Domingo, 19 Febrero 2012 08:59

Expulsados del paraíso

Expulsados del paraíso
Con desparpajo british, la semana pasada el primer ministro David Cameron ofreció a los escoceses un poco más de autonomía a cambio de que dejen de insistir con esa molesta idea de votar por su independencia en un plebiscito, cómodo en su rol de ser quien da y quien quita. Otra muestra de lo flexible que llegado el caso puede ser el concepto de autodeterminación de los pueblos, esgrimido por el gobierno británico como instancia definitiva en el conflicto por la soberanía de las islas Malvinas, y que ahora también reivindican algunos de nuestros opinadores locales. Ejemplos más evidentes aún pueden encontrarse si se escarba un poco en la historia reciente y se revisan casos como el de la isla Diego García, cuyos habitantes aún deambulan como parias reclamando que Londres los devuelva a su tierra, de la que fueron arrancados a la fuerza sin que nadie tuviera en cuenta su opinión.

El caso fue mencionado por el canciller Héctor Timerman durante su presentación en las Naciones Unidas, cuando viajó a denunciar la militarización de la zona del Atlántico Sur. “La pretensión británica de condicionar la obligación de reanudar las negociaciones de soberanía a la aplicación del principio de autodeterminación carece de fundamento, siendo incluso contradictoria con los antecedentes de otras disputas territoriales que involucraron a los ingleses”, e hizo mención a Hong Kong y Diego García.

Lo de Hong Kong es más conocido. Pese a que los habitantes de Hong Kong no querían saber nada con el cambio de manos, todo se resolvió en una negociación entre gobiernos. Los chinos proclamaron la fórmula “un país, dos sistemas”, por la cual respetarían que Hong Kong se mantuviera fuera de la economía socialista. Antes del traspaso, también dieron garantías de respeto al sistema legal. Sin embargo, luego modificaron varias leyes –por ejemplo, quitaron prerrogativas laborales–, lo que generó conflictos. Los habitantes habían expresado sus miedos, pero los británicos no tuvieron en cuenta su determinación.

Menos difundido es el caso de Diego García. Guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas, pero la resolución fue totalmente diferente sin que ningún funcionario británico haya explicado el motivo. Si hay algo notorio, es que no se tuvo en cuenta la opinión del pueblo, condenado al destierro eterno por el solo hecho de haber nacido allí.

El edén
 


Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa. Casi como la isla perdida de Lost. El marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI le puso su nombre, cuestión que si no hacía lo suficiente para merecer una calle por lo menos tendría su islita. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. El Imperio la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.

Así siguió hasta 1966, año en que Gran Bretaña acordó alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.

La autodeterminación de los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos), una ironía: los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.

Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”. Se calcula que de los dos mil habitantes originales, hoy viven menos de 700.

En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.

Jonathan Crown representó a la Cancillería británica y fue elocuente en su argumentación. “Los chagosianos no tienen territorio propio, no tienen derecho sobre las islas en absoluto”, sostuvo en su exposición. Crown debe haber llegado tarde el día que en la facultad enseñaron autodeterminación.

El infierno
 


Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los 1700 militares que viven allí, ni los 1500 empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.

Cada tanto, los chagosianos realizan algún acto para que su situación no caiga en el olvido. En mayo pasado, hicieron una presentación ante la prensa en las puertas de la Royal Geographical Society, en Londres. Bachar Khan, del Grupo de Refugiados Chagosianos, comentó su sentimiento a The Guardian: “¿Cómo puede ser que una base militar sea legal y que los habitantes de la isla no puedan vivir ahí? Tenemos ocupas militares que nos dejan sin nuestros derechos”. Otro delegado comentó que los isleños se sentían “como dando vueltas y vueltas en una calesita para caer siempre en el mismo lugar”.

La novelista Philippa Gregory lo describió en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.
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Grecia, colonia política y económica de Alemania
Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Grecia cerrará hoy con los líderes de la Eurozona un acuerdo en el que cederá gran parte de su independencia. El país heleno se convertirá en una colonia económica y política de Alemania y sus aliados. Berlín tendrá lo suyo para decir en todo, desde la elección del primer ministro a los tipos de medicamento que deben dispensar las farmacias.

A cambio de 230 mil millones de euros, compuestos de 130 mil en préstamos frescos y 100 mil millones en bonos de la deuda griega privada que serán condonados, Grecia podrá pagar su deuda. Pero el dinero no está destinado al gobierno y menos al pueblo. Simplemente, les alcanzará para vivir con lo justo.

Lo que más llamó la atención fue la falta de resistencia de la clase política, amén de las imágenes de manifestantes tirando piedras, las nubes de gas lacrimógeno y los edificios que ardían en el centro de Atenas.

Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Los dos partidos que dominaron la política griega por treinta años, Pasok (centroizquierda) y Nueva Democracia (derecha), no salen bien parados de la crisis. El periodista de denuncia más importante del país, Tasos Telloglou, quien reveló numerosos escándalos de corrupción, describió a los miembros del Parlamento como gente “gorda y perezosa que sólo se preocupa por volver a como estaban cuatro años antes de la crisis”. Dice que ambos partidos dominantes, que se alternaron el poder desde la caída de la junta militar en 1974, han acordado en privado continuar con la coalición luego de los comicios, a realizarse en 10 semanas.

Su visión acerca del electorado griego es igual de despectiva. Según él, ellos también añoran con volver a los buenos viejos tiempos, cuando Grecia tenía rango de crédito AAA igual que Alemania. “Queríamos tener un ingreso europeo sin la productividad europea, así que pedimos prestado”, escribe con simpleza. Pero los prestamistas evitarán a Grecia por mucho tiempo, así que no hay vuelta a los estándares de vida previos a 2008.

El clima del liderazgo político es de fatalismo y desesperanza. Un parlamentario de Nueva Democracia habló acerca de la votación en el recinto una semana atrás. “Tuvimos que elegir entre el desastre asegurado y la duda de la salvación. No podés ser independiente cuando tenés que pedir prestado 20 millones de euros por día. Estamos en mala forma. No producimos nada, ni siquiera la carne que comemos”, se sinceró Simos Kedikoglou.

Pero hay claramente otros motivos detrás de los cambios radicales impuestos a Grecia. “Parece un thatcherismo duro introducido en el país en pocos años”, dijo un analista en Atenas. Por ejemplo, el salario mínimo se reducirá un 22 por ciento, a 522 euros por mes como parte del último plan de austeridad. La Troika cree que esto aumentará el empleo, pero los economistas griegos disienten. Dicen que los trabajadores chinos o búlgaros siempre serán peor pagos. Los griegos no conseguirán trabajo por la misma razón que la marina mercante griega emplea a filipinos por debajo del nivel de capitán o jefe ingeniero. Recortar la ganancia del empleado estatal mal pago hará poca diferencia para Grecia, excepto reducir el consumo y aumentar la miseria. Parte de la explicación a estas medidas sea quizá que los líderes alemanes quieren demostrarles a sus electores que se las están poniendo difíciles a los griegos, y que no les permitirán acceder a subsidios alemanes. La naturaleza punitiva de las reformas de la Troika también refleja el deseo de mandarles un mensaje a los fuertemente endeudados Portugal, España, Italia e Irlanda, de que no se atrevan a seguir la senda griega, que es un default manejado con deudas.

Incluso las duras declaraciones de los políticos alemanes acerca de Grecia la semana pasada sirvieron para demostrar a su audiencia local que no se van a dejar arrastrar por los despilfarradores griegos.

