Lunes, 01 Julio 2019 07:11

Subóptimo

Subóptimo

Cualquier arreglo de las relaciones entre los países es, por definición, de índole subóptima. No ocurre en un marco de igualdad; el poder se ejerce en diversas dimensiones, con distintos medios; algunos son visibles, otros no. Esa es la naturaleza de toda forma de poder, de ahí derivan sus expresiones más burdas, y también, el extremo al que se quieran llevar las maquinaciones conspiratorias.

El tipo de acuerdo que conocemos como la globalización se convirtió en el modelo predominante desde la década de 1980; hoy está en franco cuestionamiento y, precisamente, en las naciones que son más poderosas en términos económicos y militares.

Otra cosa son las naciones que están en la periferia de los centros dominantes, presas en las mismas telarañas de costumbre. Esta cuestión exige en sí misma una reflexión más detenida.

Estamos en un periodo de recomposición cada vez más palmario que se extiende por muchos frentes. La reciente reunión del G-20 en Osaka exhibió a las claras las contradicciones que existen y cómo tienden a exacerbarse.

En ese entorno, Donald Trump acapara la figura protagónica, con su particular concepción de sí mismo, del significado del poder estadunidense y cómo debe restituirse en el mundo, además de exaltar las habilidades que dice tener como negociador, de las que se precia públicamente.

La reunión en Japón desplegó la tensión que ha ido urdiendo con los países que han sido los aliados convencionales desde mediados del siglo pasado. Pero el mundo ya no es el mismo. Esto es evidente en el caso de la Unión Europea (UE), cuyos líderes no aciertan en cómo tratar las nuevas premisas de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos.

Aparecen como entidades disminuidas, algunos de sus dirigentes, pasmados, otros en estado de exaltación. A esto se añaden las enormes dificultades de la propia UE para formar el gobierno asentado en Bruselas.

En cambio, en Osaka, amainaron las presiones sobre el gobierno chino al replantearse las opciones para la negociación comercial, incluyendo el bloqueo de la compañía de telecomunicaciones Hauwei, que apenas hace poco había sido acusada de actividades de espionaje. Como dice el dicho: se necesitan dos para bailar tango.

Con Vladimir Putin el vínculo parece ser de una admiración casi descarada. Se advierte en la actitud que Trump despliega con él, una especie de adulación y la envidia que le produce el autoritarismo de su gobierno. Esta misma inclinación se nota en su trato con Kim Jong-un y en la condescendencia en el caso del príncipe heredero saudí.

Todo lo demás le merece un cierto desprecio. Así se sitúa ante la discusión inaplazable a escala internacional sobre el medio ambiente, las migraciones masivas y la miseria en la que vive buena parte de la humanidad.

La política se desarrolla como espectáculo, a la manera de Guy Debord. Eso es lo que estamos presenciando mientras se redefinen las condiciones de la hegemonía económica y se establecen nuevas pautas sociales, que ya muestran su naturaleza excluyente. Hay una fachada democrática, pero que se niega a sí misma por su esencia restrictiva: nacionalista, xenófoba, autoritaria, siempre de privilegios. Los políticos están visibles y los ciudadanos somos responsables.

En el entorno subóptimo de un orden (o desorden) internacional, de hegemonías cuestionadas y, por eso mismo, en proceso de replanteamiento, hay una cuestión que no debería eludirse y se refiere a la estructura política que haga posible un nivel sustentable de bienestar y seguridad para la gente.

Algunos preferiríamos que esto ocurriera, además, en un entorno amplio de libertades individuales. Eso es cada vez más incierto. Así lo indican, por ejemplo, los modelos de control social que se asientan por imposición férrea, como en el caso de China o por aceptación tácita como en Singapur.

Mientras tanto persiste el tratamiento de parias para los más pobres y los desplazados o todo aquel que no pueda adaptarse o parezca diferente.

La incertidumbre se promueve desde el poder como instrumento de control social. La confrontación se establece como forma privilegiada de ejercerlo y genera más réditos mientras más burdamente se presente. Esto sólo puede llevar a un descalabro de proporciones mayúsculas. Es sólo cuestión de tiempo.

Es un escenario peligroso, sin duda, con una alta dosis de vulgaridad que no apunta más que a un entorno de conflictos crecientes y que no se superan luego de la barbarie del siglo XX. Esto habríamos de asimilarlo a tiempo. No tengo esperanza alguna al respecto.

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Trump se reunió con Kim y pisó suelo norcoreano

Tras el encuentro, Trump anunció que en las próximas semanas ambos países comenzarán a celebrar reuniones para la desnuclearización de la península.

Donald Trump hizo historia ayer al convertirse en el primer presidente de Estados Unidos en pisar suelo norcoreano. En una improvisada cumbre en la Zona Desmilitarizada que separa a las dos Coreas, la famosa DMZ, el mandatario estadounidense se reunió con el líder Kim Jong-un, con vistas a reactivar las conversaciones sobre el proceso de desnuclearización en la península. Tras el encuentro, Trump anunció que en las próximas semanas ambos países comenzarán a celebrar reuniones de trabajo para llevar adelante este proceso. 

“Me alegra verlo de nuevo. No esperaba verlo jamás en este lugar”, le dijo Kim al mandatario republicano al estrecharle la mano. Ambos estaban parados de un lado y del otro de la línea de demarcación fronteriza. “¿Quiere que cruce la línea?”, dijo Trump que le preguntó al norcoreano. “Me sentiré muy honrado si lo hace”, dijo que le contestó. Fue entonces que durante un minuto el multimillonario neoyorquino pisó territorio norcoreano, algo que ningún presidente antes de él había hecho desde que ambas Coreas se enfrentaron en un sangriento conflicto entre 1950 y 1953, que concluyó con un armisticio aunque sin tratado de paz. Hasta el día de hoy, ambos países permanecen técnicamente en guerra. 

“Se trata de un momento histórico que pretende poner fin al conflicto en la península”, explicó después Kim. “Su gesto (de Trump) fue valiente y demuestra su voluntad de eliminar todo el pasado adverso y de abrir un nuevo futuro”, agregó. “El hecho que los dos países, a pesar de una larga relación de hostilidades, puedan estrecharse las manos por la paz en un lugar que simboliza la división demuestra que el presente es mejor que el pasado”, destacó el líder norcoreano.

