Adictos al CO₂: cómo cambiar un modelo económico que lleva al desastre

La descarbonización de la economía es urgente. Los expertos proponen medidas fiscales, arancelarias o financieras para que las empresas reduzcan sus emisiones

Tic, tac, tic, tac... La cuenta atrás para salvar el planeta avanza de manera inexorable. Cada año se liberan en el mundo 53,4 gigatoneladas de gases de efecto invernadero, un 78% de los cuales corresponden a emisiones de dióxido de carbono (CO2). Si continúa el actual ritmo de contaminación atmosférica, las temperaturas medias en el año 2100 aumentarían entre 4,1 y 4,8 grados, según los cálculos del consorcio científico Climate Action Tracker.

Revertir la situación actual se antoja difícil, ya que el modelo económico se ha vuelto adicto al CO2. Si en 1950 las emisiones de dióxido de carbono solo eran de cinco gigatoneladas, actualmente superan las 40 gigatoneladas. Además, al analizar el origen de esos gases, la conclusión es que la culpabilidad del calentamiento global está muy concentrada: por países, cuatro naciones o zonas económicas (China, EE UU, UE e India) generan el 60% de las emisiones; por fuentes energéticas, el 80% de las mismas proceden del uso del carbón y del petróleo; y por sectores, la industria y el transporte son responsables del 50% del total, según datos de un reciente informe de Citigroup. Sin intervención política, el crecimiento de las emisiones es imparable en la medida en que la población mundial aumenta y millones de personas se incorporan a la clase media, factores que generan automáticamente una mayor demanda energética. Sobre la mesa empiezan a ponerse propuestas para, en un primer momento, reducir el dióxido de carbono y, a medio plazo, aspirar a una economía de emisiones cero. ¿Querrá alguien ponerle el cascabel al gato?

Solucionar el cambio climático podría ser tan sencillo y tan complejo como aplicar una suma. Según los economistas, para dejar de usar hidrocarburos basta con incorporar en el precio su gigantesco coste ecológico. Según los políticos, nada como una subida en los combustibles para inducir una revuelta. Ted Halstead se ha propuesto despejar la parte compleja de esa ecuación. Desde su Climate Leadership Council, lleva todo el año haciendo circular entre demócratas y republicanos de Washington una iniciativa para fijar un impuesto al carbono que los dos partidos podrían aceptar: incorpora una cláusula anti revuelta social —repartir entre los contribuyentes todo lo recaudado— y cuenta con el visto bueno de Shell, ExxonMobil y British Petroleum, por citar solo tres de las grandes petroleras que figuran en la web de este think tank. “La clave de nuestro programa es que es pro empresa, porque también propone eliminar toda la regulación que se volvería innecesaria con un impuesto al carbono”, explica Halstead en conversación telefónica.

Halstead estima que un 70% de las familias estadounidenses tendrá más ingresos disponibles después de su impuesto. No sólo por la devolución prevista de 2.000 dólares por familia y año sino porque el encarecimiento de los hidrocarburos con relación a las alternativas de energía limpia desincentivará su uso. De acuerdo con los cálculos elaborados por su organización, si el impuesto comienza a aplicarse en 2021, Estados Unidos lograría para 2025 una reducción de 32% en sus gases de efecto invernadero, cuatro puntos porcentuales por encima del objetivo comprometido en el Acuerdo de París.

Demasiado bonito para ser cierto si no fuera por el respaldo de 27 premios Nobel, dos ex secretarios de Estado republicanos (James A. Baker y George P. Shultz), y economistas de la talla de Larry Summers, Janet Yellen y Ben Bernanke, que ven en el crecimiento paulatino del impuesto una forma de dar a la industria las certezas y el tiempo que necesitan para adaptarse. Con un valor de 43 dólares por tonelada de dióxido de carbono emitida (según Halstead, unos 9,5 centavos de dólar por litro de gasolina), el plan es hacer aumentar la tasa a un ritmo del 5% anual.

“Todo el mundo entiende que tenemos que solucionar el problema del clima y lo que estas empresas quieren es resolverlo de la manera más eficiente posible”, dice quien pasó dos años arreglando “reuniones privadas” entre las partes para llegar a un acuerdo. Además de las petroleras y los economistas, el Climate Leadership Council tiene el visto bueno del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), entre otras importantes organizaciones ecologistas.

Ritmo lento

Lo cierto es que la solución de ponerle un precio al carbono para desincentivar los hidrocarburos está ganando impulso en todo el mundo. Según un informe publicado en junio por el Banco Mundial, de los ocho países que lo hacían en 2004 se ha pasado a un total de 46, sin contar con otras 28 jurisdicciones territoriales que han comenzado a penalizar con un precio la emisión de gases de efecto invernadero. Un 20% de las emisiones mundiales, dice el informe, ya están sujetas a imposición. El problema, dicen, es que los gravámenes siguen siendo demasiado bajos como para hacer cumplir el Acuerdo de París. De acuerdo con las estimaciones del Banco Mundial, para lograr las reducciones prometidas, los precios del carbono tendrían que estar ya entre los 40 y 80 dólares por tonelada.

En dicho informe, España aparece desde 2014 con una tasa de 17 dólares por tonelada de carbón para algunos tipos de hidrocarburos, pero la experiencia más conocida es sin duda la de British Columbia. La provincia del oeste canadiense lo aplicó de forma generalizada y con aumentos anuales. Empezaron en 2008 con 10 dólares canadienses por tonelada emitida y llegaron en 2012 a 30 dólares canadienses. Igual que la propuesta del Climate Leadership Council, British Columbia también incorporó la idea de devolver a los contribuyentes lo recaudado. Según estimaciones de la Universidad de Ottawa, en ese período logró reducir las emisiones totales de la provincia entre un 5% y un 15% sin perjudicar el crecimiento económico.

Pero encarecer la energía de todo un país es más difícil porque significa perder competitividad con relación a los bienes de otros lugares que no han sufrido ese sobrecoste. Para solucionarlo, la propuesta del Climate Leadership Council contempla la posibilidad de un arancel. “Si EE UU y Europa lo hacen, Canadá se va a sumar y no habría problema porque estaría dentro de lo que permite la Organización Mundial del Comercio”, según Halstead.

El economista Ian Parry, experto en política fiscal medioambiental del FMI, no piensa igual. En su opinión, sí puede haber un problema con el arancel y es el de la dificultad de cálculo. El ejemplo más evidente (y real) es el de un producto fabricado con componentes de varios países, cada uno de ellos con matrices energéticas en las que hay hidrocarburos y renovables. Según Parry, no es el único inconveniente. La rigidez del arancel, dice, terminaría discriminando a los productos de países que reducen sus emisiones vía regulación en vez de poniéndole un precio al carbono.

Parry coincide en que el impuesto al carbono es una de las herramientas más eficaces para reducir emisiones aunque no la única. “Para no aumentar tanto los gastos energéticos, se podría gravar con impuestos las formas de generación de electricidad que sobrepasen una franja de emisiones y subvencionar las que estén por debajo de esa franja”, señala. Y para sustituir la propuesta del arancel, propone un convenio internacional entre los mayores contaminantes: “Si los países principales imponen el impuesto a la vez se terminan las preocupaciones sobre la competitividad”.

La revuelta de los chalecos amarillos en Francia es uno de los fantasmas que sobrevuela cada vez que alguien habla de subir el precio de los combustibles. También, el argumento de Halstead para justificar el reparto integral de la recaudación. Pero, según Parry, el aumento en el precio del diésel no fue el único causante de la protesta contra el Gobierno de Emmanuel Macron. En su opinión, el impuesto habría tenido más aceptación si el encarecimiento de los combustibles hubiera sido paulatino y sin coincidir con una reforma impositiva que parecía favorecer a los ricos.