Pero detrás del programa de austeridad se esconde una visión neoliberal acerca de cómo la economía y la sociedad griega deberían ser. Se ve muy parecido a lo que fue aplicado en Rusia bajo el mando de Boris Yeltsin en 1992. Habrá masivas privatizaciones, recortes en programas sociales, de salud y jubilaciones. Y desregulación. Muchos a la derecha les darán la bienvenida a estas reformas.

Una de las explicaciones del desastre en Grecia se encuentra en su historia reciente. Luego de una feroz guerra civil entre los comunistas y sus enemigos, que comenzó en 1946, la derecha victoriosa fue dominante hasta la caída de los coroneles en 1974. Los banqueros fueron tratados con benevolencia. Así también los emprendedores, los profesionales y los dueños de pequeños negocios, que pagaban pocos impuestos.

Grecia nunca disfrutó esa suerte de compromiso social de posguerra como se vio en el resto de Europa, donde el capitalismo liberal era balanceado con el compromiso con los derechos de los trabajadores, el Estado de Bienestar y el gasto social. A comienzos de la década del ’80, Grecia viró a la izquierda en el momento que el reaganismo y el thatcherismo se imponían en Estados Unidos e Inglaterra. Pasok estuvo al mando por los siguientes 20 años y construyó un Estado de Bienestar y un sistema de patronazgo político. Empleados trabajaban en industrias por años.. Este Estado de Bienestar para los ricos y los pobres sólo podía ser sostenido pidiendo prestado. Ahora será desmantelado. Pero en Grecia sólo los débiles y los pobres son castigados.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Juan Nicenboim.
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Periplo estratégico a EU del mandarín global Xi Jinping
Más importante que haber sido acogido en la Casa Blanca por Barack Obama, el vicepresidente chino, Xi Jinping, fue recibido en forma inédita en el Pentágono con 19 cañonazos de honor.

Xi –próximo mandarín global a cuyo periodo correspondería superar al PIB de Estados Unidos (EU) en 2016 (FMI dixit), lo cual cimbrará todas las placas tectónicas geopolíticas y geoeconómicas del planeta– será entronizado en otoño como sucesor del presidente Hu Jintao, bajo la liturgia del 18 Congreso del Partido Comunista, para tomar las riendas del poder el año entrante, quizá por una década, en representación de una nueva generación de dirigentes (la quinta, desde la legendaria Larga Marcha de Mao Tse Tung) a quienes les toca ahora administrar la prosperidad y, más que nada, impedir una nueva guerra fría con EU o hasta una tercera guerra mundial.

No faltan quienes –quizá por ignorar la relevancia del análisis geoestratégico– exageren el aspecto mercantilista, que raya en el aldeanismo óptico, de la relación bilateral entre EU y China, muy insuficiente jerárquicamente para un escrutinio integral del presente (des)orden mundial, y soslayen la trascendencia de las reuniones de Xi con tres prominentes geoestrategas: Henry Kissinger, Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, quienes lidiaron con las cuatro generaciones previas de dirigentes chinos desde la cúpula de la seguridad nacional de EU.

Los chinos saben desde Sun Tsu, hace 2 mil 524 años, que el comercio es ante todo geoestratégico (El arte de la guerra); error de dislexia capital que han cometido los ineptos regímenes neoliberales y ultramercantilistas de México.

Global Times (18/2/12) resalta los acuerdos que arrancó la delegación china que escoltó a Xi en el corazón agrícola de EU (Iowa, adonde Xi regresó 27 años después), acompañado por el secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, donde firmaron la compra de soya a las principales empresas de EU por 4 mil 300 millones de dólares. China se ha vuelto el principal importador de bienes agrícolas de EU (20 mil millones el año pasado).

El periplo estratégico por 5 días del mandarín global Xi, que inició en Washington y sus alrededores (Casa Blanca, Congreso y Pentágono) y pasó por Iowa, concluyó en Los Ángeles, donde fue escoltado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el alcalde de origen mexicano Antonio Villaraigosa, quien acompañó a Xi al juego de basquetbol de los Lakers.

Xi alabó el puerto verde y ambientalmente amigable de Los Ángeles desde donde se transportan 120 mil millones de dólares en bienes a China. Brown y Villaraigosa solicitaron la inversión china para un tren de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco. No tengo tiempo para fustigar la catatimia (ceguera emocional) panista (la dupla Fox-Castañeda Gutman y Calderón) contra China: defecto geoestratégico que, por fortuna, no padece Villaraigosa.

Ante el silencio estruendoso de The Economist, el otro portavoz del neoliberalismo global de corte anglosajón, The Financial Times –Geoff Dyer, 12 y 14/2/12–, cual su costumbre, amarra navajas militares entre EU y China.

Según Dyer, Xi usó su viaje a Washington para criticar los planes militares de Obama en Asia. Evoca la entrevista por escrito que realizó The Washington Post a Xi en vísperas de su periplo, en que fustiga la militarización de Asia por EU: El vasto océano Pacífico tiene amplio espacio para China y EU. Por cierto, dicho océano mide 165.2 millones de kilómetros cuadrados que el hipermilitarismo de EU no desea compartir con nadie.

Obama está de acuerdo con el ascenso pacífico de China, pero enfatizó que Pekín debe jugar limpio, de acuerdo con las reglas del sistema económico mundial (léase: el orden mundial impuesto por EU mediante sus triunfos en dos guerras mundiales y una guerra fría).
Dyer destaca los profundos (sic) lazos personales y familiares de Xi con los militares de China, quienes tienen un punto de vista escéptico sobre la presencia de EU en Asia.

Dyer no es muy optimista sobre el epílogo de la carrera militar entre EU y China en la cuenca del Pacífico y alude a ciertos observadores (sic) clandestinos de que EU parece tener la intención de mantener su dominio en los mares del Pacífico occidental. Pero, ¿en qué cabeza cabe que EU se a va retirar pacíficamente del Pacífico? Equivaldría a desconocer la historia superbélica de EU desde su génesis, en el siglo XVIII.

No todo fue rosa durante el periplo de Xi, quien tuvo que digerir las jeremiadas de los congresistas de EU –infatuados poseedores de la verdad y la virtud del universo en medio de su bursátil Sodoma y Gomorra– quienes fustigaron a China de manipular su divisa, de hacer trampas comerciales y armarse hasta los dientes.

El electorerismo estadunidense ha contribuido a dañar las relaciones bilaterales. Mitt Romney, puntero del Partido Republicano para la candidatura presidencial y, más que nada, favorito del establishment bélico y de Goldman Sachs– arremetió con una diatriba en The Wall Street Journal (16/2/12) contra el ascenso del poder de China en plena visita de Xi: “El alba del siglo chino –y el fin del estadunidense– no es inevitable”, lo cual pasa por la reconstrucción (sic) del ejército para detener a China. A su juicio, Obama se mueve en dirección equivocada y tilda el encuentro en la Casa Blanca de pompa vacía y ceremonia.

Romney despotrica que Obama llegó a su cargo como suplicante de Pekín (para comprar la deuda de EU), por lo que comprometió tanto los derechos humanos como el acuerdo del cambio climático global. Tal debilidad estimuló la firmeza de los chinos e hizo dudar a nuestros aliados sobre el mantenimiento de nuestro poder en Asia del Este.

Romney se pronuncia por mantener una vigorosa fuerza militar en Asia y susurra la amenaza de una guerra comercial contra China. Se envalentona y expectora que el poder económico y militar de EU en el Pacífico no puede venir en segundo lugar detrás de nadie (léase de China). ¡Uf!

Al contrario de Xi, quien busca acomodar a China, quizá ingenuamente, con EU en la vastedad del Pacífico, para Romney, China no tiene cabida. Concluye que el siglo XXI no será de China (régimen opresor y autoritario), sino que seguirá siendo de EU (de libertades y oportunidades). ¿Estará de acuerdo el libertario movimiento Ocuppy Wall Street (que representa simbólicamente el 99%) con las bravatas de Romney, representante de la hoy desglobalizada plutocracia decadente e insolvente?