Las conversaciones entre ambos países estaban estancadas desde febrero, cuando Trump y Kim se vieron en Hanoi. En la capital vietnamita, Pyongyang abogó por una desnuclearización gradual acompañada del progresivo levantamiento de sanciones, una oferta que consideró inaceptable Washington, que sostiene que no relajará ninguna sanción mientras el régimen no elimine sus programas nuclear, de misiles, así como de armas químicas y biológicas. Desde entonces, Corea del Norte había endurecido el tono, reclamando a Estados Unidos retornar a la mesa con una postura más flexible, e incluso realizó dos pruebas de misiles. El propio Trump, sin embargo, quitó ayer peso a esos tests, argumentando que se trató de proyectiles de corto alcance que cualquier país prueba con regularidad, aunque a su vez dijo que de momento no se va a levantar ninguna las sanciones que pesan sobre el régimen de Pyongyang.

La reanudación de los contactos entre ambos países es el resultado de una cumbre informal y que ha contado nuevamente con el apoyo del presidente surcoreano, Moon Jae-in, una figura clave para mediar en el proceso de desnuclearización. El encuentro fue más allá del efecto puramente simbólico y publicitario que preveía la mayoría de analistas cuando los dos mandatarios se reunieron durante casi una hora a puerta cerrada. Tras concluir el encuentro Trump afirmó en las próximas dos o tres semanas van a empezar a trabajar los equipos y que al frente de la delegación estadounidense van a estar el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun. El mandatario estadounidense incluso planteó informalmente a Kim visitar Estados Unidos, algo que hasta ahora no ha hecho ningún líder del régimen. “Le dije,’¿Sabes qué? En el momento adecuado vas a venir, los dos vamos a estar ahí’ Pero aún nos queda camino por recorrer. Veremos”, ha afirmado Trump sin especificar cuál ha sido la reacción de su homólogo norcoreano al comentario.

Aunque el encuentro difícilmente resuelva las divergencias entre Washington y Pyongyang, posee una carga simbólica indiscutible para dos naciones que hace apenas dos años hablaban de aniquilación y destrucción. “La reunión tiene el potencial de reactivar las negociaciones”, observó David Kim, analista del Stimson Centre, un centro de investigación en Washington, señalando, sin embargo, que las nuevas negociaciones de preparación serán cruciales. “Lo que se necesita es contenido, no teatro”.

De manera similar se expresó Bernie Sanders, senador y aspirante a la presidencia por el Partido Demócrata. “No tengo problemas con (Trump) sentándose con Kim Jong-un en Corea del Norte o cualquier otro lugar. Lo que no quiero es que sea solo una oportunidad para hacerse una foto. Necesitamos diplomacia real”, remarcó Sanders, representante del ala más izquierdista del partido. 

Quien sí celebró el encuentro fue el papa Francisco. “En las últimas horas hemos asistido en Corea a un buen ejemplo de la cultura del encuentro. Saludo a los protagonistas con la oración y que este gesto significativo constituya un paso más en el camino de la paz no solo en la Península (coreana) sino a favor del mundo entero”, dijo el Pontífice tras el tradicional rezo dominical en la Plaza San Pedro.

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Sábado, 22 Junio 2019 05:38

Marcar la cancha en Corea

Marcar la cancha en Corea

Aunque China es el principal apoyo comercial y político de Corea del Norte, hace quince años que no había una visita de Estado. Una señal a Washington.

 

El presidente chino Xi Jinping volvió ayer a Beijing tras una visita a Pyongyang que reforzó los lazos con Corea del Norte, cuyo presidente Kim Jong Un alabó la “invencibilidad” de esos vínculos. La visita se produjo en un momento de estancamiento de las negociaciones de ambos países con Estados Unidos. Xi Jinping fue alabado por “centenares de miles” de norcoreanos, informó la televisión china. Su visita fue la primera de un presidente chino al país vecino desde 2005.

Kim Jong Un le dijo a Xi que el encuentro era una oportunidad para demostrar “ante el mundo la inmutabilidad e invencibilidad de la amistad entre la República Popular Democrática de Corea y China”, informó la agencia de noticias norcoreana KCNA.

En un momento en que “se están produciendo cambios serios y complicados en las situaciones internacionales y regionales”, dijo KCNA, los dos líderes acordaron “promover una estrecha comunicación estratégica” y desarrollar sus “intereses comunes”.

Corea del Norte ha llevado a cabo cinco pruebas nucleares y lanzado misiles capaces de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos, lo que a su vez provocó una cascada de sanciones de Washington. China prefiere siempre la estabilidad en su vecindario y las provocaciones nucleares norcoreanas tensaron la relación entre los aliados de la Guerra Fría.

Pekín respaldó las sanciones de la ONU a Pyongyang y Kim no visitó el país para presentar sus respetos hasta pasados seis años desde que heredó el poder. Pero al inicio de una intensa campaña diplomática el año pasado, Kim se aseguró de que Xi -cuyo país es el principal apoyo diplomático del Norte y el principal proveedor de comercio y ayuda- fuera el primer jefe de Estado que conocía.

El líder norcoreano viajó a China tres veces más para reunirse con Xi y Pyongyang quería que el presidente chino le devolviera la visita. Ahora finalmente lo hizo, en lo que los analistas dicen que es una señal al presidente estadounidense Donald Trump de su ascendencia sobre Kim, una semana antes de la cumbre del G-20 en Japón.

Las dos principales economías del mundo están envueltas en una guerra comercial prolongada y se espera que sus líderes se reúnan en Osaka.

Del mismo modo, las negociaciones nucleares entre Corea del Norte y Estados Unidos están estancadas, después de que la segunda cumbre entre Kim y Trump acabará sin resultados en Hanoi en febrero, con los dos líderes incapaces de llegar a un acuerdo sobre el alivio de las sanciones y lo que Pyongyang tenía que dar a cambio.

Sin embargo, los medios de comunicación norcoreanos no recogieron comentarios de Kim que sí difundió la cadena estatal china CCTV, diciendo que estaba “dispuesto a ser paciente” en las conversaciones con Estados Unidos pero que quería que “las partes implicadas” encontraran un término medio. Xi le respondió que China “evaluó positivamente” los esfuerzos de Corea del Norte, dijo CCTV. 

El presidente chino viajó acompañado de su esposa y de su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, además de otros altos funcionarios.

Las principales avenidas y plazas de la capital norcoreana estaban desde hacía varios días decoradas con emblemas y banderas de los dos países.

Ambos posaron frente a las banderas de los dos países antes de sentarse a hablar en torno a una mesa, acompañados por sus delegaciones, enfocados en el programa nuclear norcoreano, que aísla al régimen de Kim a nivel internacional. 

Jeung Young-tae, director del Instituto de Estudios Norcoreanos de Seúl, señaló que la cumbre suponía un fuerte apoyos de China a Kim en este proceso diplomático. “Xi dice que ayudará a Kim a resistir la presión de Estados Unidos y le pide a Kim que cumpla con sus demandas”, dijo .

