Sábado, 04 Agosto 2018 07:01

El dolor es político

El dolor es político

“Pare de sufrir”, decían en los ´90 los pastores de las nuevas iglesias electrónicas o a pedal que surgían como hongos en enormes locales que antes habían sido cines. La convocatoria era sencilla, contundente, más abierta imposible. ¿Quién que sufre no quiere parar de sufrir? Y allí iban, para entrar en el trance de la adoración al pastor los que en ese mismo movimiento de encomendarse a las leyes intrincadas de eso llamado destino, abandonaban en simultáneo la perspectiva política del sufrimiento.


Claro que podemos hablar de angustia existencial, de neurosis, de miedo a la libertad, de fobia a la equidad, de la contingencia de la existencia humana, que es la única especie que tiene conciencia de su propia finitud. Pero quiero especificar a qué tipo de sufrimiento me refiero, porque el capitalismo se ha caracterizado, entre otras cosas, por privatizar también el sufrimiento que provocan sus políticas.


Vivió en mi casa, cuando mi hija era chica y yo volvía muy tarde del diario, una chica boliviana que era pastora evangelista. Su iglesia no era electrónica ni estaba instalada en un ex cine, pero presencié en poco tiempo cómo la lógica de su vida entró de lleno en la lectura religiosa de cada cosa que le pasaba. Jesús no se le había revelado en un momento cualquiera, sino cuando estaba por quitarse la vida en las vías del tren. Fue un impulso de supervivencia. No quiero interpretar algo tan personal. Lo cierto es que siguió viviendo y consagrada a la lectura de la Biblia en cada momento libre.


Pero esto había empezado antes, cuando ella perdió las ganas de vivir. Hacía tres años que había venido de Bolivia porque era la Bolivia de antes de Evo, y necesitaba mandar dinero para una operación que tenía que hacerse su padre. Dejó allá a un novio al que amaba mucho. Cuando la conocí me dijo que estaba de novia, me habló de él, de sus sueños, de sus proyectos, aunque hacía tres años que no se veían, porque él nunca juntaba la plata para venir a verla, y porque ella cambiaba a dólares casi todo su sueldo y lo mandaba a la casa de sus padres.


Alguna vez me pregunté con escepticismo qué pasaría con ese amor expuesto a tanta distancia. Y poco después ella se enteró que él se había casado con otra mujer. Por eso aquella noche estaba caminando por las vías. Porque se le habían roto todos esos sueños y proyectos, y el motor del esfuerzo de trabajar y vivir tan pobremente para poder pagarle esa operación cardíaca al padre, se cayó. Pero cuando estaba a punto de tirarse, me contó que vio a Jesús. No tengo por qué dudar de eso. La salvó esa visión, aunque a partir de entonces fue una especie de fanática obsesiva que hizo la convivencia muy difícil. Todo era leído en clave divina. Que es lo que hacen superlativamente las nuevas iglesias neopentecostales, entre otras, que ya manejan buena parte de la educación pública en Perú, Colombia, Guatemala y otros países de la región.


El nuevo sujeto, la nueva criatura humana que buscan generar destruyendo la educación pública tiene, desde la base inicial hasta los niveles universitarios más altos, esa impronta. A través de ese tipo de religión o del conocimiento como marketing, buscan parir culturalmente a personas que busquen la explicación de su sufrimiento en motivos totalmente separados de la política.


Cada vez que recuerdo la historia de esa chica boliviana con la que conviví varios años, me pregunto cómo era posible que no pasara por su mente que esa separación fue por razones políticas. Fue por pobreza. Fue por falta de salud pública. Fue por vivir en la periferia del mundo. Fue porque sólo separándose ella podía hacerse cargo de la difícil situación familiar. Y sin embargo, cuando se lo insinuaba, eso no podía ser comprendido. Era Dios el que los había puesto a prueba, y él no la había amado tanto como para esperarla.


El discurso del amor romántico empapelaba la faz de la vida íntima, la más profunda y personal, con misterios insondables, con designios y maldiciones, con embrujos, y la volvía reactiva a advertir que su pobreza era una manera de estar, y no una manera de ser. Y que su angustia tan intensa, finalmente, era el resultado de haber nacido en un país que todavía era colonia, y donde alguien como ella, como casi todxs sus compatriotas, debía emigrar a atender niños extranjeros cuyas madres eran jefas de hogar para pagar, a miles de kilómetros de su hogar, la operación de corazón que necesitaba su padre.


“Pare de sufrir”. Una frase sintética y tan voluminosa en el interior de millones de personas vulnerables, un imperativo en momentos como éste que vivimos ahora. Porque el sufrimiento se ha multiplicado, se ha hecho intenso, insoportable. La actriz Mónica Cabrera subió esta semana a su muro una foto suya encapuchada adentro de su casa. Se muere de frío y no puede pagar el gas. Escribió un texto en un tono diferente al de los videos que sube regularmente. Después de contar su situación, terminaba: “Me están arruinando el último tramo de mi vida”.


El sufrimiento argentino no es resultado de ningún designio, ninguna tormenta, ningún defecto de ningún sufriente. Es un sufrimiento de origen político que nadie le puede pedir a un pueblo que lo acepte como su destino. No es el destino. Es Macri.

Publicado enSociedad
La selección natural, la verdad y la impostura

La explicación de la vida en nuestro planeta mediante la evolución por selección natural solamente puede ponerla en duda gente partidaria del obscurantismo (recordemos: la militancia contra la difusión del conocimiento), de la religión o de una combinación de ambas que ya acostumbran a ir históricamente muy de la mano. Nunca la pondría en duda ningún disidente creíble en el seno de la comunidad científica.


Como es conocido la actual teoría de la evolución por selección natural se compone de distintos elementos indivisibles: evolución, gradualismo, ascendencia común, selección natural y mecanismos no selectivos de cambio evolutivo. Las pruebas abrumadoras para cada uno de estos elementos no paran de crecer.
Grandes darwinistas vivos como Jerry A. Coyne o Richard Dawkins aunque no tienen la menor duda de lo que quiere decir “teoría” en ciencia, defienden desde hace años que la evolución por selección natural es ya un “hecho”. Intentan con ello apuntalar la idea siguiente: la evolución por selección natural no es “hipotética”, no es una conjetura. Con “hecho” se refieren a que es tanta la evidencia disponible proveniente de muchas ramas científicas distintas que no puede discutirse seriamente. Solamente es una forma de mostrar su convicción, sostenida con una abrumadora evidencia empírica, en la evolución por selección natural. Si una teoría es una explicación de los fenómenos naturales avalados por toda la evidencia disponible o, más precisamente, como han dejado escrito dos grandes investigadores, “un edificio conceptual formado por una colección organizada de nociones y proposiciones que codifica información acerca de cierto tipo de sistemas, fenómenos o procesos y típicamente sirve para dar explicaciones, hacer predicciones y resolver problemas”[1], la evolución por selección natural tiene todas las credenciales para ser considerada teoría. Que algunos de los grandes darwinistas vivos la consideren un hecho, solamente refuerza, o al menos esto es lo que pretenden, la inmensa evidencia empírica de que goza. Efectivamente, consigue explicar mucho a partir de pocos supuestos. Da muchos réditos cognitivos por cada unidad explicativa.


