Sábado, 18 Mayo 2019 06:04

China, en estado de urgencia

El presidente de los EEUU, Donald Trump (i), y su homólogo chino, Xi Jingping (d), ofrecen una rueda de prensa en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín (China) el 9 de noviembre de 2017. EFE

Trump no solo quiere que China compre más productos americanos. Los halcones que le asesoran pretenden ralentizar el desarrollo tecnológico del gigante asiático


Este es el inicio de una rivalidad sistémica que va a durar décadas, y que hace que los mandarines de Pekín no solo estén pensando en si Trump va a ganar las próximas elecciones. Las autoridades chinas confían en su capacidad de resistencia


El Gobierno chino controla las palancas macroeconómicas y pueden estimular la economía por el lado fiscal o monetario. Trump se da cuenta: ha declarado que la FED debería ser súbdita al ejecutivo como lo es el banco central chino y ayudarle


Escribo estas líneas desde Shanghái. Esta semana he tenido la oportunidad de hablar con empresarios, académicos y personas cercanas al Gobierno chino y la sensación de inquietud es palpable. La intensificación de la guerra comercial entre EEUU y China es el mayor tema de debate en la televisión y en la calle. En la última semana no solo ha habido la subida de aranceles de 10% a 25% a un volumen equivalente a 200.000 millones de dólares de importaciones chinas por parte de Donald Trump, y la consecuente represalia de Pekín sobre 60.000 millones de dólares de productos americanos, sino que el presidente de los EEUU ha decidido prohibir incluso –por orden ejecutiva– el uso de equipamiento de Huawei y ZTE en suelo americano e introducir un proceso de obtención de licencias para aquellas empresas americanas que quieran vender tecnología a las compañías de telecomunicaciones chinas.

Esto es un torpedo a la línea de flotación de las empresas chinas, ya que Huawei, por ejemplo, depende del suministro de semiconductores de la estadounidense Qualcomm. Por lo tanto, el convencimiento en China es que Trump está jugando demasiado duro en las negociaciones que están librando los dos países y que su órdago le puede salir mal, ya que si una cosa no puede hacer el Gobierno chino, y eso está muy grabado en el ADN de este país, es "perder la cara", es decir, mostrar que cede al chantaje de otro, sobre todo si ese otro es la encarnación contemporánea del occidental imperialista que en el siglo XIX humilló a China y la condenó a un siglo de inestabilidad. Antes de capitular a las presiones de Trump, la población china está dispuesta a sufrir, y por eso mismo el Gobierno ya se está preparando para lo peor.


Al fin y al cabo, Trump no solo quiere que China compre más productos americanos. Eso se podría lograr en la próxima reunión bilateral entre Trump y el presidente Xi Jinping en la cumbre del G20 en Japón el próximo mes. Lo que realmente quieren los halcones que asesoran a Trump es ralentizar el desarrollo tecnológico del gigante asiático y ese no es un tema que se vaya a resolver en unas cuantas rondas de negociación, como a veces se pretende indicar. Esto es solo el inicio de una rivalidad sistémica que va a durar décadas, y que hace que los mandarines de Pekín no solo estén pensando en si Trump va a ganar las próximas elecciones o no, sino mucho más allá. El Gobierno chino es consciente que se enfrenta a un rival de un poderío enorme, pero como me ha comentado un interlocutor esta semana: "si tiramos la toalla, y cedemos, vamos a perder, así que tenemos que luchar, porque si luchamos, puede que no perdamos".


Pese a la gran preocupación que hay, y a la evidente desaceleración que se observa en la economía, la sensación que queda después de esta semana es que las autoridades chinas confían en su capacidad de resistencia. Saben que controlan las palancas macroeconómicas, y que si es necesario pueden estimular la economía por el lado fiscal o monetario, o los dos a la vez. Trump se da cuenta de eso, y ya ha declarado que la FED debería ser súbdita al ejecutivo como lo es el banco central chino y ayudarle a aguantar el pulso. El temor evidente es que, para compensar los aranceles sobre sus productos, China devalúe su moneda y se mantenga así competitiva. Relacionado con esto está el hecho de que EEUU (y también Europa) pueden bloquear la compra de tecnología por parte China, y ya lo están haciendo, pero ante eso China ya está desarrollando programas para atraer talento internacional y desarrollar la tecnología en suelo chino. Hoy en día, cualquier joven emprendedor con una patente tiene un talonario esperándole en Shanghái para desarrollar su idea y cumplir su sueño.


Finalmente, otro factor que les ofrece confianza a las autoridades chinas es la capacidad de trabajo (y de sacrificio) de su población. Cualquier extranjero que visite o viva en este país lo percibe. La ambición y el hambre por mejorar son impresionantes. Jack Ma, el presidente de Alibaba, suele comentar en sus intervenciones públicas que espera que sus empleados trabajen bajo la fórmula: 9-9-6. Es decir, empezar a las 9 de la mañana, acabar a las 9 de la noche y trabajar 6 días de la semana. Según parece, al Gobierno chino también está promoviendo esta misma fórmula entre sus empleados. Teniendo en cuenta que el Estado domina directamente cerca del 50% del PIB chino y que tiene algo o mucha influencia en el otro 50%, queda claro que EEUU se enfrenta a un hueso duro. Tanto que el Gobierno chino incluso se está planteando aumentar los días de vacaciones “obligatorios” para promover el consumo y así la actividad económica si fuese necesario.


