Esconden la realidad y nos roban el futuro

Hace más de diez años el expresidente colombiano Alvaro Uribe negó la existencia del conflicto armado interno, y ahora el Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas, niega la existencia de ataques sistemáticos contra las personas defensoras de los Derechos Humanos y la existencia del paramilitarismo.


Alto número de víctimas.


El año pasado hubo al menos 85 personas defensoras de los Derechos Humanos asesinadas. La mitad eran campesinos-as, indígenas, negros-as que reclaman la devolución de las tierras que les robaron mediante el terror paramilitar; el resto eran líderes sindicales, comunitarios y ambientalistas opuestos a planes inversión de empresas multinacionales mineras y energéticas, impulsores-as de los diálogos de paz, militantes de los movimientos Marcha patriótica y Congreso de los Pueblos, personas que exigen justicia por los crímenes del paramilitarismo o de la fuerza pública, gentes que han denunciado actos de corrupción. Y pasa de 1.000 la cifra de defensores-as asesinadas durante los gobiernos de Uribe y de Juan Manuel Santos.


¿Qué pretenden con éstos crímenes? Algo muy grave: detener la democratización de Colombia, proteger intereses de terratenientes, empresarios y multinacionales beneficiarias del terror, romper el movimiento social que exige reforma agraria, cumplimiento de los Acuerdos con las FARC, diálogo con el ELN y el EPL, mantener la impunidad y la exclusión históricas.


La Oficina de la ONU en Colombia lo dijo con claridad hace un año “La labor de los defensores de Derechos Humanos es piedra angular para la democracia y la promoción de una paz equitativa y sostenible. Sin embargo, la violencia en su contra continúa y el Estado no logra garantizar plenamente el respeto y protección de sus derechos y labor...”. El Estado no quiere proteger a quienes defienden Derechos Humanos. Cada día hay más efectivos para la seguridad (¡medio millón de policías, soldados, escoltas, agentes secretos¡) que generan un gasto gigantesco, pero cada año hay más muertos y menos garantías para la defensa de los Derechos Humanos. Las Ongs señalaron hace un año que el 66% de estas agresiones son autoría de los grupos paramilitares. Pero para el Ministro encargado de la seguridad estos matones ¡no existen¡. Entonces, preguntan desde Justicia y Paz “¿Y si no son paramilitares, qué son?”


¿No hay sistematicidad?


Negar la sistematicidad de los ataques contra defensores-as de los Derechos Humanos es una estulticia mayor. No son como repiten desde hace décadas los jerarcas civiles o militares meros “hechos aislados”, ni “errores militares”, ni mucho menos simples coincidencias producto de la improvisación o del azar. Son el resultado de planes criminales que involucran en connivencia a agentes de la fuerza pública y a grupos paramilitares, junto con políticas que generan impunidad estructural y operaciones de ocultamiento mediático de estas realidades.


La gravedad de lo que ocurre no radica sólo en el alto número de víctimas, también y sobre todo en que constituyen delitos de lesa humanidad porque son parte de una persecución sistemática que implica una privación intencional de los derechos fundamentales, actos que caen en el ámbito de la Corte Penal Internacional pues no se ve diligencia en combatir a los paras ni de hacer justicia. La Fiscalía parece que sólo es hábil para encarcelar dirigentes sociales y para desviar investigaciones, como lo intentó en el caso del asesinato del sindicalista de Nestlé LUCIANO ROMERO, o en convertir en eterna la etapa de investigación previa, como en el caso de la desaparición y asesinato de CARLOS PEDRAZA SALCEDO hace dos años.


Las élites criollas quieren ocultar lo obvio: que son ataques sistemáticos y que no son nuevos. “ La violencia contra la UP ha sido caracterizada como sistemática, tanto por organismos nacionales como internacionales, dada la intención de atacar y eliminar a sus representantes, miembros e incluso simpatizantes. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se refirió a las ejecuciones de militantes de la UP como “sistemáticas”; el Defensor del Pueblo calificó a la violencia contra los dirigentes y militantes de ese partido como “exterminio sistematizado”; la Corte Constitucional de Colombia como “elimina ción progresiva”; la Comisión Interamericana como “asesinato masivo y sistemático”; la Procuraduría General de la Nación se refiere a “exterminio sistemático”, y la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación como “exterminio”.


Los ataques de los paramilitares también son crímenes de lesa humanidad por sus dimensiones, sistematicidad y por la cantidad y calidad de las víctimas

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La prensa tapa

Sin apoyo de los medios masivos de comunicación no hubiera podido Alvaro Uribe involucrar a civiles como objetivo militar y lograr que sus asesinatos fueran visto con normalidad bajo el simplismo de instalar en la cabeza de la ciudadanía el “por algo sería.” Monopolios mediáticos como PRISA, Planeta, RCN, Caracol, han difundido por décadas la propaganda política y militar de exterminio que convirtió –hasta el sol de hoy- en objetivo militar a sindicalistas y defensores de Derechos Humanos previamente señalados de ser “sapos”, “terroristas”, “bandidos”, enemigos de la democracia, “guerrilleros de civil”, epítetos que se prodigaron incluso contra personas de Amnistía Internacional, de Cruz Roja internacional o de Human Rigths Watch.

La realidad paramilitar


La propaganda que afirma que “Colombia está en posconflicto” o que ya vive una etapa de paz, tampoco encaja con la realidad de la persecución actual y con la re-paramilitarización del país.


Colombia vive una fuerte re-paramilitarización y la insistencia de las autoridades en negarlo no tiene consistencia y dificulta su combate.


Los paramilitares mantienen una fuerte coordinación con la fuerza pública, como siempre. En sus amenazas tanto individuales como colectivas y en sus proclamas expresan su respaldo al gobierno y a las multinacionales, muestran una ideología contrainsurgente nítida; se declaran enemigos de todo movimiento social alternativo y de toda forma de protesta social, actúan cerca de las bases y de los controles militares en los que son protegidos, encubiertos.


Es t udios de hace un año del Centro de Memoria Histórica indicaban que en 339 municipios del país había paramilitares. En 119 de esos municipios estaba el Clan Úsuga, en 76 los Rastrojos y en 39 las Águilas Negras. Eso ha empeorado. Hay paras en el Chocó matando y desplazando comunidades esta semana. Y en Buenaventura donde hacen la misma faena troceando personas. Y en el Cauca, Bajo Atrato, Córdoba, Sucre, Bolívar, bajo Cauca, Magdalena Medio...


El gobierno dice estar comprometido en combatir el paramilitarismo, pero hay demasiadas pruebas de su accionar conjunto con el ejército, además hay muy pocos resultados que impliquen el desmonte de las estructuras políticas y económicas que los sostienen. En las comunidades campesinas donde las FARC fueron la autoridad hay mucho temor porque el poder sustituto son los paramilitares que avisan que llegaron para quedarse, como dijeron esta semana en Urabá y en Nariño.
Hay paramilitares en las narices del Ministro de Defensa, en Bogotá, en Soacha y en Zipaquirá desde finales del año pasado y este fin de semana las “Autodefensas Gaitanistas” regaron amenazas en diez barrios informando de que imponen toque de queda desde las diez de la noche, además fijan el plazo de un mes para que los dirigentes sociales se vayan de la ciudad.


Grandes regiones del país ocupadas por los paramilitares, allí ejercen el control social, económico, político y militar, amenazan, violan, asesinan, desplazan y desaparecen forzadamente a las personas que denuncian la corrupción y a opositores del modelo económico neoliberal y de los grandes proyectos de inversión.


La 12 Visita Asturiana encontró evidencias de su presencia y accionar hace un año: en zonas rurales de Tumaco en sitios como Chilví, Candelilla y Llorente paramilitares establecen retenes junto a los tanques del Ejército entre los kilómetros 93 y 105 de la vía a Tumaco-Pasto. En el Consejo Comunitario Rescate las Varas de Tumaco. En el departamento del Tolima en la Jabonera entre Ataco y Coyaima; en Mesa de Polen-Planadas; en la Vereda Maracaibo y en los municipios de Chaparral, Natagaima, Purificación, El Guamo, Saldaña, Prado. V estidos de policías los paras patrullan armados con fusil AK en camionetas de color blanco y negro por Mesa de Polen, Planadas, Ataco, Santiago Pérez, que son sitios en los que hay fuerza pública que los dejan pasar. En el Casanare en Matarratón y la finca El Porvenir hay paramilitares del grupo del extinto VÍCTOR CARRANZA que amenazan y hostigan al campesinado para despojarlo de sus tierras. En San José del Bubuy-Aguazul por la vía a Maní-Casanare “No hay garantías para el liderazgo comunitario, ni para los activistas de los Derechos Humanos, no hay libertad de expresión en nuestros territorios.”


