Draghi, Marx y el papa Francisco/II y última

Ocho. “Quien entra papa, sale cardenal”, escribió uno de los periódicos en contexto de la nominación de Mario Draghi, ex jefe del Banco Central Europeo (ECB), a primer ministro de Italia: varios nombres de otros viejos políticos para dirigir este “gobierno técnico” −las supuestas “caras nuevas” que en su tiempo tanto ridiculizaba Marx (véase: parte I)− terminaron por quedarse fuera (bit.ly/2R5KVBa). Su gabinete de “unidad nacional” apoyado por todas las fuerzas políticas desde la izquierda hasta la Liga Norte (con excepción de los posfascistas de Fratelli d’Italia), lleno solamente de representantes del capital y de los “expertos” neoliberales es una perfecta emanación de la pospolítica y posdemocracia (nadie ha votado por Draghi, su gente o su programa de “reformas”) que ya dejaron de ser una “excepción” para volverse una “normalidad”.

Nueve. Ser un banquero y un neoliberal no excluye ser, para Draghi, un ferviente católico y jesuita. Un acólito del papa Francisco −y anteriormente un gran fan de Benedicto XVI (sic)− Draghi está “profundamente preocupado por la moralidad de los mercados” (sic) y profesa una filosofía “que dirige sus ‘buenas intenciones’ en las estrategias del capital financiero” tratando de “conciliar la iniciativa privada y la búsqueda de la ganancia con el bien común y la solidaridad con los excluidos” (sic). Pero su salvación del euro, que de hecho pavimentó el camino a la pospolítica en Italia, implicó simplemente relegar los costes de esta operación a la gente común y corriente y fortalecer a los mercados (bit.ly/3tdmDU2). La “justicia” y la “moralidad” −sacadas de la enseñanza de la Iglesia− eran sólo retórica.

Diez. La ambigüedad del propio papa Francisco respecto del capitalismo es la que permite este tipo de contradicciones. Si bien sus críticas al sistema −y al neoliberalismo en particular, algo de lo que era famoso también... Juan Pablo II−, al dinero como “un nuevo ídolo” y su “defensa de los pobres y los excluidos” parecen ocupar un lugar importante en sus enseñanzas: Evangelli gaudium, Fratelli tutti, etc. (bit.ly/3dZE2cp). Pero sus llamados prácticos, por ejemplo al FMI o BM “para que trabajen por un futuro más inclusivo y sostenible en el que las finanzas estén al servicio del bien común (¡tal cual el mantra de Draghi!), en el que los vulnerables y los marginados estén en el centro y en el que la tierra esté bien cuidada” (bit.ly/3a9GwUp), hacen que sus buenas intenciones y teoría acaben en lugares comunes.

Once. En un lugar, escribiendo sobre cierta contradicción en la lucha por el socialismo que busca eliminar el antagonismo entre el dinero y las mercancías aboliendo el primero, pero perpetuando la producción de las segundas, Marx apuntaba que esto era “autodestructivo” y equivalente a “abolir al Papa, dejando al catolicismo en su lugar”. La postura de Francisco respecto del capitalismo es una perfecta encarnación de esta metáfora teológica marxiana: sus llamados a que los ricos “compartan su riqueza de modo más justo y ético” y sus llamados a no remplazar al capitalismo (como abogaba Marx), sino a “volverlo más ético” (sic), sólo fortalecen el sistema y expanden sus espacios.

Doce. Otra figura de la élite financiera similar a Draghi, banquero y neoliberal a cargo de la restructuración global en favor del capital −igualmente un ex-empleado de Goldman Sachs− es Mark Carney (bit.ly/3wshJoabit.ly/3tmJI6Q), ex jefe del Banco Central de Canadá y ex jefe del Banco Central de Inglaterra, tildado como el “más influyente católico en Gran Bretaña” ( Tablet, 2015). Sus moralizaciones sobre “la intrínseca ética de los mercados”, sus llamados por un “capitalismo más inclusivo” (sic), sus cuestionamientos de la primacía del precio sobre el valor −“valor de cambio” vs “valor de uso”en términos marxianos (véase: B. Echeverría et al.)− hacen de él un profeta de un oximorónico “neo-franciscanismo procapitalista”.

Trece. Tal vez pocos pensamos en esto, pero las similitudes de Draghi con Francisco −que hacen del primero un perfecto contraparte laico del segundo− abren la cancha, muy a contrapelo del análisis dominante y biempensante, para ver en el papa argentino una quintaesencial figura de la pospolítica. Las claves centrales de su ascenso: devolver la credibilidad moral y financiera dañada por escándalos (pederastia, Banco del Vaticano), la unidad en su torno (igualmente Francisco está rechazado sólo por elementos posfascistas), la crítica del capitalismo que en efecto busca su “reforma” y un mejor funcionamiento, son, en el terreno de la Iglesia, iguales que las de Draghi respecto a Italia.

Catorce. Hace varios años Slavoj Žižek, describiendo cómo el capital capturó por completo a la política, subrayaba que el espacio para las decisiones de los políticos es sumamente limitado y reducido a asuntos indiferentes al capital (“las guerras culturales”). Citaba a Mario Monti, el predecesor de Draghi a cargo de un “gobierno técnico” en Italia, que enfatizaba que los gobernantes “han de ser libres del parlamentarismo”(bit.ly/3dAWXdu). Ayer figuras parecidas, delegadas desde afuera y encargadas a velar por intereses foráneos, presidían las “repúblicas bananeras”; hoy gobiernan las “repúblicas financieras” (de los que son muchos países de la UE), haciéndose incluso de la retórica religiosa y el discurso papal.

 

Artículo relacionado:

Draghi, Marx y el papa Francisco/I

https://www.desdeabajo.info/mundo/item/42123-draghi-marx-y-el-papa-francisco-i.html

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El gobierno de Biden sancionó a Rusia y después llamó al diálogo.   ________________________________________ Imagen: EFE

Biden acusó al Kremlin de ciberataques pero busca una cumbre con Putin

 

La Cancillería rusa convocó al embajador de Estados Unidos en Moscú, John J. Sullivan, y aseguró que Moscú dará una "respuesta contundente" a las nuevas sanciones.

La tensión entre Estados Unidos y Rusia sumó hoy un nuevo capítulo luego de que la Casa Blanca impusiera nuevas sanciones financieras contra Rusia y expulsara a diez de sus diplomáticos por acusaciones de ciberataques e injerencia en las elecciones presidenciales, una decisión que Moscú rechazó de inmediato y por la que convocó al embajador estadounidense para dar una "respuesta contundente".

Las nuevas sanciones y la expulsión de diplomáticos sorprendieron, ya que hace apenas un día el secretario de Estado Antony Blinken había anunciado una posible reunión entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su par ruso, Vladimir Putin, en las próximas semanas, justamente para destrabar el momento de tensión que domina la relación bilateral y tras una nueva llamada telefónica entre los dos mandatarios.

"Lo que se está discutiendo actualmente no va a favorecer de ningún modo una reunión", estimó el vocero presidencial ruso , Dmitri Peskov. Un funcionario de la Casa Blanca que habló con medios internacionales bajo condición de anonimato ratificó hoy la necesidad de esa reunión.

"Creemos que será clave que en los próximos meses ambos líderes se sienten a conversar sobre el amplio abanico de asuntos a los que tiene que hacer frente nuestra relación", sostuvo la fuente, citada por agencias de noticias como AFP y Sputnik.

Pero el Kremlin ya avisó que las sanciones estadounidenses podrían enturbiar aún más la relación y, por lo tanto, las chances de que se realice esa reunión. "Lo que se está discutiendo actualmente no va a favorecer de ningún modo tal reunión", estimó el vocero de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

El decreto firmado este jueves por Biden amplió las restricciones a los bancos estadounidenses que negocian la deuda que emite el Gobierno ruso, expulsó a 10 diplomáticos, entre ellos algunos acusados de espionaje, y sancionó a 32 personas acusadas de interferir en las elecciones de 2020, según informó la Casa Blanca.

También permitirá volver a sancionar a Rusia con "consecuencias estratégicas y económicas", "si continúa o promueve una escalada de sus acciones desestabilizadoras internacionales", advirtió la Casa Blanca en un comunicado, que parecía referirse a la actual escalada militar y diplomática en la frontera con Ucrania, un aliado norteamericano.

Además, según el comunicado del Tesoro estadounidense en el que se describen las sanciones y sus causas, otro de los argumentos fueron "los esfuerzos de Moscú por socavar la conducción de elecciones democráticas libres y justas y las instituciones democráticas en Estados Unidos y en sus aliados".

Distintas instituciones estadounidenses han acusado públicamente a los servicios de inteligencia rusos de organizar campañas de desinformación durante las campañas electorales de 2016 y 2020 en favor de la candidatura de Donald Trump.

Según el Gobierno de Biden, las sanciones responden también a "actividades cibernéticas maliciosas contra Estados Unidos y sus aliados", en referencia al pirateo de un programa de la empresa SolarWinds que afectó a unas diez agencias del Gobierno y más de cien empresas privadas a principios de 2021, y que Washington adjudicó también a espías rusos.

La respuesta de Moscú

La Cancillería rusa convocó este jueves al embajador de Estados Unidos en Moscú, John J. Sullivan, y aseguró que Moscú dará una "respuesta contundente" a las nuevas sanciones impuestas por Washington.

"Ese comportamiento agresivo, sin duda alguna, se enfrentará a un enérgico rechazo, la respuesta ante las sanciones será contundente", adelantó la vocera de la cartera, María Zajarova, en su conferencia de prensa diaria. En la misma línea, explicó que el Ministerio "convocó al embajador de Estados Unidos" para una "conversación que será dura para la parte estadounidense".

También se pronunciaron los propios servicios de inteligencia extranjeros rusos (SVR), que calificaron de "delirios" las acusaciones de Estados Unidos. "Leer estos delirios tiene poco interés", afirmó el SVR en un comunicado enviado a la agencia de noticias rusa Sputnik.

Mientras crece la incertidumbre por cuál será la represalia que tomará Rusia, los principales aliados de Estados Unidos salieron de inmediato en su apoyo. La Cancillería del Reino Unido no solo apoyó a su tradicional socio, sino que llamó a consultas al embajador de Rusia, Andrei Kelin. "Al Gobierno británico le inquieta profundamente el patrón de conducta maligna del Estado ruso", argumentó el subsecretario de Relaciones Exteriores, Philip Barton.

Qué dijeron la OTAN y la UE

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se paró junto a Washington y aseguró que Moscú sigue "un patrón de desestabilización" que también incluyó injerencias en Ucrania y Georgia.

La alianza militar, creada en la Guerra Fría para contener lo que las potencias occidentales veían como la amenaza soviética, también acusó a Rusia de promocionar ataques en Afganistán y la actual escalada en la frontera ucraniana y en la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.

La Unión Europea (UE), por su parte, también manifestó su apoyo a Estados Unidos, prometió continuar "investigando las actividades cibernéticas maliciosas con miras a una acción sostenida" y defendió las labores diplomáticas del bloque para interceder ante la creciente tensión en el este de Ucrania.

