La economía no es circular sino entrópica

Un eslogan político que se oye en China y también en la Unión Europea es que la economía debería ser circular. Los activistas que luchan contra la avalancha y el desperdicio de la basura doméstica, a veces usan el eslogan residuo cero, zero waste, que se parece un poco a ese eslogan oficial. Es decir, hay que disminuir los residuos y hay que reciclar los que se producen. ¿Quién podría estar en contra?


¿Cómo funcionaría una economía circular? Por ejemplo, entra aluminio en la economía procedente de la minería de bauxita, el proceso consume mucha electricidad y deja un barro rojo tóxico. Ya no más: vamos a reciclar todo el aluminio que producimos y usamos, reciclar todas las latas y todos los marcos de ventana, además los vamos a hacer más finitos e igual de resistentes. Se acabó la minería de bauxita. Se gasta además –suponemos– menos energía para reciclar que para producir el aluminio. ¡Qué bien!


Como ha escrito Jesús Ramos Martín, bajo la ilusión de la economía circular, parecería que el crecimiento puede continuar de manera ilimitada, pues reciclaremos los residuos y los convertiremos en nuevos recursos. Por si fuera poco, si cada vez somos más eficientes en el uso de recursos, vamos a necesitar menos cantidad de los mismos. Pero ahí aparece una paradoja (la Paradoja de Jevons): la mayor eficiencia abarata el costo, y por tanto puede llevar a un mayor uso.


Además, veamos algunas cifras sobre el uso mundial de materiales y la falsa ilusión de una economía circular. ¿Cómo funciona realmente la economía mundial? Un artículo reciente de Willi Haas y sus colegas vieneses en el Journal of Industrial Ecology da algunas cifras. Recuerden que la población mundial es de algo más de 7 mil millones. Todas las cifras que siguen están también en miles de millones de toneladas (o lo que es lo mismo, gigatoneladas, GT), de manera que vemos que el uso de materiales por persona y año es de alrededor de ocho toneladas en promedio –pero en la India es solamente cuatro, y en Estados Unidos más de 20. Ese uso de materiales por año se divide en las siguientes categorías:


Doce GT de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) que en su casi totalidad van para ser quemados en la producción de electricidad o consumo doméstico, o en el transporte, es decir se usan como fuentes de energía. Son como fotosíntesis embotellada hace millones de años, la descorchamos y allá se va. No se puede quemar dos veces. El calor se disipa, por la segunda ley de la termodinámica o ley de la entropía.


Diecinueve GT de biomasa, para muchos usos distintos, la alimentación del ganado o directamente la alimentación humana (un kilogramo al día, más o menos), la producción de pasta de papel (eventualmente, una parte del papel es reciclado), la producción de madera para construcción, y la mayor parte de madera para quemar. Gracias a la fotosíntesis, esa biomasa se produce cada año otra vez, gracias a la energía solar y al agua, pero no se recicla más que en una pequeña parte. Además, los nutrientes (fósforo, potasio, nitrógeno) no regresan a los campos, en general. Mientras en algunos lugares faltan, en otros son producidos en exceso, llevan a la eutrofización de los cursos de agua por el exceso de nutrientes, o contaminan la napa freática con nitritos.


Veintidós GT de materiales de construcción, arenas y gravas para cementos. Esa extracción suele dañar el ambiente, pero además esos materiales apenas se reciclan. Aumenta el stock acumulado en los edificios, autopistas. Se puede discutir si se podría reciclar en mayor parte, y tal vez una economía sin crecimiento podría usar únicamente viejos materiales de construcción reciclados para reponer infraestructuras y rehabilitar viviendas. Estamos muy lejos de esta situación, no sólo porque la economía mundial todavía crece sino porque resulta seguramente más caro el reciclaje que la nueva extracción.
Por último, el cuarto sumando, a nivel mundial, es 4.5 GT de materiales metalíferos (de lo cuales la mayor parte se convierte en escorias y relaves), ingresando en la economía en promedio menos de una GT de metales ya concentrados y refinados. Algunos son de más fácil reciclaje que otros.


En conjunto, lo que se recicla actualmente en el mundo no es más de 6 por ciento de los materiales extraídos. Estamos lejísimos de una economía circular. Una economía que funcionara exclusivamente con energías renovables también sería entrópica, sin duda, pero dependería del flujo continuo de energía solar. Tal vez consiguiera reciclar todos los materiales, llevando a cero la extracción nueva. Estamos muy lejos de esta situación.
*ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

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Sábado, 13 Junio 2015 06:47

Emisiones netas cero: ni netas ni cero

Emisiones netas cero: ni netas ni cero

Mientras avanza el caos climático en el planeta y las previsiones de los científicos son cada vez más oscuras, desde los centros de poder de la civilización petrolera se teje una trampa que necesitamos conocer, entender y desarmar. Se llama emisiones netas cero y su exponente más reciente es un documento del Banco Mundial, que básicamente nos receta que las empresas pueden aumentar sus emisiones de gases de efecto invernadero si al mismo tiempo les pagamos para que las secuestren, con mecanismos de mercado y riesgosas tecnologías.


Es una trampa para confundirnos: no se trata de bajar emisiones, mucho menos de cero emisiones, al contrario, al agregarle la palabra netas, quieren ocultar que pese a la gravísima situación de calentamiento global, las empresas seguirán aumentando la emisión de gases con sus actividades contaminantes, pero presentarán una contabilidad –no una realidad– que muestre que esas emisiones serán supuestamente absorbidas en otra parte y el resultado dará cero, por lo que no hay de qué preocuparse.
Por el contrario, todo es para preocuparse. Porque además de que aumentarán las emisiones y por tanto el caos climático, las propuestas en sí mismas son un desastre social y ambiental, que además pretenden desviar aún más recursos públicos para las empresas.


Las causas del cambio climático están claramente identificadas (y confirmadas con los datos más recientes del IPCC). Se conoce cuál es el problema y lo que hay que cambiar: la expansión del modelo industrial de producción y consumo basado en combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), mayoritariamente para producción de energía, sistema alimentario agroindustrial y urbanización/transporte.


Esto en el contexto de que 80 por ciento de la población mundial apenas tiene 5 por ciento de la riqueza global, mientras el uno por ciento más rico tiene 50 por ciento de ésta, lo cual es un fuerte indicador de que ese progreso industrial, basado en altas emisiones, en la devastación, uso y abuso de recursos planetarios, en realidad sólo beneficia a una pequeña minoría, los mismos que se oponen ferozmente a cualquier reducción real de emisiones.


