Miércoles, 17 Octubre 2018 06:21

Transición justa: los sentidos verdaderos

Transición justa: los sentidos verdaderos

En el mes de septiembre 2018, representantes de los movimientos de base más significativos de Estados Unidos se reunieron en San Francisco, en una semana de protestas, debates, talleres, manifestaciones artísticas, encuentros, reuniones, marchas. Le llamaron la semana de “Solidaridad para las Soluciones”. El momento y lugar fue para manifestarse contra las propuestas de la Cumbre Global de Acción Climática (CGAC), convocada por Jerry Brown, actual gobernador de California.

 

Pero lo que se manifestó fue mucho más que eso. Fue una muestra, apenas un pedacito, de un movimiento profundo y diverso que crece desde abajo, en el Estados Unidos que usualmente no sale en los medios de comunicación masivos. Fue por unos días respirar que la normalidad cambiaba de sentido en las calles y encuentros, y que la solidaridad, la auto-organización, la autogestión, la diversidad de lenguas, colores y pensamientos convergían para fortalecer cada lucha, cada construcción local y también internacional. Pero no fue solo por el hecho de encontrarse, hay algo más profundo y más sólido que anima estos movimientos y que no empezó ni terminó en esta semana. Se trata de un cuestionamiento sistémico profundo que se enriquece en los intercambios.


La convocatoria fue organizada por la alianza de movimientos “It takes roots”, que reúne a la Red Ambiental Indígena, la Alianza de Organizaciones de Base por la Justicia Global, la Alianza por la Justicia Climática y los movimientos por el derecho a la ciudad. (Indigenous Environmental Networ (IEN), Grassroots Global Justice Alliance (GGJ), Climate Justice Alliance (CJA); Rigth to the city )


Son cientos de organizaciones locales de base, barriales, comunitarias, artísticas, de comunidades y pueblos indios, de comunidades negras, feministas y de géneros, asociaciones de migrantes de ahora y de antes, de lucha urbana y rural, de trabajadores del campo y la ciudad. Son los que de Alaska a Arizona sufren y resisten la contaminación, la devastación y las injusticias ambientales, sociales, raciales, económicas, políticas, de género, culturales e históricas. Un movimiento que tiene raíces más allá de fronteras y se une a otras raíces similares en otros países.


Al territorio Ohlone ocupado –sobre toda la bahía de San Francisco– llegaron organizaciones desde todo Estados Unidos, y también organizaciones aliadas de Canadá, Puerto Rico, México, Brasil, Ecuador, Mozambique, Filipinas, Uruguay, Nicaragua, Suiza, Alemania, entre otras. Se pueden ver videos, fotos documentos y del encuentro en los sitios de las organizaciones y en It takes roots.


El nombre de esta alianza de movimientos: “Se necesitan raíces”, comenzó como una coordinación en temas de justicia climática. “Se necesitan raíces para aguantar la tormenta”. Ahora lo ampliaron a “Se necesitan raíces para crecer la resistencia”.


En esta semana, se trataba efectivamente de contestar las falsas soluciones que planteó la Cumbre Climática (CGAC), en la cual el gobernador Jerry Brown –que se opone a Trump en su negación del clima– aparece como el sector que sí quiere enfrentar al cambio climático. Pero, como describe Cynthia Mellon, de la Alianza por Justicia Climática, lo que allí se discutió es como favorecer el capitalismo verde, con más mercados de carbono, más tecnologías de las trasnacionales para hacer negocios con la crisis climática, incluso las más extremas como geoingeniería, que amenaza con experimentos en varios territorios indígenas de Estados Unidos.


“No podíamos dejarlo pasar”, dice Jaron Browne de GGJ. “Las comunidades y la gente de nuestros movimientos están en situaciones realmente críticas, con la contaminación por la explotación, producción y uso de petróleo, gas, carbon, fracking, sumado a la desocupación y la persecución a los migrantes. No tenemos tiempo para perder, dejando que parezca que las falsas soluciones van a resolver algo, cuando nada va cambiar.”


Pero además de una resistencia constante y organizada, estos movimientos respiran mucho más, y más aún cuando están juntos. No en vano le llamaron encuentro de “Solidaridad para las Soluciones”: es vasto el arcoíris de propuestas y realidades alternativas y autogestionarias. El nivel de organización, de preparación para las acciones y protestas es notable y refleja mucha experiencia colectiva acumulada y compartida. Igualmente es notable el nivel de horizontalidad y descentralización coordinada, la presencia tranquila de la experiencia unida a la energía de la juventud en una coordinación que claramente exigió mucho esfuerzo y trabajo, pero que al momento de actuar parece un río que se desliza sin tropiezos. Más notable aún, es no se trata sólo de organización para la resistencia. En el día de discusión en talleres, presentaron experiencias de muchos tipos que ya están ocurriendo. Desde cooperativas y comunidades intencionales a organizaciones económicas, educativas, de salud, de solidaridad con migrantes y las y los que sufren persecución de género.


La convergencia de pueblos y movimientos indígenas, negros, migrantes, feministas, trabajadoras y trabajadores se manifiesta, entre otros, en el concepto de justicia ambiental y justicia climática. Un concepto permea en todas las organizaciones: transición justa.


“Es un concepto que viene de los trabajadores de las industrias contaminantes”, explica Cynthia Mellon, que es antes de ser parte del equipo de CJA fue por años activista barrial en Newark, en el Ironbound Community Corporation, donde viven todo tipo de resistencias colectivas a la devastación de salud y ambiental de trabajadoras, trabajadores y vecinos. “Hay una crítica a las industrias contaminantes, las de combustibles fósiles que causan el cambio climático, pero las y los trabajadores no pueden quedar desocupados, entonces la demanda comenzó como una “transición justa” para crear otras fuentes de trabajo”.


Pero el concepto creció y se enriqueció enormemente en el encuentro de todos estos movimientos. Fue un diálogo construido desde la realidad de las comunidades y barrios obreros, en encuentro con las organizaciones de migrantes, feministas y de género, con los pueblos indígenas y comunidades negras. En ese diálogo acuñaron el marco de la justicia ambiental y la justicia climática, que incluye la transición justa.


Al concepto de solamente demandar transición justa para trabajadores, le sumaron muchos otros. Según Jaron, la transición justa debe ser hacia una economía feminista y regenerativa. Una economía que cuestione el patriarcado, aspecto fundamental del capitalismo, que integre la diversidad, la autogestión y también que recupere la relación con la naturaleza, el ambiente, el agua, el aire.


Para la Red Ambiental Indígena, la “transición justa” es la que lleva a los pueblos a la autonomía y sus culturas y territorios. Una transición que no se trata de integrarse a la economía capitalista, sino que integra la soberanía, la responsabilidad y la acción transformadora, en una relación que vuelva a integrar a todas y todos, en comunidad, con la Madre Tierra y el Padre Cielo. Un ejemplo de esta transición lo representan de manera extraordinaria las acciones de las comunidades navajo en Black Mesa Water Coalition, que inició con jóvenes hopis y navajos para defender el acuífero navajo y que en lugar de esperar a que alguien solucionara su futuro en una zona de devastación por las mineras y la explotación de carbón, lograron parar grandes projectos contaminadores, pero también establecieron varias cooperativas y pequeñas empresas de energías solar y formas de valorizar las actividades tradicionales de trabajar textiles y otras.


Agrega Cynthia, “la transición justa es un principio, un proceso y una práctica. No se trata solamente de las demandas, también del proceso de discusión y de relación para entender el sistema del cual queremos salir, y discutir con respeto y en colectivo lo que queremos construir. Es un proceso completo de cuestionar los modos de producción y de consumo, es una relación de construcción de comunidad. La transición justa en sí misma tiene que ser parte de donde queremos ir y cómo”.

 

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 04 Septiembre 2018 09:02

“Yo soy éste”

“Yo soy éste”

Los muros y paredes de la ciudad llevan consigo mensajes y símbolos que muchas veces no logramos entender. ¿Cuál es la razón para plasmarlos? ¿Quiénes los plasman? ¿Qué diferencias existen entre las formas de expresarse tomando como lienzo los muros?

 

La fuerza de los jóvenes, la rebeldía de la edad, la necesidad de pertenencia y de confrontación del mundo, nutre la intención del grafitero. Mientras que lo efímero, nocturno, corto, clandestino, contestario y eficaz hace del grafiti la herramienta ideal para expresar esa fuerza y encontrar ese espacio.

 

El grafiti tiene muchas gamas y, actualmente, hay tantas tendencias dentro de él, tantas sub-ramas, que inclusive algunos grafiteros desconocen muchas de las herramientas que se utilizan en la calle.

 

De la conversación con El poeta, grafitero bogotano, logramos recopilar y entender parte de su mundo y razón de ser. Según él, la motivación para los jóvenes es inicial y principalmente la expresión. Posteriormente, están los distintos grupos con mayor adquisición económica que buscan la reputación, el poder, ser admirados y respetados, el poder ser, como ellos lo llaman, “el rey de la línea”. La línea tiene los conceptos del estilo plástico del grafiti.

 

Periscopio


Uno de los primeros y más importantes movimientos del grafiti es el Under Ground, un movimiento subterráneo nacido en N.Y., como forma de arte urbano del Bronx, que surgió en los años 70, formado por artistas de la calle de origen hispano o afrocaribeño.

 

En su acción, sus actores se tomaban los metros para hacer sus grafitis móviles, buscando así que sus mensajes circulen por toda la ciudad. Éste fue un grupo muy contrahegenómico, antisistémico, de raíces contestarias. Este grupo desarrolló un código de escritura propio llamado tag y dibujaba grafitis con un estilo único underground.

 

Esta tendencia grafitera llegó a Colombia en los años ochenta por medio del hip hop y de los movimientos sociales estudiantiles universitarios que incluyeron el grafiti como expresión artística y de protesta. Otros movimientos, como Grafite Write, el Scrich Art, el Cartel y el Stiker son los más conocidos en el país y los explicaremos más adelante.

 

El dinero como potenciador


Como en otras muchas actividades, acá el dinero también marca pautas y posibilita concretar sueños. Para el caso de Colombia, la marca dinero permite que, por ejemplo, y según nos dice El poeta, Usaquén sea en la actualidad una de las capitales grafiteras. Muchos de los mejores grafiteros de Bogotá salen de esta localidad, por la capacidad adquisitiva que tienen para comprar implementos, materiales. Además, cuentan con espacios para pintar y muchas veces la comunidad es muy proactiva y los apoya. Sin embargo, a ellos también los persiguen.

 

El caso de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto del 2011, que se convirtió en un caso de falso positivo, es un ejemplo de ello, pues era un grafitero que contaba con una familia de buen estatus económico. Diego tenía una conciencia social muy activa, y la expresaba pintando las paredes. Su asesinato evidencia el prejuicio que existe sobre los jóvenes que pintan en la calle, pues según nos cuenta uno de sus compañeros, el policía que le disparó pareció confundirlo con un “hamponcito más”.

 

Hace unos días en Buenos Aires, un policía también le disparó por la espalda a un grafitero, el joven pintor era colombiano y estaba haciendo High Roof (altura de techo).

 

La otra cara de la moneda son aquellos amantes del grafiti, que también buscan expresarse pero que no tienen capacidad adquisitiva, como tampoco espacios para concretar sus sueños artísticos, pero que sí cuentan con facilidades para expresarse manualmente. Como no tienen espacios, los buscan en lotes baldíos, en potreros, en muros abandonados o en donde les brinden la oportunidad para pintar. Aprovechan para ello distintos eventos –como los conciertos–; entre ellos destacan muchos con gran potencial y muchas ganas de hacer. Ellos también pintan por reputación, como todos sus pares, pero mayormente lo hacen por expresión.

 

También están los artistas callejeros que no cuentan con las facilidades para acceder a un espacio para plasmar su obra. Algunos no son grafiteros, son artistas urbanos, pintan en las paredes porque no tienen un museo donde exponer, porque en los barrios marginados de sus localidades no hay galerías ni espacios para los artistas. Para ellos no es justo pintar en las paredes con aerosoles, pero de todos modos lo hacen. A ellos también los persiguen. Generalmente, son jóvenes con causas políticas, que pertenecen a organizaciones o son líderes sociales.

 

La raíz

 

El grafiti es de la cultura hip-hop, con sus cuatro elementos: rap, grafiti, break dance, y dj, y cuatro sub-ramas: el lenguaje callejero, la moda callejera, el entendimiento callejero y el conocimiento.

 

De acuerdo con ello, en nuestro país se mueven fuertemente cuatro movimientos de grafiteros.

 

1) Los escritores (Grafite Write), que vienen directamente de la cultura hip-hop; son aquellos que escriben su nombre por todas partes, no tienen temáticas transversales, no manejan contenidos sociales ni ecológicos, ni nada, simplemente su nombre con mucho estilo, estéticamente muy bien elaborado. Generalmente, el escritor es el creador de los grafitis de riesgo. Son grafitis en vallas, en techos, en cornisas, en puentes, en zonas en las que es muy difícil o arriesgado estar ahí y, mucho más pintar. Lograr tales pinturas genera un disparo elevadísimo de la reputación entre grafiteros, un disparo en el prestigio del grafitero frente a su calle porque, aunque en el lenguaje institucional la calle es pública, en el lenguaje de los write hay batallas internas y brutales por una pared. Y no son batallas de sangre, sino batallas en las que hacen los grafitis, porque en muchas partes de la ciudad, por una pared, pueden estar en disputa artistas de dos o tres localidades.


Cuando se alcanza el reconocimiento, nadie tapa tu nombre. Se conoce el nombre del artista, pero no se conoce al artista. Muchas veces son enfrentamientos invisibles. Uno pinta su grafiti y corona su pared, y a la semana está pintada por otra y, claro, viene la pregunta: ¿quién será?

 

Los dos jóvenes que el pasado domingo 22 de julio murieron atropellados por el metro de Medellín eran ya muy reconocidos, viajaron por Latinoamérica. Se llamaban VSK, generalmente estas iniciales son las primeras letras de los nombres de cada uno. A los grafiteros reconocidos los invitan a eventos, y marcas prestigiosas los llaman a realizar exposiciones, desplegando con ello campañas de expectativas sobre algún producto que va a ingresar al mercado. Algunos de ellos son muy preparados académicamente, por ejemplo, diseñadores; para ellos el grafiti, es un sueño. Para otros no, para otros es una acción de resistencia. Para el artista urbano, en cambio, es más de contenido, sacan permisos, gestionan espacios y eventos para que pinten los escritores.

