Partido Comunista de China se abre al Socialismo del Siglo 21

La apertura debativa al Socialismo científico del Siglo 21, por parte de la única potencia mundial gobernada por un Partido Comunista, aparece como brisa oxigenante en una coyuntura de obstáculos a la evolución del postcapitalismo global.                                                                          
 

1. El Diario del Pueblo abre el debate

 
En un evento de trascendencia histórica, el diario oficial del Partido Comunista de China (PCC)   ---Renmin Ribao o Diario del Pueblo---  introdujo el 16 de enero del presente el Socialismo del Siglo 21 al debate público del país.  En una página entera sobre la crisis capitalista y sus alternativas elogia la propuesta del Socialismo del Siglo 21 por su creatividad y por tematizar el papel del poder en los cambios sistémicos. Juzga también que la teoría tendrá grandes implicaciones para el futuro de la humanidad. Esas son palabras mayores de un periódico que es el diario más importante de la República Popular de China, que imprime 2.52 millones de ejemplares en mandarín; entre tres a cuatro millones a nivel global y que es el décimo periódico más vendido del globo.
 

2. De la UE a China, de Berlin a Beijing

 
El Partido Comunista de China ha abierto, por lo tanto, el espacio de debate oficial  al único modelo científico de la civilización postcapitalista que hoy día existe, y que presentamos en  la Oficina de la Unión Europea en Berlin, a fines de octubre del 2011, con eurodiputados y la vanguardia científica mundial en la materia. La publicación sobre el S21 en Renmin Ribao, con la autoría de dos profesores de la Shanghai University of Finance and Commerce (Xiaoqin Ding) y de la Chinese Academy of Social Sciences (Cheng Enfu), sigue a apenas cuatro semanas de la publicación de dos páginas enteras sobre la misma temática en uno de los dos semanarios alemanes más importantes, Die ZEIT. Ese periódico de corte liberal, que cuenta con un tiraje de 600.000 ejemplares, publicó el 15 de diciembre una larga entrevista sobre el Socialismo científico y democrático del Siglo 21, que me hiciera su redacción de economía en la norteña ciudad de Hamburg.

 
3. El tiempo objetivo del Socialismo del Siglo 21 ha llegado
 

El hecho, de que el Socialismo científico del Siglo 21 haya entrado en las páginas del diario oficial de la principal potencia socialista del mundo (China) y en la prensa burguesa decisiva de la  cuarta potencia capitalista mundial (Alemania), se debe a tres factores.

 
1. Ante la crisis existencial del capitalismo, sectores de su clase intelectual realizan búsquedas trans-clasistas para encontrar la salvación del sistema. En China, en cambio, la maduración del proceso de “reforma y apertura” obliga a encaminar la política nacional hacia una forma superior de Socialismo científico y democrático, so pena de caer en el modelo de Hongkong y Taiwan. Esa necesidad sistémica interna es agravada por la Nueva Guerra Fría, que el pelele del complejo militar-industrial anglosajón-sionista, Barak Obama  inició en el año de 2009, para destruir el proyecto histórico principiado por Mao Tse Tung.
 

2. La segunda razón del éxito radica en la calidad del paradigma científico del Socialismo del Siglo 21, que ha logrado el movimiento respectivo de investigadores y grupos sociales en largos años de trabajo. Lo que hoy es el sujeto colectivo de vanguardia nació hace tres lustros en la cooperación de las Escuelas de Bremen (Peters, Stahmer, Dieterich) y Glasgow (Cockshott, Cottrell); se enriqueció con los movimientos sociales de la Patria Grande en el Bloque Regional de Poder Popular y, hace algunos años se convirtió en sujeto tricontinental, con la participación de “los hijos del Dragón”.

 
3. La tercera razón reside en la lógica de la evolución objetiva de la especie, cuya verdad ideal  ---es decir, en forma de idea---  ha sido captada con sublime inteligencia en la sentencia de Victor Hugo, de que nadie puede impedir una idea, cuyo tiempo ha llegado.

 
4. La única alternative disponible

 
La apertura debativa al Socialismo científico del Siglo 21, por parte de la única potencia mundial gobernada por un Partido Comunista, aparece como brisa oxigenante en una coyuntura de  obstáculos a la evolución del postcapitalismo global. Entre ellos, hay que mencionar a la sedimentación definitiva  de los gobiernos progresistas latinoamericanos en el desarrollismo burgués. Es correcto apoyar a Evo, Chávez, Correa et al como alternativa socialdemócrata al neoliberalismo. Pero, ninguno de ellos ha creado estructura institucional alguna, que trasciende a la economía de mercado o al parlamentarismo burgués, ni lo va a hacer. Los consejos estratégicos de Fidel, si bien han sido de carácter defensivo-estratégico en las últimas décadas y no proactivos a favor del desarrollo del socialismo científico post-soviético, ya no se oyen. Y el poco tiempo que le queda a Raúl, lo dedica a la salvación de  la Revolución Cubana, tratando de organizar la transición del modo de producción de Stalin al modo de producción de la Nueva Economía Política de Lenin y Deng Hsiao Ping.

 
Los movimientos de protesta surgidos a raíz de la crisis de 2008, a su vez, están en una etapa de maduración teórica que tomará mucho tiempo todavía para parir Nuevos Proyectos Históricos postcapitalistas, con solidez objetiva. El agotamiento del populismo “socialista” de Chávez, las sistemáticas confusiones creadas por los intelectuales burgueses y los “postmodernos socialistas”, completan el panorama.

 
5. Los pueblos con la ciencia construyen el Socialismo del Siglo 21

 
Ante el abandono de la alternativa postcapitalista por los gobiernos progresistas latinoamericanos, el Segundo Encuentro Internacional del Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) ---que se realizó en Barquisimeto, Venezuela, en marzo del 2009---  se efectuó bajo el lema: Los pueblos con la ciencia construyen el Socialismo del Siglo 21. Hemos seguido trabajando con esta lógica, independientes y sin el dinero de los Estados, y el éxito nos ha dado la razón. A tal grado, que ahora se abre la posibilidad de que nuevamente un Estado socialista entre en la dinámica de la evolución del futuro post capitalista.
 

Bajo el beato signo del dragón, tendríamos que modificar entonces la consigna de Barquisimeto, volviendo a decir que “Los pueblos con la ciencia y los Estados progresistas construyen el Socialismo del Siglo 21.” Esta sería una Santa Trinidad que encantaría al Angelus Novus de la historia.
 

 Ultima modificacion el Lunes, 23 de Enero de 2012 22:06

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Sábado, 21 Enero 2012 10:06

Cayó el Gran Acuerdo chileno

Cayó el Gran Acuerdo chileno
El primer mandatario salió al cruce del sorpresivo acuerdo anunciado el miércoles por los presidentes de RN y de la DC, negociado durante dos meses a espaldas del resto de sus socios en las alianzas oficialista y opositora, respectivamente.


El presidente chileno, Sebastián Piñera, desestimó el acuerdo para las reformas de los sistemas de gobierno y electoral parlamentario alcanzado por una parte del oficialismo con la opositora Democracia Cristiana, mientras continúan las rispideces al interior de la alianza gobernante a consecuencia de esas negociaciones secretas.

“El presidente ha ratificado e insistido y ha sido clarísimo en señalar que la búsqueda de estos caminos de acuerdos se inician y se desarrollan en primer lugar al interior de la (gobernante) Coalición por el Cambio de los partidos de Renovación Nacional (RN) y de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que son los partidos que respaldan la acción del gobierno”, señaló hoy el vocero ministro de La Moneda, Andrés Chadwick. Así resumió el vocero la directiva presidencial transmitida ayer a sus ministros en el Consejo de Gabinete sobre el sorpresivo acuerdo anunciado el miércoles por los presidentes de RN y de la DC, negociado durante dos meses a espaldas del resto de sus socios en las alianzas oficialista y opositora, respectivamente.

Chadwick precisó que desde el gobierno el rumbo para una eventual reforma seguirá siendo lo que “ya se había convenido con ambos partidos a efecto de determinar las formas de trabajo, los tiempos y la búsqueda de esos acuerdos”. “Esto significa que el gobierno va a patrocinar y presentar al país un proyecto o una propuesta de modificación al funcionamiento del sistema electoral cuando en primer lugar se logre un acuerdo al interior de la Coalición por el Cambio.”

El acuerdo anunciado por el renovador Carlos Larraín y el demócrata cristiano Ignacio Walker propone la introducción de un sistema semipresidencialista con un jefe de Estado y un primer ministro y la reforma del sistema binominal de elecciones parlamentarias, heredados de la Constitución pinochetista y que permite la representatividad de solo dos partidos en el Congreso, dejando afuera a las fuerzas menores. Las negociaciones entre RN, el partido de Piñera y la DC, uno de los más fuertes en la opositora Concertación, generó molestias y duras críticas por parte de los socios de ambos al interior de sus coaliciones, pero con mayor virulencia en el caso de la UDI, impulsora del sistema binominal, pergeñado para que la derecha y el pinochetismo continuaran controlando el poder político con el advenimiento de la democracia.