Y no sólo no quieren reducir, además quieren aumentar las emisiones y elevar sus lucros con el desastre. Para esto diseñaron el concepto de emisiones netas cero y desde las más poderosas industrias y centros de poder anexos, se han lanzado a asentarlo, en medios, en el público, en las negociaciones internacionales, en las políticas y programas nacionales.


Un documento que acaba de publicar el Banco Mundial –Tres pasos para lograr cero emisiones netas– resume el concepto y ordena el abanico de medidas que los gobiernos deberían tomar. Muchas ya existían, otras son nuevas. Lo realmente nuevo es englobarlas a todas en el concepto de emisiones netas cero, que incluso traducen intencionalmente mal del inglés, para crear más confusión y dar la impresión de que se trata de cero emisiones.


El paquete menciona vagamente elementos que pueden ser útiles, como un mejor diseño de transporte público, pero incluye en forma abrumadora el apoyo a falsas soluciones que empeoran la crisis climática: tecnologías nocivas como captura y almacenamiento de carbono, agricultura climáticamente inteligente, más mercados de carbono y de bonos verdes, pagos por servicios ambientales y programas como REDD, conectados a esos mercados. Obviamente, apoya la demanda de las petroleras para establecer precios al carbono, pieza clave ahora que esas empresas ven un excelente negocio en la venta de secuestro de carbono.


En un artículo anterior (Cambio climático: armando la trampa, La Jornada 30/5/15), expliqué que la tecnología CCS –captura y almacenamiento de carbono– es altamente riesgosa e ineficaz para asegurar que el carbono permanezca enterrado, pero muy útil a las petroleras para extraer sus reservas hasta ahora inaccesibles, con subvenciones públicas para las costosas instalaciones y ganancias con los bonos por el supuesto secuestro de carbono enterrado, mientras paradójicamente explotan más petróleo y emiten más gases... que luego pueden volver a cobrar por remover de la atmósfera.


La lógica de la llamada agricultura climáticamente inteligente se parece en su circularidad viciosa: pese a ser un factor principal de cambio climático, se propone intensificar la agricultura, con transgénicos resistentes al clima, con alto uso de fertilizantes sintéticos –destructores del suelo y emisores de gases como metano y óxido nitroso, respectivamente 25 y 100 veces más nocivos que el CO2 para el cambio climático–, todo lo cual aumentará los mercados y ganancias de las trasnacionales de agronegocios. Bajo el mismo paraguas incluyen vender la capacidad de secuestro de carbono de los suelos, como técnica separada de la vida campesina, lo cual, como ha pasado con los programas REDD, será una forma de quitarle a los campesinos y comunidades el manejo de su territorio.


Paradójicamente, existen soluciones reales y posibles, que benefician a la mayoría del planeta, la más potente son los sistemas agroalimentarios descentralizados, campesinos y urbanos, agroecológicos y con mercados locales, y muchas otras soluciones reales, igualitarias y desde abajo, incluidas tecnológicas. Pero lo que se propaga desde el engañoso concepto de emisiones netas cero es todo lo contrario: legalizar el aumento de la contaminación y el caos climático por parte de las grandes industrias y que además las víctimas paguemos para que sigan con ello.

 

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Estados Unidos se convierte en el primer productor mundial de crudo

La revolución del fracking ha conseguido por fin cambiar equilibrios que se habían quedado inalterados durante décadas: Estados Unidos se convirtió en 2014 en el mayor productor mundial de petróleo, por delante de Arabia Saudí, y superó a Rusia en la clasificación de los países que extraen más hidrocarburos —el conjunto de crudo y gas—. El método de la fracturación hidráulica permitió al gigante norteamericano satisfacer el 90% de sus necesidades energéticas.


Los datos que documentan el nuevo orden mundial del petróleo aparecen en el anuario estadístico de 2015 que British Petroleum presentó esta semana en Londres, una guía considerada de referencia en todo el mundo. Certifican el avance de Estados Unidos hasta alcanzar el liderazgo, una circunstancia que se veía venir desde hace tiempo. El año pasado fue clave para el mercado del crudo. El desplome de los precios en un 50% ha sentado las bases de una guerra comercial entre los productores tradicionales del Golfo Pérsico y las empresas de EE UU.


El país norteamericano vive un boom petrolero. En 2014 la producción de EE UU subió en 1,6 millones de barriles al día —el mayor incremento a nivel global— y alcanzó los 11,6 millones de barriles diarios, un 15,9% más que en 2013 y 139.000 por encima de Arabia Saudí. Se convirtió así en el primer país en aumentar su producción en al menos un millón de barriles al día durante tres años consecutivos, lo cual le permitió satisfacer el 90% de sus necesidades energéticas. Bob Dudley, economista jefe de BP, ha definido el liderazgo de EE UU como "una perspectiva impensable hace 10 años".


Las cifras elaboradas por la petrolera británica demuestran una mejora de la eficiencia productiva de las empresas estadounidenses, ya que el aumento de producción se registra mientras el número de pozos activos en ese país toca nuevos mínimos: según la empresa de servicios petroleros Baker Hughes, la semana pasada ascendían a 868. Es la cifra más baja desde enero de 2003 y significa que hay 992 pozos menos que en el mismo periodo de 2014.


Pese a la actual sobreoferta mundial, la OPEP —el cartel de los productores tradicionales— lleva meses sin rebajar su producción. Como consecuencia, abarata el precio del crudo y así dificulta que el negocio de las firmas norteamericanas sea rentable. Si bien ha conseguido expulsar a algunas de las compañías del mercado, esta estrategia ha acabado por tener también un revés positivo para EE UU, que ha mejorado su eficiencia.


Oferta abundante


"El punto ahora es qué va a hacer Estados Unidos con todo este petróleo. Una oferta doméstica sobreabundante puede inducir una bajada de los precios y hasta llevar a un parón de la producción. Para evitarlo hay dos alternativas: levantar el bloqueo a las exportaciones en vigor en EE UU; o invertir en el sector del refino, que ahora mismo no está listo para tratar el petróleo ligero que se extrae en EE UU", explica Henry Tchilinguirian, analista del banco BNP Paribas. "No es casual que la cantidad de petróleo almacenado en EE UU sea 92 millones de barriles más que la media de los últimos cinco ejercicios en este mismo periodo del año. Y, en efecto, hay señales de que algo se está moviendo en el sector del refino", añade.


"El auge de la industria petrolera estadounidense implica que ahora, además de Arabia Saudí, existe otro swing producer [un estado cuyas fluctuaciones productivas pueden afectar los equilibrios del mercado]. Y esto mantendrá el crudo barato, con un beneficio para la economía global", afirma Álvaro Mazarrasa, director de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).