Parry no cree que haya que devolver absolutamente todo lo recaudado, una parte de la propuesta del Climate Leadership Council que considera “dogmática”, pero es consciente de la necesidad de presentar un impuesto políticamente viable. Para lograrlo sugiere que parte del dinero se devuelva a los más afectados por la tasa pero que también pueda destinarse a hospitales, carreteras, inversiones productivas o en energías renovables. “Es algo muy específico que variará de país en país, pero devolver todo lo recaudado no es la única forma de conseguir el apoyo político necesario”, dice.

Otras alternativas

El impuesto al carbono no es la única fórmula diseñada por economistas para reducir el uso de hidrocarburos. La Unión Europea logra un objetivo similar mediante el mercado de derechos de emisión (además de los impuestos sobre el carbono que varios Estados miembros aplican de forma puntual). En el mercado de derechos, con el que China también está experimentando, se establece un máximo de emisiones de CO2 por industria y año. Las empresas que emiten menos de lo que tenían autorizado venden a las que se pasan los derechos de emisión inutilizados. De esa forma, las que necesitan emitir más terminan pagando un plus por su carbono; las que reducen sus emisiones tienen el incentivo de un ingreso extra; y las autoridades saben exactamente el nivel de reducción anual de CO2.

El problema es que durante mucho tiempo el precio fijado libremente para intercambiar esos derechos fue demasiado bajo: desde 2012 hasta 2018 no llegó a los 10 euros por tonelada de CO2. Según la directora del Centro de Energía, Clima y Recursos del Ifo Institut de Múnich, Karen Pittel, se lograba el objetivo de reducción de emisiones, pero las empresas “no invertían lo suficiente en desarrollar las infraestructuras limpias que necesitaban para enfrentar las futuras reducciones de emisiones”. Traducido en términos de mercado, el precio de los derechos de emisión no estaba bien valorado y se corría el riesgo de sufrir un salto abrupto cuando las empresas comenzasen a tener problemas con sus objetivos de reducción.

Aunque ese peligro está hoy parcialmente neutralizado, con las emisiones cotizando en torno a los 25 euros por tonelada en la UE, el precio de contaminar sigue lejos de las estimaciones del Banco Mundial para evitar un calentamiento superior a 1,5 grados. Por suerte, para luchar contra el cambio climático también hay herramientas financieras. Además de los bonos verdes para inversiones sostenibles, que en los ocho primeros meses de 2019 recaudaron 150.000 millones de dólares, la novedad en ese campo es el programa lanzado por el Consejo de Estabilidad Financiera en Basilea (FSB) para homogeneizar y publicar información sobre los riesgos corporativos frente al cambio climático. El primer objetivo del TCFD, como se llama el programa por sus siglas en inglés, es mejorar la valoración de los riesgos del calentamiento. En última instancia confían en que sirva también para redirigir flujos de capitales hacia inversiones sostenibles.

Según James Rydge, de la London School of Economics (LSE), los esfuerzos de adaptación de las empresas no servirán de nada si no incluyen a los empleados. “Si uno se olvida de las personas y solo se concentra en reducir emisiones corre el riesgo de dar alas a gente como Trump y otros populistas que terminan significando un retroceso para la lucha contra el calentamiento”, advierte. Rydge se ocupa de formar a inversores institucionales para que incluyan la variable social en sus decisiones. “A los que son dueños de grandes partes de empresas, les decimos que pueden hacer presión sobre los consejos de dirección para asegurarse de que tienen buenas políticas sociales y buenos programas de transición para los empleados; y a los que están decidiendo dónde poner su dinero o de dónde sacarlo, les formamos para que tengan en cuenta si entran o salen de empresas con políticas justas para los trabajadores”, comenta.

Volviendo a la propuesta del Climate Leadership Council, su novedad es haber conseguido el apoyo de republicanos, ecologistas y petroleras. Según Halstead, su solución es la favorita de las empresas porque se aplica a todas por igual, de acuerdo con un cronograma y sin un gobierno eligiendo ganadores y perdedores. Pero aceptar un plan de imposición progresiva no significa que las petroleras dejen de velar por su negocio. Y eso, según las tesis del economista alemán Hans-Werner Sinn, podría convertirse en un obstáculo para el mismo impuesto que dicen apoyar.

En su libro La paradoja verde, Hans-Werner Sinn describió cómo la amenaza de imposiciones futuras puede acelerar la extracción de hidrocarburos hoy. Y cuando el exceso de oferta hace bajar los precios, se corre el riesgo de neutralizar el encarecimiento buscado con el impuesto. De hecho, según Pittel, podríamos estar ya inmersos en una paradoja verde: “Podría ser que las petroleras ya estén temiendo políticas más estrictas en el futuro y prefieran vender hoy el petróleo a un precio inferior”, subraya.

Halstead no cree que eso vaya a ocurrir con la propuesta del Climate Leadership Council porque su plan contiene una cláusula que lo protege de hidrocarburos excepcionalmente baratos: si no logran los objetivos de reducción programados, dice, los impuestos se modificarán al alza. ¿Pero hasta qué nivel habría que subirlos? En un estudio publicado en 2016, el economista del MIT Cristopher Knittel argumentaba que la bajada en los precios del petróleo habría hecho necesario un impuesto de 700 dólares por tonelada de carbono para que en Estados Unidos el coche eléctrico fuera competitivo frente al tradicional.

Afortunadamente, dice Knittel, el coste de las baterías ha bajado desde entonces y los vehículos eléctricos están mucho más cerca de convertirse en una buena decisión económica, además de ecológica. “En Estados Unidos, cuando haya un impuesto de unos 50 dólares por tonelada empezaremos a ver a los consumidores pasándose a los híbridos enchufables”, dice en referencia a los coches que llevan baterías para viajes de hasta 50 kilómetros junto a un motor de combustión para trayectos más largos.

Consumidores, votantes, multinacionales, ecologistas y políticos de partidos enfrentados... Ponerlos a todos de acuerdo no va a ser fácil pero tal vez no haya otra solución si el objetivo es detener la catástrofe. “Nunca antes hubo una coalición como esta”, dijo Halstead sobre su alianza de petroleras y ecologistas. Tal vez sea cierto. Lo que es seguro es que nunca antes hizo tanta falta.

Por Francisco de Zárate

Madrid 2 NOV 2019 - 18:31 COT

Publicado enMedio Ambiente
Ecoansiedad: cuando el colapso climático produce depresión

Algunos científicos británicos han reclamado, a través de una carta, apoyo psicológico para poder afrontar la realidad de sus propias investigaciones. La crisis climática, un problema multidimensional, también puede tener graves consecuencias negativas para la salud mental: ansiedad, depresión o, incluso, suicidios.

 

La crisis climática está derritiendo los polos, extinguiendo especies, colapsando ecosistemas, enturbiando los aires de gases contaminantes, provocando conflictos humanitarios y dando pie a pugnas por el control de unos recursos cada vez más escasos. La situación de emergencia es total. Los efectos del calentamiento global se extienden como un cáncer sin dejar ni un poso de naturaleza inmaculada. Pero las consecuencias del antropoceno –una época geológica marcada por los impactos del ser humano en la naturaleza– también llegan a las mentes, que se ven acorraladas por una suerte de ansiedad que nace de la mezcolanza de miedos y frustraciones ante el colapso de la vida que anuncia la ciencia.

El conocimiento de la encrucijada climática y el estudio intensivo puede suponer, si no hay un tratamiento emocional oportuno, un problema para la salud mental de aquellas personas que guardan un cierto apego con la naturaleza y los entornos. Tanto es así, que el pasado mes de septiembre los científicos británicos Timothy A.C. Gordon, Andrew N. Radford y Stephen D. Simpson publicaron una carta en la revista Science en la que reclamaban apoyo psicológico para poder digerir los resultados negativos de algunas de sus investigaciones.

