Ahora Donald Trump planea volver a las redes sociales con una plataforma propia

El expresidente estadounidense Donald Trump tiene previsto regresar “pronto” a redes sociales con una plataforma propia después de ser vetado de plataformas como Facebook y Twitter a raíz del asalto de sus seguidores al Capitolio el pasado 6 de enero. Además de una red social propia, Trump podría lanzar también su propia cadena de televisión para captar a la audiencia de Fox News, que fue el primer medio en señalar a Joe Biden como vencedor en el estado clave de Arizona en la noche electoral.

En una conversación en el podcast The Interview, Jason Miller, uno de los asesores de Trump, afirmó que el equipo del exmandatario ha estado manteniendo conversaciones "con las plataformas de redes sociales existentes y también con algunas plataformas nuevas".  En ese sentido, adelantó que Trump “volverá a redes sociales en dos o tres meses con su propia plataforma”, y destacó que así “redefinirá por completo el juego” y atraerá a “decenas de millones” de usuarios.

Trump y sus simpatizantes denuncian un sesgo en las principales redes sociales incluso anterior al asalto al Capitolio, unos hechos que dejaron cinco muertos y que calaron profundamente en el imaginario político estadounidense.

Vetado

Tras meses de advertencias, de marcar algunos de sus mensajes como informaciones falsas y de un constante tira y afloja, el aliento por parte del que todavía era presidente de EE.UU a los actos del fallido golpe de estado del Capitolio fue lo que puso fin a la era Trump en Twitter.

No fue la primera ni la única red social que le aplicó un "límite" al exmandatario estadounidense, pero si es de las que más contundentes se han mostrado en su veto.

En tanto, Facebook, próximamente, revisará su posición con respecto a Donald Trump, y si le permiten volver a la red social, una decisión que tomará un “comité de sabios”.

Twitter, sin embargo, cerró la puerta para siempre. Incluso en el hipotético caso de que Donald Trump volviera a optar a la presidencia en 2024, Twitter reafirmó que "para siempre significa para siempre".

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Desde 2019 se ha hecho más popular y extendido geográficamente el movimiento de marchas y protestas relacionado con el cambio climático. Foto: Reuters

En una encuesta del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Oxford, que abarcó 50 países y se aplicó en 17 idiomas, dos tercios de los consultados consideraron que el cambio climático es una emergencia global. Entre los menores de 18 años, esa percepción se elevó al 70% de los encuestados.

Hasta ahora, no existía una encuesta que mostrara lo que piensa la población general al respecto, así que el PNUD y la Universidad de Oxford concibieron una macroencuesta llamada Voto popular por el clima.

En el sondeo, realizado a través de anuncios insertados en juegos de aplicaciones móviles, 1 220 000 personas mayores de 14 años respondieron a la encuesta más amplia realizada hasta el momento sobre el cambio climático, que llegó a personas de diferentes niveles educativos, géneros y edades. 

Los resultados muestran que el 64% de la población que respondió cree que el cambio climático es una emergencia, una respuesta que varía bastante según la región y los países.

En la encuesta participaron 550 000 menores de entre 14 y 18 años, un segmento demográfico que suele ser ignorado en los sondeos de opinión. El 70% de estos respondió que considera el cambio climático una emergencia, mientras que los adultos de entre 18 y 59 años se situaron entre el 65 y 66%.

Entre los mayores de 60, que serán los menos afectados por los cambios en el clima a futuro, solo el 58% respondió afirmativamente.

El sondeo forma parte de una campaña lanzada por Naciones Unidas para educar a la población acerca de las soluciones para frenar el cambio climático y dar información a los Gobiernos de cuáles son, de acuerdo con la ciudadanía, las acciones que cada país debería tomar para abordar la crisis.

La encuesta reveló que las cuatro políticas más populares son la conservación de los bosques y de la tierra, el uso de energías limpias y renovables, la implementación de técnicas agrícolas respetuosas con el clima y el aumento de la inversión en negocios y empleos verdes. Sin embargo, la que menos aceptación tuvo fue la de promocionar dietas vegetarianas, con el voto del 30% de los participantes.

La solución para frenar o combatir el cambio climático que más apoyo recibió entre los que respondieron a esta macroencuesta de la ONU fue la conservación de los bosques y de la tierra.

5 febrero 2021

(Con información de AFP)

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Martes, 15 Septiembre 2020 05:59

Un inmenso archipiélago inconexo

Un inmenso archipiélago inconexo

Sin unidad de las fuerzas comunicacionales no hay clamor emancipador

 

   Somos un archipiélago inmenso de iniciativas comunicacionales inconexas. Tanto daño ha hecho el individualismo, el sectarismo y el aislacionismo… en todas sus metástasis, que incluso cuando se trabaja en equipo, algunos piensan que los otros son parte de un decorado que sólo está para servir al que se cree “jefe” y “obra de sí mismo”. Estamos bajo peligro si permanecemos como un archipiélago inmenso de semiósferas inconexas, archipiélago inmenso cargado con “buenas ideas”, pero incomunicado. Un conjunto de islas sólo unidas paradójicamente por lo que las separa. Para nuestra especie es imposible vivir aislados, aunque nos pensemos autosuficientes, auto-creados. Nuestra hipotética “personalidad singular”, no es más que el producto de las relaciones sociales y vivir como archipiélago es algo más que un aislamiento… en una patología.

