Siete pasos para lavar la cara de tu multinacional

Con motivo del segundo aniversario del derrumbamiento del edificio de Rana Plaza, donde murieron 1.127 personas que trabajaban fabricando ropa para empresas como Benetton, Children's Place, Mango, Primark o El Corte Inglés, las autoras analizan las estrategias de las multinacionales del sector textil para mejorar su imagen


Tras el derrumbe del Rana Plaza, al igual que en anteriores escándalos de la industria textil de los últimos 30 años, las grandes firmas de moda que producen en Bangladesh anunciaron cambios drásticos en el nivel de exigencia hacia sus proveedores y compromisos propios. Las muertes de Rana Plaza no son casos aislados, tampoco las medidas propuestas por las grandes empresas. Repasamos las 5 técnicas de maquillaje más habituales de las empresas transnacionales del textil tras verse implicadas en algún escándalo medioambiental o social.


1. La fábrica no es nuestra, no lo sabíamos, nos han engañado.


Desde el comienzo de la deslocalización industrial, cuando las empresas empezaron a cambiar sus sedes de producción a países en donde les sale más barato producir, cada vez es más difícil saber el origen de los productos textiles que compramos, ya que en la mayoría de los casos se subcontrata. En ese argumento se amparan las multinacionales del sector cuando sale a la luz un escándalo, que eso lo hacen otras empresas y que en absoluto están vinculadas.


Así fue el caso de Levi´s. En 1991 se destapó la situación de los trabajadores inmigrantes chinos que trabajaban para Tan Holdings Corporation en las Islas Marianas (estado libre asociado a EE UU). El Departamento de trabajo de EE UU que fue quien descubrió la situación, definió las condiciones laborales como de semi-esclavitud. La marca de vaqueros reaccionó cortando relaciones comerciales y argumentando que ellos no sabían nada y que de alguna manera habían sido engañados.

Irónicamente, aunque la producción en estas islas del Pacífico ya era deslocalizada, fue de las últimas fabricas de Levi´s con la etiqueta "Made in USA". Por lo que Levi´s no volvió a tener problemas con las autoridades estadounidenses. Tan Holdings Corporation, por su parte, tuvo que pagar la mayor indemnización por motivos laborales de la historia de EE UU.


Las respuesta de Levi´s hoy, en día, ya no resultaría convincente. Hoy está más aceptado que las empresas tienen responsabilidad sobre a quién contratan. Ya no es que la empresa sepa y no actué, sino que no haga los esfuerzos necesarios para que se cumplan las condiciones mínimas exigidas por su supuesto código ético. Ahora las peores condiciones no se dan en en las fábricas subcontratadas por las marcas, sino en las que éstas a su vez subcontratan. Las marcas así se eximen de su su responsabilidad y lo denominan como un "problema de trazabilidad".


2. Elabora un código de conducta.


Prácticamente ya no quedan empresas multinacionales que no tengan uno. Pero en su momento, publicar un código de conducta fue la respuesta más típica de las marcas de ropa frente a los escándalos laborales y medioambientales. Se trataba de una declaración pública de intenciones que hasta entonces no existía.


En un código de conducta de los años '90 encontraríamos cuestiones como el compromiso de vigilar que en las empresas contratadas se pagara el salario mínimo, que no hubiera explotación infantil, que la duración de la jornada laboral fuera la estipulada en dicho país, que se respetara el derecho de asociación sindical, que no se envenenaran los acuíferos locales y un largo etcétera. En líneas generales, el código recogía el compromiso de vigilar que se cumpla la ley del país en el que se lleva a cabo la producción. Sin embargo, hay bastantes prácticas censurables y que son legales, como por ejemplo, el caso de China, donde no se reconocen derechos sindicales.


Pese a todo, los códigos de conducta no resultaron ser por sí solos garantía de su propio cumplimiento. Nike, publicó el suyo en 1991 y eso no impidió que surgieran casos de explotación infantil en Pakistán en 1996. Inditex por su parte publicó el suyo 2001 lo que tampoco evitó que en 2011 se encontraran una treintena de talleres clandestinos con mano de obra coaccionada produciendo para la marca en Brasil. Sólo después la empresa terminó por aceptar que el monitoreo de sus contratas lo realizara un organismo externo, la federación sindical "International Textile, Garment and Leather Workers' Federation", integrada en "IndustriALL Global Union".


3. Si los retos no son asumibles, márcate los tuyos propios.


Hay otros muchos casos de empresas que optan por marcar sus propios objetivos para atacar tangencialmente un determinado problema. Un ejemplo aún más vergonzoso que el anterior lo encontramos en relación al desastre del Rana Plaza.


Tras el colapso del edificio del Rana Plaza en 2013 se promueve un acuerdo vinculante firmado por fábricas bangladesíes, grupos textiles internacionales y sindicatos locales, internacionales y ONG. El tratado básicamente establece que en las fábricas se ha de cumplir con los estándares de seguridad laboral y que las marcas de ropa deben pagar un sobre coste en el producto para implementar las medidas necesarias para que no se repita una tragedia similar. Es el Acuerdo de Bangladesh.


Las cadenas de moda presentes en Bangladesh han ido firmando el acuerdo con mayor o menor premura, pero a día de hoy casi todas han terminado firmando. Aquellas empresas que decidieron no firmar el tratado, Wallmart, Gap y una quincena de empresas norteamericanas más, elaboraron un acuerdo alternativo llamado Alliance for Bangladesh Worker Safety el cual tiene el mismo objetivo pero plantea planes de acción mucho más modestos y no es vinculante. Las empresas no se comprometen legalmente a pagar más a una fábrica por cuestiones de seguridad.


4. Si no convences a las asociaciones y organizaciones de referencia, crea las tuyas propias.


En 1999 Nike llevaba una década en la que su imagen se había visto bastante erosionada. Se lanzaron distintas denuncias por las condiciones laborales en las que se fabricaban sus productos, siendo especialmente graves las acusaciones documentadas de explotación infantil. Tanto es así que la empresa era para mucha gente el ejemplo paradigmático de los costes humanos de la globalización. A pesar de que el nivel de ventas no empeoraba, la situación era bastante critica.


A lo largo de esa década la empresa había argumentado que no sabía lo que pasaba en sus fábricas y había publicado un código de conducta; aún así seguía transmitiendo una clara imagen de esclavitud. Ese año, Phil Knight, anunció que la entrada en el nuevo milenio no sería igual, que se había alcanzado un punto de inflexión y que era momento de tomar medidas contundentes. La garantía ahora era que sus proveedores tendrían que someterse a auditorías realizadas por una asociación independiente y sin conflictos de intereses. Y para ello promovió conjuntamente con el gobierno estadounidense la creación de la Fair Labor Association (FLA, por sus siglas en inglés).


La FLA es una organización sin animo de lucro que tiene por objetivo la mejora de las condiciones laborales en el mundo. Su funcionamiento es a través de afiliaciones, es decir las empresas a las que vigila son sus afiliadas, y estas pagan una cuota de afiliación que es la fuente de financiación de la FLA. Así pues la asociación independiente que les vigila había sido creada por iniciativa suya y su único conflicto de intereses es que sus sueldos se pagan con el dinero que Nike pone.


5. Si no te certifican, certifícate tú mismo.


También a raíz del hundimiento del Rana Plaza, Inditex plantea toda una estrategia de cambio de imagen. Es de las primeras empresas en firmar el Acuerdo de Bangladesh y aprovechando los esfuerzos e inversiones que implica el acuerdo, sacan lo mejor de la situación y crean el 'sello' Wright to Wear, es decir, una certificación que se otorga a empresas que cumplan con un conjunto de iniciativas divididas en distintos ejes: social, ecológico, seguridad laboral, reducción de químicos, control de calidad y seguimiento del proceso. Debido a todas las medidas de seguridad laboral implementadas, al terminar 2013 Inditex presenta la memoria anual de Ready to Wear, a pesar de que esta solo existía desde hacia unos pocos meses. Es difícil saber si es algo anterior a la tragedia bangladesí o una iniciativa creada a contrarreloj para que parezca desvinculada del derrumbe.
La estética que la iniciativa presenta recuerda poderosamente a una certificación externa como pudiera ser por ejemplo la de comercio justo. De hecho el término 'sello' parece implicar un control de calidad, casi la suposición de que puedes decidir pasar o no los controles pertinentes porque te puedes crear los tuyos propios: no deja de ser una auto certificación.
6. Con un toque de verde, mejora lo que sea.