Sin embargo, después de que Washington anunciara las nuevas sanciones contra Moscú, Biden, indicó que "llegó el momento de la desescalada". El mandatario estadounidense estimó que una comunicación en directo con Putin podría establecer una "relación más efectiva" y afirmó que el líder ruso concordaba con esta tesis.

Biden indicó que la cumbre propuesta a Putin podría tener lugar este verano boreal en Europa, o sea en el transcurso de las próximas semanas, informó el secretario de Estado Antony Blinken en conferencia de prensa. 

"Preferiríamos una relación estable y predecible con Rusia, y eso requiere líneas abiertas de comunicación, que es exactamente lo que vieron ayer cuando el presidente Biden tomó el teléfono para llamar al presidente Putin y también proponer que se reúnan en las próximas semanas", dijo Blinken, según la agencia Sputnik. 

La propuesta del mandatario estadounidense es reunirse en un tercer país para abordar temas bilaterales e intentar alcanzar un vínculo estable. Uno de los lugares posibles es Austria, cuyo Gobierno se ofreció ese mismo día a albergar la cumbre entre Estados Unidos y Rusia. 

Otra posibilidades son República Checa y Finlandia. Putin todavía no ha respondido, pero Biden indicó que los equipos están discutiendo "ahora mismo" esta posibilidad. 

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El expresidente brasileño Lula da Silva, el pasado 6 de marzo, en Ginebra. — Martial Trezzini / Efe

El exmandatario del Partido dos Trabalhadores, dispuesto a presentarse para ganar "a un fascista que se llama Bolsonaro".

 

La Corte Suprema de Brasil ratificó este jueves la decisión adoptada por uno de sus jueces, que anuló las condenas dictadas en primera instancia contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que recupera así todos sus derechos políticos y podrá aspirar a la Presidencia en 2022

La decisión fue tomada por ocho votos frente a tres y respaldó la posición del magistrado Edson Fachin, que el 8 de marzo había anulado a través de una medida cautelar las penas contra Lula, que sumaban casi 25 años de cárcel, por un conflicto de competencias.

Fachin consideró que los dos juicios en que Lula fue condenado a prisión, y otros dos en los que todavía no había sentencia, fueron irregulares, ya que se realizaron en los tribunales de la ciudad de Curitiba, a cargo del exmagistrado Sergio Moro (posteriormente, ministro de Justicia y Seguridad Pública entre 2019 y 2020 en el Gobierno de Jair Bolsonaro), que no tenían competencia sobre esos asuntos.

El argumento de Fachin, instructor en el Supremo de los procesos relacionados con la operación Lava Jato, fue que los casos por los que Lula fue juzgado no tenían vínculos con las corruptelas en la estatal Petrobras y por tanto estaban fuera de la jurisdicción de Curitiba, limitada a las causas relacionadas con la petrolera.

Esas causas se refieren a un apartamento y una casa de campo que Lula habría recibido a modo de soborno de empresas que, según la acusación, obtuvieron contratos fraudulentos con Petrobras; y a supuestas donaciones que esas mismas firmas hicieron a un instituto del expresidente en un contexto similar.

Lula, quien llegó a pasar 580 días en prisión por esos procesos ahora anulados, ha proclamado desde siempre su inocencia y también recurrido en otras instancias contra la jurisdicción de Curitiba.

"Desde hace cuatro años defendemos que los tribunales de Curitiba no podían juzgarme", declaró antes de conocer el fallo Lula, quien también reiteró que no le preocupa que los procesos sean reiniciados en Brasilia.

Lula, dispuesto a presentarse "para ganar las elecciones a un fascista que se llama Bolsonaro"

Una vez emitida la sentencia, Lula ha mostrado su disposición a presentarse a las elecciones de 2022 para disputar el liderazgo al ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien considera un "fascista" y un "genocida".

Si es necesario y tengo que ser candidato en el 2022 para ganar las elecciones a un fascista que se llama Bolsonaro", lo hará, afirmó el exmandatario, quien señaló que, antes de valorar su candidatura, deberá "hablar mucho con las demás fuerzas políticas del centro y de la izquierda", en un proceso similar al que realizó Alberto Fernández para obtener la Presidencia argentina.

No obstante, Lula reconoció que no tiene que ser él el candidato progresista: "Yo tengo 75 años, yo me considero que tengo una buena salud, estoy bien físicamente, pero no tengo que ser yo obligatoriamente, podemos escoger a alguien que pueda representar los intereses progresistas del país", precisó.

"Yo nunca pensé que fuéramos a tener en Brasil un presidente de la República fascista y genocida, que es el mayor responsable de la pandemia", dijo en referencia a la gestión de Jair Bolsonaro sobre la covid-19, que ha situado a esa nación como una de las más golpeadas del mundo por el virus.

Bolsonaro "solo piensa en los militares y, por eso, yo creo que la democracia va a volver y espero participar en ese proceso que le devolverá a Brasil la esperanza y la alegría", agregó el exmandatario.

Bolsonaro: "Sólo Dios me saca de la silla presidencial y me saca, obviamente, quitándome la vida"

Jair Bolsonaro afirmó este jueves que "sólo Dios" le puede sacar de la "silla presidencial", en alusión a la posibilidad de que se produzca un juicio de destitución en momentos en que sube la temperatura política en el país.

"Sólo Dios me saca de la silla presidencial y me saca, obviamente, quitándome la vida. Aparte de eso, lo que estamos viendo pasar en Brasil no va a concretarse. En absoluto", dijo Bolsonaro.

El dirigente de Brasil hizo las declaraciones tras saber que el Supremo  estableció un plazo de cinco días para que el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, explique por qué no ha analizado las cerca de cien peticiones de destitución presentadas hasta el momento contra él.

En los últimos días, el líder ultraderechista ha subido el tono después de que el Senado, por decisión de la Corte Suprema, acordara instalar una comisión para investigar las omisiones en que pudo haber incurrido el Gobierno en el combate a la pandemia del coronavirus, que atraviesa su peor fase en el país, con más de 365.000 muertos por la enfermedad.

Bolsonaro también comentó la decisión de anular las penas de prisión contra Lula y comparó números de su Gobierno con el del líder del Partido de los Trabalhadores: "Si Lula vuelve, por el voto directo, por el voto auditable, todo bien. Pero piensa cómo será el futuro de Brasil con el tipo de gente que él va a traer para dentro de la Presidencia".

Y agregó: "Si Lula es elegido, en marzo de 2023, tres meses después, él va a elegir dos magistrados más para el Supremo Tribunal Federal. Creo que la conclusión cabe a todos ustedes".

brasilia

16/04/2021 09:27 Actualizado: 16/04/2021 09:55

EFE

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Jueves, 15 Abril 2021 05:34

Cambio de gobierno en Haití

Cambio de gobierno en Haití

Por una crisis de inseguridad

El gobierno de Haití ha presentado su renuncia y el país tiene nuevo primer ministro, anunció el miércoles el presidente, Jovenel Moise (foto), quien agregó que el cambio tiene como objetivo abordar la grave crisis de seguridad que padece esta nación asolada por la pobreza y la corrupción.

"La renuncia del Gobierno, que acepté, permitirá abordar el flagrante problema de la inseguridad y continuar las discusiones con miras a alcanzar los consensos necesarios para la estabilidad política e institucional de nuestro país", tuiteó Moise. "Presenté esta noche mi dimisión al presidente de la República", confirmó de su lado el primer ministro saliente, Joseph Jouthe.

Nombrado en marzo de 2020, Jouthe ha permanecido apenas un año en el cargo, en un país donde la sucesión de jefes de gobierno se ha visto acelerada en los últimos tiempos. El nuevo primer ministro es Claude Joseph, hasta ahora ministro de Relaciones Exteriores.

El país caribeño, el más pobre del continente americano, sufre un repunte de la inseguridad, particularmente de secuestros para extorsionar y obtener dinero por parte de las pandillas, que gozan de un alto grado de impunidad.

Jovenel Moise, centro de una fuerte ola de contestación por parte de la oposición política y de buena parte de la población haitiana, que exige su marcha, nombra así a su sexto primer ministro en cuatro años de gobierno.

Secuestros y fugas

Último ejemplo de la deriva del país, el secuestro el domingo de diez personas, entre ellas siete religiosos -cinco haitianos y dos franceses-, cerca de Puerto Príncipe. La Iglesia católica haitiana denunció el lunes la falta de acción de las autoridades tras los hechos. Los siete religiosos siguen en manos de su captores.

Otra muestra del peligro de anarquía generalizada que planea sobre este pequeño país fue la fuga en febrero de más de 400 detenidos de una prisión en las afueras de la capital en la que murieron 25 personas, incluido el director del centro.

Claude Joseph sustituye como primer ministro a Joseph Jouthe, quien es también el presidente del Consejo Superior de la Policía Nacional y que se mostró incapaz, en poco más de un año a la cabeza del gobierno, de hacer frente a este recrudecimiento de la inseguridad.

El presidente, Jovenel Moise, estima que su mandato debe terminar el 7 de febrero de 2022, mientras que para la oposición y parte de la sociedad civil, ya concluyó el 7 de febrero de 2021.

El desacuerdo se debe a que Moise fue elegido en unos comicios anulados por fraude, y reelegido un año más tarde. Sin Parlamento activo, Haití se hundió aún más en la crisis durante 2020 y el presidente gobierna por decreto, alimentando la creciente desconfianza hacia él. En este contexto de inestabilidad, Moise decidió organizar en junio un referéndum constitucional, denunciado como un engaño por la oposición.

A finales de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU reclamó a Haití, en una declaración aprobada por unanimidad, que sus preparativos electorales "se hagan con miras a unas elecciones presidenciales libres, equilibradas, transparentes y creíbles en 2021".

Redactada por Estados Unidos, la declaración subraya también "la necesidad urgente de celebrar unas elecciones legislativas libres, equilibradas, transparentes y creíbles, que han sido retrasadas desde octubre de 2019".

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Biden retirará las tropas de Afganistán marcando el rumbo estratégico estadounidense

El repliegue de tropas anunciado simbólicamente antes del 11-S marca el giro político de Biden hacia los desafíos que imponen China, la disputa por el sudeste asiático y los problemas internos.

 

Este miércoles en un discurso amargo en la Casa Blanca Joe Biden anunció la retirada total e incondicional de las tropas estadounidenses estacionadas en Afganistán que cumplían misiones militares. El repliegue comenzaría el 1 de mayo para completarse antes del simbólico aniversario de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, día en que se cumplen 20 años del mayor ataque en suelo norteamericano.

El demócrata ha decidido extender la presencia militar más allá del 1 de mayo, que es la fecha límite que había pactado su antecesor Donald Trump en Doha en 2020 con los talibanes para una transición de “paz”. La cifra de tropas estadounidenses en misiones militares actualmente es de 2.400 según los datos oficiales, aunque algunas estimaciones lo elevan por encima de los 3.000, más los 7.000 de la coalición liderada por los estadounidenses. El repliegue implicará un enorme costo, ya que movilizar equipos e instalaciones estacionados durante 20 años en el territorio puede tardar meses.

