Viernes, 24 Noviembre 2017 06:43

Brasil, reserva regional de conservadurismo

Brasil, reserva regional de conservadurismo

El miedo provoca reacciones defensivas irracionales. Todos hemos observado que cuando un avión se menea más de la cuenta, o un autobús amenaza salirse del camino, los pasajeros se persignan, aunque no sean creyentes, o se aferran a algún objeto, incluso a personas cercanas con las que nunca tendrían contacto físico. En efecto, el miedo nos lleva hacia actitudes extremas.

Días atrás en la ciudad de Brasilia escuché, en diferentes espacios, un relato que me dejó perplejo. Una madre salía del cine abrazada a su hija, en un shopping lujoso de clase alta. Fueron golpeadas porque las confundieron con lesbianas.

Días después, la feminista Judith Butler fue acosada y violentada en un aeropuerto de Sao Paulo por su "ideología de género". Se realizó una manifestación en su contra, y otra en favor, se juntaron más de 300 mil firmas para impedir su conferencia y se sucedieron varias acciones agresivas.

Cuando se escuchan los argumentos de los detractores, aparece el miedo en primer plano. "El sueño de Judith Butler: destruir la identidad sexual de nuestros hijos", podía leerse en uno de los carteles. "Hombre es hombre, mujer es mujer. No aceptamos que se difunda la idea de que un niño puede ser una niña. Y viceversa. Porque biológicamente es imposible", dice un texto difundido por WhatsApp.

Los conservadores, agrupados en el Movimiento Brasil Libre (MBL) y en la Escuela Sin Partido, consiguieron que se retirara un anuncio de jabón en la televisión, que decía: "Vamos a reflexionar. Jugar a las casitas es cosa de niñas. Montar en patineta es cosa de niños. Esas reglas parecen cosa del pasado, ¿verdad? Deje a su hijo saltar y explorar con libertad" (goo.gl/qqFrSm).

El vocablo "fascista" viene rápidamente a la mente para dar cuenta de semejante intransigencia, sumada a una ignorancia rayana en la estupidez. Sin embargo, tiene escasa utilidad para comprender a esOs señores y esos jóvenes que realmente sienten miedo, y asco, ante la posibilidad de que sus hijas sean lesbianas o sus hijos gays. O que opten por sexualidades que, sencillamente, no comprenden como transgénero, transexual o intersexual, que van más allá del binarismo homo/hetero.

No conozco a nadie que tenga hijos e hijas, que nunca haya sentido preocupación ante la posible opción sexual heterodoxa de sus hijos-hijas, aunque esté predispuesto a apoyarlos. Aceptarlos supone un trabajo interior que muchas personas no están dispuestas a realizar, porque implica desprenderse de valores, juicios y sobre todo prejuicios. Lo que quiero reflexionar es porqué personas comunes adoptan esas actitudes, más allá de las usinas ideológicas que las difunden.

Me parece importante, además, intentar comprender porqué Brasil se ha convertido, aquí y ahora, en un reservorio de conservadurismo que puede ser tan intenso como para influir en toda la región sudamericana, con la misma fuerza que una década atrás influyeron las propuestas de integración regional y el proyecto de convertir a Brasil en potencia global.

Encuentro tres problemas a debatir.

Uno, la enorme desigualdad existente en Brasil, el país más desigual del mundo. El 1 por ciento acumula entre 25 y 30 por ciento de la renta, y eso se ha mantenido sin cambios a lo largo del tiempo, de modo que la desigualdad se ha naturalizado en una sociedad donde, además, el ascenso social históricamente ha estado reservado a los ricos, blancos y varones con formación académica.

Dos, el colonialismo y el racismo, que son el núcleo duro de la desigualdad. Algo más de la mitad de población, 100 millones de personas, se consideran negros y negras. Ocupan los escalones más bajos de la pirámide de ingresos, viven en los barrios más precarios (en general en favelas) y tienen los puestos de trabajo menos cualificados y precarios.

El colonialismo nunca terminó en Brasil. Más aún, se viene reforzando con el modelo económico de acumulación por desposesión/guerra contra los pueblos, ya que excluye a la mitad de la población que no tiene derechos, sólo son beneficiarios de programas sociales.

Tres, el pentecostalismo y el narcotráfico refuerzan las tendencias anteriores y, además, defienden un patriarcado fundamentalista, con la intención de retrotraer las relaciones sociales al siglo XIX.

Narcos y pentecostales atacan la cultura negra para disciplinar a los más pobres, que encuentran en las religiones de origen africano formas de relacionarse sin mediaciones, horizontales y con cierta autonomía en espacios propios, como los terreiros. En apenas cinco años las denuncias por "intolerancia religiosa" crecieron 4 mil 960 por ciento, de 15 en 2011 a 759 en 2016 (goo.gl/5B6xPZ).

La mayoría son ataques a terreiros umbandas y candomblé, siendo la Baixada Fluminense (13 municipios pobres del estado de Río de Janeiro) uno de sus objetivos. Los traficantes y los pentecostales se han convertido en la nueva inquisición. Los evangélicos figuran entre los que participan en mayor porcentaje en las agresiones.

La alianza entre pentecostales y narcos se está fraguando en las prisiones, algo casi invisible para los analistas académicos. La Iglesia Universal del Reino de Dios marcha a la cabeza, ya que firmó acuerdos para reformar o construir templos en 51 prisiones. Según sus datos, ella sola atiende a 80 por ciento de la población carcelaria del país (medio millón de personas, más sus familiares), ofreciendo cursos, "realizando un trabajo de resocialización" para los presos y las familias, en lo que no pocos denominan como "tráfico evangelizado".

Además, la crisis económica, el consumismo y el ascenso de nuevas clases medias (que necesitan diferenciarse de los más pobres/más negros) crearon un coctel devastador en las relaciones sociales.

No alcanza con denunciar que "alguien" está planificando una alianza narco/evangélica/patriarcal para amarrar a los pobres con las cadenas de la dominación. Debemos preguntarnos: ¿Recuerdan cuando los militantes hacíamos trabajo en las cárceles, en las favelas, con los enfermos mentales y los consumidores?

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Miércoles, 08 Noviembre 2017 06:29

El protestantismo global 500 años después

El protestantismo global 500 años después

Los números del protestantismo global muestran peculiaridades y sorpresas. Al cumplirse 500 años del movimiento iniciado por el monje agustino Martín Lutero han tenido lugar distintas conmemoraciones, festividades, análisis críticos y ejercicios de valoración sobre las transformaciones culturales que trajo la consolidación del protestantismo en distintas regiones y países.


La directora asociada de investigación religiosa del Centro de Investigación Pew, Neha Sahgal, dio a conocer en el artículo “500 years after the Reformation, 5 facts about Protestants around the world” (500 años después de la Reforma, cinco hechos sobre los protestantes alrededor del mundo), datos acerca del estado cuantitativo del protestantismo global. Es importante señalar que en otro reporte el Centro Pew definió que usa el concepto protestante: en un sentido amplio para hacer referencia [a integrantes] de las iglesias protestantes históricas (por ejemplo, bautistas, adventistas del séptimo día, metodistas, luteranos o presbiterianos), miembros de iglesias pentecostales (por ejemplo, Asambleas de Dios, Iglesia Pentecostal de Dios o Iglesia Evangélica Cuadrangular) y miembros de otras iglesias protestantes.


El primer hecho es que dentro de lo que llama las mayores tradiciones cristianas alrededor del mundo, el protestantismo representaba a fines de la primera década del siglo XXI, 37 por ciento, mientras el catolicismo aglutinaba 50 por ciento y la cristiandad ortodoxa 12 por ciento. Recuerda que el protestantismo nació en Alemania, y actualmente casi nueve de cada 10 (87 por ciento) de protestantes viven fuera de Europa, particularmente en países que integran el sur global. Hay más protestantes en Nigeria que en Alemania.


El segundo dato apunta hacia que la población adulta protestante en Estados Unidos está declinando. Pasó de 51 por ciento en 2007 a 47 por ciento en 2014. El declive es mayor entre quienes se identifican con las conocidas en inglés como mainline protestant denominations, entre las cuales Neha Sahgal incluye a la Iglesia metodista unida y la Iglesia evangélica luterana de América. De la población adulta en Estados Unidos en 2007 se identificó protestante 18 por ciento, en 2014 lo hizo 15 por ciento. Mientras el protestantismo de la corriente principal pierde adeptos En Estados Unidos, los adultos del país sin afiliación religiosa pasaron de 16 por ciento en 2007 a 23 por ciento en 2014.
El tercer hecho sobre el protestantismo global revela que su crecimiento en América Latina ha sido muy importante. En América Latina vive cerca de 40 por ciento de católicos de todo el mundo. En 2014 el Centro Pew condujo la investigación Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Region (Religión en Latinoamérica:

extensión del cambio en una región históricamente católica), en la que fueron estudiados 19 países, entre ellos México. Mientras 9 por ciento respondió que fue formado en una familia protestante, 19 por ciento se identificó al momento del estudio como protestantes, es decir, el número de conversos fue más del doble que el de los provenientes de un hogar protestante. En contraste, 84 por ciento respondió haber sido educado como católico, pero el porcentaje bajó a 69 cuando la pregunta fue si al momento se identificaba con el catolicismo. La pérdida fue de 15 puntos porcentuales. Los protestantes latinoamericanos tienen más compromiso con su confesión religiosa que los católicos, también los primeros son más conservadores que los segundos en temas como divorcio, aborto, matrimonios entre personas del mismo sexo y normas de género.
El cuarto dato señala que dentro del abanico protestante la que tiene mayor crecimiento es la expresión pentecostal. Así como hay varios protestantismos (los hubo desde el mismo siglo XVI) que tienen rasgos comunes pero también singularidades, de la misma manera existen variaciones del pentecostalismo. El énfasis que distingue al pentecostalismo es el de los dones del Espíritu Santo, que comprenden sanidad divina, hablar en lenguas y recibir revelaciones directas por parte de Dios. Éstas son prácticas comunes, observa Neha Sahgal, en África subsahariana, América Latina e incluso Asia. El pentecostalismo es con claridad predominante en el protestantismo latinoamericano, ya que en su seno congrega 75-80 por ciento de los protestantes del continente.


En Europa occidental, el hogar de la Reforma protestante, católicos y protestantes son ahora más similares de lo que son diferentes, al menos en algunas cuestiones teológicas, por ejemplo en cuanto a la forma de tener salvación. En el año que corre la investigación del Centro Pew mostró que en 15 países de la región la visión prevaleciente en protestantes y católicos es que para alcanzar la salvación son necesarias buenas obras y fe en Dios. En resumen, “menos gente responde que solamente la fe conduce a la salvación (Sola fide, en latín)”, ésta última convicción fue el centro del enfrentamiento de Martín Lutero con el catolicismo romano en el siglo XVI.
Los datos glosados son útiles para comprender las diversificaciones de los protestantismos quinientos años después del sismo religioso y cultural encabezado por Lutero.

