Martes, 20 Noviembre 2012 11:39

Cuarenta años de deterioro acelerado

Finaliza 2012 y llama la atención la frialdad con que se conmemoraron los 40 años de la publicación del libro Los límites del crecimiento, que en su momento suscribieron Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrems. El libro, que se puede considerar la obra fundante del ambientalismo moderno, se escribió por iniciativa del llamado Club de Roma, que se había creado tan solo dos años antes y que, liderado por Aurelio Peccei, ejecutivo de la Fiat, había solicitado un estudio a ese grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (más conocido como MIT, sigla inglesa), en el que se debían considerar en forma conjunta y dinámica el crecimiento de la población, la producción industrial y agrícola, la contaminación y las reservas de algunos recursos no renovables.

Los resultados del informe, poco halagüeños, se convirtieron prontamente en uno de los hitos más importantes del mundo académico y político, y dieron lugar al desarrollo acelerado de investigaciones sobre las consecuencias de la intensidad del uso de los recursos naturales de nuestro planeta, así como a las controversias más acerbas sobre la exactitud de las predicciones.

Los argumentos, ciertamente, no surgían de la nada, pues el entorno económico y social era propicio para generar las dudas que empezaban a presentarse sobre la sostenibilidad de un sistema como el capitalismo, cuyo signo de salud es precisamente el crecimiento permanente. El comienzo de la declinación de la producción norteamericana de petróleo, en 1970, pronosticada por Marion King Hubbert desde la década de los 50, fue el campanazo de alerta acerca de la posibilidad real de agotamiento de los recursos no renovables, que en el caso del petróleo, además, ya se veía como el sostén del sistema.

La supresión de la convertibilidad del dólar en oro, en 1971, junto con la crisis petrolera de 1973, marcaban el fin de la etapa del bienestar y el inicio de una crisis de largo plazo (ciclo Kondratiev, la llaman los economistas), que, lejos de dar muestras de finalizar en nuestros días, parece agudizarse luego de 40 años violentos.

 

¿Quiénes son los preocupados?

 

En 1962 se publicaba la Primavera silenciosa, de Rachel Carson, sobre los efectos de los pesticidas en la cadena trófica; La bomba poblacional, de Paul Ehrlich, veía la luz en 1969 y advertía sobre la amenaza del crecimiento poblacional en un planeta finito, y en 19070 Nicholas Georgescu-Roegen daba a la imprenta La ley de la entropía y el crecimiento económico, en el cual llamaba la atención sobre la flecha del tiempo en el proceso productivo y el mito de la eternidad de la especie humana.

Como el trabajo de Erlich fue patrocinado por el Club Sierra, al que algunos señalan de haber sido amigo de la eugenesia en sus orígenes (su fundador, John Muir, fue el propulsor de la creación de los parques nacionales en Estados Unidos), y Aurelio Peccei y Maurice Strong, dos de los iniciadores del Club de Roma, eran empresarios de la industria automovilística y del petróleo, respectivamente (y al parecer íntimos del círculo de los Rockefeller), se ha especulado sobre esa base que los preceptos ambientales no son más que cortinas de humo que tapan intereses ocultos.

Sin embargo, no debiera parecer extraño que entre los iniciadores del Club de Roma hayan estado industriales directamente interesados en la suerte de un recurso que, como el petróleo, en ese momento, empezaba a centrar la atención por lo limitado de sus existencias, pues el tipo de motivaciones para tal interés no invalida, ni mucho menos, las pruebas y las inquietudes sobre su agotabilidad. Como tampoco debe parecer extraño que a los verdaderos dueños del mundo les preocupara el estado de lo que ellos consideran que les pertenece.

Hoy es difícil dudar de que entramos en la era del petróleo difícil y que su extracción es cada vez más costosa (la Agencia Internacional de la Energía, en su Panorama de 2010, afirmaba que en 2006 se alcanzó el pico histórico del petróleo convencional), como tampoco de que los combustibles fósiles no convencionales –como es el caso del gas de esquisto, que se promueve como la última panacea energética– son igualmente costosos tanto ambiental como monetariamente.

Si las circunstancias de la fundación del Club de Roma se pueden homologar a la situación que usa como recurso literario la activista Susan George en el Informe Lugano, y en la que una logia de poderosos del planeta busca a un grupo de científicos para que les planteen soluciones hacia la preservación del capitalismo, en las que no debe interferir valor moral alguno, no es algo relevante, pues lo que en realidad debe preocuparnos son las consecuencias de los cambios reales en los ciclos de la naturaleza, y entender que las soluciones son un problema de la política y nos corresponde atajar cualquier salida por la vía totalitaria. Si el calentamiento global, por ejemplo, es uno de los efectos de la quema masiva y creciente de combustibles fósiles, debemos denunciar los mercados verdes y promover iniciativas como la “dieta de la cien millas” (o 60 kilómetros), en la que la gente se niega a consumir alimentos que sean trasportados a distancias mayores, impulsando los consumos locales y la soberanía alimentaria.

El proceso de aceptación oficial de la problemática del calentamiento global debe dejarnos lecciones acerca de cómo se maneja la información sobre asuntos en los que la humanidad se juega la vida. El año 1995 representa el punto de quiebre de la visión sobre la problemática, pues hasta ese año las discusiones sobre la naturaleza y los ritmos de los procesos seguían abiertas. Al finalizar ese año, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) acepta que hay una elevación de la temperatura inducida por la actividad humana. Sin embargo, la aceptación no fue ajena al escándalo, ya que el redactor del informe, Benjamín J. Santer, fue acusado de alterarlo para favorecer la percepción de que en el calentamiento global había incidencia antrópica. Sin embargo, el IPCC también ha sido acusado de lo contrario, y el climatólogo James Hansen sostiene que ese Centro maquilla las cifras para ocultar que la elevación del nivel del mar se prevé muy superior y cubrirá buena parte de las tierras costeras bajas hoy habitadas. En julio de este año, el científico Richard Muller, profesor de la Universidad de California, y uno de los principales escépticos, se declaraba converso y aceptaba la realidad del calentamiento global, así como las causas humanas del fenómeno.

Sea como fuere, lo cierto es que actualmente, por la variabilidad ambiental debida al cambio climático o porque muchas personas se ven obligadas a ocupar lugares vulnerables, los desplazados por fenómenos naturales superan a los motivados por conflictos armados, y es en esos aspectos donde debemos centrar nuestra atención. El profesor de la Universidad de Oxford Norman Myers, reconocida autoridad en el tema, estima que para 2050 el número de desplazados ambientales puede subir a 200 millones de personas, por vientos, lluvias, sequías o inundaciones, multiplicando por 10 la cifra actual de desplazamiento; y, como ya lo sabemos, la mayoría de esas personas pertenecen a los grupos subordinados.

 

¿Qué ha pasado en el entretanto?

 

La población mundial en 1972, año de publicación del informe del Club de Roma, se estimó en 3.800 millones, mientras que hoy supera los 7.000 millones, poco menos que el doble. El PIB mundial de ese año se calculó cercano a los 17 billones (millones de millones), mientras que hoy se considera que está alrededor de los 70 billones. Ahora, ¿es creíble que, siendo “no renovable” buena parte de los recursos naturales usados en la producción, el proceso de crecimiento ser pueda mantener indefinidamente?

Es cierto que la tecnología permite hoy explotar materiales antes inalcanzables, y que las diferencias entre reservas (alcanzables tecnológica y económicamente) y recursos (material del que se conoce o infiere técnicamente su existencia pero que no es explotable por restricciones tecnológicas o económicas) ha ampliado el margen del agotamiento de muchos minerales. Pero eso no niega los impactos de los residuos, la alteración de los ciclos naturales que esto conlleva, y sus efectos económicos y sociales.

El modelo agrícola que hemos implantado es intensivo en petróleo y agua, dos recursos cada vez más escasos; los pesticidas y los fertilizantes son derivados del petróleo o el gas; el arado mecánico depende del gasóleo; e igualmente el empaquetado y el transporte de distribución del producto. El consumo actual de agua ya alcanza el 54 por ciento del total disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos, y, al ritmo de crecimiento actual, en 25 años los seres humanos pueden estar utilizando el 90 por ciento del total, dejando apenas un 10 por ciento para las demás especies. Del total extraído para el consumo de los humanos, el 69 por ciento se destina a la agricultura; para la industria se usa el 23, y el consumo doméstico se reduce a cerca del 8 por ciento.

El uso intensivo de la tierra y las alteraciones del clima se han juntado para que actualmente alrededor de un tercio de la superficie terrestre (4.000 millones de hectáreas aproximadamente) se encuentre amenazada por la desertificación, y cerca de 24.000 millones toneladas de tierra fértil sean arrastradas y desparezcan. El 66 por ciento del continente africano puede considerarse árido o desértico, siendo la región donde más desplazados se presentan por este fenómeno. En Asia, al menos 2.000 millones de hectáreas son de tierras secas, y en América latina, pese a las apariencias, al menos el 25 por ciento del área se puede considerar tierra árida o desértica.

El mundo ha seguido concentrando la población en las ciudades, y de 1.400 millones de urbanitas en 1972 se pasó a más de 3.500 millones en la actualidad. La otra cara de ese proceso es la cada vez mayor concentración de las tierras rurales en pocas manos, incluso en los países del centro capitalista, hasta el punto de que hoy los expertos hablan, por ejemplo, de la relatifundización de Europa. En Alemania, para citar un caso, entre 2003 y 2007, 45.000 explotaciones campesinas fueron anexadas a propiedades mayores, y los predios de más de 100 hectáreas suman el 52 por ciento del área. En las regiones de lo que fue Alemania Oriental, el 73 por ciento del área está concentrada en propiedades de más de 500 hectáreas.

El Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (HLPE, sigla inglesa), calcula que entre 50 y 80 millones de hectáreas de tierras agrícolas de países en vías de desarrollo han sido adquiridas por inversionistas extranjeros. José Graziano da Silva, director general de la FAO, y Suma Chakrabarti, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, publicaron el 6 de septiembre pasado un artículo en The Wall Street Journal en el que invitan al sector privado a duplicar las inversiones en acaparamiento de tierras, y asimismo a los Estados a desmontar las políticas de protección del sector campesino, en una muestra de la ofensiva que el capital multilateral ha lanzado sobre la propiedad rural, y la ‘necesidad’ manifiesta de su concentración.

 

Nuevos vientos

 

El Club de Roma, como homenaje a los 40 años de la publicación de Los límites del crecimiento, daba a conocer un nuevo diagnóstico que tituló “2052: una proyección para los próximos 40 años”, firmada por Jorgen Randers, coautor de la investigación de 1972, y en el que se afirma que, si bien la humanidad empieza a adaptarse a los límites del planeta, parece hacerlo a un ritmo muy lento. También se pronostica un estancamiento de las economías que hoy se consideran desarrolladas, y se estima que en ese año el número de pobres será de tres millones, dándoles un golpe a las previsiones de los llamados Objetivos del Milenio de la ONU. Se proyecta un tope de la población de 8.000 millones, que se alcanzaría en la década del 40 de este siglo, por lo cual la pobreza pronosticada sería del 37,5 por ciento de la población: una predicción nada extraña si se comprende la naturaleza del capitalismo. La recepción del texto, a diferencia de la que recibió el informe de hace 40 años, ha sido parca, pues los pronósticos expuestos compiten en un mar de informaciones y análisis prospectivos especializados que hacen ver gris lo publicado.

El capital ha ingresado en una etapa de neorrentismo que empieza a alterar lentamente las lógicas sociales. Y no se trata de que la producción física de mercancías haya dejado de ser la base material que sustenta la sociedad sino de que los mecanismos de distribución de excedentes parecen favorecer cada vez más a los titulares de activos “no productivos”, en lo que pudiera ser una muestra de excesos de capital en el sector real que invitaría a su destrucción.

La preocupación por lo ambiental, tanto de los empresarios como de las entidades multilaterales, no tiene que obedecer a una inquietud por la especie humana en general sino que seguramente está dictada por lo que en el subtítulo del Informe Lugano, Susan George atribuye a los imaginarios destinatarios del mismo: “cómo preservar el capitalismo en el siglo XXI”. No hay que buscar, entonces, en ninguna conspiración tal interés, pero resulta necesario hurgar en las soluciones que se esconden.

Darles una salida violenta a las crisis es algo que experimentó la humanidad por doble partida en el siglo XX. ¿Por qué extrañarnos y mirar con desconfianza y asombro a quienes temen una salida similar en la actual coyuntura? La crisis civilizatoria que enfrentamos, y de la cual lo ambiental es una de sus dimensiones, obliga a los movimientos progresistas a tomar más en serio la indiscutible conexión entre política y ecología, e igualmente a recordar que llevamos 40 años de progresivo deterioro social, que se hace necesario detener conjuntamente con los efectos físicos de la depredadora lógica social que nos domina.

Publicado enEdición N°186
Comunismo: algunas reflexiones sobre el concepto y la práctica

Este texto es un fragmento de la intervención de Toni Negri con ocasión de una conferencia celebrada en Londres en mayo de 2009 en el Birbeck Institute, por iniciativa de Alain Badiou y Slavoj Žižek, bajo el título On the idea of Communism. Los actos de este encuentro, que ha visto la participación de algunos de los principales filósofos contemporáneos, están recogidos en un libro que ha sido publicado en Francia, España e Inglaterra [1]. En Italia, con el título La idea de comunismo, estará disponible en el mes de abril en el catálogo de DeriveApprodi. El texto a continuación no es la versión completa de la intervención.

