Lunes, 03 Agosto 2020 06:05

Abracadabra

Luego de un acuerdo entre la gobernadora demócrata de Oregon, Kate Brown, y la administración de Donald Trump para reducir a los agentes federales en Portland, las protestas del movimiento Black Lives Matter continúan y se desarrollan sin grandes enfrentamientos entre manifestantes y uniformados.Foto Ap

Nerón juega golf (no tiene el talento musical como el romano original) mientras su imperio está en llamas, entre la pandemia descontrolada que insiste en que está mejorando mientras mata a más de mil personas por día en su país, y declara que “ America será grandiosa otra vez”, mientras más de 30 millones están no sólo desempleados, sino que ahora enfrentan el desalojo de sus hogares por no poder pagar rentas e hipotecas; durante la pandemia más de la mitad de los hogares han perdido ingresos, mientras unos 490 multimillonarios han incrementado su riqueza por más de 700 mil millones de dólares. Todo, mientras cuestiona el proceso electoral democrático y juega con anularlo.

Todo eso mientras agrega combustible al fuego nutriendo el odio, ingrediente secreto de su proyecto, con la agenda antimigrante en el centro. Vale subrayar que este lunes marca el aniversario de la masacre en El Paso, donde un joven blanco en Texas fue a matar a 22 personas (ocho de ellos nacionales mexicanos) para frenar, dijo, la invasión hispana. Aunque no fue un acto oficial, sus órdenes habían sido giradas en ese contexto desde la Casa Blanca.

Pero Nerón no está actuando solo: las cúpulas de ambos partidos (o sea, el equivalente tal vez del Senado romano) son cómplices en llevar a esta república a una crisis existencial con graves consecuencias para el planeta. Sólo en estos últimos días, los legisladores suspendieron labores sin aprobar asistencia básica para decenas de millones que están enfrentando a la crisis económica en medio de la peste, pero sí avanzaron en aprobar un presupuesto militar de 740 mil millones de dólares. Ah, y también, según nos cuenta un colaborador de este periódico, que en la cámara (bajo control demócrata) no sólo ignoraron a la mayoría de la opinión pública que favorece una reforma policiaca, sino tampoco anularon programas para trasladar equipo militar a departamentos de policía, incluyendo vehículos blindados y bayonetas (sí, leyeron bien, bayonetas).

Para intentar hacer uno de esos análisis dizque sesudos sobre este panorama político primero uno tendría que resistir la primera reacción obvia de que todo esto es un manicomio para después proceder a explicar todo esto con gran sofisticación, pero a veces es imposible ser más elegante.

Pero en medio de todo esto se abre un secreto, como si millones lograron encontrarse en pleno caos y a pesar de los cubrebocas, susurraron y después gritaron: ¡abracadabra!

Las claves para entender esta coyuntura estadunidense no se pueden detectar sólo mirando a las cúpulas, sino en el hecho de que esta estallando una rebelión expresada en el movimiento de protesta social más grande en la historia de este país.

Y esa expresión, como hemos repetido, no se ve sólo en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, sino en acciones como una en Nueva Orleans, donde a caseros llegando a las oficinas de las autoridades para solicitar ordenes de desalojo de sus inquilinos un muro de activistas en las puertas no les permitió ingresar; como en las bandas de jazz y de funk que invitan a músicos a dar ritmo a las movilizaciones; como en los círculos de estudio y lectura que rescatan la historia de y desde abajo.

Todo esto son partes de un tejido de redes rebeldes que se han estado organizando en años recientes en varias partes del país, desde el profundo sur –cuna de resistencia histórica y su cultura– como en la construcción más reciente de iniciativas de asistencia mutua en incontables colonias de ciudades por todo el territorio. De ahí nacen diálogos con nuevos discursos donde se aborda el objetivo de la democracia radical, el anticapitalismo, el rescate de la historia para crear visiones del futuro; también la alegría como ingrediente vital de la resistencia y la rebeldía. Se abre algo nuevo, y el futuro de este país depende de su luz.

Eduardo Galeano, en la introducción del libro de las obras de Chomsky publicado por La Jornada, recuerda que abracadabra, “la mágica fórmula que se usa en el mundo entero, proviene de la lengua hebrea… y significa ‘envía tu fuego hasta el final’”.

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Policías antimotines lanzan gas lacrimógeno contra una marcha del movimiento antirracista Black Lives Matter en Portland, Oregon. La ciudad se ha convertido en uno de los mayores focos de manifestación contra la brutalidad policiaca desde hace casi dos meses. La respuesta ha sido la represión ordenada por el presidente Donald Trump, que no cuenta con el apoyo de funcionarios locales. Foto Ap

En Seattle, 45 detenidos y 21 policías heridos

 

 Washington. La Casa Blanca avisó ayer que endurecerá la respuesta de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes en Portland, dado que las protestas amenazan con extenderse a otras ciudades, afirmó Chad Wolf, secretario interino de Seguridad Interior, al tiempo que las manifestaciones continuaron en Estados Unidos el fin de semana.

La actuación de los agentes federales para contener a los manifestantes ha sido duramente cuestionada por realizar detenciones arbitrarias y actuar sin identificación.

Wolf defendió la medida, tachada de ilegal por la oposición demócrata y por organizaciones por los derechos civiles, dada la virulencia de las manifestaciones.

“Vienen armados con piedras, botellas, bates de beisbol, herramientas eléctricas, fuegos artificiales y dirigen su violencia a las instituciones y a los agentes federales”, sostuvo Wolf, cuyo domicilio en Washington fue rodeado ayer por manifestantes que exigieron su dimisión.

Portland, la ciudad más grande de Oregon, se ha convertido en uno de los mayores focos de las protestas contra la brutalidad policiaca, en las cuales cientos de manifestantes vestidos de negro se han enfrentado con la policía, que ha calificado las protestas de “disturbios”, que se han reproducido en el país.

Esta ciudad de 650 mil habitantes ha sido escenario de protestas nocturnas contra el racismo desde hace casi dos meses, y también de una represión de agentes federales ordenada por el presidente Donald Trump, que no cuenta con el apoyo de los gobernantes locales.

Las manifestaciones comenzaron el pasado sábado de manera pacífica con música y cantos, mientras algunos lanzaban pompas de jabón y pegaban rosas rojas en las barricadas, pero terminaron con choques con la policía y agentes federales después de que los manifestantes intentaron derribar las vallas que rodeaban el Palacio de Justicia de la ciudad.

Mientras, en Seattle las protestas del sábado dejaron ayer 45 detenidos y 21 policías heridos, después de que una marcha de Black Lives Matter también derivó en enfrentamientos con la policía, que se replegó la madrugada de ayer.

Alrededor de 2 mil personas se reunieron en el centro de la ciudad, cerca del barrio del Capitolio, donde se desarrollaron las protestas a raíz de la muerte del afroestadunidense George Floyd a manos de un policía blanco el pasado 25 de mayo.

Los manifestantes rompieron el cerco que rodeaba el sitio de construcción de un centro de detención de menores e incendiaron una casa móvil, informaron autoridades locales.

La muerte de Floyd desató protestas y disturbios en las principales ciudades de Estados Unidos, en un movimiento contra el racismo que ha ido creciendo en el mundo.

Las marchas contra la brutalidad policiaca llegan en momentos en que el presidente Trump enfrenta una dura contienda por la relección y hace campaña al proyectarse como guardián de “la ley y el orden”.