 

2) Está también Scrich Art, otra de sus expresiones que consiste en caricaturizar el ambiente y hacer crítica social, pero usan espacios pequeños, ven una persona en la calle durmiendo y hacen una caricatura de esa persona en la pared.


3 y 4) Las últimas tendencias fuertes son el Cartel y el Stiker. No hacen intervenciones gráficas en la pared, sino diseños preestablecidos en sus casas, en sus computadores y los convierten en afiches, en posters y los pegan por la ciudad.

 

Muchos de ellos saltan de una tendencia a otra, aunque los más radicales no. Pero todos aprueban que el pintor disfrute de los espacios de la ciudad, y si hay una justificación lógica para pintar cualquier espacio, sienten que deben pintarlo. Se trata de ir en contra de la homogenización de los espacios, de evitar la masificación de la cultura. Los jóvenes empiezan a sentir su acción, a reflexionar y comprender la ciudad, como a resistirla en sus cotidianidades masificantes y unificantes, y al pintar y sentir lo que hacen reaccionan diciendo: “yo soy éste”, y “ese soy yo”; lo marcan tantas veces como puedan hacerlo. Es como una autojustificación de ser.

 

Publicado enColombia
Jueves, 23 Agosto 2018 15:20

“Yo soy éste”

“Yo soy éste”

Los muros y paredes de la ciudad llevan consigo mensajes y símbolos que muchas veces no logramos entender. ¿Cuál es la razón para plasmarlos? ¿Quiénes los plasman? ¿Qué diferencias existen entre las formas de expresarse tomando como lienzo los muros?

 

La fuerza de los jóvenes, la rebeldía de la edad, la necesidad de pertenencia y de confrontación del mundo, nutre la intención del grafitero. Mientras que lo efímero, nocturno, corto, clandestino, contestario y eficaz hace del grafiti la herramienta ideal para expresar esa fuerza y encontrar ese espacio.

 

El grafiti tiene muchas gamas y, actualmente, hay tantas tendencias dentro de él, tantas sub-ramas, que inclusive algunos grafiteros desconocen muchas de las herramientas que se utilizan en la calle.

 

De la conversación con El poeta, grafitero bogotano, logramos recopilar y entender parte de su mundo y razón de ser. Según él, la motivación para los jóvenes es inicial y principalmente la expresión. Posteriormente, están los distintos grupos con mayor adquisición económica que buscan la reputación, el poder, ser admirados y respetados, el poder ser, como ellos lo llaman, “el rey de la línea”. La línea tiene los conceptos del estilo plástico del grafiti.

 

Periscopio


Uno de los primeros y más importantes movimientos del grafiti es el Under Ground, un movimiento subterráneo nacido en N.Y., como forma de arte urbano del Bronx, que surgió en los años 70, formado por artistas de la calle de origen hispano o afrocaribeño.

 

En su acción, sus actores se tomaban los metros para hacer sus grafitis móviles, buscando así que sus mensajes circulen por toda la ciudad. Éste fue un grupo muy contrahegenómico, antisistémico, de raíces contestarias. Este grupo desarrolló un código de escritura propio llamado tag y dibujaba grafitis con un estilo único underground.

 

Esta tendencia grafitera llegó a Colombia en los años ochenta por medio del hip hop y de los movimientos sociales estudiantiles universitarios que incluyeron el grafiti como expresión artística y de protesta. Otros movimientos, como Grafite Write, el Scrich Art, el Cartel y el Stiker son los más conocidos en el país y los explicaremos más adelante.

 

El dinero como potenciador


Como en otras muchas actividades, acá el dinero también marca pautas y posibilita concretar sueños. Para el caso de Colombia, la marca dinero permite que, por ejemplo, y según nos dice El poeta, Usaquén sea en la actualidad una de las capitales grafiteras. Muchos de los mejores grafiteros de Bogotá salen de esta localidad, por la capacidad adquisitiva que tienen para comprar implementos, materiales. Además, cuentan con espacios para pintar y muchas veces la comunidad es muy proactiva y los apoya. Sin embargo, a ellos también los persiguen.

 

El caso de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto del 2011, que se convirtió en un caso de falso positivo, es un ejemplo de ello, pues era un grafitero que contaba con una familia de buen estatus económico. Diego tenía una conciencia social muy activa, y la expresaba pintando las paredes. Su asesinato evidencia el prejuicio que existe sobre los jóvenes que pintan en la calle, pues según nos cuenta uno de sus compañeros, el policía que le disparó pareció confundirlo con un “hamponcito más”.

 

Hace unos días en Buenos Aires, un policía también le disparó por la espalda a un grafitero, el joven pintor era colombiano y estaba haciendo High Roof (altura de techo).

 

La otra cara de la moneda son aquellos amantes del grafiti, que también buscan expresarse pero que no tienen capacidad adquisitiva, como tampoco espacios para concretar sus sueños artísticos, pero que sí cuentan con facilidades para expresarse manualmente. Como no tienen espacios, los buscan en lotes baldíos, en potreros, en muros abandonados o en donde les brinden la oportunidad para pintar. Aprovechan para ello distintos eventos –como los conciertos–; entre ellos destacan muchos con gran potencial y muchas ganas de hacer. Ellos también pintan por reputación, como todos sus pares, pero mayormente lo hacen por expresión.

 

También están los artistas callejeros que no cuentan con las facilidades para acceder a un espacio para plasmar su obra. Algunos no son grafiteros, son artistas urbanos, pintan en las paredes porque no tienen un museo donde exponer, porque en los barrios marginados de sus localidades no hay galerías ni espacios para los artistas. Para ellos no es justo pintar en las paredes con aerosoles, pero de todos modos lo hacen. A ellos también los persiguen. Generalmente, son jóvenes con causas políticas, que pertenecen a organizaciones o son líderes sociales.

 

La raíz

 

El grafiti es de la cultura hip-hop, con sus cuatro elementos: rap, grafiti, break dance, y dj, y cuatro sub-ramas: el lenguaje callejero, la moda callejera, el entendimiento callejero y el conocimiento.

 

De acuerdo con ello, en nuestro país se mueven fuertemente cuatro movimientos de grafiteros.

 

1) Los escritores (Grafite Write), que vienen directamente de la cultura hip-hop; son aquellos que escriben su nombre por todas partes, no tienen temáticas transversales, no manejan contenidos sociales ni ecológicos, ni nada, simplemente su nombre con mucho estilo, estéticamente muy bien elaborado. Generalmente, el escritor es el creador de los grafitis de riesgo. Son grafitis en vallas, en techos, en cornisas, en puentes, en zonas en las que es muy difícil o arriesgado estar ahí y, mucho más pintar. Lograr tales pinturas genera un disparo elevadísimo de la reputación entre grafiteros, un disparo en el prestigio del grafitero frente a su calle porque, aunque en el lenguaje institucional la calle es pública, en el lenguaje de los write hay batallas internas y brutales por una pared. Y no son batallas de sangre, sino batallas en las que hacen los grafitis, porque en muchas partes de la ciudad, por una pared, pueden estar en disputa artistas de dos o tres localidades.


Cuando se alcanza el reconocimiento, nadie tapa tu nombre. Se conoce el nombre del artista, pero no se conoce al artista. Muchas veces son enfrentamientos invisibles. Uno pinta su grafiti y corona su pared, y a la semana está pintada por otra y, claro, viene la pregunta: ¿quién será?

 

Los dos jóvenes que el pasado domingo 22 de julio murieron atropellados por el metro de Medellín eran ya muy reconocidos, viajaron por Latinoamérica. Se llamaban VSK, generalmente estas iniciales son las primeras letras de los nombres de cada uno. A los grafiteros reconocidos los invitan a eventos, y marcas prestigiosas los llaman a realizar exposiciones, desplegando con ello campañas de expectativas sobre algún producto que va a ingresar al mercado. Algunos de ellos son muy preparados académicamente, por ejemplo, diseñadores; para ellos el grafiti, es un sueño. Para otros no, para otros es una acción de resistencia. Para el artista urbano, en cambio, es más de contenido, sacan permisos, gestionan espacios y eventos para que pinten los escritores.

 

2) Está también Scrich Art, otra de sus expresiones que consiste en caricaturizar el ambiente y hacer crítica social, pero usan espacios pequeños, ven una persona en la calle durmiendo y hacen una caricatura de esa persona en la pared.


3 y 4) Las últimas tendencias fuertes son el Cartel y el Stiker. No hacen intervenciones gráficas en la pared, sino diseños preestablecidos en sus casas, en sus computadores y los convierten en afiches, en posters y los pegan por la ciudad.

 

Muchos de ellos saltan de una tendencia a otra, aunque los más radicales no. Pero todos aprueban que el pintor disfrute de los espacios de la ciudad, y si hay una justificación lógica para pintar cualquier espacio, sienten que deben pintarlo. Se trata de ir en contra de la homogenización de los espacios, de evitar la masificación de la cultura. Los jóvenes empiezan a sentir su acción, a reflexionar y comprender la ciudad, como a resistirla en sus cotidianidades masificantes y unificantes, y al pintar y sentir lo que hacen reaccionan diciendo: “yo soy éste”, y “ese soy yo”; lo marcan tantas veces como puedan hacerlo. Es como una autojustificación de ser.

 

Publicado enEdición Nº249
Consulta anticorrupción. Reducción de salarios para congresistas y…
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Pregunta 5. Congresistas deben rendir cuentas de su asistencia, votación y gestión

¿Aprueba usted obligar a congresistas y demás corporados a rendir cuentas anualmente sobre su asistencia, iniciativas presentadas, votaciones, debates, gestión de intereses particulares o de lobbistas, proyectos, partidas e inversiones públicas que haya gestionado y cargos públicos para los cuales hayan presentado candidatos?

 

Entre las 7 preguntas que integran la consulta anticorrupción por celebrarse el próximo 26 de los corrientes, existe un punto de alto consenso social: la reducción de los salarios que devengan los congresistas.

 

Sin excepción, cuando este tema emerge en una conversación desprevenida de amistades reunidas alrededor de un café o similar, el rechazo es generalizado. Unos y otros dicen no comprender cómo es que el salario de estos personajes es tan alto, esto sin sumarle beneficios como vehículo a cargo también del conjunto nacional y la subvención de quienes le acompañan en su trabajo, más conocida como Unidad de Trabajo Legislativo –UTL–, integrada hasta por 10 personas, cuyo costo no puede superar los 50 salarios mínimos mensuales. Es decir, cada uno de ellos puede percibir un salario mensual cercano a los 4 millones de pesos. Por lo general, las UTL las integran 5 personas, es decir, el sueldo de cada funcionario alcanza a ser hasta 8 y más millones.

 

La inconformidad social con el salario de los llamados popularmente “padres de la patria” no es para menos. Cada uno de estos percibe, referido al 2018, mes a mes, $ 31.331.821 pesos. Los negocios de todo tipo, desprendidos de su vinculación con el Estado tampoco son pocos, entre ellos las cuotas de empleados públicos, todo lo cual le otorga un pequeño espacio de poder que, con algunas excepciones que le hacen honor a la norma, deslumbra a más de uno.

 

Esta bien corregir este despropósito. Pero, ¿cuál debería ser el sueldo de estos funcionarios públicos? De acuerdo con lo proyectado por quienes impulsaron esta consulta, el sueldo deberá ser recortado de 40 salarios mínimos mensuales legales a 25, tomando este como tope máximo.

 

Un salario que tampoco es poco: ¡25 salarios mínimos!, cuando la mayoría de familias colombianas malviven con un solo salario, o tal vez dos, sin posibilidad, por demás, de hacer negocios producto del trabajo que desempeña la persona que está vinculada a alguna actividad productiva, y los contactos que tiene producto de la misma.

 

En el curso de la Comuna de París, una bella experiencia acaecida hace ya 147 años (en 1871), los insurrectos que se hicieron con el poder a lo largo de tres meses, definieron que los asambleístas no podían devengar un salario superior al que devenga un obrero promedio. Referido a nuestros días, esto significa un salario que oscila entre 2 y 3 salarios mínimos. Establecían así que la política no podía ser comprendida como un asunto de especialistas, y que quien la ejerciera tampoco podía hacer de ella fuente de diferenciación ciudadana ni fuente de poder.

 

La política no puede ser de profesionales. Esta es una máxima legada por el marxismo, ideal por el cual hay que laborar, en el sentido de que toda persona debe estar en capacidad de asumir y responder en público por lo que es de todos. De ser así, tales puestos serían rotativos, abiertos al público en general, en tanto que quien esté al frente de uno de ellos debe estar dispuesto a responder a cualquiera de sus conciudadanos cuando lo requiere. Es decir, en tanto funcionario público, el político se debe al conjunto social y no a sus intereses particulares, como es común hoy. El funcionario no sube y se pavonea, sino que baja y se esfuerza, no se sirve sino que sirve, atento siempre para que todo aquello que ande mal retome la senda requerida para que todos vivamos bien, es decir, en felicidad. Este es el propósito último y decisivo de lo que debe ser el buen gobierno.

 

Estamos ante un bello ideal: la política desprofesionalizada, y lo que esto implica: la política como asunto de todos, donde el conjunto de integrantes de una sociedad dada –con mayor razón hoy en día cuando cualquiera puede acceder a todo tipo de información vía Internet– debemos estar dispuestos a asumir como responsabilidad diaria, por un tiempo determinado, funciones como las que implica la rama legislativa del Estado, pero también otras, haciendo real así que la política deje de ser un asunto supuestamente complejo para tornarse en lo que realmente es: algo sencillo, en tanto estamos hablando de cómo organizamos, controlamos, corregimos, etcétera, entre todos y todas nuestros asuntos cotidianos.

 

Al ser así, la pregunta por el salario tope del Congresista enlistada en la próxima consulta del 26 de agosto, debería estar complementada por otra que le hiciera justicia: ¿Está usted de acuerdo con que el salario mínimo que se paga hoy en Colombia sea reajustado en el ciento por ciento?

 

Pregunta totalmente pertinente en tanto el problema de nuestro país no es que unos pocos ganen tanto, sino que muchos ganen tan poco, obligados a sobrellevar una vida llena de dificultades cada vez más difíciles de resolver, insolvencia, carencias, marginación, es decir, empobrecimiento inducido.