 

***

 


La afirmación de que la historia es la historia de la lucha de clases, está en la base del materialismo histórico. Cuando el materialista histórico indaga sobre la lucha de clases, lo hace a través de la crítica de la economía política. La crítica concluye que el sentido de la historia de la lucha de clases es el comunismo: «el movimiento real que destruye el estado de cosas presente». Se trata de permanecer dentro de este movimiento. Se objeta a menudo que estas afirmaciones son expresiones de una filosofía de la historia. A mí sin embargo no me parece que pueda confundirse el sentido político de la crítica con un telos de la historia. En el curso de la historia, las fuerzas productivas normalmente producen las relaciones sociales y las instituciones dentro de las cuales son retenidas y dominadas: esto parece evidente, esto registra todo determinismo histórico. ¿Por qué entonces pensar que una eventual inversión de esta situación y la liberación de las fuerzas productivas del dominio de las relaciones capitalistas de producción costituyen (según el sentido operativo de la lucha de clases) una ilusión histórica, una ideología política, un no-sentido metafísico? Trataremos de demostrar lo contrario.

 


1) Los comunistas asumen que la historia es siempre historia de la lucha de clases.

 

Algunos dicen que no es posible asumir esta afirmación porque la historia está tan predeterminata y tan completamente dominada por el capital que mantener esta afirmación es ineficaz e inverificable. Pero quienes dicen esto olvidan que el capital es siempre una relación de fuerza. Puede organizar una total, completa hegemonía pero no representa siempre sino un dominio particular dentro de una relación de fuerza. No existiría el concepto de capital, y menos su realidad en sus históricas variaciones, si no hubiese siempre un proletariado al que el capital explota pero que es, al mismo tiempo, trabajo vivo productor de capital. La lucha de clases es la relación de fuerza que se expresa entre el patrón y el proletariado: esta relación se despliega entre explotación y dominio capitalista, y se instaura en instituciones que organizan la producción del beneficio y su circulación.

 

Algunos, al sostener que la historia no puede ser simplemente reducida a la lucha de clase asumen que dentro de esta permanece la consistencia de un «valor de uso». Lo califican como el valor de la fuerza de trabajo o como valor de la naturaleza y de los contornos ecológicos del del trabajo humano. Per esta afirmación, no siendo radicalmente insuficiente para explicar el desarrollo capitalista, es sin duda incorrecta para describir la actual situación. En efecto, el capital ha conquistado y ha subsumido la vida entera, su hegemonía es global. ¡Ya no hay lugar para los narodniki! [2] Es en esta actualidad, y no en otras condiciones,que se desarrolla la lucha de clases: la relación de clase se construye sobre estas determinaciones históricas (el determinismo histórico) y nuevas producciones de subjetividad (igualmente del patrón y del proletario). Lo que nos interesa antes que nada subrayar es que no ya no hay ningín «afuera» en este contexto, que la lucha de clases (no solo la lucha sino la consistencia de los sujetos en la lucha) se da hoy totalmente «dentro», que, por tanto, aquí ya no hay ningún recuerdo ni ningún reflejo del «valor de uso». Estamos completamente inmersos en el mundo del «valor de cambio», en su brutal y feroz realidad.

 

El materialismo histórico nos explica cómo y por qué el valor de cambio se presenta como realidad central de la lucha de clases: «en la sociedad burguesa el trabajador ya no tiene una existencia objetiva, existe solo subjetivamente [en la relación de capital]; pero lo que se le contrapone [la acumulación del valore de cambio] deviene ahora la comunidad real (das wahre Gemeinwesen)» dice Marx (Grundrisse, trad. it. Grillo, vol.II pp.123-124). Aquí, el proletario «trata de construir esta Gemeinwesen pero es a su vez engullido por ella.» Cierto, pero es en esta alternativa de apropiación –la capitalista contra la obrera– que el capital definitivamente se muestra como una relación. El comunismo comienza a configurarse cuando el proletario se pone el objetivo de reapropriarse la Gemeinwesen para trasformorla en una nueva sociedad.

 

Por tanto el valor de cambio es muy importante. Es la realidad social común, construida y consolidada de manera que ya no puede ser reducida a la circulación simple del trabajo, de la moneda, del capital mismo. Plusvalor transformado en beneficio, beneficio acumulado, renta propietaria e immobiliaria, capital fijo, finanzas, acumulación de materias primas, máquinas y dispositivos productivos lanzados al espacio, redes de comunicación... y finalmente, sobre todo, el dinero, el gran paradigma común: «eso mismo, el dinero, es la comunidad (Gemeinwesen), y no puede soportar una superior» (Marx, Grundrisse vol. I p.183). Esta es la determinación histórica. El valor de cambio se da en forma común. Gemeinwesen. Aquí. En este mundo. No hay otro, no hay afuera.

 

Consideremos por ejemplo el mundo de las finanzas: ¿quién no piensa ya en el dinero como la forma de las finanzas? Es ahora como la tierra común en la que se fijó la Heimat [3], la consistencia de las poblaciones al término de la «edad gótica», cuando la posesión era organizada en los comunes. Hoy aquellos comunes, aquella tierra, han pasado a ser valores de cambio, en las manos de los capitalistas. Si queremos recuperar aquella tierra, la encontraremos tal como ha sido transformada por la apropiación capitalista, sucia del valor de cambio: hemos perdido toda ilusión de poseer una realidad pura e ingenua.

 

Cuando Spinoza nos cuenta que en el Jubileo hebreo todas las deudas se condonaban y se restauraba la igualdad de los ciudadanos; cuando Maquiavelo insiste en que las «leyes agrarias» renovaban continuamente la República romana porque la reapropiación plebeya de la tierra renovaba también el proceso democrático, bien, ellos podían ilusionarse con retornar a la naturaleza y a la democracia. Para nosotros, liberar la fuerza de trabajo, ser comunistas, significará sin embargo reapropiarse de aquella realidad común que ya no es originaria, que ya no es democráticamente deseable, sino que hemos reproducido con sangre y fatiga y que se nos opone como poder al que nos enfrentamos.

 

Pero no debemos desanimarnos. Como Gramsci nos ha enseñado (en su lectura de la lucha de clases), el materialismo histórico supone capturar, a través de las diversas experiencias de uso proletario de las tecnologías y de la organización social capitalista, la metamorfosis continua de la figura, mejor de la antropología misma, del trabajador. Nos encontramos así en un nuevo punto. Porque aquí se trata de una auténtica metamorfosis que continuamente el trabajador impone al capital, al mismo tiempo que, luchando, se transforma a sí mismo. Las épocas o ciclos de la lucha de clases miden la propria consistencia ontológica de esta base antropológica. Por tanto ya no hay naturaleza, no hay identidad, ni género ni raza, que pueda resistir a este movimiento de transformación, a esta metamorfosis histórica de la relación entre capital y trabajo. La multitud se forma y siempre se recalifica a partir de esta dinámica.

 

Esto vale también para la definición del tiempo de la lucha de clases. Cuando la lucha de clases se muestra como producción y transformación de subjetividad, el proceso revolucionario se caracteriza por una temporalidad larga, por la acumulación ontológica de contrapoder, por el «optimismo» de la fueza material «de la razón» proletaria –aquel deseo que, spinozianamente, se hace solidaridad, aquel amor que es siempre racional (y por un análogo «pesimismo de la voluntad» Spinoza recomendaba «caute!» [4] cuando las pasiones se movían para construir estructuras políticas de libertad). Por lo tanto, para orientarnos, no son las emergencias aleatorias de la rebelión aquellas chispas divinas de la esperanza que pueden trazar recorridos de luz en la noche. Son más bien la fatiga y el trabajo de la organización, el esfuerzo crítico continuo, el riesgo calculado de la insurrección. La imaginación filosófica puede dar color a la realidad pero no puede sustituir al cansancio del hacer-historia: el evento es siempre un resultado y no un origen.

 

2) Ser comunistas es estar contra el Estado.

 

El Estado es la fuerza que organiza, de manera siempre normal y siempre excepcional, las relaciones que constituyen el capital y que disciplinan los conflictos que se dan entre capitalistas y fuerza de trabajo proletaria. Este estar contra el Estado se dirige no solo contra las formas en las que se organizan la propiedad privada y el posesión privada de los medios de producción, sino también contra la explotación privada de la fuerza de trabajo y el control privado de la circulación de los capitales. Pero también, contra las formas públicas, es decir, nacionales, o estatales, en las que todas estas operaciones de alienación de la potencia del trabajo se configuran. Ser comunistas es por tanto reconocer que lo publico es una forma de alienación y de explotación del trabajo –del trabajo común, en particular. ¿Qué es lo público? Como dice el gran Rousseau, enemigo de la propiedad privada, es aquello que «no pertenece a nadie». Pero esto es un sofisma para atribuir aquello que pertenece a todos al Estado. El común, nos dice el Estado, no os pertenece, aunque lo hayáis producido, aunque lo hayáis producido en común y lo hayáis inventado y organizado como común. La manumisión estatal del común, de aquello que todos hemos producido y que nos pertenece, se llamará gestión, delegación y representación... implacable grandeza del pragmatismo público.

 

Por tanto, el comunismo es enemigo del socialismo, porque el socialismo es la forma clásica de este segundo modelo de alienación de la potencia del proletariado, que implica también una organización deformada de la producción de su subjetividad. Las perversiones del «socialismo real» han neutralizado un siglo de lucha de clases y destruido todas las ilusiones sobre la filosofía de la historia. Es curioso además subrayar como el «socialismo real», desgraciadamente sobre la base de procesos de colectivización masiva, no puso en duda las disciplinas del mando, ni las jurídicas ni las políticas ni las de las ciencias humanas: las estructuras institucionales del socialismo y sus polarizaciones políticas son el producto de una ideología que arbitrariamente oponía lo privado a lo público cuando estos, rousseauianamente se complementan, sin embargo, el uno al otro, y la santificación de una clase dirigente cuyas funciones de mando repetían las de las elites capitalistas... ¡y se pretendían «vanguardia»!

 

Por tanto, estar contra el Estado significa, lo primero, expresar el deseo y la fuerza de llevar a cabo de manera radicalmente democrática –una «democracia de todos»– el conjunto del sistema productivo, tanto en lo que respecta a la división del trabajo como a la acumulación y la redistribución de la riqueza.

 

Merece la pena, consecuentemente, abrir un nuevo frente de definición. El materialismo histórico es también un «inmanentismo de la subjetividad». Esto significa no solo que no hay «afuera» respecto al mundo en que vivimos, sino que «desde dentro» de este mundo los trabajadores, los ciudadanos, todos los sujetos se proponen siempre como elementos de resistencia singular y como momentos de construcción de otra forma del vivir común.

 

Siempre –incluso cuando nos sofoca la calma histórica más opresiva y tediosa– las singularidades que componen la multitud (multitud es un concepto de clase) son núcleos de resistencia, siempre, en la relación de sometimiento que el capital impone. El individuo obedece porque está obligado a hacerlo, porque no puede hacer otra cosa, pero es siempre ahí, dentro de la relación de poder, como una resistencia. La ruptura de la relación es siempre posible, al menos cuánto es posible el mantenimento de la relación de dominio. Es aquí, entonces, que percibimos, fuera de toda filosofía de la historia, dentro de la fenomenología común, cómo la eventual indignación contra el poder, su orden y su abuso, y el rechazo del trabajo asalariado (y/o de un trabajo de todos modos sujeto a la reproducción de la sociedad capitalista) constituyen elementos esenciales en la construcción del modelo de otra sociedad y señalan la virtualidad presente de otro orden, de otra perspectiva de vida. Apuntan hacia la ruptura. Y lo hacen porque la ruptura, que es siempre posible, puede aquí devenir real, mejor dicho, necesaria (y sobre las características de esta ruptura volveremos pronto). La revolución es posible.

 

Esta insistencia sobre la indignación, sobre el rechazo y la rebelión se deben saber traducir en potencia constituyente. Vale decir que la lucha contra el Estado, y contra todas las constituciones que lo organizan y representan, debe llevar consigo la capacidad de producir, con un nuevo saber, un nuevo poder. El relámpago no se aferra con las manos desnudas, solo la multitud, la historia de la lucha de clases, puede hacerlo. Pero la relación entre condiciones históricas y producción de subjetividad se modifica continuamente. Como hemos dicho, este es uno de los terrenos sobre los que la metamorfosis continua de la antropología del trabajador se desarrolla. La composición técnica de la fuerza de trabajo está siempre en movimento y a ella le corresponde una producción de subjetividad cada vez más adecuada. Y diversa. Una composición política que debe descubrir, en sus condiciones históricas, formas concretas de expresión y deseo de revolución.

 

Ahora, la producción de subjetividad, la nueva composición política también puede anticipar las condiciones históricas y sociales dentro de las cuales el proceso revolucionario se construye. Siempre hay un un nexo dialéctico, que une la determinación material y la tensión revolucionaria del deseo colectivo: un elástico que siempre puede romperse pero no por eso es menos esencial. Como decía Lenin, el doble poder tiene siempre una existencia breve, el poder rebelde debe acortar el tiempo de la historia mdiante la anticipación subjetiva. El poder constituyente es la clave que puede permitirnos anticipar y realizar la voluntad revolucionaria contra el Estado.

