La líder hongkonesa retirará el proyecto de ley de extradición, según la prensa local
  • - Fuentes citadas por el diario South China Morning Post aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales para una reunión en su residencia oficial tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto de extradición
  • - La política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central"
  • - Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos

 

 La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anunciará este jueves la retirada del polémico proyecto de extradición que ha suscitado las multitudinarias protestas registradas en la ciudad desde hace tres meses, según varios medios de la ciudad.

Fuentes citadas por el diario South China Morning Post y por el portal de noticias HK01 aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales a las 16:00 hora local (10 horas en España) para una reunión en su residencia oficial, tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto.

Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos; una de las cinco demandas del movimiento es precisamente la retirada efectiva y definitiva de esa reforma legal.

De producirse finalmente, esto significaría que tras trece semanas de protestas las autoridades locales accederían a cumplir con una de las cinco exigencias, en un gesto para "calmar el ambiente", según una de las citadas fuentes.

El resto de peticiones son el establecimiento de una comisión independiente que investigue la supuesta brutalidad policial, la retirada de cargos contra los detenidos por las protestas, la retirada del calificativo de "revuelta" sobre las manifestaciones y la aplicación del sufragio universal para la elección del jefe del Ejecutivo local.

Lam goza, según las últimas encuestas, de la popularidad más baja jamás registrada por un líder del Gobierno local desde que Hong Kong regresó a manos chinas tras siglo y medio de dominación colonial británica.

No obstante, y pese a que los manifestantes han exigido una y otra vez su dimisión, la política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central (el Ejecutivo de Pekín). Nunca me he planteado dimitir. La elección de no dimitir es mía propia".

Así, Lam respondía a unas grabaciones obtenidas por la agencia de noticias Reuters durante una reunión con empresarios locales en las que se le escucha decir: "Si tuviera elección, lo primero (que haría) sería dimitir, después de haberme disculpado convenientemente".

En sus últimas intervenciones, los portavoces del Ejecutivo chino han reiterado su apoyo a Lam, a su Gobierno y a la Policía de Hong Kong para que resuelvan la situación.

Las manifestaciones comenzaron el pasado mes de marzo como oposición a una polémica propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas, podría haber permitido a Pekín acceder a "fugitivos" refugiados en territorio hongkonés.

Éstas han movilizado desde junio a cientos de miles de personas y han dejado enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y la policía, a la que se ha acusado de abusar de su poder a la hora de disuadir las protestas.

Aunque a principios de julio las autoridades hongkonesas declararon "muerta" esa propuesta de ley, los manifestantes exigen que se retire oficialmente y han ampliado sus demandas con el objetivo de mejorar los mecanismos democráticos de la ciudad y, en definitiva, oponerse al autoritarismo chino.

EFE

04/09/2019 - 09:52h

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 Estudiantes con uniforme, durante las protestas en Hong Kong este lunes. AP

Universitarios y estudiantes de secundaria lanzan una huelga de dos semanas con multitudinarios mítines

Cadenas humanas. Carteles y pegatinas con el lema “Ánimo, Hong Kong”. Algún ojo tapado. Muchas máscaras de gas, convertidas ya en parte del equipo habitual de los jóvenes manifestantes antigobierno en Hong Kong. Con varios mítines a los que han asistido decenas de miles de personas, los estudiantes universitarios y de secundaria del territorio autónomo chino han dado este lunes el pistoletazo de salida, el día de vuelta a las clases, a dos semanas de huelga para reclamar democracia y denunciar a su Gobierno y su policía autónoma. Ellos, algunos tan jóvenes como de solo 12 años, han estado en todos los actos de protesta a lo largo de todo el verano. Y aseguran que, haya clases o no, no van a cejar en sus intentos de ser escuchados.

En el centro financiero de Hong Kong, hasta 4.000 jóvenes, según los organizadores, asisten a la concentración convocada por las asociaciones de estudiantes de enseñanza media. Muchos han observado la huelga y se han saltado las clases. Otros han venido en cuanto ha terminado el medio día. Algunos con el permiso de sus padres, otros a escondidas. Casi todos con la cara tapada con mascarillas o máscaras de gas. Las camisetas negras se mezclaban con los uniformes escolares; en la mayoría de los casos, una pegatina con lemas de protesta tapaban en las camisas los emblemas del colegio correspondiente.

“Si los estudiantes de Hogwarts puede derrotar a los Mortífagos, los estudiantes de Hong Kong derrotarán a la Policía hongkonesa”. Kipper, de 18 años, enmascarado y con casco —el equipo ya habitual de los manifestantes, al que ha añadido una capa negra para reforzar su referencia a la saga de Harry Potter— quiere transmitir ánimo con su cartel casero. “Es una manera de expresar apoyo a los estudiantes con un poco de humor”, sonríe.

El humor era necesario tras la crispación de los últimos días. A las detenciones de nueve políticos de oposición y prominentes activistas el viernes, el sábado se sumaron graves enfrentamientos entre manifestantes y policía, que se saldaron con cerca de 70 detenidos. En tres meses, los arrestados ya suman casi un millar, el más joven con solo doce años. Una polémica intervención violenta de los agentes en una estación de metro esa noche ha intensificado el debate sobre el comportamiento policial y el divorcio entre el cuerpo y una buena parte de la población, que les increpa en cada salida. Gobierno y policía, por su parte, denuncian actos de vandalismo de los participantes en las protestas. El domingo, tras intentar rodear el aeropuerto, grupos de jóvenes radicales causaron daños en varias estaciones de metro.

“Hace falta una enorme dosis de valentía para que los estudiantes hayan venido hoy”, aseguraba Isaac Cheng, vicepresidente del partido Demosisto, uno de los organizadores del mitin. “Muchos han acudido debido a la violencia sin precedentes de la Policía el fin de semana, cuando agentes atacaron a golpes a pasajeros” del metro”, sostenía.

Aunque el ambiente es festivo —los lemas de los últimos tres meses se corean una y otra vez, “¡ánimo, hongkoneses!” “¡Proteged Hong Kong!”, entre aplausos— algunos de los participantes reconocen que no se presenta una salida clara y no ven cómo pueden acabar las protestas. “¿Esperanza? Ninguna. No creo que el Gobierno (autónomo) nos haga caso. Y Pekín, mucho menos. Quiere recortar nuestras libertades, nuestro sistema de vida, y cuanto antes, mejor”, opina Chiu, una joven de 17 años que confecciona pequeños lazos blancos, el color del luto, para repartir entre sus compañeros. “Pero aunque no haya esperanza, es mejor actuar e intentarlo que no hacer nada”.

En el caso de esta generación, el sentimiento de identidad hongkonesa está profundamente arraigado. Solo un 10% de los jóvenes hongkoneses se declara “orgulloso” de ser chino, según una encuesta de la Universidad de Hong Kong en junio pasado. “Mientras más jóvenes son los consultados, menos probable es que se sientan orgullosos de ser un ciudadano chino, y más negativos son sus puntos de vista sobre las políticas del Gobierno central hacia Hong Kong”, escribían los autores del sondeo.