Y no son sólo regiones alejadas. Hay ciudades bajo el control paramilitar como Cúcuta donde un defensor denunció “ Estamos manejados por paramilitares, la ciudad está en sus manos y muchos barrios donde ellos amenazas y matan. En Cúcuta con la Ley Zanahoria hay un toque de queda de hecho para los menores de edad ordenado por el alcalde y lo aplican los paramilitares y la policía. Los organismos de investigación y de la justicia son dirigidos por fichas del poder paramilitar, algunos organismos públicos de protección y control también. No hay armas para enfrentar el abuso de autoridad porque es muy peligroso denunciarlos, eso sólo empeora las cosas. Hay paramilitares en Villa del Rosario, puerto Santander, El Zulia. En septiembre los paramilitares lanzaron un panfleto amenazando a quienes defienden Derechos Humanos, a las mesas de víctimas, luego hubo otro panfleto amenazando con “limpieza social”; sicarios en moto hacen el control territorial y de la población. Los medios de comunicación encubren esta situación de ilegalidad, abusos y terror permanente. En la Universidad Francisco de Paula Santander la empresa VIPRICAR es un aparato para el control de los estudiantes a los que espían graban e intimidan, esa empresa es la mano derecha del paramilitarismo en la universidad pública en la que ya han asesinado y desaparecido estudiantes.”. “Los paramilitares están asesinando personas en barrios de Cúcuta: Belén, Antonia Santos, Motilones, Santo Domingo y otros barrios de la ciudad donde controlan a la población mediante el terror. En Puerto Santander masacran, igual en Aguaclara donde han matado personas delante de los niños en la cancha deportiva. La fuerza pública los deja hacer.” También en Arauca: “Los paramilitares de Arauca están en rearme evidente, se llevaron 19 jóvenes para entrenarlos. Hoy se llaman Urabeños y Águilas Negras, patrullan encapuchados y armados al lado de los puestos del ejército. Están en el corregimiento El Caracol, en la Vereda Feliciano, andan por Tame, y en el Casanare en Tauramena y Aguazul, en el Meta en Barranca de Upía.” “Aquí no hay paramilitares, hay tropas del ejército que actúan como paramilitares con los mismos nexos que el país ya conoce. En las zonas que controla el ejército se incrementa el paramilitarismo, eso no es coincidencia sino estrategia. Los paramilitares salen armados de los cuarteles y a ellos regresan de sus fechorías; el ejército niega que haya paramilitares, porque son ellos mismos. Frente a Caño Limón nadie puede demorarse en pasar porque el ejército le controla el tiempo a cada uno, pero aparecen pintadas a nombre de los paramilitares, las hace el mismo ejército.”


La realidad del paramilitarismo es una seria amenaza para los procesos de terminación del conflicto armado, para la reconciliación y para el desarrollo por vías democráticas del conflicto social en auge. Ocultar la realidad del paramilitarismo y el exterminio sistemático de quienes defienden los Derechos Humanos y negar la persecución a muerte contra las comunidades organizadas nos roba el futuro, pues sin defensores-as y sin organizaciones sociales de base no es posible alcanzar la paz con justicia social.

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Las orcas muestran para qué sirve la menopausia

Las crías de las madres maduras mueren más y estas se concentran en sacar adelante a sus nietas

 

La menopausia es todo un misterio evolutivo. Solo hay tres mamíferos en las que sus hembras vivan mucho más allá de su vida reproductiva: las humanas y las de dos especies de delfines. Ahora, un estudio con una de ellas, las orcas, muestra que las crías de las madres maduras tienen una tasa de mortalidad que casi dobla a las de las jóvenes. También muestra que, cuánto mayor sea la hembra orca, mayor implicación en sacar adelante a las crías de sus hijas.


Es la llamada hipótesis de la abuela, postulada para explicar por qué las mujeres dejan de ser reproductivas alrededor de los 45 años y pueden vivir varias décadas más. Desde el punto de vista de la selección natural parece un desperdicio. En casi todas las especies las hembras pueden concebir hasta sus últimos días y, entre los grandes simios, son las maduras las que más conciben. La hipótesis de la abuela postula que en los primeros grupos humanos, las hembras mayores, ya infértiles, podían dedicar todo su tiempo, recursos y experiencia a ayudar a sus hijas con sus crías.


El caso de las orcas es aún más llamativo que el de las humanas. En estas, no ha sido hasta tiempos recientes que la esperanza de vida se ha doblado desde la última menstruación. Las hembras de estos cetáceos de la familia Delphinidae (Orcinus orca) entran en la menopausia a partir de los 30 años y pueden vivir más de 100 años, como hizo la venerada Granny.


Pero la hipótesis de la abuela, al menos en el caso de las orcas, es más descarnada de lo que parece. Durante 40 años, un grupo de investigadores ha estudiado a dos grupos de orcas residentes. Aunque la mayoría de estos cetáceos se mueven constantemente y a grandes distancias, algunas familias de la costa del Pacífico, frente a Canadá y EE UU, llevan una vida sedentaria, alimentándose de los salmones de la zona.


El estudio, publicado en Current Biology, se remonta a 1973 y ha seguido la pista a 525 crías desde su nacimiento y hasta la madurez reproductiva y a sus madres. El resultado más llamativo es que, cuando una orca y su hija crían en el mismo año o el siguiente, la cría de la primera tiene 1,67 veces más probabilidades de morir antes de los 15 años, inicio de la fase adulta. Esto no sucedía cuando la orca madura criaba en periodos en los que su hija no lo hacía.


Hay otro dato que sostiene esta versión dura de la hipótesis de la abuela. Entre los mamíferos que forman grupos sociales (algunos grupos humanos lo han llevado al código civil) las crías que nacen primero tienen más posibilidades de salir adelante. Ya sea porque recibe más cuidados o porque se aprovecha de poder mamar de varias madres, ser el primero es una ventaja. En las orcas no sucede así. Las crías de orcas jóvenes nacidas después que la cría de una orca madura siguen teniendo más chance para llegar a los 15 años.


"La menopausia ha evolucionado como el resultado tanto de los beneficios que las hembras mayores pueden ofrecer a sus crías y las crías de estas como de los costes de la competición por reproducirse", dice el profesor de conducta animal de la Universidad de Exter (Reino Unido) y principal autor de la investigación, Darren Croft. "Nuestras anteriores investigaciones mostraron cómo las hembras mayores ayudaban pero no por qué dejaban de reproducirse. Las hembras de muchas especies siguen siendo líderes hasta el final de sus días, pero siguen reproduciéndose, pero este nuevo trabajo revela que las hembras más viejas llegan a la menopausia porque pierden la competición reproductiva con sus propias hijas", añade.

Sin moscas, la humanidad no sobreviviría

Debido a su función de reciclar la materia orgánica, las moscas son muy importantes para el medio ambiente y la sobrevivencia del ser humano, aseguró la investigadora Patricia Ramos.


Siempre decimos: el mundo ideal sería sin moscas, porque ya no habría enfermedades, ni mugre, pero esto no es así, son organismos necesarios y con una función en el planeta, comentó.


Si se muere un perro frente a la casa se va a generar un descompuesto, y si ya no hay moscas, el trabajo le queda sólo a las bacterias y hongos que se van a tardar meses en transformar la materia, de hecho, todavía se va a ver la presencia del perro, en cambio con las moscas en una semana ya nada más ves los huesitos, dijo.


La catedrática de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfatizó que si esos insectos dejaran de existir se acumularía la materia orgánica, el tiempo en regresar eso al ambiente sería muy lento, bastante desagradable y más asociado a la presencia de enfermedades.


Más de 17 mil tipos


Explicó que existen al menos 17 mil tipos de moscas en el mundo, las cuales se han adaptado a los ambientes por miles de años, gracias a sus diversas características, que van desde las que comen carne o frutas a las que se alimentan de todo.
La mosca negra, la que vemos en la casa, come carne, productos en descomposición, y también puede comer heces fecales, cualquier organismo, y también lo reciclan muy rápido al ambiente, detalló.


Poderoso sistema inmunológico


Patricia Ramos afirmó que uno de los mayores descubrimientos que surgieron alrededor de estos insectos fue la interrogante de cómo la mosca podría transmitir enfermedades al llevar esporas y bacterias de un lugar a otro sin que ésta se enfermara.


Nos preguntamos: ¿qué tiene la mosca? Y esa observación tan ingenua nos llevó a uno de los mayores descubrimientos: el año pasado se dio a conocer que la mosca negra tiene uno de los sistemas inmunes más fuertes que existen en el mundo, porque efectivamente puede vivir con organismos, los tolera y no se enferma, apuntó.

Guerra entre narcos, una excusa para militarizar

La idea de que el ejército tome cartas en el enfrentamiento al narcotráfico encaja con la nueva concepción de “fronteras calientes” defendida por Temer. Existe un fuerte descontento en los sindicatos que representan a las policías locales.

 


Guerra en el paraíso: la masacre de 56 presos ligados a una organización mafiosa en una cárcel del estado de Amazonas, fronterizo con Colombia, le abrió un nuevo frente de tormenta al presidente Michel Temer y reavivó la recurrente tentación, que no es solo brasileña, de militarizar la seguridad interna.


Temer evitó formular declaraciones sobre la matanza ocurrida el domingo en el Complejo Penitenciario Anício Jobim de Manaos, capital amazónica, con la aparente intención de eludir el costo de un hecho que repercutió en la prensa y organismos internacionales de derechos humanos.


Su situación política es tan incierta que suspendió el viaje al Forum Económico de Davos donde lo representará Henrique Meirelles, el ministro de Hacienda autor del plan de austeridad (austericidio) que amenaza llevar a la quiebra a varios estados provinciales donde se dejaron de pagar salarios y suspendieron servicios esenciales.


