Domingo, 08 Julio 2012 05:26

El fin del fenómeno Obama

El fin del fenómeno Obama
Desde Toledo a Pittsburgh hay 400 kilómetros de carretera en los que esta semana se han expuesto algunos argumentos de la campaña electoral de Estados Unidos, se han reflejado algunas de las incertidumbres sobre su resultado y, por encima de todo, se ha certificado una realidad: el fenómeno Obama, esa gigantesca ola de afecto popular que sorprendió al mundo hace cuatro años, está moribundo, si es que no definitivamente enterrado ya. Por primera vez desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente se echó a la carretera el jueves y viernes en los Estados de Ohio y Pensilvania, ambos de enorme peso en las urnas, dispuesto a rememorar sus mejores momentos como apóstol de la esperanza, pero al final todo quedó reducido a un ejercicio rutinario de petición de voto.


Eso no es, necesariamente, un pronóstico electoral. Barack Obama tiene todavía combustible (y razones) suficientes para ser reelegido. Las encuestas aún le favorecen y la aritmética electoral sigue apostando a que obtendrá la victoria en noviembre. Pero, de hacerlo, lo conseguirá con armas muy distintas a las que utilizó en 2008. La mística, la ilusión, la euforia, la fe, todas aquellas cualidades extrapolíticas que encumbraron a Obama en su día, se han esfumado. Hoy el presidente norteamericano es un político convencional, mejor o peor que su contrincante –eso, el tiempo y los electores lo decidirán- pero tan mortal como él.

 
Después de tres años y medio de una presidencia irregular, con grandes éxitos, como la reforma sanitaria o la muerte de Osama bin Laden, y varias lagunas, especialmente el hecho de que el plan de estímulo económico de 2009 no obtuviera los resultados previstos, el desgaste de Obama se aprecia no sólo en las canas. Su oratoria se ha hecho monótona y poco convincente; su dialéctica –esencialmente, paremos a la derecha- resulta bastante rudimentaria. Y su mayor problema es que ese agotamiento se aprecia también entre sus seguidores, envueltos en un halo de melancolía por lo que pudo ser y no fue.


Desde que comencé a seguir a Obama, a mediados de 2007, nunca lo encontré entre una audiencia inferior a los varios miles, en bastantes ocasiones decenas de miles. En cuatro de los cinco mítines en los que participó durante la gira de esta semana, el público reunido apenas llegó a unos pocos centenares. Sólo en Pittsburgh, favorecido por el escenario juvenil de la universidad Carnegie Mellon, llegó a los 5.000, según las cifras oficiales distribuidas por su propia campaña.

 
Fue en ese último acto en el que pronunció la frase que define el actual momento de EE UU: “Si siguen confiando en mí como yo confío en ustedes y me apoyan en 2012, juntos sacaremos esta economía adelante”. Si siguen confiando en mí… ¿Se puede seguir confiando en él? ¿Pueden los trabajadores seguir confiando en Obama pese a que el desempleo se mantenga en el 8,2%? ¿Pueden los hispanos seguir confiando en Obama pese a que haya incumplido la promesa de hacer una ley de inmigración? ¿Puede la izquierda seguir confiando en Obama después de que ha mantenido abierto Guantánamo y ha multiplicado los mortíferos ataques indiscriminados con aviones sin tripulación? ¿Pueden los centristas independientes seguir confiando en Obama cuando se ha triplicado el déficit público? ¿Pueden seguir confiando en Obama los jóvenes, agobiados por sus deudas de estudios y frustrados por la falta de progresos en el desarrollo de energías limpias? ¿Pueden todos los que aspiran al sueño americano confiar en Obama con un futuro tan incierto en una economía que apenas crece al ritmo del 2%?

 
Obviamente, aquellos cuya respuesta a esas preguntas sea negativa tendrán que considerar también la alternativa que tienen en sus manos. Mitt Romney presenta sus propias y serias limitaciones, empezando por su propia indefinición. David Axelrod, el director de la campaña de Obama, ha dicho que el candidato republicano es “el personaje más secreto desde Richard Nixon”. Y no le falta razón. En relación con casi cualquier gran asunto de preocupación nacional, Romney no ha expresado hasta ahora más que vacilaciones o flagrantes contradicciones.


Pero esta gira era para definir al candidato Obama, no a Romney, y eso es lo que el presidente Obama ha tratado de hacer. Uno de sus razonamientos es el de “aunque queda mucho por hacer, estamos en el camino correcto”. Efectivamente, aunque jamás ha sido elegido un presidente con un índice de paro similar al actual, EE UU lleva 28 meses consecutivos después de que Obama heredase la peor crisis económica que se recuerda en ochenta años. Cómo él mismo se ha encargado de recordar insistentemente en Ohio, cuyo progreso está estrechamente ligado a la industria automovilística, su decisión de rescatar a las tres grandes compañías de coches basadas en Detroit ha permitido que éstas vuelvan hoy a obtener beneficios y a crear, aunque tímidamente, empleo. Mientras Obama daba ese paso, Romney publicaba en 2009 en The New York Times un artículo de título suficientemente explícito: “Dejemos caer a Detroit”.
 

Muchas de las personas que estaban en Maumee, en Sandusky o en Parma escuchando a Obama confesaron que votarían por el presidente como agradecimiento por haber salvado a la industria que les dio trabajo a sus padres, a ellos mismos y que confían que pueda dar trabajo también a sus hijos. Aunque otros factores influyen, por supuesto, en la votación, Romney se ha puesto muy cuesta arriba su triunfo en Ohio, donde ahora está por detrás de Obama por nueve puntos, según la encuesta más reciente. Y si no consigue ganar en Ohio, es difícil imaginar cómo puede conseguir la presidencia. Hay que recordar que las elecciones de EE UU no son elecciones nacionales; son 50 elecciones en otros tantos Estados, de los cuales 40 están ya prácticamente decididos a favor de uno o de otro candidato. Todo se juega en el terreno reducido de una decena de Estados, entre los que Obama tiene actualmente ventaja en ocho.


En todos los casos se trata de ventajas escasas que cuatro meses de campaña pueden aún hacer cambiar, pero para ello sería necesario que el rechazo al presidente fuese mayoritario y categórico, o bien que su rival consiguiese generar una fuerte corriente de ilusión. Ninguna de las dos cosas se dan en estos momentos.
 

Está generalmente establecido que las elecciones no las ganan los aspirantes sino que las pierden los gobernantes. Por si acaso, Obama se han encargado también en este recorrido por carretera de descubrir las presuntas intenciones de su rival: “Romney pretende bajar aún más los impuestos de los ricos a costa de recortar los presupuestos de educación y de retirar el apoyo a la investigación y la ciencia”. El presidente ha caricaturizado al candidato republicano como un millonario –“yo creo que él sí se podría permitir pagar más impuestos, ¿verdad?”- insensible a las dificultades de los trabajadores y heredero de la misma política económica que creó el desastre de 2008. “Romney es el regreso a un pasado que ya conocemos y que sabemos que fracasó”.

