Activistas, intelectuales y académicos se pronuncian contra la represión al pueblo de Nicaragua

Activistas sociales, intelectuales y académicos se pronunciaron contra “la gravísima situación de violencia política estatal y violación de los Derechos Humanos que atraviesa Nicaragua”, ante la brutal represión comandada por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo desde hace tres meses, “lo cual se ha traducido en unos trescientos muertos en los últimos tres meses”.

Señalaron que la indignación “es doble” sobre todo cuando la violencia es ordenada por “líderes y gobiernos que se dicen de izquierda” y a ella se le suma “el silencio cómplice de líderes políticos y referentes intelectuales (auto)proclamados de izquierda.

Los firmantes se solidarizaron con el pueblo de Nicaragua y señalaron que “denunciar esta situación tan dolorosa como inaceptable, alzar la voz contra los atropellos a las más elementales libertades y derechos que el actual gobierno nicaragüense viene realizando, no es sólo un deber de solidaridad humanitaria”, sino también “un acto y un llamado colectivo a defender la Memoria revolucionaria” y a “procurar evitar la consumación de esta degeneración política en curso”.

Los activistas llamaron a la sociedad y enviar sus adhesiones al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

A continuación, el comunicado completo:

DECLARACIÓN URGENTE POR NICARAGUA

19 de julio de 2018

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Por la presente, como intelectuales, activistas sociales y académicos, queremos manifestar nuestro profundo rechazo frente a la gravísima situación de violencia política estatal y violación de los Derechos Humanos que atraviesa Nicaragua, responsabilidad del actual régimen de Ortega-Murillo, lo cual se ha traducido en unos trescientos muertos en los últimos tres meses.

La indignación, el dolor, el sentido de frustración histórica es doble cuando semejante aberración política es producto de líderes y gobiernos que se dicen de izquierda. ¡Qué puede doler más que la ironía de un líder que se dice revolucionario, emulando las prácticas criminales de aquel dictador contra el que se supo levantar! Y esa indignación se hace más intensa aún cuando este panorama de violencia política estatal es completado con el silencio cómplice de líderes políticos y referentes intelectuales (auto)proclamados de izquierda. La connivencia de cierto establishment intelectual -una izquierda oficialista que suele arrogarse la representación exclusiva de la ‘izquierda’-, ha mutado al calor del poder gubernamental en un sucedáneo del más desbocado cinismo.

Denunciar esta situación tan dolorosa como inaceptable, alzar la voz contra los atropellos a las más elementales libertades y derechos que el actual gobierno nicaragüense viene realizando, no es sólo un deber de solidaridad humanitaria. Es también un acto y un llamado colectivo a defender la Memoria revolucionaria; a procurar evitar la consumación de esta degeneración política en curso.

No hay peor latrocinio que la defraudación política de la esperanza de los pueblos.

No hay peor saqueo que aquel que va dirigido a depredar las energías rebeldes por un mundo justo.

No hay peor imperialismo que el colonialismo interno que se torna violencia opresiva revestido con retórica anti-imperial.

Todo eso está aconteciendo en Nicaragua. La Tierra que fuera símbolo fértil de la esperanza emancipatoria a fines de los ’70, se ha convertido en un campo más de autoritarismo.

La memoria mancillada de una de las revoluciones más nobles y esperanzadoras de Nuestra América, como lo fue y sigue siendo Sandino; la memoria de luchas anti-capitalistas de un pueblo sufrido pero valiente, ahora pisoteada para (intentar) encubrir la típica violencia ordinaria de un régimen dictatorial más, de esos que sobran y se repiten en nuestra historia. El otrora líder revolucionario, honrado por la confianza de su pueblo, hoy convertido en dictador, ciego de poder y con sus manos manchadas de sangre joven. Tal, el paisaje violentamente amargo de nuestra querida Nicaragua.

Alzamos nuestra voz para condenar públicamente la dictadura en la que se ha convertido el gobierno de Ortega-Murillo. Expresamos nuestra solidaridad para con el pueblo y la juventud hoy, una vez más, levantados en resistencia. Para apoyar y acompañar sus exigencias de diálogo y de paz, de poner fin a un gobierno ilegítimo y criminal que hoy usurpa la memoria sandinista. Lo hacemos con la convicción de que lo se trata no es sólo “salvar el honor” del pasado, sino sobre todo, de rescatar y cuidar las semillas emancipatorias del futuro, que hoy se han puesto en riesgo.

Primeras Firmas

Alberto Acosta (economista, Ecuador),

Maristella Svampa (socióloga y escritora, Argentina),

Raúl Zibechi (ensayista y escritor, Uruguay),

Horacio Machado Araoz (politólogo, Argentina),

Hugo Blanco (activista, director de “Lucha indígena”, Perú),

Joan Martinez Alier (Revista Ecología política, España),

Pierre Salama (economista, Francia),

Raphael Hoetmer (historiador, Perú),

Manfred Max-Neef (Universidad Austral de Chile),

Yaku Pérez Guartambel (presidente de la Confederación de los Pueblos Kichwas del Ecuador – ECUARUNARI y de Coordinadora Andina de Organizaciones Indìgenas- CAOI),

Decio Machado (Sociólogo, periodista español radicado en Ecuador),

Pablo Solon (Fund. Solon, Bolivia),

Roberto Gargarella (abogado, constitucionalista, Argentina),

Massimo Modonesi (Unam, México),

Edgardo Lander (sociólogo, Venezuela),

Arturo Escobar (antropólogo, ambientalista, Colombia/USA),

Enrique Leff (filósofo, ambientalista, México),

Pierre Beaudet (Profesor Cs Sociales, Quebec, Canada),

Boaventura de Sousa Santos (abogado, sociólogo, Portugal),

Gina Vargas Valente (socióloga, feminista, Perú),

Horacio Tarcus (Historiador, Argentina),

Juanca Giles Macedo (Educador Popular, Perú),

Beatriz Sarlo (ensayista, Argentina),

Paulina Garzón (activista, Ecuador),

Carlos Antonio Martín Soria Dall’Orso (Abogado, docente y activista ambiental, Perú),

Reinhold Sohns, economista, Alemania,

Mateo Martínez Abarca (filosofo, Secretario de Participación Ciudadana y Control social, Ecuador),

Manuela Lavinas Picq, (Profesora, Universidad San Francisco de Quito, Ecuador),

Ramiro Avila Santamaría (Abogado, Ecuador),

Pedro Machado Orellana (Ecuador);