El comienzo de la decadencia estadounidense

En 2001 el presidente George W. Bush lanzó una ofensiva sobre Afganistán en respuesta a los traumáticos atentados del 11 de septiembre. El pretexto fue que el Gobierno de los talibán daban refugio a los líderes de Al Qaeda, entre ellos a Osama Bin Laden. En ese momento, el presidente neoconservador norteamericano logró entablar una alianza con poderosos caudillos locales -resabios de la guerra contra los soviéticos y posterior guerra civil durante la década de los ‘90- replegados en el norte de Afganistán para voltear rápidamente al Gobierno talibán (que contaba con el reconocimiento sólo de Arabia Saudita, Pakistán y Emiratos Árabes).

La guerra duró pocos días, los talibán apenas resistieron; luego escaparon para refugiarse en las montañas y recuperar fuerzas con la perspectiva de retornar a Kabul. Desde entonces se instauró un gobierno inestable comandado por líderes de diferentes etnias minoritorias afganas (uzbekos, tayikos, hazaras, etc), que a su vez siempre estuvieron enfrentados entre sí -producto de su pasado como estado-tapón entre la India británica y el Imperio Ruso-. Esto dio como resultado un gobierno débil que se mantuvo sólo gracias al apoyo político y la presencia militar norteamericana junto a la OTAN. La bota de Bush en Afganistán fue el primer paso para las intervenciones posteriores en Medio Oriente y las “guerras interminables” que proliferaron a los largo de años posteriores y el comienzo de una marcada decadencia hegemónica.

En 2009 Barack Obama recibió el Premio nobel de la Paz, entre cosas, por retirar tropas de Afganistán. Pero en cuanto los talibán recuperaron algunos territorios volviendo a hacerse visibles, inundó el país con decenas de miles de tropas estadounidenses. Desde entonces la retirada es paulatina.

Nuevos objetivos estratégicos globales

Durante su gestión, Obama buscó restablecer la hegemonía norteamericana y la credibilidad perdidas durante los años de gestión Bush a partir de coordinar al mundo en nuevas instituciones como el G20 o liderar nuevamente a la OTAN, y retornar a los Estados Unidos hacia un rostro humanitario para el mundo. Sin embargo, se ganó el mote de “el señor de los drones” por la cantidad de misiones militares quirúrgicas con estos equipos, un imperialismo 2.0. De esta manera no pudo evitar la tendencia a la decadencia marcada desde hace décadas, coronada el día que Estados Unidos entró en Afganistán.

Dentro de los objetivos de Obama - donde Joe Biden fue una pieza importante-, y luego de Trump, fue su “pivote a Asia”, para lo cuál era imperioso retirar recursos económicos y militares de las guerras en Medio Oriente para cercar a su emergente enemigo número uno: China. Luego, en el caso de Trump, era sobre todo destinar recursos para su propia base social: los americanos empobrecidos por la deslocalización de empresas hacia destinos de mano de obra más barata y la burguesía nacionalista.

Podemos decir que la gestión de Biden hoy es una síntesis de los objetivos de Trump y Obama, retomando el pragmatismo de todas las gestiones anteriores. En sus propias palabras: “Más que volver a la guerra con los talibanes, tenemos que centrarnos en los retos que determinarán nuestra posición y poder en los años venideros”. Biden internamente, por un lado, se ha embarcado en unaambiciosa agenda de reformas económicas y sociales que los historiadores comparan con el New Deal de Roosevelt que requiere enormes inyecciones dólares y recursos. Y está respondiendo a un sector conservador de la política norteamericana que exige la retirada de las guerras interminables como lo expresa la revista The National Interest.

Pero a su vez, busca responder a los intereses estratégicos más inmediatos. Esto es competir con China por la hegemonía en el centro de gravedad actual del capitalismo, ubicado en el sur y este de Asia. Lo cuál implica competir en diversas ramas como, la carrera espacial, la comercial, y el control de las cadenas de suministro de semiconductores y la alta tecnología. Y lo que muchos están demandando es que se dé una respuesta a la creciente tensión con Rusia que participa en diversos escenarios (Libia, Siria, Africa subsahariana) entre ellos Ucrania.

Afganistán y una derrota humillante

La guerra en Afganistán es el conflicto militar más largo que atravesó Estados Unidos. El costo fue de unos 2 billones de dólares, 3500 soldados estadounidenses muertos y decenas de miles de afganos asesinados y herido en el país más pobre de Asia Central. La invasión estadounidense contra el gobierno de los talibán profundizó las contradicciones internas -étnicas, tribales y políticas- en una guerra aberrante que desangró al país. Estados Unidos se está retirando sin lograr su objetivo principal: derrotar a Al Qaeda, a los Taliban y ayudar al pueblo afgano a establecer un sistema político “democrático-liberal” estable acorde a sus intereses geopolíticos y económicos (Afganistán es un país rico en hidrocarburos y minerales).

Los funcionarios estadounidenses reconocen que los talibanes se encuentran en su nivel más fuerte militarmente y han intensificado los ataques de manera espectacular durante el año pasado luego de reveses militares desde 2015. Las capitales provinciales, son retomadas de forma rutinaria por los insurgentes talibanes. Las pocas fuerzas estadounidenses que quedan han estado apuntalando a un gobierno afgano profundamente impopular que ha perdido, o nunca se ha ganado, la confianza de su pueblo.

La presencia militar estadounidense y de la coalición en el país generaron odio entre la población pastún (etnia mayoritaria), la base social de los talibán cuyos objetivos ideológicos y politicos culminarían con la restauración del califato del que gozaron entre 1997 y 2001. Los años de guerra civil e intervención imperialista han dejado sólo hambre y miseria para los afganos que viven bajo un Gobierno corrupto pro imperialista.

Estados Unidos jamás comprendió que los conflictos bélicos que se desarrollaron a partir de su intervención unilateral tuvieron siempre fuertes raíces políticas, sin embargo buscó resoluciones militares. El resultado fue la deriva de los gobiernos impuestos, aliados, y muchas veces tutelados, del imperialismo. De esta manera podemos ver la proliferación de organizaciones yihadistas como el Estado Islámico en Irak, Boko Haram en Nigeria, o Al Shabab en Somalía, y tantas otras organizaciones en diferentes países donde se fueron fortaleciendo con el tiempo. Las intervensiones imperialistas siempre tuvieron como resultado el contrario a sus objetivos iniciales.

Por el contrario, los críticos globalistas de Biden destacan que para los afganos puede ser una nueva catástrofe social y política, y demandan mantener las tropas en el país. Ya que los talibán dificilmente vayan a compartir el poder con el actual Gobierno de Kabul. Por ejemplo, esta misma semana boicotearon una conferencia de paz programada en Turquía, poniendo en duda todo el futuro del proceso de paz afgano. Los líderes talibanes se niegan a reconocer al gobierno de Kabul y ni siquiera contemplarán un alto el fuego hasta que no se llegue a un acuerdo de paz.

Según Elise Labott de Foreign Policy, “En lugar de dejar tropas estadounidenses en el país como palanca para el gobierno afgano en la mesa de negociaciones, Washington apuesta a que una fecha firme para la salida empujará a las partes a llegar a un acuerdo final al tiempo que aumenta la presión sobre vecinos como Pakistán para que ejerzan su influencia sobre el país. Talibanes para prevenir una guerra civil.”

Mientras la retirada de Estados Unidos es comparada con la partida de Saigón en 1975 al final de la guerra con Vietnam por su impacto geopolítico (salvando las diferencias políticas y sociales de dicha guerra), el futuro para Afganistán es incierto. Labott plantea que se abre la posiblidad de un escenario similar a la posguerra afgano-soviética que finalizó en 1988. O sea, una guerra civil donde no haya posibilidad de acuerdos de paz que devino en la toma del poder de los talibán en 1996.

Los talibanes podrían optar que es mejor luchar por el poder completo que negociar por un poder parcial dentro de un sistema que repudian: uno "democrático- liberal", principios de derechos humanos y civiles plasmados formalmente en la constitución afgana. Los talibanes ya han rechazado el plan de paz propuesto por el presidente afgano Ashraf Ghani y se han negado a respaldar uno propuesto por la administración Biden. En caso de retornar al poder, sus deseos de instaurar leyes islámicas chocarán con capitales como Kabul que han desarrollado una estructura social muy distinta a la década 1990; por ejemplo jóvenes que tienen acceso a internet y gozan de diversas libertades democráticas.

Por otro lado, la retirada de Estados Unidos de Afganistán puede ser vista por los yihadistas de mundo como un mensaje de que pueden alcanzar la victoria frente al ejército más grande del mundo. La fortaleza talibana en los últimos años les permitió ir captando nuevos vínculos. Un ejemplo es el acercamiento con India o China, que podrían ser un apoyo importante para moderar sus objetivos e integrarse a un orden mundial marcado por nuevos nacionalismos con intereses estratégicos en el país. Muchos países vecinos están interesados en pacificar Afganistán para comenzar obras de infraestructura y extraer recursos naturales bajo el suelo afgano.

Aún está por verse cómo se desarrollan los acontecimientos. Como dice Alcoy “Lo que enseña el trágico ejemplo de la ‘invasión interminable’ de Afganistán a los trabajadores de todo el mundo es que la intervención imperialista es siempre la peor opción; sólo puede traer sufrimiento adicional a las poblaciones locales, cualesquiera que sean las condiciones y las razones por las que intervienen las potencias imperialistas.” Estados Unidos ha dejado una estela de pobreza extrema y cientos de miles de vidas apagadas para evitar su decadencia hegemónica. Paradójicamente 20 años después están parados donde empezaron para mudarse a otras guerras aún más interminables.

Por Salvador Soler@SalvadorSoler10

Jueves 15 de abril | 01:02
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Los dicterios de Joe Biden contra Vladimir Putin tuvieron efecto bumerán. En la imagen, el presidente estadunidense durante una ceremonia en honor del policía atropellado por el hombre que estrelló su auto contra un acceso al Capitolio el 2 de abril.Foto Ap

El nuevo orden mundial inevitablemente tripolar de EU-Rusia-China no cambió en la reunión presencial de Anchorage (Alaska), donde el funcionario chino de alta jerarquía Yang Jiechi paró en seco al todavía muy novato secretario de Estado israelí-estadunidense Antony Blinken el pasado 18 de marzo: “EU carece de calificaciones (sic) para condescender cuando habla con China desde una posición de fuerza (https://bit.ly/3a7eitJ)”.

Tampoco cambió el orden tripolar cuando el canciller ruso, Serguei Lavrov, se reunió con su homólogo chino Wang Yi cuatro días después de la histórica reunión de Anchorage para consolidar la "asociación estratégica" de Rusia y China ( https://bit.ly/3g8RL3A ), si se contabiliza que en los pasados ocho años el zar Vlady Putin y el mandarín Xi se han reunido 30 ( sic) veces (https://bit.ly/3sgJmx6).

En el think tank Chatham House –influyente centro geoestratégico anglosajón– el grisáceo ex canciller británico Jeremy Hunt compartió un webinar con Kissinger, hoy de 97 años.