La selección natural o “la supervivencia no aleatoria de variantes aleatorias”, según la agraciada descripción de Dawkins, siempre ha tenido enemigos porque indudablemente es extremadamente peligrosa al explicar la vida mediante un proceso puramente materialista, sin dioses, sin explicaciones sobrenaturales, sin supersticiones que guíen el proceso. Algo tan maravilloso puso, pone y pondrá las alarmas de los que tienen creencias sobrenaturales. Y a la que pueden, atacan.

Como esta sucediendo una vez más en EEUU. Si bien esta batalla viene de lejos[2] ahora, con los favorables aires propios de una administración imperialista, xenófoba, racista y demofóbica como la que está apuntalando Trump en EEUU, la ofensiva se recrudece. Una de las últimas muestras es el borrador que el departamento de educación de las escuelas públicas en el estado de Arizona ha presentado para enseñar en estas escuelas. La evolución por selección natural es “rebajada” para abrir la puerta a “otro tipo de ideas” como la responsable del mencionado departamento, Diana Douglas comentó: “Si vamos a educar a nuestros hijos en lugar de solo adoctrinarlos a una forma de pensar, tenemos que poder permitirles explorar todo tipo de áreas”. Obsérvese: no “adoctrinarlos” en una sola forma de pensar (referido a la evolución por selección natural) quiere decir que entren en pie de igualdad en la enseñanza “otro tipo de áreas” como el religioso diseño inteligente que tantos apoyos financieros tiene en EEUU.


Sigo desde hace muchos años la encuesta que Gallup viene realizando desde 1982 en EEUU sobre las creencias entre la población acerca de la evolución por selección natural o por creacionismo sobrenatural. Se han realizado trece encuestas sobre la cuestión en estos 36 años. La última es la muy reciente de 2017. A la pregunta de “Dios creó a los seres humanos en una forma muy similar a la actual en algún momento durante los aproximadamente últimos 10.000 años” responden, recuérdese que eso acaba de realizarse en el año 2017, que están de acuerdo el 38% (en 1982, el 44%). A la pregunta “Los seres humanos se han desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios guió ese proceso” contestaron afirmativamente 38% (en 1982 era el mismo porcentaje de 38%). Y a la pregunta “Los seres humanos se han desarrollado a lo largo de millones de años a partir de formas de vida menos avanzadas, pero Dios no tomó parte en ese proceso” responden que sí el 19% (9% en 1982). Es decir, nada más ni nada menos que el 76% está de acuerdo en explicaciones sobrenaturales y solamente el 19%, una cuarta parte exacta, está de acuerdo con la explicación que dispone de una abrumadora evidencia empírica (un 5% no respondió a la encuesta de 2017). Esta es la “base social” que da cobertura a gente como Diana Douglas. Y actuaciones como la del departamento de educación del estado de Arizona refuerzan que esta “base social” se mantenga y aún se refuerce.


John Milton defendió hace ya casi cuatro siglos que había que dejar lidiar la verdad con la falsedad porque la primera nunca sería vencida por la impostura en liza libre y abierta. Quizás hoy, a la vista de, entre otras realidades poco gratificantes, las encuestas Gallup a las que me he referido, John Milton tendría una opinión no tan esperanzadora sobre el triunfo de la verdad. Poco podía imaginarse que creacionistas, religiosos, posmodernos y relativistas de todo tipo la pusieran constantemente en duda a principios del siglo XXI. Con la impostura campando a sus anchas.
________________________________________
[1] Jesús Mosterín y Roberto Torretti, Diccionario de lógica y filosofía de la ciencia, Alianza, 2002, p. 556.
[2] Para un resumen en Sin Permiso, véase: http://www.sinpermiso.info/textos/el-diseo-inteligente-dios-y-la-tetera-orbitante

 

31/05/2018

Publicado enSociedad
Jueves, 17 Mayo 2018 05:42

La fracasada obsesión del todo total

La fracasada obsesión del todo total

Managua es una ciudad extraña gracias a las imposturas oficiales, que bien podemos llamar mesiánicas, y que han buscado alterar de manera artificial el paisaje. Pongamos por caso, en primer lugar, los árboles de la vida, o arbolatas como han sido bautizados por el ingenio popular, artefactos de fierro de gran altura y peso sembrados en calles, rotondas y avenidas por docenas.


Precisamente, abro mi novela Ya nadie llora por mí, con la visión de ese bosque hechizo. Mientras el inspector Dolores Morales recorre en su viejo Lada la carretera a Masaya, llegando a la rotonda Jean Paul Genie, él, y el lector, se enfrentan a esos adefesios coloridos y retorcidos:


“Las estructuras metálicas de los árboles de la vida poblaban el camellón central y los espaldones de la carretera formando un bosque inmenso y extraño, los arabescos de sus follajes amarillo huevo, azul cobalto, rojo fucsia, violeta genciana, verde esmeralda, rosa mexicano y rosado persa, alzándose entre la maraña de rótulos comerciales…”


En una nueva novela, en la que tuviera que describir el mismo paraje urbano, ya no contaría con la visión de esos árboles, pues durante las demostraciones populares del mes de abril, encabezadas por jóvenes estudiantes, de los cuales cerca de 50 perdieron la vida bajo las balas de la policía y de fuerzas paramilitares, muchos fueron derribados entre clamores triunfales. Según los videos que registran las escenas, los muchachos sembraban plantitas de árboles verdaderos en el lugar donde habían estado las monstruosas estructuras.


Pero aún quedan bastantes en pie, aunque siguen cayendo. Mucho se ha especulado sobre el significado esotérico de estos árboles sin vida, que provienen aparentemente de una tradición muy antigua, y según lo que puede leerse, siempre tuvieron una sacerdotisa encargada de su culto. Es sabido que protegen a quienes ejercen el poder de las acechanzas malignas de sus enemigos. Un antídoto eficaz, se lee en alguna otra parte, contra el mal de ojo.


La pretensión de controlar la estética urbana, arruinándola, es parte de la obsesión desmesurada de controlar el todo, o controlarlo todo, algo que parece sacado del mundo orwelliano pero más asfixiante aún. De esa agresión contra el paisaje, volviéndolo disparatado y miserable, son parte los árboles, pero también las gigantografías de la pareja presidencial renovadas periódicamente, y que se multiplican también, vigilantes, e ineludibles a la mirada.


