A África está llegando una segunda ola de esos animales voraces. La imagen, en un condado de Kenia. Foto Ap

Como un perfume irresistible, es emitida por el insecto para atraer a otros individuos al grupo, explican

 

París. El Covid-19 no es la única calamidad de este año: las plagas de langosta migratoria han devastado cultivos en varias regiones del mundo, un fenómeno vinculado con una feromona irresistible, según un estudio publicado este miércoles.

De forma individual, esta langosta es inofensiva, pero puede transformarse, cambiar de color y unirse a sus congéneres en nubes de millones de individuos.

Según un estudio publicado el miércoles en la revista Nature, el secreto de esta metamorfosis está relacionado con una feromona: casi como un perfume irresistible, la sustancia química es emitida por el insecto tan pronto como se encuentra cerca de un grupo de sus semejantes.

Efecto bola de nieve, la feromona atrae a otros individuos que se unen al grupo y comienzan también a emitir esa sustancia: 4-vinilanisol o 4VA.

Este descubrimiento se produce en momentos en que las plagas de langostas han devastado cultivos en África oriental y amenazan el abastecimiento de alimentos en Pakistán.

El estudio permite prever algunas aplicaciones, como la creación de langostas genéticamente modificadas que estarían privadas del detector de la feromona, o la instalación de trampas para atraer a los insectos.

Los investigadores han experimentado con trampas de feromonas, instalándolas en entornos controlados y en campos, que realmente atrajeron a las langostas.

Es "relativamente eficaz", incluso "si se necesita una optimización y ajustes para pasar de la experimentación a una aplicación práctica", comentó Le Kang, uno de los autores e integrante de la Academia de Ciencias de China.

Una modificación genética de esas langostas podría también permitir "un control sostenible y verde" de esas plagas, precisó el científico. Sin embargo, eso requeriría esfuerzos a largo plazo, y una "evaluación estricta de la seguridad biológica antes de su aplicación", agregó.

Para Leslie Vosshall, investigadora de la Universidad Rockefeller, quien no participó en el estudio, la perspectiva más entusiasta sería encontrar una sustancia química que bloqueara la recepción de la 4VA.

"El descubrimiento de tal molécula proporcionaría un antídoto químico a la agrupación de los insectos, y devolvería a las langostas a su vida pacífica y solitaria", comentó.

Sin embargo, destacó que hay muchas incógnitas, especialmente saber si esta feromona es la única responsable del comportamiento gregario de las langostas.

La contaminación del aire, devastadora para los animales polinizadores

Estudio en India, de cuatro años, prueba efectos en la abeja melífera, uno de los organismos de los que depende la supervivencia humana

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de las 10 ciudades más contaminadas del mundo están ahora en India. Sin embargo, casi no tenemos idea de cómo la contaminación del aire está afectando a otros organismos.

Científicos del Grupo de Ciencias de la Vida de Bangalore, en la India, comprobaron que la contaminación del aire podría ser devastadora para los organismos de los que más dependemos para nuestra supervivencia, como la abeja melífera, según una de las primeras investigaciones en el mundo con el fin de tratar de abordar los impactos fisiológicos y moleculares de la contaminación del aire en plantas y animales silvestres.

La Apis dorsata o abeja melífera asiática gigante no sólo es una residente común de las ciudades indias, sino también contribuye de manera importante a la seguridad alimentaria y a los ecosistemas de India. Produce más de 80 por ciento de la miel del país y poliniza más de 687 plantas sólo en Karnataka.

Se estima que 75 por ciento de las especies de cultivos dependen en cierta medida de los animales, en su mayoría insectos, para su producción. India es el mayor productor de frutas y el segundo, de hortalizas en el mundo.

Dirigidos por Shannon Olsson, del Centro Nacional de Ciencias Biológicas (NCBS, por sus siglas en inglés) de Bangalore, Geetha Thimmegowda y sus colegas se embarcaron en un estudio que duró cuatro años de más de mil 800 abejas silvestres, publicado esta semana en Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Afecciones

Mediante una serie de experimentos junto con el experto en abejas, Axel Brockmann, del NCBS, y Dandipany Perunderai, investigador cardiovascular del Instituto de Ciencia de Células Madre y Medicina Regenerativa y el Instituto Cardiovascular Knight, los científicos hallaron que las abejas gigantes asiáticas de las áreas más contaminadas de la megaciudad de Bangalore presentaban tasas de visita de flores más bajas que en las áreas menos contaminadas.

Las abejas de áreas más contaminadas también mostraron diferencias significativas en el ritmo cardiaco, el recuento de células sanguíneas y la expresión de genes que codifican el estrés, la inmunidad y el metabolismo.

Al repetir estos experimentos con Drosophila, criada en laboratorio, se encontraron efectos similares, lo que sugiere que el impacto de la contaminación del aire no es específico de una especie ni probablemente sea el resultado de otros factores ambientales.

Hema Somanathan, que estudia el comportamiento de las abejas y la ecología de la polinización en el Laboratorio de Ecología Evolutiva y del Comportamiento del Instituto Indio de Educación e Investigación Científica, precisa que “el estudio se realizó con abejas silvestres que visitan las flores de forma natural en la ciudad de Bangalore y no en ensayos de laboratorio con abejas melíferas criadas en cajas de colmena que ya pueden estar estresadas o inmunodeprimidas.

