Minga indígena y popular. Retos y aprendizajes: El sur occidente colombiano intenta poner freno al gobierno de Duque, ¿Lograrán sus objetivos?

En medio de asesinatos sistemáticos de líderes y lideresas sociales –226 durante el 2018 y alrededor de 30 en lo corrido del 2019–, reactivación del conflicto armado, políticas económicas, ambientales, sociales y militares que afectan la vida de millones de colombianos, el pueblo indígena nasa, en unión con organizaciones sociales del departamento del Cauca, dan un empujón para superar la somnolencia imperante en amplios sectores de la sociedad colombiana, y confrontar el gobierno de Iván Duque, ¿Qué le espera a la Minga por la defensa de la vida, el territorio, la democracia, la justicia y la paz luego de más de 10 días de movilización? ¿Cuáles son las lecciones para las organizaciones y los movimientos sociales del país?


El domingo 10 de marzo miles de indígenas Nasa, agrupados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), acompañados por campesinos del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (Pupsoc), el Coordinador Nacional Agrario (CNA), y distintas organizaciones sociales, ambientales y populares de esta parte del país, decidieron darse cita en el resguardo “Las Mercedes” ubicado en la vereda “El Pital” del municipio de Caldono, Cauca, para dar inicio a la “Minga por la defensa de la vida, el territorio, la democracia, la justicia y la paz”, tras el propósito de un diálogo político alrededor de temas fundamentales para el país con el gobierno encabezado por Iván Duque.

 


La movilización fue masiva y su peso se sintió de inmediato. Con anterioridad el Cric había invitado al gobierno nacional ha llegar a este sitio para entablar el diálogo y la negociación pretendida. Tras dos días de espera, el 12 de marzo, ante más de 15 mil personas, llegó la ministra del interior, Nancy Patricia Gutiérrez, el comisionado de paz, Miguel Ceballos, el ministro de agricultura, Andrés Valencia, y otros funcionarios, con quienes se instaló una mesa de diálogo para acordar la agenda de trabajo con el presidente.


Terminada la agenda, sin el logro de acuerdos claros, que se cumplan –sin vivir los incumplimientos que hoy resaltan en infinidad de agendas firmadas en otras Mingas– en tanto comprometen a todo el gobierno, cuya cabeza se niega a dialogar en directo con las comunidades, y firmar los compromisos a que de lugar, la comunidad allí reunida insiste en la demanda de que el Presidente asuma con su presencia la negociación. Un reiterado no, es lo único que obtienen. Ante tal reiteración deciden cerrar La Panamericana (vía principal que conecta el sur del país). El peso de su decisión empieza a sentirse casi de inmediato, con la larga fila de camiones, buses y automotores que a lo largo de kilómetros, y en ambas direcciones, congestionan la autopista.

La respuesta que llega desde Bogotá es la misma de siempre: represión. El Esmad entra con toda fuerza a reprimir, pero los miles allí reunidos resisten. Los primeros choques dejan ahogados, algunos contusos menores, y la vía en igual situación.


Mientras esto sucede, delegaciones de otros pueblos indígenas y de otras organizaciones sociales llegan al sitio de concentración y potencian la Minga, entre ellas delegaciones de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), del Comité de Integración del Macizo Colombiano (Cima), del Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec), del Consejo Regional Indígena del Huila (Crihu) y otros cabildos del Valle del Cauca.


¿Cuáles son los temas de diálogo que plantea la Minga?


Para las organizaciones actoras de esta Minga, la agenda de diálogo político con Iván Duque debe tocar múltiples aspectos, enmarcados ellos en cuestiones sectoriales, regionales y coyunturales de la realidad del país, entre ellos: derechos humanos (desmonte del paramilitarismo, atención y respuesta sobre los cientos de líderes y lideresas sociales asesinados y amenazados, reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, entre algunos de los ítems que integran este subpunto). Del mismo modo está la bandera ambiental (modelo de desarrollo actual y las políticas que afectan los páramos y zonas estratégicas de aguas en el país, la ley Zidres, el uso de glifosato y el modelo extractivo minero energético que da vía libre al Fracking en Colombia; respuesta al crimen ambiental del Río Cauca con Hidroituango, entre otras).


En cuanto a temas sociales, resaltan: el del Plan Nacional de Desarrollo, Código de Policía, la ley de financiamiento (reforma tributaria), incumplimiento a la implementación de los acuerdos firmados con las Farc, las objeciones a la Jurisdicción Especial para la Paz. De igual manera está la exigencia del cumplimiento del decreto 1811 de 2017, que fija mecanismos para el cumplimiento de alrededor de 1.500 acuerdos y renegociaciones entre los pueblos indígenas del Cauca con el Estado y que han sido incumplidos, los que a la fecha suman 3,6 billones de pesos para ser implementados y que comprenden temas de salud, educación, compra de tierras y otros.

 

 


La agenda es integral, y ante la misma el establecimiento se escuda en que las propuestas de discusión de la Minga no son de su competencia, pues para ello existe el Congreso de la República como el lugar para dar y posicionar estas discusiones; sostiene, asimismo, que los indígenas confunden sus peticiones con su ideología; se escuda el Gobierno, además, en que las exigencias de los indígenas ya están saldadas en el Plan Nacional de Desarrollo donde hay comprometido un presupuesto de 10 billones de pesos para ellos y por ejecutar durante los próximos cuatro años. Tema que increpan los indígenas al indicar que el engaño a la Mesa Permanente de Concertación con los pueblos indígenas es lo realmente realizado por el Gobierno, toda vez que en el presupuesto presentado por éste al Congreso los referidos 10 billones no tienen asignación presupuestal, por lo que están agregados en anexos, lo que quiere decir que son opcionales para su ejecución e implementación.


Tratamiento de guerra a la movilización social


La respuesta de Duque luego de su negativa a desplazarse hasta el Cauca para dialogar fue enviar al Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad), Escuadrón Móvil de Carabineros (Emcar), Policía Nacional y Ejército; helicópteros, gases lacrimógenos, papas bomba, tiros recalzados, disparos y ráfagas de fusil son los principales “negociadores” del Gobierno.

 

 


Ante tales “negociadores”, la vía Panamericana se transformó en el escenario de prolongados enfrentamientos entre el Gobierno y la Minga. Desde la madrugada de cada día comienza la pugna por el control de la vía, y cada día que pasa el escenario se pone más complicado pues ya son varios los heridos con armas no convencionales y de fuego. Aún no hay un reporte oficial de heridos, pese a que todo subió de tono con la muerte del policía Boris Alexander Benítez –adscrito al Esmad–, quien perdió la vida, según el Gobierno, producto de disparos realizados por disidencias de las Farc.


Con este antecedente, y tomando en cuenta la larga experiencia de protestas sociales y las violentas respuestas desplegadas por el establecimiento, con procedimientos paramilitares tras bastidores, no es de extrañar que esta Minga, como otras, quede estigmatizada y/o criminalizada, justificando con ello procedimientos violentos que afecten la vida de sus protagonistas.


Retos y discusiones para el conjunto del movimiento social


Aunque es claro que esta movilización se presenta en medio de la parálisis social propiciada, entre otros factores, por la persistente política autoritaria y de terror que reina en Colombia, también lo es que esta Minga prende una chispa de aliento y esperanza para superar la atomización social, pero también el miedo producido por el prolongado desangre, procesándolo, haciéndolo consciente y, por tanto, precisando canales para superarlo.


Esta Minga, por tanto, factor positivo y luz en el horizonte, invita a una reflexión al interior de las organizaciones y movimientos sociales del país, la misma que debe ser concretada sin dilaciones.

 

 


¿Elecciones o vía armada? Esta es la vieja discusión sobre el quehacer político de organizaciones, movimientos y partidos, que generalmente enmarcan todas sus fuerzas en una u otra de estas dos formas de lucha, centrando todo su quehacer alrededor de la captura del poder, en un caso, y en otro en el ascenso al gobierno. En ambos casos el Estado es el referente central, y éste es quien determina la agenda política y las acciones de quienes pretenden confrontarlo. Las consecuencias de este dilema, y la concentración de fuerzas en una y otra opción, hoy muestran su desgaste y límite.


Por un lado, quienes optaron por las armas, militarizan la política y llevan a sus activos a concentrar todas sus energías en fortalecer el aparato militar. El poder es lo real, y ese poder descansa en las armas, en el potencial de fuego que cada día debe ser mayor. Disciplina y acriticidad se imponen. Todo cuestionamiento puede terminar en un debate de fuerza y no de razones. El respeto al mando no permite el debate libre y desprevenido, por lo cual el aparato termina primando sobre la realidad, es decir, sobre el mismo entorno que pretende transformar.


En estas circunstancias, el accionar social termina condicionado o determinado por el facto fundamental –el armado–, lo que finalmente desnaturalizar la autonomía y el potencial y alcance de la protesta social.


En la lógica armada, tras el poder, por una parte (los insurgentes), y su protección, por otra (el establecimiento), se impone una lógica de acción-reacción, que no tiene límite: el Estado incrementa su aparato y accionar militar, y la contraparte no puede quedarse atrás, adquiriendo más poder de fuego y alistando más integrantes a sus filas, no importa su real consciencia de clase ni la comprensión profunda de lo que hacen y para qué lo hacen. Al final, lo que se tiene es tropa –quien haga y obedezca– pero pocos liderazgos con capacidad de Estado. No es extraño, por tanto, que ocurran desmanes, irrespeto a las decisiones de la comunidad, y que se imponga una moral y ética que no corresponden al sueño de un cambio profundo de las estructuras sociales.


Mientras esto sucede en el/los proyecto/s armado/s, quienes optan por lo electoral no recorren caminos muy diferentes, ya que todo el esfuerzo de sus organizaciones –del conjunto de su militancia– está enfocado a fortalecer la capacidad del aparato, en este caso para capturar votos. Parece una exageración, pero en este proceder político también todas las acciones de mediano plazo están predeterminadas: las elecciones, lo que termina por determinar y someter la acción social, pues más allá de sus particularidades y afanes deben garantizar el mejor resultado electoral posible.


