“De las transnacionales al Estado y del Estado a la sociedad productiva”
“Consenso con los tuyos y con los que no son los tuyos, acción directa”, afirma García Linera para describir la estrategia del gobierno de Evo Morales. Las contradicciones entre pueblos indígenas y el desafío de construir formas comunitarias de la economía.

–¿Cómo se llega al momento que hoy vive Bolivia?
–Nuestro proceso revolucionario boliviano ha atravesado varios momentos que conviene repasar. Hacia el año 2000, cuando el proyecto neoliberal parecía invencible, comienza a visibilizarse el malestar, y la gente buscaba alternativas ante las relaciones de dominación. Entonces se devela la crisis, la sociedad comienza a imaginar otra posibilidad de vida, otra posibilidad de organización política. El segundo momento es cuando este malestar colectivo, esta debilidad de dominación de las elites, de su discurso y su organización de la vida, da paso a la conformación de un proyecto de poder alternativo. Es cuando la gente dice: “Hay que recuperar los recursos naturales, hacer la asamblea constituyente y conformar un nuevo régimen de gobierno”. Esto se da entre 2003 y 2006. Luego viene un tercer período, en que este proyecto de poder se vuelve gobierno, a través del presidente Evo Morales, y donde las formas organizativas de la sociedad, que habían mostrado su capacidad frente a la represión, muestran su capacidad electoral y comienzan a implementar una serie de transformaciones del Estado, de las relaciones de poder. Pero, claro, la vieja estructura dominante puede tolerar perder el gobierno, pero antes de perder el poder va a dar una batalla muy dura. Es la batalla por el poder económico, por el poder político y el poder cultural, que va entre 2007 y 2009: la agenda constituyente sigue adelante, pero los riesgos de quiebre de la unidad estatal se hacen visibles. Se intenta un golpe de Estado, se intenta crear una dualidad conservadora del poder, contraponer al gobierno del presidente Evo con el Oriente, se crean grupos armados para dividir al país. Y el gobierno del presidente Evo va derrotando cada una de esas confrontaciones políticas. Y a cada momento este bloque nacional popular, de núcleo indígena, va a ir sorteando las tareas, por momentos debilitándose, fracturándose; después se vuelve a recomponer, para dar el siguiente paso.

–En la Argentina también hubo que “recomponer”. ¿Cómo encararon aquí estos problemas?
–Aquí ha habido un juego que podemos considerar desde la perspectiva marxista: las victorias políticas han podido ser consolidadas y viabilizadas por victorias económicas, mucho más silenciosas y menos espectaculares, pero más sostenidas. Cuando entramos nosotros, el 40 por ciento del PIB estaba en manos de dos empresas de dos países extranjeros. Al cabo de tres años pasamos de un Estado mendigo a un Estado relativamente fortalecido, con capacidad de control y manejo del excedente económico, que le va a permitir al gobierno consolidar alianzas, ampliar los beneficios sociales, expandir la distribución de la riqueza. Este tipo de transformaciones ha sido la base material de las victorias que se van llevando contra la derecha golpista y separatista. Hoy podemos decir que el bloque social popular indígena que logra el gobierno ha transformado en parte la naturaleza del Estado en Bolivia.

–¿En qué sentido puede decirse que se ha modificado la naturaleza del Estado?
–Hoy, las clases sociales que dirigen el Estado son muy distintas a las financieras, mineras, banqueras. Es un bloque de poder de origen campesino, popular, plebeyo, con alianzas con sectores medios. Los sectores que ocupan ámbitos decisorios –los ministerios, las empresas públicas–, cambiaron su condición de clase y su condición étnica cultural de manera radical. En la estructura económica, ya no es la inversión extranjera la que dinamiza sino el Estado en primer lugar. Y en el ámbito ideológico cultural desaparecen del escenario las ideas neoliberales, que eran el centro del debate. Antes lo que decía la confederación de empresarios era casi como oír al Espíritu Santo, una misión del BID o del Banco Mundial era recibida como la llegada misma de los apóstoles a Bolivia... ahora pasan a una página perdida del periódico. Estamos más atentos a qué pasó con la confederación de campesinos, qué pasó con los cocaleros, qué pasó con la Cidob... Este es el nuevo escenario político. Y el imaginario en torno del cual partidos, dirigentes, universitarios y académicos organizamos la vida, es otro, es un trípode: plurinacionalidad, autonomía y economía plural, que organiza el imaginario colectivo de la sociedad. De izquierda a derecha, discuten y se mueven en este trípode: ése es el debate. Bloques de clase, formas organizativas de la decisión político-institucional e ideario colectivo de la sociedad; en ese sentido hay un nuevo Estado. Pero un nuevo Estado no anula las luchas, ni las contradicciones: simplemente las desplaza. Esas contradicciones de la sociedad ahora atraviesan también al Estado. Por eso entramos en una nueva etapa que hemos denominado de tensiones al interior de la sociedad y del Estado.

–Serían las “contradicciones en el seno del pueblo”...
–Sí, exactamente. Yo he optado por llamarlas “tensiones creativas” porque no son proyectos alternativos; en el momento en que las contradicciones den lugar a un nuevo proyecto de Estado y sociedad, serán antagónicas, pero no es el caso. Doy algunos ejemplos: nadie pone en duda que el Estado debe ser el principal generador y controlador del excedente económico del país. La discusión es cómo se lo usa. Unos dicen: “Hay que entrar rápidamente en la etapa industrializadora”. Otros dicen: “Sí, pero utilicemos buena parte del excedente para distribución salarial”. Sólo que en nuestro país no se discute tanto en los periódicos como en tiempos leninistas sino en marchas, movilizaciones, en el paro que te hago para afirmar la posición de un sector, de una región. Es un lenguaje más plebeyo, que transcurre en la calle y no tanto en lo literario... También ha empezado a surgir otro tipo de tensiones internas. El proceso de economía plural tiene que satisfacer necesidades básicas de la gente, pero también tiene que preservar el porvenir de la vida y de la naturaleza. Nosotros, que somos defensores de la Madre Tierra, tenemos que cabalgar en esa contradicción, hoy visible, pero que hace cuatro años no lo era, sin caer en la creencia de que los que vivimos en la Amazonia tenemos que cuidar el bosque para el mundo entero. Esa es una trampa imperial que las ONG nos quieren meter, porque en el norte siguen depredando todos los bosques. Pero hay un fondo justo: tienes que satisfacer necesidades básicas y materiales sin destruir el núcleo de la naturaleza. Otra contradicción interna se da entre el interés general y el particular, con los movimientos sociales que han creado con su acción colectiva la base de este proyecto general de sociedad. Pero en ciertos momentos se repliegan y comienzan a concentrarse en sus intereses locales y particulares. Cuando la Cidob reclamaba que las 17 millones de hectáreas expropiadas fueran sólo para los indígenas de tierras bajas, o cuando la COB nos pedía que las reservas internacionales, que son de todos, se utilizaran para los salarios de salud y educación, que son de pocos. Este repliegue a lo particular es temporal, luego la sociedad crea e impulsa nuevamente intereses comunes. Entonces éstas son tensiones creativas internas al propio bloque de poder, que no ponen en discusión el núcleo de plurinacionalidad, economía plural y autonomía. Pero el porvenir sigue siendo incierto, y será una obra de creación colectiva, de debate, de duda y de avance colectivo. Nadie tiene definido el horizonte, ni está esperándonos en la esquina el comunismo. Estamos entendiendo que así se hacen las revoluciones, así de complejas. Nadie está por encima de la historia. La historia es la acción viva de las personas.

–En este contexto, ¿cómo se inscribe la convocatoria a la cumbre plurinacional que ha realizado el gobierno?
–Ha sido imaginada como una amplia convocatoria de la sociedad civil. Obtuvimos el 64 por ciento de los votos, hay una Constitución, un programa de gobierno y un sentido común consolidado. Queremos discutir qué se modifica, dónde se acelera, cómo se profundiza. Se trata de eso. Aquí hemos convocado a la sociedad civil en su conjunto, la que está cercana, la que está lejana, hasta empresarios, a todos, para ver cómo profundizamos estos tres pilares ordenadores de la sociedad, la economía y el Estado.

–¿Cuáles son los desafíos pendientes en la actualidad?
–Hay dos espacios sociales particulares que requieren aún una larga lucha y transformación. En lo económico hemos dado un primer paso. Partimos de un poder económico extranjerizado y a través de las nacionalizaciones, la presencia del Estado en la economía, se ha logrado romper muchas relaciones de dependencia, de intermediación con los mercados internacionales, de usura, empoderando al productor en muchos lugares. Pero falta el segundo paso: cuando los productores asociados de soja, maíz o trigo, por caso, tengan su silo y puedan exportar o procesar. Tenemos experiencias; en Oruro, por ejemplo, a un empresario textil le fue mal, cerró y vino el Estado, les dio crédito a los trabajadores, se asociaron y han puesto en marcha la fábrica. ¿Cómo hacemos para que eso se expanda a otras áreas de la economía? El poder económico de la sociedad productiva, ése es nuestro sueño, nuestro siguiente objetivo. De las transnacionales al Estado y del Estado a la sociedad productiva. Pero es difícil. Les puedo contar experiencias de cómo el Estado construyó empresas que no pudieron ser administradas por los que las habían pedido, y tuvieron que volver al Estado. Porque no había capacidad de gestión, ni disciplina interna. Por mucho que el Estado tenga buena voluntad, depende de la experiencia de la sociedad. Bolivia tiene una experiencia sedimentada en control de tierra comunal en términos de propiedad, pero no hay una base comunal en términos de producción directa, que es familiar e individual. ¿Cómo se pasa hacia una producción más colectiva y a una administración más común? Ahí tenemos una gran tarea, de construcción de formas comunitarias de economía, poder económico-social. El otro espacio de lucha pendiente es en el ámbito cultural. Hay un sentido común social, ésa es una victoria, pero el control material de los medios sigue siendo privado y muy afincado en las antiguas elites políticas. Las principales cadenas de televisión aquí en Bolivia están en manos de los que hace 5 años estaban en el Parlamento y en el gobierno. Están en la política mediática, con mucha incidencia, con discurso ultraconservador, histérico. ¡Pongan los noticieros y van a creer que están en Irak! Cuando hay conflictos intensos, este histerismo parece ordenar el mundo; pero cuando no hay tantos conflictos, queda ahí, como una telenovela más. Ahí hay dos batallas que dar.