“La ilusión generalizada de que los científicos deben ser observadores desapasionados está peligrosamente equivocada. Por el contrario, el dolor y la recuperación postraumática pueden fortalecer la resolución e inspirar la creatividad científica. Para comprender y encontrar soluciones para nuestros ecosistemas naturales cada vez más dañados, los científicos ambientales deben poder llorar y recibir apoyo a medida que avanzan”, escribían los expertos.

Esta situación, no obstante, no se restringe sólo a personas vinculadas a la ciencia y al estudio académico del cambio climático. La creciente ola ecologista ha provocado que la ecoansiedad también afecte a la salud mental de algunas personas concienciadas con el devenir del planeta. “Te sientes muy pequeño, sin capacidad de hacer nada”, expone Paula Mancebo, una joven de 20 años que se ve atosigada por un sentimiento depresivo fruto de la coyuntura ecológica del momento. “Tengo épocas de no poder dormir y tener pesadillas sobre el tema”, añade.

En cierta medida, ese desasosiego emocional va ligado una sensación de frustración debido al escaso poder de las acciones individuales. “En mi caso va asociado a un fuerte sentimiento de culpa, especialmente cuando hay una noticia de una catástrofe natural o aprendo algo nuevo sobre el tema”, explica esta estudiante, que ha visto en la creciente movilización social climática una buena válvula de escape.

Alejandro Martínez, uno de los portavoces de Fridays For Future (FFF) también reconoce padecer una congoja emocional derivada de la incertidumbre climática del momento. “Los mayores picos de ansiedad vienen en ese momento en el que leo algún informe o algún reportaje y contrasto con la falta de voluntad política para buscar soluciones”, argumenta, para describir la aflicción como “una especie de opresión” que dice sentir “de una forma muy continuada”.

Más calor, más suicidios

Las acciones del ser humano sobre la tierra, supeditadas al uso constante de combustibles fósiles, están provocando un aumento de las temperaturas de la Tierra. Sin embargo, la subida de los termómetros globales no sólo está empezando a desvelar repercusiones materiales y físicas, sino que también empieza a causar estragos en la salud mental.

Así lo refleja una investigación científica publicada por la revista Natureque refleja cómo las subidas de temperaturas guardan una relación con un aumento de la tasa de suicidios (del 0,7% en los condados de EEUU analizados y del 2,1% en las regiones mexicanas estudiadas).

Aunque se trata de cifras difícil de vincular, los análisis de esta investigación reflejan también cómo durante los meses en los que el calor incrementa los comportamientos sociales, estudiados a través de comentarios en las redes, se tornan más pesimistas. ”El análisis del lenguaje depresivo en más de 600 millones de actualizaciones de redes sociales sugiere que el bienestar mental se deteriora durante los períodos más cálidos”, defiende el estudio.

Las depresiones y los picos de estrés se podrían convertir en un problema social cada vez más común como resultado del incremento de catástrofes naturales que traerá consigo el cambio climático. Aunque los suicidios por causa del aumento de las temperaturas son una de las consecuencias más estudiadas por los expertos, la lista de elementos traumáticos es bien grande. Entre ellos, la psicóloga Susan Clayton cita en un reciente artículo los efectos que las migraciones forzadas pueden tener en las mentes, además de los conflictos emocionales ligados a la falta de acceso a los recursos naturales.

Esta es una realidad importante, si se tiene en cuenta el último informe de las ONU que estimaba que el cambio climático y la subida de los niveles del mar podría obligar a cerca de 1.500 millones de personas a verse desplazadas de sus territorios.

Tejer mecanismos de resiliencia

La realidad de la catástrofe se presta difícil de afrontar y, en ocasiones, la ciudadanía recurre al zapping cuando los huracanes desolan ciudades costeras y se dedica a pasar con desgana las páginas que recogen los últimos informes científicos. En cierta medida, esta evitación de la realidad climática ha llevado a las sociedades a entender los fenómenos meteorológicos como problemas aislados y disociados de las acciones globales de los seres humanos, tal y como denunciaba Naomi Klein en La doctrina del Shock.

Esta otra práctica, la de negacionismo, se asocia a un mecanismo de “indefensión aprendida”, según explica Miguel López-Cabanas, doctor en psicología. “Hay un cierre perceptivo del riesgo, que es lo que pasaba con el tabaco hace muchos años”, expone el experto. “Se puede producir el fenómeno de ansiedad si ese riesgo se ve que es tan elevado y no se puede hacer nada para evitarlo”, añade.

En ese sentido, se debe trazar un eje de actuación que permita evitar la caída en el negacionismo, pero que también sea capaz de que los individuos no se sientan desbordados por un problema tan multidimensional como el cambio climático. Así lo entiende este experto en psicología social, que pone énfasis en la necesidad de desarrollar resiliencia para amortiguar el impacto emocional que puedan generar los cambios provocados por una crisis climática cada vez más irreversible.

"Es preciso que se que se den todos los datos reales y las proyecciones de los mismos, pero también hay ofrecer alternativas para fomentar conductas de afrontamiento. Eso se desarrolla informando, formando y empoderando a la población", comenta. 

"Hay que tener el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad", zanja citando a Gramsci.

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 29 Octubre 2019 06:28

Trump mata a Bagdadi... y revive al Isis

Trump mata a Bagdadi... y revive al Isis

Por lo regular, el Señor da y el Señor quita. Pero esta semana, en la Casa Blanca celestial, las cosas funcionaron al revés. El señor Trump le quitó la vida a Abú Bakr al Bagdadi y luego revivió al Isis al decirnos que había amagado con enviar a los asesinos sobrevivientes de su organización a las fronteras de Reino Unido y de otras naciones europeas.

¡Cómo se habrán reído los chicos del Isis al escuchar esa oferta extraordinaria! Cómo sus camaradas que están en gestación dentro de nuestras fronteras se habrán animado con esa sugerencia. Durante años nos hemos indignado con el vicioso culto del Isis, pero no contábamos con el culto de Trump.

Cierto, la locura particular de Trump no es tan costosa en vidas inocentes como la del Isis (a menos, claro, que uno sea palestino o kurdo o uno de los 60 mil presos políticos de Al Sisi). Y, dado que los estadunidenses y los rusos ya han afirmado antes que habían matado a Al Bagdadi, tal vez sea prudente dejar pasar los tres días de rigor por si acaso el malvado brinca por allí en otro video. Quizá recuerdan que a Osama lo matamos cuatro veces antes de que fuera cierto.

Pero esta vez Trump hasta dio las gracias a Rusia, Siria e Irak… ¿con Siria se habrá referido acaso al régimen de Assad? De ser así, sin duda es algo que deberá debatirse en el palacio presidencial de Damasco, cuyo ejército ha estado combatiendo al Isis –entre muchos otros– durante más años que el ejército estadunidense.

Pero también dijo Trump que el apoyo de las naciones europeas fue una "tremenda decepción" porque no quieren repatriar a sus nacionales que son miembros del Isis, y añadió: “Yo les dije realmente: si no los reciben, voy a ponerlos allí en sus fronteras y pueden divertirse capturándolos de nuevo… Podrían regresar… no pueden volver a nuestro país. Tenemos mucha agua entre nuestro país y ellos”.

Bueno, eso no sólo fue extraño, sino que sencillamente es el lenguaje del manicomio. Fue una verdadera motivación para los sobrevivientes del Isis.

Si fue como "ver una película", entonces, claro, tenía que venir con el toque hollywoodesco de Trump.

Y, por supuesto, Trump nos dijo que Al Bagdadi “murió como un perro, como un cobarde… llorando, gimiendo y gritando”. Bueno, puede ser. Más bien parece la forma en que mueren los niños. Sus tres hijos, para ser precisos. Es un poco difícil imaginar a Al Bagdadi gritando y llorando en su túnel "sin salida" mientras tanteaba para detonar su cinturón suicida (prueba, desde luego, de que siempre supo que Estados Unidos iría por él). En cuanto a que el mundo "es ahora un lugar mucho más seguro", bueno, habrá que esperar. Estos cultos islamitas tienen por lo regular un líder en crisálida esperando tomar el lugar del difunto. O una versión todavía peor de su propia cruel institución.

