" "El capitalismo está poniendo en riesgo la existencia misma del planeta, pues las desigualdades sociales son más lacerantes que nunca. Ante esto la izquierda tiene que recuperar un discurso contundente, radical, que frene este avance de la derecha porque la solución no puede venir de ahí; de hecho, va a empeorar las cosas", afirma Arnaldo Otegi".Foto Luis Castillo

El líder abertzale fue el artífice de la renuncia de ETA a la violencia // Sostiene que el procés catalán es irreversible y no tiene otra solución que su independencia // En el País Vasco la cuestión del referendo pactado será una constante en los próximos años, subraya

 

Como los independentistas catalanes, los abertzales anhelan llegar en un futuro a la creación de una república vasca, y Arnaldo Otegi, coordinador del partido Euskal Herria Bildu (EH Bildu) y artífice de los pactos que culminaron con la renuncia de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) a la lucha armada, la define en términos muy llanos, inspirados por los independentistas irlandeses: "Una república de iguales".

Convencido de que el procés catalán es "irreversible" y que no tiene otra solución más que su independencia o el referendo pactado, considera que en Euskadi en los próximos años la cuestión de la consulta popular va a ser una constante.

Otegi, que pasó 14 años de su vida en la cárcel (tiene 60), cubre una apretada agenda de actividades en Ciudad de México estos días. En entrevista con La Jornada analiza las razones por las que la desaparición de ETA y las armas de la ecuación vasca no llevaron la esperada normalización a la vida política en la región. Habla también de sus orígenes, su familia materna y paterna, su juventud influida por la Iglesia católica y su decisión de militar en el independentismo de izquierda. Y de cómo los abertzales, como él, tienen en su horizonte el saber que algún día pueden caer presos. "La diferencia entre vascos y catalanes es que nosotros ya sabemos de lo que es capaz el Estado".

Fue bajo el liderazgo de Arnaldo Otegi que la principal fuerza política del independentismo vasco tuvo la visión y el empeño de forjar por décadas una estrategia de acuerdos y negociaciones entre el gobierno español y la organización armada ETA. Tras numerosas rupturas, ofensivas y entradas y salidas del dirigente de la cárcel, culminó con el anuncio del grupo de cesar definitivamente su actividad armada (2011) y de disolver todas sus estructuras (2017).

Desde entonces el partido que dirige, EH Bildu –que en décadas pasadas adoptó diversos nombres para sortear las ofensivas judiciales en su contra: Herri Batasuna, Batasuna, Euskal Herritarok, Sortu, Bildu– ha llegado a ser la segunda fuerza electoral, "con entre 20 y 25 por ciento de los votos", después del Partido Nacionalista Vasco (PNV, conservador). “Y esta tendencia va a seguir. En el País Vasco y en Navarra los partidos abertzales (independentistas) van creciendo y los nacionalistas españoles van decreciendo”.

Catalanes y vascos; misma meta, caminos distintos

–En Cataluña los resultados electorales de los partidos independentistas y el retroceso de los nacionalistas españoles fue uno de los factores que empujaron con mucha fuerza el proceso, ¿cierto?

–Si, lo que hizo Cataluña, a la postre, fue poner en crisis al Estado y puso en el contexto internacional sobre la mesa el debate real. Es un debate democrático, un debate en el que catalanes, vascos y otras naciones tenemos una posición de fortaleza, que es que la solución tiene que ser un referendo pactado.

"En el proceso catalán ya no sólo se habla de soberanistas y españoles, sino que habla de construir una realidad política para que la vida de la gente mejore. Y yo creo que este es el camino por el que el independentismo y el nacionalismo vascos también tienen que tener cita. La única posibilidad que tenemos, por relación de fuerzas, de construir una alternativa en el País Vasco, es siendo una república independiente. Seguir atados al gobierno y al Estado español es seguir atados a unas fuerzas que son terriblemente reaccionarias y que no nos llevan al siglo XXI sino al siglo XIX."

–Hay diferencias entre Cataluña y el País Vasco. Una de ellas es la presencia masiva, en las calles, de los independentistas catalanes. Esto no se han visto todavía en el País Vasco; no en esas dimensiones.

–No todavía, pero en el País Vasco se ha dado un fenómeno importantísimo para el independentismo y es que nosotros llevamos 40 años sembrando unos valores que ahora se han vuelto mayoritarios. Por ejemplo, se están dando enormes movilizaciones de jubilados que defienden sus pensiones. Y en el debate de fondo que se trasluce es: si seguimos perteneciendo a España nuestras jubilaciones van a estar en riesgo, si las gestionamos aquí, no.

“Hay una explosión del movimiento feminista vasco, centenares de miles de mujeres ocupando las calles. Están habiendo manifestaciones masivas demandando la libertad de los presos, en favor del derecho a decidir, en favor de la autodeterminación. Todo eso está ahí. En el momento en que todo esto conecte con la idea de la república veremos la masividad del movimiento como ocurrió en Cataluña, en demanda de la república.

–¿Cómo imaginan una república vasca?

–Nosotros la resumimos en una forma muy fácil de entender: una república vasca de iguales. Me gusta esta idea que es de los independentistas irlandeses: una república de iguales.

–¿Qué posibilidades existen de que en el País Vasco se llegue a un referendo?

–Nosotros hemos alcanzado con el PNV un acuerdo en torno a unas bases de un nuevo estatus político. Las grandes construcciones sociales no pueden estar sólo suscritas por los partidos políticos, sino que tienen que estar firmados por la gente. Hace tiempo tenemos una convicción: no podemos ir a Madrid a negociar como partidos, sino como pueblo. Vamos a preguntar a la gente si está de acuerdo. Si la gente en votación dice que está de acuerdo, ya no iremos a Madrid con el texto de unos partidos, sino con el texto de la gente.

"Por eso nosotros pensamos que la cuestión del referendo va a estar presente en la vida política vasca en los próximos años. Con los acuerdos que sean necesarios, con la paciencia que sea necesaria, pero los vascos también vamos a votar qué queremos ser."

"Los vascos sabemos de lo que es capaz el Estado español"

–En el procés catalán se vive la reacción represiva del Estado español, que ha terminado con una docena de los líderes y artífices de la proclamación de la república independiente en la cárcel. ¿No es un foco rojo para el País Vasco?

–La diferencia entre vascos y catalanes es que nosotros ya sabemos de lo que es capaz el Estado. A los compañeros catalanes les decíamos: no tengan ninguna duda de que aunque el proceso sea democrático el Estado va a responder con violencia. Al principio no nos creían. Hoy saben que es así.

–Muchos no quisieran ver a Otegi preso de nuevo…

–Yo tampoco (risas).