–¿Cómo se origina el conflicto con los pueblos indígenas del Oriente?
–Desde que se formó el MAS, el núcleo organizativo de lo indígena y lo popular ha sido lo aymara-quechua, dos naciones que representan el 58 o 60 por ciento de la población en Bolivia. Los indígenas de tierras bajas de la Amazonia representan el 2 o 3 por ciento de la población y componen además numerosas naciones en su diversidad identitaria. Siempre ha habido un esfuerzo, no exento de complicaciones, de las regiones indígenas mayoritarias para articular con los pueblos indígenas del Oriente amazonil. En la asamblea constituyente se dio un debate muy intenso entre la lógica más peticionista y autonomista de los indígenas de tierras bajas, y la lógica más de conducción del Estado, de las tierras altas. En tierras altas ha desaparecido la hacienda, no hay atisbo del viejo señor dueño de la vida, de los sueños de la gente. En el Oriente, aunque hay una revolución silenciosa en ciertas zonas, lo que es el Beni, Pando, todavía las jerarquías son muy fuertes y ahí lo que ha hecho el gobierno es impulsar la presencia del Estado, para acelerar la ruptura de estas jerarquías tradicionales. Cuesta, porque es la tercera parte del territorio de Bolivia. Y ahí nuestros indígenas líderes de tierras bajas juegan de distinta manera: a veces en alianza franca, directa, con indígenas de tierras altas, otras con los propios patrones...

–¿Allí aparece la resistencia a la construcción de la carretera en el Tipnis?
–Antes del problema del Tipnis ya se había dado la fisura, en Santa Cruz y en el Beni. Es algo que no se conoce mucho. A comienzos de 2011, en Santa Cruz, los pueblos indígenas de tierras bajas deciden aliarse con los partidos conservadores, los verdes, para tomar el control de la asamblea legislativa departamental y aislar al MAS. Estas alianzas estuvieron basadas en la incorporación de dirigentes en la Secretaría de Asuntos Indígenas de la gobernación, algo a lo que siempre nos habíamos opuesto. Ahí se quiebra el Cidob. Lo del Tipnis se produce a continuación de esta ruptura. Pasó algo similar en el Beni, pero allí, como las relaciones sociales son más duras, más agresivas, funcionó un esquema de sobornos. Algunos dirigentes filmaron los sobornos a los diputados indígenas para que rompieran con el MAS... Todo un escándalo judicial, con sentencias aún pendientes. Ahí se detuvo esta estrategia de quebrar la alianza entre indígenas y el MAS. En Santa Cruz se logró, en el Beni no se logró.

–¿Y cómo piensan encarar la política para reconstruir alianzas con los que se alejaron?
–No es algo resuelto. Nuestra intención es volver a restablecerlas. Aunque la propuesta de aliarse con los verdes no resulta lo más óptimo, los compañeros se siguen moviendo en el ideario de la plurinacionalidad. Sostienen que no han sido suficientemente incorporados al esquema.

–Hay quienes afirman que en el gobierno, el presidente Evo y particularmente usted tienen un estilo intransigente, “jacobino”...
–Por lo general, hay dos modos de ingreso al gobierno: para enriquecer a los propios o para que sea una herramienta al servicio del beneficio del país. Las elites utilizan el gobierno para potenciarse como clase y mejorar su situación familiar, colectiva. Cuando un revolucionario, o un profesor universitario con otro tipo de ideas, es parte del gobierno, ¿para qué lo hace? Tiene que ser en función de un ideario. Esta es una primera división. Pero también se puede estar en el gobierno en función de ideales, aunque conteniéndolos por temor a los efectos que puedan tener en otros. Un poco Carlos Mesa es el ejemplo, un hombre honesto cuando fue presidente. Pero además hay que tomar decisiones. Y las decisiones tienen sus efectos, nada hay inocente en el mundo del gobierno y del Estado. En lo personal, así he asumido las cosas: para cambiar lo que está mal hay que afectar a otros. Si no, sería hipocresía. ¿Cómo un gobierno puede nacionalizar sin afectar a las compañías extranjeras? No te darán un abrazo, ni te invitarán a sus reuniones...

–Por eso insisten en el consenso con lo que ya existía, con el statu quo...
–¿Cómo vas a hacer consenso con ellos? Imposible. Haz consenso con los tuyos. Y eso hicimos. Cuando dijimos “vamos a nacionalizar”, algunos compañeros dijeron “expropie sin indemnizar”. Nosotros planteamos: “Señores, este gobierno va a nacionalizar indemnizando”. Y ganamos la discusión. Consenso con los tuyos y con los que no son los tuyos, acción directa. Y así hemos ido procediendo en distintas medidas. Hay otros momentos en que el espacio de legitimación estatal te permite tomar la misma medida, pero aplacando las resistencias, lo comunicas de la mejor forma posible. Pero en el fondo sabes que lo vas a hacer. Y no hay manera de sobornar. ¿Cómo van a sobornar a un tipo de ideales? Eso es quizá lo que observan algunos compañeros: antes se negociaba la decisión en función del dinero, fidelidades, compromisos. Es el caso del incremento del precio de la gasolina. Creíamos y seguimos creyendo que beneficiaba a Bolivia, habíamos consultado antes, lo sabía la COB, lo sabían los del transporte. Tomamos la decisión y vimos el rechazo, nos equivocamos y retrocedimos, claro. Pero se tomó porque era necesario para Bolivia, no para beneficiar a una empresa vendedora de gasolina. El presidente Evo y yo entramos al gobierno con esa convicción. Luego tienes que buscar que el que ha sido afectado no se aleje tanto, ver cómo lo recuperas o lo neutralizas. Y no puedes dudar. Si tú dudas en función de Estado y muestras debilidad, todo se viene encima. El Estado tiene sus formas, exige una representación del propio poder, por muy amplio que seas en la discusión, en la reflexión y en la consulta. Es parte de la propia retórica, de la propia catequesis del Estado. No debiera ser así, pero va a funcionar así un buen tiempo, porque así viene funcionando también hace un buen tiempo. Si no lo haces así, se te erosiona el principio de autoridad, por muy colectivamente que lo hayas construido.
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Lunes, 16 Enero 2012 07:34

Dilma tiene prisa por superar el 2011

Dilma tiene prisa por superar el 2011
Un balance de su primer año de gobierno muestra que la economía creció por debajo de lo previsto. La mandataria exigió la renuncia de seis ministros acusados de corrupción. Esta semana se reunirá con su gabinete y pedirá datos y proyectos.

Desde Río de Janeiro


De manera discreta, sin fiestas ni discursos, el 1º de enero Dilma Rousseff cumplió su primer año como la primera mujer en presidir el mayor país de América latina. Había al menos dos buenas razones para celebrar. Una: los sondeos de opinión pública muestran que ella superó, en aprobación popular, a sus dos antecesores, Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva, en sus respectivos primeros años de mandato. Otra: en los estertores de 2011, Brasil superó al Reino Unido y se transformó en la sexta economía del mundo. Es verdad que más por deméritos de los británicos que por méritos propios, pero la noticia merecería festejos. Austera y rígida en sus actitudes, Dilma Rousseff prefirió dejar la alegría para algunos de sus ministros. Y aprovechó para pedirles datos, medidas e iniciativas para el nuevo año.

El balance que la presidente hace de su primer año muestra vacíos y frustraciones que ella cobrará de sus ministros en tres reuniones convocadas para esta semana, de jueves a sábado. Los ministerios fueron divididos en tres grupos, ya que reunir a todos –38– sería improductivo. Las preocupaciones de Dilma son conocidas: los efectos de la crisis internacional, que es más persistente de lo esperado, y cómo evitar las fallas de gestión de este primer año, que tuvo largos períodos de turbulencia interna.

Por esos días algunos de los ministros de Dilma serán reemplazados. No hay pistas de cuándo, ni de cuáles. Luego de haber sustituido a siete integrantes de su gobierno en su año de estreno –uno por hablar tonterías de manera incontinente; seis por sospechas de corrupción– se llegó a especular que ahora en enero habría cambios radicales, con la fusión de algunas carteras, la supresión de otras, y que finalmente Dilma montaría un gabinete a su imagen y semejanza, sin las imposiciones de Lula y de sus aliados.

De ella nadie oyó nada nunca. Los rumores se fueron debilitando, las presiones de aliados siempre ávidos por puestos y presupuestos también, y al final nadie espera más que cambios puntuales, con ministros saliendo para disputar alcaldías en octubre y algún otro cuyo desempeño haya sido apenas sufrible.

Sin embargo, por detrás de esa serena rigidez se trabó un combate duro. Las intrincadas y confusas reglas del sistema político brasileño obligan a los presidentes a armar alianzas contradictorias, donde prevalecen intereses muchas veces oscuros en lugar de programas compartidos. No se trata de convergencias ideológicas o programáticas, sino de convergencias de ambiciones muy poco republicanas. Es un caso rarísimo de gobierno formado por cuotas de los partidos y por cuotas del presidente, o sea, queda muy claro que el mandatario no elige a su gusto quién integrará su gobierno. No hay cómo escapar de la trampa y Dilma supo aprender rápidamente esa y otras lecciones. Heredó una estructura del tamaño de un elefante –son 38 ministerios, la mayor parte de ellos sin otra función que la de agradar a correligionarios y abrigar a víctimas de derrotas electorales–, y es con ella que tendrá que seguir hasta el final.