China, luego, vive en un cierto estado de urgencia. Hace un año había dos grupos de opinión entre las élites. Los que pensaban que había que ceder ante las presiones de Trump y los que se oponían. Hoy esos dos campos están de acuerdo en que no se puede ceder, y se han dividido en otros dos grupos. Los que piensan que lo mejor para enfrentarse a EEUU es hacer reformas domésticas y estimular la innovación del mercado y el consumo interno para estar más protegidos y los que creen que la mejor defensa es apostar por el modelo chino de capitalismo de estado, reforzar el sector público y depender lo mínimo posible del exterior. Ambos están cada vez más convencidos que el mundo se va a dividir en un hemisferio norte, liderado por EEUU, y un hemisferio sur, donde China tiene cada vez más influencia. Bienvenidos al eterno retorno de la geopolítica.

 

Por Miguel Otero Iglesias 

17/05/2019 - 21:45h

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Un misil a la negociación de paz con Norcorea

Mientras Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.

 

Pyonyang publicó imágenes ayer de los misiles lanzados un día antes que parecen acreditar nuevos y peligrosos avances del programa armamentístico norcoreano, mientras Seúl y Washington optaron por seguir moderando el tono para no malograr el diálogo.


Corea del Norte dijo que había probado un arma de largo alcance, un anuncio que probablemente aumentará las tensiones en la península y que contradice las afirmaciones del Sur y de Estados Unidos que apuntaban a que se trató de misiles de corto alcance. La agencia de noticias estatal norcoreana KCNA anunció que Kim Jong Un supervisó el ensayo armamentístico del jueves, el segundo en menos de una semana y en un contexto de tensión con Estados Unidos debido a las dificultades para alcanzar un acuerdo con el que Pyongyang abandone su arsenal nuclear a cambio de un alivio de las sanciones.


“En el puesto de mando, el líder supremo Kim Jong Un fue informado sobre un plan de ensayo de varios medios de ataque de largo alcance y dio la orden de realizar el ejercicio”, informó KCNA, asegurando que la prueba fue un éxito. La agencia no especificó qué tipo de arma se disparó y evitó usar las palabras “misil”, “cohete” o “proyectil”.


Estas nuevas informaciones se suman a la creciente tensión con Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump consideró el jueves que Kim no estaba preparado para negociar una desnuclearización. Desde la Casa Blanca, Trump dijo que observa el lanzamiento de misiles “muy seriamente”. “Eran misiles más pequeños, misiles de corto alcance. Nadie está contento con eso”, dijo el presidente a periodistas. “La relación continúa. Pero veremos qué pasa”, apuntó.


En la histórica cumbre con Trump en junio de 2018 en Singapur, el líder norcoreano se comprometió a “trabajar por la desnuclearización completa de la península coreana”. Pero las conversaciones se atascaron tras el fracaso de un segundo encuentro entre ambos en febrero pasado en Hanói. Entonces Kim pidió infructuosamente que se levantaran las sanciones que padece su país, a cambio de iniciar una desnuclearización que el presidente estadounidense consideró demasiado tímida.


Corea del Norte “disparó lo que podrían ser dos misiles de corto alcance” desde Kusong, en la provincia de Pyongan del Norte, indicó el jueves el jefe del Estado mayor surcoreano en un comunicado. Agregó que los misiles, que recorrieron 270 y 420 kilómetros, respectivamente, eran analizados por militares surcoreanos y por sus aliados estadounidenses.


La edición de ayer del Rodong Sinmun, el órgano oficial del partido en el poder en Pyongyang, dedicaba toda su portada y parte de la segunda página al lanzamiento de la víspera, ilustrado con 16 fotos, una de ellas de Kim observando el disparo.


El lanzamiento del jueves se produce además días después de que Corea del Norte llevara a cabo un ejercicio militar y lanzara varios proyectiles el sábado, entre ellos un misil de corto alcance, según los expertos.


Oficialmente, Corea del Norte no ha disparado ningún misil desde noviembre de 2017, poco antes de una reducción de tensiones que llevó a la cumbre histórica de Kim y Trump. Entonces probó un misil intercontinental capaz, según Pyongyang, de alcanzar el territorio estadounidense.


El ministro japonés de Defensa, Takeshi Iwaya, dijo ayer que Tokio “llegó a la conclusión” de que los últimos lanzamientos eran misiles balísticos de corto alcance. “El lanzamiento de misiles balísticos es una violación clara de resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de la ONU”, dijo ante la prensa.


Los lanzamientos del jueves tuvieron lugar apenas unas horas después de que el enviado especial de Estados Unidos para Corea del Norte, Stephen Biegun, llegara a Seúl para mantener conversaciones con representantes surcoreanos sobre el enfoque a adoptar en las negociaciones nucleares con Pyongyang.


El presidente surcoreano, Moon Jae-in, dijo que Pyongyang estaba “muy molesto” porque la cumbre de Vietnam terminó sin acuerdo y que su última postura tenía un “elemento de protesta” y “de presión para redirigir las conversaciones nucleares en la dirección que desea”.


Pero señaló: “Cualesquiera que hayan sido las intenciones de Corea del Norte, advertimos que podría hacer que las negociaciones sean más difíciles”. Corea del Sur y Estados Unidos trabajan juntos en la estrategia negociadora ante Pyongyang.


Con el disparo de este jueves, “Corea del Norte está enviando un claro mensaje de que no se contentará con una ayuda humanitaria” procedente de Seúl, según Hong Min, investigador del estatal Instituto Coreano para la Unificación Nacional. Pyongyang “está diciendo: ‘queremos garantías de seguridad a cambio de un proceso de desnuclearización’” agregó.
A inicios de la semana pasada, Pyongyang advirtió a Estados Unidos de un “resultado indeseable” si no ajustaba su posición para finales de año, después de tres meses de parálisis en las negociaciones sobre el programa balístico y nuclear de Corea del Norte.


Estados Unidos insiste en que las sanciones solo se levantarán después de que Corea del Norte haya eliminado completamente sus programas armamentísticos. Por otro lado, autoridades estadounidenses anunciaron desde Nueva York la incautación del carguero norcoreano “Wise Honest” –una mole de 17.000 toneladas– por violar las sanciones internacionales al exportar carbón e importar maquinaria.

