Domingo, 22 Julio 2012 06:35

La derrota de las ilusiones

La derrota de las ilusiones
La descarnada metamorfosis de los revolucionarios que se alzan contra la opresión, en lucha por la libertad, y una vez en el poder terminan siendo lo que combatieron, es una vieja propuesta de la literatura desde La comedia humana de Balzac: los antiguos combatientes de las barricadas en la revolución francesa terminan convertidos en prósperos burgueses, dueños de la riqueza que con las armas arrebataron de otras manos. Es como si la ley de la historia fuera ésa, que los ideales sólo pudieran subsistir en tiempos de lucha, y empezaran fatalmente a revertirse, pervertidos por el ejercicio del poder que tiene sus propias reglas, la peor de ellas, convertir a los oprimidos en opresores.


Mandar no puede ser un acto temporal, limitado, sino para siempre; ni siquiera hasta la muerte, porque de por medio está la idea de la inmortalidad que obnubila al más cuerdo. Mejor caudillos ungidos por la mano divina que presidentes electos limpiamente por los ciudadanos. Una sola voluntad que lo rija todo, mejor que la voluntad de todos que termina por no regir nada. El fantasma de la anarquía que sólo puede ser disuelto por la mano firme desde el trono imperial, tentación que no fue ajena aun a Bolívar.


Es la manera en que Alejo Carpentier nos introduce en el mundo de sus novelas. Lo maravilloso, y lo desconcertante, lo que tiene capacidad de despertar sorpresa y asombro, es esa contradicción constante de la historia, la peor de sus dialécticas, que hace de los revolucionarios tiranos, todo resultado de la convivencia de un mundo rural, antiguo, anacrónico, ecos de esclavos y gritos de encomenderos, con las pretensiones del mundo moderno, el mundo legal que fracasa siempre bajo el peso del caudillo enlutado, o adornado de charreteras. La supervivencia de aquel mundo viejo, al que nunca se come la polilla, produce el asombro. El desajuste es lo maravilloso, y es maravilloso porque es real.


En las páginas de El siglo de las luces suena el clarín de una batalla, la batalla por los derechos del hombre que encandilará la imaginación de ese héroe confuso que es Víctor Huges. La revolución francesa viene a proclamar la abolición de todos los privilegios reales, y los de casta, a anunciar algo tan peligroso y disolvente como el fin de la esclavitud. Y Huges la abolirá en Cayena y Guadalupe bajo el directorio, agente fiel de Robespierre, y la restablecerá sin parpadeos bajo el consulado, agente fiel de la restauración. Más que un agente del cambio, será en adelante un agente del poder.


El ideal resulta en desilusión porque Huges, el héroe, ahora montea con perros a los esclavos que una vez liberó. Las revoluciones son hechos históricos que desbordan la suerte de los personajes. Un péndulo que va y viene, de la luz hacia la oscuridad, repitiendo el mismo viaje desde siempre. El poder, que se vuelve contra los ideales que lo engendraron. Las revoluciones terminan en fracasos éticos y devoran a sus propios hijos, como Saturno. Y las palabras hermosas que acompañaron el despertar de los ideales siguen siendo las mismas, pero ya no significan lo mismo y terminan cayendo en el vacío. No significan ya nada.


¿Es un proceso que tiene fin, o se trata de una repetición dialéctica hasta la eternidad, sin síntesis posible? ¿Son las utopías sueños imposibles porque están hechas por seres humanos imperfectos? ¿Puede surgir la perfección de la imperfección? Sí, las revoluciones son hechas por seres humanos y, por tanto, condenadas a la imperfección, es hasta ahora la única lectura posible. Los seres humanos que no pueden librarse del orgullo, la arrogancia, el sectarismo ideológico, la ambición capaz de llevarlos al crimen para mantenerse en la cima. Esa dialéctica fatal no puede dejar de repetirse en la historia, es la lección de esta novela. Las reglas del poder son milenarias y funcionan lo mismo bajo cualquier sistema como queda explícito en los dramas de Sófocles y en los de Shakespeare, bajo las tiranías griegas o bajo el feudalismo, bajo la revolución francesa o bajo la revolución cubana, o la fenecida revolución nicaragüense.


No libra Carpentier a las revoluciones de su sino trágico. Las revoluciones son deidades mudas, como la guillotina embozada que navega en las aguas del Caribe sobre la cubierta de un barco, en viaje desde las costas de Francia hacia las Antillas, traída por Huges. La guillotina es el símbolo del poder total, el instrumento de ajuste de cuentas para crear el orden nuevo que necesita librarse de estorbos: traidores, contrarrevolucionarios, espíritus dudosos, tibios, sin suficiente fe en la causa, que por eso mismo se convierten en un peligro. Nadie puede librar su cabeza de ese péndulo con filo de guillotina que es el destino.


“Una revolución no se discute, se hace”, proclama Víctor Huges, y eso es lo que hemos venido escuchando desde siempre. No hay revoluciones moderadas, porque entonces no serían revoluciones verdaderas. Las revoluciones son radicales por naturaleza, porque tienen que cortar todo de raíz. ¿Y después?


El siglo de las luces es una novela deslumbrante sobre el poder y sobre las mutaciones del individuo cuando el ideal se convierte en poder. Los juicios de Carpentier sobre la naturaleza de ese poder se vuelven intemporales y cubren el pasado lo mismo que el presente. Hay en ellas un principio ético, un espíritu de libertad, una dimensión crítica que no pueden ser soslayados. Es la literatura la que habla por él. Sus novelas son sus juicios. Y no puede haber excepciones.


No hay que olvidar lo que él mismo dijo acerca de ora novela suya, que también es un estudio sobre el poder, El reino de este mundo: “Lo real maravilloso forma una perspectiva más de la historia, no es necesariamente una ficción”. Es la historia transmutada en ficción. La realidad nunca miente, ni dentro de una novela. Y tanto la historia como la ficción funcionan para crear un arquetipo inmutable, y una gran alegoría del poder.


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Sábado, 21 Julio 2012 07:19

El subsuelo impolítico

¿Qué pueden tener en común movimientos tan disímbolos como los indignados españoles, Occupy Wall Street en Estados Unidos, Aganaktismeni en Grecia y #YoSoy132 en México? Todo intento de establecer cualquier analogía parece perderse en los registros pasajeros del empirismo. En rigor, no hay nada (más que el imaginario de las pantallas) que los comunique; menos aún que los identifique entre sí. La historia tampoco parece ayudar. Por sus programas, sus formas de legitimación y la sinergia de su arrastre, sus semejanzas con las revueltas del 68 parecen inexistentes, y en cierta manera representan la antítesis de ese retorno del concepto de “sociedad civil” que en los 90 encontró en las ONG un nuevo piso para combatir la soledad civil.


Habría que preguntarse si su denominador común, que no está en el cuerpo de sus acciones, no se encuentra acaso en la pulsiones que les han permitido redefinir los órdenes que median entre la política y lo político, es decir, aquello a lo que se enfrentan, el espectro actual del “gran otro”. Lo político comienza siempre ahí donde aparece un significante fluctuante, donde todo lo que antes era un cuerpo sin órganos cobra el estatuto de una presencia inmanente, lista a desplazar al antiguo principio de realidad. Toda política que se define en el subsuelo de la fábrica social se inicia como un registro de espectros. Destaco cuatro aspectos de esta nueva relación.


En primer lugar, si el 68 emplazó a la sociedad disciplinaria, y a los íconos de su autoridad, los nuevos indignados han desplazado ese centro hacia el discurso de los mercados. There is a new master in town. La crítica a la política pasa hoy por la de/significación de la grandes metáforas de la economía. Los indignados en España –y sus masivas secuelas en la crisis de 2012 donde ya se exige la dimisión de Rajoy– mostraron como el discurso de la eficiencia (de los mercados) no es más que un cúmulo de retóricas del chantaje. “¿Por qué debe España salvar a los bancos antes que a sus ciudadanos?” Esta pregunta-consigna encierra algunas de la claves. El interminable montaje de la metáfora autopiadosa del mercado (sólo el mercado salva al mercado) queda subvertido en una simple inversión. Toda la retórica de la estabilidad encuentra un escollo: los estabilizadores son los desestabilizadores, quienes pregonaban confianza son el centro de la debacle. Lo centros de la tranquilidad devienen de la noche a la mañana los centros de lo ominoso.