Juan Cuvi (Fundación Donun, Prof.universitario, Ecuador),

Víctor M. Toledo (UNAM, México),

Enrique Viale (Abogado Ambientalista, Argentina),

Boris Marañon (UNAM-México),

Elizabeth Peredo (psicóloga social, Bolivia),

Carlos de la Torre (sociólogo, Ecuador),

Carlos Zorrilla (Intag, Ecuador),

Carolina Ortiz Fernández (UMSM-Perú),

Carlos Castro Riera, Presidente del Colegio de Abogados del Azuay,- Ecuador,

Santiago Arconada Rodríguez (Activista del Agua, Venezuela),

Santiago Cahuasquí Cevallos (Antropólogo, Abogado, Ecuador),

María Fernanda López (Geógrafa, Ecuador),

Pablo Ospina (Historiador, Ecuador),

Gerhard Dilger (periodista, Brasil),

Danilo Quijano (Perú),

Ezequiel Adamovsky (Historiador, Argentina),

Hernán Rivadeneira J., (Presidente de la Rama Ecuatoriana de la Asociación Americana de Juristas),

Pablo Alabarces (profesor e investigador, Argentina),

Martín Bergel (Historiador-Argentina),

Piedad Vásquez (Ex-Capacitadora- Técnica Voluntaria en la Campaña de Alfabetización Augusto Cesar Sandino -Ex-Directora y Fundadora del Aula de Derechos Humanos Universidad de Cuenca, Ecuador),

Alberto Chirif (antropólogo, Perú),

Andrés Cabanas, (periodista y escritor, Guatemala),

Jürgen Schuldt (economista, Perú),

Ricardo Napurí (militante socialista, Argentina),

Nora Ciapponi, (militante socialista, Argentina),

Arturo Villanueva Imaña (Sociólogo, Bolivia),

Antonio Elizalde Hevia (sociólogo, director fundador de “Polis, Revista Latinoamericana, Chile),

Elsie Monge (Defensora de derechos humanos, Ecuador) ,

Carmen Diana Deere (Universidad de Florida, Estados Unidos).

Fernando Muñoz-Miño (historiador, integrante de El Colectivo, Ecuador),

Nancy Esoasandin (maestra y politóloga, Uruguay ),

Francisco Javier Velasco (antropólogo y ecologista, Venezuela),

Jaime Coronado del Valle (Sociólogo, Perú),

Roberto Espinoza, Sociólogo, Perú),

Fernando Hugo Azcurra (Economista, Argentina),

Sergio Nicanoff (historiador y docente UBA, Argentina),

Aldo Casas (activista, revista Herramienta, Argentina,

Juan Manuel Crespo (Cientista social y activista – Ecuador),

Cecilia Chérrez (ecologista, Ecuador),

Carlos Arcos Cabrera (escritor, Ecuador),

José Luis Coraggio (Economista, Argentina),

Rubén Lo Vuolo, economista, argentina (Ciepp),

Walter Actis (Sociólogo, activista ecologista, España), Guillermo Almeyra, periodista y escritor (Argentina-México),

Juan Pablo Casiello (Docente – Secretario gremial de Amsafe Rosario, Congresal de Ctera, Argentina),

Gabriela Wyczykier, (UNGS-CONICET, Argentina),

Alberto Wiñazky (Economista-Argentina),

Hermann Klosius (Presidente de la Solidaridad con Guatemala de Austria), Catherine Walsh (intelectual militante, Ecuador),

Carlos Walter Porto-Gonçalves (Geógrafo. Brasil),

Jaime Pastor (editor de la revista Viento Sur, España),

Koldo Unceta (Universidad País Vasco, España),

Maxime Combes (Economista, Francia),

Olmedo Beluche ( Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá),

Juan Wahren (Sociólogo, UBA/CONICET, Argentina),

Gustavo Soto Santiesteban (escritor y activista, Bolivia),

Pedro Morazán,(Economista, Honduras / Alemania),

Danilo Assis Clímaco (latinoamericanista, Brasil),

José Angel Quintero Weir (Wainjirawa-Zulia-Venezuela),

Miriam Lang (socióloga, Alemania / Ecuador),

Alejandro Olmoa Gaona, (economista, Argentina),

Pocho Alvarez (cineasta, Ecuador),

María Daquilema, (defensora de los derechos de las mujeres, Ecuador)

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En Los Angeles, repudio a los llamados centros de detención.Foto Afp

Nueva York

"Vergüenza, vergüenza, vergüenza", corearon ayer decenas de miles de manifestantes en más de 100 ciudades denunciando la política de separación de niños de sus padres migrantes impulsada por el régimen de Donald Trump.

La brutal práctica de separación de miles de niños de sus padres y enjaularlos bajo la política de "tolerancia cero" –anunciada en abril pasado– generó una respuesta tan amplia, que el presidente finalmente fue obligado a firmar una orden ejecutiva para supuestamente suspenderla y prometer la reunificación de esas familias con sus más de 2 mil niños que les fueron arrebatados.

Pero eso no logró frenar la ola de ira que ello provocó ni la oposición a la propuesta del gobierno de sustituir su política de separación de familias por la detención indefinida de familias enteras.

Ayer, ese repudio quedó registrado a lo largo y ancho del país, desde esta ciudad hasta Los Ángeles, entre decenas más, donde algunos discursos y pancartas, incluyendo sobrevivientes y familiares de las víctimas, compararon esas prácticas con las de los nazis, como también con otras llevadas a cabo en la historia de Estados Unidos, cuando niños fueron separados de esclavos afroestadunidenses y de familias indígenas. Muchos subrayaron que a estas alturas, con esas políticas, esta lucha ya se trata de "salvar la democracia" en el país.

De Foley Square al sur de Manhattan, a través del puente de Brooklyn, miles de familias, líderes de derechos y libertades civiles, defensores de migrantes, sindicalistas, artistas, maestros, dirigentes políticos, doctores y estudiantes marcharon con mantas y pancartas en inglés y español –algunas más en otros de los más de 200 idiomas de esta metrópoli– exigiendo la reunificación inmediata de familias y su liberación.

"Ningún humano es ilegal", afirmaban. "El único niño que debería ser enjaulado", decía una pancarta con un dibujo de Trump dentro de una celda. Otra expresaba: "Que los niños se queden, que deporten a los racistas".

"Alguien está intentado arrebatar al niño Jesús de los brazos de María", advirtió el reverendo Al Sharpton, veterano líder nacional de derechos civiles y de afroestadunidenses. "Los blancos, los musulmanes y los judíos, todos juntos, no lo vamos a permitir. Muchos venimos de una historia de separaciones de niños. Los judíos, nosotros los afroestadunidenses y ahora es nuestro momento para decir que no lo permitiremos, no nos quedaremos callados".

Héctor Figueroa, presidente del poderoso sindicato local de servicios SEIU, gritó: "Vamos a luchar por las familias. Son nuestras familias las que están deshumanizando". Y recordó que dos de cada tres agremiados en su sindicato nacieron en otros países.

En Washington, en el parque Lafayette (nombrado por el inmigrante francés que ayudó en la lucha por la independencia de este país), frente a la Casa Blanca, miles escucharon que Lin Manuel Miranda, famoso creador de Hamilton, una de las obras más exitosas y famosas en Broadway, entonó una canción de cuna (de esa obra) para todas las madres que no podían cantar y arrullar a sus hijos separados.