Es la misma voluntad que controla los colores que debes ver, una gama caprichosa y arbitraria que empieza con el rosado chicha, colores que se muestran, agresivos, en las múltiples banderolas alrededor de los monumentos, las paredes de los edificios públicos, muros y bordillos de aceras. Y hasta la tipografía. Hay un tipo único de letra que debe usarse para los encabezados de los membretes de gobierno en circulares, comunicados de prensa, cartas y sobres, que se alterna con la caligrafía de la primera dama, su letra inscrita también hasta en los billetes de lotería. Y un distintivo más, obsesivo como pocos, es la @ para marcar de una vez el masculino y el femenino en esos mismos documentos.


No sólo es lo visual total. También machaca sin tregua la música que resuena por los altoparlantes en las plazas en cada celebración de la liturgia oficial, una mezcla de viejo rock de los años sesenta y baladas que van de los Beatles a Janis Joplin y Bob Dylan, una nostalgia malversada, y en lo total entra la coreografía y tramoya de esos actos, puestas en escena entre folclóricas y sicodélicas en las que no faltan montañas de flores. Y, por supuesto, las consignas, creaciones poéticas de notable extravagancia unas veces, y otras fruto del saqueo de las oraciones, letanías y lemas católicos.


La obsesión por apropiarse de las oraciones, como parte de la estrategia del todo total, no dejó por fuera las celebraciones religiosas mismas, empezando por las de la Virgen María del mes de diciembre. Costosos altares, erigidos por decenas a lo largo de la avenida capitalina que hoy se llama De Chávez a Bolívar, a cuenta de las instituciones públicas, entraron a competir con los que cada familia levanta por tradición en sus casas. Recién pasadas las últimas elecciones presidenciales se leía en cada uno de esos lujosos altares una consigna sacada de un novenario a la Virgen: ¡Victoria, victoria, María triunfó!. La que había triunfado era la Virgen, convertida en valedora del partido oficial.


Hoy, quizás en castigo a la infidelidad de los obispos, que han condenado las masacres contra los estudiantes y exigen un nuevo orden democrático, el cambio de sintonía religiosa ha sido hacia la Iglesia neopentecostal, y los empleados públicos son convocados en cada dependencia a cultos de oración y alabanza, que también se realizan en las rotondas de la ciudad. Los policías antimotines, antes de su jornada diaria, deben rezar estas alabanzas de rodillas en el patio de maniobras de sus cuarteles, según puede verse en los videos que circulan profusamente en las redes sociales.


La gente se ha revelado contra esta imposición de controlar el todo, que empieza, por supuesto, con la democracia, la libertad de palabra y demás libertades públicas. Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto. Se ha resquebrajado el todo total, que enseña fracturas irreversibles.


Y como en ese guión del todo total nunca cupieron los colores de la bandera de Nicaragua, ahora se han vuelto subversivos. Corren a borrarlos donde la gente los pinta sólo para que vuelvan a aparecer de nuevo. En las marchas, lo que se ve es una oleada de banderas azul y blanco.


En las redes cuenta un ciudadano que en un alto, mientras conducía, tomó la bandera que un niño le ofrecía, pero como el semáforo cambió a verde tuvo que avanzar. Luego de regreso, lo buscó y quiso pagársela.


–No señor –fue la respuesta del niño–. La bandera no se vende.


Masatepe, marzo 2018
sergioramirez.com
Facebook: escritorsergioramirez
Twitter: sergioramirezm
Instagram: sergioramirezmercado

Publicado enInternacional
AL: ascenso electoral del conservadurismo evangélico

Un espíritu recorre América Latina, el del conservadurismo evangélico. No es el único espíritu que peregrina por el continente, pero sí uno que tiene atractivo creciente para considerables porcentajes de la población latinoamericana.

Con distintos ritmos y logros a lo largo de América Latina, en unos países con mayores éxitos que en otros, pero el discurso político-electoral de líderes evangélicos está cautivando las mentes y corazones de los votantes. Y lo está haciendo más allá de sus propios terrenos y población que se identifica como protestante/evangélica, lo que posibilita al evangelicalismo conservador acceder a esferas del poder que hace pocos años eran inimaginables.

Entre la comunidad interesada en comprender por qué crecía el protestantismo en poblaciones que antes no habían mostrado interés por dicha propuesta religiosa, despertó controversia una obra publicada en 1990, la de David Stoll, Is Latin America Turning Protestant?: The Politics of Evangelical Growth (University of California Press). Intensificó la discusión el análisis de David Martin, especialista en cambio religioso y sus efectos sociales, con su libro Tongues of Fire. The Explosion of Protestantism in Latin America (Basil Blackwell Limited, Oxford, United Kingdom, 1990). Los autores concordaban en el rápido crecimiento del protestantismo de corte evangélico, pero cada uno hizo su propia evaluación del fenómeno, con puntos coincidentes y divergentes. Autores latinoamericanos o residentes en algún país del continente hicieron aportes para, desde distintas perspectivas, responder a la pregunta de por qué se estaba extendiendo el protestantismo en América Latina.

Se levantaron varias interrogantes, entre ellas: ¿al cambio religioso le acompaña un cambio cultural y social modernizador?, ¿el protestantismo que se reproduce vertiginosamente consolida valores democráticos?, ¿acaso fortalece la creación de ciudadanía, entendida ésta como defensora de sus derechos en una sociedad diversa y que al mismo tiempo respeta otras identidades y convicciones éticas?, ¿y qué de la laicidad del Estado, lo vigoriza o actuará en su detrimento?

En términos generales, el protestantismo que se asentó en tierras latinoamericanas a partir de la segunda mitad del siglo XIX fue el de tipo iglesias de creyentes. Se trataba de construir comunidades de asociación voluntaria, contrastantes con la religiosidad dominante católica romana. En el proceso de enraizamiento las primeras generaciones de protestantes latinoamericanos hicieron causa común con el liberalismo y su objetivo de romper el control católico del Estado, para que las instituciones públicas y las leyes del país dejaran de favorecer a la confesión que durante siglos había sido la oficial y excluyente de otras. En el caso de México, las disposiciones legales liberales de Benito Juárez reconocieron y visibilizaron núcleos protestantes ya existentes y les dieron condiciones favorables para su fortalecimiento.

En las décadas recientes el evangelicalismo mexicano mayoritario ha olvidado, más bien desconoce, los tiempos en los cuales sus antecesores debieron dar la lid, junto con otros sectores, por el reconocimiento de sus derechos. Aquellas generaciones tuvieron claro que la garantía para su existencia y crecimiento era el Estado laico, nunca se propusieron "confesionalizar" al Estado para desde el aparato gubernamental hacer extensivas las propias convicciones espirituales y éticas al conjunto de la sociedad.

Paulatinamente en los liderazgos evangélicos que más han crecido durante las décadas recientes, particularmente el neopentecostalismo, se fue anidando la "tentación constantiniana", consistente en acceder a espacios de poder político para desde el mismo "cristianizar" a la sociedad. Por toda Latinoamérica la creación de partidos políticos evangélicos, o de inspiración evangélica, como en México es el Partido Encuentro Social, es la instrumentalización del "constantinismo" (que deriva su nombre del emperador Constantino el Grande, en el siglo IV) que anhela transformar las sociedades con base en una agenda conservadora y contraria a la diversificación de la sociedad.