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La peor escalada entre Israel y Hamas desde 2014

Tras dos días de violencia y 27 muertos, el gobierno israelí y la facción palestina que controla Gaza negociaban un alto el fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar.

 

Tras dos días de violencia y 27 muertos, Israel y Hamas se acercaban ayer por la noche a un alto al fuego mediado por la ONU, Egipto y Qatar, informaron medios locales. En los ataques israelíes, en respuesta al lanzamiento el sábado de cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí, murieron 23 palestinos, entre ellos una mujer embarazada y dos bebés, según el ministerio de Salud palestino. Del lado israelí murieron cuatro personas, todas ellas civiles.


La web de información palestina Sama indicó que mediadores egipcios y una delegación qatarí alcanzaron un acuerdo con Hamas para un cese temporal de hostilidades. En el lado israelí, el diario Haaretz y el canal estatal Kan confirmaron la existencia de negociaciones y de una propuesta concreta, citando fuentes diplomáticas.


Sama informó que el alto al fuego se acordó tras el anuncio por parte de Israel de que aumentaría la violencia de sus ataques aéreos y de que no descartaba continuar con los asesinatos selectivos de líderes de Hamas y otras facciones palestinas. La organización palestina habría exigido que para esta nueva tregua se implementen los términos establecidos en el pacto similar acordado tras la última ola de violencia a fines de marzo, incluyendo la mejora de las condiciones en la franja, la expansión del área de pesca en las costas del enclave y la autorización por parte de Israel de la entrada mensual de dinero enviado por Qatar y de distintos bienes y ayuda humanitaria.


Desde la mañana del sábado las milicias palestinas en Gaza lanzaron más de 600 cohetes contra Israel. Los proyectiles palestinos tuvieron como blanco localidades del sur y del centro de Israel. Varias decenas de ellos fueron, sin embargo, interceptados por la defensa antimisiles, afirmaron las Fuerzas Armadas israelíes, y una gran parte impactaron en zonas deshabitadas, sostuvo la policía.


Israel respondió con más de 320 ataques a posiciones militares. Entre estos objetivos, se encontraban cinco residencias de comandantes de las milicias palestinas en las que las autoridades israelíes aseguraron que se guardaban armas y un bombardeo selectivo dirigido a matar “a un responsable de la transferencia de efectivo a gran escala de Irán a organizaciones terroristas de Gaza”. Esta nueva escalada de violencia se convirtió en la más importante desde la guerra de 2014.


Ayer por la tarde, el portavoz del ejército israelí, el teniente coronel Jonathan Conricus, había anunciado el despliegue de dos unidades de infantería en la frontera con Gaza. El vocero había afirmado, además, que tenían instrucciones de prepararse para un conflicto de varios días y que, aunque la intención no fuera necesariamente ir a la guerra, están preparados para una ofensiva terrestre.


Del otro lado de la frontera, en el enclave palestino, varios edificios fueron destruidos ayer, las calles estuvieron vacías de tráfico y peatones, y la mayoría de la población se quedó en casa, mientras colegios, universidades y bancos ya habían cerrado justo un día antes de que comience el mes sagrado de Ramadán.


A fines de marzo, bajo el auspicio de Egipto y la ONU, se había negociado un alto el fuego, anunciado por Hamas pero nunca confirmado por Israel. Esto permitió mantener una relativa tranquilidad durante las elecciones legislativas israelíes del 9 de abril. Pero la situación se degradó durante esta semana y, aunque los medios locales afirman que se llegará a un alto al fuego, la evolución de la situación es todavía incierta.

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Sin acuerdos, ni firmas; sólo buenas intenciones en reunión Putin-Kim

Moscú. Con un retraso de ocho años desde que asumió el cargo el huésped Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, y su anfitrión, Vladimir Putin, celebraron este jueves en el puerto de Vladivostok –en el lejano oriente de Rusia– su primera reunión cara a cara, sin otro propósito que producir un claro mensaje en el sentido de que es imposible resolver las controversias en el mundo únicamente con sanciones y amenazas, como pretende el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En conversaciones a puerta cerrada, tanto en el encuentro de los presidentes solos como en la reunión con miembros de sus comitivas –y a falta de los trascendidos interesados que suelen producirse–, poco puede saberse de qué acuerdos alcanzaron los líderes ruso y norcoreano, si es que hubo alguno.

Se sabe, en cambio –por las declaraciones formuladas a la prensa por Putin al término de la visita oficial del presidente norcoreano–, que el titular del Kremlin, convencido de que es la única vía para un arreglo que satisfaga a todas las partes, ofreció a Kim tratar de reanimar el formato de negociaciones a seis bandas (además de Corea del Norte y Rusia, Corea del Sur, China, Estados Unidos y Japón) si bien no parece ser una solución en el corto plazo mientras Pyongyang no cuente con sólidas garantías de seguridad a cambio de renunciar a su programa nuclear.

Tampoco se infiere que Kim haya cambiado de opinión respecto de negociar sólo con Estados Unidos, lo cual hubiera podido presentarse como un éxito de la habilidad de Putin para convencer al líder norcoreano de la necesidad de desnuclearizar su armamento, algo que Rusia, como potencia nuclear, también está interesada, si bien es consciente de que Corea del Norte tiene derecho a presentar la defensa de sus intereses nacionales como principal argumento para negarse sin obtener nada a cambio.

Dos días antes de la cumbre, el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, adelantó que no estaba previsto que los presidentes firmaran ningún documento ni habría tampoco, en contra de lo que se acostumbra en casos de cumbres similares, comunicado oficial ni conferencia de prensa conjunta.