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El Papa Francisco

 

Un centenar de religiosos y académicos de distintos ámbitos han firmado una carta en la que acusan a Bergoglio de "propagar herejías" por abrir la puerta de la Iglesia a los divorciados vueltos a casar

A ellos se ha sumado el que fuera prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Müller, que le ha reprochado "actitudes marxistas"

 

Lo sectores más ultracatólicos redoblan el ataque contra el Papa Francisco. Y esta vez lo han hecho uniéndose. Alrededor de un centenar de religiosos y académicos de distintos ámbitos han publicado una carta en la que acusan a Bergoglio de "propagar herejías" y le piden que se retracte de la exhortación que emitió en abril de 2016 y en la que abría la puerta de la Iglesia a los divorciados vueltos a casar y abogaba por "una mayor misericordia" ante personas homosexuales o parejas no casadas por la Iglesia.

Entre los firmantes de la misiva titulada en latín Correctio filialis de haeresibus propagatis – Una corrección filial ante la propagación de herejías–, destacan intelectuales como el expresidente del Banco Vaticano, el economista Ettore Gotti Tedeschi, o el líder del movimiento ultraconservador de los lefebvrianos. En ella, los firmantes acusan al Papa de propagar siete posturas heréticas sobre el matrimonio, la moral y los sacramentos en Amoris Laetitia, el documento de Francisco contra el que cargan. No es frecuente que sectores de la Iglesia lancen acusaciones públicas de este tipo contra un Papa y se cree que solo pudo pasar algo similar en el año 1300.

La carta, que según sus autores se ha hecho pública después de que fuera enviada al Papa el pasado 11 de agosto y no obtuvieran respuesta alguna, se divide en tres partes. En la primera, los firmantes justifican su "derecho y deber" de corregir al Papa, como se hace "cuando los pastores de la Iglesia están desviando el rebaño". En la segunda incluyen los párrafos de la exhortación que, en opinión de los firmantes, "insinúan o alientan posturas heréticas". Una interpretación que, aseguran, Bergoglio desea que adopten el resto de católicos.

Entre otras lindezas, acusan al Papa de haber "apoyado la creencia de que la obediencia a la Ley de Dios puede ser imposible o indeseable, y que la Iglesia debería, a veces, aceptar el adulterio como un comportamiento compatible con la vida de un católico practicante". Por último, acusa al modernismo y a Lutero de esta crisis. Así, subrayan como el fraile agustino "tenía ideas sobre el matrimonio, el divorcio, el perdón y la ley divina que se corresponden con aquellas que el papa ha promovido". La misiva concluye exigiendo al Papa que "condene estas herejías" que "ha sostenido de manera directa o indirecta".

 

 

El Papa responde

 

Esta vez las acusaciones sí han recibido una respuesta de Francisco, aunque indirecta. La revista de la Compañía de Jesús, La Civiltà Cattolica, ha publicado íntegro el diálogo que mantuvo con un grupo de jesuitas durante su reciente visita a Cartagena de Indias (Colombia). Durante el mismo, Bergoglio se sinceró: "Debo decir una cosa, en justicia y también por caridad, porque escucho muchos comentarios –respetables porque los dicen hijos de Dios, pero equivocados– sobre la Exhortación apostólica postsinodal".

"Para entender Amoris Laetitia hay que leerla de principio a fin", solicita el Papa, quien niega con vehemencia que la moral de este documento no sea "una moral católica o, al menos, que no es una moral segura". Entre la jerarquía, ha sido el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, el que ha llamado a los críticos a la "sensatez". "Uno debe razonar y encontrar formas de entendernos mutuamente", ha apuntado.

 

 

"Una operación contra Francisco"

 

Más duro ha sido el teólogo y secretario especial del Sínodo de la Familia, Bruno Forte, quien se ha referido al documento "anti Bergolio" como "una operación contra el Papa y contra la Iglesia". En opinión la exhortación "responde a una pregunta pastoral –si los divorciados vueltos a casar pueden comulgar– perfectamente legítima y evangélica, basada en la caridad". Por ello, considera estas acusaciones como un "ataque grave e instrumentalizado". Aún así, el prelado indica que se trata de "la expresión de un grupo absolutamente minoritario que no ha captado el mensaje de fondo".

A la unión de los ultracatólicos se une la pugna que los cardenales pertenecientes a este sector mantienen desde hace un año. Fue entonces cuando enviaron un documento, denominado Dubia, en el que los purpurados pedían una serie de aclaraciones a Bergoglio por la exhortación.

Los cuatro purpurados amenazaban que, en caso de que el Papa no les contestase, harían oficial una 'Corrección filial', una suerte de 'moción de censura' contra el Obispo de Roma, sin precedentes en la historia de la Iglesia. Como se esperaba, Francisco dejó sin responder las preguntas de los ultras. Un año después, dos de estos cardenales –Caffarra y Meisner– han muerto, pero Burke y Brandmuller continúan operando entre los sectores más conservadores para frenar lo que consideran una "herejía" que puede llevar a un "cisma" en la Iglesia católica.

A ellos se les ha sumado recientemente quien fuera prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (heredera de la Inquisición), el cardenal Gerhard Müller, quien esta semana ha acusado al Papa Francisco de "actitudes marxistas" y le ha convocado a un "debate público".

Müller está convencido de que, aunque el Papa merece "un respeto pleno", los críticos "honestos" también "merecen una respuesta convincente". El purpurado cree que el debate formal puede ser una manera de promover lo que la Iglesia realmente necesita en esta coyuntura: es decir, "más diálogo y confianza recíproca", en vez de "polarización y polémica".

 

 

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Isabel Sastoque
 

El 13 de marzo de 2013 fue designado Jorge Mario Bergoglio obispo de Roma, Sumo Pontífice de la Iglesia católica y monarca de la ciudad del Vaticano. Aparentemente es un hombre inescrutable, sus propuestas sorprenden a muchos y les parece imposible creer que un Papa tome ciertas actitudes. Otros colegas tratan de entender su pontificado desde la lógica de su gestión como arzobispo de Buenos Aires. Es lo más equivocado; en la Iglesia católica, y particularmente los jesuitas, no pueden entenderse como personas en particular, sino como hombres que se han dado a la Iglesia y que desarrollan sus estrategias y comportamientos en función de su posición estructural, no en forma vacía y formal, sino en la perspectiva de desarrollar un proyecto institucional que beneficie a la Iglesia y la saque de la encrucijada y la parálisis.

 

Con este propósito la Compañía de Jesús fue fundada en el siglo XVI, y si hoy fue designado el primer Papa originario de ella es porque los cardenales del cónclave estaban convencidos de que la situación era gravísima y que la curia romana estaba llevándola a la descomposición y el fracaso más notables. Era evidente que los cardenales sabían que la mafia de la curia había obligado a Benedicto XVI a renunciar y que esta era la última oportunidad. Lo extraordinario era ver a un jesuita que viene casi del fin del mundo, del Sur, que no fuera europeo y menos italiano. 

 

El diagnóstico

 

Es evidente que Francisco se comporta como un general en operaciones y tiene claro que el problema central es restituir la Iglesia a sus funciones esenciales; si no piensa en su espiritualidad  “se convierte en una ONG”; para eso plantea el regreso a los fines doctrinarios con que fue fundada. Francisco se propone volver a los orígenes y transformar la institución. La mayor prioridad es rescatarla de los oportunistas, incrédulos, mafiosos e incluso apóstatas (incrustados) que se refugian en el formalismo, el sacramentalismo y el clericalismo para sus propios fines personales y de camarillas. En esta perspectiva convocó a las “periferias” de la institución, que han sido marginadas por las estructuras burocráticas que van hacia la obsolescencia y el lucro particular, que no les importa que la Iglesia se hunda y solo están interesadas en sus lujos y prebendas.

Para eso llamó a las mujeres, a los niños, a los jóvenes, a los hombres de buena voluntad, a los marginados, los pobres, los indígenas, los trabajadores, los campesinos y las personas honestas que quieren vivir en un mundo justo, equitativo y en busca de un servicio a los que más sufren. Dentro de la Iglesia convocó a las religiosas, religiosos y a los sectores “sanos” (a los que denomina santos) del clero diocesano (y la propia curia) que están hartos de los comportamientos de las mafias burocráticas. Mirar al pasado, entender el presente para construir el futuro, un nuevo futuro, la concreción de la utopía cristiana, desarrollar y realizar una utopía posible (1).

 

De quiénes toma Francisco sus estrategias

 

En términos generales los analistas han coincidido en que Francisco aplica el concepto de Teología del Pueblo desarrollado por los teólogos Lucio Gera, Rafael Tello, Justino O’Farrel, Juan Carlos Scannone y Carlos María Galli, quienes sustituyen los conceptos de lucha de clases de la Teología de la Liberación de los setenta del siglo pasado por los de pueblo y antipueblo, de alguna manera la opción preferencial por los excluidos y no la opción preferencial por los pobres de la Teología de la Liberación. Este sería el marco teórico; otra pregunta es qué fuentes inspiran a Francisco para sacar adelante sus tácticas y propuestas.

Mis hipótesis de trabajo se remiten a la influencia de las obras de ciertos antropólogos y psicólogos sociales que publicaron en castellano ciertas obras, y que en la década de los setenta del siglo pasado fueron leídas por Bergoglio y le permitieron definir sus tácticas tan novedosas y desconcertantes, tanto para sus oponentes como para sus aliados. Esas tácticas y estrategias le permitieron desarrollar una hoja de ruta que lo llevaría de ser un joven provincial de los jesuitas al anhelo oculto de todo sacerdote: ser Papa. “Cada soldado lleva en su mochila un bastón de mariscal”, decía Napoleón Bonaparte.

En el momento de ser elegido Papa, Bergoglio era el único cardenal jesuita con derecho a voto, los otros ya eran eméritos. Nuestro hombre conocía perfectamente las reglas del juego: “El que viaja a Roma de Papa, regresa Cardenal”. En 2005, ante la muerte de Juan Pablo II, los periodistas argentinos buscaron a Bergoglio afanosamente, no estaba en ninguna parte, horas más tarde llegó a la catedral y les dijo a los periodistas, asombrados, que estaba dando una misa en una villa miseria y que había dado orden a su secretaria de que no lo interrumpieran, que no tenía nada que declarar y que iba a Roma porque lo obligaban, que si era por él no iba. Más adelante se supo que salió en segundo término frente a Ratzinger y que, ante el empate estratégico –aquel no llegaba a los dos tercios y a él no le alcanzaba–, decidió declinar para que quedara quien fue Benedicto XVI. Fue de Cardenal y volvió Cardenal; en 2013 iría de Cardenal y ya no regresaría.

Cabe recordar que Bergoglio, como muchos argentinos, puede leer y hablar en italiano y en piamontés, que se hablaban en su casa, y en la calle el castellano del Río de la Plata. Pero, al igual que muchos argentinos, el inglés no es su fuerte.