Un balance sumario del primer año de Dilma en la presidencia muestra que la economía creció por debajo de lo previsto (alrededor de 3%), gracias en buena medida a la política fiscal impuesta por el gobierno. De salida, se impuso un ajuste drástico al presupuesto de la Nación (fueron congelados 50 mil millones de reales, unos 28 mil millones de dólares), disminuyendo sensiblemente las inversiones públicas y los gastos gubernamentales. Otros factores –la crisis global, las elevadas tasas de interés aplicadas por el Banco Central, la caída del dólar en los mercados internacionales– terminaron por contribuir de manera efectiva para el tímido desempeño de la economía.

De todas formas, la inflación quedó dentro de la meta prevista, y se espera que este año la economía vuelva a crecer de manera más robusta.

En los próximos días, más que nombres de nuevos ministros se sabrá el tamaño del corte que Dilma Rousseff impondrá al presupuesto nacional aprobado por el Congreso hace poco más de un mes. La sacrosanta entidad llamada mercado espera un ajuste de unos 60 o 70 mil millones de reales (entre 34 y 39 mil millones de dólares). En Brasilia, se dice que esos números son meras especulaciones que indican más la presión del mercado que tendencias dentro del gobierno. Dilma quiere un ajuste menor, para que el gobierno tenga recursos para retomar inversiones públicas y preservar programas que poco anduvieron en su primer año.

Asesores cercanos a la presidente reiteran que las incertidumbres de la economía europea y la gravedad de la crisis global son factores que podrán entorpecer los programas de gobierno. Dilma tiene esa preocupación y determinó a su equipo económico que encuentre alternativas.

En ese inicio de año, la presidente da muestras de que tiene prisa. Los ministros convocados para las reuniones de esta semana recibieron instrucciones precisas: todos deberán comparecer con los datos detallados de lo que hicieron en 2011. Será la primera prestación de cuentas de un desempeño que, por una razón o por otra, quedó por debajo de lo que Dilma Rousseff había previsto.
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México, un país con gobernadores virreyes

El próximo presidente de México tendrá que ser un mago, o un héroe, o un hombre con mucha suerte. México entró en el año electoral con una avalancha de malos índices económicos, reformas políticas postergadas, bloqueo institucional, la crisis que golpea a su gran vecino norteamericano y un tendal de más de 50 mil muertos que dejó la guerra contra el narcotráfico desatada por el actual presidente Felipe Calderón hace seis años. Calderón concluye su mandato con las elecciones del próximo mes de julio sin haber cerrado el volcán que destapó con la narcofensiva. Las elecciones de julio tienen casi su propia dinámica: la democracia contra el imperio del narco. Las cifras, oficiales o no, hielan la sangre de un país amable e hiperactivo: un muerto cada media hora, lo que da 48 por día y un total que avecina las 12.000 ejecuciones a lo largo de 2011. La narcoviolencia es una condena diaria que flota sobre la cabeza de México. Los carteles de la droga que ya controlan la mitad del país tendrán un papel decisivo en las elecciones presidenciales del próximo 1º de julio, sea porque se apoyarán en las amenazas o las intimidaciones, sea porque comprarán a los candidatos, sea porque los partidos pactarán en secreto con ellos. La democracia mexicana enfrenta un reto doble: no sólo dar bienestar y trabajo, sino seguridad.
 

Después de dos mandatos consecutivos, el católico y centroderechista Partido Acción Nacional (PAN) se presenta a las elecciones con una imagen degradada. El panista Vicente Fox dirigió el país entre el 2000 y el 2006 y Felipe Calderón entre el 2006 y el 2012. Ambos mandatos quebraron la hegemonía que el Partido Revolucionario Institucional, el PRI, había mantenido durante más de 70 años. México amaneció en el año 2000 en plena alternancia pero aquella “revolución democrática” conducida por el PAN dejó un hondo descontento. El sistema se aprovechó de la alternancia para convertir lo que los mexicanos llamaban “una República imperial”, es decir, el presidencialismo, en un país con índices de violencia y corrupción superiores a los de antaño. La gran mayoría de los analistas locales coincide en sus visiones históricas. Cuando el PRI dejó el poder y las instituciones democráticas dejaron de ser un simple decorado, en vez de reforzarse el sistema democrático se quebrantó en beneficio del poder local de los gobernadores de los 32 estados de que consta el país. Los narcos se metieron en ese intersticio y dislocaron al país sembrando un reguero de muerte y corrupción cuyos niveles superan la guerra de Vietnam, la represión de las dictaduras de los años ’70 y ’80 y el mismo conflicto colombiano. El viaje de los últimos 12 años fue de la ilusión al desencanto y a la extrema violencia.
 

El sociólogo Emilio Alvarez Icaza Longoria, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y actual integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad del poeta Javier Sicilia, reconoce que la situación actual se fue plasmando en un contexto muy poco esperado. “Después del 2000 y con las transformaciones a que dio lugar la derrota del PRI, los gobernadores locales empezaron a tener una dinámica de pequeños virreyes. Así se pasó de la presidencia imperial a los gobernadores virreyes. Esa dislocación del sistema político, asociado a fenómenos internacionales donde México dejó de ser un lugar de tránsito de la droga para convertirse en un productor, explica el panorama actual. Este fenómeno es clave porque generó una pelea por los mercados y una disputa territorial. Ello llevó a los carteles a negociar con los gobernadores y a penetrar los organismos de seguridad.” El presidente que salga electo en julio hereda ese tributo, más una economía estancada, reformas esenciales –fiscal y laboral– que duermen en el cajón, corrupción y porcentajes de pobreza elevadísimos. El 60 por ciento de la población trabaja en el sector de la economía informal. El PAN aún no designó a su candidato. Recién se sabrá en febrero a quién apoyará el presidente Calderón. Los sondeos ubican hoy a Josefina Vázquez Mota, ex ministra de Educación, en la línea sucesora. Pero el PAN se enfrenta al desasosiego del electorado, al retorno del PRI al primer plano y a la fuerza vigente de la izquierda, el PRD, Partido de la Revolución Democrática, y su candidato Manuel López Obrador.
 

El PRI y el PRD son dos movimientos con sed de venganza. El primero busca recuperar su honor tras 12 años en la oposición, el segundo aspira a cobrarse la derrota de 2006 cuando Felipe Calderón se llevó la presidencia por un margen mínimo y en medio de sospechas de fraude organizado. El PRI avanza con alas nuevas, un candidato joven y carismático, Enrique Peña Nieto, y los sondeos que le otorgan cerca de 20 puntos de ventaja sobre los demás aspirantes a la presidencia. Enrique Peña Nieto es el gobernador del Estado de México, el más poblado de la República, y, según lo admite él mismo, lleva años diseñando su traje presidencial. Su juventud le da al PRI un rostro nuevo y desconectado de las argucias del partido de caciques que fue el PRI. Peña Nieto asegura que el PRI está en condiciones de asumir el reto democrático y que no pactará con el crimen organizado. Es difícil creerle, a él o a cualquier otro candidato. Los narcos tienen una influencia enorme en México y ocupan además un lugar de predilección en el imaginario popular. La célebre actriz Kate del Castillo le envió un tweet al más poderoso de los narcos, Joaquim Guzmán, alias El Chapo, jefe del Cartel de Sinaloa. El tweet de Kate del Castillo decía: “Sr. Chapo, no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Con las curas para las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ancianos que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada, con traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos? Con quemar todos esos “puteros” donde la mujer no vale más que una cajetilla de cigarros, sin oferta no hay demanda, anímese don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”.
 

Pocas dudas caben de que Peña Nieto para el PRI y Manuel López Obrador para la izquierda del PRD serán quienes disputen la final. Obrador ha sido capaz de sobrellevar la derrota del 2006, cuando perdió por apenas 0.56 por ciento de los votos, y mantenerse vigente como opción, dentro y fuera del PRD. Obrador es un caso inédito. Durante seis años no ocupó ningún cargo público, ni bancada de legislador, ni tampoco fue líder de su partido. Sin embargo, se quedó prendido en buena parte del corazón de la izquierda mexicana. El hombre del PRD supo preocuparse por la gente antes que por las disputas partidarias y también articular su acción a través de un sólido movimiento social como Morena, Movimiento de Regeneración Nacional. El Morena es una suerte de puente entre la sociedad y la acción política cuya existencia es una consecuencia de la acción del mismo Obrador. En 2006, luego de la derrota, el candidato del PRD convocó a multitudinarias manifestaciones en el centro histórico de México, el Zócalo. Allí nacieron las Asambleas y la Convención Nacional Democrática. En el Zócalo, Obrador se autoproclamó “presidente legítimo”. Su gobierno paralelo llegó a contar con cerca de un millón y medio de afiliados. De ahí en más formó el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, que se opuso a la reforma petrolera impulsada por Calderón, y luego integró el Movimiento en Defensa de la Economía Popular, con el cual enfrentó el aumento de los impuestos del 2009. Morena desciende directamente de ese magma de movimientos sociales y asociaciones civiles que le dieron a Manuel López Obrador una base profunda, al tiempo que lo mantuvieron políticamente vivo a lo largo de seis años. El PRI o el PRD, dos opciones, dos países con un enemigo común: la narcoviolencia.
 

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Miércoles, 11 Enero 2012 07:28

¡Good luck, Nigeria!

¡Good luck, Nigeria!

En marzo del año pasado, Muammar Kadafi se dirigió a los estudiantes de Abuja, Nigeria, como invitado especial. Durante su tendido discurso, el coronel diagnosticó a Nigeria como un país con profundas divisiones religiosas y recomendó como ideal separar totalmente el norte musulmán y pobre del sur cristiano y adinerado. O sea, inventar otro país.
 

