Doce años de gobierno de la izquierda en Bogotá

En vísperas de octubre, tiempo de elecciones territoriales, no todo debe ser liderazgo individual, promesas, discursos, alianzas pasajeras, también es necesaria la reflexión, la evaluación, la pregunta por lo hecho en ciertos espacios de gobierno, tratando de identificar aciertos, errores y desde ellos, cómo proseguir el ejercicio de la administración pública con alcances cada vez más transformadores.

 

Pensando en ello, nuestro equipo organizó y llamó a distintas organizaciones y procesos sociales a llevar a cabo cuatro sesiones para evaluar el significado y los alcances de los doce años de gobierno que ahora suma la izquierda en Bogotá.

 

La pretensión no es fútil, pues no es posible reivindicar la continuidad del ejercicio alternativo de gobierno en esta ciudad, como podría también serlo en cualquier otra, cuando no valoramos de manera positiva la necesidad de una reflexión colectiva y pública para identificar posibles errores cometidos en estos años de labor, su origen, su posible reiteración, así como los aciertos, sus manifestaciones y la forma más adecuada para asegurar su profundización.

 

Lo primero que asombra, a la hora de intentar el ejercicio aquí aludido, es el poco interés de las organizaciones partidarias que han tenido que ver con estos doce años de gobierno alternativo en Bogotá, por responder de manera desprevenida e interesada al llamado. De su desinterés queda un interrogante, ¿han evaluado y sistematizado, en sus ejercicios de reflexión interna, estas experiencias públicas? Todo parece indicar que no, que los hechos los han superado y que, más allá de los buenos deseos, no existe una brújula estratégica con la cual se guíen. ¿Pesa más el afán electoral-clientelista por administrar la llamada cosa pública que el diseño de un proyecto de largo plazo que brinde el protagonismo a la ciudadanía para que asuma en sus manos su propio destino y la transformación de la ciudad, con todo lo que ello implicaría para un proyecto político frentista o partidista?

 

Superado el desdén organizativo por el llamado reflexivo, abordamos uno a uno los tres gobiernos liderados, surgiendo como interrogantes acumulados por el ejercicio de gobierno local, y por aclarar:

 

1. ¿Los gobiernos locales alternativos deben resignarse a la administración más eficiente y pulcra de lo público o pueden liderar rompimientos en las dinámicas históricas heredadas de sus ciudades, y en la relación nacional-local?

 

Este interrogante emana de la valoración contrapuesta que resalta entre los dos primeros gobiernos evaluados (Luis Garzón y Samuel Moreno) y el de Gustavo Petro, los primeros de los cuales aceptaron que su misión era la de garantizar su estabilidad y eficiente gestión social, en el marco del Estado Social de Derecho, pero sin intentar el cuestionamiento a la matriz urbana y de desarrollo territorial heredada. Distinto al gobierno de Petro, que sin haber logrado sus propósitos determina como central de su ejercicio la ruptura con el modelo urbano existente, volcado al copamiento cada vez más autodestructivo del territorio, sin matriz ambiental, sin valoración del cambio climático, donde los intereses de los urbanistas determinan los ejes de gobierno. Para hacerlo efectivo, ante el cerramiento que le hace el establecimiento, el alcalde se ve obligado a conectarse con los sectores populares, motivando lo protagonismo, aunque este propósito queda ahogado entre el caudillismo de su gestor y las maniobras y acuerdo que debe lograr con el gobierno central para impedir su expulsión del Palacio Liévano.

 

2. Esta disputa entre lo viejo y lo nuevo, entre el negocio y los intereses colectivos, pregunta por el papel de los movimientos sociales y la posibilidad de que la misma administración local propicie su fortalecimiento sin cooptarlos, ¿será posible? Por ello, ¿cuál debe ser la relación que propicie un gobierno local con los movimientos sociales?

 

De la evaluación realizada queda claro que las relaciones desprendidas de estas tres administraciones con lo social, sus manifestaciones son bastante diferentes. Por ejemplo, de sus principales ejecuciones en derechos –educación, salud– no se desprende la determinación por potenciar actores populares en cada uno de estos sectores, si bien en educación el sindicato distrital sale beneficiado por medidas como la decisión de terminar con los "Convenios de concesión" con instituciones privadas, asumiendo el proceso educativo de cero a once en manos del Distrito. Un faltante, entonces, es que las medidas tomadas para fortalecer lo público no corren al mismo tiempo de la mano con decisiones por implicar en tales realizaciones la participación activa, crítica y decisiva de la sociedad en su conjunto, o de comunidades barriales en particular.

 

3. Queda identificado también, en el ejercicio evaluativo llevado a cabo, que en las tres administraciones el alcalde, pese a pertenecer a un movimiento o partido, rompe en la práctica con el mismo una vez llega al alto cargo. Ni el Polo controló los suyos, y mucho menos lo hizo el movimiento Progresista. De esta manera, con funcionarios como ruedas sueltas, las organizaciones terminan por padecer las consecuencias de sus errores y en escasas ocasiones por favorecerse de los aciertos.

 

El caso más notorio de estos es el de Samuel Moreno Rojas, afanado por los negocios particulares, y un interés de lucro familiar. Esta misma actuación, debe preguntarse por las relaciones con los otros partidos con presencia en la ciudad, en nuestro caso los partidos tradicionales, verdaderos controladores del Concejo Distrital, y controladores de buena parte de la burocracia bogotana. No hay que dejar de lado el nefasto papel jugado por sectores liberales como el samperismo, verdadero Caballo de Troya en una administración supuestamente alternativa, siempre afanado por la clientela, beneficiada de la misma y blindado ante el escándalo y la censura pública por la efectiva privatización –robo– de lo público que propiciaron y llevaron a cabo diferentes funcionarios ligados a una u otra organización política.

 

¿Cómo lograr que los alcaldes rindan periódicamente a la ciudad informes de su gestión, informes más allá de la formalidad, que eduquen y entreguen herramientas para la comprensión de la gestión pública y para su control? ¿Cómo educar y potenciar los liderazgos comunitarios a través de estos informes? ¿Cómo debatir estos mismos informes con sus organizaciones de origen y pertenencia, para que los programas difundidos en las campañas electorales sirvan en realidad como matriz directora de la gestión, sin quedarse en el simple papel? ¿Y cómo debaten estas mismas organizaciones con la sociedad sus proyectos de corto, mediano y largo plazo? ¿Cómo poner en práctica aquello de mandar obedeciendo base de un real proceso democrático?

 

4. Un común determinante es la positiva gestión realizada en sectores vitales como educación y salud. Desde la primera administración (Lucho), hasta la actual (Petro), la línea de continuidad no se rompe, más bien parece profundizarse, obligando al gobierno central a retomar las conquistas en educación y particularidades en salud, es decir, el conjunto nacional sale beneficiado de la lucha contra el neoliberalismo liderada y vivida en Bogotá, con manifestaciones específicas en los campos aludidos, si bien con la actual administración tal pugna amplía sus objetivos a basuras, transporte, vivienda, territorio.

 

Pese a ello surgen interrogantes frente a lo realizado y lo que debe venir, en particular en salud: ¿qué tanto en estos tres periodos de gobierno fue posible enfrentar el modelo hegemónico de salud?, ¿qué tanto se avanzó en configurar una política de izquierda en salud?, ¿cuáles pueden considerarse como los principales logros y aprendizajes en esta materia?, ¿cuáles deberían ser los pasos a seguir para profundizar tales logros garantizando que los mismos estén cada vez más en manos de la participación y apropiación (conocimiento) de la ciudadanía en general, en particular de los sectores más excluidos de la urbe?, ¿cuáles son las proyecciones, posibilidades, retos en materia de salud?

 

5. También se resaltó en la deliberación sostenida, la corroboración de lo siempre reconocido a la izquierda colocada al frente de gobiernos locales: su sensibilidad y énfasis social –ahondamiento de una variable de la democracia liberal– y eficiencia para administrar las finanzas. Pero, ¿esta realidad está llegando a su límite? ¿Aguanta una ciudad como Bogotá el alza en los impuestos hasta ahora pagados? Si así fuera, ¿cómo proceder y garantizar que quienes más tienen sean en realidad quienes más paguen, exonerando a los sectores populares de una sobrecarga en este rubro, vía para empezar a superar las inequidades y segregaciones?

 

Este aspecto del debate es importante ahondarlo pues la ciudad parece encaminarse en una senda de amplío crecimiento en construcción vertical, lo que podría aprovecharse para que la plusvalía que ello propicia se irrigue en beneficio del conjunto social y no solamente tome la dirección de los bolsillos de los especuladores del suelo. Así mismo, y en este sentido, actuando con mucho cuidado para que el incremento del predial no termine desplazando de su territorio a sus históricos pobladores, porque la realidad hoy es que por esta vía se expulsa a los pobres de la ciudad, estableciendo de facto que grupos de ciudadanos no merecen vivir en la ciudad.

 

6. Desprendiéndose de lo anterior el interrogante por el modelo urbano por construir, un tema central en el programa liderado por el actual alcalde capitalino, terminó anulado al terminar en el limbo el Plan de Ordenamiento Territorial radicado en el Concejo.

 

Este aspecto reclama especial atención pues amplios sectores populares que la habitan están sometidos a constante presión para que abandonen sus tradicionales hábitats, no pocos de los cuales ya han terminado por habitar la periferia de La Sabana, estableciéndose en los municipios circunvecinos que rodean a la capital, donde el costo de la vida es un poco más liviano.

