Martes, 08 Octubre 2013 17:08

La nueva etapa del neozapatismo mexicano

La nueva etapa del neozapatismo mexicano

"...Como si fuera que [email protected] [email protected] [email protected] no sabemos cómo será un cambio que queremos (...) Así que [email protected] indígenas y no indígenas pobres, éntrenle a la lucha, organícense, diríjanse entre ustedes, no se dejen dirigir o vean bien a los que quieren ustedes que los dirige, que haga lo que deciden ustedes y verán que las cosas van agarrando camino parecido a como estamos [email protected] [email protected] zapatistas".

Subcomandante Insurgente Moisés, Comunicado "Ellos y Nosotros. VI - Las Miradas. 6.- Él Somos", 14 de febrero de 2013.

 

 

 

 

 

 

La serie de Comunicados emitidos por el EZLN, entre el 21 de diciembre de 2012 y el 14 de marzo de 2013, inaugura, sin duda alguna, una nueva etapa de vida y de actividad del importante y digno movimiento del neozapatismo mexicano. Nueva etapa fundamental, cuya magnitud solo es comparable, si la ubicamos dentro del entero periplo de la historia del neozapatismo mexicano, primero, a la irrupción pública de este movimiento el primero de enero de 1994, y luego, a la etapa abierta en junio de 2005, con el lanzamiento de la importante iniciativa que en su momento constituyó el movimiento de La Otra Campaña.


Pues si abarcamos en conjunto la historia neozapatista, desde noviembre de 19831  y hasta hoy, resulta claro que la misma se subdivide y periodiza, en una primera aproximación general, en las cuatro etapas referidas, es decir, la primera etapa clandestina, de los orígenes y de la conformación de un vasto y potente movimiento social indígena rebelde, y la preparación para una insurrección armada (noviembre de 1983 - enero de 1994), seguida de un viraje radical y del paso a una lucha civil, abierta, y en alianza con la sociedad civil, mexicana e internacional (enero de 1994 - junio de 2005), continuada después por una tercera etapa, del primer intento de organizar en México un movimiento de escala nacional, anticapitalista y antisistémico, al margen de la clase política mexicana y de los ilusorios espacios electorales (junio de 2005 - noviembre de 2012) y que hace solo unos pocos meses ha dado lugar a una cuarta y nueva etapa, encaminada a promover, multiplicar, organizar y coordinar una infinidad de luchas y experiencias de construcción de su propia autonomía, por parte de miles de colectivos de México y del mundo, que al unirse y organizarse en varios movimientos, serán capaces de derrocar a sus malos gobiernos y de enfrentar y vencer a sus explotadores y dominadores, para desde abajo y a la izquierda, comenzar a construir nuevos mundos sin explotación, sin despojo, sin desprecio, sin represión, pero también sin exclusión y sin las asimetrías siempre presentes del "arriba" y el "abajo", mundos "en los que quepan muchos mundos" (diciembre de 2012 - hasta el día de hoy).


Cuarta o nueva etapa de la vida del neozapatismo, que nos lleva entonces a preguntarnos sobre las continuidades y las discontinuidades principales de la misma, respecto de la tercera etapa que le precede inmediatamente, pero también, respecto del entero itinerario del movimiento indígena rebelde hecho público en enero de 1994. Dialéctica de continuidades y discontinuidades, que no sólo nos permitirá reconocer de modo más preciso los perfiles actuales del neozapatismo mexicano, sino también el sentido de sus nuevas propuestas e iniciativas, así como el nuevo papel que ya ha comenzado a jugar y que continuará jugando en México, en América Latina y en todo el mundo.


Una cuarta etapa del neozapatismo, que sin duda mantiene y recrea bajo nuevas formas, tanto la vocación radicalmente anticapitalista y antisistémica que ha afirmado desde sus comienzos, como también su apertura y convocatoria hacia las clases, grupos y sectores subalternos de la sociedad mexicana y mundial, antes nombrados como "sociedad civil", luego como "pueblo de México" y "pueblos del mundo", y ahora como "los de abajo", nacionales e internacionales.


O también su constante búsqueda, en diálogo permanente con esos subalternos mexicanos y de muchos otros países, de los caminos concretos que permitan cambiar radicalmente a México y al mundo, por vías inteligentes y lo más incruentas posibles, frente al cada vez más evidente e inminente estallido social de grandes proporciones que se anuncia en México, y frente a la también acrecentada multiplicación de crisis nacionales, de movimientos sociales anticapitalistas, y de revueltas sociales diversas, las que desde 2011 hasta hoy, parecen cada vez más abundantes y cada vez más presentes a todo lo largo y ancho del entero tejido social planetario.


E igualmente, la reiteración de la postura que ellos han mantenido desde sus orígenes, de negarse a tratar de ser "vanguardia" en el sentido clásico pre-1968 de este término, es decir, su negativa a imponer su proyecto de lucha, su programa, su estrategia y sus tácticas, y finalmente hasta su concepción del mundo, a todo el resto de los subalternos nacionales y extranjeros, rechazando homogeneizar desde sí mismos al movimiento y también hegemonizarlo desde arriba, para dirigirlo y llevarlo a la tierra prometida de un mundo no capitalista, ni clasista, ni prehistórico.


Continuidades importantes de esta cuarta etapa neozapatista con todas las etapas anteriores, que también se combinan con algunas permanencias de ciertos elementos de la tercera etapa del neozapatismo, aun presentes en esta etapa nueva recién comenzada. Pues nuevamente se plantea la propuesta encaminada a promover y consolidar un vasto movimiento nacional antisistémico mexicano, que enfrente ahora al actual gobierno autoritario, neoliberal y corrupto del viejo PRI reciclado, y luche por sustituirlo por un nuevo gobierno que "Mande Obedeciendo", al mismo tiempo en que este mismo movimiento mexicano colabora y participa, en la medida de sus fuerzas y posibilidades, dentro de la más amplia y compleja lucha en contra del devastador capitalismo mundial.


Además, permanece también el esfuerzo de delimitar claramente la frontera entre "ellos" y "nosotros", es decir, el intento de clarificar con precisión y detalle quiénes son los grupos, colectivos, sectores y clases sociales que llevarán a cabo el cambio social radical, y quiénes son los escasos enemigos que se opondrán a este mismo cambio. O para decirlo en términos de los propios textos neozapatistas, con quién luchar, cómo luchar y dónde y cuándo afirmar y desplegar esos frentes de lucha general, pero también en contra de quién afirmar esas luchas.


También, esta etapa neozapatista que ahora arranca, vuelve a refrendar la reivindicación de buscar y de encarnar la construcción de otra forma de hacer política, que se distancie completamente de las degradadas formas en que todas las clases políticas del planeta, incluida naturalmente la mexicana, llevan a cabo esta actividad, como un sinónimo de la corrupción, el nepotismo, la renuncia a los principios y la vergonzosa búsqueda del poder por el poder mismo, para en su lugar afirmar una Otra Política, basada en la ética, en lo social, y en la historia y la memoria, con verdadera vocación de servicio al pueblo, y que gira en torno de buscar solamente la "satisfacción del deber cumplido", es decir, otra política basada en el principio de "Mandar Obedeciendo"2 .


Así, junto a estas claras continuidades de esta etapa actual del neozapatismo, tanto con la tercera etapa anterior, como con todas las etapas precedentes, existen también varias discontinuidades importantes, las que en su conjunto, definen precisamente la novedad y la originalidad de esta cuarta etapa que ahora comienza, novedad original que pasamos ahora a analizar con más detenimiento.

 

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Si queremos comprender más profundamente, en qué reside la original novedad de esta cuarta etapa neozapatista, puede ser útil releer y recordar algunas de las ideas contenidas en dos de los textos importantes de la tercera etapa, que son, primero, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de 2005 y también Las Seis Preguntas sobre la Identidad Colectiva de La Otra Campaña de 2006. Porque en este texto y en esas seis preguntas, se plantearon y se respondieron varias de las definiciones cruciales no sólo del neozapatismo mexicano, sino también del vasto movimiento nacional anticapitalista y antisistémico que la iniciativa de La Otra Campaña intentaba generar.


Definiciones cruciales planteadas, que a veces quedaron sólo como preguntas abiertas a responder en el futuro, y otras veces fueron respondidas en esos mismos documentos, y que incluyen desde la definición de la identidad esencial más profunda del neozapatismo mexicano (con la pregunta abierta sobre la posible identidad esencial del movimiento nacional de La Otra Campaña), hasta las formas de organización interna de esta Otra Campaña, y pasando por la explicitación de la cosmovisión neozapatista de la caracterización de lo que era México y el mundo en 2005 y 2006, de los objetivos generales del nuevo movimiento nacional en proceso de gestación, de las tareas autoasumidas que esos objetivos implicaban, de los métodos y caminos concretos para llevar a cabo esas tareas y lograr cumplir esos objetivos, y de las preguntas aun sin responder completamente de con quién, cómo, cuándo y dónde actuar y luchar.


Y es a partir de estas definiciones establecidas y de estas preguntas abiertas, que comenzó a andar desde 2006 y en adelante esa iniciativa de La Otra Campaña3, la que en términos generales podemos decir que representó un enorme éxito. Pues en menos de dos años, esa Otra Campaña logró construir una red unificada de rebeldías antisistémicas, con presencia en los treinta y dos Estados y territorios de México, y con más de quince mil miembros4, red que además incluía a los más avanzados, lúcidos e importantes movimientos antisistémicos de todo nuestro país.


Éxito enorme de La Otra Campaña, que asustó tanto a las clases dominantes y al Estado mexicanos, que provocó el terrible incremento de la militarización y paramilitarización de todo el Estado de Chiapas, y el montaje de un acoso generalizado a las comunidades zapatistas, sometidas a partir de este momento, a una guerra no de baja sino de alta intensidad, que obligó en octubre de 2007 al repliegue de la Comisión Sexta hacia Chiapas, y a la suspensión sólo temporal pero prolongada por varios años, de la construcción de esa red nacional de rebeldías antisistémicas, y de la elaboración, desde abajo y a la izquierda, tanto del Programa Nacional de Lucha, como también del Plan Nacional de Lucha5.


De esta forma, esta nueva cuarta etapa del neozapatismo, es al mismo tiempo el fruto del balance crítico de lo que se avanzó en los siete años que duró la tercera etapa, y también el final de ese forzado repliegue a Chiapas, y de esa suspensión temporal en el proceso de conformación y maduración del ya referido movimiento nacional antisistémico de todos los subalternos de México. Y en consecuencia, un modo nuevo de recuperar, actualizar y continuar desarrollando las definiciones ya establecidas en la tercera etapa, a la vez que se retoman, para responderse, varias de las distintas preguntas que quedaron abiertas en esa misma fase inmediatamente precedente de la actual. Pero también y en esta misma lógica de que se trata ya de una nueva etapa, diferente de la anterior, la incorporación de varios elementos y dimensiones inéditas y originales, cuya finalidad es la de enriquecer, relanzar y potenciar aun más a ese movimiento nacional antisistémico en vías de gestación, lo mismo que al conjunto de las crecientes y multiplicadas revueltas populares que se hicieron particularmente visibles en 2011, y que continúan resurgiendo, reproduciéndose y multiplicándose enormemente, en nuevos espacios, con cada día, mes y año que transcurre.

 

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Si revisamos el conjunto de los Comunicados emitidos por los compañeros neozapatistas entre diciembre de 2012 y marzo de 2013, veremos que ellos se articulan en torno de cuatro ejes principales, los que referidos a otras tantas problemáticas generales, llevan a cabo la definición de los nuevos perfiles del neozapatismo mexicano. Así, un primer grupo de los Comunicados, está concentrado en hacer un breve pero preciso balance y diagnóstico crítico de la coyuntura política y social globales que ahora vive México, con el nefasto retorno del PRI al poder, y con las secuelas de la criminal herencia de los seis años del gobierno de Felipe Calderón.


Después, un segundo grupo de Comunicados, está orientado a definir la frontera clara entre "ellos", el pequeño grupo que oprime, explota, reprime, desprecia, excluye, despoja y domina, y el "nosotros", constituido por la vasta pirámide social de los que somos víctimas de toda esa explotación y opresión mencionadas. Pero también ese segundo conjunto de Comunicados, trata de establecer los mecanismos, los resortes, los modos y las formas concretas en que se articula ese dominio de ese pequeño grupo de "ellos", y también los modos, formas y mecanismos en que "nosotros" sufrimos, vivimos, toleramos, pero también y en otro momento saboteamos, nos burlamos, burlamos y resistimos, a todos esos mecanismos y estructuras de represión y control montadas por "ellos".


Un tercer grupo de Comunicados titulado "Las Miradas", aborda el tema de cómo debemos tratarnos y relacionarnos todos aquellos que somos parte de este "nosotros" colectivo y rebelde, cómo hay que organizarnos, y cómo es que debemos luchar y enfrentarnos a "ellos", y más allá de "ellos", al sistema capitalista mundial que ellos sirven, encarnan y defienden a muerte.


Por último, un cuarto grupo de Comunicados, titulados "Los más pequeñ@s", constituye ya un avance o introducción a la importante iniciativa de agosto de 2013 de la llamada "Escuelita neozapatista", es decir, un primer resumen o bosquejo de algunos de los logros centrales del neozapatismo en su complejo proceso, ya de varios lustros, de construir la verdadera autonomía global, de conquistar y edificar la libertad, de revolucionar desde abajo y a la izquierda el papel social de las mujeres, y de recrear el persistente arte de resistir y de luchar.


De este modo, el primer grupo de Comunicados cumple tres objetivos: reivindicar una vez más la presencia del neozapatismo mexicano en la coyuntura actual, nacional e internacional, hacer un somero balance del terrible y sangriento sexenio de Felipe Calderón, y finalmente, caracterizar el significado del nefasto retorno del PRI al poder, tomando además posición crítica clara frente a este retorno.


Entonces, y más allá de la intensa pero estéril campaña política llevada a cabo por el gobierno mexicano, por los grandes medios de comunicación masiva dominantes, y por los renegados intelectuales a sueldo del "arriba" social, el neozapatismo mexicano está hoy más vivo y más vigente que nunca antes6, habiendo crecido enormemente en términos numéricos, y habiéndose fortalecido y progresado mucho en términos cualitativos, en sus procesos de construcción de la autonomía, del desarrollo de su resistencia social, y del cambio y mejoramiento total de las condiciones de vida, materiales y espirituales, de los cientos de miles de indígenas rebeldes que conforman sus bases de apoyo. Por eso, el Subcomandante Marcos puede burlarse, mediante la canción de León Gieco llamada "La Cigarra", de todos aquellos que decretaron la muerte, o la agonía, o la crisis, o la inactualidad, o la decadencia, o la falta de vigencia, o la terminación del neozapatismo, afirmando retadoramente que han seguido creciendo de manera importante en términos cuantitativos, además de que hoy viven mejor que en cualquier otra parte de México, e invitando a quien quiera de buena fe comprobarlo, a asistir y verlo con sus propios ojos, por ejemplo, mediante el mecanismo de la Escuelita zapatista .


Vigencia e incluso mayor fuerza y cohesión internas del digno movimiento indígena chiapaneco, que le permiten a los compañeros reiterar el hecho de que siguen ahí, sin venderse, sin rendirse y sin claudicar, y que relanzarán su vínculo con el Congreso Nacional Indígena, con todos los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de México y del mundo, y con los nuevos movimientos sociales emergentes, para definir, construir y fortalecer un nuevo proyecto que, como ellos insisten, no es un proyecto ni de resignación, ni tampoco de guerra y destrucción, sino más bien de lucha y de abierta resistencia social.


Y si el neozapatismo y toda la red de resistencias antisistémicas y anticapitalistas que conformó a La Otra Campaña, están vivos, activos, contentos y "Cantando al sol, como la cigarra", en cambio el anterior partido gobernante, el PAN, y el nuevo partido en el poder que es el PRI, están ambos en una situación cada vez más crítica e insostenible, desgarrándose internamente, enredados en sucios asuntos de corrupción política y hasta de escandalosos e ilegales usos del dinero público, y cada vez más, sólo apoyados en el monopolio brutal de la coerción armada, la violencia física y el ejercicio directo y sin mediaciones del poder en cuanto tal.


Pues el trágico saldo que deja el sexenio de Calderón, es el de ser el gobierno más criminal de toda la historia de México desde el Porfiriato, gobierno que no sólo ignoró en el discurso y en sus posturas públicas al neozapatismo, sino que también militarizó al país entero, criminalizando en general la protesta social, y aliando al Estado mexicano con uno de los más poderosos Cárteles del narcotráfico, en el fallido e ilusorio proyecto de aniquilar a todos los demás Cárteles mexicanos, y de crear un monopolio mixto, privado y estatal, de la compra, traslado, distribución y comercio del enorme flujo del tráfico de drogas que, en proporciones crecientes, se mueve permanentemente desde Sudamérica hasta Estados Unidos. Y que también militarizó totalmente y paramilitarizó aun más, todo el territorio chiapaneco, acosando durante seis años a las comunidades neozapatistas, y montando una estrategia general de silenciamiento de los medios de comunicación y de invisibilización en general en torno del digno movimiento indígena rebelde, apoyada además a través de las ridículas y mentirosas acciones de los gobiernos federal, estatal, y locales de Chiapas.


De otra parte, estos primeros Comunicados emitidos, caracterizan también el significado del retorno del PRI a la Presidencia de México. Y entonces, rasgan el absurdo velo del pretendido "nuevo" PRI, al recordarnos la obra y la historia de sus principales personajes actuales, los que han sido responsables centrales de masacres y de represiones como las de Atenco o Acteal, pero también acusados de ser aliados del grupo de los "Zetas", además de ser borrachos empedernidos, ladrones, torpes, autoritarios, represores desalmados, y en gran medida obedientes, todos ellos aún, a las órdenes del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
Por eso, más que hablar de un "nuevo" PRI, o de una nueva y diferente etapa del PRI en el poder, habrá que pensar este retorno como un regreso del viejo PRI, sólo que ahora más autoritario, más represivo, más sumido en una crisis interna, y más desgastado en sus vínculos con la sociedad mexicana, y por ende, menos apoyado en la búsqueda de algún mínimo consenso social, por frágil y efímero que este pudiera ser, y sostenido en cambio, mucho más, en la fuerza directa del ejército y de la policía, del dominio físico, de la represión directa y de la intimidación generalizada a la población, junto a la amenaza y a veces incluso el uso real de la fuerza física directa en contra de todos los subalternos de México que se opongan o rebelen contra ese viejo PRI reciclado, a partir de sus peores trazos y de sus peores elementos.