El movimiento griego ya había radicalizado esta escena. Aganktismeni mostró que la palabra “rescate” sólo tenía un sinónimo: convertir al Estado griego en una sucursal bancaria (de cobros) del Banco Central Europeo (valga el pleonasmo). De alguna manera una grieta enorme en la ecuación que dio nacimiento a la actual comunidad europea: la ecuación entre el “euro” y “Europa”. En principio, lo que ha descubierto la sociedad europea a partir de 2008 es que sus Estados, al no poder regular la emisión de su propia moneda, han dejado de ser soberanos. Lo que está en crisis en Europa no sólo es la economía, es algo más grave: la idea misma de Europa. Una Europa cuya único principio de identidad es una ¡¡moneda!! Que además no esta bajo regulación de nadie más que de esa abstracción llamada BCE.


En un par de años, los ocupas europeos han logrado más en términos simbólicos que todo el populismo latinoamericano junto en las dos pasadas décadas: abrir el laberinto del discurso de los mercados desde sus paraplejias interiores. No hay que olvidar, por supuesto, que el populismo siempre ha actuado como una propuesta más “social” o “benefactora” para administrar los mismos flujos, no como una disyunción frente a ellos.


En segundo lugar, las rebeliones actuales nacen de los cortos circuitos de los flujos que definen el cuerpo impolítico de la sociedad. Ese flujo que permite codificar a “lo privado” como una suerte de imperativo supra moral, en la parte aparentemente menos maldita de la distribución de las pérdidas. El movimiento de los estudiantes chilenos es un despliegue contra la privatización de la educación, digamos que en todas sus variantes. El mantra de que los préstamos bancarios darían rigor y calidad al sistema educativo terminó en el hundimiento económico de decenas de miles de familias. La separación entre un sistema de educación pública y otro privado redundó en una partición social entre élites ineptas y un masivo abandono escolar, nuevas jerarquías sociales y el derrumbe de la educación entendida como la utopía moderna del individuo que se hace a sí mismo. La educación chilena, como otras en América Latina, devino un simple negocio, otra mercancía. Pero una mercancía desprovista del fetichismo que la convierte en una promesa de certidumbre.


En tercer lugar, hay un nuevo lugar de la producción de lo público: las redes sociales. Si algo ha revelado el territorio del indignacionismo es que existen dos esferas claras, visibles y separadas en la cuales transcurre la comunicación de una sociedad: por un lado, los medios masivos; por el otro, las redes sociales. Dos esferas ligadas, pero cuya reproducción no es reductible. Los medios son privados; las redes son imprivatizables. Los medios dividen entre el emisor y el receptor; en las redes, todo emisor es un receptor y viceversa. En la red, la producción de lo público es estocástica; en lo medios, la casa manda... y siempre gana. El #YoSoy132 es el que ha planteado el desafío de repensar el estatuto de los medios en esta trama. De ahí su originalidad. Sin embargo es un desafío que todavía no es elocuente. Hay en el #YoSoy132 dos tendencia visibles: una que ve al movimiento como un esfuerzo para abrirse paso en el sistema; otra que lo ve como una alternativa al sistema. La segunda ha predominado, pero no del todo.


En cuarto lugar, la horizontalidad de la representación. La renuncia a los líderes estancos, al dirigentismo, la rotación de voceros son aportes invaluables a una cultura política acostumbrada al gran relato de quienes detentan lo saberes políticos. Pero sobre todo, la idea de que una sociedad se transforma a partir de los resquicios en los que hace corto circuito y no con grandes proyectos nacionales.

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Miércoles, 18 Julio 2012 20:12

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay
La política externa norteamericana en América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían esperar  hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula todos sus aliados para intentar  revertir la decisión del ingreso de Venezuela [al Mercosur]. La cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por la influencia económica y política en América del Sur.
 
 

Los medios conservadores salieron a socorrer a los neogolpistas

 

1. No se pueden entender las peripecias de la política sudamericana sin tomar  en cuenta la política de los Estados Unidos para América del Sur. Los Estados Unidos todavía son el principal actor político en América del Sur y debemos comenzar por la descripción de sus objetivos.
 
2. En América del Sur, el objetivo estratégico central de los Estados Unidos, que, a pesar de su debilitamiento, continúa siendo la mayor potencia política, militar, económica y cultural del mundo, es incorporar todos los países de la región a su economía. Esta incorporación económica lleva, necesariamente, a un alineamiento político de los países más débiles con los Estados Unidos en las negociaciones y en las crisis internacionales.
 
3. El instrumento táctico norteamericano para alcanzar este objetivo consiste en promover la adopción legal, por los países de América del Sur, de normas de liberalización más amplia del comercio, de las finanzas y de las inversiones, de los servicios y de “protección” a la propiedad intelectual a través de la negociación de acuerdos en nivel regional y bilateral.
 
4. Éste es un objetivo estratégico histórico y permanente. Una de sus primeras manifestaciones ocurrió en 1889 en la 1ª Conferencia Internacional Americana, que se realizó en Washington, cuando Estados Unidos, que ya era la primera potencia industrial del mundo, propuso la negociación de un acuerdo de libre comercio en las Américas y la adopción, por todos los países de la región, de una misma moneda: el dólar.
 
5. Otros momentos de esta estrategia fueron el acuerdo de libre comercio Estados Unidos-Canadá,  el TLCAN (Área de Libre Comercio de América del Norte, que incluye además de Canadá a México); la propuesta de creación de un Área de Libre Comercio de las Américas –ALCA; y, finalmente, los acuerdos bilaterales con Chile, Perú, Colombia y con los países de América Central.
 
6. En este contexto hemisférico, el principal objetivo norteamericano es incorporar Brasil y Argentina, que son las dos principales economías industriales de América del Sur, a este gran “conjunto” de áreas de libre comercio bilaterales, donde las reglas relativas al movimiento de capitales, a las inversiones extranjeras, a la defensa comercial, a las relaciones entre inversores extranjeros y Estados serían no sólo las mismas, sino que permitirían la plena libertad de acción para las megaempresas multinacionales y reducirían al mínimo la capacidad de los Estados nacionales para promover el desarrollo, aunque sea desarrollo capitalista, de sus sociedades y de proteger y desarrollar sus empresas (y capitales nacionales) y su fuerza de trabajo.
 
7. La existencia del Mercosur, cuya premisa es la preferencia en sus mercados de las empresas (nacionales o extranjeras) instaladas en los territorios de Argentina, Brasil,  Paraguay y Uruguay en relación a las empresas que se encuentran fuera de ese territorio y que pretende expandirse en el intento de construir un área económica común, es incompatible con el objetivo norteamericano de liberalización general del comercio de bienes, de servicios, de capitales, etc., que beneficia  a sus megaempresas, naturalmente mucho más poderosas que las empresas sudamericanas.
 
8. Por otro lado, un objetivo (político y económico) vital para Estados Unidos es asegurar el suministro de energía para su economía, pues importa 11 millones de barriles diarios de petróleo, 20% de los cuales provienen del Golfo Pérsico, área de extraordinaria inestabilidad, turbulencia y conflicto.
 
9. Las empresas norteamericanas fueron responsables por el desarrollo del sector petrolífero en Venezuela a partir de la década de 1920. Por un lado, Venezuela tradicionalmente suministraba petróleo a Estados Unidos y, por otro lado, importaba equipamiento para la industria petrolera y los bienes de consumo para su población, inclusive alimentos.
 
10. Con la elección de Hugo Chávez, en 1998, sus decisiones de reorientar la política externa (económica y política) de Venezuela en dirección a América del Sur (principal, pero no exclusivamente, en dirección a Brasil), así como de construir la infraestructura y diversificar la economía agrícola industrial del país romperían la profunda dependencia de Venezuela con relación a Estados Unidos.
 
11. Esta decisión venezolana, que afectó frontalmente el objetivo estratégico de la política exterior norteamericana de garantizar el acceso a fuentes de energía próximas y seguras, se tornó aun más importante en el momento en que Venezuela se convirtió en el país con mayores reservas de petróleo, en un momento en que la situación del Oriente Medio es cada vez más volátil.
 