El termino Green Wash designa a este tipo de acciones de lavado de imagen a través la ecología en marcas con poco o ningún compromiso ecológico en su forma de funcionar.


Como ejemplo, pongamos el documental Home. Estrenado en 2009, se trata de una reflexión sobre la fragilidad del planeta desde una mirada cósmica, narrado todo en imágenes aéreas en un estilo que podría recordar a la trilogía qatsi; la voz en off nos hace reflexionar sobre nuestro exceso y voracidad como especie. Sin embargo, resulta un tanto desconcertante que un documental de concienciación ecológica, empiece con los logos de distintas empresas, principalmente de moda, como Puma, Gucci o Yves Saint Laurent, entre otras. Básicamente el grupo empresarial PPR, formado por multinacionales francesas entre las que se encuentran las antes mencionadas, financió la producción del documental con 10 millones de euros, a cambio de lo que se agradece a las empresas su ayuda en los títulos de crédito.


Otro iniciativa que presentó H&M era su programa Garment Collecting, por el cual ponía contenedores de ropa usada, como los que pone Cáritas o Humana en las calles, para que reciclaras tu ropa vieja, entendiendo, por supuesto, que en el mismo viaje vas a comprar más ropa. De hecho, se promueve tu buena acción con cupones de descuento. Merece la pena ver el vídeo que publicita programa y analizar el trasfondo del mensaje: "no tienes porque sentirte culpable por tirar tanta ropa, si la traes aquí el planeta te lo agradecerá". Además no hay que olvidar que la gestión de ropa usada es un negocio rentable.


7. Crea una Fundación.


Todas y todos hemos oído hablar la fundación Amancio Ortega y de lo filántropo que es el dueño de Inditex. Pero también tenemos la Nike Foundation, Levi Straus Foundation, Walmart Foundation, Be What´s Possible (Gap Inc.), PPR foundation y la H&M Foundation. Todas marcas mencionadas tienen su fundación. No es que estas fundaciones no realicen una labor positiva. Pero es necesario no confundir las prácticas de una empresa en el ejercicio de su actividad, con el las causas que decidan abanderar sus accionistas con sus beneficios. Y también es importante que no nos patinen las cifras. En el año 2012 Amancio Ortega dono 20 millones de euros a Cáritas. 20 millones es mucho dinero, de hecho es la mayor donación que ha recibido Cáritas en su historia. Pero en 2013 en beneficio neto del Grupo Inditex era de 2.382 millones de euros. Simplemente deberían mantenerse las dos cifras es sus respectivos contextos. Y no considerar que cuando se habla del modelo de producción de Zara los 20 millones de Cáritas aportan algo al entendimiento del conjunto.


Bangladesh, dos años después


A pesar de todo lo dicho, la industria textil es sensible a la opinión pública que cada vez está más informada. Tras cada crisis que afrontan las marcas se intenta maquillar la realidad, pero también la realidad le supera y se adapta. En Bangladesh, en los dos últimos años, se han firmado las indemnizaciones de las víctimas del Rana Plaza, se ha alcanzado el Acuerdo Bangladesh por el que los salarios han subido un 70% (de 38$ a 67$, todavía por debajo de el coste de vida del país).


También la persecución a sindicalistas y activistas se ha relajado. Un ejemplo es la recuperación de estatus legal de Centro de Solidaridad con los Trabajadores de Bangladesh (BCWS por sus siglas en inglés) que se le fue denegado en 2010. En parte por la presión de departamento de estado de los EE. UU y la Unión Europea, y en parte también por la presión de los consumidores occidentales. Pero gracias sobretodo a los propias luchas y a los propios esfuerzos de las trabajadoras, sindicalistas y activistas que les toca día a día afrontar la cara mas fea de la industria de la moda completamente desmaquillada.

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Europa abre los ojos a la crisis migratoria

Los ministros europeos adoptaron un plan que refuerza las operaciones de vigilancia y de rescate de inmigrantes en el Mediterráneo, aunque es menos ambicioso que el texto original. La intervención militar de Occidente en Libia generó un efecto boomerang.


No hay ruta más mortal para los migrantes que la del Mediterráneo: cerca de 1200 muertos en los últimos diez días y un record absoluto a lo largo de 2014. Los naufragios más importantes que se produjeron durante abril tuvieron lugar en el llamado Canal de Sicilia. Este espacio marítimo situado entre Túnez, Libia, Sicilia y Malta se ha convertido en el corredor de la muerte para todos los candidatos a la inmigración que, desde la muerte del líder libio Muamar Khadafi, acuden a Libia provenientes desde toda Africa con el propósito de ingresar a la Unión Europea. Según datos suministrados por la Organización Internacional para las migraciones (OIM), la frontera europea ha sido la más mortífera del globo. Sesentay cinco por ciento de los migrantes muertos en el mundo en el curso de 2014 perdieron la vida en el Mediterráneo. Las estadísticas son de una cruel transparencia: 3279 personas murieron en el Mediterráneo, 265 en el Cuerno de Africa, 307 en la frontera norteamericana, 540 en el golfo de Bengala y 626 en otros puntos del planeta. A título aún más comparativo, entre el 1º de enero de 2015 y el 19 de abril, 1600 migrantes murieron en el Mediterráneo contra 41 en la frontera entre México y Estados Unidos. En síntesis, en lo que va de 2015, un inmigrante muere cada dos horas en el Mediterráneo. Desde el año 2000, más de 20 mil personas murieron intentado llegar a Europa, principalmente a través del Mediterráneo.


La caja de Pandora que destapó Occidente con su intervención militar en Libia (2011) no sólo dejó al país en una ruina política absoluta sino que, además, creó uno de los focos de desastre más espantosos de la historia. Carlotta Sami, la representante en Italia del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, no tiene palabras para definir lo ocurrido: "Se trata de una hecatombe nunca vista en el Mediterráneo". El mismo HCR califica a ese mar de leyendas románticas como "la ruta más peligrosa del mundo". La Unión Europea, hasta ahora, ha dado muestras de lo que sabe hacer mejor que ninguna potencia mundial: retórica humanitaria encendida y vacío de acciones tangibles. Una vez más, Occidente se confronta a los desastres que él mismo modela, pieza por pieza. Esta barbarie moderna tiene una fecha de gestación, un nombre y un principal responsable, el ex presidente francés Nicolas Sarkozy, agitado promotor del derrocamiento de Khadafi y de la Resolución 1973 de las Naciones Unidas que, el 17 de marzo de 2011, abrió el cielo a la intervención militar de la Alianza Atlántica (OTAN).

Dicha resolución creó una zona de exclusión aérea sobre el espacio aéreo libio al tiempo que autorizó a que se "tomaran todas las medidas necesarias" para proteger a la población civil de un país que en ese momento estaba en plena guerra civil. Pero la "protección" se convirtió, de hecho, en una cruzada para derrocar a Khadafi. Los brillantes estrategas de París, Londres o Bruselas no calcularon que el vacío que segaría al largo reinado de Khanada no sería absorbido por nada ni por nadie. Sin sistema político consolidado, la guerra interna continuó y el desmantelamiento del Estado condujo a más violencia y, ahora, a esta nueva ventana hacia el infierno que es la muerte de los migrantes que parten desde Libia. La irrupción de grupos jihadistas también se suma a la hecatombe en permanente gestación. Varios especialistas y responsables políticos están convencidos de que estas olas migratorias desde Africa son también parte de una estrategia de los jihadistas islámicos destinada a desestabilizar a Europa.


La desaparición brutal de los migrantes en altamar es también un asunto de dinero y concierne igualmente la escasa solidaridad europea con Italia. Después del pico de muertos en la localidad italiana de Lampedusa que se registró en 2013, Italia activó el dispositivo Mare Nostrum. Este operativo permitió salvar la vida de 150 mil personas. Su alto costo, nueve millones de euros por mes, y la escasa participación en su financiación de los socios europeos de Roma, llevó a Italia a montar otro operativo mucho más económico, Tritón, esta vez supervisado por Frontex, la Agencia Europea de Vigilancia de las fronteras, y cuyo costo mensual asciende a casi tres millones de euros.