"Por tanto, en mi opinión este estudio nos proporciona pruebas sólidas de que no todo va bien con nuestras abejas silvestres. Dada la escala de la alteración del paisaje y la urbanización en India, se espera que estos efectos sean generalizados y probablemente empeoren con el tiempo", sostuvo.

Asimismo, encontraron que más de 80 por ciento de las abejas recogidas de los puntos moderada y altamente contaminados murieron en 24 horas.

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foto Nasa

No es ciencia ficción. Es real. Los científicos alertan de que hay un 50 por ciento de posibilidades de que una enorme eyección de la masa coronal solar golpee la Tierra. Sus efectos serían muy graves: nos dejaría sin electricidad y sin tecnología y dañaría nuestra salud. Pero nos podemos preparar para afrontarlo. Te contamos cómo. 

¿Ha llegado la hora de crear el Ministerio de los Cisnes Negros? Los eventos de baja probabilidad y alto impacto son una realidad, como ha demostrado la pandemia. ¿Cuál será la próxima catástrofe? Nadie lo sabe, pero deberíamos estar preparados para lo que sea: virus, asteroides, terrorismo, clima… Sin embargo, el riesgo más sorprendente (y subestimado) proviene del Sol.

La probabilidad de que una eyección devastadora de la masa coronal (algo así como la tormenta solar perfecta) golpee de lleno a la Tierra es del 50 por ciento en este siglo, según los últimos modelos predictivos. En cualquier caso, no es desdeñable. Y una lección de la COVID-19 es que, si tienes boletos para la lotería, tarde o temprano toca. El problema es que la mayoría de los gobiernos prefiere reaccionar sobre la marcha ante los ‘cisnes negros‘ en lugar de tener un plan de contingencia. Una temeridad que ya no nos podemos permitir, según The Economist. «Los individuos buscan protección en los gobiernos y, si pueden, en las aseguradoras. Pero los ejecutivos han demostrado una inclinación por ignorar los riesgos, incluso cuando el precio de la previsión es pequeño. Es una abdicación de la responsabilidad y una traición al futuro», argumenta el semanario británico.

El peligro de la gran llamarada, una mezcla de viento solar y pulso magnético, siempre nos ha acompañado. La paradoja es que la humanidad nunca ha sido tan vulnerable como ahora, que depende de la tecnología para casi todo. Y la tecnología hay que enchufarla a la corriente. «La corona solar arroja de manera intermitente grandes chorros de partículas electromagnéticas al espacio. Estas causan las auroras boreales y australes, y pueden estropear las redes eléctricas y las de telecomunicaciones. Pero durante el siglo más o menos en el que la electricidad se ha convertido en una parte crucial de la vida humana la Tierra nunca ha sido golpeada por uno de estos eructos solares. Si se produjera una eyección de masa coronal, todo tipo de sistemas satelitarios para la navegación, las comunicaciones, los sistemas de advertencia sobre ataques de misiles… estarían en peligro. Grandes extensiones del planeta se podrían quedar meses o años sin electricidad», advierte The Economist.

Apagones, incendios, cáncer…

¿Otras consecuencias? Incendios en los transformadores y apagones en la red eléctrica. De prolongarse en el tiempo estos cortes, también afectarían al suministro de agua. Las centrales nucleares podrían ver comprometida su refrigeración. La red GPS se vería afectada, así como las comunicaciones por radio en VHF y HF, aunque buques y aeronaves tienen instrumental alternativo. Internet sufriría caídas, pero la robustez de las líneas transoceánicas y la arquitectura de las conexiones, basada en la redundancia, esto es, equipos y rutas alternativos con los que seguir operando, paliarían los efectos. En lo que se refiere a la salud, podría producirse un ligero aumento en las tasas de cáncer de piel y afecciones oculares por el aumento momentáneo de la exposición a los rayos ultravioletas. Y en cuanto al coste, un estudio de la compañía de seguros Lloyds calculó que solo en Estados Unidos podría alcanzar los 2,5 billones de dólares y que su red eléctrica podría verse afectada hasta dos años.

Hay antecedentes como para preocuparse. Al evento más potente del que se tiene constancia se lo conoce como ‘la llamarada de Carrington’. Golpeó el planeta en 1859, friendo literalmente las estaciones de telégrafo, que era el Internet de la época victoriana (todavía no existían las comunicaciones de radio). En 2012 se produjo otro de una magnitud similar, pero afortunadamente el cañonazo que disparó el Sol en dirección a la órbita terrestre no llegó a hacer diana y se perdió en el cosmos. Sin embargo, las eyecciones de masa coronal -la mayoría, de dimensiones modestas- son fenómenos frecuentes. Nuestra estrella ‘escupe’ hasta tres diarias durante los periodos de máxima actividad. Y alterna una fase de aletargamiento con otra de hiperactividad. Cada fase dura unos once años. Y justo ahora está desperezándose, como un oso que ha hibernado y sale de la cueva. Su máximo apogeo llegará en 2025.

Cuándo llegará la tormenta

¿Cuál es la probabilidad de que una tormenta geomagnética de gran intensidad afecte a la Tierra a corto plazo? El investigador Pete Riley pronostica que ronda el 12 por ciento en la próxima década, aunque un modelo matemático elaborado por un equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona y publicado en 2019 por Scientific Reports (Nature), reduce la probabilidad a menos del 2 por ciento. «No es nada despreciable si se tienen en cuenta sus consecuencias», advierte el catedrático y coautor del estudio Pere Puig. «Los gobiernos deberían tener protocolos de actuación ante estos desastres, informar y tranquilizar a la población que se pueda haber quedado sin energía eléctrica e incomunicada. Recordemos que habrá muy poco margen temporal antes de la llegada imprevista de una tormenta de estas características».