Es una deformación de la acción política que lleva al extremo de romper las dinámicas sociales, a determinar sus ritmos, a tal punto que entre elección y elección –en época fría– con participación directa y dinámica de las comunidades las agendas de lucha social ganan tono, pero una vez llega la coyuntura electoral lo que se traía queda a un lado para poder atender la coyuntura proveniente desde el establecimiento, la misma que, supuestamente, lleva al máximo la “participación social” y, con ella, la “vida democrática”. Sin duda, todo un contrasentido.


El paso del tiempo, y las experiencias vividas en distintas partes del mundo, parecen confirmar que entre estas dos formas de lucha, al final, en su más estrictas pretensiones y procederes, no existe mucha diferencia. La captura del poder y el ascenso al gobierno, sin el debido alzamiento social, el cual debe mantenerse siempre como parte sustancial de una transformación cultural que rompa de base la razón capitalista, que rompa el Estado y el mismo gobierno, termina en lo mismo: la reconstrucción capitalista.


¿Dónde está la democracia y el poder? Con frecuencia se dice que el poder está en las calles, que es la sociedad la base fundamental de la democracia, sin embargo todo este discurso queda cuestionado cuando las acciones demuestran que la visión del poder y democracia dominantes giran en torno a las instituciones estatales, haciendo el juego a lógica de los funcionarios gubernamentales que dejan claro que “las discusiones que plantea la Minga son asuntos formales que se discuten en el Congreso de la República”.


Es una lógica no consciente pero sí producto de esa lógica de la política que pone a girar todo alrededor del Estado y el gobierno, sin preocuparse, de manera debida, por la construcción de un contrapoder que garantice autonomía a las comunidades. Desmontar esta lógica, es desestructurar la idea que el poder es el aparato –cualquiera sea– y no la misma comunidad. No hay que olvidar que el Estado es una construcción social, y así como nació así también puede –debe– morir.


Proceder dominante que no significa que a pesar de hacer contrapoder las comunidades y las organizaciones que las representen no puedan entablar periodos de negociación con el establecimiento, pero tal dinámica no es el centro de su accionar, que sí lo es la defensa y el cultivo de la vida, de lo cual no sabe el Estado ni el gobierno, artífices de la muerte –en toda la extensión de tal significado: agrotóxicos, latifundio, fracking, imposición, cárcel, etcétera.
Tal vez, de así proceder, logre romperse el círculo poco virtuoso que maniata a los movimientos sociales: movilización-negociación-incumplimiento-movilización-renegociación-incumplimiento, lo que es igual a centrar todas las fuerzas en el poder, el aparato y lo que él mismo pueda resolver, cuando la misma historia muestra que son las propias comunidades las que han construido y resuelto lo básico de todo aquello que les garantiza la vida: vivienda, sembrados, trazados de calles, protección de fuentes de agua, construcción de centros de salud, etcétera.


Estamos, por tanto, ante el reto de observar en profundidad lo realizado en el largo plazo como comunidades para resolver la vida, y las limitantes en que caemos cuando nos preguntamos por el Estado y el poder en su forma clásica. Romper esta visión invita a valorar el potencial que concentra y significa cada comunidad cuando se identifica como tal, abordando el mismo reto de la democracia, más allá de lo formal –electoral– para reivindicarla como el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

 


Un reto que implica tejer lazos de acción entre diferentes grupos humanos y comunidades, para ir más allá del entorno donde cada una se ubica, a la par de construir entre todas y todos, producto del intercambio de ideas siempre abierto, el sentido de la vida por el cual propugnamos.


Es una estructuración-desestructuración de lo que hemos entendido por política, poder, Estado, gobierno, sociedad, etcétera, que no se logra de la noche a la mañana; es un proceso que tomará un largo tiempo, más largo aún si postergamos los primeros ejercicios en tal dirección.


Toca por ahora, revisando la agenda social que por estos días ha tomado curso en el país, cuestionarnos por qué no logramos articular de manera dinámica las múltiples agendas de los actores sociales. Es el caso del paro que también tuvo como epicentro al Cauca, en esta ocasión en cabeza de la Asociación de educadores del Cauca (Asoinca) y de la “Mesa de derechos humanos en defensa de la vida y el territorio”, con participación de los campesinos de esta parte del país reunidos en la Anuc, que desde el 25 de febrero y hasta al 9 de marzo hicieron sentir su protesta con un paro, producto del cual lograron un acuerdo sobre agricultura, tierras, vivienda urbana-rural y temas centrales para la organización sindical.


Así mismo, en las ciudades se plantearon jornadas de velatón el 6 de marzo, y los días 12 y 18 de marzo se realizaron marchas para defender la JEP; los días 19 y 20 de marzo los maestros de Fecode salieron nuevamente a las calles en un paro de 48 horas y para el 25 de abril se tiene proyectada una jornada de paro nacional a la que seguramente no asistirán los que hoy o ayer se movilizaron.


Son las realidades de una acción política desarticulada, y sin una agenda común, dependiente de una visión tradicional sobre el poder, en todas sus variables, como producto, también, de disparidad de visiones sobre el qué y cómo hacer.


Estamos ante retos mayúsculos. Las exigencias y debates que plantea la Minga tocan temas profundos del país que sin el apoyo de la mayoría nacional quedan limitados y sesgados. Resalta de ello que los movimientos sociales tienen un reto ante sí: lograr construir una respuesta que convoque y aglutine al país nacional, para el aquí y el ahora, como para el mañana, de manera horizontal, honesta, sin amarres, pedagógica, con metodologías de encuentro que hagan sentir que vale la pena estar ahí, donde se discutan los problemas y se vislumbren las soluciones para la vida digna en Colombia, y de esta manera superar esta realidad caótica que ahoga cada día a millones de connacionales.


El debate y la discusión están abiertos, ¿Cómo superar esta atomización?


Fuentes consultadas
https://www.youtube.com/watch?v=Qle2CP6Xn2M
http://www.asoinca.com/circulares/504-circular-281-historica-huelga-mesa-de-derechos-humanos-en-defensa-de-la-vida-y-el-territorio
https://www.lafm.com.co/colombia/nancy-patricia-gutierrez-dice-que-indigenas-confunden-sus-peticiones-con-sus-ideologias?fbclid=IwAR1RcQpquYVDqrygcOsz2jCF_9OGw6gWXAGegdUHilScGva1MaapCgp_Npg
https://nasaacin.org/en-que-consiste-la-minga-social-que-se-realiza-en-el-suroccidente-colombiano/
https://nasaacin.org/pronunciamiento-aclaratorio-frente-a-los-medios-de-comunicacion/
https://www.semana.com/nacion/articulo/cuanto-vale-el-paro-indigena-del-cauca/605491
https://colombia2020.elespectador.com/territorio/la-minga-indigena-le-responde-al-presidente-duque
https://www.onic.org.co/comunicados-regionales/2855-tratamiento-militar-a-la-minga-social-del-suroccidente
https://www.cric-colombia.org/portal/comunicado-a-la-opinion-publica-nacional-e-internacional-ante-ataques-indiscriminados-del-esmad-emcar-y-ejercito-nacional-contra-comuneros-as-de-la-minga-por-la-defensa-de-la-vida-el-territorio-la/
https://www.semana.com/nacion/articulo/paro-indigena-en-el-cauca-ya-causo-un-muerto-y-seis-heridos/606103

 


 

Cuadro

 

Comunicado a la opinión pública nacional e internacional ante la masacre de la guardia indígena en Dagua Valle


21 marzo, 2019

Los pueblos indígenas, organizaciones sociales, procesos populares del sur occidente colombiano concentrados en territorio ancestral de Sa’th Tama Kiwe en el Pital, Caldono, Departamento del Cauca que participan de la Minga Social por la Defensa de la Vida, el Territorio, la Democracia, la Justicia y la Paz

 

DENUNCIAMOS.

 

Ante la opinión pública nacional e internacional, defensores y organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, y ante la comunidad en general, que hoy 21 de marzo de 2019 se ha presentado una masacre que deja ocho guardias indígenas fallecidos y cuatro gravemente heridos, los cuales estaban encargados de la adecuación logística para sumarse a la movilización que se adelanta en el sur occidente colombiano en el sector de la Delfina.

Teniendo en cuenta que el sitio de la Delfina era pequeño para atender a más de cinco mil indígenas que iban a llegar, las autoridades decidieron buscar otro espacio en el corregimiento de Juntas, resguardo indígena de Papitas municipio de Dagua.

En este lugar se realizó el trabajo logístico, una vez terminada las labores de adecuación del sitio, la guarida se encontraba descansando dentro de una casa cuando minutos después ocurrió una explosión aproximadamente a las 3:00 de la tarde. Según el consejero de Derechos Humanos de la ORIVAC manifestó que “presuntamente una persona lanzó un artefacto explosivo, causando la muerte de ocho guardias indígenas y dejando gravemente heridos a tres de los guardias pertenecientes al pueblo Waunan, Nasa y Embera”.

En estos momentos la comisión de derechos humanos de ORIVAC, Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC y organismos internacionales están en el ejercicio de verificación para identificar los cuerpos y determinar la cantidad de daños causados en materiales.

Por lo anterior, se exige al Gobierno Nacional que atienda e investigue estos lamentables hechos acaecidos en medio de la movilización y acate los estándares en el marco internacional de los derechos humanos, para garantizar el ejercicio del derecho fundamental a la protesta pacífica contenido en nuestra Constitución Política y en tratados e instrumentos internacionales de derechos humanos y que protegen los derechos de los pueblos indígenas.

Hacemos un llamado a los organismos defensores de DD.HH. nacionales e internacionales, al Alto Comisionado para los DD.HH. de la ONU, a la Comisión Interamericana de DD.HH., a la Misión de Verificación de la ONU, a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA, a la Comisión Nacional de DD.HH. del Senado de la República, a la Defensoría del Pueblo y a la Procuraduría General de la Nación, para que, en el marco de sus funciones y competencias acompañen a las comunidades y familias afectadas por este hecho que enluta la Minga social del Sur Occidente Colombiano, enviamos un mensaje de solidaridad a nuestros hermanos indígenas, familiares y organización indígena ORIVAC en estos momentos difíciles.