Libia se ha tornado en una bomba migratoria para Europa. El pasado 14 de abril, el ministro de Trabajo libio, Mohammed Abou Al-Khair, dijo en conferencia de prensa que "Europa debe asumir su parte de responsabilidad. Libia no puede asumir sola todo el peso". La UE Europea convocó para este 23 de abril una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno para estudiar una respuesta a la crisis. ¿Qué decidirán? Europa lleva una década tapándose los ojos o respondiendo con amagos. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, consideró que la Unión Europea tiene un "deber moral" con esta problemática, tanto más cuanto que la UE dejó prácticamente sola a Italia al timón de esta crisis. El comisario europeo para la inmigración, Dimitris Avramopoulos, admitió en Bruselas que "los acontecimientos nos sobrepasaron". Sin embargo, el conteo de cadáveres sigue sin movilizar los cimientos de las democracias europeas. Reunidos ayer en Luxemburgo, los ministros de Interior y de Relaciones Exteriores de la UE adoptaron un plan de 10 puntos que comprende desde el refuerzo de las operaciones de vigilancia hasta el rescate de migrantes en el Mediterráneo. Sin embargo, el texto inicial presentado por la Comisión Europea era mucho más ambicioso y de un alcance financiero dos veces superior al acordado ahora. La comisión había elaborado un plan de refuerzo de la operación Tritón, la cual comprendía un aumento de los medios técnicos (los barcos) y un presupuesto dos veces superior al actual (tres millones de euros). Los ministros optaron por un plan más barato y no sólo en dinero. Bruselas había propuesto que se dieran 5000 autorizaciones suplementarias para los demandantes de asilo. Nada. Esa idea fue borrada del texto final de 10 puntos. Las cifras siguen jugando en contra de Europa y demuestran que el Viejo Continente se desliza hacia la fortificación de un castillo inexpugnable. En 2014, la UE accedió a autorizar 7500 pedidos de asilo mientras, en el mismo período, Estados Unidos aceptó 57 mil.


Libia y la crisis migratoria es la cara de Occidente detrás del espejo. En los naufragios y desapariciones cotidianas, en la guerra que sigue sacudiendo a Libia, están las flores malditas de las semillas que sembraron las potencias occidentales.


EL NEGOCIO DETRAS DE LA PROHIBICION DE ENTRADA A EUROPA


Traficantes de la desesperación


"Habrá traficantes y muertes, muchas muertes, mientras siga vigente el actual sistema de total cerrazón jurídica que impide la llegada de los inmigrantes", denuncia Enrico Calamai, trabajador humanitario.

 

Por Elena Llorente
Desde Roma


El tráfico de seres humanos no se detiene ni un día, pese a que este fin de semana murieron más de 700 inmigrantes en el Mediterráneo. Ayer, otras tres naves con migrantes pidieron ayuda a las autoridades marítimas y una de ellas encalló cerca de la isla griega de Rodas. Las imágenes mostraban a la gente agarrada a los pedazos de la barcaza que todavía flotaban. Pero no termina ahí. Según la fiscalía de Palermo, en Sicilia, cerca de un millón de personas estarían esperando en Libia para partir a Europa. El fiscal adjunto de Palermo, Maurizio Scalia, explicó a la prensa que además el tráfico ha cambiado. Ya no es como hace algunos años que exigían una cifra por todo el viaje. Ahora, explicó, los traficantes, que no siempre son la misma banda, pretenden una cifra para atravesar el desierto, desde los países de Africa central hasta Libia, cerca de 5000 dólares; para atravesar el mar, otros 1500 dólares; para ser alojados en centros clandestinos en Sicilia o el sur de Italia, entre 200 y 400 euros; y para ser trasladados clandestinamente a otros países de Europa, unos 1500 euros.


Mientras tanto la policía de Palermo, por orden judicial, arrestó en la noche del domingo a 24 personas, todas implicadas de una u otra manera en el tráfico de inmigrantes, principalmente en Catania (Sicilia), donde se ocupaban de hacer escapar a los extranjeros de los centros oficiales de recepción donde llegan después de haber sido salvados en el mar, luego del pago, obviamente, de nuevas y considerables sumas de dinero, y principalmente para ser llevados a países como Alemania, Holanda o el Reino Unido. Esto en cuanto a Italia porque de Europa es poco lo que se ha sabido hasta ahora. La presidencia de turno de la Unión Europea (UE), que este semestre está a cargo de Letonia, decidió hacer una reunión de urgencia de todos los ministros de Asuntos Exteriores en Luxemburgo. Pero difícilmente puedan salir decisiones fundamentales de ese encuentro. El jueves debería realizarse una reunión extraordinaria del Consejo Europeo, y uno de los puntos a discutir sería la posibilidad de aumentar el número de migrantes que cada país recibe.


"Los traficantes de seres humanos son como los esclavistas de siglos atrás", dijo ayer el premier italiano Matteo Renzi en conferencia de prensa conjunta con su colega de Malta, Joseph Muscat. A Malta, precisamente, llegaron ayer los primeros cadáveres de la nave con 900 migrantes que se hundió este fin de semana cerca de Libia. Renzi recordó que la policía italiana ha ya arrestado a 1002 traficantes. Muscat, por su parte, indicó que "Italia está haciendo todo lo que se puede, pero estos criminales no pueden irse a dormir tranquilos pensando que Europa no tiene los atributos para tomar una decisión. Es necesario no tener que esperar meses para tomar medidas preventivas". Según Renzi, habría que organizar una misión europea apuntando a los traficantes. "De cada 100 personas que llegan a Italia, 91 llegan de Libia. El primer problema a afrontar es la estabilidad de Libia", concluyó, aunque descartó todo tipo de intervención militar en el territorio. "Se cerró la página de la dictadura pero no se pensó en el después", concluyó Renzi aludiendo a la difícil situación de guerra civil que vive ese país.


Peligro, aluvión de refugiados


Pero un bloqueo naval a Libia, ¿podría ser una solución como algunos dicen en Italia? "Un bloqueo naval a Libia significaría abandonar a su suerte a las miles de personas que están esperando, desesperadas, la posibilidad de huir de la guerra y del Estado Islámico", dijo a Página/12 Enrico Calamai, uno de los fundadores de la organización humanitaria Justicia para los Nuevos Desaparecidos, que precisamente se ocupa de los inmigrantes desaparecidos en el mar. Calamai, ex cónsul en la Argentina, que se hizo célebre por haber salvado decenas de argentinos que escapaban de la dictadura en los años '70, añadió que la solución es "volver a lanzar Mare Nostrum con bandera italiana o bien con bandera de las Naciones Unidas o de la UE. No es difícil y se podría organizar en pocos días. La marina italiana está dispuesta a hacerse cargo, pero el gobierno no quiere por razones políticas y electorales". Mare Nostrum, una operación organizada por el gobierno italiano hasta el año pasado y puesta en marcha por la marina local, salvó miles de vidas en el Mediterráneo. Pero, por varias razones, entre ellas algunas de presupuesto, fue sustituida hace algunos meses por una operación europea llamada Tritón, que no ha dado resultado alguno, según los expertos.


¿Por qué la UE no se decide a tomar medidas? "La UE, como la OTAN, ha declarado hace tiempo que la llegada masiva de refugiados constituiría un problema de desestabilización para los países de destino. Esto es cierto solamente en un sistema político-económico de tipo neoliberal, que corta el gasto público lo más posible y, por lo tanto, los ciudadanos, que ya se ven despojados de toda ayuda estatal (educación, hospitales, jubilaciones, transportes), se sentirían todavía más empobrecidos, con la consecuencia de que se podría desatar una "guerra" entre pobres, como ocurrió hace meses en la misma Roma. Es evidente que cuando una alianza militar (OTAN) y otra política (UE) identifican un peligro, éste tiene que ser eliminado de una manera o de otra", agregó Calamai.


"Habrá traficantes y muertes, muchas muertes, mientras siga vigente el actual sistema de total cerrazón jurídica que impide la llegada de la gente. Es este sistema el que transforma a los migrantes en res nullius (cosa de nadie), sin derecho alguno, el que los obliga a entregarse a los traficantes, con los resultados que estamos viendo. A los traficantes los creamos nosotros con nuestro prohibicionismo. Bastaría con dar instrucciones a las embajadas en Libia para que concedan visados a quien quiera pedir el status de refugiado, para terminar con estas muertes que son crímenes contra la humanidad", concluyó el ex cónsul. La organización humanitaria de la que participa y muchas otras se han dado cita hoy ante el Parlamento italiano para protestar por las muertes en el Mediterráneo.


TESTIMONIO TRAS EL NAUFRAGIO DE UN BARCO CON 700 PERSONAS


"No encontré sobrevivientes"

Por Michael Day *
Desde Roma


Un pescador de Lampedusa contó que vio el cuerpo de un jovencito flotando en una mancha de aceite mientras él se unía a la búsqueda de sobrevivientes del desastre de la noche del sábado en el Mediterráneo.


