Miércoles, 18 Julio 2012 20:12

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay
La política externa norteamericana en América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían esperar  hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula todos sus aliados para intentar  revertir la decisión del ingreso de Venezuela [al Mercosur]. La cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por la influencia económica y política en América del Sur.
 
 

Los medios conservadores salieron a socorrer a los neogolpistas

 

1. No se pueden entender las peripecias de la política sudamericana sin tomar  en cuenta la política de los Estados Unidos para América del Sur. Los Estados Unidos todavía son el principal actor político en América del Sur y debemos comenzar por la descripción de sus objetivos.
 
2. En América del Sur, el objetivo estratégico central de los Estados Unidos, que, a pesar de su debilitamiento, continúa siendo la mayor potencia política, militar, económica y cultural del mundo, es incorporar todos los países de la región a su economía. Esta incorporación económica lleva, necesariamente, a un alineamiento político de los países más débiles con los Estados Unidos en las negociaciones y en las crisis internacionales.
 
3. El instrumento táctico norteamericano para alcanzar este objetivo consiste en promover la adopción legal, por los países de América del Sur, de normas de liberalización más amplia del comercio, de las finanzas y de las inversiones, de los servicios y de “protección” a la propiedad intelectual a través de la negociación de acuerdos en nivel regional y bilateral.
 
4. Éste es un objetivo estratégico histórico y permanente. Una de sus primeras manifestaciones ocurrió en 1889 en la 1ª Conferencia Internacional Americana, que se realizó en Washington, cuando Estados Unidos, que ya era la primera potencia industrial del mundo, propuso la negociación de un acuerdo de libre comercio en las Américas y la adopción, por todos los países de la región, de una misma moneda: el dólar.
 
5. Otros momentos de esta estrategia fueron el acuerdo de libre comercio Estados Unidos-Canadá,  el TLCAN (Área de Libre Comercio de América del Norte, que incluye además de Canadá a México); la propuesta de creación de un Área de Libre Comercio de las Américas –ALCA; y, finalmente, los acuerdos bilaterales con Chile, Perú, Colombia y con los países de América Central.
 
6. En este contexto hemisférico, el principal objetivo norteamericano es incorporar Brasil y Argentina, que son las dos principales economías industriales de América del Sur, a este gran “conjunto” de áreas de libre comercio bilaterales, donde las reglas relativas al movimiento de capitales, a las inversiones extranjeras, a la defensa comercial, a las relaciones entre inversores extranjeros y Estados serían no sólo las mismas, sino que permitirían la plena libertad de acción para las megaempresas multinacionales y reducirían al mínimo la capacidad de los Estados nacionales para promover el desarrollo, aunque sea desarrollo capitalista, de sus sociedades y de proteger y desarrollar sus empresas (y capitales nacionales) y su fuerza de trabajo.
 
7. La existencia del Mercosur, cuya premisa es la preferencia en sus mercados de las empresas (nacionales o extranjeras) instaladas en los territorios de Argentina, Brasil,  Paraguay y Uruguay en relación a las empresas que se encuentran fuera de ese territorio y que pretende expandirse en el intento de construir un área económica común, es incompatible con el objetivo norteamericano de liberalización general del comercio de bienes, de servicios, de capitales, etc., que beneficia  a sus megaempresas, naturalmente mucho más poderosas que las empresas sudamericanas.
 
8. Por otro lado, un objetivo (político y económico) vital para Estados Unidos es asegurar el suministro de energía para su economía, pues importa 11 millones de barriles diarios de petróleo, 20% de los cuales provienen del Golfo Pérsico, área de extraordinaria inestabilidad, turbulencia y conflicto.
 
9. Las empresas norteamericanas fueron responsables por el desarrollo del sector petrolífero en Venezuela a partir de la década de 1920. Por un lado, Venezuela tradicionalmente suministraba petróleo a Estados Unidos y, por otro lado, importaba equipamiento para la industria petrolera y los bienes de consumo para su población, inclusive alimentos.
 
10. Con la elección de Hugo Chávez, en 1998, sus decisiones de reorientar la política externa (económica y política) de Venezuela en dirección a América del Sur (principal, pero no exclusivamente, en dirección a Brasil), así como de construir la infraestructura y diversificar la economía agrícola industrial del país romperían la profunda dependencia de Venezuela con relación a Estados Unidos.
 
11. Esta decisión venezolana, que afectó frontalmente el objetivo estratégico de la política exterior norteamericana de garantizar el acceso a fuentes de energía próximas y seguras, se tornó aun más importante en el momento en que Venezuela se convirtió en el país con mayores reservas de petróleo, en un momento en que la situación del Oriente Medio es cada vez más volátil.
 
12. Desde entonces se desencadenó una campaña mundial y regional de los medios contra el Presidente Chávez y Venezuela, buscando demonizarlo y caracterizarlo como dictador, autoritario, enemigo de la libertad de prensa, populista, demagogo, etc. Venezuela, según los medios, no sería una democracia. Y crearon una “teoría” según la cual, aunque un presidente haya sido electo democráticamente, él, al no “gobernar democráticamente”, sería un dictador y, por lo tanto, podría ser derribado. Es más, ya hubo un intento de golpe en 2002 y los primeros líderes que reconocieron el “gobierno” que emergió de ese golpe en Venezuela fueron George Walker Bush y José María Aznar.
 
13. A medida que el Presidente Chávez comenzó a diversificar sus exportaciones de petróleo, principalmente a China, sustituyó a Rusia en el suministro energético de Cuba y comenzó a apoyar a los gobiernos progresistas electos democráticamente, como los de Bolivia y Ecuador, empeñados en enfrentar a las oligarquías de la riqueza y del poder, los ataques se duplicaron orquestados en todos los medios de la región (y del mundo).
 
14. Esto ocurrió a pesar de no haber dudas sobre la legitimidad democrática del Presidente Chávez, que desde 1998 disputó doce elecciones que fueron consideradas, todas ellas, libres y legítimas por observadores internacionales, incluyendo el Centro Carter, la ONU y la OEA.
 
15. En 2001, Venezuela presentó, por primera vez, su candidatura al Mercosur. En 2006, después del término de las negociaciones técnicas, el Protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado por los presidentes Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré y Nicanor Duarte, de Paraguay, miembro del Partido Colorado. Comenzó entonces el proceso de aprobación del ingreso de Venezuela por los Congresos de los cuatro países, bajo una cerrada campaña de la prensa conservadora, entonces preocupada con el “futuro” del Mercosur que, bajo influencia de Chávez, podría, según ella, “perjudicar” las negociaciones internacionales del bloque, etc. Aquella misma prensa que habitualmente criticaba al Mercosur y que abogaba por la celebración de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, con la Unión Europea, etc., en lo posible de forma bilateral, y que consideraba la existencia del Mercosur una traba para la plena inserción de los países del bloque en la economía mundial, empezó a preocuparse por  la “sobrevivencia” del bloque.
 
16. Aprobado por los Congresos de Argentina, de Brasil, de Uruguay y de Venezuela, el ingreso de Venezuela empezó a depender del Senado paraguayo, dominado por los partidos conservadores representantes de las oligarquías rurales y del “comercio informal”, que comenzó a ejercer un poder de veto, influenciado en parte por su oposición permanente al Presidente Fernando Lugo, contra quien intentó abrir 23 procesos de “impeachment” desde su asunción en 2008.
 
17. El ingreso de Venezuela en el Mercosur tendría cuatro consecuencias: dificultar la “remoción” del Presidente Chávez a través de un golpe de Estado; impedir la eventual reincorporación de Venezuela y de su enorme potencial económico y energético a la economía norteamericana; fortalecer el Mercosur y tornarlo aun más atractivo para la adhesión de los demás países de América del Sur; dificultar el proyecto permanente de Estados Unidos, de creación de un área de libre comercio en América Latina, ahora por la eventual “fusión” de los acuerdos bilaterales de comercio, de la cual el acuerdo de la Alianza del Pacífico es un ejemplo.
 
18. Así, el rechazo del Senado paraguayo a la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur se tornó una cuestión estratégica fundamental para la política norteamericana en América del Sur.
 
19. Los líderes políticos del Partido Colorado, que estuvo en el poder en Paraguay durante sesenta años, hasta la elección de Lugo, y los del Partido Liberal, que participaba del gobierno de Lugo, seguramente evaluaron que las sanciones contra Paraguay en consecuencia del “impeachment” de Lugo serían principalmente políticas, y no económicas, limitándose a que Paraguay no podrían participar eneuniones de Presidentes y de Ministros del bloque.
 
Después de esta evaluación, dieron el golpe. Primero, el Partido Liberal dejó el gobierno y se alió a los Colorados y a la Unión Nacional de los Ciudadanos Éticos – UNACE y aprobaron, en una sesión, una resolución que consagró un rito supersumario de “impeachment”.
 