Como de costumbre, tendremos también que esperar unos días más para saber cuántos otros inocentes fueron abatidos en esta incursión. Sugerir que todos eran miembros del Isis tiene también algo de hollywoodesco.

Tengamos algo por seguro: la historia original del ataque a Al Bagdadi va a cambiar. Nos enteraremos de otras cosas. ¿Hubo involucramiento israelí? ¿Cuánta ayuda dieron los rusos? ¿O los sirios? ¿O los kurdos? ¿O tal vez el mismo Isis, si ya estaba cansado de su abyecto liderazgo? O fue sólo algún tipo interesado en los 25 millones de dólares de recompensa…

Pero, por el momento, Trump tiene un halo refulgente a los ojos de sus partidarios republicanos. Si su ejército –y recuerden, dado el apoyo de los militares a Trump, probablemente es "su" ejército– puede acabar con el terrorista más buscado del mundo, ¿entonces qué es esta tontería del juicio político que preparan sus enemigos internos demócratas? ¿Cómo se puede comparar abatir a Al Bagdadi y hacer un mundo más seguro con esas ridiculeces sobre Ucrania?

Y Trump pudo observarlo casi todo en vivo, así como Obama presenció la muerte de Osama. Bueno, en una era en que se puede transmitir por Internet la muerte de inocentes, por lo menos ahora pescaron a los chicos malos.

Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
 Manifestantes iraquíes, el pasado viernes cerca de la sede central del gobierno, en el centro de Bagdad (Irak). En vídeo, imágenes de las protestas. EFE | EPV

Cerca de 80 personas han muerto en Ias manifestaciones de Irak desde que se reanudaron el viernes y al menos 230 durante el mes de octubre

Miles de estudiantes universitarios y de secundaria se han unido este lunes a las protestas antigubernamentales que sacuden Irak, desafiando las advertencias de las autoridades. El primer ministro, Adel Abdelmahdi, ha respondido intensificando la presencia de las fuerzas de seguridad en las calles y decretando un toque de queda en la capital, Bagdad, de medianoche a seis de la mañana “hasta nuevo aviso”. La medida se produce después de los últimos cuatro días de manifestaciones que las autoridades no han logrado acallar ni con promesas de reformas, ni con una controvertida respuesta policial que dejado casi 80 muertos desde el pasado viernes (y 230 en lo que va de mes) en todo el país.

“El pueblo quiere la caída del régimen”, corean varios centenares de estudiantes de diversos centros por las calles del barrio de Al Mansur, repitiendo el lema que popularizaron las revueltas de la primavera árabe. Con todas las diferencias que los analistas quieran encontrar, hay factores concurrentes: una población muy joven (el 60 % de los 39 millones de iraquíes tiene menos de 25 años) y una enorme frustración ante la falta de expectativas de futuro en un país que es el tercer exportador de petróleo del mundo.

Más allá de los eslóganes, los chavales tienen claras sus reclamaciones. “Para obtener una buena puntuación en la Selectividad, nuestros padres tienen que pagarnos clases particulares porque la enseñanza que recibimos es muy mala”, explica Fedek. “Incluso con notas altas, no te aseguras plaza en la carrera que te gusta y estudies lo que estudies, sin enchufe no encuentras trabajo”, apunta Safa. Ambas tienen 17 años y les gustaría hacer Medicina.

La huelga, asegura Mohamed Beshar, es indefinida. A sus 16 años, tiene claro que quiere estudiar Farmacia para poder abrir una botica y no depender del providencial trabajo en la administración. Ni a él ni a los compañeros que le acompañan les impresiona la amenaza del primer ministro de “sancionar con severidad a cualquiera que pierda días de trabajo o de clase”.

“¿Para qué queremos la educación, si no tenemos futuro? Incluso si perdemos el curso, habremos ganado 50 años”, defienden con una seriedad impropia de su edad. Aunque sus profesores no les han dado permiso para manifestarse, dicen que sus padres lo aprueban porque también “quieren que cambie el sistema político”. La indignación con las elites gobernantes se basa en cifras: desde el derribo de Sadam Husein en 2003, la corrupción se ha tragado 400.000 millones de euros, dos veces el producto interior bruto de Irak, según datos oficiales.

Frente a los jóvenes estudiantes, sorprende ver tres vehículos militares cargados de soldados y una tanqueta. Varias colegialas de uniforme se hacen fotos con ellos, que sonríen complacidos. Alguno incluso ondea un banderín con la enseña nacional, convertida en símbolo de una protesta que intenta dejar atrás el sectarismo.

“Estamos aquí para proteger a quienes se manifiestan”, declara a este diario el responsable del destacamento. “Nuestro corazón está con ellos”, asegura. Pero el ambiente festivo es engañoso. Sólo unas calles más al sur, las fuerzas de seguridad impiden el acceso a la plaza de Al Nisur (Las Águilas) y han rodeado con vallas el monumento que le da nombre para evitar que los estudiantes más jóvenes y, sobre todo, las estudiantas, la conviertan en una Tahrir bis ante el peligro que supone para ellos acudir a la plaza de la Independencia.

Allí, los manifestantes agradecen el apoyo de los estudiantes. “Significa mucho para nosotros, especialmente después de que el sábado por la noche la policía amenazara con desalojarnos por la fuerza”, afirma Monzer, un obrero en paro que asegura no haber podido cursar más allá del bachillerato por falta de recursos. Los grupos de universitarios se asoman por el sur bajo el monumento que conmemora el nacimiento de la República de Irak. Es el extremo más alejado del puente de Al Yumhuriya (La República), desde donde los antidisturbios disparan granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para impedir el paso de los indignados hacia la Zona Verde, emblema de la desconexión de los gobernantes con la sociedad.

“El toque de queda sólo va a provocar que las protestas se extiendan por toda la ciudad como ya ocurrió en la primera semana de octubre”, lamenta un diplomático europeo en medio de las cábalas sobre cuánto más va a durar Abdelmahdi al frente del Gobierno. Otros temen que facilite el desalojo de Tahrir.

Es difícil calcular cuántos manifestantes hay en la plaza porque su número aumenta a lo largo del día, aunque la mayoría se va a casa a dormir. Los más experimentados llevan cuatro noches acampados bajo los soportales de las calles adyacentes y están dispuestos a seguir “lo que haga falta”. Una red de solidaridad formada por madres y abuelas se ocupa de llevarles agua y comida, sin arredrarse ante las continuas detonaciones. Las mascarillas que reparten los voluntarios no evitan el intenso picor que produce el gas lacrimógeno, según los manifestantes “caducado en 2014”.

Por Ángeles Espinosa

Bagdad (ENVIADA ESPECIAL) 28 OCT 201

Publicado enInternacional
Soja, palma, azúcar... Monocultivos para que crezca el dinero, no para alimentar

Estos tipos de monocultivos son un ejemplo de cómo el agrocapitalismo especula con las tierras de los pueblos del globo sur. 

 Los campos ya no siembran alimentos. Las grandes extensiones de tierra del planeta se vuelven uniformes. El huertito de aquel pequeño campesino autónomo se extingue ante el despliegue de un imperio agrario que se extiende por todo el globo sur. Las plantaciones hace tiempo que dejaron de dar comida para los pueblos. Ahora, las semillas, homogéneas, se cultivan como monedas. Esta realidad es fruto de un modelo de negocio ligado a grandes rasgos a los monocultivos, cuyos impactos están generando problemas sociales y medioambientales en los territorios del globo sur.

El aceite de palma, la soja –el oro rojo–, la caña de azúcar o el maíz son algunos ejemplos de estos productos recogidos en el libro Los monocultivos que conquistaron el mundo (Akal) de las periodistas Nazaret Castro, Aurora Moreno y Laura Villadiego. Se trata, en cualquier caso, de materias primas que han cambiado de manera radical la vida de las sociedades campesinas y han derivado en multitud de problemas medioambientales, fruto de la deforestación que se requiere para su siembra intensiva.