En Austin, Texas, un manifestante que aparentemente llevaba un fusil falleció al ser baleado desde un vehículo que pasó entre la multitud y cuyo conductor comenzó a disparar, de acuerdo con un testigo.

Mientras, en Aurora, un suburbio de Denver, un auto embistió a manifestantes de una protesta contra el racismo y baleó a un manifestante el sábado.

En otro orden, los restos del congresista John Lewis cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, Alabama, por última vez ayer, mientras continúan los honores póstumos al legislador que se convirtió en un emblema de las luchas sociales. Lewis y otros defensores de los derechos civiles fueron golpeados ahí hace 55 años en su lucha por el derecho al voto de los afroestadunidenses.

El cuerpo de Lewis fue llevado al Capitolio de Alabama por la tarde. Lewis falleció a los 80 años el 17 de julio, meses después de ser diagnosticado con cáncer del páncreas.

S iguiente

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¿Y si no se va?, preocupación de analistas en EU sobre Trump

Repunte de casos de Covid-19 obliga al magnate a cancelar la Convención Republicana en Florida

 

Nueva York., ¿Y si no se va? es la pregunta que cada vez preocupa más a un amplio abanico de políticos, analistas y ciudadanos frente a la antes impensable posibilidad de que un presidente rehúse reconocer los resultados de una elección, todo mientras se multiplican las alarmas entre defensores de libertades civiles por el despliegue de fuerzas federales para controlar ciudades con gobernantes demócratas, y entre sus víctimas ahora se encuentra el alcalde de Portland, Oregon.

Entre cifras récord de contagios registrados de una pandemia descontrolada, otros 1.4 millones solicitando beneficios de desempleo la semana pasada (un total de 30 millones), el impulso de nuevas medidas antimigrantes, y despliegues anunciados o amenazas de hacerlo de paramilitares federales en varias ciudades del país, para enfrentar lo que Donald Trump afirma es una ola de inseguridad promovida por una izquierda radical, no se puede descartar la posibilidad de una crisis constitucional con un presidente que rechaza la legitimidad de la elección programada para realizarse en poco más de tres meses.

Fue el propio Trump quien ha nutrido esta posibilidad cuando en una entrevista el pasado fin de semana respondió que, por ahora, no estaba preparado para comprometerse a reconocer los resultados de la elección.

Trump no ha dejado de cultivar la idea de que el proceso electoral podría ser viciado por fraude masivo, incluyendo el uso de boletas por correo (método que el personalmente ha usado varias veces), a pesar de nula evidencia. “Lo que el presidente está haciendo es minar… la confianza en el proceso democrático más básico que tenemos... Está motivando a sus bases para una crisis realmente dañina en los días y semanas después de la elección en noviembre”, comentó William Gaston, de Brookings Institution en entrevista con el Washington Post.

Su contrincante demócrata, Joe Biden, ha repetido que su mayor temor es que Trump intente robar esta elección.

De hecho, analistas han dibujado diferentes posibles escenarios en los que Trump se rehúsa a aceptar los resultados, algo que ya es tema en medios nacionales. Algunos expertos y políticos advierten que la pugna poselectoral podría llevar a un desorden civil y hasta violencia promovida por el presidente.

Por otro lado, continúan las denuncias por el anuncio de Trump el miércoles sobre una oleada de fuerzas federales que estaría enviando –como ya lo ha hecho a Portland– a ciudades bajo mando demócrata donde se ha incrementado el número de incidentes criminales violentos, los cuales, acusó sin evidencia, son resultado de las demandas y protestas contra la policía impulsadas por el movimiento Black Lives Matter.

Entre las víctimas de las acciones represivas realizadas por estas fuerzas federales en Portland, Oregon, la madrugada de ayer contra manifestantes de Black Lives Ma-tter se encontraba el alcalde de esa ciudad Ted Wheeler, quien estaba dialogando con los activistas cuando fueron agredidos con gas lacrimógeno.

En la otra costa, el gobernador Andrew Cuomo informó que Trump le dijo que por ahora no enviará fuerzas federales a la ciudad de Nueva York. Cuomo advirtió que presentaría una demanda judicial contra el presidente si se atreve a enviar a agentes federales sin una invitación, ya que sería inconstitucional.

El silencio ante la injusticia es inaceptable, se lee en un anuncio de 76 metros en el parque de las Medias Rojas de Boston, bajo el lema Black Lives Matter.

 

Pandemia y juegos

 

El doctor Anthony Fauci, el experto sobre enfermedades infecciosas de mayor rango en el gobierno y quien ha sido repetidamente criticado por Trump, fue seleccionado para lanzar el primer pitcheo ceremonial de la apertura de la temporada reducida de beisbol al inicio del partido entre los Nacionales de Washington (su equipo favorito) y los Yankees.

Mientras, Trump se vio obligado a cancelar, por razones de salud pública, parte de la Convención Nacional Republicana que deseaba realizar en Jacksonville, Florida, y que había trasladado ahí para desafiar las órdenes sanitarias de autoridades locales de Carolina del Norte.

Florida ahora es uno de los epicentros nacionales de la pandemia, al registrar más de 10 mil nuevos casos sólo ayer. A nivel nacional, se superaron los 4 millones de casos de contagio, con un promedio de 2 mil 600 nuevos infectados cada hora, reporta Reuters.

Finalmente, Trump reiteró en una entrevista su gran logro de completar sin error una prueba cognitiva para confirmar su salud mental, la cual continuamente es cuestionada. Declaró que los médicos estaban asombrados y que respondió que es porque cognitivamente estoy ahí, y retó a su contrincante demócrata Joe Biden a que se sometiera a la misma evaluación. Expertos señalan que la prueba es fácil y no detecta de manera precisa un deterioro en el razonamiento.

Por David Brooks

Corresponsal

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Un revés para Piñera entre cacerolazos, barricadas y división de la derecha

En Chile avanza la reforma opositora que permite el retiro de fondos de la jubilación privada

La Cámara de Diputados de Chile aprobó el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet.

 

Esta tarde fue aprobado en la Cámara de Diputados de Chile el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet y que permite a los dueños de estas instituciones invertir y especular con el dinero impuesto obligatoriamente por los trabajadores para su jubilación apropiándose de las ganancias, pero no de las pérdidas. Aunque eran necesarios 93 votos para lograrlo, la medida finalmente fue aprobada por 95 votos favorables, 36 en contra y 22 abstenciones.

Este es el segundo golpe que recibe el gobierno de Piñera, un férreo defensor del sistema, tras la aprobación de legislar sobre este retiro el 9 de julio pasado. Incluso este miércoles el presidente había ofrecido, entre varias medidas, un bono de unos 635 dólares orientado a la clase media que generó un descontento tal —por lo bajo de la cifra y lo confuso de las condiciones de acceso— que comenzaron espontáneamente los cacerolazos en todo el país, a eso de las 21 horas, para terminar a la medianoche con barricadas que dejaron una llamativa postal viralizada en redes sociales: una caja de mercadería repartida por el gobierno en llamas.

Estallido Social 2.0.

Desde el toque de queda y el confinamiento de marzo que no se había visto una protesta de tales dimensiones en la capital chilena. Carabineros contabilizó 28 barricadas en sectores emblemáticos de la resistencia ante la dictadura, pero también muy castigadas por la situación económica como La Pincoya y Villa Francia. También se registraron, según datos de la policía, 13 saqueos —incluyendo automotoras y supermercados— y dos ataques a comisarías dejando en total a 61 personas detenidas.