Así, ignoraron el Artículo 17 de la Constitución paraguaya, que determina que “en el proceso penal, o en cualquier otro del cual pueda derivar pena o sanción, toda persona tiene derecho a disponer de las copias, medios y plazos indispensables para presentación de su defensa, y a poder ofrecer, practicar, controlar e impugnar pruebas”, y el Artículo 16, que afirma que el derecho de defensa de las personas es inviolable.
 
20. En 2003, el proceso de “impeachment” contra el Presidente Macchi, que no fue aprobado, llevó cerca de 3 meses, mientras el proceso contra Fernando Lugo fue iniciado y terminado en cerca de 36 horas. El pedido de revisión de constitucionalidad presentado por el Presidente Lugo ante la Corte Suprema de Justicia de Paraguay ni siquiera fue examinado, y fue rechazado in limine.
 
21. El proceso de “impeachment” del Presidente Fernando Lugo fue considerado golpe por todos los Estados de América del Sur y, de acuerdo con el Compromiso Democrático del Merscosur, Paraguay fue suspendido de la Unasur y del Mercosur, sin que los neogolpistas manifestasen ninguna consideración por las gestiones de los Cancilleres de la Unasur, a quienes recibieron inclusive con arrogancia.
 
22. En consecuencia de la suspensión paraguaya, fue posible y legal para los gobiernos de Argentina, de Brasil y de Uruguay la aprobación del ingreso de Venezuela en el Mercosur a partir del 31 de julio próximo. Acontecimiento que ni los neogolpistas, ni sus admiradores más fervorosos – Estados Unidos, España, el Vaticano, Alemania, los primeros que reconocieron al gobierno ilegal de Franco – parecen haber previsto.
 
23. Frente a esta evolución inesperada, toda la prensa conservadora de los tres países, y la de Paraguay, y los líderes y partidos conservadores de la región, partieron a socorrer a los neogolpistas con todo tipo de argumentos, proclamando la ilegalidad de la suspensión de Paraguay (y, por lo tanto, afirmando la legalidad del golpe) y la inclusión de Venezuela, ya que la suspensión de Paraguay habría sido ilegal.
 
24. Ahora, Paraguay pretende obtener una decisión del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur sobre la legalidad de su suspensión del Mercosur, mientras, en Brasil, el líder del PSDB anuncia que recurrirá a la justicia brasileña sobre la legalidad de la suspensión de Paraguay y del ingreso de Venezuela.
 
25. La política externa norteamericana para América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían aguardar hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula a todos sus aliados para intentar  revertir la decisión de ingreso de Venezuela.
 
26. En realidad, la cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por influencia económica y política en América del Sur y de su futuro como región soberana y desarrollada.
 
- Samuel Pinheiro Guimarães es diplomático brasileño y profesor del Instituto Rio Branco.
 
(Traducción: Silvia Beatriz Adoue para ALAI.)
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Miércoles, 18 Julio 2012 07:05

Todos los caminos conducen a Pekín

Todos los caminos conducen a Pekín
Durante siglos, las referencias a China y los chinos suscitaron en Occidente las emociones que seguramente sintió el escribiente Rusticello de Pisa cuando su compañero de celda, el veneciano Marco Polo, le platicaba de sus aventuras en los vastos dominios del emperador mongol Kublai Khan.


Publicado mucho antes de la invención de la imprenta de tipos móviles (que los coreanos conocían desde el siglo XI), el Libro de las maravillas del mundo (1299) fue el “primer estudio de mercado” del capitalismo naciente, y un best seller entre las potencias marítimas que se disputaban el control del mar Mediterráneo.


Hombres de Estado, mercaderes, geógrafos, eruditos, militares, poetas, teólogos y navegantes como Vasco da Gama o Cristóbal Colón quedaron embrujados con la obra de Polo, a quien algunos calificaban de “exagerado” por su inclinación a las grandes cantidades: “millones de costas”, “millones de soldados”, “millones de personas”, “millones de pájaros”.


De hecho, el Libro de las maravillas… fue también conocido como Il milione (El millón). Y el tiempo le dio la razón a nuestro héroe. Porque en China, los millones de unidades aturden: mil 400 millones de habitantes, seguro médico para mil millones, 76 millones de afiliados al Partido Comunista (PCCh), por no hablar de aquel departamento de 357 metros cuadrados que en Hong Kong se vendió en 175 millones de dólares.


El marxismo fue introducido en China por intelectuales como Chen Duxiu (1880-1924) y Li Dazhao (1889-1927), y nacionalizado por Mao Zedong (1893-1976) en las distintas modalidades que jalonaron los años heroicos: Guerra Popular, Gran Salto hacia Adelante, Revolución Cultural.


Que los chinos, en fin, inventaron el spaghetti. Mas poco se repara que en 1960, cuando en lugar del Islam fundamentalista los yanquis nos espantaban con el comunismo (y los filósofos franceses andaban lejos de las cínicas ocurrencias del posmodernismo), el humilde camarada Deng Xiaoping fue reprendido por el partido, por decir: “Da igual que el gato sea blanco o negro; lo importante es que cace ratones”.


A finales de los años 70, Deng fue nombrado líder máximo del PCCh y luego presidió el país entre 1981 y 89, periodo en que China emprendió las “cuatro modernizaciones” en economía, agricultura, ciencia y tecnología, y defensa nacional. Y para realizarlas, el PCCh delegó en su comité central de 300 personas (0.0004 por ciento de los afiliados), y el buró político de 24 (0.00003), la ejecución de tales objetivos.


A ojos vistas, “…poco democrático”. ¿Quién lo dice? ¿Las democracias fracasadas de Occidente, o el marxismo colapsado de anarquistas, comunistas, socialistas y trotskistas? Me parece que lo pertinente sería preguntar si los comunistas chinos, “por otras vías”, llegaron a la misma conclusión de Maquiavelo: jamás suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.


Una lectura desprejuiciada observaría que en China brotan y se retroalimentan las “mil flores” de Mao sin cesar: marxismo, leninismo, modernización, y los grandes desafíos de la llamada Triple Representatividad planteada por el presidente Jian Zemin (1993-2003): fuerzas productivas igual a hombres de negocios; cultura avanzada igual a infraestructura, e intereses fundamentales de la mayoría igual a democracia.


A China no se le puede ver ajustando el diafragma a la hipocresía y oportunismo de las corporaciones que lucran con la mano de obra barata de sus trabajadores ni con los análisis arrogantes y seudomarxistas del “humanismo” occidental. Estamos hablando de la potencia económica que empieza a condicionar todos y cada uno de los cursos de acción política del nuevo siglo, y de una sociedad organizada que alberga la población conjunta de Estados Unidos, Europa y América Latina.


En la época de Marco Polo, todos los caminos conducían a Roma, y en la actual acaban invariablemente en Pekín. ¿Nuevo “imperialismo”? En todo caso, sin intervencionismo, pero con fuertes inversiones que en países (Cuba, Brasil, Argentina, Ecuador, varios de África) garantizan el desarrollo económico y social, y sin los arrestos del Destino Manifiesto que, parafraseando a Bolívar, sembró el mundo de explotación y miserias en nombre de la libertad.


En los últimos cien años, tres generaciones de izquierda han cumplido tres veces 30 años, y andan medio descolocadas con aquellas palabras de Mao al tratar las “contradicciones en el seno del pueblo”: …aún no ha sido resuelta, en definitiva, la cuestión de quién vencerá: el socialismo o el capitalismo (1957).


¿Qué resta de la legendaria China, la feudal de Marco Polo, la revolucionaria de Mao? Sospecho que parte de la respuesta está en los ojos de los turistas que visitan la milenaria Ciudad Prohibida de Pekín. Cuando el guía les informa que, justamente allí, el “gran timonel” proclamó la República Popular el 1º de octubre de 1949, toman una foto y exclaman: ¡Guau!


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Denuncia Hugo Chávez plan para dividir a los militares venezolanos
Caracas, 14 de julio. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó este sábado al candidato opositor Henrique Capriles de falsificar un comunicado militar como parte de una estrategia seguida por la burguesía local, en complicidad con Estados Unidos, para tratar de dividir a las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB).


En un acto oficial de transmisión de mandos a los nuevos jefes del Comando Estratégico Operacional y del Ejército Bolivariano, el mandatario dijo que esa estrategia está dirigida a debilitar a las FANB, porque “les preocupa la unidad, la conciencia y el compromiso con la patria” de ese cuerpo militar.


Chávez puso de ejemplo un radiograma supuestamente enviado hace dos días por el ministro de Defensa a todos los efectivos castrenses, en el que se prohibía a los integrantes de las fuerzas armadas ver por televisión las declaraciones de Capriles.