La cantante Alicia Keys, con la misma intención, dio lectura a un cuento para niños separados. Declaró, al igual que otros en diversas ciudades, que con la resistencia a esas políticas esto se trata de "salvar el alma" de este país.

Tanto en Nueva York y Washington, como en otras urbes del país, políticos federales y locales, así como artistas famosos, se sumaron a las marchas. En Chicago, el senador Dick Durbin declaró: "Tenía que estar aquí".

En Boston, la senadora Elizabeth Warren llamó a deshacer la agencia de migración ICE y comentó ante los congregados que "madres me han dicho que en las noches creen que están escuchando el llanto de sus hijos. Esto se trata de niños en jaulas, de seres humanos".

En Los Ángeles, el músico John Legend –ganador de múltiples Grammy y un Óscar– tocó una de sus rolas. La diputada federal Maxine Waters llamó a destituir al presidente, y la senadora Kumala Harris declaró que "cuando sabemos que tenemos a esos 2 mil niños llorando por sus padres, sabemos que somos mejores que esto".

Ecos de esto retumbaron en otras ciudades, de El Paso a Denver, de Burlington a Vermont, de Tampa a Indianápolis, incluyendo urbes y pueblos pequeños del país. "Tal vez nuestros antepasados llegaron a estas tierras en buques diferentes, pero ahora todos estamos en el mismo barco. No hay tal cosa como un ser humano ilegal. Todos somos humanos", declaró el diputado federal e icono del movimiento de derechos civiles John Lewis en la manifestación de Atlanta.

En un editorial, el New York Times afirmó que "las marchas que se realizan en el país este fin de semana realmente son sobre el alma de Estados Unidos". Subrayó que la separación forzada de niños no se puede justificar. "El gobierno de Trump ha cometido una grave ofensa. Es deber de todo estadunidense decente demandar que de inmediato estos niños vuelvan con sus padres".

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El gobierno de facto de Brasil pierde una pieza vital. Cae el CEO de Petrobras

Parente presentó su renuncia luego de diez días de paro de camioneros contra el aumento del diésel, que llegó al 50 por ciento desde julio contra un cuatro por ciento de inflación.

Cayó el presidente de  Petrobras, Pedro Parente, pieza central del gobierno de Michel Temer, hundido en una crisis  de desenlace incierto. El ahora ex titular de Petrobras presentó su renuncia luego de diez días de paro de los camioneros en demanda de la baja del diesel, cuyo preció subió el 50 por ciento desde julio del año pasado, período en el cual la inflación rozó el 4 por ciento .Ligado políticamente al ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, de quien fue ministro, Parente gestionó la petrolera estatal como si fuera privada. Optimizó las ganancias de los accionistas nacionales y extranjeros, incrementó la importación de diesel, redujo la actividad de las refinerías y cedió plataformas a las multinacionales en licitaciones controvertidas. 


Parente además estableció una política de precios sujeta al aumento del barril en el mercado internacional, cuando el grueso del gasoil y la nafta brasileños se producen con petróleo nacional. Esta fórmula hizo que el diesel aumentara, casi a diario, siguiendo las oscilaciones externas.


En los dos años de gestión Temer-Perente fue revertida la política petrolera implementada en los 13 años de gobierno del PT, durante los cuales se reforzó la presencia del Estado, hubo regulación de precios para impedir el contagio de las oscilaciones internacionales del petróleo y se construyeron plataformas y refinerías, con el propósito de alcanzar el pleno autoabastecimiento. El fin de la era Parente debilita aún más a Temer y acota la influencia de Fernando Henrique Cardoso y los neoliberales del Partido de la Socialdemocracia Brasileña.


La noticia  se conoció poco antes del mediodía, tras lo cual la Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa) suspendió durante media hora la oferta de papeles de Petrobras. Al reabrirse la ronda de negocios, las acciones de la compañía se hundieron hasta el 20 por ciento, una baja similar a la sufrida en Wall Street.


La permanencia de Parente se tornó inviable luego del paro de los transportistas que hizo colapsar al país dejándolo sin suministros esenciales. Según dos encuestas de esta semana, la mayoría de los brasileños apoyó los piquetes y rechazó una eventual privatización de Petrobras. El miércoles, la Federación Única de los Petroleros realizó una huelga nacional contra la política de precios abusiva y reclamando la renuncia del titular de Petrobras. 
“Está claro que ante este cuadro, mi permanencia (en el cargo) dejó de ser positiva”, escribió Parente en la carta de dimisión “irrevocable” dirigida a Temer. En su despedida recomendó que se escoja un sucesor inmune a las injerencias “políticas”. Su labor al frente de Petrobras fue desastrosa dijo Luiz Inácio Lula da Silva durante el encuentro que mantuvo ayer con Dilma Rousseff en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Gleisi Hoffmann, presidenta del PT, conmemoró hoy la despedida de un  “entreguista” responsable de la “ofensiva privatista” que buscaba quedarse con las reservas gigantescas de los campos de “pre-sal”, en aguas ultraprofundas del mar brasileño.

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Mayo de 1968:  La revolución cultural

La década de 1960, en todo el mundo, fue de transformaciones y revoluciones en lo político, lo cultural y los modos de pensar. 1968 fue un año de revolución, un año libertario, un evento histórico-universal, donde los seres humanos fueron más pensantes y más conscientes. Fue un año, antimperialista, anticapitalista y alegre que recordaba a Marx con eso de “la felicidad es la lucha”.

 

Aunque la década del sesenta fue una de las más movidas de la historia del siglo veinte, tiene un pasado que puede verse desde distintas revoluciones: la China de 1949, la boliviana de 1952, la vietnamita de 1954, la cubana de 1959, la Gran revolución cultural proletaria de 1966, la ofensiva del Tet, el auge de los movimientos chicanos en EEUU, las luchas estudiantiles de Tlatelolco, el Cordobazo argentino, el otoño haitiano, el Movimiento de Sengakuren de Japón, la primavera de Praga, la Comuna de Shanghái, los distintos movimientos de masas en Latinoamérica y el proceso de descolonización africano; movimientos, estos y otros, que extendieron su furor hasta la década de 1970.

 

Contexto pre 68 en Francia y el mundo

 

El tren capitalista pos Segunda Guerra Mundial parecía avanzar a toda máquina, de los cual daban cuenta “los treinta años gloriosos” (1945-1975) con crecimiento económico y prosperidad en los Estados Unidos y Europa. También se presentaban inicios de calamidades; huelgas de mineros en 1963, dos millones de trabajadores que ganaban el salario mínimo; surgían barrios pobres o bidón-villes como en Nanterre.