 
En contraste, Obama se presenta como el defensor de la clase media. “Creo en todas las fibras de mi ser que una economía fuerte no viene de arriba hacia abajo sino de la fortaleza de la clase media.


Cada día me despertaré pensando en ustedes y luchando para que cada uno de ustedes tenga las mismas oportunidades y en las mismas condiciones”. El presidente dice representar plenamente los auténticos valores americanos, no los de hacerse rico a toda costa, que son los que han predominado en los últimos años, sino los de “una sociedad que se preocupa por su vecino y en la que se ayudan los unos a los otros para progresar unidos”. “Fue así, unidos, como construimos la presa Hoover o el puente de San Francisco, fue así como llegamos a la Luna”.

 
Obama admite que no se ha conseguido todo lo prometido. “Es cierto que no hemos llegado a donde queríamos y que aún queda mucho por hacer”. Pero considera que buena parte de la responsabilidad de ello le corresponde a los propios republicanos. “No hemos encontrado mucha ayuda en Washington”, dice. El ejemplo más rotundo es el de la reforma sanitaria, usada por la oposición como el ejemplo más claro del supuesto proyecto socialista de Obama. El presidente llevaba algún tiempo sin hablar de ese asunto, que se había detectado impopular entre una mayoría de la población. Sin embargo, el Tribunal Supremo refrendó la semana pasada esa ley, las encuestas han empezado a girar marcadamente a favor de la iniciativa, y Obama manifiesta ahora su “orgullo” por haberla firmado.


La necesidad de un nuevo modelo de salud es clamorosa en EE UU. En Sandusky, Obama conversó con una mujer que, con lágrimas en los ojos, le contó que su hermana había muerto de cáncer hacía seis meses porque el seguro se había negado a cubrirle el costoso tratamiento de esa enfermedad. El presidente tiene motivos para presumir de ese éxito. Pero si apenas lo ha hecho hasta ahora es porque los encuestadores así se lo recomendaban.

 
También en eso Obama se ha convertido en un político común. La eficacia manda sobre la ideas, las prioridades electorales van por delante de todo lo demás. Entre los instrumentos útiles para la victoria que Obama tiene en sus manos está el de su propia posición. El autobús que trasladó a Obama por las carreteras de Ohio y Pensilvania llevaba grabado al frente y a los costados el sello presidencial, un emblema que todavía significa algo entre los norteamericanos. De color negro y aparatoso blindaje, ese autobús era en sí mismo un símbolo del poder de esta nación. Obama ha manejado ese poder atinadamente con una política exterior en la que se han combinado la fuerza y la paciencia, para que el país recuperara el prestigio perdido en la presidencia anterior. Sus compatriotas respaldan esa política, y esta es otra baza para el candidato demócrata. Pero queda mucha campaña por delante. Muchas cosas pueden ocurrir aún, y Obama ya no tiene la misma magia para sortear obstáculos. En 2008, John McCain tuvo que pelear contra un duende. Esta vez es una pelea de hombre contra hombre.


Por Antonio Caño Pittsburgh (Pensilvania - Estados Unidos) 7 JUL 2012 - 23:03 CET

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Sábado, 07 Julio 2012 07:30

Séptima carta a las izquierdas

Séptima carta a las izquierdas
¿A qué izquierdas me dirijo? A los partidos y movimientos sociales que luchan contra el capitalismo, el colonialismo, el racismo, el sexismo y la homofobia, y a toda la ciudadanía que, sin estar organizada, comparte los objetivos y aspiraciones de quienes se organizan para luchar contra estos fenómenos. Es un público muy amplio, sobre todo porque incluye a quienes llevan a cabo prácticas de izquierda sin considerarse de izquierda. Y, sin embargo, parece tan pequeño.


En las últimas semanas, las izquierdas han tenido la oportunidad de experimentar la riqueza global de las alternativas que ofrecen y de identificar bien las fuerzas de derecha a las que se oponen. Por desgracia, esta oportunidad ha sido desperdiciada. En Europa, las izquierdas estaban avasalladas por las crisis y urgencias de lo inmediato y, en otros continentes, los medios de comunicación ocultaban lo novedoso y de izquierda que flotaba en el ambiente.


Me refiero a la Conferencia de Naciones Unidas Río+20 y a la Cumbre de los Pueblos celebradas en Río de Janeiro. La primera tuvo lugar en Barra de Tijuca y la segunda en el parque de Flamengo. Eran pocos los kilómetros que separaban ambos eventos, pero había un océano de distancia política entre ellos. En Barra, se encontraban los gobiernos y la sociedad civil obediente, incluyendo las empresas multinacionales que cocinaban los discursos y organizaban el cerco a los negociadores oficiales. Allí la derecha mundial dio un espectáculo macabro de arrogancia y cinismo ante los desafíos ineludibles que plantea la sostenibilidad de la vida en el planeta. Ningún compromiso vinculante para reducir los gases del efecto invernadero, ninguna responsabilidad diferenciada para los países que más contaminan, ningún fondo para el desarrollo sostenible, ningún derecho de acceso universal a la salud, ninguna suspensión de patentes farmacéuticas en situaciones de emergencia y pandemias. En lugar de ello, la economía verde, el caballo de Troya del capital financiero para gestionar los bienes globales y los servicios que la naturaleza nos presta gratuitamente. Cualquier ciudadano con conciencia ecológica entiende que la manera de defender la naturaleza no es venderla y no cree que los problemas del capitalismo puedan resolverse con más capitalismo. Pero eso fue lo que los medios de comunicación llevaron al mundo.


Por el contrario, la Cumbre de los Pueblos fue la expresión de la riqueza del pensamiento y las prácticas impulsadas por movimientos sociales de todo el mundo para lograr que las generaciones futuras disfruten del planeta en, al menos, las mismas condiciones de las que disponemos.


Hubo millares de personas, centenares de eventos, un conjunto inagotable de prácticas y de propuestas de sostenibilidad. Algunos ejemplos: defensa de los espacios públicos en las ciudades que prioricen lo peatonal, la convivencia social, la vida asociativa, con gestión democrática y participación popular, transportes colectivos, huertos comunitarios y plazas sensoriales [1]; economía cooperativa y solidaria; soberanía alimentaria, agricultura familiar y educación para la alimentación sin el uso de agrotóxicos; nuevo paradigma de producción-consumo que fortalezca las economías locales articuladas translocalmente; sustitución del PIB por indicadores que incluyan la economía del cuidado, la salud colectiva, la sociedad decente y la prosperidad no asentada en el consumo compulsivo; cambio en la matriz energética basada en las energías renovables descentralizadas; sustitución del concepto de capital natural por la naturaleza como sujeto de derechos; defensa de los bienes comunes, como el agua y la biodiversidad, que solo permiten derechos de uso temporal; garantía del derecho a la tierra y al territorio de las poblaciones campesinas e indígenas; democratización de los medios de comunicación; tributación que penalice las actividades extractivas y a las industrias contaminantes; derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres; reforma democrática del Estado que elimine la pandemia de la corrupción e impida la transformación en curso del Estado protector en Estado depredador; transferencias de tecnología que atenúen la deuda ecológica.