Es que en Nigeria, como en muchas regiones de África subsahariana, el origen de los conflictos siempre era otro, quizá mundano o tradicional. Las etnias igbo, al sureste, yoruba, al suroeste, y hausa, al norte, han compartido el vecindario que hoy es Nigeria desde antes de Cristo y Mahoma. Sus conflictos, sangrientos sin duda, giraban sobre el hurto de ganado o el secuestro de mujeres o niños. Hasta recientemente cada etnia contribuía a gritos y amenazas al dinamismo político del vecindario.
 

En Nigeria, la división religiosa nunca había sido factor conflictivo, a pesar de que la mayoría de la población norteña practica el Islam y en el sur domina el cristianismo. Aun con esta distinción, miembros de las dos religiones, que son fundamentalmente pacíficas, viven por todo el país, atienden las mismas escuelas, comparten baños y butacas en los estadios de futbol, y hasta se casan unos con otros. Era de esperar que el factor étnico determinara la unión o la distancia entre nigerianos, nunca la fe. Ahora el asunto es diferente. Dioses están de por medio.
 

Boko Haram, el grupo responsable de los ataques a las oficinas de la Organización de Naciones Unidas en Abuja, capital nigeriana, y a iglesias durante la misa de Navidad, son la razón por la cual las fronteras del norte de Nigeria han sido cerradas y el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, ha llamado un “estado de emergencia” para controlar el país.
 

Boko Haram, que se traduce del hausa como “la educación occidental es pecado”, por dos años ha pretendido tomar el control del norte del país para implementar la ley sharia, de acuerdo con la doctrina del Corán.
 

La estructura opaca de Boko Haram y su clandestina e indeterminada manera de reclutamiento dificulta la estrategia del gobierno nigeriano para combatirlos. A pesar de su violencia, el grupo se ha expandido por el norte de Nigeria, obteniendo popularidad ante la negligencia del gobierno para asistir a esta región, que cuenta con 72 por ciento de los nigerianos que viven con 1.25 dólares al día.
La capacidad de un gobierno para reflexionar críticamente sobre sus propios problemas antes de actuar es signo de progreso. Pero, parecida a la estrategia impulsiva empleada por México, Nigeria ha militarizado el problema. La estrategia militar es duramente criticada por la élite y los analistas de Nigeria, ya que con ella no se puede combatir las raíces del grupo, que se alimentan más de las molestias sociales y políticas que de ideologías separatistas o religiosas.
 

La respuesta de Boko Haram es un ultimátum a los cristianos del norte: o se van al sur o mueren.
 

Pero esto no es lo peor. Nigerianos en todo el país cuentan con sólo unas horas de electricidad al día. el desempleo llegó a 21 por ciento en 2011, la inflación se incrementó, el interés en préstamos de bancos es de 12 por ciento.
 

Aunque el cerebro del coronel Kadafi ya no genere ideas electrizantes, la mente del presidente nigeriano Goodluck Jonathan está revolucionada. Su primera iniciativa efectiva este año fue detener el subsidio al sector petrolero, lo cual vio el incremento del litro de gasolina de 0.4 a 1.1 dólares en un país donde más de la mitad de la gente vive en menos de un dólar al día, la mayoría apretujada en el norte.
 

El impacto de esta nueva iniciativa en la economía familiar, conjuntado con la amenaza inmediata de Boko Haram, no permitirá aliento para un diálogo de paz.
 

O se hace algo o Nigeria se volcará sobre las calles a pesar de los vientos furiosos y radicales que la golpean. De perderse en el caos, las repercusiones en la región son incalculables. En este momento, quizá más que ninguno en la memoria reciente, lo principal es gobernar a este país con sensatez y ecuanimidad.
 

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Martes, 10 Enero 2012 18:42

Racismos, incendios y dictaduras

Racismos, incendios y dictaduras
Los senderos de la memoria son inextricables, como el canto de los búhos en las sombrías noches de invierno. No se sabe de dónde viene y tampoco hacia dónde se dirige aquel ulular oscuro y melancólico que parece buscar compañía, pero – en realidad – sólo esconde los misterios del universo en la caverna del olvido. Porque, los humanos no entienden la memoria sin el olvido y aquellos en el poder se encargan de tanto en tanto de recordarnos que es mejor olvidar que develar los secretos de la historia que son sus propios secretos. Terribles y feroces son, como el miedo a que se descubran y redescubran, escriban y re-escriban los racismos, incendios y dictaduras de las clases dominantes que de tanto ocultarlos han terminado por hacer creer a muchos que jamás existieron. Pero, a pesar de oligarcas de antiguo o nuevo signo,  en el barco de la memoria siempre viajan marineros irreductibles que guardan en ánforas de plata recuerdos dolorosos de la barbarie de aquellos que  dicen haber construido la república en nombre de la civilización o que, un siglo después, claman haber restaurado la democracia en nuestro país, instalando sólo un régimen militar y no una dictadura. Son los mismos que llaman terroristas a los mapuche mientras los asesinan a balazos.
 
Pero digamos las cosas por su nombre: aquí no hay nada nuevo. Basta con hurgar la superficie de nuestra historia para exhumar aquello que se ha pretendido esconder por vergüenza o descaro. Entre ellos, el racismo entronizado en las elites chilenas que es de larga data y que se ha transformado en ideología y en política pública desde los orígenes de la república que, por lo demás, nada tuvo de democrática. Sin embargo, tuvo un parlamento elitista, excluyente y oligárquico que permitía que un connotado intelectual y político, como lo fue Benjamín Vicuña Mackenna, declarara, refiriéndose a los mapuche,  que el indio no era  “…sino un bruto indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora todos los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que constituye la vida del salvaje…”. Aunque tenía la delicadeza de señalar que “la conquista no quiere decir bajo ningún concepto exterminio; y que bien puede subyugarse a los indígenas sin matarlos”. El objetivo, sin duda, era apropiarse de territorio mapuche para – como planteaba claramente el Diario El Mercurio en 1859 – “formar de las dos partes separadas de nuestra República un complejo ligado; se trata de abrir un manantial inagotable de nuevos recursos en agricultura y minería; nuevos caminos para el comercio en ríos navegables y pasos fácilmente accesibles sobre las cordilleras de los Andes…en fin, se trata del triunfo de la civilización sobre la barbarie, de la humanidad sobre la bestialidad”.
 
Ni para Vicuña Mackenna ni para El Mercurio importaban los mapuche, por el contrario, constituían un estorbo para lo que se consideraba el desarrollo y el progreso chilenos. Es lo mismo que acaeció más de un siglo después cuando se fomentó la expansión de la industria forestal en territorio mapuche, acrecentándose el despojo de este pueblo originario, después de todo, como sostuvo Juan  Agustín Figueroa, ex ministro de Agricultura de la Concertación, a los mapuche hay que reciclarlos.
 
Como la basura, suponemos, como desperdicio o limpieza étnica, suponemos, como la limpieza que se hizo con sus tierras para allí instalar colonos extranjeros en el siglo diecinueve, porque el más grande incendio de que se tenga memoria en nuestro país no lo provocaron ni los mapuche ni turistas ni ciudadanos comunes y corrientes, sino que el Estado de Chile. Claro, porque la colonización del sur de Chile fue una política de ocupación impulsada desde el Estado con  grandes recursos económicos e institucionales. De hecho, el presidente Manuel Montt designó a Vicente Pérez Rosales como agente de Colonización de Valdivia y Llanquihue y éste último procedió, no sólo a facilitar  la llegada de alemanes y otros inmigrantes europeos, sino que a arrasar el bosque nativo, incendiando la selva valdiviana  para desbrozar el territorio y hacerla apta para la agricultura y el usufructo de los europeos. Una vez más, no importó que allí habitaran los mapuche quienes, nos imaginamos, contemplaban estupefactos como ardían sus tierras, lugares sagrados y espacios de reproducción cultural.
 
Los  incendios fueron un acto de terrorismo de Estado, como lo fueron las violaciones de los derechos humanos verificados en Chile durante la dictadura militar. Por lo mismo, el cambio que pretende realizar el gobierno en los textos escolares para suprimir el término dictadura por el de régimen militar no es algo inocente. Es un peligroso giro ideológico que busca obliterar la memoria y seguir escondiendo los feroces secretos de las clases dominantes, como siempre lo han hecho. Loreto Fontaine, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación ha sostenido que “el cambio es de índole más general. No se refiere sólo a una palabra sino a enseñar a pensar”. ¿A enseñar a pensar qué? ¿Qué no existieron los torturados, los asesinados, los presos, las mujeres violadas, los desaparecidos? ¿Qué no se vivieron y sobrevivieron 17 años de represión y terror?
 
Puede que los caminos de la memoria sean sinuosos y que aquellos en el poder intenten de cualquier manera esconder sus secretos, pero en el barco de la memoria siempre viajan marineros irreductibles que conservan en sus vetustos recuerdos la verdad oculta: que el  Estado ha provocado más incendios que nadie; que el racismo aflora todo el tiempo, ya sea en la vinculación de los actuales y lamentables incendios en el sur con la causa mapuche – sin prueba alguna – o en la aplicación de la Ley anti-terrorista a los mapuche cuando, simultáneamente, se pretende blanquear la historia reciente eliminando por decreto a una  dictadura terrorista de las aulas de clase. Si hay que hablar de racismos, incendios y dictaduras, hay que decir las cosas por su nombre.
 