Kim y Xi recorrieron juntos las calles de la capital en una limusina Mercedes Benz descapotable y el jueves por la noche Xi y su séquito disfrutaron de una actuación especial con las clásicas coreografías de masas.

Ambos líderes visitaron ayer la Torre de la Amistad chinocoreana en Pyongyang. El monumento conmemora el sacrificio de miles de soldados chinos enviados en la época al frente por Mao Zedong para salvar a las fuerzas del abuelo de Kim Jong Un de la derrota frente a Corea del Sur. Mao Zedong describió en una ocasión las relaciones entre ambos países como “tan próximas como labios y dientes”.

Hoy en día, Beijing ve a Corea del Norte como un amortiguador estratégico que mantiene a las 28.500 tropas estadounidenses en Corea del Sur lejos de sus fronteras y además que Corea del Norte precisaba de los chinos para poder hablar de igual a igual con los estadounidenses. Aunque Trump prometió a Kim un fabuloso desarrollo económico en caso de que Pyongyang renuncie a su programa nuclear, Xi espera recordarle el papel central de Pekín, que absorbe nada menos que el 90 por ciento del comercio exterior norcoreano.

“Xi quiere que todo el mundo sea consciente de que puede influenciar a Kim y de que ningún acuerdo global y duradero con Corea del Norte puede concluirse sin la ayuda y la aprobación de China”, estimó Scott Seaman, analista de centro de reflexión estadounidense Eurasia Group. 

El jueves, tras su primer día en Pyongyang, Xi recalcó que trabajará de manera activa para lograr la desnuclearización de la península coreana y que apoyará al régimen para tratar de lograr la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea (1950-53) y brinde garantías de seguridad a Norcorea.

De cualquier manera, la prensa extranjera acreditada en Pyongyang está vetada de la cobertura oficial de la visita y no hay previsión de que los dos gobiernos emitan un comunicado conjunto al fin de la misma.

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Domingo, 02 Junio 2019 06:15

Los obstáculos de Oslo

Los obstáculos de Oslo

Esta semana, las delegaciones del gobierno y la oposición viajaron a Noruega con la finalidad de buscar una solución pacífica para la compleja disputa que se ha agudizado desde enero. Después de cinco meses de lucha agónica y de un intento de golpe de Estado, ambas fuerzas lucen débiles. El gobierno, atrincherado y con poca capacidad de maniobra para gobernar el país, ha sufrido escisiones importantes en su seno, como la de Manuel Cristopher Figuera, el director de la policía política Sebin, quien fue una pieza clave en la tentativa de golpe del 30 de abril, y la sospechosa remoción de dos directores de las principales policías, la protagónica Fuerzas de Acciones Especiales y la Policía Nacional Bolivariana.

La oposición va prácticamente desnuda a Oslo. El factor de poder que sostiene al interinato de Juan Guaidó ‒es decir, el gobierno de Estados Unidos‒ no parece tan empecinado, como a principios de año, en lanzarse a una acción bélica. Después del intento de golpe del 30 de abril, del levantamiento militar del 23 de febrero, de las sanciones, el embargo petrolero, las provocaciones fronterizas y las decenas de marchas y movilizaciones, la carta que queda es una invasión militar facturada desde la potencia del norte. Esta opción, que parecía inminente en enero, ahora parece lejana, y otros países cobran protagonismo para afrontar el caso de Venezuela desde un enfoque de negociación, y no de fuerza. El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, y el secretario general de la Oea, Luis Almagro, han aconsejado a Guaidó no sentarse a negociar otra cosa que no sea la rendición total de Nicolás Maduro. En tanto, la cita en Oslo, de tres días, ya terminó, y Maduro sigue en su despacho.


¿PUEDE TENER ÉXITO ESTE PROCESO DE NEGOCIACIÓN?


En intentos anteriores de dialogar, otros personajes han prestado su figura para servir de mediadores, pero ni el papa ha salido bien parado cuando ha intentado acercar a las partes. A finales de 2017 y comienzos de 2018, varias fuerzas internacionales intentaron crear procesos de intermediación, que fueron rechazados, según los organizadores, por la propia oposición. El papa advirtió en un video que la oposición estaba dividida, por lo que costaba llegar a acuerdos concretos para realizar las presidenciales, que terminaron haciéndose el 20 de mayo de 2018. La oposición protestó contra ese adelanto electoral (los comicios estaban programados, al principio, para diciembre), una jugada de Maduro que le salió bien para dividir a la oposición, pero no para gobernar de manera estable.


En tanto, Estados Unidos avanzó tremendamente en bloquear los ingresos del Estado venezolano, lo que profundiza la crisis económica ya existente. Dejó de comprar petróleo venezolano y presiona a bancos y gobiernos con los que Venezuela triangulaba para comprar productos básicos. Pero nada de esto, ni la escasez de gasolina, electricidad y agua, asegura la salida de Maduro. Hasta ahora, sólo lo viene

endureciendo en el terreno militar y político. La agresión de Estados Unidos, Colombia y Brasil incluso lo ha atornillado en su puesto. Es decir, el Maduro soñado por la oposición, que manda sus cuadros a Oslo para buscar una capitulación honrosa, por ahora no existe. Por lo tanto, los opositores enfrentan la negociación en un escenario que no está controlando y deben sincerarse sobre sus expectativas para poder seguir en la pelea política, una vez que han fracasado todos los intentos de sacar a Maduro por la fuerza y la participación militar de Estados Unidos ha quedado en pausa.


¿POR QUÉ UNA PARTE DE LA OPOSICIÓN ES TAN RENUENTE AL DIÁLOGO?


Para comprender la dificultad del diálogo en Venezuela, a pesar de que nunca ha habido un enfrentamiento armado de proporciones siquiera comparables con los de Centroamérica y Colombia, hay que comenzar entendiendo lo que supone para las elites empresariales y el uso que el chavismo les ha dado a las negociaciones: exasperar y dividir a los sectores políticos y económicos de la oposición, aprovechando una división de larga data, histórica, que da cuenta de la incapacidad de estos últimos para tomar las riendas del Estado. A diferencia de otros países de la región, aquí las oligarquías nunca han podido detentar el poder político y han necesitado siempre negociar con sectores políticos para usufructuar la renta, los viejos partidos con los que pactaba la gobernabilidad. Hoy en día, se sienten ultrajadas por el avance del chavismo y han diseñado un programa “mínimo”, que comprendería no sólo la salida de Maduro, sino también el exterminio de esa fuerza política. En cambio, el sector político de la oposición, acostumbrado al pragmatismo, conoce de cerca la realidad social y sabe que esto es imposible: para llegar al poder y mantenerlo, es menester negociar con el chavismo. Sin embargo, son los actores económicos los que tienen el financiamiento y los medios de comunicación para imponer sus criterios.