Arabia Saudí, por su parte, tiene intención de seguir con su batalla. El pasado abril aumentó su producción en 13.700 barriles diarios, según los datos de la OPEP. A pesar de que, según BP, la producción mundial de crudo creció el año pasado más del doble del consumo.


El duelo entre los dos grandes productores parece entonces lejos de concluir: "La industria petrolera de EE UU cuenta con un modelo de producción parecido al de la industria manufacturera. Las empresas pueden activar o parar la producción con facilidad, y esto las ayudará a la hora de ajustarse a lo que les pida el mercado", asegura Mazarrasa.

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¿Adquirieron los Bush parte del Acuífero Guaraní, el más grande del mundo de agua dulce?

El consultor Jo-Shing Yang, quien se ha consagrado a escudriñar a los megabancos de Wall Street que compran el agua global (http://goo.gl/eMCZ52), dedica una parte de su investigación a la presunta compra por el nepotismo dinástico de los Bush de 121 mil 407 hectáreas que, en forma coincidente, contienen parte del Acuífero Guaraní, considerado el mayor del planeta y que cubre un millón 200 mil kilómetros cuadrados, con un volumen de 40 mil kilómetros cúbicos de agua (https://goo.gl/EoXdCv).


Jo-Shing Yang comenta que tal extenso reservorio subterráneo puede abastecer de agua fresca potable al mundo por 200 años.


Se trata de cifras imponentes: el Acuífero Guaraní equivale a un poco más del territorio de Colombia. ¡Superuf!
Su ranking es controvertido ya que otras fuentes colocan antes al Sistema Acuífero de Piedra Arenisca de Nubia –que se extiende en 2 millones de kilómetros cuadrados con 150 mil kilómetros cúbicos de agua subterránea–, cuya principal parte la posee Libia, según Bloomberg: un enorme reservorio geológico transfronterizo de agua que comparte con Egipto, Chad, y Sudán (http://goo.gl/FehjaN), lo cual fue motivo, entre otras causales, de la invasión tripartita de Estados Unidos/GranBretaña/Francia (http://goo.gl/rOY9nl).


En 2005 y 2006, durante la presidencia dinástica de George W. Bush, la familia Bush –desde Daddy Bush (hoy de 90 años), quien compró 80 mil 937 hectáreas, hasta su nieta Jenna (hija de Baby Bush), quien compró casi 40 mil 470 hectáreas– adquirió un total de 121 mil 407 hectáreas en Chaco (Paraguay), cerca de la truculenta Triple Frontera (Brasil, Argentina y Paraguay), a 200 kilómetros de la frontera con Bolivia, pletórica en gas.


El término guaraní se refiere a un pueblo indígena sudamericano que habitó en un territorio que se extendía desde el Amazonas hasta el Río de la Plata, hoy reducido a grupos aislados en Paraguay y Brasil.


El consultor Jo-Shing Yang explica que las tierras compradas por la familia Bush se asientan en el mayor acuífero tanto de Sudamérica como del mundo, el Acuífero Guaraní, que es compartido por cuatro países: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, que equivale a Texas y California juntos.


The Earth Institute, de la Universidad de Columbia, expone que el Acuífero Guaraní es un recurso de agua poco conocido en Sudamérica (http://goo.gl/TGvlUI).


Perturba la ingenuidad hidráulica de los cuatro países transfronterizos del Acuífero Guaraní, que son asesorados por el Banco Mundial, que justamente promueve su obscena privatización exógena.


El territorio transfronterizo del Acuífero Guaraní es compartido por Brasil, con 850 mil kilómetros cuadrados (el equivalente a toda Venezuela); Argentina, con 225 mil kilómetros cuadrados (el equivalente a Rumania); Paraguay, con 70 mil kilómetros cuadrados (equivalentes a Irlanda), y Uruguay, con 45 mil kilómetros cuadrados (equivalentes a Dinamarca).


Una de las características del Acuífero Guaraní es que su parte subterránea se encuentra en gran medida debajo de la cuenca fluvial del río de la Plata, el más ancho del mundo, con el que conforma un sistema de retroalimentación de agua dulce y donde desembocan los ríos Paraná y Uruguay.


La Cuenca de Plata tiene una superficie de 3.2 millones de kilómetros cuadrados y es catalogada como la segunda cuenca hidrográfica más grande del mundo.


Las adquisiciones inmobiliarias de Jenna Welch Bush Hager –gemela de Barbara Pierce Bush– fueron consolidadas durante su extraño viaje de 10 días a Paraguay –rodeada de 10 guardaespaldas estadunidenses–, quien viajó en forma oficial bajo los auspicios de Unicef para visitar proyectos sociales (sic).


Durante su estancia rocambolesca, Jenna se reunió con el entonces presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, y el polémico embajador de Estados Unidos, James Cason, quienes, según los servicios de espionaje rusos, concluyeron la compra de terrenos en nombre de la familia Bush.


Como que el perfil de Jenna –autora, editora de la revista Southern Living y corresponsal de la cadena NBC News (propiedad de General Electric: uno de los pilares del complejo-militar industrial)– no coteja con sus actividades catastrales extracurriculares.


El grupo paraguayo de noticias Neike sugirió que la visita de Jenna tenía que ver con los terrenos adquiridos por su padre, próximos a las reservas de gas (¡supersic!) de Bolivia y a las zonas pantanosas de Brasil, al unísono de la presencia en Paraguay de 400 marines (http://goo.gl/0vJ8LI), quienes gozan de insólita inmunidad diplomática (http://goo.gl/lyM9ZV).


La mayor parte de la región de Chaco pertenece a empresas privadas y la adquisición de la familia Bush se encuentra a pocos kilómetros de la base militar estadunidense Mariscal Estigarribia (http://goo.gl/jXqnUm), cuya instalación aérea es más grande que el aeropuerto de Asunción (la capital).


¿Quién se puede interesar en la tierra semiárida de Chaco en el norte de Paraguay?


The Thinkering pregunta el interés de la familia Bush por Paraguay (http://goo.gl/FQCxkn) y sentencia en forma perentoria: quien controle el abasto mundial del agua, controla el mundo.


Aporta datos duros: "el agua representa 71 por ciento de la superficie terrestre (...) Solamente 2.5 por ciento del agua terrestre es fresca. Mil millones de personas carecen de acceso al agua fresca potable. En los países en vías de desarrollo la demanda de agua excede su abasto hasta en 50 por ciento".