En cierta medida, todo se remonta al momento en el que el colonialismo llegó a América, cambiando las estructuras socioeconómicas de las poblaciones que había en el continente. “Aunque ya existía un comercio internacional, ese fue el primer momento en el que se destinaron enormes cantidades de terreno a una producción que iba a ser consumida en otro lugar, en este caso en Europa”, explica Nazaret Castro. Pero este sistema de plantaciones al que Eduardo Galeano calificó de “monarcas agrícolas” se fue transformando hasta culminar en el siglo XX, tras la denominada Revolución Verde, en un modelo agroindustrial donde los cultivos, más que para alimentar, sirven para especular.

En una coyuntura en la que la agricultura está altamente financiarizada, la palma, la soja –la cual está detrás de los incendios de este verano en la Amazonia– o la caña de azúcar son lo que las autoras del libro denominan como “materias primas fléxibles”, es decir, las flex crops, cuyas utilidades en diversos sectores, más allá del alimentario, se prestan como un elemento atractivo para los inversores. Es decir, la alta demanda de los productos en los dispares mercados propician que sean productos capaces de superar los riesgos y la volatilidad de los precios.

“El aceite de palma es el caso paradigmático. Está en la mitad de los productos que encontramos en el supermercado, no es sólo en los ultraprocesados comestibles, sino también en cosméticos, pinturas, shampoo y inciensos y otros productos. Por supuesto, también los conocidos agrocombustibles”, enfatiza Castro. Todo ello en un mercado que, según añade Aurora Moreno, está “muy concentrado en pocas empresas” que poseen prácticamente todo el control de la producción, “desde la plantación hasta el supermercado”.

El 90% de las calorías que se consumen en el mundo proceden de tan solo una treintena de variedades de especies de alimentos

Ahora mismo la agricultura no está dirigida a recoger comida, está dirigida a recoger dinero. El sistema está enfocado a ello”, comenta Laura Villadiego, que, de una forma incisiva, carga contra un modelo en el que lo “fundamental no es sobrevivir, sino que un puñado de empresas tengan beneficios”. Este sistema de negocio tiene un impacto directo en el estilo de alimentación mundial, en tanto que el crecimiento de las plantaciones de monocultivos ha ido en detrimento de la biodiversidad de especies vegetales –también animales– derrumbando la pluralidad de especies que se puede consumir. Tanto es así, que el 90% de las calorías que se consumen actualmente en el mundo proceden de tan solo una treintena de variedades, según detalla la publicación.

“La visión más clara para entender la pérdida de biodiversidad es en una zona llena de vegetación, de selva, en la que se ve multitud de tipos de vegetación, aves y otros animales. Pues, justo al lado de ello, se encuentra un terreno grande en el que sólo se siembra un tipo de planta, perfectamente alineada y a siete metros una de otra. Esto visualmente se aprecia más, pero también se percibe con la subida de temperatura, ya que hay menos sombras”, narra Moreno.

Estas plantaciones son, quizá, como un cáncer en los bosques que acaban con la vida en todas sus formas. Tanto, que las especies de animales y plantas no son las únicas damnificadas. La agroindustria que se extiende por el cono sur asiático, americano y africano supone también una amenaza para las tradiciones de los pueblos campesinos que a menudo se ven desposeídos de sus territorios y de sus modos de supervivencia. "A fin de cuentas —puntualiza Castro—, es un proceso de proletarización del campesinado, que deja de tener autonomía y se ve obligado a trabajar en condiciones análogas a la esclavitud en estas plantaciones”.

El uso de fertilizantes termina infectando las fuentes de agua, lo que deriva en multitud de enfermedades dermatológicas y estomacales

La contaminación del agua es otro problema derivado del agribusiness. El uso de fertilizantes termina infectando las fuentes de agua más cercanas de las poblaciones agrícolas, lo que deriva en multitud de enfermedades dermatológicas y estomacales. “Además hay un impacto sobre las mujeres, ya que estas, debido a la división sexual del trabajo, son las encargadas de proveer agua a los hogares. Al contaminarse los ríos más cercanos, deben trasladarse a otras zonas lejanas para el suministro”, matiza Castro.

Soberanía alimentaria

Las soluciones fáciles no son soluciones. El camino hacia la soberanía alimentaria no es sencillo y la lucha contra este sistema que de manera indirecta está presente en las vidas cotidianas de las sociedades industriales se presta tan complicado como utópico. Sin embargo, las acciones individuales pueden marcar un camino a seguir antes de conseguir una legislación fuerte que consiga apretar el cinturón a los monarcas del agroliberalismo.

La elección de un consumo de cercanía puede ser un grano de arena que ayude a liberar a los pequeños agricultores de las cárceles de monocultivos. Sin embargo, las acciones potentes que cambien todo deben manar de las instituciones. “Si solamente dependemos de las nuestras decisiones de compra es imposible que estos cambios sean realmente profundos”, recalca Villadiego, que pone el foco en los gobiernos y sus contradicciones legislativas.

25/10/2019 07:40 Actualizado: 25/10/2019 11:14

Por ALEJANDRO TENA

Publicado enMedio Ambiente
 En foto la ciudad de Culiacán durante los enfrentamientos. FOTO: EFE / VIDEO: AFP

Fuentes militares han confirmado la posterior liberación de Ovidio Guzmán "para proteger vidas" y poder restaurar la paz en ciudad, después de que se registraran fuertes detonaciones y ráfagas de armas de fuego.

La detención de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, que ha sido confirmada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Alfonso Durazo, ha desatado el caos en la ciudad de Culiacán, en el noroeste del país, después de que se registraran fuertes detonaciones y ráfagas de armas de fuego.

Durazo ha explicado que una patrulla de 30 miembros de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) estaban realizando labores de patrulla en Culiacán, que se encuentra en el estado de Sinaloa, cuando fueron agredidos desde una vivienda.

Los agentes tomaron el control de la vivienda y detuvieron en su interior a cuatro personas, entre ellos al hijo del narcotraficante mexicano, según ha detallado Durazo.

La detención, el detonante del caos en la ciudad

Dicha detención ha hecho que varios grupos de delincuentes organizados "rodearan la vivienda con una fuerza mayor a la de la patrulla". Asimismo, otros grupos han llevado a cabo "acciones violentas" en varios puntos de la ciudad, algo que el secretario mexicano ha afirmado que ha generado una "situación de pánico\".

"Tomamos la decisión de trasladarnos a la ciudad de Culiacán para conducir personalmente las acciones correspondientes", ha recalcado Durazo. "El Gobierno ratifica su compromiso de continuar su lucha contra la criminalidad hasta alcanzar la paz y la seguridad de todos los mexicanos", ha detallado.

Además, el secretario de Seguridad Pública de Sinaloa ha advertido de que se ha producido una fuga de reos en la prisión de Culiacán tras los tiroteos registrados en la ciudad.

Más tarde, fuentes militares han informado al diarioEl Universal de que el hijo del narcotraficante ha sido liberado después para pacificar la ciudad. Además, Durazo ha afirmado a la agencia de noticias Reuters de que ante las acciones violentas de lo seguidores de Ovidio Guzmán, el Ejército ha suspendido su operación para "proteger vidas".

Las autoridades aconsejan mantenerse "a salvo" 

Por su parte, el gobernador del estado de Sinaloa, Quirino Ordaz, ha llamado a los ciudadanos a no salir a las calles y a mantener la calma. "Estamos trabajando en recuperar la seguridad de la ciudad de Culiacán. Les pido mantenerse a salvo y estar atentos a las cuentas oficiales del Gobierno del estado. Estaremos dando información puntual. Aquí estoy pendiente y trabajando con ustedes", ha indicado Ordaz a través de su cuenta en la red social Twitter.