En esa década, Bergoglio fue uno de los provinciales más jóvenes de los jesuitas y todavía tenía “tiempo para leer”. No podemos olvidar que los jesuitas están reputados como los intelectuales de la Iglesia, fundados para enfrentar las novedades de la Reforma en la Iglesia católica europea. La primera obra que evidentemente leyó fue un texto que hizo furor en la Argentina entre 1972 (primera edición), 1973 (segunda edición), 1974 (tercera edición) y tengo en mis manos la reimpresión de enero de 1975, Las tácticas de poder de Jesucristo; sería imposible creer que un miembro de la Compañía de Jesús no lo leyera. Allí, el psicoanalista y antropólogo Jay Haley de la Escuela de Palo Alto, Santa Bárbara, California, se propone analizar a Jesús como político. 

La Escuela de Palo Alto trabaja sobre los márgenes, los límites y no sobre los núcleos. En la misma antología incluye otros ensayos, por ejemplo, “El arte de fracasar cómo terapeuta” y “El arte de ser esquizofrénico”. Explica que hay muchos libros sobre cómo ser un buen terapeuta o una persona sana mentalmente; nuestro autor, por el contrario, lo orientará hacia lo opuesto, qué hacer para fracasar, para que entonces pueda proceder en forma madura e informada. Esa propuesta suena también muy bergogliana. Concuerda con el consejo que dio a los matrimonios: “Tírense con los platos, pero no dejen de perdonarse”, propuso el 4 de octubre de 2013.

Volviendo a Jesús como político, Haley lo considera el primero que dos milenios antes de Marx, Mao Tse Tung, Fidel Castro y otros vislumbró el papel histórico y político de los pobres. “Fue un individuo que ideó por sí solo la estrategia de una organización y que conservó un poder absoluto durante muchos siglos, perdiéndolo sólo después de una violenta lucha” (2) . Esto lo logra mediante la “táctica del hombre solo”, “haciéndose conocer como una autoridad que aportaba ideas nuevas, al mismo tiempo que lo presentaba como ortodoxia estricta” (3) . “Atacó a los líderes del establishment en forma hábil y sistemática, centrando su ataque en la doctrina religiosa ya existente. Dijo que se desviaban de la religión verdadera y al mismo tiempo se erigió en autoridad de la misma”. Para legitimarse se creó una reputación como curador, pero además puede posicionarse mediante “audaces ataques personales, si el hecho trasciende ampliamente”, como cuando insultó a los líderes religiosos o expulsó a los mercaderes del templo. Pero el mayor aporte táctico de Jesús es la “táctica del vencido”, procedimiento empleado por los débiles frente a los poderosos. Eso es precisamente lo que aplicó Francisco desde el primer minuto que fue designado Papa; se presentó ante el pueblo romano allí congregado como simplemente el obispo de Roma, sin mayores adornos, con sus viejos zapatos negros gastados por el uso, y pidió humildemente que “recen por él”. 

Luego aclaró que él mismo saca brillo a sus zapatos, inmediatamente salió a relucir que dejó de lado la lujosa residencia arzobispal, que vivía modestamente en unos cuartos de la catedral y que se desplazaba en transporte público. Que salía a la esquina a comprar el periódico todos los días. Para que quede claro que no se le subió el cargo, se presentó personalmente a pagar su alojamiento de antes de entrar al cónclave y acude periódicamente a una óptica para encargar sus anteojos; que además exige que le cobren, paga en efectivo y, eso sí, pide que utilicen los marcos de los anteriores, solo las lentillas son nuevas. Es ahorrativo como buen hijo de piamonteses, que en Italia tienen fama de cuidar meticulosamente el gasto. Él mismo se sirve los alimentos en la residencia de Santa Marta, donde se quedó a vivir, descartando la residencia pontificia. Lo mismo hizo con la residencia veraniega de Castelgandolfo, que piensa transformar en museo. Implantó el modelo senciyito (sencillito, hacemos énfasis en el habla del castellano del Río de la Plata).

Francisco inauguró su pontificado definiendo al enemigo: “La cultura del descarte”, que deja fuera a los jóvenes y a los viejos. Con ese simple movimiento trata de incluir (y rescatar) a la mitad de los que se están yendo de la Iglesia. Simultáneamente, condenó al lobby gay en la Iglesia (6 de junio de 2013), una metáfora misericordiosa para referirse a las bandas de pederastas y sus protectores, aliados con los monseñores involucrados en el lavado de dinero. “No se parece a la beata Imelda”, aclaró refiriéndose a la detención por la policía fiscal italiana (evidentemente avalada por la Santa Sede) de monseñor Nunzio Scarano, acusado de traer en una avioneta desde Suiza 20 millones de euros en efectivo (junio de 2013). Pero trata de no ser homofóbico y, simultáneamente, deslinda, y en la aclaración condena, que ser gay es un pecado y pederasta un delito. Vuelve a deslindarse: “¿Quién soy yo para juzgar a los gays?”, siendo el primer pontífice que pronuncia esta palabra y, a la vez, abriendo amplios espacios para este sector, cuya presencia en la Iglesia es evidente (y numerosa). Este trabajo desde los márgenes mantiene a Francisco siempre en los límites: caminando en el filo de la navaja.

Otra novedad que aplica en su estrategia de renovar la Iglesia es la apertura de numerosos frentes de conflicto con los grupos conservadores que quieren una sola línea institucional; por lo contrario, es consciente de que la Iglesia es plural y multicultural, que es “un modelo de estructura segmentaria, donde los distintos fragmentos de la estructura se mantienen cohesionados por un sistema de equilibrio dinámico inestable” (4) y que debe dar juego a todos los sectores.

Asigna nuevos lugares a las mujeres, crea una comisión para “explorar” el diaconado femenino, los diáconos permanentes casados, el diaconado indígena de la Teología India, reivindica a Gustavo Gutiérrez y la Teología de la Liberación a la vez que hace guiños al Opus Dei y a los lefebvristas, más los integrantes de la Comisión de los 9 para reformar la Iglesia, sin descontar la discusión sobre el sacramento a los divorciados vueltos a casar y un largo etcétera. Dicha estrategia es una aplicación práctica de los libros de un conocido político argentino, Juan Domingo Perón, que adaptó las teorías de la guerra de Carl von Clausewitz, quien ve la guerra como prolongación de la política por otros medios. Invirtiendo el sentido del texto, se puede definir una táctica para la confrontación política. Von Clausewitz planteaba que una batalla que no puede ser ganada no debe iniciarse y que el asunto no consistía necesariamente en tener más tropa que el enemigo, sino que se debía construir una ventaja táctica, como la posibilidad de concentrar fuerzas en un punto que le permitiera romper las líneas defensivas del enemigo. Para eso es necesario obligar al otro a dispersar sus fuerzas para que ofrezcan siempre un punto débil. Eso es lo que hace Francisco, luego va dando los golpes, uno por uno en una situación que su oponente no es capaz de afrontar con éxito en cada caso, creando a su vez una caída de la moral de sus contrincantes que huyen sin confrontarse, ahorrando así las municiones simbólicas, políticas e institucionales.

La otra cuestión es la aplicación de conceptos de la antropología andina y norteamericana de los años setenta. Este quizá sea el aspecto menos entendido de Francisco, porque los actuales sociólogos de las religiones, muy eurocéntricos y que no analizan desde el Sur, están encandilados por los interesantes aportes de Pierre Bordieu y han pasado de un encantamiento del mundo a un desencantamiento del mundo, para luego volver al llamado reencantamiento del mundo, todo eso en veinte años. Las dinámicas culturales y particularmente las religiosas no tienen esa velocidad, y están más ancladas en la larga duración de F. Braudel que en la historia de los acontecimientos (5). Ese error los llevó a predicar la secularización como lo dominante en América Latina, aplicando el modelo europeo de la sociología de la religión, sin darse cuenta de que lo que estaba sucediendo era lo contrario: el desarrollo del pentecostalismo y el evangelismo radical y fundamentalista, sin descontar el crecimiento lento pero significativo de un sector no creyente. Francisco, siendo previsor y consciente de estos cambios, pidió perdón a los valdenses y a los pentecostales italianos por los abusos de los católicos y viajó a Suecia nada menos que para el inicio de los festejos de los quinientos años de la reforma luterana; el hombre de mayor nivel de la Compañía de Jesús, que fue fundada por un militar (san Ignacio de Loyola) para enfrentar precisamente a los luteranos.

Bergoglio parece que hubiera leído otro libro publicado en 1975 en la Argentina, la traducción al castellano de La fe en el siglo XX (6), de la antropóloga norteamericana Margareth Mead. En este texto la autora hace un análisis muy prolijo de las propuestas religiosas de la época; plantea el desfasamiento entre las culturas religiosas de las generaciones mayores y las confronta con las nuevas creencias religiosas o las nuevas formas de fe que practican los jóvenes. Este texto, sorprendentemente contemporáneo, es una respuesta de la antropología de las religiones a las teorías de la secularización europeas. La autora explica con claridad que los jóvenes siguen siendo creyentes a la manera de su propia generación y eso es lo que no entienden sus padres y abuelos. Es evidente que Bergoglio trata de entender estas nuevas formas de creencia y las aplica para revitalizar la Iglesia, en un claro llamado a romper con el anquilosamiento de los tradicionalistas, como incita a la desobediencia constructiva a los jóvenes argentinos en la Jornada Mundial de la Juventud (2013):

“¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá adentro va a haber lío. Que acá en Río va a haber lío. Pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera… Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos.

Las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir; si no salen se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG. Que me perdonen los obispos y los curas, si algunos después les arman lío a ustedes, pero... es el consejo. Y gracias por lo que puedan hacer.

Miren, yo pienso que, en este momento, esta civilización mundial se pasó de rosca, se pasó de rosca (expresión coloquial argentina, que indica exceso n.a.) porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos. Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida; es decir, no se cuida a los ancianos; pero también está la eutanasia cultural: no se los deja hablar, no se los deja actuar. Y exclusión de los jóvenes. El porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo, sin empleo, es muy alto, y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo. O sea, esta civilización nos ha llevado a excluir las dos puntas, que son el futuro nuestro. Entonces, los jóvenes tienen que salir, tienen que hacerse valer; los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores; y los viejos abran la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos”. 

Un planteo de reconciliación intergeneracional entre jóvenes y viejos, con una estrategia superadora de lo que la misma autora planteaba en Cultura y compromiso. Estudio sobre la ruptura generacional. Publicado también en castellano en la década de los setenta (7). El empleo de este lenguaje coloquial, que definió una gran cercanía con los jóvenes, es criticado implacablemente por la curia y los tradicionalistas, quienes afirman que “parece más párroco que Papa”.