12. Desde entonces se desencadenó una campaña mundial y regional de los medios contra el Presidente Chávez y Venezuela, buscando demonizarlo y caracterizarlo como dictador, autoritario, enemigo de la libertad de prensa, populista, demagogo, etc. Venezuela, según los medios, no sería una democracia. Y crearon una “teoría” según la cual, aunque un presidente haya sido electo democráticamente, él, al no “gobernar democráticamente”, sería un dictador y, por lo tanto, podría ser derribado. Es más, ya hubo un intento de golpe en 2002 y los primeros líderes que reconocieron el “gobierno” que emergió de ese golpe en Venezuela fueron George Walker Bush y José María Aznar.
 
13. A medida que el Presidente Chávez comenzó a diversificar sus exportaciones de petróleo, principalmente a China, sustituyó a Rusia en el suministro energético de Cuba y comenzó a apoyar a los gobiernos progresistas electos democráticamente, como los de Bolivia y Ecuador, empeñados en enfrentar a las oligarquías de la riqueza y del poder, los ataques se duplicaron orquestados en todos los medios de la región (y del mundo).
 
14. Esto ocurrió a pesar de no haber dudas sobre la legitimidad democrática del Presidente Chávez, que desde 1998 disputó doce elecciones que fueron consideradas, todas ellas, libres y legítimas por observadores internacionales, incluyendo el Centro Carter, la ONU y la OEA.
 
15. En 2001, Venezuela presentó, por primera vez, su candidatura al Mercosur. En 2006, después del término de las negociaciones técnicas, el Protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado por los presidentes Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré y Nicanor Duarte, de Paraguay, miembro del Partido Colorado. Comenzó entonces el proceso de aprobación del ingreso de Venezuela por los Congresos de los cuatro países, bajo una cerrada campaña de la prensa conservadora, entonces preocupada con el “futuro” del Mercosur que, bajo influencia de Chávez, podría, según ella, “perjudicar” las negociaciones internacionales del bloque, etc. Aquella misma prensa que habitualmente criticaba al Mercosur y que abogaba por la celebración de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, con la Unión Europea, etc., en lo posible de forma bilateral, y que consideraba la existencia del Mercosur una traba para la plena inserción de los países del bloque en la economía mundial, empezó a preocuparse por  la “sobrevivencia” del bloque.
 
16. Aprobado por los Congresos de Argentina, de Brasil, de Uruguay y de Venezuela, el ingreso de Venezuela empezó a depender del Senado paraguayo, dominado por los partidos conservadores representantes de las oligarquías rurales y del “comercio informal”, que comenzó a ejercer un poder de veto, influenciado en parte por su oposición permanente al Presidente Fernando Lugo, contra quien intentó abrir 23 procesos de “impeachment” desde su asunción en 2008.
 
17. El ingreso de Venezuela en el Mercosur tendría cuatro consecuencias: dificultar la “remoción” del Presidente Chávez a través de un golpe de Estado; impedir la eventual reincorporación de Venezuela y de su enorme potencial económico y energético a la economía norteamericana; fortalecer el Mercosur y tornarlo aun más atractivo para la adhesión de los demás países de América del Sur; dificultar el proyecto permanente de Estados Unidos, de creación de un área de libre comercio en América Latina, ahora por la eventual “fusión” de los acuerdos bilaterales de comercio, de la cual el acuerdo de la Alianza del Pacífico es un ejemplo.
 
18. Así, el rechazo del Senado paraguayo a la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur se tornó una cuestión estratégica fundamental para la política norteamericana en América del Sur.
 
19. Los líderes políticos del Partido Colorado, que estuvo en el poder en Paraguay durante sesenta años, hasta la elección de Lugo, y los del Partido Liberal, que participaba del gobierno de Lugo, seguramente evaluaron que las sanciones contra Paraguay en consecuencia del “impeachment” de Lugo serían principalmente políticas, y no económicas, limitándose a que Paraguay no podrían participar eneuniones de Presidentes y de Ministros del bloque.
 
Después de esta evaluación, dieron el golpe. Primero, el Partido Liberal dejó el gobierno y se alió a los Colorados y a la Unión Nacional de los Ciudadanos Éticos – UNACE y aprobaron, en una sesión, una resolución que consagró un rito supersumario de “impeachment”.
 
Así, ignoraron el Artículo 17 de la Constitución paraguaya, que determina que “en el proceso penal, o en cualquier otro del cual pueda derivar pena o sanción, toda persona tiene derecho a disponer de las copias, medios y plazos indispensables para presentación de su defensa, y a poder ofrecer, practicar, controlar e impugnar pruebas”, y el Artículo 16, que afirma que el derecho de defensa de las personas es inviolable.
 
20. En 2003, el proceso de “impeachment” contra el Presidente Macchi, que no fue aprobado, llevó cerca de 3 meses, mientras el proceso contra Fernando Lugo fue iniciado y terminado en cerca de 36 horas. El pedido de revisión de constitucionalidad presentado por el Presidente Lugo ante la Corte Suprema de Justicia de Paraguay ni siquiera fue examinado, y fue rechazado in limine.
 
21. El proceso de “impeachment” del Presidente Fernando Lugo fue considerado golpe por todos los Estados de América del Sur y, de acuerdo con el Compromiso Democrático del Merscosur, Paraguay fue suspendido de la Unasur y del Mercosur, sin que los neogolpistas manifestasen ninguna consideración por las gestiones de los Cancilleres de la Unasur, a quienes recibieron inclusive con arrogancia.
 
22. En consecuencia de la suspensión paraguaya, fue posible y legal para los gobiernos de Argentina, de Brasil y de Uruguay la aprobación del ingreso de Venezuela en el Mercosur a partir del 31 de julio próximo. Acontecimiento que ni los neogolpistas, ni sus admiradores más fervorosos – Estados Unidos, España, el Vaticano, Alemania, los primeros que reconocieron al gobierno ilegal de Franco – parecen haber previsto.
 
23. Frente a esta evolución inesperada, toda la prensa conservadora de los tres países, y la de Paraguay, y los líderes y partidos conservadores de la región, partieron a socorrer a los neogolpistas con todo tipo de argumentos, proclamando la ilegalidad de la suspensión de Paraguay (y, por lo tanto, afirmando la legalidad del golpe) y la inclusión de Venezuela, ya que la suspensión de Paraguay habría sido ilegal.
 
24. Ahora, Paraguay pretende obtener una decisión del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur sobre la legalidad de su suspensión del Mercosur, mientras, en Brasil, el líder del PSDB anuncia que recurrirá a la justicia brasileña sobre la legalidad de la suspensión de Paraguay y del ingreso de Venezuela.
 
25. La política externa norteamericana para América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían aguardar hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula a todos sus aliados para intentar  revertir la decisión de ingreso de Venezuela.
 
26. En realidad, la cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por influencia económica y política en América del Sur y de su futuro como región soberana y desarrollada.
 
- Samuel Pinheiro Guimarães es diplomático brasileño y profesor del Instituto Rio Branco.
 
(Traducción: Silvia Beatriz Adoue para ALAI.)
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Anonymous lanza un portal parecido a Wikileaks
Anonymous lanzó su propio portal de filtraciones. El sitio, que almacena miles de documentos de información confidencial ‘robada’, se llama Par:AnoIA (Potentially Alarming Research: Anonymous Intelligence Agency).


Anonymous publicaba sus filtraciones en el sitio de WikiLeaks, pero afirman que no están contentos con la calidad del trabajo de su ex aliado.


“Parte de la motivación que llevó a la construcción del sitio web es la lentitud con la que WikiLeaks actualiza su portal”, dijo un miembro del grupo de ‘hacktivistas’.


El portal pretende competir con la creación de Julian Assange. El 12 de julio publicaron parte de la información secreta que obtuvieron: documentos de la compañía de inteligencia Innodata Corporation, una serie de correos electrónicos de la secta de Cienciología de Austria y algunos documentos del FBI.


Par:AnoIA marca un nuevo rumbo en el ‘modus operandi’ de Anonymus que no solo hará públicos varios correos interceptados, documentos secretos de corporaciones o gobiernos y cualquier otro material provocativo, sino que también los pondrá a disposición para que sean descargados a través del servidor de Torrent.