–Hablemos de sus años en la cárcel…

–En distintos periodos en total he estado 14 años de mi vida en la cárcel. En el más reciente estuve seis años y medio (entre 2009 y 2016). Ellos tuvieron un objetivo. Sabían que estábamos potenciando un cambio de estrategia en la lucha independentista, que queríamos sacar la lucha armada de la ecuación política vasca, algo que a ellos no les interesaba y lo que hicieron fue sacarnos seis años y medio de circulación.

“Hace algunas semanas el Tribunal Judicial de Estrasburgo determinó que ese fue un juicio injusto. En la experiencia de los vascos, pasar por la cárcel siempre ha estado dentro de nuestro horizonte. El objetivo es quebrar nuestra moral y nuestros principios. Pero nosotros siempre hemos aprovechado la cárcel para estudiar. Para la familia siempre es más duro. Yo les digo a los militantes abertzales: los funcionarios cuando terminan su carrera política muchas veces tienen al final un premio: algún buen puesto en algún consejo de empresa, algo así. A nosotros lo más probable es que nos toque la cárcel. Pero tenemos algo que ellos no tienen: el cariño de la gente.”
Una familia típica y Franco como suma de los miedos

Arnaldo Otegi Mondragon, nacido en Elgoibar, Guipúzcoa, viene de lo que llama "una familia típica en el País Vasco", un padre ligado al nacionalismo vasco, de familia religiosa, más bien conservadora, y una madre de familia republicana, anarquista. "Se conjugan las dos vertientes: por eso soy independentista y de izquierda".

Desde su infancia, el caudillo Francisco Franco representó "la encarnación de todos los miedos de mi familia y de todo mi sector. Fue el que bombardeó Guernica, el que prohibió nuestra lengua, el que prohibió nuestros símbolos nacionales y fue con quien nos hicimos antifascistas, por lo que empezamos a luchar en defensa de nuestro país".

Inició su militancia independentista por la vía de la cultura, del aprendizaje de su lengua. Y también por la histórica conexión entre cierto sector de la Iglesia católica vasca y su formación a la sombra de las juventudes obreras vascas propiciadas por los curas. “Ahí nos formamos en la historia –cosa que agradeceré siempre– estudiando desde los romanos hasta ETA, en las historias del socialismo, Cuba, Vietnam, las ideas del mundo”. Estudió filosofía y derecho.

–Ha escrito mucho sobre la actual crisis del Estado español…

–Es que es imposible entender lo que pasa en el Estado español si no se entiende que vive una crisis estratégica profunda. Son tres los factores que han llevado al Estado a esta situación. El primero, una crisis económica profunda. La última crisis demostró que España no tiene una economía competitiva frente a los mercados internacionales y con los niveles de endeudamiento y de corrupción brutales no tiene solución estratégica. Es un Estado que no puede aguantar una segunda crisis, que ya está en ciernes en todo el planeta.

“Lo segundo es que la ofensiva independentista catalana pone a prueba el régimen constitucional que se instala en el 78, la reforma franquista. El tema catalán hace saltar todas las costuras de una estructura territorial que no reconoce la plurinacionalidad del Estado español ni el derecho a la autodeterminación y que ya no tiene encaje en términos democráticos.

"Y el tercer factor es la desaparición de la lucha armada de ETA, que se había convertido en ese enemigo interno que permitía ocultar todas las grandes deficiencias del gobierno."

–¿Por qué el fin de la lucha armada debe representar un factor de crisis y no lo contrario, la oportunidad de transitar por una vía de normalización?

–Porque el Estado español construyó un gran edificio político y jurídico antiterrorista que se le cae con la desaparición de ETA. Entonces tiene que entrar en el juego del debate político; pero ahí no tiene una propuesta que hacer. Cuando en la mesa lo que está es el debate de las ideas, ellos no tienen otra idea que mantener unido al Estado español por la fuerza. Y esto es lo que le lleva a esta crisis.

–Es notorio el avance de la extrema derecha, en parte como continuidad del franquismo pero con nuevos elementos. ¿Cómo entender el posicionamiento del partido Vox?

"¿Dónde están los franquistas? En Vox"

–Eso que llamaron transición democrática sin ruptura con el franquismo para nosotros son dos cosas: impunidad con los crímenes del franquismo y defensa a ultranza de la unidad de España y la propiedad privada. Hubo una época en que nos preguntábamos ¿dónde están todos esos que apoyaban a Franco? Estaban en el Partido Popular. Pero ahora surge Vox porque en el contexto de la crisis económica y financiera, de la incertidumbre total, hay sectores que buscan certidumbres. A Vox lo apoya gente que siente incertidumbre por la migración, por la crisis económica, porque se rompe la unidad de España. Son sectores que no tienen certidumbre en el trabajo, en el futuro de sus hijos. Si la izquierda no ocupa esos espacios, los va a ocupar la extrema derecha.

–Es un fenómeno que se ve más en el sur de España. ¿Sucede lo mismo en el norte, en el País Vasco?

–No, somos un pueblo con una gran tradición antifascista. La diferencia es que la izquierda vasca y catalana fueron antifascistas. La española, no.

–El movimiento abertzale ha llamado a establecer alianzas con los partidos nacionalistas de todas las regiones y todas las ideologías. Esto incluye al Partido Nacionalista Vasco (PNV). ¿Cómo va esta estrategia?

–Hemos estado haciendo llamados a las grandes alianzas y lo que nosotros hemos llamado "acuerdos de país". Es evidente que las grandes naciones se construyen sobre estos grandes acuerdos. Independientemente de si gana la derecha o la izquierda, deben existir mínimos que no se puedan tocar: un sistema educativo progresista, laico, igualitario; un acuerdo sobre la vertebración del país; acuerdos sobre la política energética. Desgraciadamente hoy hay líderes del PNV que decían que sin ETA el trabajo entre los abertzales (independentistas) y los nacionalistas iba a ser posible, han desplazado su política de alianzas hacia el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Pero nosotros vamos a seguir insistiendo.

–Hace poco menos de un año sale el Partido Popular (PP) del gobierno y llega Pedro Sánchez. ¿De qué manera cambia el clima político del país con el PSOE en la presidencia?

–La izquierda abertzale dio su voto en favor de la moción de censura al PP porque nosotros siempre vamos a dar nuestro voto gratis contra la derecha autoritaria. Es una cuestión de principio. Dicho esto, hay que recordar que nuestra experiencia, ya muy larga, con el PSOE, no es muy gratificante. El PSOE no tiene mucha palabra. Entró a la transición diciendo que España no entraría a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y nos metió; ha hecho reformas económicas contrarias al interés de la gente y respecto al problema vasco siempre ha mostrado una cara de flexibilidad en el exterior pero en el interior siempre ha sido tímido a la hora de las decisiones. Por ejemplo, decía que ya sin ETA los presos políticos ya no tendrían razón de ser y no ha sido así. Nuestra expectativa hacia ellos no es muy halagüeña.

–En el contexto europeo también hay un deslizamiento hacia la derecha. ¿Cómo afecta esto a partidos del signo como EH-Bildu?