Otros autores muy influyentes son dos jesuitas nacidos en España, uno peruano y el otro boliviano, ambos teóricos de la Teología India y la antropología de las religiones, Manuel M. Marzal, profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú (a cargo de los jesuitas), donde dictaba antropología de las religiones, nacido en 1931, cinco años mayor que Bergoglio y que recorrió América Latina como consultor de la Celam y los mismos jesuitas en materia indígena y de religión popular. Compilador de una antología célebre (1994), traducida a varios idiomas, El rostro indio de Dios (8). Marzal había publicado un artículo sugestivo en la revista América Indígena que produjo alarma en la jerarquía: “¿Es posible una iglesia indígena en el Perú?” (1973). Allí proponía un proceso de descolonización de la Iglesia católica que había generado un clero y una iglesia extraños a las culturas locales, planteaba que se hicieran una iglesia autóctona andina y otra para las poblaciones de la Amazonía peruana, pero allí deslizaba otra cuestión, que los sacerdotes de estas iglesias autóctonas, al igual que en los ritos orientales de la Iglesia católica, debían ser casados. “En el mundo andino y la selva del Perú una persona célibe es incompleta y prácticamente todos los curas de la Sierra Andina tienen mujer e hijos”, afirmaba Marzal en forma contundente en sus clases, a las que tuve el privilegio de asistir, y citaba sus datos de campo, como buen antropólogo que era. El otro jesuita y antropólogo es Xabier Albó.

Para entender la parte más conflictiva de Amoris laetitia debemos entender qué es el servinakuy andino, mal llamado matrimonio de prueba. En el mundo andino quechuas y aimaras se unen durante un tiempo para que la pareja se vaya conociendo en términos sociales, económicos y sexuales. Albó, el mismo que acompañó a Francisco en su visita a Bolivia, sostiene que “no es acertado hablar de un matrimonio de prueba. Se trata más bien de un largo proceso matrimonial por etapas que van sellando cada vez más fuertemente el compromiso mutuo de los contrayentes y el reconocimiento de los miembros de una comunidad como una unidad familiar nueva y autónoma” (9) . Un autor norteamericano planteaba que, si se comparase la estabilidad de la estrategia matrimonial por etapas de los quechuas y aimaras con “el promedio de divorcios y separaciones que se tiene en la sociedad norteamericana, se ve uno forzado a preguntarse si son los habitantes de los Andes o nosotros los que practicamos el matrimonio de prueba” (10). Este autor concluyó que “el proceso completo, lejos de dar la oportunidad de probar a una pareja antes de comprometerse, puede verse como un lazo que refuerza la estabilidad tradicional de las uniones en los Andes” (11).

Si leemos con cuidado Amoris laetitia: exhortación apostólica sobre el amor en la familia (19 de marzo de 2016) (12), vemos cómo recoge estos planteos antropológicos y trata de alejarse del sacramentalismo vacío que condenó en su momento el mismo Francisco, señalando que muchos matrimonios celebrados en la Iglesia no eran válidos pues los contrayentes no tenían claras las responsabilidades que implicaba un matrimonio católico (13). Por el contrario, en los parágrafos 78 y 79 se rescata la relación humana en la pareja, basada en el amor: “Cuando la unión alcanza una estabilidad notable mediante un vínculo público –y está connotada de afecto profundo, de responsabilidad por la prole, de capacidad de superar las pruebas– puede ser vista como una oportunidad para acompañar hacia el sacramento del matrimonio, allí donde sea posible”.

 

A modo de conclusión

 

A lo largo de nuestra exposición hemos mostrado un conjunto de coincidencias que aportan a una mejor comprensión de las propuestas desarrolladas durante el pontificado de Francisco. Estamos convencidos de que el Papa intenta ser un “hombre de estos tiempos” en consonancia con el Concilio Vaticano II, y desde una perspectiva modesta pero consistente trata de construir una propuesta de Iglesia desde el Sur, y retomando el carácter histórico del cristianismo se propone comprender las nuevas formas de lo sagrado en el siglo XXI.

En esta perspectiva toma de la teología propuestas muy creativas y asume los resultados de investigaciones de la psicología social, la antropología, la ciencia política y la literatura latinoamericana en la construcción y reconstrucción de la Iglesia católica, apostólica y romana. A esta altura de las realidades plurales y los cambios generacionales no podría ser de otra manera, para eso lo designaron. 


 

De la encíclica Laudato si’

[...] La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (párrafo 16).

Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático”. Enmascarar los problemas es, precisamente, la tarea de las grandes empresas de comunicación masiva a nivel global mediante la manipulación mediática; sostener la guerra mediante la prensa: mentir, ocultar los síntomas, volver a mentir... levantar cortinas de humo” (párrafo 26)

Con los movimientos sociales

La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece. El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la Doctrina Social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo”. 

Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden hacer mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana del “las tres T” (trabajo, techo y tierra), y también en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio. Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen! Ustedes son sembradores de cambio”.

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal” […] no se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas”.

Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hace bien a todos”.

 Debemos combatir la cultura del descarte, y aunque sus causas son estructurales, nosotros también debemos promover un cambio desde abajo en los hábitos y conductas de nuestros pueblos priorizando los intercambios al interior de la economía popular y la recuperación de lo que este sistema desecha”.

En Santa Cruz de la Sierra

Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio […] hablo de los problemas comunes […] Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo […] Si esto es así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta […] Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra”. 

la ambición desenfrenada de dinero que gobierna es ‘el estiércol del diablo’. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y Madre Tierra”.

Poner la economía al servicio de los pueblos: los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos no a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra. La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común”.

Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra. La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave […] No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación. Los pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas”. 

 

1. Marzal, Manuel, La utopía posible. Indios y jesuitas en la América colonial (1549‑1767), Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 1992.

2. Haley, Jay, Las tácticas de poder de Jesucristo y otros ensayos, Tiempo contemporáneo, Buenos Aires, 1973 (1974), [Grossman Publishers, Nueva York, 1969], traducción de Diana Machiavello, tercera edición, 1974, reimpresión 1975, p. 29.

3. íbid. pp. 33-34.

4. Masferrer Kan, Elio, ¿Es del César o es de Dios? Un modelo antropológico del campo religioso, Plaza y Valdés-CIICH-UNAM, México D.F., 2004, p. 41.

5. Este trabajo está reproducido en varios documentos anteriores. Braudel, Ferdinand, La historia y las ciencias sociales, Alianza, Madrid, 1980.

6. Mead, Margaret, La fe en el siglo XX, traducción de Alberto Luis Bixio, Emecé Editores, Buenos Aires, 1975.

7. Mead, Margaret, Cultura y compromiso. Estudio sobre la ruptura generacional, Gedisa, México-Barcelona (1970, 1977), 1990.

8. Marzal, Manuel M. (comp.), El rostro indio de Dios, CRT-UIA, México D.F., 1994.

9. Albó, Xavier y Mauricio Mamani, “Esposos, suegros y padrinos entre los aimaras”, en Mayer, Enrique y Ralph Bolton editores, Parentesco y matrimonio en los Andes, P. Universidad Católica del Perú, Lima, 1980, pp. 287.

10. Carter, William E., “Matrimonio de prueba en los Andes”, en Mayer, Enrique y Ralph Bolton editores, Parentesco y matrimonio en los Andes. Universidad Católica del Perú, Lima, 1980, p. 366.

11. íbid. p. 423

12. Francisco, Exhortación apostólica Amoris laetitia. Sobre el amor en la familia, 19/3/16, http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amorislaetitia.html

13. Molina Meliá, Antonio, Los matrimonios que nunca existieron. Causas de nulidad, Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, 5ª edición mexicana, México D.F., 2002.

* Tomado de : “Algunas claves importantes para entender a Francisco”, en: Isabel Rauber (compiladora), Laudato si’. Reflexiones ecunémicas y marxitas para una nueva civilización, Ediciones Desde Abajo, Bogotá, agosto 2017.

** Historiador y antropólogo.

Publicado enColombia
Fernando Maldonado

No hay duda de que la visita del papa Francisco tendrá, más allá de su misión pastoral, una altísima carga política y social. El hecho de haber postergado su visita al país hasta el momento actual, una vez firmada la paz y entregadas las armas de las Farc, es prueba de que trae un mensaje dirigido a la reconciliación, el perdón y  la generación de una nueva cultura de paz en Colombia.

 

La visita del papa Francisco a Colombia no es su primer paso en este país, pero sí es una buena oportunidad para que el país dé su primer paso en lo que la Iglesia Católica, encabezada por Jorge Mario Bergoglio, ha llamado la justicia social. En sus visitas anteriores, como superior de los Jesuitas argentinos o como obispo de Buenos Aires, el actual Papa pudo, sin duda, verificar, de primera mano, la situación excepcional de Colombia como ‘el país de la guerrilla eterna’ y uno de los campeones mundiales del narcotráfico. En esta visita se encontrará, por un lado, con que uno de los grupos guerrilleros, el más poderoso, ha firmado un acuerdo de paz con el Gobierno y entregado sus armas a las Naciones Unidas, y por el otro, con que los cultivos de coca aumentaron de 145.000 a 150.000 hectáreas durante el año 2016. 

En su dominio específico como cabeza de la cristiandad, el papa Bergoglio encontrará un catolicismo colombiano que habiendo participado, por oposición, en el desarrollo de la Teología de la Liberación, en las conferencias episcopales de Medellín y Aparecida, hoy se halla dividido respecto al significado de hacer la paz, debido al infantilismo de un sector, posiblemente mayoritario, de sus miembros religiosos y laicos, para quienes, el ingenuo argumento para justificar su ‘no’ en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 fue la falacia: paz sí, pero no así.

El narcotráfico y la fragmentación política, social y económica son dos de los grandes enemigos del papa Francisco, como consta en sus dos cartas más importantes. En Colombia, la persistencia del narcotráfico traduce dos epidemias sociales: el descuido secular de la población campesina abandonada a su propia suerte y el descuido también secular de la educación, raíz del infantilismo social y político que rechaza un acuerdo histórico porque no produce una paz perfecta.

La indiferencia hacia el campesinado es una vieja marca de agua de la cultura colombiana, heredada de la conquista española, ejecutada por aventureros armados que despreciaban el trabajo manual y supervaloraban la espada. Ese modelo de desarrollo sigue envenenando las relaciones sociales en la Colombia de hoy, porque continúa posponiendo la solución del problema agrario, contradiciendo de manera simultánea a la justicia y a la técnica (Gráfico 1 y 2). Por otro lado, ese modelo que se apoya en la fragmentación social es el caldo de cultivo de gran parte de los odios que justifican la violencia en la política y en la economía. Esos odios que hubieran podido remediarse con una educación adecuada y con una evangelización auténtica han sido más bien exacerbados por un sistema educativo formalista y retrógrado y por una religión miope y sin espiritualidad. Por esa razón el primer punto del acuerdo de paz es “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”.

Al descuido crónico del campesinado se adiciona, en el desarrollo histórico del país, el racismo práctico que desprecia tanto a la población aborigen como a la negra, con lo cual se completa la explicación de la particularidad del conflicto armado colombiano que continúa desconociendo, como en el siglo XVI, los derechos humanos de agricultores pobres, de indios y de afrodescendientes. Los conquistadores creían, hace 5 siglos, que estos pobladores no tenían alma, los paramilitares y sus impulsores creen hoy que no tienen derecho ni a su tierra, ni a la vida. La consecuencia práctica de esta creencia inhumana es la multitud errante (Gráfico 3), sobreviviente al despojo violento de su territorio, que tiene que refugiarse en los cinturones de miseria de las ciudades y descubrir allí formas angustiadas de sobrevivir. Estas masas errantes de pobres, sumadas a las que produce el desempleo de las ciudades, fruto de un capitalismo salvaje, conforman el “ejército industrial de reserva” cuya característica compartida es su exclusión real del sistema de decisiones que los utiliza como carne de cañón. Al mismo tiempo, esa debilidad social y política ha posibilitado sustituir el clientelismo a la democracia y convertir la política en la piratería del presupuesto nacional. Y todo en completa impunidad. Por esa razón el segundo punto del acuerdo de paz es “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”.