¿Cuál es ese margen? Entre 15 y 60 minutos. Un evento así no se puede controlar, pero se puede detectar con cierta anticipación cuando sucede. El satélite encargado de dar la señal de alerta apenas nos avisaría con 30 minutos de antelación antes de que el viento solar barra la atmósfera terrestre. Este satélite es el Observatorio de Clima del Espacio Profundo (aunque originalmente se llamó Triana, en honor del navegante español Rodrigo de Triana, el primero de la tripulación de Colón en avistar tierra en América). Fue lanzado en 2015 desde un Falcon 9 -el vehículo de lanzamiento de SpaceX, la empresa de Elon Musk-, tras pasar doce años arrumbado en un almacén de la NASA, que no tenía presupuesto ni motivación política para ponerlo en órbita hasta que la administración Obama se empeñó. Se está trabajando para tener pronósticos de al menos tres días, basados en la aparición de manchas solares que pueden indicar una actividad anómala.

Actuación de emergencia

«La cuestión no es si va a pasar, sino cuándo; cómo afectará a nuestra civilización y qué se puede hacer al respecto», advierte Jorge Eiras, profesor de Física de la Universidad de Vigo, que elaboró en 2018 un informe titulado Las tormentas solares geomagnéticas, amenaza silenciosa de una sociedad hipertecnológica, a petición del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, un organismo consultivo que depende de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Eiras se lamenta de que solo Estados Unidos y Canadá cuenten con planes de actuación en caso de producirse un evento de este estilo. «Nuestra capacidad de respuesta dependerá de la rapidez para acometer actuaciones que reparen el suministro eléctrico, garanticen la seguridad de las aeronaves en vuelo y disminuyan la posibilidad de que la situación derive en un caos -advierte-. El desconocimiento de este fenómeno tanto entre la población como en los organismos públicos es un gran inconveniente».

Avi Loeb, director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard, va más allá y opina que habría que tomar medidas para desviar las partículas solares antes de que alcancen la atmósfera. Para ello propone la puesta en órbita de un escudo magnético. «Sería una proyecto de ingeniería mayúsculo, con un coste de unos 100.000 millones de dólares. Pero me temo que antes de que los políticos actúen tendremos que sufrir un evento similar a la llamarada de Carrington», vaticina.

Los sitios con mayor biodiversidad poseen larga estabilidad ecológica

Estudio en región florística de Sudáfrica mostró que su riqueza se explicaba por no haber experimentado cambios importantes en el clima en 140 mil años

 

Una nueva investigación descubrió por qué los trópicos y otras áreas del mundo se han vuelto los lugares con mayor biodiversidad del planeta, según publicó la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Los investigadores sugieren que los puntos críticos de biodiversidad, como la selva tropical Daintree, en Australia, y los bosques nubosos de Ecuador, están repletos de especies porque han sido ecológicamente estables durante largos periodos, lo que permite que la evolución avance sin ser molestada.

Los hallazgos resaltan la amenaza que representa el cambio climático para algunos de los lugares más extraordinarios de la Tierra y la importancia de brindar a la naturaleza la protección que necesita para prosperar, señalan los autores del estudio.

Los ecologistas siempre han tratado de entender por qué algunas áreas del planeta son extraordinariamente ricas en especies. La investigación se propuso encontrar una respuesta al enfocarse en la Región Florística del Cabo, en Sudáfrica, corazón no tropical de biodiversidad con alrededor de 10 veces más especies de plantas nativas que el Reino Unido, todo constreñido en un área un poco más pequeña que Bélgica.

Desde proteas reales hasta orquídeas

El equipo internacional de investigadores, que incluye especialistas de la Universidad de York, Reino Unido, y de las sudafricanas Universidad Nelson Mandela y Universidad de Ciudad del Cabo, realizaron mapas de las distribuciones de casi todas las 9 mil 400 especies de plantas de la región, desde la protea real hasta las orquídeas.

Descubrieron que la riqueza de la región podría explicarse en gran medida por el hecho de que no había experimentado cambios importantes en su clima en los pasados 140 mil años.

Las teorías anteriores han sugerido que la productividad, donde grandes cantidades de energía fluyen a través de un ecosistema, podría explicar los puntos críticos de biodiversidad, pero los investigadores descubrieron que esto sólo desempeñaba un papel menor en la abrumadora variedad de vida de la Región Florística del Cabo.

Colin Beale, coautor del estudio e integrante del Departamento de Biología de la Universidad de York, explicó que la investigación se “centró en la increíble diversidad de esa región, porque las teorías competitivas de estabilidad versus productividad no se pueden desenredar en los trópicos, donde ambos son ciertos”.

Richard Cowling, autor principal del estudio y miembro de la Universidad Nelson Mandela, sostuvo: “Nuestro estudio muestra que la estabilidad ambiental del sudoeste de Sudáfrica, junto con la topografía accidentada de la región, explica los gradientes de diversidad en la región.