 

La disputa de modelo urbano entre capital y sociedad es evidente, pretendiendo el primero de éstos una reorganización del territorio más valorizado del país. Los interrogantes, por tanto, para el gobierno que ha de venir –si es de corte progresista– y para los actores sociales urbanos, ¿qué ciudad queremos?, ¿cómo la construimos?, pero también, ¿la ciudad para quién?

 

7. Pero también fue relacionado como interrogante, en perspectiva de un gobierno cada vez más volcado a los intereses sociales, en franco debate con el gobierno central, ¿cómo actuar para enfrentar y derrotar en otras áreas el neoliberalismo? La preocupación es por aspectos y temáticas como finanzas, participación, transporte, cultura, territorio, así como servicios públicos en general (agua, luz, telefonía, medios de comunicación). No olvidar que sectores estratégicos de la vida cotidiana como estos últimos, son ajenos a la ciudadanía en cuanto a su financiación, administración, gestión, rendimientos, planes de largo plazo, etcétera.
Estas son algunas de las reflexiones que dejaron los conversatorios sostenidos al momento de evaluar los doce años de gobierno de la izquierda en Bogotá, muchas enseñanzas quedan sin citarse y todas sin profundizarse. En la edición septiembre-octubre de este mismo periódico saldrá un informe especial sobre el particular, pues el debate debe continuar para que hagamos del ejercicio institucional, en lo posible, un mandato popular de hondo calado antineoliberal donde el que gobierna no se sirve sino que sirve, de tal manera que el actor social, con autonomía profundice su liderazgo, presionando siempre sin cortapisas para quien esté arriba gobierne con los de abajo.

 

A la luz de la experiencia

 

Guiados por las luces proyectadas desde la experiencia de los doce años de gobierno alternativo en Bogotá, y siempre con la vista proyectada a las elecciones de octubre próximo, debemos relacionar temas clásicos de la agenda política y social alternativa:

 

¿Para qué se gobierna? ¿Con quiénes debe gobernarse? ¿Cómo garantizar que los movimientos sociales, como sector más activo de la sociedad, se potencien y no terminen cooptados y minimizados? ¿Cómo lograr la politización del conjunto social? ¿El realismo político impide o niega a la utopía? ¿Cómo hacer para que la utopía oriente todas nuestras acciones sin sacarnos de la realidad efectivamente existente? ¿Qué implica y/o significa un gobierno de cara o abierto a la ciudad? ¿Cómo actuar para que lo electoral no termine por subsumir el conjunto de las energías de los sectores alternativos?

 

Es decir, ¿cómo actuar para no institucionalizar el conjunto de nuestras acciones y proyectos? E, incluso, así se integre el gobierno de la ciudad, ¿cómo actuar para mantener viva la disposición a la lucha social directa?

 

Podría también preguntarse, de acuerdo a lo anterior, ¿cómo gobernar garantizando la concreción cada vez más renovada de la democracia realmente existente? ¿Cómo construir una forma de gobernabilidad y de gestión pública propia de la izquierda? ¿Cómo forjar una forma de conducción de gobierno que controle los egos, personalismos y autoritarismos de los gobernantes?

 

Pistas para esa nueva democracia: deliberativa, asambleatoria, refrendataria, que priorice la justicia social y con ella la redistribución cada vez más amplia y efectiva de la renta social, que brinde cada vez más espacio a los sectores históricamente más excluidos de la sociedad: mujeres, las llamadas minorías sociales (negritudes, indígenas, pobres, sin techo), pero también a los excluidos (desempleados, presos).

 

Podemos concluir, el tema es apasionante, pero más que ello, urgente de abordar, tanto por la cercanía de las elecciones –que demandan en caso de continuar en el palacio Liévano un sector alternativo– superar errores y profundizar dinámicas que ahonden el cambio, como por la relación que el mismo mantiene con una temática que está al centro de la reflexión mundial: la democracia y porque se concluyó también que las grandes ciudades tienen un margen de maniobra con lo nacional que debe ser aprovechado.

 

Esto no es casual. Como es conocido el sistema de dominio, reproducción y control vigente vive una crisis sistémica y, como parte de la misma, la democracia, soporte y base de este sistema se quiebra por todos los costados. Todos y cada uno de sus componentes fundacionales e históricos están en derrumbe, de ello da cuenta que:

 

- Los gobiernos no son de mayorías sino de minorías.
- Las mayorías sociales se sienten cada vez menos convocadas a la participación real y decisiva; prima la forma sobre el contenido.
- La política cada vez es de menos, la han privatizado –sobre todo en su expresión electoral y legislativa.
- La riqueza social rellena cada vez menos bolsillos, concentra renta y poder político.
- Los poderes económicos y comunicacionales actúan de hecho como partidos, imponiendo su lógica e intereses. La sociedad no participa de la toma de decisiones, las padece.
- Las decisiones más trascendentales para la vida cotidiana de los pueblos no se toman en el ámbito local sino que provienen de imposiciones desprendidas de los grandes megapoderes existente en el mundo.

 

La realidad es que con la llamada democracia liberal lo máximo que puede hacerse es refrendar las formas y los mecanismos de dominación y control realmente existentes, de ahí que la pregunta que debe orientar una gran parte del quehacer social y política alternativo es, ¿cómo darle forma y robustecer una democracia realmente protectora, potenciadora y movilizadora de las mayorías sociales?

 

Podemos decir con toda seguridad que mientras este interrogante no sea resuelto, con nuestros buenos deseos al participar de las formas de la democracia restricta existente y disputar los espacios institucionales existentes, no logramos quebrar ese modelo sino, y por el contrario, reforzarlo. El problema, entonces, no es la participación sino hacerlo sin clara comprensión de las manifestaciones de la crisis sistémica que porta el actual sistema, una de cuyas expresiones más notables es la irrelevancia democrática liberal; el problema no es participar sino asumirla sin la disposición absoluta a mandar obedeciendo, como síntesis de una nítida vocación rupturista de los límites impuestos por la institucionalización gubernamental, soportados en una irrenunciable vocación de poder colectivo.

Publicado enEdición Nº 216

La tierra siempre ha sido baluarte para la vida y la reproducción de la especie humana. No es casual por ello, que desde siempre haya estado en el centro de sus disputas. En sus llanuras, valles y montañas, los grupos humanos han sembrado y recogido los frutos para su vida. Sobre su humedad, aridez, pastos, arenas, lagunas, han gozado y llorado, en unas ocasiones por la fertilidad y en otras por la estirilidad de la que entre nosotros es llamada Madre.

 

En la segunda década del siglo XXI, en la que vivimos cerca de 8.000 millones de seres humanos, las cosas no son muy distintas, pues de la tierra siguen emanando los frutos esenciales para la vida, con unas diferencias fundamentales: ahora sufre un nivel de concentración y monopolio que excluye a millones de la posibilidad de garantizar su existencia digna y al mismo tiempo está expuesta a cambios no desdeñables producto de envenenamiento con agrotóxicos, manipulación genética y privatización de las especies sembradas en ella. Lo que antes era alimento para la vida ahora puede serlo para la muerte.

 

Al tiempo que esto sucede, el agua evidencia sus límites. Realidades evidentes ante las cuales los estudiantes y la sociedad en general no pueden ser indiferentes.

 

Recordemos. En las últimas décadas se han presentado cambios en los modelos de desarrollo y la ocupación del territorio, sobresaliendo un avance apresurado de monocultivos industriales y praderización para la crianza de ganado, así como la deforestación masiva en selvas y montañas y el establecimiento de mega proyectos minero-energéticos, lo que ha traído graves impactos socio-ambientales en gran parte del territorio global y nacional, impactando la estabilidad y viabilidad de ecosistemas frágiles, invisibilizando y sepultando las prácticas de conservación y convivencia de las comunidades rurales.

 

Pese a ello, millones de personas por todo el mundo resisten ante estas prácticas destructivas de los ecosistemas. Campesinos, indígenas y afrodescendientes aún siembran y recogen a nivel global más del 70 por ciento de la comida que consume la humanidad y lo hacen de forma respetuosa con el medio ambiente y su comunidad, usando para ello apenas el 30 por ciento de la tierra arable del planeta.

 

Sobre estas y otras temáticas concentra su atención el XIII Congreso Nacional de Estudiantes de Ciencias Agrarias de Colombia –Coneac–, organizado por la Federación Estudiantil Agraria de Colombia –Feac–, a celebrarse en la sede capitalina de la Universidad Nacional de Colombia durante los próximos 21-25 de septiembre.

 

Conocimiento interdisciplinar

 

Este espacio se abre por iniciativa de estudiantes de diferentes universidades públicas y privadas del país en torno al diálogo interdisciplinar sobre las múltiples problemáticas agrarias nacionales e internacionales, buscando promover el intercambio de experiencias por medio del diálogo cultural y académico, transcendiendo la Universidad hacia las iniciativas populares que en el campo y la ciudad asumen y construyen desde su seno estrategias de adaptación y resiliencia frente a las crisis climáticas y al fracaso de los modelos de desarrollo que predominan en el país, como la agricultura orgánica, la agroecología, la conservación de biodiversidad, entre otros.

 

Como estudiantes de ciencias agrarias sentimos como propias las problemáticas del campo, pretendemos ser puente y conexión entre la academia y la sociedad, difundiendo y defendiendo todas aquellas reivindicaciones que busquen la dignidad de los seres humanos y la naturaleza.