La consecuencia más visible a nivel internacional de esta perversión de la política y de la cultura ha sido abrir el país al narcotráfico que se estructura sobre el descuido del campo y sobre la exclusión política. El campesino olvidado ha descubierto que cultivar coca tiene un futuro menos miserable que cultivar maíz. Y el joven arrinconado, sin escuela y sin empleo (Gráfico 4), en la urbanización pirata de la ciudad, encuentra en el narcotráfico el poder del que lo excluyen los dueños del comercio y los bancos del centro de la ciudad. Así se explican los centenares de “mulas” que siguen jugándose la vida y la libertad en las fronteras del mundo, las bandas de niños armados de los tugurios que se aniquilan entre sí y realizan sus incursiones en los barrios ricos, el microtráfico en torno a los colegios y universidades y, sobre todo, las perversas y punibles uniones del negocio de la droga con el sistema financiero, industrial y político en sus más altos niveles. Así se explica también que, a pesar del envenenamiento de sus territorios con la fumigación aérea, o de los programas de erradicación manual, la sustitución de cultivos no funcione en Colombia. Simplemente lo que se escribe con la mano se borra con el codo. El narcotráfico no se terminará mientras sea la empresa privada más libre, fuerte y eficiente del mundo. Por eso el cuarto punto del acuerdo de paz es “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”.

La situación descrita a grandes rasgos en los párrafos precedentes tiene otra verificación: la situación de las víctimas de esa guerra sorda, cruel y campesina. No solamente los muertos. Mucho más los que aún viven y siguen sufriendo el dolor de sus pérdidas y del descuido nacional que los condujo a esa situación, cuyo futuro sigue siendo incierto. El sistema de exclusión se ha consolidado no solamente por la dinámica clasista en su engranaje social, clientelista en su trajín político y esclavista en su desarrollo económico, sino también por la dinámica mundial que premia la concentración de la riqueza y el abandono de una población (Gráfico 5), según sus cánones, excedentaria. El resultado concreto de esa religión del becerro de oro es la pérdida del respeto por la dignidad humana, o sea, el deterioro de los derechos humanos. Y aquí es posible detectar un equívoco, cuando se equipara el proyecto de paz, con el desmonte del sistema que conduce necesariamente a la guerra. La entrega de las armas por parte de las Farc no garantiza la corrección de la exclusión política inherente al sistema ni el freno de su voracidad económica. Por eso el quinto capítulo del acuerdo se refiere a “las Víctimas del Conflicto: “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, incluyendo la Jurisdicción Especial para la Paz; y Compromiso sobre Derechos Humanos. Este compromiso es el verdadero eje de la paz y, de honrarse, es la única garantía de que esa paz llegue para Colombia.

 

La inspiraciones que trae Francisco

 

Los desafíos enumerados encuentran en el Papa Francisco un interlocutor capaz de inspirar los principios para una consideración iluminadora de dichos retos y un guía experto para señalar posibles caminos de solución. Todos esos desafíos están entrelazados, pero todos son el resultado del mismo fenómeno que Francisco señala en sus dos cartas más importantes: la encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común (en adelante LS) y la exhortación apostólica Evangelii Gaudium a los obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (en adelante EG). Ese fenómeno común a los distintos desórdenes del país es el descuido de unos por otros que termina en la violencia, porque “la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” (LS, n.2)Y el remedio de la violencia no es un arreglo aparente: “la paz social no puede entenderse como un irenismo o como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que sirve como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden” (EG 218).

La clave de la solución es comprender la naturaleza profunda de las fallas de los sistemas organizativos de la sociedad colombiana contemporánea y tener la voluntad política para descubrir y aplicar los remedios. Arriba se trató de mostrar cómo nuestras disfunciones sociales son el producto del descuido crónico que todos nos hemos infligido y sufrido a lo largo de nuestra historia como país. Ese descuido, es el que Francisco detecta como perjuicio causado a la casa común y cuyo indicador más claro y diciente es el desierto exterior causado por el desierto interior, expresión acuñada por su predecesor Benedicto XVI, que Francisco hace suya para sugerir que el remedio tiene que ver con la organización social: “a problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la suma de bienes individuales” (LS 219). Este principio pone en tela de juicio la respuesta policial consuetudinaria y violenta que ha recibido en Colombia la protesta social pacífica y sugiere el empleo del dialogo comunitario en su lugar. Pero, además, refuta la justificación esgrimida contra esa protesta como desorden público, cuando en realidad no es más que la indignación de las redes comunitarias frente al incumplimiento de las promesas gubernamentales.

El desierto interior es la profundización de la esencia del individualismo típico del capitalista crudo. La invitación del Papa obliga a revisar la defensa a rajatabla de la propiedad privada, apoyada en la fuerza pública, que ha sido la justificación clásica de los abusos de los privilegiados y que está sobre la mesa de la reparación y restitución de las víctimas del despojo de tierras en este momento del país.

El desierto exterior, estudiado detenidamente en la encíclica, resulta del “modo como la humanidad de hecho ha asumida la tecnología y su desarrollo junto con un paradigma homogéneo y unidimensional” (LS 106). Este atinado señalamiento tiene un gran alcance porque toca la raíz de la discusión entre los tecnócratas y los humanistas cuando se trata de la toma de decisiones. Y la sugerencia pontificia es que un aumento de espiritualidad, es decir, una mayor consideración de unos por otros, posibilitaría acuerdos en los que no se impone el poder por la violencia, sino que se emplea la autoridad por medio de la deliberación y decisión democrática. Si la planeación del desarrollo, si el ordenamiento territorial, si el orden público, no se concibieran con el tremendo simplismo que nos lleva a las soluciones de fuerza del hombre unidimensional, no cabe duda que la historia colombiana sería menos violenta. El simplismo es efecto de la educación deficiente y es una muestra clara de infantilismo. 

Otro aporte útil del enfoque franciscano para nuestro país es que “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social” (LS 28). La estrecha conexión apuntada entre ecología y ética vuelve a colocar sobre la mesa las preguntas sobre educación y cultura que subyacen a los acuerdos de paz y que constituyen el trasfondo de la polarización que ha venido fragmentando a Colombia más hondo que su geografía. Y en este punto parece oportuno referirse al papel que la Iglesia Católica puede desempeñar en la construcción de un país adulto y complejo mediante un trabajo cuidadoso de la ecología de la mente, siguiendo la recomendación de Francisco“La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (EG 114).

El tema de la misericordia es una de las obsesiones del Papa Bergoglio, empeñado en restituir a esta virtud su verdadero significado y su verdadero valor. 

Para Colombia, perdida en el dédalo de la reconciliación, las directrices papales contienen la pista invaluable de la misericordia. El significado propio de la palabra, corazón compasivo, es la apertura a comprender y aceptar la historia ajena, haciéndose consciente de que la verdad no está en los contenidos sino en la intención y la emoción con la que se profieren las palabras que narran los acontecimientos. En el momento en que se busca crear una Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición, la sola manera de que esta funcione es que todos los que participen en ella, así como los colombianos en general, tengamos la capacidad de escucha que requiere ponerse en el lugar del otro para poder evaluar su propia historia como él la ve y la siente. 

Para darnos a entender lo que quiere decir, Francisco recurre a una cita que bien merece ser reproducida en su totalidad como cierre de nuestra reflexión: “El anuncio de paz no es el de una paz negociada, sino la convicción de que la unidad del Espíritu armoniza todas las diversidades. Supera cualquier conflicto en una nueva y prometedora síntesis. La diversidad es bella cuando acepta entrar constantemente en un proceso de reconciliación, hasta sellar una especie de pacto cultural que haga emerger una «diversidad reconciliada», como bien enseñaron los Obispos del Congo: «La diversidad de nuestras etnias es una riqueza [...] Sólo con la unidad, con la conversión de los corazones y con la reconciliación podremos hacer avanzar nuestro país” (EG 230).

La llegada del papa Francisco al país no puede ser más oportuna para abrirle los ojos a tantos detractores, escépticos, saboteadores y enemigos que tiene la paz en el país. Con su proverbial prudencia y, a la vez, capacidad para decir las cosas a quien corresponde, en este caso, a los que no creen en esta paz y quisieran restituir las cosas a pretéritas épocas de violencia impía, el papa sabrá. 

* Sacerdote Jesuita.

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Tres palestinos muertos y cerca de 200 heridos en las protestas de Jerusalén

Los enfrentamientos se dieron tras el masivo rezo de protesta musulmana por las medidas de seguridad impuestas por Israel en el acceso a la Explanada de las Mezquitas.


Un palestino muerto y cerca de doscientos heridos durante los enfrentamientos que siguieron hoy al masivo rezo de protesta musulmana por las medidas de seguridad impuestas por Israel en el acceso a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.


Según informaron la agencia palestina Maan y el diario israelí Haaretz, el joven palestino ha muerto tras recibir un disparo de un colono israelí en el barrio de Ral El Amoud. Los otros dos fallecidos, son un joven de A-Tur, que resultó gravemente herido en los altercados de Ras el-Amud y falleció en el hospital Makased, y otro joven alcanzado por una bala en el pecho en la localidad de Abu Dis, también en Jerusalén Este.


Además, se registraron 193 heridos en los disturbios, que tuvieron lugar tanto en Jerusalén como en Cisjordania, según confirmó el servicio de emergencias Media Luna Roja (equivalente musulmán a la Cruz Roja).


Este servicio cifra en 41 los heridos en el centro de Jerusalén que fueron trasladados a los centros de atención médica localizados en distintos barrios, la mayoría de ellos por golpes, balas recauchutadas y quemaduras, a los que se suman otros 31 que fueron intervenidos en el lugar de los hechos.


En el barrio jerosolimitano de Isariya hubo dos heridos con munición real, diez con balas recubiertas de caucho y cuarenta por inhalación de gas y quemaduras.


En cuanto a Cisjordania, once personas fueron heridas en Ramala, por granadas de estruendo, gases lacrimógenos y munición real, otras 38 en la vecina Belén, la mayoría de ellas (31) por asfixia por gases.


En el norte y el sur de ese territorio también hubo disturbios violentos, con tres heridos en Qalqilia, seis en Tulkarem y otros seis en Hebrón (dos de ellos con munición real).
En las inmediaciones de la Ciudad Vieja, Efe presenció cargas policiales y detenciones de los fieles que, finalizado el rezo en las calles, lanzaron botellas de agua a los agentes que cortaban el acceso a la ciudadela amurallada, donde solo se permitía el paso por los puntos más cercanos a la explanada a los hombres mayores de cincuenta años y las mujeres.