Enero 2012
 
Por Dr. Tito Tricot  sociólogo, director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe (CEALC),  Chile
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Martes, 10 Enero 2012 11:46

Goldman Sachs gobierna España

Goldman Sachs gobierna España
Apoco de andar el siglo XXI, las pistas son esclarecedoras. Ya nadie se llama a engaño. La crisis ha sido una buena excusa para desarticular el pobre Estado de bienestar que acompañó el llamado milagro español, que –todo hay que decirlo–, era más paternalista que afincado en políticas keynesianas de redistribución de la renta y pleno empleo. Su origen lo encontramos en los gobiernos tecnócratas, conocidos popularmente como gobiernos del Opus Dei. Fue el momento de la modernización del franquismo. No será la vieja guardia franquista quien se siente en los consejos de ministros a partir de fines de los cincuenta del siglo XX. La nueva camada del franquismo muta hasta hacer imperceptible la ideología fascista que la precedía. Muchos de sus cachorros no compartían sus aspectos más repulsivos, la tortura y represión. Con un discurso ambiguo, a la muerte del dictador, 1975, son quienes dan vida a reforma política. Ya nada se les resistía. Franquistas de corazón, crearon una realidad ficticia para impedir la ruptura democrática. Su estrategia fue señalar la existencia de un búnker político donde se agazapaba el franquismo y cuyo poder radicaba en el control sobre las fuerzas armadas creadas por la dictadura fascista. Identificado el enemigo, el resto eran aliados y compañeros de viaje en la transición. Lo inteligente, para evitar un golpe de Estado, era aislar a la oligarquía política y apoyar a la burguesía reformista. Cualquier otra opción estaba fuera de lugar. El capital financiero e industrial brindó su apoyo y financió la aventura política, en esa época agrupados en la Trilateral. Así surge el periódico El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, franquista pragmático de última generación. Los gobiernos de Adolfo Suárez contaron con sus parabienes. Cuando ganó el PSOE, en octubre de 1982 –recuérdese, tras el golpe de Estado apoyado desde la Casa Real, conocido como la operación De Gaulle–, se ratificaron los acuerdos con el Vaticano, se renunció a la reforma agraria, tanto como a una restructuración del sistema universitario y educacional, cuestión que sigue pendiente en pleno siglo XXI y, lo más destacado, se dio el visto bueno a la OTAN y la CEE.

El mito de la derecha golpista y el búnker había cumplido su objetivo y podía ser desechado. Tras la caída de Adolfo Suárez se disolvió la Unión de Centro Democrático y se formó el Partido Popular, cuyo primer presidente, considerado hasta ese momento el más franquista de los franquistas vivos, Manuel Fraga Iribarne, se transformó en un político de centro derecha, padre de la Constitución y demócrata convencido. El nuevo partido, apellidado "popular", será la suma de socialcristianos, democristianos, liberales, conservadores, falangistas y franquistas. Su aparición busca atraer a las nuevas generaciones de la derecha española. Es el llamado peregrinaje al centro. Tras años en la oposición, el mal hacer de los últimos gobiernos de Felipe González y el PSOE, con los escándalos financieros, los GAL y la corrupción, facilitó su llegada al gobierno de la nación; corría el año 1996.

José María Aznar, político gris, se transformaría en el primer presidente de gobierno de la derecha posfranquista. Su llegada no alteró el itinerario diseñado por los grupos económicos y empresariales. Todo marchaba según lo previsto. Los cambios introducidos estaban a tono con los tiempos. Privatizaciones, desregulación y reforma del mercado laboral. La profundización de la receta neoliberal, impulsada en tiempos del PSOE, supuso un aumento de la conflictividad social y varias huelgas generales. Pero nada debutó la máquina. Haciendo oídos sordos, los políticos continuaron el itinerario marcado por el capital financiero, cuyo costo fue el recorte de derechos sociales, políticos y económicos de las clases trabajadoras.

Bajo la última etapa expansiva del capitalismo central, las reformas neoliberales se justificaron como necesarias para no perder el tren del progreso. Aznar se vanagloriaba de ser el alumno más listo de la clase, cumplía a rajatabla los designios del G-7, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los empresarios, contentos, y la clase política obtenía matrículas de honor. Nadie se planteó quién era el profesor y cuál el plan de estudio. Aznar, alumno modelo, no formaba parte del claustro de profesores. Ni sus deseos de figurar y sentirse protagonista durante la segunda guerra del Golfo cambiaron su estatus; siguió siendo un alumno sumiso. Al final de su etapa, la burbuja financiera e inmobiliaria que sostenía la endeble economía española campaba a sus anchas. Crecía sin oposición alguna. La banca Sachs se frotaba las manos. Con la entrada de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, las grandes empresas trasnacionales, clientes de Goldman Sachs, terminan por actuar bajo sus principios. En Estados Unidos Goldman Sachs ya gobernaba. La crisis la hizo más grande. En medio de la algarabía de las hipotecas basura y las primas de riesgo, pasaron a la ofensiva. Era el momento de invertir la relación entre poder económico y el político. Ahora serían ellos quienes asumieran directamente el poder formal. Sus asesores y empleados pasarían a ser secretarios de gobierno, ministros, diputados, etcétera. Los parlamentos se transforman en comparsas y bailan a ritmo de Telefónica, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander y su valedor Goldman Sachs. Nada más comenzar la recesión en España comenzaron a dar órdenes un gobierno débil y sin personalidad. Las reformas laboral y de pensiones, junto al despido libre y el trabajo basura se imponen sin rechistar. El triunfo del Partido Popular encumbra a un partido dependiente del Banco Central Europeo y la dupla Merkel, Sarkozy a Mariano Rajoy, otro alumno modélico, como inquilino de La Moncloa. Y para que no queden dudas de quién gobierna en España, nombrará a un asesor de Goldman Sachs como ministro de Economía. Y como señala el manual del banco, el ascenso de sus empleados "depende sólo de su capacidad del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa... No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma... El lucro es importante para nuestro porvenir". Ya sabemos quién manda en España: Goldman Sachs, conocido bajo el apodo genérico de "los mercados". Corren malos tiempos para la ética política.
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Para Piñera no hubo “dictadura” chilena

 

Fue una bomba que estalló y sus esquirlas de molestia e ironía se diseminaron –temprano y rápido– por las redes sociales. La bola que corría citaba al periódico digital El Dínamo y hablaba de una resolución tomada entre cuatro paredes, a principios de diciembre pasado, en la que el Ministerio de Educación chileno, el mismo que ha estado en el ojo del huracán desde que comenzó el movimiento estudiantil, había decidido cambiar el término “dictadura” por “gobierno militar” en los libros de historia. Esto como parte de las modificaciones de las bases curriculares de formación para los chicos de la primaria.
 

Y aunque las modificaciones fueron aprobadas conforme a la ley por el Consejo Nacional de Educación chileno, la propuesta oficial del gobierno de Piñera causó una sorpresa mayúscula. Particularmente por este argumento: “Comparar diferentes visiones sobre el quiebre de la democracia en Chile, el régimen militar y el proceso de recuperación de la democracia a fines del siglo XX, considerando los distintos actores, experiencias y puntos de vista, y el consenso actual con respecto al valor de la democracia”, advierte la resolución.
 

El eufemismo, muy propio de la idiosincrasia chilena, le reventó en la cara al flamante nuevo ministro de Educación chileno, Harald Beyer, un tecnócrata que el presidente chileno puso en el cargo, luego de la renuncia de Felipe Bulnes, convirtiéndose en el tercer ministro que ocupa la cartera más complicada del gabinete en apenas medio año, tras las movilizaciones estudiantiles que caracterizaron el escenario político chileno el año que pasado.
 

La noticia sobre cómo se contará la historia desde ahora en las aulas llegó justo cuando Beyer debutaba en un actividad oficial con Piñera en el propio Palacio de La Moneda. Juntos, ministro y gobernante, recibían a los jóvenes egresados de secundaria que obtuvieron los máximos puntajes en el cuestionado y resistido examen de ingreso a la educación superior en Chile conocido como la PSU (Prueba de Selección Universitaria).
 

Peor le fue a Beyer a la hora de enfrentar a la prensa, justificando la decisión de hacer los cambios en los textos escolares porque de ese modo se aplica un concepto “más general” de la historia reciente de Chile.
 

Además, no tuvo reparos en reconocer, en el mismo lugar donde murió Salvador Allende, que él no tenía problemas en decirle dictadura como se escribía en los textos hasta el polémico cambio. “Yo reconozco que fue un gobierno dictatorial, así que no tengo problemas”, sostuvo sin más.
 

A esa hora las redes sociales eran un río de dimes y diretes, cargados de molestia, estupor, mofa e ironía. Aunque también hubo quienes salieron en defensa de la medida. Mientras en su “ecuánime” estilo el cientista político Patricio Navia ironizó diciendo en su cuenta de Twitter: “Piñera y Camila Vallejo concuerdan en que a las dictaduras de Pinochet y Cuba hay que llamarlas de otra forma. Gobierno Militar o Revolución”, el otrora máximo dirigente de los estudiantes de la Universidad Católica de Chile y también rostro de las movilizaciones estudiantiles, Giorgio Jackson, destacaba: “Beyer podría haber criticado, echarle la culpa a alguien más, eligió justificar. ¡Partió mal!”.
 

El cibernauta ex senador Nelson Avila se burló diciendo: “Nuevo cambio a los textos de historia. Ahora, en vez de ‘régimen militar’ que sonaba muy duro, se leerá ‘gobierno de orden’”. “Completamente en desacuerdo con cambios del Mineduc. Para avanzar debemos reconocer lo errado. No debe haber duda de que en Chile hubo dictadura”, escribió la diputada de derecha Marcela Sabat, hija del alcalde Pedro Sabat, un derechista duro.
 

El debate traspasó el mundo virtual y se trasladó pronto a los pasillos del Congreso. Allí, la derecha que sostiene el gobierno de Piñera se mostró dividida entre los más acérrimos partidarios y ex colaboradores de Pinochet y los que desde hace un tiempo han venido desmarcándose de la figura del fallecido dictador chileno. Reconocido seguidor y defensor de la “obra” de Pinochet, el diputado de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Iván Moreira, defendió a priori la decisión del gobierno, porque es un acto de justicia. “Es lo más justo. Es importante que la historia se cuente objetivamente, lo que no se ha hecho en Chile. Que se hable de dictadura es una forma de estigmatizar a un gobierno que entregó democráticamente el poder”, dijo en su estilo. Mientras la diputada de la derecha más liberal Karla Rubilar se apuraba en afirmar que “las dictaduras son dictaduras en cualquier lugar del mundo y la historia debe conocerse como corresponde”.
 