Mientras un helicóptero de carabineros sobrevoló toda la madrugada Santiago, en redes sociales ya se empezaba a hablar de un “Estallido Social 2.0.”, con personas saliendo a protestar en sus barrios a pesar del toque de queda y una pandemia que hasta ahora, según el conteo que incluye a los casos sospechosos o no testeados que se entrega una vez a la semana, ya suma 11.227 fallecidos.

El gobierno cree haber aprendido de los hechos de octubre del año pasado, desplegando a la policía con rapidez, suspendiendo la entrega de cajas con alimentos (para evitar conflictos con los pobladores, supuestamente) y evitando exponer a Piñera. Así el que dio la cara fue el ministro del Interior Gonzalo Blumel quien dijo esta mañana: “Lo de anoche no es solo delincuencia, es un intento de amedrentar y alterar nuestro proceso democrático”. También el de salud, Enrique Paris quien aseguró que estas protestas afectan la estrategia actual de salud: “no cumplen las normas sanitarias, salen de noche, atentan contra su propia salud y contra la salud de toda la población y de sus familiares”.

Entre la extorsión y el triunfo deportivo

Así, la víspera de la votación fue tan intensa como el debate en el Congreso de Valparaíso que se extendió desde las 11 de la mañana hasta cerca de las 15:00 del  miércoles cuando, como en una final de futbol, el resultado de la votación generó gritos, aplausos y bocinas que retumbaban en los edificios de Santiago. Aunque el proyecto deberá pasar al Senado, este resultado es un paso trascendental para su definitiva aprobación. Un ejemplo de esta alegría fue la excéntrica diputada de Partido Humanista Pamela Jiles —con una fuerte base de fans jóvenes en las redes sociales— quien apareció corriendo como el personaje de animé Naruto

Desde Santiago de Chile

Esta tarde fue aprobado en la Cámara de Diputados de Chile el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet y que permite a los dueños de estas instituciones invertir y especular con el dinero impuesto obligatoriamente por los trabajadores para su jubilación apropiándose de las ganancias, pero no de las pérdidas. Aunque eran necesarios 93 votos para lograrlo, la medida finalmente fue aprobada por 95 votos favorables, 36 en contra y 22 abstenciones.

Este es el segundo golpe que recibe el gobierno de Piñera, un férreo defensor del sistema, tras la aprobación de legislar sobre este retiro el 9 de julio pasado. Incluso este miércoles el presidente había ofrecido, entre varias medidas, un bono de unos 635 dólares orientado a la clase media que generó un descontento tal —por lo bajo de la cifra y lo confuso de las condiciones de acceso— que comenzaron espontáneamente los cacerolazos en todo el país, a eso de las 21 horas, para terminar a la medianoche con barricadas que dejaron una llamativa postal viralizada en redes sociales: una caja de mercadería repartida por el gobierno en llamas.

Estallido Social 2.0.

Desde el toque de queda y el confinamiento de marzo que no se había visto una protesta de tales dimensiones en la capital chilena. Carabineros contabilizó 28 barricadas en sectores emblemáticos de la resistencia ante la dictadura, pero también muy castigadas por la situación económica como La Pincoya y Villa Francia. También se registraron, según datos de la policía, 13 saqueos —incluyendo automotoras y supermercados— y dos ataques a comisarías dejando en total a 61 personas detenidas.

Mientras un helicóptero de carabineros sobrevoló toda la madrugada Santiago, en redes sociales ya se empezaba a hablar de un “Estallido Social 2.0.”, con personas saliendo a protestar en sus barrios a pesar del toque de queda y una pandemia que hasta ahora, según el conteo que incluye a los casos sospechosos o no testeados que se entrega una vez a la semana, ya suma 11.227 fallecidos.

El gobierno cree haber aprendido de los hechos de octubre del año pasado, desplegando a la policía con rapidez, suspendiendo la entrega de cajas con alimentos (para evitar conflictos con los pobladores, supuestamente) y evitando exponer a Piñera. Así el que dio la cara fue el ministro del Interior Gonzalo Blumel quien dijo esta mañana: “Lo de anoche no es solo delincuencia, es un intento de amedrentar y alterar nuestro proceso democrático”. También el de salud, Enrique Paris quien aseguró que estas protestas afectan la estrategia actual de salud: “no cumplen las normas sanitarias, salen de noche, atentan contra su propia salud y contra la salud de toda la población y de sus familiares”.

Entre la extorsión y el triunfo deportivo

Así, la víspera de la votación fue tan intensa como el debate en el Congreso de Valparaíso que se extendió desde las 11 de la mañana hasta cerca de las 15:00 del  miércoles cuando, como en una final de futbol, el resultado de la votación generó gritos, aplausos y bocinas que retumbaban en los edificios de Santiago. Aunque el proyecto deberá pasar al Senado, este resultado es un paso trascendental para su definitiva aprobación. Un ejemplo de esta alegría fue la excéntrica diputada de Partido Humanista Pamela Jiles —con una fuerte base de fans jóvenes en las redes sociales— quien apareció corriendo como el personaje de animé Naruto: 

Los que no deben estar muy contentos son los que forman el núcleo duro del gobierno que han visto como la propia derecha se dividió en torno a esta votación, al punto de denunciar públicamente intentos de extorsión como lo hizo el diputado de Renovación Nacional, Andrés Celis en CNN Chile.

Según su versión fue testigo de cómo su colega Cristhian Moreira (Unión Demócrata Independiente, también de derecha) terminó internado en una clínica por la misma presión de votar en contra del 10%, hasta que finalmente se abstuvo. “Lo tenían realmente hostigado, más encima con el conocimiento que tengo de que venía con problemas de salud. Encuentro irresponsable a aquellas personas que hayan insistido con tanta vehemencia e irresponsabilidad el haber tratado de esa forma de convencerlo, porque era desesperante”.

Y fue aún más lejos: “Me molesta que haya diputados que llamen a otros diputados como intermediarios de algunos ministros ofreciendo algún tipo de beneficio de gracia y algunos puestos de gobierno, beneficios de gobiernos regionales, ofrecer puestos en los gobiernos regionales”, añadió. Uno de los nombres que mencionó fue el del diputado Diego Schalpern , de su mismo partido, a quien se refirió como intermediario que ofrece puestos o beneficios a cambio de un voto. El acusado evitó referirse al tema, aunque votó por rechazar el 10%.

Mientras en Santiago la temperatura ha subido bastante, lo que favorece el festejo, el gobierno a través de Blumel sólo ha reaccionado, predecible como defensor de las AFP, diciendo que van a insistir en el Senado para que esta ley no se apruebe. “Confiamos en que el Senado va a poder enmendar este error que ha cometido la Cámara de Diputados, confiamos en que vamos a poder convencer en que las propuestas que hemos puesto como Gobierno son mejores, son más justas, ayudan de mejor forma a la clase media".

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Lunes, 13 Julio 2020 06:28

Peligro

Estados Unidos vive el movimiento de protesta social más grande de la historia del país. En la imagen, detalle de la marcha realizada el fin de semana en Los Ángeles en memoria de Breonna Taylor, una trabajadora de la salud de 26 años fue asesinada dentro de su departamento por policías de Louisville en un fallida redada antidrogas. Foto Ap

Trump declaró en enero de 2016 –durante su campaña electoral al elogiar y burlarse a la vez de sus propias bases fieles– que podría asesinar a alguien en plena Quinta Avenida sin perder a uno solo de sus votantes [https://youtu.be/iTACH1eVIaA]. Cuatro años después, con más de 130 mil muertes por Covid-19 –80 por ciento prevenibles si hubiera puesto en marcha medidas de mitigación dos semanas antes (algo que implica que más de mil mexicanos en esa lista estarían vivos hoy día)–, más una recesión relámpago y devastadora, el presidente sigue teniendo una tasa de aprobación de poco más de 40 por ciento.