Una de las razones de la presencia de Estados Unidos en la base militar Mariscal Estigarribia, que tiene un aeropuerto internacional, yace en la importancia estratégica de su proximidad con la mítica Triple Frontera, además del Acuífero Guaraní, lo cual ha sido desmentido en forma solemne (http://goo.gl/t6lnMU) y sistemática por Estados Unidos (http://goo.gl/kjr66r).
En contraste, las filtraciones de Wikileaks exponen el poderoso interés de Estados Unidos en una extensa zona que abarca Paraguay, Bolivia y el norte de Argentina (http://goo.gl/aIw0tv).


Según Source Watch, la presencia militar secreta de Estados Unidos se debe a la vigilancia a "alrededor de 20 mil inmigrantes provenientes del Medio Oriente –mayormente de Líbano y Siria–, a los que la narrativa desinformativa de Estados Unidos atribuye las peores intenciones terroristas debido a su triple conectividad con Hezbolá, Hamas y Al Qaeda, donde se dedican a toda clase de tráficos: desde las armas pasando por las drogas hasta el lavado de dinero (http://goo.gl/crkY5g).


No importa que la guerrilla chiíta de Hezbolá y la guerrilla palestina sunita de Hamas sean enemigos acérrimos de los sunitas fundamentalistas de Al Qaeda. ¡La desinformación a lo que da!


Los mismos desinformadores ocultan la perturbadora relación de Prescott, el patriarca financiero de los Bush, y sus vínculos con Hitler (http://goo.gl/srQT3H), cuando existe amplia bibliografía que señala que Guaraní (Paraguay) fue una ruta de escape favorita para los criminales nazis de guerra.


Pareciera que Estados Unidos, desde Chaco, tenga en jaque simultáneo las pletóricas reservas de gas de Bolivia y al cuatripartita Acuífero Guaraní, sin contar la presencia catastral, con 400 mil hectáreas, del megaespeculador George Soros, presunto títere de los banqueros esclavistas Rothschild, en una de las mayores reservas agrícolas del planeta: la pampa argentina (http://goo.gl/UHeacq).


¡La macabra privatización financierista del planeta por los Bush y los Rothschild!


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¿Qué dice la neurobiología de las plantas?

Asistimos, manifiestamente, a una época de una magnifica vitalidad en el conocimiento. Y entre las expresiones más recientes y sólidas se encuentra la neurobiología de las plantas. Un capítulo refrescante de la complejidad misma de la vida.

 

Parte de la vitalidad del conocimiento que tiene lugar actualmente en la ciencia de punta es el permanente nacimiento de nuevas ciencias y disciplinas. Pues bien, lo que ayer se llamaba botánica hoy se denomina biología molecular. Y más exactamente, en relación con el estudio de las plantas, ha surgido no hace más de dos décadas, la neurobiología de las plantas. La punta de esta área del conocimiento se sitúa en Italia.


Los estudios sobre neurobiología han sido determinantes para comprender el funcionamiento del cerebro y, más allá aún, las relaciones entre mente y cerebro, y entre mente y cuerpo. Sin embargo, hasta la fecha, el foco principal se había concentrado en los seres humanos y en algunas especies animales.


Las plantas son seres vivos que piensan, huelen, sienten, comen, digieren, se reproducen, ven y recuerdan, a pesar de carecer de esqueleto, cerebro, estómago, aparato digestivo, ojos o nariz, por ejemplo. La organización de las plantas es modular; a la manera de múltiples centros de control, distribuidos desde las puntas de las raíces, pasando por las raíces mismas, el tallo, las ramas y las hojas. Si se prefiere, las plantas son humanos con la cabeza metida en la tierra y los pies y manos hacia el aire.
Estudios recientes coinciden en señalar, sin ambigüedades, que las plantas tienen más de cinco sentidos —por lo menos más de quince—, que sienten, son inteligentes y piensan. Exactamente como los seres humanos, o mejor aún. La única "dificultad" que tienen las plantas, en general, es que son lentas. Específicamente, comparadas con los humanos y los animales, son demasiado lentas. Y, sin embargo, se mueven, actúan, entienden el entorno, lo modifican en provecho propio.


La anatomía y la fisiología de las plantas son fascinantes, tanto que, en numerosas ocasiones, algunos de los descubrimientos biológicos más importantes han tenido lugar a raíz del trabajo e investigación con plantas, antes que con animales. Desde Mendel hasta B. McClintock o R. Jorgensen, por ejemplo. Solo que la comunidad científica se ha demorado —siempre— en reconocer la valía de los estudios sobre botánica y ocasionalmente sólo lo ha hecho cuando las mismas investigaciones se han llevado a cabo sobre la célula animal y procesos con animales.


Las plantas procesan información, pero lo hacen de forma distribuida, paralela y no–local, a diferencia de los animales, incluidos los humanos. La organización modular de las plantas permite un descubrimiento fantástico, a saber: una planta no es un individuo; mejor aún, es una colonia, y su inteligencia es exactamente inteligencia de enjambre (a la manera de los insectos sociales, las bandadas de aves o las escuelas de peces, por ejemplo). Para la comprensión de la complejidad de la vida, el procesamiento de información y la trama de los sistemas vivos, estos descubrimientos marcan una verdadera inflexión.
En verdad, las plantas poseen procesos fisiológicos que arrojan nuevas y refrescantes luces sobre el conjunto de los seres vivos en el planeta. Así, por ejemplo, la célula de las plantas y de los animales son exactamente iguales con una salvedad puntual: las plantas poseen, además, cloroplasto, y es ese factor el que hace posible la vida en el planeta.


En efecto, las plantas producen componentes biológicos orgánicos volátiles (BVOCs, en inglés), encargados de destruir y producir moléculas permanentemente en la atmósfera. De manera puntual, controlan y regulan el balance de oxígeno en la atmósfera, de suerte que nunca baje del 18% o suba del 22%, pues, en un caso, el planeta se congelaría y, en el otro, el oxígeno se haría combustible. La fotosíntesis es la expresión epidérmica de la importancia de las plantas para el sostenimiento de la vida en el plantea.


El fenómeno es apasionante. De la pregunta clásica originada en los griegos acerca de lo específica y distintivamente humano, hemos pasado al descubrimiento, gradual, de que algunos atributos que se creyeron siempre propios de los humanos son compartidos con las diferentes escalas de los animales. Hasta llegar, ahora, a las plantas. El punto crucial, sin duda, lo constituye el problema de la mente y la conciencia. Pues bien, también las plantas saben, aprenden, recuerdan, son conscientes y son inteligentes. La diferencia estriba en los tiempos, ritmos y pasos lentos del "reino" vegetal.