La voz de los perseguidos por los militares la puso el diputado del Partido Comunista, el abogado Hugo Gutiérrez, quien hizo ver que esta modificación a los textos de enseñanza forma parte de una ofensiva mayor, en la que se pretende, incluso, decirles “excesos” a los crímenes cometidos durante los 17 años en que Chile fue “gobernado” por una dictadura.
 

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Cuba pone en marcha nueva política de subsidios; entregará fondos a sectores pobres

La Habana, 4 de enero. Con la meta de endurecer el control del gasto público, Cuba puso en marcha hoy una nueva política de subsidios, por la cual entregará fondos a los sectores más pobres en lugar de vender productos con precios reducidos en forma artificial.
 

El gobierno del presidente Raúl Castro se propuso el año pasado contener el presupuesto dentro de un déficit de 3.8 por ciento del producto interno bruto, lo que consiguió al tener menos ingresos y también menos gastos. El mismo sobregiro quedó previsto para 2012.
 

El nuevo enfoque aumenta el gasto corriente en casi 3 por ciento, según informó el mes pasado la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza. Explicó el alza por los 806 millones de pesos (unos 32 millones de dólares al cambio comercial) que se destinarán a familias que no tienen recursos para construir o reparar sus viviendas. Los fondos podrán emplearse en la compra de materiales o el pago de mano de obra.
 

Pero éste es el primer cambio de política en esta materia, “en 50 años que llevamos los economistas diciendo que está bueno ya de subsidiar productos”, dijo el vicepresidente Marino Murillo cuando anunció la nueva línea, en diciembre de 2010.
 

Después de décadas de subsidios ilimitados, Cuba empezó a reducirlos en los años 90, al estallar la crisis post-soviética. Se descongelaron tarifas en espectáculos, transporte y energía eléctrica y el recorte creció después de que Raúl Castro asumió el gobierno en 2006. Entre otras medidas, se redujo la canasta básica, un paquete alimentario para unos diez días por persona, que se vende a precios simbólicos y está en vías de extinción.
 

La educación, la salud y la cultura consumirán 52 por ciento del presupuesto de 2012, pero su gasto seguirá a la baja como en los últimos años, informó Pedraza.


Sin embargo, este año habrá más de 400 millones de pesos (16 millones de dólares) para ayuda de subsistencia a personas de escasos recursos, más de 400 centros para ancianos e impedidos físicos y el seguro de desempleo. “Lo anterior manifiesta la voluntad del Estado cubano de garantizar protección a los ciudadanos más necesitados, a pesar de las restricciones económicas existentes”, subrayó la ministra.
 

La Gaceta Oficial publicó hoy un acuerdo del Consejo de Ministros, que reserva 48.5 por ciento del impuesto a la venta de materiales de construcción, para subsidiar a familias de escasos recursos.
 

Durante décadas, el Estado ejecutaba o controlaba la construcción de vivienda, pero en 2010 se autorizó a los particulares edificar su propia casa y se abrió el mercado de materiales.
 

Algunos productos aparecieron con precios diferenciados, uno normal y otro subsidiado, para hacer accesible la mercancía a los sectores más pobres. Sin embargo, la práctica demostró que era una vía para alimentar el mercado negro.
 

Los gobiernos municipales otorgarán el nuevo subsidio tras estudiar cada caso. Si procede la ayuda, las partes firmarán un contrato y los recursos quedarán disponibles en cheques nominativos.
 

Con un déficit acumulado de cerca de medio millón de viviendas, la terminación de nuevas unidades en Cuba se ha reducido en los últimos años, para caer de 11 mil en 2006 a 34 mil en 2010, según la Oficina Nacional de Estadísticas.
 

El gobierno ahora estimula a los particulares para que construyan o reparen su casa, sin esperar los planes oficiales, como era la norma en el pasado. Además de la nueva política de subsidios, en diciembre pasado una reforma abrió el crédito bancario individual para obras de vivienda.
 

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Sin nombrar la alcaldesa saliente, y saludando en primera instancia a la comunidad popular asistente a su posesión, antes que a los “invitados especiales” tomó posesión de su cargo Gustavo Petro Urrego, nuevo alcalde de Bogotá.

Humanizar la vida colectiva concentrando la política pública y la administración distrital en el cuidado integral de los habitantes de la ciudad, será un propósito real, aseveró.

En una mañana alumbrada por un intenso sol, tomó posesión de su cargo como alcalde de la ciudad de Bogotá, Gustavo Pero Urrego. Varios fueron los anuncios que, de hacerse realidad, romperán la tibia política social que por 8 años lideró la otra cara de la izquierda con que cuenta Colombia, el Polo Democrático Alternativo.
 

Participación social


Aunque en su intervención, fue el último de sus anuncios, en términos de proyección y de lucha social -que habrá de encarar si de verdad está decidido a garantizar un nuevo rumbo para la capital de Colombia-, el nuevo dignatario capitalino, subrayó que, “El principal aliado de esta alcaldía es la ciudadanía”. Una ciudadanía movilizada y consciente.

Para promoverla, se destinarán 4 billones de pesos para que la ciudadanía, a través de la política de presupuesto participativo, defina cómo y en qué prioridades sociales hay que  invertirlos.  Esto permitirá que en cada localidad se potencie una amplia movilización social para apropiarse del destino de los recursos que le corresponden. Hasta ahora, y según dijo el nuevo funcionario público, la ciudad destinaba para tal rubro 160 mil millones de pesos.


Se complementará esta iniciativa, motivando una intensa participación ciudadana en la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial, así como en el Plan de Desarrollo de la urbe, las dos columnas vertebrales sobre las cuales se asienta la ciudad, y con los cuales,  o se reafirman los ejes que han propiciado que la urbe se encuentre en el estado que hoy le caracteriza, o se rompe la continuidad que trae, como una metropoli proyectada estratégicamente de acuerdo a los intereses del capital financiero.

Como un avance que  permite  prever que tal vez se rompa, y no se continúe con lo heredado, se puede entender, entonces, la decisión de que a través de cabildos abiertos se operativizará la participación ciudadana, para definir lo relacionado con  movilidad, seguridad, salud, educación, jardines y otros muchos aspectos del diario vivir de quienes aquí habitan y hacen la ciudad. El propósito del nuevo alcalde es que estos espacios reúnan por lo menos 1 millón de personas en sus sesiones.


Movilización y conciencia ciudadana, fundamentales para hacer realidad la “Bogotá Human Ya!”, eje  central de la campaña electoral que llevó a Gustavo Petro al palacio Liévano, pero que hoy, según su decir, es más que un slogan, al resumir la esencia de lo que será su administración: llevar al ser humano al centro de la política pública.

Prioridad que se hará realidad, según su decir, a través de la gobernanza del agua. Con la cual la ciudad romperá con el modelo político que la llevó a vivir de espaldas al agua, asumiéndola de manera integral al entenderla como sinónimo de vida.


Hará parte de esta gobernanza: garantizar su consumo mínimo vital de 6 mt3 para estrato dos –ahora está aprobado hasta el uno-; ordenar el territorio de acuerdo al agua, con lo cual se deberá darle espacio al vital líquido. Aunque no  fue enfático en esto, se entiende que aquellos barrios construidos por debajo de la cota permitida, deberán ser reubicados. Pero al mismo tiempo, se deberán recuperar humedales, y se abrirán las quebradas y caños que pasan por distintos barrios, ahora sepultados bajo capas de cemento.


Para reubicar cientos de familias ahora habitantes de zonas que no debieron ser habitadas, se redensificará la ciudad, construyendo durante los próximos 4 años 72.00 nuevas viviendas, a un ritmo de 16.000 por año, las cuales, según Petro, serán “viviendas de interés prioritario”, que “no es lo mismo que de interés social”.


Como componente sustancial de la gobernanza del agua, se anunció la puesta en marcha de un proyecto regional que reivindica tres páramos sustanciales para la capital: el de Chingaza, el de Guerrero y el de Sumapaz, este ambicioso proyecto se financiará con los recursos que llegarán por la nueva ley de regalías.  En este ámbito resulta inquietante el silencio sobre el Páramo del Verjón, un espacio decisivo para la calidad de vida de la urbe y la educación  ciudadana.


Se potencia, de igual manera, estímulos para no seguir contaminando el río Bogotá, y se obligará a las nuevas edificaciones que se levanten en suelo bogotano a contar con planta para utilizar las aguas lluvia.
 

Una política del aire


Se llamó a la ciudadanía a comprometerse con la arborización de la ciudad, la cual no es posible acometer, de manera cabal, con los recursos económicos y humanos con que cuenta el Jardín Botánico. Pero al mismo tiempo, el nuevo alcalde avanzó que todo vehículo de transporte público que vaya a ser reemplazado deberá serlo poniendo en marcha autos híbridos, es decir, que integren el gas y la energía eléctrica. 


Avanzó el nuevo burgomaestre que, además de la primera línea del metro, se contará con tranvía –“el cual ya existió en otra época en Bogotá”-, pero además se tomará en cuenta el uso de telecables, se estimulará la posibilidad de caminar  –“para lo cual se deberá acercar el trabajo a los lugares de vivienda”- , y el uso de la bicicleta.


Se desestimulará el uso del carro y la moto –“la moto y el carro no nos sirven”-, garantizando un servicio público de transporte masivo, implementando al mismo tiempo una política educativa que lleve al uso racional de los vehículos. Reducir la tarifa del transmilenio –vía subsidio- e implementar un impuesto para quien circule por zonas congestionadas. Se le dará  prioridad en el semáforo al bus y al peatón, y se definirán otras vías exclusivas para buses. 
 

Seguridad


La política de seguridad deberá, antes que priorizar al Estado, concentrarse en el ser humano. “Una política de seguridad que se hace matando –dijo, aludiendo sin duda al gobierno de Álvaro Uribe- no es política de seguridad”.