 

Alza al doble del salario mínimo que le haría honor a una política social y económica en procura de vida digna.

 

Propuesta justa y a la orden del día, contraria a la cual encontramos las pretensiones de patrones y empresarios que andan presionando para: 1) acabar con el salario mínimo como referente obligado en el país –medida de protección del trabajador de base, 2) reducirlo, pues de no ser así “los empresarios no podrán competir en el mercado global”, según el decir de sus impulsores, 3) cancelar un salario mínimo diferenciado o por regiones.

 

Es decir, a cómo de lugar, los que más tienen siguen luchando por tener más, y para ello cuentan con un gobierno que los representa.

 

Actuemos para que estos empresarios no puedan hacer realidad su sueño de seguir acumulando millones de millones a costa del trabajo ajeno.

 

Salgamos a votar sietes veces sí en la consulta del próximo 26, pero no nos quedemos ahí, aprovechemos la misma para darle cuerpo a otras iniciativas sociales, económicas y políticas de diverso orden que nos permitan confrontar a fondo el actual sistema imperante en nuestro país.

 

¡Qué el salario mínimo sea reajustado en el ciento por ciento!

 

Artículos vínculados

Más que rendición de cuentas, requerimos un gobierno de la gente y para la gente

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/34871-mas-que-rendicion-de-cuentas-requerimos-un-gobierno-de-la-gente-y-para-la-gente.html

18 de agosto de 2018

Consulta anticorrupción. Reducción de salarios para congresistas y…

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/34862-consulta-anticorrupcion-reduccion-de-salarios-para-congresistas-y.html

17 de agosto de 2018

26 de agosto. La corrupción, a debate y a voto

14 de agosto de 2018

 
Publicado enColombia
Sábado, 28 Julio 2018 09:34

Los desafíos de la clase trabajadora

Los desafíos de la clase trabajadora

Un Congreso de trabajadores con debate abierto y vocación de renovación sindical fue el realizado por Únete en días pasados. Acá la novedad del mismo, así como sus proyecciones de diversa índole

 

“El sindicalismo no desaparece, se transforma”. Bajo esta premisa alrededor de 50 organizaciones sindicales, con 147 delegados de 27 ciudades de todo el país se dieron cita los pasados 20, 21 y 22 de junio en la ciudad de Bogotá, para desarrollar el primer Congreso nacional programático de la Federación Unión nacional de trabajadores del estado, los servicios públicos y la comunidad (Únete). El propósito fundamental de esta cita: asumir los desafíos de la reconfiguración sindical en un país donde el derecho de asociación sindical está ampliamente obstaculizado por una cultura anti-sindical y por la violencia estructural de nuestra sociedad.

 

Este Congreso surgió de la reflexión desarrollada por Únete a lo largo de los últimos 6 meses, con el ánimo de darle una nueva proyección –socio-política– al sindicalismo en nuestro país. Propósito derivado de la necesidad que tiene la organización de los trabajadores por construir más allá de sus propias reivindicaciones laborales, y contribuir con otra democracia posible junto a los más diversos sectores sociales.

 

El regreso al gobierno del uribismo

 

Éste evento sesionó en un contexto difícil para la clase trabajadora colombiana, pues el recién elegido gobierno de Iván Duque anunció la implementación de reformas que afectarán a la sociedad colombiana en los planos laboral, pensional y tributaria. Proseguirá por esta vía lo hecho durante los últimos 8 años por Juan Manuel Santos y retomará lo ya realizado por Álvaro Uribe, mentor del gobierno que se posesionará el 7 de agosto próximo (Ver recuadro Cascada regresiva).

 

El sindicalismo no desaparece, se transforma

 

Para comprender la crisis por la que atraviesa el sindicalismo retomamos a García Nossa (1971), quien afirma que la crisis es el agotamiento de las posibilidades de un periodo. Por eso, cuando hablamos de los factores políticos que configuraron la crisis del sindicalismo, hablamos al mismo tiempo de su necesaria transformación. Únete es consciente de ella. Si vemos el cuadro adjunto, podemos evidenciar que entre 1994-2016, en casi todas las ramas de la economía, las tasas de sindicalización bajaron en varios puntos porcentuales, siendo notable su reducción en el sector financiero, el sector económico de más crecimiento en los últimos años. Esto unido a los escándalos de corrupción, a la verticalidad, burocratización y el divorcio que tienen las organizaciones sindicales con la ciudadanía y otros trabajadores.

 

Por ello, para salir de la crisis, el Congreso avanzó en identificar los factores y los ejes que podrían significar una ruptura con el actual sistema sindical, tratando de iniciar un proceso de re-configuración profunda para los próximos años. A través de diversas discusiones los trabajadores y trabajadoras estatales mostraron un afán de romper con la burocratización y la falta de dinamismo que caracteriza al movimiento sindical, anquilosado en viejas prácticas rutinarias, por lo que se enfatizó en construir sobre el pluralismo, la democracia, la horizontalidad, la territorialización, la solidaridad y la des centralización de la actuación sindical. Consecuente con ello, desde su carácter inicial, Únete se concibe como un proyecto de unidad sindical desde la base, con el ánimo de romper la dispersión que caracteriza a las constipadas cúpulas sindicales, de ahí que la Federación aglutine sindicatos afiliados a las 3 centrales, respetando siempre su derecho de autonomía sindical.

 

Luego de identificar estos factores, la sesión pasó a la exposición del cuaderno de debates “Del boxeo al ajedrez, los desafíos de la re-configuración sindical en la Colombia de hoy”, construido en los últimos 6 meses, donde se consigna el resultado de varios talleres e investigaciones realizadas en Bogotá junto con el comité ejecutivo de Únete, escrito que tiene por propósito dinamizar la discusión regional y sectorial en todas las organizaciones filiales de la Federación (ver recuadro, Un cuaderno abierto).


De igual manera, con el fin de generar relevos y propiciar nuevos liderazgos sindicales, acrecentar las habilidades y capacidades de los trabajadores en la lucha por sus derechos, los participantes hicieron un fuerte énfasis en la educación, mediante tejidos con centros de estudios laborales. Para esto se planteó la creación de una escuela sindical de carácter permanente y la elaboración de un diplomado en organización comunitaria y economías propias. Al mismo tiempo, se proyecta articular todo esto a la promoción de un sistema nacional de comunicación alternativa, a partir de sistematizar y compartir experiencias, dinámica comunicacional que debe llevar a disputar la opinión pública al establecimiento.

 

Las economías propias también sonaron en el Congreso, para superar las relaciones laborales precarias y cobijar al amplio espectro de trabajadores informales y por cuenta propia; el énfasis en la construcción de unas finanzas y una economía otra fue un tema central. Construir unidades productivas basadas en relaciones laborales alternativas también se concibió, bajo la idea de construir un sistema nacional de economías propias, a partir de mutuales y cooperativas de todo tipo. Para ello se piensa optimizar los recursos de la Federación, mediante planes de inversión, con rendición de cuentas anuales, en procura de hacer balances periódicos de avances y retrocesos. Para esto se planteó la idea de construir un gobierno sindical en línea, mediante un eficiente sistema económico contable.

 

Los mismos trabajadores precarizados que están en las plantas paralelas de las entidades, muchos de ellos jóvenes, así como la inclusión de temas de género fueron otros temas a tratar, nivelar los salarios y buscar acabar con las órdenes de prestación de servicios, entre otras formas de tercerización que alimentan el clientelismo en las entidades, fueron para el Congreso formas de fortalecer nuestra democracia. Asimismo, pensarse a fondo los temas de salud, medio ambiente y el arte, elementos esenciales para la vida de quienes sobrellevan su cotidianidad a partir de vender su fuerza de trabajo.

 

Nos transformamos o desaparecemos

 

Son retos inmensos por encarar, y que para hacerlos realidad obliga a invertir la lógica de lo sindical, de los paradigmas que lo rigen y las arquitecturas propias del viejo modelo que desde hace décadas hace agua. Cambio que será posible cuando sembremos y cosechemos identidad y acción solidaria de, con y para los trabajadores, pero con proyección hacia el conjunto nacional. Cambio que podría materializarse en acciones como, por ejemplo, que los trabajadores vinculados por contrato fijo concreten un paro exigiendo trabajo digno para todos, demostrando así que los trabajadores tenemos poder si lo hacemos real y si tomamos una conciencia política que trascienda lo meramente sindical, pues son también los trabajadores mejor empoderados los que mantienen una vinculación laboral más estable y lucrativa, y son ellos quienes más deben movilizarse para el beneficio de todos los demás compañeros y compañeras que no gozan de tal beneficio.

 

Como un llamado para todos y todas, este Congreso, el primero en la corta historia de la Federación, llama a tener memoria sobre los gobiernos que hemos padecido en nuestro país, y su relación y sometimiento a los dueños del capital; a la par que llama la atención sobre la oportunidad urgente e inédita que tenemos para cambiar y crecer. El reto es convocar a las mayorías negadas hacia la construcción de una alternativa diferente al modelo capitalista y neoliberal que sin duda alguna representa Iván Duque: nos transformamos o desaparecemos.

 

cuadro da248 p8

 

 

 


 

Recuadro 1

 

Un cuaderno abierto

 

En él se plantea una radiografía general de la estructura económica y ocupacional del país, así como algunas herramientas para analizar los discursos y las reivindicaciones populares, de manera que puedan acercarse demandas laborales con demandas de orden social. El documento recomienda nutrir los pliegos y el contenido de las negociaciones colectivas con puntos que realicen un vínculo con las necesidades de las comunidades y la ciudadanía en general, que también son trabajadores. Así como ajustar la estructura organizativa para integrar organizaciones de la sociedad en general, como por ejemplo realizando articulaciones entre los sindicatos de empresas en los servicios públicos con sus ligas de usuario respectivas, o fortalecer las veedurías y las formas de participación ciudadanas en la aplicación de políticas públicas por las entidades donde operan los trabajadores sindicalizados. Para ello se planteó la idea de realizar reuniones del ejecutivo ampliadas, con invitación a otros sectores sociales.

 


 

Recuadro 2

 

Cascada regresiva

 

La memoria no nos debe fallar, como senador liberal en los años 90, como Presidente y ahora como jefe de la derecha extrema, Uribe ha encabezado multitud de reformas que nos han hecho un enorme daño a los trabajadores colombianos. En 1990 fue ponente en el Senado de la ley 50 de 19901, una reforma laboral que derogó conquistas de los trabajadores como la estabilidad laboral y con la que los empresarios pudieron abaratar los costos de producción, aumentar sus rentas y restringir la acción sindical en el sector privado, en donde hasta hoy los trabajadores sindicalizados son una pequeña minoría acorralada.

 

Esta Ley partió en dos la historia de los que trabajamos en Colombia: suprimió la retroactividad en el pago de las cesantías, la estabilidad laboral después de los 10 años de antigüedad y eliminó por 10 años del concepto de unidad de empresa. Crecieron como la espuma los empleos temporales y el despido masivo de trabajadores con autorización del Ministerio del trabajo.

 

Luego, tres años después, Uribe, junto con Fabio Valencia Cossio, lideraron la ponencia de la famosa ley 100 de 19932 que privatizó el servicio de salud y hoy deja morir a cientos de colombianos en las puertas de los hospitales.

 

En el año 2003, bajo su gobierno, el empresariado logró que fueron liquidadas y estructuradas 4643 empresas y entidades estatales como el Instituto de los Seguros Sociales, el Banco Cafetero, Granahorrar, Ecogás y Telecom, plasmando el Acuerdo Stand by firmado con el FMI producto de la crisis financiera de 1999. Varias organizaciones sindicales son arrasadas, además de ser tratadas como terroristas. De esta manera el uribismo ha sido el máximo exponente del proyecto neoliberal en el país, desmanteló el Estado colombiano, ya bien insuficiente y lo ferió a empresarios privados, casi todos extranjeros.

 

Bajo su gobierno, el capital privado logró que escindiera Ecopetrol en tres mediante el decreto 1760 de 2003 y posesionó a Isaac Yanovich como presidente de la empresa con el propósito de destruir a la Unión Sindical Obrera –USO– y masificar la tercerización laboral. En diciembre de 2003 expidió el decreto 31644 para abaratar salarios de trabajadores tercerizados y logró que un tribunal de arbitramento obligatorio modificara la convención colectiva de trabajo USO-Ecopetrol para quitarles derechos a los trabajadores directos. La resistencia de los trabajadores impidió que acabara con el sindicato.

 

Arrasando más derechos. También fue aprobada en su gobierno la ley 789 del 20025 con la cual el día de los trabajadores se extendiese hasta las 10 de la noche sin lugar a recargo alguno, hizo que el pago por trabajo dominical fuera insignificante y los despidos mucho más baratos. Ese mismo año, con la ley 790, acabó el Ministerio del Trabajo y lo fusionó con el de salud. Y como si esto fuera poco, con la Ley 797 de 20036 o reforma pensional, aumentó la edad y el número mínimo de semanas laboradas para el retiro de hombres y mujeres.

 

El final de ese mismo año, impulsó en el Congreso el “Estatuto Antiterrorista”7 con el cual concedieron facultades de policía judicial a las Fuerzas Militares y el cual permitía capturas e interceptaciones sin orden judicial previa. Un año después la Corte Constitucional declaró inconstitucional esta ley.

 

En el año 20058 tramitó y llevó a norma constitucional la prohibición de que los sindicatos pudieran negociar normas pensionales y acabó, según lo aprobado por el gobierno de Andrés Pastrana con el FMI, regímenes especiales dejando vigente solo el de las Fuerzas Militares. En el año 2006 logró que el Congreso aprobara la ley 11189 de 2006 con la cual abrió a Ecopetrol al capital privado.

 

Durante los 8 años de gobierno de Uribe Vélez aumentaron las violaciones a los derechos humanos10 contra mujeres sindicalistas, contra docentes sindicalizados. En realidad su gobierno fue una piñata para el capital nacional e internacional, que pudo concretar gran parte de sus propósitos, sirviéndose para ello del Estado y en contra de las mayorías nacionales.