De manera atávica, se ha considerado que las cucarachas constituyen un ejemplo conspicuo de resiliencia de la vida. Los ejemplos típicos son su capacidad de supervivencia ante explosiones o bombas atómicas (Hroshima, Nagasiaki, Chernobil). Pues bien, lo cierto es que al lado de las cucarachas, las plantas constituyen otro ejemplo de robustez y resiliencia de la vida. O como lo sostiene algún autor, de antifragilidad de la vida. Es decir, la capacidad para aprovechar circunstancias negativas y convertirlas en oportunidades de desarrollo y adaptación.


Asistimos, manifiestamente, a una época de una magnifica vitalidad en el conocimiento. Y entre las expresiones más recientes y sólidas se encuentra la neurobiología de las plantas. Un capítulo refrescante de la complejidad misma de la vida. Hasta el punto de que toda la cadena de la vida depende absolutamente de las plantas, esto es, de su inteligencia, aprendizajes y adaptación. Lo demás es la imagen inflada de los humanos sobre sí mismos y, con ellos, en un nivel inferior de los animales.


Dos estudios puntuales sobre neurobiología de las plantas son: What a Plant Knows. A Field Guide to the Senses of Your Garden and Beyond, de D. Chamowitz (2013), y Brilliant Green. The Surprising History and Scienc of Plants Intelligence, de S. Mancuso y A. Viola (2015). Sin embargo, son cada vez crecientes los trabajos en esta dirección, para no mencionar la Society for Plant Neurobiology, creada en el 2005 (www.plantbehavior.org). Sí, la lingua franca de la ciencia es el inglés.

Martes, 05 Mayo 2015 14:51

Lo que mata es la pobreza

Lo que mata es la pobreza

Geólogos y físicos de todo el mundo advirtieron hace apenas tres semanas que en Nepal ocurriría un movimiento sísmico de gran magnitud. El pronóstico se cumplió y los muertos pueden llegar a 10 mil. "Es la calidad de las casas lo que mata a la población, no el terremoto en sí", dice un científico en Katmandú.

 

"Serían alrededor de las 11 de la mañana, no sé exactamente, estaba en el hotel y de repente sentí una extraña sensación. Sentí que algo se movía en la habitación, unos segundos. Pero después parecía como si estuviera en un barco y de repente tienes la sensación de que pierdes el suelo, era un movimiento leve de la habitación, cuando saltó la alarma del hotel. Me asomé a la ventana y vi a un montón de gente parada, sin saber qué hacer, rezando en el suelo, y bajé tal como estaba, en pantalón corto, camiseta y con las chancletas puestas, sin nada más. Toda la gente bajaba por las escaleras a trompicones y empujones saliendo a la calle. Han sido unos instantes." Desde Calcuta (India), el relato que el fotógrafo español Juan Díaz hace a Brecha ilustra la dimensión de lo ocurrido el sábado 25 por la mañana en Nepal, a casi mil quilómetros de distancia. Al cierre de esta edición, el terremoto que tuvo una magnitud de 7,8 en la escala de Richter había provocado la muerte de por lo menos 5 mil personas en Nepal, unas 70 en el norte de India y 18 en Tíbet. El primer ministro nepalí, Sushil Koirala, reconoció que los fallecidos en su país podrían llegar a ser 10 mil.


La población de Nepal, unos 29 millones de personas, vive en una estrecha franja montañosa cuya extensión es menor a la de Uruguay, casi imperceptible en el mapa por estar situada entre las gigantes India y China. Pequeño país, pero imposible de ignorar por albergar la montaña más alta del mundo, el Everest. La cordillera del Himalaya, de la que forma parte el Everest, se ha formado a lo largo del tiempo sobre la colisión de placas tectónicas indo-euroasiáticas que hace de esta una de las zonas con mayores riesgos sísmicos del planeta. Nepal despierta, en ese sentido, gran inquietud entre geólogos y físicos. De hecho, hace casi tres semanas un grupo de 50 investigadores liderado por Laurent Bollinger, de la Comisión de Energías Alternativas y Energía Atómica de Francia, estuvo en la zona, observó y vaticinó lo ocurrido. "Este terremoto definitivamente no fue una sorpresa. El último evento similar en esta parte del Himalaya fue hace unos 500 años, aproximadamente el promedio de tiempo en que se producen estos eventos", dijo Marin Clark, geofísico de la Universidad de Michigan, a la agencia Efe. Se trató, según palabras del grupo de científicos, de una "pesadilla" previsible, por lo que podrían haberse tomado recaudos para mitigar sus consecuencias. El experto en movimientos sísmicos David Wald aseguró a otra agencia, Reuters, que un terremoto de la misma magnitud hubiera causado la muerte de 20 o 30 personas por cada millón de habitantes en California, pero 1.000 o más por cada millón en Nepal. "Físicamente y geológicamente lo ocurrido es exactamente lo que pensábamos que iba a suceder", apuntó James Jackson, otro de los científicos presentes.


Las consecuencias eran previsibles no sólo por los factores naturales sino también por los humanos. Por ejemplo, existe en Nepal la tradición de que cada hijo construya su vivienda sobre la de sus padres. Esto lo hacen con delgados ladrillos u hormigón de mala calidad, como la mayoría de las casas que fueron destruidas en la capital, Katmandú, y en el distrito de Gorkha, donde tuvo lugar el epicentro del terremoto. "Es la calidad de las casas lo que mata a la población, no el terremoto en sí", manifestó Jackson. La inoperancia del gobierno nepalí para afrontar un golpe de esta naturaleza se vio en el propio aeropuerto, incapaz de organizar la llegada de aviones con ayuda internacional. El martes 28 los helicópteros sobrevolaron la zona más afectada y pudieron comprobar que varias aldeas habían quedado totalmente enterradas bajo los deslaves provocados por la lluvia que no ha cesado de caer durante estos días.


Tras el terremoto cerca de un millón de menores se han quedado sin hogar, en un país donde según la Unicef el 40 por ciento de los niños padece desnutrición. Las Naciones Unidas estiman que 8 millones de personas se han visto afectadas por el desastre, y 1,4 millones necesitan alimentos. La Onu señala que entregará 15 millones de dólares para las víctimas del terremoto, que permitirán ampliar las operaciones y proporcionar refugio, agua, suministros médicos y servicios logísticos. Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron la donación de millones de euros o dólares para la reconstrucción, "que bien podrían haberse utilizado en tareas de prevención y construcciones decentes", tal como comenta uno de los tantos foristas indignados en las redes sociales.


Naturaleza humana.