Las elites económicas y las clases medias que las siguen, muchas de ellas ubicadas en el exterior, no aceptan el diálogo. Entre otras cosas, porque han construido la figura del chavismo no como un adversario, sino como un enemigo; no como un sujeto colectivo con el que sostienen diferencias ideológicas, sino como un criminal al cual le dirigen epítetos que se agudizan a medida que va ocurriendo la refriega: “corruptos”, “comunistas”, “asesinos“, “narcotraficantes”, “genocidas”. Así que el antichavismo radical termina ubicándose fuera de la política y sin participar en las últimas elecciones presidenciales, regionales y locales, lo que ha sido, confesado por muchos sectores, un error garrafal, cuya superación costará bastante tiempo.


Se suponía que líderes como Leopoldo López, hijo de la alta burguesía, vendría a resolver ese problema, puesto que, por primera vez, las elites podrían tener acceso directo al poder político. Pero esta convocatoria al diálogo, impulsada desde el propio partido de López, es un balde de agua fría, no tanto para la oposición política, que la entiende como un camino lógico, como para la elite económica, que se niega a aceptarla.

 

¿POR QUÉ EL DIÁLOGO SIRVE A LOS INTERESES DEL GOBIERNO?


Desde que se filtró la información del diálogo en Noruega, pero especialmente desde que Guaidó reconoció públicamente su autoría, le ha llovido una andanada de críticas, insultos y desprecio comandada por opinadores, periodistas e influencers que hasta hace pocas semanas adulaban al autoproclamado presidente. No es algo nuevo. Incluso líderes, como Henrique Capriles y Ramos Allup, han sufrido los peores insultos de la oposición radical. Lo nuevo es que este intento de acercamiento está comandado por el partido que se consideraba más radical, que anteriormente ganó popularidad justamente por negarse a dialogar. Con este giro, los radicales quedan huérfanos.


Dado este panorama interno en la oposición, el diálogo siempre será una herramienta del gobierno para dividir, provocar y romper cualquier alineación antichavista. Además de una especie de capitulación de la salida rápida, de la invasión, es también un reconocimiento al gobierno de Maduro, una bombona de oxígeno para su administración hasta que se planteen como posibilidad real nuevas elecciones como salida a la crisis, algo que incluso ya divide al chavismo: buena parte de él y de la gente otrora cercana a Chávez las considera una salida plausible, aunque para Maduro difícilmente sea una opción, mucho menos después de salir airoso de las últimas contiendas. La gente que rodea al presidente, sobre todo su ala dura y militar, entiende que el descontrol del país puede ser gestionable.


Alejada la sombra de los portaaviones, Maduro nada tiene que ganar en un nuevo escenario electoral. Mientras tanto y desde la tranquilidad de Miami, la oposición radical no esconderá sus pretensiones de barrer al chavismo. Quienes viven en Venezuela esperan que el encuentro en Noruega sirva para atenuar el clima conflictivo y mejorar la calidad de vida. El único consenso es que Oslo aún está muy lejos.


Por Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela.
31 mayo, 2019 

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Sábado, 18 Mayo 2019 06:04

China, en estado de urgencia

El presidente de los EEUU, Donald Trump (i), y su homólogo chino, Xi Jingping (d), ofrecen una rueda de prensa en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín (China) el 9 de noviembre de 2017. EFE

Trump no solo quiere que China compre más productos americanos. Los halcones que le asesoran pretenden ralentizar el desarrollo tecnológico del gigante asiático


Este es el inicio de una rivalidad sistémica que va a durar décadas, y que hace que los mandarines de Pekín no solo estén pensando en si Trump va a ganar las próximas elecciones. Las autoridades chinas confían en su capacidad de resistencia


El Gobierno chino controla las palancas macroeconómicas y pueden estimular la economía por el lado fiscal o monetario. Trump se da cuenta: ha declarado que la FED debería ser súbdita al ejecutivo como lo es el banco central chino y ayudarle


Escribo estas líneas desde Shanghái. Esta semana he tenido la oportunidad de hablar con empresarios, académicos y personas cercanas al Gobierno chino y la sensación de inquietud es palpable. La intensificación de la guerra comercial entre EEUU y China es el mayor tema de debate en la televisión y en la calle. En la última semana no solo ha habido la subida de aranceles de 10% a 25% a un volumen equivalente a 200.000 millones de dólares de importaciones chinas por parte de Donald Trump, y la consecuente represalia de Pekín sobre 60.000 millones de dólares de productos americanos, sino que el presidente de los EEUU ha decidido prohibir incluso –por orden ejecutiva– el uso de equipamiento de Huawei y ZTE en suelo americano e introducir un proceso de obtención de licencias para aquellas empresas americanas que quieran vender tecnología a las compañías de telecomunicaciones chinas.

Esto es un torpedo a la línea de flotación de las empresas chinas, ya que Huawei, por ejemplo, depende del suministro de semiconductores de la estadounidense Qualcomm. Por lo tanto, el convencimiento en China es que Trump está jugando demasiado duro en las negociaciones que están librando los dos países y que su órdago le puede salir mal, ya que si una cosa no puede hacer el Gobierno chino, y eso está muy grabado en el ADN de este país, es "perder la cara", es decir, mostrar que cede al chantaje de otro, sobre todo si ese otro es la encarnación contemporánea del occidental imperialista que en el siglo XIX humilló a China y la condenó a un siglo de inestabilidad. Antes de capitular a las presiones de Trump, la población china está dispuesta a sufrir, y por eso mismo el Gobierno ya se está preparando para lo peor.


Al fin y al cabo, Trump no solo quiere que China compre más productos americanos. Eso se podría lograr en la próxima reunión bilateral entre Trump y el presidente Xi Jinping en la cumbre del G20 en Japón el próximo mes. Lo que realmente quieren los halcones que asesoran a Trump es ralentizar el desarrollo tecnológico del gigante asiático y ese no es un tema que se vaya a resolver en unas cuantas rondas de negociación, como a veces se pretende indicar. Esto es solo el inicio de una rivalidad sistémica que va a durar décadas, y que hace que los mandarines de Pekín no solo estén pensando en si Trump va a ganar las próximas elecciones o no, sino mucho más allá. El Gobierno chino es consciente que se enfrenta a un rival de un poderío enorme, pero como me ha comentado un interlocutor esta semana: "si tiramos la toalla, y cedemos, vamos a perder, así que tenemos que luchar, porque si luchamos, puede que no perdamos".