 

Todo indica que el gobierno que se avecina retomará esta senda. En una reunión del Centro Democrático con sindicatos de Medellín a principios de este año, Uribe planteó la línea política de lo que él denomina el “sindicalismo gerencial y participativo”, que piensa hacer uso de los contratos sindicales (re-encauche de las otrora cooperativas de trabajo asociado) para “desconcentrar” las actividades al interior de las empresas, argumentado que así se evita la tercerización desde afuera y puede darle mayor empuje al liderazgo empresarial al interior de los mismos trabajadores para lograr mayor competitividad y productividad, al mismo tiempo que se logra mejorar la remuneración de los trabajadores (¿!?).

 

Es claro que el uribismo proyecta el divisionismo ideológico y orgánico a través de la mermelada del discurso y el bolsillo. El supuesto pacto social que propone Duque, se basa en la forma más efectiva inventada por la derecha para subordinar los sindicatos a la iniciativa patronal: tergiversar la relación laboral cooptando líderes y quitándole todas las responsabilidades a los empresarios con las prestaciones sociales de sus empleados. Como si esto fuera poco, vale resaltar una política del actual gobierno pero que continuará y ahondará el que entra: el retiro por parte de la unidad de protección de los esquemas de seguridad de varios líderes sindicales, muchos de ellos de la federación Únete y Fenaltrase.

 

De lo anotado se desprende un primer reto para los trabajadores, por acometer en los meses que vienen: hacerle frente a la figura de contrato sindical, el que lejos de constituirse como un mecanismo de negociación colectiva, a la luz de los indicadores de trabajo decente, es una forma de intermediación que precariza la actividad laboral, viola las normas internacionales de trabajo, principios y derechos fundamentales, a razón del incumplimiento reflejado en que las condiciones de vinculación laboral carecen de estabilidad y de garantías prestacionales por su corta duración, al tiempo que impide el derecho de asociación pese a que se suscribirse como tal, y desvirtúa su naturaleza en tanto el empleador es el mismo sindicato.

 

1 Así quedó la reforma laboral http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-979506
2 https://www.noticiasrcn.com/nacional-pais/20-anos-ley-100-sistema-salud-colapsado
3 Procesos de reestructuración del estado en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez: El caso Telecom. http://repository.urosario.edu.co/handle/10336/5253
4 Ecopetrol rumbo a la privatización http://viva.org.co/cajavirtual/svc0026/articulo03.pdf
5 Reforma laboral ley 789 Diciembre 27 de 2002. www.asys.edu.co/.../REFORMA-LABORAL-789-2002-CONTRATOS-DE-APREND
6 La reforma pensional que propone Uribe https://www.elespectador.com/noticias/politica/reforma-pensional-propone-uribe-articulo-585052
7 Estatuto antiterrorista https://www.semana.com/on-line/articulo/estatuto-antiterrorista/67905-3
8 https://www.las2orillas.co/alvaro-uribe-velez-26-anos-destruyendo-trabajo-decente/
9 https://www.dinero.com/negocios/articulo/listo-proyecto-ley-para-venta-del-10-ecopetrol/108778
10 Los derechos humanos en el régimen Uribe Vélez. https://prensarural.org/spip/spip.php?article4417

Publicado enEdición Nº248
Viernes, 27 Julio 2018 17:45

Los Derechos Humanos en letra muerta

Los Derechos Humanos en letra muerta

En Ciudad Bolívar, una de las localidades más populosas de Bogotá, la violación de los Derechos Humanos es constante. Luchando contra ello tomó vida la Coordinadora Cívico Popular, en la que confluyen alrededor de sesenta organizaciones de las más de trescientas con asiento en este territorio. En el año 2017 se conformó el comité de Derechos Humanos. Aquí un diagnóstico de la situación que en este campo viven sus pobladores.

La situación no es nueva. Las bandas de distinto tipo disputan el control del territorio de esta parte de Bogotá. Para ello se valen del comercio de narcóticos, el cobro de “impuestos” al comercio local, el control del transporte informal que circula por sus calles, la imposición de fronteras imaginarias, así como la propia intimidación ejercida a través de personas armadas que patrullas calles haciendo labores de “campaneros”, pero también a través de la mal llamada “limpieza social”.

Control territorial favorecido por la violación de los derechos básicos de miles de sus pobladores, en aspectos como trabajo, vivienda, salud, educación, recreación, ingresos, alimentación. Librados al “sálvese quien pueda”, el terreno queda abonado para la multiplicación de “ollas”, conformación y multiplicación de bandas –pequeñas y grandes–, así como el comercio ilegal de todo tipo de productos.

Hay que anotar, con paradoja, que la misma existencia de las “ollas” lleva a la multiplicación de drogadictos, los mismos que son controlados a punta de bala por sus creadores cuando se salen de los marcos impuestos por los jefes de zona –incumpliendo con los pagos por el mismo consumo, o robando tiendas del sector–. La multiplicación de asesinatos, por ciertos periodos tiene que ver con esto, cuando no es que afecta a los propios defensores de Derechos Humanos o activistas en general, en cuyo caso corresponde a que sienten disputado su control sobre ciertos territorios, o pagan de esa manera un favor a otros poderes con presencia local, en todo caso contrarios a la justicia y la libertad.

Cuando este tipo de circunstancias toman forma, y se salen de control, la respuesta institucional es enviar más policía a la localidad, como sucedió en el año 2016, cuando multiplicaron la presencia uniformada con otros 750 agentes. El allanamiento de ollas y las capturas también fueron evidentes, lo cual bajó un poco la tensión social, pero solo como remedio temporal, superficial, pues las causas siguieron intactas por lo cual, al poco tiempo, todo siguió igual.

La historia se repite. Durante el año 2017 se presentaron capturas y allanamientos en febrero, abril y agosto, desmantelando bandas como los “profetas”, la cual extendía sus controlen por varias localidades del sur.

Más leña para el fuego

La conflictividad y violación de los Derechos Humanos en la localidad se agudiza por otros dos fenómenos. 1. Los asentamientos informales en zonas estratégicas, los mismos que sirven para la expansión del narcotráfico mediante la apertura de nuevas “ollas”, así como la prolongación de corredores para el tránsito de sustancias psicoactivas. En estos nuevos asentamientos aprovechan diversidad de necesidades de sus pobladores (vivienda, trabajo, alimentos) para controlarlos y explotarlos, apareciendo como “salvadores”.
2. La minería legal e ilegal, que mediante la vigilancia privada intimidan a la población asentada históricamente en esta parte de la capital del país.

En todo caso, hay que recordar que la situación de violencia que aquí vivimos ganó un nuevo pico con el desalojo del Bronx, pues localidades como Ciudad Bolívar y otras del sur fueron las receptoras de los que salieron desplazados de allí. El fuego cruzado entre bandas que traían litigios fue cotidiano, y la inseguridad fue más evidente.

Incremento de inseguridad con un desenlace fatídico, como lo testimonia el asesinato en el 2017 de una menor de 11 años, hecho acaecido en el barrio El Espino I, UPZ Perdomo, víctima de un enfrentamiento entre bandas locales en disputa del control del sector con otros grupos de Soacha. La realidad que esto desnuda es la ya comentada: ni el gobierno nacional ni el distrital implementan políticas estructurales que rompan con los factores que alimentan la violación de los Derechos Humanos que aquí son pan diario.

Es una realidad sin resolución efectiva. Es así como en el año 2018 la constante es la misma: ollas, control territorial, disputas entre bandas y grupos de paramilitares desmovilizados, inseguridad, hurtos, homicidios; nuevos allanamientos y capturas bajan la tensión por momentos, pero unos días después el río vuelve por su cause. ¿Hasta cuándo?

 UPZ  Barrios  Factor de riesgo
     
 Lucero Manitas, Alpes, Arabia, Lucero, Estrella, Paraíso, Villas del Progreso, Juan Pablo II, Bella Flor y Domingo Laín El expendio de sustancias psicoactivas y armas. La disputa por el control territorial es constante y como muestra de su control asesinan a los jóvenes de la localidad. De manera sistemática infunden miedo en la población.
     
 Jerusalén Potosí, Verona, Tanque Laguna, Arborizadora Alta y Nueva Argentina  El expendio de sustancias psicoactivas, control territorial por parte de grupos pos desmovilización paramilitar, denominados “Águilas Negras”, “Paisas” y “Costeños”, además de las fronteras invisibles (Caracolí, Grupos, Tres esquinas y dentro del mismo Potosí) que impiden el acceso a los espacios.
El exterminio social es también uno de los factores de riesgo más grandes, lo que afecta a jóvenes y adultos. Los habitantes de Potosí, uno de los lugares centrales del conflicto, denuncia que es un epicentro de enfrentamientos entre bandas delincuenciales y Policía Nacional. En el territorio también se encuentran lugares de explotación minera ilegal que han contratado vigilancia privada, creando fronteras invisibles que impiden el libre acceso al territorio.
     
 Arborizadora Arborizadora, Atlanta, Ensueño y Coruña, El expendio de sustancias psicoactivas, enfrentamientos entre hinchadas de fútbol y persecución política a líderes comunales y procesos sociales a manos de grupos delincuenciales e incluso la Policía Nacional.
     
 Tesoro  Barranquitos, Quiba, Acapulco, Divino Niño, Estrella, Mochuelo y La Cumbre.  Denuncian una problemática ambiental a partir del botadero de basura mal llamado relleno sanitario, por el cual se incrementa el deterioro de la salud de quienes allí habitan. Las protestas de la comunidad tomaron forma y la respuesta por parte del Estado fue la militarización de la zona, persecución, señalamiento e intento de judicialización a líderes sociales. En el sector urbano de la UPZ han ingresado varios grupos pos desmovilización del paramilitarismo y bandas delincuenciales, auspiciando la fronterización invisible y miedo colectivo en la población.
     
 Ismael PerdomoxxxAltos de la Estancia, Perdomo Alto, Espino, Casa Grande, Tres Reyes, Estancia, Santa Viviana y Santo Domingoxxx

 La presencia de grupos pos desmovilización paramilitar denominados “Paisas”, “costeños” y “Urabeños”, los cuales se disputan el control territorial en la zona y lideran corredores de sustancias psicoactivas y armas.

Los hurtos recurrentes a los faros que están alrededor de la cancha del Barrio Casa Grande permite que se lleven a cabo asaltos directos contra la Casa Cultural del barrio y acciones amenazantes contra los líderes sociales del sector.

La cercanía de la localidad con el municipio de Soacha es un factor importante a tener en cuenta, porque allí se ha demostrado la presencia de escuelas de sicariato en las que enseñan a robar y asesinar. En dicho municipio, a pesar de la desmovilización, grupos paramilitares siguen operando, e intimidando a la población civil.

 
Video relacionado

https://youtu.be/a_JV6420WHA
 


Publicado enEdición Nº248
Una triada para avanzar: sindicato, comunidad y medio ambiente

Una organización sindical con inquietudes e iniciativas en campos como la organización social territorial, el medio ambiente y la defensa del patrimonio público, clara evidencia de la renovación sindical en proceso, está representada en la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE), sindicato filial de la federación Únete*. Acá un diálogo con su dirigencia.

 

En un foro realizado el pasado 18 de mayo, la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE) presentó ante diversos procesos y organizaciones sociales de “la sucursal del cielo” su larga experiencia de re-configuración y su apremiante preocupación de trascender más allá de sí mismos. Experiencia y proceso social digno de ser conocido a nivel nacional. Luego de lo escuchado acordamos con Roosevelt Lugo, presidente del sindicato y el equipo de trabajo comprometido en tal labor, una entrevista, para indagar más acerca del proyecto que lideran y poder llevar a otras organizaciones sindicales y otros sectores obreros del país los aportes de esta experiencia, ejemplar para toda la lucha popular.

 

desdeabajo (da). José Roosevelt ¿Qué nos puede contar de USE?
José Roosevelt (JR). Podemos hablar de la transformación que hemos inspirado para los trabajadores desde la organización sindical. Una transformación que no olvida los principios sindicales, la defensa del trabajo, la dignidad y, por supuesto, de las empresas, especialmente porque somos un sindicato del patrimonio público de todos los colombianos y siempre hemos tenido presente defenderlo. En concreto, la transformación para nosotros se refiere a un asunto que es mucho mayor: poner en blanco y negro aquellos proyectos de los que hablamos muchas veces como sociedad pero que no logramos realizar, quizás por falta de recursos, o de avanzar, desde las organizaciones sindicales, con posiciones firmes frente al gobierno.

 

USE, desde el derecho de negociación colectiva puso un artículo, el 61 de nuestra convención, que nos permite discutir no solo de derechos laborales sino también de derechos de orden social, en este caso de orden ambiental, comprometiendo unos recursos específicos para poder trabajar temas relacionados con el medio ambiente y el agua en nuestra ciudad.

 

Entonces, el sindicato propugna hoy por una política clara frente a temas de orden colectivo –en los que todos debemos coincidir como sociedad: la defensa del agua como patrimonio de todos, la defensa del medio ambiente y el derecho que tenemos de gozar dignamente de la naturaleza de manera igualitaria y responsable. Para que así sea, concretamos una articulación a través de proyectos, y a través de una vinculación de organizaciones sociales –tanto fundaciones como alianzas con otros sindicatos–, que son ricos en planes de transformación, pero que el gobierno nacional no pone recursos a su favor.

 

da. ¿Qué logros han tenido en lo que lleva de largo esta perspectiva en la organización sindical?
JR. Quiero destacar uno, que a su vez integra otros: es el acuerdo ambiental con una organización llamada Acuacali, una especie de Ong que trabaja por el río Cali y los otros 6 ríos que atraviesan la ciudad. Ahí hay una lucha contra la minería, legal e ilegal que contaminan las fuentes hídricas, haciendo un llamado de atención frente a la provisión de agua para la ciudad de Cali y todos los corregimientos atravesados por estos ríos.

 

Para este propósito y como primer aporte, USE contribuyó para pagos por compensación ambiental en aquellos sectores donde hay que hacer encerramientos o fincas privadas, concientizando a las personas en temas de compensación ambiental, en pro de que cambien un poco sus prácticas y puedan hacer reforestación, porque esas fincas tuvieron bosques y hoy ya no los hay. Ese proyecto lo trabajamos directamente en las veredas de Pichindé, en la Leonera y en Felidia.

 

La organización sindical invirtió cerca de 70 mil dólares en esto, cosa que ninguna organización sindical en el mundo ha aportado, y a partir de ello construimos el plan denominado maestros del agua, el cual ya tuvo la fase 1 y 2, y que lo volvimos diplomado con la intervención de la Universidad del Valle –sede Tuluá–, el cual fue dictado a los campesinos de la región, así como a trabajadores afiliados a USE y otros sindicatos, quienes obtuvieron el título de maestros del agua.