Por ello, a nadie sorprendió que la única fuente para tener información de qué pasó detrás de las paredes fue el propio Putin en declaraciones cuidadas, aparte de las imágenes de cordialidad que se dispensaron ambos líderes ante los reporteros gráficos y la televisión, en las tomas de escenas protocolarias.

En ese contexto de hermetismo, llamó la atención que Putin no prometió a Kim promover en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la conveniencia de flexibilizar de modo paulatino el régimen de sanciones que padece Corea del Norte como posible reacción a la "moderación" de su programa de armamento nuclear ni hizo referencia a la tesis de que es necesario lograr "un enfoque por etapas para un arreglo" que Rusia y China firmaron en una declaración conjunta.

Putin tampoco hizo suya una de las condiciones principales que pone Kim para aceptar la "desnuclearización" exigida por Washington, la cual presupone que Estados Unidos abandone la intención de instalar un "escudo" sobre Corea del Sur y Japón.

En el plano estrictamente de la relación bilateral, Putin hizo públicas sólo buenas intenciones: nada dijo en concreto sobre un proyecto de construir un gasoducto, ni de fórmulas de trueque para intercambios comerciales sin usar transferencias bancarias, ni siquiera sobre cómo resolver el problema de los 10 mil trabajadores norcoreanos en Rusia que, a finales de este año, tendrían que regresar a su país por las sanciones internacionales.

"Algo se nos ocurrirá", prometió Putin a la prensa.

 

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Negociadores de paz del ELN niegan vínculo alguno con atentado en Bogotá

El comandante del guerrillero ELN Pablo Beltrán negó hoy cualquier vínculo de los miembros de su delegación de negociadores con el atentado ocurrido en Bogotá el 17 de enero que dejó una veintena de muertos.

La tarea nuestra en Cuba es sacar adelante la agenda de conversaciones, los hechos que ocurren en Colombia ni los conocemos ni tenemos injerencia o algo que ver con ellos, afirmó el dirigente del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en declaraciones a Prensa Latina.


Beltrán insistió en que a su llegada a La Habana el gobierno cubano les dio la bienvenida y les ofreció su ayuda como garante y sede de la mesa de pláticas pero a la vez pidió a los voceros de esa agrupación insurgente limitarse exclusivamente a los diálogos de paz.


Nosotros hemos cumplido al pie de la letra eso y nos hemos centrado en adelantar las conversaciones, enfatizó.


El ELN se atribuyó la autoría del hecho a raíz del cual el presidente colombiano, Iván Duque, decidió suspender las negociaciones con esa agrupación, iniciadas por su antecesor Juan Manuel Santos en Quito y trasladadas luego a esta capital, adicionalmente el mandatario activó las órdenes de captura contra los 10 integrantes de la delegación de paz.


Esta comisión sigue activa trabajando para se reabran las rondas de debates, mientras los países garantes y acompañantes están interesados en que se mantengan los protocolos iniciales previstos en caso de una ruptura de las conversaciones, en darle un buen cierre al proceso para que los que hemos impulsado este esfuerzo no terminemos pagando lo que no debemos, añadió Beltrán.


El líder del ELN subrayó que tal acuerdo para el retorno seguro a las selvas del país sudamericano debe ser acatado por el actual ocupante de la Casa de Nariño por su carácter vinculante.


Hay un protocolo que dice que en caso de interrupción de las conversaciones el propio Estado debe dar garantías para nuestro regreso, entonces lo que debe es cumplir lo pactado en vez de pedirle cosas imposibles a Cuba, comentó Beltrán al referirse a la solicitud de Bogotá para que el país caribeño entregue a dichos voceros.


Respetamos la posición de la isla, país garante y sede de la mesa (…) cualquier actividad por fuera de ella no le incumbe y no tiene por qué responder por ella.


Cuba jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea usado para la organización de actos terroristas contra ningún Estado, Cuba ha cumplido estrictamente su papel como Garante y Sede Alternativa de la Mesa de Diálogos de Colombia entre el Gobierno y el ELN, escribió el canciller Bruno Rodríguez en uno de sus tweets.


En diálogo con Prensa Latina el jefe del grupo del ELN nombrado para platicar con los representantes del gobierno colombiano consideró que no obstante las dificultades actuales hay que persistir en la salida política al largo conflicto armado, el cual causó la muerte a casi 300 mil personas.


En total la guerra interna ha dejado alrededor de ocho millones de víctimas, cifra que incluye también a unos siete millones de desplazados de sus lugares de origen y miles de desaparecidos.


Con el gobierno previo comenzamos estas reuniones bajo el entendido de que transcurrirían en medio de la confrontación, llegó esta administración pero demoró en acudir a la mesa porque esperaba debilitar al ELN con operaciones militares, estos seis meses que hemos estado esperando en La Habana han sido de una ofensiva militar en contra nuestra, dijo.
Frente a tal realidad -añadió- ha habido respuestas como la del jueves, pero por encima de los problemas y enfrentamientos hay que insistir en una salida concertada al conflicto, a nosotros nos critican por este ataque pero aun así mucha gente dice que tiene que seguir el proceso de paz y la presión de la sociedad logrará que se reanuden los diálogos, opinó.
Finalmente Beltrán anunció que entregarían los protocolos y acuerdos conseguidos para que sirvan como punto de partida de una futura negociación.


Millones de colombianos exigen tanto al gobierno como al ELN que volvamos a la mesa, manifestó.


Menos numeroso que las antiguas FARC-EP, ya desmovilizadas, el Ejército de Liberación Nacional está activo hace más de medio siglo.
(Información de Prensa Latina)

21 enero 2019


 "Esperamos que nos den garantías para volver"

 

Redacción Web Con AFP

El nuevo siglo

Bogotá

Enero 21, 2019 - 07:39 PM

Para el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el ataque contra una academia policial en Colombia que dejó 20 muertos es una respuesta a las acciones del gobierno. Pese a ello, su jefe negociador en La Habana, Pablo Beltrán, dice que no han renunciado a un acuerdo de paz.