Si quieren tener futuro, las izquierdas deben adoptar el futuro contenido en estas propuestas y transformarlas en políticas públicas.


Notas

[1] Se trata de un proyecto innovador cuya finalidad principal es atender a personas ciegas o con necesidades visuales especiales para promover, más allá de la visión, el aprendizaje a través de experiencias sonoras, táctiles y olfativas. (N. T.)


Boaventura de Souza Santos
Visão


Traducido por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.




Sábado, 07 Julio 2012 07:26

La nueva cara de la izquierda paraguaya

La nueva cara de la izquierda paraguaya
Mirando a cámara y con el tema “Let it Be” de fondo, el conductor de su programa de televisión de la mañana de un canal privado de Paraguay se dirigió sin rodeos a su audiencia: “Luego de treinta y dos años de haber ingresado a estos estudios para ser alguien en los medios, me despido para aceptar el generoso ofrecimiento de presentar una precandidatura a la presidencia”. El que hablaba ese día, 9 de abril pasado, era Mario Ferreiro, una cara voz tan conocida en Paraguay como la de Fernando Bravo en la Argentina. “La gente sabe quién soy: un ciudadano común con un pensamiento de izquierda”, decía mientras iban pasando imágenes suyas con un semblante más joven que sus actuales 52 años.


Hace tan sólo tres meses, Ferreiro se postulaba como uno de los seis precandidatos por el Frente Guazú (Guazú significa “grande”), un conglomerado de izquierda al que pertenece Fernando Lugo, el destituido presidente. Hoy, este hombre de los medios mantiene su candidatura y pide pragmatismo y rapidez frente a un nuevo escenario político. “El Frente Guazú debe reorganizar todas sus fuerzas progresistas. Antes teníamos un proyecto de alianza con el Partido Liberal Radical Auténtico, pero éste nos traicionó y entonces estamos en la búsqueda de ampliarnos con bases sociales y gremiales”, señala en diálogo con Página/12 desde Asunción.


La estrategia de los movimientos y agrupaciones de izquierda es la de consensuar una lista única en el Senado encabezada por Lugo. El ex presentador de televisión recomendó a sus correligionarios que por falta de tiempo sea Lugo y un equipo de cuatro personas quienes decidan el candidato presidencial. Eso, en caso de que Lugo finalmente no sea restituido en el cargo, posibilidad que el ex mandatario ha desestimado. Al respecto, Ferreiro ve por delante un camino con escollos: “Tendrían que votar su restitución los mismos parlamentarios que lo echaron. Los recursos que presentamos ante la Justicia ordinaria fueron ampliamente rechazados. Vamos a seguir luchando en otros niveles, por ejemplo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.


Hace quince días, una mayoría de legisladores liberales, colorados y oviedistas condenó a Lugo en un juicio express a dejar la silla presidencial, acusándolo de mal desempeño de funciones y responsabilizándolo por un enfrentamiento entre campesinos y policías que dejó 17 muertos, cuya investigación aún no ha arrojado responsables.


Ferreiro, al igual que el ex obispo al momento de hacer oficial su postulación, no cuenta con una trayectoria política. Sus ideas políticas se remontan al Partido Revolucionario Febrerista (socialista). El nombre de esa formación refiere a la Revolución de Febrero de 1936 que dio paso al gobierno de Rafael Franco, en el que se aprobaron leyes sociales como la jornada laboral de ocho horas y se anularon aquellas que restringían la actividad política y sindical.


Hoy, el que se aferra a la presidencia es otro Franco: Federico. Nunca disimuló, sentado en el banco de vicepresidente, sus ansias de ocupar el cargo de Lugo. Lo enfrentó desde el comienzo. Y asumió en su relevo para evitar una guerra civil, según dijo con hipocresía. Es la estrategia de generar miedo. Ferreiro afirma que los paraguayos temen repetir las historias de violencia. Eso explicaría por qué Lugo acató la decisión del Congreso sin más y por qué se ven pocos focos de resistencia de las bases sociales. “Paraguay ha tenido una tradición de guerras civiles y golpes de Estado que está instalada en el inconsciente colectivo, venimos de abuelos y de padres que hablan de matanzas entre hermanos. Es muy difícil pedirle a la gente que se manifieste sin sentir aquel antiguo miedo de las grandes represiones”, afirma Ferreiro y agrega: “Por otro lado, hay una apatía generalizada a toda actuación política, en las encuestas se constata que la gente cree que, venga quien venga, todo va a ser igual”.


Como símbolo de estos tiempos, uno de los lugares en donde sí hubo manifestaciones en apoyo al presidente destituido fue en la sede de la Televisión Pública. “La gente entendió que era un espacio para defender frente a la concentración de medios”, destaca Ferreiro. “Pero ya está en manos de los golpistas y de a poco irán modificando la programación hacia una menos comprometida.” Ferreiro, un conductor de televisión que conoce la cocina de los medios privados, señala el potencial del canal del Estado: una emisora que llevaba tan sólo un año en el aire y que rompía con el relato masivo de descalificación a Lugo que proponían los sectores de derecha. Ferreiro dice que estableció una posición de apoyo al proceso liderado por Lugo desde adentro de los medios corporativos privados. Fue también columnista del conservador diario ABC Color. Desde esos espacios dijo que respeta el proceso político de Venezuela, siendo que Chávez hace tiempo se volvió una obsesión de la derecha paraguaya.


Ferreiro propone una ley de medios como la de Argentina. “Es el debate que tendría que darse en Paraguay: la única forma de contestar a ese relato masivo de un solo sector es democratizando los medios. ¿Si estamos cada vez más lejos de esa discusión? No lo creo. Hay un sector de la población que va a votar por las propuestas progresistas y va a permitir que ese debate llegue al Parlamento.”


El ex comunicador es el mejor posicionado en la interna del Frente Guazú, que comparte con Miguel López Perito, ex jefe de Gabinete; Esperanza Martínez, quien fuera ministra de Salud; Fernando Camacho, presidente del partido Encuentro Nacional; Luis Bareiro Spaini, ex ministro de Defensa, y Sixto Pereira, senador del movimiento Tekojoja. Un sondeo de la consultora Ati Snead, publicado por el diario Ultima Hora el 29 de mayo, mostró que Ferreiro lideraba las preferencias con un 42,7 por ciento de apoyo, mientras que López Perito se ubicaba en segundo lugar, con un 7,1 por ciento de respaldo.


Las autoridades del Tribunal Superior de Justicia Electoral afirmaron por estos días que las elecciones previstas para abril de 2013 no serán adelantadas. Si resulta el candidato del Frente Guazú, Ferreiro deberá competir con el más probable ganador de las primarias liberales, Blas Llano (presidente del partido), y el hombre que más suena entre los colorados, el empresario ganadero Horacio Cartes.