¿Es el éxito político-electoral del evangelicalismo conservador, como el reciente caso en Costa Rica, una potente señal de su alcance no nada más entre correligionarios sino, sobre todo, también entre la población no evangélica? ¿O, más bien, el evangelicalismo conservador le hace eco y coincide con posiciones conservadoras ya existentes en la mayor parte de la población, y en consecuencia esta población canaliza su simpatía y apoyo hacia una corriente que expresa claramente valores con los que se identifica?

Lo cierto es que el discurso teológico-político del consevadurismo neoevangélico, muy rudimentario y simplificador en su lectura de la Biblia, convence a importantes sectores de la población hartos del establishment partidista, de una y otra corriente política, que ha fracasado en construir sociedades más justas y esperanzadoras. Es justamente lo que ofrecen los candidatos evangélicos: esperanza en un contexto desesperanzador, y en esto han acertado en su oferta. Pero puede suceder que, como dice la narración bíblica en la cual Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas, los desesperanzados estén vendiendo su esperanza por un magro plato de soluciones mágicas.

 

Publicado enInternacional
Sábado, 10 Febrero 2018 06:43

La homosexualidad y las urnas

La homosexualidad y las urnas

Ambos se llaman Alvarado, son periodistas y cuarentones. En la votación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica, el pasado domingo, el pueblo puso frente a frente en la segunda vuelta a Fabricio Alvarado, del ultraconservador Partido Restauración Nacional (Prn) –con 24,91 por ciento de los votos–, y a Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (Pac, de centro, oficialista), con 21,66 por ciento. Hace apenas dos meses ambos sumaban menos de un 5 por ciento en las encuestas de intención de voto.


Faltando 25 días para la elección estalló el tema que monopolizaría la campaña electoral y que marcó la decisión final de los votantes (la abstención fue del 34,34 por ciento): el matrimonio igualitario y los derechos de las personas Lgbt. El predicador evangélico Fabricio Alvarado, quien hasta ese momento tenía tan sólo 3 por ciento de intención de voto, desconoció la opinión consultiva emitida el 9 de enero pasado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), favorable al matrimonio homosexual, y que indicaba que Costa Rica debía asegurar el cumplimiento de los derechos de todas las personas, sin importar su orientación sexual. Fabricio Alvarado instó por televisión a la gente a rechazar la opinión de la Cidh mediante su voto en las elecciones: “Hagamos vinculante nuestra opinión, este será nuestro referéndum, el momento definitivo para demostrar que Costa Rica es pro vida y está a favor del matrimonio entre hombre y mujer”.


Pronto el candidato alcanzó el segundo lugar en las encuestas y su ascenso fue imparable. Según el politólogo Rubén Rojas, el apoyo al predicador indica que la sociedad costarricense sigue siendo “sumamente conservadora”.


El gobernante Pac y el emergente Prn medirán fuerzas en el balotaje del 1 de abril, y ambos buscan aliados políticos. Para Restauración Nacional el panorama es más accesible, puesto que los partidos conservadores, y que impulsan la llamada “defensa de la familia”, fueron los cuatro que le siguieron en popularidad en la votación. Paralelamente, el Alvarado oficialista ofreció un “gabinete multipartidista” para derrotar al actual diputado y ganador de la primera vuelta.


Lo que ya está escrito es que el ala progresista en la Asamblea Legislativa se redujo notablemente, frente al auge conservador. Los cinco partidos conservadores tienen, juntos, mayoría en el parlamento, lo cual les permitirá hacer reformas constitucionales: suman 46 diputados, frente a 11 de los dos partidos progresistas, Acción Ciudadana y Frente Amplio.

Publicado enPolítica
Un predicador evangélico gana la primera vuelta de las elecciones en Costa Rica

Fabricio Alvarado se enfrentará en la segunda vuelta al candidato oficialista Carlos Alvarado


El predicador evangélico Fabricio Alvarado ha sido el ganador de la primera vuelta de las elecciones en Costa Rica. El candidato conservador se enfrentará en la segunda vuelta al oficialista Carlos Alvarado tras unos comicios en los que la abstención ha estado cerca del 34%, la segunda cifra más alta para una primera ronda electoral en 60 años.

Con el 80% de los votos escrutados, el resultado está claro: Alvarado, representante del conservadurismo religioso como candidato de Restauración Nacional (RN), logra el primer lugar con el 24,8% de los votos. Lo sigue el aspirante del Partido Acción Ciudadana (PAC) con el 21,6%, casi tres puntos arriba del empresario del Partido Liberación Nacional (PLN), Antonio Álvarez Desanti. En cuarto lugar quedó el abogado Rodolfo Piza (Partido Unidad Social Cristana, PUSC) y en quinto, Juan Diego Castro, el candidato de discurso incendiario que abogaba por la “mano dura” y por la política sin partidos.


Tanto Fabricio Alvarado Muñoz como Carlos Alvarado son periodistas de profesión, pero representan posiciones muy diferentes en el tema que centró el cierre de la campaña electoral: el conservadurismo religioso.


El predicador, de 43 años, representa a grupos “defensores de los valores cristianos” y su adversario, de 38, fue el único que llevó la bandera progresista en la discusión que se desató con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, tres semanas antes de los comicios.


Aunque el ascenso del predicador fue súbito en los días posteriores a ese fallo, la escalada del oficialista se aceleró después, quizás gracias a los cientos de miles de indecisos que las encuestas registraban aún dos semanas antes de los comicios.


La campaña demostró el peso de la tradición religiosa en Costa Rica. En ella se produjo una alianza entre grupos evangélicos y católicos, además de una reconfiguración profunda del terreno político. Es la tercera vez que el país acude a un balotaje (segunda vuelta), pero el primero de ellos en que quedan excluidos los dos partidos que protagonizaron las décadas bipartidistas finalizadas en 2014 con el triunfo de Luis Guillermo Solís (PAC).


Este domingo también quedó definida la composición de la Asamblea Legislativa, marcada por el notable ascenso de la bancada de Restauración Nacional. Su único diputado actual es su candidato presidencial, pero en el período 2018-2022 podría tener hasta 13 escaños, solo superados por el PLN, con 15, según datos preliminares que proyectaban las cadenas de televisión locales.


La tercera bancada sería el PUSC y la cuarta, el PAC, lo que abre interrogantes sobre las negociaciones políticas, sobre todo para enfrentar la crisis fiscal que enfrentará el nuevo presidente de la República.

San José (Costa Rica) 5 FEB 2018 - 18:13 COT

Publicado enInternacional
Viernes, 29 Diciembre 2017 10:37

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

El teólogo brasileño ostenta una enorme ventaja sobre los demás intelectuales que se reivindican de izquierda: vive de forma sencilla, rechaza los oropeles del poder y se ha mantenido alejado de toda institución, incluso de la eclesiástica desde que renunció a la institucionalidad de la Iglesia Católica. Aún discutibles, sus ideas son tan auténticas como el personaje que las enarbola, desapegado de toda pretensión de verdad y superioridad.