En la siguiente entrevista, Beltrán se refiere al fin de la mesa de diálogo decretada por el presidente Iván Duque y a los pedidos de este para que Cuba los entregue a la justicia.
P: ¿Por qué el ELN comete un acto de esta naturaleza mientras pregona un diálogo?


R: Hemos esperado seis meses. Hicimos liberaciones de soldados y policías. A fines de año hicimos un cese al fuego unilateral y en esa tregua recibimos ataques, bombardeos y, al terminar la tregua han venido habiendo combates, ataques, y dentro de esos hechos militares ocurre el que usted me dice. (...) Ojalá el diálogo (con Duque) se pueda hacer en medio de un cese bilateral para crear confianza.


P: ¿Hay acaso espacio para que el diálogo continúe?


R: En Colombia pasan cosas terribles todos los días. La agenda de diálogo dice que el objetivo uno es ponerle fin al conflicto armado interno. Ese objetivo hay que mantenerlo. Mientras que se logra por supuesto que habrán combates.


P: ¿Por qué atacar una escuela de alumnos de la policía?


R: En cualquier país del mundo la policía es un cuerpo de orden interno. Pero en Colombia existe una policía militarizada. La población no la quiere. Eso es algo común, es una parte más del plan contrainsurgente y es un objetivo.


P: ¿El comité central y la comisión de diálogos del ELN tenían información de que ese ataque iba a ocurrir?


R: No, por supuesto. Nosotros estamos en Cuba desde hace ocho meses.


P: En Colombia se habla de un sector del ELN descontento con las negociaciones de paz, responsable del ataque. ¿Hay disidencias?


R: No. Los acuerdos que hemos firmado en esta mesa, ejemplo, los acuerdos de cese (al fuego), han sido totalmente cumplidos por todos los frentes del ELN.
P: Este ha sido un ataque kamikaze, algo que no se veía en América Latina. ¿Lo planearon así o fue un accidente?


R: Pienso que estas cosas son irrepetibles. Esa no es la política del ELN, ni ese tipo de modalidades y, si ocurre una vez, me imagino que tendrá alguna explicación operativa que no conozco.


P: ¿Cómo se producirá su retiro?


R: En 2016 se firmó el protocolo en caso de ruptura (...) Se estipularon garantías para que el ELN vuelva a sus zonas y hay estados que avalan eso y esperamos que el gobierno dé las garantías para el retorno.


P: Duque ha dicho que ese protocolo fue firmado por otro gobierno y que no puede respetarse después del atentado. Además le han pedido a Cuba que los entregue.


R: La paz para que funcione tiene que ser una política de Estado. Lo que avanza un gobierno debe tener continuidad con el otro. Nosotros firmamos con el Estado y le exigimos a ese Estado que cumpla ese protocolo de retorno del ELN.


P: Pero tiene a una ciudadanía marchando en contra del ELN...


R: Vemos que muchos sectores en Colombia critican esta acción militar del ELN, pero exigen que se le de continuidad al proceso de paz. Esa es la realidad política hoy de Colombia (...) Con ese criterio de que lo que firmó Santos no vale para Duque, dónde van a quedar los acuerdos firmados con las FARC.


P: Cuba, anfitriona, condenó el ataque pero queda en una posición complicada tras confiar en ustedes..

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R: El gobierno cubano fue explícito en decir que con mucho gusto brindaba el territorio para ser sede de la mesa pero nos pidieron que no se proyecte de aquí ningún tipo de actividades aparte de las del proceso de paz. Hemos cumplido eso y lo que haga el ELN en territorio colombiano no tiene por qué afectar a un gobierno amigo de la paz.


P: ¿Cuba les ha pedido que se retiren?


R: El protocolo dice que hay 15 días para el retorno de la delegación (vence el 2 de febrero) y vamos a actuar dentro de ese protocolo.


P: ¿Han evaluado pedir asilo en otro lugar, entonces?


R: Descartamos cualquier posibilidad de asilo y vamos a mantener el retorno dentro de los 15 días contemplados en el protocolo.


P: Colombia ha pedido a Cuba que los entregue...


R: La Cancillería cubana ha dicho que va a aplicar el protocolo y nos atenemos a eso.


P: Después de lo ocurrido, qué le diría a los colombianos que lloran la muerte de 20 estudiantes de la escuela policial por un atentado del ELN.

..
R: Pese a los ambientes bélicos y ataques que haya, la decisión del ELN es no apartarse de un camino de solución política. Y si en este momento hay una situación más tirante, tenemos la disposición a esperar y a crear condiciones para una reanudación de las conversaciones.


P: Ante lo ocurrido, la imagen del ELN en la comunidad internacional ha perdido credibilidad..

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R: Es posible (...) Tenemos que persistir en el diálogo. En Colombia hay respuestas que no dependen de esta delegación. Nadie nos puede pedir que si nos atacan nos amarremos los brazos atrás. Aspiro a que ese ambiente se distensione y que se puedan reanudar las conversaciones.

 

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Cerca de 100 muertos en un ataque talibán a una base del servicio secreto de Afganistán

Cerca de cien miembros de las fuerzas de seguridad murieron hoy en un ataque de los talibanes a una base de la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS), recientemente construida en el centro del país.

"De acuerdo con la información que manejo, el número de muertos hasta ahora aumentó a casi cien personas", dijo a Efe Sardar Bakhtiar, miembro del Consejo Provincial de la provincia de Maidan Wardak, donde ocurrió el ataque, que comenzó a primera hora de la mañana.

Según Bakhtiar, "además de los cadáveres que se hallaron temprano en la mañana, más de 60 cadáveres fueron recuperados solo entre la mañana y la tarde de debajo de las ruinas del edificio derrumbado" tras la detonación inicial de un vehículo cargado de explosivos. "El número de muertos puede aumentar a medida que se encuentren más cadáveres" bajo las ruinas, añadió.