 

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Después de este primer grupo de Comunicados, y del balance crítico que ellos concretan sobre la herencia panista de Calderón, el retorno del viejo PRI al poder, y la reafirmación de la presencia, la fuerza y la vigencia del neozapatismo en el México y el mundo de hoy, vienen los otros tres grupos de Comunicados ya mencionados. De ellos, y especialmente del segundo y el tercer grupo, y más allá de muchas otras ricas ideas allí contenidas, nosotros queremos solamente rescatar un tema fundamental, que es el de los rasgos principales y los nuevos perfiles generales que propone y presenta, esta cuarta y nueva etapa del neozapatismo mexicano en la actualidad. Perfiles y rasgos que en su conjunto, no sólo explican el final del movimiento y el proyecto conocidos como "La Otra Campaña", y su reconfiguración como el nuevo movimiento de "La Sexta", sino también el nuevo rol y proyecto que ahora, desde 2013 y en adelante, pretende jugar e impulsar el digno movimiento indígena del Sureste mexicano.


El primer cambio importante es un cambio de matiz, pero fundamental. Pues si entre 1994 y 2005 el neozapatismo desplegó su acción y su presencia predominantemente en el Estado de Chiapas, y si entre 2006 y 2012, aunque con altibajos, esa presencia y acción fue en cambio afirmada de manera dominante en escala de todo México, a través de la red nacional de La Otra Campaña, ahora, a partir de 2013, esa acción se continuará afirmando en todo el territorio mexicano, pero también y de modo más relevante que en el pasado, en la escala de todo el planeta. Por eso, dice el Subcomandante Marcos que "a partir de ahora caminaremos... lo mismo en la costa de Chiapas que en la de Nueva Zelanda. Así que el territorio de nuestro accionar está ahora claramente delimitado: el planeta llamado "Tierra"..."7.


Con lo cual, no se inventa un nuevo trazo antes inexistente, sino que más bien se acentúa y profundiza un rasgo que, si bien presente desde 1994, no había sido tan central en las dos etapas anteriores del neozapatismo. Pues como ellos han explicado, y un poco en contra de su propia voluntad, aunque ellos siempre plantearon su lucha como una lucha no exclusivamente chiapaneca, e incluso tampoco exclusivamente mexicana sino universal, no obstante y en los hechos, durante la etapa de 1994 a 2005, esa lucha se concentró sobre todo en el territorio de Chiapas, lo que hizo que uno de los objetivos explícitos de La Otra Campaña, fuera el de proyectar y extender esta lucha, precisamente, a nivel de toda la nación mexicana.


Entonces, aunque desde enero de 1994 los zapatistas afirmaron su generosa consigna de "¡Para todos todo, para nosotros nada!", y aunque siempre afirmaron muy clara y explícitamente el carácter universal de sus demandas, de su lucha y de su movimiento, organizando por ejemplo en 1996, el Primer Encuentro Intergaláctico por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, o en 2009 el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, sin embargo y en los hechos, el teatro principal de su acción fue Chiapas, entre 1994 y 2005, y todo México, entre 2006 y 20128. Mientras que ahora, sin abandonar su muy potente presencia dentro de Chiapas, ni tampoco su trabajo esencial dentro de toda la República Mexicana, le darán también más espacio y relevancia a su presencia y proyección en escala planetaria.


Mayor atención a la dimensión internacional, que refrenda y nos recuerda a todos la tesis importante de que, si bien es tarea de los mexicanos cambiar a México, y de los turcos a Turquía, y de los franceses a Francia, y de los argentinos a Argentina, etcétera, nuestro objetivo general, de todos los rebeldes antisistémicos del planeta, que es el objetivo de aniquilar al absurdo y cada día más destructivo e irracional capitalismo mundial, no estará cumplido ni completo, hasta que ese capitalismo haya sido borrado de la entera faz del planeta. Lo que, por lo demás y dada la actual etapa de su crisis terminal, parece ser un objetivo cada día más previsible y cercano en el tiempo.


Naturalmente, con este primer cambio y con ese mayor énfasis en la acción internacional, se matizan también en esta etapa nueva, las demandas principales del neozapatismo, y más ampliamente, del nuevo movimiento de "La Sexta". Entonces, si en la etapa de 1994-2005 y aun en contra de las intenciones de los propios compañeros neozapatistas, la lucha se desvió involuntariamente hacia una cierta centralidad de las demandas indígenas (por ejemplo, por ser las únicas que pudieron acordarse en los Diálogos de San Andrés, y luego de la traición del gobierno mexicano, las que terminaron pasando a primer plano), y si en el periodo de 2006-2012, reemergieron como las demandas centrales las once y luego trece demandas originales del neozapatismo, ahora esas trece demandas se mantendrán sin duda como las principales, pero matizándose, para conectarse más explícita y orgánicamente con las demandas y las luchas de los múltiples movimientos antisistémicos de todo el planeta.


Lo que, por lo demás, se ha dado ya desde antes de un modo casi natural y espontáneo. Pues si observamos las agendas principales del conjunto de revueltas populares del año de 2011, podremos fácilmente comprobar cómo desde los indignados españoles hasta los pueblos árabes, y pasando por los Ocupas de Wall Street o los estudiantes chilenos, todos ellos luchaban por democracia o por educación, o por trabajo o salud, o por libertad o techo, o cultura, o por varias de estas demandas combinadas, demandas que son, y no casualmente, parte de esas trece demandas neozapatistas actuales9.


Y si bien es claro que la lucha por la libertad no significa lo mismo en Túnez que en España, y en esta última tampoco es igual a la lucha por esta misma demanda en Estados Unidos, y que la lucha por la educación es distinta en Chile que en Colombia o en Grecia, también es muy significativo que las más recientes movilizaciones o movimientos antisistémicos en el mundo, sean luchas por las distintas libertades, por las diferentes formas de concebir a la democracia, o por los diversos modos de entender el derecho popular a la educación, o a la salud, o a la vivienda, entre otros varios.


Un segundo cambio importante en este paso a la nueva etapa, y derivado directamente del primer cambio, es el del "ritmo y la velocidad del paso" a las que habremos de marchar en este nuevo proyecto del movimiento que ahora se bautiza como "La Sexta". Pues si el objetivo último de La Sexta es el de "cambiar el mundo", y no sólo cambiar de gobierno y de partido en el poder, y además no sólo en México, y ni siquiera solamente en toda América Latina, sino en todo el planeta, entonces esta tarea implica considerar un horizonte temporal mayor que el que había sido previsto por el movimiento de La Otra Campaña.


Pues en 2005 y 2006, cuando esta Otra Campaña fue lanzada, y basándose en la propia experiencia de la génesis del Neozapatismo, que tardó una década en conformarse como un potente y vasto movimiento indígena anticapitalista y antisistémico, los compañeros llegaron a plantear que quizá esa Otra Campaña podría tardar diez o quince, o veinte años en organizarse y en alcanzar sus objetivos de transformar completamente a México, instaurando en nuestras tierras un gobierno que "mande obedeciendo", y recreando en nuestro país un mundo "parejito", sin ricos ni pobres, sin arriba ni abajo, sin explotación ni despojo, ni desprecio, ni represión, y que fuese entonces un genuino y verdadero "mundo en donde quepan muchos mundos".


Y si bien ahora se mantienen sin duda estos objetivos referidos a México, ellos se han ampliado también para proyectarse en escala planetaria, lo que implica asumir de modo más orgánico y vigente que nuestra tarea o la tarea de los miles y millones de compañeros que, como nosotros, luchan también en todo el planeta por "cambiar el mundo" y por aniquilar y borrar de la faz de la tierra al sistema capitalista mundial, a la existencia de las clases sociales, y a lo que Marx llamó la verdadera "prehistoria humana", no estará concluida hasta que triunfen en todas las naciones del orbe todos esos compañeros de los múltiples y diversos movimientos anticapitalistas y antisistémicos de todo el globo terráqueo.


Por eso, los compañeros reiteran ahora que "el andar de La Sexta es de tranco largo", lo que en nuestra opinión significa que este proceso de cambiar el mundo llevará quizá no diez o veinte años, sino tal vez una, dos o hasta tres generaciones. Aunque, muy posiblemente menos, dada la etapa de la crisis terminal del capitalismo que ahora vivimos10, y dada la agudización cada vez más terrible de los efectos de la misma, que parece haberse desencadenado y hecho cada vez más evidente, a partir de la profunda crisis económica mundial de finales del año de 2008.


Un tercer cambio, que más que cambio es una profundización y radicalización de un trazo anteriormente ya planteado y asumido, se refiere a la postura del neozapatismo y ahora de La Sexta, respecto de los partidos políticos, la clase política, las elecciones en México y los movimientos político electorales. Pues aquí, en la etapa de 1994 a 2005, se vivió un cambio muy importante, que implicó pasar de la creencia inicial del neozapatismo de que dentro de la clase política mexicana existía aún un sector realmente progresista, y que podía ser rescatado para una lucha anticapitalista y antisistémica, hacia una clara decepción frente a esta clase política, decepción consumada a partir de la vergonzosa postura de toda esa clase política, sin excepción alguna, durante el proceso de la Marcha del Color de la Tierra de 2001, y a la conclusión de que esa clase política estaba hasta tal punto degradada, corrompida y cooptada por el sistema, que era ya imposible cualquier alianza o proyecto conjunto con ninguno de sus partidos, sectores, grupos, o incluso por lo menos tendencias específicas cualquiera.


Lo que, a partir de 2005 y 2006, implicó que La Otra Campaña (autobautizada así, precisamente, para deslindarse de la campaña electoral presidencial del año de 2006), se deslindara radicalmente de dicha clase política mexicana y explicara que su trabajo, sus objetivos y su proyecto, iban por un camino radicalmente distinto, que no pretendía tan sólo un cambio de personas en el puesto de la Presidencia de México, ni tampoco un cambio del partido en el poder, sino más bien un cambio global y radical del entero sistema social capitalista, en México y también en todo el mundo.


Entonces, si bien se mantienen tanto este deslinde radical frente a la clase política mexicana, como el rechazo explícito del camino electoral en México, al mismo tiempo se radicaliza y profundiza esta tesis, al afirmar de manera contundente en el Comunicado de la serie "Ellos y Nosotros" titulado "V- La Sexta", que "entendemos que haya quienes piensan que es posible transformar las cosas desde arriba, sin convertirse en uno más de los de arriba". Tesis profunda y radicalizada frente a la idea mantenida en la etapa de 2006 a 2012, que muestra toda su importancia y consecuencias cuando la proyectamos hacia las experiencias recientes vividas en varios países de América Latina, en la cual movimientos sociales populares, progresistas y de izquierda, han llevado al poder a varios Presidentes actuales, los que una vez ubicados en esos puestos centrales del gobierno y el Estado, han terminado siempre por convertirse en "uno más de los de arriba", es decir, han renunciado a cambiar el mundo desde la perspectiva de los de abajo, en términos realmente anticapitalistas y antisistémicos, para en su lugar, dedicarse a remendar al agonizante capitalismo de sus respectivos países, atenuando los peores efectos del neoliberalismo salvaje con políticas sociales reformistas y neokeynesianas en lo económico, y también populistas y tibiamente socialdemócratas en lo social y político.


Gobiernos "progresistas" de América Latina, que como dijo alguna vez el Subcomandante Marcos, "hacen con la mano izquierda lo mismo que otros gobiernos abiertamente de derecha, hacen con la mano derecha", y que ilustra fehacientemente esta ilusoria concepción de que es posible cambiar radicalmente el mundo desde arriba, y no desde abajo y a la izquierda11.


Profundización del deslinde frente a la clase política y las elecciones, que además de ilustrarnos sobre los límites de esos gobiernos supuestamente "progresistas" de Lula y luego de Dilma Roussef, de los dos Kirchner, de Chávez y luego Nicolás Maduro, de Evo Morales o de Rafael Correa, entre otros, se deslinda también muy claramente del PRD y de Morena en México, sobre los que afirma con toda claridad que "ellos no nos necesitan para fracasar", y "nosotros no los necesitamos para sobrevivir".


El cuarto cambio que define los perfiles de esta nueva etapa del neozapatismo, tiene que ver con la cuestión del tipo de organización que adoptará el movimiento de la "Sexta". En este punto, los Comunicados recientes de diciembre de 2012 a marzo de 2013 dan la respuesta a una de las seis preguntas que se habían formulado para La Otra Campaña, la segunda pregunta, que planteaba cuál era la estructura de La Otra Campaña, o cómo era que debíamos relacionarnos entre nosotros. Y en esta nueva etapa se responde que será a través de una organización sumamente laxa, flexible y muy respetuosa de los "modos", los tiempos, los lugares y las formas de cada uno de sus integrantes individuales o colectivos, y basada en dos principios centrales: el de negarse a homogeneizar a todos sus diversos componentes, y también el de negarse a hegemonizar al conjunto de sus adherentes, desde cualquier posible "centro rector" o "mando centralizado", o "jefe, sea individual o colegiado"12.


Se trata entonces de una organización que casi parecería ser la antítesis de las viejas organizaciones partidarias de la izquierda, con su militancia estricta, su organización bien jerarquizada y articulada, su estructura vertical y rígidamente vigente, y su clara y explícita vocación de imponerle a todos sus miembros una sola idea, una sola concepción del mundo, de la lucha, de las tareas, de la estrategia y la táctica, desde las cuales derivaría un solo y único comportamiento, homogéneo e idéntico, para todos sus miembros, y también una única forma de respuesta, una sola actitud, un solo modo de entender la acción, y un único y también homogéneo camino hacia el cambio social radical.


En cambio, y en las antípodas de este tipo de organización, que homogeneíza a los movimientos, colectivos, grupos e individuos que la forman, los neozapatistas proponen reconocer y aceptar, e incluso celebrar y potenciar la inmensa diversidad y riqueza de los miembros, individuales o colectivos, que hoy forman parte de La Sexta. Porque la diferencia y la diversidad no es una debilidad de la organización, sino por el contrario, una de sus fuerzas y poderes más profundos. Y si ya Marx nos enseño que "riqueza es diversidad", ahora La Sexta nos invita a cada uno de nosotros, a afirmar, cultivar y defender nuestros peculiares y siempre diferentes "modos", "tiempos", "espacios" y nuestras formas propias de resistir, de luchar, de proponer iniciativas y de concretarlas en la práctica en las "Geografías y Calendarios" específicos y particulares de cada quién, a partir de los acuerdos de lucha y de acción que la propia Sexta vaya construyendo y consensuando progresivamente.


Pues si la heterogeneidad de los que luchan y se rebelan debe ser preservada, eso se debe a que el capitalismo y el sistema basado en clases sociales, junto a la herencia de la prehistoria humana aún vigente, sólo podrán ser vencidos y eliminados si son cuestionados, atacados y derrotados en absolutamente todos los frentes de lucha posibles. Pues si el capitalismo logró conformarse históricamente como todo un proyecto global de una entera civilización humana, entonces la lucha en contra de él no puede reducirse sólo al ámbito económico o incluso al político, o al ámbito social y cultural, sino que debe abarcar también lo familiar, lo cotidiano, el arte, el nivel de las creencias, la sensibilidad, lo antropológico, la psicología, la personalidad y un larguísimo etcétera que podríamos continuar enlistando.


Entonces, esa diversidad y heterogeneidad de todos los colectivos, movimientos e individuos que forman La Sexta, debe ser respetada y potenciada, pues es de ella y de su expresión rebelde, que habrán de brotar los miles de enfrentamientos, los millones de combates, las múltiples formas, variantes, "modos" y versiones de confrontar y vencer al capitalismo mundial, en todas las múltiples y diferentes dimensiones de su existencia, en todo el conjunto de sus ámbitos, en todos los territorios del planeta, y en todos los diversos momentos de este mismo combate, al modo en que en la célebre fábula china, el enemigo muere a causa de las miles y miles de pequeñas cortadas que le infringen los que luchan en contra de él, y que a fin de cuentas, terminan por desangrarlo fatalmente y por llevarlo hasta el punto de su propia extinción.


Además, y junto a esta defensa de la heterogeneidad y de la diversidad, la nueva forma de organización persigue conscientemente no hegemonizar tampoco a ninguno de sus miembros, respetando y promoviendo, nuevamente, su autonomía, su capacidad de decidir por sí mismo, su identidad específica y su particular historia y configuración previas. Porque la libertad no puede lograrse recurriendo a mecanismos que vuelven a reproducir la esclavitud, la nueva organización no puede entonces estar basada en el principio de que unos proponen y otros escuchan, unos deciden y los demás acatan, unos dirigen y el resto son dirigidos, mientras unos pocos son activos y la mayoría permanece como pasiva.


Pues la autonomía se conquista y se construye afirmándola en los hechos, y esto, referido a la organización, implica que nadie se impone sobre los otros y que nadie está por encima de los demás, sino que entre todos deciden todo lo que es fundamental, y entre todos se organizan y coordinan para llevarlo a la práctica. Lo que no casualmente nos recuerda de inmediato a las Asambleas de los pueblos indígenas neozapatistas, y a su inteligente método de funcionamiento mediante el principio de la democracia directa y asamblearia, democracia que excluye, y no casualmente, ese principio del hegemonizar de un grupo, o líder, o minoría, sobre la mayoría o sobre las bases, o simplemente sobre los otros, al mismo tiempo en que funda y soporta el complejo y rico mecanismo del Mandar Obedeciendo, tan central en la vida política y en la vida social cotidiana de los pueblos neozapatistas. Por eso, los zapatistas reiteran que no pretenden unir a nadie "bajo una dirección, ni zapatista, ni de cualquier otra filiación", ni tampoco reclutar o cooptar, o dirigir o subordinar a ninguno de los miembros del movimiento de La Sexta, ni a nadie en general.