 

Pueblos indígenas, organizaciones sociales y procesos populares

Minga suroccidente colombiano

 

Publicado enColombia
Viernes, 22 Marzo 2019 09:04

¿Tocar fondo... y seguir cavando?

Adriana Gómez,  en la serie “Asombrados” (Cortesía de la autora)

“Lo peor no ha llegado mientras pueda decirse: ‘Esto es lo peor’”. Estos días, la diplomacia francesa nos recuerda ese verso de El rey Lear. Al finalizar el quinquenio de François Hollande, creíamos haber tocado fondo (1); algunos predecían incluso un arranque de orgullo. Después de todo, ya que Estados Unidos expresaba su soberano desprecio hacia las capitales europeas, su deseo de liberarse de las obligaciones del tratado de la Alianza Atlántica, ¿por qué no aprovechar la ocasión para abandonar la OTAN, renunciar a la política de sanciones contra Moscú e imaginar la cooperación europea “del Atlántico a los Urales” con la que soñaba el general De Gaulle hace sesenta años? ¡Libres, finalmente, de la tutela estadounidense, y adultos!


Intervencionismo


Ratificando la autoproclamación de Juan Guaidó como jefe interino del Estado venezolano, con el pretexto de una vacante en la Presidencia que sólo existe en su imaginación, París se puso una vez más a disposición de la Casa Blanca y dio su aval a lo que se asemeja a un golpe de Estado. La situación en Venezuela es dramática: inflación galopante, subalimentación, prevaricación, sanciones, violencia (2). También lo es porque una solución política choca actualmente con la sensación de que cualquiera que se subleve contra el poder, o pierda el poder, corre el riesgo de terminar tras las rejas. ¿Cómo pretender que los dirigentes venezolanos no tengan en mente el caso del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, inhabilitado para presentarse como candidato en una elección presidencial que probablemente habría ganado, y condenado a veinticuatro años de prisión?


La decisión de Francia infringe la regla que establece que París reconozca Estados, no regímenes. Al mismo tiempo, conduce también a Emmanuel Macron a fomentar la política incendiaria de Estados Unidos, ya que la proclamación de Guaidó fue inspirada por los hombres más peligrosos de la administración Trump, como John Bolton y Elliott Abrams (véase el artículo de Eric Alterman, página 20). Por lo demás, nadie ignora que el vicepresidente estadounidense Michael Pence informó a Guaidó que Estados Unidos lo reconocería... la víspera del día en que se proclamó jefe de Estado (3).


El 24 de enero pasado, Macron exigió “la restauración de la democracia en Venezuela”. Cuatro días más tarde, llegaba alegremente a El Cairo, muy decidido a venderle algunas armas más al presidente egipcio Abdel Fatah al-Sisi, autor de un golpe de Estado seguido inmediatamente por el encarcelamiento de 60.000 opositores políticos y la condena a muerte de su predecesor libremente elegido. En materia de política exterior que pretende ser virtuosa, ¿puede hacerse algo peor?

 

1. Véase Dominique de Villepin, “Francia gesticula… pero no dice nada”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, diciembre de 2014.
2. Véase Renaud Lambert, “Contrarrevolución en la contrarrevolución”, y Temir Porras Ponceleón, “Venezuela en un callejón sin salida”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, diciembre de 2016 y noviembre de 2018, respectivamente.
3. Véase Jessica Donati, Vivian Salama y Ian Talley, “Trump sees Maduro move as first shot in wider battle”, The Wall Street Journal, Nueva York, 30-1-19.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Gustavo Recalde

 

Publicado enInternacional
Verona, Escultura (Cortesía del autor)

Es bien conocida la anécdota que dice que Lenin bailó sobre la nieve cuando la revolución rusa superó los 70 días en el poder, igualando la marca de la Comuna de París, casi medio siglo atrás. Ahora que sabemos cómo han terminado estas historias, me refiero a las grandes revoluciones, desde la francesa hasta la china, pasando por todas las demás, podemos preguntarnos: ¿qué habría que celebrar hoy?


Sin duda, debemos celebrar que los obreros y los campesinos hayan sido capaces de vencer a fuerzas muy superiores, mostrando en medio mundo que sí se puede, que es posible incluso derrotar al ejército más poderoso del mundo, como hicieron los vietnamitas. Como le espetaron los militares del pequeño país asiático a sus pares yanquis, el triunfo no tuvo ninguna relación ni con las armas ni con la capacidad de ganar batallas, sino con algo mucho más importante: la legitimidad ante el pueblo, que es en definitiva quien despliega las energías capaces de dar al traste con los dominadores.


En su última reflexión sobre Venezuela, Roland Denis sostiene que se trata de una “guerra de bandas de interés”, de carácter mafioso, y que los subalternos deben salir de esa terrible dicotomía para transitar un camino propio. Sabe de qué habla, porque estuvo dentro del proceso durante algunos años y es un atento seguidor de lo que sucede en su país, siempre desde una mirada de abajo y de izquierda.


Sin embargo, la tarea que propone es harto compleja, ya que el nivel de polarización existente –desde hace ya muchos años- impide romper el binarismo que está tornando imposible el protagonismo popular. La guerra que se avecina, y que ojalá sea posible frenar, es entre milicos, entre los favorables al imperio y los que defienden sus pequeños privilegios. En suma, una guerra entre mafias como apunta Denis.


Aunque comparto las iniciativas urgentes nacidas en Venezuela para frenar la guerra, entre cuyos promotores encuentro amigos y compañeros, creo que hace falta además levantar la mirada y sacar alguna conclusión sobre este desastre llamado “socialismo del siglo XXI”. Aunque sea breve y algo esquemático, ahí van algunas razones.


La primera es cuestionar la obsesión de la inmensa mayoría de las izquierdas con el poder estatal. Un siglo de fracasos desde la cúspide del Estado deberían llevarnos a algo más serio que cuestionar “errores” de tal o cual dirigente. Lo que falla es algo de carácter estructural, que a mi modo de ver consiste en creer que el Estado puede ser un aliado en la construcción de un mundo nuevo, o sea, de relaciones sociales no capitalistas. En ningún lugar funcionó esta propuesta y, a lo sumo, el Estado habilitó el nacimiento de nuevas clases dominantes.


La segunda es que si las culturas no cambian antes de conquistar el poder, no lo harán desde arriba. Una cultura no se modifica a base de decretos, por más bien intencionados que sean. Pero las culturas, me refiero al caudillismo, al patriarcado, al consumismo y, en Venezuela, al rentismo, sólo se modifican en tiempos largos. Tomar el poder es el mejor camino para atornillar las viejas culturas, no para moverlas.


La tercera es consecuencia de las dos anteriores: los cambios en un sentido emancipador y anticapitalista se procesan abajo, en los barrios y pueblos donde viven y trabajan los sectores populares. Es ahí donde la gente común puede mover las relaciones coloniales/patriarcales/capitalistas. Para ello, además de tiempo hacen falta activistas que trabajen en relación de interioridad, como lo hace la levadura en el seno de la harina, sin pretender dirigir ni construir “bases” fieles. Todo lo contrario de lo que viene haciendo el ego patriarcal revolucionario.


Quien quiera algo más contundente, seguirá armando vanguardias que con el tiempo y el poder se convertirán en nuevas burguesías. Mientras hacemos todo esto, debemos oponernos a la intervención yanqui en Venezuela, defendiendo su soberanía, sin confiar un pelo en los ocupantes del Palacio de Miraflores.

Publicado enCrisis Venezuela
Martes, 19 Marzo 2019 11:02

¿Tocar fondo... y seguir cavando?

Adriana Gómez,  en la serie “Asombrados” (Cortesía de la autora)

“Lo peor no ha llegado mientras pueda decirse: ‘Esto es lo peor’”. Estos días, la diplomacia francesa nos recuerda ese verso de El rey Lear. Al finalizar el quinquenio de François Hollande, creíamos haber tocado fondo (1); algunos predecían incluso un arranque de orgullo. Después de todo, ya que Estados Unidos expresaba su soberano desprecio hacia las capitales europeas, su deseo de liberarse de las obligaciones del tratado de la Alianza Atlántica, ¿por qué no aprovechar la ocasión para abandonar la OTAN, renunciar a la política de sanciones contra Moscú e imaginar la cooperación europea “del Atlántico a los Urales” con la que soñaba el general De Gaulle hace sesenta años? ¡Libres, finalmente, de la tutela estadounidense, y adultos!


Intervencionismo


Ratificando la autoproclamación de Juan Guaidó como jefe interino del Estado venezolano, con el pretexto de una vacante en la Presidencia que sólo existe en su imaginación, París se puso una vez más a disposición de la Casa Blanca y dio su aval a lo que se asemeja a un golpe de Estado. La situación en Venezuela es dramática: inflación galopante, subalimentación, prevaricación, sanciones, violencia (2). También lo es porque una solución política choca actualmente con la sensación de que cualquiera que se subleve contra el poder, o pierda el poder, corre el riesgo de terminar tras las rejas. ¿Cómo pretender que los dirigentes venezolanos no tengan en mente el caso del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, inhabilitado para presentarse como candidato en una elección presidencial que probablemente habría ganado, y condenado a veinticuatro años de prisión?


La decisión de Francia infringe la regla que establece que París reconozca Estados, no regímenes. Al mismo tiempo, conduce también a Emmanuel Macron a fomentar la política incendiaria de Estados Unidos, ya que la proclamación de Guaidó fue inspirada por los hombres más peligrosos de la administración Trump, como John Bolton y Elliott Abrams (véase el artículo de Eric Alterman, página 20). Por lo demás, nadie ignora que el vicepresidente estadounidense Michael Pence informó a Guaidó que Estados Unidos lo reconocería... la víspera del día en que se proclamó jefe de Estado (3).


El 24 de enero pasado, Macron exigió “la restauración de la democracia en Venezuela”. Cuatro días más tarde, llegaba alegremente a El Cairo, muy decidido a venderle algunas armas más al presidente egipcio Abdel Fatah al-Sisi, autor de un golpe de Estado seguido inmediatamente por el encarcelamiento de 60.000 opositores políticos y la condena a muerte de su predecesor libremente elegido. En materia de política exterior que pretende ser virtuosa, ¿puede hacerse algo peor?