Ante los empresarios de EU, mucho más receptivos que los congresistas, Xi propuso la mutua complementariedad de objetivos políticos macroeconómicos que se concilian mediante la aceleración del cambio del modelo del crecimiento económico de China (léase: el consumo interno por encima de las exportaciones) mientras Washington planifica duplicar (sic) sus exportaciones, lo cual ofrece nuevas oportunidades importantes para que China y EU profundicen su cooperación económica y comercial (Xinhua, 18/2/12), lo que se traduce, a mi juicio, en un G-2 vulgarmente mercantilista; se estanca en un etéreo G-20 geoeconómico, y se diluye geoestratégicamente en un G-0 militar.
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Domingo, 19 Febrero 2012 08:54

A contrapelo de la oleada neoliberal

A contrapelo de la oleada neoliberal
La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos de derecha.

Si hay una palabra que define el estado de ánimo de los dinamarqueses es la Hygge. En la lengua de Andersen significa “tener una profunda sensación de bienestar”. A contrapelo de lo que sucede en la mayoría de los países de Europa, este pueblo escandinavo le confió la custodia de su prosperidad a una alianza de centroizquierda. Una mujer, la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, gobierna desde septiembre pasado y en apenas seis meses ha recorrido un largo camino: asumió la presidencia rotativa de la UE, visitó a las tropas danesas apostadas en Afganistán y el próximo viernes 24 se reunirá con Barack Obama en la Casa Blanca. Rubia, alta, refinada, es una de los dos mujeres que manejan el país: la otra es la reina Margarita II. En Dinamarca ya no es tema omnipresente de la agenda política la dura política antiinmigratoria. Ahora importa la situación económica y una de sus consecuencias palpables: el aumento de la desocupación, aunque mínimo comparado con naciones como España (23 por ciento) o Inglaterra (22 por ciento).

La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos dominados por la derecha, con impronta xenófoba. Esta corriente continúa expandiéndose por el viejo continente, pero en Dinamarca le pusieron el freno de mano. El 29 de enero, la primera ministra afirmó: “Necesitamos crecimiento en Europa. Una de las formas de lograrlo es reanimando el mercado único. Debemos centrarnos en cómo crear nuevos trabajos y lograr lo que ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra Unión: renovar nuestro mercado interno”. Un discurso que prendió hace tiempo en Latinoamérica.

Aunque ganó por un apretado margen (50,3 a 48,9 por ciento), y su partido no es la primera minoría, Thorning-Schmidt se las ingenió para cautivar al electorado. Hubo una serie de razones que explican su victoria en una Europa de otro orden: la derecha saturó con la política que azuzó la idea de una oleada de inmigrantes (sólo el 4 por ciento de la población es de origen extranjero) y las cuentas del Estado no eran un modelo para recortar y guardar. Algunos analistas agregan un dato más: que el criminal noruego Anders Behring Breivik, el mismo nazi que asesinó el 22 de julio de 2011 a 77 personas, fue piantavotos para el Partido del Pueblo Danés, de ultraderecha, que gobernó durante diez años aliado con conservadores y liberales. El atentado de repercusión mundial ocurrió casi dos meses antes de los comicios en la vecina Noruega. Por ese motivo, no parece descabellado este dato.

Como fuere, la coalición de centroizquierda ganó en la elección más masiva que se recuerde, obtuvo mayoría parlamentaria en el Folketing (Congreso) con la ayuda de tres diputados de los territorios autónomos de Groenlandia e Islas Faroe y su primera ministra se dio el gusto de pronunciar una frase que hubiera sido más creíble en boca de un comunero francés: “Nos despedimos de diez años de poder burgués”.

Sus detractores, incluso los de su propio partido, solían llamar a Thorning-Schmidt “Gucci Helle”, por su inclinación a ataviarse con ropa de alta costura y lucir accesorios lujosos. Un comentario pour la galerie que ni siquiera tomó en cuenta el electorado. En Dinamarca la gente tiene mucho sentido del humor, es franca y abierta, y parece no guiarse por las apariencias. Incluso, puede votar a favor de que se aumenten los impuestos, como sucedió en septiembre. La razón es unívoca: sabe que el dinero vuelve invertido en el estado de bienestar que caracteriza a las sociedades escandinavas.

El gobierno planea subirles más los impuestos a los ricos. La primera ministra entendió de qué se trataba la actual coyuntura. Tres cuartas partes de los dinamarqueses ubicaban en primer lugar las dificultades económicas en vísperas de las elecciones. Una de ellas, la desocupación entre los jóvenes, que ronda el 10 por ciento. Un porcentaje altísimo para un país de la región más próspera de Europa.

Thorning-Schmidt está casada con Stephen Kinnock, director del Foro Económico Mundial. Su padre, Neal, fue un líder de los laboristas británicos. Tiene dos hijas con él, Johanna, de 14 años, y Camilla, de 11. Pero ella vive en Copenhague y él en Davos, Suiza, producto de sus diferentes ocupaciones. El gobierno danés los investigó por presunto fraude fiscal, ya que habían declarado distinto respecto de dónde residía la pareja. La ahora primera ministra afirmó que Kinnock vivía parte de su tiempo en Dinamarca y el inglés que no. Todo terminó con la absolución del matrimonio en 2010 por la confesión del error que lo dejaba expuesto a las sospechas de evasión. Tampoco esta cuestión hizo mella en la carrera ascendente de Helle, quien tiene una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad de Copenhague y antes de llegar al gobierno fue eurodiputada.

A la primera mujer que gobierna en nombre de la izquierda, la espera Obama el próximo viernes para conversar sobre la deuda de los países europeos en crisis, el remanido papel de la OTAN y la intervención danesa desplegada en Afganistán y Libia. El presidente de Estados Unidos sabrá agradecerle la presencia de los 750 efectivos apostados en tierras del talibán que ella misma visitó en enero pasado.
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Viernes, 17 Febrero 2012 07:01

El tesoro Ngobe y el río Tabasará

El tesoro Ngobe y el río Tabasará

El diálogo es una herramienta política que utilizan los que tienen el poder cuando no pueden imponerse por la fuerza. El diálogo también es un arma para imponerse al más débil mediante el engaño. El pueblo panameño conoce muy bien estas tácticas. En San Lorenzo, cuando la Coordinadora por la Protección de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngobe Buglé y Campesino aceptó ir al diálogo con los representantes del presidente Ricardo Martinelli, muchos pronosticaron una encerrona que daría al traste con las justas aspiraciones de los pueblos indígenas.

 
Un aire de esperanza surgió cuando se escucharon las palabras de la cacique general, Silvia Carrera, quien en forma muy clara señaló que el diálogo tendría como base única la prohibición de la explotación de los recursos hídricos y metálicos (cobre) en la comarca Ngobe-Buglé. Durante las negociaciones celebradas en la Asamblea de Diputados, la delegación se mantuvo firme e insistió en que las actividades que destruían el ambiente –especialmente los cursos de agua– no podían realizarse en la comarca. El gobierno asumió –como era de esperarse– los intereses de los empresarios rentistas panameños quienes consideran que el agua y las riquezas naturales son mercancías que deben venderse al mejor postor. Igualmente, la Comisión de Comercio de la Asamblea de Diputados insistió en que el país se hundiría si le prohibían a los inversionistas acceso a los recursos hídricos.