 

"Por muy 'natural' que parezca, ninguna catástrofe es natural. Un seísmo de intensidad idéntica causa más víctimas en un país empobrecido que en otro rico e industrializado. Ejemplo: el terremoto de Haití, de magnitud 7,0 en la escala de Richter, ocasionó más de 100 mil muertos, mientras que el de Honshu (Japón), de idéntica fuerza (7,1), acaecido hace seis meses, apenas provocó un muerto y un herido", escribió el periodista Ignacio Ramonet en Le Monde después del terremoto de Haití en 2010. El periodista español Iván M García, que estuvo en Haití hace cinco años, dijo a Brecha que allí "todo salió mal de entrada". "En Haití había un gobierno ausente, promesas incumplidas en cuanto a fondos internacionales y una ayuda humanitaria enfocada en el corto plazo. Al cabo de un año, de dos años, los desplazados seguían en los asentamientos, normalmente en plazas de la capital, Puerto Príncipe. Se habituaron a recibir plata, comida y agua. En el país más pobre de Latinoamérica si te aseguran eso, te quedas. Obvio. Nadie pensó o casi nadie pensó en la reconstrucción."


En las últimas décadas Nepal vivió bajo una monarquía absoluta que desembocó en un parricidio y la disolución del régimen, además de una guerra interna que culminó en 2006, dejando como saldo 13 mil muertos. Hoy el país tiene un gobierno democrático al que en su último informe la organización Social Watch califica como "frágil" e inestable, entre otras cosas por su extrema pobreza. Si ésta no se supera, los terremotos y otros desastres naturales seguirán matando de a miles. "Si usted vive en el valle de Katmandú tiene otras prioridades, urgencias cotidianas propias de la pobreza. Pero eso no aleja a los terremotos", expresa el científico Jackson.


El panorama actual hace prever una lenta y peliaguda recuperación, dependiente además "de un pequeño grupo de burócratas", asegura el periódico británico The Guardian. El país tiene por delante la atención de 7 mil heridos, el suministro de alimentación, agua, medicamentos y carpas. El peligro, alerta el español García, es que lo provisorio se convierta en permanente. "Hay asentamientos, campos de refugiados, que terminan por ser barrios. Pasó en Beirut con los refugiados palestinos, pasa en Palestina con los desplazados por los militares israelíes. Campos no ya de carpas sino de edificios. En Haití no se han tomado medidas para evitar otra catástrofe." En Nepal es probable que tampoco se tomen.

 

 

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Miércoles, 15 Abril 2015 06:19

El cerebro de la rata se parece a Internet

El cerebro de la rata se parece a Internet

¿Reproduce Internet la estructura funcional del cerebro humano que lo generó? Es una pregunta intrigante y pertinente porque, al menos en la rata de laboratorio, el mapa de las conexiones entre neuronas resulta ser una combinación de las famosas muñecas rusas que se introducen una dentro de otra (las matrioskas) y la estructura de la red de redes, Internet. Eso han concluido científicos de la Universidad de California del Sur tras una ardua labor de integrar cuatro décadas de datos disponibles sobre las conexiones neuronales relacionadas con el conocimiento en la corteza cerebral de los roedores.

El cerebro de las ratas de laboratorio se parece lo suficiente al mucho más complejo cerebro de los humanos (también mamíferos) como para proporcionar datos interesantes y se realizan experimentos imposibles en humanos, por lo que resulta más fácil de estudiar.

"La corteza cerebral es como un mini Internet", explica Larry Swanson, autor principal del trabajo. "Internet tiene innumerables redes locales que se conectan con redes regionales mayores y finalmente con los nodos que forman su red troncal. El cerebro funciona de forma parecida".


Esquemáticamente, dos redes locales forman el núcleo de la corteza cerebral de una rata: una controla la visión y el aprendizaje, entre otros aspectos, y otra está relacionada con el funcionamiento del organismo, como los músculos y los órganos. A éstas dos redes las envuelven, como una concha o una matrioska, otras dos, una relacionada con el olfato y otra en la que se recoge y procesa la información de las otras tres.

Los científicos estudiaron 16.000 informes publicados sobre miles de conexiones entre axones confirmadas en laboratorio en el cerebro de la rata y hallaron que 73 regiones de la corteza cerebral se pueden agrupar en estos cuatro módulos. Los módulos están interconectados de forma asimétrica, lo que indica, según Swanson, que existe una base genética para algunos flujos de información en el cerebro.

Además de los cuatro módulos, los investigadores hallaron nodos, centros muy interconectados cruciales para el tráfico neuronal que relaciona las redes locales. Trabajos anteriores indican que estas regiones, cuando sufren daños, son causa de enfermedades neurodegenerativas y epilepsia, señala la citada universidad. El estudio, que se publica en la revista Proceedings, ha sido revisado por el prestigioso neurocientífico Fred Gage. La base de datos resultante se puede consultar de forma gratuita.
Este trabajo se engloba en la llamada conectómica, la especialidad de los que hacen conectomas, mapas de las conexiones entre las neuronas del cerebro. Es una nueva forma de de contemplar el cerebro que va más allá de lo visible para entrar en la función, al elaborar un mapa de conexiones relacionada con el conocimiento. El conocimiento emerge supuestamente de la actividad neuronal en esta complicada red, modulada por la aportación de información externa recogida por los sistemas sensoriales, que dirige el comportamiento voluntario mediante el control del sistema motor. Mover un solo dedo al teclear para acceder a una página de Internet en un dispositivo electrónico, por ejemplo, es el resultado de todo este proceso.

"Los resultados son un punto de partida para compilar el conectoma del sistema nervioso de los mamíferos que puede llegar a revelar nuevas correlaciones entre los estudios de genomas completos y los de conectomas, lo que llevaría a nuevos conocimientos sobre la arquitectura celular subyacente al conocimiento", afirman los investigadores.

"Tener un mapa de conexiones del cerebro nos permitirá relacionar en ambos sentidos los estudios en animales y en humanos. Podemos tomar las hipótesis derivadas de estudios del cerebro humano con técnicas no invasivas y verificarlas experimentalmente en animales, y los descubrimientos derivados de los estudios en animales probablemente tengan analogías con los humanos", señala Swanson. En la misma universidad existe un centro de neuroimagen y bioinformática que dispone de la mayor colección de tomografías y resonancias cerebrales humanas del mundo, lo que permitirá avanzar en esa línea de investigación.