Vincenzo Bonomo dijo que había buscado en vano a alguien que hubiera quedado vivo después de que el barco se hundió. "Pensamos que habíamos visto todo y en cambio... Vi zapatos de niños, chaquetas, chalecos salvavidas, vi un cuaderno y una mochila, y ese pequeño niño boca abajo en una enorme mancha de petróleo que marcaba la tumba de mucha de esa pobre gente. Pero no pude encontrar ni un solo sobreviviente. Ni uno." Los que fueron rescatados revelaron cómo muchas de las víctimas fueron encerradas en el interior de la bodega cuando el buque se hundió en el Mediterráneo, entre Libia y Lampedusa.


El escalofriante testimonio de uno de los sobrevivientes, un hombre de Bangladesh, de 32 años, sugiere que pudo haber habido tanto como 950 personas hacinadas a bordo del buque de pesca de 70 pies que se hundió después de que los rescatistas lograran recoger sólo 28 de sus ocupantes.


"Había 950 de nosotros, 40 a 50 niños y 200 mujeres, los demás eran todos hombres", les dijo a las autoridades en Sicilia, después de ser trasladado a Catania en helicóptero. "Algunos logramos sobrevivir porque estábamos afuera, pero muchos de los otros estaban presos en la bodega de la embarcación debido a que los traficantes los habían encerrado y terminaron en el fondo del mar."


El hombre de Bangladesh fue el primer sobreviviente en llegar a Sicilia. Se informó que tenía lesiones en el pecho, pero consiguió hablar con los investigadores. Preguntó por un compatriota y se le dijo que había sido rescatado por un barco de la Guardia Costera, el Bruno Gregoretti. La nave traía a él y a los otros 26 sobrevivientes conocidos, todos adultos de sexo masculino, a Catania, ayer.


Los expertos dijeron que con las temperaturas del mar de primavera, de hasta 17° C, era posible que algunos de los migrantes pudieran haber sobrevivido durante varias horas en el agua después del incidente, si habían logrado aferrarse a algo flotante. Pero antes de las 10 de la mañana del domingo sólo había manchas de combustible y piezas del naufragio esparcidas sobre las olas, de acuerdo con uno de los equipos de rescate –apoya la afirmación del sobreviviente de Bangladesh que muchos fueron arrastrados a la muerte de inmediato, atrapados en la bodega del buque–.


El fiscal de Catania, Giovanni Salvi, dijo en una conferencia de prensa, ayer por la tarde, que el barco de los contrabandistas tenía tres niveles. Dijo que "unos cientos fueron metidos en el casco y fueron encerrados para impedir que salieran". El dijo que cientos más fueron encerrados en el segundo nivel, mientras que cientos más estaban en la cubierta superior. La llamada de socorro del buque migrante llegó a última hora del sábado por la noche, cuando alguien llamó a la guardia costera italiana diciendo "estamos en el mar, necesitamos ayuda".


Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Los médicos ligan el cáncer de un pueblo argentino a los agroquímicos

Un grupo de profesores de Medicina de la Universidad de Córdoba, Argentina, detectó en un pueblo agrícola de esa provincia, Monte Maíz, que las tasas de incidencia del cáncer y otras enfermedades triplican las medias provincial y nacional. Como conclusión, recomendó que se mudaran las plantas de almacenamiento de cereales, plaguicidas y otros agroquímicos fuera del centro urbano.


En Monte Maíz, de 8.200 habitantes y a 440 kilómetros al oeste de Buenos Aires, el alcalde, Luis Trotte, y otros vecinos le pidieron a la Universidad de Córdoba que investigara lo que ellos percibían como un aumento de enfermedades graves. Médico, alumnos de la universidad y expertos del Centro de Investigación de Medio Ambiente de la Universidad de La Plata participaron en el estudio. La investigación descubrió que la tasa bruta de incidencia de cáncer (casos nuevos diagnosticados por año) es de 707 por cada 100.000 habitantes, frente a 264 de la provincia de Córdoba y 217 de toda Argentina. Los principales tipos de tumores detectados fueron de mama, colon, próstata, tiroides y piel. El 21,6% de los casos ocurrió en menores de 44 años, un segmento de la población que solo está afectado en el 11,6% de los cánceres registrados en el nivel provincial.


El cáncer es la principal causa de muerte en Monte Maíz, el 33,4% del total en 2014. En la media de Argentina, son el 20%, por detrás de las enfermedades cardiovasculares.


Los médicos de la Universidad de Córdoba, encabezados por Medardo Ávila Vázquez, advirtieron de que por Monte Maíz circulan por año 600.000 litros de glifosato, un herbicida usado en las plantaciones de soja transgénica, y que son depositados en los 22 almacenes distribuidos por el pueblo, algunos de ellos sin habilitación municipal. Este mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que "hay pruebas convincentes de que los glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos". En Monte Maíz se planta soja, maíz y trigo.


Los investigadores recomendaron al alcalde que reubicara los depósitos de agroquímicos y también los de granos, dado que de las cáscaras también se desprenderían sustancias presuntamente tóxicas. Hallaron en los suelos restos de glifosato, cipermetrina y cloropiritos. También sugirieron que se reforestaran los suburbios. "La zona rural reúne 65.000 hectáreas, donde se aplican 630.000 litros de pesticidas por año", advierte el informe presentado el sábado.


El documento también manifiesta la preocupación por el basurero a cielo abierto que está situado a 800 metros del pueblo. También señala la existencia de agua estancada de inundaciones pasadas y la de un canal de desagüe con productos nocivos desechados por industrias locales.


No solo hay más cáncer en Monte Maíz. La tasa de abortos espontáneos asciende a 9,9% de las mujeres embarazadas, frente al 3% de media nacional. Los niños con malformaciones congénitas suman el 2,9% en los últimos 10 años (el 1,9% en Argentina). Los médicos también llamaron la atención por la cantidad de neumopatías, hipotiroidismo y lupus.


Argentina es el tercer productor mundial de soja. En 2012, en el primer juicio sobre contaminación con agroquímicos en este país, un tribunal de Córdoba sentenció a tres años de prisión condicional a un agricultor y a un piloto de avionetas que al fumigar plantaciones de soja habían contaminado a habitantes de un barrio vecino de esta ciudad. En una entrevista reciente con EL PAÍS, Antonio Aracre, codirector general para Latinoamérica de la suiza Syngenta, la mayor fabricante de agroquímicos del mundo, opinó sobre la toxicidad de sus productos: "Si vamos a hablar de un tipo que hace fumigaciones, nosotros somos padrinos de escuelas rurales y he visto camionetas fumigando a un metro de los chicos. Eso es criminal, el tipo tiene que ir preso. Pero el problema no está en el producto, que controla un montón de enfermedades que no controlas en el campo".

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Los 'robots asesinos' salen de la ciencia ficción

Los robots asesinos, máquinas que pueden tomar la decisión de matar de forma independiente de cualquier control humano, han abandonado la ciencia ficción para entrar de lleno en la agenda internacional sobre desarme: a partir del próximo lunes, la ONU reúne en Ginebra a decenas de expertos durante cinco días para estudiar todas las implicaciones de los llamados Sistemas de Armas Autónomos Letales (LAWS, en sus siglas en inglés). El objetivo de los investigadores es convencer a la comunidad internacional para que impulse una prohibición global de este tipo de armas, que plantean profundos dilemas éticos, sobre todo en el terreno de las leyes de la guerra: ¿quién es responsable si una máquina autónoma comete un crimen? Todavía no existen; pero sí la tecnología capaz de desarrollarlas.


"Soy muy optimista sobre la posibilidad de que se alcance un tratado para decretar su prohibición", explica Noel Sharkey, profesor emérito de Inteligencia Artificial y Robótica en la Universidad de Sheffield y el académico que ha impulsado la mayor campaña internacional contra los robots militares, Stop Killer Robots. "Hay muchas naciones implicadas, aunque este tipo de decisiones requieren mucho tiempo", agrega. Sharkey, que lleva casi una década dedicado exclusivamente a este problema, asegura que la reunión de Ginebra se produce "porque ha habido tanto debate sobre los robots asesinos, que las delegaciones nacionales en la Convención sobre Armas Convencionales han decidido convocar a expertos para documentarse a fondo antes de tomar una decisión".