Esta limitación de gastos afectó también a las policías provinciales, con más de 1 millón de hombres en armas, y los servicios penitenciarios.
Hay un explícito descontento en los sindicatos que representan a las fuerzas de seguridad de varias provincias como Pernambuco, Río de Janeiro, Río Grande do Sul a donde fueron enviadas tropas federales.


Precisamente para recortar gastos el estado de Amazonas privatizó el presidio Anício Jobim donde miembros de la organización La Familia del Norte mató, y en algunos casos degolló el domingo, a integrantes del Primer Comando de la Capital.


En un comunicado divulgado ayer en Ginebra Naciones Unidas responsabilizó al gobierno de Temer por la masacre y exigió que prohíba “la tortura y del trato degradante e inhumano de los presos”. “Pedimos a las autoridades que tomen medidas para evitar” otro crimen similar en los centros de detención brasileño donde se alojan, en su mayoría hacinados, más 650 mil reclusos.


Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Orden de Abogados de Brasil se sumaron a las críticas.


El gobierno envió ayer a Manaos al ministro de Justicia Alexandre de Moraes, al tiempo que realizó una serie de consultas al Gabinete de Seguridad Institucional dirigido por el general Sergio Wesphalen Etchegoyen, según dejaron trascender informantes próximos al Palacio del Planalto.


Los servicios de inteligencia bajo el mando del general Etchegoyen habrían obtenidos informaciones sobre un plan para vengar a los muertos del PCC fallecidos en el estado de Amazonas donde ayer continuaba la “cacería” de más de 100 presos fugados el domingo.


Está en curso una guerra entre la Familia del Norte y el PCC, una facción surgida en San Pablo luego de la masacre de 111 detenidos en la cárcel de Carandirú, en 1992.


El Primer Comando de la Capital cuenta con una organización piramidal dirigida por Marcos Williams Herbas Camacho, alias Marcola, que presume de haber leído El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, El Príncipe de Nicolás de Maquiavelo y conocer la biografía y tácticas guerrilleras de Ernesto Che Guevara.


“Marcola” es idolatrado por los soldados del PCC, el grupo que domina la mayoría de las cárceles de San Pablo y decenas en todo el país, junto al establecimiento de “células dormidas” en las favelas paulistas.


En mayo de 2006 una orden impartida por Marcola desde la cárcel desató el levantamiento simultáneo de más de 70 presidios y ataques relámpagos que mataron a unos 40 policías y agentes penitenciarios.


Un día después de las primeras acciones se desató una guerra entre fuerzas del orden y “milicias “ del PCC que hizo colapsar a San Pablo con un saldo de cerca de 600 muertos.


En la contienda entre el PCC y la Familia del Norte se disputa la hegemonía en el sistema carcelario de la Amazonia, por su proximidad a la “Ruta del Río Solimoes”, principal vía de ingreso de la cocaína de Colombia y Perú.


El polvo que llega a Manaos luego se embarca hacia Europa o los cada vez más rentables mercados de San Pablo y Río de Janeiro.


Por lo pronto ese dinero sucio es la fuente de ingresos de la Familia del Norte, con la que se pagan armamentos y se compran los favores de policías, guardiacárceles y políticos. Así es como esa organización asumió el mando de los centros reclusorios amazónicos y logró proyección nacional, al punto de animarse a presentarle batalla al PCC.


De acuerdo con informaciones de la Policía Federal a las que tuvo acceso el diario Estado de San Pablo, la Familia cuenta con unos 200 mil afiliados, entre quienes están los presos y sus allegados fuera de las cárceles, quienes realizarían aportes a cambio de los cuales reciben seguridad.


Con esa estructura en alza la Familia se asoció a otro grupo de peso,el Comando Vermelho, con base en Río de Janeiro, que mantiene una disputa con el PCC.


El innegable poder de fuego, organización y logística de estas fuerzas irregulares trajo otra vez al ruedo el debate sobre la necesidad de involucrar a los militares en el combate al crimen organizado.


Algunos formadores de opinión respaldaron esa idea, entre ellos Merval Pereira, el comentarista en jefe del grupo Globo.


Ayer Pereira dijo en una radio de esa corporación que no se puede “seguir posponiendo” la decisión de que el Ejército y otros fuerzas federales tomen cartas en el enfrentamiento al narcotráfico, y eligió como modelo a Colombia.


Militarizar la seguridad interna encaja con la nueva concepción de “fronteras calientes” defendida por la administración Temer.


Hace dos meses en una de las pocas reuniones diplomáticas realizadas en Brasilia con representantes sudamericanos fue expresada esa concepción.
El encuentro fue cerrado con una conferencia a en la que participaron el canciller José Serra, el general Etchegoyen y el ministro de Defensa Raúl Jungman.


“Los crímenes son cada vez más transnacionales y tienen que ser enfrentados” conjuntamente por los países sudamericanos, y ojalá que cada vez más puedan actuar “las Fuerzas Armadas de modo preventivo y represivo (..) en las fronteras”, dijeron las autoridades brasileñas.

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La amenaza global de la nueva inestabilidad nuclear de Donald Trump

La semana pasada, Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, hizo volar por los aires medio siglo de la política de armas nucleares del país en un solo tuit: “Estados Unidos debe fortalecer y ampliar considerablemente su capacidad nuclear hasta que el mundo entre en razón con respecto a las armas nucleares”. Con ese mensaje ambiguo, Donald Trump, que aún no ha asumido el cargo, puede haber iniciado una nueva carrera armamentista mundial.

La declaración de Trump generó alarma en todo el mundo y forzó a que los principales referentes de su círculo más íntimo debieran salir a dar explicaciones –a esta altura, algo de rutina– de lo que su jefe “realmente quiso decir”. En MSNBC, Rachel Maddow confrontó a Kellyanne Conway, exdirectora de campaña de Trump y recientemente nombrada asesora presidencial, sobre este impactante tuit. Maddow dijo: “Él está diciendo que vamos a ampliar nuestra capacidad nuclear. Dijo literalmente que debemos ampliar nuestra capacidad nuclear...”. A lo que Conway respondió: “No necesariamente está diciendo...Lo que dice es que... debemos ampliar nuestra capacidad nuclear; nuestra preparación nuclear, en realidad. Nuestra capacidad de estar preparados para aquellos que también tengan armas nucleares”.


A la mañana siguiente, durante una pausa comercial en el programa “Morning Joe” de MSNBC, Trump habló por teléfono con Mika Brzezinski, mientras ella y su copresentador, Joe Scarborough, estaban en pijamas en el estudio decorado con temática navideña. La llamada no fue transmitida, pero cuando el programa regresó de la pausa, Brzezinski citó parte de la conversación que tuvieron. Según Brzezinski, las palabras de Trump fueron: “Que haya una carrera armamentista... los superaremos en cada movimiento y los venceremos a todos”.


Minutos después de que esto saliera al aire, Annie Leonard, directora ejecutiva de Greenpeace USA, declaró a Democracy Now!: “Todos los días Trump dice algo que nos deja preocupados, pero esto es lo más aterrador hasta el momento. Una carrera de armas nucleares es lo último que necesita el mundo. Pienso en el cambio climático. Pienso en la desigualdad económica. Pienso en todas estas grandes amenazas que enfrentamos como país y como mundo. ¿Por qué vamos a sumarles una amenaza innecesaria y totalmente fabricada?”


El presidente Barack Obama pronunció su primer discurso sobre el arsenal nuclear estadounidense el 5 de abril de 2009 en Praga: “Hoy en día, la Guerra Fría ha desaparecido, pero miles de aquellas armas aún no. En un extraño giro de la historia, la amenaza de una guerra nuclear mundial ha disminuido, pero el riesgo de un ataque nuclear ha aumentado. Más países han adquirido armamento de este tipo”. Más adelante, en 2016, el presidente Obama propuso un programa de modernización de arsenales nucleares con un costo de un billón de dólares y 30 años de duración. Cuando le preguntamos sobre el historial de Obama con respecto al desarrollo armamentista, Annie Leonard nos dijo: “Greenpeace y muchos de nuestros aliados han luchado contra el gasto militar del presidente Obama, y lucharemos contra el gasto militar del presidente Trump”.


Mientras que el gasto nuclear del presidente Obama continúa el desarrollo de lo que Albert Einstein llamó, en 1946, “la deriva hacia una catástrofe sin parangón”, su gobierno todavía adhiere al tratado de reducción del arsenal nuclear entre Estados Unidos y Rusia, llamado New START. Esto exige la reducción de la cantidad de ojivas en los arsenales de ambos países, de la cantidad actual de aproximadamente 7.000 ojivas cada uno, hasta llegar a 1.550 ojivas cada uno para febrero de 2018. Las declaraciones de Trump sugieren que planea desestimar el New START y relanzar una nueva carrera de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Esto, a su vez, podría desencadenar fácilmente el deseo de aumentar las reservas en otros estados nucleares existentes, como India, Pakistán e Israel. Trump también declaró reiteradamente durante su campaña presidencial que apoya la adquisición de armas nucleares por parte de otros países, como Japón, Corea del Sur y Arabia Saudí. En otras ocasiones ha dicho lo contrario, lo cual enfatiza el carácter volátil e impredecible del futuro comandante en jefe. En un mundo tan inestable, con cada vez más cantidad de armas nucleares, aumenta la probabilidad de que alguien, en algún lugar, presione el botón.