Al referirse al tema, el presidente demostró que se trató de una falsificación, en la cual se modificó el texto de una comunicación transmitida el año pasado por el entonces titular de Defensa, Carlos Mata, sobre la unificación de los uniformes para las diferentes instituciones.


“Hay un delito”



“Este señor, aspirante a comandante en jefe de la fuerza armada, es irresponsable. Hay un delito en esto. Me veo obligado a denunciarlo ante ustedes, soldados”, aseveró Chávez, quien busca su segunda relección. Lo que hicieron, dijo, fue colocarle otro texto y publicarlo como si fuera nuevo.


Esas acciones van a continuar, añadió el presidente, quien llamó a la unidad de todos los militares para enfrentar esos ataques, pues “saben que en la FANB hay un hueso duro que roer”.


Chávez señaló que el engaño es práctica habitual entre los burgueses, y afirmó que “nos engañaron durante mucho tiempo, pero hoy estamos viviendo lo que es una verdadera democracia, protagónica y participativa.
“Los militares tenemos que participar en el proceso de construcción de una patria, debemos estar en la primera fila de los patriotas”, apuntó.


Asimismo, atribuyó a la manipulación de la oposición un supuesto comentario suyo, en el cual afirmaba que sólo quienes simpatizan con él pueden ser considerados venezolanos.


“Inventaron que yo dije que sólo los chavistas son venezolanos, frase que yo nunca pronuncié. Somos 30 millones de venezolanos y hasta aquellos que traicionan a la patria son venezolanos. Ojalá lo demuestren ante la patria”, subrayó.


Chávez dijo haber firmado con Argentina un memorando de cooperación militar tras la visita a Caracas del ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli. El acuerdo permitirá la capacitación e intercambio de tecnología.


“Esta revolución nos ha permitido, en una primera etapa, reconquistar la independencia nacional”, afirmó más tarde Chávez al hablar ante decenas de miles de personas en Barquisimeto, capital del noroccidental estado Lara, en su tercer acto multitudinario rumbo a los comicios del 7 de octubre.


Por su parte, el candidato opositor Henrique Capriles dijo en la región occidental de Falcón que la estrategia política del presidente Hugo Chávez en busca de su relección es promover la amenaza, el miedo y la división entre los venezolanos, al rechazar un discurso del gobernante bolivariano al sector militar.


Capriles señaló que un reciente mensaje suyo dirigido a la fuerza armada “cayó muy bien” en los cuarteles, a pesar de las críticas del mandatario sobre el discurso, difundido el jueves por la televisión privada. “Mis propuestas son de seguridad, de ofrecer unidad al país”, expresó.


Sobre las críticas de Chávez, indicó que no corresponde al comandante en jefe de la fuerza armada nombrar sucesor, sino al pueblo en elecciones.


Pl y Dpa

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Domingo, 15 Julio 2012 06:20

Miedo al futuro

Miedo al futuro
A cuatro meses de las elecciones en Estados Unidos, demócratas y republicanos pelean por el sistema de salud. Mejor dicho, pelean por el voto, usando como argumento el sistema de salud, dos candidatos a presidente que piensan parecido e hicieron más o menos lo mismo cuando les tocó actuar.


Esta semana la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, aprobó un proyecto de ley para anular la reforma sanitaria que el presidente Barack Obama había promulgado en el 2010 con el voto de los demócratas. Pero para anular la reforma haría falta la media sanción del Senado, donde los demócratas son mayoría, y por lo tanto difícilmente vaya a suceder. No importa, chisporroteos de la campaña. Para que se entienda: Mitt Romney, el candidato de los republicanos, dijo que la reforma sanitaria de Obama es un desastre y que lo primero que va a hacer si lo eligen presidente es firmar un decreto suspendiéndola. Inmediatamente después, agregó, se va a poner a trabajar con el Congreso para sacar una ley que la elimine definitivamente.


Pero Romney fue además gobernador de Massachussetts, estado que durante su mandato se convirtió en el pionero de la reforma sanitaria. La reforma del republicano Romney del 2005 luego fue replicada a nivel nacional por el gobierno demócrata en el 2010. Ambas reformas crean un sistema de gerenciadoras-reguladoras (“Exchanges”) a nivel estatal. Esas gerenciadoras obligan a las prepagas a aceptar personas con enfermedades preexistentes y les prohíbe elegir a sus clientes por nivel adquisitivo. Además crean un programa de subsidios progresivos para que la clase media baja (125 por ciento a 400 por ciento por encima del nivel de pobreza) pueda acceder a un plan y un sistema de multas para los empleadores y trabajadores que no se anoten en un plan de salud, ya sea en “Exchange” o para los más pobres el plan Medicaid.. Tanto la reforma de Obama como la de Romney crean paneles para evaluar los aumentos de precios y la calidad de los servicios. En ambos casos las gerenciadoras dividen los planes de salud en tres o cuatro categorías según el nivel de prestaciones, permitiendo que los usuarios comparen y elijan el que más les conviene, abriendo la competencia en un sector que funcionaba casi como una compañía eléctrica, donde el usuario medio tiene pocas posibilidades de elegir.


Para Obama, aprobar la reforma fue el mayor triunfo legislativo de todo su gobierno. Desde hace 75 años que los presidentes demócratas intentan aprobar una reforma como la que aprobó Obama. El último en intentarlo sin éxito fue Bill Clinton en 1993. La reforma sanitaria es también el rasgo distintivo de la gobernación de Romney, un republicano moderado que entonces gobernaba un estado tradicionalmente demócrata, a tal punto que es el bastión de la dinastía Kennedy. Hasta ahora sólo Hawai ha logrado una reforma comparable a la de Massachussetts, aunque no tan abarcativa. Pero ahora que Romney es el candidato presidencial y busca el apoyo de electorados mucho más conservadores, su discurso se acomoda a las circunstancias.


“Desafortunadamente la transformación del sistema de salud impulsado por Obama nos lleva en la dirección equivocada”, explica la página web de Romney. “La ley, de más de 24.000 páginas, depende de una densa red de regulaciones, costos, subsidios, impuestos, gerenciadores y paneles de control de calidad para darle al gobierno federal un control extraordinario sobre cada rincón del sistema de salud. Los costos son conmensurables: el plan de Obama agrega diez mil millones de dólares en nuevos costos médicos. Para pagarlos sube impuestos por cinco mil millones a un arco que va desde familias de clase media hasta innovadores fabricantes de instrumental médico y después recortó cinco mil millones del programa de salud para jubilados (Medicare).”


Pero se sabe, se hicieron muchos estudios al respecto, que el sistema de salud de Estados Unidos es el más caro del mundo y que varios países ofrecen coberturas más completas y mejor servicio a un precio considerablemente menor al que pagan los estadounidenses. También se sabe, porque se hicieron otro montón de estudios que así lo demuestran, que el sistema de salud pública estadounidense iba camino a la bancarrota porque nadie les ponía un techo a los precios que cobraban los prestadores y las aseguradoras. El sistema Medicaid para los pobres sufre por la crisis de desempleo y el desfinanciamiento de los estados, que son socios del gobierno federal. Mientras tanto, el sistema Medicare para jubilados padece el crecimiento en la expectativa de vida y la llegada a la mayoría de edad de su generación más numerosa, llamada “baby boom”, de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial.


Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, la reforma de Obama le va a ahorrar 138 mil millones de dólares al gobierno federal en los próximos diez años. ¿Cómo? Al extender la cobertura a 30 millones de estadounidenses agranda el mercado. Al generar competencia y regular los aumentos, se bajan los costos. Al imponer impuestos a los planes de salud más caros, a las empresas de salud que facturan más de cinco millones de dólares, y a los tratamientos de belleza estética como el bronceado artificial, se recauda más.


Entonces, ¿qué están discutiendo Obama y Romney? El mes pasado la Corte Suprema confirmó la legalidad de la reforma, puesta en litigio por 26 estados y numerosos individuos y representantes del Partido Republicano. Según explicó el presidente de la Corte, John Roberts, al anunciar el fallo, el principal tema a resolver había sido el poder del Estado de obligar a las personas a comprar cobertura médica a través de multas impositivas. Los litigantes dijeron que ninguna autoridad puede obligarlos a realizar una transacción comercial, como es la compra de un seguro médico privado. El gobierno contestó que necesitaba que las personas pudientes y saludables participen, para ayudar a las más necesitadas. Por cinco votos a cuatro, la Corte decidió que sí se podía cobrar la multa porque la multa era como un impuesto. Y como el gobierno puede cobrar impuestos y es el Congreso y no la Corte quien regula el comercio entre los estados, entonces la Corte decidió que, salvo algunas cositas, la reforma era legal, concluyó Roberts.