            Algunos piensan que es todo lo contrario, que vivimos una “proliferación” de comunicación híper saturada con mensajes vacíos. Que hay sobredosis de medios tele-producidos y redes sociales “participativas” y “democratizadas”. Que no sufrimos insuficiencia de comunicación sino saturación de interactividad mediática. Pero tal descripción en nada coincide con el mapa real de la propiedad de las herramientas para la comunicación, de los motores semánticos mercantilizados y mucho menos en el modelo de acumulación monopólica dominante en el que la inmensa mayoría de los seres humanos vive silenciada y reducida a reproducir, objetiva y subjetivamente, los dispositivos de su enajenación rentable para colmo.

            Pero la asimetría no ha cancelado la necesidad de expresarse. Comunicar es una necesidad social, una cualidad y un derecho humano de primer orden y, por eso, proliferan las iniciativas bajo la dinámica de las tensiones históricas de clase y las urgencias de todo tipo con que nos agobia el capitalismo. Desembozadamente, o clandestinas, las comunicaciones se dejan sentir de manera desigual y combinada. Aunque no siempre, por el aislamiento, nos enteremos.

            Unirnos no implica uniformarnos. Implica, sí en primer lugar, informarnos con todo rigor, de tiempo y forma, qué pensamos y cómo nos proponemos intervenir en la transformación del mundo hacia otro de condiciones objetivas. El qué y el cómo por consenso meticuloso y dinámico. El qué y el cómo resolviendo los problemas más añejos y de abajo hacia arriba. Desde los más postergados y los más urgentes hasta los específicos de algunos sectores estratégicos. Sin derroches, sin emboscadas, sin oportunismos ni reformismos. Para empezar. Solo así podremos construir puentes pertinentes a las necesidades y convertir el “archipiélago” en una “red”. No faltan herramientas para conectar, falta democratizarlas para la unidad política y falta voluntad política para la unidad desde las bases. Los “poderes” le temen mucho a eso.

            La Unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores. En primer lugar, el internacionalismo que nos expresa como una fuerza social planetaria, creada por el capitalismo, que busca emanciparse con una lucha mundial, económica y cultural, contra el sistema que depreda al planeta y a las personas. “Estar de acuerdo” debe definir el cómo.

            Se trata de tender puentes en el archipiélago para romper el aislamiento y los antagonismos inducidos entre los pueblos. Luchar juntos contra las divisiones de clase en el comercio y el mercado mundial y en la producción industrial secuestrada por la dictadura de la usura. El internacionalismo de los oprimidos convertido en red de puentes contra los monopolios de la comunicación y la información. Nosotros debemos recordar siempre que las “alianzas” internacionales entre la clase dominante son sólo acuerdos temporales de negocios que financiamos nosotros en perjuicio nuestro siempre. Cada puente sobre el archipiélago debe ser fraternidad organizada para la lucha. No tiroteo de vanidades.

            Tales puentes sobre el archipiélago no son una meta exclusivamente nuestra, ha sido anhelados durante mucho tiempo. Lo que se actualiza en estos puentes es lucha que descubre la urgencia de una sociedad sin clases ni divisiones como posibilidad deseable, posible y realizable (Adolfo Sánchez Vázquez). Y eso se debe al desarrollo de la consciencia porque, tal como está el mundo, aislados oprimidos dentro de la sociedad, sólo tenemos como salidas necrófilas. Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Nosotros hoy no podremos conquistar las fuerzas productivas sino aboliendo el modo hegemónico de apropiación, y con él, todo modo de apropiación ilegítimo. Nosotros sólo salvaremos lo salvable y deberemos modificar todo lo que ha garantizado la ingeniería del despojo. Nuestra unidad de redes y puentes debe ser una transición hacia un “Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación” o sea, nuevos medios y modos para informarnos y comunicarnos en un contexto de nuevas relaciones de producción.

Pero la forma específica de tal unidad de nuestras fuerzas debe ser motor de los trabajadores desarrollado durante sus propias luchas. Se trata de lograr que la humanidad deje de ser una mercancía más, atomizada, para reproducir mansamente su propia subordinación. La materia prima de los “puentes” es, precisamente, esa consciencia de clase dispuesta a emanciparse construyendo convergencias de forma y fondo. Priorizar los principios sin desatender a las personas. Es una praxis que se va transformando minuciosamente en instrumento de precisión para desactivar el sometimiento de todos nosotros bajo la economía dominante. La unidad se hará esencial sólo si se garantiza su evolución permanente basada en la supremacía de la humanidad sobre el capital. 

Prioridad de acción es construir la unidad. Puentes y redes que, a su vez, se desarrollen continuamente hasta cambiar la correlación de las fuerzas y los paradigmas. Las piedras angulares de nuestros puentes o interconexiones, en todos los sentidos, no pueden ser arbitrarias, sino expresiones concretas del ser social que planifica emanciparse. El de la comunicación es un asunto tan importante y duradero que no puede dejarse (sólo) en manos de los gobiernos efímeros. En última instancia, si los gobiernos deben definir sus políticas de comunicación, deberán hacerlo en colaboración orgánica con la calidad democrática que los medios emancipados y emancipadores sepan exigir e imponer como fuerza social real. Pero eso, ni con mucho, resuelve la necesidad de la tarea comunicacional más sólida que es la comunicación nueva transformada y transformadora que no depende de la agenda semántica de los gobiernos ni las burocracias pero que debe asumir sus responsabilidades y derechos para su desarrollo económico, tecnológico y estratégico. Ese es el reto. 