Algunos de los jovencísimos participantes reconocen que hasta este verano apenas se habían interesado por la política. Otros aseguran que ya habían empezado a desarrollar una conciencia activista hace cinco años, cuando los estudiantes universitarios lanzaron las protestas prodemocracia conocidas como el Movimiento de los Paraguas. “Entonces ya nos hubiera gustado participar para reclamar reformas”, asegura Ho, una adolescente de 16 años que se cubre el rostro con una mascarilla quirúrgica. “Pero éramos demasiado jóvenes. Esta vez, no queríamos dejar pasar la oportunidad de contribuir y hacernos oír. Si la perdemos, tal y como se presentan las cosas, probablemente no haya otra en el futuro”.

Su amiga Lila, tan enmascarada o más que ella, está de acuerdo. “No nos pueden silenciar. Sabemos que nos pueden arrestar, pero no nos van a callar. No vamos a rendirnos. Seguiremos protestando, aunque nos detengan”, asegura, entre gestos de asentimiento de sus compañeras. “Es nuestra obligación —interviene Ho de nuevo—. No nos podemos callar. El Gobierno (autónomo) no nos escucha, pero tenemos que dejar claro que los hongkoneses queremos que se oiga nuestra voz”.

Los estudiantes sostienen que mantendrán su huelga hasta el día 13, y amenazan con medidas más duras si para entonces el Gobierno sigue sin ofrecer respuesta. Una posición que al otro lado de la bahía, en el campus de la Universidad China de Hong Kong, reiteraban los cerca de 30.000 universitarios que participaban en un mitin similar.

Las protestas reclaman la retirada del proyecto de ley de extradición, ahora suspendido, que permitiría la extradición de sospechosos a países con los que Hong Kong no tiene un acuerdo, incluida China; la dimisión de la jefa del Gobierno autónomo, Carrie Lam; una investigación independiente sobre el comportamiento de la Policía; la puesta en libertad de los detenidos en las protestas, y la reapertura de un proceso de reformas democráticas.

Pero si los estudiantes y trabajadores insisten en mantener el pulso al Gobierno, el ejecutivo también sostiene su órdago. Este lunes, el secretario de Seguridad, John Lee, elevaba la retórica oficial y por primera vez hacía referencia al “terrorismo”, una descripción a la que hasta ahora solo había recurrido Pekín: “el nivel de violencia, peligro y destrucción ha alcanzado niveles muy graves”, sostenía. “Los radicales han aumentado sus actos violentos e ilegales, mostrando elementos de terrorismo”.

En la noche, la calma del día volvía a romperse. En el popular barrio de Mong Kok, la Policía lanzaba varias rondas de gas lacrimógeno para disolver protestas.

Por Macarena Vidal Liy

Hong Kong 2 SEP 2019 - 14:50 COT

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El socialismo del siglo XXI es similar al del XX

Si sólo fuera Venezuela. Pero nuestra historia de crímenes es demasiado larga como para seguirla ignorando. Roque Dalton y la comandante Ana María, miembros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, son apenas dos perlas en un collar interminable. ¿En qué cuenta colocamos los crímenes de Sendero Luminoso, los miles de asesinados en nombre de la revolución y del “presidente Gonzalo”? ¿Y los muertos por Daniel Ortega? ¿Quién los asume? ¿Quién da la cara por tantas y tantos asesinados en nombre de un proyecto emancipatorio que no es tal?

Cuando no se puede culpar al imperialismo, como en los casos mencionados, la opción es mirar para otro lado. O mentar “errores”, para desviar la atención. Como todos los cometemos, ¿quién podría culpar entonces a los perpetradores? Lo grave es la doble moral, la ética de usar y tirar, para evitar no sólo la condena verbal, sino para no entrarle de veras a nuestro Gulag*, a los crímenes que cometemos en nombre de nuestro proyecto político que, bien mirado, es apenas un proyecto de poder.

El Foro de San Pablo tiene una larga trayectoria. Fue fundado en 1990 a instancias del Partido de los Trabajadores de Brasil, para enfrentar las consecuencias de la caída del socialismo real y las consecuencias del neoliberalismo en América Latina. Su importancia radica en que funciona como una suerte de centro de pensamiento para las izquierdas del continente y coordina a la casi totalidad de estas fuerzas.

Sin embargo, desde su creación ha sido incapaz de explicar las causas por las cuales colapsaron los socialismos soviéticos y los porqués de que China se haya colocado a la cabeza del neoliberalismo global. La impresión que se recoge es que los problemas del socialismo son, básicamente, los países imperialistas que ponen palos en la rueda de un sistema exitoso que avanzaría imparable si no fuera por las dificultades externas.

Lo demás serían errores entendibles. En una extensa entrevista de Tomás Borge a Fidel Castro en 1992, centrada en la figura de Stalin, reconoce: “Creo que Stalin cometió errores muy grandes, pero también tuvo aciertos grandes”. Entre los errores destaca “enorme abuso de poder”, pero no dice a qué se refiere y se niega a echar sobre sus hombros los millones de muertos por el régimen. Luego menciona dos tipos de errores: la política agraria y la militar.

Llama la atención que no mencione crímenes como los cometidos contra la vieja guardia bolchevique, Kamenev, Zinoviev, Trotski, Bujarin, por mencionar apenas algunos de los más conocidos. No son errores. Fueron asesinatos evitables, al punto que buena parte de ellos fueron rehabilitados tiempo después. Los juicios de Moscú no se debieron ni a errores ni a la locura de Stalin. De los 1.966 delegados del XVII Congreso del Partido Comunista, celebrado en 1934, 1.108 fueron arrestados y casi todos murieron ejecutados o en prisión.

Con razón Pierre Broué, en su historia del partido bolchevique, concluye que hubo una “exterminación” de los militantes y cuadros del partido de le época de Lenin. La importancia de esta historia, que llamamos habitualmente estalinismo, es que sigue operando, que no está cerrada. La represión sirve en dos sentidos: consolida a la burocracia en el poder y le allana el camino para convertirse en una nueva clase dominante. Por eso la represión no es un hecho menor: no es un error ni es consecuencia de la “manía persecutoria” de un loco (Stalin), como dijo tiempo después Kruschev.

Quiero enfatizar que la represión tiene una utilidad política y económica, como señala Foucault. En el bienio 1936-1937 hubo en la URSS 680.000 ejecutados y 630.000 internados en campos de trabajo. Hubo además, y de esto casi no se habla, una vergonzosa colaboración entre el KGB y la Gestapo alemana, que llevó a la entrega al régimen nazi de comunistas alemanas y austríacos refugiados en la URSS.

Lo anterior me parecen consideraciones necesarias para abordar los procesos actuales, porque buena parte de lo que sucede con los partidos integrados en el Foro de San Pablo no es nuevo, sino la repetición de una historia con la que en algún momento  deberíamos zanjar. Porque la represión es un límite ético intolerable. 

El Foro de San Pablo, a mi modo de ver, omite tres cuestiones en relación con Venezuela, Nicaragua y el conjunto de la izquierda en la región.

La primera es la necesidad de asumir que el socialismo no consiste en la concentración de los medios de producción y de cambio en el Estado, como se hizo en todos los procesos revolucionarios. Concentrar poder y recursos en el Estado va a contramano de la emancipación, crea las condiciones para la emergencia de un poderosa burocracia que, poco a poco, se va transformando en una nueva clase que se coloca sobre la sociedad y la oprime para beneficio propio.