El jefe del departamento de Salud Pública de Maidan Wardak, Salim Asarkhil, precisó que entre los que fueron trasladados al hospital no hay víctimas civiles y que "casi todas pertenecen a las fuerzas de seguridad". Por su parte, el portavoz del gobernador de Maidan Wardak, Muhibullah Sharifzai, informó de la muerte de cuatro atacantes involucrados en el atentado, uno de ellos a causa de la explosión y los otros tres abatidos por las fuerzas de seguridad.

En nombre de los talibanes, su portavoz, Zabihullah Mujahid, reivindicó la autoría del atentado, y horas después, en un segundo comunicado, aseguró que en el ataque "al menos 90 miembros de las fuerzas de seguridad murieron y hasta 100 resultaron heridos".

Mujahid aseguró que después de que el primer atacante detonara un vehículo cargado de explosivos dentro de las instalaciones, otros dos fuertemente armados entraron en el edificio y mataron a los que aún estaban vivos en un tiroteo que se prolongó durante tres horas.


La provincia de Maidan Wardak, situada al sur de Kabul, comparte frontera con las inestables de Ghazni (sur) y Logar (este) y tiene una importancia estratégica para los insurgentes y para el Gobierno de Afganistán, ya que sirve como puerta de paso hacia el sur y el centro de la nación asiática.

KABUL
21/01/2019 19:18 Actualizado: 21/01/2019 20:27
EFE
C

 

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China suaviza sus represalias comerciales contra Estados Unidos

Pekín reduce los aranceles a la importación de coches norteamericanos para favorecer las negociaciones

Los primeros gestos derivados de la tregua comercial acordada entre Estados Unidos y China llegan desde Pekín. Las autoridades del país asiático han suavizado parte de sus represalias comerciales contra Washington, impuestas en los últimos meses, y este viernes han anunciado que suspenderán los aranceles adicionales a coches y autopartes estadounidenses durante tres meses a partir del próximo 1 de enero. La decisión busca facilitar las negociaciones de cara a un acuerdo definitivo con la Administración de Donald Trump. Se trata, más que de concesiones, de medidas destinadas a normalizar las relaciones entre ambas potencias, enrocadas en un conflicto que trasciende del mero intercambio desequilibrado de mercancías.

La tasa actual de los vehículos fabricados en EE UU, situada en el 40%, se reduce hasta el 15%, es decir, el mismo nivel que pagan los consumidores por coches producidos en cualquier otro país fuera de China. Pekín también estaría planteando la posibilidad de suavizar su polémico programa de reconversión industrial Made in China 2025 para que sea más abierto a las empresas extranjeras, según la agencia Reuters, aunque el objetivo del país de dominar las tecnologías del futuro sigue en pie.


China, según han informado desde Estados Unidos, ha reanudado también sus compras de soja, una de las grandes partidas afectadas por los aranceles que impuso Pekín como represalia a los de Washington. Es la primera gran compra de este grano (entre 1,5 y 2 millones de toneladas) desde que hace aproximadamente seis meses Pekín ordenó cerrar el grifo y las importaciones de soja estadounidenses se desplomaron en cuestión de días. Los 90 días de tregua firmados por ambos presidentes, Donald Trump y Xi Jinping, tenían que ir acompañados del compromiso de China de comprar “una cantidad sustancial” de productos estadounidenses, principalmente agrícolas, con lo que Pekín parece estar cumpliendo con su parte.


Estas medidas se interpretan como un gesto de buena voluntad por parte de Pekín para allanar el terreno a las conversaciones que probablemente comenzarán formalmente después de año nuevo. Es una forma de minimizar daños, y de volver al punto de partida en algunos casos, pero ninguna de las medidas supone una victoria para Trump. Las importaciones de soja difícilmente volverán a los niveles de hace unos meses a corto plazo y los aranceles a los coches, de finalmente ser bajados, quedarían al mismo nivel que en mayo.


El martes, Trump tuiteó que las conversaciones con China estaban siendo “muy productivas” y auguró “anuncios muy importantes” al respecto, sin dar más detalles. Lo cierto es que por ahora lo acordado entre Washington y Pekín —públicamente— es de poco calado. En mayo, ambos países fraguaron un pacto parecido basado en el aumento de compras por parte de China de productos estadounidenses, aunque sin cifras concretas. Precisamente esta vaguedad provocó que Trump lo echara abajo 10 días después.


Los movimientos de Pekín han insuflado cierto optimismo en los mercados financieros. Y muestran que ambas delegaciones han estado en contacto telefónico esta semana, según ha confirmado Pekín, a pesar de las tensiones derivadas del arresto en Canadá de la influyente vicepresidenta de Huawei, Meng Wanzhou.


Pero llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes se antoja complicado. Además del desequilibrio comercial, entran en juego cuestiones como las medidas de protección de la propiedad intelectual en China o el enfoque del plan de modernización industrial del país, ambos escollos insalvables hasta ahora.


“Al final dependerá de lo que el Gobierno chino quiera conceder de esta larga lista de demandas. Creo que cualquier respuesta a Estados Unidos debería centrarse en detener esta guerra comercial, siempre con la condición de que China no aceptará ultimátums y que debe ser una negociación por fases. Si el Gobierno chino cree que son demandas aceptables, puede funcionar. No hay que olvidar que China nunca ha querido esta guerra comercial”, asegura Yu Yongding, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales.
China aguanta el golpe de los aranceles


Los datos de aduanas de noviembre muestran que los importadores de China han sido más rápidos en adaptarse a los aranceles que impuso su Gobierno a los productos estadounidenses en comparación con sus contrapartes americanos. Las exportaciones de productos chinos a Estados Unidos crecieron un 9,8% interanual, lo que demuestra que la demanda de mercancías de este país en suelo americano se mantuvo fuerte pese a los gravámenes que afectan a muchos de ellos. En cambio, las importaciones de productos estadounidenses a China cayeron el mes pasado hasta un 25% en comparación con el mismo periodo del año anterior.