Por Fernando Buen Abad Domínguez
, Director del Instituto de Cultura y Comunicacióny Centro Sean MacBride, Universidad Nacional de Lanús, Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad, Miembro de la Internacional Progresista, Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social)

15/09/2020

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La economía boliviana impulsa a Evo Morales hacia su reelección

El 43% de los ciudadanos cree que está "un poco mejor" que hace un año, pero los especialistas advierten de la necesidad de reducir el déficit comercial

La percepción económica de la población impulsa el proyecto del presidente de Bolivia, Evo Morales, de reelegirse por cuarta vez en octubre, cuando se celebrarán unas elecciones presidenciales en las que parte como gran favorito. Según una encuesta de Ciesmori publicada por el diario El Deber, el 36% de los bolivianos piensa que la situación económica del país hoy es “buena” y el 27%, que es “regular”. Pese a la crisis de Argentina y Brasil, y al débil comportamiento de las economías sudamericanas en general, el PIB boliviano crecerá más del 4% en 2019, una tasa algo más baja que en años anteriores, pero todavía capaz de despertar ilusiones. El 40% de los consultados para el sondeo considera que su situación personal y familiar estará “un poco mejor” dentro de un año, frente al 15% que cree que estará “mucho mejor” y el 13% que considera que estará “igual”.

Estas previsiones contrastan agudamente con las advertencias de los analistas opositores respecto al callejón sin salida al que supuestamente se encamina la economía boliviana. Un último informe de la Fundación Milenio, de corte liberal, asegura que la pérdida de casi 2.000 millones de dólares anuales causada por el déficit comercial del país (la diferencia entre las exportaciones y las importaciones), que a su vez se debe a la caída de los precios internacionales del gas, deteriorará en los próximos años el nivel de las reservas de divisas -uno de los talones de Aquiles de muchas economías de la región- hasta un punto peligroso para la estabilidad financiera del país. Para evitarlo, dice, el próximo Gobierno debería “ajustar”, es decir, reducir, la inversión pública y disminuir las importaciones —en su mayoría de productos industriales—, lo que a su vez ralentizaría el crecimiento.

Intención de voto del 37%

El factor que contará para el voto de octubre será, sin embargo, las percepciones de la gente y no las de los expertos de los centros de investigación. Y el 43% de la gente cree que hoy está “un poco mejor” que hace un año (10% mucho mejor; 21%, igual). Estos datos constituyen una parte de la explicación de por qué el desplome de la imagen de Evo Morales, pronosticado por muchos hace un tiempo, no se ha producido finalmente. Aunque el líder nacionalista ya no logra una intención de voto superior al 50%, como hizo en sus primeras postulaciones, casi todas las encuestas permiten pronosticar que ganará estas elecciones en la primera vuelta, para lo que la ley le exige obtener más del 40% de la votación y una diferencia de diez puntos porcentuales sobre el segundo, el expresidente Carlos Mesa. El sondeo de Ciesmori le da a Morales una intención de voto del 37% y a Mesa, una del 26%.

Morales es cuestionado por haber trastornado las leyes bolivianas para poder postular indefinidamente, pero este asunto parece haber perdido peso en la opinión de los electores. En cambio, alrededor del 40% de la población aprueba la gestión gubernamental, centrada en el crecimiento de los distintos sectores de la economía, la construcción de infraestructura, el aumento del gasto y el ingreso público, así como en la redistribución de la riqueza colectada por el Estado mediante innumerables programas sociales de diverso grado de eficiencia.

El Gobierno publicita los logros de su gestión con una campaña de comunicación de grandes alcances, que satura los espacios comerciales de los canales de televisión, mientras la Ley Electoral prohíbe a los partidos poner anuncios políticos hasta septiembre. Esta desproporción fue denunciada por los candidatos opositores al Tribunal Electoral, sin lograr que este organismo reaccionara.

Resistencia en las grandes ciudades

El apoyo a Morales se explica también por otras razones, además de las puramente económicas. El presidente no estaría tan bien situado en esta campaña si solo votaran los habitantes de las principales ciudades, que es donde encuentra más resistencia. En cambio, el voto rural continúa respaldándolo con cifras de 80 y 90% de adhesión. En general, se puede decir que los bolivianos que se reconocen indígenas y que tienen bajos ingresos -lo que incluye a la inmensa mayoría de los que viven en el campo- constituyen el electorado constante y “duro” del primer presidente indígena de la historia nacional.

Todavía existe alrededor de un 10% de votantes “indecisos” que podrían cambiar los resultados de modo que Morales se viera obligado a concurrir a una segunda vuelta o “balotaje”, que sería una contienda mucho más difícil para él, ya que permitiría la unificación de la oposición, ahora dividida en varias facciones. En el hipotético caso de que se sumaran los votos de Mesa con los de quien aparece tercero en las encuestas, el candidato de la próspera región de Santa Cruz, Óscar Ortiz, entonces una segunda vuelta sería un hecho. En cambio, Ortiz decidió atacar a Mesa para elevar su porcentaje de 10%. Las cosas pintan bien para el hombre que algunos consideran un dictador en ciernes y otros, un héroe de la lucha desarrollista que ha obsesionado a Bolivia a lo largo de toda su historia. Igual de bien que lo que se pinta la economía, en el presente, para la mayoría de los bolivianos.

Por Fernando Molina

La Paz 21 AGO 2019 - 11:33 COT

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Los Medios de 'descomunicación' en América Latina

Los medios de comunicación tradicionales desarrollarán una beligerancia extrema ante los gobiernos de izquierda que emergen desde los primeros años del siglo XXI. Se reconvierten y asumen el rol de oposición política en un claro desbordamiento de sus funciones comunicativas e informativas.