 

En la teoría tradicional del Estado, anarquía y dictadura están situadas en los límites extremos de las posibilidades de dar forma al mando soberano. Pero cuando se habla de democracia comunista contra el Estado, no se asume una eventual mediación entre anarquía y dictadura sino que se propone la superación misma de la alternativa, porque la lucha revolucionaria no solo no ya no tiene afuera sino que se define desde dentro, conoce una potencia subversiva, tiene un «abajo» que se opone al «alto» de la soberanía. Es desde este abajo, de la transformación de los deseos constituyentes en expresión de fuerza y de contenidos alternativos que se realiza, por tanto, en segundo lugar, el ser comunistas. Entonces la revolución puede hacerse, como enseñaba Gramsci, también «contra Das Kapital». [...]

 


Por Toni Negri
sinistrainrete.info


Traducción de Nemoniente.


Notas:
[1] Sobre la idea de comunismo, Editorial Paidós. http://www.libreriapaidos.com/9789501265767/SOBRE+LA+IDEA+DEL+COMUNISMO/ [nota del traductor]

[2] Naródniki es el nombre que reciben los revolucionarios rusos de las décadas de 1860 y 1870. El movimiento de los naródniki fue una especie de socialismo agrario, construido sobre entidades económicas autónomas, entre varios pueblos, enlazados entre ellos, en una especie de federación que sustituía al Estado. [nota del traductor]

[3] Heimat denota la relación del ser humano hacia un espacio social, el sentimiento de provenir de un lugar y estar unido a él. [nota del traductor]

[4] Spinoza colocaba este sello lacrado en toda su correspondencia. Las siglas B D S valen por Baruch de Spinoza. Vemos una rosa y la palabra latina "Caute" (cuidadosamente, con cautela), que supuestamente era el lema de Spinoza. No hay que olvidar que un fanático judío intentó asesinar al filósofo con un cuchillo. Fue ello lo que lo condujo a vivir más tarde fuera de Amsterdam. Spinoza conservó toda su vida el abrigo que mostraba las huellas del atentado perpetrado contra él. Es pues comprensible que el sello utilizado en su correspondencia comportara el término latino "caute", es decir, desconfía (o precaución). [nota del traductor]

Fuente original: http://www.sinistrainrete.info/marxismo/1335-toni-negri.html

Fuente de la traducción: https://n-1.cc/blog/view/1501782/comunismo-algunas-reflexiones-sobre-el-concepto-y-la-practica

Publicado enInternacional
Sábado, 03 Noviembre 2012 06:52

Juntos podemos combatir el cambio climátic

Juntos podemos combatir el cambio climátic

Millones de víctimas del huracán Sandy se han quedado sin energía eléctrica, pero aún tienen la energía para enfrentar el cambio climático. Los medios omiten sistemáticamente el vínculo entre los eventos climáticos extremos y el calentamiento global. Como consecuencia de esta catástrofe, la gente se está dando cuenta, cada vez más, de que el clima ha cambiado y que las consecuencias de ello son nefastas.


 
El Dr. Jeff Masters, meteorólogo fundador del sitio web de meteorología Weather Underground, es la excepción a la regla. Mientras Sandy azotaba la Costa Este de Estados Unidos, le pregunté a Masters acerca del impacto que tiene el cambio climático en los huracanes. “Cuando aumenta mucho la temperatura de los océanos, hay más energía con potencial destructivo. Los huracanes…toman el calor del océano y lo convierten en la energía cinética de sus vientos”, afirmó.


 
El blog de Masters tuvo tanto éxito que fue adquirido por la cadena The Weather Channel. Mientras el huracán Sandy avanzaba por la costa hacia el norte, Masters me decía: “Al aumentar la temperatura de los océanos, la temporada de huracanes se hace más larga. En la última década ha habido sobradas pruebas de que la temporada de huracanes se está haciendo cada vez más larga, comienza antes y termina más tarde. Entonces es más probable que se produzca una situación de este tipo, en la que una tormenta de finales de octubre se encuentra con un sistema de baja presión típico del invierno y se produce esta inusual combinación del choque entre una fuerte tormenta que viene del noreste del continente y un huracán que viene de la costa. Esto provoca todo tipo de efectos destructivos”.


 
Mitt Romney debe estar arrepentido de haber realizado el siguiente comentario sarcástico durante su discurso en la Convención Nacional Republicana, días después de que el huracán Isaac estuviera cerca de azotar Tampa, Florida, donde se desarrolló el evento: “El Presidente Obama prometió que frenaría el aumento del nivel de los océanos y que curaría al planeta. Yo les prometo que los ayudaré a ustedes y a sus familias”. Romney les sacó una gran carcajada a quienes estaban presentes para nominarlo como candidato a la presidencia. Nadie se está riendo ahora. Las víctimas fatales del huracán Sandy en Estados Unidos ascienden a más de 98, y 8 millones de personas se han quedado sin electricidad. Los cálculos iniciales han estimado el costo del daño en decenas de miles de millones de dólares.


 
Esta reciente postura de Romney con respecto al cambio climático no es para nada sorprendente, ya que es coherente con su giro a la derecha, que marca un alejamiento de sus posiciones anteriores. En 2007 dijo en el programa de CNBC “Kudlow and Company”: “Pero hay algo acerca de lo que no tengo dudas, el planeta se está calentando y hay muchos motivos para utilizar menos energía y hacerlo además en forma más eficiente y para desarrollar nuestras propias fuentes de energía en el país que nos permitan ser más independientes de las fuentes extranjeras”.


 
Tampoco deberíamos restarle responsabilidad al Presidente Barack Obama. Recuerden los debates presidenciales, donde hizo alarde de ser un promotor de los combustibles fósiles. “La producción petrolera está en aumento, la producción de gas natural está en aumento", afirmó en el segundo debate, realizado en la Universidad de Hofstra. “Apoyo los oleoductos y la producción petrolera”. El cambio climático no fue mencionado en ninguno de los debates presidenciales, ni siquiera una vez, ni por los candidatos a la presidencia de los principales partidos, ni por los moderadores del debate.


 
Masters atribuye la falta de debate al poderoso lobby de la industria de los combustibles fósiles: “Nos estamos refiriendo al sector del gas y del petróleo...prácticamente la base de la economía industrializada. Con este tipo de tormentas, la gente espabilará algún día y dirá: '¿Qué está ocurriendo? ...Quizá no deberíamos jugar con las fuerzas que hacen posible que vivamos en el planeta Tierra'. ... Es necesario que empecemos a pensar en la auto-preservación lo antes posible. Esto es tan solo el comienzo. Estamos en 2012, ¿qué sucederá en 2030 si ya estamos siendo testigos de tormentas como esta?”


 
ThinkProgress analizó 94 noticias publicadas en los principales periódicos en la semana previa a la gran tormenta. El cambio climático no fue mencionado ni una sola vez. Un informe de 600 páginas publicado en noviembre de 2011 por la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético del Estado de Nueva York evalúa en detalle los posibles efectos del cambio climático en cada aspecto del estado. El resumen brinda una larga lista de desastres que probablemente afecten al Estado de Nueva York en los próximos años: de inundaciones a sequías, del aumento del nivel del mar que provocará el desplazamiento de comunidades enteras a la inundación de todo el sistema de trenes subterráneos de la ciudad de Nueva York. ¿Les suena conocido?


 
Mientras se restablece la energía a las millones de personas que se quedaron sin electricidad, hay una energía que no nos pueden quitar. Se trata del poder de decidir, en particular ahora que se acercan las elecciones: que el problema del cambio climático y lo que podemos hacer al respecto jamás vuelva a excluirse del debate nacional.


 
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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En su estrujante ensayo Chris Hedges, premio Pulitzer, sobre el Colapso de la globalización” (ver Bajo la Lupa; 10/10/12), apunta que “la finalidad de las trasnacionales no es alimentar, vestir o dar vivienda a las masas, sino desviar todo (sic) el poder económico, social y político y la riqueza en manos de una diminuta élite plutocrática. Es crear un mundo en el que los jerarcas ganen 900 mil dólares la hora (¡súper-sic!), mientras una familia trabajadora de 4 miembros luchen para sobrevivir. La élite plutocrática alcanza sus metas de cada vez mayores ganancias al debilitar y desmantelar las agencias de gobierno y al capturar o destruir las instituciones públicas”¡Irrefutable!


El contraste aplastante (¡1.7 millones de veces!) entre los 900 mil dólares por hora (equivalentes a 12 millones de pesos) –que
subsume el dominante mundo financierista anglosajón– y los siete pesos por hora de la reforma laboral neoliberal de Felipe Calderón y Jorge Lozano, en colusión con el sector tecnocrático entreguista del PRIAN –que epitomiza la esclavitud económico-mercantil-social de un mundo de neoesclavos de la semiperiferia/periferia sojuzgada por las finanzas globales de la bancocracia de Wall Street y la City– fue motivo de mi ponencia en la conferencia internacional tri-regional –Latinoamérica, Asia y África– de la Copppal (youtube.com/watch?v=JgX u3Yxz87I) para advertir las ominosas vulnerabilidades financieristas de Latinoamérica que pueden descarrilar su impresionante desempeño convencional.


El mundo virtual del ciberespacio financierista controla por lo menos el equivalente de 20 veces toda la economía real de bienes y servicios –sin sus finanzas apalancadas mediante los ominosos derivados financieristas: las bombas financieras de destrucción masiva según Warren Buffett, el “Sabio de Omaha”. Así las cosas, resulta que el mundo real de bienes y servicios (sin las finanzas apalancadas) representan, con su corolario mercantilista y su explotación masiva laboral cada vez más pauperizada debido a la tripleta deslocalización (outsourcing-automatización-robótica), la plataforma de la “vieja economía” que sirve a multiplicar las finanzas en forma estratosférica en Wall Street: lo cual se subsume en última instancia en el abismo diferencial entre el salario de un banquero de New York y la miseria laboral del obrero mexicano que invita e incita a la catástrofe de una revuelta global.


Un teclazo financierista de un solo nanosegundo en una “súper computadora” que posea uno de los grandes bancos de inversiones de Wall Street es susceptible de arrasar con todo el PIB de una economía real de un país con todo y su subyugado “mercado laboral”.


En un aleccionador ensayo en el New York Times (13/10/12), Chrystia Freeland –editora de Thomson Reuters Digital y autora de Plutócratas. Ascenso de los nuevos súper ricos globales y la caída de los demás– expone impecablemente “La auto-destrucción del uno por ciento”, en alusión a la vilipendiada plutocracia global que ha expuesto Ocupa Wall Street: “Somos 99 por ciento del planeta”.


Chrystia Freeland narra la experiencia de Venecia en el siglo XIV, “una de las ciudades más prósperas” de la Europa de entonces, en “cuyo corazón de sus economía se encontraba la colleganza, una forma de conjunta compañía bursátil creada para financiar una sola expedición comercial”.


Aduce que “su brillantez (sic) provenía en que abrió su economía a nuevos entrantes, permitiendo que los emprendedores tomadores de riesgos (sic) compartieran el lado financiero (sic) con los comerciantes establecidos, quienes financiaban sus viajes mercantes” de lo que se beneficiaban las élites de Venecia que como toda “economía abierta (sic) solía ser turbulenta (sic)”.


Cuando en 1315, la Ciudad-Estado Venecia se encontraba en su pináculo, “la clase alta operó para cerrar sus privilegios poniendo una cerrazón formal a la movilidad social mediante la publicación del Libro D’Oro, registro oficial de la nobleza de la reinante oligarquía”.


Mismo axioma de secuencia transecular: apertura económico-financiera, cerrazón social (con murallas tecnificadas y drones).


La cerrazón (la serrata) política se volvió también económica (sic) “bajo control de los oligarcas. Venecia cortó gradualmente sus oportunidades comerciales a los nuevos entrantes con la abolición de la colleganza” (su bolsa), cuando las élites reinantes actuaban en su inmediato interés personal”. Teorema clásico muy estudiado: las élites son más ciegas cuando más lucran.


Se puede criticar a Chrystia Freeland su ultrarreduccionismo binario unidimensional entre “apertura” económica y la serrata (“cerrazón”). Juzga que la serrata fue el inicio del fin de la oligarquía mercantilista-financierista de Venecia y su prosperidad cuando en “1500 su población fue menor a la de 1330”. Incluso –en una narrativa casi fílmica de Luchino Visconti– “en los siglos XVII y XVIII, el resto de Europa crecía mientras la Ciudad-Estado continuaba su retraimiento”. Su otra unidimensionalidad demográfica, parámetro incontorneable, es muy debatible como reflejo de la decadencia.


Chrystia Freeland cita el libro Por qué los países fracasan. Orígenes del poder, prosperidad y pobreza, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, quienes arguyen, también en forma muy discutible, que el binomio del éxito y el fracaso depende de la dicotomía de las instituciones gubernamentales entre “incluyentes”–“brindan acceso a cada uno con oportunidades económicas” y “extractivas”–“control de las élites reinantes cuyo objetivo es extraer el máximo de riqueza del resto de la sociedad”. Aducen que “seguido (sic), una mayor inclusión crea mayor prosperidad, lo cual crea incentivos para una mayor inclusión” ¡Si todo fuera tan sencillamente binario! ¿Y las guerras?