Es uno de los más destacados referentes de la izquierda en el mundo. Fundador de la teología de la liberación, teólogo, filósofo y ex sacerdote franciscano, Leonardo Boff estuvo en Montevideo para recibir una distinción de la Fundación Benedetti. En 1985 fue condenado a un año de “silencio” (suspensión a divinis) y apartado de todas sus funciones en el campo religioso por las ideas expuestas en el libro Iglesia: carisma y poder. Ironías de la vida, tres décadas después fue uno de los principales redactores de la encíclica papal Laudato Si (“alabado seas”, en español) con la cual el papa Francisco realiza una crítica frontal al capitalismo y al consumismo como responsables de la destrucción del planeta.


Con Brecha repasó algunas de sus principales propuestas para rejuvenecer la Iglesia Católica, que se pueden resumir en su polémica frase “despatriarcalizar la Iglesia”, que suena casi tan quimérica como la que pronuncia el gobierno boliviano en el sentido de “descolonizar el Estado”. No ahorró críticas a las izquierdas que se corrompieron durante su paso por los gobiernos, pero se mostró esperanzado en un triunfo electoral de Lula en octubre de 2018.


—En los últimos 30 años una porción de nuestros pueblos ha abrazado las religiones pentecostales. ¿Por qué razón se ha producido esta migración?

—Yo creo que la Iglesia Católica ha dejado un vacío, porque tiene una estructura muy piramidal, muy doctrinaria, por lo que no tiene una inserción directa en el pueblo, se ha hecho muy burocrática. Ese vacío ha sido aprovechado por los pentecostales, en particular entre los pobres que tienen necesidades urgentes. Las iglesias tienen una doble función: una religiosa y otra vinculada a los problemas de las familias, el alcoholismo, la violencia, y los evangélicos han dado respuestas a las familias y cohesión social a las comunidades, ya que han creado un sistema de ayuda mutua entre los pobres.
En Brasil hubo hasta 100 mil comunidades de base y hoy tenemos apenas 17 mil sacerdotes, cuando debíamos tener cinco veces más, por eso digo que los católicos hemos fracasado institucionalmente.


—¿Qué sucedió con las comunidades eclesiales de base en este período?
—Eran muy fuertes durante la dictadura militar porque la Iglesia servía como protección social y política. Pero en democracia aparecieron los partidos y los sindicatos, de modo que las comunidades se han hecho más invisibles, siguen existiendo pero no aparecen de un modo tan directo. Las comunidades habían creado una liturgia popular, una iglesia popular, una teología de la liberación vinculada a los más pobres que ahora aparece dispersa.


—Hoy se observa una presencia fuerte de la teología de la liberación sólo en el Movimiento Sin Tierra (Mst), mientras en el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de Trabajadores (Cut) esa presencia es más débil.
—Gran parte de los dirigentes del Mst vienen de las comunidades de base, y conservan una dimensión mística, a través de canciones, celebraciones y representaciones en cada reunión, lo que les da mucha fuerza en su lucha. Muchos de ellos vienen de nuestros seminarios y al ser un movimiento nacional les da mucha visibilidad; son los únicos que realizan grandes encuentros que otros movimientos de base no están en condiciones de realizar.


—El coordinador del Mst, João Pedro Stédile, dice que el impacto de la teología de la liberación pertenece a un período en el cual predominaban las familias nucleares y el empleo fijo en la industria, pero ahora predominan las familias donde sólo está la madre y el empleo precario. En las nuevas condiciones sociales los pentecostales parecen responder mejor a las demandas de la población de las favelas.
—Es así. Los evangélicos se focalizan en un evangelio de la prosperidad basado en el Antiguo Testamento e ignoran la opción por los pobres, hacen énfasis en resolver los problemas de forma inmediata con gran destaque en el éxito material. Cuando la población está dispersa, en el sentido de que hay poca organización social colectiva, este tipo de religiones los reúne de nuevo, les da un sentido de vida. Pero es también un reto para la izquierda, para poder trabajar con los excluidos, con los marginados, con los que es necesaria una nueva pedagogía.


—Usted está muy cerca del papa Francisco, incluso ha redactado partes de la encíclica Laudato Si. ¿Cree que Francisco podrá producir un viraje en la Iglesia, sobre todo entre los cristianos de los sectores populares? ¿Conseguirá revertir la influencia conservadora de los papados de Wojtila y Ratzinger?
—Del total de católicos en el mundo, sólo el 24 por ciento está en Europa. El 62 por ciento está en América Latina y los demás en países de Asia y África. El cristianismo es hoy una religión del Tercer Mundo. Creo que Francisco ha fundado una nueva genealogía de papas que vendrán de las nuevas iglesias que se han encarnado en las distintas culturas. Europa hace una oposición enorme porque está acostumbrada a papas faraones, con ritos y ceremonias fastuosas. Francisco es un pastor, no es un doctor. No habla como alguien que enseña y da lecciones, sino que busca abrazarse a la gente para darle esperanzas.
Francisco es muy crítico del capitalismo, como nunca lo ha sido ningún otro papa. Juan XXIII hizo una crítica teórica al capitalismo, pero Francisco hace una crítica concreta, se apoya en los movimientos sociales y denuncia los efectos dañinos del capitalismo. Ha introducido una primavera en la Iglesia con base en la teología de la liberación y la opción por los pobres. Rechaza el asistencialismo de las políticas sociales y defiende cambios estructurales. Creo que este será el camino de la Iglesia en el futuro.


—¿Hay que descolonizar la Iglesia?
—Creo que hay que despatriarcalizarla, desoccidentalizarla, quitarle la arrogancia de tener la exclusividad de la herencia de Jesús. Lo importante es que las iglesias se reconozcan mutuamente y entre todas sirvan al mundo. Hoy el problema fundamental, según Francisco, no es optar por tal o cual iglesia, sino por el planeta, la casa común de la humanidad. Lo más importante es salvar el planeta, porque si no lo hacemos, no hay futuro para ningún proyecto, sea eclesial o social.


—Pero Francisco es heredero de los sacerdotes del Tercer Mundo en Argentina, la corriente a la que perteneció el padre Carlos Mugica, asesinado por la Triple A, que se continúa ahora a través de los curas villeros, con los que tiene gran afinidad y sintonía. ¿En Brasil sobrevive algún sector de la Iglesia en esa misma orientación?
—Tenemos más o menos un millón de grupos que leen la Biblia y la discuten. Un millón de grupos que se reúnen todos los viernes, debaten y sacan conclusiones sobre la realidad del país, con mucha presencia en los colectivos de derechos humanos. Ahí está la vitalidad de la Iglesia y la verdadera teología de la liberación que no está en las cátedras. En mi generación éramos todos profesores y ahora somos los jurásicos del movimiento. El mes pasado nos reunimos en México y comprobamos la vitalidad de los jóvenes, y fue una sorpresa porque ellos trabajan focalizados en los indígenas, las mujeres, los Lgtb, son chicos que van más allá de la opción por los pobres.
Ese es el futuro del cristianismo, no ya el sindicato, sino nuevas organizaciones de base que pueden referenciarse en el PT pero no forman parte del partido.