–Yo veo a las izquierdas muy despistadas, instaladas en la defensa de valores culturales, de libertades civiles, democráticas, con algunos avances como los que se han consolidado en la lucha por los derechos LGTBI. Pero creo que lo que debe recuperar la izquierda es su discurso sobre el mundo, volver a lo fundamental. Para mí es que el capitalismo está poniendo en riesgo la existencia misma del planeta, que las desigualdades sociales son más lacerantes que nunca. Ante esto la izquierda tiene que recuperar un discurso contundente, radical, que frene este avance de la derecha porque la solución no puede venir de ahí; de hecho, va a empeorar las cosas.

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Movilización en Barcelona para recordar el primer aniversario del referendo independentista

A un año del referendo de independencia volvieron los enfrentamientos en Cataluña. El movimiento soberanista se organizó para recordar la consulta popular del primero de octubre como señal del rumbo que quiere tomar la región. Unas 200 mil personas salieron a las calles de Barcelona, en una movilización en la que también hubo sabotajes, cierre de calles y carreteras, ocupación de estaciones ferroviarias, agresiones y hostigamiento a periodistas y enfrentamientos con los agentes de los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica).

Con el lema "Recuperemos el 1-O" (1º de octubre) recorrieron las calles 180 mil personas, según cifras de la guardia urbana, para exigir el cumplimiento del mandato emitido en el referendo del año pasado, la salida de prisión de los "presos políticos", el regreso de los "exiliados" y la salida inmediata de las "fuerzas de ocupación españolas". La mayor parte de la marcha transcurrió en un clima festivo y pacífico que se rompió cuando dos grupos numerosos decidieron trasladarse a la jefatura de la policía nacional y a la sede del Parlamento, al cual trataron de ingresar.

Cataluña recordó la actuación de la policía española hace un año, cuando intentó impedir que se llevara a cabo la consulta ciudadana mediante la represión.

Según la hoja de ruta trazada por el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y por los ideólogos, Cataluña ya debería ser independiente, con un modelo en forma de República y con instituciones propias. En aquel referendo participó algo menos de 40 por ciento de la población; la mayoría votó en favor de la causa soberanista, pero recibió numerosas críticas de la oposición por su carácter "ilegal" y la falta de "garantías democráticas" en la consulta.

Pese a todo, tras el referendo, el 27 de octubre se llevó a cabo la declaración unilateral de independencia en una sesión solemne en el Parlamento catalán que también puso en evidencia la fractura política y social de la región, tras el abandono de los principales partidos de oposición y de carácter unionista.

Tras la declaración unilateral de secesión, el gobierno español, presidido entonces por el derechista Mariano Rajoy, decidió intervenir las instituciones catalanas a través de la aplicación por primera vez en la historia del artículo 155 de la Constitución, que suspendió la autonomía de la región, y convocar a elecciones autonómicas. Además, se abrieron procesos judiciales contra los líderes del movimiento, acusados de rebelión, malversación de recursos públicos y desobediencia. Puigdemont y otros consejeros huyeron a Bélgica, Reino Unido, Suiza y Alemania.

Los Comités de Defensa de la República (CDR) organizaron una serie de actos de protesta que afectaron sobre todo el tránsito vehicular. Su objetivo era "paralizar la economía" para dejar claro que tras la represión policial de hace un año "no habrá ni olvido ni perdón".

Varios grupos de entre 40 y 100 personas bloquearon importantes vialidades de Barcelona y la carretera de más tráfico en la región; irrumpieron en la estación del tren de alta velocidad en Girona y en oficinas del gobierno, donde quitaron y pisotearon una bandera española. También trataron de ingresar por la fuerza a la Bolsa de Valores.

En medio del caos, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, volvió a denunciar la represión policial de hace un año y animó a los militantes de los CDR a seguir presionando.

Al finalizar la jornada hubo tensión en la Vía Laietana, donde está el edificio de la policía española, y en las puertas del Parlamento, donde los diputados de las formaciones españolistas tuvieron que salir escoltados y en medio de insultos y descalificaciones. Los manifestantes también lanzaron vallas y botes de pintura contra los policías catalanes. No se informó de ningún herido.

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Lenín Moreno cierra la puerta al regreso de Correa

Según el conteo rápido del órgano electoral, el presidente obtuvo la victoria en el referéndum de ayer. Una mayoría aprobó suprimir la reelección indefinida y reestructurar el órgano creado por el ex mandatario para nombrar autoridades.

 

Entre dos modelos de país, el que propone el actual mandatario Lenín Moreno y el que plantea el ex presidente Rafael Correa los ecuatorianos se inclinaron por el primero. Según el conteo rápido del Consejo Nacional Electoral, una mayoría aprobó suprimir la reelección indefinida (64 por ciento frente a 35 por ciento), en el referéndum convocado por Moreno para cerrar el paso al poder a su ex aliado y antecesor. Los electores también aprobaron, con un 63 por ciento de los sufragios (37 por ciento para el No), reestructurar el órgano creado por el exgobernante para nombrar autoridades de control, lo que en la práctica supone una “descorreización” total del Estado.


La opción Sí en la consulta popular se impuso en las siete preguntas de acuerdo al escrutinio rápido difundido al cierre de esta edición por el órgano electoral. La pregunta que más apoyo obtuvo, con un 74 por ciento (frente a 26%), es la que señala que quienes hayan sido sentenciados por corrupción queden inhabilitados para participar en la vida política y la pérdida de sus bienes. Los votantes también aprobaron por amplia mayoría derogar la ley aprobada por Correa para limitar la ganancia inmobiliaria.


Minutos después de conocerse estos resultados preliminares, el presidente, convertido en principal enemigo de Correa, celebró desde el Palacio de Carondelet la “clara y contundente victoria que ha tenido el Sí” en el referendo.


“La confrontación quedó atrás, es hora de volver a abrazarnos”, expresó Moreno, quien sostiene que la consulta servirá para “profundizar la democracia”.


Por su parte, Correa, que pierde la opción¢n de regresar al poder en las presidenciales de 2021, felicitó sin embargo en un tuit a sus militantes, alegando que “ningún movimiento por sí solo puede lograr el 36% alcanzado, peor en tan poco tiempo y en lucha tan desigual”.


“La lucha continúa. No podemos aceptar en un Estado de Derecho, tamaño rompimiento constitucional. Hasta la victoria siempre!”, agregó el exmandatario.


La participación en la consulta popular fue del 74 por ciento, y la jornada transcurrió con “normalidad”, según indicó la presidenta del CNE, Nubia Villacís, tras el cierre del proceso al que estaban llamados 13 millones de los 16,7 millones de ecuatorianos.