La segunda es que la represión tiene por objetivo catapultar a esa clase a la gestión de los medios de producción. Aquí es necesario actualizar los análisis y comprender que la burguesía tiene dos ramas: la tradicional, propietaria de los medios de producción, y la que los gestiona. Son dos caras de la clase dominante, pero de la clase de los gestores son muy pocos los que quieren hablar. 

Sin embargo, es lo que sucedió en la URSS y está sucediendo en China con los cuadros del Partido Comunista. Algo muy similar a lo que sucede en Venezuela y en Nicaragua, donde Ortega y su grupo han desviado los beneficios económicos procedentes de Caracas para su grupo de poder.

La tercera es el pragmatismo, las desviaciones éticas que terminan haciendo que las revoluciones sean muy parecidas a los regímenes que existían antes. Hoy muchos ex comandantes sandinistas consideran que entre Ortega y Somoza no hay gran diferencia. La corrupción rampante en las izquierdas en los gobiernos juega un papel similar a la que otrora jugaba la represión: es un modo de acumulación “originaria” de una clase emergente que hace un discurso de izquierdas pero actúa como las derechas. 

¿Cómo es posible que el Foro de San Pablo se niegue sistemáticamente a condenar la represión y corrupción de los gobiernos que lo integran? 

Por último, debemos recordar que la implosión de la URSS no fue impuesta desde fuera, sino fruto de la deserción de los trabajadores, que primero se replegaron ante la represión y luego fueron dejando de colaborar con el régimen, boicoteando a la burocracia en el poder en todos los aspectos que pudieron.

Maduro perdió el barrio 23 de Enero, un bastión del chavismo y lugar emblemático de la conciencia popular venezolana. Algo similar sucedió con Monimbó, que fue un barrio clave en la lucha contra los Somoza y ahora es un bastión de la resistencia a Ortega. Son signos que las izquierdas no quieren o no pueden ver ni, peor aún, comprender.

 

*Campos de trabajo forzoso en la Unión Soviética donde se internaba a personas opuestas al régimen.

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El socialismo del siglo XXI es similar al del XX

Si sólo fuera Venezuela. Pero nuestra historia de crímenes es demasiado larga como para seguirla ignorando. Roque Dalton y la comandante Ana María, miembros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, son apenas dos perlas en un collar interminable. ¿En qué cuenta colocamos los crímenes de Sendero Luminoso, los miles de asesinados en nombre de la revolución y del “presidente Gonzalo”? ¿Y los muertos por Daniel Ortega? ¿Quién los asume? ¿Quién da la cara por tantas y tantos asesinados en nombre de un proyecto emancipatorio que no es tal?

Cuando no se puede culpar al imperialismo, como en los casos mencionados, la opción es mirar para otro lado. O mentar “errores”, para desviar la atención. Como todos los cometemos, ¿quién podría culpar entonces a los perpetradores? Lo grave es la doble moral, la ética de usar y tirar, para evitar no sólo la condena verbal, sino para no entrarle de veras a nuestro Gulag*, a los crímenes que cometemos en nombre de nuestro proyecto político que, bien mirado, es apenas un proyecto de poder.

El Foro de San Pablo tiene una larga trayectoria. Fue fundado en 1990 a instancias del Partido de los Trabajadores de Brasil, para enfrentar las consecuencias de la caída del socialismo real y las consecuencias del neoliberalismo en América Latina. Su importancia radica en que funciona como una suerte de centro de pensamiento para las izquierdas del continente y coordina a la casi totalidad de estas fuerzas.

Sin embargo, desde su creación ha sido incapaz de explicar las causas por las cuales colapsaron los socialismos soviéticos y los porqués de que China se haya colocado a la cabeza del neoliberalismo global. La impresión que se recoge es que los problemas del socialismo son, básicamente, los países imperialistas que ponen palos en la rueda de un sistema exitoso que avanzaría imparable si no fuera por las dificultades externas.

Lo demás serían errores entendibles. En una extensa entrevista de Tomás Borge a Fidel Castro en 1992, centrada en la figura de Stalin, reconoce: “Creo que Stalin cometió errores muy grandes, pero también tuvo aciertos grandes”. Entre los errores destaca “enorme abuso de poder”, pero no dice a qué se refiere y se niega a echar sobre sus hombros los millones de muertos por el régimen. Luego menciona dos tipos de errores: la política agraria y la militar.

Llama la atención que no mencione crímenes como los cometidos contra la vieja guardia bolchevique, Kamenev, Zinoviev, Trotski, Bujarin, por mencionar apenas algunos de los más conocidos. No son errores. Fueron asesinatos evitables, al punto que buena parte de ellos fueron rehabilitados tiempo después. Los juicios de Moscú no se debieron ni a errores ni a la locura de Stalin. De los 1.966 delegados del XVII Congreso del Partido Comunista, celebrado en 1934, 1.108 fueron arrestados y casi todos murieron ejecutados o en prisión.

Con razón Pierre Broué, en su historia del partido bolchevique, concluye que hubo una “exterminación” de los militantes y cuadros del partido de le época de Lenin. La importancia de esta historia, que llamamos habitualmente estalinismo, es que sigue operando, que no está cerrada. La represión sirve en dos sentidos: consolida a la burocracia en el poder y le allana el camino para convertirse en una nueva clase dominante. Por eso la represión no es un hecho menor: no es un error ni es consecuencia de la “manía persecutoria” de un loco (Stalin), como dijo tiempo después Kruschev.

Quiero enfatizar que la represión tiene una utilidad política y económica, como señala Foucault. En el bienio 1936-1937 hubo en la URSS 680.000 ejecutados y 630.000 internados en campos de trabajo. Hubo además, y de esto casi no se habla, una vergonzosa colaboración entre el KGB y la Gestapo alemana, que llevó a la entrega al régimen nazi de comunistas alemanas y austríacos refugiados en la URSS.

Lo anterior me parecen consideraciones necesarias para abordar los procesos actuales, porque buena parte de lo que sucede con los partidos integrados en el Foro de San Pablo no es nuevo, sino la repetición de una historia con la que en algún momento  deberíamos zanjar. Porque la represión es un límite ético intolerable. 

El Foro de San Pablo, a mi modo de ver, omite tres cuestiones en relación con Venezuela, Nicaragua y el conjunto de la izquierda en la región.

La primera es la necesidad de asumir que el socialismo no consiste en la concentración de los medios de producción y de cambio en el Estado, como se hizo en todos los procesos revolucionarios. Concentrar poder y recursos en el Estado va a contramano de la emancipación, crea las condiciones para la emergencia de un poderosa burocracia que, poco a poco, se va transformando en una nueva clase que se coloca sobre la sociedad y la oprime para beneficio propio.

La segunda es que la represión tiene por objetivo catapultar a esa clase a la gestión de los medios de producción. Aquí es necesario actualizar los análisis y comprender que la burguesía tiene dos ramas: la tradicional, propietaria de los medios de producción, y la que los gestiona. Son dos caras de la clase dominante, pero de la clase de los gestores son muy pocos los que quieren hablar. 

Sin embargo, es lo que sucedió en la URSS y está sucediendo en China con los cuadros del Partido Comunista. Algo muy similar a lo que sucede en Venezuela y en Nicaragua, donde Ortega y su grupo han desviado los beneficios económicos procedentes de Caracas para su grupo de poder.