La zona amaneció con un amplísimo dispositivo de la Policía, que expulsó a la prensa de puntos cercanos al complejo, como la Puerta de los Leones.
Miles de musulmanes se congregaron a las afueras del lugar, tercer sitio sagrado para esta religión y primero para los judíos, para rezar y protestar por los detectores de metales instalados por el Gobierno israelí tras un ataque del pasado viernes, en el que fueron asesinados dos policías por tres atacantes que luego fueron abatidos.

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Una interpretación desde la descolonización epistemológica

En 2014 fui invitado a la Universidad de Heidelberg a una reunión del grupo inicial de profesores universitarios luteranos que preparaban los festejos del 500 aniversario de la presentación de las 95 tesis de Lutero en Wittenberg. Había unos 40 profesores alemanes, algunos norteamericanos y brasileños (ya que en Brasil hay una comunidad importante de la Iglesia luterana). El argumento que expuse en ese encuentro deseo resumirlo en esta corta contribución.

Europa, en la así llamada Edad Media, era una cultura aislada, periférica y subdesarrollada sitiada por el Imperio otomano, por la civilización islámica que no siendo feudal sino urbana y mercantil se extendía desde el Atlántico con Marruecos, atravesando los reinos de Túnez, el sultanato fatimita de El Cairo (y al sur conectando con los reinos sud-saharianos en África), el Kalifato de Bagdad (en manos del Imperio otomano), hacia Irán, Afganistán, los mongoles en el norte de la India, los sultanatos del sudeste asiático en torno a Malaka, y llegando al Pacífico por la isla de Mindanao en Filipinas. Además, por sus caravanas, unían Bagdad con Constantinopla en el occidente, al norte con la Kiev eslava, con El Cairo al sur, con Kabul y la India hacia el oriente, y por los desiertos al norte del Himalaya llegan hasta la China. Es decir, el mundo arabo-musulmán tenía un horizonte continental universal desde el Atlántico al Pacífico, y Europa era una pequeña península provinciana occidental secundaria (desde el siglo VII hasta fines del siglo XV) con unos 70 millones de habitantes (la mitad de sólo China).

El norte de Europa (germánica, tierra de Lutero) debía conectarse a las altas civilizaciones del continente Euroasiático a través del sur, es decir gracias a Italia (con sus grandes puertos tales como Venecia, Génova, Nápoles, Amalfi, etcétera), cuyas naves llegaban a las costas occidentales del Mediterráneo y de allí el Medio Oriente, accediendo a la civilización mercantil por excelencia: el mundo musulmán ya descrito. Es decir, el norte de Europa feudal debía inevitablemente estar unida a la Roma italiana para no quedarse aislada del sistema económico, político y cultural euroasiático. El Mediterráneo (pequeño mar periférico en comparación con el Índico y el Pacífico, que eran llamados el ‘‘Mar de los árabes’’ y el ‘‘Mar de China’’) era el camino obligado hacia el centro de todo el sistema: que estaba situado entre la China y la India (la región más desarrollada en grandes descubrimientos matemáticos, astronómicos, tecnológicos, económicos, políticos, etcétera). ¡Europa dormía la siesta feudal!

Por el ‘‘descubrimiento del Atlántico’’ y la ‘‘invasión de América’’ en 1492, efectuada por Europa (por España al occidente, y Portugal al sur y hacia el oriente), hubo una revolución geopolítica, y el centro del nuevo sistema-mundo será ahora el Atlántico norte (sólo en este siglo XXI el Pacífico comienza a recuperar su antigua centralidad). El origen simultáneo de la Modernidad, del capitalismo, del colonialismo, del eurocentrismo y de muchos otros fenómenos debe ver con los nuevos ojos de la ‘‘descolonización epistemológica’’; es decir, desde una total nueva visión del mundo y de la historia que supere la fetichización de lo explicado desde el eurocentrismo desapercibido de las ciencias, en especial de las ciencias sociales hoy vigentes aun en América Latina.

Y bien, la hipótesis que deseamos proponer consiste en lo siguiente: Martín Lutero (1483-1546) hubiera sido un heresiarca intra-europeo medieval sin significación mundial, como lo fueron por ejemplo Jan Hus o Juan Wycliffe, de no haberse situado el nuevo centro geopolítico en el Atlántico norte. Nunca ningún autor ha propuesto esta hipótesis debido al unánime y fetichizado eurocentrismo en la interpretación de la historia mundial (visión que hoy repetimos en América Latina y en todas nuestras universidades coloniales ‘‘sucursaleramente’’; historia mundial construida sólo hace dos siglos por los románticos alemanes, y en especial por Hegel, que pensaba equivocadamente que Europa era el ‘‘fin y el centro de la historia mundial’’).

En 1517, tres años después que Bartolomé de las Casas comienza la crítica de la Modernidad al mostrar la injusticia del sistema económico de la encomienda instaurado por Europa (España) en el Caribe, y más concretamente en Cuba, es decir, en el naciente colonialismo del Sur global, Lutero critica a la Iglesia cuya consecuencia fue la separación del norte de Europa del sur de Europa situada en el Mediterráneo. ¿Cómo hubiera sido posible una tal separación en la Edad Media de una Europa sitiada por los Turco otomanos? Y es que separarse de una Roma localizada geográficamente junto al Mediterráneo era quedar totalmente aislados del mundo civilizado. Pero gracias a la apertura al Atlántico, al comienzo del siglo XVI, ese norte de Europa se conectaba por el Báltico (que antes era el fin del mundo) al nuevo centro del sistema geopolítico: el Atlántico. Ahora el norte de Europa podía conectarse al nuevo sistema mundo y separarse del Mediterráneo, del sur de Europa, de Roma, y esa separación no sólo era posible sino conveniente. La gran Confederación comercial de la Hansa del Báltico podía ahora conectarse por el Atlántico con todo el mundo, sitiando al mundo arabo-musulmán continental desde los Océanos siguiendo la senda de Portugal y España.

La iglesia cristiana germánica del norte de Europa podía declarar su autonomía, gracias al Báltico abierto al Atlántico, de la iglesia cristiana latina del Mediterráneo, que dejaba de ser el centro de la Europa feudal medieval. Nacía también en el sur mediterráneo una nueva iglesia (obsérvese lo que digo: nueva) moderna, que tenía como respaldo la primera cristiandad colonial: la Cristiandad de las Indias occidentales (Latinoamérica), que con el sur latino mediterráneo de Europa y Francia constituirán en torno al Concilio de Trento (1545-1563) a la Iglesia católica, que será también nueva (o al menos no será meramente medieval) como la Iglesia luterana, y después calvinista, anglicana, evangélica, presbiteriana, etcétera. Todas serán iglesias modernas, son Cristiandades (es decir, iglesias articuladas a los estados modernos, y jugando la función al mismo tiempo de religión y fundamento cultural o ideológico del Estado). El Kierkegaard (luterano dinamarqués) y Marx (judío bautizado en su niñez como luterano alemán) se levantaron contra estas Cristiandades protestantes (que para Kierkegaard invertían, es decir, negaban el cristianismo primitivo, y que para Marx, en el caso especial del calvinismo principalmente inglés de A. Smith, fundaban, como lo pensaba Hegel, al Estado con la religión y al capitalismo con una inversión del Evangelio cristiano primitivo).

Lutero, como puede verse, fue un reformador del cristianismo medieval y abrió la puerta a un cristianismo moderno. La llamada Contra Reforma (en especial los jesuitas) fue la otra cara del mismo fenómeno, que estaba igualmente muy lejos del cristianismo primitivo. La llamada Teología de la Liberación contemporánea y latinoamericana (siendo América Latina la única cristiandad colonial) significa un nuevo movimiento de profunda transformación en la historia del cristianismo, ya que vuelve al cristianismo primitivo para, en primer lugar, invertir la inversión de la Cristiandad (que se inicia con Constantino en el siglo IV, cuando de perseguido y crítico el cristianismo es transformado en el fundamento de la dominación de los esclavos del Imperio romano o de los siervos del feudalismo en el Sacro Imperio germánico). Y para, en segundo lugar, invertir la segunda inversión del cristianismo en el caso de las Cristiandades europeas que se tornan metropolitanas, modernas, colonialistas (desde finales del siglo XV; es decir, las cristiandades española, francesa, inglesa, dinamarquesa, etcétera, y hoy norteamericana; de las iglesias católica, luterana, calvinista, evangélica, etcétera). Esta crítica surge desde sus colonias, neocolonias o naciones explotadas del Sur global.

Lutero cobró entonces significación mundial, y no meramente provinciana como otros críticos cristianos medievales, por la función que cumplirá el norte de Europa al conectarse al Atlántico, pudiendo separarse de Roma, y después producir la Revolución industrial y la Ilustración en el siglo XVIII. ¿Quién hubiera pensado que el descubrimiento del Atlántico por parte de Europa (en primer lugar España), y la mera irrupción de Nuestra América en la historia mundial, fue la condición de posibilidad geopolítica de la importancia global de Lutero del que en este año 2017 recordamos sus 500 años?

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“Mi primo fue ejecutado por izar su bandera”

Desde Deir Haffer, Siria

Los soldados sirios en este pueblo cubierto de escombros y polvo no sonríen mucho y su fatiga es obvia. Usan remeras y bufandas y turbantes negros - no muy diferentes de sus enemigos del Estado Islámico (EI) - y cuando una radio da la noticia de que un oficial ha sido asesinado por una mina en un pueblo vecino, no muestran reacción inmediata. Las tropas de combate no se parecen a los hombres en los cuarteles con sus uniformes limpios y tableros y explicaciones estratégicas. Pero en Deir Haffer, estos soldados sirios tienen suerte. Hace doce horas, sus enemigos del EI, en lugar de luchar hasta la muerte, de pronto huyeron.

Los edificios destruidos y las casas aplastadas de esta ciudad provincial vacía en la carretera a Raqqa, muestran exactamente lo que pasó. Los jets sirios y rusos destrozaron el lugar y el ejército sirio atacó tan rápidamente desde ambos lados que el EI apenas tuvo tiempo de abandonar su línea de frente. Durante tres semanas habían luchado contra los sirios con camiones suicidas y con una vasta red de trincheras a cada lado de la autopista y, a diferencia de sus compañeros en las calles del lejano Mosul, al este, huyeron.


Un pensamiento asombroso. ¿Acaso la vida de los hombres del EI realmente importa después de todo? ¿Había colapsado de repente el culto a la muerte del Califato en este lugar de desolación?


Los soldados sirios estaban asombrados. Habían luchado contra el ejército más cruel del mundo y habían ganado. Algunos de los soldados eran hombres locales que habían vivido en secreto bajo la ley del EI y salieron de Deir Hafer para reunirse con su ejército y luego lucharon para liberar sus propias casas. Habían visto el Califato con sus propios ojos y algunos habían sufrido por ello. No es de extrañar que no sonrieran ni bromearan como suelen hacerlo los soldados cuando han sobrevivido a una batalla. Estaban absorbiendo la lección crucial de todos los que se enfrentan al EI: que se puede vencer.