Pero de repente no todo está, como él insiste, "bajo control". Trump está perdiendo, según las encuestas más recientes. La recesión económica y su manejo inepto, engañoso y, por sus consecuencias innecesarias, criminal del Covid, está teniendo un impacto negativo en las encuestas. Trump, como ha hecho desde el principio, ha minimizado la pandemia y acusa a todos los demás –incluyendo a chinos y a mexicanos– de ser los responsables del problema, e insiste en la reapertura del país a pesar de las recomendaciones de los especialistas (por cierto, no ha consultado al máximo experto de su gobierno, el doctor Anthony Fauci, en más de dos meses).

Con la economía y la salud pública fuera de control, el presidente "más peligroso" de la historia moderna y la "mayor amenaza" a la democracia estadunidense –apreciación compartida por múltiples ex colaboradores de la Casa Blanca, varios prominentes generales y almirantes, figuras nacionales conservadoras como George Will (quien ahora lo calificó como el peor presidente de todos los tiempos), y hasta pensadores de izquierda como Noam Chomsky– se vuelve cada vez más alarmante.

Su última hazaña no tiene precedente en los actos corruptos de un mandatario: conmutar la condena de prisión de su amigo Roger Stone, culpado de obstruir la justicia en la investigación del mismo presidente. Ni Richard Nixon se atrevió hacer tal cosa (y eso que Stone es famoso por el enorme tatuaje de Nixon que tiene en su espalda).

Esta barbaridad se agrega a todas las demás que distinguen a esta presidencia: las medidas sistemáticamente crueles contra inmigrantes (está por intentar promover la separación y división de familias a cambio de ceder sobre DACA), la invitación e incitación del odio racial y xenofóbico, la anulación de normas y medidas de protección del medio ambiente, la privatización de la educación, su intento de reactivar las ejecuciones de prisioneros federales esta semana, su promesa de intentar derrocar gobiernos desobedientes en el hemisferio occidental y la represión del movimiento de protesta social más grande de la historia de la nación (al cual proclamó como "enemigo" de Estados Unidos), y sus acusaciones de traición al país contra sus opositores políticos son sólo algunas.

“Es la eleccion más importante de mi vida… Las normas democráticas de nuestra república, que son esenciales para lo que es, lo que era, y lo que tiene que ser Estados Unidos están en juego”, comenta David Simon, periodista, creador de The Wire y Treme y ahora El complot contra America (basado en la novela de Phillip Roth sobre si un fascista ganaba las elecciones presidenciales) en entrevista reciente con Esquire.

Trump “ha metastatizado el temor latente estadunidense que ha sido parte de nuestro país desde 1840… el cual antes se dirigía contra los irlandeses, después contra los italianos y los judíos… y todo el tiempo contra los afroestadunidenses. Ahora es contra latinos y musulmanes en particular. Es algo que está a lo largo de la historia estadunidense. Ese tren nunca demora. Trump lo usó para llegar hasta la presidencia”. Concluye: "ahora no queda más que la lucha" para lograr evitar la relección de este presidente y rescatar al país.

Ahí, justo donde Trump dijo que podía bajar de su edificio y asesinar a alguien, está recién pintado en medio de la Quinta Avenida justo frente a la Torre Trump: Black Lives Matter.

https://www.youtube.com/watch?v= Mv3XmmQOOao&feature=youtu.be

https://open.spotify.com/track/ 7K6xMPtAjTuLPNlJMLf5bS?si=wuZcdhs-SSqDICLGdhFdnQ; https://open.spotify.com/track/ 4gMgiXfqyzZLMhsksGmbQV?si=BP5A3grxTuWzeTJcc8J0bQ

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En la cuarta semana de protestas contra la violencia oficial racista, ayer se festejó Juneteenth (fusión de 19 y junio), que la comunidad afroestadunidense marca como el día de su liberación, en recuerdo del acto del 19 de junio de 1865, cuando a los últimos esclavos africanos en Texas se les informó que eran libres, dos años y medio después de que Abraham Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación y a dos meses de que terminó la guerra civil. La imagen, en el puente de Brooklyn, Nueva York. Foto Afp. / David Brooks, corresponsal

Nueva York., El movimiento de protesta contra el racismo sistémico festejó el día de liberación de los afroestadunidenses con cientos de acciones a lo largo del país: marchas en Washington –que asustaron a la Casa Blanca–, el cierre de todos los puertos de la costa oeste, haciendo presente la historia en las calles "cultivando alegría dentro de la resistencia" y la promesa de cambiar la historia.

En la cuarta semana de protestas, foros, mítines, marchas y actos culturales, este viernes se festejó Juneteenth (fusión de 19 y junio), que para la comunidad afroestadunidense marca el día de su liberación y recuerda el 19 de junio de 1865, cuando esclavos africanos en Texas fueron los últimos en ser informados de que eran libres, dos años y medio después de que Abraham Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación y dos meses después de terminada la Guerra Civil poniendo fin a la esclavitud. La fecha se celebra por comunidades afroestadunidenses desde entonces.

Esta vez el aniversario –celebrado ahora por millones– se entremezcla con furia y movilización, cuando marchas por todo el país entonaron otra vez "las vidas negras valen". En cientos de ciudades hubo tanto marchas como bailes y banquetes, mientras el sindicato de estibadores ILWU clausuró los 29 puertos de la costa oeste del país en solidaridad con el movimiento.

De Nueva York a Los Ángeles hubo marchas combinadas con baile colectivo, y se escuchaban nuevos himnos entremezclados con canciones de lucha y desafío político, como Fight the Power de Public Enemy y jazz de Nueva Orleans, percusión africana y blues.

A diferencia de otros años, la clase política, empresas y gran parte del establishment se vieron obligados a reconocer el Juneteenth. Varios alcaldes y empresas han promovido que el día sea feriado, y hay iniciativas de legisladores federales para hacerlo una fecha oficialmente reconocida.

El levantamiento multirracial sigue sorprendiendo a la cúpula del país y su poder, apoyado por una gran mayoría de la opinión pública, ha obligado a impensables cambios inmediatos, desde procesos judiciales a policías, quienes suelen operar con impunidad, a medidas para reducir los presupuestos policiacos y propuestas de reformas a nivel federal, hasta la remoción de símbolos y monumentos oficiales racistas por todo el país.

Pero los líderes jóvenes de este movimiento, algunos veteranos de las luchas por los derechos civiles y sus aliados, reiteraron ayer en múltiples foros que este movimiento busca mucho más que sólo más reformas y compromisos de políticos sobre la policía, sino cambios a la violencia oficial sistémica que se expresa en la desigualdad económica, los obstáculos y supresión del sufragio efectivo y también algunos incluyen en su agenda la reforma del sistema penal masivo, el respeto a los derechos de los indígenas y de los inmigrantes, hasta la defensa el medio ambiente

"Tenemos que cultivar la alegría dentro de la resistencia" comentó ayer Nikita Mitchell, coordinadora nacional de The Rising Majority, una de las coaliciones que forma parte del incipiente movimiento que nació con el estallido de protestas por el asesinato de otro afroestadunidense a manos de un policía blanco hace cuatro semanas.