El objetivo de esta convención es el control de lo que se denominan "armas inhumanas" y ha arrancado acuerdos internacionales para prohibir, por ejemplo, determinados tipos de minas antipersonales y los láser cegadores. Este armamento se prohibió antes de que estuviese operativo y eso es lo que pretenden los científicos: que los robots asesinos no lleguen a crearse nunca. Muchos países han desarrollado sistemas de armas autónomos, como el x47-B de EEUU, un avión que puede aterrizar y despegar solo. De hecho, la eficacia del escudo israelí Cúpula de Hierro se basa en la robótica. Se han inventado armas que se mueven por su cuenta –por ejemplo, el Samsung SGR-1 surcoreano que patrulla la frontera con Corea del Norte–, pero la decisión de abrir fuego sigue siendo humana. Por ahora.


Con motivo del encuentro de Ginebra, Human Rights Wacht y Harvard Law School's International Human Rights Clinic han publicado este jueves un informe que relata lo que implicaría que las máquinas con capacidad para decidir sobre la vida y la muerte entrasen en el campo de batalla. Su conclusión es clara: "Recomendamos prohibir el desarrollo, la producción y el uso de armas totalmente autónomas a través de un instrumento legal internacional". Una de las ideas contra las que lucha la campaña internacional es que, en principio, no suena mal que sean máquinas, y no seres humanos, los que hagan las guerras.

El panorama que describe este documento se parece bastante a Terminator: "Desde una perspectiva moral, muchas personas encuentran terrible la idea de delegar en máquinas el poder de tomar decisiones sobre la vida o muerte en los conflictos armados. Además, aunque las armas completamente autónomas no se dejen llevar por el miedo o la ira, carecerían de compasión, una salvaguarda clave para evitar la matanza de civiles. Debido a que estas armas revolucionarían la guerra, también pueden desatar una carrera armamentista. Una vez que estuviesen totalmente desarrolladas, se producirá una proliferación a estados irresponsables o grupos armados no estatales. Algunos críticos también argumentan que el uso de robots podría hacer más fácil que los líderes políticos recurrirán a la fuerza porque reduciría el riesgo para sus propios soldados". A todo esto, habría que sumar la responsabilidad ante las leyes de la guerra. Los expertos trazan el paralelismo con los coches autónomos, una tecnología plenamente desarrollada, pero no circulan porque no se ha resuelto el problema de la responsabilidad si ocurre un accidente con un coche que conduce una máquina.


El Comité Internacional para el Control de los Robots Armados (ICRAC), formado por científicos, abogados, expertos en derechos humanos, ha desarrollado un argumentario para la reunión de Ginebra con los problemas para la seguridad global que plantean las armas autónomas. "Nos encontramos en un momento crítico en la evolución del armamento. Todavía estamos a tiempo para detener la automatización de la decisión de matar, para asegurarnos que todas las armas siguen estando controladas por seres humanos", mantiene el texto.

Viernes, 27 Marzo 2015 06:45

En el país de la libertad

En el país de la libertad

Jacqueline es apenas una de las "2.500 personas que Estados Unidos ha decidido que deben morir en prisión por delitos cometidos cuando eran menores de edad". El país que se proclama campeón de los derechos humanos, defiende condenas que violan los derechos de niños y niñas.


"En 1993, Jacqueline Montanez fue declarada culpable de dos asesinatos cometidos en mayo de 1992, poco antes de su 16 cumpleaños. En el momento del delito era una adolescente que había pasado una infancia de abusos", señala el informe de Amnistía Internacional Aquí es donde voy a estar cuando muera. Estados Unidos: Menores condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad, publicado en 2011.


Jacqueline es apenas una de las "2.500 personas que Estados Unidos ha decidido que deben morir en prisión por delitos cometidos cuando eran menores de edad". El país que se proclama campeón de los derechos humanos, defiende condenas que violan los derechos de niños y niñas.


Casi dos tercios de los miles de menores condenados a cadena perpetua son de color, algunos de los cuales llevan más de media vida encerrados. Hay 79 presos con menos de 14 años cumpliendo cadena perpetua, pese a que la Corte Suprema declaró en mayo de 2012 que la cadena perpetua a menores es inconstitucional.


Cuando tenía dos años, Cristian Fernández fue encontrado desnudo y sucio caminando de madrugada por las calles de Miami. Nació fruto de la violación de su madre por un vecino, que acabó condenado a diez años de prisión. La violencia y los abusos sexuales fueron una constante en la vida de Cristian, que a los 13 años se convirtió en el preso más joven del país. Está acusado de haber asesinado a golpes a su hermanastro de sólo dos años mientras lo cuidaba y de abuso sexual sobre otro hermanastro, de sólo 5 años.


La pareja de su madre se suicidó delante de los hijos después de dar una brutal paliza a Cristian. Apenas seis meses después, fue detenido como responsable de la muerte de su hermanastro cuando tenía 12 años.


Miles de firmas se recogieron pidiendo que Cristian sea juzgado como un menor y no como un adulto. En 29 estados la justicia no hace diferencia entre adultos y niños. Pero la fiscalía sostuvo que debe "proteger a la sociedad de este individuo". Ahora, ¿quién protege a esos niños de la sociedad?


Amnistía Internacional finaliza su informe señalando: "Es hora de que Estados Unidos se una al resto del mundo ratificando la Convención sobre los Derechos del Niño e implementando plenamente su prohibición de imponer cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional a menores, incluidos los casos de personas ya condenadas". Una convención que no ha sido firmada sólo por Somalia y el país de la libertad.

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Viernes, 27 Marzo 2015 06:28

Record de palestinos muertos

Record de palestinos muertos

El informe analiza las causas subyacentes o responsables de la situación humanitaria en los territorios palestinos, "deteriorada por una prolongada ocupación" de Israel. El mayor número de víctimas que dejó la operación contra Gaza.

 

El 2014 fue un año "devastador" desde el punto de vista humanitario para los palestinos, que vivieron la mayor pérdida de vidas humanas desde la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, dijeron ayer responsables de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).


Así queda reflejado en el informe titulado "Vidas fragmentadas" presentado por la agencia de la ONU para la coordinación de Asuntos Humanitarios, que destaca cómo el año pasado 1,8 millón de personas sufrieron una escalada de las hostilidades en Gaza, donde 1500 civiles palestinos murieron –incluidos 550 niños– y otros 100.000 perdieron sus hogares durante la operación "Margen protector" lanzada el verano pasado por el ejército israelí en la Franja de Gaza.


Asimismo, en Cisjordania se batió un record del número de palestinos muertos en enfrentamientos con fuerzas armadas israelíes –58– y de gente desplazada por las demoliciones de viviendas no por razón del conflicto bélico, sino por falta de permisos de construcción en la denominada área C (bajo control militar y administrativo israelí) y en Jerusalén Este, que afectó a más de 1200 personas.


El informe trata de mostrar cómo "el territorio palestino está fragmentado en diferentes niveles por diferentes elementos", explicó el director del Departamento de Investigaciones de la agencia de la ONU en Jerusalén, Ezekiel Lein. Uno de ellos es, dijo, "la división geográfica entre Cisjordania y Gaza mediante una política de separación implementada por el gobierno de Israel" y las restricciones al comercio entre ambas zonas, lo que "dificulta las posibilidades de lograr un empleo o reducir la pobreza", acuciada por la discontinuidad entre Cisjordania y Jerusalén Este.


Además, apuntó, está "la política interna palestina con las dos zonas gobernadas por facciones diferentes que tienen falta de coordinación entre ellas y están en conflicto, lo que se refleja en los servicios que se da a la gente, la crisis de los salarios, etcétera."


El informe analiza las causas subyacentes o responsables de la situación humanitaria en los territorios palestinos, "deteriorada por una prolongada ocupación y la implementación de políticas israelíes que socavan las posibilidades de vivir una vida normal, autosuficiente". Los palestinos "siguen siendo objeto de amenazas a sus vidas, su seguridad física y su libertad", constata la OCHA. "Si hay que resumir, el problema principal en Gaza y Cisjordania a nivel humanitario es el tema del área C y el uso discriminatorio de la tierra bajo la ocupación israelí", dijo Lein.


"En Gaza, el tema es más complejo porque existe la necesidad de levantar el bloqueo y de que los donantes cumplan sus promesas, y de que las facciones palestinas implementen lo acordado para iniciar la reconstrucción" tras los 50 días de operación militar en 2014, agregó.