 

da. Todo suena muy interesante, ¿cómo han traducido estos espacios de formación en procesos sobre el territorio?
JR. Pues el otro aspecto, después del segundo diplomado, tiene que ver con el diseño de los planes estratégicos de los acueductos comunitarios, para lo cual el sindicato contribuyó para una organización que trabaja este tema en la parte alta de los farallones de Cali, en las veredas La Reforma, La Sirena y otros sitios cercanos a la ciudad.

 

Además, con Fecoser, que es la federación que agrupa 1.800 acueductos comunitarios en el Valle del Cauca, acompañamos la elaboración de una nueva normatividad jurídica, la ley de los acueductos comunitarios que ellos han impulsado. Es una labor que nos ha parecido importante, porque hay sitios donde las empresas de acueducto no llegan, el Estado no llega y le corresponde a la misma comunidad organizarse y utilizar el río u otras fuentes de agua con que cuente su territorio, con unas prácticas distintas, que a pesar de estar reguladas todavía no tienen en Colombia una ley propia, cosa que deja a las comunidades indefensas ante agentes externos.

 

Adicional a esto, en discusiones sobre el efecto de la minería que desvía ríos y que los contamina, también tuvimos una discusión. Hace 2 años fue firmado el Pacto social por el agua, con un llamado de atención sobre la parte alta de los farallones de Cali donde habían desviado la quebrada El Socorro en función de la minería. Debo destacar el trabajo de Sintracuavalle, Sintrambiente y demás organizaciones, logrando que el Batallón de Alta Montaña se pusiera las pilas pues les hicieron presión para que tuviera un poco más de control frente al tema de la minería.

Igualmente, la USE participó en lo que se llamó el Ecofestival Rio Cali, realizando a lo largo de varios kilómetros del río actividades de limpieza, además de promoción de temas de emprendimiento comunitario y temas de desarrollo cultural.


da. Bueno, entendemos que todo esto han querido convertirlo en una política ambiental de carácter más general, que es uno de los propósitos centrales de la organización sindical, ¿de qué trata esta política?
JR. Bueno, el 18 de mayo hicimos una convocatoria con distintas comunidades para crear un comité grande, un comité técnico para volver a tomar una iniciativa que se va a llamar: El foro por el agua y que tiene un subtema que es el agua como derecho fundamental, con el cual, en lo fundamental tratamos de incidir en la política pública del agua, construir una política del agua para ser vinculada en los planes de desarrollo, bien sea municipal, departamental o, incluso, en los planes nacionales, si lo logramos.

 

Pero este proceso no solo nos llevará al Foro por el agua, sino también a un simposio internacional por sesionar el año que viene, con organizaciones internacionales, como la internacional de servicios públicos, la organización de Waterlab y Contaguas, que es una organización en la que existen 45 mil mujeres, argentinas y uruguayas, que trabajan por el tema de la protección del agua y que luchan contra el fracking. Pero hay otra intencionalidad posible, que es llamar la atención poderosamente sobre lo que está pasando para poder que haya una economía más sostenible con el medio ambiente. Estos foros tratan de concienciar y USE lo está impulsando como filial de Únete.

 

da. Algo que ustedes mencionaron al principio es la importancia de la gestión que ha hecho USE para financiar todos estos proyectos, ¿qué tal ha sido el proceso de financiación y cómo funciona?
JR. Bueno, USE realiza una inversión de 270 mil dólares –casi 800 millones de pesos–, por invertir a lo largo de los años 2018–2022; para ello motivamos la construcción de un banco de proyectos desde las comunidades, buscando en todo momento tejer una articulación a través de la financiación que podamos brindar como organización sindical, como ya expuse, a través del artículo 61 que ganamos en la negociación colectiva.

 

Por eso hablamos que este es un sindicalismo también transformador, un sindicalismo que llega no solo con el convencimiento de la gente de que aquí hay una lucha de clases y de intereses comunes, sino también con un asunto que es lógico: la necesidad de recursos para poder avanzar, recursos que la organización logró pactar a través de la negociación colectiva. Esto nos permite estar en lo que estamos; podríamos hacer cualquier otro tipo de cosas, pero hoy estamos al nivel de lo que espera la gente: que el dinero que es de todos sea visible en los proyectos comunitarios, en los proyectos urbanos y rurales que necesita específicamente la ciudad.

 

da. ¿Cómo influye esta perspectiva de transformación organizativa al interior del trabajo sindical de la empresa?
JR. Todo es parte de la política pública que estamos iniciando, pero también es parte del trabajo sindical como actuación conjunta y organizada de los trabajadores, pues en el plano sindical seguimos en la defensa del patrimonio público en las empresas municipales de Cali, empresa que como todos sabemos es prestadora de servicios públicos, de energía, acueducto y telecomunicaciones.

 

Consecuentes con ello, organizamos entre los afiliados dispuestos una mesa técnica, una mesa digamos de profesionales de alto nivel, en la que estamos trabajando por un plan estratégico y una transformación integral de la empresa, para hablar de lo público con eficacia y eficiencia, pero también para superar graves problemas que tenemos al interior. Uno de los más grandes radica en la malformación política que permite que, efectivamente, a veces la gente incorporada a la empresa no cuente con grandes calidades, sino con amigos, incorporados por favoritismos políticos, por burocracia, lo cual no contribuye a una buena gestión en las empresas públicas.

 

Y en el plano sindical, pues seguimos construyendo, no solo presentando los informes como debe ser, una rendición de cuenta a todos los afiliados, sino también un plan estratégico que nos está llevando tanto a la transformación de la misma sede sindical, la cual queremos que funcione con energías renovables, sino también en distintas comisiones, desde los trabajadores afiliados, empoderándoles para poder presentar proyectos a la empresa, hecho que es una gran transformación, pues nosotros no solo nos quedamos en la protesta, sino que pasamos a la propuesta.

 

Con esto, consideramos, vamos ganando recorrido en el debate de lo que hay que hacer más allá de la empresa, en los barrios, veredas, en la ciudad, que es lo que hay que hacer con lo púbico; es así como, finalmente, le respondemos de manera eficiente y eficaz a todos los ciudadanos, pues son trabajadores/as como nosotros, no solo en materia de la prestación de los servicios públicos, sino también como le respondemos en la satisfacción de sus necesidades, ojo sin asistencialismo, sino generando niveles de conciencia ambiental y de clase, a través de proyectos que permitan que tengamos una matriz un poco más lógica y, sobre todo, más respetuosa frente a lo que esperan también las comunidades de nosotros.

 

da. En pos de lo que están impulsando, más o menos, ¿cuántos procesos comunitarios u organizaciones inscritas tienen en este momento en su convocatoria?
JR. Hoy hay 18 organizaciones inscritas, esto seguramente se va a ampliar con la convocatoria a los presidentes de junta de acción comunal y a los comuneros, pero la idea es que podamos avanzar en un comité ampliado donde cada uno de ellos tenga participación en el diseño de los proyectos, pues son ellos los que finalmente los van a presentar y ejecutar.

 

Aquí estamos como lo dice su periódico “desde abajo”, para poder en esa línea, más allá de un banco de proyectos en la organización sindical, satisfacer efectivamente las necesidades sociales y posibilitar a mucha gente que no tiene oportunidades, que presenten los proyectos y poner esos proyectos también no solo en el medio de comunicación adecuado para articularlos, sino poder seguirlos impulsando y avanzando con ellos, proyectos de sostenibilidad con innovación. Sabemos que hay mucha gente, en la mayoría de barrios de la ciudad, que no tiene posibilidades económicas para hacerlo, pero tiene la idea y tienen el conocimiento, les falta el tema del recurso, podemos hacerlo a través de un recurso limitado, pero que definitivamente algo les aportará, y sin arrodillarse a ningún partido político. Como ya está expresado, no solo para satisfacer necesidades, también para generar una matriz de concientización colectiva.

 

Para que así sea, estamos pensando con las universidades poder articular algo que nos parece fundamental: la cátedra del agua, en la cual debemos retomar la historia, que anteriormente la sacaron del pensum, y poner esta cátedra del agua en los colegios públicos y privados para tener una incidencia en el tema de la educación, respecto a lo que representa la naturaleza y el agua en la vida de todos; lo que busca USE es la armonía en todos los niveles.

 

* Federación Unión nacional de los trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

 

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Una triada para avanzar: sindicato, comunidad y medio ambiente

Una organización sindical con inquietudes e iniciativas en campos como la organización social territorial, el medio ambiente y la defensa del patrimonio público, clara evidencia de la renovación sindical en proceso, está representada en la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE), sindicato filial de la federación Únete*. Acá un diálogo con su dirigencia.

 

En un foro realizado el pasado 18 de mayo, la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE) presentó ante diversos procesos y organizaciones sociales de “la sucursal del cielo” su larga experiencia de re-configuración y su apremiante preocupación de trascender más allá de sí mismos. Experiencia y proceso social digno de ser conocido a nivel nacional. Luego de lo escuchado acordamos con Roosevelt Lugo, presidente del sindicato y el equipo de trabajo comprometido en tal labor, una entrevista, para indagar más acerca del proyecto que lideran y poder llevar a otras organizaciones sindicales y otros sectores obreros del país los aportes de esta experiencia, ejemplar para toda la lucha popular.

 

desdeabajo (da). José Roosevelt ¿Qué nos puede contar de USE?
José Roosevelt (JR). Podemos hablar de la transformación que hemos inspirado para los trabajadores desde la organización sindical. Una transformación que no olvida los principios sindicales, la defensa del trabajo, la dignidad y, por supuesto, de las empresas, especialmente porque somos un sindicato del patrimonio público de todos los colombianos y siempre hemos tenido presente defenderlo. En concreto, la transformación para nosotros se refiere a un asunto que es mucho mayor: poner en blanco y negro aquellos proyectos de los que hablamos muchas veces como sociedad pero que no logramos realizar, quizás por falta de recursos, o de avanzar, desde las organizaciones sindicales, con posiciones firmes frente al gobierno.

 

USE, desde el derecho de negociación colectiva puso un artículo, el 61 de nuestra convención, que nos permite discutir no solo de derechos laborales sino también de derechos de orden social, en este caso de orden ambiental, comprometiendo unos recursos específicos para poder trabajar temas relacionados con el medio ambiente y el agua en nuestra ciudad.

 

Entonces, el sindicato propugna hoy por una política clara frente a temas de orden colectivo –en los que todos debemos coincidir como sociedad: la defensa del agua como patrimonio de todos, la defensa del medio ambiente y el derecho que tenemos de gozar dignamente de la naturaleza de manera igualitaria y responsable. Para que así sea, concretamos una articulación a través de proyectos, y a través de una vinculación de organizaciones sociales –tanto fundaciones como alianzas con otros sindicatos–, que son ricos en planes de transformación, pero que el gobierno nacional no pone recursos a su favor.

 

da. ¿Qué logros han tenido en lo que lleva de largo esta perspectiva en la organización sindical?
JR. Quiero destacar uno, que a su vez integra otros: es el acuerdo ambiental con una organización llamada Acuacali, una especie de Ong que trabaja por el río Cali y los otros 6 ríos que atraviesan la ciudad. Ahí hay una lucha contra la minería, legal e ilegal que contaminan las fuentes hídricas, haciendo un llamado de atención frente a la provisión de agua para la ciudad de Cali y todos los corregimientos atravesados por estos ríos.

 

Para este propósito y como primer aporte, USE contribuyó para pagos por compensación ambiental en aquellos sectores donde hay que hacer encerramientos o fincas privadas, concientizando a las personas en temas de compensación ambiental, en pro de que cambien un poco sus prácticas y puedan hacer reforestación, porque esas fincas tuvieron bosques y hoy ya no los hay. Ese proyecto lo trabajamos directamente en las veredas de Pichindé, en la Leonera y en Felidia.

 

La organización sindical invirtió cerca de 70 mil dólares en esto, cosa que ninguna organización sindical en el mundo ha aportado, y a partir de ello construimos el plan denominado maestros del agua, el cual ya tuvo la fase 1 y 2, y que lo volvimos diplomado con la intervención de la Universidad del Valle –sede Tuluá–, el cual fue dictado a los campesinos de la región, así como a trabajadores afiliados a USE y otros sindicatos, quienes obtuvieron el título de maestros del agua.

 

da. Todo suena muy interesante, ¿cómo han traducido estos espacios de formación en procesos sobre el territorio?
JR. Pues el otro aspecto, después del segundo diplomado, tiene que ver con el diseño de los planes estratégicos de los acueductos comunitarios, para lo cual el sindicato contribuyó para una organización que trabaja este tema en la parte alta de los farallones de Cali, en las veredas La Reforma, La Sirena y otros sitios cercanos a la ciudad.

 

Además, con Fecoser, que es la federación que agrupa 1.800 acueductos comunitarios en el Valle del Cauca, acompañamos la elaboración de una nueva normatividad jurídica, la ley de los acueductos comunitarios que ellos han impulsado. Es una labor que nos ha parecido importante, porque hay sitios donde las empresas de acueducto no llegan, el Estado no llega y le corresponde a la misma comunidad organizarse y utilizar el río u otras fuentes de agua con que cuente su territorio, con unas prácticas distintas, que a pesar de estar reguladas todavía no tienen en Colombia una ley propia, cosa que deja a las comunidades indefensas ante agentes externos.

 

Adicional a esto, en discusiones sobre el efecto de la minería que desvía ríos y que los contamina, también tuvimos una discusión. Hace 2 años fue firmado el Pacto social por el agua, con un llamado de atención sobre la parte alta de los farallones de Cali donde habían desviado la quebrada El Socorro en función de la minería. Debo destacar el trabajo de Sintracuavalle, Sintrambiente y demás organizaciones, logrando que el Batallón de Alta Montaña se pusiera las pilas pues les hicieron presión para que tuviera un poco más de control frente al tema de la minería.