—¿Qué medidas habría que tomar para despatriarcalizar la Iglesia Católica?
—La primera es abolir el celibato y hacerlo opcional. Tenemos una petición oficial de la Conferencia de Obispos de Brasil en ese sentido, por lo menos en la región amazónica, donde se propone que los casados puedan ser ordenados. La segunda es superar la arrogancia de tener la razón y la tercera es superar el doctrinarismo, la ortodoxia. El diálogo con otras religiones existe, pero siempre en una situación de superioridad con muy poca humildad. Creo que hay que apostar por pequeñas iglesias locales que se organicen en comunidades que se encarnen en las más diversas culturas. La Iglesia debería ser una red de esas iglesias locales y el papa sólo una referencia que va circulando por el mundo para animar a las comunidades.


— ¿Las mujeres tendrían algún papel?
—Los judíos abrieron la posibilidad de que las mujeres sean sacerdotisas y eso es muy bueno. No se trata de que ellas actúen como los hombres, sino que ejerzan como mujeres, con sus modos. El 70 por ciento de las comunidades de base son dirigidas por mujeres y lo hacen mucho mejor que los hombres porque tienen más sensibilidad y espiritualidad. No sólo hay un dios padre, sino una diosa madre. El papel de María nunca fue valorado en la Iglesia Católica.


—Los pentecostales están en una guerra contra las religiones afro, atacan los terreiros porque los consideran diabólicos. ¿Es posible asumir la cultura negra, no para integrarla sino para “negrizar” la Iglesia?
—Una de las cosas buenas de los últimos años es el reconocimiento de que los cultos afro no son ritos sino verdaderas religiones, que tienen sus propias teologías, con liturgias diferentes a las tradicionales de la Iglesia Católica. Son caminos diversos para llegar a Dios.


—En Brasil es evidente que la derecha está a la ofensiva, que están haciendo reformas muy regresivas, con movimientos como Escuela Sin Partido, que pretende incluso borrar la historia de Paulo Freire, con manifestaciones contra la presencia de (la filósofa posestructuralista) Judith Butler y atacando la idea de diversidad sexual. Sin embargo, desde la izquierda no se reconocen errores, no hay la menor autocrítica, toda la culpa de la derrota es de los otros.
—Cuando Lula aceptó hacer un gobierno de coalición con los demás partidos, entró en un proceso de corrupción al asumir la cultura política hegemónica, a través de negociaciones en las que se compran cargos y se ofrece dinero para proyectos. Lo peor es que dejó de lado una articulación orgánica con los movimientos sociales que lo llevaron al gobierno. Hubo un corte entre el Planalto y la planicie (se ríe). Fue el gran error del PT y de todas las izquierdas, se dejó de lado la formación política, los debates y llevaron a muchos dirigentes populares a cargos en el Estado, con lo que se terminaron de vaciar las organizaciones de base.
No realizaron una autocrítica pública, con el argumento de no darle armas al enemigo, pero es un error porque la verdad tiene mucha fuerza y la gente comprende. Hay que ser verdadero, la verdad tiene que triunfar y deben reconocer la corrupción. Esta falta de autocrítica provoca una gran desconfianza y desarticulación en las izquierdas.


—Cuando las izquierdas llegan al gobierno tienden a asumir la cultura de las clases dominantes, como sucedió en Rusia y en China, donde los dirigentes del partido se hicieron millonarios, pero también en Nicaragua. ¿La ética es suficiente para que no te pique la mosca azul de la corrupción, como dice Frei Betto?
—Yo creo que más importante que la ética es la espiritualidad, pero no en sentido religioso, sino como valores no tangibles que implican un nuevo paradigma de habitar la tierra, una sinergia con la tierra para crear una nueva civilización que no esté basada en la competencia sino en la solidaridad.


—Pero esa relación con la vida y la tierra no se encuentra en Occidente, sino que apenas sobrevive entre algunos pueblos indígenas y algunas comunidades negras. ¿No cree que estamos ante una crisis de la civilización moderna, occidental, capitalista?
—Nuestra civilización llegó a su fin. Consiguió todos sus objetivos, que giraban en torno a la dominación de la naturaleza y la vida, y todo eso lo convirtió en negocio, en mercancías, no para mejorar la vida sino para acumular. Por otro lado, nuestra civilización ya no tiene mecanismos para resolver los problemas que ella misma está creando.


—Es un estado de metástasis...
—Por eso la alternativa es cambiar o morir. Creo que quien va a derrotar al capitalismo no seremos nosotros, sino la tierra que empieza a negar las bases sobre las que se produce la acumulación capitalista.


—Podemos considerar a los movimientos sociales como especies de arcas de Noé, donde la parte de la población que los integra se prepara para el colapso civilizatorio y crea las bases para la reconstrucción de la humanidad sobre nuevas bases.
—Las arcas de Noé pueden ser islas y puertos desde donde crear un nuevo tipo de civilización, porque hay que tener claro que vendrá un calentamiento global abrupto que destruirá gran parte de la humanidad, y gran parte de la naturaleza también va a desaparecer. Los que han cambiado de mentalidad no deben reproducir lo viejo, sino crear lo nuevo, superando el antropocentrismo. La crisis actual no es una tragedia, sino un escenario de purificación y de creación.



Señas


Su verdadero nombre es Genésio Darci Boff. Nació en Concórdia (Brasil), en 1938. En 1970 se doctoró en teología y filosofía en la Universidad de Múnich. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959. Es doctor honoris causa en política por la Universidad de Turín (Italia) y en teología por la Universidad de Lund (Suecia). Es uno de los fundadores de la teología de la liberación, junto con Gustavo Gutiérrez Merino, y ha escrito más de sesenta libros (entre ellos Evangelio del Cristo Cósmico, El despertar del águila, La dignidad de la Tierra y el referido Iglesia: carisma y poder).

Publicado enSociedad
Lunes, 25 Diciembre 2017 08:46

Guerras de religión

Guerras de religión

Francia acaba de vivir un momento de locura mediática y política. Todos los ingredientes están en su lugar para que experimente pronto otros más: desmesura de los comentarios suscitados por una caricatura de prensa; Twitter como herramienta ideal para reaccionar antes de reflexionar y provocar un incendio; combustible perfecto de temas ligados a la religión para que el fuego se propague; demagogia de un político desacreditado, ex primer ministro por añadidura, que cuenta con que un bosque calcinado va a favorecer su resurrección. Y como frutilla del postre, una regla ya probada: todos los temas, hasta el del acoso sexual de las mujeres estadounidenses, desembocan con mayor o menor rapidez en la cuestión de los musulmanes en la República.