Aunque no explicó cómo se hará para evitar que quienes delinquen las porten, sí anunció que el mensaje al mundo es uno: “Bogotá es espacio libre de armas”. Y tal vez como un mecanismo para avanzar en una línea para prevenir el crimen, anunció la apertura de una nueva Secretaría: la de seguridad.
 

Revolución educativa


La revolución educativa será el eje transversal que debe permitir el tránsito hacia una ciudad humana.
Una revolución educativa permanente y ejercida en cada ámbito de la administración distrital para suscitar transformaciones en las formas de valorar, pensar y actuar.


En el campo educativo, las medidas inmediatas  referidas por el nuevo alcalde, fueron las siguientes:
 

  • Atención integral a la niñez (nutrición, salud, educación ligada a lo lúdico para que el aprendizaje apasione desde la más tierna edad , amor) garantizando que los 360.000 niñas y niños que hoy no gozan de atención integral, tengan derecho a la misma (“si esto no se garantizará, no habrá sociedad en paz, ni del conocimiento”).
  • Construir 1.000 jardines infantiles, que la ciudadanía deberá escoger dónde deberán funcionar.
  • Edificar 100 colegios donde se implemente jornada integral, de 8 horas. De estos, se abrirán en primera instancia 10 centros educativos como instituciones  piloto del programa. Para hacer realidad tan ambiciosa meta, el nuevo alcalde llamó al capital privado para que construya muchos de estos centros de estudio, por los cuales la ciudad les pagará arriendo o se los comprará. Pero la invitación al capital privado –a quien aseguró respeto por su inversión- no se quedó ahí, además lo invitó a que invirtiera en salud, comunicaciones, revitalización urbana, transporte eléctrico  y en rieles, “obras por las cuales se pagará arriendo o se les comprará”.
  • La educación superior es un derecho, y la ciudad lo garantizará. Se implementará, para ello, el grado 12 vocacional, el cual será el segundo en la implementación de tal educación superior (se entiende que el primero es el grado 11).
  • Reestructuración en  profundidad de la Universidad Distrital, aumentando la oferta de carreras y multiplicando el número de alumnos que allí estudian. “Se construirán 6 sedes de la universidad en el occidente de la ciudad”. Y llamó el alcalde a que la ciudadanía defina –en consulta popular se podría suponer- sobre: usar el territorio donde se tiene proyectada la avenida ALO (avenida longitudinal de occidente) para tender más cemento para los carros o para construir allí la “Gran ciudadela universitaria de occidente”. Y dijo: “¿qué es primero: el cemento o el cerebro humano?
  • TIC’s. Partiendo del diagnóstico de una brecha digital que está surgiendo en todas las sociedades del globo, Petro anunció banda ancha para todos los colegios públicos. Y pidió al gobierno nacional apoyo para que la ETB pueda implementar el teléfono móvil 4G. (se recordará que por ley nacional se impide que las empresas públicas participen de manera directa en el lucrativo negocio del celular, el cual quedó monopolizado por las empresas privadas). Pero al mismo tiempo le pidió al gobierno que no permita que la ETB termine en manos privadas. El compromiso de Bogotá: extender sus servicios de telefonía a todo el territorio nacional, llevando la banda ancha y el G4 allí donde no se atreve a llegar –porque no es negocio- la empresa privada.
  • Pensar e innovar. Bogotá no tiene política de innovación tecnológica, y debe encararla. Para ello es sustancial la creación de las Empresas Públicas de Bogotá, uniendo las empresas de telecomunicaciones, acueducto y energía.
      

Y se colocó como meta que estas empresas deberían encarar investigación y tecnología en áreas tan sensibles como: biodiversidad, agua, software, audiovisuales y comunicación.
 

Política de paz
 

En lo que se pudiera entender como componentes de una política de paz, Gustavo Petro anunció que se propiciará la organización y la movilización de los 400.000 desplazados que hoy están en Bogotá, para que luchen por la implementación de la Ley de Víctimas.
 

La memoria
 

El nuevo Alcalde Mayor recordó con gratitud a sus padres , a su progenitora que le enseño la rebeldía a través de la figura de Gaitán – cuyo nombre volverá a nombrar la que hoy se conoce  como Avenida el Dorado – y evocó el Congreso Anfictiónico alentado por Bolívar para enfatizar que la revolución que se inicia tiene , en tiempos de una humanidad indignada , tiene un protagonista principal : la alianza de las nuevas ciudadanías , los jóvenes , los excluidos.


Después  de más de una hora de anuncios, el alcalde  recordó  los muertos y las víctimas  de la larga lucha por la justicia, la libertad y la soberanía, que ha vivido el país, y recordó también la inmensa solidaridad brindada por los sectores populares a los luchadores revolucionarios, solidaridad extendida a riesgo de su seguridad y vida, y por la cual hoy el nuevo alcalde de Bogotá está vivo. Hoy, de nuevo, esta población está llamada para que con su arrojo y decisión garanticen que la democracia sea más que una palabra repetida a cada momento y operativizada formalmente a través del voto en los periodos electorales, un acto sustancial de cada día, hecho realidad a través de la garantía efectiva de todos los derechos que garantiza la vida moderna, redireccionando con su energía el destino de la ciudad.
 

Recuadro

En el blanco

Varios fueron los dardos que el nuevo alcalde lanzó durante su extenso discurso: “sacaron a los habitantes de los barrios populares del centro de Bogotá pagándoles –el mismo Estado- precios irrisorios por sus propiedades, para luego venderlas en  grandes sumas a poderosos grupos económicos”; “Estratos, ojalá podamos terminar con esa alusión a castas”; “se acaba de elevar el transporte público en 50 pesos, medida que no se consultó con nosotros”; se debe garantizar la política de restitución de tierra, la cual está flaqueando: “800 emberas, de los 2.000 que están desplazados en Bogotá decidieron regresar a sus tierras pero el gobierno central no lo permitió pues las tierras que ellos reclaman están aprobadas para un gran proyecto minero. Así no es. Si la Ley de Tierras no se realiza , la paz no llegará”.

Los mayores lunares de su discurso: -no aludir a la anunciada reapertura del hospital San Juan de Dios, o de “todos”, como le dicen sus trabajadores despedidos al momento de su cierre, silencio que causó gran inconformidad entre varias de las profesionales que laboraban en el mismo, presentes en el acto de instalación. Llevar a cabo el acto de posesión en medio de una parafernalia tradicional, en la cual la ciudadanía no invitada con tarjeta quedaba por fuera o excluida por vallas, las cuales ordenó el alcalde –luego de intensa agitación de los excluidos- que fueran retiradas. -Y como nota sobresaliente: no anunciar su nuevo equipo de gobierno, con excepción de Antonio Navarro, secretario de Gobierno.

Recordando a  la sociedad hoy alzada en distintas coordenadas del mundo, Gustavo Petro anunció que Bogotá “convoca a todos los cambios democráticos que una ciudanía indignada hoy reclama”. 

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“La ciudadanía es la aliada fundamental de mi gobierno”.

Sin nombrar la alcaldesa saliente, y saludando en primera instancia a la comunidad popular asistente a su posesión, antes que a los “invitados especiales” tomó posesión de su cargo Gustavo Petro Urrego, nuevo alcalde de Bogotá.

Humanizar la vida colectiva concentrando la política pública y la administración distrital en el cuidado integral de los habitantes de la ciudad, será un propósito real, aseveró.

En una mañana alumbrada por un intenso sol, tomó posesión de su cargo como alcalde de la ciudad de Bogotá, Gustavo Pero Urrego. Varios fueron los anuncios que, de hacerse realidad, romperán la tibia política social que por 8 años lideró la otra cara de la izquierda con que cuenta Colombia, el Polo Democrático Alternativo.
 

Participación social


Aunque en su intervención, fue el último de sus anuncios, en términos de proyección y de lucha social -que habrá de encarar si de verdad está decidido a garantizar un nuevo rumbo para la capital de Colombia-, el nuevo dignatario capitalino, subrayó que, “El principal aliado de esta alcaldía es la ciudadanía”. Una ciudadanía movilizada y consciente.

Para promoverla, se destinarán 4 billones de pesos para que la ciudadanía, a través de la política de presupuesto participativo, defina cómo y en qué prioridades sociales hay que  invertirlos.  Esto permitirá que en cada localidad se potencie una amplia movilización social para apropiarse del destino de los recursos que le corresponden. Hasta ahora, y según dijo el nuevo funcionario público, la ciudad destinaba para tal rubro 160 mil millones de pesos.


Se complementará esta iniciativa, motivando una intensa participación ciudadana en la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial, así como en el Plan de Desarrollo de la urbe, las dos columnas vertebrales sobre las cuales se asienta la ciudad, y con los cuales,  o se reafirman los ejes que han propiciado que la urbe se encuentre en el estado que hoy le caracteriza, o se rompe la continuidad que trae, como una metropoli proyectada estratégicamente de acuerdo a los intereses del capital financiero.

Como un avance que  permite  prever que tal vez se rompa, y no se continúe con lo heredado, se puede entender, entonces, la decisión de que a través de cabildos abiertos se operativizará la participación ciudadana, para definir lo relacionado con  movilidad, seguridad, salud, educación, jardines y otros muchos aspectos del diario vivir de quienes aquí habitan y hacen la ciudad. El propósito del nuevo alcalde es que estos espacios reúnan por lo menos 1 millón de personas en sus sesiones.


Movilización y conciencia ciudadana, fundamentales para hacer realidad la “Bogotá Human Ya!”, eje  central de la campaña electoral que llevó a Gustavo Petro al palacio Liévano, pero que hoy, según su decir, es más que un slogan, al resumir la esencia de lo que será su administración: llevar al ser humano al centro de la política pública.

Prioridad que se hará realidad, según su decir, a través de la gobernanza del agua. Con la cual la ciudad romperá con el modelo político que la llevó a vivir de espaldas al agua, asumiéndola de manera integral al entenderla como sinónimo de vida.