Este pronunciado desequilibrio ha provocado que el superávit comercial de China frente a Estados Unidos haya alcanzado los 35.600 millones de dólares (31.300 millones de euros), una cifra que supone un máximo histórico.

Por Xavier Fontdeglòria
Pekín 14 DIC 2018 - 09:50 COT

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EE UU pide a China una reducción del déficit comercial de 200.000 millones de dólares


Las demandas por parte de Washington, prácticamente imposibles de cumplir para Pekín, muestran lo alejadas que están sus posiciones

 La negociación comercial entre Estados Unidos y China ha comenzado siguiendo el manual de Donald Trump, el magnate convertido en presidente que propugna golpear primero y luego hablar. Washington quiere reducir en 200.000 millones de dólares (168.000 millones de euros) el déficit comercial con el gigante asiático y para ello reclama cambios drásticos al régimen de Xi Jinping. El equipo estadounidense concluyó este viernes dos días de conversaciones en Pekín sin avances.

Los dos países se comprometen a “estrechar su comunicación”, pero reconocen que “en algunos asuntos existen grandes diferencias”, según informó la agencia china Xinhua. La filtración de una lista de demandas por parte de EE UU, prácticamente imposible de cumplir para China, muestra cómo de alejadas están las posiciones. La lista es extensa. La más relevante es una reducción del déficit comercial de 200.000 millones de dólares desde ahora hasta 2020. Esa cifra supone más de la mitad de todo el desequilibrio entre ambos países, es decir, la diferencia entre lo que EE UU compra a China y lo que le vende, que fue de 375.000 millones en 2017. El desfase con el gigante asiático es el grueso de todo el déficit comercial estadounidense, que asciende a 556.000 millones de dólares.


En ese documento, EE UU también exige a China que no subsidie los sectores de alta tecnología, incluidos en el plan de modernización industrial Made in China 2025; una mayor protección de la propiedad intelectual; acabar con las transferencias “forzadas” de tecnología; que retire sus denuncias contra EE UU en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o que se comprometa a no tomar represalias si Washington decide imponer aranceles a sus productos. Otras peticiones pasan por mejorar el acceso de las empresas estadounidenses a sectores ahora protegidos por Pekín y que el país asiático reduzca, para julio de 2020, los aranceles que aplica a todos los productos estadounidenses en sectores no críticos hasta niveles que no superen los de las tarifas correspondientes que aplica Washington.


La Administración de Trump propone que ambos países se reúnan una vez al trimestre para revisar el cumplimiento del acuerdo y que, en caso de que China no lo cumpla, EE UU pueda tomar represalias vía aranceles o restringiendo su oferta de servicios. Una exigencia difícilmente aceptable. Según la agencia oficial china, las delegaciones “mantuvieron un profundo intercambio de opiniones” sobre todas estas cuestiones, aunque “ambas partes reconocieron que, dado que aún existen diferencias considerables en algunos temas, se requiere un trabajo continuo para lograr un mayor progreso”.


En Washington, Trump siguió con su juego de mano dura, la que muestra en su libro superventas El arte de la negociación. En declaraciones a la prensa, el presidente aseguró que la posición estadounidense estaba siendo suave. “Siento un gran respeto por el presidente Xi. Por eso estamos siendo tan amables”, afirmó. La negociación se produce, además, en un momento crítico en otro frente, el inicio de las negociaciones con Corea del Norte para su desnuclearización, donde Xi Jinping ha jugado un papel fundamental.
El acuerdo de mínimos en Pekín no ha ido acompañado de un pacto sobre la escalada arancelaria que han protagonizado recientemente ambos países: ni sobre los 6.000 millones de dólares ya en vigor, ni de la amenaza que pende sobre los aranceles que están teóricamente por venir, por otros 200.000 millones de dólares, según los listados provisionales anunciados tanto por Estados Unidos como China.


El acuerdo, de momento, es seguir hablando y poco más.China no ha dado pistas sobre qué está dispuesta a negociar pero advirtió, antes del encuentro, que no aceptará “demandas no razonables”. Si bien los analistas consideran que Pekín puede ceder terreno en el campo comercial —aunque no en la medida que propone Trump— aumentando las compras de productos americanos o reduciendo los aranceles que impone a estos, es virtualmente imposible que renuncie a su política industrial o tecnológica al tratarse de un objetivo estratégico de las autoridades. La amenaza de guerra comercial sigue, de momento, en pie.

 

Pekín / Washington 4 MAY 2018 - 16:48 COT

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Los talibanes piden a EEUU iniciar las conversaciones de paz en Afganistán

En un escrito piden al "pueblo americano" y a los "congresistas amantes de la paz" que presionen a la Administración de Donald Trump

En un momento en el que el derramamiento de sangre en Afganistán está en aumento, se ha producido una inesperada proposición. Los talibanes han publicado una carta abierta expresando el deseo de mantener conversaciones de paz y pidiendo al "pueblo americano" y a los "congresistas amantes de la paz" que presionen a la Administración de Donald Trump para que acceda a las negociaciones.


La carta, publicada por el portavoz talibán Zabiullah Mujahid llega en medio del deterioro de las condiciones de las fuerzas de coalición estadounidenses y afganas en el terreno de batalla, y un mes después de los dos peores ataques talibanes en Kabul, que se saldaron con 150 civiles muertos.