 
Tanto gobierno como los diputados –quienes actuaron en mancuerna– no presentaron información técnica que justificara la entrega de la riqueza nacional. Los funcionarios que llegaron al Salón Azul de la Asamblea repitieron cifras ajenas al problema que se discutía. En momento alguno se refirieron a la demanda actual de energía hidráulica y/o térmica, y los pronósticos para el futuro. Evitaron introducir al debate problemas de costos a corto y mediano plazos.

 
Los representantes indígenas no tuvieron que rechazar los planteamientos del gobierno o de sus especialistas. La posición de los Ngobe y Buglé siguió sólida: la construcción y explotación de las represas no justifica la destrucción de los pueblos Ngobe y Buglé. Los funcionarios de las entidades gubernamentales no pudieron demostrar lo contrario. Incluso, la Universidad de Panamá perdió una oportunidad dorada en esa coyuntura en la que pudo invitar a sus propios investigadores para que hicieran sus propuestas independientes.

 
A esta altura del diálogo, los asesores del presidente Martinelli cambiaron de táctica. Descubrieron que no convencerían a los delegados Ngobes con más espejitos. Plantearon, por un lado, crear una subcomisión y dos sub-subcomisiones para dividir a los Ngobe. La movida no dio los resultados esperados. Por el otro, el presidente Martinelli anunció que convocaría a un “referéndum” que acabaría con el diálogo y llevaría la “guerra social” a otro nivel.
 

El referéndum, según los asesores del primer mandatario, puede garantizar la victoria de los inversionistas. Otros presidentes en el pasado reciente han jugado esa carta y perdido. Sin embargo, el gobierno actual cree tener dos ases en la manga: Por un lado, han aprendido de las derrotas del pasado y, por el otro, mucha más plata para gastar en una campaña desgastadora. Según los medios, la cacique Carrera calificó la propuesta del presidente como “irresponsable”

 
El ministro de Gobierno, Jorge R. Fábrega, dijo que el referéndum obedece a que hay otros sectores (empresarios rentistas y trasnacionales del cobre) preocupados. Pareciera que el gobierno creía que la negociación con los Ngobes consistiría en ponerle un precio a sus tierras. El ministro Fábrega también se olvidó la letra de la Constitución Política que dice, en el artículo 127, que “el Estado garantiza a las comunidades indígenas la reserva de las tierras necesarias y la propiedad colectiva de las mismas”. Según el abogado Miguel A. Bernal, “al defender la propiedad colectiva de la tierra, las poblaciones indígenas no solo están defendiendo un derecho adquirido, están haciendo respetar la Constitución”.

 
El economista Juan Jované, invitado por la Coordinadora, aseguró en el Diálogo que las proyecciones de generación y demanda presentadas por la Secretaría de Energía omitieron pruebas y se utilizó un margen de error que es inaceptable. Además, nunca dijeron con qué métodos calcularon los costos ecológicos. Nos preocupa, dijo Jované, que “están tomando decisiones y alarmando a la población con estudios sin calidad”. Agregó que "si se trata de llenar el país de minería a cielo abierto se necesita mucha energía".
 

Pero ¿no es el gobierno el que insiste en que no habrá explotación minera? La relación entre minería (Cerro Colorado) y energía hídrica puede explicar la concesión de 17 proyectos en la Comarca y sus alrededores desde julio de 2009. Todos los permisos que ha dado la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP) bajo el mandato de Martinelli han sido en la provincia de Chiriquí. Sólo en el río Chiriquí Viejo, de 70 kms de longitud, funcionan ocho compañías hidroeléctricas. ¿Se pretende hacer lo mismo en el rio Tabasará, donde los empresarios Virzi y Btesh tienen la concesión para la explotación hídrica? Cerro Colorado, con un potencial minero de 250 mil millones dólares, se levanta precisamente sobre el río Tabasará que se convertiría en el motor para explotar sus entrañas de cobre.

 
Por Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena. http://marcoagandasegui11.blogspot.com
 

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Miércoles, 15 Febrero 2012 08:12

Perder la fe en el capitalismo

Perder la fe en el capitalismo
Como subraya Susan Buck-Morss, destacada filósofa e historiadora de ideas, cuando a finales del siglo XIX Werner Sombart empezó a hablar del "capitalismo" (Marx sólo hablaba del capital), éste, aparte del sistema económico, se convirtió en un sistema de creencias.

La crisis en curso cuestionó sus dogmas, como el de los "mercados autorregulados", y los sacerdotes del capitalismo recurrieron a los rituales de austeridad, sacrificando las generaciones futuras en un altar del Mammón, para restaurar la "confianza de los mercados". A la vez llamaron a los "fieles" a seguir creyendo.

Pero la ola de la indignación y las ocupaciones en el mundo fue una muestra de la pérdida significante de la fe.

Me acuerdo de que en una plática –y en una entrevista no publicada– que fue a finales de 2007 (antes de la crisis) con don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, éste ya se mostraba preocupado por "la situación de este sistema social dominador, que ha ido concentrando más poder económico en menos manos, generando miseria" y que "vivíamos un clima de la conflictividad y violencia, casi de una guerra", a causa de la creciente polarización social.

Cité su carta pastoral Una nueva hora de gracia (2004), donde él insistía en las causas globales del conflicto en Chiapas y en la "urgencia de un cambio profundo en el sistema económico y político dominante", preguntando si veía en los conflictos sociales la rabia generada por el capitalismo y contestó: "Sí. Es una respuesta a esto".

En esta carta anunciaba incluso que "la estatua del sistema ya se derrumba", imagen tomada del profeta Daniel. Le pregunté por las señales de este derrumbe e indicó inmediatamente la generalización de la toma de conciencia donde se va descubriendo que la conflictividad que se vive no es individual, sino consecuencia de un sistema concreto, que ya llega a su límite y se necesita pasar al otro.

"¿Y qué sustituirá al capitalismo?", pregunté. "No lo sabemos. No tiene nombre todavía. Pero como quiera que se llame el nuevo sistema, la aspiración social es que haya una restauración de la justicia y fraternidad", contestó.

Me llamó mucho la atención esta intuición acerca del fin del sistema (lo analizan, por ejemplo, los pensadores del sistema-mundo). "Es que don Samuel no ha sido sólo un pastor, sino también político, luchador e impulsor de pensamiento que influía en las transformaciones sociales", me dijo Jorge Santiago, un colaborador de don Samuel que lo acompañó a lo largo de su obispado, cuando reflexionábamos acerca de la mirada anticapitalista del J’tatik, fruto de su adhesión a la teología de liberación e india.

Para él, el fundamento fue la "opción preferencial por los pobres" y la convicción de que la pobreza no es un resultado de la decisión individual, sino de los mecanismos sistémicos, al igual que la explotación. Un análisis que hacía con las herramientas adquiridas en espacios internos de estudio y en intercambios intelectuales. "Don Samuel hacía su tarea: se formaba para hacer un ministerio significativo", subraya Jorge Santiago. Pero añade: "Él no ha sido marxista por Marx, sino por lógica: la lucha por la tierra y problemas en Chiapas requerían según él transformaciones sistémicas".

Y nunca puso su fe en el capitalismo: "porque él no creía en la injusticia, en la guerra, ni en la pobreza como destino", asegura Santiago. La puso en Jesús Cristo, la fe que transforma y exige relaciones justas.

Según Susan Buck-Morss, para cuestionar las creencias del capitalismo hay que atacar sus estrategias sicológicas, que se apoyan en el interés privado y en la "racionalidad" (aunque el capitalismo está lleno de irracionalidad; de hecho para David Harvey la crisis "es la racionalización de un sistema irracional").