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“La izquierda debe unir gestión y emoción”
El primer gran debate abierto de la decimooctava edición del Foro de San Pablo tuvo como tema los gobiernos progresistas y de izquierda. En el curso de las amplias discusiones quedó reflejada la preocupación de muchos delegados por la estabilidad de esos gobiernos y el modo de desarrollo que ofrecen o pueden ofrecer frente a la hostilidad de los modelos liberales. Desde Panamá y Palestina, pasando por Honduras, Venezuela, Uruguay, Puerto Rico, hasta Brasil o México, los participantes mostraron una honda preocupación sobre la forma en que el progresismo puede implementar sus políticas sin exponerse a la decapitación liberal. Un delegado de Palestina afirmó con visible temor que, allí donde se vaya, “el liberalismo bloquea los cambios mundiales o nacionales”. El otro gran tema consistió en encontrarle una respuesta a esa gran incógnita que consiste en saber en qué fase de su historia se encuentra el modelo liberal tomando en cuenta todas las crisis que lo han azotado en los últimos años. Quienes lo dieron por agonizante o muerto reconocen que no es así, pero tampoco encuentran en el horizonte un modelo para retratar el estado actual. Página/12 dialogó en Caracas con el analista Juan Carlos Monedero, ex consejero del presidente Hugo Chávez y lúcido pensador de los planteos que la izquierda debe hacerse en estos tiempos de dudas.


–Los participantes de este foro, al mismo tiempo que celebran la existencia de gobiernos progresistas, se preguntan qué hacer frente al modelo ultraliberal que sigue en pie pese a las hecatombes que provocó y lo afectaron.


–La izquierda tiene un terrible problema de reflexión. Hay problemas para los cuales no tenemos respuesta. Por ejemplo, cuáles son las relaciones entre los movimientos sociales y los gobiernos; cómo actúa un gobierno que puede acceder a los aparatos del Estado sin que ello signifique que tenga realmente el poder; cómo gestiona el Estado heredado con el Estado en construcción; cuál es el nuevo sujeto de transformación; qué ocurre cuando la clase obrera sigue existiendo, pero ya no se deja representar. Creo que la izquierda puede encontrar respuestas a estas preguntas en foros de este tipo. El gran reto de la izquierda es ver cómo se traducen las diferentes luchas por la emancipación para encontrar el hilo que las una.


–Hace años que la izquierda tiene una gran capacidad de análisis, una extrema lucidez en su diagnóstico. Sin embargo, incluso en uno de los peores momentos del liberalismo, la izquierda no consigue plasmar una acción de impacto global. ¿Por qué?

–Ocurre que la izquierda siempre ha movilizado con sueños. Los grandes lemas de cambio social de la izquierda que tanto han emocionado a la población son un poco huecos: tierra y libertad, pan y trabajo, socialismo o muerte, etc., etc. Estas ideas son elementos amplios, pero no terminan de concretarse. Por paradójico que parezca, hoy en días los únicos que son políticamente incorrectos son los actores de la derecha: Berlusconi en Italia, Sarah Palin en Estados Unidos, Esperanza Aguirre en España, etc. Son sujetos capaces de apelar a las emociones. Por eso cuando el capitalismo está en crisis la salida más fácil que encuentra es la fascista. Y esto se debe a que la izquierda no termina de entender que tiene que ser capaz de unir la emoción y la gestión. La izquierda necesita renovar las emociones y terminar de concretar las alternativas. Vivimos en un mundo en transición donde lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar. Tenemos que hacer teoría no sobre la base de lo que queremos sino de lo que no queremos. Esto representa una ventaja teórica. Los modelos tradicionales se rompieron: la Unión Soviética se hundió, el mundo del trabajo se transformó, los Estados nacionales variaron y las ideologías se difuminaron. Los marcadores de certeza se tornaron líquidos y por eso tenemos dificultades para concretar otras cosas en una alternativa que se plasmará a medida que se construye. Considero importante teorizar sobre una izquierda flexible que vaya construyendo sobre la base de lo que no queremos el gran mosaico de lo que deseamos. Estamos en una encrucijada teórica donde no nos valen los viejos elementos, no nos valen los viejos partidos políticos, no nos vale el modelo de asalto al poder ni mucho menos el modelo de gestión humanista de un capitalismo en crisis como lo hace la socialdemocracia. Como diría Marx, es un momento para regresar a la biblioteca e intentar aportar modelos que orienten.


–Pero todas estas búsquedas que usted expone no alejan el poderío de una oligarquía dispuesta a todo para mantenerse. El sistema no se acabó. Acaso hoy el liberalismo es más frágil o se reforzó con la crisis. ¿Qué es una auténtica estrategia de izquierda para un momento como éste?


–Ludovico Silva decía que si los loros fuesen marxistas serían marxistas ortodoxos. Yo diría: ni Marx, ni menos. Marx nos da mucha luz, pero hay que leerlo con la luz actual. No sabemos si la crisis del capitalismo va a ser la última. Una filosofía de la historia tiene el problema de pretender que el futuro está escrito, lo que no es real. La izquierda no terminó de ver la enorme capacidad de adaptación del sistema capitalista. Sabemos que cada vez que hay una crisis el abanico de respuesta que tiene el sistema se estrecha. De la última gran crisis de los años ’70 el capitalismo salió con la explotación de la naturaleza, la explotación de los países del sur y la explotación de las generaciones futuras mediante el déficit. Esos tres elementos se agotaron. Lo que sí sabemos hoy es que las respuestas del sistema se estrechan. El sistema global tuvo que regresar al origen y exacerbar la explotación dentro de casa. También sabemos que, según las cifras más optimistas, hay 75 veces más dinero que riqueza. Y esa mentira funciona mientras el capital financiero decida seguir jugando a la mentira. En cuanto dice “nos paramos, esto es mentira”, todo se cae. Eso es lo que ha ocurrido ahora. El sistema financiero se dio cuenta de que la brecha entre el dinero y la riqueza es tan grande que no se va a poder pagar. De allí, insisto, la importancia de este foro y de América latina. No me canso de repetir que la salvación del planeta o viene de América latina o no viene de ningún lado. Europa está exhausta, China no quiere, Estados Unidos tampoco quiere y Africa no puede. América latina es el continente que ha sufrido el problema neoliberal y lo ha superado. Es el continente que tiene la memoria de lo que es el modelo neoliberal y, además, tiene la memoria de los pueblos originarios, que recuerdan la necesidad de respetar a la Pachamama. Esa conjunción de memoria ancestral y de memoria a corto plazo del modelo neoliberal sitúa a América latina como un lugar central para encontrar las alternativas.


–En los debates del foro hemos visto una gran preocupación de la gente por el futuro de la gobernabilidad de los gobiernos progresistas. Hay una mezcla de miedo y ansiedad.