Al referirse a la crisis entre RN y UDI, Chadwick manifestó que el gobierno tiene “el mayor interés y motivación, quiere colaborar al máximo para que la coalición trabaje en la mayor unidad, en la mayor cohesión, con la mayor consistencia, y no buscando o haciendo acciones que puedan generar conflictos, divisiones, interpretaciones o que puedan generar puntos de vista distintos”.

Sin embargo, el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, pasó por alto la recomendación del Ejecutivo y consideró hoy que el pacto RN-DC daña la unidad de la Coalición por el Cambio, por lo que las negociaciones (para las elecciones municipales de este año y parlamentarias de 2013) se ven condicionadas a “cómo evolucionan las relaciones” al interior del oficialismo.

“Los acuerdos no son clandestinos, tienen que ser de cara a la coalición”, sostuvo al comentar la sorpresa que causó el anuncio el miércoles, incluso en el Gobierno. “Lo absurdo es que el presidente de RN le exigió el lunes al gobierno que cualquier avance que tuviera el Ejecutivo en materia electoral lo socializara con los partidos, y reclamaba el valor de las colectividades para tomar cualquier decisión. Por eso es que me sorprende que un acuerdo de esta naturaleza no haya sido socializado ni con el Gobierno ni con nosotros”, aseveró.

Al respecto, Carlos Larraín aseguró no entender la reacción de la UDI y que no debe dar explicaciones “como si hubiera hecho alguna maldad”. “Me declaro perplejo, bastante sorprendido, porque nosotros lo que hicimos con la directiva de RN y de la DC fue suscribir un documento con una explicación de motivos, con un raciocinio”, sin “ningún cálculo chico” y sin “ninguna trampa al gobierno”, con una actuación “autónoma”.
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Viernes, 20 Enero 2012 18:41

La organización estudiantil en Colombia

Sin duda, la mayor novedad del movimiento estudiantil de 2011 es la génesis de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). Los reiterados intentos del estudiantado colombiano por contar con una organización que agrupe las diversas expresiones que bullen dentro de los centros educativos habían resultado fallidas, ya sea por la represión oficial, el sectarismo de las organizaciones gremiales de base, el afán de protagonismo de algunos líderes o la intransigencia de la izquierda.

En 1910, con ocasión de la celebración del Primer Congreso de Estudiantes de la Gran Colombia, se intenta constituir una agremiación estudiantil, pero sólo será hasta el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, realizado en Medellín en 1922, cuando se da luz a la Federación Nacional de Estudiantes1. En 1924 se adelanta un Segundo Congreso Nacional Estudiantil en Bogotá, y en agosto de 1928 un Tercer Congreso en la ciudad de Medellín. Un año después es asesinado en Bogotá el universitario Gonzalo Bravo Páez, el 8 de junio de 1929. Como cierre de este período, en 1930 se realiza un Cuarto y último congreso en Santa Marta.

En 1953, la iglesia católica funda la Federación Universitaria Colombiana (FUC), organización que agrupa a un número significativo de universitarios. Sin embargo, a raíz de la masacre del 8 y 9 de junio de 1954, los liberales y los comunistas se apartan de la FUC y fundan la Federación de Estudiantes de Colombia (FEC). En 1957, luego de la caída de Gustavo Rojas Pinilla, se realiza otro Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Bogotá, y se constituye la Unión Nacional de Estudiantes (UNEC), con bases de la FUC y la FEC. En 1962 se lleva a cabo un nuevo Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Barranquilla. Luego, en 1963 se realiza el Segundo Congreso en Medellín, y antes de finalizar este año se efectúa el Tercer Congreso en Bogotá. En este último se funda la muy destacada Federación Universitaria Nacional (FUN).



Hacia 1968, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo se impone como tarea acabar con la organización estudiantil, expresándolo de la siguiente manera: “Hay una entidad que no sé si tenga personería jurídica […], que se denomina así misma Federación Universitaria Nacional, FUN […]. Me siento obligado a decir que no reconozco a los individuos que forman parte de tal entidad, el derecho de dirigirse así al gobierno nacional. Y desde luego, con esa FUN o Federación Universitaria Nacional no mantendrá relaciones el Gobierno”2. Lleras Restrepo fue subiendo de tono y en mayo de 1969 declarará: “La universidad no será más un instrumento de subversión; los estudiantes serán tratados de la misma manera que los grupos armados que operan en el país”3.La Federación Universitaria Nacional, antes de desaparecer en medio de una virulenta persecución, logra congregar representaciones de más de 30 universidades, y permanece al frente de luchas tan destacadas como la marcha de estudiantes de Bucaramanga a Bogotá, en 1964.
En 1971, el movimiento estudiantil opta por una forma organizativa más flexible: se trata de los Comités de Base, que eligen un represente de cada curso, que a la vez elige el delegado de cada facultad y de cada universidad. Todos los Comités de Base se suman en el Comité Nacional de Solidaridad Estudiantil, organización que encarna por entonces las diversas tendencias políticas que hacen presencia dentro del estudiantado. En la Universidad del Valle, la dirección la tiene la Federación Universitaria de Estudiantes del Valle (FEUV).

Un nuevo ciclo se abre en mayo de 1986, cuando se realiza el Encuentro Nacional Estudiantil “Chucho Peña”, que intenta darle cuerpo a una nueva organización nacional estudiantil. Sin embargo, la coordinación del evento no logra consolidar la tan esperada organización. En los años siguientes, se han constituido varios procesos de unidad estudiantil (con diversos nombres), que desaparecen tras dos o tres reuniones, posponiendo el anhelo de unidad del estudiantado colombiano.

1 Gómez, Alberto. Movimiento estudiantiles, Historia de Colombia, fascículo 36. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1986.
2 Torres, Fernán. Trayectoria histórica de la universidad colombiana – Modelo de interpretación, Ministerio de Educación, Instituto Colombiano de Pedagogía, Bogotá, 1975.
3 Le Bot, Yvon. El movimiento estudiantil durante el Frente Nacional, en Educación e Ideología en Colombia. Editorial La Carreta, Bogotá, 1985.


Nueva organización política, ¿por un camino ya trillado?
En la política del segundo semestre de 2011 surgió el proyecto Progresistas con Gustavo Petro. Además del acto formal de constitución, su primer bautismo institucional de fuego –con todo éxito– fue el de las elecciones del 30 de octubre y un segundo de menor intensidad, giró con la conclusión de la I asamblea nacional de sus impulsores, activistas, simpatizantes y curiosos. De acuerdo con los tiempos que corren, la forma de organización que definieron es la de los nodos.

Como aparato político, Progresistas es la obvia conclusión de su dirigencia más visible, tras la intensa lucha interna que –bajo dos rieles: intereses del Moir y PC– se vivió con distintos episodios dentro del Polo Democrático Altermativo (PDA). Una puja con altibajos y desigualdades, distante de los sectores comprometidos en luchas antigubernamentales, dentro de una estructura con señoríos y aires de mando verticales, en cuyo interior, quienes tenían mayor favor público en las encuestas e incluso en los votos –por no tener un fuerte aparato político–, eran minoría dentro de la dirección amarilla. Una contradicción que rompió el empaque.

Con los capítulos de esa lucha, queda clara para Gustavo Petro –una de las partes del conflicto–, una enseñanza meridiana: Más allá de las diferencias y prevenciones con el aparato y sus ramajes (autoritarismo, imposición, negativas de temas en los órdenes del día, agendas sin las luchas cotidianas), sin organización no es posible conducir y crecer en el orden nacional un esfuerzo político masivo. También, que el dirigente sólo, aunque destaque en círculos de opinión o activismo, por más simpatía que despierte en la sociedad, no puede garantizar una conducción que alcance un impacto amplio y no solo ocasional. La “masa” debe tener una estructura de canales y acercamientos donde pueda discutir ideas y darles forma.

Aunque importante, la opinión pública o la de intereses locales solo localistas no determinan un rumbo o rectificación a la hora de las asambleas y congresos internos. Para tal efecto son imprescindibles, sin duda –y para sumar gente y capacidad decisoria en la puja política– la organización, estructura, normas, y un cierto orden para poder discutir, tomar decisiones y ejecutarlas. Sobre este particular, la forma con nodos que adopta Progresistas es la estructura en red, que supondría, ser más expedita que la tradicional estructura piramidal de la izquierda.

Los nodos por si solos no son una virtud. En realidad, pueden traducirse en una estructura flexible, abierta o cerrada, según los intereses de quien la propicie. Su espíritu responde de mejor manera a la dilatada estructura social que caracteriza a las sociedades del siglo XXI, pero en si misma no garantiza nada. Es iluso pensarlo de otra manera. Toda estructura responde a un diseño y quien lo proyecta es el ser humano, detrás del cual hay propósitos y una ideología. La evidencia de las primeras expresiones confirman esto.

A pesar del deseo de poner en marcha una estructura sin vértice, todas las expectativas Progresistas giran en torno a Gustavo Petro, su líder. Así quedó confirmado el mismo 16 de diciembre, con un mar de discursos casi insulsos –96– como antesala a sus palabras. Fue obvio, la concurrencia quería escucharlo y recoger la “orientación”. El propósito de la Asamblea, de elaborar el Plan Nacional de Trabajo, quedó en deuda, o al menos no se decidió, como era la pretensión de la Asamblea de todos los nodos. El mismo Petro asi lo presintió cuando dijo: “La idea no era hacer un reinado de belleza de intervenciones, sino un plan de trabajo”.