La gente en las calles, manifestando su pérdida de fe, apelaba justamente al interés común (99 por ciento) y cuestionaba la "racionalidad" del capitalismo, donde la incesante acumulación del capital no significa el bienestar de la humanidad, sino su sufrimiento y la depredación del planeta. Y ponía al desnudo las falsas promesas del sistema que en vez de justicia trae despojo; en vez de riqueza abundante, pobreza y vida precaria para la mayoría, y en vez de igualdad, la creciente brecha social.

Ha sido una gran operación y muestra de la concientización. Algo que mencionaba J’tatik y algo que él impulsó en el ámbito de las comunidades indígenas, que nos pueden servir de ejemplo: “Creo que del indígena podemos mirar que tiene conciencia y valores, como la dimensión comunitaria, necesarios para la transformación e incluso para la persistencia de la humanidad. Hay una esperanza en esta ‘toma de conciencia’ del indígena, de ser sujetos de su propia historia y de poseer valores que pueden aportar para la transformación del sistema”, me dijo.

La imagen presentada por Daniel encaja con la dimensión cuasi-religiosa del capitalismo: una vez perdida la fe, la estatua del sistema se derrumbará.


En memoria de don Samuel Ruiz García a un año de su muerte.


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La vida privada, una declaración política

Una ministra brasileña hizo pública su bisexualidad y contó que en su vida se hizo dos abortos.

“Imaginate si voy a tener miedo”. Eleonora Menicucci, flamante ministra de la Secretaría de Políticas para las Mujeres de Brasil, se expresó así en una entrevista. Ex guerrillera, torturada durante la dictadura y compañera de prisión de la presidenta Dilma Rousseff, en la nota dio otro paso en su valentía: reveló que en su vida se hizo dos abortos y declaró ser bisexual. Los sectores religiosos se mostraron escandalizados, pero su nombramiento era un hecho. Esta semana, la funcionaria representará al país ante la ONU, donde se abordará la criminalización del aborto en ese país, una práctica que atraviesa un millón de mujeres al año.
 

“Eleonora va a integrar el gobierno más femenino en la historia del país, no sólo porque hay una mujer en la presidencia y diez mujeres ministras, sino porque (el Ejecutivo) reconoce la importancia de la mujer y sus derechos en la sociedad”, afirmó Rousseff en la ceremonia de asunción de la nueva ministra. Menicucci fue compañera de la presidenta en una prisión de San Pablo, donde estuvo encarcelada entre 1970 y 1972 por su pertenencia a grupos armados de oposición a la dictadura militar.
 

Según reveló en un reportaje al diario Folha de Sao Paulo, durante la lucha armada robó bancos y supermercados y se travistió de hombre para alcanzar cargos de mando. En prisión creó un grupo con Rousseff en el que descubrieron el feminismo. También tuvo “experiencias sexuales con mujeres. Yo era muy libertaria. Iba también con los hombres. Mi marido –ahora está divorciada– era un libertario en materia de sexualidad, también”.
 

Menicucci estuvo cuatro años presa y fue torturada durante 72 días. “A mi hija de un año y ocho meses la torturaban ante mis ojos. Fue ese el momento en el que entendí, con 26 años, la importancia de la maternidad.”
 

Hoy es profesora y socióloga y dirige el núcleo de estudios de Salud de la Mujer y Relaciones de Género de la Universidad Federal de San Pablo. Tras salir de prisión se entrenó en Colombia y enseñaba a mujeres violadas a practicarse abortos “por aspiración”. Además, dice sentirse orgullosa de ser abuela de una niña “engendrada por inseminación artificial en la madre lesbiana”.
 

La interrupción voluntaria del embarazo es uno de los temas que generan más controversia en el electorado brasileño. La misma Rousseff, cuando todavía era candidata, fue perseguida por su apoyo al aborto y “acusada” de lesbiana en una campaña de desprestigio. En esa línea, legisladores religiosos exigieron la semana pasada la dimisión de Menicucci. El diputado federal evangelista Eduardo Cunha declaró que la funcionaria debería estar “en la época de Sodoma y Gomorra”.
 

Indiferente a sus detractores y en su primera declaración pública, la funcionaria expresó que “el aborto no es un problema ideológico, sino de salud pública” e indicó que su lucha es por los derechos reproductivos y sexuales “para que ninguna mujer en este país muera por muerte materna (y es una lucha que) no hace más que fortalecerme”.
 

Desde Argentina, su designación es leída como un guiño a la apertura del debate sobre el aborto. Para la presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, Mabel Bianco, “es muy positiva, no sólo porque el país tendrá una férrea defensora de los derechos de la mujer en un cargo de poder, sino por Dilma, que demuestra no estar atada a las posiciones religiosas, acorde con el país laico que preside”, señaló a Página/12.
 

Martha Rosenberg, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, es de opinión similar. “Menicucci es un signo interesante para el gobierno brasileño. Primero porque indica que hay un cambio en la política y también por la libertad que tiene la mujer de no esconder su experiencia personal una vez en el poder.”
 

Según el informe que se presentará en la 51ª sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU en Brasil se practican un millón de abortos anuales. El documento, elaborado por más de doce ONG, señala que se registran 250.000 hospitalizaciones a causa de sus complicaciones, siendo la cuarta causa de muerte materna. Por eso, el informe preliminar del organismo internacional ubica a la criminalización del aborto como la principal deuda pendiente en Brasil respecto de la mujer. La legislación brasileña lo penaliza, excepto en caso de violación o riesgo para la salud de la mujer, y la Legislatura ha estudiado recientemente iniciativas partidarias de endurecer estas penas.
 

La llegada de Menicucci pone una cuota de intriga sobre las próximas medidas que tomará Rousseff.
 

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¿Qué es la horizontalidad en una organización?

Con el surgimiento del 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?
 

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.
 

La profundización de la ética de la liberación


André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975). En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.
 

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.
 

Una actitud (y un camino)


Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.
 

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.
 

Un modelo organizativo


No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.
 

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:
 

Trabajo en red: “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.


Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.


El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.


En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.
 

Referencias:

Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.

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Sábado, 11 Febrero 2012 07:02

Rajoy aprobó la reforma y se vino la noche

Rajoy aprobó la reforma y se vino la noche

El gobierno conservador de Mariano Rajoy decretó una reforma laboral que incluye la decisión de abaratar el despido para todos los contratos fijos, con el argumento de fomentar el empleo en España. La medida provocó la protesta instantánea por parte del movimiento 15-M, que fue reprimido anoche a las puertas del Congreso.
 

El líder del Partido Popular (PP) había adelantado en Bruselas en una conversación off the record que la medida le costaría una huelga general.
 

“Esta reforma estructural marcará un antes y un después en la legislación laboral española”, aseguró la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Las declaraciones fueron formuladas en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que aprobó la medida. La nueva reforma, decimosexta de la democracia, llega en medio de un desempleo histórico que afecta a 5,4 millones de personas, el 22,85 por ciento de la población económicamente activa, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
 

Los sindicatos mayoritarios y el movimiento de los indignados convocaron a protestas en distintas ciudades de España para oponerse a la reforma laboral de Rajoy, que consideran recorta derechos de los trabajadores. El ministro de Economía español, Luis de Guindo, había anticipado el jueves en Bruselas que la reforma iba a ser extremadamente agresiva, en una conversación con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. La nueva reforma, que entrará en vigor el lunes y tendrá que ser convalidada después por el Parlamento, simplifica los contratos fijos, de dos a uno, eliminando el contrato con indemnización de 45 días por año trabajado hasta 42 meses en los despidos improcedentes.
 

De esta forma, regirá un único contrato indefinido, con 33 días de indemnización por año trabajado hasta un máximo de 24 meses.
 