Ahora está de moda la ciclicidad marxista, como anticipó el genial historiador Eric Hobsbawm, y Chrystia Freeland se pliega a su destino inexorable: “el futuro predicho por Karl Marx, quien escribió que el capitalismo contiene las semillas de su propia destrucción. Y es el peligro que enfrenta hoy Estados Unidos, conforme el uno por ciento extrae de los demás y persigue una agenda económica, política y social que ahondará la brecha todavía más”.


A su juicio, la serrata estadunidense es más aterradora a escala del “abismo educativo” entre pudientes y desposeídos. Cita que los “economistas (sic)” señalan que el malestar de la clase media es en gran medida consecuencia de la globalización y del cambio tecnológico”.


Recuerdo aquel vibrante artículo de Der Spiegel que demostró como la globalización había destruido a la clase media de Estados Unidos (y del mundo).


Aquí Chrystia Freeland se enreda con su obsesión mercantilista de la apertura y su “Estado incluyente” –que salpica con una teología “cultural” de la “raza blanca trabajadora” y sus tradicionales valores conservadores de antaño, según el Evangelio de Charles Murray– con los resultados cataclísmicos de la globalización cuyo aspecto deletéreo especulativo evade desde la Venecia del siglo XIV hasta el financierismo anglosajón de Wall Street y la City del siglo XXI más desregulado que nunca: el cáncer incurable de la seudo-civilización “occidental”.


alfredojalife.com

@AlfredoJalife

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Martes, 02 Octubre 2012 05:33

AL: buenas perspectivas para 2013

AL: buenas perspectivas para 2013
Tras un repunte inducido por medidas políticas en 2010, el crecimiento en América Latina (AL) se redujo a 4.3% en 2011. Para 2012 se prevé otra disminución a 3.1%, en un contexto de contracción en la zona euro y crecimiento menor del esperado en EU. Hemos hecho una nueva revisión a la baja en nuestro pronóstico para Brasil, que al ser la mayor economía del subcontinente influirá en el crecimiento regional este año. Prevemos que el crecimiento se acelerará hasta un promedio de 4.1% en 2013-17, sostenido por políticas macroeconómicas sensatas en la mayoría de los países, resistente demanda doméstica y recuperación de la actividad económica en países de la OCDE.


Las economías sudamericanas continuarán recibiendo el apoyo de la demanda china de productos primarios duros y blandos, si bien el periodo de incrementos sostenidos en precios y volúmenes ha llegado a su fin. Las tasas de interés históricamente bajas de la OCDE, junto con una mejor percepción del potencial regional por los inversionistas, continuarán beneficiando a las economías latinoamericanas que están bien integradas en los mercados financieros globales. El balance regional es sólido, lo cual reduce el riesgo de dificultades relacionadas con el pago del servicio de la deuda. La deuda externa es mucho menor respecto del PIB, y las reservas en divisas extranjeras están en niveles sin precedente.


Sin embargo, la fuerte demanda doméstica ha llevado a que AL tenga ahora un déficit en cuenta corriente, el cual prevemos que llegue a 93 mil mdd (1.7% del PIB) en 2011, en comparación con un superávit de 16 mil mdd en 2007. Esto ha incrementado la vulnerabilidad de la región a cambios en el sentimiento del mercado y se ha reflejado en renovadas presiones sobre las divisas. Sin embargo, sería bueno que los encargados de las políticas en AL se apartaran de un prolongado periodo de apreciación de sus divisas, pues ayudará a restaurar la competitividad. No se prevé que cualquier periodo inflacionario debido a la depreciación de divisas sea serio, dada la débil demanda mundial. Además, la mayoría de los precios de los productos primarios habían estado bajando hasta fechas recientes, con excepción de los productos blandos, que podrían ser fuente de presiones sobre los precios en la región en el segundo semestre de 2012.


El crecimiento en Brasil, la mayor economía de la región, se redujo a 2.7% en 2011, el peor desempeño en el BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y un fuerte descenso luego de la expansión de 7.5% que tuvo en 2010. La economía siguió siendo débil en el primer semestre de 2012, en particular en manufacturas, donde la producción se contrajo en los cinco primeros meses. Las ganancias secuenciales en la producción manufacturera en junio-julio sugieren que tal vez se ha alcanzado un punto de quiebre en el ciclo económico brasileño. Mantenemos la opinión de que la liberación monetaria y las medidas de estímulo llevarán a un repunte en la segunda mitad de 2012, pero hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento del PIB para 2012 de 2 a 1.5%, a la luz de las tendencias a la fecha y de los vientos en contra que Brasil continúa enfrentando.


México: retorno del PRI


En México, el PRI, que gobernó sin interrupción durante siete décadas, está de vuelta en el poder luego de un hiato de 12 años, al declararse a Enrique Peña Nieto ganador de la elección presidencial de julio. Las presidencias de los panistas Vicente Fox (2000-06) y Felipe Calderón (2006-12) resultaron una desilusión. Debido en parte a la falta de avance en reformas, a una pérdida de participación en el mercado estadunidense ante otros productores de menor costo y al incremento de la violencia relacionada con las drogas, la economía mexicana experimentó un prolongado periodo de crecimiento menor de lo esperado. Sin embargo, ha habido signos de recuperación en los dos años pasados: México, eclipsado por Brasil durante gran parte de la década pasada, superó el desempeño del país amazónico en 2011 y este año lo hará de nuevo.


Luego de una expansión de 1.3% (ajustada estacionalmente de trimestre a trimestre) en el primer trimestre, el PIB creció 0.9% en el segundo. Si bien esperamos que el crecimiento se debilite durante la segunda mitad de 2012, en parte debido a una torpe expansión en EU (principal socio comercial y de inversión de México), la demanda doméstica seguirá siendo sólida, apoyada por el crecimiento del crédito e incrementos en el empleo formal. En particular, el sector maquilador se ha desempeñado bien, al expandir ventas a EU por mejoras en la productividad y una recuperación de competitividad frente a China, donde los costos laborales se han elevado. La industria mexicana del automóvil se ha beneficiado de un aumento de las ventas en EU, y la confianza en las perspectivas futuras está llevando a los fabricantes a invertir en nueva maquinaria y equipo, lo cual hace una aportación positiva al PIB.


El resultado del PIB en el segundo semestre fue acorde con nuestra previsión de crecimiento de 3.7% para 2012. Asumiendo cierto avance en las reformas estructurales, prevemos que la economía mexicana crecerá a un promedio de 3.7% anual en 2013-17.


Pese al mejoramiento en la economía experimentado desde 2010, el crecimiento permanece inferior al potencial. México sería capaz de un crecimiento más rápido si avanzara en las reformas políticas y económicas (relativas a mercado laboral, seguridad, impuestos, energía y educación). La agenda de reformas del nuevo gobierno tomará forma en los próximos meses, con negociaciones preliminares entre el PRI y el PAN en campos como energía y reforma laboral, donde los dos partidos tienen terreno en común (por ejemplo, sobre una oferta pública inicial para Pemex, tomando como modelo la de Petrobras en Brasil). Persistentes cuellos de botella, como una limitada disponibilidad de crédito para empresas pequeñas y medianas y una baja recaudación fiscal, limitarán la inversión y el crecimiento a largo plazo. La reforma fiscal propuesta y una expansión del papel de los bancos de desarrollo podrían aliviar algunas de estas restricciones. Sin embargo, no es seguro que el nuevo gobierno logre superar el estancamiento legislativo y realizar avances en esas y otras reformas necesarias, entre ellas romper el poder de los monopolios en sectores como las telecomunicaciones.


Elecciones en Venezuela



La escena política venezolana está dominada por la elección presidencial de este mes. El presidente Hugo Chávez va adelante en las encuestas; su relección implicaría la continuación de sus políticas económicas poco ortodoxas. Aun en caso de una victoria del candidato opositor, Henrique Capriles, la fuerte presencia chavista en la legislatura –el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tendrá mayoría simple en la Asamblea Nacional hasta 2016– limitaría las reformas judiciales y políticas que desearían los empresarios.


Prevemos que la economía venezolana crecerá 5% en 2012, dada la inversión pública financiada por el petróleo y el crecimiento del consumo doméstico (impulsado por una inflación menor que en años anteriores). Sin embargo, a mediano plazo el crecimiento se mantendrá por debajo del potencial; al decaer el gasto público y la inversión después de las elecciones y volver a elevarse la inflación, prevemos que el crecimiento del PIB se reducirá a apenas 1.4% en 2013, antes de alcanzar un promedio de 4.3% en 2014-17.


Traducción de textos: Jorge Anaya

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La controversia alrededor de la 'Operación Jaque', que derivó en la liberación de Íngrid Betancourt y otros 14 rehenes más en poder de la guerrilla de las FARC, se mantiene en Colombia.

La polémica en especial se alimenta con las nuevas revelaciones en torno al operativo que se realizó el 2 de julio del 2008. Ese día, se concretó el rescate de la ex candidata presidencial, de los contratistas estadounidenses Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansel, así como de 11 policías y militares.

El caso volvió al primer plano en Colombia luego de la presentación en Quito del documental 'Operación Jaque, una jugada no tan maestra'. La producción del periodista colombiano Gonzalo Guillén va en contravía de la versión oficial de la época, que regó la tesis de una estratagema militar que puso término al cautiverio de los 15 retenidos.

Precisamente, Guillén ha echado más leña al fuego. En una entrevista con el diario bogotano El Espectador, hizo una explosiva revelación. Afirmó que un ex Presidente colombiano, cuyo nombre omitió por petición de este, le entregó una copia de un 'libreto' en el cual se especificaba cómo se iba a realizar la 'Operación Jaque'. A él le entregaron ese documento un mes antes de que se concretara la liberación. El texto, anotó, detalla cómo se iba a ejecutar el rescate.

Además, ratificó su tesis de que hubo un pago a los guerrilleros Gerardo Antonio Aguilar Ramírez, alias 'César' y Alexander Farfán, alias 'Gafas', ambos carceleros de las FARC, para que soltaran a los 15 secuestrados.
En la misma línea de cuestionamientos de la versión oficial, el propio El Espectador sacó a la luz las reveladoras declaraciones de un alto oficial del Ejército colombiano, cuya identidad igualmente se mantiene en reserva. Y sus expresiones tienen peso. pues fue uno de los 'cerebros' de la Operación Jaque'.

El oficial admitió que sí hubo el apoyo abierto de Estados Unidos en el plan militar, lo cual contradice con las aseveraciones oficiales de la época de que no hubo injerencia extranjera en el caso. "Dos días antes de la operación había mucho personal norteamericano en tierra. Alguien llegó a comentar que podía haber más de 300 'ranger' desplegados en la selva colombiana. Los 'ranger' estaban atentos a cualquier percance".

El militar también reconoció que en la etapa de preparación del operativo para liberar a los secuestrados, "los expertos de Estados Unidos entraron a apoyarnos y entraron al terreno con nosotros instalando equipos satelitales y micrófonos en plena selva".

Las nuevas revelaciones de los detalles de la 'Operación Jaque', por otro lado, han vuelto actuales los libros publicados en años anteriores en torno al caso. Uno de ellos, por ejemplo, es 'L'émissaire' ('El emisario'), escrito por el ex diplomático francés Noel Saez en colaboración con la periodista Claude Mendibil.

En el volumen, lanzado en marzo del 2009 por la editorial de Robert Laffont, el ex Cónsul francés en Bogotá y ex facilitador del Gobierno de París ante las FARC entre el 2005 y el 2008 refiere que los carceleros de la guerrilla "fueron comprados". También sostiene que hubo "una traición" de alias 'César' y que el rebelde "se dejó corromper" por el gobierno de Álvaro Uribe "a cambio de una promesa de no extradición a Estados Unidos".

Precisamente, el paradero de 'César', quien fue extraditado a EE.UU. en julio del 2009, sigue siendo un misterio, puesto que no ha sido posible localizarlo en ninguna de las prisiones del sistema carcelario estadounidense.

La prensa colombiana también ha revelado que Nancy Conde, la esposa del guerrillero, fue arrestada cinco meses antes del rescate de Betancourt. Y fue extraditada a Estados Unidos, dos meses después de la entrega de su marido a la Justicia de ese país. Ahora no se sabe a ciencia cierta dónde se encuentra la mujer también conocida con el alias de 'Doris Adriana'.

Las aseveraciones de Guillén de que el rescate "fue una operación financiera, no militar" activaron una ola de reacciones en este país. El actual Jefe de Estado, Juan Manuel Santos, por ejemplo, etiquetó de "tontos útiles" a quienes descalifican la acción militar. Asimismo, el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), en cuyo Gobierno se ejecutó el operativo, calificó de "infamia" la cinta.

Dennis Rodríguez P. , Corresponsal en Bogotá
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El Socialist Worker ha pedido a Alex Callinicos que nos explique la crisis del capitalismo global que aún continúa, y si cree que los gobiernos podrán hacer que la pague la clase trabajadora.

Parece que esta crisis no afloja. ¿Cómo nos hemos metido en este lío?

Algunos economistas e historiadores económicos describen esta crisis diciendo que es la primera Gran Depresión del siglo XXI, y la comparan con la Gran Depresión de finales del s. XIX y la de los años treinta. Me parece que tienen razón cuando afirman que ésta es una crisis muy profunda: no se trata de una alteración normal del «ciclo económico», sino de una crisis mucho más profunda y prolongada, y que hace mucho tiempo que se estaba preparando.