Los integrantes del grupo Anonymous dicen que no buscan escándalos, su verdadero objetivo es enfocarse más en el contenido de los documentos que podrían ser importantes para el bienestar de la sociedad. “La razón por la cual a nadie le interesan las filtraciones es porque nadie es capaz de hacer nada al respecto. Básicamente lo que tratamos de hacer es poner a disposición estos documentos para que las personas puedan darle el uso que mejor consideren”, comenta un miembro del grupo.


El volumen total de la información publicada hasta el momento es de 1,1 gigabytes. El grupo afirma que es solo una parte pequeña de los datos que disponen y prometen que en el futuro próximo publicarán otros 40 gigabytes de información secreta.


Para cubrir los costos del sitio, Anonymous pide donaciones de sus usuarios.


16 Julio 2012

(Tomado de RT en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/49267-Anonymous-deja-ver-su-ParAnoIA-en-red%2C-lanza-un-portal-similar-a-WikiLeaks)
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Ser deshonestos, base del éxito en las finanzas, afirman líderes de Wall Street y la City
Washington, 10 de julio. Casi la cuarta parte de los dirigentes de Wall Street y la bolsa de valores de Londres consideran necesario aplicar conductas deshonestas o ilegales para tener éxito en el mundo de las finanzas, según un sondeo publicado este martes por el bufete neoyorquino de abogados Labaton Sucharow.

Aproximadamente 24 por ciento de los 500 ejecutivos de alto nivel en el sector financiero de Nueva York o la City de Londres que fueron interrogados indicaron que son "propensos a adoptar métodos deshonestos o ilegales para triunfar", de acuerdo con los resultados del estudio.

Además, 16 por ciento admitieron que no dudarían en cometer un delito bursátil, como el uso de información privilegiada, si pudieran obtener beneficios sin tener que presentarse ante la justicia.

"Cuando la deshonestidad es una práctica comúnmente aceptada por los profesionales de las finanzas, es la integridad misma de todo nuestro sistema financiero lo que está en peligro", destacó Jordan Thomas, uno de los responsables del bufete.

Entre los ejecutivos entrevistados, 30 por ciento consideraron que los altos salarios y los bonos que perciben los empujan a violar los códigos éticos de la profesión.

El estudio del bufete Labaton Sucharow fue publicado en pleno escándalo sobre la manipulación de la tasa interbancaria Libor, que golpea al banco británico Barclays.

La Libor es un promedio de las tasas de interés aplicadas por un panel predeterminado de bancos, que definen el interés al que las entidades se prestan dinero entre ellas. Afecta el rendimiento de los productos derivados e, indirectamente, los créditos a particulares y empresas.

De acuerdo con los órganos reguladores británicos y estadunidenses, Barclays comunicó en numerosas ocasiones tasas inferiores o superiores a las tasas reales, en función de sus intereses del momento, con el propósito de inflar sus beneficios, limitar sus pérdidas y, en el momento de la crisis financiera, preservar su imagen y acallar las interrogantes acerca de su situación.

Afp

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Sábado, 07 Julio 2012 07:30

Séptima carta a las izquierdas

Séptima carta a las izquierdas
¿A qué izquierdas me dirijo? A los partidos y movimientos sociales que luchan contra el capitalismo, el colonialismo, el racismo, el sexismo y la homofobia, y a toda la ciudadanía que, sin estar organizada, comparte los objetivos y aspiraciones de quienes se organizan para luchar contra estos fenómenos. Es un público muy amplio, sobre todo porque incluye a quienes llevan a cabo prácticas de izquierda sin considerarse de izquierda. Y, sin embargo, parece tan pequeño.


En las últimas semanas, las izquierdas han tenido la oportunidad de experimentar la riqueza global de las alternativas que ofrecen y de identificar bien las fuerzas de derecha a las que se oponen. Por desgracia, esta oportunidad ha sido desperdiciada. En Europa, las izquierdas estaban avasalladas por las crisis y urgencias de lo inmediato y, en otros continentes, los medios de comunicación ocultaban lo novedoso y de izquierda que flotaba en el ambiente.


Me refiero a la Conferencia de Naciones Unidas Río+20 y a la Cumbre de los Pueblos celebradas en Río de Janeiro. La primera tuvo lugar en Barra de Tijuca y la segunda en el parque de Flamengo. Eran pocos los kilómetros que separaban ambos eventos, pero había un océano de distancia política entre ellos. En Barra, se encontraban los gobiernos y la sociedad civil obediente, incluyendo las empresas multinacionales que cocinaban los discursos y organizaban el cerco a los negociadores oficiales. Allí la derecha mundial dio un espectáculo macabro de arrogancia y cinismo ante los desafíos ineludibles que plantea la sostenibilidad de la vida en el planeta. Ningún compromiso vinculante para reducir los gases del efecto invernadero, ninguna responsabilidad diferenciada para los países que más contaminan, ningún fondo para el desarrollo sostenible, ningún derecho de acceso universal a la salud, ninguna suspensión de patentes farmacéuticas en situaciones de emergencia y pandemias. En lugar de ello, la economía verde, el caballo de Troya del capital financiero para gestionar los bienes globales y los servicios que la naturaleza nos presta gratuitamente. Cualquier ciudadano con conciencia ecológica entiende que la manera de defender la naturaleza no es venderla y no cree que los problemas del capitalismo puedan resolverse con más capitalismo. Pero eso fue lo que los medios de comunicación llevaron al mundo.


Por el contrario, la Cumbre de los Pueblos fue la expresión de la riqueza del pensamiento y las prácticas impulsadas por movimientos sociales de todo el mundo para lograr que las generaciones futuras disfruten del planeta en, al menos, las mismas condiciones de las que disponemos.


Hubo millares de personas, centenares de eventos, un conjunto inagotable de prácticas y de propuestas de sostenibilidad. Algunos ejemplos: defensa de los espacios públicos en las ciudades que prioricen lo peatonal, la convivencia social, la vida asociativa, con gestión democrática y participación popular, transportes colectivos, huertos comunitarios y plazas sensoriales [1]; economía cooperativa y solidaria; soberanía alimentaria, agricultura familiar y educación para la alimentación sin el uso de agrotóxicos; nuevo paradigma de producción-consumo que fortalezca las economías locales articuladas translocalmente; sustitución del PIB por indicadores que incluyan la economía del cuidado, la salud colectiva, la sociedad decente y la prosperidad no asentada en el consumo compulsivo; cambio en la matriz energética basada en las energías renovables descentralizadas; sustitución del concepto de capital natural por la naturaleza como sujeto de derechos; defensa de los bienes comunes, como el agua y la biodiversidad, que solo permiten derechos de uso temporal; garantía del derecho a la tierra y al territorio de las poblaciones campesinas e indígenas; democratización de los medios de comunicación; tributación que penalice las actividades extractivas y a las industrias contaminantes; derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres; reforma democrática del Estado que elimine la pandemia de la corrupción e impida la transformación en curso del Estado protector en Estado depredador; transferencias de tecnología que atenúen la deuda ecológica.


Si quieren tener futuro, las izquierdas deben adoptar el futuro contenido en estas propuestas y transformarlas en políticas públicas.


Notas

[1] Se trata de un proyecto innovador cuya finalidad principal es atender a personas ciegas o con necesidades visuales especiales para promover, más allá de la visión, el aprendizaje a través de experiencias sonoras, táctiles y olfativas. (N. T.)


Boaventura de Souza Santos
Visão


Traducido por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.




“La izquierda debe unir gestión y emoción”
El primer gran debate abierto de la decimooctava edición del Foro de San Pablo tuvo como tema los gobiernos progresistas y de izquierda. En el curso de las amplias discusiones quedó reflejada la preocupación de muchos delegados por la estabilidad de esos gobiernos y el modo de desarrollo que ofrecen o pueden ofrecer frente a la hostilidad de los modelos liberales. Desde Panamá y Palestina, pasando por Honduras, Venezuela, Uruguay, Puerto Rico, hasta Brasil o México, los participantes mostraron una honda preocupación sobre la forma en que el progresismo puede implementar sus políticas sin exponerse a la decapitación liberal. Un delegado de Palestina afirmó con visible temor que, allí donde se vaya, “el liberalismo bloquea los cambios mundiales o nacionales”. El otro gran tema consistió en encontrarle una respuesta a esa gran incógnita que consiste en saber en qué fase de su historia se encuentra el modelo liberal tomando en cuenta todas las crisis que lo han azotado en los últimos años. Quienes lo dieron por agonizante o muerto reconocen que no es así, pero tampoco encuentran en el horizonte un modelo para retratar el estado actual. Página/12 dialogó en Caracas con el analista Juan Carlos Monedero, ex consejero del presidente Hugo Chávez y lúcido pensador de los planteos que la izquierda debe hacerse en estos tiempos de dudas.