En varios vídeos publicados en las redes sociales se observan a varias personas armadas en coches por las calles de Culiacán, así como tiroteos en diferentes partes de la ciudad y vehículos incendiados.

Tras los tiroteos registrados en varios puntos de la ciudad, la Universidad Autónoma de Sinaloa ha anunciado que ha suspendido sus actividades en la jornada de hoy para "salvaguardar la integridad de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios".

Además, la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social en Sinaloa ha informado de que las guarderías de Culiacán resguardan a niños y padres de familia "hasta que las autoridades emitan mensaje".

Ovidio Guzmán, de 28 años y conocido como El Ratón o Ratón Nuevo, ha sido identificado como miembro del cártel de Sinaloa y se enfrenta a cargos en Estados Unidos por conspiración para traficar cocaína, metanfetaminas y marihuana de México.

Estados Unidos alerta a sus ciudadanos

El Gobierno de Estados Unidos ha emitido este viernes una alerta a sus ciudadanos por la violencia en la ciudad, según ha recogido el diario mexicano El Sol de México.

El Consulado estadounidense ha recomendado a sus ciudadanos que se mantengan fuera de las zonas de peligro, que estén pendientes de los medios de comunicación, que sigan instrucciones del Gobierno y en caso de emergencia llamar al 911.

madrid

18/10/2019 10:27 Actualizado: 18/10/2019 11:06

europa press

Publicado enInternacional
Los ecosistemas marinos son los más afectados por la pérdida de especies. / María Dornelas

La pérdida de especies se está produciendo en todo el mundo, pero a escala local las tendencias varían. Un equipo de científicos ha revisado más de 200 investigaciones y concluye que la crisis de la biodiversidad no es solo un declive. Los océanos tropicales son los que sufren la mayor pérdida de especies.

 

Los humanos están remodelando los patrones de la biodiversidad. Las altas tasas de extinción de especies están cambiando el panorama en diferentes regiones del planeta, sobre todo por el uso intensivo del suelo y el cambio climático.

Pero aunque a escala global las evidencias son claras, a escala local -la escala a la que sentimos realmente las contribuciones de la biodiversidad-las tendencias son muy variables.

Un nuevo estudio, publicado este viernes en la revista Science, indica que las proyecciones globales de biodiversidad no siempre encajan con las tendencias altamente variables observadas a nivel local.

El equipo de científicos, liderado por el German Centre for Integrative Biodiversity Research (iDiv) en Alemania y el Centro para la Diversidad Biológica en la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), ha examinado la variación espacial y geográfica en la riqueza de especies y la alteración en la composición de la biodiversidad mapeando las tendencias en el mar, la tierra y el agua dulce de todo el mundo.

El análisis ha sido posible gracias a la utilización de datos de 239 estudios científicos con más de 50.000 series temporales procedentes de la base de datos BioTIME, la mayor colección de series temporales de biodiversidad local hasta la fecha.

"Encontramos una clara variación geográfica en el cambio de la biodiversidad", aclaran los autores en su trabajo. Según los científicos, estos hallazgos son importantes ya que históricamente ha sido "sorprendentemente difícil y controvertido" identificar tendencias globales en la biodiversidad de los ecosistemas locales.

En su análisis, Shane Blowes del centro alemán y sus colegas encontraron que la composición de los conjuntos de especies locales se está reorganizando rápidamente.

Mayores cambios en los océanos

El estudio muestra que la pérdida de biodiversidad no es homogénea. Las mayores alteraciones se están produciendo en los océanos, con cambios ascendentes o descendentes de hasta el 20% al año, sobre todo en los biomas marinos tropicales, que son puntos críticos de pérdida de riqueza de especies.

Estos resultados, que ha supuesto un desafío para sus autores, pueden ayudar a informar sobre cómo priorizar en temas de conservación. Los científicos proponen que nuestra comprensión de la pérdida de biodiversidad esté condicionada por el contexto y la localización de cada ecosistema, y no tienen duda de que los impactos del cambio climático y otras actividades humanas están causando alteraciones sin precedentes a la biodiversidad en todo el mundo.

madrid

18/10/2019 10:50 Actualizado: 18/10/2019 10:50

sinc

Publicado enMedio Ambiente
El ataque de Trump a los kurdos de Siria y dos hipótesis

Miles de personas, entre ellas niños, ancianos, enfermos y personas con discapacidad que habitaban el norte de Siria vuelven a huir de sus hogares, esta vez de los bombardeos de Turquía. No hay duda de que el autor “intelectual” de la invasión del 9 de octubre comandada por Erdogan ha sido el presidente de EEUU, quien dos días antes ordenó la salida de unos pocos soldados que tenía en la zona para que las víctimas no fuesen estadounidenses. Ante el estupor de sus opositores en el Congreso y el Pentágono, por haber entregado esta estratégica zona al aliado díscolo de la OTAN, Donald Trump ofreció sus particulares excusas:

  1. Los kurdos no ayudaron a EEUU con Normandía, por lo que no hay ninguna deuda histórica con ellos, todo lo contrario: han recibido millones de dólares y equipamientos militares para defender su propio territorio, no el de EEUU.
  2. El motivo de la presencia de las tropas de EEUU en Siria era acabar con ISIS, algo conseguido completamente -afirma- y en caso de que el grupo terrorista resurja, deberán ser los países de la región quienes se enfrenten a él.
  3. Con esta (pequeñísima) retirada, EEUU ahorra «un montón de dinero» y cierra una de tantas «guerras ridículas» en la que ha participado. Pero, el presidente no explica por qué el mismo día anuncia el envío de otros 3.000 soldados a Arabia Saudí para enfrentarle a Irán.

Aun así, y de repente añade: «Dicho todo esto, nos gustan los kurdos», dejando la puerta abierta para ir a salvarlos si el presidente en su “sin igual sabiduría” lo considere. Los miembros del Concejo de Seguridad, incluidos China y Rusia, no han castigado y ni siquiera han condenado la invasión turca a un estado soberano de la ONU: se han limitado a mostrar su preocupación.

Lo que Trump no confiesa

  1. Que la presencia de las tropas de EEUU en suelo sirio es ilegal, ya que no tiene la autorización de Damasco, ni de la ONU, ni siquiera del Congreso de EEUU.
  2. Que no se retira de Siria, sino de una zona del norte de este país. Gracias a la guerra, EEUU por primera vez en su historia aquí cuenta con una veintena de bases militares, y del mismo modo que no ha sacado sus topas de Japón o de Alemania pasados 74 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, no las sacará, ni por las malas, de un Estado ubicado en el corazón de Eurasia.

EEUU no ha conseguido todos sus objetivos en Siria, que han sido 1) Romper el Eje de Resistencia contra Israel, compuesto por Siria, Irán, Hizbolá y Hamas; 2) Eliminar al único aliado de Irán, siendo éste el “premio” de sus guerras en la zona, albergando la primera reserva mundial del gas y la tercera del petróleo; 3) Desmantelar a otro Estado árabe después de transformar a Irak y Libia a cenizas, convirtiéndolo en una trampa mortal para los rivales de Israel; 4) Dividir el país en miniestados (como lo reveló el Sirialeaks), con el fin de poder dominarlos fácilmente en el futuro: Trump ya reconoció el dominio de Israel sobre una parte de Siria, los Altos de Golán; 3) Imponer una larga guerra y vivir del suculento negocio de armas; 4) Otanizar completamente el Mediterráneo, sin las molestas que pudiesen causar Libia y Siria; 5) Dominar Eurasia- el «heartland» o «Área Pivote»- desde Siria; 6) Cortar la Ruta siria de la Seda de China; 7) Impedir la construcción del gaseoducto Irán-Irak-Siria-Mediterráneo; 8) Seguir reconfigurando el mapa del «Nuevo Oriente Próximo» a la medida de sus intereses, un siglo después de que hicieron lo mismo Francia y el Reino Unido desintegrando el imperio otomano. Crear un estado kurdo Frankenstein de las entrañas de Siria e Irak es uno de los proyectos de Washington, a pesar de su imposibilidad. Por lo que, la guerra contra Siria continuará.