–El problema radica en que los gobiernos actuales de cambio tienen que gestionar el aparato estatal heredado y las presiones actuales. Ahí hay un conflicto porque los movimientos sociales que auparon en América latina a los gobiernos de transformación a menudo reclamaban también una parte de ese modelo pasado. ¿Quién se encarga entonces de las nuevas demandas? ¿Y de qué se trata? Acaso de reactivar un modelo de consumo que la gente considera perdido, o acaso reconstruir la realidad. Los problemas actuales que tienen Evo Morales, Correa, Cristina Fernández de Kirchner responden a esos problemas mal resueltos entre la gestión del pasado, la gestión del presente y la del futuro. Creo que sería un error apoyarse en un movimiento social para ofrecerle solamente lo que el modelo anterior dejó de prometerle. Así se estaría construyendo lo que hizo Margaret Thatcher. Satisfacer las bases de la demanda social sin educar con los nuevos valores de la alternativa que queremos construir puede provocar aquí lo que pasó en Europa: la izquierda construyó la sociedad de clases medias, pero después esas clases medias patearon la escalera para que los que vinieran detrás no tuvieran más oportunidades. Esas clases medias se convirtieron en nuevos propietarios sin ideología. Por eso es esencial un trabajo de traducción entre los diferentes sujetos que portan la emancipación.

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Jueves, 05 Julio 2012 18:28

Un dragón en el patio trasero

Un dragón en el patio trasero
La crisis política en Paraguay y sus repercusiones en la región, desplazaron la visita del primer ministro chino, Wen Jiabao y la renuncia del principal cargo del Mercosur, a un segundo plano de la agenda informativa. China mostró que está dispuesta a jugar fuerte incluso en la principal zona de influencia de Estados Unidos.
 
 
Las polémicas a raíz del golpe en Paraguay, la suspensión del país del Mercosur y el ingreso de Venezuela no consiguen disimular las dificultades del bloque, aquejado por las consecuencias de la crisis mundial y el ascenso de China como potencia global. La alianza está paralizada porque lo que conviene a unos perjudica a los otros.
 
Expresión de las dificultades fue la renuncia del embajador Samuel Pinheiro Guimarães, Alto Representante General del Mercosur, en la reciente cumbre en Mendoza. En su carta-relatorio de despedida traza un lúcido análisis sobre la realidad actual del bloque.
 
Señala que la crisis económica en Europa y Estados Unidos y el ascenso de China generan un enorme flujo de capitales hacia el sur que “erosiona los vínculos comerciales intra-Mercosur que son el principal cimiento del proceso de integración”. La desindustrialización, señala, es una de las peores consecuencias y debe ser enfrentada utilizando los recursos de la exportación de commodities.
 

Expansión gradual

 
En uno de los párrafos más polémicos, Pinheiro asegura que la Unasur “no puede ser la piedra fundamental para la construcción del bloque económico de América del Sur” porque Chile, Colombia y Perú firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos lo que imposibilita la construcción de políticas regionales de promoción del desarrollo.
 
Por eso cree que el bloque regional debe ser formado “a partir de la expansión gradual del Mercosur”, incluyendo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Guyana. Los últimos deberán contar con condiciones de ingreso especiales por su bajo nivel de desarrollo y el interés político que tienen para la región.
 
Para avanzar, dice el embajador, el bloque debe aumentar de forma significativa la coordinación política y la cooperación económica. “La característica central del Mercosur son las asimetrías”, que provocan tensiones políticas. Apuesta por una fuerte expansión de los recursos del Fondo para la Convergencia Estructural para favorecer a los más pequeños, que hoy cuenta con apenas 100 millones de dólares anuales.
 
Quizá el momento más luminoso de su carta sea el párrafo 34: “En un mundo multipolar, en crisis, con grandes cambios de poder, no es del interés de ningún bloque o de ninguna gran potencia la constitución o el fortalecimiento de un nuevo bloque de Estados, en especial si son periféricos. Cualquier gran potencia considera más conveniente negociar acuerdos con Estados aislados, en especial si son países subdesarrollados, más débiles económica y políticamente”.
 
Sólo a los miembros del Mercosur les interesa su bloque. Sin embargo, cuando fue creado en 1991 no fue concebido como organismo para apoyar el desarrollo sino como unión aduanera para promover el libre comercio. La propuesta de Pinheiro consiste en que llegue a ser capaz de impulsar un desarrollo regional armonioso y equilibrado, eliminando las asimetrías y construyendo una legislación común de modo gradual.
 
Este viraje es necesario porque las respuestas de los países industrializados a la crisis son “una verdadera suspensión, en al práctica, de los acuerdos de la OMC negociados en la época de hegemonía del pensamiento neoliberal”. Si el Mercosur no da estos pasos, “podrá sobrevivir pero siempre de modo claudicante y no se transformará en un bloque de países capaz de defender y promover sus intereses en este nuevo mundo que surgirá de las crisis que vivimos”. El diagnóstico hecho por uno de los más destacados intelectuales de Brasil apunta que el mundo está ingresando en un período de creciente proteccionismo, de ahí la necesidad de formar bloques con fuerte comercio interior.
 

China se anima

 
Wen Jiabao, primer ministro chino, visitaba la región cuando se producía el golpe en Paraguay. El momento álgido de su visita a Brasil, Uruguay y Argentina, fue la videoconferencia que mantuvo desde Buenos Aires el lunes 25 con Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mujica.
 
Según la agencia china Xinhua el primer ministro hizo tres propuestas: fortalecer la confianza mutua y la comunicación estratégica con el Mercosur, duplicar el comercio para 2016 llevándolo a 200.000 millones de dólares, además de las inversiones y la cooperación financiera y tecnológica, y fomentar las relaciones bilaterales en el campo de la educación y la cultura (Xinghua, 25 de junio de 2012).
 
La propuesta de Wen Jiabao fue interpretada por sus interlocutores como lo que realmente es: una vasta alianza estratégica que incluye también un tratado de libre comercio China-Mercosur. A destacar que se aprovechó que Paraguay estaba por ser suspendido del Mercosur, ya que no tiene relaciones con China. Dos días después ofreció una importante disertación en la CEPAL, en Santiago de Chile.
 
Su propuesta dirigida a América Latina y el Caribe consiste en “combatir el proteccionismo”, “profundizar la cooperación estratégica” y abrir nuevos mercados con el objetivo de que el intercambio comercial bilateral “supere los 400.000 millones de dólares en el próximo lustro” (Xinghua, 26 de junio de 2012). Propuso la creación de un fondo de cooperación al que China hará un aporte inicial de 5.000 millones de dólares y una línea de crédito de 10.000 millones del Banco de Desarrollo de China para la construcción de infraestructuras.
 
Además propuso una amplia cooperación agrícola y establecer un mecanismo de reserva alimentaria de emergencia de 500 mil toneladas destinado a contingencias naturales y ayuda alimentaria, incluyendo la instalación de centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícolas.
 
La oferta china luce tentadora en momentos en que el Mercosur atraviesa enormes dificultades. La CEPAL elaboró un documento titulado “Diálogo y cooperación ante los nuevos desafíos globales” donde analiza las posibilidades que se abren a la región ante el ascenso chino. Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de CEPAL, señaló en el prólogo que la región está ante una oportunidad histórica para dar un salto en infraestructura, innovación y recursos humanos, o sea “traducir la renta de los recursos naturales en formas variadas de capital humano, físico e institucional”.
 