 

El interés de esta generación que accede a la educación superior debe trascender los muros universitarios y fundirse con el conjunto social. Por esta razón invitamos a toda la comunidad interesada, a participar y aportar en todas y cada una de las sesiones que tenga este Congreso.

 

Para más información comunicarse al correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o página en Facebook: Feac –Bogotá.

Publicado enEdición Nº 216
Una experiencia de comunicación popular

En la localidad de Ciudad Bolívar se desarrolló durante el 2014 una experiencia de comunicación popular con el fin de realizar jornadas de difusión del parque Altos de La Estancia.

La experiencia consistió en conjugar elementos de la comunicación popular, como por ejemplo murales de difusión y perifoneo de cuñas radiales convocando a participar de los eventos y actividades en el parque, con el lenguaje multimedia que permite la internet: creación de blogs y convocatorias por correos electrónicos y redes sociales para la difusión de la información en este sector del suroccidente de Bogotá.

El objetivo fue la creación de una base social juvenil, por medio de la capacitación, que apoye la estrategia de comunicación en el área de influencia del parque Altos de La Estancia por medio de la capacitación en comunicación, con énfasis en radio, graffiti, fotografía y video.

Es de resaltar que ninguno de los jóvenes quiso tomar los talleres de prensa, lo cual demuestra que este lenguaje pierde relevancia entre las nuevas generaciones, constituyendose, sin duda, en una falencia para la construcción de escuela crítica con los jóvenes que poco les interesaba la lectura y la escritura.

Dentro de las actividades de la red de comunicación fueron pintados diez murales de difusión del Parque. Además se realizó una minga de muralismo en la Semana de Altos de La Estancia (octubre de 2014) pintando con el apoyo de artistas de la ciudad el muro de contención del barrio Espino I, con un área de 2.500 metros cuadrados.

En cuanto al trabajo adelantado en producción audiovisual, el colectivo Los Estancinos Alternativos (del colegio La Estancia) realizaron el documental "La historia bajo la tierra" que relata, por medio de testimonios de los habitantes, el proceso de poblamiento y los posteriores riesgos de remoción en masa presentados en el territorio. Además de lo anterior, fue realizado un video clip de la red.

Con el grupo de fotografía, se realizó una exposición durante la Semana de Altos de la Estancia: "Recordando el pasado, viviendo el presente", que recoge la mirada de Lizeth Orozco, una joven del barrio Casa Grande, y José Lermo Valencia, vigía ambiental del barrio Casa Loma, que pertenecen a la Mesa de Técnica de Trabajo Altos de La Estancia. Su exposición fue una invitación para ver el territorio que habitan, un viaje sobre terrenos fracturados, de recuerdos y vestigios de barrios vecinos que desaparecieron a causa de los deslizamientos de tierra entre 1997 y el 2003.

De igual manera, los equipos de producción radiofónica que se conformaron (en Santo Domingo, con el apoyo de la Asociación Cristiana a de Jóvenes – ACJ, y en el colegio La Estancia, con el apoyo de la Red de Emisoras Escolares Alternativas del Territorio Sur –Reats) realizaron cuñas radiales para su perifoneo por los barrios del área de influencia del Parque.

En especial los mensajes transmitidos estimulaban a la comunidad para cuidar el Parque, no arrojar basuras y vincularse a las huertas agroecológicas que están en construcción; como también la difusión de las actividades realizadas dentro del Parque, como el Festival del Viento en agosto, la clausura del diplomado en agroecología para la mitigación del riesgo, la primera semana distrital del parque Altos de La Estancia y el Encuentro de comunicación popular.

En otras palabras, el apoyo de la red de comunicación Altos de La Estancia fue una gran experiencia en materia de comunicación popular, que permitió acercar a las comunidades entorno a un objetivo en común. En este caso la construcción y recuperación del Parque para beneficio de todos los habitantes de Ciudad Bolívar.

Sin embargo, este trabajo se queda corto en la medida que los jóvenes requieren de un proceso de acompañamiento y capacitación, articulado con otros colectivos de comunicación de la localidad. Lo que demuestra esta experiencia son las posibilidades que brinda la articulación de diferentes grupos: desde el arte, la cultura y la comunicación, para formar nuevas maneras de difusión en los barrios; que sobrepasen los individualismos de cada grupo. Esto es lo que podría incidir en la formación ciudadana y hacer contrapeso al monopolio de la comunicación que vivimos a diario.

* Politólogo y comunicador popular. Facebook: Red Comunicación Altos de la Estancia. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - www.redestancia.blogspot.com

Publicado enEdición 211
Lunes, 06 Mayo 2013 05:59

El vocero

El vocero

El punto es que todos cantemos, insiste Pete Seeger, trovador que se ha dedicado durante siete décadas a dar voz a todos, especialmente a eso que está a la vista pero relegado a la invisibilidad: la lucha por la dignidad del pueblo estadunidense.

 

Sus conciertos nunca se tratan de él, sino de todos los que están ahí; el coro colectivo es, para él, expresión esencial de la solidaridad humana. Siempre invita a cantar a todos: "la participación, de eso se trata todo mi trabajo", dijo.

 

Y esa solidaridad nace del amor y la ira contra toda injusticia: "si quieres tener un gran amor, tienes que tener mucha ira", canta en Carta a Eva, que acaba: "Eva, ve a decirle a Adán, tenemos que construir un jardín para todos los hijos de Dios".

 

Seeger cumplió 94 años el pasado 3 de mayo. Ha sido participante y acompañante musical de los grandes movimientos sociales de este país, los laborales y la lucha antifascista de los 30 y los 40, blanco del macartismo en los 50, en las luchas por los derechos civiles en los 60, y continúa en estas últimas décadas en el movimiento ambientalista, contras las intervenciones estadunidenses en América Latina, en los movimientos contra las guerras y hasta en el movimiento Ocupa Wall Street.

 

El mayor impulsor de la música folk en el último siglo, inspirado por su amigo y mentor Woody Guthrie, ha grabado más de 60 discos, incluidos varios para niños; ha enfrentado a golpeadores y sufrido persecuciones que intentaron callarlo, ha enseñado a generaciones cómo tocar el banjo (su libro didáctico es considerado el mejor para aprender ese instrumento) y ha sido inspiración para músicos de todo tipo, desde Bob Dylan hasta Bruce Springsteen.

 

También ha sido condecorado con los Honores del Centro Kennedy (por el entonces presidente Bill Clinton), la Medalla Presidencial de las Artes, un Grammy por su carrera, como tantas más aquí y en el extranjero, por ejemplo la Medalla Félix Varela de Cuba, y hasta ha sido incluido en el Salón de la Fama del Rock & Roll, donde fue presentado por Harry Belafonte y Arlo Guthrie, el hijo de Woody.

 

Su banjo tiene un lema: "esta máquina rodea al odio y lo obliga a rendirse".

 

"La música puede distraerte un rato de tus penas, la música puede consolarte de tus penas, la música puede expresar tus penas, y, a veces, la música puede hacer algo para superar tus penas", afirmó una vez Seeger.

 

Cuando cumplió 90 años, más de 40 artistas famosos (Dave Matthews, Joan Baez, Tom Morello...) festejaron el cumpleaños con un magno concierto en Madison Square Garden. Ahí estaba Springsteen, quien declaró: "No se vayan con la finta: se ve así como si fuera tu abuelito, pero sólo si tu abuelito te puede partir la madre. Él canta en la voz del pueblo" y "apuñala con un cuchillo las falsas ilusiones de nuestro país", pero mientras "revela sus grandes fracasos, también festeja a sus mejores ángeles".

 

Hijo de un profesor de música y de una violinista de concierto, fue un ratito a Harvard pero se hartó y se fue a viajar por todo Estados Unidos con un musicólogo que rescataba las canciones populares del sureste del país.

 

Su carrera musical exitosa como integrante de The Weavers fue interrumpida por el macartismo. Obligado a presentarse ante los comités anticomunistas del Congreso, fue uno de los pocos que rehusaron invocar una ley para protegerse, y simplemente rehusó responder al interrogatorio sobre si era miembro o aliado del Partido Comunista; en lugar de eso, los acusó de violar principios democráticos como la libertad de expresión. Como resultado, en 1961 fue legalmente declarado en desacato del Congreso y un tribunal federal ordenó su encarcelamiento, y en prisión ofreció tal vez la primera y única conferencia de prensa musical en la historia para comentar su caso. En 1962 su condena fue revocada, pero durante todo ese tiempo y más Seeger, como tantos más, fue colocado en las listas negras y ya no podía presentarse, ni sus canciones, en radio, televisión o conciertos.

 

Fue en esos años cuando participó en el creciente movimiento de los derechos civiles encabezado por el reverendo Martín Luther King Jr. Él, con otros músicos reunidos en el Highlander Center, compuso una nueva versión de una antigua canción de gospel que se convirtió en el himno del movimiento: We Shall Overcome. En 1963 cantó ante el Monumento a Lincoln en la famosa marcha del reverendo King en Washington, donde ofreció su discurso "Yo tengo un sueño".

 

El 20 de enero de 2009, 46 años más tarde, de nuevo estaba ante ese mismo monumento, esta vez como invitado al concierto oficial de celebración por el primer presidente afroestadunidense. Junto a Bruce Springsteen cantó, frente a Obama, This Land is My Land, de su amigo Woody Guthrie, con los versos originales y subversivos que casi siempre se dejan fuera, como éste: “Al caminar/había un anuncio ahí/De un lado decía ‘propiedad privada’/pero del otro no decía nada/Ese lado esta hecho para ti y para mí”.