Esta gran perturbación no tiene nada de nuevo. El 4 de octubre de 1989, un mes antes de la caída del Muro de Berlín, el islam se instalaba como tema recurrente de enfrentamiento público con el "caso de los pañuelos de Creil". Incesantes y dopadas por la multiplicación de las emisiones de televisión privadas ávidas de clientes, las polémicas de este tipo, por lo demás, podían ser asociadas a la expansión global, bien real, de un islam político conservador entonces poderosamente asistido por Estados Unidos y Arabia Saudita, a tal punto que, durante todo el período del combate contra los soviéticos en Afganistán (1979-1989), la prensa occidental y sus intelectuales mediáticos celebraron la yihad. Y evocaron la relegación religiosa de los afganos como un exotismo cultural casi encantador (1).


Desmesuras


El pugilato que opone a Edwy Plenel y Riss, dos directores de publicación cuyas posiciones coinciden en muchos temas y que, por ejemplo, favorecieron la elección del actual Presidente de la República, oculta ese contexto general sin reemplazarlo por nada esclarecedor. Aprovechando la impulsividad egocéntrica del primero, a tal punto ofendido por una caricatura (injusta) que dedujo de ésta una "guerra a los musulmanes" y comparó su propia tragedia con la de los resistentes famosos perseguidos por los nazis, el segundo lo acusó de haber perpetrado un "llamado al asesinato" que "absuelve desde ahora a los que nos matarán mañana" (2). Admisible por parte de un periodista del que muchos de sus compañeros fueron asesinados ante sus ojos dos años antes, esa última desmesura –la expresión "guerra a los musulmanes" de Plenel, a todas luces, tenía valor de metáfora– fue justificada y retomada de inmediato por una gran cantidad de editorialistas que, por su parte, no tenían ninguna tragedia personal como excusa. Hasta hubo un presidente de una asociación antirracista que le confió a Le Figaro, a manera de reproche al director de Mediapart: "Cuando no queda ningún niño judío en las escuelas públicas de Seine-Saint-Denis, es consecuencia del izquierdismo islámico"... (3)


En Francia, las guerras de religión no siempre permanecieron en el estado de metáfora. Una prensa ya desacreditada en gran medida ¿no tendría algo mejor que hacer que preparar la próxima? 

1. Véase Denis Souchon, "Quand les djihadistes étaient nos amis", Le Monde diplomatique, París, febrero de 2016.
2. Riss, "Jamais", Charlie Hebdo, París, 15-11-17.
3. Mario Stasi, presidente de la Liga Internacional Contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA), "Edwy Plenel a tort sur toute la ligne", Le Figaro, París, 16-11-17.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Víctor Goldstein

Publicado enInternacional
Viernes, 24 Noviembre 2017 06:43

Brasil, reserva regional de conservadurismo

Brasil, reserva regional de conservadurismo

El miedo provoca reacciones defensivas irracionales. Todos hemos observado que cuando un avión se menea más de la cuenta, o un autobús amenaza salirse del camino, los pasajeros se persignan, aunque no sean creyentes, o se aferran a algún objeto, incluso a personas cercanas con las que nunca tendrían contacto físico. En efecto, el miedo nos lleva hacia actitudes extremas.

Días atrás en la ciudad de Brasilia escuché, en diferentes espacios, un relato que me dejó perplejo. Una madre salía del cine abrazada a su hija, en un shopping lujoso de clase alta. Fueron golpeadas porque las confundieron con lesbianas.

Días después, la feminista Judith Butler fue acosada y violentada en un aeropuerto de Sao Paulo por su "ideología de género". Se realizó una manifestación en su contra, y otra en favor, se juntaron más de 300 mil firmas para impedir su conferencia y se sucedieron varias acciones agresivas.

Cuando se escuchan los argumentos de los detractores, aparece el miedo en primer plano. "El sueño de Judith Butler: destruir la identidad sexual de nuestros hijos", podía leerse en uno de los carteles. "Hombre es hombre, mujer es mujer. No aceptamos que se difunda la idea de que un niño puede ser una niña. Y viceversa. Porque biológicamente es imposible", dice un texto difundido por WhatsApp.

Los conservadores, agrupados en el Movimiento Brasil Libre (MBL) y en la Escuela Sin Partido, consiguieron que se retirara un anuncio de jabón en la televisión, que decía: "Vamos a reflexionar. Jugar a las casitas es cosa de niñas. Montar en patineta es cosa de niños. Esas reglas parecen cosa del pasado, ¿verdad? Deje a su hijo saltar y explorar con libertad" (goo.gl/qqFrSm).

El vocablo "fascista" viene rápidamente a la mente para dar cuenta de semejante intransigencia, sumada a una ignorancia rayana en la estupidez. Sin embargo, tiene escasa utilidad para comprender a esOs señores y esos jóvenes que realmente sienten miedo, y asco, ante la posibilidad de que sus hijas sean lesbianas o sus hijos gays. O que opten por sexualidades que, sencillamente, no comprenden como transgénero, transexual o intersexual, que van más allá del binarismo homo/hetero.

No conozco a nadie que tenga hijos e hijas, que nunca haya sentido preocupación ante la posible opción sexual heterodoxa de sus hijos-hijas, aunque esté predispuesto a apoyarlos. Aceptarlos supone un trabajo interior que muchas personas no están dispuestas a realizar, porque implica desprenderse de valores, juicios y sobre todo prejuicios. Lo que quiero reflexionar es porqué personas comunes adoptan esas actitudes, más allá de las usinas ideológicas que las difunden.

Me parece importante, además, intentar comprender porqué Brasil se ha convertido, aquí y ahora, en un reservorio de conservadurismo que puede ser tan intenso como para influir en toda la región sudamericana, con la misma fuerza que una década atrás influyeron las propuestas de integración regional y el proyecto de convertir a Brasil en potencia global.

Encuentro tres problemas a debatir.

Uno, la enorme desigualdad existente en Brasil, el país más desigual del mundo. El 1 por ciento acumula entre 25 y 30 por ciento de la renta, y eso se ha mantenido sin cambios a lo largo del tiempo, de modo que la desigualdad se ha naturalizado en una sociedad donde, además, el ascenso social históricamente ha estado reservado a los ricos, blancos y varones con formación académica.

Dos, el colonialismo y el racismo, que son el núcleo duro de la desigualdad. Algo más de la mitad de población, 100 millones de personas, se consideran negros y negras. Ocupan los escalones más bajos de la pirámide de ingresos, viven en los barrios más precarios (en general en favelas) y tienen los puestos de trabajo menos cualificados y precarios.

El colonialismo nunca terminó en Brasil. Más aún, se viene reforzando con el modelo económico de acumulación por desposesión/guerra contra los pueblos, ya que excluye a la mitad de la población que no tiene derechos, sólo son beneficiarios de programas sociales.