Alarmado ante los acontecimientos recientes, un grupo ha lanzado una petición instando al presidente actual a tomar medidas. Joe Cirincione, presidente de la organización Ploughshares Fund, una fundación dedicada a la seguridad mundial, afirmó: “Hay algo que el presidente Obama puede hacer al respecto, para darnos más tiempo. Puede poner fin a la práctica de la Guerra Fría de tener los misiles en alerta máxima, listos para lanzarse en pocos minutos. En su campaña había prometido hacerlo, dijo que lo haría al asumir el cargo y nunca lo concretó. Tiene 22 días para intentar corregir ese error. En 22 días, Donald Trump tendrá la capacidad de lanzar misiles nucleares con la misma velocidad con la que tuitea. Cuatro minutos después de dar la orden, esos misiles volarán. Nadie puede detenerlo. Nadie puede revertir los lanzamientos”.


Obama debe sacar a los misiles nucleares del estado de alerta máxima, pero eso no es suficiente. El dedo de Donald Trump en el disparador nuclear es una perspectiva aterradora. El movimiento antinuclear es el que debe estar en alerta máxima para asegurarse de que el disparador no sea accionado jamás.

 


COLUMNA 30 DE DICIEMBRE DE 2016


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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Siguen muriendo niños uayuu por desnutrición, Colombia no atiende medidas de CIDH

A punto de cumplirse un año de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgara medidas cautelares a favor de los niños, niñas y adolescentes de las comunidades de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao del pueblo wayuu, en La Guajira, frente a temas que los aquejan como la desnutrición infantil, la falta de agua y el acceso a un buen servicio de salud, en este departamento van 81 menores que han muerto por esta causa.


Cinco de estos niños murieron entre el viernes 9 y el sábado 10 de diciembre en los municipios de Uribia y Manaure, según denunció el peticionario de estas medidas, el líder wayuu Javier Rojas Uriana.


Dentro de las medidas, la Comisión solicitó al Estado colombiano que adopte las medidas necesarias para preservar la vida e integridad personal de los menores wayuu de dichas poblaciones y socialice las medidas que se adoptarán con los beneficiarios y sus representantes.


Según Rojas “hay un exterminio sistemático porque los niños siguen muriendo a pesar de esta decisión de la CIDH, pero el gobierno aún no toma acciones reales para proteger la vida de nuestros niños”.


Dijo que son 37 mil niños que han sido identificados con desnutrición en La Guajira según el informe de la crisis humanitaria de la Defensoría del Pueblo, pero “el gobierno no nos escucha”.


Agregó que la teoría de que es un tema cultural no es válida, porque ningún padre wayuu quiere que se mueran sus hijos y prueba de esto es que hay cerca de 300 tutelas en los juzgados de La Guajira para pedir la protección de unos tres mil niños indígenas.


“Además hay unas nueve mil mujeres lactantes y gestantes que están en riesgo de morir de hambre según cifras de nuestra asociación”, aseguró.


La abogada que lo acompañó en la petición a la CIDH Carolina Sáchica, igualmente se mostró indignada y dijo que “los niños wayuu son víctimas del abandono estatal, ya que hace un año se dieron las medidas y no sus vidas no han sido protegidas”.


El secretario de Salud departamental, César Ballesteros, aseguró que “esto es una gran tragedia, pero son muchas las causas por las cuales los niños están muriendo, por ejemplo las vías en mal estado que no permiten que sean llevados a tiempo a los centros asistenciales”.


Indicó además que aparte de la situación que hay en La Guajira, el flujo de la población wayuu venezolana y de niños enfermos la agrava. “Tenemos registros de atención que superan los $1.500 millones en atención a esta población, lo cual se suma a la falta de empleo y falta de agua en comunidades indígenas”, afirmó.


Los últimos


De los cinco niños que fallecieron el fin de semana, tres murieron el sábado y otros dos el viernes, según informó Javier Rojas. Explicó que un niño de un año, perteneciente a la comunidad indígena Urú, en Uribia, falleció por desnutrición severa en una clínica de ese municipio. Añadió que una niña de dos años, que residía en la comunidad Juyasiraim, también de Uribia, murió por la misma causa en el Hospital de San Juan del Cesar, mientras que otro menor de un año, internado en el Hospital de Manaure por desnutrición, falleció cuando lo llevaban en ambulancia camino a Maicao.


Dos niños fueron rescatados en la Alta Guajira. Dos menores, de 2 y 4 años, con un alto grado de desnutrición, fueron evacuados de Punta Gallinas en la Alta Guajira, en una misión humanitaria coordinada por el Centro Nacional de Recuperación Personal y la Secretaría de Salud del departamento.


Al conocer el caso de los menores, las autoridades pusieron a disposición personal médico altamente capacitado que llegaron al lugar y evacuaron a los niños en un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana.


Los menores, que pertenecen a una misma familia, fueron trasladados hasta el hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha, y a una Unidad de Cuidados Intensivos en Maicao, donde son atendidos.


El pediatra Abudi Dasuki del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, afirmó que los hermanitos llegaron con diarrea, vómito, fiebre y padecen de desnutrición aguda severa, por lo que están en muy mal estado general.


Agregó que en total son diez hijos los que tiene esta familia, pero que además la madre tiene cuatro meses de embarazo, por lo que se averigua si los demás hermanitos también tienen desnutrición para coordinar su traslado también.
“En los últimos meses la Institución Aérea ha realizado 5 evacuaciones aeromédicas en el mismo sector por casos de desnutrición, atendiendo las solicitudes en el menor tiempo posible observando los más altos estándares de seguridad requeridos para la operación”, afirmó la Fuerza Aérea.

 

Nodal
13 diciembre 2016

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“Él nos enseñó que sí se podía hacer la revolución”

El líder cubano muerto será inhumado hoy a las siete de la mañana. Antes recibió el último homenaje de masas, en la Plaza de la Revolución de la ciudad oriental de Cuba. Fue el fin de la caravana de la libertad.


Raúl Castro acaba de cambiar el rito. No cerró su discurso con “Hasta la victoria siempre”. Ni con el “Patria o muerte” seguido del “Venceremos” del pueblo en la Plaza de la Revolución. Terminó su discurso de despedida a Fidel Castro en La Habana con solo tres palabras: “Hasta la victoria”. A las ocho y cuarto de la noche, hora de Cuba, ondean miles de banderas cubanas. Los que portan las banderas repiten “Hasta la victoria” o simplemente se quedan callados. Es el último acto. Ahora empieza la vigilia de las cenizas y a las siete de la mañana la inhumación del líder muerto.


El discurso que acaba de pronunciar el presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista delante de presidentes y ex presidentes como Evo Morales, Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff tuvo dos ejes.


Uno, el homenaje a los caídos desde el principio del proceso rebelde que arrancó el 26 de julio de 1953 con el intento de toma del cuartel Moncada en Santiago de Cuba y con otro intento, también fallido, de copar el cuartel más importante de Bayamo, a 125 kilómetros de aquí.


Otro eje, los ejemplos históricos de superación de dificultades. Sobre todo uno, el llamado período especial que se abatió sobre los cubanos durante el proceso de ocaso e implosión de la Unión Soviética y los dejó sin petróleo, insumos, recursos y energía.


“Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de la derrota anegado en sangre”, fue su frase más fuerte.
Cuando habló de la inhumación de las cenizas de su hermano, Raúl mencionó entre otros a Frank País, el dirigente del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, nombre elegido por la fecha del intento de asalto al Moncada, asesinado en una escalinata en pleno centro de esta ciudad oriental.


No hubo información oficial sobre el sitio que habrá para Fidel en el cementerio de Santa Ifigenia donde están enterrados, entre otros, José Martín y Carlos Manuel de Céspedes, pero también los caídos de la lucha clandestina anterior a la revolución del 1° de enero de 1959 (ver páginas 4 y 5).


La versión se develará en unas horas. ¿Será una piedra? ¿La piedra es de Sierra Maestra, en la cercana provincia de Granma? ¿Es verdad que la lona sobre parte de las tumbas de homenaje a los caídos del MR-26 tapa el sitio donde terminará Fidel esta caravana de la libertad que arrancó el miércoles a las 7 de la mañana en La Habana y cruzó la isla entera?


Los cubanos que ocupan todavía la Plaza de la Revolución y se quedarán despiertos, o los que después del homenaje que cerró Raúl tras los discursos de organizaciones sociales y sindicales desconcentran caminando hacia sus casas, no se concentran en ese tipo de especulaciones. Sencillamente callan salvo para interpelarse con alguna consigna y algún canto
Menos de 25


Uno grita: “¿Dónde está Fidel?”. Dos señalan hacia el cielo, el lugar común de los muertos. El que pregunta lo hace de nuevo. No es que se trate de un ritual sino que evidentemente busca otra respuesta. Vuelve a preguntar y se repiten las señas. Pero cuando lo hace de nuevo el grupo se ilumina y dice la frase que repite toda Cuba estos días: “Yo soy Fidel”. Entonces: “¿Dónde está Fidel?”. Y la respuesta: “Yo soy Fidel”.