“Queremos hacer la contratación indefinida más atractiva”, argumentó la ministra de Empleo española, Fátima Báñez, quien calificó la reforma de histórica. Según dijo, así combate la temporalidad y la rigidez del mercado laboral español. La última reforma laboral, aprobada durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2010, ya había generalizado el contrato con indemnización de 33 días en detrimento del de 45 días. Pero esta vez la medida no afectará sólo a los contratos que se hagan a partir de la reforma, sino también a los que cuenten con un contrato en vigor. Así, en caso de despido, en la indemnización quedarán reflejados los años acumulados en uno y otro sistema.
 

“Se respetarán los derechos adquiridos por los trabajadores. Habrá un doble nivel en caso de despido”, explicó la ministra de Empleo.
 

Además de esta vía, también se facilita el despido procedente por causas objetivas, con indemnización de 20 días, al que pueden recurrir las empresas con problemas económicos.
 

A partir de ahora, podrán recurrir a él las empresas que registren pérdidas o caída de los ingresos o ventas durante tres trimestres consecutivos, es decir aun teniendo beneficios, y eliminando el requisito de control judicial. Según Soraya Sáenz de Santamaría, el principal objetivo de la reforma es facilitar la contratación de nuevos trabajadores, en especial los jóvenes, los desempleados de larga duración y personas con mayores dificultades. De ahí que anunciara en primer lugar la creación de un nuevo contrato indefinido para pymes, que constituyen el 95 por ciento del tejido productivo, de hasta 50 trabajadores que tendrá una deducción fiscal de 3000 euros por la contratación de menores de 30 años. Además, el trabajador podrá compatibilizar el 25 por ciento del subsidio por desempleo con el nuevo sueldo, mientras que a la empresa se le podrá deducir el 50 por ciento durante un año. También se bonificarán con hasta 3600 euros la contratación de menores de 30 años y con 4500 euros la contratación de desempleados de larga duración.
 

Otra novedad importante es que se recupera la prohibición de encadenar contratos temporales durante más de 24 meses, como medida para luchar contra la elevada temporalidad y la dualidad del mercado laboral español.
 

Cientos de indignados, junto con organizaciones madrileñas como los sindicatos CGT, Solidaridad Obrera y CNT Villaverde se manifestaron en la Puerta del Sol contra las medidas de ajuste. “Hace falta ya una huelga general”, fueron algunas de las consignas coreadas por los manifestantes, que se preguntaban por los sindicatos mayoritarios, comisiones y UGT. “Dónde están, no se ven, comisiones y UGT”, gritaban unos, y otros respondían: “Yo lo sé, yo lo sé, están con la patronal”.
 

Por la noche, un grupo de cincuenta personas abandonó el lugar y se dirigieron hacia el Congreso, donde la policía antidisturbios les cercó el camino y embistió contra alguno de ellos. Se registraron al menos tres detenidos, al tiempo que la policía dejó toda la zona del Congreso vallada. Las autoridades atinaron a justificar la represión porque la manifestación se produjo sin aviso previo.
 

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Jueves, 09 Febrero 2012 18:23

Las dos caras del Estado

En momentos en que los Estados europeos abandonan su soberanía presupuestaria en manos de instancias supranacionales, este texto de Pierre Bourdieu, fallecido hace 10 años, recuerda que las dinámicas de integración comportan violencia: “la universalización tiene como revés un desposeimiento y una monopolización”.

Describir la génesis del Estado es describir la génesis de un campo social, de un microcosmos social relativamente autónomo dentro del mundo social que lo engloba, en el que se juega un juego particular, el juego político legítimo. Tomemos como ejemplo la invención del Parlamento, lugar donde se debate sobre cuestiones que oponen a grupos de interés, reglamentariamente, siguiendo reglas, públicamente. Marx sólo había visto las bambalinas del asunto: el uso de la metáfora del teatro, de la teatralización del consenso, oculta el hecho de que hay personas que mueven los hilos y de que los verdaderos problemas, los verdaderos poderes estarían en otra parte. Hacer la génesis del Estado es hacer la génesis de un campo donde lo político va a actuarse, a simbolizarse, a dramatizarse reglamentariamente.

Entrar en este juego de lo político legalizado, legítimo, es tener acceso a ese recurso gradualmente acumulado que es “lo universal”, en la palabra universal, en las posiciones universales a partir de las cuales se puede hablar en nombre de todos, del universum, de la totalidad de un grupo. Se puede hablar en nombre del bien público, de lo que es bueno para el público y, al mismo tiempo, apropiárselo. Esto está en el principio del “efecto Jano”: hay personas que tienen el privilegio de lo universal, pero no se puede tener lo universal sin monopolizar al mismo tiempo lo universal. Hay un capital de lo universal. El proceso según el cual se constituye esta instancia de gestión de lo universal es inseparable de un proceso de constitución de una categoría de agentes cuya propiedad es apropiarse de lo universal.

La cultura garantizada


Tomo un ejemplo del campo de la cultura. La génesis del Estado es un proceso durante el cual se opera toda una serie de concentraciones de diferentes formas de recursos: concentración de los recursos de la información (la estadística a través de las encuestas, los informes), de capital lingüístico (oficialización de un dialecto que es erigido como lengua dominante, de modo que todas las demás hablas son sus formas depravadas, descarriadas o inferiores). Este proceso de concentración va de la mano con un proceso de desposeimiento: constituir una ciudad como capital, como lugar donde se concentran todas esas formas de capital (1), es constituir la provincia como desposeimiento del capital; constituir la lengua legítima es constituir todas las demás lenguas como dialectos (2).

La cultura legítima es la cultura garantizada por el Estado, garantizada por esta institución que garantiza los títulos de cultura, que emite los certificados que garantizan la posesión de una cultura garantizada. El Estado se encarga de los programas escolares. Cambiar un programa es cambiar la estructura de la distribución del capital, es hacer que se deterioren algunas formas de capital. Por ejemplo, eliminar el latín y el griego de la enseñanza es condenar al poujadismo a toda una categoría de pequeños portadores de capital lingüístico. Yo mismo, en todos mis trabajos anteriores sobre la escuela, había olvidado por completo que la cultura legítima es la cultura del Estado...

Al mismo tiempo, esta concentración es una unificación y una forma de universalización. Allí donde estaba lo diverso, lo disperso, lo local, está lo único. En un trabajo que realicé con Germaine Tillion, comparamos las unidades de medida en diferentes pueblos cabilas en un área de treinta kilómetros: encontramos tantas unidades de medida como pueblos. La creación de un patrón nacional y estatal de unidades de medida es un progreso hacia la universalización: el sistema métrico es un patrón universal que supone un consenso, un acuerdo sobre el sentido. Este proceso de concentración, de unificación, de integración es acompañado por un proceso de desposeimiento, ya que todos esos saberes, esas competencias que se asocian a estas medidas locales, son descalificados.

En otras palabras, el propio proceso por el que se gana en universalidad es acompañado por una concentración de la universalidad. Hay quienes quieren el sistema métrico (los matemáticos) y quienes son remitidos a lo local. El propio proceso de constitución de recursos comunes es inseparable de la constitución de esos recursos comunes como capital monopolizado por parte de quienes poseen el monopolio de la lucha por el monopolio de lo universal. Todo este proceso –constitución de un campo; autonomización de ese campo respecto de otras necesidades; constitución de una necesidad específica respecto de la necesidad económica y doméstica; constitución de una reproducción específica de tipo burocrático, específico respecto de la reproducción doméstica, familiar; constitución de una necesidad específica respecto de la necesidad religiosa– es inseparable de un proceso de concentración y de constitución de una nueva forma de recursos que pasan a pertenecer a lo universal, en todo caso a un grado de universalización superior a los que existían antes. Se pasa de un pequeño mercado local al mercado nacional, ya sea a nivel económico o simbólico. En el fondo, la génesis del Estado es inseparable de la constitución de un monopolio de lo universal, cuyo ejemplo por excelencia es la cultura.