“La riqueza vegetal, la rotación y la diversidad evolutiva rastrean los gradientes de estabilidad y oportunidad ecológica en un centro de megadiversidad”, concluyeron los autores.

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Mayoría de asesinatos de ambientalistas en 2019 se registraron en América Latina: Global Witness

De acuerdo con un nuevo informe de la ONG Global Witness, 212 defesores de la tierra y el medio ambiente fueron asesinados en 2019, un incremento del 30 por ciento con respecto al año anterior. Cerca de un 40 por ciento eran indígenas y defensores de tierras ancestrales.

Más de dos terceras partes de los asesinatos tuvo lugar en América Latina.

El aumento de los crímenes es parte de una tendencia más amplia. Un estudio publicado por Nature, en 2019, indica que en 15 años, entre 2002 y 2017, fueron asesinados más de 1.558 defensores del medio ambiente.

Mary Menton, investigadora de justicia ambiental de la universidad de Sussex y coautora del informe, dijo a DW que no le sorprendería que el número real fuera el doble, debido a los problemas para reportar e investigar esos casos. Según Menton, solo el 10 por ciento de los autores de los crímenes han tenido que responder ante la Justicia.

El creciente conflicto en torno a las tierras está forzando a indígenas y líderes comunitarios a proteger más decididamente sus territorios, señala Rachel Cox, de Gobal Witness. «Los miembros de pueblos indígenas son desproporcionadamente vulnerables a ataques”, dice, refiriéndose a las minorías que ofrecen resistencia contra proyectos mineros, forestales o agrícolas.

Pero los asesinatos son solo la punta del iceberg. «Muchos más activistas son atacados, apresados o difamados por su trabajo”, dice Cox. Estos cinco países fueron los que registraron tasas especialmente altas de muertes de activistas en 2019.

  1. Colombia

La situación en Colombia se ha agravado. El país, que en 2018 ocupaba el segundo lugar de la lista de defensores de la tierra y el medioambiente asesinados, con 24 casos, escaló ahora al tope de este trágico escalafón. Colombia encabeza la lista de 2019 con 64 muertos, víctimas de una violencia que en parte se atribuye a la deficiente implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y a la falta de protección de campesinos en la pugna por sus tierras.

  1. Filipinas

El segundo país más mortífero para defensores del medio ambiente fue Flipinas, donde fueron asesinados por lo menos 46 ambientalistas el año pasado, lo que representa un aumento del 53 por ciento. 26 asesinatos tuvieron relación con el agronegocio.

Leon Dulce, coordinador nacional del Kalikasan People’s Network for the Environment, señaló que se están produciendo oleadas de violencia debido a los esfuerzos del gobierno de expandir la minería y la industria forestal, bajo la consigna de la «recuperación económica tras la crisis del COVID-19”. El presidente Duterte también está recurriendo a draconianas leyes antiterroristas para neutralizar a los activistas, catalogándolos de criminales.

El sur de la isla de Mindanao sigue siendo un foco candente, con 19 asesinatos relacionados con la defensa medioambiental, debido a la oposición contra la plantación de palmas aceiteras y a otras actividades de la agroindustria.

  1. Brasil

El agresivo impulso que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere darle a la minería a gran escala y a la agroindustria en la Amazonía, ha puesto a las comunidades indígenas en la primera línea de la lucha contra el cambio climático, especialmente porque la deforestación de territorios indígenas  aumentó un 74 por ciento entre 2018 y 2019. El 94 por ciento de los 24 asesinatos de activistas cometidos en Brasil tuvo lugar en la Amazonía.

La violencia en la región se incrementó cuando el gobierno de Bolsonaro presentó un controvertido proyecto para legalizar la minería comercial en territorios indígenas.

Según Mary Menton, el propio Bolsonaro está «alentando activamente la violencia» contra activistas indígenas, con un discurso de odio.

  1. México

En 2019 fueron asesinados 18 defensores de la tierra y el medio ambiente en México, entre ellos Otilia Martínez Cruz, de 60 años, y su hijo Gregorio Chaparro Cruz, de 20. Ambos fueron encontrados muertos fuera de su hogar, en la localidad de El Chapote, el 1 de mayo de ese año. Se estima que estos asesinatos están relacionados con sus esfuerzos por detener la tala ilegal de árboles en sus tierras ancestrales.

Dos meses antes, en febrero de 2019, Samir Flores fue asesinado. El día anterior a su muerte, el campesino nahuatl y activista ambiental de Amilcingo había hablado públicamente contra el Proyecto Integral Morelos, dirigido a desarrollar la infraestructura para la energía de carbón y gas.

  1. Honduras

En Honduras, los asesinatos aumentaron de cuatro, en 2018, a 14, el año pasado. Los ataques letales contra ambientalistas han apuntado preponderantemente contra mujeres, y han continuado su tendencia ascendente desde el brutal asesinato de la dirigente Berta Cáceres. La activista fue asesinada en 2016, meses después de haber ganado el prestigioso premio Goldman, por oponerse a la construcción de una represa en su región.

«Las mujeres tienen un importante liderazgo en la lucha” contra compañías de la industria extractiva y «grupos criminales que quieren quitarles sus tierras”, afirma Marusia López, de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, que documentó 1.233 ataques contra estas activistas entre 2017 y 2018. 