Igualmente, la USE participó en lo que se llamó el Ecofestival Rio Cali, realizando a lo largo de varios kilómetros del río actividades de limpieza, además de promoción de temas de emprendimiento comunitario y temas de desarrollo cultural.


da. Bueno, entendemos que todo esto han querido convertirlo en una política ambiental de carácter más general, que es uno de los propósitos centrales de la organización sindical, ¿de qué trata esta política?
JR. Bueno, el 18 de mayo hicimos una convocatoria con distintas comunidades para crear un comité grande, un comité técnico para volver a tomar una iniciativa que se va a llamar: El foro por el agua y que tiene un subtema que es el agua como derecho fundamental, con el cual, en lo fundamental tratamos de incidir en la política pública del agua, construir una política del agua para ser vinculada en los planes de desarrollo, bien sea municipal, departamental o, incluso, en los planes nacionales, si lo logramos.

 

Pero este proceso no solo nos llevará al Foro por el agua, sino también a un simposio internacional por sesionar el año que viene, con organizaciones internacionales, como la internacional de servicios públicos, la organización de Waterlab y Contaguas, que es una organización en la que existen 45 mil mujeres, argentinas y uruguayas, que trabajan por el tema de la protección del agua y que luchan contra el fracking. Pero hay otra intencionalidad posible, que es llamar la atención poderosamente sobre lo que está pasando para poder que haya una economía más sostenible con el medio ambiente. Estos foros tratan de concienciar y USE lo está impulsando como filial de Únete.

 

da. Algo que ustedes mencionaron al principio es la importancia de la gestión que ha hecho USE para financiar todos estos proyectos, ¿qué tal ha sido el proceso de financiación y cómo funciona?
JR. Bueno, USE realiza una inversión de 270 mil dólares –casi 800 millones de pesos–, por invertir a lo largo de los años 2018–2022; para ello motivamos la construcción de un banco de proyectos desde las comunidades, buscando en todo momento tejer una articulación a través de la financiación que podamos brindar como organización sindical, como ya expuse, a través del artículo 61 que ganamos en la negociación colectiva.

 

Por eso hablamos que este es un sindicalismo también transformador, un sindicalismo que llega no solo con el convencimiento de la gente de que aquí hay una lucha de clases y de intereses comunes, sino también con un asunto que es lógico: la necesidad de recursos para poder avanzar, recursos que la organización logró pactar a través de la negociación colectiva. Esto nos permite estar en lo que estamos; podríamos hacer cualquier otro tipo de cosas, pero hoy estamos al nivel de lo que espera la gente: que el dinero que es de todos sea visible en los proyectos comunitarios, en los proyectos urbanos y rurales que necesita específicamente la ciudad.

 

da. ¿Cómo influye esta perspectiva de transformación organizativa al interior del trabajo sindical de la empresa?
JR. Todo es parte de la política pública que estamos iniciando, pero también es parte del trabajo sindical como actuación conjunta y organizada de los trabajadores, pues en el plano sindical seguimos en la defensa del patrimonio público en las empresas municipales de Cali, empresa que como todos sabemos es prestadora de servicios públicos, de energía, acueducto y telecomunicaciones.

 

Consecuentes con ello, organizamos entre los afiliados dispuestos una mesa técnica, una mesa digamos de profesionales de alto nivel, en la que estamos trabajando por un plan estratégico y una transformación integral de la empresa, para hablar de lo público con eficacia y eficiencia, pero también para superar graves problemas que tenemos al interior. Uno de los más grandes radica en la malformación política que permite que, efectivamente, a veces la gente incorporada a la empresa no cuente con grandes calidades, sino con amigos, incorporados por favoritismos políticos, por burocracia, lo cual no contribuye a una buena gestión en las empresas públicas.

 

Y en el plano sindical, pues seguimos construyendo, no solo presentando los informes como debe ser, una rendición de cuenta a todos los afiliados, sino también un plan estratégico que nos está llevando tanto a la transformación de la misma sede sindical, la cual queremos que funcione con energías renovables, sino también en distintas comisiones, desde los trabajadores afiliados, empoderándoles para poder presentar proyectos a la empresa, hecho que es una gran transformación, pues nosotros no solo nos quedamos en la protesta, sino que pasamos a la propuesta.

 

Con esto, consideramos, vamos ganando recorrido en el debate de lo que hay que hacer más allá de la empresa, en los barrios, veredas, en la ciudad, que es lo que hay que hacer con lo púbico; es así como, finalmente, le respondemos de manera eficiente y eficaz a todos los ciudadanos, pues son trabajadores/as como nosotros, no solo en materia de la prestación de los servicios públicos, sino también como le respondemos en la satisfacción de sus necesidades, ojo sin asistencialismo, sino generando niveles de conciencia ambiental y de clase, a través de proyectos que permitan que tengamos una matriz un poco más lógica y, sobre todo, más respetuosa frente a lo que esperan también las comunidades de nosotros.

 

da. En pos de lo que están impulsando, más o menos, ¿cuántos procesos comunitarios u organizaciones inscritas tienen en este momento en su convocatoria?
JR. Hoy hay 18 organizaciones inscritas, esto seguramente se va a ampliar con la convocatoria a los presidentes de junta de acción comunal y a los comuneros, pero la idea es que podamos avanzar en un comité ampliado donde cada uno de ellos tenga participación en el diseño de los proyectos, pues son ellos los que finalmente los van a presentar y ejecutar.

 

Aquí estamos como lo dice su periódico “desde abajo”, para poder en esa línea, más allá de un banco de proyectos en la organización sindical, satisfacer efectivamente las necesidades sociales y posibilitar a mucha gente que no tiene oportunidades, que presenten los proyectos y poner esos proyectos también no solo en el medio de comunicación adecuado para articularlos, sino poder seguirlos impulsando y avanzando con ellos, proyectos de sostenibilidad con innovación. Sabemos que hay mucha gente, en la mayoría de barrios de la ciudad, que no tiene posibilidades económicas para hacerlo, pero tiene la idea y tienen el conocimiento, les falta el tema del recurso, podemos hacerlo a través de un recurso limitado, pero que definitivamente algo les aportará, y sin arrodillarse a ningún partido político. Como ya está expresado, no solo para satisfacer necesidades, también para generar una matriz de concientización colectiva.

 

Para que así sea, estamos pensando con las universidades poder articular algo que nos parece fundamental: la cátedra del agua, en la cual debemos retomar la historia, que anteriormente la sacaron del pensum, y poner esta cátedra del agua en los colegios públicos y privados para tener una incidencia en el tema de la educación, respecto a lo que representa la naturaleza y el agua en la vida de todos; lo que busca USE es la armonía en todos los niveles.

 

* Federación Unión nacional de los trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

 

Publicado enEdición Nº247
Huelga planetaria…gran logro de las luchas de las organizaciones de mujeres y de los feminismos

Declarar una guerra en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío. Con esta huelga enfrentaron la trivialización que diversas instituciones han hecho del día internacional dedicado a lucha por los derechos de las mujeres


Declarar una huelga en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío, equiparable solamente a las luchas que durante muchos años adelantaron los obreros y obreras del mundo para conquistar el 1 de Mayo como día internacional de la clase obrera.

 

En el 2017, las feministas y organizaciones de mujeres realizamos, por primera vez, una huelga planetaria contra el sistema patriarcal, contra la desigualdad del capitalismo neoliberal y contra las distintas formas de exclusión, aprovechando los medios y tecnologías como whatsapp y el internet, entre otros.

 

Con esta huelga enfrentamos y confrontamos la trivialización que los medios de comunicación, las empresas, los partidos y hasta los sindicatos han pretendido hacer del día internacional dedicado a la lucha por los derechos de las mujeres.A pesar de que el sentido de esta protesta mundial tiene variedad de interpretaciones y sentidos para las organizaciones y grupos que la promovemos en tantos lugares de la tierra, es claro que logramos emocionar a miles de mujeres, reconocerlas y valorar su aporte a la construcción de la riqueza material y espiritual y concitamos su indignación contra este destructivo orden sociosexual, contra esta civilización que amenaza la vida humana y no humana.

 

Se preguntarán algunas personas porque este 8M nos declaramos en huelga y nos fuimos a la calles, nos dedicamos a marchar, reír, cantar y lanzar nuestras arengas. ¿Contra quién fue esta huelga? ¿Acaso puede considerarse que el compañero, marido, amante, la familia, son los explotadores?

 

¡Sí! Radicalmente sí, cuando en la familia no hay un reparto democrático de las labores domésticas y se cree que la mamá, la esposa o compañera es la responsable del orden, del aseo, del bienestar común.


¡Sí! Absolutamente cierto, si el goce sexual es solo para el varón y si hacer el amor se convierte para la mujer en un acto forzado.

 

Sí! Si las hijas e hijos no comparten todas las tareas del hogar, según su edad y circunstancias, y si las adultas de la familia se ven obligadas a renunciar a su formación, educación, al disfrute del tiempo libre, para que las y los más jóvenes vivan “al ancho”, estudien, vayan a cine, salgan de rumba, mientras ellas se quedan en casa, limpiando, lavando, cocinando, empobreciéndose en todo sentido.

 

El 8M pretende justicia para las mujeres en el ahora, no en un hipotético futuro donde se producirá la liberación de las y los oprimidos. Busca erradicar esa primera esclavitud, que es por supuesto, la sujeción al trabajo gratuito, no remunerado que nos pretenden inculcar como parte del amor abnegado y sufrido, del amor romántico según el cual, debemos entregarlo todo, sin esperar nada a cambio.

 

Por eso, la huelga también se hace contra el orden global heteropatriarcal –un patriarcado en el que predominan los varones y la lógica heterosexual– que es depredador de la naturaleza, que destruye nuestras corporalidades, que nos somete a tráfico y explotación sexual desde la infancia, un orden civilizatorio al servicio de la acumulación de poder y riqueza para unos pocos, a costa de la miseria y dolor de millones de personas.

 

Por eso, la huelga fue realizada contra toda entidad o institución cómplice de este orden y de esta civilización, llámese pareja, familia, iglesia, partido, organización social, sindicato o movimiento barrial.

 

No fue fácil. Nosotras la hicimos en Colombia en medio de la contienda electoral en la cual las élites dueñas del país están concentradas en “atornillarse” a los cargos de elección popular por otro cuatrienio, mientras que los movimientos sociales y democráticos, enfrentan complejos y simultáneos escenarios: participan en la lucha electoral, demandan del gobierno de Santos cumplimiento a lo pactado mediante el Acuerdo de Paz con las Farc, apoyan un acuerdo similar con el Ejército de Liberación Nacional –Eln–, y, al mismo tiempo, esquivan las balas criminales que le disparan los enemigos de la paz, la ultraderecha, los paramilitares que se quedaron en la retaguardia esperando precisamente este momento.

 

Así que, ¿a quién le importa la guerra contra las mujeres, que de manera continua produce víctimas en los hogares, en las calles, en los colegios y universidades, en los ámbitos de la salud, la educación, el empleo, el ejercicio político, y, de manera agravada, en las regiones donde opera el narcotráfico y las bandas criminales?

 

Distintas modalidades de una guerra casi invisible

 

Las modalidades de daño que se utilizan en esta guerra del heteropatriarcado contra las mujeres, van desde las exclusiones en el mundo político, social, cultural y económico, hasta el exterminio físico y las lesiones que no son letales en forma inmediata y que ocasionan en las niñas, las jóvenes y adultas daño emocional permanente. Invisible, pero tangible: son vidas humanas destrozadas por largo tiempo, quizás para siempre.

 

Así ocurre con el abuso sexual infantil infringido por el padre (o personas a cargo de las y los menores), al interior del idealizado hogar o familia tradicional que afecta en forma determinante la capacidad de construirse una estructura del yo, esa que hace que alguien sienta que es alguien.

 

Esta violencia que no es imaginada. En el 2017, el Instituto de Medicina Legal practicó 17.908 exámenes médico legales por presunto delito sexual a menores de edad. El 84,2 por ciento de las víctimas eran niñas, entre los 10 a 14 años de edad, con 8.278 casos. Luego están las menores de 5 a 9 años.

 

A pesar de los esfuerzos de entidades internacionales y nacionales que buscan enfrentar esta problemática, poco hemos aprendido de las consecuencias que deja para toda la vida en quienes padecen esta vulneración. Como muestra la película realizada en 1997 “Bliss, el amor es extasis” (que puede verse en Netflix), la protagonista es violada a la edad de cinco años por su padre. En su vida adulta y de casada, esta mujer es desdichada y no puede identificar las razones por las cuales tiene una personalidad límite. No encuentra sustento en sí misma, depende de manera enfermiza de la aprobación y apoyo ajeno, y busca inconscientemente, reproducir el abuso sexual infantil vivido.

 

Herminia Hernáiz, Doctora en Psicología Clínica y Psicoanalista1, señala en relación con esta lesión emocional: “La intemporalidad del inconsciente hace que el trauma vivido se repita sin cesar como una forma de intentar resolverlo, sin embargo esa misma función de resolución deja como suspendido el proceso de convertirse en persona o la consolidación del ser”. En palabras simples, es un daño que es casi siempre irreversible y la posibilidad de que quien lo padece encuentre cualquier forma de gratificación, es remota. Las víctimas, mayoritariamente niñas, lo “borran” de la memoria, como una suerte de defensa para vivir con menos dolor y miedo, porque, como dice la protagonista de la película “quien tenía que protegerlas del daño, era el daño”.

 

Lamentablemente, estas y otras vulneraciones sexuales que padecen las mujeres en los distintos momentos de sus vidas, se tratan como si tuvieran fecha de vencimiento. Así que cuando algunas se han atrevido a denunciar a sus acosadores y violadores, pasados los años, cuando por fin tienen fuerza o están a salvo de ellos, son sometidas a toda clase de sospechas, como le ocurrió recientemente a la periodista Claudia Morales (El Espectador, enero 18 de 2018).



Cabe recordar que frente a la denuncia de tantas actrices estadounidenses contra los directores Harvey Weinstein, Bret Ratner, el realizador James Toback y los actores Dustin Hoffman y Kevin Spacey, se produjo un gran movimiento de solidaridad en Estados Unidos y otros lugares del mundo, expresado en las redes sociales como el “#me too” (a mí también) y en Francia el #Times up, (¡levántate!).

 

Mediante un manifiesto, cien actrices e intelectuales francesas destacadas, como Catherine Deneuve, expresaron su desacuerdo con la campaña. Advierten que si bien es cierto la violación es un delito, “defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual. En síntesis, consideran que “Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy difíciles que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua”. Afirman que una mujer no es reductible a su cuerpo, así que lo que allí le ocurra, no puede ser definitivo. Se convierten, con tal afirmación en seguidoras de René Descartes, quien planteaba “pienso, luego existo”. Asimismo, se alinderan con la religión católica, para la cual lo que importa es salvar el alma, un orden abstracto que es mucho más importante que la materialidad del ser.