Descrecimiento, buen vivir y justicia ambiental

Estos términos tienen distinto origen, pero señalan un camino común. La décroissance es una palabra nacida en Francia hacia 1972 de boca de André Gorz, repetida en el libro de Georgescu-Roegen de 1979 que se llamaba Demain la décroissance. Se ha difundido muchísimo a partir de 2002 de la pluma de Serge Latouche y otros autores. Cuatro grandes conferencias se han realizado en Europa desde mayo de 2008 llamando al descrecimiento o post-crecimiento, la última en Leipzig en septiembre de 2014 con 3 mil participantes. En la editorial Routledge de Londres recientemente ha aparecido, compilado por Giacomo d'Alisa, Federico Demaria y Giorgos Kallis, un Diccionario del descrecimiento, que saldrá en castellano en abril de 2015 en la editorial Icaria en Barcelona. Emula el famoso diccionario del post-desarrollo que publicaron Wolfgang Sachs, Ashish Nandy, Gustavo Esteva, Arturo Escobar... hace 20 años.


Lo que el descrecimiento propone es una economía y una sociedad que, en lo ecológico, baje su consumo de energía y materiales y, en lo social, ponga en vigor principios de organización basados, no en las prioridades del mercado, sino en la autonomía, en el cuidado de las personas, la reciprocidad, la convivialidad. Mucho de eso procede de Iván Illich y de Cornelius Castoriadis. La décroissance es una idea europea que en Estados Unidos tiene un paralelo en la economía del estado estacionario, que Herman Daly viene proponiendo desde 1973, parecida a la de prosperidad sin crecimiento de Tim Jackson en Inglaterra y a la simplicidad voluntaria de Ted Trainer en Australia. En Alemania le llaman Post-Wachstum, post-crecimiento.
Pero se puede preguntar en México o en cualquier país del Sur: ¿cómo se atreven ustedes a proponer el descrecimiento con la pobreza cruel que persiste en África, la India, América Latina? Una respuesta sería que el descrecimiento es solamente para los países ricos y debe ir junto con un crecimiento económico en el Sur y con la redistribución en todas partes. Otra respuesta mejor, que complementa o modifica la anterior, es que el descrecimiento no es un invento europeo; tiene otras raíces, también debe ir junto con el buen vivir, el sumak kawsay. Esta expresión quechua se usó en 2008 en la Constitución de Ecuador como una alternativa al desarrollo económico uniformizador, como una manifestación de la anticolonialidad.


No hace falta recurrir al quechua; la idea de vivir con lo que es suficiente para una vida buena, sin acumular, es lo que los jain llaman aparigraha desde hace miles de años en la India, o es la eudaimonia de Aristóteles, es decir, la felicidad, la plenitud del ser, el florecimiento de las propias capacidades sin acumular posesiones. Tal vez sumak kawsay se haya dicho ya, aunque no se haya escrito, desde hace muchos centenares de años, con total independencia de Aristóteles. En América se encuentran ya las ideas que necesitamos para una ética del buen vivir que encaje perfectamente con los postulados del descrecimiento. Y a eso hemos de añadir la justicia ambiental.


En economía ecológica insistimos en la imposibilidad de un crecimiento económico que sea sostenible. En economías industriales no existe ni puede existir un crecimiento verde. Y en ecología política estudiamos los conflictos ecológico-distributivos. Y redescubrimos los movimientos de justicia ambiental que luchan contra el racismo ambiental, por la justicia climática, la justicia hídrica. Si dibujamos un mapamundi de industrias contaminantes, veremos cómo sus impactos y las protestas contra ellos, no están distribuidas de forma aleatoria. Muchas de estas actividades han sido colocadas en lugares donde habita gente pobre, pueblos indígenas, gente del color de la tierra.


Por tanto han nacido redes internacionales por la justicia climática, por la justicia hídrica, por la conservación de las semillas campesinas, por el ciclismo urbano, contra las plantaciones de eucaliptos y palma de aceite, por la conservación de los manglares, contra la minería a cielo abierto y contra el fracking, denunciando el comercio ecológicamente desigual y reclamando las deudas ecológicas y los pasivos ambientales de las empresas papeleras, mineras o petroleras por los daños producidos.


Y esas tres ideas, una del Norte y dos de ellas del Sur, a saber, el descrecimiento, el buen vivir y la justicia ambiental, se refuerzan mutuamente. Quienes en Europa, más allá de experimentar nuevas formas de vida comunitarias en las ciudades o en el campo disminuyendo su consumo energético y material, aumentando la intensidad de sus cuidados mutuos y su interés por la vida pública, se sumen a la vez a las denuncias contra la represión contra los ambientalistas y los pueblos indígenas del Sur que protestan contra el extractivismo, estarán apoyando a la vez la justicia ambiental, el buen vivir y el descrecimiento.
*El autor es catedrático de la ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

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Sábado, 28 Marzo 2015 05:49

Agua, ¿preludio de guerra en América?

Agua, ¿preludio de guerra en América?

Aunque la noticia ha pasado prácticamente inadvertida para los medios de comunicación, no deja de ser importante y alarmante por sus posibles consecuencias para todos los países del continente americano.


Un estudio de la NASA ha llegado a la conclusión de que el volumen total de agua en las cuencas de los ríos Sacramento y San Joaquín, en el Estado de California, Estados Unidos, ha disminuido desde 2014 en 34 millones de acre-pie (42 000 millones de metros cúbicos, lo cual significa un efecto demoledor para la economía de ese extenso Estado de la Unión.


La información apareció en un artículo en The Ángeles Times, firmado por el científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de esa institución, Jay Famiglietti, en el cual se afirma que California viene perdiendo agua almacenada desde 2002, y que dos tercios de estas mermas se derivan del uso de aguas subterráneas por los agricultores que han tratado de combatir los efectos de las sequías .


Con gran énfasis, el científico asegura que "los almacenamientos actuales de agua en California podrían acabarse dentro de un año" y que las autoridades deben activar medidas restrictivas sobre el uso del líquido almacenado en todos los sectores y permitir la formación de agencias regionales de sostenibilidad.


En los cálculos del equipo encabezado por Famiglietti se tuvo en consideración los volúmenes que comprenden la nieve fundida, las reservas y el agua subterránea.


La noticia trae a colación el interés manifiesto que a lo largo de estos últimos años ha demostrado Estados Unidos en tener una mayor presencia en la zona cercana al Acuífero Guaraní que se extiende desde el norte de Brasil hasta la pampa argentina. Se calcula que tiene 37 000 millones de metros cúbicos, y cada kilómetro cúbico es igual a 1 billón de litros.


Con 1 190 000 kilómetros cuadrados de extensión, superficie mayor que las de España, Francia y Portugal juntas comprende 850 000 kilómetros cuadrados del Brasil (equivalente al 9,9 % de su territorio), 225 000 de la Argentina (7,8 %), 70.000 kilómetros cuadrados de Paraguay (17,2 %) y 45.000 kilómetros cuadrados de Uruguay, 25,5 % de la superficie de la nación oriental.