La tercera es el pragmatismo, las desviaciones éticas que terminan haciendo que las revoluciones sean muy parecidas a los regímenes que existían antes. Hoy muchos ex comandantes sandinistas consideran que entre Ortega y Somoza no hay gran diferencia. La corrupción rampante en las izquierdas en los gobiernos juega un papel similar a la que otrora jugaba la represión: es un modo de acumulación “originaria” de una clase emergente que hace un discurso de izquierdas pero actúa como las derechas. 

¿Cómo es posible que el Foro de San Pablo se niegue sistemáticamente a condenar la represión y corrupción de los gobiernos que lo integran? 

Por último, debemos recordar que la implosión de la URSS no fue impuesta desde fuera, sino fruto de la deserción de los trabajadores, que primero se replegaron ante la represión y luego fueron dejando de colaborar con el régimen, boicoteando a la burocracia en el poder en todos los aspectos que pudieron.

Maduro perdió el barrio 23 de Enero, un bastión del chavismo y lugar emblemático de la conciencia popular venezolana. Algo similar sucedió con Monimbó, que fue un barrio clave en la lucha contra los Somoza y ahora es un bastión de la resistencia a Ortega. Son signos que las izquierdas no quieren o no pueden ver ni, peor aún, comprender.

 

*Campos de trabajo forzoso en la Unión Soviética donde se internaba a personas opuestas al régimen.

Publicado enEdición Nº260
Disturbios en Hong Kong. Andrés Velazquez

En la ‘niebla de la guerra’ resulta difícil hacerse una idea clara de lo que ocurre durante un conflicto, no sólo militar, sino también político. Algo así ocurre con las protestas que suceden estos días en Hong Kong, de las que la ley de extradición “es sólo el detonante”, según Carl Zha, creador de un podcast de importancia creciente en la península.

 

El 31 de marzo comenzaron las primeras manifestaciones en Hong Kong contra la aprobación de ley de extradición, en junio comenzaron a ser multitudinarias y este mes de agosto se han convertido en acciones de bloqueo y ocupaciones. Tratándose de un país como China, las protestas han venido acompañadas de los habituales sesgos y distorsiones informativas. Para formarse una imagen más ajustada de lo que ocurre estos días en Hong Kong, hablamos con Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un podcast sobre China cuya popularidad va en aumento.
“La ley es sólo el detonante”, explica Zha a El Salto, “la causa de fondo es el profundo descontento de muchos ciudadanos de Hong Kong hacia la China continental y el gobierno chino”.

Las raíces de la protesta son “más profundas”: “El descontento de la juventud de Hong Kong no es muy diferente al experimentado por los jóvenes occidentales”, aclara. “Después de un rápido crecimiento de 1949 al año 2000, la juventud de Hong Kong se enfrenta a menos oportunidades laborales, un aumento del precio de la vivienda y un futuro económico incierto”, y, “a diferencia de la generación de sus padres y de sus abuelos”, la de hoy “se enfrenta a una perspectiva de declive económico y de sus estándares de calidad de vida”.

Un poco de historia

Para comprender la situación, conviene detenerse un momento y tener en cuenta la historia. “En 1949, cuando los comunistas ganaron la guerra civil china, muchos capitalistas huyeron a Shanghái, llevándose la capital” y “oleadas de refugiados entraron en Hong Kong, primero huyendo de la toma de poder de los comunistas en 1949, y más tarde de la gran hambruna de 1959-1963, proporcionando una ingente mano de obra barata.” Debido al bloqueo al que Occidente sometió a China durante décadas, Hong Kong se convirtió de ese modo “en la única ventana a China”. “Uno de los motivos por los que los comunistas no entraron en Hong Kong es porque necesitaban esta ventana para comerciar con el mundo exterior”, aclara Carl Zha. Esta combinación de factores, continúa, “hizo que Hong Kong despegase” y “se convirtiese en un centro mundial del comercio y las finanzas”.  

En 1978, “cuando China se embarcó en la política de aperturas y reformas, Hong Kong se benefició de su posición única como ventana al mundo, canalizando la inversión hacia la China continental”. “En aquellos tiempos”, observa Zha, “la China continental era desesperadamente pobre tras la Revolución cultural de 1966-1976” y, por ejemplo, “era habitual que un taxista de Hong Kong se permitiese tener varias amantes al otro lado de la frontera”. El boom de Hong Kong “continuó a lo largo de los ochenta y noventa”, en lo que Zha describe como “la era dorada” de la antigua colonia. “Yo crecí en China en los ochenta, Hong Kong era vista entonces como un lugar rico y mágico”, recuerda mientras cita “las películas y series de televisión” que se producían y que llegaban hasta la China continental, Taiwán o las comunidades chinas en la diáspora.

“Pero a medida que la China continental comenzó a desarrollarse económicamente y a recuperarse de décadas de turbulencias políticas y desastrosas políticas económicas, la importancia relativa de Hong Kong comenzó a declinar”, comenta. Y cita como prueba el PIB de Hong Kong, “que en 1993 era el 23% de toda China y hoy sólo representa el 2,9%”. “El mayor contraste puede verse al otro lado de la frontera, en Shenzhen, que era una pequeña aldea de pescadores en 1978, antes de que China la designase como zona especial económica, aprovechando su proximidad con Hong Kong”, dice Zha. Entonces, “Hong Kong comenzó a desplazar su producción al otro lado de la frontera para aprovechar la mano de obra increíblemente barata de China” y la antigua colonia comenzó una transición hacia “una economía orientada al sector servicios, centrada sobre todo en el sector financiero, sirviendo como centro offshore para el capital extranjero que buscaba invertir en China”. Pero más importante aún, “la propiedad inmobiliaria se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos”.

“Hay mucho suelo disponible en Hong Kong, pero el gobierno restringió artificialmente el suelo disponible para la vivienda, obteniendo buena parte de sus ingresos de la venta a promotores inmobiliarios” lo que lógicamente “incrementó el precio del suelo y de la vivienda, haciendo que Hong Kong se convirtiese en una de las ciudades más caras del mundo.” Este acuerdo “benefició a los magnates inmobiliarios y al gobierno a expensas de sus ciudadanos, que se enfrentaban a precios cada vez más imposibles de asumir”. 

Falsa nostalgia colonial

Le pregunto a Carl Zha por la chocante presencia de la bandera colonial británica en algunas de las manifestaciones. Los manifestantes, responde, “son más bien jóvenes” que “nacieron o crecieron después de la entrega a China en 1997, así que nunca experimentaron el dominio colonial de primera mano”. Llegados a este punto, advierte, conviene tener en cuenta el sistema político de Hong Kong. “Los británicos dominaron Hong Kong a través de sus gobernadores coloniales hasta que firmaron un acuerdo con China en 1984 para devolver su gobierno en 1997, entonces los británicos trataron de introducir una democracia limitada con un consejo legislativo elegido indirectamente”, explica. La consecuencia fue que “los británicos establecieron a una élite gobernante vinculada a la oligarquía local, y muchos magnates inmobiliarios se aprovecharon de su proximidad con el gobierno”.