Todos mis trabajos previos pueden resumirse del siguiente modo: esta cultura es legítima porque se presenta como universal, como disponible para todos, porque, en nombre de esta universalidad, se puede eliminar sin temor a quienes no la poseen. Esta cultura, que aparentemente une, pero en realidad divide, es uno de los grandes instrumentos de dominación, porque están aquellos que tienen el monopolio de esta cultura, monopolio terrible puesto que no se puede reprochar a esta cultura ser particular. Incluso la cultura científica no hace más que empujar la paradoja a su límite. Las condiciones de la constitución de este universal, de su acumulación, son inseparables de las condiciones de la constitución de una casta, de una nobleza de Estado, de “monopolizadores” de lo universal. A partir de este análisis, podemos proponernos como proyecto universalizar las condiciones de acceso a lo universal. Por ende, es preciso saber cómo: ¿hay que desposeer a los “monopolizadores” para lograrlo? Claramente, no es por allí donde hay que buscar.

Intercambios simbólicos


Para ilustrar lo que he dicho sobre el método y el contenido, terminaré con una parábola. Hará unos treinta años, en una noche de Navidad, fui a un pequeño pueblo del interior de la región de Béarn para ver un baile de campo (3). Algunos bailaban, otros no. Algunas personas, de más edad que el resto y con un estilo campesino, no bailaban, hablaban entre sí, disimulaban para justificar el hecho de estar ahí sin bailar, para justificar su insólita presencia. Deberían haber estado casados, ya que cuando uno está casado, ya no baila. El baile es uno de los lugares de intercambios matrimoniales: es el mercado de bienes simbólicos matrimoniales. Había un alto porcentaje de solteros: 50% en el rango de edad de 25-35 años.

Intenté encontrar un sistema explicativo de este fenómeno: antes había un mercado local protegido, no unificado. Cuando se constituye lo que llamamos “Estado”, hay una unificación del mercado económico a la que el Estado contribuye con su política y una unificación del mercado de los intercambios simbólicos, es decir, el mercado de la compostura, de los modales, de la ropa, de la persona, de la identidad, de la presentación. Estas personas tenían un mercado protegido, con base local, en el que tenían un control, lo cual permitía una especie de endogamia organizada por las familias. Los productos del modo de reproducción campesino tenían sus chances en ese mercado: seguían siendo vendibles y encontraban jovencitas.

En la lógica del modelo que he mencionado, lo que sucedía en ese baile era el resultado de la unificación del mercado de intercambios simbólicos: el paracaidista de la pequeña ciudad vecina que llegaba comportándose con arrogancia era un producto descalificante, que quitaba su valor a ese competidor que es el campesino. Dicho de otro modo, la unificación del mercado, que se puede presentar como un progreso, al menos para las personas que emigran, es decir, las mujeres y todos los dominados, puede tener un efecto liberador. La escuela transmite una postura corporal diferente, formas de vestir, etc., y el estudiante tiene un valor matrimonial en ese nuevo mercado unificado, mientras que los campesinos son desclasados. Allí se encuentra toda la ambigüedad del proceso de universalización. En el caso de las jóvenes del campo que parten a la ciudad, que se casan con un cartero, etc., hay un acceso a lo universal.

Pero este grado de universalización superior es inseparable del efecto de dominación. Hace poco publiqué un artículo, especie de relectura de mi estudio sobre la soltería en Béarn, de lo que había dicho en aquel momento, que para divertirme titulé “Reproduction interdite” [“Reproducción prohibida”] (4). Allí demuestro que esta unificación del mercado tiene como efecto prohibir de facto la reproducción biológica y social a toda una categoría de personas. En esa misma época, había estado trabajando con un material hallado por casualidad: los registros de las deliberaciones comunales de doscientos habitantes durante la Revolución Francesa. En esa región, los hombres votaban por unanimidad. Llegan decretos que dicen que hay que votar por mayoría. Deliberan, hay resistencias, hay un bando y otro bando. Poco a poco, gana la mayoría: tiene tras de sí lo universal.

Hubo grandes discusiones en torno a este problema planteado por Tocqueville en una lógica de continuidad/discontinuidad de la Revolución. Sigue habiendo un verdadero problema histórico: ¿cuál es la fuerza específica de lo universal? Los procedimientos políticos de esos campesinos de tradiciones milenarias muy coherentes fueron arrastrados por la fuerza de lo universal, como si se hubieran inclinado ante algo más fuerte lógicamente: procedente de la ciudad, una puesta en discurso explícita, metódica y no práctica. Se han convertido en provincianos, en locales. Las actas de las deliberaciones se transforman: “Habiendo decidido el prefecto...”, “El Ayuntamiento se ha reunido....”. La universalización tiene como revés un desposeimiento y una monopolización. La génesis del Estado es la génesis de un lugar de gestión de lo universal y a la vez de un monopolio de lo universal y de un conjunto de agentes que participan del monopolio de hecho de esa cosa que, por definición, pertenece a lo universal.

1 Este vínculo entre el capital y la capital será desarrollado posteriormente por Pierre Bourdieu en “Effets de lieu”, La Misère du monde, Le Seuil, París, 1993, pp. 159-167 [trad. esp.: La miseria del mundo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2007].
2 Sobre la lengua legítima y el correlativo proceso de desposeimiento, véase la primera parte de Pierre Bourdieu, Langage et pouvoir symbolique, Seuil, París, 2001, pp. 59-131.
3 Véase la descripción de esta “escena inicial” en el comienzo de Pierre Bourdieu, Le Bal des célibataires. Crise de la société paysanne en Béarn, Seuil, 2002, pp. 7-14 [trad. esp.: El baile de los solteros, Anagrama, Barcelona, 2004].
4 Pierre Bourdieu, “Reproduction interdite. La dimension symbolique de la domination économique”, Études rurales, N° 113-114, 1989, pp. 15-36, reeditado en Le Bal des célibataires, op. cit., pp. 211-247.

Publicado en la edición francesa, enero de 2012.

*Sociólogo.
Traducción: Gabriela Villalba


Pierre Bourdieu (1930-2002)


Fundador de la revista Actes de la Recherche en Sciences Sociales (“Actas de investigación en ciencias sociales”, 1975), titular de la cátedra de Sociología en el Collège de France entre 1981 y 2001, intelectual comprometido con las luchas de su época, Pierre Bourdieu es autor de una obra mundialmente reconocida.

El texto que aquí se presenta ha sido extraído de los cursos sobre el Estado que dictó en el Collège de France entre 1989 y 1992, hoy reunidos en un volumen* del cual publicamos en exclusividad un adelanto. Esta obra ofrece una faceta desconocida de la actividad del sociólogo desaparecido hace diez años: la del docente-investigador, confrontado a una audiencia en la que conviven profanos y especialistas, que mezcla el rigor del análisis con las licencias que la expresión oral autoriza.

De la sociología de Argelia a la sociología de la cultura y de la educación pasando por los trabajos sobre las formas de dominación, la cuestión del Estado atraviesa la obra de Bourdieu. Sin embargo, no había sido objeto en su obra de una formalización teórica. Tal es el desafío de este curso que reconstituye la génesis del Estado, el lugar adonde confluyen todas las luchas de interés.