En el esfuerzo por motivar la construcción de un proyecto consecuente con los tiempos que corren, Petro señaló la necesidad de darse una dinámica nacional (“[que los] nodos de progresistas como movimiento […] dejen de ser un movimiento bogotano y se transformen en un movimiento nacional”), y propuso el reto de afrontar en la primera etapa constitutiva del movimiento: “Una de las primeras tareas en las regiones, es que empecemos la discusión sobre qué significa un verdadero movimiento del siglo XXI en las regiones, cómo se convocan las diversidades, cómo nos podemos expresar socialmente de manera diferente a lo que la tradición nos enseña, cómo nos podemos juntar en red, cómo la región adquiere eso que nunca pudimos hacer, la autonomía suficiente dentro de un movimiento político que lo haga, no solo red de nuevas ciudadanías, sino un verdadero movimiento que se exprese como red de regiones, y cómo se construyen las estrategias ciertas eficaces que nos permitan capturar el poder regional”.

Y también precisó las cosas que no se debe hacer en el esfuerzo por estructurar Progesistas: “[…] interrogantes que tenemos sobre este nuevo movimiento […]: en primer lugar, no queremos que sea un Polo Democrático. No queremos repetir la historia, no queremos una federación de grupos de izquierda peleando por el pequeñísimo espacio de una dirección nacional, no nos interesa un movimiento jerarquizado donde la pelea sea por la jefatura regional, la presidencia o tantos puestos que a la postre no sirven para nada. […]

Queremos que sea un movimiento de nuevo tipo […], expresión en el siglo XXI de nuevas ciudadanías”. Muy a pesar de lo pretendido, por circunstancias institucionales, todo vuelve al centro. Así lo confirman las palabras del ahora alcalde de la capital: “[…] nuestro compromiso de hacer un buen gobierno democrático en la ciudad de Bogotá es lo que permitirá que este movimiento pueda fortalecerse en una buena y nueva alternativa en el resto del país”.

No sólo con buenos deseos…

Desde el diagnóstico social, político y organizativo, tanto de la sociedad como de la experiencia del PDA, cabe deducir que para propiciar una revolución social que transforme las formas de producción, de distribución y organización social, se debe proceder por otro sendero. La misma ciencia en sus intensas transformaciones de las últimas décadas nos dicen que las categorías de la Física utilizadas en política desde el siglo XIX ya no corresponden a los tiempos que pasan.

Sin embargo, y pese a esto, emerge con mucha fuerza una de las contradicciones que enfrentan en Progresistas: a la hora de asomarse a la sociedad se hace con predeterminación de la forma de lucha (electoral), aún y a pesar de enfatizar el deseo de querer ser un movimiento de nuevo tipo, y expresión de las nuevas ciudadanías.

Pese a la expectativa que despierta y sus anuncios no hay lugar para que esas nuevas ciudadanías discutan e identifiquen en cada uno de sus espacios, cuál debería ser la forma para enfrentar los poderes tradicionales –nacionales, regionales y locales, también internacionales–, y cómo estructurar las redes sociales que den paso a una nueva estructuración de lo social y sus reivindicaciones. Para definir los contenidos de resistencias para ser poder y no solo ni únicamente para ser gobierno.

Con este marco, la Asamblea del 16 de diciembre comenzó a delinear: “[…] Cuando se construye un movimiento político en una región, es porque ese movimiento político no sólo va a ayudar a unas causas nacionales sino además porque va por el poder local”. Y también: “La constitución de este movimiento a nivel nacional, de cara a conquistar poderes locales, debe tener muy claro en su partida no sólo cómo construir esas mayorías para ganar el poder local sino asimismo cómo gobernar”.

Sin embargo, a pesar de los deseos que animan el esfuerzo por renovar la izquierda colombiana, irrumpe la misma perspectiva del PDA: sumirse, construir un aparato electoral que en su devenir termina por reproducir todos los vicios y males de tales estructuras: clientelismo, sometimiento, aparatismo, verticalismo, negación de las dinámicas locales, suplantación, delegación, etcétera.

En la vida moderna, por la contradicción Estado-nación y multinacionales (en la cual la reivindicación nacional es sometida por el capital global), por el efecto de las políticas mundiales en curso, por la tendencia al desmesurado crecimiento y centralismo de las capitales, las localidades vuelven a tomar vigencia, y problemáticas tan sentidas como empleo, alimentación, educación, ingresos básicos, vivienda, y otras de igual importancia, encuentran resolución desde la resistencia de pequeños o medianos conglomerados humanos, sin espera de apoyo gubernamental. Es decir, surgen poderes locales, que no tienen necesidad de expresión en las urnas –en muchas ocasiones, así proceden por el mismo desprestigio del ejercicio electoral y de la acción política que ese escenario desprende (senadores, concejales). Entonces, si esta es la realidad, y si de verdad hay conciencia de la renovación de la política, ¿por qué pre-condicionar el proyecto Progresistas a una sola forma de lucha, que en su dinámica puede resultar o resulta excluyente de la autonomía y del poder vivo, con raíz de las comunidades? Una contradicción de contradicciones.

No abrir y sujetar este debate, propició el distanciamiento del PDA de las estructuras de los movimientos sociales y de sus luchas. Peor aún, de las cotidianidades sociales, con alejamiento de las nuevas ciudadanías –tan reivindicadas por Petro– que en una primera etapa estaban indiscutiblemente sintonizadas con el Polo. Pero, en su afán por ganar elecciones patinó en una práctica y un debate interno que terminó por alejarlo de los sectores a quienes quería representar. Y en un colmo, lo condujo a aceptar en su interior a quienes por procedencia histórica era deducible que no serían consecuentes con un ideario de cambio, hasta el extremo de acordar alianzas con representantes de sus enemigos más sentidos, como ocurrió en el concejo de Bogotá. Todo por el acceso y control del aparato político.

El resultado tuvo consecuencias conocidas. La de un funcionamiento laxo y descuadernado, con el cálculo de aparecer con migajas de control del aparato gubernamental –alcaldía, gobernación, concejos– en el cual los funcionarios públicos elegidos a nombre del partido impusieron su voluntad e interés sobre el colectivo, al punto de no rendir informes de su gestión, y más grave aún, de actuar y gobernar en contra del ideario político del Polo, que para asombro– guardaba silencio y carga con el peso de los “errores”. De esta manera, el resultado no es extraño, pues el camino ya estaba perdido.

A pesar de esta experiencia y de su actitud por confrontarla, Progresistas dispone todo para recorrer similar camino. Al predeterminar la forma de lucha electoral y su imparable competencia interna con primacía y ventaja de los elegidos, dispone el movimiento en construcción para que todos sus militantes hagan –llegado el momento– el esfuerzo por reelegir a los ya representantes públicos (senadores, representantes a la Cámara, concejales, ediles). Un remolino y dinámica que a pesar de los nodos y las nuevas formas organizativas que se aprueben, no ganan nuevos escenarios de protagonismo legítimo con respaldo de comunidades, y los mismos representantes públicos, terminan liderando y condicionando el proyecto.

Como se ve, la deformación de esta praxis política no es exclusiva de la izquierda sino extensión de la expresión política deformada en la actual sociedad. Los indignados en Europa y Estados Unidos así lo acusan. Lo electoral, lo institucional, condiciona la lucha social y la distorsiona, sin que esta limitación lleve a deducir que es un quehacer a desechar y no afrontar, con base en los consensos de los movimientos sociales y sus designaciones.
El impulso de Progresistas es loable, como fue y sigue siéndolo el del PDA. Con precaución para no repetir errores urge tomar distancia de las formas tradicionales de hacer política.

Publicado enEdición 176
Para Lula la política no permite descansar
Su última invención política, el ministro de Educación Fernando Haddad, dejará el gabinete para lanzarse a la carrera por la alcaldía de San Pablo. Es el desafío que se puso el ex mandatario allí: destronar a los socialdemócratas.

Desde Brasilia

Luiz Inácio Lula da Silva no ha perdido el bigote. A pesar de las sesiones de quimioterapia contra el cáncer finalizadas en diciembre y la radioterapia, que se prolongará hasta marzo, es evidente que el liderazgo del ex metalúrgico mecánico está a salvo. La prueba de ello se materializará en los próximos días, seguramente en enero, cuando su última invención política, el ministro de Educación Fernando Haddad, deje el gabinete para lanzarse a la carrera por la alcaldía de San Pablo, en los comicios de octubre, cuando la presidenta Dilma Rousseff enfrentará su primer test al cumplir 22 meses de gestión.

Desde el 29 de octubre cuando empezó a pelear contra su dolencia en la laringe, que lo dejó sin barba y cabello, Lula se calzó el mameluco de operario para terminar de construir la postulación de Haddad, repechando la oposición de sectores del Partido de los Trabajadores (PT) para quienes era, y es, arriesgado embarcarse detrás de un cuadro joven, bien formado, pero con poco roce electoral.