 

Aencias

29 julio 2020

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Imagen de microscopía de fluorescencia atrapada por membrana de las muestras antes de los procesos de purificación celular, donde se observaron partículas de sedimentos muy abundantes, en un ubicación no revelada.Foto Afp

El trabajo ilustra la resistencia de la vida en la Tierra, explican // De la era de los dinosaurios, estaban en muestras de arcilla tomadas a más de 74 metros de profundidad en el océano

 

Microbios marinos de la era de los dinosaurios reviven en laboratorio

Científicos lograron despertar microbios de 100 millones de años, que se encontraban bajo el océano, en un lugar poco propicio para la vida, según un estudio.

Estos resultados, publicados en la revista Nature Communications, revelan las asombrosas capacidades de una de las formas de vida más primitivas aparecidas en la Tierra, que puede sobrevivir durante decenas de millones de años casi sin oxígeno ni nutrientes, y renacer en un laboratorio.

Un equipo de investigación la Agencia de Ciencia y Tecnología de la Tierra y el Mar de Japón (Jamstec) y la Escuela de Oceanografía de Graduados de la Universidad de Rhode Island reunió muestras de sedimentos antiguos hace 10 años durante una expedición al Gyre del Pacífico Sur, la parte del océano con la productividad más baja y la menor cantidad de nutrientes disponibles para nutrir la red alimentaria marina.

Sin embargo, los científicos lograron revivir esos microbios que habían sobrevivido en estado inactivo durante 101.5 millones de años, en una investigación que ilustra la resistencia de la vida en la Tierra.

Los microbios, que abarcan 10 grupos principales y numerosos menores de bacterias, pueden ser los organismos más antiguos conocidos del planeta. Los científicos informaron el martes que estaban presentes en muestras de arcilla extraídas desde la nave de investigación Joides Resolution a unos 74.5 metros en el fondo del mar.

Hasta 99 por ciento de los microbios, que datan de la época de los dinosaurios, que se encontraron encerrados en el sedimento sobrevivieron a pesar de no tener nutrientes durante todo ese tiempo.

Los investigadores, liderados por el geomicrobiólogo Yuki Morono, Jamstec y autor principal del trabajo, incubaron los microbios hasta por 557 días en un entorno seguro de laboratorio, proporcionando fuentes de "alimentos" de carbono y nitrógeno, como amoníaco, acetato y aminoácidos.

Los investigadores pusieron las muestras en incubación, para ayudar a los microbios a "salir" de su letargo.

 

Capaces de crecer y multiplicarse

 

Para su sorpresa, descubrieron que, lejos de haber estado fosilizados en los sedimentos, los microbios habían sobrevivido allí, y eran incluso capaces de crecer y multiplicarse.

"Al principio, era escéptico, pero resultó que 99.1 por ciento de los microbios de los sedimentos de 101.5 millones de años seguían vivos, y ¡dispuestos a comer!", indicó Morono.

"Ahora sabemos que no hay límite de edad para los organismos en la biosfera submarina. Es un excelente lugar para explorar los límites de la vida en la Tierra", explicó en un comunicado.

"Es sorprendente y biológicamente desafiante que una gran fracción de microbios puedan ser revividos tras mucho tiempo de estar enterrados en condiciones en extremo bajas de nutrientes y energía", agregó Morono.

Los microbios eran aeróbicos –requieren oxígeno para vivir–, y el oxígeno estaba presente en las muestras de sedimentos.

Esto indica, dijeron los investigadores, que si el sedimento se acumula gradualmente en el fondo del mar a una velocidad de no más de un metro o dos cada millón de años, el oxígeno puede permanecer presente para permitir que dichos microbios sobrevivan por largos periodos.

"La parte más emocionante de este estudio es que básicamente muestra que no hay límite para la vida en los sedimentos de los océanos de la Tierra", destacó Steven D’Hondt, de la Universidad de Rhode Island y coautor de la investigación.

"Mantener una capacidad fisiológica completa durante 100 millones de años en aislamiento y sin alimentos es una hazaña impresionante", agregó.

Con la capacidad recientemente desarrollada para crecer, manipular y caracterizar microorganismos antiguos, el equipo de investigación espera aplicar un enfoque similar a otras preguntas sobre el pasado geológico. Según Morono, la vida de los microbios en el subsuelo es muy lenta en comparación con la que está por encima, por lo que la velocidad evolutiva de estos microbios será más lenta.

Un planeta saludable, un nuevo derecho humano

Expertos en derecho ambiental y en gobernanza explican que puede suponer que las Naciones Unidas incluya el derecho a un medio ambiente sano dentro de la Carta Universal de Derechos Humanos.

 

Cada hectárea devorada por las motosierras supone una amenaza contra los derechos humanos. Lo mismo ocurre con las partículas de polvo que infectan atmósfera y pulmones; con los bloques de hielo que se desprenden hacia el terrorífico estado líquido; con las especies que se adentran en la extinción; o con los vertidos químicos que terminan en el cauce de los ríos. Así lo entiende el propio relator de la Organización de las Naciones Unidas, David R. Boyd, que hace unos días señaló la necesidad de incluir el "derecho a un planeta sano" en un nuevo artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

"El derecho a un medio ambiente saludable ya proporciona la base para gran parte del progreso que estamos viendo en diferentes naciones de todo el mundo. Lo que tenemos que hacer ahora es aprovechar este momento de crisis ecológica mundial para asegurar el reconocimiento de este derecho por parte de las Naciones Unidas, de modo que todos, en todas partes, se beneficien. El derecho humano a un planeta sano, si es reconocido por todas las naciones, podría ser el derecho humano más importante del siglo XXI", comentaba.