Y entonces, si los neozapatistas se niegan a hegemonizar a los distintos miembros integrantes de La Sexta, también se niegan a reproducir en su propio interior este principio de la hegemonía de los pocos sobre la mayoría, lo que explica el porqué ellos dicen que dentro de su movimiento no hay líderes, o que en todo caso todos ellos mismos sin excepción son los líderes, es decir, las bases del neozapatismo son los líderes, pues son ellas las que a través de la democracia directa de sus Asambleas, y del principio del mandar obedeciendo, deciden realmente los derroteros, las acciones, y las tomas de posición fundamentales de todo el movimiento13.


Y si esta nueva forma de organización que propone el neozapatismo para La Sexta, es tan laxa y flexible, y a la vez tan sabia e inteligente que se niega a homogeneizar y a hegemonizar a sus integrantes, entonces su unidad fundamental, que no derivará ni del forzado encuadramiento en una sola identidad o en un comportamiento único, ni en ningún modo de pensar y de ser único, ni tampoco de la subordinación o sometimiento de todas las partes a un centro dirigente, dominante o rector, será por lo tanto una unidad de acción. Una unidad que desde la diversidad y la igualdad real de todas sus partes, se construirá en los hechos al llevar a cabo acciones conjuntas y coordinadas, previamente consensuadas y acordadas por todos, pero desplegadas prácticamente y en cada lugar según las formas, los modos, los tiempos, los lugares y las condiciones concretas y específicas, siempre diferentes, de cada uno de los participantes en ese acuerdo de unidad en la acción, o para la acción.


Unidad en la acción que se establece a partir de los compromisos libremente asumidos por los diferentes adherentes de La Sexta, y luego por el cumplimiento en los hechos de esos compromisos, que como lo ha demostrado ya antes el neozapatismo, puede tener una escala nacional o incluso internacional, siendo capaz de confrontar y detener las acciones represivas y vergonzosas de los gobiernos locales o nacionales, o de obtener la liberación de presos políticos injustamente encarcelados, pero también, el día de mañana, de derrocar, como ha sucedido ya en países como Ecuador, Bolivia o Argentina, a esos malos gobiernos y gobernantes locales, estatales y federales, y de poner en su lugar, lo que aún no ha sucedido en los países antes mencionados, a buenos gobiernos que realmente "manden obedeciendo".


Un quinto cambio importante que caracteriza a esta nueva etapa, la cuarta, de la vida general del neozapatismo, se refiere a la definición de una nueva estrategia global, en relación al vínculo de este movimiento neozapatista con el resto de los integrantes de la "Sexta". Nueva estrategia que, recogiendo la experiencia de siete años de lo que fue La Otra Campaña, y siendo consecuente con el principio de no homogeneizar ni hegemonizar las luchas de cada uno de los miembros de ese movimiento de La Sexta, desemboca en la tesis de que nadie dará la lucha que le corresponde dar a otro, y nadie vendrá milagrosamente y como Deus Ex Machina a liberar de su opresión a ningún otro de sus compañeros de lucha. Es decir que el neozapatismo no es, ni quiere ser o aparecer, como el "salvador" de los otros o del mundo, ni pretende tampoco suplantar a otros miembros de La Sexta, ni tampoco considerar que su tarea sea la de dar él las luchas o los combates, ni tampoco conquistar los objetivos o lograr las metas que, en rigor, le corresponden a los otros, y en realidad, a cada uno de los grupos, clases, colectivos o sectores sociales que conforman ese multicolor arcoíris de La Sexta14.


Por eso es por lo que los neozapatistas insisten tanto en que ellos no son la vanguardia de nadie, y en que su papel, si es que acaso les corresponde uno especial, es más bien el de ser detonadores o iniciadores de iniciativas que, más adelante, deben de ser reasumidas y reapropiadas directamente por dichos grupos, clases, colectivos, etcétera, que las compartan y las avalen, estableciendo acuerdos, fijando compromisos y luego cumpliéndolos, y finalmente asumiendo las consecuencias de esos mismos compromisos. Porque la autonomía y la fuerza propia para la lucha no se conquista nunca, si es otro, incluso un otro que sea compañero, el que pelea en lugar nuestro, el que libra nuestras batallas, el que defiende nuestra causa, y el que termina conquistando para nosotros nuestros objetivos y nuestras libertades.


Nueva estrategia neozapatista que, en cierto sentido, no es más que un modo nuevo de recuperar la vieja tesis de Marx, de que "la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma". Y por ende, que son las mujeres las que deben emancipar a las mujeres, y los indígenas a los indígenas, mientras que son los jóvenes los que definen sus propios objetivos, sus formas, sus modos, sus geografías y sus calendarios de lucha. Y son ellos mismos los que libran los combates necesarios para conquistar y hacer valer sus propios derechos, y su propia identidad, y sus propios objetivos específicos.


Entonces, si la nueva estrategia neozapatista es la de que cada colectivo social debe luchar sus propias batallas –pues ellos insisten también en que cualquier rebeldía solo individual, termina por ser, infeliz pero necesariamente, una rebeldía estéril— y de que aquí no hay salvadores de nadie, ni héroes providenciales que emancipan a los otros, el vínculo del neozapatismo con el resto de miembros de La Sexta no será el de suplantarlos en sus luchas, ni dirigirlos, ni decidir por ellos, ni conducirlos hacia un paraíso prometido, sino más bien el de tratar, primero, de motivar y suscitar en otros la reproducción, distinta y siempre particular, de su propia experiencia de organización y de lucha, de construcción de su autonomía, y de la forja de sus propios caminos singulares hacia la conquista del común objetivo y horizonte general de la libertad, y segundo, el de prodigar hacia ellos, de distintas y múltiples maneras, la solidaridad fraterna entre compañeros de lucha y de causa común, que confrontan al mismo enemigo desde diversas trincheras, y que persiguen por vías diferentes el mismo objetivo compartido del fin absoluto del actual capitalismo planetario.


Es decir, el proceso de mostrar y enseñar a todos lo que fue su experiencia propia, como movimiento indígena rebelde de Chiapas y de finales del siglo XX cronológico, en tanto movimiento que se organiza y se fortalece poco a poco pero firmemente, hasta ser capaz de enfrentar, exitosamente, a varios gobiernos mexicanos de distintos partidos políticos, a los que reta, confronta y luego vence, no sólo logrando sobrevivir, sino también construyendo en sus geografías y calendarios específicos, del Sureste mexicano, y en los actuales tiempos de víspera de una nueva Revolución Mexicana, su propia autonomía global, es decir, sus nuevos mundos propios, ya no capitalistas ni clasistas, sin explotación, ni despojo, ni desprecio, ni represión.


Siguiendo entonces una suerte de pedagogía mediante la exhibición del ejemplo, los neozapatistas lo que tratan de hacer es de demostrar cómo es que es posible, con todas las condiciones terribles que crea el capitalismo en su contra, crear con éxito una organización social y política consciente y poderosa, unida orgánicamente a un movimiento de masas amplio, convencido, firme y despierto, que luego retó y enfrentó al gobierno, a los ricos y a los diversos poderes dominantes, al mismo tiempo en que construye a la vista de todos y también retadoramente, los gérmenes de mundos nuevos, los nuevos mundos que hoy existen aún en relativa pequeña escala social, en donde ya florece la autonomía global, la libertad, la democracia directa, el mandar obedeciendo y el autogobierno, pero también una nueva economía, una nueva educación y una nueva pedagogía, un nuevo arte, un muy otro comercio, una nueva cultura, nuevas relaciones de género, nuevas formas de comunicación, una nueva salud diferente, nuevas estructuras de la comunidad, y nuevas figuras civilizatorias en general.


Y si los neozapatistas muestran su experiencia propia, es precisamente para servir de espejo al resto de los miembros de La Sexta, suscitando en ellos la pregunta, la inquietud, la iniciativa y luego la acción, en sus propios lugares y tiempos, en sus contextos y condiciones específicas, para generar sus propias rebeldías y luchas, y sus formas de organización colectiva potentes y conscientes, y sus movimientos masivos alertas y combativos, junto a sus luchas contra los ricos, los gobernantes y los poderosos, y luego, sus propios caminos de construcción de la autonomía, la democracia, el autogobierno, la autogestión y la libertad en general.
Lo que es, claramente, uno de los sentidos importantes de la inteligente iniciativa de la "Escuelita Zapatista", donde todos los miembros de La Sexta iremos a aprender y a asimilar las lecciones generales del "ejemplo" zapatista, para luego tratar de "replicarlo" o "reproducirlo", con sus diferencias, variantes, especificidades y singularidades necesarias, en nuestros propios espacios y contextos de vida, de resistencia, y de lucha.


Finalmente, un sexto trazo que caracteriza a la nueva y más reciente etapa del neozapatismo, es el que responde a una de las seis preguntas que en 2006 se planteó La Otra Campaña, y que era la quinta pregunta, la de quiénes están convocados y quiénes no, para saber quién era potencialmente compañero y aliado en nuestras luchas, y quien sería más bien enemigo o por lo menos ajeno, de nuestras rebeldías y combates.


Y aquí, la respuesta del neozapatismo actual vuelve a ser una respuesta a la vez muy innovadora y muy aguda e inteligente, al decidir de un modo complejo los cuatro criterios o condiciones generales que habrán de cumplir aquellos a quienes van dirigidas las palabras, los discursos, las acciones y las iniciativas de este nuevo movimiento de la "Sexta". Cuatro criterios o condiciones que son: primero, la de ser las víctimas directas del funcionamiento mismo del sistema social capitalista; segundo, la de ser parte de los excluidos de dicho "funcionamiento normal" de este mismo capitalismo, hoy en la etapa de su crisis terminal; tercero, la de ser parte del abajo social o de los estratos sometidos y pisoteados de la sociedad, por las distintas formas del "arriba" social; y cuarto, el de ser parte de aquellos que dicen claramente "No" y "¡Ya Basta!" a estos ataques y agresiones, a esa exclusión, y a ese sobajamiento y humillación, convirtiéndose en los rebeldes que luchan dentro de su respectiva sociedad.


Triple y a veces cuádruple definición de los sujetos sociales a los que intenta convocar e incorporar a la lucha el nuevo movimiento de La Sexta, que incluye lo mismo a ciertos sectores, grupos y clases, que fueron los ejes de los movimientos antisistémicos anteriores a la profunda revolución mundial de 1968, que a nuevos grupos, sectores, identidades y condiciones que sólo son fruto de los más recientes procesos desplegados por el capitalismo, en estos últimos cuarenta años de la etapa de su crisis terminal.


Así, en primer lugar, la palabra y la convocatoria del neozapatismo y de La Sexta, va dirigida a las víctimas principales del funcionamiento "normal" y cotidiano del sistema social capitalista, víctimas que son tales, en la medida en que padecen los efectos principales de lo que los propios compañeros neozapatistas han llamado las "cuatro ruedas" del capitalismo. Los cuatro pilares de su avance, o los cuatro procesos que le han permitido afirmarse, crecer, funcionar y mantenerse, a pesar de su absurda e irracional naturaleza más esencial, que sacrifica al hombre frente a las cosas-mercancías, y que somete la producción real, el consumo concreto y toda la economía del valor de uso y de su lógica, a la automática, abstracta, vacía e insensata valorización del valor ilimitada.


Cuatro ruedas del capitalismo que son las de la explotación económica, el despojo en todas sus formas, el desprecio y sus múltiples encarnaciones discriminatorias, y la represión de todos aquellos que se resisten o se rebelan, frente a sus devastadores e inaceptables efectos. Cuatro ruedas que, en primer lugar, definen desde esa explotación económica referida a la clase obrera contemporánea, pilar central de los movimientos antisistémicos de los últimos dos siglos, y parte siempre nuclear y fundamental de cualquier lucha frontal y decisiva en contra del capitalismo. Pero también, por ejemplo, a los campesinos, y a los empleados, y a los asalariados, y a grandes sectores de la clase media, y a todos aquellos que, bajo mil formas y por medio de los más sutiles, intrincados e indirectos caminos, alimentan la insaciable sed de esa plusvalía económica que hoy, igual que hace varios siglos, sigue siendo la verdadera sangre que corre por las corruptas venas del siniestro capital en funciones15.


Y junto a estas víctimas de la explotación económica capitalista, están en segundo lugar las víctimas de los despojos que, desde su mismo origen hace cinco siglos y hasta el día de hoy, ha venido desplegando este mismo capitalismo, y que incluyen lo mismo a los campesinos europeos de los siglos XV y XVI despojados de sus tierras comunales e individuales, que a los indígenas actuales a los que se despoja de sus bosques, sus aguas o sus riquezas del subsuelo, pero también los despojos de países enteros organizados al amparo de las guerras actuales, o el despojo de los pequeños ahorros de una gran parte de las distintas poblaciones del mundo, mediante la fabricación, manipulación y control de sofisticados mecanismos y documentos financieros, por parte del cada día más depredador sistema bancario y financiero internacional actual. Y eso por no mencionar, por ejemplo, el despojo de los derechos sociales adquiridos y de las conquistas del Estado de bienestar arduamente ganadas, que en los lustros recientes han sufrido, una vez más y en virtud de la aplicación de las medidas draconianas del neoliberalismo salvaje, todas las clases obreras del planeta.


Víctimas de la explotación económica, o del despojo también económico o a veces social, a las que se suman las víctimas del desprecio, es decir, de todas las formas múltiples de discriminación que el capitalismo hereda del pasado, y que recicla, reactualiza y refuncionaliza para su propio beneficio y funcionamiento cotidiano, junto a las propias discriminaciones que él mismo inventa. Y si el neozapatismo y La Sexta encuentran en el cultivo y la defensa de la diversidad, una de sus riquezas y tesoros fundamentales, negándose por ello a homogeneizar su propio movimiento, el capitalismo en cambio, y en las antípodas de ese neozapatismo, encuentra uno de sus pilares principales en el rechazo y desprecio del diferente, del que se sale o no cumple completamente con el estereotipo o patrón dominante establecido, y al que entonces ese capitalismo discrimina por el simple hecho de ser viejo, o negro, o indígena, o pobre, o débil, u obrero, o campesino, o mujer, u homosexual, o demasiado sensible, o extraño, o rebelde, o herético, o disfuncional, o una larguísima lista de esa condición del ser simplemente diferente.


Pero también y como cuarta figura de estas víctimas directas del cotidiano funcionar capitalista, están aquellos que sufren su cuarta rueda, la de la represión. Porque tan viejos como lo son la explotación, el despojo y la discriminación o el desprecio, lo es también la rebeldía, la insumisión, la protesta y la oposición. Y entonces, todo aquél que se resiste y se rebela en contra del capitalismo y de sus procesos de extorsión, de robo y de humillación, sufrirá directamente los mecanismos de la represión, bajo sus miles de formas y figuras, conformando así esta cuarta variante de las víctimas de este nefasto sistema mundial capitalista.


De otra parte, y como una segunda condición o criterio de delimitación de aquellos que han sido convocados por La Sexta y por el neozapatismo mexicano, están los excluidos de este mismo sistema social capitalista. Es decir, aquellos grupos que han sido abiertamente expulsados del funcionamiento "normal" del capitalismo, o en otro caso, que han sido directamente marginados del sistema, por los cambios y las reestructuraciones internas que este mismo capitalismo ha vivido recientemente. O finalmente, los grupos que por cualquier razón que sea, el sistema capitalista decide dejar fuera y al margen de su propia dinámica evolutiva y expansiva en general.


Pues mientras que el hecho de ser explotado cotidianamente, o despojado continuamente, o reiteradamente discriminado, o reprimido por el capitalismo, implica aún ser parte constitutiva, aunque humillada y oprimida, de este mismo sistema, el hecho en cambio de ser decretado y tratado como grupo social "prescindible", "olvidable", e incluso hasta directamente "suprimible", es lo que conforma a las diversas categorías y grupos que padecen directamente la condición mencionada de la exclusión, y que son a los que el Subcomandante Insurgente Marcos definió alguna vez, en alguno de sus textos, como las "Bolsas de Olvido"16 del capitalismo .


Grupos de los excluidos del funcionamiento cotidiano y "normal" del capitalismo, que en los últimos cuarenta años se han multiplicado, diversificado y acrecentado enormemente, a causa de la entrada del capitalismo en la etapa de su crisis terminal. Pues mientras el capitalismo funcionó más o menos en situación de equilibrio, durante los cinco siglos de su vida histórica general, los grupos y sectores de ese sector de los excluidos de su funcionamiento habitual eran grupos relativamente pequeños y escasos respecto de las sociedades y poblaciones dominadas, y sometidas, y explotadas en general. Pero cuando el capitalismo empieza a colapsar, y sus principales estructuras dejan de funcionar adecuadamente, una de las tantas expresiones de esta situación de su crisis estructural o terminal, es la de la expulsión, marginación, generación y reproducción acrecentada de cada vez más y más "Bolsas de Olvido", de cada vez más y mayores grupos, sectores, poblaciones, estratos y comunidades humanas que son directamente excluidos de la propia marcha regular y "normal" del sistema en su conjunto.