 

A finales de los 60 impulsó lo que se ha convertido en una de las iniciativas ambientalistas más famosas de este país que aún prospera. Por medio de conciertos, siempre acompañado, recaudó fondos para construir un buque velero como los que existían en el siglo XIX y desde entonces el Clearwater viaja por el río Hudson con el objetivo de limpiar uno de los ríos más majestuosos y más contaminados. Más de 40 años después, esa iniciativa ha ayudado recuperar la vida acuática en ese río.

 

En su versión de la Oda a la Alegría, tocada en su banjo, pone nueva letra: “Ninguno dejará al otro caerse… todos para uno, uno para todos”.

 

Es el vocero del otro Estados Unidos

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Julio Jaramillo y la música como identidad

Julio Jaramillo es la confirmación de una amplia tendencia en América Latina: el surgimiento de personalidades que simbolizan lo nacional a partir de historias personales transcurridas en el mundo del espectáculo. Es así que la farándula termina proveyendo iconos identitarios. Como siempre, todo depende de la memoria que se elabore sobre el personaje.

 

Julio Jaramillo Laurido nació en Guayaquil el 1º. de Octubre de 1935 en un hogar de padre y madre trabajadores. Desempeñó oficios manuales y se encaminó al canto junto con su hermano José, dentro del ambiente de los músicos populares llamados despectivamente "lagarteros". El pudo pasar de ese círculo a otro de las radios y presentaciones públicas. Sus primeras grabaciones fueron en dúo con Fresia Saavedra, una reconocida cantante de música nacional.

 

A mediados del siglo XX se afianza una cultura de masas moderna en el Ecuador con un fuerte núcleo en la música popular. Esta se hallaba estructurada por la industria fonográfica, la radio, las rocolas y un sistema de espectáculos públicos. Las emisoras radiales tenían auditorios para la presentación de espectáculos musicales y los cines ofrecían música en vivo combinada con la proyección de películas.

 

La introducción y propagación de las rocolas en la década de 1950, masificaron – junto al disco de 45 revoluciones- la música, no solo nacional, ya que correspondió también a una internacionalización de la música popular latinoamericana. Hacia los años sesenta, las rocolas eran artefactos diseminados en restaurantes, prostíbulos, heladerías y cantinas. Su repertorio incluía música local e internacional. Pero no existía lo que años más tarde se denominó  música rocolera.

 

Todo esto tenía un marcado carácter local y urbano. Los músicos y cantantes eran reconocidos en sus localidades. El bolero antillano y mexicano, más una antigua recepción del vals peruano influían en los repertorios y estilos de los músicos nacionales. De modo que la música ecuatoriana, representada principalmente por el pasillo, se alimentó  de una interacción con otras vertientes musicales nacionales. En este clima se incubó Julio Jaramillo, quien tuvo la capacidad de moverse en un repertorio que incluía pasillos, yaravíes y pasacalles, junto a valses y boleros. La difusión de su música ocurría fundamentalmente con las rocolas y la radio. Las canciones más escuchadas de JJ, son de contenido amoroso y otras que aluden a la identidad guayaquileña.

 

Su trayectoria exitosa fue la de su internacionalización. Largos años de permanencia en Venezuela y México le permitieron crear un público más amplio y una inserción en los mercados fonográficos de esos países, interpretando preferentemente boleros. Además tuvo una gran aceptación en América Central y el Caribe e incluso en el cono Sur. Ese fue su mayor logro que lo convirtió en ídolo de vastos sectores populares en América Latina.  Realizó grabaciones en dúo con Olimpo Cárdenas,  Alci Acosta y Daniel Santos. Con éste último le unió una especial amistad, y  con el grabó en  1974 "En la cantina", un LP que recrea una jornada cantinera.

 

Su vigencia  en el Ecuador se mantuvo con sus periódicos retornos, y su temprana  muerte cuando tenía 42 años (Guayaquil, 9 de febrero 1978), lo convirtió en una referencia de la identidad nacional. Cuando falleció, se identificaron 27 hijos y probablemente más de 300 LPs. grabados. Había vuelto al Ecuador en 1976, pero su presencia no era tan requerida en los espectáculos como en el pasado. En la década de 1970 había un ambiente nacionalista que se encontraba carente de raíces populares, en tanto que los héroes criollos y las conmemoraciones cívicas perdían capacidad de convocatoria. En esta decadencia de símbolos patrióticos, el nacionalismo ecuatoriano encontró en JJ un icono de origen popular que  permitía cristalizar un sentido de pertenencia. Se le adjudicó la representación del cantante nacional que opacó a otras figuras de la época. En 1981 se exhibía la película "Nuestro Juramento", una coproducción mexicano-ecuatoriana que es una versión de la vida del cantante. Una traslación de este film en formato DVD  se titula  "El señor de las cantinas". Ya en los años noventa, una teleserie ecuatoriana está dedicada a contar su vida. Son puestas en escena que proponen una idea borrosa de la trayectoria del ídolo, centradas en acontecimientos que lucen triviales. Sobre todo, la ambientación y los actores que interpretan al cantante no son convincentes.

 

Se debe aclarar que la música rocolera, surgida a fines de los años setenta, después del fallecimiento de JJ, es un conjunto  de ritmos musicales (pasillos, valses y boleros) que a través de los espacios públicos y utilizando la comunicación radial, confluyeron en una manera de privilegiar la relación de pareja como un eje central de la vida popular. Los cantantes rocoleros, interpretaban canciones diferentes a las del tiempo de Julio Jaramillo, además de que  utilizaban un lenguaje predominantemente coloquial. Lo específico de la canción rocolera, que se diseminaba cuando más bien estaban desapareciendo las rocolas, es que ha tenido una amplia acogida en los sectores populares urbanos y los migrantes indígenas forjando un nuevo ciclo de desarrollo de la música popular.

 

Cuando literatos y músicos de las clases medias ilustradas reivindicaron a JJ,  a su manera, interpretaron un acercamiento a lo popular. De este modo, resolvieron  imaginariamente una identidad social con la vinculación a un símbolo. Entonces, un cantante de rasgos populares se convirtió en una fuerte imagen alimentadora de la nación mestiza. En 1993, el gobierno ecuatoriano instauró la conmemoración del "Día del Pasillo" el 1º de Octubre eligiendo el día del nacimiento de JJ como fecha simbólica. Después de 1990 y en el nuevo siglo ocurre un deterioro creciente de los símbolos identitarios nacionales con la irrupción de las demandas  étnicas y regionales. Como remate, el cierre del problema territorial con el Perú en 1998,  elimina uno de los factores dominantes del nacionalismo ecuatoriano.

 

Es difícil afirmar que JJ siga teniendo una imagen predominante de representación del espíritu de la música nacional. Nuevos cantantes populares y de clase media configuran espacios y sentidos de la música. Ya la música nacional dejó de ser lo que era. La globalización aleja a amplios públicos de las vertientes vernáculas de la canción. Es un momento de públicos diferenciados y de múltiples identificaciones. Sin embargo, los grupos populares se identifican con la música rocolera y la tecnocumbia.

 

Esto no quiere decir que JJ se ausente de los imaginarios. Las crónicas biográficas hasta ahora disponibles están centradas en su agitada vida amorosa, su afición a la bebida, su generosidad derrochadora y anécdotas del medio artístico. Son relatos en los que hay escasas fechas y una ausencia de contextos sociales y culturales.[†] Se conoce poco sobre el ambiente social y cultural de su tiempo y sus largas estadías en el extranjero.

 

Por lo menos dos estatuas, una en el suburbio oeste de Guayaquil y otra en Santo Domingo de los Colorados  perpetúan su memoria. Sin embargo, más importantes que los monumentos, son las recordaciones anuales del día de su muerte y los programas radiales que difunden su música cotidianamente. Claro que Julio Jaramillo continuará  alimentando recuerdos, nostalgias y orgullos nacionales. De haber sido un cantante ecuatoriano que se internacionalizó, logrando una presencia que no han alcanzado otras expresiones de la cultura ecuatoriana.

 

NOTAS

[*]Publicado en Revista del Archivo Histórico del Guayas, No. 2, Segunda Época, 2006, pp. 99-103.

[†] Algunas biografías y crónicas sobre Julio Jaramillo, son las de Carlos Díaz, Siempre Julio. La otra cara de un ídolo, Dino Producciones, Quito, 1998; Fernando Artieda, Julio Jaramillo. Romance de su destino, Editores Nacionales, Guayaquil, 2004, 2ª. ed. La colección de cinco fascículos publicados por el diario El Universo en 1998 y titulados Julio Jaramillo el ídolo del siglo, proporciona un acercamiento que cuida más el contexto social de la época. Ver también la entrada "Julio Jaramillo Laurido", en Rodolfo Pérez Pimentel, Diccionario Biográfico del Ecuador, T. 11, U. de Guayaquil, 1995, pp. 185-192.

 Hernán Ibarra

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Miércoles, 22 Agosto 2012 15:43

Escenarios para el sujeto popular del cambio

Que por primera vez “Colombia tiene una opción electoral de gobierno para 2014” fue una voz entre algunos asistentes del Foro de Sao Paulo que sesionó en Caracas. Basan su hipótesis en la división Santos-Uribe, con un futuro de dos presuntos candidatos. “Es Colombia excepción en el Continente”, preguntaban. En ausencia de un liderazgo legítimo y colectivo de movilización y resistencia, de conciencia moral, podría ser todo lo contrario: que resulten tres candidatos a partir de la oposición si no hay desde ya el acuerdo de una “consulta previa”.