 

La división cuerpo/mente o cuerpo/alma afecta la integridad y dignidad del ser, que es consciencia incarnada, es decir, corporalidad. Para facilitar la comprensión de este concepto, recordemos que las especies animales si tienen cuerpo, pero no pueden dar cuenta de su biografía y de las experiencias vividas: por eso, solamente la especie humana no tiene un cuerpo, es corporalidad2.

 

En Colombia, por su parte, el columnista de Semana, Antonio Caballero, consideró “que tocar un coño y unas tetas” o robar un beso, no podía asimilarse al abuso sexual, en un intento por desprestigiar la palabra de las mujeres acosadas y abusadas sexualmente.

 

Tales planteamientos contribuyen a la impunidad del acoso y del abuso sexual. Cada mujer vulnerada se pregunta si tiene sentido denunciar, cuando no obtendrá justicia y en cambio, deberá soportar, además del sufrimiento ya vivido, el escarnio social y toda clase de comentarios mal intencionados sobre las razones por las cuáles tardó en denunciar. En algunas sociedades, las víctimas prefieren suicidarse, porque se las estigmatiza y expulsa de su comunidad, como si padeciesen una enfermedad contagiosa.

 

En este orden sociosexual patriarcal, la corporalidad, es decir la vida de ellas está al servicio de ellos. Las víctimas de todas las formas de abuso, acoso y explotación son principalmente quienes disponen de menores recursos de poder sexual, económico, político y cultural; vale decir, la mayoría de las campesinas, afrodescendientes, indígenas, raizales, palenqueras, rom, lesbianas transexuales intersexuales, habitantes de los barrios marginales, desempleadas, desarraigadas o desterritorializadas y mujeres con alguna discapacidad, es decir, las subordinadas y sometidas a las asimetrías del poder socioeconómico. Las más afectadas, dada su escasa capacidad para defenderse, son las niñas y las jóvenes, como lo recuerda sin velo alguno el rapto, violación y asesinato de la niña Yuliana Andrea Samboní por parte de Rafael Uribe Noguera, miembro de una familia acaudalada de la capital del país, suceso que recordó a todos y todas que en Colombia aún se paga el derecho de pernada por el cual no pocos oligarcas, mafiosos y otros personajes llegados a ricos, aún salen de cacería de mujeres de todas las edades como satisfacción del mismo.

 

El estudio publicado en agosto de 2017 que realizaron entre 2010 y 2015 varias Ongs, sobre una muestra de 142 municipios (mucho menos del 10 por ciento de los municipios que tiene Colombia) en los cuales hacen fuerte presencia la fuerza pública, guerrilla y paramilitares o Bacrim, muestra que la prevalencia de violencia sexual contra las mujeres fue del 18,36 por ciento, es decir, 875.437 mujeres fueron víctimas directas de algún tipo de violencia sexual (Encuesta de prevalencia de violencia sexual en contra de las mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano 2010-2015). Es fácil imaginar lo que puede estar ocurriendo en el resto del país…

 

Todos los bandos enfrentados en el conflicto armado utilizaron la violencia sexual como instrumento de guerra. Sin embargo, no hay que confundirse: las violencias contra las niñas, jóvenes y adultas se exacerban en el conflicto y postconflicto, pero no son producidas por estos. Hacen parte del orden sociosexual, es decir, del ordenamiento social que otorga a los varones el control sobre las corporalidades/vidas de las mujeres, sobre sus bienes, sobre su capacidad productiva y reproductiva.

 

Los saberes contribuyen al desconocimiento del trabajo de las mujeres

 

Como ocurre en toda contienda bélica, los distintos ámbitos del conocimiento, contribuyen a legitimar la desigualdad, explotación y dominación.

 

En un campo estratégico, como es el saber económico, se postula una tajante división entre el mundo de la producción mercantil, la que se comercializa, y el ámbito de la producción y reproducción de la vida, que se consume en los hogares y familias.

 

Los enfoques liberal y neoliberal tienden a mostrar a los seres humanos como una especie de hongos, que brotamos de la tierra, convertidos y convertidas en adultas o adultos, sin que nadie nos proporcione cuidados en las enfermedades infantiles, soporte afectivo y alimentario y estímulo para los aprendizajes básicos de sobrevivencia y convivencia social como el control de esfínteres, el auto-aseo, la auto-alimentación, el lenguaje mismo. Por lo tanto, tampoco existen las personas que limpian la ropa, las casas, hacen los alimentos, cuidan a menores, enfermas enfermos y mayores, quienes, en su mayoría, son mujeres.

 

Desde los años 80 del siglo anterior, las organizaciones de mujeres y las feministas luchamos por la valoración del trabajo invisible y no remunerado en la esfera familiar, y actualmente, este se contabiliza, a través de las llamadas Cuentas satelitales del trabajo doméstico no remunerado3. Porque este trabajo es indispensable para que funcione la humanidad, este 8M le dijimos al mundo: “Nosotras movemos el mundo, nosotras podemos pararlo”.

 

Para hacer posible otro orden civilizatorio el 8M demandamos políticas justas para las mujeres

 

Oxfam informa que 8 varones poseen la misma riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres del planeta y que, de mantenerse el ritmo actual, “llevará 170 años para que se emplee a mujeres y hombres en la misma proporción, se les pague el mismo salario por el mismo trabajo, y tengan los mismos niveles de representación en puestos de dirección” (Oxfam, 2017).

 

Esta descomunal desigualdad hace parte de la concentración de poder y control sobre la sexualidad, la afectividad y la capacidad reproductiva de las mujeres por parte del heteropatriarcado y es la condición para mantener la extrema vulnerabilidad de millones de mujeres, niñas y adultas en este planeta. Contra esta desigualdad paramos el 8 de marzo.

 

En estos años finales de la segunda década del siglo XXI, reconociendo las limitaciones de las políticas públicas de género, estamos retomando los ideales emancipatorios del feminismo de los años 70 del siglo pasado que el neoliberalismo intentó cooptar a través del discurso liviano o light de género.

 

En su mejor versión, el enfoque de género conduciría a reformas para el logro de la igualdad legal entre mujeres y hombres, y a una distribución más equilibrada del poder entre ellas y ellos, por medio de políticas públicas, que al estar insertas en Estados patriarcales capitalistas, ni siquiera disminuyen las brechas socioeconómicas. Tengamos en cuenta que pasados casi 25 años de la puesta en marcha del enfoque de género en las políticas públicas para las mujeres, la desigualdad salarial por razón de género en el mundo se mantiene en el 23 por ciento, es decir, las mujeres ganamos el 77 por ciento de lo que ganan los hombres (Fondo de Población de Naciones Unidas, 2017). Igualmente, en la mayor parte del mundo no somos más del 22 por ciento del poder político. Y el feminicidio, se ha convertido en una pandemia universal, que cada vez cobra vidas de mujeres más jóvenes.

 

A diferencia del enfoque de género, las feministas emancipatorias consideramos que hay que transformar el orden económico y la forma como se distribuye la riqueza, la propiedad de la tierra, de los medios de producción y el orden cultural y sexual sobre el cual está establecida esta sociedad.

 

Exigimos que todos los gobiernos del mundo acojan e impulsen tres componentes fundamentales para reducir la desigualdad –CRI: mayor inversión en el gasto social, reformas tributarias a favor de las mujeres y la protección, y avance en materia de derechos de las trabajadoras y trabajadores, según lo propuesto por Oxfam y Development Finance International (DFI).

 

Paramos el 8M para denunciar el femigenocidio, o genocidio de las mujeres el mundo y por qué la justicia para las niñas, las adultas las mayores.

 

El 8M paramos para construir un país y un mundo donde nacer mujer no sea una desgracia, donde no haya ablación del clítoris, como todavía ocurre en algunas comunidades indígenas de Colombia.


Nuestro paro asumió diversas formas: nos salimos de las casas, dejamos de hacer oficio, dejamos de hacer el amor para el disfrute ajeno, con el fin de dedicarnos a conquistar un lugar bajo el sol donde sea posible vivir sin miedo al abuso sexual por parte del padre, el hermano, el padrastro, el tío, el amigo cercano, el profesor, el jefe, el director o realizador de cine, o simplemente, el transeúnte que siente que las mujeres son un objeto para su deleite y control personal.

 

Decidimos que en el 8M nuestra mejor labor era hacer posible un lugar, donde por fin, nacer mujer no signifique tener que sacrificar el proyecto personal a la maternidad o esposidad.

 

Usamos nuestras voces, nuestras canciones y nuestros bailes para invitar a todas y todos a construir un mundo sin explotación ni subordinación, en el cual podamos decidir sobre nuestro placer, nuestro deseo y nuestra capacidad reproductiva, y elijamos con quién, para qué y cuándo tenemos relaciones sexuales.

 

El 8M invitamos, convocamos y movimos el planeta para que entre todas y todos transformemos las sociedades, erradiquemos de la vida humana al patriarcado, al capitalismo, al colonialismo, al extractivismo, al guerrerismo: las generaciones venideras tienen derecho a un mundo viable y con justicia para todas las niñas, las jóvenes y las adultas; durante este 8M, y las jornadas preparatorias se lo recordamos y se lo dijimos con claridad al mundo entero.

 


 

* Feminista por justicia emancipatoria y corporalizada- Economista, Especialista en Políticas Públicas y Género, Candidata a Magister en Filosofía, Doctora en Procesos Sociales y Políticos de América Latina-Colectiva Feministas Emancipatorias.
1 https://cinepsicoanalisisycultura.wordpress.com/2012/11/23/bliss-el-amor-es-extasis/
2 Corporalidad. Es una categoría que indica que no hay un antagonismo u oposición entre mente y cuerpo, como pretenden algunas iglesias y otros enfoques teóricos. En cada ser humano, está presente una rica y compleja historia y biografía humana: somos una consciencia que está incarnada y se expresa en la diversidad propia de la especie humana: el género, la etnia, la condición social y económica, la orientación/opción sexual, entre otras situaciones y condiciones. No es correcto decir: tengo un cuerpo, como quien posee cualquier objeto del cual puede tomar distancia. Somos corporalidad.
3 Ley 1413 del 2010, por medio de la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país.

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Huelga planetaria…gran logro de las luchas de las organizaciones de mujeres y de los feminismos

Declarar una guerra en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío. Con esta huelga enfrentaron la trivialización que diversas instituciones han hecho del día internacional dedicado a lucha por los derechos de las mujeres


Declarar una huelga en todo el mundo es una gran osadía, un gesto de máxima rebeldía y poderío, equiparable solamente a las luchas que durante muchos años adelantaron los obreros y obreras del mundo para conquistar el 1 de Mayo como día internacional de la clase obrera.

 

En el 2017, las feministas y organizaciones de mujeres realizamos, por primera vez, una huelga planetaria contra el sistema patriarcal, contra la desigualdad del capitalismo neoliberal y contra las distintas formas de exclusión, aprovechando los medios y tecnologías como whatsapp y el internet, entre otros.

 

Con esta huelga enfrentamos y confrontamos la trivialización que los medios de comunicación, las empresas, los partidos y hasta los sindicatos han pretendido hacer del día internacional dedicado a la lucha por los derechos de las mujeres.A pesar de que el sentido de esta protesta mundial tiene variedad de interpretaciones y sentidos para las organizaciones y grupos que la promovemos en tantos lugares de la tierra, es claro que logramos emocionar a miles de mujeres, reconocerlas y valorar su aporte a la construcción de la riqueza material y espiritual y concitamos su indignación contra este destructivo orden sociosexual, contra esta civilización que amenaza la vida humana y no humana.

 

Se preguntarán algunas personas porque este 8M nos declaramos en huelga y nos fuimos a la calles, nos dedicamos a marchar, reír, cantar y lanzar nuestras arengas. ¿Contra quién fue esta huelga? ¿Acaso puede considerarse que el compañero, marido, amante, la familia, son los explotadores?

 

¡Sí! Radicalmente sí, cuando en la familia no hay un reparto democrático de las labores domésticas y se cree que la mamá, la esposa o compañera es la responsable del orden, del aseo, del bienestar común.


¡Sí! Absolutamente cierto, si el goce sexual es solo para el varón y si hacer el amor se convierte para la mujer en un acto forzado.

 

Sí! Si las hijas e hijos no comparten todas las tareas del hogar, según su edad y circunstancias, y si las adultas de la familia se ven obligadas a renunciar a su formación, educación, al disfrute del tiempo libre, para que las y los más jóvenes vivan “al ancho”, estudien, vayan a cine, salgan de rumba, mientras ellas se quedan en casa, limpiando, lavando, cocinando, empobreciéndose en todo sentido.

 

El 8M pretende justicia para las mujeres en el ahora, no en un hipotético futuro donde se producirá la liberación de las y los oprimidos. Busca erradicar esa primera esclavitud, que es por supuesto, la sujeción al trabajo gratuito, no remunerado que nos pretenden inculcar como parte del amor abnegado y sufrido, del amor romántico según el cual, debemos entregarlo todo, sin esperar nada a cambio.

 

Por eso, la huelga también se hace contra el orden global heteropatriarcal –un patriarcado en el que predominan los varones y la lógica heterosexual– que es depredador de la naturaleza, que destruye nuestras corporalidades, que nos somete a tráfico y explotación sexual desde la infancia, un orden civilizatorio al servicio de la acumulación de poder y riqueza para unos pocos, a costa de la miseria y dolor de millones de personas.

 

Por eso, la huelga fue realizada contra toda entidad o institución cómplice de este orden y de esta civilización, llámese pareja, familia, iglesia, partido, organización social, sindicato o movimiento barrial.

 

No fue fácil. Nosotras la hicimos en Colombia en medio de la contienda electoral en la cual las élites dueñas del país están concentradas en “atornillarse” a los cargos de elección popular por otro cuatrienio, mientras que los movimientos sociales y democráticos, enfrentan complejos y simultáneos escenarios: participan en la lucha electoral, demandan del gobierno de Santos cumplimiento a lo pactado mediante el Acuerdo de Paz con las Farc, apoyan un acuerdo similar con el Ejército de Liberación Nacional –Eln–, y, al mismo tiempo, esquivan las balas criminales que le disparan los enemigos de la paz, la ultraderecha, los paramilitares que se quedaron en la retaguardia esperando precisamente este momento.