Mientras tanto algunos aspectos de la reforma entraron en vigencia. Por ejemplo, entró en vigor la prohibición a las prepagas de fijar un tope anual o de por vida a las prestaciones cubiertas por el seguro de salud. También rige la prohibición de rechazar clientes por condiciones preexistentes. Según la congresista demócrata Nancy Pelosi 19 millones de madres embarazadas ya se han beneficiado.


Pero acá viene el chiste. Las partes más importantes de la reforma, como el sistema de gerenciadoras estatales, recién arranca en el 2014. Por lo tanto hasta la fecha el único estado (además de Hawai) que goza de los beneficios de un “Exchange”, de libre competencia con topes, planes universales y cobertura obligatoria, con subsidios progresivos y una tasa de cobertura de cerca del 90 por ciento, es el estado de Massachussetts. gracias a la reforma que impulsó y promulgó Romney.


Pero nadie habla en la campaña de las similitudes y las diferencias entre la reforma de Romney y la reforma de Obama. Lo que se discute es la intervención del estado para subsidiar a los pobres en un país que les hace culto a las libertades individuales. Para Romney, no es lo mismo hacer algo en el pequeño estado de Massachussetts que extenderlo a lo largo y lo ancho del país. Lo explica así: “El plan de Obama era impopular cuando se aprobó y sigue siendo impopular, porque los ciudadanos estadounidenses reconocen que si el gobierno toma el poder sobre el sistema de salud, ese es el enfoque equivocado. Mientras el plan de Obama podrá generar nuevos derechos para los usuarios del sistema, solo empeora los problemas existentes. ¿Cuándo fue la última vez que un programa estatal masivo bajó costos, mejoró eficiencia o mejoró la consistencia de un servicio? El plan de Obama viola el principio básico de la medicina: No Harás Daño. (La reforma) hará de Estados Unidos un lugar menos atractivo para practicar la medicina, desalentará inversiones de innovadores en tecnología que salva vidas, y restringirá la libertad de elección de los consumidores”.


El plan de Obama no será del gusto de los innovadores empresarios y sus lobbistas en el gobierno que gestaron el sistema de salud más caro del mundo y lo ordeñaron hasta dejarlo a un paso de la bancarrota. Pero algo había que hacer por los millones de estadounidenses que no tienen seguro médico, por los millones que aún con seguro médico se funden porque la prepaga no cubre sus remedios y tratamientos, y por los millones en riesgo de perder su cobertura por el descalabro financiero en las cuentas de Medicare y Medicaid.


Este viernes en el New York Times, Peter Baker escribió que en esta campaña Romney y Obama se la pasan discutiendo el pasado. Obama hurga en el pasado empresario de Romney y Romney revive la batalla por la reforma sanitaria, esa que ya había ganado Obama, redondea el analista. Puede ser. No es un momento fácil para Estados Unidos, después de las guerras y la recesión. Se vienen tiempos difíciles, de decisiones complicadas para un país adicto a ganar. Por eso demócratas y republicanos se pelean reviviendo viejas peleas, como dos amantes que se aferran al pasado porque el futuro se abre y les da miedo.

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AL, campo de batalla en la lucha electoral de EU
Nueva York, 11 de julio. En lo que podría ser preludio de cómo las relaciones con América Latina formarán parte de la pugna electoral presidencial en Estados Unidos, el inminente candidato republicano, Mitt Romney, atacó al actual mandatario, Barack Obama, por minimizar “la amenaza” que representa el gobierno de Hugo Chávez para Estados Unidos por su relación con Irán.


El martes, Obama dijo que aunque siempre hay preocupación sobre el papel de Irán, los vínculos entre ese país y Venezuela no significan una amenaza para su país. En entrevista con la estación hispana America TeVe, el presidente indicó que “lo que el señor Chávez ha hecho en los últimos años no ha tenido un impacto serio de seguridad nacional sobre nosotros”.


Obama también defendió sus acciones en relación con La Habana. “Creo que debería haber una manera de que resolvamos este conflicto de 50 años con Cuba, pero eso involucra reconocer la libertad… liberar a prisioneros políticos y demostrar movimiento dentro de la isla. Nosotros hemos demostrado flexibilidad en remesas y en anular partes de la prohibición de viajes para miembros de familias, y creo que eso fue lo correcto. Mi esperanza es que el gobierno cubano empiece a reconocer que su sistema ya no está funcionando”.


Por supuesto, estas declaraciones fueron ampliamente difundidas por los republicanos, quienes una y otra vez han expresado su alarma de que Irán está ampliando sus relaciones con varios gobiernos izquierdistas en América –incluyendo Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador (aunque casi nunca mencionan a Brasil o Argentina)–, como parte de una estrategia antiestadunidense.


Hoy, en entrevista con el canal de noticias derechista Fox News, Romney respondió a Obama afirmando que está “asombrado y escandalizado por sus comentarios. Esto es Hugo Chávez, esto es Venezuela, que ha invitado a que entre Irán, a que entre Hezbolá. Hezbolá, por supuesto, siendo delegado de Irán, potencialmente tiene acceso a armas que podrían ser usadas en nuestra contra. Este es Chávez, que elogia el movimiento de la Revolución Bolivariana y está diseminando dictaduras y tiranía en América Latina. Este es Chávez, quien apoya a las FARC y otra actividad terrorista en naciones como Colombia, que son nuestros amigos”.


En lo que es una de las primeras batallas retóricas en torno a América Latina durante esta ronda electoral, Romney continuó: “La idea de que esta nación no representa una amenaza para la seguridad de este país es simplemente naif (ingenuo). Es una admisión extraordinaria de este presidente de que está completamente fuera de contacto con lo que ha ocurrido en América Latina, región que es crítica para Estados Unidos. El presidente necesita enfocarse en lo que está haciendo Chávez, lo que están haciendo los Castro. Ésta es gente que llama a actos terribles contra América, y sugerir que eso no es importante es un pensamiento muy mal guiado y mal dirigido de nuestro presidente

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Martes, 10 Julio 2012 18:10

¿Dónde quedó la primavera árabe?

¿Dónde quedó la primavera árabe?
Cada vez queda más claro que la tan promocionada “primavera árabe” no pasó de ser una estrategia publicitaria que encubriera los reales objetivos de los países que se autodenominan desarrollados.

Si miramos en el mapa y buscamos los países donde la estrategia dio resultados veremos que Túnez, país chico, ocupa un lugar muy importante, en la ribera del Mar Mediterráneo.

Se encuentra entre Argelia y Libia, dos países ricos en petróleo y en los que también hay uranio, minerales varios e incluso grandes reservas de agua, como las de Libia, país del cual europeos y estadounidenses se han apoderado de hecho, aunque no se reconozca así.

En Argelia se ha intentado promover un movimiento opositor importante, pero no se ha logrado. El presidente Abdelaziz Bouteflica ha contrarrestado los movimientos que han surgido hasta ahora. Argelia tiene mucho petróleo y ocupa el octavo lugar a nivel mundial en reservas de gas.

También tiene plata, cobre, fosfatos y todo lo que hay en el desierto del Sahara, cuyo territorio alcanza además a Túnez, Marruecos, Mauritania, Mali, Libia, Chad, Egipto y Sudán. Las enormes reservas de agua que se han descubierto en África, están bajo esos países.

Por eso también Costa de Marfil fue otro país en el que la “primavera árabe” tuvo éxito. Ocupa un punto estratégico en esa suerte de curva que hace África en el Océano Atlántico y está cerca de Nigeria, que se cuenta entre los países más poblados del mundo y tiene grandes reservas de gas y petróleo.

La pregunta que surge es por qué el cambio se extendió a Egipto, en circunstancias que el entonces presidente Hosni Mubarak era hombre cercano a Estaos Unidos y Europa. Las razones parecen estar en la cercanía del ejército egipcio con el estadounidense.

El general Tantaui, comandante en jefe de las fuerzas armadas egipcias, casualmente estaba en Estados Unidos cuando las protestas arreciaban y los miles de egipcios que se encontraban en la plaza Tahrir demandaban su destitución.

Tantaui sigue siendo el hombre fuerte y de confianza para el Pentágono y pocos días antes de que el nuevo presidente tomara posesión del cargo el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas se convirtió, por decreto, en el poder legislativo.

Esto determina que Mohamed Morsi, quien juró hace unos días como nuevo presidente de Egipto, tuviera de antemano poderes muy restringidos. Se pronostica que su gobierno entrará en crisis antes de cumplir un año.

Por eso en su toma de posesión hubo dos actos, un discurso ante la multitud reunida en la Plaza Tahrir, símbolo de la rebelión contra Mubarak, y otro cuando Morsi tuvo que prestar juramento ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, ahora un poder del Estado.