–Los participantes de este foro, al mismo tiempo que celebran la existencia de gobiernos progresistas, se preguntan qué hacer frente al modelo ultraliberal que sigue en pie pese a las hecatombes que provocó y lo afectaron.


–La izquierda tiene un terrible problema de reflexión. Hay problemas para los cuales no tenemos respuesta. Por ejemplo, cuáles son las relaciones entre los movimientos sociales y los gobiernos; cómo actúa un gobierno que puede acceder a los aparatos del Estado sin que ello signifique que tenga realmente el poder; cómo gestiona el Estado heredado con el Estado en construcción; cuál es el nuevo sujeto de transformación; qué ocurre cuando la clase obrera sigue existiendo, pero ya no se deja representar. Creo que la izquierda puede encontrar respuestas a estas preguntas en foros de este tipo. El gran reto de la izquierda es ver cómo se traducen las diferentes luchas por la emancipación para encontrar el hilo que las una.


–Hace años que la izquierda tiene una gran capacidad de análisis, una extrema lucidez en su diagnóstico. Sin embargo, incluso en uno de los peores momentos del liberalismo, la izquierda no consigue plasmar una acción de impacto global. ¿Por qué?

–Ocurre que la izquierda siempre ha movilizado con sueños. Los grandes lemas de cambio social de la izquierda que tanto han emocionado a la población son un poco huecos: tierra y libertad, pan y trabajo, socialismo o muerte, etc., etc. Estas ideas son elementos amplios, pero no terminan de concretarse. Por paradójico que parezca, hoy en días los únicos que son políticamente incorrectos son los actores de la derecha: Berlusconi en Italia, Sarah Palin en Estados Unidos, Esperanza Aguirre en España, etc. Son sujetos capaces de apelar a las emociones. Por eso cuando el capitalismo está en crisis la salida más fácil que encuentra es la fascista. Y esto se debe a que la izquierda no termina de entender que tiene que ser capaz de unir la emoción y la gestión. La izquierda necesita renovar las emociones y terminar de concretar las alternativas. Vivimos en un mundo en transición donde lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar. Tenemos que hacer teoría no sobre la base de lo que queremos sino de lo que no queremos. Esto representa una ventaja teórica. Los modelos tradicionales se rompieron: la Unión Soviética se hundió, el mundo del trabajo se transformó, los Estados nacionales variaron y las ideologías se difuminaron. Los marcadores de certeza se tornaron líquidos y por eso tenemos dificultades para concretar otras cosas en una alternativa que se plasmará a medida que se construye. Considero importante teorizar sobre una izquierda flexible que vaya construyendo sobre la base de lo que no queremos el gran mosaico de lo que deseamos. Estamos en una encrucijada teórica donde no nos valen los viejos elementos, no nos valen los viejos partidos políticos, no nos vale el modelo de asalto al poder ni mucho menos el modelo de gestión humanista de un capitalismo en crisis como lo hace la socialdemocracia. Como diría Marx, es un momento para regresar a la biblioteca e intentar aportar modelos que orienten.


–Pero todas estas búsquedas que usted expone no alejan el poderío de una oligarquía dispuesta a todo para mantenerse. El sistema no se acabó. Acaso hoy el liberalismo es más frágil o se reforzó con la crisis. ¿Qué es una auténtica estrategia de izquierda para un momento como éste?


–Ludovico Silva decía que si los loros fuesen marxistas serían marxistas ortodoxos. Yo diría: ni Marx, ni menos. Marx nos da mucha luz, pero hay que leerlo con la luz actual. No sabemos si la crisis del capitalismo va a ser la última. Una filosofía de la historia tiene el problema de pretender que el futuro está escrito, lo que no es real. La izquierda no terminó de ver la enorme capacidad de adaptación del sistema capitalista. Sabemos que cada vez que hay una crisis el abanico de respuesta que tiene el sistema se estrecha. De la última gran crisis de los años ’70 el capitalismo salió con la explotación de la naturaleza, la explotación de los países del sur y la explotación de las generaciones futuras mediante el déficit. Esos tres elementos se agotaron. Lo que sí sabemos hoy es que las respuestas del sistema se estrechan. El sistema global tuvo que regresar al origen y exacerbar la explotación dentro de casa. También sabemos que, según las cifras más optimistas, hay 75 veces más dinero que riqueza. Y esa mentira funciona mientras el capital financiero decida seguir jugando a la mentira. En cuanto dice “nos paramos, esto es mentira”, todo se cae. Eso es lo que ha ocurrido ahora. El sistema financiero se dio cuenta de que la brecha entre el dinero y la riqueza es tan grande que no se va a poder pagar. De allí, insisto, la importancia de este foro y de América latina. No me canso de repetir que la salvación del planeta o viene de América latina o no viene de ningún lado. Europa está exhausta, China no quiere, Estados Unidos tampoco quiere y Africa no puede. América latina es el continente que ha sufrido el problema neoliberal y lo ha superado. Es el continente que tiene la memoria de lo que es el modelo neoliberal y, además, tiene la memoria de los pueblos originarios, que recuerdan la necesidad de respetar a la Pachamama. Esa conjunción de memoria ancestral y de memoria a corto plazo del modelo neoliberal sitúa a América latina como un lugar central para encontrar las alternativas.


–En los debates del foro hemos visto una gran preocupación de la gente por el futuro de la gobernabilidad de los gobiernos progresistas. Hay una mezcla de miedo y ansiedad.


–El problema radica en que los gobiernos actuales de cambio tienen que gestionar el aparato estatal heredado y las presiones actuales. Ahí hay un conflicto porque los movimientos sociales que auparon en América latina a los gobiernos de transformación a menudo reclamaban también una parte de ese modelo pasado. ¿Quién se encarga entonces de las nuevas demandas? ¿Y de qué se trata? Acaso de reactivar un modelo de consumo que la gente considera perdido, o acaso reconstruir la realidad. Los problemas actuales que tienen Evo Morales, Correa, Cristina Fernández de Kirchner responden a esos problemas mal resueltos entre la gestión del pasado, la gestión del presente y la del futuro. Creo que sería un error apoyarse en un movimiento social para ofrecerle solamente lo que el modelo anterior dejó de prometerle. Así se estaría construyendo lo que hizo Margaret Thatcher. Satisfacer las bases de la demanda social sin educar con los nuevos valores de la alternativa que queremos construir puede provocar aquí lo que pasó en Europa: la izquierda construyó la sociedad de clases medias, pero después esas clases medias patearon la escalera para que los que vinieran detrás no tuvieran más oportunidades. Esas clases medias se convirtieron en nuevos propietarios sin ideología. Por eso es esencial un trabajo de traducción entre los diferentes sujetos que portan la emancipación.

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Un exjefe de seguridad de Uribe acusado de narcotráfico se entrega a EE UU
El general retirado Mauricio Santoyo Velasco, exjefe de seguridad del expresidente de Colombia Álvaro Uribe (2002- 2010), ha sido arrestado este martes, una semana después de que se conociera el pedido de extradición por narcotráfico que hizo en su contra una corte de Virigina, Estados Unidos.
 

De acuerdo con un comunicado emitido por la Fiscalía de Virginia se supo que Santoyo, el primer general de la República pedido en extradición en la historia de Colombia, fue trasladado a EE UU este martes después de que él mismo se entregase a las autoridades de la DEA en Bogotá. De inmediato se dispuso un avión para llevarlo al aeropuerto de Dulles, Virginia.
 