En la situación y sobre el tapete político del país, se destacan ahora dos dinámicas en el poder, y tres, desde el otro margen, como es el del “sujeto social”, el campo popular y las resistencias, la ciudadanía y la oposición.

En las tres actividades de lucha frente al poder, aparece como primera en importancia y lugar la reconfiguración del sujeto social; propio, nacional, con su raíz histórica, y ahora con entorno continental para mover el cambio. Un sujeto que tiene en los indígenas la iniciativa, y, desde sus propias reivindicaciones, un acompañamiento y la personificación de sectores de la juventud y el movimiento estudiantil1. A la vez, como segunda mención y destacado papel de riel para la organización amplia, toman cuerpo los alientos de construcción y movilización social política y nacional con cimiento en las propuestas del Congreso de los Pueblos y la Marcha Patriótica, y, desde otro ángulo reciente –que puede ser complementario–, el comienzo del proyecto “Pedimos la palabra”, en disputa por la opinión de los sectores medios de la población y la búsqueda inmediata de soluciones. Y ya influyen las precandidaturas y sus aspiraciones y/o personalismos en pugna.

Las dos dinámicas en la contradicción interoligárquica


Herencias. De los dos más recientes inquilinos del Palacio de Nariño, Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, el origen de las fortunas y los abuelos y los padres, sin transparencia, fueron muy distintos. El apellido Uribe nunca podrá borrar la impunidad por el testaferrato, lavado de activos, uso de notarías y partidas de propiedad a favor de los hermanos Ochoa en la culminación de sus primeros corones2. Aristocrático Eduardo Santos, ex presidente de la República, con el “eje Santos-López” que denominó y acusó Jorge Eliécer Gaitán, en 1946 escamoteó con una candidatura de división del liberalismo la victoria popular de Jorge Eliécer Gaitán.

Con la banda presidencial encima pero con déficits de gobernabilidad y apoyo, dadas sus posturas ante la tragedia de los años en conflicto, el presidente J.M. Santos y su entorno oligárquico y militar eluden a toda costa y no aceptan responsabilidad histórica ni actual. Sin poder evitar el marco continental con novedades políticas y un conflicto sin fin, el país asiste a la circunstancia de una “contradicción interoligárquica”, prevista con anticipación y plan. Así, la distancia actual y las acusaciones contra Uribe acuñan en la búsqueda de un maquillaje necesario y de borrón por parte de la aristocracia capitalina.

Es aquél un recurso útil para relegitimar su poder y limpiar cara ante “la captura criminal de lo público”3, con vínculos mafiosos que ascendieron más característicos durante la gobernación de Antioquia y el gobierno 2002-2010. Con la monitoría de los Estados Unidos, según sus intereses, tarde o temprano, además de los familiares, una media docena de funcionarios del gobierno Uribe estarán empapelados no sólo sotto voce sino en forma pública. Una razón de peso por la cual el ex gobernante necesita y busca poder político, y aplicar presión para aplazar o menguar tales decisiones, con su tormento. Bien sabe que las venganzas con origen en los ‘negocios ilícitos’ y paramilitares tardan pero pueden llegar, y que aún con su anticomunismo brutal en favor del capital y el neoliberalismo, Pinochet, Fujimori-Montesinos, Rafael Videla y los generales del Cono Sur, terminaron presos en maquillajes idénticos.

La diversidad con iniciativas de construcción popular y nacional


Ayer, Carlos Lleras Restrepo (oficialismo liberal) y Alfonso López Michelsen (MRL, Movimiento Revolucionario Liberal) saldaron cuentas. Hoy, entre los liberales ronda la posibilidad de una reunificación del partido, y, con la U como pasado, en el partido conservador fraguan repotenciarlo. Algo pasa o algo sienten y proyectan en esa orilla del país.
En la acera del frente, con respecto a la vitalidad del “sujeto social y popular para el cambio”, una y otra vez, víctima de la represión, el crimen oficial y el terror estatal, aunque lleva décadas de “trabajo de base” y en la definición de sus características, la situación no es fácil. Con funestas pérdidas y equivocaciones, todavía adolece de ausencias de legitimidad y condición colectiva en su liderazgo, y de convicciones sobre la urgencia de poder y de su ámbito de alianzas. Como un escalón de ruta, el reciente Encuentro de la Unidad Popular, el 11 y el 12 de agosto, con la presencia de 116 organizaciones y 300 delegados, resalta esta dificultad (ver editorial).

Con la mira y sin perderla, de un acuerdo paso por paso, con respecto a una “Agenda de Transición por la Paz”, y sus referencias con una “Plataforma inmediata” y un “Programa mínimo” (págs. 12-13), es una ventaja la existencia como diversidad y conjunto del “Congreso de los Pueblos” y la Marcha Patriótica, con sus diferencias válidas. Un espacio, ojalá plural, en una dinámica sin exclusión alguna ni en favor de una hegemonía particular, por antigüedad o cualquier otro argumento. Ojalá atento a los contactos con todo sector diferente de la oficialidad liberal conservadora y su bastardo de la U. Por supuesto que avanzar reclama autocríticas. Asimismo, no se deben olvidar episodios de compromiso y estrategia por sacar del cuarto de San Alejo. Uno, entre otros: antes de su asesinato, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro acordaron que, una vez pasadas las elecciones de 1990, ambos encabezarían un movimiento político con los ingredientes de renovación en cuanto a la unidad y un sentido de poder.

Precandidaturas en pugna


Aunque el tema es de fondo, programático, estimular un debate que contrarreste las mañas de la actividad electoral exige aproximaciones con base en hechos y conversaciones, que en general secretean y protegen los partidos y los “aspirantes”. Desde la orilla no oficial y dadas sus ‘carreras’ y sus méritos o diplomas políticos y menciones obtenidos, con varios nombres en el llavero maduran las aspiraciones de: López, Clara (PDA-Moir); Navarro, Antonio-Petro, Gustavo (si mediante una consulta favorable renuncia a la Alcaldía (Progresistas); y (¿…?) (porque en política nada está escrito). Además, juega Córdoba, Piedad, con el inconveniente de 12 años con inhabilitación política, una medida que en la noche de las elecciones de 2006 para corporaciones, el entonces poderoso primo –de los contertulios paramilitares– y senador Mario Uribe, al conocer los resultados, dejó entrever en forma inmediata y con ironía, al llamar por teléfono a Piedad y manifestarle que estaba “sorprendido por su elección”. En su aspiración, La Negra y su entorno en Colombia y Venezuela no pierden la esperanza que afincan en los resultados de un alegato ante los jueces o la renuncia o retiro del actual Procurador, que es una baza de Álvaro Uribe. Y, en la evolución de los hechos políticos electorales durante la última década, hay un espacio político que pudiera tener la denominación de “intermedio”, y que a la hora de los votos de “opinión” y los “no militantes” no significa para un sector político partir en desventaja.

Aunque fue Antonio Navarro quien le ofreció a Gustavo Petro venir a colaborar en la Alcaldía, quien por sentido común quiso hablar con el alcalde electo antes de la posesión, al final no encontró modo. No pudo enterarse de las líneas del plan para Bogotá hasta el discurso en la ceremonia del relevo de alcaldes en la Plaza de Bolívar. Y asimismo, con el pasar de los días, el Alcalde no convocó al Secretario de Gobierno a una reunión sobre los puntos y el manejo de las riendas de la ciudad. Ya sobre las variantes del tema electoral, Gustavo Petro le ofreció apoyo a Angelino bajo una condición: no darle aire a Álvaro Uribe. Pero Garzón no aceptó. Como político en los terrenos de la “contradicción interoligárquica” que lo promovió como Vicepresidente, sabe de su perspectiva como árbitro y buen componedor.

Con la lección que tuvo el Moir y su candidato a la Alcaldía, que sólo movió los “votos propios” del partido, y con la exclusión como miembro del PDA del Partido Comunista, el Moir redoblará su esfuerzo por mantener la cobertura del Polo y, por tanto, más que una candidatura propia hará un manejo con la candidatura de Clara López.

Por otra parte, con el surgir de la Marcha Patriótica, flota un interrogante: ¿en su construcción, consolidación y expansión, asumirá una línea de construcción orgánica y social de manera prioritaria y exclusiva, o exhibirá en combinación un candidato para las elecciones presidenciales de 2014?

Muchos sectores y comunidades ayer y hoy están en desafío. En el panorama de la lucha política, “ser poder y ser gobierno”, no hay margen para el silencio. Tampoco para el vacío y la ausencia o la tardanza de un pronóstico que no advierta, que impida o retarde una “táctica oportuna”.

1 El avance del movimiento indígena y su acción protagónica toca sectores que hace un tiempo no atraían en tal proporción. Es el caso de la declaración del “Encuentro ciudadano por la democracia. Pedimos la palabra”, que así consignó: “[…] que se respete la multiculturalidad y la plurietnicidad de la Nación, y se reconozca con hechos la existencia de los pueblos originarios de estas tierras que piensan, sienten y actúan distinto, que quieren cosas diferentes de la vida y disponen de formas alternas de ejercer el control social en el marco de la Constitución […] la multiplicidad de nuestros saberes y diversidad de nuestros pueblos”.
2 El 4 de noviembre de 1920, Eduardo Santos, director de El Tiempo, sostuvo en las columnas de El Nuevo Diario de Caracas una polémica con el historiador y erudito Laureano Vallenilla Lanz sobre el Cesarismo Democrático y el Cesarismo Teocrático, que tenía como tesis, según el abuelo de J.M. Santos, que “en esta América el cesarismo es la única forma posible de gobierno”.
3 Definición que en referencia general usa “Pedimos la Palabra” en el tercer renglón, segundo párrafo de su declaración.