La República Popular China “aceptó este acuerdo” por varios motivos. Para empezar, para “calmar a la élite y a la población de Hong Kong, garantizándoles que el gobierno central no interferiría en sus asuntos”, así como para “asegurar la estabilidad y prevenir la fuga de capitales”. Buscando “estabilidad y nuevas oportunidades”, la élite de Hong Kong prometió fidelidad a Beijing. “Pero el dominio oligárquico de Hong Kong no benefició a los ciudadanos” y “el precio de la vivienda seguía siendo demasiado alto”. “Después de 1997, en vez de las 20 mil viviendas anuales prometidas, solo se crearon dos mil”, destaca. Además, la región “perdió el tren a la diversificación de su economía después de que la industria se desplazase a la China continental” y Shenzhen, al otro de la frontera, “pasó de ser un centro industrial offshore a uno de los centros de alta tecnología de China” al mismo tiempo que otras ciudades, como Shanghái, también se convertían en “centros financieros”. Este éxito no pasó desapercibido en Hong Kong, pero comenzó a ser percibido de manera negativa. Muchos de los habitantes de Hong Kong culpaban a sus vecinos de la subida de los precios “e incluso los esfuerzos de la Universidad de Hong Kong por atraer estudiantes de China continental fueron vistos como un intento de privar a los locales de acceso a la institución”.  

El “descontento por la pérdida de oportunidades económicas” es “real” y debe ser tenido en cuenta, pero también que ha degenerado en un “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. “Hasta los intentos de integrar Hong Kong en las ciudades del Río de las Perlas o conectar Hong Kong con la China continental a través de un ferrocarril de alta velocidad se enfrentan a resistencias por parte de la población local”, lamenta Zha. El sentimiento dominante es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial” y “Hong Kong se convertirá en ‘otra ciudad china’”. Así, “el uso de la Union Jack puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”. De todos modos, “el partido político que busca la independencia se compone en realidad de un pequeño grupo de personas”, muy capaces, eso sí, de atraer una “desproporcionada atención de la prensa” con sus acciones, presentándose en las manifestaciones con banderas británicas o estadounidenses. “La mayoría de los manifestantes en Hong Kong no se sienten cómodos con el futuro bajo la República Popular China, pero el apoyo a la independencia sigue siendo minoritario”, precisa.

¿Qué puede decirse del independentista Partido Nacional de Hong Kong (HKNP)? “Lo fundó Andy Chan Ho-tin –recientemente detenido– tras la revolución de los paraguas de 2014”, responde Zha. Su objetivo, prosigue, “es la independencia de Hong Kong de China, lo que va contra la Ley Básica de Hong Kong.” El partido “se formó oficialmente en 2016 para participar en las elecciones al consejo legislativo, al que se les impidió entrar en el último momento.” El gobierno de Hong Kong terminó prohibiendo el partido en 2018 utilizando “irónicamente la misma ley que durante el colonialismo utilizaron los británicos para prohibir los partidos pro-chinos en nombre de la seguridad nacional”.

Si la formación de Ho-tin recibe tanta cobertura por parte de los medios occidentales es “por dos motivos”: el primero, porque a Beijing “le gusta destacar las acciones del HKNP para presentar a los manifestantes como traidores a la patria”, y el segundo, “porque a la prensa occidental le excita filmarlos agitando las banderas coloniales con la Union Jack y gritando eslóganes a favor de la independencia de Hong Kong.” En opinión de Zha, el gobierno de Hong Kong no ha gestionado bien la aprobación de la ley y, aunque ya la ha retirado, “en este momento la protesta ya nada tiene que ver con ese proyecto de ley: son gente de Hong Kong librando una lucha en la retaguardia en defensa de sus privilegios”.

Por Àngel Ferrero

2019-08-16 07:15

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 La policía rocía con gas pimienta a los manifestantes del aeropuerto de Hong Kong. En vídeo, el aeropuerto de Hong Kong, este lunes durante la protesta. REUTERS / EPV

Las protestas elevan el desafío al Gobierno chino ante el enfado de los pasajeros

Agentes de la policía han cargado ya bien entrada la noche del martes contra los manifestantes que bloqueaban por segundo día consecutivo el aeropuerto de Hong Kong. La tensión se ha disparado cuando un grupo de médicos trataba de sacar fuera del edificio a una persona herida y los agentes han comenzado a lanzar gas pimienta. En el exterior, varios vehículos policiales fueron bloqueados por los asistentes a la protesta, a lo que agentes antidisturbios respondieron con empujones. Los aviones apenas llevaban unas pocas horas aterrizando y despegando por la mañana cuando los manifestantes volvieron a entrar en el aeropuerto, uno de las más transitados del mundo. Una multitud tomó el interior del edificio e impidió el acceso a los pasajeros. A media tarde, las autoridades cerraron el tráfico aéreo de salida. 

Con este gesto, los manifestantes reafirman su decisión de plantar cara pese a la brutalidad con la que las fuerzas de seguridad se han empleado en los últimos días y a las amenazas de Pekín, que el lunes calificó las protestas de “terrorismo”. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este martes que el Ejército chino se está desplegando "en la frontera con Hong Kong", según le ha informado el servicio de inteligencia estadounidense, y ha hecho un llamamiento a la "calma". A lo largo del martes se han publicado imágenes que indican que las tropas están concentrándose en Shenzhen, la ciudad al otro lado de la frontera, a apenas 40 kilómetros por carretera del centro de Hong Kong.

Tras acceder al aeropuerto, el octavo del mundo por número de pasajeros y el primero por mercancías, los manifestantes han levantado una empalizada de carros frente a la zona de embarque, impidiendo así el acceso a los pasajeros, lo que ha ocasionado varios enfrentamientos. Muchos de los viajeros se han quejado y algunos han llegado incluso a forcejear para intentar abrirse paso. Pavol Caravaca, turista eslovaco, intentó razonar con ellos planteándoles una pertinente pregunta: “¿Acaso está bien quitarle la libertad a una persona mientras vosotros lucháis por la vuestra?”, según recogió el South China Morning Post.

“Están volviendo a la opinión pública contra ellos”, aseguraba el visitante tras ver frustrada su tentativa. Esta nueva campaña amenaza con dañar la simpatía popular de la que gozan las protestas, como ya sucedió durante la revolución de los paraguas en 2014, en la que los jóvenes acamparon durante meses en el centro de la ciudad hasta provocar el hastío de los ciudadanos.

Uno de los momentos de mayor tensión se ha vivido cuando un grupo de exaltados ha rodeado un joven de nacionalidad china, al que han acusado de ser un policía encubierto. En el interior de su mochila han encontrado dos palos de bambú, y tras rastrear su nombre en Internet han hallado indicios de que podría pertenecer al cuerpo de seguridad pública de Shenzhen. Los manifestantes han atado las manos del joven y le han retenido durante varias horas, en las que ha perdido el conocimiento en dos ocasiones, mientras decidían qué hacer con él. Más tarde han obstaculizado el acceso de los paramédicos, que al final han logrado brindarle atención pero no evacuarle.

Con este martes se cumplen cinco días consecutivos de protestas en el aeropuerto y dos de bloqueo, después de la multitudinaria sentada en la que miles de personas se concentraron para expresar su rechazo a la violencia policial en la represión de las protestas del domingo. 45 personas resultaron heridas ese día, una de ellas una chica que recibió un impacto de una pelota de goma en el rostro, a consecuencia del cual ha perdido la visión de un ojo.