Por eso, no deja de ser interesante subrayar el hecho de que estos nuevos excluidos del sistema, han sido parte central de los protagonistas que, en las últimas tres o cuatro décadas, han construido varios de los movimientos antisistémicos más importantes de los tiempos recientes. Así, las revueltas más importantes en el mundo de hoy son, entre otras, las del grupo de los "Sin Trabajo" o desocupados en Argentina, o las de los "Sin Tierra" en Brasil, pero también las de los que podríamos llamar los "Sin Derechos, Sin Ciudadanía y a veces hasta Sin Existencia Legal", que son los indígenas mexicanos, ecuatorianos o bolivianos, o chilenos, o colombianos, etc., lo mismo que las rebeliones de los "Sin Papeles", en Francia y en general en Europa, o de los "Sin Documentos" o indocumentados, muchas veces mexicanos, en Estados Unidos, o de los "Sin Trabajo", en su mayoría jóvenes, en España, o los "Sin Libertad" y "Sin Democracia" en los países árabes, o "Sin Educación Gratuita y de Calidad" en Chile, o los "Sin Libertad" en Estados Unidos, o los "Sin Igualdad de Trato" en los suburbios ingleses, belgas o franceses, o también los "Sin Voz" y "Sin Valor" en Grecia, entre tantos otros ejemplos que podemos mencionar.


Conjunto de grupos, sectores sociales o comunidades humanas enteras, que sufren la condición de exclusión por parte del capitalismo mundial, que a veces se sobreponen con la condición de víctimas del sistema, alternándose como víctimas o como excluidos, o combinando la exclusión en una dimensión de su ser social con el ser víctimas en otra, o limitándose a sufrir sólo una de ambas, y que son una parte importante de los convocados centrales por el neozapatismo y por La Sexta, en esta nueva cuarta etapa de su existencia histórica general.


Pero solo en la medida en que, junto a esta condición de victimas y/o excluidos, sumen también la condición de ser parte del "abajo" social, una condición que no es para nada idéntica ni a la de víctima ni a la de excluido, y que se define más bien, según los compañeros neozapatistas, a partir de la diferencia fundamental entre los que tienen y los que no tienen. Pero desde una concepción del tener que no es exclusivamente el tener bienes materiales o riquezas, sino más bien la de la posición social de los pocos que sí tienen el disfrute derivado del monopolio del usufructo de, por ejemplo, una ubicación en la escala social, o también un status determinado, o igualmente una riqueza material y concreta, pero también el monopolio de un elemento espiritual, o un atributo socialmente asignado, o un privilegio determinado, o alguna función apropiada en exclusiva, frente a los muchos que no tienen ninguna de estas condiciones y situaciones mencionadas.


Lo que significa que la división entre el arriba social y el abajo de la sociedad, no es equivalente ni a las relaciones de explotación, o de despojo, o de desprecio y discriminación, ni a las de represión, pero tampoco a las relaciones de exclusión que ya hemos descrito antes, sino que es una nueva partición de la sociedad, derivada de la conformación de una minoría que sí tiene la riqueza, o el poder militar, o el poder político, o la condición de "normal", o la jerarquía social, o el apellido, o la herencia inmaterial, o el saber-poder, o la dominación cultural, o el dominio y uso de la lengua correcta, o la ubicación social hegemónica, frente a la vasta mayoría que no tiene nada de esto, que está desposeída de estos monopolios múltiples y diversos del privilegio social, bajo sus múltiples y muy diversificadas formas.


Frontera clara entre el arriba y el abajo sociales, que nos muestra como se complejiza ahora el cuadro de la determinación de las múltiples identidades de los sujetos sociales en la situación contemporánea, en la cual se puede ser discriminado por ser mujer, pero a la vez y por ser mujer del arriba social, se puede entonces gozar de ciertos privilegios, derivados de esta ubicación de dicha mujer en la cumbre de la pirámide social. O puede uno ser realmente explotado como campesino, al mismo tiempo en que se funciona como un cacique campesino corrupto, que se vende a los de arriba y hace su juego como su cómplice, sin dejar no obstante de sufrir esa condición de explotación. O puede alguien afirmar que es de izquierda, y hasta pretender que defiende y representa a los de abajo, y en los hechos ser en realidad parte de la izquierda política del arriba social, es decir de la izquierda oficial e institucional mexicana, bien portadita, modosita, totalmente domesticada y servil con los poderes actuales, y finalmente cómplice consciente, mediante vergonzosos "Pactos por México", de la galopante y terrible destrucción progresiva generalizada de nuestro país.


Con lo cual, esta diferencia entre el arriba y el abajo parecería apuntar, en nuestra opinión, y más allá de las cuatro ruedas del capitalismo, y también allende sus recientes y crecientes procesos de exclusión social, hacia la diferencia entre aquellas minorías que tienen y usufructúan ilegítimamente alguna de las múltiples formas de existencia del poder, y las grandes mayorías excluidas de estas formas del poder, sea el poder económico o político, o social, o simbólico, o religioso, o cultural, o militar, o saber-poder, o poder disciplinario, o biopoder, o poder normalizador, o regulador, o de control o etcétera. Lo que obviamente, funda la necesidad urgente y vital, desde el abajo social, desde abajo y a la izquierda, de generar contrapoderes potentes y cada vez más vastos, no encaminados a sustituir algún día a los poderes hoy dominantes, sino más bien y en una perspectiva mucho más radical, a destruir y eliminar totalmente las condiciones mismas que hacen posible la propia gestación de esas múltiples formas opresivas y asimétricas del poder, es decir esa división ya mencionada de los de abajo y los de arriba. Por eso, dicen los compañeros neozapatistas, "hablamos de destruir las relaciones sociales que posibilitan que alguien esté arriba a costa de que alguien esté abajo" (el subrayado es nuestro)17.


Entonces, si uno de los fundamentos importantes de esta división entre los de arriba y los de abajo, es esta existencia y despliegue múltiples de las diferentes formas antitéticas y desgarradas del poder social, es lógico que uno de los caminos esenciales para subvertir y destruir, desde abajo y a la izquierda, esas diferentes formas del poder, y con ellas, esa división entre el arriba/abajo social, es precisamente la de la afirmación y propagación más amplia posible de la autonomía global radical neozapatista.


Autonomía que no es sólo jurídica, del autogobernarse según sus propias leyes, ni sólo política, de darse a sí mismos sus propias formas de gobierno, ni tampoco sólo autonomía cultural, de hacer valer su identidad, su cultura, su cosmovisión y sus usos y costumbres, sino que es verdadera autonomía global radical, de decidir el tipo de vida y de relaciones que ellos quieren vivir y construir, en absolutamente todos los órdenes de la vida social. Autonomía entonces económica, cultural, política, social, y civilizatoria en general, que es forzosamente incompatible con la existencia y la reproducción de todos los poderes actualmente dominantes18. Pues si la antítesis del poder económico es la autonomía económica, y la antítesis del poder político o social o cultural es la autonomía política, social y cultural, entonces afirmar la autonomía global, tal y como la conciben los neozapatistas, es idéntico a subvertir y disolver completamente las condiciones sociales que hacen posible la existencia de esos múltiples poderes hoy dominantes, y por esta vía, de ese arriba y ese abajo sociales.


De este modo, la convocatoria del neozapatismo y de La Sexta, va dirigida a aquellas víctimas del capitalismo y/o a los excluidos por este mismo sistema capitalista, que además de esto forman parte de esa vasta mayoría del abajo social. Pero también y finalmente, sólo en tanto que además de poseer estas cualidades como víctimas, excluidos y la de ser parte de los de abajo, se asuman igualmente como sujetos genuinamente rebeldes frente al capitalismo, es decir, como sujetos que frente a su explotación, despojo o discriminación/desprecio, o represión, o exclusión, o marginación de los muchos monopolios de las distintas formas del privilegio social que configuran a los estratos de los de arriba, hayan dicho ya su propio y específico "¡Ya Basta!", y hayan comenzado a asumir que las cosas "podrían ser de otra forma" y que "no tienen por qué ser así" como ahora son.


Ya que el cuarto criterio o la cuarta condición necesaria que deben poseer aquellos que hoy son convocados a incorporarse a este nuevo movimiento de La Sexta, es el de no estar satisfechos, ni contentos ni felices con el sistema capitalista actual, pero además el de no estar tampoco dispuestos ya a soportarlo pasivamente, sin hacer nada al respecto. Pues si desde la tercera etapa del neozapatismo, la de La Otra Campaña, se había ya definido clara y radicalmente que se trataba de un vasto movimiento social anticapitalista, en esta cuarta etapa esa postura consciente y explícitamente anticapitalista y antisistémica se refrenda y reitera, volviéndose una de las varias condiciones importantes para adherirse y sumarse a este vasto y a la vez flexible y abierto, pero también bien definido y preciso, movimiento emergente de La Sexta.


Pues si el origen de todos nuestros males está en este sistema social capitalista, y si todos nuestros objetivos de autonomía, libertad, autogobierno, democracia directa, justicia, y autogestión por los que luchamos, son las antípodas de dicho capitalismo, entonces sólo siendo genuinamente rebeldes, radicales, anticapitalistas y antisistémicos, podremos alcanzar nuestras metas, y remediar de raíz y verdaderamente todo ese conjunto de nuestros males o problemas actuales.


Estos son, brevemente esbozados, algunos de los perfiles principales de esta nueva etapa del neozapatismo que arranca ahora, en este año de 2013. Nueva etapa que, como señalan los compañeros, no será más fácil que las anteriores sino más bien más difícil, más compleja, y también, probablemente, más larga y más tortuosa. Pero también sin duda más firme, más definida, más convencida, y sobre todo más fuerte, en la medida en que está apoyada e imbuida de la certeza de que "una, diez, cien, mil veces siempre venceremos siempre", o como dicen los sabios compañeros mapuches: ¡Marichiweu!

 

Notas

  1. Al hacer arrancar la historia del neozapatismo mexicano en noviembre de 1983, asumimos claramente que dicho neozapatismo solo nace a partir de la compleja y rica fusión que se da, precisamente, a partir de finales de 1983, entre los militantes de izquierda miembros de la "generación de la dignidad", que es hija directa del movimiento de 1968 en México, con el digno y rebelde movimiento indígena chiapaneco, heredero de siglos de lucha, y que también se reestructuró de modo importante a partir del Congreso Nacional Indígena celebrado en San Cristóbal de Las Casas en 1974. Lo que no impide que exista también una etapa anterior, la de la "prehistoria", que incluye el trabajo de una parte de esa generación de la dignidad de los años sesentas, setentas y ochentas, y que arranca con la fundación, en agosto de 1969, de las Fuerzas de Liberación Nacional. Sobre estas raíces y prehistoria del neozapatismo mexicano, en esta vertiente de dicha generación de la dignidad resultante del 68 mexicano, y sobre su primera etapa de vida clandestina, hasta hoy la menos conocida de todas, cfr. el conjunto de textos incluidos en Contrahistorias núm. 20, México, 2013. Y también Yvon Le Bot, Subcomandante Marcos. El Sueño Zapatista, Ed. Plaza y Janes, Barcelona, 1997.
  2. Sobre esta muy "Otra Política", cfr. Sergio Rodríguez Lascano, "La forma zapatista de hacer política. (Entrevista)", en Viento Sur, núm. 83, 2005, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, "La Otra Política de la Otra Campaña", en Contrahistorias núm. 6, 2006, y Mandar Obedeciendo. Las lecciones políticas del neozapatismo mexicano, Ed. Contrahistorias, 5ª edición, México, 2010.
  3. Sobre lo que fue y significó esta importante iniciativa de La Otra Campaña, cfr. los diversos materiales incluidos en la revista Contrahistorias, núm. 6, México, 2006, y en particular nuestro ensayo, Carlos Antonio Aguirre Rojas, "Ir a contracorriente: el sentido de La Otra Campaña", allí incluido.
  4. 15,000 miembros no es para nada idéntico a 15,000 personas, pues uno de esos 15,000 miembros es el EZLN, que cuenta con cientos de miles de bases de apoyo de dignos indígenas rebeldes, presentes en prácticamente todo el territorio de Chiapas, y otro es el Congreso Nacional Indígena, que agrupa a decenas de miles de indígenas también rebeldes de todo el país, junto a centenas y miles de movimientos, colectivos, grupos y también individuos del más diverso tipo y magnitud numérica posibles.
  5. Sobre este proyecto del Programa Nacional de Lucha, vale la pena revisar los materiales que comprende el dossier de Contrahistorias, núm. 10, México, 2008.
  6. Por eso y más allá de las normales altas y bajas de la atención mundial y nacional hacia el neozapatismo, atención que se ilumina o se apaga según el vaivén de las diversas coyunturas nacionales y mundiales, el movimiento neozapatista sigue siendo, en términos estructurales y tendenciales, un referente ineludible e inspirador para todos los verdaderos movimientos antisistémicos del planeta, además de uno de los más avanzados e importantes miembros de esta misma familia mundial de las luchas y protestas antisistémicas y anticapitalistas. Sobre este punto fundamental, que nos sea permitido reenviar al lector a la lectura de nuestro texto, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del Buen Rebelde, Ed. Contrahistorias, México, 2013, y en particular al capítulo 6, "El carácter 'modélico' del neozapatismo mexicano dentro de los movimientos antisistémicos actuales".
  7. Esta afirmación es parte del Comunicado "Ellos y Nosotros. V- La Sexta", de enero de 2013.
  8. Sólo para recordar cómo esta vocación y carácter universales de la acción neozapatista ha sido consciente y ha estado presente desde 1994, vale la pena ver, por citar solo dos ejemplos entre muchos otros posibles, el Comunicado del 28 de mayo de 1994, que además de incluir la bella historia del Viejo Antonio, "Los arroyos cuando bajan", incluye también la posdata que dice que Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, y un larguísimo etcétera, es decir, que el neozapatismo encarna a todas las formas de exclusión y de discriminación posibles en todo el planeta (cfr. EZLN. Documentos y Comunicados, tomo I, Ed. Era, México, 1994, p. 243) y también el texto "¿Qué tan grande es el mundo?", del 17 de febrero de 2006, incluido en el sitio de internet de Enlace Zapatista: http://enlacezapatista.ezln.org.mx.
  9. Sobre esta identidad o cercanía de las demandas zapatistas con las demandas enarboladas por el conjunto de las revueltas populares de 2011, en distintas partes del mundo, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, "Las Revueltas Populares de 2011 en Perspectiva Histórica", en Contrahistorias, núm. 18, México, 2012, y también el capítulo V del libro Antimanual del Buen Rebelde, ya antes mencionado.
  10. Sobre esta situación de crisis terminal del capitalismo, que acelera el caos capitalista y lo vuelve cada vez más impredecible, irracional, destructivo y nefasto, aunque con ello multiplica también, felizmente, los focos de la rebelión, la insumisión, el deseo de cambio y la búsqueda de otros caminos y de otras formas radicalmente distintas para el orden social, cfr. Immanuel Wallerstein, Después del Liberalismo, Ed. Siglo XXI, México, 1996, y La Crisis Estructural del Capitalismo, Ed. Contrahistorias, 2ª edición, México, 2005, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, Para Comprender el Mundo Actual, Ed. Instituto Politécnico Nacional, México, 2010, y Movimientos Antisistémicos, Ed. Prohistoria, 2ª edición, Rosario, 2012.
  11. Sobre las posturas del neozapatismo mexicano hacia estos gobiernos "progresistas" de América Latina, cfr. Subcomandante Insurgente Marcos, "De redentores e irredentos", del 16 de julio de 2007, en el sitio en internet de Enlace Zapatista antes citado, la entrevista Corte de Caja, Coedición Ed. Alterno y Ed. Bunker, México, 2008 y también la entrevista "El elemento extra: la organización", en la revista Rebeldía, núm. 42, mayo del 2006. Más en general, véase también nuestros libros, Carlos Antonio Aguirre Rojas, América Latina en la Encrucijada, Ed. Contrahistorias, 7ª edición, México, 2009, y Antimanual del Buen Rebelde, antes citado, en particular el capítulo III.
  12. Estas referencias están incluidas en el Comunicado "Ellos y Nosotros. V- La Sexta", antes ya citado. También allí se agrega que "para el EZLN, ser de La Sexta no requiere afiliación, cuota, inscripción en lista, original y/o copia de identificación oficial, rendición de cuentas, estar en el lugar del Juez o el Jurado, o el acusado o el verdugo. No hay banderas", donde se muestra claramente ese carácter muy laxo y flexible de esta nueva forma de organización propuesta por el neozapatismo mexicano.
  13. Sobre esta inversión fundamental, donde todas las bases son líderes o todos son líderes, y por lo tanto, han dejado de existir dichos líderes, véase el Comunicado "Ellos y Nosotros. V- Las Miradas. III.- Algunas otras Miradas", de febrero de 2013, también en el sitio en internet de Enlace Zapatista, ya antes citado. Sobre la autonomía global, la democracia directa, y el complejo principio del 'Mandar Obedeciendo' de los neozapatistas mexicanos, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, Mandar Obedeciendo. Las lecciones políticas del neozapatismo mexicano, también antes citado.
  14. Por eso, es muy plástica e instructiva la conversación que tiene la cajera del uniforme naranja con su pareja, reproducida en uno de los recientes Comunicados neozapatistas: "—Bueno, ya, a ver dígame ¿esos zapatistas nos van a salvar?. –No, mi plebeya, no nos van a salvar. Eso y otras cosas, las tenemos que hacer nosotros mismos. --¿Y entonces? –Ah, pues nos van a enseñar. --¿Y qué nos van a enseñar? –Que no estamos solos", en el Comunicado "Ellos y Nosotros. VI- Las miradas. II.- Mirar y Escuchar desde/hacia abajo", de enero de 2013, también ubicable en el sitio en internet de Enlace Zapatista, ya citado. Esta postura de los compañeros, nos recuerda la aguda y penetrante novela de Rodolfo Walsh, Un obscuro día de justicia, que critica precisamente esta idea de hacer depender nuestra libertad, o nuestra salvación, o nuestra emancipación, o la conquista de nuestros objetivos, de la llegada del "líder" providencial, o del "héroe" mitificado, o del personaje heroizado, o de cualquier otro ser externo que no es nosotros mismos.
  15. Naturalmente, el principal autor que sigue siendo imprescindible y más vigente que nunca para entender la esencia de esta explotación económica capitalista, con su centralidad estructurante de lo social en general, y con sus múltiples consecuencias diversas, sigue siendo Carlos Marx. Por lo cual, no es casual que cada vez más adherentes de "La Sexta", en México y en todo el mundo, vuelvan asiduamente a la lectura, al análisis, la recuperación y la rediscusión de varios de los textos marxistas fundamentales, como El Capital, los Grundrisse... o Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, el Capítulo VI Inédito, los Manuscritos de 1861-63, las Teorías de la Plusvalía o la Contribución a la Crítica de la Economía Política, entre otros. Sobre esta saludable y muy necesaria recuperación de la Crítica de la Economía Política de Marx, cfr. Bolívar Echeverría, El discurso crítico de Marx, Ed. Era, 1986, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, El problema del fetichismo en El Capital, Ed. UNAM, México, 1984.
  16. Sobre esta caracterización y sus consecuencias principales, cfr. Subcomandante Insurgente Marcos, "Unas palabras sobre nuestro pensamiento", en el libro Crónicas Intergalácticas. EZLN, sin referencia editorial, México, 1996. Y no es casualidad que frente a la exclusión que implican estas "Bolsas de Olvido" creadas por el capitalismo, lo que los zapatistas chiapanecos han reivindicado desde siempre, es su profunda y célebre consigna de luchar por "un mundo en donde puedan caber todos los mundos" (cfr. el texto recién mencionado, p. 70).
  17. Sobre esta cita cfr. "Ellos y Nosotros. V.- La Sexta" en el sitio en internet de "Enlace Zapatista", ya antes citado. Y si es correcta esta hipótesis nuestra, de que la división entre el "arriba" y el "abajo" sociales se vincula de modo importante con la existencia y reproducción de las distintas formas del poder, entonces es claro que un autor fundamental que en torno a este punto debemos de releer y de recuperar seria y sistemáticamente es a Michel Foucault y a sus ricas reflexiones en torno de este problema fundamental.
  18. Sobre este tema de la autonomía global neozapatista, remitimos al lector a la lectura de nuestro libro, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Mandar Obedeciendo. Las Lecciones Políticas del Neozapatismo Mexicano, ya antes referido.
"Pero el centro de la ciudad va a quedar divino"

Cuando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. "Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir", les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto "Ministerios".