Publicado enEdición 183
“El soberano solo puede estar representado por sí mismo”. Con esta frase de “El Contrato Social” de Rousseau se inició el llamamiento de las Asambleas Ciudadanas Constituyentes. Este movimiento apuesta por poner en marcha un proceso constituyente popular que termine con la promulgación de una nueva Carta Magna redactada por la ciudadanía.

Cerca de 4.000 personas han firmado hasta ahora el llamamiento, donde se recuerda que ya se han cumplido más de dos siglos desde los primeros procesos constituyentes que inspiraron grandes revoluciones democráticas, “entre ellas, la que engendró la Constitución de Cádiz de 1812″.

En estos momentos, “las condiciones nos obligan a una nueva revolución democrática”, según el texto, debido a que actualmente, “los golpes de Estado se suceden uno tras otro, y si en otros tiempos los llevaban a cabo sólo militares y oligarquías, ahora llegan también de la mano de los mercados financieros”. Ante esta situación, “es necesario ejercer la soberanía popular, y poner en marcha un proceso constituyente para construir pacífica y participativamente, desde abajo y con los de abajo, una nueva Constitución, fruto de una revolución democrática”.

Proceso que decidió emprender este movimiento constituyente en su primer encuentro, que tuvo lugar el pasado 17 de diciembre en Sevilla, donde se reunieron unas 150 personas procedentes de diferentes puntos del país. “De Sevilla surgió la idea de ir a Cádiz, aprovechando el doscientos aniversario de las Cortes Constituyentes de la Constitución de 1812. No lo hacemos porque seamos liberales, sino porque se trata de la conmemoración del primer proceso constituyente que se dio en España”, explicó a Noticias Positivas José Luis Martínez, miembro de las Asambleas Ciudadanas Constituyentes de Cataluña.

Martínez añadió que la intención de las asambleas constituyentes es “elaborar por primera vez una constitución dictada por el pueblo, ya que ni la de Cádiz fue así. Hay que recordar que la redactó un grupo de notables”.

En Cádiz fueron llamadas a acudir todas las asambleas constituyentes surgidas desde el inicio del movimiento. “Contamos con grupos en Huelva, Sevilla, Cádiz, Valencia, Granada, Madrid, La Coruña, Barcelona y Lleida”, destaca a Noticias Positivas Manel Monsonís, que milita en la asamblea barcelonesa y es además miembro del grupo de coordinación a nivel estatal del movimiento.

Leyes ilegítimas


“También estuvo previsto que acudieran varias personas procedentes de París, donde se inició un proceso similar. Además, estuvieron en contacto con la gente de Chile, para que fuese el compañero que inició en ese país, en el año 2006, un movimiento para la reforma de la constitución. Empezó él solo con una pancarta, y ahora hay millones de personas detrás”, destacó Monsonís, que añadió que también en países como Nepal, Islandia o Perú se está empezando abordar la idea de una asamblea popular constituyente.

“Es como si de repente, en distintos lugares se estuvieran dando cuenta de todo lo que está provocando esta situación que han llamado crisis, y que yo más bien la llamaría estafa. Países regidos por normas que pueden ser completamente correctas desde el punto de vista ser legal, pero que son ilegítimas”.

El miembro del grupo de coordinación estatal de las asambleas pone como ejemplo la última reforma de la Constitución Española aprobada en 2011. “El pasado verano vimos cómo rápidamente se reformó un punto importantísimo que primaba la devolución de la deuda por encima de cualquier gasto social. Este tipo de medidas son las que terminan de deslegitimar la Constitución, ya que a las personas no se las consulta ni siquiera para algo que puede marcar sus vidas”.

Martínez también criticó esta última reforma de la vigente Carta Magna: “dio el poder a las entidades financieras como sujetos de la recepción de los fondos públicos, de forma previa a cualquier otro gasto, social o no”.


DATOS DE CONTACTO:
http://constituyentes.org/
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Educación popular en el desafío cubano
La Educación Popular, como concepción político pedagógica, vive la vorágine de las disputas ideológicas de nuestro tiempo, cuya esencia contrapone a la opresión y a la libertad, posicionándose militantemente en la segunda. Tal disputa se concreta en cada ámbito de la vida social, y en todos, la educación popular tiene cosas que decir.

El camino prolongado de la lucha por crear la sociedad liberadora ha estado empedradode tergiversación, simplificación y de la reproducción de aprendizajes jerárquicos y excluyentes que han dado forma a muchas experiencias de proyección emancipadora. La Educación Popular no está carente del riesgo de caer en la tradición político cultural que la opresión impone en este desafío histórico, como no es infalible a las naturalizaciones, disimulos, ardides y “encantamientos” desde los que también ha aprendido a operar la opresión, cuyo ataque, a veces sutil, lo concentra en desmontar la ideologización de la lucha.

La Educación Popular tiene su lugar en el proceso de deshacer las ataduras que ha sufrido durante siglos la creatividad individual y colectiva del ser humano. Desde ella se develan las posibilidades insospechadas de las personas en condición de vivir socializando sus potencialidades infinitas y múltiples. La socialización de las prácticas humanas: económicas, políticas, culturales, sociales y ambientales, se relaciona, como condición de posibilidad, con la socialización del poder. También de este asunto se ocupa la Educación Popular.

El texto que ahora presentamos, pretende dar cuenta de los desafíos que tiene la Educación Popular, como ideología y herramienta en la batalla por la formación y recreación social de una conciencia crítica que se verifique en el modo de organizar y vivir todas las relaciones sociales, en el modo de organizar la vida humanizadora, dentro del contexto específico cubano, signado por los desafíos de un cambio en las formas y las razones del proyecto revolucionario.

Para este fin compartimos un fragmento de una entrevista mayor realizada a miembros de la Red de educadoras y educadores populares que anima el Centro Memorial Martin Luther King.

(Ariel) El ordenamiento sociopolítico y económico cubano está sujeto a revisiones de diversa índole con diferentes contenidos y con horizontes distintos. De un lado emergen, no carentes de contradicciones, propuesta, supuestos y sentidos de contenido liberal, es decir, ideas que tienen su base en la ideología que sustenta al capitalismo. De otro lado emergen propuestas de contenido socialista, también contradictorios y de variados significados. ¿En esta disputa de sentidos, qué lugar usted le atribuye la Educación Popular en Cuba?

(Gilberto) Para analizar un asunto de tal magnitud política y teórica se necesita, en primer lugar, hacer dejación del pensamiento dicotómico. La Educación Popular es un antídoto para eso.

El no comprometimiento del socialismo con un paquete de rasgos fijos e inamovibles es, precisamente, la manera más productiva de conservar lo alcanzado, descubrir las salidas multivariadas que ofrece la crisis de la época y abrirnos hacia nuevos grados de socialidad desenajenada.

Una presentación dicotómica de las categorías “capitalismo” y “socialismo”, “socialismo” y “mercado”, “plan” y “mercado” empobrecería el espectro teórico y práctico de alternativas intermedias, formas transicionales ajustadas a una u otra época o coyuntura, cuya riqueza es del todo imposible de fijar de antemano.

En la transición socialista, la democracia adquiere un contenido verdaderamente social con la redefinición de la política; se anula la separación entre instituciones y masas y la organización del Estado privilegia las asambleas por encima de las burocracias y las tecnocracias.

De lo que se trata, para esa otra democracia, es de una superación histórica real, no declarativa, tanto del liberalismo como del democratismo burgués; no de un “rodeo” sociopolítico que a la postre no satisfaga las expectativas democráticas superadoras. La historia reciente muestra cómo terminaron esos ensayos (por muy legítimos que resultaran en sus inicios): con la vuelta al más ramplón consumo “simbólico” liberal.

El tránsito de la concentración y la representación de poder a la descentralización y el predominio de las formas participativas es una aspiración democrática mundial. Sin embargo, en un mundo de tan alta concentración y ejercicio hegemonista de poder, la socialización de la política que se plantea la Revolución Cubana está mediada por una obligada centralidad.

El reto mayor, en una perspectiva de avance hacia el socialismo, es la activación del libre movimiento de la sociedad, la sostenida devolución al organismo social de todas las fuerzas absorbidas tradicionalmente por el Estado. Mas este no es un acto contractual, ni comporta un antiestatismo pedestre: es un proceso derivado de la constante socialización de la actividad humana en todas las esferas, de la cotidianidad de la política.

Una de las formas más eficaces de enfrentar ese reduccionismo radica en el constante esfuerzo por repensar la estrategia de orden cubana en función del despliegue ininterrumpido de su capacidad democrática alternativa, tanto a los esquemas de la democracia liberal, como al tipo de estatalidad conformada en el socialismo histórico.

La efectiva socialización del poder deviene, así, imperativo para la renovación del consenso y el marco más sólido y permanente desde el cual puedan ser fijados los límites sociales y ecológicos del mercado en el futuro inmediato.