 

Los medios de comunicación masiva en América Latina comparten con los del llamado mundo occidental las dos principales características que hoy les definen. De una parte, su alta concentración en cada vez menos manos, conformando auténticos oligopolios mediáticos; de otra, la homogeneidad ideológica para la defensa del sistema neoliberal.

Sin embargo, esos mismos medios latinoamericanos comparten entre ellos y de forma especial durante las últimas dos décadas, una característica más, específica del continente: Los medios de comunicación tradicionales desarrollarán una beligerancia extrema ante los nuevos escenarios de gobiernos de izquierda que se operan desde los primeros años del siglo XXI. Se reconvierten y asumen el rol de oposición política en un claro desbordamiento de sus funciones comunicativas e informativas, sustituyendo en gran medida a las fuerzas hegemónicas hasta entonces del sistema, ahora desubicadas, descolocadas ante los profundos cambios que se producen en ese escenario continental.

 

Hay que recordar, una vez más, que la práctica totalidad de estos nuevos gobiernos provienen de situaciones de agudas crisis sociales y económicas que se tradujeron de un lado, en fuertes protestas de la población por su empobrecimiento continuo y el aumento escandaloso de la brecha de desigualdades; por otro lado, en criminalizaciones y represiones constantes del sistema como mecanismos para frenar la protesta social. Sin embargo, la llegada a los gobiernos de las nuevas fuerzas sociales y políticas no es consecuencia de estallidos más o menos revolucionarios, sino de victorias electorales en absoluto respeto a la legalidad democrática en los diferentes países. Es importante remarcar esta realidad pues será, posteriormente, una constante la acusación a estos gobiernos de ser tiranías o dictaduras.

 

La articulación e implantación de medidas que cierran en alto grado el ciclo del neoliberalismo suponen programas de profundas reformas institucionales y sociales (asambleas constituyentes, autonomías indígenas, recuperación pública de sectores productivos estratégicos, extensión de derechos) que hacen tambalearse al propio sistema dominante durante las últimas décadas. Son momentos de emergencia de nuevos movimientos sociales (indígenas, campesinos, barriales, feministas) y de novedosos liderazgos políticos (Hugo Chávez, Rafael Correa, Lula da Silva, Nestor Kichner y Cristina Fernández, Evo Morales, Fernando Lugo, Manuel Zelaya, José Múgica), que alterarán totalmente la escena geopolítica de América Latina. Por otro lado, aquellos sectores que fueron dominantes durante las décadas precedentes, las élites económicas oligárquicas y la llamada clase política tradicional asimilada y defensora del sistema neoliberal y capitalista, entran en una fase de desarticulación, de rencillas, de desorientación, resultado del fracaso de sus postulados neoliberales que no han provocado sino un empobrecimiento brutal de las grandes mayorías.

 

Se puede afirmar también que junto a esas tradicionales oligarquías y partidos latinoamericanos los gobiernos occidentales (EE.UU y Europa) igualmente entran en una momentánea fase de desubicación sobre lo que realmente acontece en el continente latinoamericano. Y serán precisamente los medios de comunicación masiva los que van a ir llenando ese vacío político y social hasta el punto de asumir la dirección en gran medida de la que se constituirá como oposición a los gobiernos de izquierda en todo el continente o como refuerzo de aquellos otros que permanecen en el marco neoliberal.

 

A partir de aquí, es fácil entender el clima de polarización, de enfrentamiento que se irá articulando desde estos medios hacia todas las medidas transformadoras que se vayan implantando y hacia la globalidad de estos nuevos gobiernos, y todo ello desde una evidente defensa de clase y de sus intereses económicos e ideológicos. De esta forma, a la par que se empiezan a operativizar todo tipo de acciones contra estos gobiernos (sabotajes a la economía, boicot diplomático, los llamados golpes de Estado blandos…), serán los medios de comunicación los que jueguen un papel determinante en el intento de generar ambientes de convulsión social, de desgaste, de difamación, de manipulación de la opinión pública e incluso dirigiendo las orientaciones precisas para articular esas acciones antes señaladas y reconstruir las opciones derechistas y/o socialdemócratas, neoliberales ambas, a fin de recuperar el status quo anterior.

 

La agresión informativa y comunicacional entra así en una fase importante, jugando un papel esencial en la lucha política y parapolítica contra los gobiernos progresistas y los movimientos sociales que ahora ocupan un lugar protagonista en la escena de los diferentes países. Veamos algunas de sus líneas de acción en este objetivo.

 

Serán estos medios, entre otras acciones, los que junto a europeos (españoles especialmente) y norteamericanos inician procesos de diferenciación entre “gobiernos buenos”, los más afines al modelo como México, Colombia, Perú; y los “gobiernos malos”, aquellos que mayor cuestionamiento hacen al sistema neoliberal hasta entonces dominante, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina. Y afinarán desde los primeros momentos el intento de división también al interior de este segundo hipotético bloque al separar a blandos (Brasil, Chile, Uruguay) de radicales, según el nivel de profundización de las transformaciones que propongan unos y otros. Todo es válido para generar división e impedir la constitución de una largamente buscada integración latinoamericana.

 

Una acción más, perfectamente coordinada, será la focalización de los ataques. Se coloca con preferencia en el punto de mira no a los gobiernos, parlamentos o movimientos en su totalidad, sino a los diferentes liderazgos. De esta forma, resulta más fácil manipular el imaginario colectivo, mediante la proliferación de artículos y editoriales, que señalan al líder como tirano, loco, ignorante o deshonesto y corrupto aún sin pruebas objetivas que sostengan estas acusaciones. De esta forma, el proceso que éste dirija quedará igualmente contaminado y descalificado.