Morsi es un ingeniero graduado en Estados Unidos, pero eso no le ayuda porque pertenece a los Hermanos Musulmanes, lo que no es del agrado de Occidente, en especial de Washington, de ahí los pronósticos que se hacen sobre una pronta caída de su gobierno.

“Un record cruel e inusual”


Así se titula el artículo escrito por el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, que fue publicado hace unos días por el diario The New York Times y reproducido en otras publicaciones.

Es una crítica de fondo al rol que Estados Unidos está jugando a nivel mundial y la primera frase de este texto dice:”Los Estados Unidos está abandonando su papel como el campeón mundial de los derechos humanos”.

Destaca que el hecho de que funcionarios del gobierno de su país estén involucrados ”en el asesinato de personas en el extranjero, incluidos ciudadanos estadounidenses” son la prueba de hasta qué punto se ha extendido en su país la violación a esos derechos.

Como se recordará, un líder musulmán estadounidense fue muerto en Yemen por un ataque de un avión no tripulado y no hubo protesta ni intento de abrir un proceso por parte de ninguna entidad de Estados Unidos, pese a que se trataba de la ejecución sin juicio previo de un ciudadano de esa nacionalidad.

Carter estima que se ha producido un “abuso generalizado” de los derechos humanos en la última década y recuerda que fue “con el liderazgo” de su país que se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

Subraya que aunque esa Declaración se ha invocado por los defensores de los Derechos Humanos es preocupante que “las políticas de nuestro gobierno contra el terrorismo están violando por lo menos 10 de los 30 artículos de la declaración”.

Señala específicamente “la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes” y estima que la legislación que le ha dado al presidente de su país derecho a detener indefinidamente a sospechosos de estar asociados con terroristas o “fuerzas sociales”, le da “un poder demasiado amplio y vago”.

Critica también que se hayan cancelado las restricciones a la ley de vigilancia de Inteligencia Extranjera, porque eso permite “violaciones sin precedentes a nuestros derechos a la privacidad” debido “a las escuchas sin orden judicial”.

El ex presidente objeta el uso de los drones, que han causado la muerte de mujeres y niños inocentes, de la misma manera critica que se mantenga “el centro de detención de Guantánamo” donde la mayoría de los 169 prisioneros actuales “merecen su liberación, sin embargo tienen pocas posibilidades de obtener alguna vez su libertad”.

En uno de los últimos párrafos de su artículo, Carter señala que “en un momento en que las revoluciones populares están barriendo el mundo, los Estados Unidos deben fortalecer, no debilitar, las normas básicas del derecho y los principios de justicia enumerados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Y agrega “pero en vez de hacer un mundo más seguro, los Estados Unidos violan los derechos humanos más universales, lo cual incita a nuestros enemigos y distancia a nuestros amigos”.

Pero el gobierno estadounidense tiene otras preocupaciones, para Barack Obama lo más importante es ganar las elecciones y si lo logra, la prioridad para él será mantener la siempre codiciada supremacía a nivel internacional.

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, también criticó el uso indiscriminado de los aviones no tripulados por parte de Estados Unidos y urgió al gobierno de ese país a que legisle sobre esas “controversiales tácticas” que han causado tantas muertes de civiles.

Pero no hay indicios de que estén dispuestos a dejar el nuevo “juguete”, lo estamos viendo en Siria que es el objetivo actual en la búsqueda de un camino que los lleve a Moscú y Beijing

- Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.
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Lunes, 09 Julio 2012 06:30

Número uno

Número uno
Al celebrar su cumpleaños el pasado 4 de julio, Estados Unidos es una superpotencia a la que le gusta proclamarse número uno” en casi todo: desde la retórica oficial a la mitología popular cunde eso de que es el “mejor” país del planeta, el más libre, el más rico, el más avanzado, el más informado, en fin, como reiteró hace poco el presidente Barack Obama, “la nación indispensable en los asuntos mundiales”.


Estados Unidos puede congratularse de ser number one en varios aspectos, pero también en otros que nadie desea celebrar, mucho menos mencionar durante las pasadas fiestas patrias.


Aún es la primera economía del planeta (en tamaño) y, según el indice de desarrollo humano de la Organización de Naciones Unidas, ocupa el tercer lugar (empatado con los Países Bajos) en desarrollo socioeconómico, sólo detrás de Noruega y Australia en el mundo. Para nutrir su mito de que cualquiera puede “hacerla” en este país de oportunidades, puede señalar que aún es el país con el mayor número de millonarios (3.1 millones de 11 millones en total en el mundo, según un informe anual realizado para Merrill Lynch. Otro cálculo es que había 5 millones 263 mil hogares millonarios en 2011 de los 12.6 millones de hogares millonarios a nivel mundial, según Boston Consulting Group).


También algunos pueden festejar que este país es campeón en muchos otros asuntos; por ejemplo es número uno en producción de queso (un cuarto de la producción mundial), en consumo de cacao y de petróleo, así como en número de reactores nucleares… y el exportador de semen humano más grande del mundo, según Harper’s.


También es “número uno” en cosas que sus publicistas prefieren no ostentar, por ejemplo: más de 2.2 millones de personas en cárceles; tiene más gente enjaulada que el total combinado de 36 naciones europeas. Uno de cada 104 adultos estadunidenses está encarcelado. Uno de cada cuatro reos en el mundo está en una prisión de EU (Pew Center on the States). Más de 7 millones –uno de cada 33 estadunidenses– están bajo supervisión judicial (presos, con libertad condicional, o en un proceso judicial).


Es el país con la población civil más armada del mundo; tiene la tasa más alta de armas de fuego en manos civiles, con uno de cada cinco estadunidenses como dueño de un arma. Hay casi 300 millones de armas de fuego en manos privadas en Estados Unidos, equivalente a casi un arma por habitante.


Es número uno en gasto militar: EU dedica más recursos a sus fuerzas armadas que cualquier otro país: en 2011 su gasto militar fue de 711 mil millones; el resto del mundo combinado gastó un billón 26 mil millones. De los 10 países con los mayores gastos militares del mundo, EU representa 41 por ciento, (cifras y análisis de SIPRI).


Está batallando para ocupar el primer lugar entre los países más avanzados en nivel de desigualdad económica; ya goza del nivel de desigualdad de ingreso más alto de los 34 países que integran la OCDE. Según cifras de la CIA, Estados Unidos ocupa el número 39 de los países con mayor desigualdad en ingreso familiar (el número uno, Namibia, es el más desigual, y Suecia en el número 136 el más igualitario). Según esto, la superpotencia es más desigual que Camerún, Rusia, Irán, Nigeria y Nicaragua, aunque México le gana en desigualdad, ocupando el lugar 27. El uno por ciento más rico controla casi 25 por ciento del ingreso nacional, el porcentaje más alto desde 1928, según el Centro sobre Pobreza y Desigualdad.


Tiene el porcentaje más alto de menores de edad en pobreza entre los países avanzados (21 por ciento de los niños).


Padece los costos de salud más altos entre los países más avanzados: representa 17.6 por ciento del PIB y gasta 8 mil 233 dólares per cápita, más de dos veces el promedio de países de la OCDE.


Hay otros rubros en los que Estados Unidos no ocupa el primer lugar, ni cerca. Por ejemplo: en corrupción en el sector público ocupa el lugar 24 en la lista de percepciones de corrupción compilada por Transparencia Internacional.


Ocupa el lugar 47 en libertad de prensa, según Reporteros sin Fronteras (le ganan países como Sudáfrica, Ghana, Hungría, España y El Salvador. México está en el 149 de 179 en total).


Ocupa el décimo lugar en analfabetismo, muy detrás de Cuba, que ocupa el segundo a nivel mundial, según el Programa de Desarrollo de la ONU.


EU, pese a ser el campeón mundial en promover la “libertad económica” como valor fundamental universal, sólo logra el décimo lugar en ese rubro, según el informe anual de la institución conservadora Fundación Heritage (Hong Kong es el número uno). Peor aún, a pesar de presentarse como campeón del libre comercio, ocupa el lugar 38 en ese rubro, según la misma institución.


Y en términos de derechos civiles, Estados Unidos ocupa el lugar 46 (el más bajo de cualquier país con democracia desarrollada), según el Índice de Democracia 2010 del Economist Intelligence Unit, empatado con Italia, Sudáfrica, Francia y Hungría (Uruguay, Suecia y Canadá, empataron en primer lugar).


EU ocupa el undécimo lugar en felicidad, según el Instituto Earth de la Universidad Columbia, un cálculo mucho más serio de lo que su nombre indica, tomando en cuenta diversos factores socioeconómicos (Dinamarca, Finlandia, Noruega y otros ocupan los primeros lugares). México está en el lugar 24; Togo aparece como el menos feliz.