 

Así que, ¿a quién le importa la guerra contra las mujeres, que de manera continua produce víctimas en los hogares, en las calles, en los colegios y universidades, en los ámbitos de la salud, la educación, el empleo, el ejercicio político, y, de manera agravada, en las regiones donde opera el narcotráfico y las bandas criminales?

 

Distintas modalidades de una guerra casi invisible

 

Las modalidades de daño que se utilizan en esta guerra del heteropatriarcado contra las mujeres, van desde las exclusiones en el mundo político, social, cultural y económico, hasta el exterminio físico y las lesiones que no son letales en forma inmediata y que ocasionan en las niñas, las jóvenes y adultas daño emocional permanente. Invisible, pero tangible: son vidas humanas destrozadas por largo tiempo, quizás para siempre.

 

Así ocurre con el abuso sexual infantil infringido por el padre (o personas a cargo de las y los menores), al interior del idealizado hogar o familia tradicional que afecta en forma determinante la capacidad de construirse una estructura del yo, esa que hace que alguien sienta que es alguien.

 

Esta violencia que no es imaginada. En el 2017, el Instituto de Medicina Legal practicó 17.908 exámenes médico legales por presunto delito sexual a menores de edad. El 84,2 por ciento de las víctimas eran niñas, entre los 10 a 14 años de edad, con 8.278 casos. Luego están las menores de 5 a 9 años.

 

A pesar de los esfuerzos de entidades internacionales y nacionales que buscan enfrentar esta problemática, poco hemos aprendido de las consecuencias que deja para toda la vida en quienes padecen esta vulneración. Como muestra la película realizada en 1997 “Bliss, el amor es extasis” (que puede verse en Netflix), la protagonista es violada a la edad de cinco años por su padre. En su vida adulta y de casada, esta mujer es desdichada y no puede identificar las razones por las cuales tiene una personalidad límite. No encuentra sustento en sí misma, depende de manera enfermiza de la aprobación y apoyo ajeno, y busca inconscientemente, reproducir el abuso sexual infantil vivido.

 

Herminia Hernáiz, Doctora en Psicología Clínica y Psicoanalista1, señala en relación con esta lesión emocional: “La intemporalidad del inconsciente hace que el trauma vivido se repita sin cesar como una forma de intentar resolverlo, sin embargo esa misma función de resolución deja como suspendido el proceso de convertirse en persona o la consolidación del ser”. En palabras simples, es un daño que es casi siempre irreversible y la posibilidad de que quien lo padece encuentre cualquier forma de gratificación, es remota. Las víctimas, mayoritariamente niñas, lo “borran” de la memoria, como una suerte de defensa para vivir con menos dolor y miedo, porque, como dice la protagonista de la película “quien tenía que protegerlas del daño, era el daño”.

 

Lamentablemente, estas y otras vulneraciones sexuales que padecen las mujeres en los distintos momentos de sus vidas, se tratan como si tuvieran fecha de vencimiento. Así que cuando algunas se han atrevido a denunciar a sus acosadores y violadores, pasados los años, cuando por fin tienen fuerza o están a salvo de ellos, son sometidas a toda clase de sospechas, como le ocurrió recientemente a la periodista Claudia Morales (El Espectador, enero 18 de 2018).



Cabe recordar que frente a la denuncia de tantas actrices estadounidenses contra los directores Harvey Weinstein, Bret Ratner, el realizador James Toback y los actores Dustin Hoffman y Kevin Spacey, se produjo un gran movimiento de solidaridad en Estados Unidos y otros lugares del mundo, expresado en las redes sociales como el “#me too” (a mí también) y en Francia el #Times up, (¡levántate!).

 

Mediante un manifiesto, cien actrices e intelectuales francesas destacadas, como Catherine Deneuve, expresaron su desacuerdo con la campaña. Advierten que si bien es cierto la violación es un delito, “defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual. En síntesis, consideran que “Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy difíciles que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua”. Afirman que una mujer no es reductible a su cuerpo, así que lo que allí le ocurra, no puede ser definitivo. Se convierten, con tal afirmación en seguidoras de René Descartes, quien planteaba “pienso, luego existo”. Asimismo, se alinderan con la religión católica, para la cual lo que importa es salvar el alma, un orden abstracto que es mucho más importante que la materialidad del ser.

 

La división cuerpo/mente o cuerpo/alma afecta la integridad y dignidad del ser, que es consciencia incarnada, es decir, corporalidad. Para facilitar la comprensión de este concepto, recordemos que las especies animales si tienen cuerpo, pero no pueden dar cuenta de su biografía y de las experiencias vividas: por eso, solamente la especie humana no tiene un cuerpo, es corporalidad2.

 

En Colombia, por su parte, el columnista de Semana, Antonio Caballero, consideró “que tocar un coño y unas tetas” o robar un beso, no podía asimilarse al abuso sexual, en un intento por desprestigiar la palabra de las mujeres acosadas y abusadas sexualmente.

 

Tales planteamientos contribuyen a la impunidad del acoso y del abuso sexual. Cada mujer vulnerada se pregunta si tiene sentido denunciar, cuando no obtendrá justicia y en cambio, deberá soportar, además del sufrimiento ya vivido, el escarnio social y toda clase de comentarios mal intencionados sobre las razones por las cuáles tardó en denunciar. En algunas sociedades, las víctimas prefieren suicidarse, porque se las estigmatiza y expulsa de su comunidad, como si padeciesen una enfermedad contagiosa.

 

En este orden sociosexual patriarcal, la corporalidad, es decir la vida de ellas está al servicio de ellos. Las víctimas de todas las formas de abuso, acoso y explotación son principalmente quienes disponen de menores recursos de poder sexual, económico, político y cultural; vale decir, la mayoría de las campesinas, afrodescendientes, indígenas, raizales, palenqueras, rom, lesbianas transexuales intersexuales, habitantes de los barrios marginales, desempleadas, desarraigadas o desterritorializadas y mujeres con alguna discapacidad, es decir, las subordinadas y sometidas a las asimetrías del poder socioeconómico. Las más afectadas, dada su escasa capacidad para defenderse, son las niñas y las jóvenes, como lo recuerda sin velo alguno el rapto, violación y asesinato de la niña Yuliana Andrea Samboní por parte de Rafael Uribe Noguera, miembro de una familia acaudalada de la capital del país, suceso que recordó a todos y todas que en Colombia aún se paga el derecho de pernada por el cual no pocos oligarcas, mafiosos y otros personajes llegados a ricos, aún salen de cacería de mujeres de todas las edades como satisfacción del mismo.

 

El estudio publicado en agosto de 2017 que realizaron entre 2010 y 2015 varias Ongs, sobre una muestra de 142 municipios (mucho menos del 10 por ciento de los municipios que tiene Colombia) en los cuales hacen fuerte presencia la fuerza pública, guerrilla y paramilitares o Bacrim, muestra que la prevalencia de violencia sexual contra las mujeres fue del 18,36 por ciento, es decir, 875.437 mujeres fueron víctimas directas de algún tipo de violencia sexual (Encuesta de prevalencia de violencia sexual en contra de las mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano 2010-2015). Es fácil imaginar lo que puede estar ocurriendo en el resto del país…

 

Todos los bandos enfrentados en el conflicto armado utilizaron la violencia sexual como instrumento de guerra. Sin embargo, no hay que confundirse: las violencias contra las niñas, jóvenes y adultas se exacerban en el conflicto y postconflicto, pero no son producidas por estos. Hacen parte del orden sociosexual, es decir, del ordenamiento social que otorga a los varones el control sobre las corporalidades/vidas de las mujeres, sobre sus bienes, sobre su capacidad productiva y reproductiva.

 

Los saberes contribuyen al desconocimiento del trabajo de las mujeres

 

Como ocurre en toda contienda bélica, los distintos ámbitos del conocimiento, contribuyen a legitimar la desigualdad, explotación y dominación.

 

En un campo estratégico, como es el saber económico, se postula una tajante división entre el mundo de la producción mercantil, la que se comercializa, y el ámbito de la producción y reproducción de la vida, que se consume en los hogares y familias.

 

Los enfoques liberal y neoliberal tienden a mostrar a los seres humanos como una especie de hongos, que brotamos de la tierra, convertidos y convertidas en adultas o adultos, sin que nadie nos proporcione cuidados en las enfermedades infantiles, soporte afectivo y alimentario y estímulo para los aprendizajes básicos de sobrevivencia y convivencia social como el control de esfínteres, el auto-aseo, la auto-alimentación, el lenguaje mismo. Por lo tanto, tampoco existen las personas que limpian la ropa, las casas, hacen los alimentos, cuidan a menores, enfermas enfermos y mayores, quienes, en su mayoría, son mujeres.

 

Desde los años 80 del siglo anterior, las organizaciones de mujeres y las feministas luchamos por la valoración del trabajo invisible y no remunerado en la esfera familiar, y actualmente, este se contabiliza, a través de las llamadas Cuentas satelitales del trabajo doméstico no remunerado3. Porque este trabajo es indispensable para que funcione la humanidad, este 8M le dijimos al mundo: “Nosotras movemos el mundo, nosotras podemos pararlo”.

 

Para hacer posible otro orden civilizatorio el 8M demandamos políticas justas para las mujeres

 

Oxfam informa que 8 varones poseen la misma riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres del planeta y que, de mantenerse el ritmo actual, “llevará 170 años para que se emplee a mujeres y hombres en la misma proporción, se les pague el mismo salario por el mismo trabajo, y tengan los mismos niveles de representación en puestos de dirección” (Oxfam, 2017).

 

Esta descomunal desigualdad hace parte de la concentración de poder y control sobre la sexualidad, la afectividad y la capacidad reproductiva de las mujeres por parte del heteropatriarcado y es la condición para mantener la extrema vulnerabilidad de millones de mujeres, niñas y adultas en este planeta. Contra esta desigualdad paramos el 8 de marzo.

 

En estos años finales de la segunda década del siglo XXI, reconociendo las limitaciones de las políticas públicas de género, estamos retomando los ideales emancipatorios del feminismo de los años 70 del siglo pasado que el neoliberalismo intentó cooptar a través del discurso liviano o light de género.

 

En su mejor versión, el enfoque de género conduciría a reformas para el logro de la igualdad legal entre mujeres y hombres, y a una distribución más equilibrada del poder entre ellas y ellos, por medio de políticas públicas, que al estar insertas en Estados patriarcales capitalistas, ni siquiera disminuyen las brechas socioeconómicas. Tengamos en cuenta que pasados casi 25 años de la puesta en marcha del enfoque de género en las políticas públicas para las mujeres, la desigualdad salarial por razón de género en el mundo se mantiene en el 23 por ciento, es decir, las mujeres ganamos el 77 por ciento de lo que ganan los hombres (Fondo de Población de Naciones Unidas, 2017). Igualmente, en la mayor parte del mundo no somos más del 22 por ciento del poder político. Y el feminicidio, se ha convertido en una pandemia universal, que cada vez cobra vidas de mujeres más jóvenes.

 

A diferencia del enfoque de género, las feministas emancipatorias consideramos que hay que transformar el orden económico y la forma como se distribuye la riqueza, la propiedad de la tierra, de los medios de producción y el orden cultural y sexual sobre el cual está establecida esta sociedad.

 

Exigimos que todos los gobiernos del mundo acojan e impulsen tres componentes fundamentales para reducir la desigualdad –CRI: mayor inversión en el gasto social, reformas tributarias a favor de las mujeres y la protección, y avance en materia de derechos de las trabajadoras y trabajadores, según lo propuesto por Oxfam y Development Finance International (DFI).

 

Paramos el 8M para denunciar el femigenocidio, o genocidio de las mujeres el mundo y por qué la justicia para las niñas, las adultas las mayores.

 

El 8M paramos para construir un país y un mundo donde nacer mujer no sea una desgracia, donde no haya ablación del clítoris, como todavía ocurre en algunas comunidades indígenas de Colombia.


Nuestro paro asumió diversas formas: nos salimos de las casas, dejamos de hacer oficio, dejamos de hacer el amor para el disfrute ajeno, con el fin de dedicarnos a conquistar un lugar bajo el sol donde sea posible vivir sin miedo al abuso sexual por parte del padre, el hermano, el padrastro, el tío, el amigo cercano, el profesor, el jefe, el director o realizador de cine, o simplemente, el transeúnte que siente que las mujeres son un objeto para su deleite y control personal.

 

Decidimos que en el 8M nuestra mejor labor era hacer posible un lugar, donde por fin, nacer mujer no signifique tener que sacrificar el proyecto personal a la maternidad o esposidad.

 

Usamos nuestras voces, nuestras canciones y nuestros bailes para invitar a todas y todos a construir un mundo sin explotación ni subordinación, en el cual podamos decidir sobre nuestro placer, nuestro deseo y nuestra capacidad reproductiva, y elijamos con quién, para qué y cuándo tenemos relaciones sexuales.

 

El 8M invitamos, convocamos y movimos el planeta para que entre todas y todos transformemos las sociedades, erradiquemos de la vida humana al patriarcado, al capitalismo, al colonialismo, al extractivismo, al guerrerismo: las generaciones venideras tienen derecho a un mundo viable y con justicia para todas las niñas, las jóvenes y las adultas; durante este 8M, y las jornadas preparatorias se lo recordamos y se lo dijimos con claridad al mundo entero.

 


 

* Feminista por justicia emancipatoria y corporalizada- Economista, Especialista en Políticas Públicas y Género, Candidata a Magister en Filosofía, Doctora en Procesos Sociales y Políticos de América Latina-Colectiva Feministas Emancipatorias.
1 https://cinepsicoanalisisycultura.wordpress.com/2012/11/23/bliss-el-amor-es-extasis/
2 Corporalidad. Es una categoría que indica que no hay un antagonismo u oposición entre mente y cuerpo, como pretenden algunas iglesias y otros enfoques teóricos. En cada ser humano, está presente una rica y compleja historia y biografía humana: somos una consciencia que está incarnada y se expresa en la diversidad propia de la especie humana: el género, la etnia, la condición social y económica, la orientación/opción sexual, entre otras situaciones y condiciones. No es correcto decir: tengo un cuerpo, como quien posee cualquier objeto del cual puede tomar distancia. Somos corporalidad.
3 Ley 1413 del 2010, por medio de la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país.

Publicado enEdición Nº244