En estos procesos, la Educación Popular puede contribuir a deslegitimar estratégicamente tanto el imaginario mercantil (la Pacha-Miami) (sin demonizar el mercado), como la estatalización extrema de la sociedad (que es una alternativa errónea a superar), abrirnos a referentes civilizatorios latinoamericanos (Buen Vivir, por ejemplo), de acuerdo a las características sicosociales de nuestra gente, también a otros referentes en todo el mundo. Pero sobre todo abrirnos a la libre creatividad asociativa de cubanas y cubanos. Enfrentar con realismo lo que podemos y debemos hacer hoy, sin abandonar la formación anticapitalista, antipatriarcal y por formas de producción y reproducción de la vida ajenas a la lógica del capital.

(Ania) La propuesta de la educación popular en el contexto cubano actual constituye una alternativa viable por su contenido y sentido humanista, emancipador y coherente con los presupuestos y valores de justicia e inclusión social. Debe asumirse como la perspectiva anticapitalista que asume la ética revolucionaria como componente esencial. Constituye una propuesta político-pedagógica integradora de saberes y sentidos populares que aporta herramientas para la participación y la transformación social. La educación popular pone en su justa medida a estructuras y personas, donde las primeras no son sin las segundas, lo que significa que estas estructuras están sujetas a cambios y revisiones de modo dinámico y necesario.

El desconocimiento de la propuesta de la educación popular ha llevado a la desestimación y subvaloración de la misma, desatendiendo los elementos de empoderamiento que rescata en sus contenidos de formación. Es justo reconocer también la distorsión de sus esencias a que ha estado sometida la EP por parte de algunas instituciones y organizaciones cubanas que en su uso y aplicación han minimizado el carácter eminentemente político y creador de la misma, reduciéndola a un mero instrumento educativo.

(Marilin) El sentido que le atribuyo a la EP en este momento en Cuba, yo lo definiría como una brújula, como un camino alternativo que valdría la pena que se tuviera en cuenta, no para imponerlo como modelo pero sí para que se tengan en cuenta sus impactos ya visibles y se escuchen sus propuestas y resultados como un aporte más a la construcción del modelo socialista cubano. Pienso que en la riqueza de las contradicciones estará la verdad y es una lucha que no será fácil porque tiene que romper pensamientos hegemónicos de dentro y de fuera del país, más creo que sería de gran utilidad que se amplificara lo que propone la EP a la sociedad cubana en esta hora, tal y como tratamos de hacerlo los educadores populares en todo el país.

(Jesús) El lugar de la educación popular es al lado de una ideología emancipatoria, sustentada e implementada en una práctica de vida en la que el otro, la otra y la naturaleza constituyan una propuesta a tener en cuenta no por lo que nos aportan sino por lo que son, en esa medida la educación popular se posiciona al lado de una ideología que no admite que los seres humanos y la naturaleza sean objetos determinados, impactados por el destino que otros y otras decidan, sino sujetos que conscientes de sus condicionantes culturales e históricos, sean capaces de transformar toda aquella condición que les deshumanice, es decir les cosifique u “objetivice”, y desde tal conciencia cuenten con otros, otras y con la naturaleza para decidir colectivamente las maneras de organizar, planificar, e implementar los procesos de producción material y espiritual de la vida.

Al lado de una institucionalidad que desarrolle los sentidos de pertenecía, de identidad de las personas que la conformen, en la medida que las personas se sientan dueños de las maneras en que esa institución se implica en los procesos de producción material y sociocultural desde prácticas de corresponsabilidad y comunión social.

(Esther) La realidad es que creo que en Cuba hoy se da una disputa cultural que incluye esas revisiones de que hablas, pero no se agota en ellas. Es una disputa que involucra los sentidos comunes y la cultura política de los cubanos y las cubanas, y que se da no solo entre diferentes personas, sino al interior de cada persona. Creo que nuestra contribución en tanto educadores está muy vinculada al contenido de la pregunta anterior: con nuestra gente, leer el mundo en toda su complejidad, desarrollar la capacidad de opinión y participación y su capacidad crítica responsable.

(Dasniel) En efecto, varios intelectuales del país, y hasta políticos, han advertido la presencia de corrientes de pensamiento y propuestas de corte liberal. Pero no debemos obviar que la historia del pensamiento político cubano advierte la existencia más o menos constante de una tradición de pensamiento en la cual se evidencia diversidad de posiciones y propuestas. Por tanto, y sin considerarme un especialista en estos temas, me parece que las ideas y las propuestas que circulan hoy en Cuba tienen como distintivo la diversidad.

Obviamente, el contexto internacional, en el cual el capitalismo a pesar de su crisis continúa siendo el modelo hegemónico, y a su vez perfecciona sus mecanismos de dominación económica y simbólica; y el contexto nacional, en donde es reconocible un desgaste en las estructuras de movilización y legitimación social; favorecen la proliferación consciente o inconsciente de propuestas de corte conservador.

Al respecto, y en mi criterio, la EP comparte el lugar de la revalorización de la práctica y la construcción socialista, comunitaria. En ese proceso resulta estratégico su accionar educativo y transformador en función de: combatir la indiferencia política, hacer contrapropuestas de sentido a las propuestas conservadoras, potenciar la solidaridad como valor ciudadano, generar y acompañar los liderazgos políticos e institucionales, sensibilizar y remover las reservas movilizadoras con las que cuenta el ideal socialista y humanista en el país.

(Julio Antonio) La EP contiene por sí misma una vía metodológica, ética, política, para la construcción de un proyecto social. Las supuestas vías socialistas que hoy se presentan en Cuba se disponen a crear una institucionalidad económica y política que aspiran a propiciar el orden, la efectividad, la racionalización, pero que no toman en cuenta hasta ahora la ética y la filosofía de la liberación del que debe ser sujeto del cambio.

La creación de una sociedad socialista o post capitalista con métodos verticales de producción del cambio no garantiza la alternativa a la opresión sino una forma distinta de conservación de la enajenación.

La EP es sospechosamente desatendida por las élites políticas del capitalismo y por la burocracia enquistada del socialismo real, precisamente por su contenido revolucionario, igualmente peligroso a todas las formas de control de la libertad. La experiencia mínima de producción de ideas, planes, respuestas a problemas comunes, en y desde la EP, nos enseña lo que podría ser una práctica consciente de hacer país en armonía con la filosofía y metodología de trabajo de la EP.


NDE: Sobre la problemática educativa global ver también la revista América Latina en Movimiento, febrero 2012, No. 472: "Educación, justicia social y ambiental". http://www.alainet.org/publica/472.phtml
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Miércoles, 27 Julio 2011 07:23

Joe, un pedacito de la historia nuestra

Joe, un pedacito de la historia nuestra
Creador de un sonido propio con lo mejor de la influencia africana, caribeña, antillana y costeña, delicia de los bailadores de Colombia, América Latina y el mundo, Alvaro José Arroyo también contribuyó a reivindicar un lugar digno para los afrocolombianos en la historia y en el presente.

“El Joe” Arroyo, quien acaba de morir cerca de cumplir 56 años (Cartagena, 1º. De noviembre 1955-Barranquilla, 26 de julio de 2011), sí que está presente en la historia musical de Colombia y en la vida de muchos de los que en los 70´s comenzamos a rumbear. A mediados de esa década, por entre la avalancha tropical que con orquestas venezolanas inundaba los estaderos y salones de casi todo el país, irrumpió desde Medellín el sabor endemoniado de Fruko y sus tesos, cargado de salsa. Con las voces excepcionales del cartagenero Álvaro José Arroyo y el caleño Wilson “Saoko” Manyoma: El Ausente, El Caminante, Tania, El Preso, Negro Chombo, Mosaico Santero, nos pusieron a azotar baldosa. De African look o larga melena, vestidos con camisas sicodélicas, pantalón de bota ancha y tacón mediano, coreando el soye del “Joe”: “flores silvestres, luna y estrellas, todo se me acumula en mi cabeza que va estallar” -junto con las mujeres, uno de sus grandes placeres pero también doloroso azote de su vida- nos iniciamos en la bohemia y en el gozar.

En los 80, creó su propia orquesta y acentuó los ritmos del gusto “currambero” que lo convirtieron en un fuera de concurso en el Carnaval de Barranquilla aunque lo distanciaron un poco del interior del país, donde nos cuesta mover hombros, menear cintura y raspar canilla al tiempo. Pero con el Lp Musa Original y sus tres exitazos: el que da nombre al disco, Mary y La Rebelión, la sacó del estadio para conquistar Colombia, Latinoamérica y escenarios de todo el mundo. Letras de su puño y corazón, reivindicación del negro y de la noche, odas a sus amores, música con ecos del África Madre, la costa que arde, cumbia, porro, chandé, reggae, joeson…sonidos inolvidables. Luego Echao´pa lante con La vuelta, Son Apretao y el Yamulemao del senegalés Laba Sosseh. En Fuego en mi mente: La noche, En Barranquilla me quedo, Por ti no moriré, A mi dios todo le debo. Al final de la década el útimo Lp con Discos Fuentes En Acción con golpes como El centurión de la noche, Pa´l bailador, y Suave Bruta.

Muchas razones para el multitudinario concierto de homenaje en sus 20 años de vida artística, en 1992, que juntó 70 mil personas en el estadio El Campín de Bogotá para escuchar al “Joe” y a los oferentes: Richi Rey y Bobby Cruz, Andy Montañez, Saoko, Fruko, Niche, entre otros. En los años siguientes, con Sony Internacional, la vena romántica con influjos de bachata produjo bellezas como Tal para cual, Ella y tú y Noche de arreboles. Del amor a la costa atlántica y su folklor surgieron los homenajes a Irene Martínez, Estefanía Caicedo, Esthercita Forero, Los Gaiteros de San Jacinto, La tortuga, Pañuelo y guayuco, Lo de la Chula, Falta la plata a duo con Victor Meléndez, Ron pa´todo el mundo a duo con Diomedez Díaz y sus éxitos a duo con Juan Carlos Coronel. De esta época también es una de sus mejores salsas: Madera. Siempre a su lado, el piano de “Chelito” De Castro o de Victor del Real. A comienzos de siglo, en el Madison Square Garden de New York, desobedeció a Ralph Mercado, quien le presagió un abucheo si se salía del repertorio salsero, y puso a brincar a miles con el raspacanilla A mi dios todo le debo en la catedral de la Fania.