Para lograr cualquier mejora de la situación, la agencia considera que Israel debería cumplir como potencia ocupante con sus obligaciones de proteger y garantizar las necesidades básicas y los derechos humanos de la población civil palestina, así como terminar con los desplazamientos forzosos, la violencia sin responsabilidad y la imposición de restricciones. Y que todas las partes en conflicto deberían actuar de acuerdo con el derecho internacional y evitar el daño a civiles, además de aceptar sus responsabilidades ante la ley, según la OCHA.

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La tragedia de los Alpes, con la explicación menos pensada

El hombre, un alemán de 28 años formado en la escuela de Lufthansa, aprovechó una salida del piloto de la cabina para encerrarse en ella y embestir el avión de forma intencional. No se sabe por qué lo hizo, pero descartan que se trate de un acto terrorista.


El vuelo GWI9525 de Germanwings tiene un misterio menos. Todos los interrogantes que se plantearon los especialistas de la aviación desembocaron en una respuesta impensable: el avión que se estrelló en los Altos Alpes franceses con 150 personas a bordo no cayó a consecuencia de un accidente, sino que se trató de un crimen. Andreas Lubitz, el copiloto de 28 años formado en la escuela de Lufthansa, precipitó el aparato a tierra. A lo largo de un relato escalofriante y denso, Brice Robin, el fiscal de Marsella encargado de la investigación, resumió el primer misterio: "La acción del copiloto puede interpretarse como una voluntad de destruir el avión". El segundo queda intacto: ¿por qué? Lufthansa, la propietaria de la aerolínea de bajo costo Germanwings, dijo que no tenía ni el más mínimo indicio "de las motivaciones del copiloto". El prolongado descenso durante 9 minutos, la no activación de una alerta de emergencia y la ausencia de respuestas de los pilotos a los reiterados llamados de los controladores aéreos no fueron producto de un incidente técnico o de un acto terrorista, sino de la acción deliberada de Andreas Lubitz. El copiloto precipitó el avión al suelo mientras el piloto, Patrick S, intentaba entrar sin éxito en la cabina de donde había salido.


La puerta blindada de la cabina de la tripulación, impuesta luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se convirtió en una medida de seguridad mortal. El vuelo se inició según condiciones "normales en un vuelo normal, sin nada extraordinario". La grabación de las conversaciones entre los pilotos recuperada en la primera caja negra (VCR cockpit voice recorder) revela que el piloto salió en un momento de la cabina y que luego no pudo volver a ingresar. El fiscal de Marsella explicó que "se escuchan varias llamadas del comandante de a bordo a través del interfono para entrar en la cabina. No hay respuesta del copiloto. En un momento, el comandante llegó hasta golpear la puerta. Se escuchan golpes para derribar la puerta blindada".


Brice Robin aclaró que "en todo momento se escucha el ruido de una respiración humana en la cabina, hasta el impacto. Ello prueba que el piloto está vivo en la cabina. Su respiración es normal, no como la de una persona que sufrió un infarto".
El misterio de la conducta del copiloto es, por ahora, tan dramático como denso. Joven, alemán, sin antecedente alguno. El relato que ofreció el fiscal de Marsella es plano, hasta el momento en que se produce una ruptura: "Durante los 20 primeros minutos de vuelo, los dos pilotos conversan de forma animada, incluso cortés. Luego se oye al comandante de a bordo preparar el briefing para el aterrizaje en Dü-sseldorf". La banda sonora revela aquí un cambio de tono. Lo que era "cortés" y "animado" cambia de dimensión. El copiloto responde entonces de manera "lacónica", ya no se trata más de "un diálogo verdadero, de un intercambio. Hay respuestas breves". Después, "el comandante le pide al copiloto que se haga cargo de los comandos. Se oye el ruido de un asiento que retrocede y una puerta que se cierra. Visiblemente, el comandante salió para satisfacer una necesidad natural. En ese momento, el copiloto está solo con los controles".


A partir de allí, todo se precipita. Andreas Lubitz manipuló el "flight monitoring system", es decir, el dispositivo que acciona el descenso del aparato. El comandante se quedó sin poder volver a la cabina: "El copiloto, mediante una acción voluntaria, rehusó abrir la puerta de la cabina al comandante y accionó el botón que desencadena la pérdida de altitud". No existe posibilidad de que este gesto haya sido producto de un accidente. El fiscal precisó que hacen falta varios movimientos para que ese mecanismo entre en función.


Le siguieron cerca de nueve minutos de descenso a 700 kilómetros por hora, en medio de los golpes en la puerta del comandante y los llamados de la torre de control, hasta la activación de la alarma automática "Terrain, Terrain", que advierte sobre la inminente cercanía del suelo. En ese modelo del Airbus A320, la puerta se bloquea desde el interior y no hay forma de abrirla desde afuera. El relato de Brice Robin hiela la sangre. Todo es audible, hasta el último segundo: "Justo antes del impacto final se escucha el ruido de un primer impacto contra un terraplén". La muerte de los pasajeros fue "instantánea. Sólo al final, en los últimos minutos, se escuchan los gritos de los pasajeros".


En el pasado del copiloto no hay, por ahora, ninguna traza capaz de explicar un gesto semejante. Matarse a sí mismo y conducir a la muerte a 150 inocentes no es común. Aunque no sea frecuente, el suicidio de un piloto no es nuevo. En el último cuarto de siglo se produjeron unos seis casos similares. El más controvertido atañe al vuelo de un Boeing 767 de Egypt Air. El aparato se estrelló el 31 de octubre de 1999 poco después de haber despegado de Nueva York con 217 personas a bordo. La NTSB (National Transportation Safety Board), la agencia norteamericana para la seguridad en los transportes, concluyó su investigación con la tesis del suicidio, un argumento rechazado por Egipto. Hay semejanzas entre los dos dramas: en ambos, el copiloto estaba solo en la cabina cuando el avión se precipitó a tierra. La misma pista sobre el suicidio del piloto constituye una de los hipótesis principales para explicar la irresuelta desaparición, en marzo de 2014, del vuelo MH370 de Malasia Airlines (239 personas a bordo). En ese vuelo, los sistemas de comunicación fueron desactivados deliberadamente y el avión cambió de rumbo. La catástrofe francesa parece inscribirse en la misma factura. La tragedia del vuelo GWI9525 de Germanwings contiene una casi solución tan dramática como fuera de toda conjetura racional. Desde ya, la Secretaría de Transportes de Francia llegó a una conclusión colateral inevitable: el drama conducirá a que se cambien "algunas prácticas". Varias compañías ya empezaron a hacerlo. Las reglamentaciones aéreas no imponen la presencia de un miembro de la tripulación cuando uno de los pilotos abandona la cabina. Un portavoz de la EASA, European Aviation Safety Agency, explicó que la reglamentación prevé "solamente que los pilotos deben permanecer en la cabina a lo largo del vuelo, salvo caso de fuerza mayor". Las compañías EasyJet, Norwegian Air et Icelandair anunciaron un cambio en los procedimientos y la consiguiente obligación de que haya dos personas de manera permanente en la cabina. Las investigaciones se trasladaron ahora a Alemania. Sólo allí, en la vida y en el entorno de Andreas Lubitz, está la última respuesta.

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Martes, 24 Marzo 2015 06:47

El pesticida que ataca a humanos

El pesticida que ataca a humanos

Para la OMS, hay "limitada evidencia" de que el pesticida más usado en el mundo e imprescindible para producir soja transgénica genera cáncer en humanos y "suficiente evidencia" de que lo provoca en animales. También causa daño en el ADN humano.

 

La Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) dictaminó que el glifosato –el pesticida más utilizado en el mundo, insumo imprescindible en el cultivo de soja transgénica– es "probablemente cancerígeno para seres humanos". Esta categorización significa que hay "limitada evidencia" de que produzca cáncer en humanos y "suficiente evidencia" de que produce cáncer en ensayos con animales de laboratorio. Se encontró riesgo aumentado de linfomas en trabajadores y, en experimentos con ratones, se constató la aparición de diversos tumores, así como daños genéticos. En humanos, de todos modos, la relación entre glifosato y cáncer no está confirmada y podría deberse a otros factores. El IARC (que depende de la Organización Mundial de la Salud, OMS) también clasificó como cancerígenos probables a los pesticidas malatión y diazinón, y como "cancerígenos posibles" al paratión y al tetraclorvinfos.


El dictamen fue emitido por 17 expertos de 11 países, que se reunieron este mes en Lyon, Francia, luego de un año de preparación que incluyó "la revisión de la evidencia científica actualizada disponible". Los resultados se publican en la revista médica The Lancet.