 

Francia tuvo un antecedente muy especial relacionado con su derrota en la guerra de Indochina, en particular la batalla de Dien-Bien-Phu que dio el triunfo a Vietnam del Norte en 1954. Con el orgullo colonialista herido las clases dominantes francesas no iban a perder Argelia, así que en 1961 los argelinos que vivían en Francia, apoyados por parisinos, le dieron forma a una manifestación de protesta que las fuerzas especiales francesas reprimieron salvajemente: 2.000 cadáveres de activistas fueron arrojados al río Sena y en 1962 otros muertos en charonne, todo lo cual llevó a la formación del Frente Unido Antifascista y a la conformación de organizaciones estudiantiles. Argelia fue liberada. Las huelgas de mineros y otros obreros en Inglaterra, Italia y Alemania tenían también caldeado el ambiente político y económico.

 

En otra parte del mundo, en los Estados Unidos, toman forma movilizaciones como no se habían visto antes, protestas de gran calado lideradas por sectores populares en contra de la guerra de Vietnam, levantamientos por los derechos civiles de los afro-americanos, los inmigrantes y las mujeres; en sentido más amplio, movilizaciones por los derechos democráticos fundamentales.

 

Vestigio de otro mundo posible

 

Aunque hubo luchas de tipo económico laboral, el aspecto principal de las luchas fue cultural e ideológico, en contra de los sistemas educativos y universitarios autoritarios y antidemocráticos. En ese momento se estaba viviendo un cambio en la educación superior, pasando de la universidad elitista a la universidad masificada, lo que generó una transformación en las concepciones de ser estudiante.

 

Estamos, entonces, ante un levantamiento social-popular con eco en todos los continentes y países del mundo, pero también en todos los órdenes del saber. Se presentaron duras luchas por la libertad de expresión, se manifestó una gran creación en el arte –música, pintura, afiches, murales, esculturas, literatura, cine, teatro, dramaturgia– en las demandas respecto de la libertad sexual, en la filosofía, psiquiatría, psicología, sociología, antropología, economía, medicina y demás aspectos del saber. Por eso la consigna “prohibido prohibir”.

 

Cambio cultural. La sociedad se organizaba de nuevas formas, se creaban comunas, viviendas colectivas, cooperativas, talleres, centros para mujeres maltratadas, guarderías comunitarias, medios de comunicación alternativos; se ocuparon tierras, edificios; se tomó el control de fábricas. Todo esto a partir de distintas formas de lucha como las barricadas, las huelgas generales, la toma de universidades y colegios, las sentadas, los carnavales, las fiestas y conciertos. Y algo fundamental: en todas partes la alianza entre los estudiantes y los obreros.

 

Por eso, si bien es verdad que fue una revolución cultural, no fue únicamente de las ideas, sino de ellas en unas duras luchas políticas y culturales, revolucionarias. Fue una revolución por un nuevo orden diferente al capitalista, no fue una acción cultural liberal. Por ello la consigna “la imaginación al poder”.

 

Mayo del 68 en Francia

 

En Paris de 1968, el 10 de mayo sucedió la “noche de las barricadas”, la represión violenta, aunque sin muertos, sí fue dura, de lo cual quedó como testimonio los numerosos heridos en el barrio latino. Como repuesta a la actitud policial del gobierno De Gaulle, los estudiantes de universidades y liceos, junto a profesores, intelectuales, obreros organizados o no, organizaciones revolucionarias de varias tendencias, se movilizaron para protagonizar la huelga general más grande en la historia de Europa Occidental, con más de 10 millones de participantes en condiciones casi de insurrección popular.

 

Los revolucionarios se manifestaron en Paris, Nanterre, Nantes, Le Mans, Boulogne-Billancourt; ocuparon fábricas y promovieron el control obrero; en las huelgas participaron controladores aéreos, mineros del carbón, obreros del transporte, gas, electricidad, automotrices; periodistas de radio y televisión. Se realizaron cortes de rutas por obreros y campesinos como en Nantes; los revolucionarios controlaron los precios de los productos y las tiendas podían atender con permiso del comité de huelga. Durante unos días, Francia conoció un poder obrero y revolucionario.

 

No hay acción sin reacción, lo cual quedó concretado por la marcha de la derecha, con más de 300.000 movilizados por la “defensa de la república” apoyando al presidente De Gaulle. El 30 de mayo, cuando el movimiento revolucionario estaba a punto de ser derrotado y seguían las negociaciones y luchas callejeras, De Gaulle habló por radio, disolvió el Parlamento, y convocó a elecciones para el mes de junio. El 12 de junio De Gaulle ilegaliza el movimiento revolucionario, disuelve las organizaciones de izquierda, prohíbe las protestas callejeras, envía a la cárcel a los activistas y censura a los periódicos de izquierda. El 15 de junio quedan en libertad 50 paramilitares de la OAS* y los convierten en “grupos de acción ciudadana” para el control de población, el 23 y 30 de junio elecciones, gana De Gaulle.

 

Lecciones del 68: nuevas formas de organización y de lucha

 

La revolución cultural de la década de 1960, en especial Mayo 68, nos dejó el movimiento obrero de base anticapitalista, antimperialista e internacionalista; el movimiento medio ambiental, el movimiento de mujeres y el feminismo; la crítica a la moral burguesa, el rechazo al marxismo tipo soviético, al Estado y al militarismo; el movimiento estudiantil antiautoritario, las organizaciones sociales y de masas radicales; teorías y prácticas de economía y sociedades alternativas, donde el arte y la cultura son fundamentales; debates sobre el poder, los partidos y los tipos de revolución.

 

Una experiencia histórica que nos dejó una lección, para decirlo en los términos de Marx: sin una revolución comunista nada tendrá el pueblo.

 

* Organización del Ejército Secreto.

Publicado enEdición Nº246
Mayo del 68: ¡es posible cambiar el mundo!

La historia del marxismo es lo suficientemente amplia para que ni siquiera toda una vida de estudio pueda agotar su riqueza. El Mayo francés de 1968 es uno de los momentos más particulares de esta historia, junto a la Revolución bolchevique y la Revolución cubana, por ejemplo, traza una línea que impone nuevos retos y que altera una única melodía, al aparecer como una pieza disonante en el mundo de la Guerra Fría y del Socialismo Real. Los meses de mayo y junio de 1968 son testigos de una de las posibilidades revolucionarias más importantes del siglo XX. En medio del ocaso de las sociedades del bienestar europeas construidas después de la Segunda Guerra Mundial, algo que palpitaba en el centro de Europa mostró su rostro al mundo entero. Lo que en principio se dio sólo como una seguidilla de protestas estudiantiles se vio fortalecido por la adhesión de los trabajadores y la intelectualidad francesa.