Desde finales de la década de los sesenta, el capitalismo, sobre todo en el mismo centro del sistema, ha sufrido una crisis crónica de rentabilidad. Lo que llamamos ‘neoliberalismo’, el giro hacia el mercado, era una manera de intentar recuperar beneficios a través de exprimir a las personas trabajadoras tanto como fuera posible. Pero se trata de una rentabilidad recuperada sólo parcialmente, lo cual podemos ver claramente echando un vistazo a los EEUU, el centro del sistema.

Los que controlan la economía mundial –los banqueros centrales–, han ido confiando en alentar el desarrollo de las burbujas financieras. Esto comenzó a finales de los años ochenta, pero el proceso ha sido más acusado desde finales de los noventa. Estas burbujas especulativas, que hacían que la gente creyera que era más rica, les conducían a pedir más préstamos y gastar más, y de esta manera hacían que la economía fuese adelante. La gran burbuja desarrollada en el mercado inmobiliario de EEUU a mediados de la década pasada fue la culminación de este proceso, y chupó secciones y más secciones del sistema financiero global –en EEUU y Europa– alimentando los préstamos y la especulación. Esto quiere decir que cuando la burbuja reventó al final, lo que pasó el 2006-7, provocó una crisis global general.

¿Hasta qué punto es esta una crisis general, que va más allá de los banqueros y el sistema financiero?

Es una crisis mucho más general. En 2009 la economía mundial se contrajo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Las causas más remotas se remontan a la misma base del capitalismo, que es un sistema de inversiones sin planificación y de crisis. Por culpa de las dificultades a largo plazo del sistema económico, el sistema financiero ha jugado un papel dirigente cada vez más importante en las últimas décadas. La crisis la provocó la especulación financiera y la manera como se han comportado los banqueros para obtener sus enormes bonificaciones. Pero los banqueros son sólo una parte del problema, no son el centro.

Después de tanto debate sobre la regulación, ¿qué se ha hecho, realmente?

Los banqueros hacen mucho ruido quejándose de las restricciones que se les ha impuesto. Las más serias son las que se han llamado «acuerdos de Basel», que son, en esencia, un intento de restringir la cantidad que pueden prestar. Pero si miramos de cerca lo ocurrido en EEUU y Gran Bretaña, que son los centros del sistema financiero global, veremos que, a los bancos se les han impuesto algunas restricciones.

Los bancos son muy poderosos políticamente; hacen un lobbying efectivo, y básicamente han presionado a los gobiernos para que les dejen más o menos en paz. De modo que ahora nos encontramos con indicios de que el mismo tipo de prácticas especulativas que se desarrollaron durante la burbuja se están volviendo a utilizar. Los bancos que han sobrevivido son más grandes y más fuertes, y tienen suficiente confianza para empezar a repartir bonificaciones masivas otra vez. Bob Diamond, el director del banco Barclays, dijo hace poco que ha llegado el momento en que los bancos dejen de pedir perdón. Sí, a mí me parece que eso es tener suficiente confianza.

El gobierno dice que la única solución a la crisis es el programa de recortes. Los laboristas dicen que son demasiado rápidas, pero aceptan que se deben hacer. ¿Tú qué crees?

Muchos economistas e historiadores económicos rigurosos dicen que el crecimiento de la deuda que se ha visto en los últimos años, en términos históricos, no es tan importante. Hay que entender por qué ha aumentado la deuda del gobierno: es por culpa de la crisis, no sólo por culpa de los rescates. La crisis significa que el gobierno recibe menos en recaudación de impuestos y, en cambio, debe gastar más en prestaciones por desempleo. De modo que cuando los tories y los liberal-demócratas hablan de déficit, están hablando del coste de la crisis: estamos ante una lucha de clases para ver quién la pagará.

Los banqueros son suficientemente fuertes, políticamente, para protegerse y evitar que les toque pagar a ellos. El giro hacia la austeridad tiene por objetivo que sean las personas trabajadoras las que soporten la carga. Es interesante que el director del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo que el gran déficit presupuestario no es culpa de la gente ni de los trabajadores del sector público; no obstante, dice que la austeridad es necesaria.

No hay la necesidad económica de instaurar medidas de austeridad, sino que, de hecho, desde el punto de vista económico son peligrosas. El jefe de la OCDE –el club global de las naciones ricas– compareció, la semana pasada, con el ministro de economía George Osborne, y dijo que las políticas económicas del gobierno eran muy buenas. Pero, hace poco, la OCDE ha publicado un informe que prevé un crecimiento muy lento para Gran Bretaña durante este año y el siguiente. La cuestión es esta: si sacudes a la gente de una manera tan salvaje con el tipo de medidas que se están aprobando (exprimiendo el sector público, forzando la disminución de los salarios...), el efecto podría ser que la economía cayera otra vez en recesión. En los países donde las medidas de austeridad ya se han puesto en práctica, como Grecia e Irlanda, ha pasado justamente eso.

La posición de los laboristas (austeridad, sí, pero no tan salvaje como la de los tories) deja ver que, a pesar de haber escogido a Ed Miliband como líder, el Partido Laborista sigue pegado a la ideología del neoliberalismo, de modo que la alternativa que ofrecen es extremadamente débil.

¿El gobierno y la clase dirigente tienen confianza en la austeridad?

No me parece que haya grandes divisiones entre la clase dirigente. Pienso que las grandes empresas estaban cansadas del Nuevo Laborismo, al final de la legislatura de Gordon Brown. Habían aceptado todas las golosinas, en materia de exenciones fiscales, que les habían ofrecido los laboristas; pero querían más, por eso dieron la bienvenida a la coalición. Hay dudas sobre la austeridad, pero no se está elaborando ningún proyecto alternativo, desde la clase dirigente.

La coalición se acerca a su examen más importante. Las protestas de los estudiantes de antes de navidad fueron un duro golpe para ellos: expusieron las grietas que había dentro de la coalición; particularmente, la desazón que sienten muchos liberal-demócratas. A medida que los recortes empiezan a hacer daño, Cameron y Osborne esperan que los líderes de los sindicatos sean demasiado débiles y demasiado cobardes para organizar una resistencia efectiva. Estas previsiones se pondrán a prueba pronto.

La resistencia, en Europa, ha sido desigual. En Grecia, ha sido fuerte. En Irlanda, en cuanto a huelgas y manifestaciones, ha habido movimiento, pero es a través de las urnas que se ha producido el impacto. La aniquilación de Fianna Fail, que había dominado la vida política desde los años treinta, ha sido una derrota importante para ellos.

¿Cuál es la alternativa a los recortes? ¿De dónde deberían venir el dinero?

Esta cuestión no debería intimidarnos. Por ejemplo, la tasa de intereses es baja, por lo que, en realidad, a los gobiernos les resulta fácil obtener préstamos. De manera más general, necesitamos una serie de medidas que se dirijan a la raíz de la crisis. Esto quiere decir nacionalizar adecuadamente los bancos, en vez de utilizar grandes cantidades de dinero público para salvarlos mientras continúan funcionando sin que se les puedan exigir responsabilidades. Significaría reconvertir los bancos en empresas públicas que organizaran el tipo de inversiones que son necesarias.

Un área de inversión obligatoria es la intervención sobre el cambio climático. El terremoto de Japón no lo causó el calentamiento global, pero sabemos que sí producirá más desastres de esta magnitud. Y lo que ha pasado en Fukushima nos muestra el peligro de utilizar la energía nuclear. La campaña para crear un millón de puestos de trabajo contra el cambio climático, apoyada por varios sindicatos, es una manera de impulsar el trabajo que se necesita para reducir las emisiones, y al mismo tiempo se crea empleo.

Además, el sistema del bienestar debe reorganizarse para acabar con la miseria de los subsidios reducidos y condicionales, y deberían tomarse otras medidas para combatir el paro. Este es el tipo de programa que comenzaría a subordinar la economía a la lógica de las necesidades sociales, en vez de subordinarla a los beneficios.

¿Puede recuperarse el capitalismo y proveer para la mayoría de personas?

Lenin, el gran revolucionario ruso, dijo que el capitalismo nunca estará en una situación absolutamente desesperada mientras las personas trabajadoras le permitan sobrevivir. Tarde o temprano el sistema se puede recuperar de cualquier crisis, aunque le costaría recuperar el nivel alcanzado en el pasado más reciente, porque el sistema financiero se habría debilitado mucho.

Mientras la recesión continúa, es importante ver que es desigual. Una sección del sistema, el núcleo histórico en América del norte y gran parte de Europa, aún continúa en un estado bastante deprimido. Pero, en cambio, si miramos hacia China y las economías que se asocian, Alemania y Brasil incluidos, vemos que crecen bastante deprisa. Esto refleja los esfuerzos del estado chino, que hizo todo lo posible para evitar una depresión económica prolongada. Sin embargo, el hecho de que esta pequeña parte del sistema esté creciendo es otro factor desestabilizador: produce tensiones entre EEUU, la fuerza capitalista dominante, y China, que cada vez más se presenta como su rival principal. Esto hace más difícil de controlar el capitalismo.

Pero incluso si encuentran una manera de salir adelante, la crisis se ha producido como resultado de la lógica del capitalismo y de un sistema que tiene como único objetivo la competición ciega para conseguir beneficios. Este sistema seguirá produciendo crisis y seguirá intentando resolverlas haciendo que paguen las personas trabajadoras y pobres. Por lo tanto, la única garantía real para evitar más crisis como la que nos afecta ahora es deshacerse completamente del capitalismo.

Alex Callinicos es profesor de teoría social en el King's College de Londres, y autor de libros como “Los nuevos mandarines del poder americano” o “Un manifiesto anticapitalista” y miembro destacado del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.


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Martes, 30 Noviembre 2010 07:09

Aún lento crecimiento

La economía mundial se ve un poco más fuerte que en verano, cuando las preocupaciones por un retorno de la recesión eran aún elevadas. Pero el crecimiento será lento en 2011, conforme desaparezca el estímulo que ha impulsado la recuperación. EIU pronostica un crecimiento del PIB mundial de 3.7% en paridad de poder de compra en 2011, contra 4.6 este año.

Aunque los efectos de la crisis económica y financiera continúan sintiéndose en problemas que van desde el alto desempleo en EU hasta la creciente preocupación por la crisis en Irlanda, la atmósfera es un poco más positiva que a mediados de 2010. El apetito de riesgo ha regresado. En EU, si bien el tono general de los datos económicos se mantiene gris, algunos indicadores han mejorado. El crecimiento en China ahora se ve menos propenso a ser descarrilado por problemas en el sector de la propiedad. También han sido alentadores los datos recientes en las manufacturas y el comercio del país asiático.

Pero más allá de los puntos brillantes en datos relativamente volátiles de alta frecuencia, persisten las preocupaciones. La recuperación de la economía global se ha apoyado en una combinación de estímulo político y reconstrucción de inventarios. Ahora que esos factores se desvanecen, los encargados de las políticas se inquietan cada vez más por la sustentabilidad del crecimiento. El solo hecho de que EU haya lanzado otra carretada de billetes al mercado subraya sus preocupaciones al respecto. También Japón, pionero en ese método, ha divulgado su propio programa, de menor cuantía, en un intento por estimular la demanda. Entre tanto, los problemas fiscales continúan atosigando a muchas economías desarrolladas, sobre todo en Europa occidental. Una incertidumbre esencial es si la austeridad socavará tanto el crecimiento del PIB que la cura resulte más dañina que los males fiscales que intenta remediar. El cuadro es mucho más brillante en mercados emergentes, muchos de los cuales aún se expanden con fuerza. Pero lo mejor del repunte probablemente ya pasó, y los mercados emergentes tendrán dificultades para crecer el año próximo, al enfriarse la economía global.

Pese a estas tendencias, una recesión de doble inmersión parece improbable. Aún creemos que hay una probabilidad de 30% de que ocurra –que no es poca–, pero está rebasada por varios factores. El más importante es la pujanza de los mercados emergentes. Pese a reducir su ritmo en 2011 conforme la demanda global se endurece, los mercados emergentes crecerán con bastante vigor el año próximo. Esto apoyará las exportaciones de países desarrollados como Alemania, Japón y Reino Unido. Otro factor son las altas ganancias corporativas. La recuperación hasta ahora ha propiciado que firmas no financieras, particularmente en EU, estén sentadas en montones de dinero. Éste proporciona un amortiguador contra las turbulencias del mercado y significa que esas empresas enfrentan pocos obstáculos para contratar personal e invertir si lo desean. La política fiscal expansiva también debe ayudar. Si bien hay mucha incertidumbre por la efectividad de la inundación de dinero de EU, nuestra previsión central es que proporcionará algún apoyo al crecimiento económico.

Mundo desarrollado

El crecimiento de EU repuntó ligeramente en el tercer trimestre, pero la robusta recuperación de finales de 2009 y principios de 2010 es cosa del pasado. Reflejando las preocupaciones por las perspectivas económicas, la Reserva Federal de EU inyectó 600 mdd al mercado en un esfuerzo por reducir las tasas de interés a largo plazo y estimular el crecimiento. Pero los retos son sustanciales. Por encima de todo, la economía no crea empleos suficientes. El desempleo está aún en 9.6% y existen demasiados desempleados de largo plazo. El alto endeudamiento de los hogares aún mantiene estancada la economía. Los consumidores se enfocan en reducir su deuda y por tanto están menos inclinados a gastar. La resaca de la crisis de la vivienda se agrega al problema, pues ha dejado en bancarrota a 25% de los propietarios de casas. Creemos que el crecimiento del PIB bajará de 2.5% en 2010 a 1.5 el año próximo.