Pese a la gran preocupación que hay, y a la evidente desaceleración que se observa en la economía, la sensación que queda después de esta semana es que las autoridades chinas confían en su capacidad de resistencia. Saben que controlan las palancas macroeconómicas, y que si es necesario pueden estimular la economía por el lado fiscal o monetario, o los dos a la vez. Trump se da cuenta de eso, y ya ha declarado que la FED debería ser súbdita al ejecutivo como lo es el banco central chino y ayudarle a aguantar el pulso. El temor evidente es que, para compensar los aranceles sobre sus productos, China devalúe su moneda y se mantenga así competitiva. Relacionado con esto está el hecho de que EEUU (y también Europa) pueden bloquear la compra de tecnología por parte China, y ya lo están haciendo, pero ante eso China ya está desarrollando programas para atraer talento internacional y desarrollar la tecnología en suelo chino. Hoy en día, cualquier joven emprendedor con una patente tiene un talonario esperándole en Shanghái para desarrollar su idea y cumplir su sueño.


Finalmente, otro factor que les ofrece confianza a las autoridades chinas es la capacidad de trabajo (y de sacrificio) de su población. Cualquier extranjero que visite o viva en este país lo percibe. La ambición y el hambre por mejorar son impresionantes. Jack Ma, el presidente de Alibaba, suele comentar en sus intervenciones públicas que espera que sus empleados trabajen bajo la fórmula: 9-9-6. Es decir, empezar a las 9 de la mañana, acabar a las 9 de la noche y trabajar 6 días de la semana. Según parece, al Gobierno chino también está promoviendo esta misma fórmula entre sus empleados. Teniendo en cuenta que el Estado domina directamente cerca del 50% del PIB chino y que tiene algo o mucha influencia en el otro 50%, queda claro que EEUU se enfrenta a un hueso duro. Tanto que el Gobierno chino incluso se está planteando aumentar los días de vacaciones “obligatorios” para promover el consumo y así la actividad económica si fuese necesario.


China, luego, vive en un cierto estado de urgencia. Hace un año había dos grupos de opinión entre las élites. Los que pensaban que había que ceder ante las presiones de Trump y los que se oponían. Hoy esos dos campos están de acuerdo en que no se puede ceder, y se han dividido en otros dos grupos. Los que piensan que lo mejor para enfrentarse a EEUU es hacer reformas domésticas y estimular la innovación del mercado y el consumo interno para estar más protegidos y los que creen que la mejor defensa es apostar por el modelo chino de capitalismo de estado, reforzar el sector público y depender lo mínimo posible del exterior. Ambos están cada vez más convencidos que el mundo se va a dividir en un hemisferio norte, liderado por EEUU, y un hemisferio sur, donde China tiene cada vez más influencia. Bienvenidos al eterno retorno de la geopolítica.

 

Por Miguel Otero Iglesias 

17/05/2019 - 21:45h

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Un misil a la negociación de paz con Norcorea

Mientras Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.

 

Pyonyang publicó imágenes ayer de los misiles lanzados un día antes que parecen acreditar nuevos y peligrosos avances del programa armamentístico norcoreano, mientras Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.


Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, un anuncio que probablemente aumentará las tensiones en la península y que contradice las afirmaciones del Sur y de Estados Unidos que apuntaban a que se trató de misiles de corto alcance. La agencia de noticias estatal norcoreana KCNA anunció que Kim Jong Un supervisó el ensayo armamentístico del jueves, el segundo en menos de una semana y en un contexto de tensión con Estados Unidos debido a las dificultades para alcanzar un acuerdo con el que Pyongyang abandone su arsenal nuclear a cambio de un alivio de las sanciones.


“En el puesto de mando, el líder supremo Kim Jong Un fue informado sobre un plan de ensayo de varios medios de ataque de largo alcance y dio la orden de realizar el ejercicio”, informó KCNA, asegurando que la prueba fue un éxito. La agencia no especificó qué tipo de arma se disparó y evitó usar las palabras “misil”, “cohete” o “proyectil”.


Estas nuevas informaciones se suman a la creciente tensión con Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump consideró el jueves que Kim no estaba preparado para negociar una desnuclearización. Desde la Casa Blanca, Trump dijo que observa el lanzamiento de misiles “muy seriamente”. “Eran misiles más pequeños, misiles de corto alcance. Nadie está contento con eso”, dijo el presidente a periodistas. “La relación continúa. Pero veremos qué pasa”, apuntó.


En la histórica cumbre con Trump en junio de 2018 en Singapur, el líder norcoreano se comprometió a “trabajar por la desnuclearización completa de la península coreana”. Pero las conversaciones se atascaron tras el fracaso de un segundo encuentro entre ambos en febrero pasado en Hanói. Entonces Kim pidió infructuosamente que se levantaran las sanciones que padece su país, a cambio de iniciar una desnuclearización que el presidente estadounidense consideró demasiado tímida.


Corea del Norte “disparó lo que podrían ser dos misiles de corto alcance” desde Kusong, en la provincia de Pyongan del Norte, indicó el jueves el jefe del Estado mayor surcoreano en un comunicado. Agregó que los misiles, que recorrieron 270 y 420 kilómetros, respectivamente, eran analizados por militares surcoreanos y por sus aliados estadounidenses.


La edición de ayer del Rodong Sinmun, el órgano oficial del partido en el poder en Pyongyang, dedicaba toda su portada y parte de la segunda página al lanzamiento de la víspera, ilustrado con 16 fotos, una de ellas de Kim observando el disparo.


El lanzamiento del jueves se produce además días después de que Corea del Norte llevara a cabo un ejercicio militar y lanzara varios proyectiles el sábado, entre ellos un misil de corto alcance, según los expertos.


Oficialmente, Corea del Norte no ha disparado ningún misil desde noviembre de 2017, poco antes de una reducción de tensiones que llevó a la cumbre histórica de Kim y Trump. Entonces probó un misil intercontinental capaz, según Pyongyang, de alcanzar el territorio estadounidense.


El ministro japonés de Defensa, Takeshi Iwaya, dijo ayer que Tokio “llegó a la conclusión” de que los últimos lanzamientos eran misiles balísticos de corto alcance. “El lanzamiento de misiles balísticos es una violación clara de resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de la ONU”, dijo ante la prensa.


Los lanzamientos del jueves tuvieron lugar apenas unas horas después de que el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun, llegara a Seúl para mantener conversaciones con representantes surcoreanos sobre el enfoque a adoptar en las negociaciones nucleares con Pyongyang.


El presidente surcoreano, Moon Jae-in, dijo que Pyongyang estaba “muy molesto” porque la cumbre de Vietnam terminó sin acuerdo y que su última postura tenía un “elemento de protesta” y “de presión para redirigir las conversaciones nucleares en la dirección que desea”.