 

De oídas quizás todos sepamos que en aquellas jornadas de Mayo del 68 en París, estudiantes y fuerzas armadas del Estado se enfrentaron convirtiendo las calles en un campo de batalla. Las mismas calles que prestaron sus adoquines para la construcción de improvisadas barricadas en el Barrio Latino –uno de los más famosos y representativos de París– y que soportaron durante varios días las marchas y consignas de la juventud francesa que veía en su espontánea afrenta al capitalismo la posibilidad de convertir su sociedad en algo diferente de lo ya establecido. Así, lo que comenzó como una protesta contra la normatividad de la institución universitaria fue tomando cada vez más fuerza, hasta desembocar en un movimiento general de protesta que puso al gobierno francés contra las cuerdas. A 50 años de aquel momento histórico, tomamos unos minutos de nuestro tiempo para esta breve reseña. En ella no se tratará de relatar en detalle lo sucedido, más bien pretende tomarlo como excusa para mostrar que sí es posible cambiar el mundo, y que un diálogo provechoso con aquel momento pasa más por entender su espíritu que por retratar infructuosamente los hechos y los datos que ha dejado.

 

Según el historiador inglés Eric Hobsbawm, hubo dos momentos fundamentales en la movilización de protestas revolucionarias en el Mayo francés. Entre el 3 y el 11 de aquel mes se movilizaron los estudiantes, activistas que no tuvieron gran oposición y que rápidamente aglutinaron a la totalidad de la población estudiantil de París. La opinión pública ofreció un importante reconocimiento a estas movilizaciones y el gobierno de Charles De Gaulle decidió no prestar demasiada atención a los estudiantes y al así obrar no se dio cuenta que, lejos de dejarlo pasar de largo en el transcurso de los días, contribuía con ello a la intensificación del movimiento que encontró su decisiva fortaleza en el apoyo de clase trabajadora francesa. En un segundo momento, entre el 14 y 27 del mismo mes, se propagó una huelga general espontánea que terminó con el rechazo, por parte de los trabajadores en huelga, de los acuerdos que los grupos sindicales y el gobierno adelantaron en pleno movimiento de protesta. Además de esto, Hobsbawm señala que en realidad sólo el segundo momento, el de la huelga general, tuvo posibilidades reales de hacer una revolución, pues los estudiantes en soledad sólo conformaban una gran tensión, pero ningún peligro político.

 

La hostilidad que manifestaban los estudiantes hacia el gaullismo era de la misma intensidad que la que manifestaban hacia el partido comunista. Las consignas que marcaron los muros de la universidad de La Sorbona apelaban a los ciudadanos que encontraban más seductora una revolución cultural que una revolución política. La famosa consigna de “Imaginación al poder”, ponía en entredicho las formas tradicionales de elaborar la política, una nueva formación social basada en la experiencia juvenil del pueblo francés era la promesa revolucionaria de los estudiantes, aquellos que propagaron rápidamente su revuelta hasta otros círculos sociales y que con la misma rapidez vieron apagar la llama revolucionaria con el llamado por parte del presidente De Gaulle a las elecciones legislativas a finales de junio de 1968. Después de estas elecciones, que fueron la respuesta a la inestabilidad de Francia ocasionada por el movimiento estudiantil y los trabajadores, la estrategia política esta vez vería fortalecido al partido gaullista Unión de Demócratas por la República que para el año siguiente emprendería una serie de reformas que, paulatinamente harían desaparecer los residuos del malestar social que ardió algunos días bajo el cielo francés.

 

El espontaneísmo revolucionario del movimiento estudiantil en Francia mostró en un par de meses todo el poderío de sus nuevas formas de entender la sociedad, de sus nuevas concepciones sobre la política y del surgimiento de lo que se dio en llamar La Nueva Izquierda. Ésta, claramente en resistencia y rechazo de los tradicionales partidos políticos tanto de derecha como de izquierda, supuso una gran renovación del marxismo y terminó por desatar a Marx del dominio soviético que lo había convertido a él y su obra en un evangelio. Las nuevas comprensiones del marxismo después del Mayo francés pusieron en tela de juicio la configuración del mundo del marxismo a partir de la normatividad soviética, y encontraron nuevas formas que hoy hacen factible continuar pensando en las posibilidades de hacerle frente al capitalismo sin el dogma autoritario que privilegiaba las condiciones materiales de los individuos a cambio de la pérdida paulatina de sus capacidades espirituales, de la imposibilidad de pensar diferente, de crear el mundo y de movilizar todas sus energías en función del despliegue vital, artístico e intelectual de la humanidad.

 

Mayo de 1968 fue un evento histórico del pensamiento revolucionario en la medida en que puso en jaque al poder, en la medida en que también hizo emerger la ocasión para una reelaboración del marxismo, de los movimientos de protesta, de la unión social y de las formas de articular reclamaciones de diversos niveles con miras a la transformación social de un pueblo entero. El suspenso de este momento revolucionario hace que hoy posemos nuevamente nuestros ojos en las irrenunciables posibilidades de transformación del mundo.

 

Transcurridos cincuenta años de aquellas jornadas emancipatorias, las recientes fotografías de los diarios que muestran el apretón de manos entre los actuales presidentes de Francia y de los Estados Unidos, pueden ver debilitado el espíritu revolucionario de aquel Mayo que parece desaparecer lentamente entre todos los que hoy resistimos a las formas degradantes de un mundo en función de la acumulación de capital y la destrucción del mundo humano y natural sobre la Tierra. Sin embargo, hoy más que nunca debe insistirse en la idea de una segunda nueva izquierda, creativa, activista y revolucionaria que cuestione con todas sus armas la configuración de un mundo en medio de las bombas, de la exclusión política y de las deshilachadas democracias que maquillan los espacios políticos a los cuales hoy nos toca asistir.

Publicado enEdición Nº246
Sábado, 19 Mayo 2018 06:48

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

El gobierno de Nicaragua se comprometió ayer a retirar de las calles a policías, fuerzas de choque y activistas sandinistas, como parte de una tregua por 48 horas acordada con los manifestantes, quienes comenzaron protestas hace un mes.

Esto ocurrió luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos, exigió al presidente Daniel Ortega el cese de la represión de las protestas. Ello, en la primera declaración pública de una delegación que arribó al país.

El texto del acuerdo fue anunciado por el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la conferencia espiscopal, al concluir la primera sesión de trabajo del diálogo nacional, instalado el pasado miércoles, del cual los obispos son mediadores. “Todos los sectores se comprometen a realizar una tregua el sábado 19 y domingo 20.

Por su parte, la sociedad civil deberá aunar esfuerzos para propiciar mejores condiciones para el diálogo, normalizar el tránsito y continuar (las conversaciones) en un mejor clima el lunes 21 mayo, agregó.

En su primera intervención, la misión de la CIDH, encabezada por la relatora especial de derechos humanos para Nicaragua, Antonia Urrejola, exigió a Managua tomar medidas urgentes para garantizar las libertades públicas.

El organismo reiteró su condena a las muertes, desapariciones y detenciones arbitrarias de manifestantes, activistas y periodistas que se han registrado en el país desde el inicio de las protestas, e instó a las autoridades a investigar esos hechos, juzgar y sancionar a los responsables y reparar a las víctimas.