En otros países, Japón mira con ansiedad al año próximo. Ha sido una de las economías de mayor crecimiento en 2010, sus exportadores se han beneficiado de la proximidad con el pujante mercado chino. Pero las condiciones externas se debilitarán en 2011, y no es probable que la demanda doméstica logre recuperarse. El crecimiento caerá de 2.9% en 2010 a 1.2 el año entrante.

Al contrario de algunas apariencias, la zona euro se ha recuperado razonablemente bien. Sin embargo, el crecimiento ha vuelto a disminuir su ritmo luego de que en el segundo trimestre las exportaciones alemanas tuvieron un papel estelar. Además de enfrentar los mismos vientos globales en contra que otras economías desarrolladas, la zona euro continuará luchando por persuadir a los mercados financieros de que sus miembros más débiles son solventes. Creemos que Grecia se verá forzada a la larga a restructurar su deuda, y que Irlanda necesitará recurrir al fondo especial de rescate de la zona euro. El crecimiento conjunto del área se debilitará de 1.6% en 2010 a 0.9% en 2011.

Mercados emergentes

Las economías asiáticas van muy bien. Asia y Australasia (salvo Japón) crecerán nada menos que 8.1% en 2010, impulsadas en particular por un crecimiento de dos dígitos en China y otro casi igual de fuerte en India. Las condiciones serán más desafiantes el año próximo, a consecuencia de una demanda exportadora más débil y del desvanecimiento del estímulo doméstico. El crecimiento regional se reducirá a 6.7%, aún fuerte.

América Latina ha disfrutado una rápida recuperación en 2010, favorecida por una combinación de exportaciones de productos básicos, atracción de capitales y esfuerzos concertados para sostener el estímulo doméstico. El PIB de Brasil apunta a crecer 7.5%, la tasa más alta en décadas, en tanto Argentina y Perú podrían tener un desempeño similar este año. Sin embargo, la región acusará una marcada disminución del ritmo en 2011, y los países que sufrirán más son los que más dependen de la economía estadunidense.

Otras regiones de mercados emergentes aprovecharán la tendencia global acelerando en 2011. En Europa oriental, esto refleja en parte el hecho de que esa región se recuperó con mayor lentitud de la recesión. Con todo, el crecimiento se elevará a 3.5%. En Medio Oriente y África del norte, un leve aumento en la producción petrolera y el alto gasto gubernamental harán que el crecimiento se eleve a 4.5% en 2011, a partir del 4.3 previsto para este año. África subsahariana seguirá un curso similar, gracias a una mejora en los términos del comercio conforme los precios de los productos básicos se eleven más.

Tipos de cambio

La historia de los cinco meses pasados ha girado en gran medida en torno a la debilidad del dólar. Sin embargo, el cuadro ha cambiado desde que la Fed inundó de dólares el mercado, el 3 de noviembre. El dólar se ha estabilizado y recuperó algunas de sus pérdidas contra una variedad de divisas. Creemos que esto marcará probablemente el principio de una carrera hacia el dólar, por lo menos en contra del euro. Los mercados parecen haber apostado mucho a la debilidad del dólar a raíz de la acción de la Fed, y tal vez ahora den marcha atrás. En términos más amplios, es probable que las preocupaciones por el riesgo soberano en la zona euro ejerzan un tirón más fuerte hacia abajo sobre el euro y de ese modo impulsen el dólar. Este último se cotizará en promedio a 1.25 por euro en 2011 y continuará fortaleciéndose en los próximos años.

Productos básicos

Los precios del petróleo promediaron 76.4 dólares por barril en el tercer trimestre de 2010, pero han aumentado y llegaron a casi 90 d/b a mediados de noviembre. En un nivel fundamental, esta recuperación de precios refleja un consumo más fuerte. Sin embargo, el alza ha sido propiciada también por un renovado apetito de riesgo en los inversionistas y por la debilidad del dólar. El mercado se ha beneficiado de la inyección estadunidense de dólares, que según se cree conducirá a un aumento del consumo de petróleo sin alimentar presiones inflacionarias. Sin embargo, las existencias relativamente elevadas y la actual incertidumbre económica evitarán alzas significativas de precios. Conforme el estímulo económico desaparezca, en el curso de 2011, creemos que los precios del petróleo promediarán 82 b//d el año próximo y descenderán a lo largo del mismo.

Los precios del oro se han elevado este año y ahora están en puntos altos nominales de unos mil 400 dólares la onza troy. Prevemos que el oro promediará mil 329 dólares la onza troy en 2011. De allí en adelante los precios deben de comenzar a debilitarse, conforme se eleven las tasas globales de interés y disminuyan los flujos de inversión en oro.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
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Tierra, agua y semillas son, junto con los saberes campesinos y la mano de obra, los factores claves en el cultivo de alimentos y los pilares de la producción campesina. Y son, desde hace décadas, el terreno de una fuerte disputa entre los grandes agronegocios y las familias rurales. Mientras los consorcios multinacionales buscan su privatización y acaparamiento, las familias campesinas procuran mantenerlos como bienes comunes.

Uno de los asaltos más recientes en el combate entre campesinos y multinacionales se libra alrededor de las tierras y los territorios indígenas y las comunidades rurales. Gobiernos pudientes, fondos de inversión y trasnacionales de la alimentación, el transporte, y la industria química y farmacéutica están rentando o comprando decenas de millones de hectáreas de buenas tierras de cultivo, muchas irrigadas, en Asia, África y América Latina para producir agrocombustibles y alimentos en detrimento de los campesinos.

Según un informe de Oliver De Schutter, relator especial sobre el derecho a la alimentación de la ONU, entre 15 y 20 millones de hectáreas de tierras agrícolas de países en desarrollo han sido objeto de transacciones y negociaciones con inversionistas extranjeros desde 2006. Esto equivale –de acuerdo con De Schutter– "a la superficie total de las tierras agrícolas en Francia o a la quinta parte de todas las tierras agrícolas de la Unión Europea". Representa también la décima parte del territorio de México u 80 por ciento del estado de Chihuahua.

El objetivo de esta concentración de la tierra arable es controlar la producción mundial de alimentos, mediante inversiones especulativas que buscan ganancias rápidas. Para algunas naciones árabes, así como China y Japón, se trata, además, de tener garantizados el abasto de comida y recursos forestales para sus poblaciones e industrias.

Las corporaciones han negociado concesiones económicas de largo plazo para establecer plantaciones agrícolas y producir agrocombustibles, caucho y aceites. En zonas costeras, la tierra y los recursos marinos e hídricos son vendidos, alquilados o cedidos a inversionistas turísticos en detrimento de las comunidades costeras y de pescadores.

Este proceso de nuevo despojo de tierras ha encontrado en el Banco Mundial un nuevo y poderoso aliado.

La institución financiera multinacional promueve siete principios para hacer que estas inversiones tengan éxito. Su idea-fuerza central es lograr un acaparamiento de tierras "socialmente aceptable". (Véase: “Principles for Responsible Agricultural Investment that Respects, Livelihoods and Resources”: www.donorplatform.org/component/option,com_docman/task,doc_view/gid,1280)

Los supuestos básicos contenidos en siete principios pueden resumirse en: a) la consideración de que la actual fiebre del sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada; b) la magnitud de esta tendencia; c) la necesidad de transferencia de derechos sobre tierras agrícolas en los países en desarrollo a inversionistas extranjeros; d) la convicción de que cualquier flujo de capital privado que expanda los agronegocios trasnacionales donde aún no hayan penetrado es bueno y debe seguir, de tal modo que el sector corporativo pueda extraer más riqueza del campo, y e) dado que estos negocios de inversión están anclados en una privatización masiva y en la transferencia de derechos sobre la tierra, el Banco Mundial quiere cumplir unos cuantos criterios para reducir los riesgos de inesperadas reacciones sociales: "respetar" los derechos de los actuales usuarios de la tierra, el agua, entre otros recursos (pagando una indemnización), proteger y mejorar los medios de vida a nivel familiar y de la comunidad (proporcionando empleos y otros servicios) y no dañar el ambiente.

Luis Hernández Navarro
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El Cambio Climático que vivimos no es cualquier crisis más, es una alerta global sobre la ruta de autodestrucción que eligieron los poderosos, de las inequitativas posibilidades que quedan en el mundo para sobrevivir –los pueblos indígenas, los grupos sociales más pobres, las mujeres, los viejos y los niños son los más afectados en el mundo de hoy -.
 
La Paz es una hermosa ciudad andina rodeada de glaciares de la Cordillera Oriental de los Andes, entre los que se destaca el hermoso e imponente Illimani, Apu[1] guardián de sus habitantes y de los cerros menores que la rodean. Más de dos millones de habitantes se cobijan en este paisaje de valles urbanos y altiplano: La Paz y El Alto, dos ciudades de historias intensas, de larga trayectoria en la construcción de una sociedad donde la justicia y la diversidad cultural buscan convivir en armonía.
 
El escudo departamental de La Paz tiene en su centro la imagen imponente de este hermoso nevado, es decir que este glaciar es parte de la historia y la identidad de nuestro departamento. El Illimani, como la mayoría de los glaciares en el mundo, es fuente de una valiosísima información sobre la historia del planeta; al igual que los árboles, sus diferentes capas proporcionan datos sobre el clima en la tierra durante siglos. Mientras más antiguo sea el glaciar y más nieve y hielo concentre en su estructura, más aportará en la información sobre los diferentes períodos en el mundo sobre el clima y hasta la habitabilidad del planeta. Los glaciólogos suelen brindar informes sobre nuestra historia larga a partir de estudiar las diferentes capas de hielo formadas en el tiempo. La ciencia confirma lo que las ancestrales culturas andinas nos dicen: los nevados son nuestra memoria y por tanto nuestra protección.
 
Más aún, el Illimani de manto blanco en la ciudad de La Paz es fuente de inspiración para poetas, artistas y pintores que encuentran en su impresionante belleza una fuente de identidad y de sentido en sus vidas. Hay tangos, huayños, boleros y canciones que invocan el Illimani como símbolo de ensoñación. Cientos de grupos culturales de bailarines, musicales e intelectuales toman su nombre para identificarse. Walter Solón pintó un Illimani cuando las ventanas de su taller, ubicado en el barrio de Sopocachi, fueron cubiertas por un moderno edificio de los muchos que hace años van cerrando ventanas y levantando sombras en el barrio. Inconforme con no contemplar el hermoso nevado, su Illimani pintado en un papel sobre la ventana tapada, lo acompañó durante algunos años en su taller ubicado en el tercer piso de la Fundación Solón. Este glaciar es, sin duda, fuente de identidad y de inspiración.
 
Según la UNESCO[2] la identidad cultural es un derecho inalienable de los pueblos. Sin embargo, el Illimani, el Mururata, el Huayna Potosí, el Tuni-Condoriri y todos nuestros glaciares tropicales andinos, como decenas de otros glaciares en el mundo, símbolos de identidad y de memoria, se derriten ante nuestros ojos como una metáfora del poco tiempo que nos queda para reaccionar y cambiar el curso de los acontecimientos signados por la civilización occidental capitalista basada en la codicia y la acumulación irracional e irresponsable.
 
No es el único glaciar que perdemos por el calentamiento global. En Bolivia ya ha desaparecido un glaciar más pequeño y más frágil: el famoso Chacaltaya, que era la base del Club Andino Boliviano y tenía el único “lift” para sky en todo el país. Un glaciar donde los turistas y miles de jóvenes iniciaron sus aventuras en “sky” andino y podían disfrutar de patinar en el glaciar más alto del mundo a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar.
 
De ese glaciar hoy sólo queda el recuerdo y la sensación de impotencia ante un fenómeno que no hemos provocado -Bolivia es responsable de poco más del 0,10% de las emisiones globales-, pero del que sufrimos las peores consecuencias y en condiciones de gran vulnerabilidad. Los glaciares andinos son la base de la provisión de agua y de energía para las ciudades y poblaciones que los rodean, varios ecosistemas dependen de ellos para su equilibrio. En el caso de La Paz y El Alto dependemos en más de un 40% de esta fuente de agua y energía. Estudios científicos del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, ya alertan sobre la progresiva e inminente desaparición de los glaciares tropicales de los Andes y de la emergencia humanitaria que se vivirá por la falta de agua. En la actualidad más de 1 millón de personas de la ciudad de El Alto están ya recibiendo un servicio racionado de agua por la agravada escasez de este elemento en los servicios públicos, mientras que los animales de pastoreo de las comunidades rurales de las regiones del Altiplano y del Chaco mueren por la falta de agua, los cultivos se ven afectados y muchas comunidades de las regiones rurales del país incluidas las de los Yungas, sufren por la elevación de la temperatura, la falta de agua y la afectación a sus más elementales medios de vida.
 
Estudios científicos preveen que esta situación afectará a más de 70 millones de personas en América del Sur en un futuro próximo. La pérdida de glaciares en el mundo amenaza el derecho a la vida a millones de personas, en el caso de los Glaciares del Himalaya estos están retrocediendo más rápidamente a una media de 10-15 metros por año, su pérdida afectará la vida de al menos 1.500 millones de personas de China, India y Nepal.
 