Estas declaraciones han sido recogidas con entusiasmo por algunas organizaciones sociales como BirdLife que, desde hace décadas, llevan advirtiendo de la evidente relación que existe entre la degradación de los entornos naturales y la vulneración de los derechos humanos. Front Line Defenders aporta un dato relevante que apoya esta teoría: el 40% de los 304 activistas que fueron asesinados en 2019 eran defensores de la tierra. Las muertes asociadas a la degradación del planeta no son sólo las de aquellos que, desde la lucha social, se enfrentan a proyectos extractivistas. Tanto es así, que miles de defunciones prematuras tienen que ver con enfermedades que derivan del maltrato que las sociedades dan a los entornos. Cáncer, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares o diarreas son algunas de las causas de muerte que se relacionan con la mala calidad del aire, o el mal estado de las aguas. Según la propia Organización Mundial para la Salud (OMS), el 28% de los óbitos globales tienen que ver con cuestiones ambientales.

"El medio ambiente muchas veces se ve cómo algo vinculado a políticas sectoriales y de menor peso frente a la industria o la economía. Sin embargo, se trata de algo transversal y un asunto relacionado con la gobernanza global", opina Juan Carlos Atienza, portavoz de SEO/BirdLife, organización que ha iniciado una recogida de firmas para incluir el derecho a un planeta sano en un nuevo artículo de las Declaración Universal de Derechos Humanos. "El hecho de que se incluya este nuevo derecho, obligará a miles de países a incluirlo en sus leyes y dará una mayor cobertura a aquellos ciudadanos o colectivos que tengan que ir a los tribunales", agrega.

Ana Barreira, directora del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), señala los beneficios que podría tener este acontecimiento, ya que agilizaría los procedimientos judiciales relacionados con el medio ambiente. "En España, el derecho al medio ambiente sano no está recogido exactamente como un derecho fundamental, sino como un principio rector de la política económica y social, lo que hace que no se pueda alegar la vulneración de este derecho de manera directa, sino que se tienen que utilizar otras vías, lo que retrasa mucho los procedimientos", explica la abogada. Ella misma pone recuerda como el IIDMA interpuso un recurso por la moratoria de Madrid Central que tuvo que basarse en la vulneración del derecho a la integridad física.

El posible nuevo artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, sin embargo, puede servir para dar un mayor amparo legal a las comunidades y sociedades que necesiten denunciar la degradación de sus entorno. Sin embargo, del mismo modo que en muchos lugales se ignorar derechos fundamentales como la libertad de expresión y de prensa, se podrá seguir pasando por alto la protección de los ecosistemas. Es por ello que Barreira hace hincapié en la necesidad de "fortalecer los mecanismos para que se cumplan todos los convenios ambientales".

"Existen herramientas jurídicas y tribunales internacionales, pero hace falta ampliar su capacidad de acción"

"La Carta Universal abarca toda una serie de cuestiones y derechos, culturales, económicos, sociales o religiosos, sin embargo, no se profundiza en cómo se ponen en práctica después", critica Víctor Barro, experto en justicia económica de Amigos de la Tierra. No se trata, a juicio de este experto, de crear nuevas instituciones, sino de potencias los mecanismos de vigilancia sobre los que descansa el multilateralismo de las Naciones Unidas. "Existen herramientas jurídicas y tribunales internacionales, pero hace falta ampliar su capacidad de acción", expone. 

"Los tratados internacionales y las declaraciones universales son vinculantes jurídicamente, pero ¿quién hace el seguimiento de qué se están cumpliendo?", se pregunta la abogada del IIDMA. Buen ejemplo de esta falta de recursos para vigilar es el principio de "quien contamina, paga" que rige en Europa desde 1986 sin tener apenas repercusiones. "Las administraciones no tienen muchos medios para vigilar y, cuando se da con algún caso, se inicia un procedimiento judicial en el que las sentencias se alargan mucho en el tiempo. La Unión Europea legisla muchísimo y crea nuevas normas, pero no se le dedica muchos recursos para vigilar que se cumplen", denuncia.

No en vano, la llegada de este nuevo derecho fundamental supondrá, al menos un elemento más al que la ciudadanía se pueda acoger para denunciar ataques contra ecosistemas y contra la propia vida, además de dar respuesta a multitud de conflictos ambientales que superan las capacidades de los juzgados nacionales. "Muchos de los grandes retos ambientales exceden las fronteras nacionales. El cambio climático o la pérdida de biodiversidad no son problemas que se puedan resolver en solitario o de manera local. Necesitamos, si queremos conservar el medio ambiente, que exista un respaldo global", concluye Atienza.

MADRID

15/07/2020 22:44

Por ALEJANDRO TENA

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Producen seda de araña a partir de bacteria marina fotosintética

Las arañas producen hilos increíblemente fuertes y livianos llamados dragalinas, hechos de proteínas de seda. Aunque pueden usarse para fabricar una serie de materiales útiles, obtener suficiente proteína es difícil porque cada araña puede producir una pequeña cantidad.