Para el glifosato se encontró "limitada evidencia de carcinogénesis en humanos para linfoma no-Hodgkin. La evidencia en humanos proviene de estudios de exposiciones, mayormente agrícolas, en Estados Unidos, Canadá y Suecia, publicadas desde 2001. Además, hay evidencia de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio", advierte el IARC.


El texto recuerda que, sobre la base de los tumores en ratones, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (US EPA) originalmente había clasificado al glifosato como "posible cancerígeno para seres humanos", en 1985. En 1991, la US EPA reevaluó aquel estudio y cambió su clasificación a "evidencia de no cancerígeno en humanos". El grupo de trabajo del IARC toma en cuenta los datos de la US EPA e incluye "varios resultados positivos más recientes" para concluir que "hay suficiente evidencia de carcinogénesis en experimentos con animales". Además, en pruebas de laboratorio, "el glifosato causó daño en el ADN y los cromosomas en células humanas, aunque dio resultados negativos en testeos con bacterias". Se agrega que "un estudio en residentes de una comunidad reportó incrementos en marcadores sanguíneos de daño cromosómico luego de que fórmulas con glifosato fueron rociadas en las cercanías".


El informe del IARC señala que "el glifosato es el herbicida más fabricado en el mundo. Su mayor uso es en la agricultura y ha crecido mucho por el desarrollo de cultivos que fueron genéticamente modificados para hacerlos resistentes al glifosato También se usa en actividades forestales y en aplicaciones urbanas y hogareñas. Ha sido detectado en el aire durante la fumigación, así como en el agua y en alimentos. La población general queda expuesta principalmente por residir cerca de áreas fumigadas, por el uso hogareño y por la dieta, y el nivel que ha sido observado es generalmente bajo".


El IARC ubica el glifosato en el Grupo 2A, de "agentes probablemente cancerígenos para los humanos", y aclara que "esta categoría se utiliza cuando hay limitada evidencia de carcinogénesis en humanos y suficiente evidencia en animales de experimentación. 'Limitada evidencia' significa que se observó una asociación positiva entre exposición al agente y cáncer, pero que no pueden descartarse otras explicaciones. Esta categoría se utiliza también cuando, habiendo limitada evidencia de carcinogénesis en humanos, hay fuertes datos sobre cómo el agente causa cáncer".


El informe también incluye en el Grupo 2A al malatión y el diazinón, y ubica al paratión y el tetraclorvinfos en el Grupo 2B, de "posibles cancerígenos para seres humanos". Esta categoría implica "evidencia convincente de que el agente causa cáncer en animales de experimentación, pero escasa o nula información sobre si causa cáncer en humanos".


El IARC puntualizó que "las recomendaciones sobre legislación, regulaciones o intervenciones de salud pública son responsabilidad de los gobiernos y de otras organizaciones internacionales".

Viernes, 27 Febrero 2015 07:53

El campo, el capitalismo y la ideología

El campo, el capitalismo y la ideología

1) La irrupción del tema de Auschwitz en el conflicto UE-Rusia, en el contexto del 70 aniversario de su liberación (véase La Jornada, 13/2/15), es otra señal de que, a pesar de los hegelianos de derecha, la lucha ideológica no ha llegado a su fin. Además, si bien el campo emerge aquí solo como pretexto, conviene recordar que es una figura entrelazada íntimamente con la modernidad (capitalista), algo oscurecido por la ideología dominante (igual que, por ejemplo, las raíces sistémicas y rivalidades de potencias detrás de la guerra en Ucrania).

 

2) La hasta hace poco inimaginable insistencia en el origen étnico de los verdaderos liberadores de Auschwitz –los ucranios (¡sic!)– revela un importante cambio en la ideología del capitalismo tardío: las comunidades ya no se mueven según las divisiones políticas/clasistas, sino por pasiones étnicas/identitarias (en la Polonia socialista las víctimas de campos nazis eran conmemoradas como víctimas del fascismo, sin importar su nacionalidad; la narración histórica de hoy celebra las víctimas nacionales de las dos ocupaciones: nazi y comunista). Es un paso adelante que tiene todas las características del retroceso: sabor de anti-Luces y anatomía del nuevo medievo.

 

3) Decir que fueron los ucranios quienes liberaron Auschwitz y no el Ejército Rojo es como decir que fueron los indígenas estadunidenses quienes liberaron Dachau y no el ejército de su país (algo igualmente legítimo: los siux, cherokees, kiowas o navajos estaban entre las tropas de la 45 división que entró al campo en abril de 1945). Revindicar así a los ucranios podría parecer incluso una necesaria descolonización de la historia –siendo Ucrania víctima del colonialismo ruso, polaco y alemán–, si no fuera un simple y burdo intento de rescribirla.

 

4) Giorgio Agamben, en Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida (1995), analizó famosamente al campo como el paradigma de la modernidad, nomos político y herramienta de despolitización. En otro lugar subrayaba: "Campo es parte del territorio que existe afuera del orden político-jurídico, materialización del 'estado de excepción' (...) Se crean nuevos espacios: el modelo israelí de territorios ocupados compuesto de barreras que excluyen a los palestinos es exportado a Dubai para crear las hiperseguras islas turísticas..." ( Telerama, 10/3/12).

 

5) Ideológico hilo rojo: los primeros campos de concentración nazis –como Dachau (1933), experimento y modelo para otros– fueron pensados para los enemigos ideológicos del Tercer Reich (comunistas, socialistas, etcétera); las primeras víctimas de las cámaras de gas de Auschwitz que sirvieron de experimento para esta fábrica que produjo 1.1 millones de muertos (la mayoría judíos) eran los POW soviéticos (comunistas/comisarios).

 

6) El trabajo humano en los campos nazis cumplía tres funciones: a) fue parte del mismo proceso de exterminio (bajo el cínico lema " Arbeit macht frei"); b) alimentaba la máquina de guerra nazi (los grandes campos contaban con decenas de subcampos/talleres), y c) fue fuente de plusvalía para las compañías privadas que explotaban la mano de obra esclava (IG Farben, Krupp, etcétera). Si bien después de la guerra algunas empresas hicieron mea culpa, por razones geopolíticas y para dar la luz verde al éxito económico alemán de los 50, se dejó de hablar del vínculo campos-capitalismo totalitario monopolista (Franz Neumann dixit).

 

7) Es sintomática la diferencia entre campos nazis y gulags soviéticos: mientras la estructura productiva de los primeros –que usaba la más avanzada ciencia y tecnología– estuvo orientada al exterminio (su producto principal eran los cuerpos muertos), en los segundos el exterminio mediante el trabajo –con uso de métodos más primitivos– fue (en la aberrante visión estalinista) vehículo de modernidad y civilización (Enzo Traverso, La historia como campo de batalla, 2011, p. 208).

 

8) En otro lugar Traverso, analizando la ideología y la biopolítica nazi, describe el campo de exterminio como una fusión de anti-Luces e industria moderna, fábrica en que el taylorismo fue casado con el racismo (división biológica de trabajo), dónde había tensión entre explotación y exterminio de la fuerza del trabajo y donde "la producción en serie de commodities fue sustituida por la producción y eliminación industrial de cuerpos". Y apunta a una paradoja: los nazis exterminaban a su chivo expiatorio por el avance del capital –el judío– con métodos puramente capitalistas ( Los orígenes de la violencia nazi, 2004, pp. 50-59).

 

9) Norman Pollack, analizando la guerra en Ucrania, apunta que ésta es apenas un ensayo; lo que está en juego es Rusia (y China): si bien estos países abrazaron al capital (creando sus propios modelos oligárquicos), esto no es suficiente para el bloque EU-UE-FMI-OTAN, decidido a expandir a toda costa su fundamentalismo del mercado, ideología que se apoderó de estructuras mentales del anticomunismo. El capitalismo revela aquí su inclinación hacia la nazificación, no la cámara de gas, pero sus analogías sociales: la estratificación clasista como nunca antes en el mundo moderno, el estado de guerra permanente y empobrecimiento permanente de víctimas selectas, subraya ( Counterpunch, 4 y 16/2/15).