Moreno votó en una universidad del norte de Quito. Tras sugragar, el mandatario se mostró confiado de ganar, tal como lo anticipaban los sondeos. “Las decisiones que tomamos el día de hoy van a ser trascendentales para el futuro del país, para que nuestros niños vivan protegidos, para que las personas corruptas no vuelvan a burlarse de nosotros (...) por el cuidado a la naturaleza, por la reactivación económica”, sostuvo.


Moreno –vicepresidente entre 2007 y 2013– resultó vencedor en la pregunta que plantea una única reelección presidencial, con lo cual Correa pierde la opción de regresar el poder en las presidenciales de 2021.


Lenín Moreno se convirtió tras llegar a la presidencia en mayo pasado en un feroz crítico de su antecesor, líder del “Socialismo del siglo XXI”, al que acusa de haber derrochado la renta petrolera y de haber liderado un gobierno corrupto.


El mandatario convocó este referendo de siete preguntas, en una clara invitación a entrar en la era del postcorreísmo. Además se propone reestructurar el órgano creado por Correa para nombrar autoridades de control, lo que en la práctica supondrá un cambio radical a favor de su línea de gobierno.


Correa, quien está en Ecuador desde enero haciendo campaña por el No –actualmente vive en Bélgica con su familia– dijo a la prensa al cierre de las urnas que “los que conocemos la historia ecuatoriana sabemos que la situación puede cambiar totalmente en dos meses”.


El exgobernante (2007-2017) acusa a Moreno de “traidor”, ya que fue su vicepresidente, de haberse vendido a la oposición y sostiene que con esta consulta “inconstitucional”, convocada sin el dictamen de la Corte Constitucional, el mandatario pretende alcanzar el “presidencialismo absoluto”.


Correa, que alega “persecución y hostigamiento” en su contra, también denuncia que Moreno quiere utilizar la consulta para inhabilitarlo por la vía judicial con la pregunta de que los condenados por corrupci¢n no puedan ejercer la política. “Se inventarán un delito contra mí para inhabilitarme. Es la nueva estrategia de la derecha para destruir a los dirigentes progresistas, como hicieron con Dilma, Lula o Cristina (Kirchner)”, advirtió Correa a la prensa.


El ex presidente está llamado por la Fiscalía a declarar hoy por presuntas irregularidades en una millonaria venta de petróleo a China y Tailandia durante su administración.
En un anticipado desmontaje del correísmo, Jorge Glas –aliado de Correa y reelegido vicepresidente en binomio con Moreno– fue a la cárcel, condenado por recibir sobornos de la brasileña Odebrecht, que también han salpicado a otros exfuncionarios del anterior gobierno.


Para el politólogo Simón Pachano al contar con “una victoria con amplio margen, Moreno consigue el objetivo fundamental de la consulta que es legitimarse en el cargo”, al que llegó tras un apretado ballottage ante el candidato Guillermo Lasso. Este último apoyó activamente la campaña del Sí.


Correa regresó a Ecuador en enero para hacer campaña por el “No”, quedándose sin el partido que fundó, Alianza PAIS, luego de que la autoridad electoral reconociera a la dirigencia morenista en medio de una pugna de poder.

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Viernes, 20 Octubre 2017 07:11

La batalla por el petróleo en Kirkuk

La batalla por el petróleo en Kirkuk

Tres semanas después de que ganara el Sí en el referéndum de independencia en la región kurda de Irak, el gobierno iraquí envió tropas a la provincia iraquí de Kirkuk, muy rica en petróleo, controlada por los kurdos pero que Bagdad les disputa.


Kirkuk, tierra en la que bulle el petróleo, en los últimos días se convirtió en un nuevo punto de conflicto en Oriente Medio.


Ubicada al norte de Irak, la provincia de Kirkuk es un territorio árido, aunque muy rico, que desde hace décadas se encuentra en disputa entre el gobierno central de Bagdad y la administración semiautónoma del Kurdistán iraquí (Bashur). En la zona existen vastas reservas de crudo, además de refinerías, y por allí pasan los oleoductos hacia Ceyhan, en Turquía, y Baniyas, en Siria, en el Mediterráneo.


La tensión entre el gobierno central y la administración kurda se profundizó a partir del referéndum de independencia (no vinculante) que impulsó el gobierno de Bashur del Partido Democrático de Kurdistán (Pdk) el pasado 25 de setiembre.


La participación popular en la consulta fue masiva y una aplastante mayoría votó a favor de la independencia, tras lo cual el Ejecutivo de Bagdad aprobó una serie de sanciones contra el Kurdistán iraquí y deslegitimó el referéndum, todo con el apoyo de Turquía, Irán, Siria y Estados Unidos.


El anquilosado Pdk respondió con tibieza, tratando de hacer equilibrio entre sus aliados ofuscados –Ankara y Washington–, los problemas sociales y económicos internos, y la demanda legítima de libertad e independencia del pueblo kurdo expresada en el referéndum.


Desde la invasión de Estados Unidos a Irak y la caída de Saddam Hussein, en 2003, los kurdos controlan Kirkuk y áreas de Nínive, Diyala y Salah al-Din, al norte de Bagdad.
Luego de sufrir los ataques y masacres cometidas por la organización Estado Islámico, ahora Kirkuk es escenario de una escalada bélica que puede terminar en una guerra interna. Desde hace varios días el Ejército iraquí y las Unidades de Movilización Popular (Al Hashad al Shabi, grupo conformado por milicias árabes) se encuentran en Kirkuk, en donde se produjeron enfrentamientos armados a pequeña escala. Los peshmergas (fuerzas militares de la administración de Bashur) apenas resistieron y, como hicieron en 2014 frente al avance del Estado Islámico, se retiraron.


Por otro lado, pese a las fuertes críticas que mantienen hacia el Pdk y los peshmergas, las Fuerzas de Defensa Popular (Hpg, guerrilla vinculada al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Pkk), que tienen sus bases en la montaña de Qandil, un extenso territorio en la frontera con Irán, se trasladaron a Kirkuk para defender el territorio. En un comunicado, las Hpg calificaron como “una invasión” lo que ocurre en Kirkuk, por lo cual, indicaron, “nuestras fuerzas guerrilleras tomaron posición defensiva a raíz de los ataques”. Desde el mando de las Hpg confirmaron que “se produjeron enfrentamientos esporádicos entre nuestras fuerzas y el Ejército iraquí y Al Hashad al Shabi, después del retiro de los peshmergas”. Desde la guerrilla criticaron a las fuerzas del Pdk por huir de la zona y no establecer “una coordinación conjunta para proteger” la capital de Kirkuk.