Para dar se salto debe atraer inversión directa de China que le permita diversificar las exportaciones. De los más de 40 apartados que incluye el documento, uno debería ser especialmente atendido por los países de América del Sur: hacia 2030 dos tercios de la población de clase media vivirán en la región Asia-Pacífico frente a sólo el 21 por ciento que lo harán en Europa y América del Norte.
 
En consecuencia, la clase media asiática se transformará en “mercado clave para los alimentos, confecciones de mayor calidad, turismo, fármacos, servicios médicos, retail y artículos de lujo”, lo que permitirá que América Latina diversifique sus exportaciones y les sume valor agregado. Agrega que la internacionalización del renminbi puede beneficiar a la región ya que China se convirtió en su segundo socio comercial.
 

Por una agenda regional

 
Entre las conclusiones se destaca que el ascenso de China permite a la región sudamericana prolongar el ciclo favorable de términos de intercambio que vive desde 2003. “Si no se aprovecha bien el momento, podría acentuarse el proceso de reprimarización exportadora, estableciendo modalidades renovadas del vínculo centro-periferia”.
 
La CEPAL apunta la necesidad de establecer una “agenda regional concertada de prioridades”, que supere las iniciativas unilaterales. O sea, lo decisivo es lo que denomina como el “desafío interno”. En este punto decisivo, el análisis de Samuel Pinheiro y de la CEPAL coinciden plenamente. Sin embargo, la guerra comercial entre los miembros del Mercosur sigue siendo un factor de desestabilización.
 
Las divisiones a menudo escalan de la economía a la política. El ingreso de Venezuela decidido en la cumbre de Mendoza provoca reacciones encontradas. Es el tipo de problemas al que alude Pinheiro: falta de confianza mutua, falta de visión estratégica, predominio de las cuestiones locales por sobre las generales y del corto plazo sobre el largo, incapacidad de comprender los cambios globales. En otras palabras, es el predominio de la “pequeña política”. Lo que está en juego es demasiado importante y no todos parecen comprenderlo.
 

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
Miércoles, 04 Julio 2012 17:54

Lecciones mexicanas para la izquierda

Lecciones mexicanas para la izquierda
Tan cierto es que cada proceso electoral es diferente –dependiendo de la coyuntura, la historia, la cultura democrática y la relevancia geopolítica de cada país- como que de todos ellos se pueden extraer enseñanzas interesantes que, en su justa medida, deberían servir como aprendizajes políticos globales, sobre todo en un mundo como el actual, marcado por la interdependencia.
 
En este sentido, la izquierda no debe dejar de analizar los comicios celebrados en México el pasado domingo, caracterizados fundamentalmente por tres cuestiones: la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su regreso a la presidencia de la mano de Peña Nieto; la nueva derrota de López Obrador y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en su afán de constituirse en alternativa a la derecha; la pujanza durante toda la campaña –incluso durante parte importante del último sexenio- de la sociedad civil organizada como verdadero motor de oposición y de construcción de propuestas.
 
Así, y en función de estas tres características principales, también queremos destacar tres lecciones, tres enseñanzas que este proceso electoral nos ofrece: En primer lugar, las derechas definen estrategias cada vez más unitarias y agresivas. La situación de crisis generalizada y la visibilización crecientemente notoria de grietas en el sistema, hace que las derechas busquen  la unidad como premisa de alcanzar la victoria, utilizando para ello todos los medios a su alcance. El producto Peña Nieto fue la apuesta de la derecha en estos comicios, llegando al punto de que incluso partidarios y mandatarios del partido gobernante (PAN, también de derechas) apoyaran al candidato del PRI, al ser el único capaz de asegurar la victoria.  Además, utilizaron sistemáticamente a los medios de comunicación hegemónicos (Televisa y TV Azteca) para construir una imagen desde la más pura mercadotecnia, sin fisuras en el mensaje trasladado a la ciudadanía; por si fuera poco, y para evitar sorpresas como en 2006 (se tuvo que llegar a un fraude electoral masivo), se han tomado las medidas oportunas para adulterar el voto de múltiples maneras, como no ha dejado de denunciar la oposición. En definitiva, esta es la derecha que nos estamos encontrando y con la que nos vamos a encontrar, unida, agresiva, nerviosa, antidemocrática, y golpista cuando la ocasión lo merece.
 
En segundo lugar, la estrategia de la izquierda partidaria de plantear un mensaje centrista le deslegitima como alternativa, a la vez que no le permite alcanzar el gobierno. Así, López Obrador y el PRD, en vez de definir una verdadera agenda de transformación para México, han planteado un giro hacia la derecha, concertando con ésta a través de compromisos públicos con el empresariado y otros poderes fácticos, con la intención de presentarse como alternancia responsable y creíble, a través de propuestas huecas de contenido político como la revolución amorosa, eje central de la campaña. Si los virajes a la derecha han sido históricamente errores estratégicos, caminos de ida pero no de vuelta, largos tránsitos por tierras de nadie –ni la derecha confía ni la izquierda asume el giro-, hoy en día, con la crisis civilizatoria que nos atraviesa, esos errores se convierten en el alejamiento permanente de los y las que están abajo y a la izquierda.
 
En tercer lugar, ha sido la sociedad civil organizada la protagonista de la confrontación con la derecha, y no el PRD. A las luchas indígenas, feministas, de maestros y maestras, de campesinos y campesinas, se han sumado durante la campaña las reivindicaciones estudiantiles, convirtiéndose el movimiento #yosoy132 en el verdadero protagonista de la misma, en su campaña rotunda en contra del regreso del PRI al gobierno, rompiendo incluso la dictadura mediática de los mas media a través de las redes sociales. El PRD ha querido patrimonializar este y otros movimientos sociales, pero sin participar con ellos ni asumir la diversidad de sus agendas. Así, ha entendido que estos movimientos deberían ser sus correas de transmisión en su pretensión presidencial, en vez de entender que es precisamente al revés, que son los partidos quienes deben entender las lógicas emancipatorias de largo recorrido, la importancia de hacer crecer la contestación ciudadana más allá de lo electoral, y lo estratégico que es entonces articularse en la diversidad, asumiendo responsabilidades y compromisos explícitos en la defensa de agendas realmente emancipadoras.
 
En definitiva, en esta crisis sistémica que estamos viviendo, y ante una derecha que se revuelve como gato panza arriba, el análisis de la realidad mexicana nos enseña que sólo desde la articulación de la diversidad, sólo desde el entendimiento y el respeto mutuo entre partidos y movimientos, sólo desde la asunción y el compromiso con agendas radicales, claras, alternativas, definidas en el largo tiempo de la emancipación y no en el corto plazo electoral, podrá la izquierda revertir esta situación de injusticia y desigualdad global.
 
Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate
 Mesa Internacionalista de Alternatiba (País Vasco )
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Un exjefe de seguridad de Uribe acusado de narcotráfico se entrega a EE UU
El general retirado Mauricio Santoyo Velasco, exjefe de seguridad del expresidente de Colombia Álvaro Uribe (2002- 2010), ha sido arrestado este martes, una semana después de que se conociera el pedido de extradición por narcotráfico que hizo en su contra una corte de Virigina, Estados Unidos.
 