 

1. Véase Dominique de Villepin, “Francia gesticula… pero no dice nada”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, diciembre de 2014.
2. Véase Renaud Lambert, “Contrarrevolución en la contrarrevolución”, y Temir Porras Ponceleón, “Venezuela en un callejón sin salida”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, diciembre de 2016 y noviembre de 2018, respectivamente.
3. Véase Jessica Donati, Vivian Salama y Ian Talley, “Trump sees Maduro move as first shot in wider battle”, The Wall Street Journal, Nueva York, 30-1-19.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Gustavo Recalde

Verona, Escultura

Es bien conocida la anécdota que dice que Lenin bailó sobre la nieve cuando la revolución rusa superó los 70 días en el poder, igualando la marca de la Comuna de París, casi medio siglo atrás. Ahora que sabemos cómo han terminado estas historias, me refiero a las grandes revoluciones, desde la francesa hasta la china, pasando por todas las demás, podemos preguntarnos: ¿qué habría que celebrar hoy?


Sin duda, debemos celebrar que los obreros y los campesinos hayan sido capaces de vencer a fuerzas muy superiores, mostrando en medio mundo que sí se puede, que es posible incluso derrotar al ejército más poderoso del mundo, como hicieron los vietnamitas. Como le espetaron los militares del pequeño país asiático a sus pares yanquis, el triunfo no tuvo ninguna relación ni con las armas ni con la capacidad de ganar batallas, sino con algo mucho más importante: la legitimidad ante el pueblo, que es en definitiva quien despliega las energías capaces de dar al traste con los dominadores.


En su última reflexión sobre Venezuela, Roland Denis sostiene que se trata de una “guerra de bandas de interés”, de carácter mafioso, y que los subalternos deben salir de esa terrible dicotomía para transitar un camino propio. Sabe de qué habla, porque estuvo dentro del proceso durante algunos años y es un atento seguidor de lo que sucede en su país, siempre desde una mirada de abajo y de izquierda.


Sin embargo, la tarea que propone es harto compleja, ya que el nivel de polarización existente –desde hace ya muchos años- impide romper el binarismo que está tornando imposible el protagonismo popular. La guerra que se avecina, y que ojalá sea posible frenar, es entre milicos, entre los favorables al imperio y los que defienden sus pequeños privilegios. En suma, una guerra entre mafias como apunta Denis.


Aunque comparto las iniciativas urgentes nacidas en Venezuela para frenar la guerra, entre cuyos promotores encuentro amigos y compañeros, creo que hace falta además levantar la mirada y sacar alguna conclusión sobre este desastre llamado “socialismo del siglo XXI”. Aunque sea breve y algo esquemático, ahí van algunas razones.


La primera es cuestionar la obsesión de la inmensa mayoría de las izquierdas con el poder estatal. Un siglo de fracasos desde la cúspide del Estado deberían llevarnos a algo más serio que cuestionar “errores” de tal o cual dirigente. Lo que falla es algo de carácter estructural, que a mi modo de ver consiste en creer que el Estado puede ser un aliado en la construcción de un mundo nuevo, o sea, de relaciones sociales no capitalistas. En ningún lugar funcionó esta propuesta y, a lo sumo, el Estado habilitó el nacimiento de nuevas clases dominantes.


La segunda es que si las culturas no cambian antes de conquistar el poder, no lo harán desde arriba. Una cultura no se modifica a base de decretos, por más bien intencionados que sean. Pero las culturas, me refiero al caudillismo, al patriarcado, al consumismo y, en Venezuela, al rentismo, sólo se modifican en tiempos largos. Tomar el poder es el mejor camino para atornillar las viejas culturas, no para moverlas.


La tercera es consecuencia de las dos anteriores: los cambios en un sentido emancipador y anticapitalista se procesan abajo, en los barrios y pueblos donde viven y trabajan los sectores populares. Es ahí donde la gente común puede mover las relaciones coloniales/patriarcales/capitalistas. Para ello, además de tiempo hacen falta activistas que trabajen en relación de interioridad, como lo hace la levadura en el seno de la harina, sin pretender dirigir ni construir “bases” fieles. Todo lo contrario de lo que viene haciendo el ego patriarcal revolucionario.


Quien quiera algo más contundente, seguirá armando vanguardias que con el tiempo y el poder se convertirán en nuevas burguesías. Mientras hacemos todo esto, debemos oponernos a la intervención yanqui en Venezuela, defendiendo su soberanía, sin confiar un pelo en los ocupantes del Palacio de Miraflores.

Trump, Boeing y el accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines

El accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines del domingo pasado, ocurrido a pocos minutos de haber despegado, causó la muerte de las 157 personas que iban a bordo. La tragedia provocó indignación a nivel mundial cuando circularon noticias de que el modelo del avión, Boeing 737 Max 8, recientemente diseñado, presenta fallas de software que pueden hacer que el avión constituya un riesgo. La mayoría de los países fueron sacando de circulación los aviones Max 8 y Max 9 con la excepción de Canadá y Estados Unidos, donde Boeing tiene su sede. Después de que Canadá retirara los aviones, el presidente Donald Trump se vio demasiado presionado y dio la misma orden. “Los aviones se están volviendo demasiado complejos para volar”, tuiteó Trump el día anterior a emitir la orden. ¿Serán demasiado complejos o será que las regulaciones estadounidenses son demasiado laxas, y que la seguridad de los pasajeros se ve sacrificada constantemente para beneficiar a grandes corporaciones como Boeing?

Entre los muertos se encuentra Samya Stumo, de 24 años de edad. Acababa de empezar a trabajar para ThinkWell, una organización de desarrollo internacional comprometida con la expansión del acceso a la atención médica. Stumo era egresada de la Universidad de Massachusetts Amherst y recientemente había obtenido su maestría en la Universidad de Copenhague. Provenía de una familia de ciudadanos comprometidos: su abuela es Laura Nader, una reconocida antropóloga de la Universidad de California en Berkeley, y su tío abuelo es Ralph Nader, legendario activista de los derechos de los consumidores y ex candidato presidencial: “Habíamos cenado juntos el viernes. Se veía que presentaba naturalmente liderazgo, compasión y rigor intelectual. Es el tipo de liderazgo que esperamos de las generaciones jóvenes en las próximas décadas. Su compromiso era hacia la salud global y la prevención, y no solo con el diagnóstico y el tratamiento. Y era muy rigurosa con lo que funciona y lo que no en los países en vías de desarrollo en cuanto a las enfermedades infecciosas y otras dolencias, así como con respecto a la seguridad ambiental y alimentaria”.

Dolido por la trágica muerte de su sobrina nieta Samya, Ralph Nader llamó a la sede de Boeing. Al no obtener respuesta, le escribió a Boeing una carta abierta titulada: “Primero están los pasajeros: ¡saquen de circulación los 737 MAX 8 ya!”. Destacando la noción predominante de que el accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines, así como el desastre similar de otro Max 8, el vuelo 610 de Lion Air en Indonesia en octubre del año pasado –en el que murieron 189 personas–, fue causado por un software defectuoso, Nader escribió: “Sus propios abogados deberían aconsejarle que Boeing se encuentra bajo la atenta mirada pública y que, Dios no lo permita, un accidente de un Boeing 737 MAX 8 en este país, la arrogancia de sus algoritmos que les quitan poder a los pilotos, puede motivar a las fuerzas de la ley a investigar una posible negligencia penal personal… Claramente, usted dirige una compañía que está acostumbrada a salirse con la suya”.

Ralph Nader profundizó en una entrevista para Democracy Now!: “Boeing está acostumbrada a salirse con la suya con la sumisa Administración Federal de Aviación. Y esta vez, sin embargo, está con el agua hasta el cuello. Si continúa hundiéndose, se expondrá a sí misma y a sus ejecutivos a un posible juicio penal, porque ahora están advertidos, con dos accidentes, los de Indonesia y Etiopía. Es probable que surja mucha más información en términos de disenso técnico, que salió a la luz en lo que se llamó ‘discusiones acaloradas’ sobre el software de aviación entre la Administración Federal de Aviación, el sindicato de pilotos y Boeing. Y no se puede suprimir el disenso técnico para siempre”.


La agencia Associated Press informó sobre la existencia de una base de datos pública del gobierno donde los pilotos publican voluntariamente informes sobre los problemas que encuentran al volar, incluso con los aviones 737 Max. El Boeing 737 es uno de los aviones de pasajeros más populares del planeta, pero las nuevas versiones Max 8 y Max 9 dependen en gran medida del software de inteligencia artificial que hace que el avión se ponga en picada de manera constante. Un piloto escribió: “El capitán activó el piloto automático tras alcanzar la velocidad establecida. En dos o tres segundos, la aeronave se inclinó”. Otro agregó: “En cuanto a las preocupaciones con la inclinación del MAX 8, ambos pensamos que era apropiado llamar la atención al respecto”.


El periódico The Wall Street Journal informó que se debía instalar una actualización de software crítica en todos los aviones Boeing Max, pero, debido a la paralización del gobierno estadounidense que tuvo lugar de diciembre a enero, la corrección del software se retrasó cinco o seis semanas. Estas son declaraciones de Ralph Nader para Democracy Now! emitidas el miércoles: “Donald Trump está directamente implicado en esto. Cuando ocurrió la paralización del gobierno comenté que eso iba a costar vidas. Estaban paralizando a las agencias reguladoras federales que salvaban vidas, las agencias de salud. Trump, además, quiso recortar el presupuesto de la Administración Federal de Aviación hace más de un año. Así que paralizó el gobierno durante cinco semanas y esta serie de actualizaciones de software entre Boeing y la administración quedó en suspenso. Donald Trump está directamente implicado en esto”.


William McGee, periodista especializado en aviación y asesor de la organización Consumer Reports, manifestó en una entrevista para Democracy Now!: “Lo que tenemos ahora es efectivamente un oligopolio, sin precedentes en la historia de la industria de la aviación en Estados Unidos”. McGee también criticó la débil regulación de la Administración Federal de Aviación: “La Administración Federal de Aviación es conocida en toda la industria, incluso entre algunos de sus propios empleados y entre los empleados de las aerolíneas, como la ‘agencia cementerio’. Esa frase proviene del hecho de que esta administración ha demostrado una y otra vez que es renuente a actuar a menos que se produzca una tragedia y, lamentablemente, a menos que haya muertes”.