A su vez, el portavoz del Ministerio del Petróleo iraquí, Asem Yihad, declaró que su gobierno ya controla todos los yacimientos petrolíferos de la provincia.
La Unión de Comunidades del Kurdistán (Kck), una de las principales organizaciones que representan al pueblo kurdo en Oriente Medio, también se pronunció. Este miércoles rechazó la vía militar para resolver el actual problema y alertó sobre “los poderes antikurdos” que intentan evitar que ese pueblo “tenga un lugar influyente y gane un estatus”.
Los hechos que ocurren en Kirkuk se desencadenaron por el control del petróleo en una de las provincias más ricas del territorio iraquí. Pero en Kirkuk también se observa la disputa entre las principales líneas ideológicas que atraviesan al Kurdistán. Por un lado, la burguesía representada en el Pdk con sus alianzas internacionales, aunque éstas ahora se encuentran debilitadas; por otro, la guerrilla kurda y su proyecto de un Kurdistán confederal, inclusivo y democrático, que encuentra su experiencia más concreta en el norte de Siria (Rojava), donde, pese a la guerra, desde hace más de cinco años se construye una sociedad nueva, antiestatal y con un concepto de democracia comunal y anticapitalista que es la gran novedad para todo Oriente Medio.

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Rajoy pide a Puigdemont que aclare si declaró o no la independencia

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, hizo un requerimiento al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para que aclare, por los cauces administrativos, si declaró o no la independencia de Cataluña. Una pregunta directa y de cuya respuesta dependerá si se activa la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, que supondría la suspensión de la autonomía de la región.

Puigdemont protagonizó el martes pasado una de las sesiones más confusas de las últimas décadas en el Parlamento catalán; tal como había prometido a sus seguidores decretó la independencia unilateral, pero segundos después decidió suspenderla para abrir espacio a una negociación con el Estado español, en busca de una desvinculación pactada.

En la sesión parlamentaria no se votó ninguna moción ni declaración, pero minutos después de suspendido el pleno, los 72 diputados independentistas firmaron –en un salón contiguo al hemiciclo– un documento en el que se declaró la independencia y se apremió a la comunidad internacional, incluido el Estado español, a reconocer a la "nueva república".

La declaración provocó confusión tanto entre los independentistas, quienes vivieron la jornada con decepción, como entre las autoridades españolas y la mayoría de los partidos políticos, que no tenían certeza de lo que se había declarado en el Parlamento catalán.

Rajoy, quien convocó a una reunión extraordinaria del consejo de ministros, después de haberse reunido con los líderes de Ciudadanos, Albert Rivera, y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, decidió enviar un mensaje a Puigdemont en el cual lo apremia a aclarar este punto y a hacerlo mediante los cauces oficiales para que quede constancia.

El gobernante español fijó un plazo a Puigdemont para contestar que vence el próximo lunes, de no hacerlo, se le enviará un segundo mensaje que deberá contestar a más tardar el próximo jueves. Si la respuesta a la pregunta de si ha declarado la independencia es afirmativa, o sencillamente no contesta, entonces se activará de forma automática la aplicación del artículo 155.

Así lo explicó Rajoy durante su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, que tuvo como único orden del día el conflicto abierto entre Cataluña y el Estado español. "Es muy importante que Puigdemont acierte en la respuesta al requerimiento que le ha hecho el gobierno de España. Basta que diga que no ha declarado la independencia. Así de fácil. Y se entiende muy bien", señaló Rajoy.

El mandatario explicó que en caso de que la respuesta sea negativa, entonces le invitaría a sentarse a dialogar en una comisión parlamentaria, abierta a petición del PSOE, para reformar la Constitución española y buscar un mejor encaje de Cataluña en la configuración del Estado, pero advirtió que no dialogará sobre la ruptura de la soberanía del país ni de la vulneración de la integridad territorial. Es decir, que en ningún caso asumirá el reclamo del independentismo de permitir un referendo de autodeterminación vinculante.

El presidente Rajoy cuenta con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos en su estrategia ante el conflicto catalán, que se confirmó durante el debate en el Congreso de los Diputados, en el que también se escucharon críticas y súplicas, sobre todo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de los nacionalistas catalanes, para que no ponga en marcha la suspensión de la autonomía, ya que supondría una nueva "declaración de guerra" de difícil "vuelta atrás". En términos similares se expresó la coalición Unidos Podemos, que también se manifestó en contra de esta medida y reiteró su propuesta de abrir un diálogo con mediadores internacionales. Una propuesta que rechazó Rajoy.

En tanto, Puigdemont no hizo referencia al requerimiento del gobierno español en una entrevista con la cadena CNN, pero reiteró que está dispuesto a "entablar un diálogo sin condición previa". Y añadió que "a lo mejor podría ayudar al diálogo que dos personas en representación del gobierno español y dos personas en representación del gobierno catalán, pudieran ponerse de acuerdo en una sola cosa, como por ejemplo, el nombramiento de un mediador".

La diputada independentista de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), Eulàlia Reguant, habló del malestar que persiste en su grupo por lo que consideran "traición" de Puigdemont en el pleno del pasado martes, en el que esperaban que se declarara la independencia. "Nos ha fallado y nos ha decepcionado", señaló. Los 10 diputados de la CUP anunciaron que propondrán a su consejo político que sus diputados abandonen el Parlamento catalán hasta que Puigdemont declare de forma efectiva la secesión. Esta maniobra dejaría en minoría a la coalición independentista.

 

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Irak ordena detener a los organizadores del referéndum de independencia kurdo


Es una medida simbólica porque Bagdad carece de medios para arrestarlos si no salen de la región

 

Un tribunal iraquí ha ordenado este miércoles la detención de la presidenta y dos de los miembros de la Comisión Electoral de Kurdistán que organizó el referéndum de independencia de esa región autónoma del pasado 25 de septiembre. Se trata de la última de una serie de medidas con las que el Gobierno de Bagdad intenta revertir el resultado de esa consulta, celebrada a pesar de su suspensión por parte del Tribunal Supremo. La ausencia de fuerzas federales en las provincias kurdas dificulta su ejecución.
“La decisión judicial responde a una denuncia presentada por el Consejo de Seguridad Nacional”, ha informado el portavoz de la Magistratura, el juez Abdelsatar al Birqadar.

Esa instancia ha considerado que Hendren Saleh, la presidenta de la Comisión Electoral, así como Yari Hayi Omar y Wahida Yofo Hermez, “han organizado el referéndum contraviniendo la orden del Tribunal Supremo” iraquí. Una semana antes de la consulta, el alto tribunal exigió que se suspendiera por considerar que vulneraba la Constitución.
El Consejo de Seguridad Nacional, que preside el primer ministro Haider al Abadi, ya avanzó el lunes que había recopilado una “lista de nombres” de “funcionarios de la región de Kurdistán” acusados de organizar el plebiscito. El comunicado aseguraba que la fiscalía iba a tomar “medidas legales” contra ellos. El Supremo se ha declarado sin embargo incompetente para juzgar a los diputados del Parlamento federal que promovieron la consulta.