En San Pablo está la trinchera política y simbólica de la derecha, o de la fuerza que mejor la representa, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y del dos veces candidato presidencial José Serra, cuya campaña de 2010 será recordada como un hito neoconservador: denostó al Mercosur y se alió al Papa en la persecución contra las mujeres que abortan. Para Lula, destronar a los socialdemócratas de San Pablo representa un desafío que excede lo municipal.

Es necesario para consolidar un proyecto, el del PT, que, pese a haber logrado tres victorias presidenciales consecutivas (2002, 2006 y 2010), aún no logra hacer pie en la mayor metrópoli sudamericana. Por eso desde la semana pasada volvió a su despacho en el Instituto de la Ciudadanía, al que no visitaba desde octubre, con lo cual retomó formalmente la agenda política, aunque nunca la había abandonado por completo. Poco después Dilma lo recibió durante tres horas en la sede de la Presidencia de la República en San Pablo, mucho más tiempo que el que concede a cualquier ministro y prácticamente el mismo que dedica a una reunión de gabinete.

La conversación, por lo extensa y su carácter institucional, no dejó dudas del lugar que el ex gobernante desempeñará en este año político: será el jefe. Tendrá a su cargo la estrategia electoral del partido gobernante y, por rebote, tendrá injerencia, oficiosa, en la designación y salida de ministros, pues esto influirá en las alianzas partidarias para las municipales. Hay optimismo en el PT, donde esperan que las previsiones de los médicos se cumplan y su fundador esté dado de alta en marzo, y también en el Palacio del Planalto, donde ya se especula que mayo, cuando arranca de lleno la campaña, será el mes del “Padrino”, como lo llaman por ser consejero de cabecera de Dilma.

Lula, hasta donde se sabe, se comporta como un paciente disciplinado y no ha faltado al Hospital Sirio Libanés para realizar las sesiones de radioterapia diarias, cuyos efectos colaterales comenzaron a aparecer esta semana, afectándolo en su laringe. A pesar de las molestias, que deben continuar, ya avisó que se mantendrá activo: en febrero desfilará en el Carnaval con una comparsa de Corinthians, su club, y ayer visitó a su nuera pocas horas después de dar a luz a su sexto nieto, Arthur Araujo Lula da Silva. La agenda de la semana pasada incluyó algunos “consejos” para la disidente Yoani Sánchez, en vísperas del primera viaje a Cuba de Dilma, previsto para el 31 de enero. La de este martes estuvo dominada por una conversación con el presidente uruguayo, su amigo José Mujica, los dos de campera blanca, sonrientes, en un hotel de San Pablo. Tal vez Lula estaba con su capacidad locutoria algo afectada, pero pareciera que eso importó poco, porque se los ve como dos viejos jugadores de truco, perspicaces que, con sólo mirarse, sin hacer señas, ya saben qué carta trae su compañero.

Al ser consultado sobre la charla, Mujica contó que trataron de la integración latinoamericana y la formación de un núcleo de intelectuales para pensar la región. No se extendió sobre el futuro político de Lula, según lo que informó la oficina de prensa del Instituto de la Ciudadanía. Ni sobre la hipótesis de que dispute un tercer mandato en las elecciones de 2014 o 2018, aunque es plausible suponer que tocaron la cuestión. Hace cuatro meses, Tarso Genro, gobernador de Rio Grande do Sul y uno de los principales referentes petistas, le dijo a este diario que la enfermedad había elevado la popularidad de Lula a niveles inéditos y especuló que podría ser nuevamente candidato presidencial en 2018, a los 72 años, prácticamente la misma edad con que el líder oriental asumió su mandato en 2010.
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Rafael Correa: "No hemos podido cambiar el modelo de acumulación"
Su despacho está aclimatado y luce muy iluminado. Reclinadas a su izquierda hay varias fotos. La que se destaca por delante de todas es la de su ex guardaespaldas John Merino, quien murió por efecto de la llamada gripe porcina, según algunos, por entregarse por completo al trabajo y no atenderse oportunamente. En otra está con su hijo Miguelito, en otra más, con su esposa e hijas. En todas hay un Rafael Correa tierno y afable, como si lo más importante fuese quien está a su lado.

Tiene varios libros apilados a sus espaldas. Entre ellos hay tres ejemplares de la útima edición del suyo: “Ecuador: de Banana Republic a la No República”. Lo comentamos mientras me regala uno. Y al mencionarle el libro del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, Las tensiones creativas de la Revolución, abre los ojos y se da la vuelta: con emoción me indica uno que está en su maletín (ese que siempre lleva y lo acompaña, pero que ahora, a diferencia de cuando lo conocí en unos seminarios de la fundación Esquel, hace más de siete años, ya no se lo ve en sus manos).

Se trata de “El nuevo topo”, de Emir Sader. Es un texto que habla del proceso de cambio de América Latina de la última década. Y menciona a Correa y al Ecuador. Me lo recomienda y dice que es una gran obra para entender el momento que vivimos en el continente.

Sader, en una entrevista, cuando le preguntan ¿Qué país en América Latina ve con proyectos más consolidados?, responde: “Ecuador y Bolivia, que tienen procesos más orgánicos, más equilibrados entre la transformación social y la del Estado”.

Correa está en su despacho enfundado en su misión. No para un minuto y apenas tiene tiempo para leer con calma esos libros. Debe leer muchos documentos e informes, firmar papeles que deciden el destino de millones de ecuatorianos.

Cinco años después su mirada es la misma, pero hay algo en sus gestos que revelan que Correa no está comprometido con un plan idealista y menos solo con un sueño: está metido en una lucha y con una obsesión: cambiar al Ecuador. Y lo enfatiza varias veces: “Un cambio cultural es lo que nos hace falta, y eso no es fácil”.
Para nosotros, sus contemporáneos, tampoco es fácil entender cómo lo va a hacer, pero él replica: “Lo tenemos que hacer todos, en cada una de nuestras tareas y responsabilidades”.

En la entrevista, que en las siguientes páginas se transcribe, deja entrever que hay cosas de las que se siente insatisfecho y hasta decepcionado, quizá porque no tiene eco y otras porque sus colaboradores se han demorado mucho en ejecutar lo que se pudo hacer en menos de un año. Pero también está convencido de que esta es una revolución y se siente orgulloso de liderarla.

"Somos indignación de la expresión de los ecuatorianos"

¿Por qué el proyecto que usted preside es una revolución?

Este es un proyecto alternativo. Lo definimos como un cambio radical, profundo y rápido del sistema vigente, pero insisto, teniendo un sistema alternativo. Muchas veces no se puede tener todas las cosas claras. Se tiene que hacer camino al andar, pero con los principios claros de lo que se puede hacer. No se trata solo de oponerse por oponerse, cambiar por cambiar. La pregunta es: ¿cambiar hacia dónde? Tiene que ser hacia algo mejor, y eso es lo que está sucediendo en Ecuador.
 

¿Y por qué todavía no es una revolución ciudadana?

Yo creo que sí es una revolución ciudadana. Ha sido la voluntad de los ciudadanos, fueron los indignados los que nos trajeron aquí. Ecuador se indignó mucho antes que el resto del mundo. Y gracias a esa indignación, a los forajidos, el decir basta a tanta destrucción, se generó el gobierno de la Revolución Ciudadana. Si usted mira los gabinetes itinerantes y la participación de la gente en muchas acciones, le puedo asegurar que esta es una revolución de los ciudadanos.

¿Cree que el “Club de Tobi” es el que quiere gobernar el país?
Gran parte del “Club de Tobi” continúa en el Gobierno. Ahí está  Fander Falconí, Augusto Barrera, Javier Ponce, quien le habla, por supuesto, y todos rendiremos cuentas a la historia. Estoy de acuerdo con que exista lugar para disentir, para criticar, pero tratar de desestabilizar, obstruir, hacer fracasar a este gobierno, jamás. ¿Cuál es el objetivo? Lo que están haciendo es a favor de los grupos de derecha que tanto daño nos hicieron. Aquí no esperamos que mande el “Club de Tobi”, queremos que manden las grandes mayorías en procesos democráticos. Esencial en ese proceso son los programas que se han presentado al escrutinio del pueblo.

Le digo esto porque algunos contradictores ahora dicen que ya no es de los ciudadanos, sino solamente del Presidente...
La mediocridad  ha llegado hasta el punto que ha satanizado hasta el liderazgo. ¿Usted me puede decir de algún proceso en el mundo que no haya tenido un liderazgo fuerte? Este Gobierno ha sido  mucho más participativo, con equidad de género, gabinetes itinerantes, socialización de leyes, la misma elaboración de la Constitución de la República, con todos los espacios de participación y en jornadas extenuantes, el Presidente recibiendo a todos los estamentos, gremios, alcaldes, visitas a cada rincón del país.

Para Gustavo Larrea, quien es el que dice esas cosas; y para Alberto Acosta, participación es que nosotros ganemos elecciones y decidan ellos. A ellos les tengo la mala noticia: mientras yo sea Presidente, aquí va a prevalecer la voluntad del pueblo ecuatoriano, el programa de gobierno votado en las urnas; y no los caprichos de los que nunca han ganado media elección. Nos pueden acusar de cualquier cosa, menos de incoherentes: hacemos exactamente lo que propusimos al pueblo ecuatoriano y lo que este aprobó mayoritariamente en las urnas.