Durante mucho tiempo, Washington se ha negado a hablar directamente con la insurgencia afgana. Casi del mismo modo, los talibanes rechazan entablar conversaciones con el Gobierno afgano sin que primero se discuta cómo sería la retirada de las tropas extranjeras con Washington.


"Si se sigue con la política de utilizar la fuerza otros cien años más", dice la carta, "el resultado será el mismo... como se ha podido observar durante los últimos seis meses desde que se puso en marcha la nueva estrategia de Trump".


La carta de 2.800 palabras da la razón a las estadísticas que manejan tanto la ONU como EEUU. En un intento de persuadir al pueblo norteamericano de que la guerra es imposible de ganar, cita a los "3.546 soldados estadounidenses y extranjeros" muertos, un "aumento del 87%" de la producción de heroína en 2017, y la valoración del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (Sigar, por sus siglas en inglés), el vigilante estadounidense, de un aumento del control talibán sobre el terreno.
En lo que parece ser un guiño al creciente apoyo de los talibanes por parte de Rusia e Irán, la declaración se refiere a la "comunidad internacional" que ahora "apoya nuestra resistencia justificada". Destaca además que "las decenas de miles de millones de dólares" gastados en Afganistán "se obtienen de la recaudación de tus impuestos", pero luego se destinan "a ladrones y asesinos".


Tales argumentos llegan a oídos de Washington. El lunes, los talibanes invitaron al senador republicano Rand Paul para hablar con él en sus oficinas de Qatar, después de que Paul asegurase que los 45.000 millones de dólares que EEUU tenía previsto gastar en Afganistán durante el año 2018 es dinero "tirado a la basura".
Esta invitación tiene más posibilidades de influir en la política estadounidense que la "generalizada" carta abierta, según Thomas Rutting del think tank Afghan Analyst Network.
Las autoridades estadounidenses no han querido hacer comentarios sobre la carta a the Guardian.


Refiriéndose a las declaraciones de Trump a raíz del atentado talibán perpetrado con una ambulancia el 27 de enero en las que dijo que "no quería hablar con los talibanes", una autoridad estadounidense dijo que ese tipo de ataques probaban que los talibanes no estaban preparados para negociar de buena fe.


Sin embargo, hay señales de conflicto dentro de la Administración estadounidense. Después de los comentarios de Trump, su subsecretario de Estado dijo que una negociación "liderada por los afganos" con los talibanes seguía siendo la política de EEUU, y los analistas sugieren que algunos elementos del Ejército pueden estar suavizando su postura de no querer involucrarse directamente con los talibanes.


Incluso si es ignorado por los políticos, la petición pública muestra una evolución de la propaganda talibán, asegura una fuente occidental que no puede hacer declaraciones públicas. "Odio decirlo, pero han empezado a golpear donde duele simplemente diciendo la verdad", concluye.


Traducido por Cristina Armunia Berges

theguardian

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Martes, 30 Enero 2018 06:46

Se aleja la paz con el ELN

Santos anunció que los contactos con la guerrilla quedaron congelados.

 

En Colombia, Santos congeló el diálogo con la guerrilla

El grupo rebelde admitió haber atacado una estación de policía. Fue el detonante de la suspensión de los diálogos con el gobierno.

 

Colombia interrumpió el proceso de paz con el que busca sepultar el último conflicto armado de América. Unos atentados guerrilleros llevaron al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a congelar ayer los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

“He tomado la decisión de suspender la instalación del quinto ciclo de conversaciones que estaba prevista para los próximos días, hasta que no vea coherencia por parte del ELN entre sus palabras y sus acciones”, afirmó el mandatario. Santos ordenó a la fuerza pública actuar “con máxima determinación” contra el grupo rebelde, el último reconocido por el gobierno, ante la ofensiva que dejó siete policías muertos y decenas de heridos el fin de semana.

Con el anuncio, quedan congelados estos esfuerzos por superar una guerra de más de medio siglo, tras la firma en noviembre de 2016 de un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, ya desarmadas y transformadas en partido político.

Los diálogos con el ELN estaban en suspenso desde el 10 de enero, cuando los rebeldes iniciaron una ofensiva contra la fuerza pública y la infraestructura petrolera. La avanzada ocurrió después de que finalizara la primera tregua bilateral y cuando estaba previsto que comenzara la quinta ronda de conversaciones de las pláticas instaladas hace casi un año en Quito. Santos, que dejará el poder en agosto tras dos periodos de cuatro años, llamó entonces a consultas a su jefe negociador, Gustavo Bell, con quien se reunió ayer. Su gobierno respondió con una ofensiva militar que deja docenas de muertes y capturas.

Las conversaciones se reanudarán “cuando el ELN haga compatible su conducta con la exigencia de paz del pueblo colombiano y de la comunidad internacional”, agregó el mandatario ayer. Y aseguró que, entretanto, seguirá “combatiendo el terrorismo con toda contundencia como si no hubiese negociación de paz”, y negociará “como si no hubiese terrorismo”. Una máxima similar a la que mantuvo durante los contactos con las FARC.

Analistas coinciden en la dificultad de negociar con el ELN, que cuenta con unos 1.800 combatientes, por su estructura federada que concede autonomía militar a sus frentes. “Realmente el escenario es muy negativo para continuar con las negociaciones”, dijo el analista Camilo Echandía. Para este profesor de la Universidad Externado de Colombia, las conversaciones están “desgastadas” por una “muy mala” agenda de negociación de seis puntos. Víctor de Currea-Lugo, autor del libro sobre el ELN Historias de guerra para tiempos de paz, prácticamente dio por finalizado el esfuerzo de paz con esa organización. “Esta suspensión es la forma ‘bonita’ de decir: no va más”, escribió en Twitter.

Una estructura urbana del ELN reconoció la noche del domingo en un comunicado el atentado a una estación policial en Barranquilla, donde el sábado murieron cinco agentes y otros 41 fueron heridos.

 

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