De acuerdo con un comunicado emitido por la Fiscalía de Virginia se supo que Santoyo, el primer general de la República pedido en extradición en la historia de Colombia, fue trasladado a EE UU este martes después de que él mismo se entregase a las autoridades de la DEA en Bogotá. De inmediato se dispuso un avión para llevarlo al aeropuerto de Dulles, Virginia.
 

Peter Carr, portavoz de la Fiscalía, aseguró que el expolicía, que acompañó al expresidente Uribe entre 2002 y 2005, se presentará de manera formal ante el juez este jueves 5 de julio para la legalización de su captura, ya que el miércoles 4 -Día de la Independencia- es festivo en Estados Unidos.
 

Entonces deberá enfrentar un proceso por haber recibido cinco millones de dólares (cuatro millones de euros) a cambio de ayudar a narcotraficantes y paramilitares entre el 2000 y 2008. Supuestamente, el general Santoyo les advertía de policías que los investigaban en Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Todo indica que se habría aliado con “policías corruptos” para ayudar a la mafia, según un informe filtrado a los medios.

 
El caso de este oficial no ha sido un asunto aislado en Colombia. Es otro de los varios funcionarios del expresidente Uribe que están en líos con la justicia. El de Santoyo es quizá el más grave, pues mientras velaba por la seguridad del jefe de Estado y gracias a su cargo tenía información privilegiada, al parecer recibía sobornos de la Oficina de Envigado (un grupo de sicarios creado en los 80 por Pablo Escobar y que hoy prácticamente está extinguido), y de los paramilitares (que depusieron las armas entre 2003 y 2006).

 
Todo indica que para la acusación fueron claves los testimonios del narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias El Tuso, extraditado en 2008 hacia EE UU, y de un policía colombiano capturado en el mismo país. El general Santoyo, tras conocer la solicitud de extradición en su contra, había dicho en un comunicado la semana pasada que “siempre he estado y estaré a disposición de las autoridades pertinentes para aclarar cualquier sindicación [acusación] que se me haga”.

 
Como es de prever, si el policía logra negociar con las autoridades estadounidenses y entregar información, éste sería el primer paso para armar un gran rompecabezas del que Colombia conoce poco: los nexos entre la oficialidad y el narcotráfico.


Por Andrea Peña Bogotá 4 JUL 2012 - 02:34 CET
 


Miércoles, 04 Julio 2012 07:23

Nuevas formas de golpismo en la región

 Nuevas formas de golpismo en la región
La destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, abrió un debate entre intelectuales y políticos respecto de las nuevas formas de golpismo en América latina. Los presidentes de la Unasur resolvieron en la cumbre de Mendoza que se trató de “una ruptura del orden democrático” y, en concordancia con el Protocolo de Ushuaia, suspendieron la participación de Paraguay en ese bloque regional y también en el Mercosur. Sin embargo, la contundente y unánime respuesta política regional no agotó el debate intelectual que sigue generando controversias. Página/12 consultó a los politólogos Aníbal Pérez-Liñán y Amílcar Salas Oroño y también al director nacional electoral, Alejandro Tullio, quienes compartieron críticas al proceso de remoción de Lugo, pero también señalaron que la debilidad política del mandatario depuesto contribuyó al desenlace irregular de la crisis paraguaya.


“Es tentador llamar a lo que ocurrió en Paraguay como golpe de Estado, pero creo que es un error porque no permite entender claramente lo que sucedió. No hubo una operación militar en contra del presidente electo, como en Honduras hace tres años. En Paraguay, el Congreso abusó de su autoridad constitucional para destituir al presidente”, sostiene Pérez-Liñán, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Nôtre-Dame y uno de los mayores especialistas argentinos en política comparada latinoamericana. Pérez-Liñán, además, es autor del libro Juicio Político al presidente y nueva inestabilidad política en América Latina, que analiza las crisis presidenciales de la región durante los últimos veinte años, en donde cayeron 21 presidentes, pero sólo en tres hubo intervención militar. Para Pérez-Liñán, “estirar” la etiqueta de golpe de Estado lleva a “un callejón sin salida”, porque podría derivar en que toda caída de un presidente pueda ser denunciada ante la OEA como un golpe y, según mayorías circunstanciales, convertirse en un recurso de “intervención arbitraria”.


“En cualquier caso, la caída de un presidente electo es una tragedia constitucional, pero la desmilitarización de la política latinoamericana en los últimos veinte años es un logro que no debe ser ocultado por un juego de palabras”, concluye el docente de la Universidad de Pittsburgh que, si bien calificó como “dudoso” el proceso de juicio político, afirmó que su legalidad está dada por la autoridad constitucional del Congreso para llevarlo adelante.


Desde otra perspectiva, para Salas Oroño se trata sin dudas de un golpe de Estado, “tanto por falta de demostración sustantiva y articulada de argumentos expuestos en el juicio político como por la ausencia de una posibilidad efectiva de defensa”. Doctor en Ciencias Sociales de la UBA e investigador del Instituto de Estudios de América latina y el Caribe dependiente de la misma universidad, Salas Oroño advierte que el caso paraguayo constituye un ejemplo de lo que denomina la implantación de una “ideología parlamentarista” como un fenómeno construido con el esfuerzo combinado de las elites conservadoras en cada país en alianza con los medios de comunicación, “que fuerzan una específica interpretación de la realidad en la que se desvaloriza la legitimidad de los poderes ejecutivos”.


“De un lado se encuentran determinados Poderes Ejecutivos que, con mayor o menor determinación, se plantean como horizonte político desagregar los elementos tradicionales de las dialécticas neoliberales. Del otro, Parlamentos que funcionan como refugios institucionales para la reorganización política de las diferentes oposiciones. Lo que no pueden lograr de otra forma, los sectores opositores lo encuentran a través del Parlamento”, explica Salas Oroño.


Tomando esta idea, para Salas Oroño el principal déficit del gobierno de Lugo debería ubicarse en el plano político: “En comparación con los otros gobiernos del mismo signo en el Cono Sur, que también tienen deudas sociales en su haber, Lugo no logró, ni siquiera, un cambio en los realineamientos de las identidades políticopartidarias. La debilidad de las fronteras políticas que trazó no sirvió ni para retener a sus propios aliados; a fin de cuentas, fue el Partido Liberal el que definió la suerte del Presidente”, concluye.


En un sentido similar, el abogado y titular de la Dirección Nacional Electoral, Alejandro Tullio, cuestionó la actitud del Senado paraguayo y argumentó que en la Constitución “hay conceptos que no explicita porque su significado esta implícito”. Uno de esos significados implícitos es el de juicio, “que requiere de acusación circunstanciada en hechos, ejercicio sustancial –no formal– del derecho de defensa y, además, una sentencia fundada”. Para Tullio el Senado en los hechos no juzgó ni sentenció, sino decidió y votó la destitución “en un ejercicio autojustificativo donde el fundamento de la decisión es únicamente la facultad legal de tomarla”. Según Tullio, esta actitud se condice con “una especie impropia de revocatoria de mandato” por parte del Senado, la cual es impropia porque sólo puede revocar quien otorga el mandato que es el pueblo paraguayo.