Esto no sucede porque tengamos mala suerte, ni por ningún castigo divino, sino por una enorme deuda histórica que generaron los países desarrollados al haber aprovechado del espacio atmosférico, de nuestros territorios, de nuestra gente y nuestras riquezas. Y estamos hablando no sólo de Bolivia, sino del Sur Global. Así, colonialismo y capitalismo nos dejan una deuda de siglos de explotación, vulnerabilidad y marginalidad.
 
Quién nos devolverá nuestros nevados, fuentes de agua, energía, identidad y vida, ahora que el calentamiento global los derrite inevitablemente? Como enfrentaremos la aguda escasez de agua que hay en nuestras regiones? Quién responderá por las innumerables catástrofes e inundaciones en el mundo, ahora exacerbadas por los enormes cambios en el clima? En fin, quiénes devolverán al planeta la armonía que necesita para seguir cobijándonos?

El cambio climático devela sistema

 La Conferencia de las NNUU sobre Cambio Climático ha delatado un sistema de vida profundamente insostenible en el mundo, mostrando que los impactos de la excesiva producción de gases de efecto invernadero son ya extremos y por mucho tiempo irreversibles. Aunque las emisiones bajaran a 0 ya nada nos devolverá nuestros nevados perdidos, ni nada evitará la pérdida de territorios en los países insulares, ni la agravada escasez de agua en el mundo, ni nada podrá controlar la enorme frecuencia de desastres ambientales provocados por este fenómeno en todo el mundo. Reportes científicos sobre la huella ecológica que deja actualmente la humanidad afirman que el planeta gasta 30% más de lo que la tierra puede regenerar en un año, arrastrando un déficit suicida3.
 
El equilibrio se ha roto. Nunca antes hemos enfrentado un problema de tal magnitud que evidencie tan claramente los más profundos problemas y contradicciones de nuestra civilización. Detrás del calentamiento global se esconde impune un sistema de acumulación irracional movido por el afán de lucro de empresas y transnacionales, y de visiones que aplicaron a ultranza una concepción de desarrollo y bienestar devastadora para el planeta, socavando las bases mismas de la vida y del futuro. (sobreexplotación, extractivismo, comodidad y despilfarro)
 
Es cierto que todos los países del mundo contribuyen a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), pero los grados de responsabilidad son diferenciados; no todos los generan en la misma proporción y está claro que son los países desarrollados e industrializados son los principales responsables del calentamiento global. Estamos hablando de las acumulaciones históricas de GEI que se han producido desde principios de la era industrial y que en las últimas 4 décadas, coincidiendo con la vigencia globalizada del Consenso de Washington se han incrementado exponencialmente. En la actualidad el 80% de las emisiones globales son producidas por las industrias, la energía y el consumo desmedido de los países más ricos y más desarrollados que reúnen el 20% de la población mundial. América Latina es responsable apenas del 10.3% de las emisiones globales. Esta diferencia en las emisiones entre países desarrollados y países en desarrollo no han sido controladas ni antes ni ahora, a pesar de haberse alertado sobre este peligro hace más de 15 años y de haberse firmado el Protocolo de Kyoto destinado a este fin. De los 191 países que han firmado este Protocolo, uno de los más poderosos y contaminadores (20.2%)se ha negado sistemáticamente a ratificarlo como es el caso de Estados Unidos4, mientras que en las negociaciones de la COP 15 los países desarrollados no realizan compromisos verdaderos para reducir sus emisiones e incluso pretenden escapar del cumplimiento que les exige el Protocolo de Kyoto archivándolo y buscando un acuerdo frágil y poco significativo.
 
El Cambio Climático que vivimos no es cualquier crisis más, es una alerta global sobre la ruta de autodestrucción que eligieron los poderosos, de las inequitativas posibilidades que quedan en el mundo para sobrevivir –los pueblos indígenas, los grupos sociales más pobres, las mujeres, los viejos y los niños son los más afectados en el mundo de hoy -.
 
Pero también es un desafío para, en medio del shock y las voces apocalípticas que pretenden salidas de urgencia antes que soluciones verdaderas, se busquen caminos de solidaridad, honor, justicia y equidad.
 
Por eso, la crisis climática al mismo tiempo es una crisis que pone en primer plano la ética de relación con la naturaleza y el gran amor a la vida que tienen los pueblos y las comunidades locales en todo el mundo, los pueblos indígenas, las mujeres, las sociedades agrícolas; de su capacidad de adaptarse y sobrevivir, de desarrollar los principios de la solidaridad en la vida cotidiana, de enfrentar la adversidad apelando a su voluntad, a sus conocimientos tradicionales, a los saberes locales y a los que proporciona la vida cotidiana.   También es una oportunidad para dar una mirada a todas las visiones y concepciones desarrolladas por diversas culturas en el mundo sobre la necesidad de una armonía con la naturaleza y sobre el cuidado que debemos al planeta.
 
Hay millones de personas en el mundo, cientos de sociedades y culturas que gracias a sus conocimientos acumulados enfrentan los cambios globales, logran encontrar soluciones parciales y desarrollan propuestas dignas de ser tomadas en cuenta, pues nos enseñan que debemos enfrentar el problema desde sus orígenes y con la creatividad y la voluntad necesaria para revisar y cambiar los paradigmas de vida dominantes que nos dicen que el desarrollo es infinito:   desarrollo=destrucción y extracción, bienestar=comodidad a costa del otro, éxito=poder y discriminación, poder = menosprecio y humillación.
 
Albert Einstein decía: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. Los principios que hasta ahora han regido para el desarrollo y la sobrevivencia han resultado ser calamitosos, pues no solamente están concentrados en un beneficio unilateral sino que generan destrucción en el medio ambiente y vulneran derechos humanos. Sólo benefician a los más poderosos en el mundo, siendo el origen de las mas profundas inequidades e injusticias.
 
La necesidad de cambiar los paradigmas que sostienen nuestra civilización es apremiante, y ello implica voluntad política pero sobre todo valor para deconstruir y recuperar lo que es capaz de cuidar la humanidad y la naturaleza de una manera no solamente sostenible sino equilibrada.

El desafío de salir de la lógica mercantil

 El mundo actual lo mercantiliza todo, el agua, la tierra, la vida, el conocimiento, el aire. Ese es el paradigma dominante, todo se vende, todo genera ganancias, mientras que el desarrollo y el crecimiento se mide con indicadores que señalan al mismo tiempo la destrucción del planeta y de la humanidad.
 
Por eso es que las soluciones que se han buscado hasta ahora para resolver un problema de la magnitud que describen los científicos no salen de los límites impuestos por la lógica dominante del mercado, el poder de las transnacionales y el consumo desmedido de los recursos naturales. Por ejemplo, uno de los mecanismos contemplados en el Protocolo de Kyoto y en las negociaciones hacia Copenhagen es el Mercado de Bonos de Carbono. Para algunos, este es el camino para enfrentar el cambio climático, para muchos, esta solución sólo permite a las empresas transnacionales y los países del Norte comprar el derecho a seguir contaminando a expensas de los pueblos y países que, aunque históricamente empobrecidos, conservan su naturaleza y aportan al oxígeno en el mundo.
 
Bajo la evidencia de que los países del Sur que tienen selvas y bosques ayudan al oxígeno en el planeta se promueve un mercado de bonos de carbono que puede ser es muy peligroso, pues en lugar de ir transformando la matriz productiva y de consumo hacia modelos más sostenibles -que es lo necesario históricamente-, se mantienen las raíces del problema. En lugar de contribuir a reducir las emisiones se fortalece un sistema que hace prevalecer la lógica del lucro y no influye realmente en un control de las causas.
 
Otro ejemplo son los agrocombustibles, que aparentemente al ser combustibles en base a productos y vegetales y no fósiles, darían la idea de que se contamina menos. Sin embargo, los agrocombustibles son en primer lugar un gran negocio de las empresas de automotores y de semillas y farmacéuticas, y son un negocio de los terratenientes; utilizan grandes cantidades de caña de azúcar o maíz, utilizan grandes cantidades de terrenos, constituyéndose en una presión para la deforestación y la ampliación de la frontera agrícola afectando a la seguridad alimentaria en todo el mundo (caso ya denunciado por la FAO, por varias ONGs especializadas y por las organizaciones de la Vía Campesina); El Grupo ETC dice que el incremento en el precio de los alimentos experimentado entre 2002 y 2008, se debe básicamente a la producción de agrocombustibles. Su producción en varios países usa trabajo mal pagado y en muy precarias condiciones ocasionando incluso enfermedades graves por malas condiciones laborales. Pero además varias fuentes afirman que estos combustibles “verdes” igual contribuyen a la emisión de gases no sólo por el uso de combustible fósil para su producción sino porque es una presión terrible para la deforestación; el 20% de las emisiones totales en el mundo provienen de la deforestación y la quema de bosques y selvas que en parte los agroindustriales promueven para tener más tierras productivas, con consecuencias de enorme devastación ambiental.
 
Así, aunque estas negociaciones están basadas en los acuerdos de medioambiente multilaterales y se desarrollan en el marco de las Naciones Unidas, han abierto las puertas a una gama de posturas y propuestas que en sus consecuencias afectan los avances en los derechos humanos y ambientales hasta ahora desarrollados como vemos en el caso del mercado de carbono o los agrocombustibles. También se vuelven a plantear soluciones que apuntan a desarrollar con mayor énfasis tecnologías transgénicas para adaptarse a los cambios por las inundaciones y sequías. En otro plano, algunas voces incluso han planteado la relación entre el control de la natalidad para las mujeres y el cambio climático, afirmando que si pudieran evitarse los embarazos no deseados en el mundo –que según estos informes ascienden a 200 millones por año- habría menos presión poblacional sobre el medio ambiente.
 
Como se ve en este debate con mucha facilidad se pierde el norte y se distorsiona el origen de la crisis buscando respuestas inverosímiles.

La necesidad de reestablecer la armonía con la Madre Tierra

 En Bolivia, las luchas sociales por el agua y por el medio ambiente ha dejado como herencia una visión social colectiva estrechamente ligada a la vida y a la recuperación del respeto a la Madre Tierra, la Pachamama. Esta visión se refleja en la nueva Constitución que considera el Agua como un derecho humano y un Derecho para la Vida y que incorpora el concepto del “suma qamaña” y “ñandereko” ; el “vivir bien” y en “armonía” con la Naturaleza. En contraposición a la idea dominante de que el “desarrollo” es infinito, el concepto del “buen vivir” pretende enfatizar que no es posible desarrollar y vivir bien a costa de otros, que no es posible crecer para siempre, que desarrollo no se puede medir con indicadores de desigualdad e inequidad y que debemos buscar una sostenibilidad basada en el respeto y la equidad entre los seres humanos y el agradecimiento y la reciprocidad con la Naturaleza.
 
La crisis global ha puesto en vigencia esta visión y la urgente necesidad de buscar una gobernabilidad/institucionalidad con reglas que ayuden a un verdadero cuidado de la vida y de la naturaleza. Es un desafío para Bolivia que lo tiene en su constitución y para todos los países del mundo que deben repensar el desarrollo, el crecimiento y los derechos humanos y ambientales. La declaratoria en las NNUU del Día de la Madre Tierra abre, por primera vez en este marco, la posibilidad de pensar la interrelación entre los seres humanos y la naturaleza y promover un debate hacia la construcción de una Declaración sobre el cuidado de la Madre Tierra.
 
Los debates y negociaciones alrededor del cambio climático no pueden olvidar ni dejar de lado los avances de la humanidad en la construcción de un sistema de derechos humanos y de cuidado del medio ambiente, ni mucho menos las luchas que los pueblos están librando para dotar a la sociedad de algo de humanidad para enfrentar los conflictos. Eso no es una cosa solamente de cuotas de emisión y dinero para mitigación y adaptación, el desafío es mucho más grande y conlleva repensar el modelo y los paradigmas sobre los que hemos asentado nuestra vida, la cultura y el desarrollo.
 
Construir un sistema que promueva el respeto a la naturaleza y sancione los crímenes ambientales dejando claros los derechos de la Madre Tierra es un desafío de toda la humanidad pues el mundo ha avanzado creando sistemas nacionales, regionales y multilaterales que buscan asegurar los derechos humanos, pero poco se ha avanzado en sistemas integrales y vinculantes que aseguren los derechos de la naturaleza para de esa manera asegurar la sobrevivencia de las especies entre ellas los humanos. Esa es la adaptación” que nosotros demandamos, esta crisis obliga a las élites del mundo a “adaptarse” a la idea de que hay que cambiar que no podemos continuar construyendo un modelo extractivista y mercantil.
 
El Presidente Morales de Bolivia ha propuesto algunos principios para iniciar el debate sobre el cuidado de la naturaleza y ha llamado globalmente a construir una declaración de protección de la naturaleza que debería tener un carácter multilateral y avanzar hacia un sistema vinculante.5
 
El desafío de la agenda social está en construir y fortalecer estos, y otros principios, apoyándose en la experiencia de los pueblos y las comunidades que aún no lo han perdido todo y que, tras décadas y siglos, han mantenido sistemas de cuidado y armonía entre seres humanos y la Madre Tierra.