Aunque los analistas dicen que en términos objetivos son menos “felices”, en una encuesta de Ipsos 28 por ciento de los estadunidenses dicen estar “muy felices”, en lo que ocupan el sexto lugar, (empatados con Australia; pero México gana: 43 por ciento de su gente reportó estar “muy feliz”. El país menos feliz según el sondeo es Hungría.


A veces ser “número uno” no es algo que hay que celebrar.

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Lunes, 09 Julio 2012 06:26

La revolución no será televisada

La revolución no será televisada
El duelo de millones por la oportunidad perdida en la elección presidencial se torna en aquelarre democrático en el que se cruzan las viejas consignas de hace medio siglo con la performance. Edades e identidades divergentes que coinciden en ofrecer resistencia contra la imposición de un resultado electoral avalado por instituciones en las que cada día se cree menos. “¡IFE, cobarde, corrige el pinche fraude!” Todo junto es protesta global que congrega resentimiento y desilusión, pero también demanda de respeto cívico, exigencia de un país mejor.


Es una marcha sin convocatoria oficial, sin discursos que la justifiquen, sin boletines para la prensa. Cada quien expresa a su manera la indignación por un fraude que no está en las urnas, sino en las conciencias. Hay quien viene para repudiar a Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI a la presidencia. Hay quien viene a apoyar a Andrés Manuel López Obrador, el candidato de las izquierdas. Hay los más que, en realidad, les importan un carajo ambos políticos, y sólo quieren expresar su rabia porque les están jodiendo el presente y confiscando el futuro. Son objetivos similares que se distinguen en la sutileza de la consigna: “¡Es un honor luchar por Obrador!” no es lo mismo que “¡Es un honor joder al copetón!”. Es el rechazo a la enajenación televisiva y la denuncia de su maridaje con la política más conservadora.


Es sábado, y son miles y miles los que marchan en la capital del país y en al menos 16 ciudades (30 mil en Guadalajara, 13 mil en Monterrey). Se protesta también en Toronto, Vancouver, Berlín, Munich, Madrid. En las calles de la Ciudad de México se protesta en inglés, francés, italiano, portugués, alemán, ruso, chino, árabe y spanglish: “Can yu rid dis? Güi dont guan iu tu bi ouer president. Go aut!”.


Este movimiento no es de izquierda ni de derecha: es de sentido común. “La marcha es de los que asisten”, explica Anonymous. Y crece como la manta que avisa: “Váyanse acostumbrando, que esto apenas está empezando”.


El statu quo parece no inmutarse. Televisa ya hizo su trabajo y vuelve a su programación normal, la farandulización de la política, la trivialización como nota del día (“Peña, eres una bestia más del canal de las estrellas”). Por eso cubre la boda de un conocido comediante con una actriz en una iglesia a unas calles del Zócalo, en lugar de la movilización más grande hasta ahora tras la jornada electoral. Algunos contingentes no lo pueden resistir y llegan a la fiesta sin invitación (“La prole quiere mole”). Cámaras y reporteros de la farándula los ignoran. Imposible filtrar el audio por el que se cuela el grito de “¡Fraude, fraude, fraude!”. Como sea, la revolución no será televisada. Afuera, el repudio al fraude electoral, si no en las urnas, sí en el imaginario colectivo, en la memoria histórica. Por eso se rechaza la imposición de Peña Nieto, la complicidad de Televisa, la mediocridad del Instituto Federal Electoral.


Son demasiadas voces en un mismo grito. ¿Cuántas personas pueden marchar durante casi cinco horas desde el Angel de la Independencia hasta el Zócalo, esos cuatro kilómetros esparcidos por varias bocacalles? ¿Decenas o cientos de miles? No hay forma de calcularlo. Las columnas de manifestantes son una serpiente emplumada que repta por sobre las baldosas del centro histórico y luego regresa hasta morderse la cola. Circularidad de la protesta. El México profundo ha salido a conjurar la idea de un país común. Es el exorcismo de la historia, del recuerdo de un pasado que no puede ser peor de lo que avizora el corto plazo. Es el recuerdo de lo que viene.


No son #132 los que protestan. Son todos los demás. Es la doña que desatendió el puesto en el tianguis para venir a manifestarse. Es la ama de casa que se encuentra a sí misma en una pancarta. Son los meseros que retan al patrón del restaurante que cerró sus puertas por temor a la chusma, asomándose a los balcones para ondear banderas y levantar el júbilo de la muchedumbre. Es el burócrata que se incorporó a la marcha en cuanto pudo salir del trabajo. Es la mujer que arrastra sus 90 años en silla de ruedas y se resiste a morir sin conocer la democracia. Son las familias que vinieron a construir un país mejor. Son los niños que todavía no saben el alcance de sus propios pasos. Son los ancianos que ya saben dónde van a terminar. Son un nudo en la garganta.


¿Cuántas derrotas marchan hoy? Son los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XX: médicos, ferrocarrileros, maestros, estudiantes, guerrilla campesina y urbana. Son los desaparecidos de todo este tiempo. Son los mismos tránsfugas sociales que engendraron a estos imberbes que hoy marchan para restregarles que el mundo ya les pertenece a ellos. (Por ahí se ve a uno que otro yuppy extraviado de los ’80, mientras desde las aceras miran con recelo algunos beneficiarios del individualismo salvaje de los ’90, esos que se creyeron demócratas por votar a Vicente Fox en el año 2000 y que ahora traen de regreso al dinosaurio del que oyeron quejarse a sus padres.)


Hay lágrimas por tantas batallas perdidas, por las ideas clausuradas a fuerza de imposiciones, por las vías pacíficas negadas una y otra vez desde casi siempre. También se llora de emoción al ver a niños y niñas de entre 5 y 10 años dirigiendo a las masas que repiten sus protestas: “¡Queremos escuelas, no telenovelas!”. Se desgarra la memoria al ver los puños encanecidos, las historias que todavía marchan, así sea en muletas. Duele tanto este país.


Pero sólo lloramos los más grandes, que algo de eso vivimos, porque lo que abunda es la memoria histórica transformada en esperanza. Esta marcha la hacen los adolescentes y los veinteañeros que han decidido pasar lista de presente, alistarse en las filas de la indignación, romper con el marasmo de las pasiones anquilosadas de sus mayores, reivindicar para sí el presente como única vía para construir su propio futuro. Ellos nacieron en plena decadencia del PRI, no vivieron sus esplendores soportados en el autoritarismo, en la guerra sucia, en el asesinato de quien se resistió con tanta entereza, que se convirtió en una amenaza para el poder. Es puro instinto lo que los mueve. El que no brinque es porque ya está muerto. Por eso gritan y saltan y sonríen y se besan: el amor como máxima expresión de resistencia. “EPN, los medios son tuyos, pero las calles son nuestras.”


Esa es la mayor diferencia de este movimiento con cualquier otro visto en México desde 1968. Esta manifestación va mucho más allá de López Obrador. Es el rechazo a una imposición mediática, a la apropiación ciudadana de Televisa, creadora de patrones culturales que son la impronta social mexicana: “Que no te eduque La Rosa de Guadalupe”. (TV Azteca vendrá mucho después a beneficiarse del modelo, al que sólo le ha aportado vulgaridad.) Es la incredulidad en instituciones que debían ser garantes de la justicia social, de la moral política. Es el desencanto de una democracia prostituida a la que, pese a todo, aún se le brinda una oportunidad.


La plaza se llena sin convocatoria identificable, sin dirigencia evidente. La juventud es una Hidra, y cada cabeza es su propio líder. Los que marchan no vinieron a escuchar a nadie: están aquí porque quieren ser escuchados.


No hay templete ni organización que espere para pronunciar discursos. La marcha entra al inmenso espacio abierto del Zócalo para encontrarse que está sola en medio de la multitud. La gente entiende que cada uno es su propia manifestación y se agrupa en torno de las consignas que se comparten con el resto. La manifestación deviene en happening democrático, una performance política. No es una sola marcha ni es un solo mitin. Es cada familia que corea su indignación y su esperanza, sus conjuros contra el sexenio de miseria moral que se nos avecina. Es cada una del más de medio centenar de universidades del #YoSoy132 fusionada en contingente. Es cada grupo de amigos que quedó para sumarse a la resistencia colectiva. Es cada rabia individual que se acumula en voluntad de cambio. El cambio que tantos y durante tanto tiempo nos han negado.

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La Carta Magna es el destino, nuestro destino
Sucesos recientes marcan una trayectoria amenazadora, en forma suficientemente clara, que quizá valga la pena ver hacia el futuro unas cuantas generaciones, hasta el aniversario milenario de uno de los grandes hitos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos: la creación de la Carta Magna, la cédula de las libertades inglesas que le fue impuesta al rey Juan en 1215.