 

Ligado a todo ello, en ese mismo intento machacón por focalizar los liderazgos, está la calificación de populistas. Aunque difícilmente habría una definición mayoritariamente aceptada de este término, se teje un halo de negatividad sobre quienes se dice que lo practican. Se habla así de los líderes de izquierda como populistas y como políticos irresponsables, demagogos, sin contenidos ideológicos claros, con actuaciones y discursos que apelan solo a la pasión y emoción de “las masas” y no a las ideas y a la razón.

 

De esta forma, los medios de comunicación tradicionales consiguen dirigir sus ataques contra las características personales de estos liderazgos y evitar entrar en análisis rigurosos y en la disputa narrativa sobre la validez o no de las políticas sociales o económicas que estos gobiernos tratarán de instaurar. La dialéctica política no interesa pues se saben perdedores, por lo que es mejor pasar el debate a términos populistas en el intento de la descalificación fácil y sin más explicaciones y/o consideraciones políticas. Este ambiente crea y recrea también las condiciones para los procesos de judicialización que se convierten ahora en una herramienta estratégica para destituir (golpes de estado blandos), desgastar o cerrar el paso a posibles nuevas victorias electorales imposibilitando su reelección o directamente encarcelando a esos liderazgos.

 

Estos son, en gran medida, algunos de los nuevos roles asumidos por los medios de comunicación masiva en América Latina en los últimos tiempos; además del ataque sistemático contra las medidas políticas y económicas que estos procesos irán definiendo y que suponen un cuestionamiento profundo del anterior régimen neoliberal. Teniendo esto muy en cuenta se puede entender mejor algunas de las circunstancias y coyunturas de los diferentes procesos que el sistema hoy teje y entreteje, con la complicidad de los medios de comunicación tradicionales, para recuperar el papel dominante perdido en las sociedades latinoamericanas.

Por Byron MaherSancho Ruiz Somalo / Jesús González Pazos

Miembro de Mugarik Gabe
publicado

2019-07-16 10:20:00

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Trump calificó las protestas de “fake news”

Ambientalistas, feministas, pacifistas, musulmanes, proinmigrantes, laboristas y sindicatos repudiaron la presencia del mandatario de EE.UU. en Londres.

La conferencia de prensa entre un presidente que aspira a seguir en el poder hasta 2025 y una primera ministra que abandona la jefatura de su partido este viernes y será sustituida en julio al frente del ejecutivo, no podía ofrecer grandes anuncios. El showman Trump se las arregló para que no fuera un evento aburrido, calificando a los cientos de miles que protestaban en su contra de “fake news”, sugiriendo que Theresa May se quedara en el puesto hasta firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, anticipando que Boris Johnson será el sucesor de la primera ministra y denostando al líder de la oposición, Jeremy Corbyn y al alcalde de Londres, Sadiq Khan. “Yo no vi ninguna manifestación. Lo que vi ayer (por el lunes) fue miles de personas vitoreándonos. Y hoy (este martes) también vi gente vitoreándonos. Así que lo de las protestas es “fake news”, dijo Trump.


En el mundo Trump la realidad parece ser lo que él dice, remedo de la presunta respuesta que le dio un asistente al dictador paraguayo Alfredo Stroessner cuando le preguntó la hora: “la que usted quiera, general”. Con su tosca, casi pintoresca prepotencia, el mandatario dejó en claro que el Tratado de Libre Comercio que quiere Estados Unidos con este debilitado Reino Unido del Brexit incluye el Servicio Nacional de Salud (NHS). “Todo tiene que estar sobre la mesa en una negociación. El NHS y el resto. Mucho más también. Todo”, dijo Trump.
Era uno de los temas principales de esa multitud de “fake news” que saturó el centro de Londres. En medio de la incertidumbre de la salida británica del Reino Unido, la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es central en la agenda que están impulsando los candidatos a suceder a May y sus medios afines. Con su rampante nacionalismo imperial, Trump logró que ambientalistas, feministas, pacifistas, musulmanes, pro-inmigrantes, pro-Assange, laboristas, verdes, la izquierda, los sindicatos, ONGs agrupaciones de base y estudiantiles desafiaran la llovizna y el día desangelado para marchar desde Trafalgar Square en el centro de Londres hasta la plaza del Parlamento.


Entre los “fake news” había dos notables globos inflables. Uno presente en la marcha de julio del año pasado contra la visita oficial (no de estado) de Trump era un gigantesco globo amarillo del bebé Trump en pañales. La otra, escatológica, era el presidente estadounidense sentado en retrete. Un carnaval habían prometido los manifestantes y entre tambores, bombos y trompetas llamaron la atención los disfraces, las máscaras alusivas y se llevaron el premio, una docena de mujeres vestidas al estilo de la serie “The handmaiden”. “Trump representa todo lo que anda mal en este mundo. Misoginia, racismo, prepotencia, odio”, dijo a PáginaI12Jane una manifestante de unos 40 años que enarbolaba un cartel que decía “no to bigots” (no a los intolerantes y fanáticos)


El líder laborista, Jeremy Corbyn, se dirigió a los manifestantes diciendo que estaba abierto al diálogo con todos. “Queremos tener un diálogo para llegar a un mundo mejor y más pacífico. Pero estoy especialmente desilusionado con el ataque contra el alcalde de Londres Sadiq Khan. Estoy orgulloso que nuestra ciudad tenga un alcalde musulmán y que podamos combatir la islamofobia, el antisemitismo y toda forma de racismo. El racismo divide, la explotación de las minorías genera odio. Estamos en medio de un debate sobre nuestro relación con Europea y el mundo. La base de esta negociación debe ser la protección de puestos de trabajo, los servicios públicos y las condiciones de vida. Y no debe basarse en la idea de que tenemos que ofrecer nuestro querido Servicio Nacional de Salud a las corporaciones estadounidenses”, dijo Corbyn.