A este respecto se ha expresado este martes Naciones Unidas. La organización internacional ha emitido un comunicado en el que urge al Gobierno de Hong Kong a actuar con contención y a investigar la actuación de sus fuerzas de seguridad, que este domingo se enfrentaron a las protestas “de un modo contrario a la legislación internacional”. Según ha denunciado la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en un comunicado, “las fuerzas de seguridad han disparado en múltiples ocasiones botes de gas contra los manifestantes en zonas cerradas y directamente hacia individuos concretos, lo que ha creado considerables riesgos de muerte y de heridas serias”.

Estas palabras suponen una crítica sin precedentes para el que durante muchos años fue considerado el mejor cuerpo policial de Asia, una reputación que se ha desplomado a causa de su gestión de las protestas. Imágenes compartidas en redes sociales en los últimos días muestran a los antidisturbios disparando pelotas de goma a menos de dos metros de distancia de los manifestantes y apuntando a la cabeza; así como sometiendo a los detenidos pese a no mostrar resistencia.

Por Jaime Santirso

Pekín 14 AGO 2019 - 02:04 COT

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China advierte a los manifestantes de Hong Kong: “El que juega con fuego, se quema”

Pekín lanza una nuevo aviso contra las protestas en Hong Kong. Tras 22 años de silencio, la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado ha dado su segunda rueda de prensa en ocho días. El más alto organismo político chino para cuestiones relacionadas con ambos territorios ha alzado este martes la voz para advertir de que las multitudinarias movilizaciones en Hong Kong están arrastrando a la ciudad “por una peligrosa senda de no retorno”. De esta manera, Pekín confirma su intención de implicarse más en el conflicto que sacude al territorio desde hace diez semanas y que este lunes desembocó en la primera huelga general en cinco décadas.

El portavoz, Yan Guang, ha condenado la evolución violenta de las protestas, avisando de que “el que juega con fuego, se quema”, por lo que nadie debería desafiar “la firme determinación y la inmensa potencia del Gobierno central de China”. Yang también ha invitado al Gobierno autónomo de Hong Kong a redoblar la política de arrestos y enjuiciamiento de los manifestantes, lo que se suma a las “propuestas” de actuación compartidas lanzadas en la anterior rueda de prensa –un hecho sin precedentes en un territorio hasta la fecha gobernado de manera autónoma– y que demuestran que Pekín ha decidido tomar cartas en el asunto.

El escenario más dramático pasaría por que el Gobierno chino movilizara al ejército nacional para aplacar las protestas por la fuerza. El portavoz ha subrayado que Pekín cuenta con la legitimidad para hacerlo, solo sería necesario que el Ejecutivo local de la antigua colonia así lo solicitase, tal y como está contemplado en el artículo 14 de la Ley Básica del territorio; aunque ha descartado emplear esa opción de momento. “El Gobierno y la policía de Hong Kong son totalmente capaces de mantener la ley y el orden”, ha asegurado tras reafirmar su apoyo total a ambas instituciones.

Yang también se ha referido a unas supuestas “fuerzas antichinas” como “las mentes maestras” que fomentan la violencia para así crear un caos del que terceros países puedan beneficiarse. Esta narrativa ha calado profundamente entre los sectores prochinos de la sociedad hongkonesa. Tras los enfrentamientos del lunes por la noche entre manifestantes y miembros de mafias locales en el barrio de North Point, los vecinos –la mayoría inmigrantes procedentes de la provincia china de Fujian– se mostraban indignados ante la presencia de occidentales en la zona, a los que acusaban de ser espías, y exigían a la policía su detención.

Esta atmósfera de tensión choca con la identidad urbana de Hong Kong: una ciudad global y cosmopolita, famosa por su mezcla de razas y culturas, en cuya Administración todavía trabajan varios cientos de funcionaros británicos que decidieron quedarse tras la transferencia de soberanía en 1997. “Al final, también los que operan en la sombra serán castigados”, ha sentenciado Yang.

De cara a los próximos días, el representante de la oficina del Consejo de Estado ha llamado a la población de Hong Kong a “adoptar un frente unido frente a la violencia”. Para ello, ha empleado como ejemplo el comportamiento de una mujer que en un centro comercial se negó a sostener una bandera del Reino Unido y el de dos hombres que se encararon con los manifestantes “para plantearles la pregunta más importante que se debe hacer: cuando las cosas estén fuera de control, ¿quién será la víctima?”. Estas declaraciones no encuentran reflejo en la enorme simpatía popular de la que gozan las protestas en Hong Kong. Durante los múltiples cortes de tráfico que tuvieron lugar en los últimos cuatro días consecutivos de movilizaciones, podía verse cómo desde el interior de los vehículos detenidos mucha gente mostraba su apoyo a los manifestantes con gestos de aliento.

Pero no solo el Gobierno chino se ha hecho oír. Esta mañana, el superintendente jefe de relaciones públicas el cuerpo de policía, John Tse, ha informado de que en la noche del lunes se realizaron 148 arrestos a causa de los enfrentamientos que tuvieron lugar en varios distritos de la ciudad al mismo tiempo. Ha apuntado también que solo el lunes se dispararon 800 bombas de gases lacrimógenos, poco menos de las 1.000 empleadas desde que las movilizaciones comenzaron el pasado 9 de junio. El superintendente, por último, ha disculpado a la Asociación de Policías Jóvenes por referirse a los manifestantes en un comunicado como “cucarachas”, un término popularizado por los sectores prochinos, lo que ha justificado por “la enorme presión, verbal, física y digital que están soportando”.

Del mismo modo, tres portavoces de los manifestantes se han colocado frente a los micrófonos, protegidos por máscaras y cascos amarillos, para denunciar los abusos policiales y reiterar sus cinco exigencias fundamentales al Ejecutivo hongkonés: la retirada definitiva de la polémica ley de extradición, que está en el origen del conflicto y permitiría por primera vez entregar sospechosos a Pekín; que no se emplee el término “revueltas” para referirse a las protestas; una amnistía para todos los detenidos; la puesta en marcha de una investigación independiente que evalúe la actuación policial, y la dimisión de la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam.

En este cruce de declaraciones no ha participado Lam, que el lunes compareció durante la huelga general para reiterar su postura de que la ciudad debe volver al orden. Mientras tanto, un equipo de voluntarios limpiaba las calles de la ciudad que, por un día y solo hasta que la batalla continúe, ha encontrado un momento de respiro.

 

Pekín 6 AGO 2019 - 10:59 COT

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El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló no resistió al embate ciudadano y renuncia a su cargo

Ricardo Rosselló, que llevaba dos años y medio en el poder, es el primer gobernador de la isla que dimite a mitad de mandato.

 

 

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, anunció este miércoles su dimisión a partir del 2 de agosto, a consecuencia del escándalo desatado por su participación y algunos de sus asesores, en un chat en el que insultan y se burlan de periodistas, artistas y políticos, y el colectivo LGTBI.

Rosselló, que llevaba dos años y medio en el poder, es el primer gobernador de la isla que dimite a mitad de mandato. Tras el anuncio, ofrecido más de seis horas después de la hora prevista, miles de personas que se han aglutinado al inicio de la calle Fortaleza, que conduce hasta la sede del ejecutivo, estallaron de júbilo.