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

"Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor". Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa", explicaron los comerciantes. "Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse", recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. "Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad".

 

"La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos".


El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía "recuperar" los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, "La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron", explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: "Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia". Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee "El centro no está en venta", pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: "Oiga doctor, le compro sus gafas...", el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, "Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos". El funcionario la miró con desdén y respondió: "Señora, es que mis gafas no están en venta", entonces la señora lo interrumpió y le dijo: "[...] creo que ya me está entendiendo [...], mi negocio tampoco está en venta [... ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: "No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[...]".

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

El Plan Centro, lo ilegal dentro de lo legal

“Pero el centro de la ciudad va a quedar divino”

lGuillermo Rico Reyes

C

uando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. “Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir”, les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto “Ministerios”.

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

“Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor”. Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa”, explicaron los comerciantes. “Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse”, recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. “Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad”.

 

“La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos”.

El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía “recuperar” los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, “La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron”, explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: “Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia”. Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee “El centro no está en venta”, pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: “Oiga doctor, le compro sus gafas…”, el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, “Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos”. El funcionario la miró con desdén y respondió: “Señora, es que mis gafas no están en venta”, entonces la señora lo interrumpió y le dijo: “[…] creo que ya me está entendiendo […], mi negocio tampoco está en venta [… ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: “No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[…]”.

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

Publicado enEdición Nº 195
Parten a los caracoles casi 1,700 alumnos que asistirán a la Escuelita zapatista

Los casi mil 700 alumnos que asistirán a clases en la Escuelita zapatista a partir de este lunes, coordinados por la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), partieron hacia los cinco caracoles la tarde del domingo.

 

La salida desde el Centro Indígena de Capacitación (Cideci) Las Casas fue coordinada por más de una decena de comandantes, entre ellos David, Tacho, Zebedeo, Felipe, Ismael, Bulmaro, Miriam, Susana, Hortencia y Yolanda, pero ninguno hizo declaraciones.

 

Los alumnos, provenientes de diferentes estados de México y de otros países, comenzaron a salir en caravana desde las 15 horas del domingo en camionetas y camiones de redilas hacia los caracoles ubicados en La Realidad, municipio de Las Margaritas; La Garrucha, Ocosingo; Roberto Barrios, Palenque; Morelia, Altamirano y Oventic, de San Andrés.

 

Entre los invitados especiales que estarán exentos de calificaciones arribaron hoy al Cideci el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Pablo González Casanova; la actriz Julieta Gurrola; los intelectuales y académicos Gustavo Esteva, Sylvia Marcos y Paulina Fernández, así como los rockeros Mastuerzo y Rocko, entre otros.

 

“Entienden lo que es la libertad”

 

El subcomandante Marcos, a quien no se le vio públicamente, explicó en días pasados que ellos y ellas fueron invitados “no como alumnos”, pues “según nuestro entender, entienden bien lo que es la libertad según nosotros, nosotras las zapatistas. Los invitamos a hacerlos partícipes de esta alegría de ver que nuestro paso, aunque pausado y desconcertante, sigue y va hacia un solo destino, que también es el de ellas y ellos”.

 

La presencia festiva de los aproximadamente mil 700 alumnos de diferentes países ha hecho recordar, entre otras reuniones, los encuentros contra el neoliberalismo que en la década de 1990 realizó el EZLN en los desaparecidos aguascalientes, ahora convertidos en caracoles.

 


Desde temprano cientos de personas de colectivos, organizaciones y en forma individual comenzaron a concentrarse en las instalaciones del Cicedi situadas al poniente de San Cristóbal, y para la tarde había cerca de 2 mil personas entre invitados y bases de apoyo zapatistas que los trasladarían a los caracoles.

 

Con los rostros con pasamontañas, portando radios y teléfonos móviles, los comandantes –Tacho y David, principalmente– iniciaron la supervisión y organización de la salida de vehículos a partir de las 14 horas. Largas filas de alumnos se formaron para abordar las unidades.

 

A las 20 horas ya habían partido los contingentes a los cinco caracoles, pero faltaban alrededor de 300 que estaban “rezagados” –varios llegarían en avión al aeropuerto cercano a Tuxtla Gutiérrez–, su arribo estaba previsto para esta noche o la madrugada del lunes. En la tarde y noche hubo conciertos en el auditorio del Cideci.

 

Antes de partir, a todos los alumnos que recibirán clases de libertad y autonomía en comunidades indígenas zapatistas del 12 al 17 de este mes, les fueron entregados los libros e instructivos esta mañana en el Cideci Las Casas, donde también funciona la Universidad de la Tierra Chiapas.

 

El material didáctico consiste en dos discos compactos, cuatro libros empastados e ilustrados con imágenes a colores de bases de apoyo para las clases de libertad según los zapatistas, gobierno autónomo 1 y 2, participación de las mujeres en el gobierno autónomo y resistencia autónoma.

Publicado enInternacional
Miércoles, 06 Marzo 2013 18:25

¿Qué es la política?

¿Qué es la política?

Ante el desprestigio de la política y los políticos nos vemos obligados a preguntarnos en qué consiste la política y si podemos prescindir de ella.
 
Suele confundirse la práctica social que es la política, con el estudio de esta práctica social, por eso no es del todo correcto definir a la política como la ciencia que estudia los asuntos de Estado o la relaciones políticas.


La política es por una parte una praxis social e individual de ejercicio del poder, por otra  parte es un componente de la vida de la sociedad o comunidad, este componente es indispensable, insoslayable, no puede existir la sociedad sin esta función, porque toda sociedad o comunidad necesita organización y toda organización necesita una dirección, necesita conducción, esto es verdadero incluso para los pequeños grupos o núcleos de personas ya sea organizados formalmente o informalmente. Con mucho más razón los grandes conglomerados humanos organizados estatalmente o bajo otras formas de organización social, tribal, federativa etc., es decir, la organización social, presupone la actividad política esta es consubstancial a la misma, por eso no se puede prescindir de la política.


En tanto componente de la vida de la sociedad organizada, es el ámbito de la dirección y las decisiones de la misma, de tal manera que no es cualquier componente, es un componente se suma importancia, es en ese ámbito donde se resuelve, se decide la vida de la comunidad, a ella pertenece por tanto el gobierno, las leyes tanto del campo normativo sujeto a legislación del orden, como las leyes en tanto campo de la justicia. Es decir, este espacio es el campo donde la comunidad enfrenta sus problemas y opta por una u otra manera para resolverlos, se trata de los problemas que atañen al conjunto, implican a todos. En las sociedades divididas en clases son las clases dominantes las que ponen las reglas, imponen el orden.


El gobierno necesita de fuerza física y moral,  por tanto la política está indisolublemente ligada al poder y este es fuerza física en primer término expresada militar o policialmente u otras formas de coacción además el poder también es fuerza moral, requiere de legitimidad, de hegemonía entendida como fuerza ideológica y cultural. (Gramsci). El gobierno necesita de capacidad persuasiva tanto física como argumental e ideacional.
Ahora bien, el poder no solo es el poder estatal, el poder es también una red que se extiende por todo el tejido social, hay relaciones de poder en la familia, en la escuela, en los clubes deportivos, etc., y además necesita un discurso, es en alguna medida un discurso, luego la política está presente en todas la actividades humanas organizadas. Existe como señala Foucault una microfísica del poder.


Históricamente la política nace en el seno de las acciones grupales como actividad de dirección y organización de la vida colectiva esas dos funciones se mantienen a lo largo del tiempo, pero con el desarrollo de la sociedad se van complejizando y cambiando de formas hasta llegar a los modernos estados nacionales de hoy  que están en plena crisis superados tanto por los problemas, como el ecológico por ejemplo, como por las realidades socioeconómicas impuestas por las multinacionales como la globalización, cuestión que tiene  como respuestas iniciales organizaciones tipo Unión Europea o con mucho menos desarrollo Mercosur, UNASUR, ALBA. Pero que configuran una tendencia de desarrollo hacia el futuro que apuntan a organizaciones supranacionales, quizás un gobierno mundial, un estado confederado mundial de organizaciones regionales. Por eso la política internacional ya no es tanto una cuestión exterior, la frontera entre lo interno y lo externo en alguna medida se está reformulando.


Ahora la definición de la política como arte de gobernar no es mala, pero sí demasiado general, en diccionario Larouse se la define como: “Arte, doctrina opinión referente al gobierno de los Estados.” Se agrega también la acepción de modo de dirigir los Estados.


Etimológicamente política viene del griego “polis” y ha de entenderse en términos generales como los asuntos de la ciudad, pero las ciudades eran en Grecia ciudades Estados: Atenas, Esparta, etc., es decir se trata en definitiva en lo principal de asuntos de Estado.


Rodrigo Borja en su “Enciclopedia de la Política” señala que: “La política…es un acervo de conocimientos tocantes a la realidad social y la aplicación de ellos a situaciones concretas.” (Borja 19977.P.788). En esta definición se entiende como un conocimiento que se aplica. El caracteriza entonces, esta actividad social un poco académicamente, ya que si bien la política supone esta aplicación, esencialmente es lucha por obtener y mantener el poder. (Maquiavelo)


Cuando se dice que poder es la capacidad de influenciar a otro (Weber) debe agregarse que se puede ejercer influencia sobre otros ya sea porque se posee una fuerza física, capacidad de coacción económica o un predominio cultural o ético, ahora en los tiempos modernos habría que agregar también poder comunicacional, a veces estos elementos actúan conjuntamente, otras actúan separadamente o en combinaciones específicas y en dosis diferentes. Por eso hoy en día la comunicación de masas es un ingrediente fundamental de la política, por la forma en que incide en la influencia sobre otros.


Si desglosamos los diversos aspectos de la política ubicaremos los siguientes: liderazgo, capacidad de tomar decisiones, capacidad de aplicar creativamente conocimientos a las prácticas de gobierno, capacidad de conducción o dirección, tener un programa, un conjunto de ideas a llevarse  a cabo, capacidad de generar leyes o normas, capacidad de usar  el poder. Otro aspecto sumamente importante de la política, es la capacidad de gestión, es decir el aspecto administrativo de la política.


La política además requiere de las siguientes habilidades que son parte importante de esta praxis, competencias para persuadir, llegar acuerdos, convencer, negociar, para lograr metas y objetivos. Cuando decimos que la política es el ejercicio del poder, estamos haciendo alusión a imposiciones a obligar a otros a realizar o mantener ciertas prácticas o actitudes, es decir la política tiene que ver con la práctica de la dominación, por eso lo viable en política depende de una determinada correlación de fuerzas, si hay fuerza es posible lograr ciertos objetivos políticos si no la hay o se la reúne o no se puede lograr los objetivos, por eso es importante en política, las alianzas, los acuerdos, los consensos, como procesos de acumulación de fuerza.


La política expresa desde que históricamente se constituyeron las clases y el Estado siempre una lucha de intereses, los intereses de las clases dominantes en contra de los dominados, los dominados finalmente deben ser gobernados, las clases pudientes son las que ejercen este poder, a través de un estamento político que está a su servicio, cuando los dominados adquieren el poder en contra de los antiguos dominadores estamos en presencia de una revolución. En las sociedades burguesas modernas es la clase empresarial la que ejerce el dominio para imponer una ideología, una cultura, un tipo de estado, esto lo hace no solo con su aparato represivo sino también con sus aparatos ideológicos, educación, medios de comunicación etc.


La política en definitiva es el terreno de las contradicciones de clase, por tanto hay políticas que defienden los intereses de los dominados y políticas que defienden los intereses de los dominadores, políticas que defienden los intereses de los empresarios y políticas que defienden  los intereses de los trabajadores, también hay políticas que tratan de conciliar los intereses entre dominados y dominadores, pero en última instancia siempre terminan al servicio de las clases dominantes.


La política supone programas, planes estrategias, tácticas tanto para obtener el poder, como para la realización de los programas o las propuestas que llevan a conservar y mantener el poder. La propaganda, la comunicación en definitiva, la movilización de las personas, el lograr adeptos, el ganar la mayoría cuando se trata de democracias son los elementos primordiales para lograr objetivos políticos. La organización política, el partido político es el eje vertebrador de la actividad política. Cuando los partidos políticos no existen, se constituyen movimientos que siguen generalmente a un líder y se estructuran estructuras populistas clientelares, también los partidos se burocratizan y corrompen, creándose especies de castas privilegiadas. Lo ideal es una propuesta un proyecto de sociedad, un estilo de gobierno que comparte un sector social o varios sectores o clases sociales que se proponen alcanzar el poder para realizar las propuestas.


El otro sentido de la política (como policies) se define como un conjunto de principios  normas y aspiraciones que señalan un curso definido de acción, una directriz, indican un sentido, marcan un rumbo que se adopta consciente y deliberadamente para conseguir ciertos objetivos. Es cuando se dice la política de esta institución es la interculturalidad por ejemplo.


Las corrientes políticas, los partidos políticos explícitamente o no explícitamente se sustentan en ideologías, doctrinas, idearios, filosofías, teorías políticas, existe una rama especializada de la filosofía que se preocupa de estos fundamentos. Por ejemplo las corrientes de derecha hoy día se sustentan en el liberalismo y el neoliberalismo, las corrientes de izquierda en las diversas opciones de socialismo. El programa político de las organizaciones son o deberían ser las concreciones de sus concepciones filosóficas, los que se declaran pragmáticos e independientes de cualquier determinación filosófica o ideológica hacen también ideología en el más bajo nivel, generalmente en defensa del orden establecido.
En la difícil relación entre  ética y política y cuando vemos que los políticos del sistema, en España por ejemplo, han perdido toda la credibilidad ante importantes sectores de ciudadanos, donde vemos a los corruptos del PSOE acusando a los corruptos del Partido Popular, postulamos que es distinta la política que se hace en función de un proyecto de liberación, que la que se hace para sostener el decadente orden burgués. Aquí sí el fin debería determinar los medios.

 

por Leonardo Ogaz Arce*
Publicado por lalineadefuego el marzo 4, 2013

*Docente Universitario. Ex Decano de la facultad de Comunicación, Universidad Salesiana, Quito.
 
Bibliografía.
Borja, Rodrigo, “Enciclopedia de la Política”, Fondo de Cultura Económica, México, 1977. Segunda Edición.
Contreras, Adalid, “Imágenes e imaginarios de la comunicación desarrollo”, CIESPAL, Quito, 2000.
García- Pelayo Ramón y Gross,  “Diccionario, Pequeño Larousse Ilustrado”, Buenos Aires, 1981.
Foucault, Michel, “La microfísica del poder”, Ediciones La piqueta, Madrid, 1979, Segunda edición.
Gramsci, Antonio, “Cuadernos de la Cárcel” Juan Pablos editor, México, 1975
Machiavelli, Niccolò, “El príncipe” Mestas ediciones, Madrid, Octava edición 2009. Año de la publicación original 1552.
Weber, Max, “Economía y Sociedad”, Fondo de Cultura Económica”, Madrid, primera edición el Alemán 1922. Décima reimpresión, 1994.

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Con el anuncio oficial de la próxima presentación al Congreso de la República de una nueva reforma para el régimen pensional vigente en el país, se pone a la orden del día el debate sobre la manera como aplica su proyecto estratégico la oligarquía colombiana, la relación que mantiene con los intereses internacionales, sus efectos sobre el país nacional y el qué hacer de parte de los movimientos sociales.

 

En primer lugar, es llamativa la capacidad del sector dominante para procesar sus políticas y variar sus métodos a la hora de aplicarlas. Antes, como recordarán los que cuentan con más de cuatro décadas a cuestas, las reformas económicas y políticas se aplicaban a través de un solo decreto. En seco. Y, lógico, la sensación de rechazo o insatisfacción que despertaban entre los afectados era más fuerte e intensa, por lo cual se desataban masivas protestas callejeras. Era el caso de las alzas en las tarifas del transporte, aplicadas una sola vez al año. Como se sabe ahora los incrementos se efectúan varias veces al año, 50 pesos tras 50 pesos, y nunca 200 o 300 de un solo golpe.