Sus fuentes podrían abastecer indefinidamente a 360 millones de personas, mientras la población actual en el área del acuífero, se estima en 17 millones.


Los jefes del Comando del Ejército Sur de Estados Unidos han mantenido una cíclica presencia en esa región y el Banco Mundial comenzó, a partir de 2007, a financiar proyectos en el Guaraní.


Desde hace más de un siglo, los países poderosos han lanzado guerras o controlado a gobiernos dóciles para apoderarse del control de los yacimientos de hidrocarburos existentes en diferentes naciones.


En América Latina casi todos los depósitos estuvieron bajo intervención de Estados Unidos y en otras regiones, han sido lanzadas violentas guerras de rapiñas para apoderarse del petróleo y gas como en Libia, Irak, Siria o Sudán, por citar algunas.
Ahora los expertos auguran que más temprano que tarde, las nuevas guerras tendrán como trasfondo, tratar de apoderarse de las grandes fuentes de agua, debido a la escasez y la contaminación en algunos países de ese líquido fundamental para la vida en el planeta.


Observemos estos datos: El 70 % de la tierra esta cubierta por agua salada y solo el 2,5 % potable. De éstas, el 70% se utiliza en la agricultura, el 20 % en la industria y el 10 % al consumo humano. La contaminación de las aguas provocan la muerte de más de 5 000 000 de personas, principalmente de menores de edad.


Unos 1 200 millones de habitantes no tienen acceso al agua y 2 200 millones viven sin condiciones sanitarias. Para 2050 la Organización de Naciones Unidas estima una población mundial de 9 000 millones con una demanda superior al 60 % de la actual, mientras que el 85 % de las fuentes hídricas se encuentran donde habita el 12 %.


Resulta muy sintomático que un informe de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) ha afirmado que para el 2015 el agua será una de las mayores causas de conflicto internacional. En 1997, cuando en América Latina primaban gobiernos dóciles a Estados Unidos, varios países abrieron sus puertas al Banco Mundial, al pasar las universidades de Santa Fe y Buenos Aires, la de Uruguay y varias de Brasil, los derechos de investigación del acuífero Guaraní a esa institución financiera.
Para noviembre de 2001 el BM, por medio de una de sus instituciones especializadas, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF por sus siglas en inglés) comenzó a financiar la investigación y los trabajos para lograr el "desarrollo sustentable" de ese reservorio.


Dos años después, en noviembre de 2003, se reunieron en Montevideo los integrantes del MERCOSUR con el BM y se firmó el Proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní. El GEF garantizó para el financiamiento, 13,4 millones de dólares aportados por bancos de Estados Unidos, Holanda y Alemania. La Organización de Estados Americanos y la Unidad para el Desarrollo Sostenible (OEA-USDE) con sede en Washington actuarían como la filial regional de ejecución y el Banco Mundial como la agencia de implementación.


Durante el IV Foro Mundial del Agua celebrado en Ciudad de México en marzo de 2006, el entonces presidente del BM, Paul Wolfowitz emitió un documento denominado "Espejismo en el Agua", donde expresaba que el Banco Mundial solo facilitaría préstamos para la asistencia del agua con la condición de que dicho servicio se privatizara.


Pero como ha expresado el presidente ecuatoriano Rafael Correa, ya comenzaba para la región un "cambio de era" y el texto fue descalificado por los asistentes. En ese documento se indicaba que el país que se negara a acatar las decisiones vería recortados los créditos para otras inversiones en el sector público.


Con la reciente información de la NASA referente a la escasez de agua en el extenso Estado norteamericano de California, las naciones del sur del continente tendrán que estar alertas para evitar las nuevas amenazas que se ciernen sobre el Acuífero Guaraní.

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La modificación genética de insectos acabaría con la malaria

La malaria y muchas otras enfermedades ocasionadas por los mosquitos podrían ser erradicadas en unos años, gracias a una nueva forma de crear insectos genéticamente modificados. Sin embargo, también podrían desatar consecuencias potencialmente devastadoras, advirtieron científicos.


Investigadores han desarrollado un método para traspasar una barrera hacia la rápida propagación de genes en una población. Creen que se podría usar para difundir genes resistentes a la malaria en los mosquitos, y así prevenir la transmisión de la enfermedad a los humanos.


No obstante, también podría utilizarse para extender con rapidez genes dañinos en la naturaleza, lo cual ha llevado a otros científicos a demandar la imposición de controles estrictos de seguridad sobre tales investigaciones, en caso de escape accidental de un laboratorio.


Los científicos ya han demostrado que funciona en moscas de la fruta criadas en un laboratorio de alta seguridad. Cuando una mosca genéticamente modificada fue apareada con una normal, el gen mutante se transmitió a alrededor de 97 por ciento de las crías, en vez de la proporción usual de una de cada tres.


La técnica funciona porque el ADN modificado genéticamente incluye un caset de otros elementos que aseguran que la mutación se transmita de un cromosoma a otro en el mismo organismo, fenómeno que los científicos han llamado reacción mutagénica en cadena (RMC).


Esto asegura que casi todas las crías nacidas del apareamiento del mosquito genéticamente modificado con insectos silvestres nazcan con la capacidad de transmitir el gen mutante. De este modo, la resistencia a la malaria se propagaría por completo en una sola temporada de apareamiento, señaló Ethan Bier, de la Universidad de California en San Diego.


"En caso de malaria, varios grupos han creado 'casets' genéticos que al ser introducidos en los mosquitos previenen que el parásito de la enfermedad se propague", añadió el doctor Bier.


"Un reto importante en el campo, sin embargo, ha sido desarrollar una forma de diseminar estos 'casets' genéticos en todas las poblaciones de mosquitos. La RMC ofrece una solución obvia al problema, puesto que la incorporación de un caset de genes antimalaria en un elemento de RMC debe producir una rápida propagación en toda la población objetivo", explicó.


"El 'caset' debe extenderse prácticamente a todos los individuos en apenas 10 generaciones, que es menos de una temporada para los mosquitos", añadió.


La reacción en cadena, descrita en un estudio publicado por la revista Science, aplica un nuevo método para la edición precisa de genes, llamado Crispr. Consiste en una enzima que corta y divide los cromosomas, lo cual permite que un gen modificado se transmita de un cromosoma a otro en el mismo organismo.


Sin embargo, otros científicos han advertido sobre realizar trabajo experimental sin tomar precauciones adecuadas contra la posibilidad de escape de los laboratorios que llevan a cabo investigaciones de transmisión de genes.

Traducción: Jorge Anaya