Hay algunos de la cuarta edad, muchos de la tercera, más de la segunda, si es que existe. Pero son más numerosos, mucho más numerosos, los sub-25.


La Plaza de la Revolución está a diez cuadras del cuartel Moncada, donde hoy funciona una escuela. El edificio de color lacre tiene las luces apagadas. Más temprano fue uno de los puntos en los que se detuvo el cortejo con las cenizas de Fidel. Las palmeras del jardín no están iluminadas y la gente baja hacia la plaza del acto con Raúl Castro y pasa al lado de uno de los edificios icónicos de la rebelión a escala mundial como si lo hiciera todos los días. Y es así: lo hace todos los días, solo que hoy será único.


Un grupo de adolescentes vestidas de negro con rayas amarillas corea la famosa frase de Fidel sobre qué es la revolución. “Revolución es tener sentido de la historia”, comienza el párrafo del discurso, hasta que rematan en “el patriotismo, el socialismo y el internacionalismo”. Dos adultos los escoltan, sonrientes porque los chicos se acuerdan del texto completo.


El patriotismo se relaciona habitualmente en los discursos con el siglo XIX. La Plaza de la Revolución se llama Antonio Maceo. No es que antes de la Revolución Cubana la obra y la lucha de Martí quedaran fuera de la escuela. Es que faltaba el énfasis que le puso el Estado después de 1959.


Por supuesto, antes no había un hilván entre un momento y otro de la historia construido o reconstruido mediante una tarea política, pedagógica o historiográfica.


El dictador Fulgencio Batista nunca se presentó a sí mismo como un nuevo Martí o un Carlos Manuel de Céspedes resucitado. Tampoco lo hizo Fidel. Pero los revolucionarios de Sierra Maestra invocaron a los del siglo XIX como protagonistas de una misma línea histórica. En la Historia de Cuba, escrita para los últimos años de la secundaria por un equipo de investigadores como Susana Callejas Opisso, el prólogo dirigido al alumno afirma que el libro tiene “la misión de propiciar que estés en condiciones de demostrar”, entre otras cosas, “que la Revolución Cubana es una sola como proceso histórico desde 1868 hasta nuestros días”.


Más allá de una intención no disimulada –hablar de “misión” suena fuerte– lo cierto es que todos los movimientos del siglo XIX y las luchas del siglo XX tienen fuertes componentes de redención social.


La esclavitud y el carácter subalterno de los negros estuvieron en la agenda de Céspedes en 1868 y de Martí en las últimas décadas del siglo XIX.


Para que pudiera funcionar la comandancia de la guerrilla un campesino de Sierra Maestra cedió su propia casa.
Campesinas


Hay una historia poco contada. Al año siguiente de la Revolución Cubana, la del 59, Fidel Castro eligió 18 instructoras por provincia. Nueve debían enseñar corte y costura, y nueve a leer y escribir. Durante ese 1960 convocó a mil campesinas de toda Cuba y las alojó nada menos que en el Hotel Nacional. Era el más tradicional de La Habana y el hotel donde se albergaba, entre otros, el mafioso Lucky Luciano cuando cruzaba a la isla para controlar los negocios en medio de sol y bellezas. La enorme mayoría de las campesinas era analfabeta.


“Son las chicas de Fidel”, decía la contrapropaganda.


El Parque Céspedes, en el centro histórico de Santiago, fue uno de los sitios donde paró la caravana de la libertad con las cenizas de Fidel en su último día antes de la inhumación. Dulce, de 79 años, que fue hasta ahí, una señora que habla suavecito como su nombre, cuenta que ella fue una de las 18 elegidas por esta provincia de Santiago de Cuba. “Nos enseñaron para instruir y después instruimos nosotras”, relata. Antes del triunfo Dulce participó de la lucha clandestina en la red del Movimiento 26 de Julio. No trató a Fidel entonces pero sí después.


“Siempre fue un hombre sencillo que hablaba contigo y te preguntaba cosas, o qué hacía falta para educar, o para la salud, o cómo se podía resolver algún problema, y también jaraneaba”, dice Dulce. “Jaraneaba mucho.”


Entrecierra los ojos cuando dice lo que siente ahora: “Me siento igual que cuando perdí a mi papá, a mi mamá y después a mi esposo”.


Blas Guillén, nacido en Santa Clara, la ciudad donde están los restos del Che, tiene 53 y es árbitro de béisbol. “Soy pelotero”, dice como quien dice en la Argentina que fue jugador de fútbol y está todo dicho. Blas jugó en primera, aunque no era muy destacado, después fue entrenador y ahora trabaja de árbitro. Su hijo de 19 años también juega en primera.

“Él sí es destacado”, cuenta Blas. “Mira, no sé qué decías tú a los 10 años que ibas a ser de grande, pero yo decía que pelotero. Y fui pelotero. Después, como árbitro, volvía a mi casa con gorras, con camisetas, con bates. Nunca le dije a mi hijo que fuera pelotero pero también es pelotero. Oye, una de mis grandes satisfacciones en la vida es que nos invitaron juntos a Monterrey, él a jugar y yo a arbitrar. Son acuerdos entre clubes extranjeros y el Estado cubano. Ellos te pagan a ti y le pagan a Cuba. Ya estuve en Guayaquil. Y ahora nosotros vamos y volvemos. Este es nuestro país, coño, aquí mi hijo se hizo pelotero y mi hija médico. ¿Te vas a quedar en otro país por un I Phone 7?”. Blas muestra su celular. Es un modelo todavía más antiguo que la BlackBerry Q10 de su interlocutor. “Médico” está bien escrito. Hay miles de médicas en Cuba, y los padres siempre lucen felices al nombrar la profesión de la nena y contar que por supuesto de inmediato trabajó en un hospital, pero el nombre del oficio aún no se feminizó.


Rafael es ingeniero. Tiene 55. Activo, de gorra de béisbol azul y remera blanca, dos de los colores de la bandera cubana, ahora vive en la capital pero durante 20 años fue enviado varias veces a la zona oriental de la isla para organizar empresas. Se siente en confianza a los tres minutos de conversación y le da un golpecito a la panza del interlocutor antes de decir cada frase.


Un toque a la panza: “Mira, Fidel nos dio patria. Cuba es pequeña y es importante en todo el mundo. ¿Quién no sabe lo que es Cuba? ¿Quién no sabe quién es Fidel? Dar patria no es una abstracción, porque patria es dignidad para ti mismo y para los demás”.


Otro toque a la panza: “Combatimos en Angola porque éramos parte de un proyecto, aunque después Mijail Gorbachov entregó todo sin pelear. África también era un gran ejercicio militar para que los yanquis se dieran cuenta de que incluso sin la Unión Soviética no podrían con nosotros. Podrían bombardear y bombardear, pero el día que un soldado entrara a Cuba no podría salir”.


El martes a la noche, en la Plaza de la Revolución de La Habana, habló el presidente de Namibia. Los cubanos también habían enviado tropas a pelear contra Sudáfrica y en un momento amenazaron con llegar hasta Johannesburgo. El presidente recordó que Cuba alfabetizó a tres mil huérfanos de bombardeos sudafricanos, los cuidó y cuando fue necesario los curó.


Golpe en la panza: “Oye, si casi terminamos con el apartheid. Y no sé si no fuimos los cubanos los que de hecho terminamos convenciendo a los racistas de que con apartheid no podrían seguir viviendo. Amenazaron con usar armamento nuclear contra nosotros. Políticamente no pudieron”.


Como Dulce, Rafael también lagrimea. “Mi madre vive y de muy niña fue correo del Ejército Rebelde en la provincia de Granma”, cuenta sin golpe ni toque. “Mira, estamos todos como si se nos hubiera muerto un familiar muy querido: tú lo esperas, pero cuando se muere se muere y te pones triste.”


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Homenaje multigeneracional, tras el acto político, al comandante Fidel Castro

Arturo Cano

Santiago de Cuba.

Ydalis Coerau tiene 45 años, piernas de gacela y uñas muy bien pintadas. Mira a la distancia un debate que ha armado una colega española, quien graba en la calle una pregunta que sugiere incertidumbre: ¿Resistirá Cuba sin Fidel?

Y nada, chico, que se arma la gorda. Comienza la gritería y los más encendidos discursos reciben aplausos. Sorprende, aunque no debería ser así, la calidad de los argumentos. No hay condescendencia y los eufemismos matan el reconocimiento de los problemas propios, mucho más allá del bloqueo.

Santiago entera, la ciudad que vio crecer a Fidel Castro, ha salido a despedirlo. Ydalis está a una calle del lugar donde en el primer día de 1959 el entonces joven barbudo proclamó el triunfo de la revolución cubana.

"Me da coraje lo que dicen en Estados Unidos. ¿Tú crees que nos pinchamos los ojos para llorar?" Y no, las lágrimas son auténticas, el fervor también, aunque la fachada sea consignas que de tan repetidas suenan a sonsonete.

Habla Ydalis de las cualidades de los miembros del Consejo de Estado, quienes están tomando, dice, "las mejores decisiones para abrirnos al mundo y lograr el desarrollo". Y se remite, como todo cubano que se respete, a la historia patria: ya Martí y el Che habían hablado de "tomar lo mejor del capitalismo", y Cuba, piensa esta maestra de educación física, está en esa ruta.