La misión de la CIDH llegó el jueves a Managua tras obtener la anuencia de Ortega para realizar una visita de campo de cuatro días, con el fin de observar la situación de los derechos humanos en el contexto de las protestas.

Al tiempo que la CIDH realizaba su trabajo en el país, manifestantes protestaron en la capital, frente a la sede donde se realiza el diálogo nacional, y demandaron justicia para las víctimas de la violencia, y se registraron enfrentamientos entre policías antimotines y manifestantes en la norteña ciudad de Jinotega.

Tambiém hubo choques en otros puntos del país, pese al diálogo entre gobierno, estudiantes, empresarios y grupos de la sociedad civil, con mediación de la Iglesia católica.

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El ejército de Nicaragua toma distancia del presidente Ortega

* Las protestas, imparables; continúan en al menos 10 ciudades de todo el país

* No tenemos por qué reprimir a la población que se manifiesta, subraya el vocero de los militares

* La Conferencia Episcopal busca fijar fecha para el diálogo que ponga fin a la crisis

Managua.


Las protestas y bloqueos carreteros contra el gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, continuaron ayer en al menos 10 ciudades de las 17 provincias del país, tras dos noches marcadas por actos de vandalismo y enfrentamientos violentos, al tiempo que el ejército tomó distancia del mandatario al afirmar que no reprimirá las manifestaciones antigubernamentales.


El episcopado, en tanto, busca fijar fecha para el diálogo con Ortega para poner fin a la crisis, que ya dejó decenas de muertos, cientos de heridos y detenidos y varios desaparecidos.


Por la madrugada se reportaron ataques contra sedes del partido gobernante, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en las ciudades de Chinandega, Granada, La Concepción y León.


En Matagalpa, Estelí y el histórico barrio indígena de Monimbó de Masaya, antiguos enclaves de la lucha sandinista contra la dictadura de los Somoza (1934-1979), los manifestantes levantaron barricadas de más de un metro de altura.


En Chontales, más de mil campesinos bloquearon la circulación vehicular, lo que afectó a camiones que trasladan alimentos a los mercados de la capital. Hubo manifestaciones similares en Rivas.


En el famoso Mercado Oriental de esta capital, considerado el mayor centro mercantil del país, los comerciantes levantaron barricadas con adoquines para defenderse de saqueadores, quienes el viernes intentaron atacar los negocios.


Además, taxistas managüenses comenzaron un paro y bloquearon con sus automóviles calles y avenidas, lo que provocó caos vehicular. Las personas tuvieron que llegar a sus trabajos caminando.


Simpatizantes del FSLN y empleados públicos gritaron consignas y ondearon banderas de Nicaragua y la rojinegra del Frente Sandinista en favor de Ortega en la rotonda Hugo Chávez, ubicada en el antiguo centro de Managua.


Estudiantes universitarios, protagonistas de las movilizaciones, niegan haber cometido actos de vandalismo. Culpan a la agrupación pro gubernamental Juventud Sandinista de causar disturbios para justificar la represión policial del jueves pasado, que dejó tres muertos por impacto de bala.


En este contexto, el coronel Manuel Guevara, vocero del ejército, indicó: No tenemos por qué reprimir a la población que se manifiesta en las calles. Creemos que el diálogo es la solución. Subrayó que la posición de las fuerzas armadas en esta crisis, que lleva casi un mes, está apegada al mandato constitucional de “proteger objetivos vitales para el funcionamiento del país.


Rechazamos informaciones manipuladas que nos quieren hacer aparecer reprimiendo las protestas, enfatizó.


La jornada de protestas se produce en medio de los esfuerzos que realiza la Conferencia Episcopal por calmar los ánimos y convocar a un diálogo propuesto por el gobierno. La crisis comenzó el 17 de abril con una protesta de estudiantes contra una reforma al seguro social, la cual aumentaba las aportaciones de trabajadores y empresas.

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Actrices y cineastas protagonizan histórica protesta en festival de cine de Cannes

 

Cate Blanchett, Marion Cotillard, Salma Hayek y decenas de otras mujeres de la industria del cine advirtieron el sábado en Cannes que es hora de un cambio y exigieron “igualdad salarial”, en una protesta histórica durante el mayor festival del mundo.

“Desafiamos a nuestros gobiernos y a los poderes públicos a aplicar las leyes sobre igualdad salarial”, dijeron en nombre de todas ellas Blanchett y la cineasta francesa Agnès Varda, en la primera edición del certamen tras el escándalo Weinstein y la ola mundial #MeToo.


En total, 82 mujeres, entre ellas otras actrices como Kristen Stewart y Claudia Cardinale, así como cineastas y productoras desfilaron agarradas por el brazo hasta la escalinata.


Simbólicamente, se pararon a la mitad de las escaleras para mostrar que todavía tienen barrado el paso a la cima, pero dejaron claro que eso ya no puede seguir siendo así.


“Las escaleras de nuestra industria deben ser accesibles a todos. Vamos a escalar”, dijo Blanchett, presidenta del jurado en esta edición. Además de su demanda de ser tan valoradas como los hombres profesionalmente, reclamaron un “espacio seguro de trabajo”.


82 es el número de mujeres seleccionadas en competición por la Palma de Oro, desde la primera edición del Festival en 1946, frente a 1.688 hombres.


Blanchett recordó que solo dos mujeres ganaron una Palma de Oro en Cannes frente a 71 hombres: la neozelandesa Jane Campion (ex aequo) en 1993 por “El Piano” y Varda, que se alzó con una honorífica.

Estas cifras son “elocuentes e irrefutables”, dijo la actriz australiana, figura destacada de la fundación contra el acoso sexual Time’s Up.

Esta protesta histórica se produce meses después de la lluvia de acusaciones de acoso sexual y violaciones contra el productor estadounidense Harvey Weinstein y la ola de denuncias que suscitó el #MeToo, así como la movilización de las mujeres por la igualdad en la profesión.

El Festival de Cannes hizo un gesto en su apoyo al nombrar a un jurado de mayoría femenina presidido por Blanchett, pero había sido criticado por haberse limitado a cumplir con lo mínimo.

Solo tres mujeres de 21 cineastas compiten por la Palma de Oro este año: la francesa Eva Husson, que este sábado presentó “Les filles du soleil”, sobre un batallón de combatientes kurdas, la italiana Alice Rohrwacher y la libanesa Nadine Labaki.

“No habrá nunca una selección basada en una discriminación positiva hacia las mujeres”, dijo al respecto el mes pasado el delegado general del festival, Thierry Frémaux. “Hay una diferencia entre las mujeres cineastas y el tema del #MeToo”, señaló.