Por lo tanto, estos soldados llevaron cansinamente al único periodista extranjero de la ciudad -o lo que quedaba de él- a ver las escenas de la muerte que dejó atrás el EI: las “patios” de ejecución apresuradamente abandonados, las macabras, oscuras prisiones pintadas de negro, la sarta de archivos arrojados al suelo con tal despreocupación que pude recoger sólo un trozo de papel en el que leí que Hassan al-Khalef al-Mustafa Ibn Osman robó cereales de granja de un edificio del gobierno y luego atacó a un combatiente Isja “Mujahid” por lo cual fue enviado a la corte legal especial de la Sharia después de ser acusado de “violar el gobierno de Dios”. Pobre Ibn Osman. Me temo que fue llevado a la plataforma de ejecución de hierro, pintada de negro, por supuesto, las láminas de metal del piso sueltas y ruidosas amenazantes bajo sus pies, el último sonido que el condenado debe haber escuchado - que se encuentra a escasos 12 metros de La sala mugrienta en la que se sentaban sus jueces.


Encontré a un soldado sirio de pie junto a la plataforma, con los ojos entrecerrados, un pañuelo negro alrededor de su frente, que contó su historia triste y sin que se lo preguntara. “Mi primo fue ejecutado aquí -dijo-. “Él era Bassem Hassan al-Khalouf. Cuando él y otros 11 pensaron que el ejército sirio venía el año pasado, izaron la bandera siria en el techo de una casa. ‘Da’esh’ [EI] arrestó a ocho de ellos. Los otros lograron huir. Fueron torturados. Y luego fueron ejecutados. Fueron fusilados aquí, y después de ser asesinados, sus cuerpos fueron colgados de esta plataforma durante tres días para aterrorizar al pueblo. Después de esto, logré escapar de Deir Hafer y regresar hoy como soldado”.


Hay lugar para que cuatro cadáveres puedan colgarse alrededor de la plataforma de ejecución. Me estoy acostumbrando a estas cosas repulsivas en cada ciudad que el ejército sirio recupera del EI. Así que, sin duda, la gente de Deir Hafer se acostumbró a ella, alguna de ellas –que Dios los perdone, supongo que debemos decir– obviamente apoyaron al EI al comienzo de su ocupación de tres años. Deir Hafer es una ciudad sunita y las tribus que vivieron aquí y en los 27 pueblos recién liberados de alrededor han enviado un pedido de “reconciliación” al ejército –esa palabra “reconciliación” de nuevo, con su combinación de tristeza servil y suplica especial– y el ejército ha enviado la petición a las autoridades del régimen en la ciudad de Alepo.
Por supuesto, el EI podría tratar de regresar - como lo hizo, sorprendentemente, a Palmira después de la primera “liberación” de la antigua ciudad -, pero la campaña militar siria aquí parece ser de una escala mucho mayor. Atacaron al EI por dos lados - los sirios han decidido que ningún ataque frontal vale la pena las bajas, pero a pesar de todo el equipo estadounidense capturado que el EI puede desplegar en Irak, fuera de Deir Hafer su artillería parece haber sido un arma única y excéntrica que los soldados inspeccionaron aquí con creciente incredulidad. Parece ser un barril de tanque T-62 de fabricación rusa soldado al chasis de una pieza de artillería francesa de la Segunda Guerra Mundial.


Pero tales detalles no debían restarle valor al mundo oscuro que estaba sin descubrir en Deir Hafer. Su mensaje era la oración y la muerte y quizás mejor descripto, en orden consecutivo, mientras rondamos por los restos de este horrible lugar, el lejano golpe de explosiones desde la nueva línea de frente en la autopista que resonaba por las calles destrozadas. El conocido logotipo del EI de “Allah, el Profeta Mohamed” pintado de negro sobre un fondo blanco gotea de cada pared, a menudo de cada edificio en una calle.


El paso subterráneo de la carretera está decorado con citas del Corán.


“La esencia de la religión es un libro que te conduce”, está pintado en una pared cercana al patio religioso del EI. Uno pasa a través de una puerta rota y camina hacia una serie de habitaciones, todas pintadas de negro, decoradas sólo con otras citas religiosas. “Ustedes que aterrorizan al enemigo”, dice, “serán recordados como un mártires por las chicas del paraíso”. Y de pronto uno se da cuenta de que los jueces deben haberse considerado a sí mismos como aquellos que aterrorizaron a sus enemigos. Para ellos las chicas del paraíso. La mayoría de los jueces, según el primo ejecutado de al-Khalouf, eran egipcios.

Es una habitación pequeña con algunas sillas tiradas y una pila de documentos que contienen los nombres de los litigantes -algunas familias aquí, al parecer, usaron los tribunales del EI para arreglar cuentas contra sus antiguos enemigos de antes de la guerra- y aquellos cuya presencia era exigida ante los Jueces. Así, Shawkat al-Kurah Ali al-Haj Obeid, tío de Abdullah bin Mohamed, que vive en Kiarieh “tiene instrucciones de estar presente en la oficina de la policía islámica en Deir Hafer el 8 de mayo de 2014 a las 9.00 am y cualquier demora o rechazo [a estar presente] será castigado. El juez de instrucción será Abdul Hamid al-Ghaif “.


Afuera hay una sala semihundida por encima de la cual está escrito - no necesito mencionar más el color negro - “Sala del juez legal”. Hay folletos de las resoluciones de la Sharia - en color e impreso, observo, en la capital saudita de Riyadh - y una sucia y vieja computadora de escritorio y una impresora. Aquí hay otra acusación siniestra en el suelo, en la que “Mojahid” Ahmad Abu Obeidi de la “Policía Revolucionaria Libre” de Deir Hafer acusa a un refugiado sirio llamado Ali, recién regresado del Líbano, de reunirse de noche con una chica local, de fingir ir a las oraciones vespertinas cuando de hecho se estaba viendo a una mujer. Ali, nos dicen, “confesó”.


Justo al lado está la prisión. Tiene celdas arriba y abajo el piso sin luces y un lavabo de cemento sucio y una sola cita en la pared: “Si la gente quiere la vida, su fe les responderá.” Las puertas son de hierro grueso, hay candados en el suelo. Del otro lado de un patio ahora destruido por las bombas sirias y rusas hay otra prisión. Más puertas de hierro. Y luego subiendo, hay una escuela que fue convertida en un centro de reclutamiento - sí, esto significa que los civiles de Deir Hafer colaboraron , pero faltan los pupitres. Lo mismo ocurre con los libros escolares. La educación no es parte de la fe del EI.


A media milla de distancia está la sede del departamento de agricultura local, sus grúas rotas y camiones destartalados junto a lo que debería haber sido un granero o un almacén. Pero es una fábrica de armas. Hay proyectiles recién acuñados y morteros y minas y cohetes y pilas de tubos de metal. Varias balas de artillería de fabricación profesional están desplegadas en mesas - claramente, son modelos para que los fabricantes del EI copien. Deben aprender su arte a partir de los explosivos de última generación que primero creamos en Occidente –o en Rusia–.


Debajo de la autopista, hay un hospital de campaña para los combatientes del EI con logos más grandes del EI e inscripciones coránicas y trozos de jeringas. “Dar al-Fatah”, dice por encima de la puerta de hormigón. Esta es “La Casa de Dios”, dice. Y aquí hay una sorpresa, un montón de revistas publicadas por el Ejército Sirio Libre, los llamados rebeldes moderados de los cuales David Cameron habló una vez con admiración. ¿Por qué el EI consintió a la desesperada milicia de la FSA (Ejército Libre Sirio)con todas sus conexiones occidentales almacenando sus revistas? ¿Y por qué, de hecho, hay algunos de los documentos de la corte aparentemente escritos bajo los títulos de la FSA?


Todo es parte de una historia que al gobierno sirio le gusta contar; que no hay diferencia entre el EI y la FSA y Nusra (Frente Al-Nusra) / Al-Qaida o cualquier otro grupo y que otros extranjeros en Deir Hafer incluyeron a tunecinos y chechenos. Y pueden tener razón. Estas batallas también demuestran la mentira de esa afirmación constante de los Estados Unidos que el ejército sirio no lucha contra el EI. Pero el verdadero mensaje de Deir Hafer es uno que todos sabemos, pero que probablemente debemos ver para poder creer.


Es el mensaje del EI. El juicio santo es sobre el castigo y la muerte. La plaza de la ciudad es para las ejecuciones. El lugar de la fruta y el departamento agrícola es una fábrica de proyectiles. La escuela es un lugar de reclutamiento militar. El hospital es para curar a los hombres para que sigan matando. La única alegría debe buscarse en el paraíso. Nada de lo que los antiguos gobernantes de Deir Hafer dejaron atrás tenía la menor conexión con la vida. Con razón los soldados no sonreían.

Por Robert Fisk *
Desde Deir Haffer, Siria
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12.

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“Francisco consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días.”

 

Discípula de Laclau y compañera de ruta de los teólogos de la liberación, Cuda opina que “el populismo es un nuevo modo de la política, el pueblo toma conciencia de sí mismo... y busca un político que es capaz de captar sus necesidades”.

 

Desde Roma

 

Ser mujer y ser teóloga es algo bastante raro en la Iglesia Católica. Lo era mucho más hace algunas décadas. Ahora, sobre todo en países de Europa y en Estados Unidos, las mujeres teólogas han conseguido un lugar como sus colegas hombres y participan junto a ellos de organizaciones, como el Catholic Theological Ethics in the World Church (Teología Ética Católica en la Iglesia Mundial) que se ocupa de difundir la teología ética en el mundo. La argentina Emilce Cuda es una de ellas. Cuda es miembro de esta red internacional de teólogos. Se doctoró en Teología Etica en la Pontificia Universidad Católica Argentina donde ahora trabaja como profesora. Enseña además en la facultad de Filosofía de la UBA y en la Universidad Arturo Jauretche y trabaja como profesora invitada en algunas universidades de Estados Unidos, como el Boston College y la Northwestern University.

Cuda vino a Roma para presentar al papa Francisco, junto a sus colegas de la red de teólogos, el próximo congreso mundial de esa organización –que cuenta con 1500 teólogos de todo el mundo– a realizarse en 2018 en la ciudad bosnia de Sarajevo. De esos congresos participan entre otros también –aunque no siempre por razones de edad– teólogos como el venezolano Pedro Trigo, el peruano Gustavo Gutiérrez o el argentino Juan Carlos Scannone, considerados entre los fundadores de la Teología de la Liberación. Emilce Cuda se ocupa de Teología y Política específicamente y acaba de publicar un libro sobre este tema: “Para leer a Francisco. Teología, ética y política” (Ed. Manantial).

 

–¿Qué significa ser una teóloga ética especializada en política?

–Mucha gente confunde teología con catequesis, cree que los teólogos son catequistas. La teología es como la medicina. Hay especialidades. Biblistas, Dogmáticos, Moralistas. Nosotros nos encargamos de la ética. El estudio de la política está en el campo de la teología ética. El teólogo puede hablar de Dios en sí mismo o puede hablar de la obra de Dios, que es el mundo y el hombre y sus problemas y esto último es la ética. No nos interesa la política como medio de acceso al poder. Nos interesan todos aquellos actos del hombre y de la historia humana que en lugar de favorecer la liberación del hombre colaboran con su esclavitud.