El debate no parece encontrar una conclusión común al final del análisis. La calificación como golpe de Estado depende, en gran medida, del énfasis que se les otorgue a las irregularidades reconocidas por los intelectuales en el proceso de destitución, encabezadas por la falta de un ejercicio real del derecho de defensa, la falta de rigor en la acusación realizada por la Cámara de Diputados y los plazos acelerados que sirvieron para evitar el impacto de la presión internacional.


Este análisis va en sintonía con las palabras del secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, quien afirmó en referencia al caso que “el estricto apego a la letra formal de la norma no significa necesariamente el apego a los principios”.

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Envenenaron a Yasser Arafat, revela investigación científica
Yasser Arafat, fallecido en 2004, fue envenenado con polonio, una sustancia radiactiva, de acuerdo con los resultados de las pruebas realizadas en un laboratorio en Suiza. Así lo asegura la cadena Al Jazeera, que este martes ha emitido un documental en el que revela este hecho.

 
Estos análisis se realizaron sobre muestras biológicas tomadas de las pertenencias personales del líder palestino, donadas por la viuda del difunto, Suha, al hospital militar Percy en el sur de París, donde Arafat murió, según François Bochud, director de el Insituto de Física de Radiación de Lausana.

 
“La conclusión es que hemos encontrado (un nivel) de polonio significativo en esas muestras”, ha explicado en el documental, realizado después de nueve meses de investigación, según Al Jazeera. El polonio es la sustancia con la que se envenenó el exespía ruso Alexander Livtenko, que murió en 2006 en Londres.
 

Yasser Arafat enfermó en su cuartel general de Ramallah, en Cisjordania, sitiado por el ejército israelí. Falleció el 11 de noviembre 2004. Su muerte sigue siendo un misterio. Los 50 médicos que se turnaron junto a su cama no especificaron la razón exacta para el rápido deterioro de su condición. Los palestinos han acusado a Israel de haberlo envenenado.
 

Para confirmar la tesis de una muerte por polonio se deberían exhumar los restos de Arafat y analizarlos, ha señalado el señor Bochud a Suha Arafat.

 
“Si realmente quiere saber qué pasó con su marido, hay que hallar una muestra (…) para determinar una alta concentración de polonio que fue envenenado”, ha explicado.


 3 Julio 2012

 
(Con información de AFP)

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El laboratorio del golpe de Estado de Paraguay fue Honduras, reconoce Fernando Lugo
Entrevistamos al Presidente Fernando Lugo, depuesto en su cargo a través de un sutil mecanismo constitucional y un grosero proceso que se asemeja a lo ocurrido en Honduras en junio de 2009, lo que pone en estado de alerta a toda la región. 


-La intención es confundir a la opinión pública nacional e internacional, pero lo que sucedió aquí fue un golpe de Estado…


-¡Sin lugar a dudas! Los medios de comunicación privados que responden a ciertos intereses, quieren dar la impresión de que aquí no ha pasado nada, que hubo una sucesión natural de cambio de Presidente de la República. Al mismo tiempo no dan a conocer los más de 40 espacios y lugares de resistencia activos, y la solidaridad internacional que sí confirman que aquí ha pasado algo.


Aquí hubo una ruptura del orden democrático, aquí hubo un juicio político sin razón de ser, se efectuó un golpe parlamentario. Hay varios nombres: golpe express; Cristina Kirchner mencionó que se trata de un golpe suave. El laboratorio de todo esto fue Honduras hace tres años, y aquí en Paraguay fue perfeccionado.


-Llegué anoche, y me llamó la atención la ausencia de la resistencia al golpe. ¿Esa situación tiene que ver con su pronunciamiento de efectuar una resistencia en paz?


-Sí, una resistencia pacífica. En los 40 piquetes que se han realizado no ha habido violencia. Hoy, el puente que nos une con Brasil fue cerrado por dos horas, con gente de Paraguay y brasilera. El puente que nos une con Argentina, en Encarnación, también fue cerrado. La gente está expresando su descontento, su indignación. Hay una sana y pacífica indignación ciudadana. Pero estas manifestaciones no aparecen en la prensa.


Nosotros hacemos hincapié en convocar a manifestaciones pacíficas, uso de la fuerza sí, pero sin violencia y, al mismo tiempo, no salirse del orden jurídico nacional. Las manifestaciones son permitidas y creo que la ciudadanía está despertando a una gran conciencia cívica en todo el país. En siete departamentos se han producido fuertes expresiones de rechazo al golpe, y esto continuará, porque creemos que la voluntad popular expresada el 20 de abril de 2008 fue quebrantada con este juicio político o golpe parlamentario.


-Usted dice no salirse del orden jurídico nacional, los golpistas afirman también que no violentaron ese orden…


-Se respetó, se le dio un viso legal, pero como dijo el presidente Juan Manuel Santos (Colombia), ese viso legal fue violentado, fue forzado. Aquí no se respetó el debido proceso y tampoco el derecho a la defensa. Cualquier muchacho que tenga un accidente con una moto tiene derecho a dos, tres, cuatro, hasta 18 días para preparar su defensa, yo tuve sólo 17 horas y dos horas para exponerla. En el juicio al presidente José P. Guggiari (1928-1932), él tuvo tres meses para preparar su defensa y otros tuvieron semanas, a mí me dieron 17 horas.


En menos de 24 horas no se puede deponer a un Presidente electo por las mayorías populares. Por eso nosotros estamos recurriendo a la Corte Suprema de Justicia y a las instancias internacionales competentes, como a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque creemos que esto fue injusto y se violentó la voluntad popular y las garantías del justo proceso.


-¿Quién está detrás del golpe?


-Grupos que nunca muestran los rostros. Grupos económicos, también la clase política tradicional, que no acepta que en este país pueda haber prácticas políticas diferentes, prácticas políticas que no se basan en el clientelismo ni el prebendarismo, que son comunes de los partidos tradicionales que ahora se unieron en el golpe por primera vez en la historia.


-¿Cuál es vuestra agenda ahora?


-Vamos a salir por todo el país explicando a la ciudadanía lo que pasó. El próximo martes (hoy) vamos a estar en Caazapá, el jueves vamos a estar en las barriadas de Asunción, y así iremos recorriendo todo el país. Y como lo mencioné, vamos a insistir ante la Corte Suprema de Justicia y ante los organismos internacionales competentes.


-¿Cómo evalúa la solidaridad manifestada por los gobiernos de la región?


-Me da una garantía, confirma que lo que sucedido aquí en Paraguay preocupa porque se trató de una ruptura del orden democrático, y los países hermanos han manifestado su solidaridad de manera ferviente. Siempre dijimos que como país mediterráneo no podíamos estar aislados ni económica ni políticamente, lamentablemente esto ha ocurrido con el golpe.


Por Gerardo Iglesias
Rel-UITA


2 Julio 2012
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