Paralelamente, el Festival de Cannes, donde durante casi dos semanas se celebran encuentros profesionales y fiestas privadas, exigió un “comportamiento correcto” y distribuyó folletos con un número de teléfono para denuncias contra el acoso sexual.

“Todavía no tenemos cifras, pero ha habido llamadas”, afirmó el sábado la secretaria de Estado francesa por la Igualdad, Marlène Schiappa. Cannes tiene que ser “un lugar seguro para las mujeres”, defendió.

Esta protesta en la alfombra roja de Cannes – habitualmente reservada al glamur y al desfile de estrellas con vestidos de ensueño – coincide con el 50º aniversario de Mayo del 68, cuando cineastas como Jean-Luc Godard y Carlos Saura lograron interrumpir el certamen en solidaridad con los estudiantes y obreros alzados.

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Franja de Gaza. Un nuevo viernes sangriento

Desde finales de marzo murieron 54 palestinos, entre ellos dos periodistas, y 1900 resultaron heridos en la frontera de Gaza durante las protestas y manifestaciones por la celebración de los setenta años de la creación del Estado de Israel.

Las fuerzas israelíes abatieron ayer a un palestino e hirieron a 731, 147 de ellos con disparos, durante las protestas en la frontera de la Franja de Gaza, a pocos días de la celebración de los 70 años de la creación del Estado de Israel.


Desde 30 de marzo murieron 54 palestinos, entre ellos dos periodistas, y 1.900 resultaron heridos en la frontera de Gaza durante las protestas. Las manifestaciones palestinas tienen lugar ante el 70 aniversario de la fundación de Israel, la Nakba (“Catástrofe”, en árabe) que se celebra este 14 de mayo y que los palestinos consideran una catástrofe. El fin de la llamada “Marcha del Retorno” palestina está previsto para el 15 de mayo. Con esta acción de protesta, los palestinos reclaman el derecho de los refugiados de la guerra de 1948 a regresar al territorio que hoy es parte del Estado de Israel.


Según el ejército israelí, en las protestas de ayer participaron unos 15.000 palestinos, que lanzaron bombas de fabricación casera y granadas contra soldados israelíes, al tiempo que quemaron neumáticos y dañaron infraestructura. Un fotógrafo independiente, resultó herido en la pierna.


Esta es la séptima semana de protestas de palestinos. Según testigos oculares, decenas de jóvenes cortaron la verja fronteriza en la parte sur de la Franja de Gaza. En las imágenes difundidas por los medios se ve a jóvenes entre neumáticos ardiendo y humo negro.


Además, los palestinos volvieron a enviar cometas con trozos de tela ardiendo a Israel. Según la prensa, cometas de ese tipo provocaron incendios en el sur de Israel en las últimas semanas, dejando graves daños materiales. A su vez, según la prensa, tres israelíes intentaron ayer lanzar a su vez cometas ardiendo al lado gazatí de la frontera. Sin embargo, los artefactos acabaron causando un incendio en terreno agrícola israelí y los responsables fueron arrestados.


Al ejército israelí se le reprocha un uso excesivo de la fuerza. La ONU y la Unión Europea reclamaron investigaciones independientes. Las fuerzas armadas israelíes, que dicen que los manifestantes están dirigidos por Hamas, aseguran que los soldados sólo disparan balas reales como último recurso, cuando se agotan los medios no letales.


La tensión podría seguir escalando en los próximos días. Estados Unidos inaugurará el lunes su embajada en Jerusalén, medio año después de su polémico reconocimiento de esa ciudad como capital israelí, aunque los palestinos reclaman Jerusalén Este como su futura capital. Paralelamente están convocadas multitudinarias manifestaciones en la Franja de Gaza, en las que los organizadores esperan hasta un millón de palestinos.


El jefe de Hamas, Ismail Haniya, dijo ayer: “Le diremos a el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que Jerusalén es una ciudad árabe e islámica, y no aceptaremos que su identidad sea modificada por Trump o el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu”. El movimiento de resistencia islámico Hamas advirtió que la Franja de Gaza es una “bomba que puede explotar en cualquier momento” y expresó la esperanza de que las protestas en la frontera entre el territorio palestino e Israel de los próximos días sean “menos sangrientas”. “No romper el asedio significa que esta bomba se disparará y no sabemos en qué medida”, dijo el dirigente de Hamas Yahya Sinwar en un inusual encuentro en su oficina de la Franja de Gaza con periodistas internacionales.


El lunes marcharán los palestinos de los campos de refugiados en el norte del Líbano a la frontera con Israel, así como los palestinos que residen en Jordania. Haniya subrayó: “No reconoceremos a ‘Israel’”.
Hamas es considerada una organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos e Israel. Una de sus banderas es la destrucción de Israel. Además aspira a la instalación de una Palestina islámica en el territorio ubicado entre el Mediterráneo y el río Jordán. En Ramalá, en Cisjordania, también se reunirán miles de palestinos para protestar. Las formaciones políticas también han pedido que se manifiesten ante los puestos de control israelíes.


Asimismo, se espera que el domingo miles de israelíes se concentren en la ciudad vieja de Jerusalén para celebrar la conquista de la parte este de la ciudad durante la Guerra de los Seis Días en 1967. Normalmente pasan por el barrio musulmán, lo que los activistas consideran como una provocación para los palestinos.


Por otra parte, cientos de personas se manifestaron ayer cerca de la frontera entre Israel y Jordania para conmemorar el 70 aniversario de la Nakba en 1948, cuando miles de árabes fueron forzados a dejar Palestina tras la primera guerra árabe-israelí. Según dijeron varios activistas, la manifestación fue organizada por partidos opositores en las zonas de Karama y Sueimeh, a unos 50 kilómetros al oeste de Ammán, en solidaridad con las protestas organizadas en la franja de Gaza y para subrayar el derecho al retorno de los palestinos.


“Hoy venimos para decir a los palestinos que estamos junto a ellos para lograr su objetivo legítimo” dijo el secretario general del izquierdista Partido de la Unidad Popular, Said Ziab. “A pesar de la conspiración estadounidense, que tiene por objetivo acabar con la cuestión palestina, decimos que el pueblo palestino no renunciará a su derecho de regresar a sus hogares y de establecer su Estado en su territorio”, agregó.
Por su parte, el director del Foro Democrático Naserista, Ahmad al Armuti, aseguró que “estamos aquí para mandar un mensaje al pueblo palestino de que las naciones árabes los apoyan en su apoyo contra el enemigo sionista (en alusión a Israel), incluyendo la lucha armada y la liberación de todo el territorio usurpado”.

 

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La revolución de 1968 transformó América Latina

Solo mirando por debajo de la línea de flotación, poniendo la lupa en la vida cotidiana, podemos comprender los profundos cambios que provocaron en la región los sucesos en torno a 1968, que configuran un ciclo de luchas sociales con hondas repercusiones políticas.