Kissinger, polémico ex secretario de Estado de dos ex presidentes, Nixon y Ford, instó a EU a ajustarse a la realidad del nuevo orden mundial mediante el equilibrio con las principales fuerzas globales, en clara alusión a China y Rusia (https://bit.ly/2OLaIOh).

En el mero corazón conceptual de la geoestrategia anglosajona, Kissinger exhortó a que EU entienda ( sic) que no cada tema tiene "soluciones finales", por lo que recomendó un "entendimiento con China", ya que de otra forma se estaría retrocediendo a una “situación previa a la Primera Guerra Mundial: si el mundo se engancha a una competencia sin fin, basada en el dominio ( sic) de quien sea ( sic) sea superior en un momento dado, entonces la ruptura del orden es inevitable. Y las consecuencias de la ruptura serían catastróficas”.

Dejo de lado los inimputables "genocidios" –término que quiere poner de moda Biden en forma desplazada en la provincia islámica autónoma de Xinjiang en China– de Kissinger desde Indochina, pasando por el Medio Oriente, hasta Latinoamérica para centrarme en lo juicioso de su postura cuando EU pervive su decadencia (https://bit.ly/3s9SXG4), la cual denota la realidad del "equilibrio estratégico" tripolar de EU-Rusia-China.

Kissinger, quien al inicio de la década de los 70 del siglo pasado abrió la conexión con la China de Mao Zedong y el premier Zhou Enlai, que perjudicó la posición geoestratégica de la ex-URSS, asevera que China "no está determinada a conseguir un dominio mundial", sino que "trata de desarrollar la capacidad máxima de la que es apta su sociedad".

El casi centenario Kissinger abordó las implicaciones y complicaciones agregadas de la “tecnología, la explosión revolucionaria ( sic) de la democracia, el desarrollo de la inteligencia artificial, de la cibernética y de otras tantas tecnologías”, cuando “EU por primera ( sic) vez debe decidir si es posible tratar con un país de magnitud comparable –y quizá en algunos rubros marginalmente a la delantera ( sic)– desde una posición que primero analice el equilibrio ( sic) existente”.

Concluyó que la presente situación es ahora “infinitamente ( sic) más peligrosa” dadas las armas avanzadas asequibles a EU y a China.

Curiosamente no cita a Rusia, que es hoy líder incontestable en las armas hipersónicas que reconoce hasta Newsweek (https://bit.ly/2Q1jJDp), no se diga el célebre libro de Andrei Martyanov (https://bit.ly/3a3G6z5).

Mas allá de los pueriles dicterios de Biden contra el zar Vlady Putin, que en última instancia tuvieron efecto bumerán, vale la pena señalar la reciente Guía interina de seguridad estratégica nacional de la Casa Blanca, en la que –al contrario de sus bravatas de cantina barata de aldea cavernícola, diseñadas para los fanáticos de la truqueada "lucha libre"– opta por una "estabilidad estratégica con Rusia y China" mediante la “diplomacia, la reducción de las armas nucleares y un nuevo acomodamiento con las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, la computación cuántica y el 5G (https://bit.ly/3e5Ztc6)”.

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El Caribe, China y la geopolítica de las vacunas

¿Cuál es el secreto del éxito de las campañas de vacunación rápida en muchos países del Caribe? Ser el tercero cuando otros dos se pelean.

Para los pequeños Estados insulares del Caribe, la diplomacia de las vacunas es la clave para superar la pandemia de covid-19. A pesar de que su población apenas es equivalente a la de un barrio de la ciudad de San Pablo, países como Granada o Antigua y Barbuda son Estados soberanos y, como tales, tienen representantes y voto en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como los tienen Brasil o México. Sumados, los 14 países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) tienen más votos que toda América del Sur. La crisis actual muestra cómo esta soberanía estatal se puede convertir en un suministro de vacunas con el que los países más grandes solo pueden soñar.

Por ejemplo, Dominica (no confundir con la República Dominicana, que es mucho más grande): con sus 70.000 habitantes, esta isla había recibido, ya a principios de febrero, 70.000 dosis de vacunas provenientes de la India. Mientras tanto, China le envió más dosis de vacunas. El país tiene la epidemia bajo control como casi ningún otro: hasta ahora, ni una sola muerte; la cantidad de infectados es 161, no por semana, como en las islas vecinas de Guadalupe y Martinica, que pertenecen a Francia, sino en total desde que comenzó la pandemia.

No todos los Estados insulares del Caribe presentan un balance tan espectacular como Dominica. Sin embargo, muchos pueden sacar provecho de la competencia internacional desatada por la diplomacia de las vacunas. Barbados ha recibido de la India 100.000 dosis de vacunas como donación; se enviaron 40.000 dosis de vacunas a Antigua y Barbuda y más a otras naciones de la CARICOM. No son grandes cantidades para un país como la India, pero en los pequeños Estados insulares cubren una parte sustancial de la población adulta. Barbados ya ha vacunado a más de 20% de sus habitantes y se pretende llegar a principios de mayo con toda la población vacunada. Ahora mismo se está barajando la posibilidad de ofrecer luego vacunas a los turistas.

Numerosos Estados caribeños se aprovechan desde hace tiempo de la competencia entre Taiwán y China. Cinco de los únicos 15 países del mundo que reconocen a Taiwán como Estado y mantienen relaciones diplomáticas con él pertenecen al Caribe. Estos son Belice, Haití, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas. A cambio, pueden contar con préstamos y expansión de WLAN, obras públicas y programas para cursar estudios en Taiwán. Con el comienzo de la crisis del covid-19, a esto se sumaron mascarillas, tests rápidos y respiradores con etiquetas adhesivas en las que se leía «Taiwán ayuda». Sin embargo, el propio Taiwán depende de las importaciones para elaborar vacunas. Con el fin de compensar esta deficiencia, ya se están prometiendo generosos programas para la reactivación económica posterior a la pandemia. Desde 2016, Panamá, República Dominicana y El Salvador cambiaron de bando y ya no reconocen a Taiwán, que deberá afrontar algunos costos para evitar una reacción en cadena.

Cuando se trata de entregas de vacunas, China juega a fondo: República Dominicana cortó sus relaciones con Taiwán hace tres años. Ahora, un avión chino aterrizó en Santo Domingo con un millón de dosis de vacunas a bordo. La puesta en escena en el aeropuerto tuvo una grandiosidad análoga: fotos con banderas chinas al descargar la carga y discursos que hablan de amistad y solidaridad. O el caso de Guyana, que hace poco había permitido a Taiwán abrir una oficina comercial. Beijing no disimuló su enfado. Y tras haber «corregido» este error unas semanas atrás, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, recibió de Xi Jinping, por teléfono, la promesa de 20.000 dosis de la vacuna Sinopharm.

Casi simultáneamente a la entrega china de millones de dosis a República Dominicana, llegó también al Caribe el primer suministro de la iniciativa multilateral COVAX, en la que la Unión Europea tiene una participación sustancial: 14.000 dosis de vacunas entregadas a Jamaica el 15 de marzo. Si bien COVAX puede tener, con el tiempo, un impacto significativo, por el momento sus entregas son tardías y exiguas.

Estados Unidos también se unió a la iniciativa COVAX bajo la presidencia de Joe Biden, si bien las vacunas estadounidenses hasta ahora han tenido solo un papel secundario en el Caribe. Sin embargo, a medida que avanza la rápida campaña de vacunación en el país, esto puede cambiar en unos pocos meses, cuando Estados Unidos se convierta en un exportador de vacunas excedentes. De momento, no obstante, la dinámica de la campaña de vacunación en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de Estados Unidos muestra el papel periférico de estos territorios caribeños de propiedad estadounidense: su tasa de vacunación todavía es inferior a la de Georgia, el último de los 50 estados de la Unión.

Los demás territorios no soberanos del Caribe tampoco tienen casi posibilidades de llevar adelante una activa diplomacia de las vacunas. En las Antillas Neerlandesas o los departamentos franceses de ultramar reina la escasez europea de vacunas. Si bien la conexión con las metrópolis promete acceso a servicios sociales y de salud superiores, del «primer mundo», las islas se encuentran en la inusual situación de mirar con envidia la realidad de la vacunación, a menudo significativamente mejor, de sus vecinos independientes. Mientras que Argentina, Bolivia y México también usan vacunas de Rusia, estas hasta ahora no han llegado al Caribe: ni siquiera a San Vicente y las Granadinas, el primer país de la región en aprobar la vacuna Sputnik V.

La gran singularidad en la diplomacia de las vacunas del Caribe es Cuba. El gobierno socialista no importó vacunas, a pesar de que podría haberlas obtenido, sin dudas, de China o Rusia. Por el contrario, La Habana se juega por entero al autoabastecimiento. A pesar de la crisis económica generalizada, la tecnología médica y la biotecnología siguen siendo sectores modernos y eficaces. El gobierno se enorgullece de que Cuba sea el único país latinoamericano que ha desarrollado sus propias vacunas. La más avanzada (Soberana 2) se encuentra actualmente en la fase 3 de prueba con 44.000 personas en Cuba y otro grupo de prueba en Irán. Si estas pruebas tienen éxito –tal como se espera–, la campaña de vacunación a escala nacional podrá comenzar en el segundo trimestre.

Y luego está la gran esperanza: que la vacuna cubana sea un éxito de exportación y una fuente de divisas. Se producirán 100 millones de dosis para fin de año, según lo anunciado. Ya se ha filmado un vídeo que invita a los extranjeros a pasar sus vacaciones en Cuba «con sol, playa y vacunación». Por supuesto, también se habla de la intención de ayudar a otros países de América Latina, África y Asia con entregas solidarias de vacunas gratuitas.

Cuba tuvo tasas de infección muy bajas durante 2020. Desde enero, sin embargo, la propagación del virus se ha acelerado mucho. Además de la precaria situación del abastecimiento, también existe una tensa situación epidemiológica. La apuesta total al autoabastecimiento –y, por lo tanto, también a rechazar toda importación de vacunas– es una estrategia de alto riesgo y muchas incógnitas. ¿Qué tan efectiva será la vacuna y qué tan segura? ¿Cuándo estará disponible en cantidades suficientes? Porque no solo es un enorme desafío el desarrollo, sino también la producción masiva, por no mencionar la certificación internacional.

El Caribe es la región del mundo que más depende del turismo. El colapso del tráfico aéreo sumergió toda la región en una profunda crisis económica. Sin embargo, la pandemia de covid-19 no parece lograr que se replantee la estrategia de desarrollo. Por el contrario, estos países quieren promocionarse nuevamente como destinos turísticos seguros lo antes posible a través de las vacunas.

Muchos Estados insulares del Caribe han logrado un éxito notable mediante una hábil diplomacia de las vacunas. Estados Unidos y la Unión Europea juegan en todo esto un papel secundario. El hecho de que la ayuda para los nuevos amigos de Asia pueda no ser completamente desinteresada, sino que más bien lleve a esperar una conducta acorde de estos países a la hora de votar en la ONU o bien otros gestos de solidaridad, asustará a pocos en el Caribe, dada la actual situación de crisis. A lo sumo, será presentado como una «diversificación de dependencias».