 

10) Siguiendo a Agamben, no extraña que todos construimos campos (http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_concentration_and_internment_camps); pero tiene razón Traverso al señalar que su análisis es deficiente, incluso a-histórico ( La historia..., p. 235): aparenta que todos en algún momento construimos una versión del campo nazi (y no es así). Aunque la recurrencia del fenómeno es un hecho (Agamben: una matriz oculta de la sociedad): desde los proto-campos rusos para los insurrectos polacos deportados a Siberia (s. XVIII), campos de concentración británicos para los civiles boers, campos nazis, soviéticos, camboyanos, en ex Yugoslavia, hasta gulag-Guantánamo y centros de detención de migrantes en Europa, sin olvidar los campos/centros de detención y tortura en Chile o Argentina, cruciales para la ofensiva neoliberal y penetración del capital. Seguimos y seguiremos construyendo campos; incluso –¡Adorno!– después de Auschwitz (¡sic!).

 

Twitter: @periodistapl

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Viernes, 27 Febrero 2015 05:49

Una de espías, pero que va en serio

Una de espías, pero que va en serio

En algún momento lo pondrá en pantalla HBO, pero este thriller paranoico como los de los '70 –La conversación, Todos los hombres del presidente, Los tres días del cóndor– ya circula en la red y tiene la particularidad de ser un caso real.

 

"Una cosa es haber previsto que algo así iba a pasar, y otra, el momento en que de veras sucede", se franquea el muchacho ante sus interlocutores. Deja por un instante la laptop que lo acompaña todo el tiempo, se levanta de la cama en la que suele estar sentado y da un par de pasos en la pequeña habitación, como intentando liberar algo de tensión. La escena tiene lugar en un cuarto de hotel perfectamente impersonal, que para el caso está en Hong Kong y se llama Mira Hotel. El joven de barbita recortada –igualito al Daniel Radcliffe de Harry Potter, pero con el doble de edad– acaba de enterarse, vía chat, de que a miles de kilómetros de allí su casa está siendo requisada por fuerzas de seguridad. Se llama Edward Snowden y es ex empleado de la CIA. En el momento en que la escena tiene lugar (junio de 2013) acaba de filtrar secretos de máxima seguridad vinculados con la vigilancia personal por parte del aparato de seguridad estadounidense. Eso lo convierte en uno de los hombres más buscados del mundo, y la cacería acaba de empezar.


Por increíble que parezca, todo eso puede seguirse en lo que en jerga televisiva se llamaría "en vivo y en diferido" en Citizenfour, documental que el domingo ganó el Oscar de su categoría. Producida por Steven Soderbergh para HBO y dirigida por la conocida documentalista Laura Poitras –tan conocida que ella también tuvo que buscar refugio en la clandestinidad mientras la filmaba–, Citizenfour se exhibió en los últimos meses de 2014 en los festivales de Nueva York y Toronto, se estrenó en la televisión estadounidense el lunes pasado y en algún momento lo pondrá en pantalla HBO Latin America para los países al sur del Río Grande. Según se informa desde las oficinas locales del grupo, todavía no tiene fecha de salida al aire. Ante esta demora, los ansiosos cuentan con la posibilidad de "bajarlo", por los medios habituales (todo lo referente a Snowden debe mantenerse en el máximo secreto) y con subtítulos.


"Citizenfour" es el nombre en clave al pie de ciertos misteriosos mails encriptados, que en enero de 2013 llegan a la casilla de Laura Poitras, ofreciendo dar a conocer información recontrasupersecreta que concierne a la NSA (iniciales en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional). Obviamente, la realizadora no salió elegida por sorteo. En documentales previos no estrenados aquí (My Country, My Country, 2006, y The Oath, 2010) investigó el monitoreo telefónico y otras formas de invasión a la privacidad, practicadas por agencias de seguridad paraestatales ante la vista gorda oficial, en el marco de las medidas especiales adoptadas a partir del 11 de septiembre de 2001. "No logro comunicarme por esta vía con Glenn Greenwald, por eso lo hago con usted", explica el enigmático interlocutor, en medio de un cyberjeroglífico.


Presente la noche del domingo en el escenario del Dolby Theatre, Glenn Greenwald es un periodista de investigación estadounidense que escribe para el diario británico The Guardian, que finalmente acudirá a la cita en el Hotel Mira. Allí, sin moverse de la cama doble, el muchacho de barbita tardará considerablemente en dar su nombre y explicar para qué los llamó. Si viajaron hasta ahí, claro, alguna idea tenían. Antes de desertar, Snowden se hizo copias de Prism y XKeyscore, programas de vigilancia masiva que la NSA venía llevando adelante desde tiempo atrás y que conllevan la posibilidad de intervenir las comunicaciones privadas vía Internet, por el método de cruce de datos y gracias a la información que el usuario brinda gentilmente a Google, Facebook, Twitter y demás plataformas. Consultor tecnológico y militante en contra de la invasión de privacidad, Snowden, de 29 años por entonces, había trabajado para la CIA primero y la NSA después. Estando en Hawai, y con el pretexto de recibir tratamiento para la epilepsia, en mayo de 2013 obtuvo una licencia temporal de la NSA, aprovechando la ocasión para desaparecer de la faz de la Tierra.


Al mes siguiente se reúne con Greenwald y Poitras y se les suma el periodista británico Ewen MacAskill, editor de la sección Inteligencia de The Guardian. "Déjenme desenchufar el teléfono", les pide a sus interlocutores en el Hotel Mira. "No sé si saben que hay un sistema que permite grabar a través de la línea, aunque el teléfono no esté siendo usado." Y desenchufa. Cuando está por mostrar sus archivos se oye una alarma en el pasillo del hotel y entre los presentes corre una mezcla de asombro, nerviosismo y sonrisas de "no puede ser". Citizenfour es algo que posiblemente no se haya visto nunca antes: un thriller paranoico como los de los '70 –La conversación, Todos los hombres del presidente, Los tres días del cóndor–, pero real.
La información que brinda el documental de Poitras no difiere demasiado de la que difundieron todos los medios del mundo en los últimos dieciocho meses, a partir de las primicias de The Washington Post y The Guardian. Lo iné-dito del documental de Poitras es que permite al espectador pasar dos horas en la clandestinidad, junto a uno de los mayores targets de la Inteligencia estadounidense. De hecho, y como se sabe, Snowden está "desaparecido", tras haber logrado huir de Hong Kong de incógnito rumbo a Rusia, donde el gobierno del zar Vladimir, ni lerdo ni perezoso, le ofreció refugio temporario. A partir de ese momento, lo conocido: la posibilidad de que Ecuador, Venezuela, Islandia o la propia Rusia le dieran asilo, sin que eso se haya oficializado jamás.


Créase o no –sobre todo tratándose de una persona que debe borrar sus huellas–, la cámara de Poitras registra los interminables minutos en los que Snowden revisa el aspecto que va a tener cuando salga a la calle (sin anteojos, sin barba), mirándose al espejo y preguntándose en voz alta si para que no lo reconozcan convendría llevar un paraguas (¡verde esmeralda!) o un sombrero aludo. Ya en Rusia, en un refugio cuya localización lógicamente no se brinda, el informante tendrá un encuentro con Glenn Greenwald en el que éste lo pone al tanto de secretos por escrito, para evitar cualquier monitoreo de audio. La expresión de asombro de Snowden (un muchacho inusualmente carismático y relajado, para tratarse de un experto informático perseguido por toda la Inteligencia de la primera nación del mundo) cuando lee lo que Greenwald escribe en una libreta es indescriptible. Antes de romper las anotaciones, la cámara llega a registrar una que dice "POTUS". ¿Una planta? No, la codificación en inglés para presidente de los Estados Unidos.


Si Citizenfour parece el thriller soñado, ese thriller ya se está filmando. Obviamente, el director es Oliver Stone, que además coescribió el guión, tomando como base dos libros: The Snowden Files, escrito por el periodista de The Guardian Luke Harding, y Time of the Octopus, publicado por el abogado ruso del informante, Anatoly Kucherena. El título de la película de Stone es Snowden, Joseph Gordon-Levitt (visto en El origen y Batman: el caballero de la noche asciende) tiene a su cargo el protagónico, Melissa Leo (ganadora de un Oscar por El ganador) el papel de Poitras y Nicolas Cage hace de algo. Stone no esperó el Oscar: el rodaje empezó el viernes 20, dos días antes de la entrega. Fecha de estreno: Navidad de este año. Podría no ser la única película sobre el tema: Sony Pictures reservó la opción para ficcionalizar el libro de Greenwald sobre el caso, No Place to Hide. A la vez, el sujeto del próximo documental de Poitras sería Julian Assange, a quien en Citizenfour se ve gestionando por teléfono un permiso de asilo urgente para Snowden.

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