Peter Carr, portavoz de la Fiscalía, aseguró que el expolicía, que acompañó al expresidente Uribe entre 2002 y 2005, se presentará de manera formal ante el juez este jueves 5 de julio para la legalización de su captura, ya que el miércoles 4 -Día de la Independencia- es festivo en Estados Unidos.
 

Entonces deberá enfrentar un proceso por haber recibido cinco millones de dólares (cuatro millones de euros) a cambio de ayudar a narcotraficantes y paramilitares entre el 2000 y 2008. Supuestamente, el general Santoyo les advertía de policías que los investigaban en Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Todo indica que se habría aliado con “policías corruptos” para ayudar a la mafia, según un informe filtrado a los medios.

 
El caso de este oficial no ha sido un asunto aislado en Colombia. Es otro de los varios funcionarios del expresidente Uribe que están en líos con la justicia. El de Santoyo es quizá el más grave, pues mientras velaba por la seguridad del jefe de Estado y gracias a su cargo tenía información privilegiada, al parecer recibía sobornos de la Oficina de Envigado (un grupo de sicarios creado en los 80 por Pablo Escobar y que hoy prácticamente está extinguido), y de los paramilitares (que depusieron las armas entre 2003 y 2006).

 
Todo indica que para la acusación fueron claves los testimonios del narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias El Tuso, extraditado en 2008 hacia EE UU, y de un policía colombiano capturado en el mismo país. El general Santoyo, tras conocer la solicitud de extradición en su contra, había dicho en un comunicado la semana pasada que “siempre he estado y estaré a disposición de las autoridades pertinentes para aclarar cualquier sindicación [acusación] que se me haga”.

 
Como es de prever, si el policía logra negociar con las autoridades estadounidenses y entregar información, éste sería el primer paso para armar un gran rompecabezas del que Colombia conoce poco: los nexos entre la oficialidad y el narcotráfico.


Por Andrea Peña Bogotá 4 JUL 2012 - 02:34 CET
 


El choque de los poderes públicos... la acción legislativa a la carta
Hace décadas que se la define en Colombia como a la cenicienta, denominación connotativa para algunos aunque nítidamente denotativa por cuanto debió habituarse a un trabajo sisífico que se manifestó en un despertar, logrando un prestigio aún más allá de las fronteras. Esta época abunda en eventos en los cuales los poderes públicos, del Estado, son protagonistas de variadas conductas surgidas de los hábitos tradicionales denominados democráticos o atingentes al estado de derecho.

Aún con la Constitución de 1991 se vislumbraba imposible destrabar la inabordable acumulación de procesos, lo cual abriría la posibilidad de pasar por sobre ella sin que se reaccionara con la ejecución del proyecto de golpe re-fundacional esgrimido por una dirigencia político-terrateniente en alianza con sus respectivos grupos ilegales que patrocinaban y habían alcanzado una relevancia cuasi institucional. Para el Poder Judicial la insuficiencia de recursos fiscales no constituyó un escollo insalvable al iniciarse los procesos contra una corrupción de amplio espectro. Sorprendió la imparcialidad de la toga y su muestra de autonomía, una independencia de toda influencia o frente a cualquier presión ajena a la justicia. Dentro de una majestuosa modestia este poder judicial mostró su altura y su valerosa coherencia institucional, esencial actitud que contribuyó a la dignificación de los tres poderes como un hermano mayor irreductible.

Esta mirada es sostenible desde la reciente historia que casi es una esplendente mitología cuando el poder judicial colombiano revive desde sus cenizas en el todavía prolongado holocausto que busca también justicia, es decir, verdad. Es una historia, que no obstante luctuosa, dignifica a Colombia.

Poco se daba por la justicia después de su cremación. Inclusive los corruptos se tomaron confianza pensándola terminada o por lo menos debilitada y de fácil manipulación frente a cualquier voz tonante o amenaza demagógica. Menos mal que nos equivocamos hasta en la academia, cuando nos impresionaba contar sus valerosos mártires en extinción.

Recientemente, a pesar de conocer las necesidades presupuestales que se requieren para adelantar su pausado funcionamiento nos acostumbramos a su impertérrito paso en el marco descalzo. Así la propuesta de una reforma que superara las falencias logísticas de la justicia no despertó preocupación alguna sino hasta que se observó un abanico de actitudes en pro de una reforma con intereses espúrios cuando no revanchistas. Muchas proposiciones inestables y con aspectos al parecer positivas primero fueron advertidas y luego rechazadas de plano por magistrados y académicos cuando todo hacía pensar en un tránsito de consenso, como cuando el gobierno desayuna con sus bancadas.

Debe entenderse que no todo es obligatorio de legislar, menos cuando marcha bien... Es lo que sobresale en este ambiente posmoderno donde se respira neoliberalismo. Así las entidades se desregulan para su privatización. Sin omitir que la propia Constitución es un lejano remedo para muchos de su estado original... los programas de gobierno no se ejecutan de acuerdo a la Constitución sino ésta se adecúa a los programas que se juraron ejecutar de acuerdo a la Constitución y a las leyes. La carta magna surge como un estorbo y cada gobierno en alianza con sus bancadas recurre a los actos legislativos o leyes orgánicas, sin medir sus alcances para la Nación.

En el quehacer legislativo aparece una definida relación política entre dos poderes públicos que asumen la iniciativa, dentro de lo cual uno de ellos plantea que legisla con independencia, sin injerencias por cuanto dicha función les compete a ellos y la harán porque la harán. De esto resultaría conveniente evaluar si no existen propuestas de leyes reiterativas y hasta innecesarias, por cuanto con simples reglamentaciones se completarían, es el caso de leyes para la hoja de vida del congresista que no aporta sino propaganda al autor.

Hay excepciones, como en la Ley 100 que cada vez se aplaza mientras más colombianos caen en esa guerra también costosa para el erario, que principalmente depende del bolsillo ciudadano. Lo importante no deja ver lo evidente.

El Acto Legislativo es el procedimiento por el cual se modifica (y se continuará modificando) la Constitución de 1991... el Constituyente Primario definió una herramienta para una redacción diferente, debiendo entenderse como una modificación aunque no de la idea. Se le supone para precisar la voluntad del soberano. Pero vale recalcar que no se estableció para generar una constitución distinta mediante sucesivos Actos Legislativos. Las interpretaciones diversas a la del Soberano o Constituyente Primario debieran ser sometidas a consulta popular o referendum.

La vigilancia y control de la Corte Constitucional no es percibida por el ciudadano del común y ahora es imperiosa su actuación cuando es la esencia de un Poder Público lo que se proponen cambiar. Modificar su estructura ante el mundo significa un pésimo mensaje respecto al Estado del cual se llegó a comentar con temor que caería en fallido por opinadores internacionales y del interior. Lo que se investiga y/o procesa guarda relación con delitos de lesa humanidad. La atención internacional se mantiene no obstante los logros comerciales recientes que se tardaron por temas ad hoc con DDHH.

En la historia la clase política ha mantenido de manera recurrente   el hábito de destronar las respectivas Cortes Constitucionales como en el pasado y dejarlas sin influencia o simplemente anularlas. Eso fortalece al poder ejecutivo en alianza con el poder legislativo, afirmando el modelo presidencialista.

Se entiende que el Constituyente Primario en su mandato soberano ordena una Constitución para que prevalezca, que trascienda, y es la Corte Constitucional el noble cancerbero específico de esa obra magna de la voluntad popular total, por lo tanto no parece lógico ni procedente que otros mandatos pasajeros adopten funciones que no delegó el soberano absoluto, léase el Constituyente Primario a través de su Asamblea Constituyente en 1991.

Donde manda capitán no manda marinero dice el refrán popular y ello proviene mas allá del sentido común, en igualdad con el buen sentido. Además reafirma la sabiduría común y del común, manifestada en un acto nacional de constitución.

La Constitución de 1991 está en armonía con la carta de los derechos humanos de la ONU y fue una de las más adelantadas cartas magnas de la región, más allá e inclusive podía competir con las de las ex repúblicas soviéticas planteadas alrededor de la felicidad.

Actualmente la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional con que en Argentina se juzga a los ex-gobernantes militares se funda en una constitución que trataron de manipular con el olvido y el perdón también por sobre la voluntad del soberano. Poco favorable a las víctimas pero que con esfuerzo se está llegando a condenar el despojo hasta de sus bienes.