La rebelión: más que fiesta


Las carencias y el hambre de la niñez siempre estuvieron presentes en su inspiración como denuncia de la injusticia, protesta y reivindicación de la raza. Más allá de quienes sostienen que la música del Caribe, por su sonoridad y cadencia es de por sí revolucionaria. Desde las primeras grabaciones con Fruko incluyó temas como Pueblo sufrido, Palenque, Gamincito, y Abandonaron el campo. Con su orquesta La Verdad, Amerindio, Proyecto de un campesino, La vida va, Mundo cruel, La guerra de los callados. Llanto ven, llanto va, Blanco y Negro, La Rebelión y Mi Libertad son crónicas de la esclavitud en la Cartagena colonial y la exigencia de respeto para los afrocolombianos y la mujer negra, temas para bailar pensando que trascendieron la música hasta convertirse en corpus de investigaciones sociales sobre la realidad de los afrodescendientes en las américas. En el “corralito de piedra”, en el Fuerte de San Fernando, en el Palacio de la Inquisición, la mente vuela siglos atrás y con los ojos cerrados se escucha la voz de los cimarrones “quiero contarle mi hermano, un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra”. Fruto de su vida accidentada, de la desesperación y de su formación callejera e instintiva, también alabó al final al Dios católico después de venerar a Changó, contradicción que, como algunas de sus letras, no demerita su mensaje predominante.

En 2006, el escrito “La doble conciencia de DuBois, frente al excepcionalismo latinoamericano: Joe Arroyo salsa y negritudes”, autoría del PhD. de la Universidad de California, Doctor en Ciencia Política de la Universidad de Chicago e integrante del Departamento Ciencia Política y del Centro para los estudios Afroamericanos de la Universidad de California, Mark Q. Sawyer, fue galardonado con el premio a mejor ensayo en asuntos de negritudes. Al referirse a La Rebelión, Sawyer sostiene: "verso a verso, la canción cuestiona la percepción de una historia de Colombia unificada y saca a relucir la historia de opresión y luchas que marcan en especial la historia afrocolombiana". El aporte de “Joe” como artista popular notable es demostrar la existencia de una “discriminación inclusionaria en la música y en las sociedades latinoamericanas”; sus canciones son “formas fractarias de respuestas a la opresión y la cultura”. Destaca, así mismo, que “Joe” replantea el papel de la mujer objeto en la salsa para reclamar por su dignidad y reivindica al hombre como defensor de sus derechos por sobre el tradicional macho gozón ¡No le pegue a la negra! ¡Porque a la negra se la respeta!

Es el legado de “Joe”, el niño que recorría a pie descalzo las calles destapadas del barrio Nariño de Cartagena con la cabeza entre un tarro para escucharse y soñar con ser un artista grande, que le cantó a los putañeros en Tesca y a los curas en la coral del arzobispado, que abandonó lo escuela para graduarse en la música, que saltó a la fama niño y vivió adolescente, que casi se muere varias veces saciado de alcohol y droga, que lucía como palero santero, el Super Congo de Oro de los carnavales de Barranquilla, el Grammy póstumo a la excelencia, una de las cuotas significativas de Colombia en la historia de la música popular universal. El “Joe”, siempre echao pa´lante y reparao.
Publicado enColombia
Desde una perspectiva de izquierdas, hay muy pocos argumentos para votar “sí” en las principales preguntas de la consulta del siete de mayo. El principal de esos escasos argumentos es que hay que apoyar “el proceso de cambios” impulsado por el gobierno. En una palabra, votar por el “sí” es apoyar al gobierno ciudadano, que encarna las esperanzas de un cambio estructural y profundo en el país.

El defecto del razonamiento es que las preguntas concretas están muy lejos de apuntar a los cambios estructurales que el país necesita. La consulta es, al final del día, una oportunidad desperdiciada. No insistiré en lo que otros han dicho sobre las cuatro preguntas más importantes, las que reforman el sistema de justicia: son abiertamente reaccionarias porque asumen que una causa de la delincuencia es el exceso de “derechos” y “garantías”, y porque concentran en el ejecutivo todos los resortes de los nombramientos del poder judicial. Confiar toda la autoridad en un caudillo no es construir poder popular ni participación ciudadana.
Me concentro en algunas de las preguntas que demuestran que la consulta no expresa la menor voluntad de cambio.

La innecesaria pregunta del gobierno

¿Está usted de acuerdo que la Asamblea, sin dilaciones, dentro del plazo establecido en la Ley de la Función Legislativa, expida una ley de Comunicación que cree un Consejo de Regulación que regule la difusión de contenidos en la televisión, radio y publicaciones de prensa escrita que contengan mensajes de violencia, explícitamente sexuales o discriminatorios, y que establezca criterios de responsabilidad ulterior de comunicadores o los medios emisores?

Actualmente ya existe un “Consejo de Regulación” de los medios de comunicación: la Superintendencia de Telecomunicaciones. Actualmente ya están prohibidos los mensajes de violencia, sexuales y discriminatorios. Actualmente ya existen criterios de responsabilidad ulterior de los comunicadores y los medios emisores. Los conflictos alrededor de la ley de comunicación han tenido que ver con la conformación del Consejo de Regulación, no con su existencia. Es claramente una pregunta innecesaria. ¿Qué hubiera preguntado un gobierno revolucionario, que apuntara a un cambio verdadero y profundo?

La pregunta revolucionaria que no fue

¿Está usted de acuerdo que en plazo de un año a contar desde su aprobación en consulta popular se distribuyan un tercio de todas las frecuencias de radio y televisión para medios comunitarios sin fines de lucro?

La innecesaria pregunta del gobierno

¿Está usted de acuerdo que la Asamblea Nacional, sin dilaciones, dentro del plazo establecido en la Ley Orgánica de la Función Legislativa, a partir de la publicación de los resultados del plebiscito, tipifique en el Código Penal como un delito autónomo, el enriquecimiento privado no justificado?

Tal como está redactada, la pregunta sugiere que el hecho de no justificar el crecimiento de la riqueza personal se considerará delito. Sin embargo, el Presidente de la República ha aclarado recientemente que se les olvidó incluir la palabra “ilícito” y prometió que el proyecto de ley incluirá esa palabra. ¿Enriquecimiento no justificado ilícito? ¿Significa esto que no sería delito el enriquecimiento ilícito justificado? Incluso si descartamos ese problema lógico, lo que cualquiera que tenga dos dedos de frente se pregunta es que si se trata de enriquecimiento “ilícito”, presupone que ya está tipificado como tal en la ley. Si no estuviera en la ley no sería “ilícito”, que significa, precisamente, contrario a la ley ¿Para qué la pregunta? ¿Qué hubiera preguntado un gobierno auténticamente revolucionario preocupado no solo por la pobreza sino por la riqueza excesiva y obscena?

La pregunta revolucionaria que no fue

¿Está usted de acuerdo en que toda persona natural cuyos ingresos superen 300.000 dólares al año deba pagar un impuesto a la renta del 100% sobre la fracción excedente?
La innecesaria pregunta del gobierno
¿Está usted de acuerdo que en el país se prohíban los negocios dedicados a juegos de azar, tales como casinos y salas de juego?

Aunque algunas personas y negocios puedan verse afectados, es difícil sostener que esta pregunta busca afectar algún problema estructural y de fondo del Ecuador. El Presidente puede preguntar lo que le parezca y puede apelar a la soberanía popular, pero no tiene derecho a decir que con esto se esté radicalizando un cambio revolucionario en el país. ¿Qué hubiera preguntado “Otra consulta”, una consulta verdaderamente comprometida con el cambio profundo?

Dos preguntasrevolucionarias que no fueron


¿Está usted de acuerdo en que toda propiedad privada rural de más de 300 hectáreas sea declarada susceptible de afectación por reforma agraria?
¿Está usted de acuerdo en que toda concesión privada de agua que concentre más del 20% del caudal disponible en cualquier cuenca hidrográfica del país inmediatamente revierta al Estado y sea distribuida entre los usuarios que la necesitan?

La lista podría ampliarse, extenderse y diversificarse. Por ejemplo, podría haberse preguntado si estamos de acuerdo con dejar incondicionalmente el crudo bajo tierra en el campo ITT, si estamos de acuerdo en prohibir la gran minería metálica a cielo abierto y si estamos de acuerdo con reformar la figura de terrorismo y sabotaje del código penal de manera que se ajuste a definiciones internacionalmente aceptadas en lugar de depender del capricho de fiscales irresponsables.

La conclusión evidente: el gobierno no optó por otras preguntas que hubieran apuntado a cambios verdaderos. Si alguien quiere apoyar un proceso de cambio profundo, no lo hará apoyando al gobierno en esta consulta. También por causa de esta oportunidad perdida, votaré “no”.

Por Pablo Ospina PeraltaAbril 6, 2011
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Tomado de Línea de Fuego. http://lalineadefuego.wordpress.com
Publicado enInternacional