Tres, el pentecostalismo y el narcotráfico refuerzan las tendencias anteriores y, además, defienden un patriarcado fundamentalista, con la intención de retrotraer las relaciones sociales al siglo XIX.

Narcos y pentecostales atacan la cultura negra para disciplinar a los más pobres, que encuentran en las religiones de origen africano formas de relacionarse sin mediaciones, horizontales y con cierta autonomía en espacios propios, como los terreiros. En apenas cinco años las denuncias por "intolerancia religiosa" crecieron 4 mil 960 por ciento, de 15 en 2011 a 759 en 2016 (goo.gl/5B6xPZ).

La mayoría son ataques a terreiros umbandas y candomblé, siendo la Baixada Fluminense (13 municipios pobres del estado de Río de Janeiro) uno de sus objetivos. Los traficantes y los pentecostales se han convertido en la nueva inquisición. Los evangélicos figuran entre los que participan en mayor porcentaje en las agresiones.

La alianza entre pentecostales y narcos se está fraguando en las prisiones, algo casi invisible para los analistas académicos. La Iglesia Universal del Reino de Dios marcha a la cabeza, ya que firmó acuerdos para reformar o construir templos en 51 prisiones. Según sus datos, ella sola atiende a 80 por ciento de la población carcelaria del país (medio millón de personas, más sus familiares), ofreciendo cursos, "realizando un trabajo de resocialización" para los presos y las familias, en lo que no pocos denominan como "tráfico evangelizado".

Además, la crisis económica, el consumismo y el ascenso de nuevas clases medias (que necesitan diferenciarse de los más pobres/más negros) crearon un coctel devastador en las relaciones sociales.

No alcanza con denunciar que "alguien" está planificando una alianza narco/evangélica/patriarcal para amarrar a los pobres con las cadenas de la dominación. Debemos preguntarnos: ¿Recuerdan cuando los militantes hacíamos trabajo en las cárceles, en las favelas, con los enfermos mentales y los consumidores?

Publicado enInternacional
Miércoles, 08 Noviembre 2017 06:29

El protestantismo global 500 años después

El protestantismo global 500 años después

Los números del protestantismo global muestran peculiaridades y sorpresas. Al cumplirse 500 años del movimiento iniciado por el monje agustino Martín Lutero han tenido lugar distintas conmemoraciones, festividades, análisis críticos y ejercicios de valoración sobre las transformaciones culturales que trajo la consolidación del protestantismo en distintas regiones y países.


La directora asociada de investigación religiosa del Centro de Investigación Pew, Neha Sahgal, dio a conocer en el artículo “500 years after the Reformation, 5 facts about Protestants around the world” (500 años después de la Reforma, cinco hechos sobre los protestantes alrededor del mundo), datos acerca del estado cuantitativo del protestantismo global. Es importante señalar que en otro reporte el Centro Pew definió que usa el concepto protestante: en un sentido amplio para hacer referencia [a integrantes] de las iglesias protestantes históricas (por ejemplo, bautistas, adventistas del séptimo día, metodistas, luteranos o presbiterianos), miembros de iglesias pentecostales (por ejemplo, Asambleas de Dios, Iglesia Pentecostal de Dios o Iglesia Evangélica Cuadrangular) y miembros de otras iglesias protestantes.


El primer hecho es que dentro de lo que llama las mayores tradiciones cristianas alrededor del mundo, el protestantismo representaba a fines de la primera década del siglo XXI, 37 por ciento, mientras el catolicismo aglutinaba 50 por ciento y la cristiandad ortodoxa 12 por ciento. Recuerda que el protestantismo nació en Alemania, y actualmente casi nueve de cada 10 (87 por ciento) de protestantes viven fuera de Europa, particularmente en países que integran el sur global. Hay más protestantes en Nigeria que en Alemania.


El segundo dato apunta hacia que la población adulta protestante en Estados Unidos está declinando. Pasó de 51 por ciento en 2007 a 47 por ciento en 2014. El declive es mayor entre quienes se identifican con las conocidas en inglés como mainline protestant denominations, entre las cuales Neha Sahgal incluye a la Iglesia metodista unida y la Iglesia evangélica luterana de América. De la población adulta en Estados Unidos en 2007 se identificó protestante 18 por ciento, en 2014 lo hizo 15 por ciento. Mientras el protestantismo de la corriente principal pierde adeptos En Estados Unidos, los adultos del país sin afiliación religiosa pasaron de 16 por ciento en 2007 a 23 por ciento en 2014.
El tercer hecho sobre el protestantismo global revela que su crecimiento en América Latina ha sido muy importante. En América Latina vive cerca de 40 por ciento de católicos de todo el mundo. En 2014 el Centro Pew condujo la investigación Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Region (Religión en Latinoamérica:

extensión del cambio en una región históricamente católica), en la que fueron estudiados 19 países, entre ellos México. Mientras 9 por ciento respondió que fue formado en una familia protestante, 19 por ciento se identificó al momento del estudio como protestantes, es decir, el número de conversos fue más del doble que el de los provenientes de un hogar protestante. En contraste, 84 por ciento respondió haber sido educado como católico, pero el porcentaje bajó a 69 cuando la pregunta fue si al momento se identificaba con el catolicismo. La pérdida fue de 15 puntos porcentuales. Los protestantes latinoamericanos tienen más compromiso con su confesión religiosa que los católicos, también los primeros son más conservadores que los segundos en temas como divorcio, aborto, matrimonios entre personas del mismo sexo y normas de género.
El cuarto dato señala que dentro del abanico protestante la que tiene mayor crecimiento es la expresión pentecostal. Así como hay varios protestantismos (los hubo desde el mismo siglo XVI) que tienen rasgos comunes pero también singularidades, de la misma manera existen variaciones del pentecostalismo. El énfasis que distingue al pentecostalismo es el de los dones del Espíritu Santo, que comprenden sanidad divina, hablar en lenguas y recibir revelaciones directas por parte de Dios. Éstas son prácticas comunes, observa Neha Sahgal, en África subsahariana, América Latina e incluso Asia. El pentecostalismo es con claridad predominante en el protestantismo latinoamericano, ya que en su seno congrega 75-80 por ciento de los protestantes del continente.


En Europa occidental, el hogar de la Reforma protestante, católicos y protestantes son ahora más similares de lo que son diferentes, al menos en algunas cuestiones teológicas, por ejemplo en cuanto a la forma de tener salvación. En el año que corre la investigación del Centro Pew mostró que en 15 países de la región la visión prevaleciente en protestantes y católicos es que para alcanzar la salvación son necesarias buenas obras y fe en Dios. En resumen, “menos gente responde que solamente la fe conduce a la salvación (Sola fide, en latín)”, ésta última convicción fue el centro del enfrentamiento de Martín Lutero con el catolicismo romano en el siglo XVI.
Los datos glosados son útiles para comprender las diversificaciones de los protestantismos quinientos años después del sismo religioso y cultural encabezado por Lutero.

Publicado enSociedad