El líder laborista no asistió al banquete de estado que ofreció el lunes por la noche la Reina Isabel II en honor al mandatario estadounidense. En su conferencia de prensa este martes Donald Trump indicó que Corbyn había solicitado un encuentro y él no se lo había concedido. “Es una fuerza negativa. No me gusta la gente que critica. Me gusta la gente que hace cosas. Así que decidí que no me reuniría con él”, dijo Trump.


Un portavoz del Laborismo confirmó que Corbyn había solicitado el encuentro con el mandatario estadounidense. “Jeremy está dispuesto a discutir con el presidente una serie de temas, entre ellos la emergencia climática, la amenaza a la paz y la crisis de refugiados”, dijo.


Es de imaginar que con esa agenda sobre la mesa la reunión no hubiera durado mucho.

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Sábado, 13 Abril 2019 06:32

Good Bye Lenín

Good Bye Lenín

Se va y él lo sabe. Ni siquiera ha llegado a los dos años y su imagen positiva sigue en caída libre. Según las dos últimas encuestas realizadas por Celag, Lenín Moreno pasó de tener un saldo neto positivo de 2,8 puntos en noviembre de 2018 a uno negativo de 19 en marzo de este año. A estas alturas, pocos creen que sea él quién esté gobernando. Con datos de la misma encuesta, la mayoría de los ecuatorianos piensa que son los grupos económicos, el Gobierno de Estados Unidos y Jaime Nebot los que realmente dirigen al país, muy por delante de la rectoría del propio presidente. 

Se mire por donde se mire, Lenín tiene los días contados y él es consciente de ello. No tiene apoyo popular, como bien se demostró en los resultados de las recientes elecciones seccionales; tampoco tiene estructura partidaria propia; y ni siquiera tiene gabinete propio porque la mayoría de los ministros son representantes de intereses corporativos. Por su parte, los aliados políticos han iniciado un proceso de alejamiento sin retorno, porque ya no le necesitan para lo que fue la transición soñada que debía poner freno a Rafael Correa.


El sector empresarial también ha marcado distancia con el presidente; lo ven muy débil, saben que se aproxima su final, y es mejor no quedar pegado a él. A partir de ahora, la presión subirá. Los dueños de los dólares dejarán de liquidar exportaciones y acelerarán el proceso de llevarse el dinero al exterior gracias, precisamente, a la decisión de Lenín de eliminar el impuesto de salida de divisas. Así generarán la tormenta perfecta en base a una sensación de caos e incertidumbre, terreno en el que se mueven como pez en el agua, autoerigiéndose como imprescindibles. De esta forma, a Lenín se le va esfumando de su lado toda la batería de “amigos”, salvo los medios de comunicación, que por ahora no han virado de línea editorial, aunque les queda poco. Ya conocemos bien a estas grandes empresas: son de fácil conversión y siempre les gusta jugar con viento a favor. Seguramente ya han apostado por el nuevo caballo ganador. O sea, según ellos, Nebot.


Lenín hizo todo lo que estaba en el papel. Cumplió su tarea. Y entonces le llega su turno. Fue de usar y tirar, de la misma manera que ha sucedido con tantos otros presidentes latinoamericanos (véase el caso de Michel Temer en Brasil). Hizo lo debido en todos los frentes: a) persiguió judicialmente a Correa y a muchos otros políticos de la revolución ciudadana hasta el punto de meter preso a su propio vicepresidente; b) a marcha forzada, desmanteló todo lo que pudo del Estado para debilitarlo como mandan los cánones neoliberales; c) reformó a su antojo toda la megaestructura judicial cambiando a fiscales, jueces y miembros del Tribunal Constitucional así como al Órgano Electoral; d) en lo económico ha dado sus primeros pasos (especialmente en lo tributario) y dejado todo listo para que el FMI entre con todo, incluida la reforma laboral; y e) en lo internacional se fue rápidamente a servir a los Estados Unidos en todos los frentes: abriendo oficinas de Estados Unidos en el país para que puedan actuar como en la época de las bases militares; se lanzó contra Venezuela incluso reconociendo y recibiendo a Juan Guaidó como presidente interino; en la OEA se sumó a votar siempre según indicara el país hegemón; pidió a gritos ser miembro de la Alianza del Pacífico, y se sumó a Prosur al mismo tiempo que quiso enterrar a Unasur. Su última decisión desesperada, como manotazo de ahogado, ha sido retirar el asilo a Julian Assange, violando toda la normativa del derecho internacional, y ponérselo en bandeja a Estados Unidos para su extradición. Con ello mató dos pájaros de un tiro: por un lado, haciendo uso y abuso del Estado, se vengó de quien descubrió una trama de corrupción muy importante en la que el protagonista era él mismo, el mismísimo presidente; y, por otro lado, seguramente hizo su último gesto a favor de los Estados Unidos para que le garantizaran una salida digna y confortable al acabar su periplo presidencial.