 

¿Cuánto difícil fue para usted estudiar Teología en un mundo principalmente dominado por hombres y escalar posiciones en ese mundo?

–La Teología estudiada por mujeres es una cosa relativamente nueva pero no del siglo XXI. Yo estudié en la Universidad Pontificia en los años 80. Que una mujer pudiera entrar a estudiar teología en la facultad pontificia, donde sólo estudiaban los sacerdotes, era una cosa muy particular. Además había que entrar con un permiso especial. Cuando yo estudié éramos sólo dos las mujeres en el curso. Ahora ya es más libre. Pero en Argentina todavía sigue siendo una carrera poco común. Escalar posiciones no fue más difícil de lo que le cuesta a cualquiera escalar posiciones en la universidad pública laica. Mi título es reconocido por el estado argentino y por el Vaticano. Pero en la universidad pública recién entré hace poco porque por ser teóloga no me aceptaban.

 

¿Qué temas políticos ha analizado en sus estudios hasta ahora?

–Mi tesis doctoral fue sobre la relación catolicismo y democracia en Estados Unidos y ahí descubrí la gran influencia que tuvieron los obispos jesuitas irlandeses entre los trabajadores irlandeses que eran explotados, para el nacimiento de la república estadounidense. Luego empecé a estudiar el populismo, particularmente en Argentina y Brasil. Estudié varios años con el filósofo argentino Ernesto Laclau y presenté mis investigaciones en los congresos que realizamos con la red de Teólogos, así como otros presentaron el rol de las “maras”(pandillas latinoamericanas nacidas en Estados Unidos que luego se trasladaron a Centroamérica), que son grupos completamente impermeables tanto a los partidos políticos como a la Iglesia.

 

¿Qué ha significado el populismo en Argentina y Brasil?

–Populismo es una palabra compleja que en los últimos tiempos se ha convertido en sinónimo de corrupción. Pero ese es un error, porque puede haber corrupción bajo cualquier forma política, en una monarquía, en una república, etc. Lo primero hay que aclarar es que populismo no es sinónimo de corrupción. Siguiendo a Ernesto Laclau se puede decir que el populismo es un nuevo modo de la política, donde por una parte, el pueblo toma consciencia de sí mismo a partir de la articulación de demandas insatisfechas, y por la otra existe un político que es capaz de captar esas necesidades, que pueden ser necesidades populares como el caso de Brasil y Argentina, o puede ser un conjunto de intereses particulares como en el caso de Estados Unidos. Cuando el papa dice que no son iguales todos los populismos, está queriendo decir precisamente esto. Algunos piensan que un gobierno es populista porque satisface demandas de los sectores populares. Por eso creen que Perón en 1945 era populista. Habría que diferenciar entre gobiernos populares, es decir a favor de los trabajadores, y los que se conoce como una estructura populista. No podemos decir que el Perón del 45 era un gobierno populista. Era una democracia a favor de sectores populares, llega al gobierno por el apoyo de un partido político y del movimiento de los trabajadores.

 

¿Y Trump es populista?

–Trump no llega al poder ni por su pertenencia a un partido político ni por el apoyo organizaciones sindicales, llega porque capta y articula en sus discursos, demandas populares insatisfechas. Claro que es populista, porque el populismo fue el método que usó para llegar al gobierno. No importa a que sector satisface, a la derecha o a la izquierda. En el caso de Argentina, Macri también usa una estructura populista. No llega al gobierno con un partido sino gracias a la agrupación de ciertos sectores. No llega con una plataforma, con un proyecto, llega sólo acusando al gobierno anterior y plantándose en una posición antagónica. Es tan populista Macri como Trump.

 

¿Y en el caso de Brasil?

–El caso de Brasil se debatió entre los teólogos que pusieron en evidencia una cosa nueva, los golpes jurídicos. Si nosotros pensamos en la historia latinoamericana, en general la derecha no llegaba al poder por elecciones sino por golpes de estado. Ahora, el modo de irrumpir en el estado son los llamados golpes blandos, es decir golpes jurídicos. Además en Brasil llegan al poder acusando a sus enemigos de corrupción. Pero en realidad, todos se acusan de corrupción, los unos y los otros.

 

¿Cómo describiría usted el papado de Francisco?

–Algunos piensan que el papa Francisco está rompiendo todas las tradiciones de la Iglesia pero no es así. Es una continuidad en el mejor de los sentidos. Está volviendo a los principios fundamentales del cristianismo, a la importancia del hombre, de su sufrimiento, del perdón. Tiene un discurso contemporáneo, ameno y simple. Todos pueden entenderlo. Antes las encíclicas eran casi incomprensibles para la gente en general. Ahora no hay lugar a dudas, el Papa es completamente claro.

 

¿Podría afectar su estabilidad las críticas durísimas que le hacen ciertos sectores conservadores?

–Hay oposición como en cualquier institución. Pero quien se ha ganado la legitimidad popular, es muy difícil que sea derrocado. El Papa consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días por las cosas que dice. Si bien tiene opositores, también es verdad que tiene una gran legitimidad, no sólo entre los católicos sino entre los no católicos. Goza de un consenso mundial.

 

 

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Viernes, 24 Marzo 2017 06:30

El diablo en el cuerpo

El diablo en el cuerpo

Si alguien quiere imaginar un lugar remoto de Nicaragua, perdido en la incierta geografía de las selvas de la costa del Caribe, no hay mejor ejemplo que El Cortezal. Para llegar hasta allí, el periodista Carlos Salinas tuvo que hacer un viaje de cuatro horas desde el mineral de Rosita, donde no hay aeropuerto, a bordo de una camioneta que debía capear zanjas y piedras, y luego tres horas más a pie, a veces atravesando ríos, en media montaña. Aquí fue donde literalmente el diablo perdió el poncho.

Me he encontrado con esta historia, que trata precisamente del diablo, al volver al país tras varias semanas de ausencia. Vilma Trujillo, una campesina de 25 años, habitante de aquella comunidad lejana, fue quemada viva el pasado mes de febrero por el pastor de la Iglesia Misión Celestial, Juan Gregorio Rocha, de 23 años, y varios cómplices, entre ellos dos hermanos suyos.

Fueron a sacarla de su casa para someterla a un rito de sanación, ya que la declararon poseída por el demonio: veía visiones, y hablaba incoherencias. La llevaron secuestrada a la casa pastoral, donde la encerraron amarrada de pies y manos, y así la mantuvieron durante seis días. No la liberaban ni para hacer sus necesidades fisiológicas, por lo que se defecaba y orinaba encima.

Mientras tanto, en el templo de la congregación, calle de por medio, el pastor y los fieles oraban para librarla del dominio de Satanás. Entonces, una de las devotas escuchó una voz con un mandato divino. Nada de aquello era suficiente, y era necesario purificar a la endemoniada en la hoguera. Muy expedito, el pastor mandó a recoger leña. Amarraron a su víctima a un tronco, y antes de que amaneciera la lanzaron desnuda al fuego. La muchacha empezó a arder, entre espantosos alaridos.

El pastor no cabía en sí de alegría: "¡Ya se va a morir y va resucitar! En cuanto se muera la metemos en la iglesia y la vamos a entregar a Dios, y va a estar sana", exclamaba. Luego, moribunda, fueron a botarla a una cañada. Las quemaduras habían abrasado su piel y órganos vitales, y nada se pudo hacer ya por ella.

En El Cortezal, donde no hay ninguna escuela, el pastor Rocha era la autoridad suprema, jefe de policía, juez de instrucción y de apelación, exorcista, brujo, director espiritual, carcelero y verdugo. Todos los vacíos del poder del Estado y del poder social en aquella remotidad los llenaba él solo. Y también fungía como juez moral.

Porque Vilma fue quemada bajo acusación de adulterio. Tenía el diablo en el cuerpo y sólo el fuego podía purificar su carne. Uno de los cómplices lo explica: "el demonio que se había apoderado de la mujer era de adulterio. Ella cometió un error y ante Dios falló porque ella tenía su compañero de vida, y cometió error con otro hombre y se estaba pasando por cristiana sometiéndose a ayuno, y seguro Dios la castigó de esa manera y se endemonió".

Y el marido de Vilma, Reynaldo Peralta Rodríguez, quien se hallaba haciendo trabajos agrícolas lejos de El Cortezal durante todo el tiempo que duró el auto de fe, lo confirma: "para mí, mi mujer no estaba endemoniada; lo que le hicieron fue una brujería, porque ella tomaba un remedio que le dio un hombre, quien ahora la familia de Vilma me contó que la había violado y desde que comenzó a tomar eso cambió un poco conmigo".

El manto oscuro de la ignorancia lo cubre todo, y bajo la ley del fanatismo religioso, los jueces morales abundan siempre, sean analfabetos o letrados. Los pecados de la carne tienen que ser castigados de manera ejemplar para imponer la recta conducta social. En los Evangelios, el primero que se alza contra la lapidación con que eran castigadas las adúlteras es Jesucristo.

El demonio de la concupiscencia tiene preferencia por el cuerpo de las mujeres "locas de su cuerpo", que pagarán su delito moral en las hogueras en la Edad Media, como Vilma, o llevando la A de adúltera cosida al pecho, como en la sociedad puritana de Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Es lo que narra Nathaniel Hawthorne en su espléndida novela La letra escarlata, la historia de Hester Prynne, una casada infiel obligada a proclamar ella misma su pecado exhibiendo aquella señal infamante.

El Cortezal no es más que un escenario primitivo de la represión social que sigue viva en América Latina contra las mujeres transgresoras. Y el demonio continúa siendo el terrible pretexto de la represión contra las mujeres, que son las que abundan en ese imaginario perverso. De hombres quemados vivos por pecados de la carne, entre ellos el adulterio, son pocas las noticias.

Uno de los jerarcas de las Asambleas de Dios, a la que pertenece la Iglesia Misión Celestial, declaró en la televisión que en el aquelarre que culminó con el asesinato de Vilma se dio una "intervención demoníaca" y la situación se salió del control de los inquisidores rurales; el pastor Rocha carecía de "conocimientos teológicos" y su ingenuidad lo privó de buscar asesoramiento de parte de un líder cristiano.

Uno no puede dejar de preguntarse: ¿qué clase de asesoramiento necesitan unos fanáticos, extraviados en la ignorancia, para sacarle el diablo del cuerpo a una pobre mujer indefensa? Para otro de los pastores de la congregación, "lo que ocurrió ahí fue un exabrupto, un manejo inadecuado de la situación". ¡Un exabrupto!

Y el presbítero de las Asambleas de Dios para el Caribe nicaragüense dice que la intención del pastor de la hoguera y sus cómplices de asesinato "era buena". Sin embargo, "al inmiscuirse la extraña voz" que ordenó purificar a la posesa en la hoguera, "el resultado fue la muerte". Un error de interpretación.

La extraña voz. La voz que ordenó quemar viva a Vilma Trujillo. A través de los siglos, la ignorancia de analfabetos y letrados sigue oyendo esa misma voz.

sergioramirez.com

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