Indicó que esa colación está trabajando con sindicatos nacionales como el de servicios, los activistas de jóvenes indocumentados de United We Dream, el Movimiento por Vidas Negras, la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas, ambientalistas y otras organizaciones más para ampliar este movimiento ahora en las calles [https://therisingmajority.com].

Mitchell señaló que el enfoque de la lucha es contra el "capitalismo racial" que afecta a todos los sectores de color, como también a migrantes, y que es culpable del modelo extractivista que amenaza al medio ambiente. "El cambio nos requiere a todos" para "construir una izquierda poderosa para la democracia radical".

Ash-Lee Woodward Henderson, integrante del Movement for Black Lives [https://m4bl.org], parte del amplísimo mosaico de redes, colaciones y agrupaciones que forman parte y están definiendo este nuevo movimiento, comenta que "la supremacía blanca es un problema global" que afecta a todos dentro y fuera del país, y se requiere de una lucha internacional para desmantelarla. La también codirectora del histórico centro de educación y capacitación popular Highlander Center explicó que una de las demandas centrales del movimiento, desfinanciar a la policía, "es parte de una estrategia a largo plazo que incluye reimaginar la seguridad pública y parte de reimaginar un nuevo mundo".

“Esta es la hora para reimaginar en lo que Estados Unidos se puede convertir si ‘nosotros, el pueblo’ significa todos nosotros. Estados Unidos necesita lo que este movimiento tiene la intención de hacer: cambiar la historia…”, escriben los reverendos William Barber y Liz Theoharis, y los intelectuales Timothy Tyson y Cornel West en un artículo en el New York Times.

Este sábado, el Movimiento de los Pobres –encabezado por Barber y Theoharis y que recupera el ultimo proyecto de Martin Luther King hace más de medio siglo– realizará una "Asamblea masiva de los pobres y marcha moral" ahora de manera digital por el Covid-19, para promover "una reconstrucción radical de nuestra nación", donde participarán sindicatos, organizaciones de justicia social y religiosas, y artistas como Danny Glover y Jane Fonda, entre otros [https://es.poorpeoplescampaign.org].

Barber sugirió que aunque algunos desean establecer Juneteenth como día festivo federal, "por qué no vamos más allá para promover el acceso a la salud y sueldos dignos para todos" y pleno respeto del derecho al voto, entre otras cosas urgentes "y no sólo un día feriado".

Mientras tanto, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas ordenó un informe, el cual será preparado por la alta comisionada Michele Bachelet, sobre el racismo sistémico y abusos contra descendientes africanos con un enfoque en la violencia policiaca. La iniciativa original buscaba establecer una comisión internacional de investigación para evaluar los actos en Estados Unidos, apoyada por varios países africanos y más de 600 organizaciones de derechos humanos en decenas de países, pero Washington logró diluir el enfoque insistiendo en que se trata de un problema global.

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Las precarias condiciones de las prisiones de América Latina aumentan los riesgos para los reclusos. Christiano Antonucci / SECOM MT

El hacinamiento sigue marcando el combate frente a la covid-19 en los centros penitenciarios de América Latina. El aumento del estrés en los centros ha provocado irremediables motines.

 

Dignificar contrarreloj el sistema de prisiones en América Latina para evitar subir un nuevo peldaño en la tragedia provocada por la covid-19 está resultando ser exactamente tan improbable como se imaginaba. La pandemia representa un cruel desafío para repensar el cómo, el porqué y el para qué de los centros penitenciarios en la región, pero ninguna innovación importante ha venido al rescate.

No se puede corregir de la noche a la mañana el primer problema de la lista: el hacinamiento. El encarcelamiento en masa es marca de la casa y cuna de violencia. La mitad de los internos está a la espera de juicio, y el objetivo de la reinserción se ha dejado de lado. Las celdas colectivas de las cárceles latinoamericanas no se definen por la división del espacio para dos, tres o cuatro personas, sino que se calculan para acoger a cuarenta y cincuenta presos, llegando incluso a cobijar a más de ciento cincuenta en las prisiones más sobrepobladas.

La mayoría de los obstáculos estructurales proceden de este hacinamiento. Enfocando exclusivamente a aspectos de higiene, fundamental siempre y vital frente a la pandemia, el sistema de suministro de agua de prisiones diseñadas para ochocientos internos pero que amparan a dos mil quinientos no soporta semejante demanda. En esos casos, el agua corriente solo está disponible una serie de horas al día, y hay que disputársela.

La cancelación de las visitas fue una de las primeras medidas cuando la covid-19 cruzó el océano Atlántico, una resolución lógica ante la amenaza desconocida, pero ha derivado en un creciente malestar entre los presos, que agita una tensión ya de por sí elevada. Lo primero que se denunció fue la ruptura de la comunicación entre los internos y sus familias. Llevan dos meses y medio sin noticias de ellos. No se han articulado las debidas alternativas telefónicas, ni mucho menos las opciones de comunicación a través de internet.

Son esas visitas, por otro lado, las que "palían las necesidades básicas, como la alimentación, la medicación o la vestimenta", recuerda para este reportaje Alcira Daroqui, directora del Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires (GESPyDH). "Y los que hacen visitas no solamente asisten a sus familiares, sino que los presos ponen bastante de lo que les llevan al servicio del grupo con el que están en el pabellón, lo que se llama la ranchada". En la provincia de Buenos Aires, al menos, se ha autorizado que los familiares puedan enviar paquetes. "Eso y reconocer que no les damos de comer es lo mismo", se lamenta Daroqui.

El estrés fue en aumento en los presidios hasta desembocar en bruscas insurrecciones. Sucedió en Villa Devoto y Florencio Varela, en Argentina (treinta heridos), en Manaus, Brasil (17 heridos), y también en Perú. "El Estado comenzó a tomar acciones cuando se produjeron una serie de motines en los centros, que culminaron con el principal, que fue el de Castro Castro (Lima)", comenta para Público el investigador Stéfano Corzo, del Instituto de Defensa Legal (IDL). Nueve muertos hubo en Castro Castro, politraumatismo por proyectil de arma de fuego. A ochocientos kilómetros de allí, en la penitenciaría de Picsi, se repitió la misma situación de revuelta, con otros dos fallecidos. Solicitaban los presos un trato humano y digno frente a la pandemia, y solo así el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) comenzó a publicar información transparente, aunque con cuenta gotas, de lo que sucedía en sus centros.

Perú fue el primer país de la región que canceló visitas a los internos, pero ni aun así ha conseguido controlar la situación. "Donde no se tomaron medidas suficientemente adecuadas fue en el equipamiento de bioseguridad con el que debía contar los 11.000 funcionarios del INPE que trabajan dentro del sistema carcelario peruano", indica Corzo. "Fue un sector atendido tardíamente, y cuando fue atendido el virus ya había entrado en las cárceles".

La transparencia esporádica que ha ido surgiendo del INPE peruano deja resultados tan sorprendentes como los de las 450 pruebas rápidas (350 para reclusas y 100 para empleados) que se aplicaron este miércoles en la cárcel para mujeres de Chorrillos. "De ese total, 310 pruebas en internas resultaron positivas. 303 son asintomáticas y 7 presentan algún síntoma leve", notificaba el informe oficial. El porcentaje de contaminación en Chorrillos es del 88,6%.