Tras cinco años, ¿cuál cree que es el factor real emancipador de la Revolución Ciudadana?
Nosotros somos la expresión de la indignación de la gente, y esa indignación tenía que sentirse correspondida y útil. Creo que eso hemos logrado. Si usted me pregunta cuál es la principal obra del Gobierno, respondería: hemos logrado superar esos complejos a los que tanto tiempo nos condenaron la prensa, los estamentos, las élites y hasta ciertos grupos eclesiásticos, de que éramos inferiores al resto, de que así nacimos y así vamos a morir, de que somos los más perezosos, los más corruptos. Un ejemplo concreto: carreteras. ¿Quién se iba a imaginar que Ecuador podía tener las mejores carreteras de la región? Ya era un destino ineluctable, una ley física, que nosotros no podíamos tener  buenas carreteras. Eso es uno de los grandes descubrimientos. Yo, como economista, sé que la infraestructura es fundamental en el  gran desarrollo, que la infraestructura es importante. Lo que nunca me imaginé era el efecto en la autoestima de la gente. Por lo tanto, hemos recuperado esa fuerza interior, esa voluntad de cambio, de victoria,  que es fundamental para que los pueblos salgan adelante.
 

¿Cómo le suena la siguiente frase al  Presidente: La Revolución Ciudadana mató a la partidocracia, pero todavía asiste a su duelo?
Yo creo que tiene mucha razón. Lo peor que podemos hacer es caer en el exceso de confianza. Hemos cambiado la relación de poder, pero ese otro poder, la partidocracia, todavía sigue vivo, debilitado pero vivo. Ya no controla el país, pero existe y al menor descuido puede retomar su poder. Esa clase política que teníamos está tremendamente debilitada, pero de repente los medios generan una mentira creíble, nos desestabilizan y esa partidocracia puede volver al poder. Ese es un desafío. Sé que en nuestro gobierno no vamos a resolverlo todo. Este proceso requiere de diez o quince años. Dios quiera que continúen gobiernos sucesivos de la Revolución Ciudadana.

Muchas veces se le escucha hablar de que no es un político, ¿qué le impide todavía definirse como tal después de cinco años de hacer política desde el poder?
Yo siempre he sido político, si define político en su forma etimológica, es decir: buscar el bien público. En ese sentido creo que todo ciudadano tiene el deber de ser político. La política, peyorativamente entendida en el Ecuador, es terrible y yo la rechazo. Para mí, la política es servir, independientemente de lo que logre o no logre. Si no logré servir, si no logré cambiar nada, fracasé totalmente en política.

¿“Política” está dejando de ser una mala palabra?
Nunca fue una mala palabra. La estigmatizaron los politiqueros de aquí, la destruyeron; y ese es uno de los retos: rescatar la validez de la política.

¿Qué aprendió de bueno, o qué hay de bueno en la política o haciendo política durante estos cinco años?
Esa disposición de servir, siempre lo dijimos. Uno puede servir desde cualquier rincón, desde cualquier lugar, pero no nos engañemos: aquí hay injusticia estructural, siempre habrá desfavorecidos por la naturaleza, discapacitados, gente que necesite de la solidaridad de uno, del cariño, del acompañamiento, pero esa inequidad, esa injusticia social económica es estructural; y para cambiar eso se necesita cambiar el poder. No nos engañemos, yo puedo hacer fundaciones, apostolados y muchísimas cosas, pero tan solo va a sostener un sistema tremendamente excluyente si la sociedad siempre quiere beneficencia, caridad. Lo que es intolerable son los pobres socioeconómicos. Y para remediar esa pobreza intolerable tenemos que cambiar estructuras; y para cambiar las estructuras se necesita un poder político.
 
Presidente, en cinco años usted insiste regularmente, y me parece que ya ha calado mucho en el imaginario de la gente, que no puede haber un cambio cultural en cinco años, profundo, transformador, de un día para el otro. ¿Qué  ha frenado en cinco años  ese proceso de cambio cultural y cómo están dadas las condiciones para que ese cambio ocurra en los próximos años?
Yo creo que sí hay un cambio cultural. Le decía hace un momento: hay que recuperar la confianza en nosotros mismos, el no tener ese derrotismo histórico, de que no podemos salir adelante. Eso ya es un cambio cultural, pero falta avanzar mucho más. Muchas veces ese cambio cultural se acelera por graves acontecimientos que, Dios no quiera, pasen en el país, como las guerras mundiales que hicieron cambiar radicalmente ciertas sociedades. Entonces es un proceso donde tiene mucho que ver la educación, el liderazgo, la religión. La cultura está tremendamente condicionada por la religión. Si hay una religión que te dice: “Yo nací pobre y moriré pobre, porque después en el paraíso seré rico y voy a vivir feliz, porque así Dios me hizo y todo depende de Dios y nada de mí”, se inmoviliza. Son esas cosas las que tenemos que cambiar. Y para ello hace falta un proceso político y un proceso que hay que acelerarlo.

Cada vez estoy más convencido de que necesitamos  una segunda etapa; en una segunda etapa  la relación de poder será distinta. Eso implica, en términos económicos, mejor asignación de recursos. Si antes iba todo a la deuda, ahora va todo para educación, salud, etc. Pero ahora viene una segunda etapa. El desarrollo, el punto de partida fundamental es que cambie la relación de poder. No es un problema solamente técnico, pero también es técnico. Y ahí viene lo de cultura: buscar la eficiencia, la responsabilidad, hacer las cosas extraordinariamente bien.

Estoy convencido de que los países que han logrado el éxito son los países donde el lustrabotas, el conserje y hasta el gerente general de la compañía hacen las cosas extraordinariamente bien. Eso se llama cultura de la excelencia.

"No hemos podido cambiar el modelo de acumulación"

¿Por qué no se pudo reducir más la pobreza de lo que ya ha bajado? ¿Es por falta de recursos, calidad del gasto o un fenómeno crónico que el Gobierno no lo podía lograr?
Es cambiar las estructuras y eso es tremendamente duro. Hemos avanzado y creo que el país va en la dirección correcta. Poco a poco seguiremos avanzando. El país es como un barco gigantesco que de cierto modo va hacia un  iceberg y mientras más grande es el barco más rápido llegará al iceberg, lo que hace más difícil cambiar de dirección.

Hemos logrado enrumbar al país en la dirección correcta, pero ahora es necesario tomar velocidad de crucero, y lo  más difícil ha sido cambiar esa relación de poderes y esperamos que la disminución de la pobreza se acelere aún más, pero no vamos a olvidar que nuestras economías son aún vulnerables; y es un éxito estar entre los cinco países que más han reducido pobreza en América Latina según la Cepal, un éxito que hemos logrado teniendo de por medio una tremenda pobreza económica a nivel mundial desde el año 2008 y comienzo de 2009.

En su libro (Ecuador: de Banana Republic a la No República) dice que “la verdadera estabilidad económica es lograr el máximo de crecimiento y empleo productivo sostenibles en el tiempo. Para ello se necesita el incremento de fuerzas productivas internas de acumulación y progreso, es decir, los llamados recursos productivos”. ¿Ocurrió esto en estos cinco años en el Ecuador?
En la economía ortodoxa los recursos productivos son tres: cantidad de trabajo humano, cantidad de capital físico -que no es un recurso, sino una consecuencia-  y recursos naturales.

La historia del siglo XX se encargó de pulverizar esa teoría porque muchos de los países que tuvieron éxito no tenían ni recursos naturales, e insisto, el capital físico era una consecuencia de la acumulación, y tenían poco trabajo humano. ¿Cuáles son los países que tuvieron éxito en el siglo XX? Los que acarrearon más talento humano, calidad,   ciencia y tecnología, pero eso no es suficiente. Tú puedes tener un gran talento humano, ciencia y tecnología, pero si no hay un proyecto común, todo el mundo halará para su lado.

Entonces, se requiere un proyecto común y una cultura de excelencia, me refiero sobre todo a capacidad y conocimiento, hacer las cosas bien, asumir responsabilidades; y estamos tratando de desarrollar talento humano,  ciencia y tecnología, y un proyecto nacional.

Si hacemos un balance de esos recursos productivos en el Ecuador, ¿en qué nivel estamos?
Una revisión resumía que son siete los pilares del desarrollo -algo sobre lo que escribiré algún día-, pero creo que son tres los recursos deseables: es deseable tener capital físico, como consecuencia de la acumulación, porque no es que naciste con tractores, carreteras... Es deseable tener mucha gente en condición de trabajar, pero no es indispensable. Es deseable tener recursos naturales, aunque Alberto Acosta dice que es una maldición, lo que a mí me parece una barbaridad porque es como todas las cosas, las puedes utilizar bien o mal. Todo el mundo habla de que el turismo es el futuro del país; bueno, usted puede atraer más turismo, pero puede ser una maldición, ¿me explico? Todo puede ser malo o bueno, depende de cómo lo utilices. Creo que esas cosas a lo sumo son deseables, ¿pero cuáles son las bases para el desarrollo?: el conocimiento la ciencia y la tecnología, esa es la base del futuro.
 