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Amagar en el mar del Sur de China para golpear en Ucrania

Desde hace algunos meses el ex secretario de Estado Henry Kissinger viene alertando sobre la posibilidad de un conflicto armado entre EEUU y China, apuntando la necesidad de que su país tome el camino de la cooperación con Pekín, ya que puede "conducir a buenos y grandes resultados".

Por el contrario, desaconseja justo lo que viene haciendo el presidente Joe Biden, ya que "una coalición que apunta a un país específico no es razonable".

A fines de marzo, con 97 años, Kissinger insistió en "un entendimiento con China sobre un nuevo orden global para garantizar la estabilidad o el mundo enfrentará un período peligroso como el que precedió a la Primera Guerra Mundial". Lo dice con la experiencia que le da el haber piloteado uno de los giros de política internacional más importantes de la década de 1970, al haber concretado una alianza de EEUU con China para contener a la Unión Soviética.

En un evento de Chatham House en Londres, dijo que "es infinitamente más peligroso ahora de lo que era entonces", en referencia a la situación de 1914 que desencadenó la primera guerra, ya que "el armamento de alta tecnología en ambos lados podría conducir a un conflicto".

En el mismo sentido se pronunció el analista Michel T. Klare: "La historia nos dice que los conflictos no siempre comienzan debido a la planificación y la intención", explica Klare en un largo artículo en Tom Dispatch.

En junio de 1914, sostiene, "las principales potencias europeas tropezaron con la Primera Guerra Mundial". Y agrega: "Lamentablemente, nos enfrentamos a la posibilidad de una situación muy similar en los próximos años. Las tres principales potencias militares de la era actual, China, Estados Unidos y Rusia, se están comportando de manera inquietante, igual que sus contrapartes de esa era anterior".

Argumenta que el actual despliegue de fuerzas en las fronteras de sus adversarios, o de los aliados de esos adversarios, y las operaciones de "flexión muscular y demostración de fuerza (…) implican un alto grado de riesgo cuando se trata de provocar un choque accidental o no intencionado que podría resultar en un combate a gran escala o incluso, en el peor de los casos, en una guerra global".

A mi modo de ver, el despliegue naval de EEUU en el mar del Sur de China es apenas un amague previo a la presión, con atisbos de guerra "localizada", en la frontera de Ucrania con Rusia.

A principios de abril un grupo de ataque de portaviones de EEUU entró en el mar de China, pero Pekín reaccionó desplegando un grupo de tareas del portaviones Liaoning en el Estrecho de Miyako, perteneciente a la prefectura de Okinawa pero relativamente cerca de Taiwán, la isla que está en el centro de las disputas.

En efecto, el despliegue de la Armada del Ejército Popular de Liberación, incluía el portaviones Liaoning y estaba acompañada por el destructor de misiles guiados Nanchang, que navegaron a través del estrecho de Miyako, situado entre las islas japonesas de Miyako y Okinawa, en dirección al océano Pacífico, según Global Times.

El periódico oficialista chino agrega que el despliegue de su Armada se realizó "comenzando ejercicios regulares cerca de la isla de Taiwán, en un momento en que los buques de guerra estadounidenses, incluido un portaviones, hicieron provocaciones puntiagudas cerca de China".

Los destructores chinos de la clase 055 son considerados "las naves de combate más poderosas del mundo", superiores incluso a los estadounidenses Zumwalt, según la revista especializada MilitaryWatch Magazine. Lo más sugestivo es que China ha sido capaz de botar ocho de esas naves en tiempo récord de tres años.

La impresión es que China no es vulnerable en sus aguas territoriales, ni en los mares que la circundan. Un reciente estudio de Military.Direct, concluye que las tres potencias militares del mundo tienen sus puntos fuertes en cada una de las tres armas: EEUU en la superioridad aérea, Rusia en la terrestre y China en la naval.

Según este análisis, el poder aéreo del Pentágono es superior al de China y Rusia sumados. Pero China duplica la capacidad naval de EEUU en sus aguas, donde además de su Armada cuenta con misiles antibuque para los que el Pentágono no tiene respuesta, además de la guerra cibernética que el Dragón está en condiciones de desplegar, cegando las defensas enemigas.

Por eso, limitado en el Mar del Sur de China, el Pentágono parece estar apuntando hacia las fronteras de la Unión Europea con Rusia. Como señala el analista de Asia Times, Pepe Escobar, "Ucrania y Rusia pueden estar al borde de la guerra, con graves consecuencias para toda Eurasia".

Según su análisis, el 24 de marzo el presidente ucraniano Volodímir Zelenski firmó un decreto que define que la política oficial del país consiste en "recuperar Crimea de Rusia", lo que equivale a una declaración de guerra apoyada por la OTAN. Esa es la razón para Escobar de que Rusia refuerce sus fronteras.

¿Qué buscan la OTAN y el Pentágono al crear una situación bélica en las fronteras de Rusia? Creo que se trataría de un golpe estratégico de tres dimensiones:

El primero significa la ruptura deseada por Washington entre la Unión Europea y Rusia. Aislar a Rusia es un deseo largamente acariciado por las elites de EEUU, que buscan a mediano plazo un cambio de régimen en Moscú para instalar un gobierno pro occidental que abra sus enormes riquezas naturales a las multinacionales del Norte.

El segundo es el fin del gasoducto Nord Stream 2, al que le faltan apenas 35 kilómetros y dos meses para su finalización, lo que asegura el suministro energético a Alemania y Europa en el largo plazo. Las reiteradas sanciones a empresas europeas y rusas que construyen el gasoducto no han podido impedir su desarrollo, considerado "peligroso" por Washington que desea vender su propio a gas a Europa.

El tercero se relaciona con China y Eurasia, como apunta Escobar. Debilitar a Rusia es el paso imprescindible para bloquear o acotar la Ruta de la Seda. Como señala el exembajador de la India MK Bhadrakumar, el acuerdo China-Irán firmado el 27 de marzo, cambia las reglas del juego porque "afecta las estrategias globales estadounidenses", al punto que aliados tradicionales de EEUU como Turquía y Arabia Saudí ya no siguen sus orientaciones.

A la defensiva en todo el mundo, apretar en Crimea y en las repúblicas de Donetsk y Lugansk puede ser una salida, peligrosa por cierto, para una estrategia global que no encuentra puntos de apoyo como antaño.

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De la Comuna a lo común: entrevista a Toni Negri

Realizada dentro del proyecto Comuna Planetaria, esta conversación de Niccolò Cuppini con Toni Negri, el pasado 18 de marzo, analiza un evento tan formidable y complejo que todavía hoy reverbera en algunos de los movimientos, esparcidos por el mundo, que contestan el poder constituido.

 

La Comuna como evento histórico

Partamos de la Comuna de París como evento histórico. ¿Cuál es tu elaboración respecto a qué significó en aquel momento histórico, como evento de aquella época, cómo Marx lee la Comuna y qué tipo de transformaciones produce en el pensamiento político pero también en el movimiento obrero?

Es un acontecimiento de un lado tan formidable, y tan complejo del otro, que siempre es difícil definirlo. Hay dos puntos extremos para hablar de él: por una parte el viejo libro de Prosper-Olivier Lissagaray (“Historia de la Comuna de 1871”), que es lo más importante, lo más objetivo jamás escrito sobre la Comuna, con la frescura de un combatiente y la verdad de un prófugo de la Comuna misma; por otra parte el nuevo libro de Kristin Ross “Lujo Comunal”, que es lo más reciente.

El libro de Ross nace de una tesis académica sobre el poeta Arthur Rimbaud, a partir de aquel poema formidable (“La orgía parisiense o París se repuebla”) escrito durante la semana sangrante, la semana en que la Comuna es masacrada por los versalleses vencedores. Hay una estrofa bellísima, que recuerdo ahora:

Cuando tus pies danzaban tan fuertes en las cóleras

París, cuando recibiste tantas puñaladas

Cuando estás acostada, reteniendo en tus alas claras

Un poco de la bondad de la bestia nueva...

¡Qué potente recuerdo de aquella revuelta comunista! Son versos a los cuales estoy de verdad ligado, los puse una vez como exergo en “Dominio y sabotaje”. Allí París es la locura revolucionaria, Paris la loca, París la mártir –bajo los cuchillos versalleses-, de una renovación demente y salvaje. Fauve es todo esto.

La Comuna es el acontecimiento por excelencia, en todos los sentidos. De un lado porque en torno a la insurrección se acumula el máximo de las fuerzas que se habían organizado en el cincuentenio precedente; a partir de los años 30, aquellos descritos en Los Miserables de Víctor Hugo. Y luego del surgimiento del “liberalismo subversivo” contra la Restauración. Del otro lado, la Comuna es el producto del afirmarse y consolidarse de las corporaciones de los obreros en lucha –aquellos mismos que en junio del 1848 habían hecho una primera aparición organizada de lucha revolucionaria y armada-.

Tenemos la construcción de barricadas, nuevo experimento de arquitectura citadina –que precisamente es recogida entre otras cosas en “Los Miserables”, el proletariado parisino luego se aposta en las barricadas, lo que aterroriza a los patrones..-. Recientemente releí “Los Miserables”, no sé muy bien por qué, no tenía muchos deseos de estudiar y me puse a releer estas miles de páginas y las leí todas, incluso las partes más aburridas, entre las que están aquellas sobre la construcción de las barricadas, que no son las cosas más simples de hacer.

Tenemos en la Comuna el expandirse del socialismo del movimiento obrero en términos democrático-radicales. Y junto a esto otra línea, que es el condensarse de las energías intelectuales y proletarias en lucha: un fundamento del comunismo para los siglos por venir. Con las consecuencias que sabemos, por la importancia que esta experiencia asumirá en su forma más revolucionaria cuando es recuperada en la reflexión que, de Marx en adelante, se hará de esta experiencia comunera.

Una experiencia que se organiza alrededor de los dos elementos siempre presentes y ya clásicos en la acción de los comunistas: de un lado la exigencia de democracia progresiva, que salta más allá de la representación, y se define como democracia de los consejos, democracia directa, democracia de la participación inmediata. Este es el primer elemento.

Como consecuencia de esta radicalidad: la revocabilidad de los mandatos, el pago de un salario por la función, simplemente un salario medio, se dirá aquel del trabajo socialmente necesario. Entonces el representante deviene simplemente un mandatario, controlado en el tiempo de su función e igual a sus mandantes. He aquí la democracia directa.

Y del otro lado el tema del salario, tema sobre producción y reproducción, donde la participación política debe develar su presupuesto abstracto que es la cooperación productiva,  y restituirla en concreto a través de una redistribución del beneficio, aunque en la dinámica legislativa de la Comuna se lo ve de manera bastante reducida (porque en realidad está simplemente la reducción del horario de trabajo de los panaderos: primero trabajaban toda la noche, entonces se aplica un horario reducido. Sin embargo esta reforma indica la atención que hay durante todo el tiempo comunero –tan breve- a las condiciones del trabajo, al salario y al ingreso).

Estos dos elementos –democracia directa e ingresos para todos- se combinarán en la historia de la Comuna en formas singulares, que Kristin Ross ha iluminado bien. La misma no nace simplemente de la confluencia en la Comuna proletaria, en su gestión, de un sector intelectual, aquel más democrático, si no que pasa por la investidura que la Comuna opera sobre la vida cotidiana: aquí reconocemos hoy su carácter biopolítico.