Al confrontar su enfoque con el de historiadores de distintas tradiciones, apoyándose en ejemplos extraídos de las sociedades europea, japonesa y china, Bourdieu describe la dinámica de concentración de las formas de poder. Explica así cómo se distingue –al margen de la familia real y de su lógica dinástica– un círculo de juristas, de expertos, de ministros que reciben su autoridad de sus competencias académicas antes que por nacimiento: el “campo burocrático”.
Este retorno a la génesis pone en cuestión numerosas evidencias. Porque, al avanzar, “la historia elimina posibles, los hace olvidar como posibles y los vuelve impensables”.

* Pierre Bourdieu, Sur l’Etat. Cours au Collège de France 1989-1992, Raison d’Agir – Seuil, París, 2012.



Cien contra uno


por Pierre Rimbert



“Tuve la alegría de ser atacado, a veces de modo muy violento, por todos los grandes periodistas franceses –explicaba Pierre Bourdieu en 1998 a la cineasta Barbro Schultz-Lundestam–. Porque esas personas que creían ser sujetos no soportaron descubrir que eran marionetas” (1).

Diez años después de la desaparición del sociólogo francés más citado del mundo, el tiempo y el reposicionamiento ideológico de los editorialistas han borrado el recuerdo de las batallas y la identidad de los protagonistas. La “globalización feliz” ya sólo se canta a media voz, el lamento de las desigualdades moviliza hasta a algunos banqueros y se releen con curiosidad los ataques lanzados contra el autor de La miseria del mundo.

Sus errores fueron hacer que los avances de su disciplina participaran en las luchas que marcaron la renovación de la crítica social en la segunda mitad de los años noventa, oponer una “izquierda de izquierda” a los gobiernos socioliberales mayoritarios en Europa a fines del siglo pasado, lanzar con éxito –y antes que los demás– una colección de pequeños libros a buen precio que proponían al gran público las herramientas intelectuales de “resistencia a la invasión neoliberal” (las ediciones Raisons d’agir). Por último, cometió la herejía suprema de “llamar a la prudencia a los ensayistas charlatanes e incompetentes que ocupan todo el tiempo los diarios, las radios y los televisores” (2). Entonces le levantaron una hoguera.

El filósofo Alain Finkielkraut lo acusó de llevar a cabo una “crítica totalitaria” (France Culture, 15 de julio de 1999) y el jefe de redacción de Le Monde, Edwy Plenel, condenó su “visión esquemática del universo mediático” (Le Monde diplomatique, febrero de 1998); el escritor Philippe Sollers lo tachó de “estalinista típico” y “mal escritor” (L’Année du Tigre. 1998, Seuil, París, 1999). “Produjo, bajo un manto de cientificidad, la vulgata que conforma el núcleo básico de las conversaciones en la pequeña burguesía de Estado”, zanjaron los filósofos Claude Lanzmann y Robert Redeker (Le Monde, 18 de septiembre de 1998). Así como el director de la revista Esprit, Olivier Mongin, lo pintó como un “mono académico militante”, jefe de una “pillocracia intelectual que se da aires universitarios”, el politólogo Marc Lazar detectaba en los análisis “simplistas, profundamente regresivos y peligrosos” elaborados por ese “populista” la “vieja hostilidad de una parte de la izquierda hacia la democracia representativa y el reformismo” (Esprit, junio de 1998).

La periodista Françoise Giroud sólo había visto en sus textos “amargura y lugares comunes” (Le Nouvel Observateur, 30 de enero de 1997). “Bourdieu: de lo más trillado que nos deja la década de 1960”, había decretado Bernard-Henri Lévy (Le Point, 29 de junio de 1996), “Bourdieu, no hay nada, no hay un solo hecho. No hay un solo hecho, sólo diatribas, no hay un solo hecho”, se exasperaba Daniel Schneidermann, entonces crítico de televisión en Le Monde (France 2, 28 de mayo de 1999). El historiador Pierre Nora calificaba su sociología como “reduccionista, simplificadora, falsamente científica y... no verdadera” (LCI, 16 de julio de 1998). “Basó muchos de sus análisis en arcaísmos y errores históricos”, confirmaba el cronista Jean-Marc Sylvestre (LCI, 27 de enero de 2002). Por otra parte, en enero de 2001, Jean Daniel fundó el efímero Monde des débats, contra “el arcaísmo de las acusaciones de un Bourdieu”. Como la superficie de un número completo de Le Monde diplomatique no alcanzaría para recopilar los atropellos a veces burlescos sufridos por el profesor en el Collège de France, nos contentaremos con exponer algunos de sus ejemplares.

Alain Minc, ensayista, describe a Bourdieu como “lleno de orgullo, narcisista, manipulador, hipócrita, perverso, grandilocuente, ridículo, insoportable, y esta letanía a la condesa de Sévigné podría continuar indefinidamente. Este hombre se infiltró en las redes universitarias con la inteligencia de los bolcheviques. [...] Su hambre de poder es tan patológica como la fantasía del dinero en un magnate. Su deseo de influencia es tan exacerbado como el apetito de poder en un político. Su delirio manipulador es tan loco como el egotismo en una estrella mediática” (Le fracas du monde. Journal de l’année 2001, Seuil, París, 2002).

Laurent Joffrin, alternativamente director de Le Nouvel Observateur y Libération desde 1989, resume lo que entendió de la sociología de Bourdieu: “Los periodistas se desarrollan en un ‘campo’, según la jerga de los discípulos de Bourdieu, y, un poco como las papas, son productos pasivos e inconscientes de ese ‘campo’. (...) Tenemos ante nosotros un extraño cruce entre los X-Files y Maurice Thorez. Aquí es donde nos encontramos con la amenaza. Describir de este modo la democracia (que, por lo demás, tiene mucha necesidad de que la defiendan de los excesos del mercado) es participar de una visión fantasmagórica, desestructurante y paranoica del mundo, que se encuentra tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha” (Libération, París, 12 de mayo de 1998).

Nicolas Weill, periodista de Le Monde: “Con el pretexto de lanzar carradas de injurias contra los periodistas, acusados de ser los servidores de los poderosos, bien podría ser que, por tanto, lo que se esté poniendo en duda en esas críticas sea el orden mismo de la libertad. [...] El análisis no ha sido llevado hasta el punto en que la crítica del periodismo en el siglo XIX y a comienzos del XX se emparenta con otro fenómeno: el del antisemitismo, siendo el periodismo considerado por algunos como la profesión por excelencia de los judíos, supuestamente no aptos para los oficios ‘creativos’. Porque nada nos impide pensar que, también en este punto, el odio hacia el periodismo se emparenta con el de la democracia y la Ilustración, simbolizadas por la emancipación de las minorías” (Le Monde des livres, 2 de abril de 2004).

Jacques Julliard, entonces director adjunto de Le Nouvel Observateur, redactó este tributo una semana después del fallecimiento de Bourdieu: “Aquí comienzan la gloria y el ocaso de Pierre Bourdieu. Cuanto más se impone en los medios (comprendió que había que insultarlos), más simplificador, ingenuo y moralizador se vuelve su discurso populista, como el de un desvergonzado católico. En su malévolo panfleto sobre la televisión, sueña con un poder de los académicos al estilo de Auguste Comte, que reinaría soberanamente sobre la pantalla chica y el derecho a acceder a ella. Igual a sí misma, Francia sólo celebra la decadencia en sus grandes hombres. Adiós, Pierre Bourdieu” (Le Nouvel Observateur, París, 31 de enero de 2002).

Algunos detractores (y los diarios que los publican), ¿se colarán a favor del olvido dentro del coro de homenajes al investigador?

1 Entrevista filmada en el Collège de France, 26 de febrero de 1998.
2 Pierre Bourdieu, Contre-feux 2. Pour un mouvement social européen, Raisons d’agir, París, 2001.

Traducción: Gabriela Villalba