La Deuda Climática y la propuesta de Bolivia en la COP 15

 Los “recursos” del planeta fueron aprovechados de una manera irracional por unos cuantos países y empresas poderosos. La mayor acumulación de gases de efecto invernadero se da a partir de la revolución industrial y en particular durante los últimos 40 años –que coinciden con el auge neoliberal impulsado por el Consenso de Washington-; el espacio atmosférico del planeta ha sido usado de manera desmesurada por algunos países, así como los recursos de la biósfera que son devorados por las empresas y los países desarrollados. Eso, ha dejado una deuda con los países del sur innegable, pues sus necesidades de desarrollo y de uso del espacio atmosférico se ven limitadas por la grave crisis ocasionada6.
 
Un reporte sobre las emisiones acumuladas de los países y regiones del World Resources Institute del 2008 dice que entre EEUU y la UE desde 1850 al año 2000 han acumulado más del 50% de las emisiones globales, 30% y 27% respectivamente.
 
Las necesidades objetivas de desarrollo de los países del sur se encuentran en desventaja si los comparamos con los recursos para el desarrollo que usaron y usan los países desarrollados; pero los países en desarrollo deben asegurar el acceso al derecho a la energía, a la alimentación, al transporte a toda la población de manera equitativa y democrática.
 
La equidad indispensable para abordar la problemática se encuentra en el concepto de Justicia Climática que los pueblos reclaman, pues permite abordar la discusión sobre el calentamiento global y los compromisos a tomarse desde una perspectiva de la equidad. El derecho de todos los pueblos y todos los seres del mundo de disfrutar y beneficiarse de un clima equilibrado y por lo tanto, en su relación, de aquellos bienes de la naturaleza necesarios para la sobrevivencia humana como el acceso al agua, a la tierra, a la alimentación, a la energía, el derecho a un territorio en tanto dependan y se interrelacionen con el clima.
 
La Justicia Climática incluye el derecho democrático de los pueblos a definir su propio futuro sin tener que verse afectados por los déficits ambientales y climáticos provocados por otros. Es decir que todos los pueblos tienen derecho a determinar su propio futuro, sus metas de desarrollo, su modelo de desarrollo y la posibilidad de aprovechar de los bienes de la naturaleza de manera equitativa, con las mismas posibilidades que otros para disfrutar de su derecho a la vida. Pero también esta el derecho de los seres vivos a la vida y del planeta Tierra.
 
Bolivia, en su posición como Estado en las negociaciones, ha planteado una propuesta que postula como eje el tema de la Deuda Climática exigiendo un trato equitativo y responsable de los países en desarrollo. En esta propuesta se exige reconocer la deuda histórica de los países desarrollados con el mundo y en particular con los países en desarrollo por haber consumido de manera excesiva el espacio atmosférico y haber limitado, ahora, las posibilidades que tienen los otros países para un desarrollo que posibilite un bienestar.
 
En las negociaciones hacia COP15, es urgente efectivizar todos aquellos compromisos y mecanismos que hagan que los países más ricos y desarrollados (que se enriquecieron aprovechando del espacio atmosférico contaminándolo) honren una deuda para apoyar los costos para la mitigación y la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo, con recursos financieros suficientes que no conduzcan a más condicionalidades, que tengan mecanismos democráticos y transparentes y que permitan enfrentar los desafíos de mitigación y adaptación con una transferencia de tecnología adecuada a esta emergencia. Pero también honrar una deuda es entender que los países en desarrollo no pueden detener su crecimiento sin tomar en cuenta que existe una deuda climática y la necesidad de abordarla con equidad. Esta agenda está planteada en el debate y las negociaciones del Plan de Acción de Bali que incluye el seguimiento del Protocolo de Kyoto referido al control de las emisiones y la Convención Marco de las NNUU sobre Cambio Climático.
 
Pero el cambio climático no puede limitarse a una discusión sobre cuotas de emisión de gases o derivar en falsas soluciones como los mercados de carbono que no resuelven el problema de fondo, más al contrario: lo empeoran. Al ser una crisis civilizatoria ligada íntimamente a la sobrevivencia del planeta, de las comunidades humanas y de las diferentes especies que lo habitan, requiere tomar medidas y acciones urgentes orientadas a cambiar radicalmente las profundas causas de la crisis, empezando por recuperar y desarrollar formas de vida mas sostenibles y justas, por saldar la deuda histórica que tienen los países desarrollados con el sur y cambiar las bases mismas del paradigma contemporáneo, su matriz de producción y de consumo, sus mecanismos financieros y reglas de comercio destructivas.
 
Por ejemplo, los financiamientos para la mitigación y adaptación no pueden acabar siendo utilizados para comprar derechos de patentes de las tecnologías que sirven para mitigación o adaptación. De igual manera, los mecanismos de protección a las inversiones privadas deberán modificarse para evitar que las empresas sigan demandando por cualquier motivo a los países y quitarles sus recursos públicos tan necesarios ahora para enfrentar el cambio climático.
 
Esta es una Deuda que reclama un cambio de sistema para evitar seguir en un camino que sólo conduce a la destrucción. Por ello es que los movimientos sociales y las redes de activistas están ahora empeñadas en la construcción de un Tribunal de Justicia Climática7, como una respuesta a la falta demecanismos vinculantes y de control de los compromisos asumidos. El presidente Morales lo ha planteado como una necesidad urgente en el marco de las Naciones Unidas.

¿Un tema de especialistas o un asunto de todos?

 El tema del cambio climático y el calentamiento global es complejo y muy nuevo para todos, para las organizaciones sociales, para las instituciones progresistas y para el conjunto de la población. Muchos de sus términos incluso generan resistencia y cuestionamiento. La gente al principio rechazaba y decía “¿Mitigación? ¿Adaptación? Pero nosotros a qué tenemos que adaptarnos? Cómo podemos hablar de “adaptarnos” a semejante injusticia?
 
Incluso algunos plantean que el término adaptación es equivocado, pues cuando se enfrenta un peligro que amenaza la propia vida con la inminencia que estamos observando, ya no se debe hablar de “adaptación” sino de “sobrevivencia” (como lo sugirió Ricardo Navarro durante la Primera Preaudiencia del Tribunal de Justicia Climática en Cochabamba, Octubre 2009).
 
Pero aunque complejo en su comprensión, el cambio climático es la más trágica consecuencia del sistema neoliberal, sus reglas financieras y de comercio y afecta las bases de la vida cotidiana de la gente, sus medios de vida, el acceso a elementales recursos de alimentación, vivienda, habitabilidad, es decir los más elementales derechos humanos para sobrevivir. Por eso este tema nos involucra a todos. No es un tema de técnicos, científicos o especialistas solamente, es un tema común que emerge de la problemática cotidiana de cada persona y cada comunidad.
 
Aunque puedan haber diferentes visiones sobre como abordar la crisis climática, existe una coincidencia muy generalizada de que existe una deuda climática. El concepto de justicia climática entonces, es una construcción desde abajo, desde los movimientos sociales, desde la gente de a pie, que recogiendo las experiencias y las luchas que señalan la enorme deuda que tienen los países desarrollados con nuestros pueblos y la enorme necesidad de construir un ideal común para una visión holística de la naturaleza y el ser humano.

Un enfoque integral para cambiar el mundo

 Finalmente, debemos también tomar conciencia de que el cambio climático da la oportunidad de encarar constructivamente una crisis global y desarrollar una visión integral para abordar esta crisis civilizatoria que incorpora la problemática climática, financiera, alimentaria, de las migraciones, comercio, racismo, capitalismo, colonialismos, en fin. Es una crisis que reclama una mirada integral y multifactorial. Por eso, la problemática del cambio climático incorpora muchas agendas juntas: reglas de comercio, sistemas financieros, matrices productivas, formas de gestión de la naturaleza y el agua, formas de consumo, cultura de la vida cotidiana, el concepto del buen vivir.
 
Refleja lo que está pasando a nivel global y quienes hemos trabajado por muchos años en temas de derechos humanos, justicia económica, derechos del agua, el comercio y cultura nos permite decir con toda seguridad que un enfoque integral deberá abordar desde las reglas de comercio que están detrás del fenómeno del calentamiento global, hasta las formas de vida y la cultura que subyace a nuestra práctica cotidiana.

Por ejemplo, si no se analiza y cambian las reglas y acuerdos de propiedad intelectual sobre los conocimientos y la tecnología se estará perjudicando a muchos países en desarrollo que van a necesitar de éstos en situaciones de emergencia o simplemente para buscar un desarrollo que se adapte a los cambios climáticos y sus consecuencias. De igual manera las estructuras financieras que hasta ahora han sido predominantes no pueden mantenerse como hasta ahora. Hay que evitar que sea otra vez el Banco Mundial o el FMI mediante mecanismos financieros con condicionalidades los que tomen en sus manos el tema de los recursos para mitigar y adaptarse al cambio climático, los hechos han demostrado que esta experiencia ha sido muy conflictiva y ha endeudado a los países en desarrollo profundizando la pobreza y el conflicto social. Finalmente, las reglas de acceso a mercados que obligan a las exportaciones incorporar insumos de países capitalistas desarrollados y economías emergentes, suelen crear todo un sistema y un círculo vicioso en el que el simple transporte de mercancías y valores adicionales a las mismas contribuyen a una mayor contaminación y gasto de energía, con una consecuente amenaza para la salud y la seguridad de la población[3].
 
Pero sobre todo debemos descolonizar la mente y los deseos, cambiar las mentalidades, no derrochar, ni contaminar, no consumir lo innecesario.
 
Ojalá que el tocar estos límites suicidas, posibiliten al menos una reflexión/acción sobre la cultura profunda de las sociedades de consumo, los patrones de éxito y poder, sobre las subjetividades que están en cuestión y sobre todo sirvan para asumir el desafío de empezar a actuar de una manera integral, articulando discurso y práctica, ideales y pensamiento.
 
Por Elizabeth Peredo, nació en La Paz, es psicóloga social y forma parte de la Fundación Solón en Bolivia.

[1]APU en la cultura andina y en el idioma quechua significa “señor, espíritu tutelar de la montaña y espíritu protector de una región, habitada por seres humanos o no”; se dice que los espíritus protectores moran en las cúspides con los ancestros, por eso muchas veces un cerro es una divinidad, un dios sagrado que habita la montaña como por ejemplo el TUNUPA. En el glosario andino AYLLU APU es “el espíritu tutelar de una montaña que protege una pequeña aldea o comunidad”. Se dice que “Los cerros respiran el agua del cielo y la exhalan a la tierra”, resaltando su vinculación con el ciclo del agua.
[2] En la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural adoptada por la UNESCO el 2 de Noviembre de 2001 se afirma que la cultura es “un conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizana una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las atres y la letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.
3 Los informes del WWF, reportan que la huella ecológica que deja a su paso la humanidad ha sobrepasado la capacidad de la biosfera para reponerse en un 30% anual. Este informe reporta que la primera vez que la huella de la humanidad excedió la biocapacidad del planeta fue en1980.Su informe contiene datos detallados por países y por regiones en los que se aprecia la diferencia entre los países desarrollados y los países en desarrollo.
4http://unfccc.int/files/kyoto_protocol/status_of_ratification/application/pdf/kp_ratification_chad_20091106.pdf
5Cuando se habla de construir un sistema de respeto a la Madre Tierra, el gobierno boliviano ha propuesto considerar el derecho a la vida, el derecho a la posibilidad de regenerar su biocapacidad, el derecho a un ambiente limpio sin contaminación, el derecho a la armonía y el equilibrio entre seres humanos y naturaleza.
6 La Carta del Presidente Morales “Salvemos al Planeta del Capitalismo”, de Noviembre de 2008, desarrolla una serie de argumentos y propuestas que son la base de la posición boliviana en las negociaciones.
7Los objetivos de este Tribunal en construcción son: Visibilizar las causas del cambio climático y juzgar a los principales estados y empresas responsables del calentamiento global por sus efectos sobre los derechos humanos, los derechos de los pueblos y los derechos de la naturaleza, en ese marco denunciar los impactos de medidas de mitigación y adaptación como los agrocombustibles, grandes hidroeléctricas, mercados de carbono y otras falsas soluciones que violan estos derechos.
 
·     Fortalecer la capacidad de vigilancia y la lucha de los pueblos por la justicia climática
·     Elevar la sensibilización en el mundo con relación a la justicia climática
·     Incidir en la adopción de adecuadas políticas, estrategias y acciones ambientales para prevenir y mitigar los efectos del cambio climático y contrarrestar las falsas soluciones.
·     Promover la judicialización y tipificación internacional de los crímenes ambientales.
·     Desarrollar antecedentes y contribuir desde la sociedad civil a la construcción de un sistema internacional vinculante para sancionar los crímenes ambientales y el incumplimiento de los acuerdos para evitar el calentamiento global.
·         Contribuir desde la experiencia del Tribunal y del concepto de deuda ecológica y justicia climática a la formulación de los derechos de la Madre Tierra.
[3] Hace un par de años, EEUU (USDA) aprobó una directriz commercial que permite que China “exporte” a Estados Unidos pollos que fueron criados y sacrificados en USA, trasladados a china y luego procesados en China para volver a entrar al mercado estadounidense; -una directriz que según el WP, pasó rápidamente por múltiples niveles de revisión y fue aprobada en abril de 2007 poco antes que el presidente chino Hu Jintao visitara Washington.http://mqh.blogia.com/2007/062205-importaciones-chinas-contaminadas.php

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