 

Esta es una muestra, pero sucede en todos los sectores de la vida nacional. Por ejemplo, y a propósito de la anunciada reforma pensional, recuérdese que hace dos meses se aprobó la reforma tributaria, que también terminó afectando aspectos de la política de seguridad social (ver desdeabajo No. 186, 187). Pero téngase en cuenta la anunciada reforma a la Ley 100, que según las mismas declaraciones de los congresistas, deberá ser aprobada en el 2013. Es decir, para evitar un debate intenso, y para no provocar la protesta generalizada de la población, o al menos la protesta más intensa en sectores específicos de la misma, la lección enseña que las medidas reformadoras que afectan a la población más necesitada, no se deben tramitar, aprobar ni aplicar de bulto. El error cometido a este nivel por Carlos Andrés Pérez en Venezuela, le valió el puesto (El Caracazo).

 

Esto han aprendido y ahora aplican el 'gota gota' en muchas de sus pretensiones. Pero, si bien el Gobierno se muestra solícito en ajustar todos los mecanismos que atacan el trabajo y favorecen el capital, es negligente, todo lo posible, cuando se trata de hacer respetar los derechos de los grupos subordinados. Veamos. Como se recordará la Corte Constitucional declaró inexequible la Ley 1382 de 2010 –Código Minero–, pues desconocía el principio de la consulta previa con las minorías étnicas, que es vinculante para los países que, como Colombia, son signatarios del convenio 169 de la OIT.

 

En esa resolución, la Corte daba un plazo de dos años al gobierno –que se cumple el próximo 11 de mayo–, para presentar un nuevo proyecto de ley que, como el mismo Gobierno lo reconoce, no presentará. La consecuencia de esta decisión es que retomará vigencia el antiguo Código minero (Ley 685 de 2001), con lo que las exigencias ambientales quedarán, de hecho, derogadas. Revivirá, asimismo, la práctica inexistencia de requisitos para la adjudicación de títulos y licencias que ferió el país a todo tipo de agentes inescrupulosos. ¿Porqué no se ha reformulado un proyecto en dos años? Sobran las explicaciones.

 

Los hechos lo reconfirman. Se legisla o se deja de hacerlo para favorecer grandes intereses, internacionales y nacionales. Son múltiples los ejemplos que lo confirman, entre ellos: la política económica, derivada de las "recomendaciones" del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; o el reajuste del proyecto de Estado —obligado por el Plan Colombia—, políticas y reformas que no se desprenden de un debate nacional ni de un proyecto de país soberano. No. Son la aplicación de los "consejos" de organismos internacionales, como se sabe, controlados por los grandes grupos económicos.

 

¿O será simple casualidad? Veamos. Tanto la reforma tributaria, como la anunciada en pensiones, en salud y en otros sectores, están consignadas en reciente informe que realizó sobre Colombia la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –cuyo objetivo es coordinar las políticas económicas y sociales de sus estados miembros–. El documento consigna como necesario de llevar a cabo (solamente relacionamos lo que corresponde al mundo del trabajo, salarios y política social):

 

  1. Mejorar el desempeño del mercado laboral, para lo cual es necesario "Reducir los costos laborales no salariales mediante la aplicación de la reforma fiscal prevista (aprobada en diciembre, n.n.) y realizar nuevos recortes en las cotizaciones a la seguridad social y otros pagos obligatorios con el trabajo".
  2. "Hacer que el sistema de pensiones sea menos regresivo y amplíe su cobertura. Estudiar opciones para aumentar el apoyo a la renta mínima en favor de las personas mayores con recursos escasos" (aspecto ya incluido en la reforma anunciada por el Gobierno).
  3. "Mejorar la organización del sistema de atención de salud para aumentar la rentabilidad mediante la reducción de la fragmentación del sistema de seguros y la integración vertical entre aseguradores y proveedores".
  4. "Reducir los costos laborales no salariales sumamente elevados mediante la aplicación de la reforma tributaria prevista y una mayor reducción de las cotizaciones a la seguridad social y otros pagos obligatorios relacionados con el trabajo" (parcialmente cumplido con la reforma tributaria aprobada en diciembre).
  5. "Evitar aumentar el salario mínimo por encima de la inflación de los precios. Estudiar la posibilidad de fijar el salario mínimo en función de la región y la edad para ajustar los costos laborales a la productividad y tener en cuenta las diferencias en el costo de la vida" (parcialmente aplicado con el ajuste salarial anual del salario mínimo).
  6. Dirigir mejor el apoyo hacia las personas necesitadas mediante transferencias condicionadas en efectivo, y ampliar dicho apoyo eliminando progresivamente las tasas reducidas y exenciones del IVA así como las subvenciones a los precios de los servicios de agua y electricidad (retomado en su aspecto específico en el proyecto de reforma pensional. Ya aplicarán la otra "recomendación"). www.oecd.org/eco/surveys/Colombia_Overview_ESP%20NEW.pdf

 

Las "coincidencias" son elocuentes. Pero al tiempo que así se procede, y segmentando la política de acuerdo a sus intereses, en La Habana se discuten otros aspectos de la misma, eso sí, y según el Gobierno, "nada que sea estructural". Al así proceder se logra divorciar, de una negociación política necesaria y urgente para el país, todo aquello que afecta la vida diaria. Al final podremos tener paz de los armados pero, sin duda, guerra social.

 

No es una exageración. Así se puede deducir del informe sobre las ciudades más violentas del mundo publicado por la asociación civil mexicana "Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal" (http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/). El estudio retoma 50 ciudades de más de 300 mil habitantes con las tasas de homicidio más elevadas del mundo, entre las cuales destacan 5 de Colombia: Cali (puesto 7), Medellín (24), Santa Marta (29), Pereira (37), Barranquilla (50).

 

Como se puede deducir de este informe, en ninguna de las ciudades relacionadas hay conflicto armado clásico, y sin desechar que en las mismas tenga presencia la insurgencia el desarrollo de sus acciones no es la causa de la realidad de violencia, inseguridad, control armado territorial, etcétera, que viven. Sus causas son otras, y precisamente no es el zumo que se discute en la capital de Cuba.

 

De esta manera, así como la oligarquía disecciona la política, impidiendo que se la asuma como un todo único, sabiendo relacionar lo estructural y lo coyuntural, parece ser que así mismo está dividido el país, en este caso, el urbano y el rural; de aquí que, por ahora, lo discutido en la Isla sea lo referido al campo y la tierra, pues las raíces del conflicto armado se sitúan sobre esta realidad. ¿Le interesa a la insurgencia quedar reducida a estos linderos?

 

Esta fragmentación de la política, esta lectura parcial y atomizada de la vida nacional, puede explicar la profunda pasividad que reina en las urbes nacionales ante el diálogo en curso. Realidad que le plantea un inmenso reto a los movimientos sociales para impedir que lo acordado al final del diálogo en curso termine solamente por abrir compuertas parciales para un sector del país (para el campesinado. indígenas y negritudes), y cerrándolas o dejándolas intactas para el restante.

 

El reto para los movimientos sociales, entonces: por un lado, apropiar las políticas internacionales que rompen la escasa soberanía con que aún pueda contar el país, apropiando las políticas económicas, sociales, etcétera ya diseñadas y por legalizar en el Congreso de la República, para saberlas quebrar o impedir en su aprobación y/o aplicación; por el otro, diseñar una política de Estado y gobierno, global y totalizante, un proyecto de país cimentado en banderas de justicia, libertad, democracia anticapitalista, redistribución de la riqueza nacional, protección de la naturaleza, equilibrio ambiental, con el cual presionar y obligar a las partes reunidas en La Habana para encarar el país como un todo y único proyecto de sociedad, que implica a 47 o más millones de connacionales –incluidos los inmigrados, exiliados y refugiados.

 

La elaboración de este proyecto, y la movilización para su difusión y debate, es la tarea prioritaria de estos movimientos en el 2013, logrando con ello reconstruir la política y el interés de la ciudadanía de a pie por la misma. Solo así la paz será integral y podrá afectar, por ejemplo, el poder de los organismos internacionales sobre el país, a la par de los indicadores de violencia que quiebran la convivencia en todo el territorio nacional, no solamente en las cinco ciudades aquí relacionadas.

Publicado enEdición N°188
Viernes, 08 Febrero 2013 08:36

Política de alianzas o hermanamiento

Política de alianzas o hermanamiento

Itacumbú, en 1962, fue el primer campamento de los cortadores de caña de azúcar (cañeros) en Bella Unión, departamento de Artigas, norte de Uruguay. El campamento fue, por un lado, un espacio de convivencia, debate y elaboración colectiva de respuestas de un grupo de cañeros ante el acoso policial y patronal que sufrían. En ese sentido los campamentos contribuyeron a soldar potentes lazos de solidaridad entre oprimidos, condición elemental para afrontar los duros combates que les esperaban.

 

En segundo lugar, a los campamentos llegaron personas de todo el país para apoyarlos en una lucha tan desigual contra las grandes empresas que implementaban formas de trabajo cercanas a la esclavitud. Acudieron estudiantes, obreros, cooperativistas, profesionales, sacerdotes franceses y comunidades católicas, que convivían en el campamento y en casas de familias de la localidad. Trabajaron junto a los cañeros levantando la policlínica, tarea que demandó tres años de trabajo colectivo, y realizaban tareas culturales, recreativas y cursos de formación.

 

Los campamentos de los cañeros, agrupados en el sindicato de nombre UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas), deben mucho a la inspiración de su líder, Raúl Sendic Antonaccio, aunque la forma-campamento ya era y seguirá siendo un modo de acción de los oprimidos en muchos lugares del mundo. La experiencia vivida por centenares de jóvenes, y no tanto, en los campamentos cañeros fue decisiva en la conformación de un vasto movimiento de liberación nacional que detonaría años después. Fueron escuelas de autoformación popular, antes de que naciera la educación popular y muchísimo antes de que ésta fuera codificada como "método" de trabajo por las ONG afines a las políticas de "combate de la pobreza" en línea con el Banco Mundial.

 

Lo sucedido hace medio siglo entre cañeros y jóvenes citadinos no fue algo excepcional aunque, debe reconocerse, no sucede todos los días. Algo similar está sucediendo en Chile entre los sectores más activos y autónomos del pueblo mapuche y los estudiantes organizados en torno a la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES). Decenas y luego cientos de estudiantes liceales comenzaron a poblar las marchas mapuches y crearon en el seno de la asamblea "una comisión especial para trabajar en forma directa con los mapuches", como explican algunos de sus integrantes.

 

Los estudiantes mapuches están también organizados y ambos colectivos apoyan a las comunidades militarizadas en el sur chileno. Los vínculos entre los dos movimientos más importantes del país se profundizan de forma capilar, participando en acciones y en algunos casos acudiendo en pequeños grupos a las comunidades para, simplemente, estar, acompañar, aprender, apoyar. No creo apropiado denominar a este tipo de vínculos "solidaridad", ya que se trata de una relación sujeto-objeto en el que una parte decide, cuando y como le parece, apoyar, del modo que considere adecuado, a otros y otras a mayor o menor distancia. Pero sin moverse del lugar material y simbólico que ocupa.

 

Lo que sucede en el Chile actual y sucedió hace medio siglo en Uruguay, y tantas y tantas veces en tantos abajos, es otra cosa. Prefiero llamarle "hermanamiento". Es un vínculo entre iguales, entre dos sujetos que construyen una nueva realidad, material y simbólica, moviéndose ambos del lugar que ocupaban. Eso supone autoaprendizaje colectivo sin alguien que enseñe y otro que aprende, sino algo mucho más fuerte: la construcción de algo nuevo entre todos y todas los que participan en la experiencia de vida, algo que no pertenecerá a unos y otras porque es un resultado colectivo.

 

Esto no pasa por llevar cosas a quienes se supone que las necesitan porque tienen alguna "carencia". La fuerza motriz de este hermanamiento no es ayudar, algo que nunca se sabe bien qué es, sino crear. No es ni dar ni recibir. Históricamente, ha sido el camino de los de abajo para construir movimientos rebeldes, no para ganar elecciones, sino para crear un mundo nuevo, algo que pasa inevitablemente por la destrucción del sistema capitalista y militarista actual.

 

En Chile, los estudiantes secundarios han transitado un camino empinado en dos años de masivas movilizaciones. Comenzaron con demandas a favor de una educación gratuita y de calidad para poner en pie, ante las elecciones municipales de octubre, la campaña Yo no presto el voto, llamando a la abstención. El 60 por ciento se ausentó de las urnas, mostrando el alto grado de desprestigio del sistema político. La combatividad y radicalidad de los estudiantes, la valentía demostrada al enfrentar a los Carabineros en la calle y al conjunto del sistema de partidos, su creatividad y persistencia en el tiempo, los han convertido en un actor central en el escenario chileno.

 

El movimiento mapuche, como señala Gabriel Salazar en su reciente Movimientos sociales en Chile, hace un tipo de política que "no se rige por la Constitución (...) ni se constituye como partido político; ni acopla su ritmo al calendario de elecciones, ni pretende devenir en poder parlamentario". Tampoco disputa "la conquista de un 'cargo' (fetiche de poder) en el Estado". La política para los mapuches es "el cuidado de un 'pueblo' sobre sí mismo. De la 'vida' sobre sí misma...Y todo eso es, sin duda, una tarea de toda la comunidad, no de uno que otro individuo. Por eso es política, y a la vez, soberanía". En suma, "viven luchando y luchan viviendo".

 

Llamar "política de alianzas" al vínculo entre dos sujetos parece no sólo insuficiente, sino pretende nombrar con palabras del arriba las relaciones entre los abajos. La política de los primeros se rige por la "correlación de fuerzas", concepto que no puede disimular su hechura con base en cálculos mezquinos de intereses inmediatos. Hablemos entonces de hermanarnos, de hacernos carne y sangre, y barro. Para hermanarnos, nos juntamos, nos mezclamos, nos enredamos, nos mestizamos; dejamos de ser para seguir siendo en, y con, otros.

 

Raúl Zibechi

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Una nota sobre la organización del conocimiento como organización de la vida

Razón tiene Gonzalo Arcila: es importante incentivar el diálogo, tanto más cuanto que se trata del conocimiento, que es, como sabemos, la vida misma. Ello, desde luego, no va en desmedro de la posibilidad –y en ocasiones del hecho– de que puede haber –y ojalá los haya– desacuerdos y disensos. Lejos de todos nosotros las mayorías y los unanimismos, propios de las iglesias y las ideologías de todos los tonos. Concuerdo en la importancia del diálogo como forma de vida, que ha sido siempre, en todas las geografías y culturas, la señal misma del desarrollo y el carácter civilizado de la existencia. Sólo que ahora, por el contenido mismo de su texto, Gonzalo abre el diálogo (por lo pronto, decimos los optimistas) a tres...

 

Es hermoso el título de la propuesta del profesor Arcila: "La experiencia de la infinitud". La razón tiene que ver con el concepto mismo de infinitud. Ya tendré la ocasión de volver sobre el nombre mismo.

 

Quisiera destacar cuatro temas en el texto de G. Arcila para justificar este diálogo. El primero tiene que ver con lo que denomina "el diálogo conceptual como forma de vida y la tarea de transformación de la realidad planetaria". Un segundo motivo es el diálogo con Pablo Dávalos acerca de las reticencias de éste último para asumir "las teorías de la complejidad en las ciencias sociales y humanas". Específicamente, se trata de la "episteme de la physis" como estrategia política que hay que develar. Gonzalo cree que esta episteme "abre un tema para la investigación, de amplias implicaciones, en la historia del pensamiento de Marx y Engels respecto a los intercambios entre naturaleza y sociedad capitalista". Justamente, aquí aparece el tercer tema: se trata, para decirlo con sus palabras, de "la realidad del tiempo infinito y creador y de la experiencia humana que da cuenta de esa realidad. En esa emergente experiencia, el destino de la naturaleza y la humanidad no es la muerte, tampoco el abandono en un valle de lágrimas, ni la culpa por un pecado que nos privó sin esperanza del paraíso". Finalmente, el cuarto motivo es el interés de Gonzalo por la universidad y por tanto por la gestión del conocimiento. De hecho éste constituye el verdadero motivo de la nota suya, pues dirige u orienta todos sus otros comentarios, aclaraciones e interpelaciones tanto a Pablo D. como a mí hacia este tema.

 

***

 

Existe, a todas luces, un serio problema. Una vez que, por obra de la internacionalización, globalización o mundialización (en realidad, tres maneras distintas de denominar un mismo proceso), los problemas se han vuelto efectivamente planetarios, el más difícil de los problemas tiene que ver con la acción. Entender y explicar los procesos y dinámicas, los retos y los peligros, los agentes y las consecuencias de la globalización es ya hoy en día prácticamente un lugar común. La dificultad enorme surge del lado de la acción –praxis. En efecto, la vieja aserción de los años 1980 –"pensar globalmente y actuar localmente"– es hoy en día no solamente una proposición conservadora, sino, además y por ello mismo, una idea inocua, poco eficiente.

 

El tema, más bien es, ¿cómo actuar globalmente en contextos de mundialización? El término, bien intencionado acuñado por N. García Canclini (y otros) de lo glocal es afortunado, pero limitado frente al interrogante. La acción es siempre local, no cabe la menor duda. Pero ya hoy en día no puede ser única o exclusivamente local. Dadas las dinámicas, estructuras y procesos globalizantes, los procesos de transformación –en el orden que se quiera, en el plano que se proponga, en fin, con la intención que se sugiera– debe ser, correspondientemente global. Pero, precisamente por ello, la antropología y la etnografía, por ejemplo resultan fundamentales: existen numerosas prácticas locales que son desconocidas a escalas meso y macro.