Pero señaló: “Cualesquiera que hayan sido las intenciones de Corea del Norte, advertimos que podría hacer que las negociaciones sean más difíciles”. Corea del Sur y Estados Unidos trabajan juntos en la estrategia negociadora ante Pyongyang.


Con el disparo de este jueves, “Corea del Norte está enviando un claro mensaje de que no se contentará con una ayuda humanitaria” procedente de Seúl, según Hong Min, investigador del estatal Instituto Coreano para la Unificación Nacional. Pyongyang “está diciendo: ‘queremos garantías de seguridad a cambio de un proceso de desnuclearización’” agregó.
A inicios de la semana pasada, Pyongyang advirtió a Estados Unidos de un “resultado indeseable” si no ajustaba su posición para finales de año, después de tres meses de parálisis en las negociaciones sobre el programa balístico y nuclear de Corea del Norte.


Estados Unidos insiste en que las sanciones solo se levantarán después de que Corea del Norte haya eliminado completamente sus programas armamentísticos. Por otro lado, autoridades estadounidenses anunciaron desde Nueva York la incautación del carguero norcoreano “Wise Honest” –una mole de 17.000 toneladas– por violar las sanciones internacionales al exportar carbón e importar maquinaria.

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La peor escalada entre Israel y Hamas desde 2014

Tras dos días de violencia y 27 muertos, el gobierno israelí y la facción palestina que controla Gaza negociaban un alto el fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar.

 

Tras dos días de violencia y 27 muertos, Israel y Hamas se acercaban ayer por la noche a un alto al fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar, informaron medios locales. En los ataques israelíes, en respuesta al lanzamiento el sábado de cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí, murieron 23 palestinos, entre ellos una mujer embarazada y dos bebés, según el ministerio de Salud palestino. Del lado israelí murieron cuatro personas, todas ellas civiles.


La web de información palestina Sama indicó que mediadores egipcios y una delegación qatarí alcanzaron un acuerdo con Hamas para un cese temporal de hostilidades. En el lado israelí, el diario Haaretz y el canal estatal Kan confirmaron la existencia de negociaciones y de una propuesta concreta, citando fuentes diplomáticas.


Sama informó que el alto al fuego se acordó tras el anuncio por parte de Israel de que aumentaría la violencia de sus ataques aéreos y de que no descartaba continuar con los asesinatos selectivos de líderes de Hamas y otras facciones palestinas. La organización palestina habría exigido que para esta nueva tregua se implementen los términos establecidos en el pacto similar acordado tras la última ola de violencia a fines de marzo, incluyendo la mejora de las condiciones en la franja, la expansión del área de pesca en las costas del enclave y la autorización por parte de Israel de la entrada mensual de dinero enviado por Qatar y de distintos bienes y ayuda humanitaria.


Desde la mañana del sábado las milicias palestinas en Gaza lanzaron más de 600 cohetes contra Israel. Los proyectiles palestinos tuvieron como blanco localidades del sur y del centro de Israel. Varias decenas de ellos fueron, sin embargo, interceptados por la defensa antimisiles, afirmaron las Fuerzas Armadas israelíes, y una gran parte impactaron en zonas deshabitadas, sostuvo la policía.


Israel respondió con más de 320 ataques a posiciones militares. Entre estos objetivos, se encontraban cinco residencias de comandantes de las milicias palestinas en las que las autoridades israelíes aseguraron que se guardaban armas y un bombardeo selectivo dirigido a matar “a un responsable de la transferencia de efectivo a gran escala de Irán a organizaciones terroristas de Gaza”. Esta nueva escalada de violencia se convirtió en la más importante desde la guerra de 2014.


Ayer por la tarde, el portavoz del ejército israelí, el teniente coronel Jonathan Conricus, había anunciado el despliegue de dos unidades de infantería en la frontera con Gaza. El vocero había afirmado, además, que tenían instrucciones de prepararse para un conflicto de varios días y que, aunque la intención no fuera necesariamente ir a la guerra, están preparados para una ofensiva terrestre.


Del otro lado de la frontera, en el enclave palestino, varios edificios fueron destruidos ayer, las calles estuvieron vacías de tráfico y peatones, y la mayoría de la población se quedó en casa, mientras colegios, universidades y bancos ya habían cerrado justo un día antes de que comience el mes sagrado de Ramadán.


A fines de marzo, bajo el auspicio de Egipto y la ONU, se había negociado un alto el fuego, anunciado por Hamas pero nunca confirmado por Israel. Esto permitió mantener una relativa tranquilidad durante las elecciones legislativas israelíes del 9 de abril. Pero la situación se degradó durante esta semana y, aunque los medios locales afirman que se llegará a un alto al fuego, la evolución de la situación es todavía incierta.

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Sin acuerdos, ni firmas; sólo buenas intenciones en reunión Putin-Kim

Moscú. Con un retraso de ocho años desde que asumió el cargo el huésped Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, y su anfitrión, Vladimir Putin, celebraron este jueves en el puerto de Vladivostok –en el lejano oriente de Rusia– su primera reunión cara a cara, sin otro propósito que producir un claro mensaje en el sentido de que es imposible resolver las controversias en el mundo únicamente con sanciones y amenazas, como pretende el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En conversaciones a puerta cerrada, tanto en el encuentro de los presidentes solos como en la reunión con miembros de sus comitivas –y a falta de los trascendidos interesados que suelen producirse–, poco puede saberse de qué acuerdos alcanzaron los líderes ruso y norcoreano, si es que hubo alguno.

Se sabe, en cambio –por las declaraciones formuladas a la prensa por Putin al término de la visita oficial del presidente norcoreano–, que el titular del Kremlin, convencido de que es la única vía para un arreglo que satisfaga a todas las partes, ofreció a Kim tratar de reanimar el formato de negociaciones a seis bandas (además de Corea del Norte y Rusia, Corea del Sur, China, Estados Unidos y Japón) si bien no parece ser una solución en el corto plazo mientras Pyongyang no cuente con sólidas garantías de seguridad a cambio de renunciar a su programa nuclear.

Tampoco se infiere que Kim haya cambiado de opinión respecto de negociar sólo con Estados Unidos, lo cual hubiera podido presentarse como un éxito de la habilidad de Putin para convencer al líder norcoreano de la necesidad de desnuclearizar su armamento, algo que Rusia, como potencia nuclear, también está interesada, si bien es consciente de que Corea del Norte tiene derecho a presentar la defensa de sus intereses nacionales como principal argumento para negarse sin obtener nada a cambio.

Dos días antes de la cumbre, el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, adelantó que no estaba previsto que los presidentes firmaran ningún documento ni habría tampoco, en contra de lo que se acostumbra en casos de cumbres similares, comunicado oficial ni conferencia de prensa conjunta.