Debido a que los mortales no tenemos acceso a los sótanos oscuros de la Casa Blanca y del Pentágono para saber lo que han cocinado, dejamos volar nuestra imaginación buscando respuestas a esta misteriosa acción de Trump.

Primera hipótesis

El presidente está ejecutando el Proyecto del Nuevo Oriente Próximo y ha considerado que es hora de balcanizar Siria a lo largo de sus fallas étnico-religiosas. En su comunicado, la Casa Blanca afirma que Turquía se iba a hacer cargo de los prisioneros de ISIS, quienes están en el campamento al-Hol cerca de Irak, lo que significa que no se trata de crear una zona de amortiguamiento en la frontera turco-sirio, sino de que los turcos se apoderasen de gran parte del noreste de Siria. Si Erdogan realmente estuviera preocupado por la «seguridad» de sus fronteras, hubiera levantado un muro en vez de lanzar un ataque tan arriesgado y costoso.

EEUU está provocando una situación semejante a la que tuvo lugar en Irak en 1991, coincidiendo con el fin de la Unión Soviética: incitó a los kurdos (y a los árabes chiíes) de levantarse en armas contra el régimen de Sadam Husein, su propio aliado. Una vez que lo hicieron, los abandonó, dejándoles a merced de la venganza de Sadam. La protesta mundial por aquella traición fue el pretexto de EEUU para establecer dos zonas de exclusión aérea, sacándolas del control de Bagdad. Una vez debilitado el Estado, por los continuos bombardeos y un criminal embargo, en 2003 derrocó a Sadam con 7 mentiras y por 10 objetivos, y creó la Región Autónoma Kurda (con su parlamento, ejercito, himno, bandera, etc.), convirtiéndola en una de sus principales bases en la región.

Es posible que hoy Washington haya trazado los siguientes pasos en Siria: habrá una  matanza de kurdos a mano del ejército turco y una terrible crisis humanitaria, ampliamente televisadas (al contrario de las atrocidades cometidas por la coalición dirigida por EEUU-Arabia Saudí en Yemen); ISIS reaparecerá cortando cabezas delante de las cámaras. En 2014, nació como un ejército de mercenarios cuya misión fue «hacer de buldócer», allanando el camino del dominio del EEUU sobre Siria, sin que perdiera un solo soldado: lecciones de Vietnam, Irak y Afganistán. Paso seguido, la llamada «comunidad internacional» estará obligada, por ética a enviar tropas de «paz» compuestas por árabes, turcos y europeos, al norte del país, -el granero de Siria, donde además tiene sus reservas de petróleo y agua-, para así separarla del resto del territorio.

De paso, tiende una gran trampa a la Turquía de Erdogan -ahora que el golpe de estado contra él fracasó-, hundiéndole en lo que será un profundo pantano para su ejército y su economía debilitada. Además, es probable que los kurdos de Turquía vuelvan a la guerra partisana semejante a los años ochenta. De hecho, los países de la OTAN, que sin duda estaban al corriente del plan de invasión, han llamado «operación» al ataque militar ilegal a un país soberano. ¿Cómo reaccionarán si Venezuela invadiera a Colombia, por ejemplo?

Segunda hipótesis

Se trataría de una estrategia de supervivencia de Donald Trump acorralado por los demócratas y el «Estado profundo», quienes han pretendido destituirle, incluso barajando un golpe de estado: lo han intentado a través del Rusiagate, la campaña de MeToo -lanzada desde el Hollywood «demócrata»-, sensibilizando la opinión publica hacia abusos sexuales (y él ya tiene unas cuantas denuncias), y sobre todo empujarle hacia una guerra con Irán. A partir de agosto, la presión ha aumentado sobre el presidente:

12 de agosto: un petrolero japonés y otro noruego sufren ataques en el golfo de Omán, en medio del aumento de las sanciones sobre el petróleo iraní.

20 de agosto: Irán derriba por error un avión no tripulado de EEUU. Podría haber sido un perfecto pretexto para un castigo militar a Irán, pero Trump se negó y afirmó que no había sido intencionado.

10 de septiembre: Trump destituye al halcón más belicistas de su gobierno: John Bolton. Su impacto sobre la política de EEUU es tal que el precio del petróleo cae unos 2 dólares el barril, algo que nunca había sucedido en este país con la salida de un asesor de seguridad.

12 de septiembre: la Casa Blanca filtra que las agencias de inteligencia de EEUU han acusado a Israel de colocar dispositivos de escucha en la Casa Blanca para espiar al presidente.

14 de septiembre: un ataque de procedencia misteriosa destruye la planta petrolífera de Saudí Aramco y Mike Pompeo, sin presentar ninguna prueba, acusa a Irán. Aún así, Trump se niega a entrar en una guerra con Irán, que podría acabar con sus aspiraciones electorales de 2020. Pompeo, ex jefe de la CIA, ocupó la Secretaria de Estado poniendo fin a la diplomacia en EEUU sustituyendo a Rex Tillerson, quien fue cesado por defender el acuerdo nuclear con Irán y había recortado el presupuesto de las operaciones militares en el extranjero en un 31%.

26 de septiembre: empieza el Ucraniagate, y la posibilidad real del triunfo de una moción contra Trump y el vicepresidente Mike Pence, ofreciéndole a la presidenta demócrata del Congreso, Nancy Pelosi, sustituirle.

Es en este contexto cuando Trump realiza la llamada de teléfono a Erdogan, invitándole a atacar al norte de Siria y anuncia la retirada de unos pocos soldados de una base militar, sorprendió hasta a Mike Pompeo que afirmaba que EEUU nunca dio ‘permiso’ a Turquía para lanzar esta “operación militar” contra los kurdos. ¡Pompeo podrá ser el siguiente en caer del gobierno!

Trump sigue jugando su baza del máximo jefe de las fuerzas armadas para deshacer los logros imperialistas del «Estado profundo»: podrá desmantelar cerca de 800 bases militares de EEUU esparcidas por el mundo y repatriar a decenas de miles de soldados, asestando un duro golpe al Pentágono y el complejo industrial-militar. En este caso, su intención sería un intercambio con sus enemigos: ellos retirarán la moción de censura y él no echará a la basura el resultado de años de guerras de expansión de EEUU en Oriente Próximo.

Por el momento, el ganador es Trump: ha conseguido, con este caos controlado, desviar la atención del mundo de Ucraniagate a la brutalidad de los turcos y la tragedia de los kurdos.

Por Nazanín Armanian

14 octubre 2019

Publicado enInternacional
Protesta en Hanover, Alemania, contra la incursión militar turca en el norte de Siria.Foto Ap

Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido cuando ha dejado aislado a Israel, que apoyaba "la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía".

La prensa iraní le ha dado mucho vuelo a una serie de artículos del rotativo Haaretz, cercano al partido laborista de oposición y crítico de su premier alicaído (https://bit.ly/32ceRw2): “Netanyahu queda como un jinete solitario del tigre de papel ( sic) Trump después de la traición a los kurdos sirios”.

ChemiShalev, de Haaretz, arguye que la “temeraria apuesta del premier (israelí) en un desvergonzado presidente de Estados Unidos (EU) se despliega ante los ojos perplejos de Israel (https://bit.ly/33pnfsj)”.

ChemiShalev exagera, ya que Netanyahu, gracias al talmúdico Jared Kushner, extrajo el máximo de concesiones a EU: la anexión de las Alturas del Golán en el sur de Siria y la transferencia de la embajada de EU a Jerusalén, mientras la prometida anexión del valle del río Jordán queda en el aire. Las extracciones y sustracciones tienen también sus límites.