Lenín es una magnífica demostración de que no hay que fiarse de aquél que sonríe demasiado en medio de la escena política. Quien fuera el máximo representante de la Misión Ternura acabó entregando a Assange, dando un paso definitivo para que se incrementen las probabilidades de que lo condenen a la pena de muerte. Otra paradoja más en la vida política de este personaje que se presentó en su momento como “centrista fanático”, a traer paz en tiempos de confrontación, y ciertamente sí, era verdad que no venía para confrontar, al menos no en el sentido de defender la soberanía del país, permitiendo que Estados Unidos haga de Ecuador lo mismo que hace en su vecina Colombia.


El final ya está escrito. No sabemos exactamente cuándo, pero seguramente será más pronto que tarde. Ya lo ha dicho hasta el mismo Nebot: no se puede esperar más, el 2021 es demasiado tarde. Y, por su parte, Correa sigue más vivo que nunca, lo que es inversamente proporcional al tiempo de vida política de Lenín. Las vías para salir son múltiples: muerte cruzada, revocatorio o simple renuncia y anticipo electoral. Sea como fuere el canal institucional, la política ya ha fijado la fecha de caducidad.


¡Good bye Lenin!


Alfredo Serrano Mancilla: Director, Celag.

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La imagen de Bolsonaro se desploma en Brasil

Perdió más de un cuarto de su apoyo en menos de cien días, dice la última encuesta

En febrero, el 38,7 por ciento de los ciudadanos valoraba la gestión de Bolsonaro como “buena” o “excelente”. Esa cifra cayó a 30,5 por ciento.

A una semana de cumplir sus primeros cien días de gobierno, la aprobación del Gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil se encuentra en caída libre, según una encuesta que publicó ayer el diario El País de España. En febrero, el 38,7 por ciento de los ciudadanos del país sudamericano valoraba la gestión de Bolsonaro como “buena” o “excelente”, frente al 29,6 que la consideraba “regular” y el 22,5 al que le parecía “mala” o “pésima”. La tendencia ha cambiado. Según las cifras del sondeo de Atlas Político citadas por el diario español, basada en 2.000 personas encuestadas 1 y 2 de abril, la proporción de brasileños que califican la gestión del ultraderechista como “buena” o “excelente” cayó a un 30,5 por ciento, mientras que el 32,4 la calificaron de “regular y el 31,2 “mala” o “pésima”. O sea, los que aprueban de manera más enfática al presidente ya están numéricamente por detrás de los que la desaprueban su gestión o les parece regular.


Las cifras de esta encuesta son incluso peores que los de la última encuesta del Ibope, que situaba la aprobación de Bolsonaro –personas que ven su gestión “excelente” o “buena”– en el 34 por ciento.


La encuesta de Atlas Político, elaborada con entrevistados seleccionados por Internet y con un margen de error de dos puntos porcentuales, según El País, indica que no todos los ministros de Bolsonaro se han visto afectados por el flojo arranque del mandato. La popularidad del ministro de Justicia Sergio Moro, quien alcanzara la fama como juez del caso Petrobras, se mantiene en niveles alto y supera por mucho a la del presidente. El 61,5 por ciento de los encuestados tienen una imagen positiva del ministro que siendo juez condenó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a prisión. en cambio para menos de la mitad de los consultados, el 49,5 por ciento, la imagen de Bolsonaro es positiva. “Creo que la postura de Moro está siendo más formal y adecuada a su cargo, mientras que el presidente tiene una postura menos adecuada y no cumple las expectativas de cambio inmediato que prometió durante la campaña”, sostiene el politólogo Andrei Roman, director de Atlas Político, citado por el matutiño madrileño.


La encuesta de Atlas Político también pregunta las principales propuestas del Gobierno brasileño. Los resultados muestran que ninguna de ellas enamora a la opinión pública brasileña. A saber, el 50,7 por ciento está en contra de la ampliación de la tenencia de armas, frente al 41,6 que se muestra favorable. Sin embargo, la mayoría de los entrevistados, casi el setenta por ciento, considera que la delincuencia está en aumento, a pesar del discurso de línea dura del presidente.


Tampoco es popular la reforma del sistema de pensiones, principal proyecto económico del Gobierno, que se debate en el Congreso brasileño. El 45,7 por ciento está en contra de las propuestas del ministro de Economía, Paulo Guedes, frente al 43,9 que está a favor.


Pese al discurso anticorrupción que ayudó a Bolsonaro a convertirse en presidente, dice El País, el 44,2 por ciento todavía cree que la corrupción está aumentando, contra un 27,7 que dice que está disminuyendo. Lo que sí queda claro es que la decisión de la justicia de detener por corrupción al ex presidente de facto Michel Temer concitó un apoyo masivo (Temer recuperó su libertad condicional a la espera de su juicio luego de permanecer cuatro días encarcelado). El 87,1 por ciento de los entrevistados estuvo a favor de su encarcelamiento. En cambio la opinión pública se encuentra dividida con respecto a la detención del ex presidente Lula, condenado por la “intima convicción” del ahora ministro Moro. Casi el 58 por ciento dice estar a favor de la prisión del expresidente del Partido de los Trabajadores (PT), fogoneada por los grandes medios del país. Sin embargo, la encuesta publicada por El País señala que el PT es el partido el predilecto de la mayoría de los electores, a pesar de haber perdido las últimas elecciones presidenciales contra Bolsonaro con Lula impedido de competir por estar proscripto. El 60 por ciento dice no sentirse cercano a ningún partido, pero el un 15,8 dice apoyar al PT. Muy lejos, con el 5,5, aparece el Partido Social Liberal de Bolsonaro.