La orden emitida es sobre todo simbólica. El Gobierno central no dispone de medios reales para llevar a cabo las detenciones ya que no hay fuerzas federales desplegadas en el Kurdistán iraquí. De acuerdo con la Constitución de 2005, la región autónoma dispone de su propia milicia (los Peshmerga) y policía. Resulta altamente improbable que vaya a enviarse una patrulla a ejecutar el arresto.


No obstante, los tres responsables kurdos van a ver restringidos sus movimientos ya que, a partir de ahora, no podrán salir de las cuatro provincias de la región autónoma. Antes del referéndum Saleh, Omar y Hermez viajaron en varias ocasiones a Bagdad para reunirse con las autoridades centrales y defender sus planes.


El gesto constituye otra vuelta de tuerca del Gobierno central en su intento de presionar a las autoridades kurdas para que anulen el resultado de la consulta. El 92,73 % de los votantes dieron su apoyo a la independencia, con una participación del 72,16 % del censo, pero que incluyó también la controvertida participación de los residentes en varios enclaves fuera de la región autónoma aunque controlados por las fuerzas kurdas.


Desde entonces, Bagdad ha procedido a cerrar el espacio aéreo de Kurdistán a los vuelos internacionales y ha anunciado medidas económicas y judiciales de presión, a menudo sin concretar su puesta en práctica. Destaca entre ellas la reapertura de un viejo oleoducto que conecta los campos petroleros de Kirkuk con Turquía, sin cruzar el territorio kurdo, avanzada el martes por el ministro de Petróleo, Yabar al Luaibi.


El primer ministro turco, Binali Yildirim, ha confirmado que Irak planea abrir un nuevo paso fronterizo para abrir una ruta directa entre ambos países evitando el Kurdistán iraquí. Tanto Ankara como Teherán han rechazado el referéndum y los planes de independencia del Gobierno autónomo de Erbil

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Carles Puigdemont abordará la situación actual en Cataluña tras el referéndum.

 

Desde Barcelona

 

La siguiente estación en la hoja de ruta independentista llega hoy. Tras el referéndum sin garantías legales que el domingo 1 de octubre obtuvo un 90 por ciento de votos en favor de la separación de España, el Govern catalán pautó para este martes la comparecencia de su presidente en el parlamento regional y con ella, teóricamente, la declaración de la independencia. Teóricamente, porque el procedimiento parte de lo estipulado por la Ley de Transitoriedad que aprobó la Cámara catalana el pasado 7 de septiembre- según la cual, a partir de la presentación oficial de los resultados del referéndum, se pondría en marcha la transición jurídica entre el régimen constitucional español y el de una Cataluña independiente- pero aún en la práctica no hay completa certeza de cómo se llevará a cabo, ni si se llevará a cabo finalmente.

Muchas preguntas y todavía muchas más respuestas es con lo que cuenta la ciudadanía en estas horas clave del devenir de España. Hasta mediados de la semana anterior, la dirección a la que se abocaba Cataluña parecía clara, la declaración unilateral de la independencia por parte del president Carles Puigdemont avanzaba firme, empujada por el rechazo masivo hacia la represión policial que acabó con casi 900 heridos. Sin embargo, ese ímpetu se volvió más difuso a partir de que, por un lado, la demanda de diálogo se fue intensificando tanto dentro como fuera de las fronteras españolas; por otro, las voces contrarias a la secesión también salieron a la calle, desbordando todas las previsiones; y, por sobre todas las cosas, los dos bancos más fuertes y una decena de empresas emblemáticas de Cataluña decidieron mudar su sede social a otras regiones.

En teoría, entonces, Puigdemont hoy anuncia los resultados oficiales y definitivos del referéndum del 1-O, que considera vinculante, y lleva al Parlament la puesta en marcha de la ley de ruptura con la legislación española, la Ley de transitoriedad, según la cual Cataluña pasa a ser una República y un proceso constituyente para su nueva Constitución inicia su recorrido. Pero fuentes de su equipo de gobierno, por el contrario, afirmaban ayer que lo que el presidente de la Generalitat haría hoy ante el Parlamento catalán sería “una declaración simbólica”, tal como lo explicaba la coordinadora general de su partido, Marta Pascal, a la cadena británica BBC.

La dirigente de la formación nacionalista dejó entrever que Puigdemont abordará la situación actual en Cataluña y recordará a la cámara en Barcelona que un alto porcentaje de catalanes votaron a favor de la independencia en el referéndum del 1 de octubre, para hablar luego sobre el camino que seguirá su Ejecutivo para lograr la secesión, sin lanzar una declaración unilateral de independencia. De la misma idea es otra persona del equipo más cercano del president, el consejero de Empresa y Conocimiento, Santi Vila, quien reclamó en un programa de la emisora catalana RAC 1 una tregua, un “alto el fuego que frene decisiones unilaterales y que abra el paso a una fase de distensión y negociación”.

La visión conciliadora que empieza a abrirse paso dentro del partido de Puigdemont no es, de todos modos, unánime. “El resultado del referéndum es vinculante y tomará forma mañana”, afirmaba ayer el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Sergi Sabrià, reforzando la tesis original de que la secesión se plasmará este martes. Los republicanos, del mismo modo que sus socios en el gobierno, la fuerza soberanista y anticapitalista CUP, no son partidarios de “una declaración simbólica” o “en diferido”- como también se comentó durante los últimos días- según la cual se daría un tiempo entre el acto de hoy y la cristalización de la independencia para posibles acuerdos con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Pero tampoco concretan si hoy en el hemiciclo regional se podrá votar o será Puigdemont quien declare la república catalana, sin participación del resto de los diputados.

En cualquier caso, desde las filas del Partido Popular (PP) ya están desplegando la retaguardia ante el que consideran “un gravísimo ataque constitucional y democrático”. Después de los diez mil efectivos de policía enviados para impedir el referéndum, las cargas policiales que acabaron con 894 heridos, las detenciones de altos cargos de la Generalitat y el requisamiento de numerosos medios de comunicación, la última ofensiva del gobierno de Rajoy se prepara para evitar que hoy Puigdemont declare unilateralmente la independencia. Ya lo intentó suspendiendo, a través del Tribunal Constitucional, la comparecencia que en principio estaba programada para el lunes, pero como quedó sin efecto porque el president logró saltarse la suspensión solicitando una nueva para este martes sin mencionar explícitamente el referéndum, ahora el Partido Popular (PP) ultima una respuesta mucho más contundente.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ayer manifestó en una entrevista radial que si el gobierno de Cataluña hace una declaración unilateral de la independencia,entonces sí que se podrá poner en marcha el artículo 155 de la Constitución que promulga la intervención de la autonomía de una región y la posterior convocatoria de elecciones. “Ese breve artículo, que dice muy poco, permite al Ejecutivo tomar las medidas necesarias para reponer en una comunidad el respeto al interés general de todos los españoles”, declaró la número dos de Mariano Rajoy.

