde— dejó menos rastros visibles, pero fue la que desembocó en la extinción de la mayor parte de la vida. Al tratar de emerger a la superficie, el magma se topó con las capas de sedimento que habían quedado de la erupción anterior. Como resultado, la lava se fue acumulando debajo de la superficie terrestre, creando una especie de 'lago' de roca fundida subterráneo 50 veces más grande que el Baikal, el lago más grande de la actualidad.


Ese 'lago' calentó las capas de sedimento que habían quedado de la erupción anterior, lo que durante años provocó la constante liberación a la atmósfera de enormes cantidades de CO2, metano y otros gases de efecto invernadero.


"El calor liberado durante el ascenso de esta lava a la superficie condujo a que las sedimentarias lanzaran en su camino enormes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El volumen de estos gases fue suficiente para causar una extinción en masa. Este acontecimiento se convirtió en un punto clave en la historia de la evolución de la vida en la Tierra", explica el coautor del trabajo, James Muirhead, de la Universidad de Siracusa (Nueva York).


El trabajo sugiere que las consecuencias de las grandes erupciones volcánicas pueden variar dependiendo de la composición de los suelos a través de los que emergieron. Los investigadores esperan que el estudio ayude a entender cómo evolucionó la vida en el pasado y cómo afectaron estos eventos a la evolución de la Tierra y a los seres que la pueblan.

 

CC BY 3.0 / Dmitry Bogdanov