En Israel no entienden el nuevo condominio operativo de EU y Rusia en el Medio Oriente, que sustituye al caduco acuerdo británico-galo Sykes-Picot de hace 103 años.

El más popular periódico israelí YediothAhronoth comenta que "Trump abandona a sus aliados sin pestañear e Israel es susceptible de ser el próximo".

El analista turco Serkan Demirtas expone la oposición conjunta de EU y Rusia a la condena de Francia y Gran Bretaña, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la invasión turca en el norte de Siria ocupado por los kurdos (https://bit.ly/2nGaiLH).

Ante las feroces críticas europeas, en particular de Francia y Alemania (https://bit.ly/33pfliM), el canciller turco Mevlüt Çavuşoğlu denunció a Francia de intentar desintegrar a Siria como lo hizo en Irak (https://bit.ly/2MduXjL).

Varios países vecinos y lejanos intentan balcanizar a Siria cuando Israel ya se llevó su tajada en las Alturas del Golán en el sur sirio y Turquía –que ha incursionado varias veces– "apoya" a los rebeldes sirios, opositores al gobierno central de Bashar al Assad, en la estratégica provincia de Idlib (6 mil 97 km2 con 3 millones de habitantes).

La prensa "Occidental", incluyendo al Partido Republicano y a los evangelistas –ambos aliados de Trump–, está ganando la batalla de la (des)información a favor de los kurdos, por lo que a Turquía le urge acelerar su operativo antes de que intervengan en forma decisiva Trump y Putin: los únicos que pueden frenar al sultán neo-otomano Erdogán, que busca quedarse con el liderazgo huérfano del sunismo (mínimo 80 por ciento de los mil 800 millones de musulmanes en el mundo).

Además de desvincular al 19 por ciento de kurdos (en el sudeste de Turquía) de sus correligionarios kurdos sirios, lo que busca el sultán neo-otomano Erdogan es crear un territorio amortiguador de 30 kilómetros de profundidad, hoy en manos kurdas, con el fin de instalar a 3 millones de refugiados sunitas que han desestabilizado el equilibrio doméstico de Ankara.

Un grave problema radica en los 11 mil yihadistas encarcelados por los kurdos sirios que han empezado a fugarse y pueden inundar Europa.

El traslado de 3 millones de refugiados sirios sunitas de Turquía y el repliegue de los kurdos sirios tendrá severas reverberaciones en la cartografía adyacente a Siria, donde no hay que eliminar la hipotética fusión de la estratégica provincia de Idlib, todavía en manos de los rebeldes sunitas apoyados por Ankara, con los refugiados sirios sunitas provenientes de Turquía y que se pueden esparcir al oeste del río Éufrates: desde Al Raqa hasta Deir-ez-Zor, pletórico en hidrocarburos (https://dailym.ai/32bGhT1).

Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva "independencia".

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
Crónica desde Rojava: “No existen Derechos Humanos, todos mienten”

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. Entre los 35 muertos reportados se encuentra una dirigente del Partido por el Futuro, recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques perpetrados por el ejército turco y sus aliados yihadistas en el norte de Siria, en la llamada Autoadministración Democrática del Norte y Este de Siria, están provocando desplazamientos masivos hacia el interior del país desde que empezaron el pasado miércoles. En la región viven alrededor de cinco millones de personas de diferentes etnias: kurdos, árabes, siriacos, caldeos, asirios, circasianos, armenios, chechenos y yazidis.

Según la Media Luna Roja (Heyva Sor), 14 civiles habrían sido asesinados en los ataques, entre ellos un niño de 11 años, y 33 personas han sido heridas gravemente. La última actualización compartida por el Centro de Información de Rojava eleva esta cifra a 35 muertes y un centenar de heridos.

Entre las personas fallecidas se encuentra Hevrin Khalaf, copresidenta del Partido por el Futuro (Partiya Pêşroj), que ha sido asesinada en la mañana del sábado en la carretera de Til Temir por proxis yihadistas afiliados a Turquía. El Partido por el Futuro ha sido recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques comenzaron en los alrededores de la ciudad de Sere Kaniye (Ras al-Ain) y la ciudad de Dirbesiye en el Cantón de Cizire el pasado 9 de octubre hacía las 16h. Ambas ciudades colindan con la frontera de Turquía. Pero pronto hubo ataques simultáneos a otras ciudades, Derik, Kobane, Ain Isa, Girê Spî (Tel Abyad). Esta periodista fue testigo de los ataques contra la ciudad de Serê Kaniye con artillería pesada y de cómo los aviones de combate surcaban los cielos dirigiéndose al interior del país. Los habitantes de la ciudad de Serê Kaniye comenzaron a huir en dirección sur, hacía las ciudades de Til Temir y Haseke. Grandes atascos de coches, camiones y autobuses, completamente llenos, se formaron en la carretera de salida. Había también muchos civiles que huían a pie, personas ancianas, niños y discapacitados.

Las cifras de desplazados aumentan cada día. Según el Centro de Información de Rojava, al menos 190.000 personas han huido de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera turca, y se han dirigido principalmente a las ciudades de Haseke y Raqqa, al sur de la región.

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. El colegio Lebidbin Rebia acogía hasta ayer a 40 familias, entre 250 y 300 personas. Los desplazados vienen de las ciudades de Serê Kaniye, Kobane y Girê Spî. Los suplementos médicos son organizados por ONG’s locales y la Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor). Según el responsable del colegio, hay falta de agua potable y comida. Heyva Sor avisa de la escasez de agua en la ciudad de Haseke, donde se encuentra uno de los principales hospitales de toda la región. La carencia se debe al ataque contra la estación de agua de Alok, que suministraba agua a medio millón de personas. La falla en la estación de agua afecta también al resto de hospitales de la región

Zehra Qewesa, desplazada desde un pueblo de la región de Kobane, se encuentra actualmente en el colegio Lebidin Rebia. Zehra relata cómo tuvieron que huir de su pueblo a pie con los niños en brazos. Protesta por la traición del gobierno de EE UU y la falta de iniciativa real de la comunidad internacional para parar la invasión de Turquía. “No existen los derechos humanos. Ni América, ni Francia, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ninguno de ellos sabe qué son los derechos humanos. ¡Todos mienten!”.

Otra mujer de la región de Kobane, que prefiere no dar su nombre, relata su huida: “Salimos corriendo de nuestras casas, estaban bombardeándonos. Llegamos a la ciudad de Ayn Isa, allí los bombardeos continuaban desde los aviones. Pero nosotros, ¿qué hemos hecho? ¿A dónde vamos a ir?”.

Aparte de los ataques del ejército turco y sus proxis yihadistas, las células durmientes del Estado Islámico (ISIS) se han activado y están perpetrando diversos atentados en diferentes puntos de la región. El sábado 12 de octubre un coche bomba explotó frente a un local de kebab en la concurrida ciudad de Qamishlo. Hasta el momento, son cuatro las víctimas mortales, pero también hay varios heridos graves. Asimismo, la pasada madrugada, un coche bomba explotó cerca de la cárcel de la ciudad de Haseke donde se encuentran varios prisioneros de ISIS.

El mismo sábado, las familias de ISIS que se encuentran en el campo de refugiados de al-Hol, han llevado a cabo varios ataques con piedras y una revuelta contra las fuerzas de seguridad del campo; cinco mujeres han sido detenidas. El campo de al-Hol acoge a más de 70 mil personas, la mayoría de ellas mujeres y niños de ISIS que huyeron tras la victoria de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la región de Deir Ez Zor, al este de Siria. El portavoz de las FDS, Kino Gabriel, ha declarado que las FDS “no pueden garantizar la seguridad del campo de al-Hol ni de las prisiones donde están encarcelados los prisioneros de ISIS” si tienen que concentrarse en protegerse de la invasión.

 

Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez

SIRIA


publicado

2019-10-13 09:00

Publicado enInternacional