Por ello, a nadie sorprendió que la única fuente para tener información de qué pasó detrás de las paredes fue el propio Putin en declaraciones cuidadas, aparte de las imágenes de cordialidad que se dispensaron ambos líderes ante los reporteros gráficos y la televisión, en las tomas de escenas protocolarias.

En ese contexto de hermetismo, llamó la atención que Putin no prometió a Kim promover en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la conveniencia de flexibilizar de modo paulatino el régimen de sanciones que padece Corea del Norte como posible reacción a la "moderación" de su programa de armamento nuclear ni hizo referencia a la tesis de que es necesario lograr "un enfoque por etapas para un arreglo" que Rusia y China firmaron en una declaración conjunta.

Putin tampoco hizo suya una de las condiciones principales que pone Kim para aceptar la "desnuclearización" exigida por Washington, la cual presupone que Estados Unidos abandone la intención de instalar un "escudo" sobre Corea del Sur y Japón.

En el plano estrictamente de la relación bilateral, Putin hizo públicas sólo buenas intenciones: nada dijo en concreto sobre un proyecto de construir un gasoducto, ni de fórmulas de trueque para intercambios comerciales sin usar transferencias bancarias, ni siquiera sobre cómo resolver el problema de los 10 mil trabajadores norcoreanos en Rusia que, a finales de este año, tendrían que regresar a su país por las sanciones internacionales.

"Algo se nos ocurrirá", prometió Putin a la prensa.

 

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Negociadores de paz del ELN niegan vínculo alguno con atentado en Bogotá

El comandante del guerrillero ELN Pablo Beltrán negó hoy cualquier vínculo de los miembros de su delegación de negociadores con el atentado ocurrido en Bogotá el 17 de enero que dejó una veintena de muertos.

La tarea nuestra en Cuba es sacar adelante la agenda de conversaciones, los hechos que ocurren en Colombia ni los conocemos ni tenemos injerencia o algo que ver con ellos, afirmó el dirigente del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en declaraciones a Prensa Latina.


Beltrán insistió en que a su llegada a La Habana el gobierno cubano les dio la bienvenida y les ofreció su ayuda como garante y sede de la mesa de pláticas pero a la vez pidió a los voceros de esa agrupación insurgente limitarse exclusivamente a los diálogos de paz.


Nosotros hemos cumplido al pie de la letra eso y nos hemos centrado en adelantar las conversaciones, enfatizó.


El ELN se atribuyó la autoría del hecho a raíz del cual el presidente colombiano, Iván Duque, decidió suspender las negociaciones con esa agrupación, iniciadas por su antecesor Juan Manuel Santos en Quito y trasladadas luego a esta capital, adicionalmente el mandatario activó las órdenes de captura contra los 10 integrantes de la delegación de paz.


Esta comisión sigue activa trabajando para se reabran las rondas de debates, mientras los países garantes y acompañantes están interesados en que se mantengan los protocolos iniciales previstos en caso de una ruptura de las conversaciones, en darle un buen cierre al proceso para que los que hemos impulsado este esfuerzo no terminemos pagando lo que no debemos, añadió Beltrán.


El líder del ELN subrayó que tal acuerdo para el retorno seguro a las selvas del país sudamericano debe ser acatado por el actual ocupante de la Casa de Nariño por su carácter vinculante.


Hay un protocolo que dice que en caso de interrupción de las conversaciones el propio Estado debe dar garantías para nuestro regreso, entonces lo que debe es cumplir lo pactado en vez de pedirle cosas imposibles a Cuba, comentó Beltrán al referirse a la solicitud de Bogotá para que el país caribeño entregue a dichos voceros.


Respetamos la posición de la isla, país garante y sede de la mesa (…) cualquier actividad por fuera de ella no le incumbe y no tiene por qué responder por ella.


Cuba jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea usado para la organización de actos terroristas contra ningún Estado, Cuba ha cumplido estrictamente su papel como Garante y Sede Alternativa de la Mesa de Diálogos de Colombia entre el Gobierno y el ELN, escribió el canciller Bruno Rodríguez en uno de sus tweets.


En diálogo con Prensa Latina el jefe del grupo del ELN nombrado para platicar con los representantes del gobierno colombiano consideró que no obstante las dificultades actuales hay que persistir en la salida política al largo conflicto armado, el cual causó la muerte a casi 300 mil personas.


En total la guerra interna ha dejado alrededor de ocho millones de víctimas, cifra que incluye también a unos siete millones de desplazados de sus lugares de origen y miles de desaparecidos.


Con el gobierno previo comenzamos estas reuniones bajo el entendido de que transcurrirían en medio de la confrontación, llegó esta administración pero demoró en acudir a la mesa porque esperaba debilitar al ELN con operaciones militares, estos seis meses que hemos estado esperando en La Habana han sido de una ofensiva militar en contra nuestra, dijo.
Frente a tal realidad -añadió- ha habido respuestas como la del jueves, pero por encima de los problemas y enfrentamientos hay que insistir en una salida concertada al conflicto, a nosotros nos critican por este ataque pero aun así mucha gente dice que tiene que seguir el proceso de paz y la presión de la sociedad logrará que se reanuden los diálogos, opinó.
Finalmente Beltrán anunció que entregarían los protocolos y acuerdos conseguidos para que sirvan como punto de partida de una futura negociación.


Millones de colombianos exigen tanto al gobierno como al ELN que volvamos a la mesa, manifestó.


Menos numeroso que las antiguas FARC-EP, ya desmovilizadas, el Ejército de Liberación Nacional está activo hace más de medio siglo.
(Información de Prensa Latina)

21 enero 2019


 "Esperamos que nos den garantías para volver"

 

Redacción Web Con AFP

El nuevo siglo

Bogotá

Enero 21, 2019 - 07:39 PM

Para el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el ataque contra una academia policial en Colombia que dejó 20 muertos es una respuesta a las acciones del gobierno. Pese a ello, su jefe negociador en La Habana, Pablo Beltrán, dice que no han renunciado a un acuerdo de paz.


En la siguiente entrevista, Beltrán se refiere al fin de la mesa de diálogo decretada por el presidente Iván Duque y a los pedidos de este para que Cuba los entregue a la justicia.
P: ¿Por qué el ELN comete un acto de esta naturaleza mientras pregona un diálogo?


R: Hemos esperado seis meses. Hicimos liberaciones de soldados y policías. A fines de año hicimos un cese al fuego unilateral y en esa tregua recibimos ataques, bombardeos y, al terminar la tregua han venido habiendo combates, ataques, y dentro de esos hechos militares ocurre el que usted me dice. (...) Ojalá el diálogo (con Duque) se pueda hacer en medio de un cese bilateral para crear confianza.