Esto me parece fundamental. Se preguntaron allí, en términos muy progresivos, por parte de los ciudadanos trabajadores: ¿cómo se hace para vivir en conjunto? ¿Cómo se hace para vivir como si se hiciera fiesta? Ser juntos  significa tener la posibilidad de serlo, libremente y en igualdad, y también en forma exuberante, con las mismas posibilidades, y así formar nuestras pasiones comunes bajo el signo de la felicidad. He aquí, esta me parece la forma históricamente excepcional y única de la Comuna.

Retornemos luego a qué cosa fue propiamente la Comuna en su época. El 1871 parisino es también un momento de resistencia, no olvidemos jamás que estaba la armada prusiana en torno a la ciudad, que los prusianos han hecho las paces con los versalleses, que están bajo los muros..Pero atrás, al lado, por todas partes está el ejército prusiano. No había que batirse solo por la Comuna, también contra los prusianos. No por gusto en el 1871 contra los prusianos fueron a combatir también los garibaldinos. Alrededor de Blefort, en las tierras de confín entre Suiza y Francia, en la baja Renania, las bandas garibaldinas son las únicas que tienen a raya a los alemanes, llevando también allí la voz de la Comuna.

Contra los versalleses y los prusianos, por la Comuna, están un poco todos, de los garibaldinos a los anarquistas –que asumieron de ella después fácilmente el modelo-, hasta los marxistas. De cualquier manera creo que era necesario el movimiento obrero así como venía constituyéndose a través de la acción teórica de Marx, para que la Comuna resaltase con el fulgor que tuvo. ¿Pero realmente los marxistas aprehendieron este acontecimiento de manera completamente diferente a los anarquistas, o quizás no? ¿O quizás la Comuna funciona como matriz de todas las estirpes, de todas las razas, de todos los géneros? La Comuna, lo digo spinozistamente, es como la sustancia de la cuál saltan fuera todos los modos de ser comunista. Para mí es esto.

La Comuna en el tiempo

Progresemos en la historia. ¿Cómo reverberó el acontecimiento Comuna al interior del movimiento obrero? Hay una anécdota de Lenin que baila en la plaza nevada cuando la revolución supera en duración los días de la Comuna, pero pensemos también en el imaginario político del 68 francés y los escritos de Lefebvre, o te pregunto también por tu experiencia del 77 italiano si habían referencias, anclajes a la Comuna, y más en general como funcionó la Comuna como teoría política y como imaginario que la Comuna sedimentó.

Lenin estaba todavía en Petrogrado, le faltaba conquistar Rusia entera, cuando festeja haber superado los días de la Comuna. Y está indudablemente la recuperación por parte de Lenín (yo sigo diciéndolo Lenín a la emiliana, como lo decían mis viejos) de aquello que Marx había construido: la Comuna como ejemplo de extinción del Estado –y aquí se funda la universalidad de de aquella palabra de orden-. Lenín (pero quizás ya Marx) establece una continuidad con el anarquismo, asume la “toma del Estado” como momento táctico respecto a la estrategia de los comunistas que es siempre aquella de la extinción del Estado. Para los anarquistas el momento táctico es un pasaje que no cuenta, a la toma del Estado no sigue un momento de transición: el Estado se destruye y basta.

Para Lenin (y también para Marx) existe en cambio un período de transición, donde evidentemente se dan problemas enormes, tanto mejor percibidos hoy después de todo lo que acaeció en la Unión Soviética, cuando el así llamado período de extinción del Estado devino un terrible mecanismo stalinista de recentramiento del Estado mismo. ¡Ha creado evidentemente muchos problemas para la teoría marxista del Estado, en lo que hace precisamente a su extinción, todo aquello que sucedió! A mí sin embargo me interesa, lo digo en modo radical, el tema comunero de la extinción del Estado. No creo que sea posible decirse comunista si se abandona este concepto.

Ciertamente, se precisa asumir esta propuesta como una tarea teórica y práctica. Luego-digámoslo de modo weberiano- sin ninguna desvalorización de las realidades institucionales y de las funciones de centralización, propias de la complejidad del entramado entre Estado y capitalismo, pero tampoco de los procesos de igualamiento, en las grandes transformaciones de la vida social, económica y civil, allí donde la cooperación social se ha hecho más extensa e intensa. Como justamente sucede hoy.

Pero en el mismo momento en el cuál se tienen presentes estas necesidades, estas urgencias, se presenta también, como deber de una ética radical, el empeño de destruir toda idea de “monopolio” de la violencia legítima de parte del Estado. Digámoslo claramente: de destruir el concepto mismo de legitimidad del poder, y de introducir la idea de la posibilidad de un dispositivo plural de poderes, de consejos, de articulaciones que pongan en acto la disolución de la complejidad capitalista y de tener el comando sobre esta disolución.

Esta es la apuesta a la cual todas las temáticas comunistas deben plegarse, y con la cual jugar. Tanto más hoy, cuando el discurso sobre la lucha de clases y sobre el Estado se concentra siempre más expresamente sobre una hipótesis y una teoría de contrapoder (en acto). Un contrapoder capaz de producir la extinción del momento central del poder, aquello re-agregado en el Estado.

Resta el problema de qué cosa deba ser una transición: ¿desde X a.. qué cosa? Probablemente será la fórmula misma de la transición la que constituirá la forma social de la organización comunista, es decir la forma de aquella actividad de construcción de un entramado de poderes con los cuales, a través de los cuales, se podrá afirmar el máximo de la libertad y el máximo de la igualdad. Y naturalmente el máximo de la productividad, pero en su adecuación a las condiciones generales (físicas y ecológicas) de sobrevivencia de la comunidad humana.

Dicho esto, retornando a la Comuna, las dos dinámicas que decía arriba, la temática consejista y la temática salarial-igualitaria, viven enteramente en toda la experiencia comunista. Viven en Lenin. Primero que todo. Me gusta excavar en aquello que decía Lenin, y me parece claro que cuando dice “Soviet + electrificación”, dice exactamente ésto: Soviet como destrucción del Estado y sustitución de sus funciones a través del régimen de los consejos.

Y del otro lado la electricidad, que en aquella fase es el modo para producir las condiciones del salariado, el modo para producir riqueza, el modo para dar vida a quien debe participar en el poder, y a la supervivencia de todos. En la vida en común, la vida precede siempre al poder, siempre, en todos los casos. Por ésta indicación, la Comuna es central.

Sobre Lefebvre…es un actor demasiado importante, aunque si para valorarlo, en mi mirada, se necesita entrar un poco mejor dentro de las grandes polémicas de la postguerra –en aquellas sobre el humanismo marxista en particular-, en las cuales quedó pegado desde el PCF y eliminado por Althusser. Entonces, necesitamos entrar un poco en ellas, porque para mi recuperar –probablemente con Lefebvre- una cierta visión del humanismo comunista, es algo central. El libro de Kristin Ross, dentro de todas sus elegancias posmodernas, en realidad expulsa de obtusas y antiguas polémicas justo este elemento lefebvriano, el humanismo de la Comuna así como el humanismo del primer Marx, que es preciso rescatar.

De modo que se necesita estar un poco atentos, porque cuando Lefebvre se ocupó del primer Marx, lo hizo con no poca connivencia (¡hay que reconocerlo!) con aquella que fue una moda reaccionaria del inicio dela segunda postguerra. En este cuadro, el humanismo de los escritos de Marx del 1844 fue levantado polémicamente contra el Marx del Capital. En Italia es Norberto Bobbio el que deviene el héroe del Marx del 44, coqueteando con Roderigo di Castiglia (pseudónimo de Togliatti en Rinascita).

En Alemania está Iring Feschter que es un colosal revisionista, bien apoyado desde el ánimo reaccionario de la entera Escuela de Francfurt. Lefebvre permanece pegado en este juego, y dado que el Partido Comunista Francés no era tan gentil como el Partido Comunista Italiano, en lugar de ser tratado con guantes –como le pasó a Bobbio- fue aislado y expulsado del Partido, de manera infame.

Por el contrario, Althusser interpreta el “puro Marx” contra el Marx juvenil, el lógico contra el humanista, y da espacio a la cesura por la cual Marx devendrá un marxista materialista solo después del 48. No son reales ni una cosa ni la otra, lo sabemos bien. ¡Pero la política está por encima de la verdad!

Lefebvre tenía razón a medias, se dejó meter en un juego más grande y pagó, porque fue aislado del ambiente que más le interesaba, pese a que fue indudablemente el más inteligente del PCF, pese a que abrió camino a un humanismo biopolítico, al análisis de los modos de vida y a la invención de una nueva fenomenología materialista del vivir en común, dando sobre todo ello una de las contribuciones más importantes a toda nuestra experiencia y capacidad de análisis comunista.

¿Y qué decir de la Comuna y del 77 italiano? El 77, si quieres, está dentro de la tradición de la Comuna. Pero el 77 era muy ignorante, sus fuentes eran los cómics. De cualquier manera está fuera de dudas que el 77 en sus expresiones lúdicas y políticas y en la organización de sus espacios –otra temática muy reciente, la espacialidad de los movimientos-, está dentro de esta tradición. También el espacio de la Comuna era por cierto el de la plaza, de la barricada, etc., el espacio al que responderá Haussmann con su reforma urbana, para recortar este espacio y volverlo horizontal, como el tiro de las ametralladoras, y hacerlo por eso impracticable para la parte proletaria.

Por lo demás el espacio de la Comuna es también y todavía el espacio de las corporaciones obreras, de los tenderos, un espacio preconstituido. Dado que me parece que la investigación y la polémica entre pensadores de lo urbano se haya concentrado recientemente en torno al espacio preconstituido y nuevamente constituido, neoconstituido, estoy completamente de acuerdo en que el tema del espacio neoconstituido sea fundamental en el pensar las luchas y los movimientos, pero tengo dificultad para reencontrarlo en el pasado antiguo, probablemente alcanzando esto al 77.

En cuanto a espacios comuneros en Milán, en mi experiencia, estaba solamente el barrio Ticinese, que podía tener un poco esta calificación. Probablemente también en alguna medida Quarto Oggiaro o il Giambellino, y en Roma con poca frecuencia se alcanzó este nivel (pienso en el Trastevere, en los ataques al desfile de Nixon por ejemplo). Pero no iba más allá. Mientras que más tarde la cosa deviene diferente, comienza a ser pensada en Seattle en el 99 y a aparecer muy evidentemente con las grandes luchas del ciclo 2011, con las revueltas árabes y en España con Puerta del Sol.

Esta idea de la espacialidad de los movimientos pone problemas de organización importantes. Probé estudiarlos junto a Michael Hardt en Asamblea, pero no creo que hayamos logrado dar la idea de lo que significa, hasta el fondo. Asumimos este leit motiv, este ritornello del “Go…”, del “Call and respond”, que era el ritornello del canto de los esclavos negros cuando iban al trabajo. Uno lanzaba la pregunta, y el otro motivaba la respuesta: bien, he aquí algo que podía fijar de alguna manera en el movimiento, en la marcha, un mecanismo de organización del discurso. Pero ni siquiera esto corresponde a la experiencia de plaza que aprendí a conocer con el 2011.