¿Y cómo está el Ecuador en ese aspecto?
Hemos duplicado la inversión, pero no llegamos ni al 0,5 del PIB cuando la Unesco recomienda al menos el 1% del PIB. ¿Capital institucional? Se puede tener gran recurso humano pero si existe un igualitarismo a ultranza, si independientemente del sacrificio y el esfuerzo todos tienen la misma recompensa, jamás serviría; y el otro extremo, el exceso de individualismo mata a la sociedad. Entonces hay que tener la correcta conjunción entre potenciar las capacidades individuales sin destruir a la sociedad, ese es el desafío del socialismo del siglo XXI. La cultura  es fundamental, porque hay culturas que te alientan y hay culturas que te condenan.

La clase media y popular están en mejores condiciones, es indiscutible, pero los ricos también están mucho mejor. De ser así, ¿querría decir que la matriz estructural no ha cambiado mucho?
El modelo de acumulación no lo hemos podido cambiar drásticamente. Básicamente estamos haciendo mejor  las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa.

En todo caso, aquí nadie ha inventado el agua tibia, estamos aplicando todas las medidas, tal vez nos falta profundizar algunas para lograr una sociedad más equitativa, pero el que más tiene, más paga; es decir, hay un sistema  tributario progresista en el que hemos avanzado muchísimo, porque con ese ingreso se financia la igualdad de oportunidades: educación, salud, etc.

Hemos mejorado en forma cuantitativa, pero aún nos falta en forma cualitativa, que no es fácil, depende del cambio cultural, y no es la labor de un Gobierno, sino de 14 millones de ecuatorianos. Como pasó ayer en el hospital Baca Ortiz, con los fondos rotativos. Le pregunto al administrador: ¿por qué han puesto fundas de basura en las ventanas  y no compraron cortinas con los fondos rotativos? y me dice que “los fondos rotativos son solo para medicinas”. ¿En  dónde está eso?, es solo un invento, para no hacer nada. Entonces se requiere un cambio cultural para haya  realmente igualdad de oportunidades, calidad de la educación, acceso a salud, etc.

También hemos pasado del capital al trabajo. Se han eliminado muchas formas de explotación, como la tercerización, los contratos por horas y ha crecido la afiliación a la seguridad social. Hemos disminuido el desempleo mejorando la calidad de empleo, lo cual contradice toda receta neoliberal que mencioné antes.

Y hay algo que  ha pasado desapercibido, la forma de repartición de utilidades, somos los únicos en América Latina. Decimos que el salario mínimo es eso, un mínimo, para evitar males mayores como el desempleo, pero no es justo. Un salario justo, por decir algo, sería unos 350 dólares, entonces nadie puede declarar utilidades hasta que el último de los trabajadores tenga ese salario digno. Es decir, una empresa, para sobrevivir, puede pagar el mínimo, pero no va a declarar utilidades hasta que todos  hayan ganado el salario digno. Eso significa repartir el 100% de las utilidades hasta alcanzar ese salario, es un poderoso instrumento para lograr la equidad.

Todavía nos falta el cuarto elemento para lograr equidad, que es la democratización, la mejor distribución del acervo social. Todo estaba hecho para perjudicar a los más pobres. Ejemplo: las playas y bahías son del Estado, pero se  concesionaron a los ricos para que pongan camaroneras y, en la isla Puná, ni siquiera contrataban a los lugareños.
La pesca de arrastre: 17 familias con barcos que tienen toda la pesca y los 20 mil pescadores artesanales se quedaban sin peces.

El acceso a la tierra: queremos garantizar no solo acervos públicos sino acervos privados, con acceso a la tierra, al agua y a la propiedad de las empresas, como hemos hecho con las empresas que estaban en manos del sector público, pero sin duda hace falta mucho más.

¿Qué le revela a usted, como Presidente y economista, el siguiente dato: en el 2000 había 42 bancos que manejaban 7.500 millones de dólares y en 2011, 20 bancos manejan entre 16 mil y 17 mil millones de dólares?

Eso es porque la economía ha crecido, y es bueno. No es saludable que haya tantos bancos pequeños o tres o cuatro bancos inmensos.
 

¿Cuál es la cantidad adecuada?
Eso depende de cada realidad, pero en principio, a ojo de buen cubero, que existan 42 bancos en una economía como la nuestra era una barbaridad, 20 es una cantidad razonable, y en buena hora que esos 20 manejan  mayor nivel de recursos porque la economía ha crecido.

El sistema financiero es fundamental para la actividad económica, y no porque la maneja, sino porque encauza la riqueza generada por la sociedad. Su estrategia fundamental es captar ahorro y encauzarlo a la actividad productiva; el propósito es que lo haga de la forma más eficiente.

"Aquí han privatizado hasta la libertad de expresión"

Algunos analistas creen que en este proceso, al no tener enemigos políticos claros usted escogió a la prensa como contradictor político.

En primer lugar no es cierto. Alguna gente me sobreestima y piensa que yo estoy calculando todo, y no es cierto. Sinceramente estoy convencido de que la prensa es uno de los poderes fácticos más grandes de Ecuador y de América Latina, y planetarios. Son empresas con fines de lucro que proveen un bien fundamental: la información. Y más aún, no son 500 empresas, a nivel nacional son 4 ó 5 diarios, 6 ó 7 canales, son oligopolios manejando la información.

Son grupos con tremendo poder social y económico. Y en el caso ecuatoriano claramente han abusado de ese poder informativo. Entonces estoy convencido de que son un grave peligro para la democracia y estoy determinado por el bien mío y de las futuras generaciones a poner límites a los abusos de poder que han cometido ciertos negocios dedicados a la comunicación.

La libertad de expresión también es una suma de derechos. ¿En su criterio, cuáles privilegia a la hora de defender la libertad de expresión de los ecuatorianos?
Ese es un falso dilema. Toda libertad tiene límites y están claramente establecidos. Incluso, en los instrumentos internacionales se fijan los límites a la libertad de expresión: la honra y reputación de las personas, que también son un derecho humano, y la seguridad nacional. Pero aquí, enarbolando la libertad de expresión, manipulando y tergiversando ese derecho tan sagrado, quieren hacer lo que les da la gana. Mire el caso de El Universo: en nombre de la libertad de expresión están utilizando una mentira, cuando la libertad de expresión se debe basar en la verdad.

Entonces, yo privilegio la verdadera libertad, la que se basa en la verdad, porque no hay libertad sin responsabilidad. Aquí han querido privatizar hasta la libertad de expresión creyendo que se trata de un derecho solo de los dueños de los periódicos, cuando es de todos los ciudadanos.


A los medios públicos nos acusan de gobiernistas, de oficialistas...

Porque no me insultan, así que deberían insultar de vez en cuando al presidente (risas).


¿Qué deben ser para usted los medios públicos: críticos, investigativos, de servicio a la ciudadanía, reflexión, debate?
Todo aquello. Que cumplan su deber fundamental de comunicación social. Lo básico aquí es la comunicación social y los instrumentos son los medios de comunicación, en parte. Yo hago comunicación social con mi informe de labores cada sábado. En parte son los medios de comunicación, pero ¿por qué tienen que ser privados y con fines de lucro? Es más, por definición, si se contraponen sus intereses privados, a la comunicación social, van a privilegiar lo primero.

Entonces es bueno que haya medios públicos, sin finalidad de lucro, medios alternativos y comunitarios. Eso es democratizar la comunicación social y es acercarnos a la verdadera libertad de expresión. Y ¿qué espero de los medios públicos? Que cumplan a cabalidad ese rol de comunicación social, lo que dice usted: reflexión, opinión,  crítica, investigación, pero no mentira, ni manipulación.

Hasta esa manipulación que se hace desde los medios en función de cierta religiosidad. Yo recuerdo cuando Facundo Cabral comentaba algo que le había sorprendido en uno de sus viajes: encontró a un hombre en  un basurero y le preguntó dónde le gustaría estar y él dijo: “Aquí, porque aquí es donde el Señor me puso”. Él lo presentaba como algo bueno, ¡pero es terrible! Mata toda capacidad de superación, te condena a un conformismo terrible. Entonces, esa clase de antivalores culturales son terribles para el progreso y para el buen vivir. Entonces el cambio cultural es fundamental, pero no solo en ese sentido, de superar el inmovilismo, está también en la capacidad de organización.

En América Latina todo el mundo quiere ser capitán y nadie marinero. Todo el mundo dice que lucha contra la corrupción, y cuando ocurre algo dicen “metan preso a todo el mundo menos a mi familia, a mis amigos no”. Resulta que todo delincuente tiene familia y amigos. Entonces, el capital cultural es sumamente importante.

Y por último está el capital social, eso es básicamente tener un proyecto nacional, porque de qué sirve tener 14 millones de genios halando cada uno para su lado. Ejemplo de lo que digo, Rusia, en los años 90. Tenían ciencia y tecnología, tenían gran talento humano, pero se destruyó su capital social y decreció un 30% su PIB.

"Hay gente que era de la CIA que ahora sigue conspirando"

¿Qué le impediría a usted ser reelecto presidente?
Que haya  otra persona de Alianza PAIS que garantice de mejor manera la victoria electoral. Ahí me haría a un lado. Estoy bastante cansado, mi familia se ha sacrificado muchísimo. Lo que menos pretendo es ser indispensable. Todos somos necesarios, pero nadie indispensable.