En México hay datos que también inquietan. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos está siendo la encargada de visitar los centros penitenciarios y exigir el cumplimiento de las medidas básicas para proteger a la población privada de libertad. "Preocupa a este Organismo el índice de letalidad en las prisiones en comparación a los datos nacionales reportados", alertaban en su último informe hasta la fecha, publicado el 4 de junio. 60 fallecimientos entre los 429 casos confirmados sitúan la tasa de mortalidad en el 15,9% dentro de las cárceles mexicanas. El índice nacional es de 11,8%.

En el caso específico de Brasil, las unidades sanitarias prisionales transitan ajenas al sistema público de salud, funcionan en paralelo y, por si fuera poco, sin el armazón más básico. La población privada de libertad no se encuentra entre las prioridades, por eso algunos reclusos enfermos han llegado ya sin vida al ambulatorio de destino tras una atención insuficiente en su centro penitenciario. Por otra parte, ante la falta de datos fiables, sobre todo tras los intentos de maquillaje de las cifras oficiales por parte del Ejecutivo de Jair Bolsonaro, las organizaciones de la sociedad civil tratan de calcular los estragos de la pandemia en las cárceles cotejando las estadísticas de fallecidos por neumonía o síndrome de respiración agudo.

32.500 personas liberadas en el sistema prisional brasileño

La Pastoral Carcerária Nacional es una de las instituciones más activas por los derechos de los presos en Brasil. Organizaban visitas quincenales, hasta mediados de marzo. "Poco o nada sabemos de ellos ahora", explica el Padre Gianfranco Graziola, uno de los asesores de la organización. "Tenemos información cuando alguien va a salir, o a través de algunos parientes". Graziola acepta amargamente que el trato digno dentro de los muros de la prisión es prácticamente una causa perdida, porque a la sociedad poco le importa: "Continúa la mentalidad excluyente, siempre se les tratará como delincuentes, y, en realidad, solo son personas que erraron".

La Recomendación 62, redactada por el Consejo Nacional de Justicia brasileño (CNJ), nació al inicio de la crisis como un incentivo a los magistrados para reformular las condenas de "personas en grupos de riesgo y en la fase final de las penas que no hubieran cometido crímenes violentos o con grave amenaza como robo con resultado de muerte, homicidio o violación, y que no pertenezcan a organizaciones criminales". 32.500 personas han sido retiradas de las unidades prisionales brasileñas en los últimos tres meses atendiendo al dictado, señala el informe del CNJ, con la adaptación para otros formatos como prisión domiciliar o monitoramiento electrónico. "Se trata del 4,78% del total de personas privadas de libertad, excluidos el régimen abierto y los detenidos en comisarías". La Recomendación 62 acaba de ser renovada por otros 90 días.

Para el Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires, al final la mirada se vuelve a dirigir, de una forma u otra, hacia el encarcelamiento en masa. Porque inexorablemente "el debate que trae la pandemia es a cuántos se debería liberar, cuando lo que se debería debatir es cuántos no tendrían que haber ingresado nunca". En las prisiones federales argentinas, cuenta Alcira Daroqui, hay personas "condenadas a ingresar en la cárcel por quince días".

río de janeiro

13/06/2020 11:06 Actualizado: 13/06/2020 11:13

víctor david lópez

@VictorDavLopez

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Miércoles, 10 Junio 2020 06:13

Ecuador: ajuste en medio de la pandemia

Ecuador: ajuste en medio de la pandemia

Lenín Moreno lleva adelante un enorme recorte del gasto público

El presidente entró en su último año de mandato con una crisis económica agravada por la política ortodoxa. Dejará como herencia recortes de salarios y eliminación de empresas estatales.

 

El presidente Lenín Moreno entró en su último año de mandato en medio de una profunda crisis económica a la que se sumó la llegada del coronavirus. “Nuestra economía es frágil y se debate entre la vida y la muerte y no podemos ponerla en mayor riesgo", sostuvo el mandatario. De esa manera justificó un recorte de más de 4 mil millones de dólares en el presupuesto. El mismo implicó la reducción de la jornada laboral y salarios para miles de trabajadores. Además, facilitó los despidos en el sector privado con indemnizaciones ridículas. En paralelo, y como para dejar en claro sus prioridades, el gobierno siguió pagando millones de deuda externa. “Se estima que van más de 1.300 millones de dólares pagados a organismos internacionales, en algunos casos en maniobras que fueron vedadas a la opinión pública”, sostuvo en diálogo con PáginaI12 el economista Andrés Arauz, ex presidente del Banco Central de Ecuador. Ante este panorama el lunes pasado volvieron las movilizaciones en todo el país convocadas por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT)

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El pueblo puede esperar

 

El diagnóstico de Moreno es que su país está enfrentando la peor crisis económica de la historia. Por eso debe recortarse el gasto público. En los programas de noticias del establishment se habla de “un estado excesivo” que es necesario achicar. La crisis del coronavirus le vino como anillo al dedo para emprender el ajuste. A mediados de mayo anunció que reduciría la masa salarial del Estado en 980 millones de dólares. Por otro lado eliminaría siete empresas públicas, entre ellas la aerolínea de bandera TAME. Además defendió la aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley de Apoyo Humanitario. Moreno dijo que permite establecer acuerdos entre empleador y empleado a fin de mantener puesto de trabajo y evitar que las empresas quiebren. Sin embargo, en lo que va de la pandemia ya se perdieron más de 150 mil empleos.

Ante este hecho las organizaciones sindicales decidieron romper las medidas de aislamiento y salieron a las calles el lunes pasado. Sin muchas vueltas, lo que reclamaron al gobierno es que vete la Ley Humanitaria. “Establece medidas regresivas que violan derechos constitucionales de los trabajadores. Por eso hemos salido a decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con esas reformas”, sostuvo Richard Gómez, presidente de la CUT, al noticiero de la cadena Ecuavisa. Ante la pregunta de si este momento histórico de crisis no justificaban los recortes Gómez pidió diferenciar a las grandes empresas del resto. “Hay grupos que hasta hace unos meses sacaron del país cientos de millones de dólares y ahora despiden compañeros con cinco, diez y hasta quince años de antigüedad. Les han pagando indemnizaciones absurdas. Lo que hay ahí es viveza criolla”, indicó el líder sindical. Privados y gobierno siguen vaciando las arcas del Estado, algo que para una economía dolarizada como la de Ecuador, que no puede emitir moneda, es casi una herida de muerte.

 

Honrarás tus deudas

 

Pese que a en el país había consenso político para evitar el pago de la deuda la administración Moreno siguió desembolsando. Lejos de cortarle el chorro a los organismos internacionales el presidente dijo que son sus aliados. Y sostuvo que el endeudamiento va a ser el salvavidas para encarar la crisis del país. El ministro de Economía y Finanzas Richard Martínez, expresidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, había anunciado pagos por casi 800 millones de dólares en concepto de deuda. Sin embargo una investigación del Observatorio de la Dolarización descubrió desembolsos por casi mil millones que el gobierno no había dado a conocer. “A partir de las estadísticas que publica el Banco Central pudimos ver que se pagó 865 millones de dólares de capital,  71 millones de dólares en intereses y comisiones, por concepto de deuda externa, a Goldman Sachs, Credit Suisse e ICBC Standard Plc”, informó Arauz. La maniobra formó parte de una apuesta financiera muy riesgosa hecha por Martínez. Y le salió mal. “Préstamos que originalmente eran por 48 y 54 meses terminaron siendo por 19 y 17 meses. Mientras que el gobierno se atrasó con servidores públicos, provincias, proveedores del Estado, seguridad social, a quien sí pagó de manera puntual, e incluso adelantada, fue a los bancos de Wall Street, con los que perdió la apuesta especulativa”, sostuvo el economista.