Lo que hagamos ahora mismo o dejemos de hacer determinará qué tipo de mundo recibirá al aniversario. No es una perspectiva atractiva –en buena parte porque la Carta Magna está siendo desgarrada frente a nuestros ojos.


La primera edición académica de la Carta Magna fue publicada en 1759 por el jurista William Blackstone, cuya obra fue una de las fuentes de la legislación constitucional de Estados Unidos. Fue intitulada The great charter and the charter of the forest, siguiendo las prácticas previas. Ambas cartas son altamente significativas hoy día.


La primera, la Carta de las Libertades, es generalmente reconocida como la piedra toral de los derechos fundamentales de los pueblos de habla inglesa –o como expresó Winston Churchill, en forma más amplia, “la carta de cualquier hombre que se respete así mismo en cualquier tiempo y cualquier tierra”.


En 1679 la carta se vio enriquecida por la ley de habeas corpus, oficialmente llamada “una ley para mejor aseguramiento de la libertad del sujeto y para prevenir el encarcelamiento allende los mares”. La versión moderna, más severa, es llamada “rendición” –encarcelamiento con fines de tortura.


Junto con buena parte de la legislación inglesa, la ley fue incorporada a la Constitución de Estados Unidos, la cual afirma que “el auto de habeas corpus no será suspendido” salvo en caso de rebelión o invasión. En 1961, la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que los derechos garantizados por esta ley fueron “considerados por los fundadores como la más importante salvaguarda de la libertad”.


Más específicamente, la Constitución garantiza que “ninguna persona (será) privada de vida, libertad o propiedad sin el proceso debido de la ley (y) un juicio rápido y público” por sus pares.


El Departamento de Justicia explicó recientemente que esas garantías han quedado satisfechas por deliberaciones internas en la rama ejecutiva, como informaron Jo Becker y Scott Shane a The New York Times el 20 de mayo. Barack Obama, el abogado constitucional de la Casa Blanca, estuvo de acuerdo. El rey Juan hubiera asentido con satisfacción.


El principio subyacente de “presunción de inocencia” también ha recibido una interpretación original. En el cálculo de la lista de ejecución de terroristas del presidente “todo varón en edad militar en una zona de ataque” es contado, de hecho, como “combatiente”, a menos que “haya conocimiento póstumo que pruebe su inocencia”, explicaron Becker y Shane. Esta determinación de inocencia posterior al asesinato es suficiente, actualmente, para mantener este principio sagrado.


Esto es sólo una muestra del desmantelamiento de “la carta de todo hombre que se respete a sí mismo”.


La Carta del Bosque que la acompaña es quizá incluso más pertinente hoy día. Demandaba protección del pueblo bajo o vulgo por el poder externo. Ese vulgo era la fuente de mantenimiento para la población en general –su combustible, sus alimentos, sus materiales de construcción. El Bosque no era la tierra llana. Era tierra cuidadosamente nutrida, mantenida en común, con riquezas disponibles para todos, preservada para generaciones futuras. Para el siglo XVII, la Carta del Bosque había caído víctima de la economía de materias primas, de la práctica del capitalismo y de la moralidad. Ya no protegida por cooperativas y por su uso, los comunes estaban restringidos a lo que no podía ser privatizado –una categoría que sigue reduciéndose ante nuestros ojos. El mes pasado, el Banco Mundial decretó que la multinacional minera Pacific Rim puede proceder en su caso contra El Salvador por tratar de preservar tierras y materias primas y comunidades contra la altamente destructiva minería de oro. La protección ambiental privaría a la compañía de ganancias futuras, un crimen según las reglas del régimen de derechos de inversionistas mal llamado “libre comercio”.
Éste es sólo un ejemplo de las luchas que se libran hoy en buena parte del mundo, algunas con violencia extrema, como en Congo, rico en recursos, donde millones de seres humanos han sido asesinados en años recientes para asegurar una reserva amplia de minerales para teléfonos celulares y otros usos, y, por supuesto, amplias utilidades.


El desmantelamiento de la Carta del Bosque trajo consigo una revisión radical de cómo los comunes son concebidos, capturada en 1968 por la influyente tesis de Garret Hardin, que asegura “la libertad en los comunes nos causa ruina a todos”, la famosa “tragedia de los comunes”. Lo que no es de propiedad privada será destruido por la avaricia individualista. La doctrina no carece de ser desafío. Elinor Olstrom ganó el Premio Nobel Memorial en Ciencias Económicas en 2009 por su trabajo para mostrar la superioridad de los comunes administrados por sus usuarios.


Pero la doctrina tiene fuerza si nosotros aceptamos el principio implícito de que los seres humanos están ciegamente impulsados por lo que los trabajadores estadunidenses, en la aurora de la revolución industrial, llamaron “el nuevo espíritu de la era, obtener riqueza olvidándose de todo menos de uno mismo” –doctrina que ellos condenaron amargamente como destructiva, ataque contra la naturaleza misma del pueblo.


Enormes esfuerzos se han dedicado desde entonces a inculcar “el nuevo espíritu de la era”. Grandes industrias dedicadas a lo que el economista político Thorstein Veblem llamó “fabricar deseos” –dirigir a la gente a “las cosas superficiales” de la vida, como el consumismo de modas” en las palabras de Paul Nystrom, profesor de mercadotecnia de la Universidad de Columbia.


De esa forma la gente puede ser atomizada, dedicada sólo a la búsqueda de ganancia personal y alejada de esfuerzos peligrosos, como pensar por su cuenta, unidos y desafiar a la autoridad.


Es innecesario pensar en los peligros extremos planteados por un elemento central de la destrucción de los comunes: la dependencia de combustibles fósiles, que plantea un desastre global. Se puede debatir acerca de los detalles, pero hay escasas dudas serias de que los problemas son demasiado reales y que en la medida que posterguemos su solución más terrible será el legado que dejemos a las próximas generaciones. La reciente conferencia de Río+20 es el esfuerzo más reciente. Sus aspiraciones eran pequeñas y su resultado irrisorio.


A la cabeza en enfrentarse a esta crisis, a lo largo del mundo, se encuentran las comunidades indígenas. La posición más firme ha sido tomada por el país que ellos gobiernan, Bolivia, el país más pobre en Sudamérica y, durante siglos, víctima de la destrucción de sus ricos recursos por occidente.


Después del ignominioso colapso de la cumbre de cambio climático global en Copenhague, en 2000, Bolivia organizó una cumbre de pueblos con 35 mil participantes de 140 países. La cumbre hizo un llamado para la severa reducción de emisiones y una Declaración de Derechos de la Madre Tierra. Ésa es una demanda clave de las comunidades indígenas de todo el mundo.


La demanda es ridiculizada por los occidentales sofisticados, pero a menos que podamos adquirir algo de la sensibilidad de las comunidades indígenas es muy probable que ellos rían al último –una risa de amarga desesperación.

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Domingo, 08 Julio 2012 05:29

Mate amargo

Mate amargo
Imposible saber desde acá lo que estará pasando por la cabeza del Pepe Mujica, pero seguro que estas últimas semanas no fueron fáciles.


En poco más de un mes perdió por paliza una elección interna, vio resurgir de las cenizas a su archirrival político, soportó críticas de su propio vicepresidente, a las que se montaron las de todo el arco opositor, y tuvo que aguantar la torpeza, deslealtad o falta de compromiso de un hombre de su riñón que ocupa un puesto clave en su gobierno, nada menos que el de canciller. Y todo eso le sucedió en gran parte por ponerle el pecho al sueño de Artigas de la integración regional, en un momento en el que muchos de sus compatriotas ven con recelo y desconfianza a sus aliados Argentina y Venezuela y dan a entender que prefieren políticas más cercanas al liberalismo económico que se referencia en Estados Unidos.


El 27 de mayo los candidatos de Mujica cayeron derrotados en la interna del Frente Amplio y como resultado se agigantó la figura de su principal rival interno, el ex presidente Tabaré Vázquez, cuya candidata Mónica Xavier (Partido Socialista) ganó con holgura las elecciones. Xavier sacó el 36 por ciento de los votos, contra el candidato de la línea interna de Mujica, Ernesto Agazzi (MPP), que sacó el 19 por ciento. El otro candidato que apoya a Mujica, Enrique Rubio (Vertiente Artiguista), sacó el 15 por ciento, mientras que Juan Castillo, el candidato comunista, sumó el 13 por ciento y los votos en blanco alcanzaron una cifra record de más del dieciséis por ciento.