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Miércoles, 13 Marzo 2019 06:03

Suposición y verdad

Suposición y verdad

La política en nuestro país muchas veces se manejó con un esquema de diseño militar dando lugar al desarrollo de estrategias teñidas de ocultamiento. Los centros de poder mediático ayudaron a dibujar un clima de asfixia social que hizo que el escamoteo de la información produjera un relato construido sin sustento real y jamás desmentido, a la vez que estimulando sentimientos de odio y desprecio.

Es bien sabido que en la guerra la primera víctima es la verdad. Una vez que se lucha por el poder, no importan los métodos utilizados, tampoco importa cómo se establecen las reglas de la nueva etapa. Así, el poder vencedor quiere imponer privilegios al que la inmensa mayoría no podrá acceder.


La confianza se convierte en un presupuesto de las relaciones a diversos niveles. Este a priori no necesariamente funciona sin tropiezos. Las trampas urdidas a la sombra de un acuerdo emergen con frecuencia y en formas cada vez más sofisticadas. El Presidente proclama sin ninguna argumentación o plan que lo sustente que se conduele porque “el sinceramiento es doloroso” mientras inauditamente declama que su quimera de progreso se empieza a cumplir, porque ya estamos mejor que en 2015. Pero, como no le requieren confirmarlo, puede repetir ese slogan sin titubeos.


Los presupuestos sobre los que se basan las opiniones respecto a países, personalidades y medios, tienen una historia tejida en parte sobre hechos a los que se han adosado suposiciones e interpretaciones intencionadas, ignorancia de ciertos sucesos, acentuación de situaciones menores, ininterrumpida presencia de personas o realidades que se quieran imponer. Este trasfondo que construido como realidad incontrastable se convierte en la principal materia prima para formar opiniones que, aunque alejadas de toda racionalidad o cuestionamiento, son la base de confianza con que cuentan los que deciden cuál es la verdadera historia.


Las posibilidades tecnológicas han mostrado que pueden proveer una sólida base para manipular la comunicación. No necesitan hacer explícito su mensaje, sino llevarnos a aceptar su poder como una fuerza valiosa y la inevitabilidad por los efectos que puede producirnos.


Los medios comerciales de comunicación están provocando, al menos, tres efectos principales. En primer lugar, tienden a reforzar la despolitización de la gente. Como alguna vez lo indicó G. Gerbner –uno de pioneros en el campo de la investigación en comunicación– los conglomerados de medios “no tienen nada para decir, pero mucho para vender”. En segundo lugar, tienden a desmoralizar a la población convenciéndola de que es vana toda esperanza de cambio y que sólo resta aceptar la realidad tal cual la interpretan. El tercer efecto es la producción de realidades paradójicas. Por un lado, se verifica un mayor y creciente acceso a la recepción de medios y, al mismo tiempo, los medios están cada vez en menos manos. La influencia que ejercen las corporaciones globales se extiende a todas las esferas de la vida, mientras que se procura que el papel de los estados nacionales sea cada vez más irrelevante. Son los grandes medios los que exaltan la importancia de la libertad de expresión en la vida de la sociedad, especialmente porque son ellos los que poseen los mayores centros de información. La libertad de expresión se ha ido convirtiendo en la libertad comercial para conducirla.


* Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas.

 

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Chalecos amarillos lanzan marcha pacifista de Marsella a París

Integrantes del movimiento de los chalecos amarillos en Francia anunciaron que realizarán una marcha pacifista desde Marsella (sur) hasta esta capital, una nueva iniciativa dirigida a reforzar la movilización en el país.


En conferencia de prensa, los organizadores detallaron que un primer grupo de seis activistas partirá el domingo de la comuna de Boulou, en la frontera con España, y el 16 de febrero saldrá una decena de personas de la ciudad costera de Marsella.


Ambos cortejos convergerán el 19 de febrero en Avignon para continuar juntos la marcha hasta París, a donde pretender llegar el 17 de marzo.


Según las precisiones ofrecidas, el objetivo es que se sumen más chalecos amarillos procedentes de otros departamentos.


‘Estamos en contacto con grupos que saldrán de Bretaña, de Dunkerque, de Bordeaux, de Estrasburgo, para que se unan a nosotros’, indicó Sarah Chabut, una de las promotoras.
El plan es hacer trayectos diarios de 25 a 35 kilómetros, y hospedarse en casa de integrantes del movimiento en cada localidad.


Con la marcha pacifista, los chalecos amarillos buscan reforzar la movilización en defensa de sus reclamos.


‘Queremos un referendo ciudadano sin restricciones, luchamos por la justicia social y fiscal, por la ecología, y para dar nuestro apoyo a los manifestantes víctimas de violencia policial y de decisiones abusivas de la justicia’, explicó la joven.


En noviembre de 2018 comenzó el movimiento de chalecos amarillos con protestas en todo el país y ya sumen 12 sábados consecutivos de acciones.


Aunque el origen de la movilización fue el aumento de precios del combustible decretado por el Ejecutivo, luego las reivindicaciones se ampliaron al aumento de impuestos en general y la pérdida del poder adquisitivo como resultado de la política gubernamental.


Los chalecos amarillos ahora reclaman también reformar la Constitución en aras de una democracia plena y que los ciudadanos tengan la posibilidad de pedir e impulsar la realización de referendos nacionales sobre temas relevantes.

8 febrero 2019 


(Con información de Prensa Latina)

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