Un nuevo estudio publicado en Communications Biology, dirigido por Keiji Numata en el Centro Riken de Investigación en Recursos Sostenibles (CSRS, por sus siglas en inglés) informó que produjeron seda de araña utilizando bacterias fotosintéticas.

Además de ser resistentes y livianas, las sedas derivadas de artrópodos son biodegradables y biocompatibles. En particular, la seda de araña es ultraligera y tan resistente como el acero. "Puede ser utilizada para fabricar materiales duraderos y de alto rendimiento, como ropa resistente a roturas, piezas de automóviles y componentes aeroespaciales", explicó Choon Pin Foong, uno de los autores.

"Su biocompatibilidad es segura en aplicaciones biomédicas como sistemas de administración de medicamentos, dispositivos de implante y andamios para la ingeniería de tejidos", señaló. El estudio se centró en la bacteria marina fotosintética Rhodovulum sulfidophilum'.

La imagen de Google Earth muestra la deforestación alrededor de Parakanã en el estado de Pará en la Amazonía brasileña.

El más reciente estudio realizado por la Universidad de Maryland, y publicado por Global Forest Watch, identifica a los diez países con la mayor pérdida de bosques primarios durante 2019. Cinco de estas naciones se encuentran en América Latina.

 

Entre los datos más impactantes que ofrece este informe es que cada seis segundos se pierde un área de bosques tropicales que equivale a un campo de fútbol. El estudio también destaca que la pérdida de bosques primarios se incrementó en 2.8 % en 2019, si se compara con el año anterior.

En América Latina, la presión sobre los bosques puede incrementarse en los próximos meses, sobre todo a partir de que los gobiernos de la región buscan formas de incentivar la economía ante la crisis provocada por la pandemia del COVID-19.

¿Cuáles fueron las cinco naciones de América Latina que perdieron bosques durante 2019? ¿qué actividades han propiciado el incremento de la deforestación?

1. Brasil: políticas que afectan a los bosques

El país sudamericano alberga una de las más importantes superficies de bosques tropicales en el mundo: 60 % de la selva amazónica se encuentra dentro de su territorio. Brasil, es también la nación que registra la deforestación más intensa a nivel mundial: en 2019 perdió un millón 361 mil hectáreas.

El análisis de Global Forest Watch resalta que la pérdida de bosques primarios en Brasil representa un tercio de la cobertura boscosa que dejó de existir en todo el mundo durante 2019. Las principales causas de la intensa deforestación que se vive en Brasil son la expansión de la agricultura, los incendios forestales y la tala selectiva.

Paulo Barreto, investigador asociado del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon), explica que la la pérdida de bosques ha ido en aumento en los últimos años desde que en 2012 el congreso aprobó una ley que “perdonaba” la deforestación ilegal.

Esta situación se agravó a partir del 1 de enero de 2019, cuando llegó a la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro y promovió la aprobación de normas que abren, aún más, la puerta a la minería y a la extracción de petróleo y gas dentro de los territorios indígenas.

El informe de Global Forest Watch resalta que la deforestación se ha acelerado en áreas indígenas de Pará y en territorios de pueblos originarios, donde también ha crecido el acaparamiento de tierras.

2. Bolivia: las cenizas que dejaron los incendios

El fuego tuvo una presencia importante en los bosques de América Latina en 2019. Brasil y Bolivia —este último alberga 6 % de la selva amazónica— fueron dos de los países más afectados por los incendios forestales.

Los incendios fueron, en el caso de Bolivia, una de las causas que contribuyeron a que el país se ubique en el cuarto lugar, a nivel mundial, de naciones con mayor pérdida de bosques primarios durante 2019. El informe de Global Forest Watch resalta que este país sudamericano perdió alrededor de 290 000 hectáreas de bosques primarios. Estudios realizados por la Fundación Amigos de la Naturaleza muestran que, entre 2015 y 2018, Bolivia registró una aceleración de pérdida de bosques que supera las 440 000 hectáreas por año.

Una de las regiones más afectadas por la deforestación en Bolivia es la Chiquitanía, en especial la provincia de Santa Cruz, epicentro de la agricultura a gran escala en el país altoandino. “La agricultura a gran escala es un importante impulsor de la deforestación en Bolivia, particularmente para la soja y la ganadería”, se resalta en el informe del Global Forest Watch.

3. Perú: minería y cultivos ilegales

El 13 % de la selva amazónica se encuentra dentro del territorio del Perú, país que a nivel mundial ocupa el quinto lugar entre las naciones que más bosques primarios perdieron durante 2019.

En ese año, el territorio peruano se quedó sin 162 000 hectáreas de bosques primarios, una cifra que supera en 20 000 hectáreas las cifras de 2018, de acuerdo con datos del Global Forest Wath.

Otro estudio realizado por el Instituto del Bien Común (IBC), basado en imágenes satelitales tomadas entre 2001 y 2015, muestra que durante ese periodo se perdieron 1 932 872 hectáreas, de las cuales 33 708 se encontraban dentro de comunidades nativas tituladas en la Amazonía peruana. Sandra Ríos, investigadora del IBC, destaca que la ilegalidad y la informalidad en la Amazonía son las principales causas de la pérdida de bosques en Perú; así como la minería ilegal y los cultivos ilícitos.

En 2019, Mongabay Latam realizó un recorrido por la zona de Puerto Nuevo, en Ucayali, en el que comprobó que grandes extensiones de bosques han sido invadidas y taladas para sembrar coca de manera ilegal.