En Chile prevalece la constitución de Pinochet protectora de los victimarios, excepto por algunos magistrados que honran la majestad de la justicia en medio de una ciudadanía dispersa en el alegato de sus derechos, aunque se agita inconforme.

La Constitución de 1991 impresionó como una maravilla del derecho. Es probable que exista una concepción más  técnica en el derecho para formular estas aseveraciones en torno a preservar la estructura de lo mandado desde el Constituyente Primario como fuente absoluta, indiscutible y que estipula la salvaguarda de evitar alteraciones a su mandato por interpretar lo mandado.

Los Actos Legislativos tramitados y aprobados por el Congreso Nacional desde los primeros quiebran la mano del Constituyente Primario y al adoptar una función de sucedáneo del Constituyente Primario, se levantan intereses por encima de la voluntad del soberano como si aquel no existiera permanentemente ante dichos propósitos de alterarla. Es insólito que alguien distinto enmiende una Carta Magna, génesis de un Constituyente Primario. Especialmente cuando hay recursos para requerir concepto, opinión o acuerdo a través de referendos o plebiscitos.  Además existiendo la Corte Constitucional definitiva. Y en ningún caso interina, ficticia, virtual, simbólica o sucedánea.

En cuanto al Poder Judicial y la llamada reforma a la justicia se ha develado su inconformidad acompañada de un clamor algo indiferente y distraído por declaraciones emboscadas que desestabilizarían la institucionalización de la justicia con la consiguiente debilitamiento de ese Poder tan prestigiado a la mirada mundial. La problemática a corregir por la reforma debiera corresponder a la administración que conlleva principalmente afinar lo presupuestal que es como unas pretendidas riendas sobre el Poder Judicial. El problema del funcionamiento de la justicia es un asunto de administración que reside en normas presupuestales potestativas del Poder Ejecutivo que en correspondencia con sus atribuciones no las ha flexibilizado ni las ha hecho funcionales para la rama judicial lo cual aparenta más una intervención, como se apuntó respecto a ponerle riendas, y no tanto ejercer correctamente el ejercicio de administrar para que el Estado, todo, funcione normalmente con independencias de poderes en armonía.

Curiosamente aquí no se traen indicadores como los de organismos internacionales sobre su jibarización en relación con una demografía con pletórico índice de delitos también comunes. Así las cosas, habrían falencias que descontrolan la rama judicial que no son inherentes a sus responsabilidades sino a poder(es) vecino(s). Susceptibles de normalizarse por vías menos espectaculares que las reformas constitucionales. Decretos especiales que aseguren sostenidamente el financiamiento presupuestal es un asunto de obligatorio cumplimiento para el ejecutivo. Con el fin de que el Estado funcione debidamente y por lo tanto la Justicia como viene haciéndolo, afirme el Estado Social de Derecho.

La Educación y la Salud también vieron reformado el crecimiento de sus presupuestos porcentualmente en pesos contantes que retornó a la discreción del ejecutivo ante el vértigo de una quiebra fiscal. Una angustia infundada toda vez que la propia corrupción demostró un volumen de fondos suficientes como los que estaban a punto de embolsillarse. 

La Justicia y un sector social que demanda bienestar no deben continuar en el papel de cenicienta por mucha nostalgia que se despierte en franjas dirigentes por retroceder al lapso 1986-1990.

Para regular el gasto de la rama judicial hay decretos, decretos especiales si los anteriores no cotizan, leyes orgánicas si se le quiere dar mayor realce. Hay organismos contralores, control interno, etc. que pueden fiscalizar técnicamente el presupuesto... como se hace con el Congreso. Pero, reformar se interpreta como desarmar, desactivar o anular la justicia en su esencia al pretender privatizarla, tercerizarla y hasta cobrar por sus servicios, ya no derecho a ella. Con lo que será inalcanzable para el pobre y abre un portón a la impunidad mediante la favorabilidad de la ley cuando se legisla cambiar los procesos de investigar y juzgar a los congresistas. O sea, la reforma incluye una suerte de auto legislación a la carta y sin votos impedidos, ni voces que se declaren impedidas por opinar indebidamente, o sea, éticamente e inoportuno.

La histórica disolución de las cortes constitucionales parece continuarse todavía por cuanto no se ha percibido una majestuosa defensa de la actual constitución en los casos esperados. Son reiterados sus cambios por medio de recurrentes actos legislativos que la han desfigurado. Así las cosas son esos proyectos de ley los cuales están determinando otra carta magna a través de los Actos Legislativos y la constitución por la que se jura no enmarca las leyes.

La carta, en sus primeros años de existencia, tuvo un órgano escrito, explicativo de la Corte Constitucional, respecto a la Constitución de 1991 que no ha podido ser reemplazado por los sitios web de hoy que obligan manejarse en el laberinto de una red todavía sin inventar. Indescifrable por cuanto se debe contar con un hilo de Ariadna al revés, para entrar no para salir, en la forma de poderosos motores con costosa arquitectura y software.
La desfiguración de la Constitución de 1991 por representantes en su mayoría pasajeros está en contradicción con el permanente Constituyente Primario, sino perpetuo en lo relativo al bienestar ciudadano. Un irreconocible frankenstein sin amor por el soberano legítimo.

Las sucesivas reformas a la carta de la Constitución de 1991 no se pueden justificar achacándole inflexibilidad por cuanto ha permitido la ley 100, la ley 30 y también la de "ais", incubadoras de corrupción y/o despilfarro, con pésimo manejo por la corruptela privada y pública, además de inequidades contra el soberano. Lo racional y justo que debe acaecer es un referendum  que vuelva a sus orígenes la carta, o sea un regreso a su cauce original.
Que la propia Constitución del 91 elimine este frankenstein de Actos Legislativos con su comparsa de leyes y decretos desreguladores, privatizadores, exageradas concesiones de territorios a la explotación descontrolada e incontrolada por transnacionales, costosas rebajas de impuestos y de regalías mal negociadas, sufridas flexibilizaciones laborales, pérdidas pensionales y en salud y educación. 

Un país de leyes debe entender cómo tener conciencia de ellas y nunca como una abrumadora biblioteca inmanejable en contra del espíritu del estado social de derecho que debe derivar hacia un trabajo con salarios justos y suficientes para una existencia digna de la familia. Que el capital y la tierra tengan una función social. Que se retome al ciudadano como un fin y nunca como un medio que es el único significado de digno.

Se desperdicia tanto esfuerzo en modificar la justicia normada por la Constitución de 1991 cuando no se previene la necesidad de una trascendente reforma económica responsable, seria y sabia que está en mora desde pasados gobiernos. Tal estructura lubricaría convenientemente las piezas de las locomotoras como es debido haciendo inútil modificaciones innecesarias o que deben hacerse después de esa reforma económica para mantener los recursos fiscales con finalidad social y no como una abstracta herramienta técnica con rubros hacia contrataciones matéricas antes que sociales y con fronteras pisos y cielos técnicos.

De paso que se desmonte esa desconfianza en la Colombia pujante que se evidencia en el pesimismo de legislar una sostenibilidad de los recursos fiscales, que es como un mal mensaje, toda vez que las recientes crónicas sobre las corrupciones y despilfarros muestran innecesaria dicha sostenibilidad limitante cuando solo es necesario recuperar lo que quieren robar y además los salvamentos del sistema financiero por los colombianos hacer resaltar el vigor competitivo.

Se anularía el desmedido afán de congresistas ansiosos y codiciosos por pasar a la historia con leyes a su haber que irremediablemente pasan por un acto legislativo sin medir sus aspiraciones. No es exagerada esta afirmación cuando se escucha que el Congreso debe ejecutar una ley respecto a la justicia porque para eso es el Congreso... hacer leyes. En sus intervenciones los magistrados de las altas cortes dieron cátedra sobre lo que debe tratarse y no tanto sobre lo modificable por intereses. El resumen del tema radica en la falta de recursos para destrabar ciertas funciones en la rama judicial como se recuerda acorde con la majestad que ella demanda. El problema se resuelve con más presupuesto como sucede en otros tópicos como la Educación, la Salud... (no se solicitan recursos fiscales fuera de lo normal). Al fin y al cabo dentro del modesto tercer mundo Colombia tiene riquezas suficientes como se ha insistido ante los ojos de todos si se suman las cantidades a rescatar en AIS, DNE, DIAN (20 billones de pesos en evasiones), y EPSs por la Superintendencia de Salud y otros billones sueltos sobre los cuales está la lupa de los organismos de control y la magistratura actual está en una actitud muy ágil en fortalecer el Estado. Resultaría desmotivador alterar el actual funcionamiento de ese poder que en lo reciente si no ha evitado un posible naufragio del Estado ha funcionado y lo ha prestigiado ante la comunidad internacional con sus sabias decisiones donde todo el mundo es consciente de la valentía requerida para ello.