Siguiendo la línea de “mano dura” que el gobierno del PP viene llevando a cabo y que el rey Felipe incentivó desde su mensaje televisivo de la semana pasada, las opciones que se barajan en la Moncloa van desde la actuación judicial- para evitar el cumplimiento de una ley suspendida- a la política- para intervenir en una comunidad autónoma cuyas autoridades declaran la secesión- bien a través del mentado artículo 155, de la declaración del estado de sitio o de la Ley de Seguridad Ciudadana- otra “famosa” norma del PP, la llamada “Ley Mordaza”- para poner bajo mando estatal a la policía catalana, los Mossos d’Esquadra.

Sin tapujos, el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, manifestó ayer en rueda de prensa, “lo que le podía pasar” a Carles Puigdemont si declaraba la independencia de Cataluña: terminar como Lluís Companys, el presidente de la Generalitat que el 6 de octubre de 1934 proclamó “el Estado catalán de la República Federal Espanyola” y acto seguido fue detenido junto con el resto de su gobierno, condenado a prisión y luego de exiliarse, tras la Guerra Civil, capturado, torturado y fusilado por la policía franquista. “A lo mejor Puigdemont acaba como el que la declaró hace 83 años”, soltó Casado, dando pie a que las redes sociales estallaran en repulsa de una amenaza que ya había llegado demasiado lejos.

 

 

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Miércoles, 04 Octubre 2017 07:20

Cataluña: cuando la democracia es ilegal

El Rey Felipe VI dirige un mensaje a los españoles

 

Europa es testigo de la movilización popular y del ejercicio de disciplina civil más importantes en su historia contemporánea. Es la enseñanza que ha dado Cataluña, lección que tiene múltiples perfiles. Entre otras cosas, Cataluña ha vuelto a mostrar que la democracia no es compatible con la injusticia, y mucho menos con la represión.

Pero hay otro corolario que se desprende de los hechos del primero de octubre. La fractura del reino de España es absoluta y no tiene compostura. En sus obsoletas ideas de Estado ha demostrado por la vía de los hechos que la democracia es ilegal, peligrosa y que no será tolerada. Las declaraciones del rey de España y los actos de gobierno del señor Mariano Rajoy, presidente del gobierno, no dejan lugar a dudas: la esencia del franquismo no es ajena a la política de clase que impera en el reino de España. La unidad de España antes que nada, incluso antes del diálogo político y antes que la razón de la justicia.

Aunque la corrupción contamina la clase política que hoy condena el referendo del primero de octubre, sus miembros no han titubeado en apoyar el peor acto de represión en gran escala que se ha presentado en los últimos cuatro decenios en España. Olvidan que la represión puede frenar momentáneamente un proceso político, pero no lo puede desaparecer. Las imágenes de las cargas de la policía nacional y la guardia civil en contra de manifestantes, votantes, funcionarios electorales marcarán por siempre la bancarrota política del gobierno español. Pero aun con el lujo de la fuerza, el gobierno en Madrid no ha podido desarticular el referendo. Rajoy ha olvidado el sabio consejo de Talleyrand a Napoleón, Sire, las bayonetas sirven para muchas cosas, pero no para sentarse sobre ellas.

El tema de la legalidad rodea los debates sobre el referendo catalán. Pero con frecuencia se olvida la delicada conexión que debe existir entre ese concepto, la legitimidad y la justicia. Hablar de legalidad como si fuera una entelequia que existe en el vacío no tiene sentido. Hay que recordar que en la Alemania nazi también se hablaba de la necesidad de hacer respetar la legalidad por encima de todo. También había reglamentos y un orden en Auschwitz.

La represión que desencadenó el gobierno en Madrid en contra del pueblo de Cataluña no deja lugar a dudas sobre el verdadero sentido de la legalidad que el gobierno español quiere imponer y hacer respetar. La suya es la de una clase que sólo habla el lenguaje burdo de la dominación.

Es la misma noción de legalidad que subyace la aprobación de las reformas al artículo 135 de la constitución española en 2011. Ese precepto hoy cristaliza con gran claridad los principios a los que debe someterse todo el pueblo de España, y no sólo el catalán. En su parte medular, ese precepto impone la absurda máxima de la estabilidad presupuestaria, prohibiendo al Estado y a las comunidades autónomas incurrir en un déficit que supere los márgenes fijados por la Unión Europea. Pero lo más grave es su párrafo tercero que estipula que el pago de los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública gozará de prioridad absoluta. Es decir, por encima de cualquier inversión en salud, educación, vivienda e infraestructura, están los derechos de los acreedores, aunque los créditos estén manchados de corrupción y envenenados por la especulación.

Pero ese artículo 135 contiene otro pasaje revelador: La actual situación económica y financiera no ha hecho sino reforzar la conveniencia de llevar el principio de referencia a nuestra Constitución. Es claro que esta pseudo-justificación se refiere a uno de los momentos más álgidos de la crisis financiera. Pero esa oración, que parece escapó de los considerandos de la iniciativa de reforma, no tiene sentido como parte de un texto constitucional.

Así, la constitución que hoy es enarbolada como eje vertebral y casi eterno de la España unida es evidenciada en el artículo 135 como algo que se puede acomodar a las circunstancias si los señores del dinero así lo disponen. ¿La coyuntura de una crisis financiera elevada a rango constitucional? Todo se vale con tal de consolidar el dominio de los acreedores sobre el pueblo español. En cambio nada importa cuando se trata de un referendo y el derecho a la libre determinación de una nación.

El mensaje del rey de España, Felipe VI, es la evidencia de esa rigidez que caracteriza a los estados oligárquicos. Lejos de elevar el nivel del diálogo y de la deliberación política seria, la alocución del rey envía una señal unilateral de dureza y de respaldo absoluto a Rajoy. Censura a los catalanes, pero ni una palabra sobre la represión que el gobierno desencadenó para impedir el referendo. Ni siquiera una señal de apertura para retomar un diálogo, incluso dentro de los estrechos límites del actual Estado español. Queda claro que Felipe VI no es un estadista. El mensaje final es duro y contundente: no habrá solución negociada y sólo queda la fuerza como medio de comunicación. En este paisaje, la lucha del pueblo catalán es otro capítulo de la contienda por los valores de la democracia y la república.

 

Twitter:@anadaloficial

 

 

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Independentistas catalanes marchan este lunes en el centro de Barcelona, tras el referendo de ayer domingo

Puigdemont demanda a Madrid disculpa por los 900 heridos

 

Barcelona. El presidente de la Generalitat de Catalunya y líder del movimiento independentista, Carles Puigdemont, exigió hoy la salida inmediata de los más de diez mil agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil españolas movilizados desde hace dos semanas para impedir la realización del referendo de independencia que se celebró ayer y que estuvo marcado por la violenta represión que dejo cerca de 900 heridos.