Participé un poco en los movimientos españoles, estudié bien el 2013 brasileño (que fue un movimiento de gran importancia), me queda la duda de no saber bien cómo se pueda definir la nueva espacialidad de los movimientos desde un punto de vista político. Pero seguramente, a partir de entonces, la espacialidad ha devenido central. Blacks Live Matter, Gilets Jaunes, y hoy los movimientos feministas en Bielorrusia –he aquí tres ejemplos muy fuertes-. Probablemente, vale la pena entonces mantener la metáfora, y decir que queremos repetir la Comuna, para tener en pié una relación entre consejo y movimiento.

Estas dificultades no restan nada al imaginario de la Comuna, si bien retornando sobre las luchas sociales, a los espacios que ocupan, y a Rimbaud, a la poesía que leía antes, incluso concediendo todos los honores a Kristin Ross, se necesita recordar muy bien que la lucha de clases es también una cosa de luchas, de rupturas, de pérdidas, de muerte. No sé si has estado en Père-Lachaise, en el cementerio de la Comuna, donde está el muro de los fusilados y las fosas comunes. Te dan ganas de llorar cuando vas ahí, y sin embargo es necesario recordar también esto: la lucha de clases es bella, pero también es una cuestión de vida y de muerte, y para la Comuna fue también eso –Lissagaray lo narra bien-.

La Comuna planetaria

Probemos a enmarcar la Comuna como forma política, pensando en otras geografías y tiempos en los cuales la Comuna fue re evocada –pienso en particular en la Comuna de Shanghai o la de Oaxaca-. Incluso permaneciendo en la Comuna de París, estudios recientes tienden a trazar una genealogía de ella que no es atribuible solo al perímetro parisino, si no que la ensancha dentro de aquella dimensión constitutivamente transnacional dentro de la cual acontecen los fenómenos políticos, y entonces mira al acontecimiento parisino dentro de una dimensión también colonial/decolonial de luchas, que se ensanchan más allá del momento específico.  Pero precisamente, la Comuna deviene también una dimensión política que no simplemente se reproduce sino se propone como una forma política. ¿Qué nos dice este re proponerse suyo, incluso en sus obvias diferencias contextuales?

La Comuna tuvo un enorme significado en el pensamiento político en cuanto, precisamente, ha sido tratada como forma política. Toda experiencia política, real, en la cual habitamos, la recuerda en cambio como acontecimiento, y frecuentemente como acontecimiento derrotado. Luego, tenemos de un lado el modelo político de la Comuna, como modelo consejista, como democracia directa. Y del otro tenemos la experiencia de una forma política real, de un evento político real, que es un evento de derrota, de cruda represión.

Recuerdo que cuando era chico y hablaba de la Comuna con los viejos cuadros del Partido Comunista –obviamente lo hacía con entusiasmo como todo neófito-, estos (dándome una patada en el culo), me recordaban que la Comuna había sido derrotada, pero que su derrota había sido ampliamente rescatada por el triunfo de la revolución rusa y del Ejército Rojo en la defensa de Stalingrado y la conquista de Berlín, y después China, etc., cosa por lo demás risible. Un tercio del mundo estaba comprendido en este rescate.

Esta teleología triunfalista rápidamente se reveló falsa a mis ojos. Siempre más debemos retornar a los “principios”, y atender a las nuevas experiencias de lucha. Y aquí el problema es conjugar el ideal de la Comuna de París con la de Shanghai  o de Oaxaca con la realidad global en la historia de las revoluciones proletarias. Pienso que esto habría sido uno de los grandes problemas de Marx, y de algún modo lo fue, como se puede ver en las publicaciones de sus investigaciones de vejez, sobre todo antropológicas –dicho mejor, más allá del Capital-.

Es cuando inicia los estudios de antropología y busca una continuidad de las formas de organización comunitaria entre el pasado  y el futuro. Nunca he sido un apasionado de este tipo de aventuras intelectuales, porque pienso que sea imposible conectar una forma de la utopía, y más una utopía concreta, a un percurso histórico. Tengo este escepticismo de viejo materialista. Pero Marx era también un materialista y sin embargo probaba a encontrar en la obshchina rusa, como se revela en la carta a Vera Zasulic, la posibilidad de determinar una continuidad histórica del modelo comunista.

En cuanto a Mao: el fue contrario a la Comuna de Shanghai, pero construyó las comunas en las montañas de Henan, un doble poder viviente pero de verdad, y armado, con sus fábricas y también sus escuelas, en las cuales se produjeron los cuadros comunistas trasnformando a los campesinos analfabetos en los futuros dirigentes del Estado socialista chino, por lo demás a través del ejercicio de las armas. Esta es una experiencia extraordinaria, una de las pocas, acontecida en estado excepción –entendiendolo no como excepción constitucional, sino como la excepcional historia de dos guerras maoístas, la guerra civil y la guerra antimperialista contra Japón, que se ligan una a la otra-. Y aquí en el medio hay una primera realización de un contrapoder.

Ahora, estas grandes dimensiones son aquellas en las cuales, creo, el modelo teórico dela Comuna va re propuesto y adecuado a la realidad. Diversamente, tengo mucho miedo de las utopías, de todas las utopías. Cuando miro en torno, veo experiencias formidables desde el punto de vista ético y político, las varias ZAD por ejemplo, y otras experiencias espacializadas del conflicto de clase. No creo sin embargo que con aquello se esté sobre un terreno que se ponga al nivel delas actuales necesidades de un pensamiento revolucionario. 

Que son aquellas de entender qué significa determinar un doble poder que no disuelva la complejidad si no que logre aprovecharla, que logre vencerla y utiizarla, y al mismo tiempo destruirla. Que no se acomoda dentro de la complejidad del poder, sino que deviene un virus, que ataca los ganglios fundamentales.

Con esta cuestión se pone luego el problema de cómo la Comuna pueda representar un modelo político, y cómo ello pueda ser válido por ejemplo en las experiencias decoloniales, en las grandes luchas contra el colonialismo. Cuando lees por ejemplo a los indios de los estudios subalternos, Renajit Guha en particular, son descritas allí experiencias formidables de lucha de clases en las guerras de liberación contra el colonialismo inglés en la India. Insurgen Estados enteros, con millones y millones de personas en lucha, en formas que se asemejan a las de la Comuna.

Pero atentos. Hemos entrado hoy en una edad afortunadamente post-colonial. Y no repetiremos la ilusión de que con ello se determine un mundo unificado y liso –ilusión de la que en Imperio estuve muy cercano-, la ilusión que la globalización haya vuelto homogéneo este mundo (el primero, el segundo, el tercero). Hay diferencias enormes aquí y allá, nada que hacer, y a la vez el ámbito unificado global, imperial-global, esta allí.

Si entonces estas diferencias existen, vienen entendidas al interior de un plano único. Ahora, dentro de este interior, no se trata del descubrimiento o el redescubrimiento de viejas experiencias que puedan valer. Puede valer sólo una imaginación constituyente, no pequeñas utopías. El problema del poder se pone en su integralidad.

Preguntémonos entonces: ¿cómo se constituye un contrapoder, o mejor, una práctica de ruptura que atraviese y destruya la complejidad del poder capitalista? No se trata jamás sólo de tomar el Estado, hay una soberanía por destruir, la soberanía capitalista. Lamentablemente hay ese par de problemas. Y este pasaje es algo malditamente difícil, incluso sólo desde el punto de vista de imaginarlo, pero es el terreno sobre el cual debemos probar hasta el fondo nuestra capacidad de análisis y nuestras experiencias.

Con la certeza después que cada vez que rompes sobre este nodo, es una cadena que se rompe, cada vez que rompes aquel pasaje, es casi automático que todo el resto colapse, como siempre sucede cuando se rompe algo tenso.  Dicho esto, es claro que todos los problemas singulares conglomerados en el poder (el problema ecológico es inudablemente central hoy), van todos ligados en la destrucción y la transformación dentro de una cadena prospectiva, dentro de un solo dispositivo. Esto enseña la Comuna.

Lo digo siempre a los compañeros más queridos: debemos imaginar hoy una especie de Pinocho, y construirlo de manera que paulatinamente haga propio el sentido de la complejidad. Un poco como en las fábulas del Seis-Setecientos se le ponía enfrente a un Pinochito una flor para imaginar cómo el olor pudiera dar vida a los otros sentidos.

Hoy no se trata de hacer experiencia de sentidos, sino de pasiones, de pasiones de lo común. Debemos inventar el cyborg de lo común. Se trata de combinar lo post-moderno (es decir la economía, la tecnología, las relaciones sociales y culturales y todo aquello que está en su interior) con la pasión humanista de la Comuna, del estar juntos, del construir juntos, en la libertad y la igualdad.

La Comuna hoy

Algunas cuestiones finales. ¿Qué puede significar pensar el presente y el futuro político a través de la Comuna? En dos sentidos: en primer lugar, qué puede querer decir hoy en términos políticos-organizativos la Comuna como secesión, como ruptura..Antes recordabas a las ZAD como ejemplos de micro-dinámicas no a la altura, como pedacitos de territorio en secesión, ¿pero podemos pensar esta dinámica de separación, de ruptura, a escala metropolitana? ¿Cómo contra-construcción de otros poderes?

Y en segundo lugar,   ¿cómo puede ser pensada el área semántica de la concatenación entre Comuna, commons, comunismo, comunidad, comunas, de frente también a experiencias como las del 2011, del 2013, o las más recientes en Chile y los Estados Unidos, o mirando a los Chalecos Amarillos con su espacialidad hecha de territorialidad expandida y difusa, las rotondas que devienen acampadas moleculares en el territorio francés, y que después son concentradas en lo intensividad de los sábados, en los asaltos a las metrópolis?

Tres cosas me han impactado mucho en estos años. Una es Black Lives Matter (BLM), la segunda los chalecos amarillos, y la tercera que me está impactando de modo formidable (también porque he tenido la fortuna de construir un contacto directo), son las mujeres de Bielorrusia. Lo que está sucediendo allí es increíble: son mujeres, sólo mujeres, que se manifiestan todos los domingos llenando las plazas por centenares de miles.

Mujeres que han producido un movimiento político irresistible –al revés, los policías del poder son sólo hombres-. Este movimiento de mujeres se presenta en un país nada miserable, que ha alcanzado a mantener un notable nivel de industria pesada y ligera, ligada a Rusia pero suficientemente autónoma para poder ser, por ejemplo –y esto explica también muchas de las ansiedades de Occidente-, empleada a la china, como fuerza de trabajo subordinada, por los grandes pools occidentales.

Estas mujeres se manifiestan para pedir una transformación del orden político en sentido democrático dentro de una sociedad con un tradicional buen nivel de welfare, y obviamente poniendo dentro dela lucha la defensa y el desarrollo de todos sus deseos de mujeres. Es una cosa formidable: es la primera vez que se da un movimiento político enteramente hecho por mujeres. No quiero pelear con mis compañeras, que justamente observarán que todo movimiento de las mujeres es político (en particular aquellos que hemos visto desarrollarse últimamente en América Latina), pero aquí se trata justo de un carácter político que mira directamente a lo común y al Estado, a su radical transformación.