"Ricky (Rosselló) te botamos", gritaban al unísono tras conocer la decisión. En varias partes de la ciudad los ciudadanos salieron a las ventanas y llevaron a cabo un cacerolazo. En su mensaje grabado, el gobernador indicó que la persona que le sustituirá al frente de la gobernación será la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez.

La isla se encontraba inmersa desde hace once días en la peor crisis política de su historia a consecuencia de la participación de Rosselló, junto a varios asesores, en un chat en que insultan y se burlan de periodistas, artistas y políticos, y el colectivo LGTBI. "Luego de escuchar el reclamo, hablar con mi familia, pensar en mis hijos y en oración, hoy les anuncio que estaré renunciando al puesto del gobernador efectivo 2 de agosto", dijo el gobernador.

A su vez, indicó que espera que esta decisión "sea un llamado de reconciliación ciudadana" y se mostró convencido de que culmina su mandato deseando la paz y el progreso del país". Para este jueves se mantiene la convocatoria realizada este martes por el cantante Residente de una manifestación masiva en el distrito financiero de San Juan a la que también asistirán otros interpretes

san juan

25/07/2019 07:47 Actualizado: 25/07/2019 07:47

efe


 Qué decían los mensajes de Telegram que derribaron al gobernador

 

 

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, bajo presión tras el arresto de dos exfuncionarios y acusaciones de impropiedad, renunció este jueves a su cargo después de la filtración de chats llenos de blasfemia entre el gobernador y sus principales asesores.

Los mensajes que constituyen el denominado "ChatGate" surgieron lentamente hace unos veinte días y luego el Centro de Periodismo Investigativo publicó casi 899 páginas de las conversaciones en su sitio web.

 

Los problemas de Rosselló se profundizaron luego de la publicación de los chats, tomados del servicio de mensajería Telegram, que presentan al gobernador y su equipo como profanos, vengativos y crueles. Se burlan de sus opositores políticos con insultos a menudo misóginos y homofóbicos, fantasean abiertamente sobre el asesinato de la alcaldesa de San Juan, Carmen Carmen Yulín Cruz, y se burlan de los puertorriqueños comunes con los que el gobierno entró en contacto.

 

La filtración del chat del gobierno incluía dos meses de mensajes con expresiones machistas y homófobas, insultos, burlas y otras expresiones despectivas, incluso sobre el manejo de cadáveres de víctimas del huracán María -que dejó cerca de 3.000 muertos en Puerto Rico en 2017-, lo que llevó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a decir que Rosselló era "un gobernador terrible".

 

La divulgación de los mensajes, de alto contenido machistas y homófobas, de Rosselló y su grupo de colaboradores y allegados más cercanos, provocando la inmediata renuncia del secretario de Estado, Luis G. Rivera, y del director ejecutivo de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico y representante del gobierno ante la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Christian Sobrino, que se burlaba de la orientación sexual del cantante Ricky Martin.

 

El "ChatGate" llevó al jefe de la cámara de Representantes de Puerto Rico en el Congreso, Carlos Johnny Méndez, miembro del Partido Nuevo Progresista de Rosselló, a decir que había perdido confianza y pidió al gobernador que "revaluara" su posición. mientras el opositor Partido Popular Democrático se unió al PNP para denunciar a Rosselló, y la exgobernadora del PPD, Sila María Calderón, comentó que el gobernador no tenía "la fuerza moral para gobernar".

 

Los escándalos socavaron a Rosselló mientras luchaba por su presupuesto y la asignación de la ayuda estadounidense para la reconstrucción tras el huracán María. Puerto Rico está en negociaciones con titulares de aproximadamente US$18.000 millones de la deuda del gobierno, la última gran parte que busca reducir en la bancarrota. Como respuesta, miles de manifestantes marcharon durante trece días por las calles del Viejo San Juan, cerca de la mansión del gobernador, exigiendo a "Ricky", como se le conoce, su renuncia. Golpearon tambores, cantaron y se unieron a los feligreses que salían de una iglesia.

 

Los espeluznantes textos fueron publicaron días después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció las acusaciones del exsecretario de Educación de Rosselló y del director de la administración de seguros de salud por adjudicaciones de contratos gubernamentales. Después de la acusación, Rosselló dijo que estaba "avergonzado" e "indignado", pero prometió permanecer en el puesto que ganó en 2016. "Reconozco que he cometido errores y mi compromiso número uno ha sido buscar la reflexión y la sabiduría del Todopoderoso", dijo.

 

De qué hablaban Rosselló y sus colaboradores

 

Sobre Melissa Mark-Viverito, expresidenta del Consejo de la Ciudad de Nueva York, el gobernador dijo que era una "P***" porque había criticado al presidente del Comité Nacional Demócrata: “Nuestra gente debería salir... y golpear a esa p***", escribió Rosselló. “Una persona que usa ese lenguaje en contra de una mujer, sea o no una figura pública, no debe gobernar a Puerto Rico… este tipo de comportamiento es completamente inaceptable”, replicó Mark-Riverito en Twitter.

 

Sobre alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz, gran crítica del exgobernador, el director fiscal de Puerto Rico y representante de Roselló en la junta federal responsable de manejar la crisis financiera de Puerto Rico dijo: "Estoy salivando para dispararle”, escribió. “Me estarías haciendo un gran favor”, respondió el gobernador.

 

En otro momento de la conversación, el gobernador escribió que la alcaldesa debió "dejar de tomar sus medicamentos" cuando decidió aspirar en las elecciones contra él, que se iban a celebrar en 2020. "O eso, o ella es una tremenda hijuep***", dijo.

 

Sobre el cantante puertorriqueño Ricky Martin, el mismo colaborador dijo: "Nada dice opresión patriarcal como Ricky Martin. Es un machista tan machista que se c*** a los hombres porque las mujeres no están a la altura. Es un patriarcado puro". Refiriéndose a la junta de supervisión federal, Rosselló escribió en inglés, "go f — yourself", seguido de una serie de emojis del dedo medio.

 

En otro momento de las extensas conversaciones, uno de los funcionarios de Roselló hizo una broma sobre las crecientes pilas de cadáveres en la morgue después del huracán María en septiembre de 2017: "Ahora que estamos en el tema, ¿no tenemos algunos cadáveres para alimentar a nuestros cuervos?

 Fuente: Rebelión

Perfil

 

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Viernes, 21 Junio 2019 06:36

Honduras en llamas

Honduras en llamas

Tomas de calles y carreteras y algunos conatos de quemas de negocios, es el escenario que se vive esta noche en Honduras, en una nueva jornada de protestas por parte de la ciudadanía que ha salido masivamente a las calles a exigir la salida del poder del gobernante, Juan Hernández.

El clima de insurrección resurgió en los hondureños la tarde de este miércoles. El pueblo se ha autoconvocado nuevamente a las calles para exigir la salida del gobernante Juan Hernández, quien ha ordenado al Ejército atrincherar Casa Presidencial.

Hasta ayer, la lucha social estaba enfocada por la defensa de la Salud y Educación pública; sin embargo, luego que las Fuerzas Especiales de la Policía declararan “brazos caídos” denunciando violaciones a sus derechos y abusos por parte de sus autoridades, el pueblo hondureño decidio salir a tomar las calles.

«Le reiteramos al Gobierno que nuestra postura es firme, y que no vamos a reprimir más al pueblo hondureño. Que busquen una solución mediante el diálogo», comunicaron desde la facción en paro de la DNFE, pidiendo a los demás colegas sumarse al paro y a los manifestantes abstenerse de realizar actos violentos y vandálicos.