Pero lo suyo, como lo de casi todos los cubanos con quienes se habla, es un asunto personal. Ella abandonó los estudios y pudo retomarlos gracias "a un programa del comandante". Es una cadenita. Gracias a que ella, una mujer negra y pobre, pudo estudiar, su hija de 21 años está ahora en la escuela de medicina.

Pero lo mismo dice, a 300 kilómetros de aquí, en Camagüey, Norberto Alemán, propietario de una finca donde tiene vacas, cerdos, gallinas y árboles frutales variados. Todo lo que produce, en ese rancho que fue de su abuelo y de su padre, se lo vende al Estado, por obligación. Pero aún así asegura: "A la revolución se lo debo todo".

"Lo mismo con los mismos"

Todo el aparato del Estado ha sido echado a andar para despedir a Fidel Castro. En la televisión y la radio se repiten una y otra vez lemas y loas al comandante. "Es lo mismo con los mismos", ríe un cubano, pero él le sube al volumen y se sienta a ver las imágenes que repiten sin cesar escenas parecidas.

Los bordes de las carreteras están llenos de gente con banderas, letreros, flores, que gritan al paso de la caravana "Fidel" o "Yo soy Fidel", la consigna del momento.

En Ciego de Ávila, Magdalia Mora guarda como tesoro el video que hizo en su modesto celular. "No pude gritar más que una vez. Ahora te digo cuál es mi voz", dice, con las palabras quebradas. "Le debo todo. Es mi padre", jura, y le escurren las lágrimas sin pincharse los ojos.

La despedida de "nuestro padre"

Fidel eligió Santiago como tumba porque, evidentemente, aquí están los restos de José Martí y los de sus compañeros de armas del frustrado ataque al Cuartel Moncada. Pero también porque aquí creció y porque todas las gestas independentistas y revolucionarias tuvieron su arranque en estas tierras, puerta de la Sierra Maestra.

"Todas las revoluciones partieron de aquí", dice un hombre que se presenta como restaurador y que, muy a lo cubano, lamenta que uno no haya llegado 10 minutos antes, porque "aquí estaba el escultor que hizo la obra para el mausoleo de Fidel."

–¿Qué es? ¿Una escultura?

–Es una sorpresa para el pueblo cubano.

La muerte de Fidel Castro no fue sorpresa, pero como si lo hubiera sido. Margarita Escara y su vecina Zaida Ortiz cuentan que lo supieron cuando vieron la cara de Raúl Castro en la televisión.

"Todo el mundo salió a la calle para hablar de la partida de él, de nuestro padre, el guía, el faro de todo el pueblo cubano; incluso ha sido ejemplo para los demás países del mundo", agrega Agustina, trabajadora de un hospital militar.

¿Cambios? Sí, pero siempre siguiendo la doctrina de Fidel Castro, porque "nosotros somos revolucionarios y lo seremos hasta el final", remata Mercedes, jubilada.

Las "caravana de la libertad" a la inversa sale de Bayamo, lugar donde se entonara por primera vez el himno nacional. Llega pasado el mediodía y recorre 17 kilómetros. No hay espacios libres en las vallas que se forman en las calles. Acuden organizados los gremios, las escuelas y los comités de barrio, pero también mucha gente que se acerca por propio pie.

Muchos portan los brazaletes rojinegros del Movimiento 26 de Julio. Algunos los han obtenido en las escuelas o en los comités de Defensa de la Revolución, pero otros los han confeccionado en sus casas.

Rafael, arrendador de cuartos para turistas, registra meticulosamente números de pasaportes y entrega recibos de todas sus operaciones ("en estos días nos están revisando mucho, para que todo sea correcto"). Él sí recuerda otros momentos en que Santiago estuvo, como este día, patas arriba: "Cuando han venido los papas" (tres visitas, tres pontífices).

En la calle lo refutan: "No, no se compara, este es Fidel", dice un motociclista que trata de llegar a su destino.

"Lo raro es que haya muerto a los 90"

El homenaje es multigeneracional. Incluso lo rinden los niños del "periodo especial", la tragedia que siguió a la caída del bloque soviético. José Ángel, profesor de música ahora treintañero, no recuerda nada malo de esa etapa. "Fidel significa casi todo", cierra la charla.

Lázaro Verdecia, "doctor en farmacia", jubilado, se sienta en la sombrita frente al Cuartel Moncada, al lado de su hijo, ingeniero químico. Antes de la revolución, dice, era empleado de una farmacia, "con un sueldo mísero". Todo lo que es se lo debe a la revolución, dice, como muchos otros.

En un tris explica cómo fue el ataque al cuartel, que ahora es escuela. Habla de Antonio del Conde, El Cuate (el mexicoamericano que compró el Granma), de cómo Donald Trump ha tratado a los mexicanos "como basura" y de la opresiva vida bajo la dictadura de Batista.

Para don Jorge, Fidel Castro fue un "hombre afortunado", porque “murió con todos los ideales cumplidos, en su cama, al cabo de 90 años. Lenin murió temprano, Chávez. El Che no se diga”.

Con todas sus batallas y "todos los atentados que sufrió por parte de la CIA, lo raro es que haya muerto a los 90 años".

Tras el acto político, como ha ocurrido toda la semana, los santiagueros rendirán tributo a Fidel Castro durante toda la noche, con una vigilia, un maratón de canciones y poemas.

Esta mañana de domingo, muy temprano, las cenizas de Fidel serán depositadas en el cementerio de Santa Ifigenia, donde reposan los restos del poeta y héroe nacional José Martí, los del "padre de la patria".

Ahí, desde hace mucho, hay una guardia permanente, que cambia cada media hora, de las ocho de la mañana a las cinco de la tarde, y que, solemnidad aparte, se ha convertido también en atracción turística. Ahora esa guardia de honor será también para Fidel Castro Ruz.

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Sábado, 03 Diciembre 2016 07:19

El Che Guevara y el Oye Fernando

El Che Guevara y el Oye Fernando

Camino a Santiago de Cuba, las cenizas de Fidel llegaron a la misma provincia donde desembarcó el 2 de diciembre de 1956. El líder muerto será despedido hoy por su hermano Raúl en un gran acto y mañana depositado en el cementerio donde están Céspedes y Martí.

 

Desde Bayamo


Las cenizas de Fidel llegaron a la hermosa ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma, exactamente a los 60 años del desembarco de Fidel en el yate Granma. Fue el comienzo ya indetenible de la Revolución Cubana. Imposible un símbolo mayor. Pero no será el último mensaje con señales de tres siglos –el XIX, el XX y el XXI– en la caravana que lleva los restos del líder cubano hacia Santiago de Cuba. En un acto masivo Fidel será despedido hoy por otro comandante de la revolución, su hermano Raúl, y mañana sus restos serán depositados en el mismo cementerio donde están los de José Martí.


Desde que salió de La Habana, el convoy verde oliva con el cofre de cedro, la madera preferida de Fidel, recorrió decenas de pueblos y ciudades e hizo noche en tres. Primero en Santa Clara, donde están los restos del Che y donde a fines de 1958 el Che saboteó el tren con tropas y municiones que fue el último intento del dictador Fulgencio Batista por evitar su caída. La noche siguiente le tocó a Camagüey, en el centro de la isla. Es la ciudad del poeta Nicolás Guillen, el de “Me matan si no trabajo”, el de “Mi son entero” y el de “Un largo lagarto verde/ navega Cuba en su mapa/ y el boga/ boga”. Y la última fue Bayamo, donde en 1868 Carlos Manuel de Céspedes encabezó una revolución para lograr la independencia de Cuba y separarla de España. La otra colonia remanente del viejo imperio español era Puerto Rico.


En Bayamo Céspedes también proclamó la intención de liberar gradualmente a los esclavos. El mismo liberó a los propios en su ingenio azucarero Demajagua. Para que no quedaran dudas, cuando estableció el primer cabildo libre en Bayamo hizo ingresar a un negro y a un trabajador. Ya tenía un ejército comandado por Ignacio Abramonte, recordado junto a Fidel en Camagüey, de dos mil mambises, como llamaban con desprecio los españoles a los cubanos, analfabetos en un 75 por ciento y con una expectativa de vida de 45 años. La Revolución se extendió y se radicalizó. Estados Unidos, de gran influencia geopolítica, respaldó a España. La metrópoli fue implacable. Mató a Céspedes y Abramonte, aunque terminó cediendo en 1878. No hubo independencia pero sí ampliación de libertades políticas y civiles.


Céspedes es llamado aquí “El padre de la patria” y también fue sepultado en el cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.


Martí, que encabezó el siguiente intento de independencia en 1895, es conocido como “El apóstol”.


¿Y Fidel? Fidel es “el líder”, “el comandante en jefe” y sobre todo y simplemente, Fidel.


Uno de los congresos de los cespeditas fue en Las Tunas, otra provincia de Oriente, junto a Bayamo.


Fernando es un chico de 9 años. En la madrugada de ayer su madre, dueña de un hostal pequeño, le contó que de mañana muy temprano saldría de allí un periodista argentino que estaba durmiendo. Fernando se había levantado con las primeras luces del día porque estaba excitado. La carretera central de Cuba parte a Las Tunas en dos. El hostal de Gloria está a una cuadra. Por esa carretera pasaría a eso de las 9 de la mañana la cureña con los restos de Fidel en su caja envuelta por la bandera cubana y rodeada de flores.