Por lo que toca a los movimientos estadounidenses nada que decir que no se haya dicho ya. Mientras que está fuera de dudas que el movimiento de los Chalecos Amarillos, con todas las ambigüedades que ha revelado poco a poco (y hoy lamentablemente con una incapacidad de resurgir), ha mostrado de cualquier manera un nivel altísimo de percepción y propuesta de lo común, no ser simplemente un souvenir de la Comuna (que en Francia está siempre, en cualquier movimiento subversivo que se de).

Pero allí hemos tenido una percepción y una propuesta de lo común, en un momento extraño, cuando parecía que las luchas estuviesen completamente bloqueadas, y la república macroniana hubiera por así decir cortado su plausibilidad. Y sin embargo, he allí los Chalecos Amarillos, y la invención de un espacio movilizado el sábado, en el día en el cual la gente descansa. Una movilización en el día de descanso. Me decía, la primera vez que los veía: “¿qué hacen estos, van a la misa?”. Daban un poco esta impresión.

En breve, el movimiento reveló algo que decididamente superaba toda posibilidad de reducirlo a hecho litúrgico, devino una invención permanente, porque este ponerse juntos se reveló una verdadera fragua de potencia, un momento de expresión formidable. Al ponerse en colectivo en una sociedad en que todos decían que lo político estaba terminado, que lo político estaba muerto..muerto un carajo! Allí se reveló una politización desde abajo excepcional.

Fue ponerse en colectivo y marchar los sábados al mediodía, y de ahí surgió una hoja de ruta por la cual toda la complejidad del dominio capitalista ha sido, una hoja tras otra, como una margarita, deshojada. Este es el primer elemento comunero. La Comuna analítica.

El segundo elemento comunero consistió, para los Chalecos Amarillos, en el determinar (como motor parcial y abierto de subversión) la convergencia de todas las otras fuerzas del movimiento, también las sindicales (y es mucho decir, estando estas siempre celosasde su propio orden corporativo, aunque hoy menos celosas, muy frecuentemente en defensa de su sobrevivencia, porque justo ese aspecto corporativo las ha reducido a ser expresión o subexpresión del poder del Estado).

Los Chalecos Amarillos han despertado a las fuerzas sindicales corporativas, las han invitado a momentos de convergencia de lucha, pero sobre todo han producido un nuevo descubrimiento del terreno de lucha, la lucha sobre lo común.  ¿Cuáles son de hecho las propuestas de los Chalecos Amarillos? Son: primero referéndum –que no es a la 5 Estrellas, es “queremos incidir en el proceso legislativo de manera directa”-; y segundo:  queremos decidir sobre el gasto público, sobre la relación fisco-salario, sobre la redistribución del ingreso.

Esto último, lo económico-salarial, es un elemento esencial y coincidente con el otro, lo democrático –no hay lo uno sin lo otro-. No se puede exigir democracia absoluta, directa, si no se exige salario igual, ingresos para todos. ¿De nuevo la Comuna?

Último problema: vivimos en una sociedad en la cual el mecanismo productivo determina una profunda cooperación del trabajo vivo, y propone una ontología común del trabajo. Se trata de hacer hablar a esta ontología. El modelo político que la Comuna de París produjo venía antes de la emergencia de lo común como potencia productiva; nosotros estamos por el contrario en una situación en la cuál aquella potencia productiva de lo común nos precede, se ha consolidado, es nuestro ambiente. Esto debería representar un privilegio antropológico. Pero el capital se ha apropiado de ello.

Y sin embargo lo común como privilegio antropológico esta ya implantado en nuestra naturaleza y puede devenir explosivo: es claro que, si alcanzamos a expresarlo, todo salta por el aire. Y allí se necesita estar muy atentos, porque se necesita recordar siempre lo que Lissagaray decía de la lucha de clases…incluso frente a una sola ruptura singular, el capital responde con la totalidad de sus fuerzas. El capital es canalla, y no lo digo en términos ligeros. Sabe que necesita destruir a uno para impedir a los muchos, a los demasiados, destruirlo a él. Y entonces, ¡viva lo común y que nos guie bien!

Por Toni Negri

(1933) filósofo y pensador postmarxista italiano, coautor de la obra "Imperio", así como por sus trabajos alrededor de la figura de Spinoza. Negri fundó el grupo político Potere Operaio en 1969. Fue acusado a finales de los años 1970 de diversos cargos, entre ellos, de ser miembro del grupo Brigadas Rojas, e insurrección contra el Estado, y condenado por su participación en dos atentados. Negri huyó a Francia. En 1997, después de alcanzar un acuerdo con el fiscal, que redujo su tiempo en prisión de 30 a 13 años, regresó a Italia para finalizar su condena. Muchos de sus libros más influyentes fueron publicados mientras estaba en la cárcel. Reside en París.

Fuente:

https://www.dinamopress.it/news/dalla-comune-al-comune/

Traducción:

Diego Ortolani Delfino

Publicado enPolítica
La coronel Brittany Stewart rinde honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.

Moscú y Kiev aumentan exponencialmente la presencia militar en su frontera común, aumentan los ataques en el Donbass, y EEUU incrementa su presencia militar en la zona. Analizamos qué razones geopolíticas están detrás de todo ello.

 

Desde mediados de marzo de este año han aumentado las tensiones en el Donbass entre las fuerzas ucranianas y los separatistas apoyados por Rusia. Primero aparecieron imágenes de varios trenes que llevaban tanques y artillería desde el oeste de Ucrania hacia la zona del Donbass. Luego se intensificaron los ataques de artillería entre los dos bandos. Moscú por su parte empezó el despliegue de unidades de sus fuerzas armadas en la frontera con Ucrania. Ahora EEUU anuncia que enviara dos buques de guerra al Mar Negro

Todo ello hace temer una nueva escalada bélica en la región, algo que podría tener consecuencias en varios frentes, tanto políticos, como económicos. Las propias razones del aumento de las tensiones podrían ser la clave para entender mejor la situación creada. La línea del frente que separa ambos bandos prácticamente no se ha movido desde febrero de 2015, cuando tras la derrota de las fuerzas ucranianas en la batalla de Debaltsevo, se firmaron los acuerdos de Minsk. Debían ser implementados por Kiev y los separatistas de Donetsk y Lugansk.

Sin embargo, dichos acuerdos en la práctica siguen sin cumplirse. Kiev, antes bajo gobierno de Petro Poroshenko y ahora bajo Zelenski, no ha declarado la amnistía para los rebeldes, no se ha efectuado la reforma constitucional para darle a esos territorios un estatus especial y no se han retirado las fuerzas armadas de la región. Por ello la situación era de un conflicto semi-congelado, con ataques de artillería y combates esporádicos que se producen con cierta regularidad, pero sin cambios en la línea del frente.

Esta situación sin avances reales en 6 años ha llevado a cierto hartazgo en el grupo de contacto de Minsk, que forman la propia Ucrania junto a Alemania, Francia y Rusia. Así el 31 de marzo Merkel, Macron y Putin hablaron sobre la situación sin invitar siquiera a Zelensky a unirse. Kiev reaccionó anunciando que no van a acudir más a las reuniones del grupo de Minsk y pidió que EEUU fuera añadido a este proceso negociador. Además se han vuelto a activar las voces que piden en Ucrania el abandono de los acuerdos de Minsk como perjudiciales para el país.

El presidente Zelensky, como antes le pasó su predecesor Poroshenko, ve como no puede implementar dichos acuerdos por el rechazo de parte de la sociedad ucraniana, especialmente los grupos ultranacionalistas. Por ello las autoridades ucranianas han estado estirando en el tiempo el proceso negociador hasta que el panorama internacional cambiara. Algo que parece que se ha producido con la llegada a la Casa Blanca de Biden.

Mientras que durante la administración Trump, Ucrania pasó a segundo plano, con Biden vuelve a ser prioridad. Ya durante su época como vicepresidente de Obama, Biden se encargó de la cuestión ucraniana. Prioridad que también empiezan a sentir en Kiev y ven una oportunidad para intentar deshacerse de las obligaciones impuestas por los acuerdos de Minsk, algo que además podría revertir la caída de la popularidad de Zelenskiy.

Otro de los motivos que parecen animar los planes ucranianos para resolver de manera militar la cuestión del Donbass, es la reciente experiencia de Azerbaiyán en la guerra del Karabaj. Kiev ha recibido en los últimos años drones turcos con capacidad de ataque Bayraktar y misiles antitanque Javelin estadounidenses, pero habría que ver si eso sería suficiente para obtener la victoria sobre los separatistas del Donbass.

Además Moscú, por medio de Dmitri Peskov, secretario de prensa de Putin, y de Dmitri Kozak, representante oficial ruso para el Donbass, ha declarado que no permitirá la repetición de una masacre como la de Srebrenica (matanza de bosnios musulmanes en 1995). Y que si Ucrania interviene militarme en el Donbass, Rusia no se quedará al margen. De allí el indisimulado despliegue militar ruso en la frontera común. Algo que ha irritado a Washington, que ve en ello una provocación.

Los EEUU por su lado han mostrado su apoyo a Ucrania, con envío de material bélico adicional, como un vuelo que salió el 4 de abril de la base de Rota hacia Ucrania, que según la inteligencia separatista del Donbass, ha llevado un equipo de fuerzas especiales norteamericanas, y más misiles antitanque. Así mismo se planea el envío de dos buques de guerra al Mar Negro, que se quedarán allí al menos hasta principios de mayo.

Además la agregada militar estadounidense en Ucrania, la coronel Brittany Stewart, ha visitado la zona del frente del Donbass esta semana. Algo que ha despertado cierta polémica por que ha rendido honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.


Con todo los datos sobre la mesa, y teniendo en cuenta que parece poco probable que Ucrania pueda lograr nada militarmente con la más que posible intervención rusa, las razones para una escalada se podrían buscar algo más al norte, en el Mar Báltico. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 por el fondo de ese mar está a punto de ser terminado, algo que le permitirá a Moscú suministrar gas directamente a Europa Occidental y Central via Alemania sin pasar por Ucrania o Polonia.

Este proyecto va en contra de los intereses norteamericanos, que quieren vender su propio gas licuado a Europa. Además si Moscú se puede permitir evitar Ucrania, ello podría dejar al país sin gas para la calefacción e industria, algo que sería un golpe casi definitivo para las aspiraciones euro-atlánticas ucranianas.

Washington busca acabar con el gaseoducto ruso a toda costa. Las sanciones y presiones diplomáticas no han surgido efecto. Ni el envenenamiento del opositor ruso Navalniy tampoco ha sido suficiente para que los europeos cancelen el proyecto. Por ello quizás una reactivación de la guerra en Ucrania, con participación directa rusa podría permitir cancelar el proyecto energético. Lo cual además le permitiría a Zelenskiy aumentar su popularidad y por fin descartar los acuerdos de Minsk.

11/04/2021 08:40

Por Pablo González

Publicado enMedio Ambiente
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