Hará parte de esta gobernanza: garantizar su consumo mínimo vital de 6 mt3 para estrato dos –ahora está aprobado hasta el uno-; ordenar el territorio de acuerdo al agua, con lo cual se deberá darle espacio al vital líquido. Aunque no  fue enfático en esto, se entiende que aquellos barrios construidos por debajo de la cota permitida, deberán ser reubicados. Pero al mismo tiempo, se deberán recuperar humedales, y se abrirán las quebradas y caños que pasan por distintos barrios, ahora sepultados bajo capas de cemento.


Para reubicar cientos de familias ahora habitantes de zonas que no debieron ser habitadas, se redensificará la ciudad, construyendo durante los próximos 4 años 72.00 nuevas viviendas, a un ritmo de 16.000 por año, las cuales, según Petro, serán “viviendas de interés prioritario”, que “no es lo mismo que de interés social”.


Como componente sustancial de la gobernanza del agua, se anunció la puesta en marcha de un proyecto regional que reivindica tres páramos sustanciales para la capital: el de Chingaza, el de Guerrero y el de Sumapaz, este ambicioso proyecto se financiará con los recursos que llegarán por la nueva ley de regalías.  En este ámbito resulta inquietante el silencio sobre el Páramo del Verjón, un espacio decisivo para la calidad de vida de la urbe y la educación  ciudadana.


Se potencia, de igual manera, estímulos para no seguir contaminando el río Bogotá, y se obligará a las nuevas edificaciones que se levanten en suelo bogotano a contar con planta para utilizar las aguas lluvia.
 

Una política del aire


Se llamó a la ciudadanía a comprometerse con la arborización de la ciudad, la cual no es posible acometer, de manera cabal, con los recursos económicos y humanos con que cuenta el Jardín Botánico. Pero al mismo tiempo, el nuevo alcalde avanzó que todo vehículo de transporte público que vaya a ser reemplazado deberá serlo poniendo en marcha autos híbridos, es decir, que integren el gas y la energía eléctrica. 


Avanzó el nuevo burgomaestre que, además de la primera línea del metro, se contará con tranvía –“el cual ya existió en otra época en Bogotá”-, pero además se tomará en cuenta el uso de telecables, se estimulará la posibilidad de caminar  –“para lo cual se deberá acercar el trabajo a los lugares de vivienda”- , y el uso de la bicicleta.


Se desestimulará el uso del carro y la moto –“la moto y el carro no nos sirven”-, garantizando un servicio público de transporte masivo, implementando al mismo tiempo una política educativa que lleve al uso racional de los vehículos. Reducir la tarifa del transmilenio –vía subsidio- e implementar un impuesto para quien circule por zonas congestionadas. Se le dará  prioridad en el semáforo al bus y al peatón, y se definirán otras vías exclusivas para buses. 
 

Seguridad


La política de seguridad deberá, antes que priorizar al Estado, concentrarse en el ser humano. “Una política de seguridad que se hace matando –dijo, aludiendo sin duda al gobierno de Álvaro Uribe- no es política de seguridad”.


Aunque no explicó cómo se hará para evitar que quienes delinquen las porten, sí anunció que el mensaje al mundo es uno: “Bogotá es espacio libre de armas”. Y tal vez como un mecanismo para avanzar en una línea para prevenir el crimen, anunció la apertura de una nueva Secretaría: la de seguridad.
 

Revolución educativa


La revolución educativa será el eje transversal que debe permitir el tránsito hacia una ciudad humana.
Una revolución educativa permanente y ejercida en cada ámbito de la administración distrital para suscitar transformaciones en las formas de valorar, pensar y actuar.


En el campo educativo, las medidas inmediatas  referidas por el nuevo alcalde, fueron las siguientes:
 

  • Atención integral a la niñez (nutrición, salud, educación ligada a lo lúdico para que el aprendizaje apasione desde la más tierna edad , amor) garantizando que los 360.000 niñas y niños que hoy no gozan de atención integral, tengan derecho a la misma (“si esto no se garantizará, no habrá sociedad en paz, ni del conocimiento”).
  • Construir 1.000 jardines infantiles, que la ciudadanía deberá escoger dónde deberán funcionar.
  • Edificar 100 colegios donde se implemente jornada integral, de 8 horas. De estos, se abrirán en primera instancia 10 centros educativos como instituciones  piloto del programa. Para hacer realidad tan ambiciosa meta, el nuevo alcalde llamó al capital privado para que construya muchos de estos centros de estudio, por los cuales la ciudad les pagará arriendo o se los comprará. Pero la invitación al capital privado –a quien aseguró respeto por su inversión- no se quedó ahí, además lo invitó a que invirtiera en salud, comunicaciones, revitalización urbana, transporte eléctrico  y en rieles, “obras por las cuales se pagará arriendo o se les comprará”.
  • La educación superior es un derecho, y la ciudad lo garantizará. Se implementará, para ello, el grado 12 vocacional, el cual será el segundo en la implementación de tal educación superior (se entiende que el primero es el grado 11).
  • Reestructuración en  profundidad de la Universidad Distrital, aumentando la oferta de carreras y multiplicando el número de alumnos que allí estudian. “Se construirán 6 sedes de la universidad en el occidente de la ciudad”. Y llamó el alcalde a que la ciudadanía defina –en consulta popular se podría suponer- sobre: usar el territorio donde se tiene proyectada la avenida ALO (avenida longitudinal de occidente) para tender más cemento para los carros o para construir allí la “Gran ciudadela universitaria de occidente”. Y dijo: “¿qué es primero: el cemento o el cerebro humano?
  • TIC’s. Partiendo del diagnóstico de una brecha digital que está surgiendo en todas las sociedades del globo, Petro anunció banda ancha para todos los colegios públicos. Y pidió al gobierno nacional apoyo para que la ETB pueda implementar el teléfono móvil 4G. (se recordará que por ley nacional se impide que las empresas públicas participen de manera directa en el lucrativo negocio del celular, el cual quedó monopolizado por las empresas privadas). Pero al mismo tiempo le pidió al gobierno que no permita que la ETB termine en manos privadas. El compromiso de Bogotá: extender sus servicios de telefonía a todo el territorio nacional, llevando la banda ancha y el G4 allí donde no se atreve a llegar –porque no es negocio- la empresa privada.
  • Pensar e innovar. Bogotá no tiene política de innovación tecnológica, y debe encararla. Para ello es sustancial la creación de las Empresas Públicas de Bogotá, uniendo las empresas de telecomunicaciones, acueducto y energía.
      

Y se colocó como meta que estas empresas deberían encarar investigación y tecnología en áreas tan sensibles como: biodiversidad, agua, software, audiovisuales y comunicación.
 

Política de paz
 

En lo que se pudiera entender como componentes de una política de paz, Gustavo Petro anunció que se propiciará la organización y la movilización de los 400.000 desplazados que hoy están en Bogotá, para que luchen por la implementación de la Ley de Víctimas.
 

La memoria
 

El nuevo Alcalde Mayor recordó con gratitud a sus padres , a su progenitora que le enseño la rebeldía a través de la figura de Gaitán – cuyo nombre volverá a nombrar la que hoy se conoce  como Avenida el Dorado – y evocó el Congreso Anfictiónico alentado por Bolívar para enfatizar que la revolución que se inicia tiene , en tiempos de una humanidad indignada , tiene un protagonista principal : la alianza de las nuevas ciudadanías , los jóvenes , los excluidos.


Después  de más de una hora de anuncios, el alcalde  recordó  los muertos y las víctimas  de la larga lucha por la justicia, la libertad y la soberanía, que ha vivido el país, y recordó también la inmensa solidaridad brindada por los sectores populares a los luchadores revolucionarios, solidaridad extendida a riesgo de su seguridad y vida, y por la cual hoy el nuevo alcalde de Bogotá está vivo. Hoy, de nuevo, esta población está llamada para que con su arrojo y decisión garanticen que la democracia sea más que una palabra repetida a cada momento y operativizada formalmente a través del voto en los periodos electorales, un acto sustancial de cada día, hecho realidad a través de la garantía efectiva de todos los derechos que garantiza la vida moderna, redireccionando con su energía el destino de la ciudad.
 

Recuadro

En el blanco

Varios fueron los dardos que el nuevo alcalde lanzó durante su extenso discurso: “sacaron a los habitantes de los barrios populares del centro de Bogotá pagándoles –el mismo Estado- precios irrisorios por sus propiedades, para luego venderlas en  grandes sumas a poderosos grupos económicos”; “Estratos, ojalá podamos terminar con esa alusión a castas”; “se acaba de elevar el transporte público en 50 pesos, medida que no se consultó con nosotros”; se debe garantizar la política de restitución de tierra, la cual está flaqueando: “800 emberas, de los 2.000 que están desplazados en Bogotá decidieron regresar a sus tierras pero el gobierno central no lo permitió pues las tierras que ellos reclaman están aprobadas para un gran proyecto minero. Así no es. Si la Ley de Tierras no se realiza , la paz no llegará”.

Los mayores lunares de su discurso: -no aludir a la anunciada reapertura del hospital San Juan de Dios, o de “todos”, como le dicen sus trabajadores despedidos al momento de su cierre, silencio que causó gran inconformidad entre varias de las profesionales que laboraban en el mismo, presentes en el acto de instalación. Llevar a cabo el acto de posesión en medio de una parafernalia tradicional, en la cual la ciudadanía no invitada con tarjeta quedaba por fuera o excluida por vallas, las cuales ordenó el alcalde –luego de intensa agitación de los excluidos- que fueran retiradas. -Y como nota sobresaliente: no anunciar su nuevo equipo de gobierno, con excepción de Antonio Navarro, secretario de Gobierno.

Recordando a  la sociedad hoy alzada en distintas coordenadas del mundo, Gustavo Petro anunció que Bogotá “convoca a todos los cambios democráticos que una ciudanía indignada hoy reclama”. 

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