La comunidad educativa fue la primera en salir a las calles durante la pandemia. El gobierno había propiciado recortes que alcanzaban los 100 millones de dólares para las universidades. Pese a que la Corte Constitucional resolvió que el gobierno debía dar marcha atrás con la medida, Moreno sostuvo el ajuste. “Debo lamentar la actitud de quienes niegan su aporte solidario al país. (...) Ante el déficit fiscal tendrán el 10 por ciento menos que el año pasado”, sostuvo el presidente. También pidió a las regiones que aún no normalizaron sus actividades que lo hagan. El gobierno puso en funcionamiento un sistema de semáforos para salir de la cuarentena por el coronavrius. Las autoridades reclamaron que todo el país entre cómo mímino en el color amarillo. Ecuador tiene el mayor índice de contagio por millón de habitantes en América Latina. Hasta el momento 43.378 personas contrajeron allí la enfermedad y 3.642 murieron. 

A los reclamos de los universitarios se les sumaron los estatales de todo el país y ahora las entidades obreras. El recuerdo del estallido social de octubre del año pasado está latente en el gobierno. Tal vez por eso el 29 de mayo el ministerio de Defensa sacó el Acuerdo 179. Este regula el uso de la “fuerza letal” en “disturbios internos” para las Fuerzas Armadas. El Defensor del Pueblo de Ecuador Freddy Carrión pidió que se derogue la Resolución. “Primero por que de acuerdo a nuestra Constitución las FFAA no tienen facultad para controlar el orden interno. Eso es competencia de la policía. En segundo lugar, la protesta social no puede ser tomada como amenaza al orden interno, y por lo tanto facultar a las FFAA para que usen fuerza letal. Estamos hablando de armas de fuego que afectarían el derecho a la integridad y a la vida", sostuvo en diálogo con este diario el Defensor. Para el letrado no es casualidad que ante las medidas de fuerzas acordadas por los trabajadores el gobierno emita este tipo de resolución. "En este contexto de manifestaciones se debe garantizar el Derecho a la protesta social. Inclusive en nuestro país el Derecho a la resistencia figura como un Derecho Humano”, explicó Carrión. Ante la negativa del ministro de Defensa de dar un paso atrás con la normativa, el letrado presentó una demanda de inconstitucionalidad a la Corte Suprema de Ecuador.

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Un manifestante de 75 años cae al suelo después de ser empujado por la policía de Buffalo, imagen cortesía de la estación de televisión National Public Radio y tomadas por Mike Desmond.Foto Afp

Nueva York., Las vidas negras valen y sin justicia no habrá paz fueron las consignas que retumbaron en la boca de cientos de miles de manifestantes de costa a costa este sábado al continuar un levantamiento civil que a lo largo de 12 días ha estado presente en 50 estados y más de 600 localidades y que ha obligado a Donald Trump a instalar un nuevo muro alrededor de su casa.

En Nueva York hubo más de una docena de marchas, una de ellas fue encabezada por maestros que caminaron desde el sur de Manhattan a Washington Square, para ahí fusionarse con otras –una se nombró La marcha por los sueños robados y las vidas saqueadas– para proceder en un flujo incesante por toda la ciudad.

En Filadelfia, decenas de miles se congregaron alrededor del Museo de Arte (las escalinatas hechas famosas en la película Rocky) y otras partes del centro de la ciudad llamada cuna de la democracia estadunidense.

En Seattle, una marcha encabezada por trabajadores de la salud llevaban pancartas en las que se leía: El racismo es una emergencia de salud pública. Este sector se ha solidarizado con la protesta en varias ciudades del país en días recientes. En Brooklyn, el viernes en la noche, una trabajadora de emergencia en una ambulancia tomó el micrófono del vehículo para trasmitir su mensaje de apoyo a los manifestantes que pasaban por esas calles: “salgan todos los días, estamos haciendo el cambio… mantengámonos unidos –lo tenemos que hacer ¡chingá!– las vidas negras valen” [https://twitter.com/scottheins/ status/1268701444607270917].

La clase política, desde legisladores federales y locales hasta alcaldes se sumaron. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, marchó con los manifestantes y declaró en referencia a Donald Trump: Hoy decimos que no, en noviembre decimos el que sigue.

En Filadelfia se repitió algo cada vez más frecuente en varias ciudades: el alcalde Jim Kenny y la jefa de la policía Danielle Outlaw se hincaron (el gesto de solidaridad con el movimiento contra la brutalidad policiaca y la violencia racial).

Sin embargo, en días recientes, en Filadelfia y en decenas de ciudades –incluyendo Nueva York y Los Ángeles– supuestamente en manos de gobiernos municipales liberales, se registraron múltiples incidentes de violencia policiaca contra manifestantes e incluso periodistas. Aunque algunos uniformados han sido suspendidos y otros cesados, la gran mayoría sigue impune.

En Buffalo se hizo viral el video de dos policías tumbando a un activista de 75 años, quien sangraba sobre el pavimento mientras pasaban otros oficiales y fue llevado a un hospital; fueron suspendidos dos agentes, pero 57 de sus colegas renunciaron en protesta a la unidad antimotines a la que todos pertenecían.

Sin embargo, la violenta represión contra los manifestantes sirve para demostrar qué tan enraizado está el problema, y nutre una nueva demanda por todo el país: reducir de manera dramática el gasto en la policía y por el fin a la impunidad oficial.

Los protagonistas en esta ola de protestas no son los políticos ni tampoco viejos líderes sociales –veteranos de la lucha por los derechos civiles–, sino una nueva generación de activistas, algunos marchando por primera vez, y sus aliados provenientes de diversos movimientos, desde ambientalistas hasta sindicalistas progresistas (el gremio de enfermeras, por ejemplo), entre otros.

Las marchas de ayer fueron más grandes que nunca en varias ciudades y estuvieron marcadas por la ira colectiva contra la violencia racista como por la celebración del surgimiento de este movimiento. Algunos bailaban al avanzar, otros ponían música en bocinas portátiles, sirviendo de DJ’s para la multitud. Se escuchó rap, soul, rock y a veces los coros eran masivos. También hubo viejos himnos de las luchas de derechos civiles, como el icónico We shall overcome.

A lo largo del día se compartieron reportes de manifestaciones, algunas fueron las más grandes en tiempos recientes, de diferentes puntos del país, de Jersey City a Atlanta, de Denver a Chicago, pero aún más notables son las protestas en ciudades más pequeñas y hasta pueblos alrededor del país, incluso en algunos donde no hay minorías, reportan algunos medios.

Figuras del mundo de las artes y cultura, junto con los del deporte profesional se han sumado a las marchas y/o expresado su apoyo. Gregg Popovich, el técnico del equipo de basquetbol los Spurs de San Antonio –al que ha llevado a cinco campeonatos– declaró que lo que todos vieron en el caso de George Floyd, un afroestadunidense muerto por policías blancos en Minneapolis hace 12 días, fue un linchamiento y estoy avergonzado como persona blanca de saber que eso puede ocurrir, y llamó a la lucha antirracista para rescatar a este país.

Mientras tanto, la campaña electoral de Trump envió hoy un correo electrónico a sus bases solicitando firmar una petición: “Nuestra bella bandera estadunidense debería ser respetada y cualquiera que piense otra cosa es sencillamente antiestadunidense. El presidente Trump desea enviar un mensaje a la izquierda de que protestar contra la bandera estadunidense es absolutamente inaceptable….”