Magistraturas internacionales tienen en estima a nuestros magistrados así como el reconocimiento por renombradas personalidades de relevancia en el derecho internacional humanitario, por indicar lo menos. No se debe agregar más, ya que hay mucho de modestia en las altas cortes en no cepillarse por sus buenas y dignas relaciones, alcanzadas y merecidas.

Lo importante es que ese prestigio tan esquivo para muchas instituciones de la Nación sea de dominio de la ciudadanía que en mucho lo aprecia, como que hasta algunos medios a regañadientes lo han tenido que aceptar. En la actualidad han sido entrevistados los magistrados para conocer de asuntos de interés nacional, pero suman más los minutos de declaraciones de los otros poderes. No hay equidad en el uso de los medios. El comensalismo no es inherente al ambiente del magistrado. El síndrome de la cenicienta persigue a la justicia. Sobra comentar que los magistrados son algo más que populares, pero es de afirmar que se reconocen sus existencias y la labor que han desempeñado y continúan en esta difícil actualidad.

A punto de ser arrollado por una alianza de poderes está quedando el Poder Judicial, una avalancha anunciada como todas y cuya atención y prevención, como todo desastre, impacta al Estado. Es decir a todos.
A la ciudadanía en su despertar ante el fragor de este choque de poderes públicos, que no de locomotoras o trenes con maquinistas que han desayunado juntos, que en este instante es de dos contra uno, le conviene ser consultada.
Podrá ser plausible recurrir a la intervención internacional, pero no debe olvidarse la existencia de la Corte Constitucional, cuya función no se trascribe por respeto. Pero, está en deuda en su misión de cautelar la Constitución, bombardeada reiteradamente por actos legislativos. El reciente arrodilla la descentralización con el retorno de una forma de centralización al reglar el régimen de regalías. Hasta hoy nos hemos acostumbrado a devoluciones de leyes, declaraciones de inexequibilidad por formas o procedimientos, y se esperan también pronunciamientos de fondo ante la pretensión de reforma indebidas a la carta... aunque desde luego existan sectores convencidos e interesados por reformar lo que no se debe.

*Carlos Gacía Bustos, Profesor Asociado en la UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
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Egipto: sin constitución, parlamento... ni control
El Cairo. Un par de horas después que los partidarios de Mohamed Mursi festejaron con gritos de "¡Alajú Akbar!" la primera elección democrática de un presidente islamita en el mundo árabe, una joven cristiana egipcia se acercó a la mesa del café donde estaba sentado y me contó que acababa de ir a la iglesia.


"Nunca había visto un lugar tan vacío", me dijo. "Todos tenemos miedo."


Quiero decir que el discurso tranquilizador de Mursi, el domingo –CNN y la BBC pusieron mucho énfasis en su mensaje incluyente, porque encaja con la narrativa occidental sobre Medio Oriente (progresista, no sectario, etc.)–, fue un esfuerzo bastante raquítico, en el que el ejército recibió tantos elogios como la policía por la última etapa de la revolución egipcia.


Dicho en términos escuetos, Mursi se lanzará cuesta abajo en el camino a la democracia egipcia con latas amarradas a los pies, con temor y odio entremezclados entre los viejos mubarakitas y la élite empresarial y, desde luego, entre los cristianos, mientras los perros de ataque uniformados del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas seguirán socavando las potestades que todo presidente de Egipto debería tener. Carece de constitución, de parlamento y del derecho a comandar el ejército de su país.


Por supuesto, el tono amistoso con que Mursi se dirigió a Irán este lunes enfurecerá a las mismas bestias. Se dice que los sauditas metieron dinero en la campaña de la Hermandad Musulmana, y ahora se encuentran con un Mursi que sonríe al régimen chiíta que tanto detestan y sugiere que reanuden "relaciones normales". La Hermandad debe de estar contenta, por lo menos, de que el príncipe heredero Nayef –azote de ese partido y anfitrión del ex jefe de seguridad de Mubarak todavía en noviembre pasado– esté muerto y sepultado y nunca llegue a ser rey de Arabia Saudita.


Quien dude de los peligros por venir debe volver a leer la maliciosa cobertura de la campaña electoral en la prensa egipcia. Al Dastour afirmaba que la Hermandad Musulmana planeaba una masacre si Mursi ganaba, en tanto Al Fagr aseguraba que se proponía fundar un "emirato islámico" en Egipto. El novelista Gamal el-Ghetani comentó: "estamos viviendo un momento que podría ser similar al ascenso de Adolfo Hitler al poder", exageración que habría sido menos ofensiva si un tal Anuar Sadat no hubiera sido alguna vez espía de Rommel.


Sin duda, la Hermandad tiene que cuidarse. Saad Katatni, fugaz presidente del efímero parlamento democráticamente electo –al que el Consejo Supremo le rebanó la garganta la semana pasada–, ha estado insistiendo en que Egipto "no tendrá una guerra argelina", aun si el ejército se ha legalizado un poder casi exclusivo para los años por venir. Cuando los generales argelinos cancelaron la segunda ronda electoral, en 1991 –porque los islamitas habrían ganado–, encendieron una guerra contra sus enemigos políticos que produjo 200 mil muertos. "El pueblo egipcio es diferente y no está armado", dijo Katatni. "Libramos una batalla legal (sic) por los canales establecidos y una lucha popular."


Puede que los egipcios sean diferentes de sus primos de Argelia, pero que estén desarmados es una cuestión muy distinta. Y la Hermandad ha sido atraída, en palabras del periodista egipcio Amr Dalí, "hacia la red de trampas legalistas y procedimentales tendida por los militares".


Porque, al tiempo que el ejército ha cerrado el parlamento, asumido el control del presupuesto, producido una constitución provisional en la que despoja a Mursi de la mayoría de los poderes y reintroducido la ley marcial –sin olvidar el incumplimiento de su promesa de dejar el poder luego de las elecciones–, un fenómeno extraño, pero no desconocido, ha reaparecido en Egipto: miedo al extranjero. Los anuncios de los servicios públicos, mubarakitas en su insensatez, llaman a los egipcios a cuidar lo que dicen enfrente de extranjeros. Cada vez más se considera que una cámara fotográfica en manos de un extranjero es un instrumento de espionaje. Cineastas egipcios reunidos en París han descrito cómo la explosión de "imágenes de creación popular" de la revolución del año pasado es borrada hoy, conforme crece el recelo.


Y la ley cívica es desdeñada en todo el país. En el delta del Nilo, por ejemplo, ha brotado una epidemia de construcciones ilegales en tierras agrícolas –5 mil en las semanas pasadas, según agricultores–, luego que el opositor de Mursi, el ex primer ministro Ahmed Shafik, dijo presuntamente que "quienes han construido casas en violación de la ley de tierras agrícolas serán indemnizados y se legalizará su situación". Puesto que la tierra cultivable se reduce cada año en el país, éste es, en palabras de un profesor egipcio de agronomía, "un crimen contra todos los ciudadanos".


Los "verdaderos" revolucionarios, los jóvenes de la rebelión del año pasado contra Mubarak, van a tener que conectarse con los egipcios pobres que votaron por Mursi y abandonar muchos de sus lemas. Fue el izquierdista tunecino Aviv Ayen quien dijo la semana pasada a un periodista egipcio que quienes llamaron "revolución del jazmín" al levantamiento en su país no se dieron cuenta de que los primeros revolucionarios tunecinos de Sidi Bouzid probablemente nunca habían visto un jazmín en su vida. Y hoy existen muchos egipcios que creen que jamás vieron una primavera árabe.


The Independent

Traducción: Jorge Anaya
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