El presidente Donald Trump aún no ha nominado a nadie para dirigir la Administración Federal de Aviación. El año pasado propuso a su propio piloto personal para el cargo. Ahora se espera que nomine a un ejecutivo de la compañía Delta Air Lines.


Trump ha elogiado públicamente a Boeing cientos de veces en los dos años que lleva en el cargo, y ha participado en las acciones para vender sus aviones, incluida la serie 737 Max, a países y aerolíneas de todo el mundo. El director ejecutivo de Boeing, Dennis Muilenburg, agradeció el apoyo de Trump en una cena que tuvo lugar en agosto del año pasado en el club de golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey. El secretario interino de Defensa, Patrick Shanahan, nombrado por Trump, se desempeñó 31 años como ejecutivo de Boeing. Y la ex embajadora ante la ONU de Trump, Nikki Haley, ha sido nominada para formar parte de la junta directiva de Boeing.


Ralph Nader quiere que los ejecutivos de Boeing y el propio Trump sean llamados a declarar ante el Congreso bajo juramento. Nader sabe lo que significa el dolor de perder a un ser querido en un accidente aéreo innecesario. Ahora es el momento de tener una sólida reglamentación cuya prioridad sea la seguridad de los pasajeros y que responsabilice a quienes ponen las ganancias corporativas por encima de las vidas humanas.

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
“Google socava nuestra capacidad de pensar de manera profunda”

El divulgador tecnológico critica en la entrevista la evolución que han tenido las redes sociales y sostiene que las nuevas tecnologías contribuyen a una mayor banalidad de los razonamientos

 

Controversia y polémica son dos sustantivos que acompañan a Nicholas Carr (Estados Unidos, 1959) desde que, en 2003, criticara en un artículo en la Harvard Business Review la evolución adquirida por las tecnologías de la información. Lo mismo discutía con directivos de Microsoft que de Intel. Para este divulgador tecnológico, internet ha convertido al ser humano en un animal superficial. Alejado de la profundidad que se le presuponen a sus razonamientos. Las redes sociales tampoco han escapado de sus dardos cargados de crítica. En la publicación de su último libro, La pesadilla tecnológica (Ediciones El Salmón), escribe que Twitter no es más que un sitio para expresar minucias personales. “Ofrece, por tomar prestada la frase del filósofo John Gray, un refugio para la insignificancia”, argumenta.


¿Por qué piensa que las redes sociales ejercen un papel tan pernicioso para la sociedad?


¿Acaso hay alguien todavía que no critique a Facebook y al resto de redes? Hemos perdido nuestra inocencia con respecto al reino digital. Nos hemos desilusionado. No creo que nadie, salvo acosadores o sádicos emocionales, obtenga demasiado placer de una red social si es que alguna vez la obtuvieron. Nos inscribimos a ciegas en sus servicios y ahora estamos habituados a ellos. Dependemos de ellos. Los tejimos en la trama de la sociedad, pero usamos las redes como un alivio de los rigores de la comunicación y el pensamiento. Como una forma de evadir nuestra mente.


¿Existe alguna posibilidad de revertir esta situación para que las redes sociales no parezcan un sitio tan vacío como describes?


¿Alguien se siente satisfecho, intelectual o socialmente, cuando las usa? No lo creo. La mayoría de gente siente ansiedad y vacío. Es importante recordar que las redes sociales, como Facebook y Twitter, se diseñaron para conversaciones informales, como charlas amistosas, ligar o intercambiar rápidamente mensajes. Nada que ver ni con la seriedad ni con conversaciones sutiles. Y, sin embargo, gracias a una combinación de pereza personal y manipulación empresarial, las hemos llegado a utilizar cada vez más para hablar en público y el debate político.


¿Cuáles son las consecuencias de que dominen el debate público?


Las redes han engendrado superficialidad y polarización. También han fomentado la propaganda y el auge de las llamadas fake news. Creo que esto último es una de las mayores tragedias de las redes sociales. Las usamos para unas formas de comunicación completamente inadecuadas.


En el libro describes a Facebook como una empresa que solo hace negocios con datos privados y anuncios. ¿La gente es consciente de su modelo?


Si todavía hay personas que están bajo la ilusión de que Facebook es una herramienta benigna para la armonía social, deben llevar años dormidas. Deberían despertar, apagar su teléfono y leer un periódico. Facebook es un negocio basado en espiarnos y manipularnos. Esto es tan obvio que creo que incluso Mark Zuckerberg lo admitiría.
¿La tecnología, por sí misma, es un problema o más bien depende del uso que le demos?


La tecnología la crean y usan humanos, por lo que al final somos responsables de ella. No es algo que caiga por arte de magia del cielo. Es un tontería pensar que la tecnología es neutral. Tiene un sesgo, nos empuja a comportarnos y a pensar de una manera determinada. Cuando adoptamos una nueva herramienta, también adoptamos sus sesgos. Por ejemplo, internet está sesgado hacia la distribución de información de alta velocidad en diferentes formatos, como audio, texto o imágenes. Esto significa que es un medio de gran distracción, que socava el pensamiento profundo. Así que, cuando nos conectamos, intercambiamos profundidad por amplitud, contemplación por estimulación.


¿Por qué aseguras que Google ha cambiado la forma en que razonamos y pensamos?


La visión de Google de la mente humana es industrial. Se trata de la eficiencia con la que nuestro cerebro procesa la información. Por esta razón, Google y otras compañías ponen tanto énfasis en la velocidad y el volumen de consumo de la información. Lo que les falta es una apreciación de la forma en que el cerebro transforma los fragmentos de información en conocimiento de calidad. Al bombardearnos, socavan nuestra capacidad de pensar de manera profunda, crítica y conceptual. Formas de pensar que requieren atención y reflexión. Hay evidencias científicas que demuestran que los medios digitales nos empujan hacia un pensamiento superficial y lejos del rigor. Y todo es mucho peor desde que llevamos encima un smartphone todo el tiempo.


Estás preocupado por las filtraciones de datos y la privacidad. ¿Las redes sociales han fomentado que los casos hayan aumentado?


Algo que las redes han dejado claro es que los puntos de vista de muchas personas están mal informados, son banales o, simplemente, erróneos. De esta forma, lograr que alguien se exprese es una bendición mixta. Todos estaríamos mejor si pasáramos más tiempo pensando críticamente sobre nuestros puntos de vista y menos en expresarlos a todo el mundo. Creo que un sentido de privacidad es esencial para desarrollar una vida intelectual rica, por lo que la forma en que las redes sociales nos han robado el refugio de la privacidad empeora todos estos problemas.


¿Cómo de cercana es la relación que mantienen actualmente las redes sociales y la política?


Las redes sociales son inadecuadas para el discurso político. Fomentan la superficialidad sobre la profundidad, la emoción sobre la razón y el pensamiento grupal por encima del crítico. Su diseño auspicia que se extienda rápidamente la propaganda y la desinformación. Los políticos han adoptado las redes sociales porque les brinda una forma fácil de llamar la atención y entusiasmar a sus bases. Resulta difícil observar efectos positivos en el movimiento del discurso político y el debate público hacia las redes.


Steve Bannon, estratega de campaña de Donald Trump, entre otros, es un ejemplo de cómo la política se ha adaptado a internet. ¿La extrema derecha lleva ventaja al resto de partidos?
En Estados Unidos, la derecha tiene una perspectiva externa. Se ven a sí mismos luchando en una batalla contra las élites políticas y académicas que consideran que controlan la cultura. Creo que es por eso que personas como Bannon apreciaron desde el principio cómo las redes sociales podrían ser un arma efectiva para la guerra cultural y política. Pero no veo que las redes tengan ningún sesgo político en particular. Pueden usarlas tanto déspotas de izquierdas como de derechas.

Publicado enCultura
Lunes, 11 Marzo 2019 14:57

Carta al Secretario General de la ONU

Carta al Secretario General de la ONU

El 10 de marzo, el Presidente Duque anunció seis objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP y la presentación de una reforma para modificar el acto legislativo que la crea.

 

Bogotá D. C., 11 de marzo de 2019.

 

Señor

António Guterres

Secretario General de las Naciones Unidas

Nueva York

 

Apreciado señor Secretario:

 

El 17 de septiembre de 2016, el entonces presidente de Colombia llevó a la Organización de Naciones Unidas dos copias del acuerdo de paz que el Estado colombiano firmó con la guerrilla de las FARC-EP “para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”; una de ellas se le entregó al Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon, y la otra al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tal como había sido convenido por los equipos negociadores.

El quinto punto de ese acuerdo está consagrado a los derechos de las víctimas y, en particular, al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, del que hace parte la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. El Congreso de Colombia incorporó a la Constitución Política los elementos estructurales del mencionado Sistema y de la Jurisdicción Especial para la Paz, ratificando así que ésta sería la institución encargada de investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves y representativos ocurridos durante y en relación con el conflicto armado

El 24 de enero del presente año, luego de examinar el informe de la Misión de Verificación de la ONU para el proceso de paz en Colombia, los miembros del Consejo de Seguridad “[r]eiteraron la necesidad de respetar plenamente la independencia y la autonomía de la Jurisdicción Especial para la Paz y subrayaron la importancia de que se le de apoyo político y práctico que le permita alcanzar su objetivo de garantizar los derechos de las víctimas. También expresaron su apoyo a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, cuyo papel es esencial para el establecimiento de la verdad y la reconciliación”[1].

De la misma manera, la Fiscal de la Corte Penal Internacional, CPI, ha respaldado la construcción de la paz entre el Estado y las FARC-EP, y ha afirmado que el Acuerdo Final “[r]econoce el lugar central de las víctimas en el proceso y sus legítimas aspiraciones de justicia”. También ha recordado que “[e]stas aspiraciones deben ser atendidas plenamente, a través de medidas que aseguren que los responsables de sus sufrimientos sean genuinamente puestos a disposición de la justicia”, y que “[s]e espera que la Jurisdicción Especial para la Paz […] lleve a cabo esta función y que se centre en los máximos responsables de los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado. Esta promesa de rendición de cuentas debe volverse una realidad para asegurar que el pueblo de Colombia aproveche plenamente los beneficios de la paz”[2].