Una lista de las nuevas organizaciones sociales surgidas en esos años, sorprendería aún a los propios protagonistas. Fue el período en el que se activaron los pueblos originarios y afroamericanos, pero también los campesinos y estudiantes, los sindicatos obreros y las guerrillas que siguieron el camino del Che Guevara, caído en combate en octubre de 1967 en Bolivia. En su homenaje, Cuba proclamó 1968 como 'Año del guerrillero heroico'.


Entre las grandes acciones populares, en el imaginario colectivo aparece en lugar destacado la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México, el 2 de octubre, que puso fin a las masivas protestas estudiantiles contra el régimen que debió asesinar a cientos de jóvenes para que no perturbaran la realización de los Juegos Olímpicos, inaugurados días después de la masacre de Tlatelolco.

Desde la óptica obrera, la acción más importante sucedió tres meses después del fin de ese año, en marzo de 1969, cuando unos 40.000 trabajadores automotrices de la ciudad de Córdoba (Argentina), desafiaron al régimen militar de Juan Carlos Onganía en las calles. Apoyados por estudiantes, los obreros ocuparon el centro de la ciudad el 29 de marzo, corrieron a la policía que agotó los gases lacrimógenos, asaltaron comisarías, tomaron edificios públicos y se enfrentaron a las tropas que el gobernador debió llamar para reponer el orden.


El Cordobazo fue la insurrección obrera más notable del período, que no triunfó pero forzó a la dictadura a emprender la retirada. Lo más destacable es que en los meses siguientes se produjeron 15 levantamientos populares en una decena de ciudades argentinas, entre ellas Rosario y Córdoba, que volvió a protagonizar una nueva insurrección en 1971. Los obreros manuales desbordaron el control en las fábricas y en las calles.


En Colombia los campesinos protagonizaron un desborde similar. El presidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) ensayó una política reformista en sintonía con la Alianza para el Progreso, para lo que necesitaba el apoyo del campesinado para promover una reforma agraria desde arriba que neutralizara a los terratenientes, refractarios al menor cambio. Para eso impulsó la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que en su criterio debía "institucionalizar las relaciones del Estado con las clases populares, en particular con el campesinado, que en la década del 60 comenzaba a dar muestras de creciente iniciativa política a través de organizaciones gremiales, movilizaciones espontáneas por la tierra y apoyo directo o indirecto a la guerrilla".


Pero el campesinado aprovechó la oportunidad para desprenderse de la tutela del Gobierno reformista de Lleras. En una clara ruptura con los terratenientes y también con el Gobierno que intentaba conciliar intereses antagónicos, ocuparon 645 fincas de grandes propietarios en los últimos meses de 1971.


El tercer gran desborde fue el estudiantil, que tuvo en Uruguay una de sus mayores expresiones. En los cinco meses que transcurrieron entre la marcha del 1 de Mayo del 68 y la clausura de los cursos en la Universidad de la República, la Universidad del Trabajo y los colegios secundarios, decretada por Jorge Pacheco Areco el domingo de 22 setiembre, se produjeron: 56 huelgas, 40 ocupaciones, 220 manifestaciones y 433 atentados con bombas Molotov y de pintura, según cifras aportadas por Jorge Landinelli en su libro '1968: la revuelta estudiantil'.

En mayo había 10 liceos ocupados, dos cerrados por huelga, tres cerrados por el Gobierno para evitar ocupaciones y los enfrentamientos con la policía eran casi diarios. En julio el Gobierno decreta la militarización de los funcionarios estatales de electricidad, agua, petróleo y telecomunicaciones que estaban en conflicto y se produce la confluencia entre obreros y estudiantes.


Tanto el Estado como las propias organizaciones estudiantiles y sindicales fueron desbordadas por el activismo de base. Ese año fueron asesinados los estudiantes Líber Arce, Susana Pintos y Hugo de los Santos, algo inédito en la historia del Uruguay.


En torno a 1968 emergió una nueva generación de movimientos y de activistas, mucho más politizados y activos que los anteriores. Buena parte de las organizaciones que en los años siguientes jugaron un papel social y político destacado, nacieron en esos años. Vale mencionar el Movimiento Julián Apaza en Bolivia, cuna del katarismo; la Federación de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) en Uruguay; el Consejo Regional Indígena del Cauca en Colombia y la Ecuarunari en Ecuador, entre los más destacados. Años después, pero también influidos por la oleada de 1968, nacen Madres de Plaza de Mayo en Argentina y el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil.


En 1968 Paulo Freire redacta su libro 'Pedagogía del oprimido', que es la carta de nacimiento de la educación popular y el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez pronuncia una conferencia titulada 'Hacia una teología de la liberación', con la que nace esta corriente religiosa. En el terreno del pensamiento crítico, son los años de elaboración y difusión de la teoría marxista de la dependencia por los brasileños Ruy Mauro Marini y Theotonio dos Santos, y de la formulación de la teoría de marginalidad por Aníbal Quijano, José Nun y Miguel Murmis.


Con este conjunto de autores, el pensamiento latinoamericano se presenta ante el mundo con personalidad y perfiles propios, del mismo modo que el movimiento social adquiere madurez y modos diferenciados de los del primer mundo.


Este ciclo virtuoso en torno a 1968 fue interrumpido brutalmente por los golpes de Estado en Chile y Uruguay (1973), y en Argentina (1976), y por la represión en casi todos los demás países. Pero provocó cambios muy profundos, tanto en las sociedades como en el sistema político.


En primer lugar, deslegitimó a las viejas oligarquías y a las derechas, y a buena parte de las fuerzas que apoyaban a los Estados Unidos. Aunque los cambios no fueron inmediatos, las bases sobre las que gobernaron aquellas oligarquías fueron erosionadas por la irrupción de las nuevas generaciones de jóvenes.


En segundo lugar, la irrupción de nuevos sujetos colectivos, entre los que destacan mujeres, indígenas, afros y jóvenes, comenzó un largo cuestionamiento del patriarcado y de las relaciones coloniales de poder. Como destaca el sociólogo Immanuel Wallerstein, después de 1968 "los 'pueblos olvidados' empezaron a organizarse como movimientos sociales y también como movimientos intelectuales".


La tercera cuestión son los cambios culturales generados a partir de la década de 1960, que pueden sintetizarse en una menor legitimación del imperialismo, del autoritarismo y de todas las formas de dominación, en un amplio espectro que va desde la familia y la escuela hasta los lugares de trabajo y las instituciones.


Aún estamos viviendo, o sufriendo, si se prefiere, las consecuencias de 1968. En adelante nada volvió a ser igual. Los poderosos tuvieron más dificultades para imponer su voluntad; los dominados tienden a salir de ese lugar. El mundo, para bien o para mal, es un lugar menos estable y más caótico; pero los cambios se han convertido en norma en nuestras sociedades.

 

Libro relacionado:

Los desbordes desde abajo. 1968 en América Latina

Raúl Zibechi

 

 

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