P: ¿Hay acaso espacio para que el diálogo continúe?


R: En Colombia pasan cosas terribles todos los días. La agenda de diálogo dice que el objetivo uno es ponerle fin al conflicto armado interno. Ese objetivo hay que mantenerlo. Mientras que se logra por supuesto que habrán combates.


P: ¿Por qué atacar una escuela de alumnos de la policía?


R: En cualquier país del mundo la policía es un cuerpo de orden interno. Pero en Colombia existe una policía militarizada. La población no la quiere. Eso es algo común, es una parte más del plan contrainsurgente y es un objetivo.


P: ¿El comité central y la comisión de diálogos del ELN tenían información de que ese ataque iba a ocurrir?


R: No, por supuesto. Nosotros estamos en Cuba desde hace ocho meses.


P: En Colombia se habla de un sector del ELN descontento con las negociaciones de paz, responsable del ataque. ¿Hay disidencias?


R: No. Los acuerdos que hemos firmado en esta mesa, ejemplo, los acuerdos de cese (al fuego), han sido totalmente cumplidos por todos los frentes del ELN.
P: Este ha sido un ataque kamikaze, algo que no se veía en América Latina. ¿Lo planearon así o fue un accidente?


R: Pienso que estas cosas son irrepetibles. Esa no es la política del ELN, ni ese tipo de modalidades y, si ocurre una vez, me imagino que tendrá alguna explicación operativa que no conozco.


P: ¿Cómo se producirá su retiro?


R: En 2016 se firmó el protocolo en caso de ruptura (...) Se estipularon garantías para que el ELN vuelva a sus zonas y hay estados que avalan eso y esperamos que el gobierno dé las garantías para el retorno.


P: Duque ha dicho que ese protocolo fue firmado por otro gobierno y que no puede respetarse después del atentado. Además le han pedido a Cuba que los entregue.


R: La paz para que funcione tiene que ser una política de Estado. Lo que avanza un gobierno debe tener continuidad con el otro. Nosotros firmamos con el Estado y le exigimos a ese Estado que cumpla ese protocolo de retorno del ELN.


P: Pero tiene a una ciudadanía marchando en contra del ELN...


R: Vemos que muchos sectores en Colombia critican esta acción militar del ELN, pero exigen que se le de continuidad al proceso de paz. Esa es la realidad política hoy de Colombia (...) Con ese criterio de que lo que firmó Santos no vale para Duque, dónde van a quedar los acuerdos firmados con las FARC.


P: Cuba, anfitriona, condenó el ataque pero queda en una posición complicada tras confiar en ustedes..

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R: El gobierno cubano fue explícito en decir que con mucho gusto brindaba el territorio para ser sede de la mesa pero nos pidieron que no se proyecte de aquí ningún tipo de actividades aparte de las del proceso de paz. Hemos cumplido eso y lo que haga el ELN en territorio colombiano no tiene por qué afectar a un gobierno amigo de la paz.


P: ¿Cuba les ha pedido que se retiren?


R: El protocolo dice que hay 15 días para el retorno de la delegación (vence el 2 de febrero) y vamos a actuar dentro de ese protocolo.


P: ¿Han evaluado pedir asilo en otro lugar, entonces?


R: Descartamos cualquier posibilidad de asilo y vamos a mantener el retorno dentro de los 15 días contemplados en el protocolo.


P: Colombia ha pedido a Cuba que los entregue...


R: La Cancillería cubana ha dicho que va a aplicar el protocolo y nos atenemos a eso.


P: Después de lo ocurrido, qué le diría a los colombianos que lloran la muerte de 20 estudiantes de la escuela policial por un atentado del ELN.

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R: Pese a los ambientes bélicos y ataques que haya, la decisión del ELN es no apartarse de un camino de solución política. Y si en este momento hay una situación más tirante, tenemos la disposición a esperar y a crear condiciones para una reanudación de las conversaciones.


P: Ante lo ocurrido, la imagen del ELN en la comunidad internacional ha perdido credibilidad..

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R: Es posible (...) Tenemos que persistir en el diálogo. En Colombia hay respuestas que no dependen de esta delegación. Nadie nos puede pedir que si nos atacan nos amarremos los brazos atrás. Aspiro a que ese ambiente se distensione y que se puedan reanudar las conversaciones.

 

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Cerca de 100 muertos en un ataque talibán a una base del servicio secreto de Afganistán

Cerca de cien miembros de las fuerzas de seguridad murieron hoy en un ataque de los talibanes a una base de la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS), recientemente construida en el centro del país.

"De acuerdo con la información que manejo, el número de muertos hasta ahora aumentó a casi cien personas", dijo a Efe Sardar Bakhtiar, miembro del Consejo Provincial de la provincia de Maidan Wardak, donde ocurrió el ataque, que comenzó a primera hora de la mañana.

Según Bakhtiar, "además de los cadáveres que se hallaron temprano en la mañana, más de 60 cadáveres fueron recuperados solo entre la mañana y la tarde de debajo de las ruinas del edificio derrumbado" tras la detonación inicial de un vehículo cargado de explosivos. "El número de muertos puede aumentar a medida que se encuentren más cadáveres" bajo las ruinas, añadió.


El jefe del departamento de Salud Pública de Maidan Wardak, Salim Asarkhil, precisó que entre los que fueron trasladados al hospital no hay víctimas civiles y que "casi todas pertenecen a las fuerzas de seguridad". Por su parte, el portavoz del gobernador de Maidan Wardak, Muhibullah Sharifzai, informó de la muerte de cuatro atacantes involucrados en el atentado, uno de ellos a causa de la explosión y los otros tres abatidos por las fuerzas de seguridad.

En nombre de los talibanes, su portavoz, Zabihullah Mujahid, reivindicó la autoría del atentado, y horas después, en un segundo comunicado, aseguró que en el ataque "al menos 90 miembros de las fuerzas de seguridad murieron y hasta 100 resultaron heridos".

Mujahid aseguró que después de que el primer atacante detonara un vehículo cargado de explosivos dentro de las instalaciones, otros dos fuertemente armados entraron en el edificio y mataron a los que aún estaban vivos en un tiroteo que se prolongó durante tres horas.


La provincia de Maidan Wardak, situada al sur de Kabul, comparte frontera con las inestables de Ghazni (sur) y Logar (este) y tiene una importancia estratégica para los insurgentes y para el Gobierno de Afganistán, ya que sirve como puerta de paso hacia el sur y el centro de la nación asiática.

KABUL
21/01/2019 19:18 Actualizado: 21/01/2019 20:27
EFE
C

 

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