En desarrollo del examen preliminar que adelanta la Fiscalía de la CPI con relación a la situación colombiana, en diversos pronunciamientos ha llamado a las autoridades de nuestro país a que sin dilación ni obstáculos se impulse el funcionamiento de la JEP. De esta forma, el señor James Stewart, vicefiscal de la CPI, en visita realizada a Colombia el 1º de noviembre de 2018, insistió en la necesidad de permitir “que los magistrados de la JEP hagan su trabajo”[3].

A pesar de la claridad de todos estos mensajes de influyentes instancias de la comunidad internacional, el gobierno del presidente Iván Duque Márquez persiste en formular nuevos obstáculos, o en intentar revivir debates ya superados en el trámite legislativo de las normas que deben regular el funcionamiento del recién inaugurado sistema de justicia transicional. La más reciente de esas trabas es el conjunto de objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP que ha presentado el Presidente de la República al Congreso, pese a que dicha ley ya fue objeto de control por parte de la Corte Constitucional. Esto es especialmente preocupante porque buena parte de las objeciones que se han venido esgrimiendo están orientadas a desconocer decisiones que la Corte Constitucional tomó el año pasado sobre esa ley. En otras palabras, recurriendo a la figura de la objeción por inconveniencia, se pretende desconocer la decisión a través de la cual la Corte declaró constitucionales algunas normas de la ley, con la condición de que fueran interpretadas en la forma como la propia sentencia indica.

El pasado 20 de febrero, frente a lo que entonces era solo una posibilidad de que la ley fuera objetada por el presidente Duque, el vicefiscal Stewart subrayó “la importancia de que la JEP tenga un marco legal definitivo”, y fue enfático en advertir que “[d]e no ser el caso, esto podría constituir un revés y tendríamos que considerar sus implicaciones”[4].

Desafortunadamente, el asunto no se limita a las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la JEP, que de hecho ya es muy grave. El Gobierno y su bancada en el Congreso han anunciado la radicación de proyectos de reforma constitucional y legal para modificar la nueva jurisdicción, lo que no solo supondría una variación unilateral del acuerdo de paz, sino el desconocimiento de las normas constitucionales que consagran los principios fundamentales que deben regir el funcionamiento de la JEP.

Uno de los temas en los que quieren hacer ajustes es en el concerniente a la investigación y juzgamiento de miembros de la Fuerza Pública. El Centro Democrático, partido de gobierno, ha dicho de tiempo atrás que los miembros de la Fuerza Pública no tienen garantías de imparcialidad en la JEP. Tanto el Acuerdo de Paz como la Constitución Política de Colombia establecen el carácter inescindible de la JEP, por lo que ésta sería la única competente para investigar, juzgar y sancionar tanto a los excombatientes de la guerrilla como a los integrantes de la Fuerza Pública que hayan cometido delitos en desarrollo del conflicto armado. Si bien es cierto que la Constitución también dice que al interior de la JEP el tratamiento de los miembros de las fuerzas armadas deberá ser simétrico, equilibrado, equitativo, simultaneo, y diferenciado en algunos aspectos, la Corte Constitucional ya precisó que el alcance de esta última expresión no significa que se pueda crear una jurisdicción ad-hoc encargada exclusivamente de investigarlos y juzgarlos a ellos.

Para que la JEP logre su objetivo de llamar a los responsables de crímenes de lesa humanidad, de guerra, y, en general, de graves violaciones a los derechos humanos a rendir cuentas judiciales, debe contar con todas las herramientas institucionales, financieras y legales que necesite de acuerdo con la envergadura de su tarea. De no ser así, habría riesgos para el pleno ejercicio de sus competencias y podrían presentarse escenarios en que la falta de herramientas jurídicas favorezca la impunidad y limite la garantía de los derechos de las víctimas. Como ejemplo de los riesgos que lleva consigo la actitud del presidente Duque, vale la pena recordar que es en esa ley que ahora está objetando, donde se garantiza la autonomía financiera de la JEP, cuyo presupuesto ya ha sido cuestionado por el partido de gobierno calificándolo de exageradamente alto.

Señor Secretario:

Quienes suscribimos esta comunicación somos integrantes de las delegaciones que en nombre del gobierno de Colombia y de las FARC-EP elaboramos el Acuerdo de Paz; congresistas que hacemos parte de las comisiones de paz del Senado de la República y de la Cámara de Representantes; exministros y exfuncionarios de gobierno; víctimas del conflicto armado, dirigentes de representativas organizaciones e instituciones de la sociedad civil colombiana, académicos, columnistas de opinión e intelectuales, ciudadanas y ciudadanos que trabajamos por la paz y la reconciliación nacional. Le expresamos nuestra profunda preocupación por los intentos de lesionar gravemente la implementación del Acuerdo, la estructura y el funcionamiento de la JEP, así como el sistema diseñado para honrar los derechos de las víctimas. Somos conscientes del significado que tiene para nuestro país y para el mundo el éxito del proceso de paz y de su modelo de justicia transicional. Por todas estas razones, pedimos que en el próximo informe de la Misión de Verificación de la ONU al Consejo de Seguridad se de cuenta de los hechos mencionados en esta misiva.

PS. Remitimos copia del presente escrito a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y a la Fiscal de la Corte Penal Internacional.

Atentamente,

Equipo Negociador del Gobierno Nacional en los Diálogos por la Paz

– Humberto de la Calle Lombana

Exjefe del equipo de paz y exvicepresidente de la República

– Sergio Jaramillo

Exalto comisionado de paz

-Oscar Adolfo Naranjo Trujillo

Gral (r) y exvicepresidente

– María Ángela Holguín

Exnegociadora de paz y excanciller de la República

– Juan Fernando Cristo Bustos

Exnegociador de paz y exministro del Interior

-Luis Carlos Villegas

Exnegociador y exministro de defensa

– Rafael Pardo

Exnegociador de paz y exministro

– Frank Pearl

Exnegociador de paz y exalto comisionado para la paz

– Roy Leonardo Barreras Montealegre

Exnegociador de paz y senador Partido U

Equipo Negociador de FARC en los Diálogos por la Paz

– Rodrigo Londoño Echeverri

Presidente del partido FARC

– Pablo Catatumbo

Exnegociador de paz y senador del partido FARC

– Pastor Alape

Exnegociador de paz y dirigente del partido FARC

– Julián Gallo Cubillos

Exnegociador de paz y senador partido FARC

– Victoria Sandino

Exnegociadora de paz y senadora del partido FARC

– Marcos Calarcá

Exnegociador de paz y representante del partido FARC

– Rodrigo Granda Escobar

Exnegociador de paz y dirigente partido FARC

Otras personalidades que suscriben:

– Abad Colorado Jesús

Periodista y fotógrafo documental

-Agudelo Yasmín

Veedora nacional REDEPAZ

-Alhach Ocampo Julián

Empresario

-Angarita Robles Mayerlis

Representante legal Narrar para Vivir

– Antequera José

Activista defensor de derechos humanos

-Aragón María Inmaculada

Socióloga

-Ardila Carlos

Representante Partido Liberal

– Arenas Ana Isabel

Consultora

– Argote Muñoz Álvaro

Presidente Polo Democrático

– Arias Cano MariaLeón

Actriz y Gestora

– Arévalo Julián

Decano Facultad de Economía Universidad Externado

-Arias Luis Fernando

Consejero mayor Organización Nacional Indígena de Colombia

– Arias Wilson

Senador Polo Democrático Alternativo

– Arias Fernández Mónica

Representante Legal Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de Paz OIAP*,

-Aristizabal Ricaute Gladys

Coordinadora Colectivo Nacional Restableciendo Derechos

– Avella Esquivel Aida Yolanda

Senadora Coalición Lista de la Decencia

– Ávila Martínez Ariel

Subdirector Fundación Paz y Reconciliación

– Barrios Alejandra

Directora Misión de Observación Electoral (MOE)

-Bedoya Betancur Yenny Astrit

Coordinadora Colectivo de Mujeres Tejiendo Red

– Bejarano Guzmán Ramiro

Columnista de opinión y abogado

– Bernal Luz Marina

Líder de las madres de las víctimas de los ‘falsos positivos’

-Bibiana Berrío

Redepaz Antioquia

-Bibliowicz Azriel

Escritor

– Bolívar Gustavo

Senador Coalición Lista de la Decencia

-Bonilla Edna

Profesora Universidad Nacional

-Bonnet Piedad

Escritora

– Borja Díaz Wilson Alfonso

Exrepresentante a la Cámara y dirigente político

– Botero Catalina

Exrelatora Especial de Libertad de Expresión de la CIDH/OEA y abogada

-Caballero Argaéz Carlos

Exministro de minas y energía

– Cabrera Mauricio

Economista

-Caicedo Carlos

Exalcalde de Santa Marta

– Cala Suarez Jairo Reinaldo

Representante Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC

-Calle Noreña Andrés

Profesor Universidad de Manizales

-Colón Rafael

Gral (r) y exdirector Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal

-Camacho Adriana Gladys

Consultora proyectos socioambientales

-Cano Arango Rosa Stella

Escuela de Paz del Eje Cafetero

– Cárdenas Jhon Jairo

Representante Partido U

– Carrascal Mafe

Activista política

-Carreño Carlos

Representante Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC

-Carvajal María Eugenia

Educadora

– Castilla Alberto

Senador Polo Democrático Alternativo

– Castillejo Alejandro

Docente Universidad de Los Andes

– Celis Luis Eduardo

Analista en temas de paz y conflicto armado

– Cepeda Castro Iván

Senador Polo Democrático Alternativo

– Cerón Ángela

Directora Iniciativa de Mujeres por la Paz

-Córdoba Marino

Presidente Afrodes

-Correa Gómez Humberto

Secretario de derechos humanos CGT

– Cristo Bustos Andrés

Senador Partido Liberal

-Cuervo Fernando

Presidente, Corporación Nuevo Arco Iris

– De Gamboa Camila

Profesora universitaria

-De la Hoz Yoemis Paola

Presidenta Asociación para el Desarrollo de la Mujer Urbana y Rural

– Díaz Uribe Eduardo

Exministro de salud y exdirector de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos

-Díaz Fabio Andrés

Investigador, Universidad de Rhodes, Sudáfrica

-Díaz Jaime

Director, Corporación Podión

– Duque Lisandro

Director de cine y columnista de opinión

– Dussan Jaime

Exsenador de la República y dirigente político

-Duzán María Jimena

Columnista Semana y directora Semana en Vivo

– Escobar Ángela María

Coordinadora Red de Mujeres Víctimas y Profesionales

-Escobar Luis Montero

Red Nacional en Democracia y Paz

– Estupiñan Liliana

Profesora universitaria

-Fajardo Sergio

Excandidato presidencial

– Fries Martínez Bertha Lucia

Víctima del atentado al Club El Nogal

– Galán Juan Manuel

Exsenador y dirigente político

-Gallego Marina

Coordinadora nacional Ruta Pacífica de Mujeres

– Garcés Córdoba Mariana

Exministra de cultura

– García Lidio Arturo

Senador Partido Liberal

– García Peña Daniel

Exalto comisionado para la paz y columnista de opinión

– García Realpe Guillermo

Senador Partido Liberal Colombiano

-Garzón Luis Eduardo

Exalcalde de Bogotá

– Gaviria Alejandro

Exministro de Salud

– Gil Andrés

Presidente Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina

– Gil Laura Gabriela

Directora Portal La Línea del Medio

-Girón Claudia

Defensora de derechos humanos

– Goebertus Estrada Juanita María

Representante Partido Alianza Verde

-Gómez Andrei

Director, Rodeemos el Diálogo

– Gómez Londoño Luis Ernesto

Exviceministro del Interior

-Gómez Yiya

Viva la Ciudadanía

-González Jorge Iván

Profesor Universidad Nacional

– González Arana Roberto

Historiador y profesor universitario

– González Benedicto de Jesús

Representante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

– González Posso Camilo

Exministro de salud e investigador

– González Roberto

Profesor universitario

-Guerrero Luis Guillermo

Director, CINEP

-Guerrero Rodrigo

Exalcalde de Cali

– Henao Juan Carlos

Expresidente de la Corte Constitucional

-Hernández Gerardo Andrés

Director, Transparencia por Colombia

– Herrera Botta Adriana

Empresaria

-Herrera Duque Diego

Presidente, Instituto Popular de Capacitación

– Hommes Rudolf

Exministro de Hacienda y columnista de opinión

– Hurtado María Cristina

Consultora

-Jaramillo Diana

Redepaz, Tolima

-Jiménez Álvaro

Campaña Colombiana contra las Minas

– Juviano Catherine

Periodista y activista social

– Kohon Mariela

Exasesora de la delegación de paz de las FARC y exdirectora de Justice for Colombia

– Lara Salive Patricia

Escritora y columnista

– Leal Buitrago Francisco

Profesor e investigador universitario

-Lenis Luis Fernando

Empresario

– León Magdalena

Socióloga y Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional

– Leyva Durán Álvaro

Exministro y exconstituyente

– López Alexander

Senador Polo Democrático Alternativo

– López Montaño Cecilia

Exministra de salud, exministra de medio ambiente

– López Obregón Clara

Exministra de Trabajo

– López Claudia

Dirigente del Partido Alianza Verde y exsenadora

– Lozada Vargas Juan Carlos

Representante Partido Liberal Colombiano

– Lozano Correa Angélica Lisbeth

Senadora Partido Alianza Verde

– Mantilla Ignacio

Exrector de la Universidad Nacional de Colombia

– Márquez Mina Francia Elena

Integrante del Proceso de Comunidades Negras y Ganadora del Premio Goldman de Medio Ambiente

– Martínez Diego

Integrante Comisión Jurídica constituida en las conversaciones de paz

– Marulanda Gómez Luis Iván

Senador Partido Alianza Verde

– Medina Uribe Henry

General (r)

– Medina Fernando

Académico y Consultor

-Medina Gallego Carlos

Profesor Universidad Nacional

-Mejía Claudia

Directora Sisma Mujer

-Mesa John Fernando

Redepaz, Antioquia

– Miranda Peña Katherine

Representante Partido Alianza Verde

– Mockus Antanas

Senador Partido Alianza Verde

– Monsalve Darío de Jesús

Arzobispo de Cali

-Moreno Néstor

Director, Corporación Córdoba Diversa

-Múnera Ruiz Leopoldo

Profesor, Universidad Nacional

– Muñoz Lopera León Fredy

Representante Partido Alianza Verde

-Murillo Luis Gilberto

Exministro de medio ambiente

– Navarro Antonio

Dirigente del Partido Alianza Verde y exsenador

– Navarro Xinia

Concejal de Bogotá

– Navas Talero Germán

Representante Polo Democrático Alternativo

-Nieves Herrera Celio

Concejal de Bogotá, Polo Democrático

– Orejuela Libardo

Exrector de la Universidad Libre del Valle

-Orgulloso Alberto

Director, Escuela Nacional Sindical

-Ossa Escobar Carlos

Excomisionado de paz y excontralor

– Pardo Alberto

Director MundiPaz

-Parra Ernesto

Director, Corfas

– Paz Carlos Arcesio

Empresario

– Parra Gabriela

Periodista

–Petro Gustavo

Senador Coalición Decentes

– Pizarro Rodríguez María José

Representante Coalición Decentes

– Quintero Calle Daniel

Exviceministro

-Quintero Criado Ufley

Director Ejecutivo Corporación Colombiana de Investigaciones Jurídicas, Económicas y Sociales – RESARCIR

– Racero Mayorca David Ricardo

Representante Coalición Decentes

– Ramírez Sandra

Senadora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

– Restrepo Álvaro

Director del Colegio del Cuerpo

-Restrepo Juan Camilo

Exministro de agricultura

-Restrepo Laura

Escritora

– Restrepo Manuel

Profesor Universitario UPTC

– Reyes Alvarado Yesid

Exministro de Justicia

– Ríos José Noé

Exviceministro y exnegociador de paz con el ELN

– Rivera Flórez Guillermo

Exministro del Interior

– Robledo Gómez Ángela María

Representante Colombia Humana

– Robledo Jorge Enrique

Senador Polo Democrático Alternativo

– Robledo Patricia

Docente Universitaria

– Rodríguez Roosevelt

Senador Partido de la U

– Rojas Jorge E.

Exsecretario de Integración Social

– Romero Marco

Director de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Nacional y director de Codhes

– Rozo Rengifo Juan Sebastián

Exministro de TICS

– Sáez de Ibarra María Belén

Directora de Patrimonio de la Universidad Nacional

– Salcedo Doris

Escultora

– Saldarriaga Óscar

Académico e investigador de la Universidad Javeriana

– Saldias Carmenza

Docente y Consultora

– Sanabria Luis Emil

Director de Redepaz

– Sanguino Páez Antonio

Senador Partido Alianza Verde

-Sánchez César Emilio

Mesa de derechos humanos y territorios del César

– Sánchez Gonzalo

Exdirector del Centro de Memoria Histórica e investigador universitario

– Sánchez María Eugenia

Casa de la Mujer

– Sánchez Olga Amparo

Casa de la Mujer

– Sanín José Luciano

Director de Viva la Ciudadanía

– Santiago Enrique

Integrante Comisión Jurídica constituida en las conversaciones de paz

-Sarmiento Clara

Redepaz, Valle

– Sarmiento Manuel

Concejal de Bogotá

– Serpa Horacio José

Senador Partido Liberal

-Serpa Uribe Horacio

Exconsejero de paz y exministro del interior

– Socarrás Reales Fredys Miguel

Exviceministro de Trabajo

-Toloza Campuzano Amparo

Representante legal ASOMUTCO Mujeres víctimas y trabajadoras del César

– Toloza Francisco Javier

Exvocero de paz

-Trujillo Guillermo

Empresario

– Ungar Bleier Elizabeth

Exdirectora de Transparencia por Colombia

– Valencia Agudelo León

Director Fundación Paz y Reconciliación

-Valencia Fernando

Director Conciudadanía

– Vargas Velásquez Alejo

Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz – Universidad Nacional

-Velandia Nelly

Presidenta ANMUCIC

– Velasco Luis Fernando

Senador Partido Liberal

-Velásquez Fabio

Presidente, Foro Nacional por Colombia

-Villa Martha

Directora, Corporación Región

-Wills María Emma

Exasesora del Centro Nacional de Memoria Histórica

 

[1] Comunicado de prensa del Consejo de Seguridad, Nueva York, 24 de enero de 2019: https://colombia.unmissions.org/comunicado-de-prensa-del-consejo-de-seguridad-sobre-colombia.

[2] Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16689738.

[3] Recuperado de: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-019-de-2019—Corte-Penal-Internacional-insiste-en-que-JEP-tenga-un-marco-legal-definido.aspx.

[4] Comunicado 019 de 2019: “Corte Penal Internacional insiste en que JEP tenga un marco legal definido”: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-019-de-2019—Corte-Penal-Internacional-insiste-en-que-JEP-tenga-un-marco-legal-definido.aspx.

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El socialismo y la segunda
 guerra fría

En 1901 se constituyó el Partido Socialista de América (SPA) liderado por el sindicalista Eugene Debs (1855-1926). Sus alas más izquierdistas, motivadas por el triunfo de la Revolución Rusa (1917), el acercamiento a la III Internacional (1919) y las pugnas partidistas internas, propiciaron el nacimiento del Partido Comunista de América y luego el Partido Comunista de los Trabajadores (ambos en 1919), aunque posteriormente se unificaron en el Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA, 1921).



Debs fue el primer candidato del SPA a la presidencia de los EEUU en 1904; en la década de 1920, William Z. Foster fue candidato del PCUSA, por varias ocasiones; en la década siguiente el candidato del mismo partido fue Earl Browder; en los setentas e inicios de los ochenta Gus Hall, quien lo dirigió desde 1959 hasta el año 2000, cuando murió; lo sucedió Sam Webb hasta 2014 y, desde entonces, John Bachtell. Desde fines de los ochenta, el PCUSA apoyó a los candidatos del Partido Demócrata.