Fue un resultado muy malo para el presidente uruguayo, teniendo en cuenta que en la interna del 2009 el MPP había ganado y Mujica se había llevado el 52 por ciento de los votos. El mes pasado, sumados los votos de Xavier con los votos en blanco, más de la mitad de los frenteamplistas expresaron su disconformidad con la conducción del presidente uruguayo.


“Y ya lo ve y ya lo ve, el presidente es Tabaré.” Ovacionado, aplaudido de pie, así ingresó Vázquez al Plenario Nacional del Frente Amplio para presenciar la asunción de su correligionaria socialista Mónica Xavier como presidenta de la coalición el sábado pasado en el Club Democrático de Florida.


Vázquez había dejado la presidencia uruguaya en el 2010 con un alto índice de popularidad, imposibilitado por la Constitución para competir por un segundo término. Pero el año pasado había anunciado su “retiro” de la política para apagar el fuego causado por las filtraciones de Wikileaks. Los cables habían revelado que Vázquez le había pedido ayuda a Bush para una eventual guerra contra Argentina y su odiado Néstor Kirchner por el conflicto de las papeleras sobre el río Uruguay.


En su discurso del sábado pasado, Mónica Xavier le agradeció y le dedicó su triunfo a Tabaré. Los periodistas se le fueron encima al ex presidente para preguntarle si el “retiro” había terminado. Dato no menor, ya que según las encuestas, Wikileaks y todo, hoy por hoy Vázquez es el político más popular de Uruguay.


“Estamos lejos de hablar de candidaturas, pero estoy aquí en este plenario del Frente”, dijo Vázquez a El País de Montevideo. Pícaro, comparó su participación en el plenario frenteamplista, del cual es miembro permanente, con “la vuelta de Progreso a la Divisional A” del fútbol uruguayo, club del cual es hincha.


Además de servir de escenario para la dramática reaparición de Vázquez, la elección interna impulsó la figura del otro rival interno de Mujica, el vicepresidente Danilo Astori, ex ministro de Economía de Vázquez y emergente del Partido Liberal que forma parte del Frente Amplio, llamado Frente Líber Seregni.


El Líber Seregni se impuso en la votación por partidos con el diecinueve por ciento, apenas por encima del MPP y el Partido Socialista. El margen fue mínimo, pero el crecimiento había sido importante y diversos medios uruguayos que siguieron el voto coincidieron en destacar que Astori salía fortalecido.


En este contexto se dio el golpe parlamentario a Lugo, la posterior decisión del Mercosur de suspender a Paraguay y, casi en un mismo acto, la de aprobar la incorporación de Venezuela como miembro pleno del organismo regional. Para Mujica, seguramente, el momento no fue muy oportuno.


Astori representa una línea de pensamiento. Como ministro de Economía impulsó sin éxito un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Por el contrario, fue y sigue siendo muy crítico de la asimetrías en el Mercosur entre los países más grandes y los más chicos. Habla mal de Chávez. Dentro de la alianza gobernante representa al sector más cercano al capital financiero. El año pasado se opuso a un impuesto a los latifundios impulsado por Mujica y los dos terminaron negociando.


En cambio, Almagro es otra cosa. El canciller Luis Almagro es del MPP, la línea interna de Mujica, y fue asesor de Mujica en el Ministerio de Agricultura durante el gobierno de Vázquez. Se lo suponía un incondicional del Pepe.


Pero fue Almagro quien dijo que la incorporación de Venezuela al Mercosur “no está firme” pocas horas después de que los presidentes de Uruguay, Brasil y Argentina lo anunciaran en la cumbre de Mendoza. También dijo que Mujica había sido presionado por la mandataria argentina Cristina Kirchner y su par brasileña Dilma Rousseff para hacerle un lugar en el Mercosur al país que gobierna Hugo Chávez.


Las declaraciones de Almagro explotaron en todo Uruguay. La oposición se hizo una fiesta. Se unieron para exigir una interpelación del canciller y pidieron su renuncia. Los Colorados anunciaron que retiraban sus representantes del Parlamento de Mercosur hasta que volvieran los suspendidos representantes paraguayos. Después se unieron con los Blancos y demandaron una segunda interpelación, esta vez para Almagro y el ministro de Defensa, por la presencia supuestamente no autorizada de militares venezolanos en Uruguay.


Envalentonado por los resultados de la interna, Astori usó la oportunidad para llevar más agua a su molino y salió a opinar, en medio de la tormenta, que la incorporación de Venezuela al Mercosur era una “herida” para los uruguayos.


Ante la andanada de críticas la primera reacción de Mujica fue la de un político. Dijo que mientras más pidieran la renuncia de Almagro, más se empecinaría en ratificarlo en el cargo. Pero no fueron muchas las voces que se escucharon en defensa del presidente. La que sí puso el pecho fue la senadora nacional, referente del MPP y mujer de Mujica, Lucía Topolansky, quien refutó las declaraciones de Almagro y ratificó el apoyo uruguayo a la incorporación de Venezuela.


Entonces los socialistas movieron sus fichas. Mónica Xavier, como flamante presidenta del Frente Amplio, visitó a Mujica para ratificarle que como presidente de la república seguía siendo el líder del proyecto político del Frente Amplio, y que como tal tenía todo el apoyo de ella y de toda la coalición. Dijo además que el tema Venezuela era “un tema superado”.


Quizá fue una forma elegante de recordarle a Astori que serán aliados, pero que él no representa a los socialistas, cuyo referente, ahora más que nunca, es Tabaré Vázquez. Y de paso advertirle a Astori una vez más que la postura anti Mercosur sigue siendo minoritaria dentro del Frente.


En realidad, la incorporación de Venezuela había sido aprobada por los cuatro países miembro de Mercosur en el 2006 y de vuelta en el 2009 y sólo faltaba la ratificación del Senado paraguayo. Pero según un ex alto funcionario del Mercosur, conocedor de la intrincada arquitectura legal que surge de los distintos tratados y protocolos firmados, no hacía falta el voto del Parlamento paraguayo. Es que los estatutos habían sido reformados, explicó la fuente, para que sólo haga falta la aprobación de tres de los cuatro países del Mercosur para aprobar nuevas incorporaciones. “Lo que pasó en Mendoza es que tomaron la decisión política”, me explica el experto. O sea, tenían el instrumento legal para actuar sin la aprobación de Paraguay, pero hasta ahora nunca lo habían usado.


Pero no era la letra chica del Mercosur lo que complicaba a Mujica y le hacía perder fuerza dentro del Frente Amplio. Su problema, decían sus críticos, era la relación con Argentina y Venezuela. Que negociara con los chavistas y los cortadores de puentes. Que eligiera mal a sus amigos. El jueves, el Pepe no aguantó más y salió a contestar.


Dijo que se sentía muy solo en la defensa de la relación con la Argentina. dijo que no es ninguna novedad que los argentinos son difíciles, pero son los vecinos que hay, que no se puede mover a Uruguay a otro continente, que hay que negociar, negociar y negociar y si no que alguien le mande la receta para hacer algo diferente. Dijo que los argentinos hicieron Punta del Este y gran parte del Uruguay, pero que lamentablemente cuando Argentina juega al fútbol con Alemania los uruguayos hinchan por Alemania. Les pidió a los uruguayos que cambien un poco esa mentalidad.


Respecto de Venezuela, Mujica aclaró que no está ingresando el chavismo al Mercosur, porque los gobiernos pasan, van y vienen. Dijo que lo que se aprobó es el ingreso de un país, un país con mucho petróleo que Uruguay necesita comprar, un país que demanda muchos alimentos que Uruguay necesita vender.


Imposible desde acá meterse en la cabeza del Pepe, pero uno se lo puede imaginar tomando mate en el patio de su rancho de Rincón del Cerro, mientras repasa lo que hizo bien y lo que hizo mal después de un mes bastante duro. Desde pequeñas cuestiones tácticas como ir a la interna con dos candidatos en vez de uno o no haber arreglado con los comunistas, hasta las grandes preguntas sobre cómo cohesionar el frente externo con el frente interno, y el largo plazo con las presidenciales del 2014. Podrá sentirse tranquilo por la salud del Frente Amplio, con figuras respetadas como Vázquez, Astori, Topolansky y Mónica Xavier, referente de la campaña para legalizar el aborto. Todos ellos le garantizan a Mujica que su formación política tendrá grandes chances de competir con éxito por el poder en los años venideros y así se podrán profundizar los cambios que se vienen realizando. Pero no habrá sido fácil para el Pepe digerir la derrota en la interna y la falta de apoyo a su política exterior.


Uno lo imagina en la puerta de su rancho como en esta foto de Gonzalo (foto), con la mirada perdida en el horizonte, buceando en su memoria. Con su recuerdo de prisionero tupamaro en tiempos de dictadura para darse ánimo, recordándose que ha salido triunfante de situaciones peores.
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