Fernando cuenta que no irá a la escuela porque verá pasar a Fidel. Trae un texto con los héroes de la historia cubana. Uno es Antonio Maceo, del siglo XIX. Otro es Ernesto Che Guevara.


El chico se asombra cuando se entera de que Che no era el primer apellido del guerrillero que secundó a Fidel en Sierra Maestra.


–¿Cómo? ¿Su nombre no es Ernesto y sus apellidos Che Guevara? –pregunta el alumno primario de un país donde todo el mundo usa dos apellidos y no uno.


Es difícil explicar qué significa Che. Pero no imposible.


–Che es algo que los argentinos usamos antes de hablar con otro. Che Fernando, ¿te gustan los dibujitos que estabas viendo recién en la tele?


–No le entiendo muy bien –dice Fernando.


–“Che” es como “oye”.


–¿Cómo que es igual que oye?


–Ustedes no empiezan ninguna conversación con otro si primero no dicen “oye”.


–¿Y Che es oír?


–No, pero parecido. Es como si fueras a la Argentina y te llamaran, por ejemplo, el Oye.


La explicación no será muy brillante pero funcionó. Fernando estaba eufórico. Fue hasta su habitación y trajo unas tareas. “Estas son las bellezas naturales”, contó mientras exhibía unas fotos de playa, monte y cielo con pequeños textos debajo. Hurgó debajo de la cama y sacó otra foto, la que más quería. Era un retrato de Guevara con cigarro, ojos socarrones, con el papel original arrugado y señales de haber sido muy tocada. El chico dijo que le iba a sacar una foto con el celular y después la imprimiría otra vez, para que no se le rompiera.


Apretón de manos y despedida. Pocos minutos después de este diálogo con Fernando, los tuneros se encontraron con un espectáculo insólito. A las siete y diez de la mañana buena parte del pueblo estaba sobre la carretera angosta, a ambos lados, con banderas cubanas y algunas negras y rojas en recuerdo del Movimiento 26 de Julio, la organización que apoyaba con huelgas y sabotajes en las ciudades la guerrilla en la sierra. En Cuba hay pocos vehículos y poco tránsito.

Pero ese día a esa hora ningún cubano cuerdo había pretendido salir en auto hacia Santiago porque en cualquier momento el cortejo fúnebre llegaría a Las Tunas desde Camagüey. Solo circulaba un pequeño auto blanco fabricado en China con un periodista dentro. A los costados había muchos chicos de todos los ciclos educativos y sobre todo los de la primaria con sus pantalones y sus polleras de color rojo y sus camisas blancas, los trabajadores con la identificación del sector, los campesinos con los carteles de los pueblos. Estaban los azucareros. Y los de las fábricas de laminados.


Información de último momento, obtenida gracias a un teléfono de Cubacel: el comandante en jefe no pasó a las 9 por Las Tunas sino a la una del mediodía. Fernando lo esperó junto a sus compañeritos. Su madre filmó todo y dijo que el chico estaba muy impactado por la experiencia. A las seis de la tarde seguía gritando “Yo soy Fidel”.


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Sábado, 03 Diciembre 2016 07:06

Sarcófago

Sarcófago

 

Al menos durante los próximos 100 años el magma radiactivo concentrado en el reactor averiado de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania, que hace tres décadas sufrió la peor catástrofe de la industria atómica civil, dejará de ser una peligrosa fuente de contaminación, desde la agrietada mole de concreto colocada sobre la zona afectada de la que era la mayor planta atómica de la Unión Soviética.


Con donaciones de 28 países que lograron reunir el dinero necesario para construir un nuevo sarcófago, cerca de mil 600 millones de dólares –y no obstante las dudas que despertaba la falta de credibilidad del gobierno en Ucrania–, hace días quedó instalado un inmenso caparazón de acero, nueve años después de que firmó el respectivo contrato con el consorcio francés Novarka para desactivar Chernobyl.


Ahora, las dos grúas móviles a control remoto en el interior de la central, clausurada en diciembre de 2000, permitirán desmontar el techo del reactor dañado y retirar las 200 toneladas de chatarra radiactiva que se acumulan ahí, así como los desechos de los tres reactores restantes.


Resumido en una frase, el Nuevo Sarcófago Seguro (NSS) es la estructura móvil más grande jamás construida en la historia. Para tener una idea aproximada, su tamaño es comparable a dos canchas de futbol con sus 257 metros de longitud, 162 de ancho y 108 de altura, con lo cual podría, valga otro ejemplo, quedar cubierta hasta la neoyorquina Estatua de la Libertad, desde el suelo hasta la antorcha.


Todavía hace falta equipar con los últimos adelantos en materia de seguridad nuclear esta nueva cúpula en forma de arco, que podrá estar operando en su totalidad no antes de finales de 2017, con lo cual habrá que invertir cerca de 700 millones de dólares más y su peso aumentará de las actuales 25 mil toneladas a 36 mil, casi –a modo de comparación– cuatro veces más que el de la parisina Torre Eiffel.


Este ingente esfuerzo técnico, toda un proeza de la ingeniería moderna, da a la comunidad científica un plazo de un siglo para seguir buscando una solución definitiva a una hecatombe que, tras liberar a la atmósfera una radiación de 50 millones de curios y contaminar amplias zonas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, causó un elevado número de víctimas mortales.


El número exacto se desconoce –probablemente en torno a los 100 mil–, ya que las autoridades, aunque reconocen el heroísmo de las 600 mil personas que participaron en las labores de liquidación del siniestro, no llevan una estadística de los fallecidos entre éstas durante los años posteriores por leucemia y otros tipos de cáncer.


La solidaridad de la comunidad internacional hizo posible la inauguración oficial del NSS, primer paso para terminar con las secuelas de una catástrofe que obligó a abandonar sus hogares a 136 mil personas y dañó el medio ambiente en una extensión de 150 mil kilómetros cuadrados, territorio donde aún viven cerca de 5 millones de personas que no tienen la posibilidad de ser evacuadas.

 

 

Atlético Nacional-Chapecoense: la final en la que el fútbol era lo de menos

Medellín rinde homenaje a las víctimas del avión siniestrado en un acto multitudinario en el estadio del partido

 

Antes de que se supiera quiénes disputarían la final de la Copa Sudamericana, le preguntaban de qué equipo era la camiseta verde que llevaba. Él explicaba que era del club de Chapecó, el lugar en donde ha vivido la mayor parte de su vida, en el sur de Brasil, en donde están sus amigos y en donde se volvió un ‘chapecoense’. Vagner Lopes Da Silva, de 35 años, sentía el orgullo de lucir la camiseta con el escudo de su equipo en Medellín, donde llegó hace tres años para hacer un doctorado en la Universidad de Antioquia. Cuando supo que el club que le conecta con sus amigos pese a la distancia jugaría frente a su casa, se emocionó. Ahora, casi no puede contener las lágrimas.


El martes pasado, al encender su teléfono encontró varios mensajes de sus amigos, como era de esperar a un día del partido. “Me decían algo de un accidente. Yo no entendía, hasta que encendí el televisor”, cuenta antes de salir rumbo Atanasio Girardot, donde hará las veces de traductor para la delegación de Brasil que llegó a Colombia tras el accidente aéreo, en el que 71 personas murieron. “Esto es muy fuerte. Chapecó está triste”, es lo único que consigue decir. Desde que supo que se buscaban traductores, se ofreció como voluntario. Dice que ayudar es una forma de “bajar la tristeza”.


Junto a él, está Juan Urrego, de 21 años, también traductor, hincha del Atlético Nacional. Se conocieron hace unas horas cuando llegaron al mismo lugar con el propósito de servirle a los brasileños que aterrizaron en Medellín para reclamar los cuerpos de sus familiares muertos en el accidente. Ambos se encaminaron al estadio. Se olvidaron de que son hinchas de equipos que, hasta el lunes, eran rivales. Serían una muestra más de lo que se vivió la noche en que se jugaría el partido, por el que viajaban los jugadores. El Atanasio fue, por primera vez, el lugar de todos. El estadio, con aforo para 50.000 espectadores, tuvo que cerrar sus puertas más de una hora antes de lo previsto. Un río de gente se quedó fuera, pegada a las rejas, mostrando que no había rivalidad que superara la grandeza del fútbol. Que ahí, la camiseta era de lo de menos.


“El escudo, el partido, la copa. Todo eso pasa a un segundo plano cuando se habla de la vida, cuando se trata de pensar en los otros”, aseguraba Carlos Arbeláez, de 25 años, seguidor del Atlético Nacional que por primera vez en su vida animó a otro equipo y fue al estadio con una camiseta diferente a la verdolaga. Esta vez, vestía de blanco, como la mayoría de los asistentes al homenaje organizado por la Alcaldía de Medellín y el Nacional. “Eh oh eh oh Chapecó” grita, mientras sacude un ramo de flores, que más tarde tiraría a la cancha y sería parte de un tapete floral que se armó con las ofrendas que llevaban los asistentes. Muy cerca suyo, Nubia Marín, de 53 años, se seca las lágrimas. “Nos da muy duro. Yo me pongo en los zapatos de las mamás. Cómo deben estar sufriendo”, dice. Su nieto, Bryan, se irá en los próximos días a Estados Unidos porque va a empezar a entrenar allí con un equipo. “Cuando vi la noticia, pensaba en mi muchacho. Es muy triste”, repite.