4. Colombia: expansión ganadera

En Colombia se encuentra el 79 % de la selva tropical del Chocó (la más húmeda del mundo), así como 8 % de la Amazonía. Y aunque las cifras de la deforestación de bosques primarios han ido a la baja en los últimos años, el país sigue ubicándose entre los diez que más pérdidas registran: en 2019 se ubicó en el séptimo lugar a nivel mundial.

En 2019, de acuerdo con Global Forest Watch, Colombia dejó de tener 115 000 hectáreas de bosques primarios, una cifra que está por debajo de las 157 000 hectáreas que perdió en 2018 y las 128 000 registradas en 2017.

El informe destaca que entre las causas de la pérdida de bosques primarios está el acaparamiento de tierras y la expansión de la ganadería, sobre todo dentro de áreas naturales protegidas.

En junio del 2020, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible en Colombia informó que hasta el 15 de abril se había deforestado más de 75 000 hectáreas de la Amazonía colombiana. Esta organización identificó que en las zonas más deforestadas hay presencia de grupos armados e invasión de territorios indígenas, en donde va en aumento actividades ilegales como el cultivo de coca.

La pérdida de bosques primarios en este país aumentó, sobre todo, a partir de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016.

5. México: un año crítico

En la lista de países que más bosques primarios perdieron durante 2019, México ocupa el noveno lugar, al presentar una deforestación de 65 000 hectáreas, casi los mismos números que se registraron en países como Laos o Camboya, de acuerdo con los datos de Global Forest Watch.

La pérdida de bosques primarios registrada durante 2019 es la más alta que se ha documentado desde 2001, de acuerdo con los análisis de Global Forest Watch. En 2018, por ejemplo, el país perdió poco más de 45 000 hectáreas de bosques primarios y 55 000 en 2017. Desde 2001 hasta 2019, México ha perdido 602 000 hectáreas de bosques primarios.

El mapa de Global Forest Watch muestra que una de las regiones en donde el país más ha perdido bosques es la Península de Yucatán, territorio en donde se encuentra la selva maya y en donde, en los últimos diez años, se han instalado granjas para la producción cerdos y se ha incrementado la agricultura extensiva. Además, se ha deforestado la selva para instalar campos de generación de energía solar y desarrollos turísticos.

La selva maya forma parte de las selvas tropicales mesoamericanas que, en total, tienen una extensión de 51 millones de hectáreas de cobertura arbórea; incluidos 16 millones de hectáreas de bosque primario.

México es el país que alberga la mayor extensión (39 %) de la cubierta forestal primaria de Mesoamérica, seguido por Guatemala (13 %), Honduras (11 %), Panamá (11 %), Nicaragua (10 %) y Costa Rica (9 %).

6 julio 2020 

Publicado originalmente en Mongabay Latam 

Publicado enMedio Ambiente
Diversos insectos en color estructural en ámbar del Cretácico del norte de Myanmar.Foto Nigpas

Un equipo de investigación del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia de Ciencias de China (Nigpas) reveló los secretos de la verdadera coloración de los insectos de hace 99 millones de años.

Por lo general, los detalles estructurales finos necesarios para la conservación del color rara vez se preservan en el registro fósil, lo que hace que la mayoría de las reconstrucciones se basen en la imaginación de los artistas.

Los colores ofrecen muchas pistas sobre el comportamiento y la ecología de los animales. Sirven para mantener a los organismos a salvo de los depredadores, a la temperatura adecuada o atractivos para las parejas potenciales. Por ello, comprender la coloración de los animales extintos puede ayudarnos a arrojar luz sobre los ecosistemas en el pasado geológico profundo.

El estudio, publicado en Proceedings, de la Sociedad Real B, ofrece una nueva perspectiva sobre las vidas de los insectos que a menudo se pasan por alto, que coexistieron con los dinosaurios en los bosques lluviosos del Cretácico.

Los investigadores reunieron 35 piezas de ámbar con insectos exquisitamente preservados de una mina de esa resina fósil en el norte de Myanmar.

"El ámbar es del Cretácico medio, alrededor de 99 millones de años, y se remonta a la edad de oro de los dinosaurios. Es resina producida por antiguos coníferos que crecieron en un ambiente de selva tropical. Los animales y plantas atrapados en ese material espeso se preservaron, algunos con fidelidad real", resaltó Cai Chenyang, Nigpas, en China, que dirigió el estudio.

El raro conjunto de fósiles ámbar incluye avispas cuco con colores metálicos de color verdes azulado y amarillento, azul púrpura o verde en la cabeza, el tórax, el abdomen y las patas. En términos de color, son casi lo mismo que las avispas cuco actuales”, señaló.

Los investigadores también descubrieron muestras de escarabajos azules y púrpuras y una mosca soldado metalizada en color verde oscuro. "Hemos visto miles de fósiles de ámbar, pero la preservación del color en estos especímenes es extraordinaria", resaltó Huang Diying, de Nigpas, coautor del estudio.

"El preservado en los fósiles ámbar se llama color estructural. Es causado por la estructura microscópica de la superficie del animal. La nanoestructura dispersa la luz de longitudes de onda específicas y produce colores muy intensos. Este mecanismo causa muchos de los colores que utilizamos de nuestra vida cotidiana", explicó Pan Yanhong, también de Nigpas, especialista en reconstrucción paleocolor.