La Guardia Nacional informó que más de 43 mil integrantes en 34 estados y en la capital están apoyando a fuerzas de seguridad pública en lo que llama disturbios civiles (civil unrest) actuales.

Ese disturbio o agitación o revuelta civil expresado durante los últimos 12 días son tal vez las protestas más amplias en la historia de Estados Unidos, según algunos cálculos iniciales, con acciones registradas en más de 600 ciudades en los 50 estados y la capital del país, reportó el Washington Post.

Por David Brooks

 


Pese al Covid-19, marchan en ciudades de todo el mundo contra el racismo

Afp, Ap, Sputnik y Notimex

París. En ciudades de todo el mundo cientos de miles de manifestantes exigieron ayer, nuevamente, poner fin al racismo y justicia para el afroestadunidense George Floyd. Más de 23 mil 300 personas marcharon ayer en la capital francesa contra la violencia policial.

La mayor manifestación se celebró en París, donde salieron a las calles unas 5 mil 500 personas, mientras la concentración en Lyon contó con más de 5 mil participantes. Otra protesta masiva, de unas 2 mil personas, tuvo lugar en Lillle. Hubo concentraciones menores en las ciudades de Metz, Rennes, Poitiers y Nancy.

En Australia decenas de miles de personas se manifestaron, desafiando el llamado del gobierno a quedarse en casa por la crisis sanitaria en el país. Sin embargo, grupos de indígenas australianos sostienen que han hecho suya la indignación por el asesinato de Floyd, pues más de 400 miembros de sus comunidades han muerto a manos de la policía en los pasados 30 años.

En frente a la catedral de Christchurch, en la capital de Nueva Zelanda, miles de personas se reunieron para presenciar una masiva puesta en escena de la danza tradicional maorí haka, hecha en honor a Floyd. La danza tradicionalmente se usaba en el campo de batalla, pero con el tiempo se ha vuelto una muestra feroz del orgullo y la unidad del pueblo neozelandés.

En el Reino Unido se registró una manifestación ante el Parlamento. Luego de varias horas de manifestación pacífica, incidentes se presentaron al final de la jornada alrededor de Downing Street, en el centro de Londres. Botellas fueron lanzadas contra la policía, que trató de dispersar a los manifestantes.

El Reino Unido no es inocente, exclamaron los manifestantes. Como en la capital británica, fueron muchos los manifestantes en Mánchester que salieron a la calle para terminar con el racismo, que es una pandemia. Debido a las medidas de confinamiento por el Covid-19, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, había pedido el viernes no manifestarse.

En Alemania unas 10 mil personas se reunieron en silencio en la famosa Alexanderplatz, la mayoría de ellas vestidas de negro y con máscaras. El silencio blanco es violencia, coreaban.

Los jugadores del Bayern Múnich, el líder del campeonato de Alemania, realizaron este sábado el calentamiento con una camiseta con la inscripción Tarjeta roja al racismo - BlackLiveMatters, antes del partido en campo del Bayer Leverkusen.

En Lieja, este de Bélgica, 700 personas hicieron caso omiso a la prohibición y participaron en una marcha contra el racismo, según la policía.

En Varsovia participaron mil personas, muchos de ellos jóvenes vestidos de negro, y el candidato de la izquierda a la presidencial, Robert Biedron, usando mascarilla se unió a ellos.

 

Corresponsal

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Lunes, 01 Junio 2020 06:21

Blues

Elementos de la Guardia Nacional estadunidense vigilan en el distrito Fairfax, área de Los Ángeles donde estallaron disturbios el sábado, en respuesta a la muerte de George Floyd durante un arresto policiaco en Minnesota. Foto Afp

El grito colectivo de furia que estalló en las calles de decenas de ciudades de Estados Unidos en la última semana proviene de lo más hondo y antiguo de la historia de este país, y es una expresión contemporánea, con tintes del blues, de la acumulación de injusticias violentas que son parte integral del american way of life.

Las escenas de violencia en las calles y los saqueos mostrados por los medios estos días suelen ocultar el crimen real: la violencia racista oficial sistémica contra minorías (los afroestadunidenses son víctimas de balas policiacas dos veces más que los blancos) e inmigrantes en el país más encarcelado del planeta, el saqueo económico "legal" donde sólo en 10 semanas de pandemia –mientras más de 40 millones perdieron su empleo– unos cuantos multimillonarios compartieron ganancias de más de 400 mil millones de dólares, y en el país más rico del mundo, uno de cuatro niños podrían padecer hambre este año, entre otros delitos.

Todo esto ha quedado al descubierto con los resultados del manejo político criminal de la pandemia (más de 80 mil de los 100 mil muertos podrían haberse salvado) y la crisis económica que afecta de manera desproporcionada a afroestadunidenses, latinos y pobres. Las condiciones socioeconómicas y el resultado de cuatro décadas de neoliberalismo está matando a muchos miles más de afroestadunidenses y latinos que la policía, y asfixiando la vida de millones de trabajadores de todas las razas.

El reverendo Martin Luther King concluyó que no se podía hablar de racismo sin hablar de la injusticia económica y el fin de políticas imperiales (como la guerra de Vietnam en ese tiempo), algo que sigue vigente más de 50 años después.

En los años 60 con revueltas en los guetos de varias ciudades, King comentó que le habían solicitado hacer un llamado contra los actos violentos de los manifestantes y respondió que "sabía que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin antes haber hablado claramente sobre el mayor provedor de la violencia en el mundo actual: mi propio gobierno".

"Creo que estamos atestiguando Estados Unidos como un experimento social fallido", comentó el intelectual afroestadunidense Cornel West, profesor de filosofía en Princeton y Harvard, hace un par de días. "Doy gracias a Dios de que la gente esté en las calles. Imagínate que este tipo de linchamiento ocurriera (en referencia al asesinato de George Floyd en Minneapolis que detonó esta ola de protestas) y que la gente se quedara indiferente."

Opinó que "el sistema no puede reformarse a sí mismo", y que ahora Estados Unidos está entre "un matón neofascista en la Casa Blanca" y "una ala neoliberal del Partido Demócrata". Ante ello, los pobres y los trabajadores negros, morenos, rojos, amarillos, de todo color, son los excluidos y se sienten totalmente sin poder, sin ayuda, sin esperanza, entonces ves rebelión”.

West subrayó que se requiere de "una revolución no violenta" para lograr una democracia plena en todos los sentidos. "Si no logramos eso, vamos a ver más explosiones violentas".

"Estoy infernalmente furioso. Me desperté esta mañana para ver el mundo arder, porque estoy cansado de ver morir a hombres negros. Él, de manera casual, puso su rodilla sobre el cuello de un ser humano por nueve minutos y murió como una zebra en las mandíbulas de un león", comentó el rapero y productor músico Killer Mike en Atlanta. “Es por eso que los jóvenes están incendiando esto… no saben qué más hacer. Y es nuestra responsabilidad hacer que esto mejore ahora mismo. No queremos ver un oficial acusado, queremos ver cuatro oficiales enjuiciados y condenados. No queremos ver tiendas Target ardiendo, queremos ver el sistema que establece el racismo sistémico reducido a cenizas” (https://youtu.be/sG0yrng0eY4).

El blues es, entre otras cosas, el canto de desafío ante situaciones catastróficas. Se escucha, en todas sus transformaciones, en las calles de este país esta semana.

https://www.youtube.com/watch?v=H0W7K8tYK-Y

https://www.youtube.com/watch?v=KmLf6I6LMCI

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