 

El capitalismo se caracteriza por ser un sistema social y cultural –en el sentido más amplio y al mismo tiempo incluyente de la palabra– que se caracteriza por la improvisación, el cortoplacismo y la inmediatez. No en vano, las dos o tres ciencias que fungen como dínamos del capitalismo poco y nada saben de densidad temporal: el derecho, la economía y la administración (y dentro de la segunda, las finanzas). Razón tiene Wallerstein: se trata de ciencias del presente, ciencias (o disciplinas, da igual) que poco y nada saben del pasado o del futuro como longue durée (una expresión que se debe en realidad a Braudel).

 

Una acotación: En el derecho, la economía o la administración temas como: historia del derecho, historia de la economía o historia de la administración son perfectamente episódicas, pues un administrador, un economista o un abogado (o jurista, según el caso) deben ante todo saber de eficiencia y eficacia.

 

Contrario a estas, la termodinámica de los sistemas alejados del equilibrio o física del devenir tiene en el tiempo un organizador intrínseco. El tiempo es, al cabo, un factor creador y no destructor; factor de aprendizaje antes que de olvido; en fin, el tiempo posibilita y abre, antes que uniformiza, equilibra y aplana todo –como decía, Platón al final de la República (Politeia), en la aguas de lethe, que es el olvido.

 

La termodinámica del no-equilibrio es la primera ciencia en la historia de la humanidad que plantea, de manera abierta y directa que el tiempo desempeña un papel creador. Durante toda la historia de la civilización occidental, particularmente debido a las tres religiones monoteístas fundacionales de la misma, el tiempo era asumido como una maldición, un factor destructivo, un mal necesario. Las cosas importantes, valederas, suceden a pesar del tiempo y, en realidad, después del tiempo.

 

Para reafirmar esta argumentación: La física newtoniana, ahora calificada de clásica, fue en su momento una ciencia revolucionaria. De hecho, en la historia de la ciencia, el estudio del cielo –planetas, sol, estrellas, etcétera– fue un tema que, nutriéndose originariamente desde el Renacimiento, define el rasgo mismo de la Modernidad. Pues bien, la astronomía fue una ciencia de continuos cambios y mejoramientos: empíricos (observacionales y de medición), filosóficos y científicos. Esta historia produjo la muerte de la numerología y el nacimiento del álgebra; la separación de la astrología y la astronomía; en fin, la escisión entre la teología y la ciencia propiamente dicha. En esta historia contribuyen figuras tan fundamentales desde John de Sacrobosco a Giordano Bruno, de Nicolás de Cusa a Galileo, en fin, de Kepler y Copérnico a Newton. La astronomía representaba un campo cuya inestabilidad era altamente atractiva para las mejores mentes de la época. Al cabo del tiempo, ella daría lugar a la necesidad de que naciera el cálculo –gracias, simultáneamente, a Leibniz y a Newton. Esa historia produjo herejes como G. Bruno y juicios inquisitoriales como a Galileo Galilei. Se trata, en fin, de una historia que no tuvo lugar de manera pacífica y desapercibida, sino que, literalmente, cambió la forma de ver el universo y la realidad predominante durante diez siglos de Edad Media, por lo menos.

 

La dificultad –la enorme dificultad– radicó en que el movimiento que fue por primera vez descubierto y explicado tuvo lugar a la manera de explicaciones mecánicas, que para la época eran innovadoras, pero que, como sucede en el caso de Newton terminan, al cabo, por convertirse en saber oficial.

 

La ciencia moderna nace como ciencia "desde abajo" en contraste con la teología que era la ciencia de la Edad Media y que trabajaba "desde arriba". En consecuencia, la ciencia moderna descree de la autoridad y la tradición, se funda en la observación y la descripción, crea nuevos métodos, técnicas y herramientas, acuña nuevos conceptos y lenguajes, se organiza ella misma en prestigiosas instituciones (la Royal Academy, la Académie Française des Sciences, la Preussische Akademie der Wissenschaften – cada una con sus respectivos capítulo, estatutos, canales y formalismos). "Desde arriba" hace referencia a la escolástica, la ontología racional, la psicología racional y la cosmología racional, el peso de la teología y con ella, de ese capítulo medular que es la dogmática, el peso de la autoridad, en fin el acatamiento y el temor, todo lo cual se expresaba en fórmulas como el nihil obstat y el imprimatur. La ciencia Moderna fue, a todas luces, una revolución.

 

Pues bien, la Modernidad nace pensando el mundo y el espacio del ser humano. Por ello su interés por la física. Pero con ella, el cuidado, la observación, la descripción de la naturaleza. La naturaleza como fuente de verdad y como criterio del juicio, en marcado contraste con el peso de la Iglesia, y con ella del Vaticano, el Papa, y Rey de que se tratara en cada caso.

 

Como quiera que sea, en los nuevos tiempos la naturaleza no es un enemigo a vencer y esclavizar. Por el contrario, es nuestra amiga –muchas dirán incluso, nuestra madre (la Pachamama, acaso)–, y cualquier disputa o pelea con ella, con absoluta seguridad la perderá el ser humano. Éste, en términos abstractos; y en términos concretos cualquier sistema económico y de valores, religioso y político, social y de principios que sitúe a la naturaleza simplemente como medio para los fines, intereses, beneficios y utilidad de dicho sistema.

 

Desde los orígenes de la Modernidad hasta nuestros días, asistimos, literalmente, a un creciente movimiento de naturalización de la epistemología, y con ella, de naturalización de la ciencia y la filosofía. Una de las últimas expresiones de esta tendencia son las ciencias de la complejidad.

 

Estamos, manifiestamente, apenas en los inicios del nuevo modo de organizar el diálogo humanidad-naturaleza. Podemos aprender, como de hecho se está comenzando a hacer, de otras culturas y civilizaciones llamados eufemísticamente como no-occidentales, o bien como no-tradicionales, o incluso como alternativas. La relación entre el ser humano y la naturaleza es en realidad el aprendizaje de dos ritmos y densidades temporales radicalmente distintos. Uno, el de los tiempos humanos, bastante limitados; otro, el tiempo de la naturaleza, que, por ejemplo, como bien lo enseña la geología, comienza a contar a partir del millón de años, pues tiempos y escalas inferiores son bastantes limitados. Pues bien, el encuentro o el diálogo entre ambos tipos de temporalidad corresponde en realidad al aprendizaje, por parte de los seres humanos, de que la lógica de la naturaleza es exactamente como el de la vida: se trata de un (doble) juego que se juega a largo plazo.

 

La complejidad –esto es, las ciencias de la complejidad– nacen a partir de fenómenos intrínsecamente inestables e imprevisibles. De un lado, como respuesta a Oscar II, rey de Suecia, quien quería saber si el universo era estable a largo plazo. La respuesta, como es sabido, la aporta H. Poincaré con una demostración de imposibilidad. Y de otra parte, con el estudio de la meteorología por parte de E. Lorenz, nace el estudio de los sistemas caóticos: ciencia del caos. Al mismo tiempo, el estudio de fenómenos y comportamientos alejados del equilibrio (reacciones Belousov-Zhabotinski), y las células de Bénard permitirán a la postre el nacimiento de la termodinámica del no-equilibrio. El resto es historia –cuyo recuento, sin embargo, no cabe en el espacio de este blog. La complejidad está caracterizada como la pasión por fenómenos, comportamientos y sistemas esencialmente inestables, fluctuantes, impredecibles, irreversibles y súbitos. Nunca en la historia de la humanidad se había tomado tan en serio el tema del devenir. La historia (oficial! Cfr. La historia oficial, Director Luis Puenzo, 1985) de Occidente es la historia de(l) ser .

 

***

 

Ahora bien, el tema se orienta, más pronto que tarde, a la organización del nuevo conocimiento. Dicho literalmente, se trata de la gestión de la revolución, al mismo tiempo que se trabaja en ella –una circunstancia apasionante, y que como tal nunca se había manifestado en la historia anteriormente.

 

En este panorama, se trata de la crisis de la universidad en su sentido tradicional. La innovación, de hecho, en el mundo de hoy, no se lleva a cabo fundamentalmente al interior de la universidad, sino, por el contrario, mayoritariamente por fuera de ella. No en vano el llamado a la alianza Universidad-empresa, de un lado, y de otra parte, a la función social de la universidad: Universidad-sociedad. Mediando, siempre, el papel del Estado. Ya sea como reglador o bien, idealmente, como garantista –lo cual conduce la mirada en otras direcciones.

 

Las ciencias de la complejidad son ciencia de punta. A pesar de ser aún pequeño el espacio para su desarrollo, es pujante y creciente su desarrollo y vitalidad. Basta con echar una mirada a la cantidad –¡y calidad!- de eventos revistas, colecciones editoriales, y demás en el país y en el mundo.

 

De manera atávica, las revoluciones han comenzado en intersticios y comisuras; en pliegues y márgenes. Sólo, paulatinamente, se van ganando valles y montañas. Pues bien, lo mismo sucede en el plano de la investigación tanto como de la educación. Se trata, si cabe, de una estrategia evolutiva.

 

Antes que elaborar una reflexión de tipo universal, cabe mirar la situación en nuestros países. Los administradores de las universidades no son, de manera tradicional académicos o científicos. Son políticos o economistas, administradores o abogados, ingenieros o financistas, mayoritariamente. Y sin embargo, ese no es el verdadero problema. La verdadera dificultad estriba en el hecho de una fuerte asimetría entre las instancias administrativas de la universidad y las académicas y científicas. Esta asimetría ha sido generalmente en favor de las primeras, y en desmedro de las segundas. Un ejemplo puntual de contraste: ¡en los países anglosajones y europeos los administradores (o administrativos) jamás les dicen a lo académicos y científicos lo que deben enseñar o investigar!

 

Deben fortalecerse, manifiestamente los puentes entre la educación básica y la media, y entre ambas y la universitaria. Pero, como con razón sostiene M. Cereijido, América Latina no produce ciencia ni tecnología, sino, en el mejor de los casos, científicos e ingenieros. Y más generalmente, nuestras universidades usualmente producen cohortes. (Los programas de pregrado y de postgrado, así como los doctorados habitualmente se presentan a sí mismos, como produciendo la cohorte número x).

 

El problema ciertamente es de presupuesto y apoyo a la universidad pública tanto como de crecimiento y sensibilización social de parte de la universidad privada. Pero mientras las élites políticas se comporten indolentes ante el conocimiento, la situación difícilmente puede mejorar de manera significativa.

 

En el caso colombiano, por ejemplo, ningún presidente ha tenido ni siquiera título de Maestría –un notable ejemplo es, en Ecuador, Rafael Correa. Varios presidentes aparecen con "cursos de postgrado", simplemente. A excepción de los últimos ministros, particularmente de Hacienda, ningún ministro ha tenido título de Doctorado (Ph.D.). La excepción se explica por el hecho de que varios provienen de una prestigiosa universidad privada que ha hecho un fortín de ese ministerio y del Departamento Nacional de Planeación; por tanto, se trata de académicos fuertemente vinculados al sector privado, y a través suyo, al sector público. No existe tampoco ningún embajador que haya tenido una formación del más alto nivel académico. La razón proviene desde el siglo XVII cuando se hablaba de la mita y la encomienda: un país inmensamente rico por naturaleza, tenía la "indiamenta" y la "negramenta" (sic) para trabajar por y para las élites nacionales. Quizás el último miembro de las élites tradicionales que tuvo un acercamiento sincero por la ciencia, la investigación y el conocimiento, fue Federico Lleras Acosta, padre de la vacuna contra la viruela en Colombia.

 

Gonzalo Arcila hace el llamado –o la reflexión– de una nueva universidad acorde con los desarrollos de las ciencias de la complejidad. Compartimos ese sueño: pero miramos hacia delante, en el tiempo.

 

***

[1] Formulado originariamente por Heráclito, el devenir nunca fue un motivo serio de estudio en la civilización occidental. Ni siquiera el marxismo se tomará nunca en serio el trabajo del joven Marx sobre el Demócrito y Epicuro –los dos nombres que suceden en esta línea de pensamiento a Heráclito-.

 

 

Martes, 20 Noviembre 2012 11:17

El oscuro objeto del deseo

Encuetas y opinión pública. ¿Cómo se ven así mismos y a la sociedad los dirigentes sociales? ¿Cómo romper la constante antisindical gubernamental y patronal?



Si hiciéramos el ejercicio de preguntarle a varias personas en diferentes partes de nuestro país sobre lo que imaginan cuando escuchan la expresión “encuesta de opinión”, seguramente nos responderían que son preguntas que los medios de comunicación hacen sobre temas relacionados con las elecciones y aspectos importantes del momento. Podemos seguir preguntando sobre los posibles temas que les interesen a los medios de comunicación y las empresas encuestadoras para sondear la opinión pública, y a lo mejor el sindicalismo, como tema, no estaría entre los elegidos. Así que no deja de ser extraño que estemos hablando de una encuesta de opinión a los sindicalistas; hasta pudiera ser una noticia internacional el hecho de que los grandes medios de comunicación colombianos estuvieran dando a conocer las opiniones del sindicalismo. Pero no se trata de eso: se trata de una encuesta de opinión sin medios masivos de comunicación.

 

 

¿Encuesta de opinión sin medios masivos?

 

Sí, se trata de una encuesta de opinión realizada por el sindicalismo y no por el poder. El objetivo de esta encuesta es conocer las tendencias generales de la opinión de la dirigencia sindical sobre las instituciones y los problemas que afectan la vida del país en lo social: económicos, laborales y del movimiento sindical. Esta es la segunda encuesta de opinión realizada a la dirigencia sindical colombiana. La primera se realizó en el 2010, al final del anterior gobierno y principios del actual. Ambos sondeos han sido liderados por la Escuela Nacional Sindical (ENS), con el apoyo financiero de la Federación Holandesa de Sindicatos (FNV) y realizados por la empresa Invamer-Gallup.

 

En días pasados se presentaron en Bogotá los resultados de esta segunda encuesta, que fue realizada en los meses de agosto y septiembre. Para su desarrollo, se entrevistaron 104 dirigentes, entre miembros de comités ejecutivos de las centrales obreras, presidentes de sindicatos con 500 o más trabajadores(as) afiliados y miembros de federaciones sindicales internacionales presentes en Colombia.

 

Algunas pistas

 

A continuación, algunos datos que muestran las tendencias generales que arrojó la encuesta: pobre la calificación de los dirigentes sindicales a las políticas del Gobierno, unánime sensación de desunión en el movimiento sindical. Se percibe agravamiento de los problemas laborales. El Congreso y los órganos de inteligencia obtienen la más baja confianza, hay merma de credibilidad en la rama judicial, la actividad sindical se sigue percibiendo como bastante insegura. Otros datos sobre los encuestados son dicientes del sector sindical: el 87 por ciento de los líderes sindicales son mayores de 45 años y las mujeres sólo representan el 21 por ciento de la dirigencia sindical. La tendencia general con respecto al actual gobierno es que no sale bien librado, y en algunos casos tiene menor calificación que la anterior administración, como se pudo constatar al comparar la encuesta de 2010 con la actual*.

 

La composición organizativa y política permite contar con la opinión del sindicalismo y de algunos sectores políticos. Entre los encuestados tenemos: el 47 por ciento pertenece al sector público, el 40 al sector privado y el resto a ambos. Por afiliación a centrales obreras, el 59 por ciento pertenece a la CUT, el 19 a la CGT, el 10 a la CTC y el 13 no está confederado. Y en cuanto a la filiación partidista, la mayoría, 29 por ciento, es del Polo Democrático, el 27 no tiene partido, el 17 pertenece al partido liberal, el 12 a Progresistas, el 9 a independientes y un 1 a la Marcha Patriótica.

 

La injusticia no da confianza

 

El hecho de que la encuesta señale un panorama crítico no es producto de opiniones sesgadas y anacrónicas, como bien pudiera señalar el Gobierno, sino de una serie de factores estructurales que han alimentado la injusticia social. Con respecto a la seguridad para el ejercicio de la actividad sindical, los encuestados respondieron en escala de 1 a 6 que ésta sólo alcanza el 1,72 con respecto a la autoría de la violencia contra los sindicalistas; el 39 por ciento de los encuestados considera que ésta proviene del Estado, y el 38 que del paramilitarismo. Tales hechos no están desligados del desconocimiento de las empresas al sindicato como representante de sus trabajadores, el cual apenas alcanza 2,99 en el escala de 1 a 6.

 

Un caso emblemático del no reconocimiento del sindicato por parte de la empresa se presentó el año anterior en Puerto Gaitán (Meta), donde la Unión Sindical Obrera (USO) lideró una lucha por varios meses sin ser reconocida por la empresa Pacific Rubiales. Cuando los trabajadores lograron parar el principal centro de producción y obtener la solidaridad de la población, la empresa, en complicidad con el Gobierno, reconoció a regañadientes al sindicato y suscribió un acuerdo que nunca se cumplió. Luego de estos hechos vinieron una campaña mediática nacional de desprestigio contra la USO, el despido de algunos trabajadores, el impedimento de la actividad sindical y la creación de un sindicato patronal.

 

En nuestro país, la constante histórica ha sido el asesinato y la persecución a los sindicalistas, según el senador Alexander López en un reciente debate en el Congreso sobre la situación de los sindicalistas. López expresó: “Este es un país donde no existen garantías para el ejercicio de la actividad sindical, no existe respeto a la vida ni a la integralidad de los dirigentes y activistas, sólo en el año 2012 han sido asesinados 16 sindicalistas y están amenazados de muerte 25”.

 

El modelo económico tampoco da confianza

 

Sobre el impacto de la inversión extranjera, el 69 por ciento de los encuestados dijo que ésta NO aumenta el empleo; el 88, que NO aumenta la riqueza nacional; el 91, que SÍ sobreexplota los recursos naturales; el 91, que SÍ precariza el empleo; y el 69, que SÍ disminuye las libertades sindicales. Estas opiniones representan una descripción del modelo extractivista que agudiza la situación de los trabajadores, de los cuales la tasa se sindicalización sólo alcanza un 4 por ciento, mientras que la gran mayoría trabaja en condiciones de tercerización o trabajo informal, o es desempleado.