Los policías manifestaron, mediante un comunicado, que no reprimirán a la población que se manifieste en las calles porque las protestas son justificadas.

Según cita Reuters, Orlin Cerrato, Comisionado de la Policía hondureña, declaró que estos agentes de brazos caídos corresponden a un 10 % de las fuerzas policiales de la DNFE, que suma cerca de 3.000 miembros alrededor del territorio nacional.

En las últimas seis semanas, la lucha social era comandada por la Plataforma para la Defensa de la Salud y Educación, coalición que se formó contra la privatización de ambos derechos sociales; sin embargo, luego de conocer la postura de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional, más la crisis de desabastecimiento de combustibles por el paro de transporte de carga, ha motivado al pueblo a exigir la renuncia del jefe de Estado, los hondureños han vuelto a las calles de forma masiva.

En Tegucigalpa, ya se reporta tomas de avenidas en el bulevar Centroamérica, barrio El Guancaste, Hato de Enmedio, Prados Universitarios y la Colonia Kennedy. No obstante, las acciones se reportan en todo el país. A raíz de los incidentes entre los uniformados, la población reaccionó de manera espontánea y comenzó a tomarse puentes, calles y carreteras en los cuatro puntos cardinales. Momentáneamente la población está siendo reprimida por los elementos de la Policía Nacional Preventiva y de la Policía Militar del Orden Público.

Cabe destacar que más temprano este miércoles, en una radio hondureña, el expresidente de la República, derrocado en el golpe de Estado de 2009, Manuel Zelaya, informó que las bases de Libertad y Refundación (Libre), estaban obligadas a luchar con la Plataforma sin condiciones.

Además, dijo que Honduras está atravesando “brotes de insurrección popular en todo el país”. Zelaya también mencionó que hoy la salida de las elecciones “no representa nada para nosotros. La única opción que tenemos es la rebelión, amparada en la Constitución”.

El expresidente, advirtió a la población que durante las próximas horas debe estar “en vanguardia y alerta popular sin distintivos políticos”. Lo anterior porque desde anoche se vive un ambiente que según estimaciones de dirigentes políticos, podría significar el fin del régimen de Hernández.

En tanto, el candidato presidencial de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, Salvador Nasralla, se dijo listo para tomar lo que considera que por derecho ganó en las elecciones de 2017.

Luego de la entrevista de Zelaya, por redes sociales giró un afiche que convocaba al pueblo a las calles inmediatamente, ante esta alerta, poco a poco las estaciones de servicio empezaron a tener mucha más afluencia de vehículos que en la mañana, atendiendo hasta quedarse sin reservas de combustibles.

De igual manera, varios supermercados en toda la capital, poco a poco van llenándose de ciudadanos preocupados por un posible golpe al poder político del país. Esto luego del paro de transporte pesado que ha imposibilitado el abastecimiento de insumos.

Corrupción

Juan Hernández ha sido salpicado por la corrupción. En junio de 2015, cuando se descubrió el descomunal saqueo en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), confesó que su campaña política de 2013 recibió al mensos 150 mil dólares de empresas que participaron en el desfalco.

Según publicaciones de medios locales, Hernández y su entorno familiar habrían drenado al menos 4.500 millones de lempiras de instituciones del Estado mediante la utilización de organizaciones no gubernamentales.

Honduras viene enfrentando una crisis de ingobernabilidad que se acentuó con las elecciones de noviembre de 2017, por un fraude electoral y por la violación de la Constitución de la República, que prohíbe la reelección presidencial.

Hernández, sigue a merced de una crisis de legitimidad y en medio de dos diálogos: uno gestado por él mismo con sectores afines y otro liderado por la Plataforma por la Defensa de la Salud y la Educación, integrado por los docentes, médicos y personal de la salud, con el respaldo de la mayoría de los hondureños, que exige un sistema sanitario y educativo gratuito y de calidad. La exigencia comenzó para hacerle frente a un proceso privatizador de la salud y la educación, iniciado en los últimos nueve años.

En medio de la lucha por la salud y educación, que inicio desde abril, los ciudadanos han seguido exigiendo, mediante protestas, la salida de Hernández.

La crisis social en Honduras se ha comenzado a sentir en las últimas horas con el desabastecimiento de combustibles en las principales ciudades del país, debido a un paro de labores por parte del sector de carga pesada que lleva tres días consecutivos en tomas de carreteras.

Esta noche se reportaban cierres en las carreteras que dan acceso a las fronteras con El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Mientras las empresas de transporte interurbano anunciaban el cierre de operaciones para mañana.

Esta noche los hondureños se siguen auto convocado a las calles y han programado un cacerolazo a partir de las 8:00 de la noche.

Mientras la crisis se acentúa con el paso de las horas, el gobierno de Hernández no ha reaccionado al respecto. Lo único que se ha observado es el gran despliegue de militares en la Casa Presidencial.

El pueblo está a nueve días de conmemorar el décimo aniversario del golpe de Estado, que para analistas de la vida social y política, ha significado el génesis de todos los males que sufren los hondureños: violencia, miseria, caravanas migrantes y violaciones a los derechos humanos.

Fuentes: Criterio, RT, El Libertador

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El Gobierno de Hong Kong anuncia la suspensión del polémico proyecto de ley de extradición

La ministra jefa, Carrie Lam, hace pública la decisión en una rueda de prensa

 

 

El Gobierno autónomo de Hong Kong ha anunciado este sábado la suspensión, sin fecha para retomarlo, del polémico proyecto de ley de extradición que permitiría por primera vez entregar sospechosos a China. El aplazamiento sine die representa una espectacular marcha atrás de la ministra jefa, Carrie Lam, que tras la manifestación de protesta hace una semana, en la que participaron un millón de personas, insistió en que seguiría adelante con los planes. Pero los opositores de la ley no lo interpretan como una victoria, sino una maniobra de Lam para ganar tiempo. E insisten en que mantendrán la presión y la nueva gran manifestación convocada para este domingo hasta que el proyecto de ley acabe definitivamente en la papelera.

“Tras repetidas deliberaciones internas en los últimos dos días, anuncio que el Gobierno ha decidido suspender la tramitación de la enmienda legislativa, empezar de nuevo nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, explicar más y escuchar los distintos puntos de vista de la sociedad”, indicó Lam, en una acalorada rueda de prensa en la sede de las oficinas del Gobierno de Pekín en Hong Kong.

El proyecto de ley tiene su origen en un caso de asesinato en Taiwán, del que es principal sospechoso un individuo actualmente preso en Hong Kong por otros delitos. El territorio autónomo solo puede entregar fugitivos a la veintena de países con los que mantiene un acuerdo de extradición. Es “un obvio vacío legal”, sostenía ministra jefa, al defender aún este sábado, tras el abandono al menos temporal del proyecto de ley, la necesidad de la medida.

Pero, en lugar de pactar un acuerdo con Taiwán, el Gobierno autónomo hongkonés planteó una reforma a la ley para permitir la extradición, siempre caso por caso, de sospechosos, tanto locales como extranjeros, a países con los que no mantuviera acuerdos. Incluido China.

Macarena Vidal Liy

Hong Kong 15 JUN 2019 - 09:36 COT

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