El mandatario catalán insistió en que mantienen la hoja de ruta trazada hace dos años y que presentarán ante el Parlamento regional el resultado de la consulta ciudadana, para que en el seno de la soberanía popular se decida el siguiente paso, que sería la declaración unilateral de independencia.

Ayer, en uno de los días más tristes en Cataluña, cambiaron muchas cosas. La indignación por el operativo policial contra ciudadanos indefensos que querían votar y la falta de proporcionalidad en algunas actuaciones de los agentes antidisturbios fueron determinantes, según el presidente catalán, para que las fuerzas que respaldan a su gobierno -Junts del sí y CUP-, además de otros formaciones como Podemos, hayan decidido reclamar de forma conjunta la salida de todas las “fuerzas de ocupación” de española del territorio catalán y además una disculpa pública por la severidad con la que se emplearon en las votaciones de ayer.

“Tiene que haber un compromiso de retirada de la violencia policial, no puede ser que las cuentas de la Generalitat sigan intervenidas y tiene que haber un compromiso para poner fin a esta situación y crear clima de distensión para que esta mediación sea leal y sincera. Debe haber un compromiso de restablecimiento de la normalidad institucional”, señaló Puigdemont, quien además solicitó a la Unión Europea (UE) una intermediación con el gobierno español para encauzar el conflicto político que viven desde hace un lustro y que ayer, con la brutal represión que indignó a toda la opinión pública europea, entró en su peor fase.

“Tenemos que hablar de esto, de la relación Catalunya-España, que es lo que se me ha dicho que no reiteradamente”. En cuanto al futuro inmediato, Puigdemont insistió en que mantienen la hoja de ruta: presentar el informe del resultad de la votación ante el Parlamento catalán y una vez analizado sea el propio pleno, a través de una votación en la que los independentistas tienen mayoría, se decida si finalmente se hace la declaración unilateral de independencia, que es lo que reclama cada vez con más ímpetu un amplísimo sector del separatismo, encabezado por las CUP, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium.

Puigdemont también informó que se han presentado 73 denuncias de ciudadanos agredidos por la policía y que espera que se depuren responsabilidades lo antes posible.

 

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Martes, 03 Octubre 2017 06:53

La democrática España

Vacúnese contra la agresión

Mostrando al mundo cómo se ejerce la democracia

 

Han bastado unos actos de expresión ciudadana, independientemente de que la convocatoria de referéndum haya seguido o no cauces reglamentarios y haya contado o no con el consenso de la población, para ver cómo es la democracia española.

Desde fuera, el panorama que se vislumbra es desolador en lo político y crítico en lo social. Las preguntas se suceden, ¿cuál es el tema con Cataluña?, ¿por qué quieren votar y por qué no les dejan?, ¿qué hace la policía comportándose así?

Lo ocurrido en Cataluña el primero de octubre es para echarse a llorar. A sollozar de pena y de vergüenza. Lástima por la gente que es apaleada por un grupo de funcionarios uniformados que deberían estar para defender al pueblo, promoviendo la convivencia y la paz en lugar de para golpear a discreción. Y turbación por lo que supone de cara a sentirse y ser vista como una sociedad madura y democrática.

Ni recurriendo a una explicación histórica, y a una constitución que reconoce la particularidad de los territorios que conforman el Estado español, se alcanza a entender el problema.

Las actuaciones policiales han sido desproporcionadas y más propias de estados totalitarios que de un país supuestamente desarrollado y democrático. ¿Seguirán el presidente del gobierno español y sus numerosos adláteres mirando para Venezuela y viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?

El señor Rajoy ha conseguido con su cerrazón y su pertinaz tozudez lo que parecía imposible: poner a muchas y muchos catalanes y españoles contrarios a la independencia a favor de ella, y a españoles y catalanes anti Cataluña a sacar las viejas herramientas y eslóganes a favor de la unidad de un país que no entienden que sea heterogéneo.

Los pueblos de ese país llamado España deberían estar unidos por sus gentes y no enfrentados por partidismos interesados. El derecho a decidir es legítimo y opinar y manifestarse sobre cuestiones políticas es una necesidad y una capacidad de todo sujeto político. De lo que se debería estar hablando es de establecer un proceso de práctica democrática a partir del diálogo, reconduciendo la discusión por cauces naturales y formalmente establecidos.

Los medios masivos de difusión de noticias tampoco ayudan. Profesionales de los mismos demandan mayor objetividad y que se evite la polarización y la tendenciosidad a la hora de cubrir y dar las noticias. No hacerlo supone agravar la situación. Periódicos, radios y televisiones, salvo honrosas excepciones, abogan más por sus intereses particulares, obedientes de quiénes les patrocinan, que por cumplir con la labor IN-formativa que se les supone.

Porque como rezaba aquella pintada anónima “Allí donde falta la comunicación, anida la intolerancia”. ¿Qué ganan los medios con ello? Nada, salvo dificultar la convivencia y crear un clima de intolerancia y exacerbación de prejuicios. ¿Qué perdemos? Todo, o mucho. Entre otras cosas la posibilidad de construir una sociedad más democrática y reconocedora y respetuosa de las diferencias y de crecer y avanzar hacia un federalismo republicano. Claro, esta palabra, como todo lo que suene a “rojo” según las concepciones de una derecha trasnochada, levanta ampollas porque el aguilucho, con su eslogan “una, grande y libre”, sigue enganchando a patrioteros y vendepatrias. Recuerden que encabezaba la portada de la Constitución de 1978.

Pero hay que dejar claro que a palos no se soluciona nada. Actuar violentamente contra la población pacífica, independientemente de sus ideologías y afinidades políticas, es a todas luces excesivo e ilegítimo.

Los países tienen que desarrollarse con autonomía y fijando sus propias miras. Soltarse de lo que no les guste del pasado para construirlo nuevamente a su manera. No es que lo viejo sea malo y lo nuevo bueno, es que, si no terminamos de crecer, si seguimos sin arrancarnos los fantasmas del pasado, que de vez en cuando nos asaltan y hacen temblar, no llegaremos a buen puerto. Por ejemplo, un país que no ha recuperado su memoria histórica tiene un grave problema para edificar su presente y proponerse un futuro. Como diría Bertolt Brecht, “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Cuando seguimos anclados “entre una España que muere y otra España que bosteza.”

No nos dejan. No nos dejan ver los matices, los muchos grises que pintan la vida entre el negro y el blanco. Catalanistas, españolistas y todos los “istas” que anden rondando romper las vidas otras para mantener las propias, solamente hay una raza, la raza humana. “¡Qué tiempos los que vivimos, que hay que defender lo obvio!”

Ya lo dijo Charles Dickens hace más de ciento cincuenta años en su Historia en dos ciudades:

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.”

Son muchas las españas que hay en el país, pero gobernantes cerriles, de cualquier bandera o color, se empeñan en que sean dos y enemigas. ¿Nos volverán a helar el corazón?

 

 

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