Si Lenín Moreno ya no será su compañero, ¿su binomio será  una mujer, indígena y joven?
No especulemos de las especulaciones. Primero habrá que definir si voy a la reelección o no. Y por supuesto que sería interesante un binomio con una mujer joven que represente todo lo que busca la revolución ciudadana, grupos siempre excluidos, indígenas, un afro, mujer por equidad de género, juventud, pero no siempre se puede encontrar el candidato ideal.


¿Siendo este año de elecciones, cuál será el eje movilizador de su campaña?
Hemos dicho que se van a priorizar varios aspectos, la revolución vial, educativa, salud, seguridad. Ya se están viendo los frutos de todo lo que hemos sembrado estos últimos años. Este año haremos 425 UPC, está en prueba el sistema integrado de seguridad más moderno de toda América Latina y es impresionante realmente. Algún rato vaya y vea La Puntilla. Hemos dicho que este será el año del talento humano, la ciencia y la tecnología. Y estamos poniendo mucho énfasis, porque creemos que sin eso no habrá futuro. Será la evaluación de las universidades, la ciudad del conocimiento y fomentar los recursos para laboratorios de investigación.


Usted varias veces ha dicho que se va a radicalizar la revolución. ¿Este será el año para eso?

Para radicalizar esa revolución tenemos que seguir con ese cambio de poderes en función de las grandes mayorías que dependen básicamente de la acción política del Gobierno. El complemento, lo necesario, es el cambio cultural, la cultura de excelencia depende de todos los ecuatorianos.


¿Cuál es el momento más crítico vivido durante estos cinco años?
Han habido muchos. Recuerde que a los nueve días de asumir el mando, en un trágico accidente, murió Guadalupe Larriva y su hija Claudia de 15 años, y cinco soldados de la Patria. Después vino lo de la Angostura, cuando encima nos quisieron involucrar con las FARC, y luego obviamente el 30 de septiembre y hasta ayer (el jueves pasado) la renuncia del ministro de Salud, un queridísimo amigo. Son cosas duras. Pero probablemente el más crítico fue el 30 de septiembre, sobre todo cuando supimos que balas asesinas mataron a cinco ciudadanos, uno de ellos civiles y cuatro uniformados.


¿Y el momento más emotivo?
Ahí tenemos muchos, pero el peor error en el que podemos caer es el exceso de confianza. Y hay muchas cosas irreversibles. E insisto, cada día nos levantamos pensando qué se inventó la prensa. Mire lo que sacó el Washington Post, un poco menos que aquí hay un dictador loco, manipulando la justicia. Hay gente conspirando y cara dura, los jefes de inteligencia que descaradamente trabajan con la CIA siguen conspirando y manejando círculos.

El Telégrafo (Quito)

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Taller "El proyecto posneoliberal para América Latina"

Temas que se desarrollarán en las cuatro sesiones:

  • - Geopolítica de la reforma estructural y biopolítica de la democracia
  • - Economía política del ajuste macrofiscal, la reforma estructural y la privatización territorial
  • - El programa político del FMI: el ajuste estructural y el discurso de la estabilización
  • - La reforma estructural del Banco Mundial: tiempos violentos en la privatización del Estado
  • - La geopolítica y la biopolítica del posneoliberalismo: privatización territorial y criminalización social
  • - Poder y violencia en el posneoliberalismo

Lugar: Cootradecun - Cra. 17 No. 57-15
Días: 21 - 23: 6:00 p.m. - 9:00 p.m.
Sábado 24: 8:00 a.m.-12 m

Tamaño: 17 x 24 cm

Páginas: 336

Colección: Congreso de los pueblos

Autor: Pablo Dávalos






Valor inscripción:

$90.000 (incluye el libro "Democracia disciplinaria" base del taller)
$60.000 (para quienes han adquirido previamente el libro)


Consignaciones a nombre de Difundir Ltda.
CONFIAR cuenta de ahorros 030000492-6
Bancolombia cuenta corriente 13323603250

Enviar copia de consignación a los teléfonos: 212 73 97 - 346 62 40 / e-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Miércoles, 18 Enero 2012 07:09

Al final cayó el vice de Humala

Al final cayó el vice de Humala

Al vicepresidente de Ollanta Humala se le acabó el tiempo. Se había aferrado con desesperación al cargo, incluso desoyendo un pedido público del propio presidente Humala para que renuncie, pero finalmente Omar Chehade, hasta ayer vice de Perú, cayó. Luego de tres meses en medio del escándalo por una acusación de tráfico de influencias a favor de un poderoso grupo económico –escándalo que golpeó duramente al gobierno– y más de dos meses después de que el presidente le pidiera públicamente, a través de la televisión, dar “un paso al costado”, Chehade decidió renunciar. Lo hizo a través de una carta fechada el lunes, pero hecha pública recién ayer. Señaló que había “reflexionado” y que renunciaba para “no causar perjuicios a la buena imagen del gobierno”. La reflexión le tomó tres meses. En el Perú hay dos vicepresidentes y con la salida de Chehade la congresista Marisol Espinoza queda como única vicepresidenta.
 

La esperada renuncia de Chehade, quien también es congresista del oficialismo, se produjo en la víspera de que el Parlamento debata un pedido para destituirlo como congresista e inhabilitarlo por cinco años de toda función pública. Chehade ha sido acusado ante el Congreso por tráfico de influencias, patrocinio ilegal y cohecho activo, por intentar favorecer a un importante grupo económico. En diciembre, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso aprobó recomendar la destitución de Chehade de su banca congresal y su inhabilitación por cinco años. Ese mismo mes, el Parlamento lo suspendió, con el apoyo del oficialismo, por 120 días de sus funciones por “falta ética”. Al momento del envío de esta nota, la Comisión Permanente del Congreso debatía la aprobación de la acusación contra el ex vice de Humala para destituirlo de sus funciones parlamentarias e inhabilitarlo. Si es aprobada, el caso pasará al pleno del Congreso, que decidirá la suerte de Chehade.
 

El escándalo que arrastró al vicepresidente Chehade y que lo ha obligado a dimitir estalló en octubre, cuando fue acusado por una denuncia periodística de intentar favorecer al poderoso grupo Wong en su disputa con los trabajadores de la azucarera Andahuasi por la propiedad de la empresa. Chehade se reunió con tres generales de la policía para, según ha denunciado uno de los generales presentes, solicitar el desalojo policial de los trabajadores que controlan la ex cooperativa e impiden el ingreso del grupo Wong. El general Guillermo Arteta, que hizo público el caso luego de ser pasado a retiro, ha asegurado que se negó a dirigir el desalojo solicitado por Chehade y ha dicho que éste incluso le envió una orden de desalojo falsa.
 

El caso Chehade se ha convertido en el mayor escándalo de corrupción en lo que va del gobierno de Humala, que asumió en julio de 2011, y lo ha golpeado en un punto especialmente sensible: la lucha contra la corrupción, una de las principales banderas levantadas por el presidente Humala en la campaña electoral.
 

Ahora en el oficialismo respiran aliviados al conocerse la renuncia del vicepresidente, que se había convertido en un dolor de cabeza para el gobierno. Su negativa a renunciar, en noviembre, luego de que se lo pidiera públicamente Humala, había dejado mal parado al presidente y distanciado a Chehade del oficialismo. Conocida su renuncia, la bancada oficialista la calificó como “positiva”. Parlamentarios de la oposición la tomaron como una movida de último momento para intentar evitar que se apruebe en el Congreso la acusación en su contra, que terminaría con su destitución del Parlamento y una inhabilitación por cinco años.
 

“La renuncia de Chehade me huele a una negociación para evitar su sanción en el Congreso. Una negociación de Chehade con el oficialismo para que lo apoye a cambio de su dimisión y para que el partido gobernante consiga votos de otras bancadas a favor de Chehade con el argumento de que su salida de la vicepresidencia es una sanción suficiente y no se le destituya del Congreso. Chehade ya ha sido desautorizado por el oficialismo, por lo que su posible destitución del Congreso no sería un duro golpe para el gobierno, pero si lo pueden evitar, tanto mejor para el oficialismo”, le comentó a Página/12 Antonio Zapata, historiador y analista político. “La renuncia de Chehade –agregó Zapata– es positiva para el gobierno, porque se libera de una piedra en el zapato.”
 

Los cálculos que se hacen en los pasillos del Congreso sobre la posible destitución de Chehade y su inhabilitación están en contra del ex vicepresidente. Con su sorpresiva renuncia, a la que se había negado una y otra vez y que es una concesión a quienes, desde todos los sectores políticos, la habían exigido, el ex vicepresidente espera ganar los votos que lo salven de perder también su banca parlamentaria. Pero la renuncia puede haber llegado tarde para Chehade.
 

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Miércoles, 18 Enero 2012 07:00

Eloy Alfaro (1842-1912)

Eloy Alfaro (1842-1912)

“Y así estaba, recogido, los nervios finos por saber, cuando su puerta se abrió de golpe. Él se incorporó, tieso y veraz.
 

“–¡Silencio! ¿Qué quieren de mí?
 