 

Este gobierno se ha querido presentar como modelo progresista. Así lo manifestó reciénteme Humberto de la Calle en la instalación de los diálogos en Oslo (Noruega), pero en realidad su agenda económica dice todo lo contrario; tanto es así, que ha incumplido el acuerdo conocido como Plan de Acción Laboral que suscribió con Barack Obama, en que se suponía que la actividad sindical iba a tener mejores condiciones para su concreción, entre otras promesas.

 

¿Está unido el sindicalismo colombiano?
 

El 92 por ciento dijo que no. Entre las razones para esta desunión, se señalan: filiación partidista, 21 por ciento; intereses comunes, el 2; distintos intereses, el 50; prácticas antisindicales, 22; espacios de encuentro, el 5 por ciento.

 

El mecanismo de las encuestas es una de las iniciativas necesarias para la reflexión y el debate sobre la situación y los retos del sindicalismo, debate que no se debe centrar únicamente en las críticas al poder sino igualmente en asumir la autocrítica en un diálogo abierto con los sectores sociales. Una nueva relación entre el sindicalismo y la sociedad pudiera sintetizarse en la idea de societato, poder que debiera ser motor social y fuente de opinión importante en las encuestas de trascendencia nacional.

 

*    Ver: http://ens.org.co/apc-aa-files/4e7bc24bf4203c2a12902f078ba45224/PRESENTACION__EOS_ENS___1_.ppsx.

Publicado enEdición N°186
Miércoles, 22 Agosto 2012 15:07

Unidad, tan deseada, tan esquiva

Unidad, tan deseada, tan esquiva




Tres sucesos de la semana del 6 al 12 de agosto, todos relacionados con el favor o el entorpecimiento de la unidad de los sectores sociales alternativos en Colombia, preocupan y llaman la atención.

I


El primero, de inmensas implicaciones para el presente y el futuro de lo que se denomina “campo popular”, tuvo como origen el Polo Democrático Alternativo (PDA). Su Comité Ejecutivo Nacional, en sesión del 9 de agosto, tomó la decisión de expulsar de esa organización política al Partido Comunista. El motivo que adujo: “la práctica de doble militancia”, la base argumentativa para semejante determinación, además de una lectura cuando menos polémica –si no leguleya– de los estatutos de la organización, “la Ley 1475 de 2011, reglamentaría de la actividad política en Colombia y la Sentencia C-490 de 2011 de la Corte Constitucional”.

Esta decisión deja libre el camino para la hegemonía dentro del empaque del PDA, para otros partidos. La decisión se toma en el marco de un enfrentamiento reinante dentro del PDA y los partidos que lo conforman, por el apoyo que brinda el PC a la organización de carácter político social Marcha Patriótica. Un primer choque por este apoyo tuvo sus roces durante la más reciente reunión del Foro de Sao Paulo (Caracas, 4-6 de julio), en la cual el PDA negó su aval para que la Marcha fuera aceptada como miembro pleno del Foro. Los ecos de tal negativa repercutieron en los debates de las organizaciones sociales y políticas del país, que exteriorizaron malestar por la conducción predominante en el PDA, alejada de las organizaciones de base, de origen territorial, e inclinada ante la agenda legislativa.

La decisión del PDA y su argumentación, apoyada de manera asombrosa e incomprensible en leyes oficiales y sentencias de la Corte Constitucional –sin reparar en un debate acerca de las prioridades de la política en la actual coyuntura, el método para profundizar la unidad social-popular y los retos para recuperar el dinamismo del propio partido–, no hacen más que refrendar que el PDA optó por una vía leguleya, exclusivamente parlamentaria. De discurso, de imagen permitida en los medios, que lo alejan crecientemente de las agendas sociales más sentidas por las mayorías nacionales.

El ambiente ya estaba tenso. Esta contradicción no dejó de notarse en el seminario ideológico que realizaron los polistas (27-29 de julio), cuando Carlos Gaviria aludió de manera polémica a la Marcha Patriótica, y en las discusiones de pasillo, donde ya se anunciaba –aunque en público se negara– la decisión que finalmente tomó el Comité Ejecutivo.

II


El segundo suceso tuvo como origen el Encuentro de la Unidad Popular, que sesionó en Bogotá entre el 11 y el 12 de agosto, y que, según sus organizadores, reunió no menos de 116 organizaciones y 300 delegados. Como es de suponer, el Encuentro con los propósitos de “unidad” cargó con el antecedente de la decisión ya mencionada del Comité Ejecutivo del PDA. Tal hecho tensionaba sus sesiones y redujo el propósito del evento mismo a decisiones de procedimiento, a coordinaciones para actos puntuales, minimizando los efectos positivos y el impacto que, como convicción de suma de voluntades y no de distancias del mismo, pudiera tener.

Llama la atención que dentro de las propias organizaciones convocantes del Encuentro, y de sus voceros, varias de ellas integran el PDA, así como algunos de sus voceros, que incluso son de su dirección nacional. La situación es incómoda para unas y otros, por supuesto, sin saber qué hacer ante una decisión que lanzó al carajo la palabra “unidad” con una reducción mayor del horizonte del PDA. Es una realidad amarga. Y lo es porque este tipo de encuentros ‘unitarios’ no se construyen desde una metodología en proceso, con claridad del reacomodo y la iniciativa que por largos años están en la acción contra las fuerzas sociales alternativas.

Aquella realidad es amarga porque no se consideran pasos mínimos pero sólidos que estimulen el abordaje, en el curso de varios meses, de los debates más acuciantes para una agenda teórica y práctica de carácter popular, con la cual dilucidar los interrogantes fundamentales para configurar una propuesta alternativa, social y política, además de construir una agenda de acciones comunes que permitan hacer pública, sustentada y atractiva, otra visión de país. Sin proceder de este modo, la ‘consigna’ o la tarea de “unidad” queda reducida a una palabra sin energía, sin sentimiento; a una rutina formal para mencionar la “unidad” que no rompe las fronteras que la ideología y las prácticas dispares de lo popular han sentado en el escenario político alternativo.

III


El tercer suceso acaeció el 8 de agosto en Medellín y tuvo como epicentro la reunión de personalidades, en su mayoría ex (magistrados, alcaldes, gobernadores, senadores), y algunos académicos e investigadores. Dada la pérdida de magnetismo político del PDA, sin constituir una alternativa coherente con las necesidades sociales, es una iniciativa que marca distancias con las necesidades oficiales y sus intentos por una plena cooptación de sectores académicos y de personalidades que tiene su pivote con Angelino Garzón. De acuerdo a la declaración que hizo circular el “colectivo de ciudadanos y ciudadanas demócratas”, que “piden la palabra”, “lo que necesita el país no es la reconciliación de personalismos sino la reconciliación de la política con las aspiraciones de la ciudadanía”.

En su pretensión política electoral, que aún no exteriorizan en su totalidad, aseguran que el “desafío es garantizar la inclusión e igualdad real y difundir los beneficios de la economía y de la sociedad del conocimiento a todos los colombianos y colombianas”.

Y “no se pueden aplazar más las soluciones al desarreglo institucional del Estado, permeado por el clientelismo y la corrupción. Para ello es indispensable elevar el nivel ético e intelectual de la política en todas las instituciones públicas, en primer lugar en el Congreso de la República”.

Por ello, y para ello, dicen: “Nos proponemos recorrer el país, incluir más voces y escuchar todos los ángulos. Consolidar una plataforma de diálogo y acción política ciudadana que persevere en traducir estos propósitos en acciones que influyan decisivamente en el rumbo de nuestra sociedad, nuestras instituciones y la política, a través de todos los caminos que contempla nuestra democracia”.

La declaración, que retoma expresiones como “indignados”, pretendiendo situarse en el ambiente de cambio del mundo actual, no deja de ser contradictoria, toda vez que reclama como objetivo principal de su acción “recuperar el sentido […] representativo de la política”, desconociendo con ello una de las demandas de los indignados y de los movimientos de nuevo espíritu que emergen por doquier: el gobierno directo, la autorepresentación, y, bajo este criterio, una crítica abierta o velada al pilar del Estado liberal, con su soporte en los tres poderes fundantes, parte sustancial de la crisis sistémica en curso.

A la vez, es llamativo que todos estos ex (magistrados, gobernadores, alcaldes, senadores) que tienen micrófono casi siempre que se lo proponen, que han tenido bajo su responsabilidad el destino de millones de personas, reclamen “pedir la palabra”. Para ser consecuentes con su aspiración, como mínimo tendrían que explicarle al país nacional para qué sirve el poder local y la participación en ministerios.

Una vez constituidos deberían aclarar hasta dónde es posible afectar el poder real desde esas instancias, en las cuales se termina actuando de manera cómplice con el poder real. Igualmente, hacer unas precisiones necesarias sobre el porqué, a pesar de la gestión de algunos de ellos en los destinos de las ciudades gobernadas, de los ministerios dirigidos y de los códigos que estuvieron bajo su vigilancia, sin embargo, tales instancias y enunciados quedaron intactos o no sufrieron cambios sustanciales. Por tanto, deben aportar en cómo proceder para romperle el pulso al poder real, al marco en que la gente, la que nunca tiene voz, pueda por fin no sólo llenar planillas de asistencia sino además tomar decisiones sustanciales sobre su presente y su futuro.

***


Con esta tríada de sucesos, es válido llamar la atención sobre el repetir de los personalismos y la marcada persistente de los aprendices de caudillos que estimulan las divisiones e impiden superar la atomización que por décadas ha caracterizado la acción política alternativa en Colombia. Un proceder así, además, no toma en cuenta la crisis que vive el capital en el nivel internacional, en las nuevas formas de lucha y de protesta que se abren campo en varios países, y en la posibilidad/y necesidad de coordinaciones para salir avante en la coyuntura que ahoga al poder tradicional.

Como decían nuestros antepasados, “el palo no está para cucharas”, y la mezquindad debe darles paso a la imaginación, a la renovación, a la política incluyente, a los grandes atrevimientos, y dejar a un lado el vanguardismo, que tiene olor a naftalina, que perjudica y desmotiva la irrupción con fuerza de nuevos luchas. No se puede proceder de otra manera: Los intereses de las pequeñas cúpulas no tienen por qué entorpecer la acción social y popular. El 99 por ciento de quienes abocan este compromiso no debe depender de un simple uno por ciento, ni siquiera si se dice su hermano. Por tal motivo, la base del Polo debe demostrar que el movimiento es de ellos y no de quienes se autodesignan como sus tutores.

Estos son los sucesos y los retos. Por tanto, con los hechos vistos, y con las agendas en curso, es un deber preguntar: ¿Es posible la unidad desde una agenda electoral? ¿Es factible desde una coordinación en el límite para concretar acciones de protesta que no van de menos a más? ¿Para qué el gobierno local si con su ejercicio y su responsabilidad ni se intenta ni se quiebra el modelo vigente, pero tampoco se abren unas compuertas hacia la movilización y el liderazgo social ni se aplica la máxima de “mandar obedeciendo”?

Luego de la experiencia que arroja en estos años de vida el PDA, de sus éxitos electorales, de sus errores, del cuestionamiento por parte de amplios núcleos al pragmatismo que antepone conveniencias de voto a identidades de sociedad deseada; que permite en su seno el cabalgar del clientelismo y la corrupción, y luego de estos años en cuyo tiempo se profundizó el divorcio entre el “arriba” y el “abajo”, es necesario reclamar un sentido debate que identifique los aspectos sustanciales de programa que hagan factible una unidad real. Urge abordar que en la izquierda no predomine el criterio o la máxima de obtener hegemonías particulares, ideológicas, y de partido y grupo, ¡antes que lograr la conquista de gobierno y de poder!

Para abordar ese camino, ponemos un énfasis: la primera pregunta por afrontar en el debate es: ¿Para qué la política? O el método para hacer posible la construcción de una nueva sociedad. En dilucidarla, según las muchas experiencias –inclusive las revoluciones triunfantes–, descansa en gran medida el escenario real para asumir de manera colectiva y unitaria la lucha política con un nuevo contenido. Con un quehacer político y de dirección que no devenga en la utilización del poder que, está comprobado, en años o décadas resulta circunstancial, sin perdurabilidad cultural. En fin, abocamos por una práctica que no caiga en los caminos trillados que robustecen la naturaleza por la desigualdad de la institucionalidad existente, y que bajo las cortinas y afanes de poder y de lucro no potencie e imponga liderazgos ajenos a las mayorías.

 

Publicado enEdición 183
Miércoles, 22 Agosto 2012 10:07

Pensamiento complejo, organización y unidad

El concepto de “organización”, dado desde el Pensamiento Complejo, conduce a reflexiones nuevas acerca de la forma de entender la Unidad y la manera de lograrla. En las organizaciones sociales, políticas y de otro orden, convergen múltiples intereses individuales, grupales y sociales, y en ellas se presentan variadas relaciones. El afianzamiento de pensamientos hegemónicos impone los intereses de un grupo, hace florecer el autoritarismo y no deja surgir lo nuevo; hay que comprender lo que es la unidad en la diversidad.

Noción de pensamiento complejo

Es difícil hablar de un tema sin partir de algunas definiciones, explícitas o implícitas; pero éstas tienen siempre limitaciones porque no poseen una validez universal. Quien da una definición quiere establecer una verdad y, si el punto de partida está equivocado, por el riesgo de ser incompleto o de su carácter temporal, muchas de las reflexiones que se hagan desde ahí pueden ser desacertadas. No obstante, tienen una validez procedimental. Este es el sentido que se les quiere dar en estas notas.

Decir que el Pensamiento Complejo considera que todos los eventos, seres o cosas se relacionan en múltiples formas con el entorno que los rodea es apenas parte de su contenido; no es el todo pero tampoco una mutilación si se entiende esto como advertencia. No se quiere tomar al Pensamiento Complejo como tema central, pero sí lo de las múltiples relaciones como principal punto de partida.

Desde esa mirada de multiplicidad de relaciones, las personas, como seres sociales e integrales, tienen una parte fisiológica, histórica, cultural, psicológica, antropológica; poseen temores, intereses, odios, afectos, sueños, amores, recuerdos, personalidad; una forma de percibir, de sentir; se es hijo, hermano, padre, familiar, amigo, estudiante, empleado, vecino, ciudadano. El ser humano es entonces de por sí un ser complejo.

Concepto de organización

El homo sapiens es un sistema orgánico formado por sistemas organizados, relacionados: digestivo, respiratorio, circulatorio, reproductivo. Las células del hígado son diferentes de las pulmonares; pero el hígado en sí no es uniforme y ningún órgano lo es; tiene partes diferenciadas para poder funcionar. Sin embargo, el ADN es el mismo en todas las células del mismo ser. En la unidad, existen la diferencia y la similitud. El organismo cambia, las sustancias minerales ingresan y salen, pero muchos rasgos de la personalidad persisten.


En su diferencia orgánica, el ser humano existe como un todo; se mueve según el deseo, piensa, vive, disfruta, sufre y padece; es también un ser histórico y cultural; es cosa viva con partes que mueren a diario y otras que se renuevan. No sabemos qué estamos haciendo sobre un cascarón que gira con una velocidad de locos, a 29.500 metros por segundo alrededor del sol. Un punto en el Universo. Aún así, nos matamos por un metro cuadrado de tierra en el más completo salvajismo. ¿Qué sentido tienen los seres humanos oprimiendo a otros seres humanos, a otros seres vivos? ¿Por qué y para qué estamos aquí?

Estas analogías nos permiten ver que la sociedad, como comunidad de seres complejos, es, por tanto, igualmente compleja. En ella existen múltiples relaciones económicas, políticas, sociales, geográficas, interculturales. En esta nota sólo se habla de su existencia, no su carácter.

Buscar la unidad

Las organizaciones, como comunidad de personas, adquieren un nuevo carácter diferente de cada integrante, así como un ser humano no es el hígado o un pulmón; pero en cada uno existe la organización como similitud, tal como existe el ADN en cada órgano. En este punto se percibe el valor de las ideologías: ponen a funcionar en una misma dirección a personas diversas, enfocadas a un objetivo asumido como propio; en nuestro caso el humanismo. Creer que la unidad orgánica puede surgir sin que medie la acción unificadora de la ideología y de su aplicación práctica es soñar y esperar mucho de lo espontáneo o del azar.

No es posible quedarse en el sueño de una unidad homogénea, uniforme y constante, es decir, en todos los campos y durante todo el tiempo, porque en las organizaciones convergen muchos intereses, abiertos o sutiles; llevan en su interior la lucha entre lo nuevo y lo viejo. Tampoco existe un pensamiento que encarne la verdad para todos, más aun cuando se marcha en la búsqueda de algo nuevo y desconocido, como son las formas solidarias de producción, la democracia política, el respeto, el compromiso bio-ético y el sentido de vida; en una palabra: el humanismo.

No se puede lograr una unidad monolítica y homogénea sin imponer los intereses de un grupo, revestidos de un supuesto bienestar común. Siempre se corre el riesgo del resurgimiento del autoritarismo bajo el ropaje de la lucha por la libertad. Lo más grave es que, además de la interpretación parcializada de la realidad, con este proceder se mutilan las organizaciones al bloquear los aportes que puedan surgir desde otras visiones.

Una medida saludable es mantener presente que la emancipación no existe como ente general, y que tiene coherentes dimensiones económicas, políticas, sociales, culturales e individuales. Hay que tomar como guía permanente, desde ahora, el “mandar obedeciendo”. No se puede pretender que la democracia sea algo para aplicar al día siguiente de ser gobierno; aquélla, junto con la disciplina y el compromiso, se construyen y se aprenden en el día a día y son una condición del poder. La tarea y el reto de los líderes es buscar la identidad en la diversidad.

Podemos afirmar lo siguiente: en situaciones complejas, es decir, allí donde en un mismo espacio-tiempo no sólo hay orden sino también desorden; allí donde no sólo hay determinismos sino también azares; donde emerge la incertidumbre, es necesaria la actitud estratégica del sujeto frente a la ignorancia, el desconcierto, la perplejidad y la lucidez.

 
Publicado enEdición 183