El acto de homenaje se inició casi al mismo tiempo en que se esperaba el pitido inicial del primero de los partidos de la final. Al césped saltaron las autoridades brasileñas y las colombianas. También la plantilla del Atlético Nacional. Las palabras más emotivas fueron las del canciller de Brasill, José Serra, quien exaltó la actitud de los hinchas verdolagas, que pidieron el título de la Sudamericana para el Chapecoense. “Es un gesto que honra a esta ciudad de Medellín y que hace aún más grande a los verdolagas”, dijo el diplomático, que cerró su intervención resaltando que esa noche era una muestra de la nobleza del deporte.


Durante el acto, que duró poco más de una hora, los helicópteros en los que recuperar los cuerpos de los fallecidos en el accidente, sobrevolaron el estadio. Abajo, con todos los asistentes mirando hacia el cielo se escuchan aplausos por la labor de las autoridades que lograron rescatar a seis personas vivas y trasladar a los muertos a Medicina Legal para su identificación. El Atlético Nacional se comprometió a seguir defendiendo sus colores blanco y verde, los mismos del Chapecoense. Los rivales fueron esta noche un solo equipo.


El avión del Chapecoense no llevaba el combustible mínimo de seguridad para el viaje


Las autoridades aeronáuticas de Colombia investigan por qué el avión no cumplió con la normativa aérea

Por Ana Marcos

"Lamentablemente, la aeronave no contaba con el combustible de seguridad establecido por normativa", con estas palabras el coronel Freddy Bonilla, secretario de seguridad aérea de Colombia, ha confirmado la noche del miércoles una de las causas del accidente del avión de la compañía boliviana LaMia que transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense, en el que perdieron la vida 71 personas. "En el momento del impacto el aparato no tenía gasolina, estamos llevando a cabo una investigación para conocer el motivo", ha informado.


Las autoridades colombianas en colaboración con un experto en aeronáutica de Bolivia, especialistas brasileños, técnicos de Reino Unido (país de origen de fabricación del aparato), además de personal de la Agencia Nacional de Investigación de Transporte Aéreo de Estados Unidos, trabajan para esclarecer por qué la compañía LaMia permitió que un avión volara sin el combustible necesario para un trayecto de 1.588 millas náuticas.


"Las normas internacionales establecen que una aeronave, para realizar vuelo entre aeropuertos, debe contar con un combustible mínimo, con un aeropuerto alterno, adicionar 30 minutos, y cinco minutos de combustible reserva", ha explicado el coronel Bonilla. El avión que transportaba al Chapecoense tenía un plan de vuelo alternativo en Bogotá, pero según ha contado el responsable, no tuvo que usarlo "porque las condiciones climáticas en Rionegro eran adecuadas".


A las 21.49 de la noche del lunes, según el relato de las autoridades, el avión procedente de Santa Cruz, en Bolivia, solicitó prioridad para aterrizar en el aeropuerto José María Córdova de Rionegro, cerca de la ciudad de Medellín, por un problema de combustible. La torre de control le autorizó la aproximación. Dos minutos después declaró la emergencia por el mismo problema y cinco minutos más tarde alertó de una falla eléctrica total y pidió vectores, es decir, indicaciones al controlador para que le ayudara en el aterrizaje. Posteriormente, cuando la aeronave descendió a 9.000 pies, los rádares perdieron su señal y se produjo el impacto.


Los hechos narrados por las autoridades aeronáuticas coinciden con una grabación en la que se oye la conversación entre el piloto de la aeronave siniestrada, Miguel Quiroga, y una controladora aérea. "Este audio no está certificado y es inexacto en sus tiempos", ha asegurado el coronel Bonilla sin entrar en más detalles.


A la espera de que continúe la investigación, Medicina Legal de Medellín con la identificación de los cuerpos. A esta ciudad colombiana ya están llegando los familiares de las víctimas procedentes de Bolivia y Brasil. "Se espera que esta semana algunos aviones, tipo Hércules, lleguen a Medellín para las repatriaciones", ha anunciado el responsable.


El piloto del avión del Chapecoense alertó de la falta de combustible

antes de estrellarse


Un copiloto que sobrevolaba la zona en el momento del accidente asegura que el RJ-85 se declaró en emergencia

Por Javier Lafuente
Ana Marcos

Miguel Quiroga, piloto del avión que transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense, que se estrelló el lunes en una montaña próxima a Medellín provocando la muerte de 71 personas, alertó a la torre de control del aeropuerto que el aparato tenía “una falla eléctrica total" y que estaba "sin combustible” antes de que se perdiera su señal en el radar, según confirma un audio publicado en varios medios colombianos en el que se escucha la conversación entre el comandante y la controladora aérea. El vuelo de la compañía boliviana LaMia solicitó “una aproximación inmediata”, pero delante suyo, como se puede escuchar en la grabación, otras dos aeronaves iban a aterrizar.


Esta es la transcripción de la parte final de la conversación:


- Piloto: Señorita Lamia 933 está en falla total, falla eléctrica total, sin combustible.


- Torre de control: Pista libre y esperando lluvia sobre la superficie Lamia 933, bomberos alertados.


- Piloto: Vectores señorita, vectores a la pista.


- Torre de control: La señal radar se perdió, no lo tengo, notifique rumbo ahora.


- Piloto: Estamos con rumbo 3-6-0, con rumbo 3-6-0.


- Torre de control: Vire por la izquierda 0-1-0 proceder al localizador del VOR de Rionegro una milla delante del (...) le confirmo por la izquierda con rumbo 3-5-0.


- Piloto: A la izquierda 3-5-0 señorita.


- Torre de control: Sí correcto, usted está a una milla del VOR de Rionegro.


- Torre de control: No lo tengo con la altitud Lamia 933.


- Piloto: 9.000 pies señorita.


- Piloto: Vectores, vectores.


- Torre de control: Usted está a 8,2 millas de la pista.


- Torre de control: ¿Que altitud tiene ahora?


- Torre de control: ¿Lamia 933 posición?


Nadie responde. En ese momento, se oye una voz de un hombre en la torre de control: “Allá cayó”. Fin de la grabación.


Este audio, conocido en la mañana del miércoles, coincide con la versión de un copiloto de un avión de Avianca que volaba en ese momento cerca del avión de LaMia, en el que narra los momentos previos al siniestro. Ambos testimonios relatan que el piloto informó a la torre de control de que tenía un problema con el combustible. Fuentes de Avianca han confirmado a este diario que se trata de un copiloto de la compañía, pero no que lo que cuente sea la posición de Avianca ni que el relato sea realmente lo que ocurrió. “Se trata de un mensaje personal”, aseguran las mismas fuentes.


Según el relato, la torre de control cambió el rumbo del avión de Avianca 9356 en el que iba este copiloto. El testimonio prosigue contando cómo solo cuando comienza a descender el piloto del avión de LaMia se declaró en emergencia. “La controladora le dijo que informase del problema que tenía y en ese momento dijo: “Falla total eléctrica, vectores para pista, vectores para pista”. Ahí, según el relato, se cortó la comunicación. El copiloto asegura que en ese momento a la controladora se le quebró la voz, pues ya no pudo volver a contactar con el avión boliviano.


Ximena Suárez, la auxiliar de vuelo que ha sobrevivido al accidente del avión que trasladaba a los jugadores Chapecoense, ha asegurado a los equipos de rescate que la aeronave "se apagó por completo" y "tuvo un fuerte descenso" antes de sufrir "un gran impacto".


Esta misma teoría de investigación ha sido confirmado por el director de Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil), Alfredo Bocanegra: "No existe evidencia de combustible en la aeronave". Por el momento, las autoridades locales confirman tener conocimiento de estas dos grabaciones y reconocen que "se tendrán en cuenta para la investigación" que se está desarrollando, pero no valoran la veracidad de las mismas. "Pedimos a estas personas que se presenten ante el equipo de trabajo y nos entreguen personalmente los audios o los testimonios", dicen desde la autoridad aerocivil.


Las autoridades aeronáuticas colombianas han iniciado ya el análisis de las dos cajas negras del avión. Las causas del siniestro que ha costado la vida a 71 personas siguen siendo una incógnita. A lo largo del día, las autoridades aeronáuticas de Colombia han informado que darán detalles de las líneas de trabajo. El aeropuerto de Medellín informó de que el avión, con matrícula boliviana CP2933, "se declaró en emergencia" a las 22.00 hora local "con fallas eléctricas, según lo informado a la torre de control de la Aeronáutica Civil". El avión que transportaba al Chapecoense debía haber llegado a Medellín en torno a las 10 de la noche de Colombia. "El avión pidió prelación para aterrizar en Rionegro, se le dio, pero luego se perdió el contacto", ha asegurado Bocanegra, director de Aeronáutica Civil de Colombia. La emergencia se declaró "entre el municipio de La Ceja y La Unión".

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