“Un tiro en la cabeza le hizo caer suavemente, como un desvanecer de piel y huesos… Desnudo ya, descolgado de su aventura, le llevaron hasta el filo del corredor, alto, alto, alto y de allí le aventaron contra el patio” (La hoguera bárbara, Alfredo Pareja Diez-Canseco, 1944).
 

Hace cien años, el 12 de enero de 1912, la vida de Eloy Alfaro, prócer del Ecuador moderno, llegó a su fin. En la abyección y el ultraje digitado por los liberales de levita y conservadores chupacirios que hoy continúan acechando, como buitres de la historia, la revolución ciudadana del presidente bolivariano Rafael Correa.
 

Alfaro nació en Montecristi, pueblo caliente ubicado en la combativa provincia de Manabí, cuna del "liberalismo machetero". Desde los 24 años, en la fragua militar contra los gobiernos conservadores llegó a general en jefe de la revolución liberal (1895), siendo elegido dos veces presidente de la república (1896-1901/1907-11).
 

Las derrotas del Viejo Luchador fueron amargas cuanto fructíferos sus muchos exilios en Panamá, donde fue acogido por el líder liberal Belisario Porras y en Nicaragua por el presidente José Santos Zelaya, quien le confirió el grado de general.
 

Melodía que Alfaro conocía por los relatos de las luchas independentistas que de niño le contaban su madre, y de joven Francisco Calderón, viejo cubano vinculado al primer grito emancipador de América Latina (Quito, 1809). Calderón había emigrado a la ciudad ecuatoriana de Cuenca y fue padre del capitán Abdón Calderón, muerto a los 18 años a causa de las heridas recibidas en la batalla de Pichincha (1822).
 

Según el historiador cubano Regino Sánchez Landrián, sería en Panamá donde Alfaro amplió sus horizontes. Allí entabló amistad con el colombiano Vargas Vila, el dominicano Máximo Gómez, José María Merchán, Antonio Maceo y otros ilustres patriotas antillanos y jefes mambises que se hallaban exiliados en el istmo cuando en la manigua cubana concluyeron las primeras acciones bélicas contra España, a finales de 1870.
 

En octubre de 1890 se entrevistó en Buenos Aires con el director del diario La Nación, Bartolomé Mitre, quien enterado de su inminente partida a Estados Unidos le entregó una suma importante para su corresponsal en Nueva York, José Martí. Alfaro andaba sin un peso, pero el dinero llegó intacto a manos del destinatario. En carta al ideólogo alfarista José Peralta le confiesa: "Recuerdo que la fortuna premió mis desdichas cuando conocí a Martí en aquel frío octubre por encomienda del señor Bartolomé Mitre".
 

En Vida y muerte de Eloy Alfaro, el biógrafo Roberto Andrade asegura que fue en Lima donde Máximo Gómez y Eloy Alfaro sostuvieron varias entrevistas, acordando la solidaridad y fraternidad cuando nada predecía el triunfo político de ambos. Alfaro cumplió, y así lo expresa Maceo, El Titán de Bronce, en carta fechada en Pinar del Río el 12 de junio de 1896:
 

"Por la prensa española he sabido que usted, en cumplimiento de lo que un día me ofreció, ha trazado en pro de la causa cubana. Reciba, por tan señalada prueba de amistad y de consecuencia, mis más expresivas gracias y las de este ejército." En efecto, no bien Alfaro alcanzó el poder, se dirigió a la reina de España y le solicitó la independencia de Cuba.
 

En ese mismo año de 1896, el gobierno alfarista convocó a un Congreso Nacional Americano, que debía reunirse en México para discutir la doctrina Monroe. Encuentro que fue boicoteado por el Departamento de Estado. Apoyándose en una circular de Miguel Covarrubias (encargado de negocios mexicano en Washington), el historiador ecuatoriano Juan Paz y Miño recuerda que para el secretario Richard Olney “…el Ecuador no tenía el prestigio bastante para acometer ni para llevar a cabo una empresa de la importancia que debía tener un Congreso americano”.
 

El guión de los enemigos de América Latina no ha variado. En 1900, durante la agresión y boicot de Alemania y Francia a los puertos de Venezuela por deudas impagas, el periódico británico Herald atribuía a "un diplomático europeo" lo siguiente:
 

“Hay muchas razones para creer que Cipriano Castro ha entrado en una conspiración con los presidentes del Ecuador y Nicaragua y los jefes revolucionarios de Colombia, animados por el propósito de unir cuatro países en una sola confederación… el presidente Castro ha estado fraguando aquel plan y que ha dado poderosos y frecuentes auxilios a los revolucionarios de Colombia, con absoluto menosprecio de todo principio de neutralidad, y aún de decencia…”
 

No satisfechos, quienes asesinaron a Alfaro en el penal García Moreno de Quito (donde el prócer se hallaba preso junto con sus lugartenientes), descuartizaron su cadáver.
 

¡Mueran los masones! ¡Mueran los herejes! ¡Viva la religión! Arrastrados por las calles céntricas, los pedazos del Viejo Luchador y el resto de las víctimas fueron quemados en el parque El Ejido.
 
Eloy Alfaro: internacionalista

Pareja Diez-Canseco evoca: "En la punta de una bayoneta, la barba de don Eloy viajaba iluminada por las llamas".

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 Obedecer a los poderosos "no es nuestro destino", manifiesta Eduardo Galeano
La Habana, 16 de enero. "El amigo de verdad es el que critica de frente y elogia por la espalda", dijo hoy el escritor uruguayo Eduardo Galeano al regresar a Cuba, después de 12 años de ausencia, esta vez para inaugurar el premio literario de la Casa de las Américas.

El autor de Las venas abiertas de América Latina, de 71 años, explicó que había tomado la cita del desaparecido líder sandinista nicaragüense Carlos Fonseca Amador. Y sin tener que explicarlo, en esa forma también resumía su relación con el gobierno cubano, al que criticó en 2003 por el fusilamiento de tres secuestradores y la sentencia masiva de opositores.

Al llegar a La Habana el jueves, Galeano, colaborador de La Jornada, había puesto al día su posición: “Estoy muy contento de volver a la Casa y a Cuba. A la Casa de las Américas, que es mi casa, y a Cuba porque, aunque hace años que no vengo, siento como que vuelvo sin haberme ido. Cuba siguió siempre viva dentro de mí, en mis palabras, en mis actos y en mi memoria (…) jamás oculté ninguna de mis discrepancias o mis dudas; pero tampoco oculté mi admiración por esta revolución que es un ejemplo de dignidad nacional, en un mundo donde el patriotismo es el obligado privilegio de los países ricos y poderosos, pero negado a los pequeños y pobres”.

Los cambios, bienvenidos


En 2003 Galeano estuvo entre los intelectuales, como José Saramago, que criticaron a La Habana por las ejecuciones y las sentencias. Escribió entonces que eran “noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan.

"En el duro camino que recorrió en tantos años, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó. Lo digo con dolor. Cuba duele."

Hoy lo escuchaban en la Casa de las Américas escritores cubanos como Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet, Alfredo Guevara, Eusebio Leal y Pablo Armando Fernández. Todos ellos, entre otros, firmaron en 2003 una réplica a declaraciones como las de Galeano y Saramago.

La carta de los cubanos decía que aquellas críticas de amigos "entrañables" pudieron deberse a "la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas" y se usaban en “la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de Estados Unidos (…) Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto”.

Galeano precisó tiempo después que sus críticas no alteraban el fondo de su simpatía con el gobierno cubano. El jueves pasado abundó así: "No conocí en mi vida otro país tan solidario como éste, ninguna revolución tan ofrecida a los demás como ha sido y es la revolución cubana. Todo el resto son espacios de debate, de dudas que están siendo en alguna medida respondidas por este proceso de cambios que la revolución está viviendo ahora y a los cuales, quienes la queremos, damos la bienvenida".

El autor de Memorias del fuego ganó en dos ocasiones el Premio Casa (novela, 1975 y testimonio, 1978) y también dos veces fue jurado (1981, 1989). Había estado en la isla por última vez en 1999.

Este lunes dedicó su breve discurso a la sede: "Esta casa es mi casa, la casa nuestra. Y porque así la siento y así la sé, he sido y seguiré siendo su siempre amigo", en los términos de Fonseca. “Mil gracias por ese alimento de vitamina D. D de dignidad, que tanto nos ayuda a creer que el deber de obediencia, impuesto por los poderosos del mundo, es –puede ser– nuestra penitencia, pero no es ni puede ser nuestro destino.”

Galeano presentará aquí la edición cubana de su penúltimo título, Espejos. El premio Casa se fallará dentro de 10 días, esta vez en teatro, literatura para niños y jóvenes, literatura brasileña, literatura caribeña en francés o creol, estudios sobre latinos en Estados Unidos y estudios sobre la presencia negra en América y el Caribe.

El escritor recordó hace unos días que mandó Las venas abiertas de América Latina al concurso Casa de las Américas en 1971. Pero "aquel jurado de prestigiosas figuras de la izquierda, según supe después, consideró que el libro no era lo suficientemente serio como para recibir el premio. Era un periodo en el que todavía la izquierda confundía la seriedad con el aburrimiento. Por suerte, eso fue cambiando y en nuestros días se sabe que el mejor aliado de la izquierda es la risa".

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