Cuando en 1906, el economista y sociólogo alemán Werner Sombart (1863-1941) escribió su obra titulada ¿Por qué no hay socialismo en Estados Unidos?, lo atribuyó únicamente al individualismo capitalista de ese país y a las posibilidades de mejoras salariales y trabajo de las clases trabajadoras. Pero el análisis se quedó corto. Aunque Sombart no dio cuenta de ello, el SPA fue perseguido desde sus inicios; pero mucho más el PCUSA, obligado varias veces a la clandestinidad y frecuentemente infiltrado por agentes del FBI. Además, sus lideres, militantes e incluso simpatizantes fueron perseguidos en todos los tiempos y muchos de ellos, encarcelados.



Desatada tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la guerra fría alimentó una conciencia nacional anticomunista generalizada en los EEUU, de modo que cualquier izquierda de tipo marxista nunca adquirió un peso preocupante ni real, pese a que el fantasma de la subversión y del “comunismo” fue esgrimido continuamente para perseguir todo lo que semejara una influencia soviética o marxismo.



En América Latina la situación fue distinta. El marxismo y los partidos socialistas y comunistas crecieron en el siglo XX porque las condiciones sociales y laborales en la región, desastrosas para las amplias mayorías nacionales, unidas a la dominación de elites económicas oligárquicas y burguesas y la incursión imperialista en distintos momentos de la historia latinoamericana, tornaron favorables las ideas socialistas, pese a las represiones, persecuciones y marginaciones que también sufrieron en el tiempo los militantes y partidarios.



La tendencia social y antimperialista, pese a las adversidades, ha sido una constante en América Latina. Los gobiernos populistas clásicos en las décadas de 1930 y 1940 fueron atacados como “comunistas” en su tiempo y de igual modo los gobiernos identificados con el reformismo y el nacionalismo, igualmente. Ni qué decir de la Revolución Cubana (1959), del gobierno de Salvador Allende (1970-1973) o el triunfo del sandinismo en Nicaragua (1979). La guerra fría en América Latina significó intervenciones, desestabilizaciones, derrocamientos de gobiernos y dictaduras militares fascistas y violadoras de derechos humanos, como las que se impusieron en la región a raíz del golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile (1973).



Parecía que el derrumbe del socialismo en el mundo también superaba la época de la guerra fría. Hasta que llegaron los gobiernos progresistas, democráticos y de nueva izquierda, que abrieron un nuevo ciclo histórico en América Latina; pero a estos le siguió el actual ciclo de gobiernos de derecha y empresariales, de modo que, con su venia o acción directa, ha emergido en la región una segunda guerra fría, en la cual es visible el ataque directo a los gobiernos de Evo Morales (Bolivia), Daniel Ortega (Nicaragua) y, sobre todo, Nicolás Maduro (Venezuela) y, desde luego, Cuba.



Lo paradójico del momento histórico es que ya no solo inquieta la subsistencia de gobiernos “izquierdistas” en la región, sino el avance de las ideas socialistas en los propios EE.UU.



No puede ser más sintomático el documento The Opportunity Costs of Socialism (https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&id=2bd72d56a5&e=dc8a44e01e octubre, 2008), preparado por el Consejo de Asesores Económicos (CEA) del Presidente de los EEUU, destinado a demostrar que el capitalismo norteamericano es superior al “socialismo”, al que se lo compara con el viejo modelo de la URSS, pero también con la economía social de los países europeos nórdicos, todo confundido como “estatismo”.



La preocupación tiene ahora su lugar, porque en los EEUU han progresado aceleradamente las propuestas del senador Bernie Sanders sobre la universalidad y gratuidad de la salud, seguridad social y educación, protección a los trabajadores, al medio ambiente, y el incremento de impuestos para los ricos. Son propuestas comparables con el New Deal (tildadas de “comunistas” en su época) inaugurado por Franklin D. Roosevelt (1933-1945).



Inquieta el avance de la candidatura presidencial de Sanders para el 2020; pero, además, el renacer de ideas socialistas y hasta marxistas, particularmente entre los jóvenes de las nuevas generaciones, que es un fenómeno advertido por el CEA en ocasión del bicentenario del nacimiento de K. Marx (1818-1883).



Los argumentos presentados en el informe del CEA, que sirven para que el presidente Donald Trump tome decisiones de política interna e internacional, refuerzan la tradicional visión antisocialista y anticomunista del oficialismo norteamericano; y han sido la base para las expresiones del propio Trump, quien en varias oportunidades se ha pronunciado contra el socialismo, hasta afirmar que los EEUU nunca serán socialistas.



Pero la visión oficial del socialismo -o de lo que se cree que es- tiene, en las actuales condiciones históricas de América Latina una repercusión absolutamente peligrosa: el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, afirma que los EEUU se proponen crear una coalición internacional para lograr un cambio en la administración de Venezuela (en definitiva, derrocar al presidente Nicolás Maduro), pero agregó que “seguimos con atención a Cuba y Nicaragua” y, además, revalorizó a la Doctrina Monroe (“América es para los americanos”), lo cual provocó que el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, alertara a los países latinoamericanos sobre los alcances de semejante concepción.



En definitiva, América Latina queda advertida que los EEUU no aceptan ningún gobierno de tipo “socialista”, de modo que no solo es Venezuela el país en el que se concentra la atención. Pero esta segunda guerra fría tiene su contraparte en los mismos países latinoamericanos: en casi todos gobiernan fuerzas de derecha y algunos, como en Brasil, han declarado explícitamente su deseo de frenar a toda “izquierda”; en tanto el Grupo de Lima es una coalición al servicio de la nueva cruzada antisocialista y antiprogresista.



En Ecuador ni siquiera ha hecho falta acercarse al citado grupo, porque el gobierno de Lenín Moreno, con su giro enfocado a “descorreizar” a la sociedad e imponer el modelo empresarial de desarrollo, liquidó cualquier espacio para un proyecto de izquierda en el país.



Paradójicamente lo hizo contando con el respaldo de las izquierdas tradicionales, los marxistas pro-bancarios y una amplia gama de dirigentes de los movimientos sociales. Hoy todos procuran alejarse sin hacer mucho ruido. Sin esperar indicaciones, Moreno no demoró en reconocer como presidente interino de Venezuela a Juan Guaidó y lo recibió con honores en el país.



El peligro sobre América Latina está definido: no solo que revive el viejo americanismo para reforzar las acciones imperialistas, sino que los gobiernos derechistas de la región han encontrado la mejor oportunidad para respaldar sus políticas contra todo izquierdismo socializante. Es una situación histórica que obliga a repensar todas las estrategias y líneas de acción de las izquierdas latinoamericanas, si quieren sobrevivir como fuerzas alternativas al brutal desarrollo capitalista que ha sido puesto en marcha en la región.



 

Artículo original en Firmas Selectas de Prensa Latina 
[https://bit.ly/2NOkw5h]

Quito, 5/marzo/2019

Publicado enInternacional
Domingo, 10 Marzo 2019 05:34

Sanders conecta con los jóvenes

Sanders conecta con los jóvenes

La revolución del que fue rival de Hillary Clinton en las primarias demócratas sigue viva cuatro años después


Cuando lanzó su primera intentona a la Casa Blanca, en abril de 2015, Bernie Sanders era una rareza. Un senador independiente, autodeclarado socialista en un país que asociaba el término al comunismo, retaba a la perfecta candidata de manual, Hillary Clinton. Con el paso de los meses, el veterano izquierdista empezó a reunir multitudes en los mítines. Al grito de una “revolución política”, se estaba convirtiendo en un imán para los jóvenes y su éxito tomó tal envergadura que obligó a la campaña demócrata a virar a la izquierda.


Perdió las primarias ante Clinton, pero cambió el escenario. O, más bien, plasmó que el escenario había cambiado. Cuatro años después, Sanders vuelve a presentarse para derrotar a Donald Trump en 2020. Ahora tiene 77 años, su mensaje ya no resulta tan heterodoxo y se enfrenta a más de una docena de aspirantes, algunos tan progresistas como él. El viejo político de Vermont, sin embargo, mantiene su aureola.


Entre los votantes de entre 18 y 34 años, independientemente de su género o sus inclinaciones políticas, Sanders alcanzaba el 57% de popularidad el pasado diciembre, según la encuesta de Quinnipiac University. Su ratio de apoyo queda a años luz del 30% en ese mismo sondeo de la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, que también se ha lanzado a la carrera y representó durante años el gran referente del ala izquierda del Partido Demócrata. Sanders es, gracias también a que es más conocido, el segundo aspirante más valorado por los mileniales, solo superado por el exvicepresidente Joe Biden, moderado.


“Muchos votantes estadounidenses, pero los jóvenes especialmente, están descontentos con la política en el país y quieren un candidato que les parezca auténtico”, reflexiona Craig Varoga, estratega demócrata. “Bernie Sanders, lo ames o lo odies, es auténtico, no esconde en lo que ha creído a lo largo de toda su vida adulta. Además, muchas de sus ideas, como la sanidad garantizada o ayudar a los jóvenes a pagar su formación, tienen el apoyo de muchos demócratas, independientemente de la etiqueta política que se le quiera dar a esas posturas”.


El senador por Vermont anunció que se presentaba el pasado 19 de febrero y ese mismo día ya recaudó 5,9 millones de dólares, según comunicó su equipo de campaña, casi 20 veces más que Warren en su primer día o cuatro veces más que la senadora californiana Kamala Harris.


En seis días, según los datos publicados por The New York Times, ya contaba con 10 millones procedentes de 359.914 donantes cuya edad ronda los 30 años. El dinero, sin embargo, no siempre supone la clave, como bien muestra el caso de Hillary Clinton y su derrota en las presidenciales de 2016.


Las primarias demócratas decidirán si la batalla por derrotar a Donald Trump se libra con un mensaje más o menos escorado a la izquierda. Pero el hecho de que los dos aspirantes más queridos por los mileniales tengan 77 y 76 años —Sanders, con una importante derrota a la espalda, y Biden, con una vicepresidencia— evidencia que para seducirles no hace falta necesariamente ser joven, ni siquiera nuevo.

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